mujeres en la cocina
[Maureen Fan] Ser mujer en un terreno masculino: la cocina.
Las mujeres muestran sus cicatrices en el bar de Oyamel, un nuevo restaurante mexicano de Crystal City. Lucen las quemaduras de aceite caliente en sus manos como insignias honoríficas y exponen ampollas de sartén en sus brazos.
Son un grupo duro, incluso cuando se aplican el maquillaje en una limusina. De momento, las nuevas chicas están tranquilas. Pero pronto también ellas prepararán margaritas como si fueran veteranas y contarán historias sobre lo que significa ser mujer en un mundo masculino: el de la cocina.
Las siete están disfrutando de un extraño descanso, una orgía de entradas y aperitivos una noche en tres restaurantes de Virginia, con una larga limusina que las llevará a casa. El objetivo: camaradería sin tapujos y terapia de conversación. Quien dirigía al grupo era Ris Lacoste, una de un puñado de prominentes chefs de Washington y una baronesa política de una especie diferente. La mayoría de las noches dirige la función en el 1789, en Georgetown, pero esta noche ella es simplemente la jefa.
"Yo crecí con un montón de niñas en la cocina. Es raro", dijo Lacoste, 49, que enseñó a tres mujeres del grupo, pero que luego las perdió a otros restaurantes.
Su salida reciente, la primera después de muchos meses, era también una celebración atrasada porque Lacoste había incorporado a una nueva chica "a la línea". Amanda Freas, 24, había sido finalmente autorizada para cocinar comida caliente, y Lacoste pensó que podrían servirle algunos consejos.
"¿Quieres que vengamos y le mostremos cómo lo hacemos?", había dicho el segundo chef, Rebecca Jacks, del Tower Oaks Lodge, cuando Lacoste propuso reunir al grupo.
Enterarse de otras mujeres suficientemente locas como para estar en el mismo negocio las reconforta. Viven todas en un mundo donde las horas son largas, las venas varicosas aparecen temprano y los beneficios marginales son pocos. Cuando dejan de servir ensaladas frías y postres y se gradúan en la parrilla y la sartén, como Freas, repentinamente no hay órdenes escritas. Solamente los gritos del chef.
La noche empezó en los relajados momentos después de su primera pausa para fumar. Lo difícil que es simplemente salir de casa después de un ajetreado día. Cómo los clientes llegan media hora antes de sus reservas y esperan tener sus sitios. Cómo suspiran todas profundamente y ofrecen un postre gratuito en lugar de reprochar la lentitud de un camarero que ha llamado para decir que está enfermo.
¿La lección? Aprender cómo hacer frente a las presiones del trabajo, especialmente cuando trabajas lado a lado con hombres, los reyes de la cocina.
"Creo que un montón de los hombres son más débiles para las tareas múltiples. Para ellos es más difícil ver la imagen total. Se colocan anteojeras y se concentran en un solo plato", dijo Andie Keller, 30, antes de que llegaran las frituras de plátano y la ensalada de jicama. Antiguamente segundo chef del 2941 en Falls Church -fundamentalmente la segunda posición en un restaurante-, Keller se ocupa ahora de la parte anterior del establecimiento, o la parte pública del restaurante.
En la última década, las mujeres han empezado a tener cada vez más posiciones protagonistas en las cocinas de algunos de los restaurantes mejor conocidos. En Washington, las compañeras de Lacoste incluyen a Nora Pouillon y Ann Cashion.
Pero las estadísticas del gobierno son inequívocas. Mientras las mujeres constituyen más de la mitad de la fuerza de trabajo en la industria de la preparación de alimentos, menos de una en cinco son chefs o jefes de cocina. Los premios más prestigiosos del ramo recaen la mayor parte de las veces en hombres. La mayoría de los más importantes chefs del país son hombres. La mayoría de los estudiantes de la Academie de Cuisine de Gaithersburg son hombres.
No sorprende que las mujeres se descarguen.
Varias de las mujeres están comprometidas en relaciones con hombres, pero en la noche de las chicas, todo es generalización. Los hombres son débiles, pero tienen tanta con-fian-za. Las mujeres retroceden y lo aguantan todo, al principio. Los hombres son competitivos, pero creen que el trabajo es fácil.
"Creen que lo dominan todo, aunque cuando no lo hagan", dijo Keller, que lleva cinco años cocinando. Lacoste, su antigua patrona y chef profesional durante 23 años, asintió.
"La concentración de los hombres, su capacidad de centrarse en una sola cosa, crea algo formidable", dijo Lacoste, que cree que una cocina bien llevada necesita un balance de hombres y mujeres. Cuando era secretaria en Vidalia, hace más de una década, la presión en la cocina era tal que daba "una vuelta sirviendo helados a los hombres, diciéndoles: Tienes que refrescarte. No eres tan importante".
Lacoste miró su reloj y llamó desde su celular al chofer de la limusina. "Pueden ser más rápidos y mejores que las mujeres", dijo sobre los cocineros, "pero no pueden hacer dos cosas a la vez".
Las mujeres salieron de Oaymel pero se llevaron el tema para la ruta hacia el Majestic Cafe, donde la conversación pasó a cómo tratan los hombres a las mujeres en la cocina.
"El error más grande que cometieron los hombres fue pensar que podían hacerlo sin nosotras", dijo Michell Giroux Russel, 39, que es chef del restaurante Tower Oaks Lodge, en Rockville. Subestimada por los hombres mientras subía de rango, Russell se hizo conocida por su rapidez. Desdeña el intenso foco de algunos cocineros cuando es a expensas del tiempo. "Es por eso que tienes que esperar tu plato durante dos horas", dijo.
Los hombres a menudo desafían a las mujeres, dijo Jacks, que trabaja como segundo de Russel. "Tú no deberías estar aquí. No deberías usar maquillaje. No deberías usar lápiz labial. De hecho, no deberías estar en la cocina'", remedó Jacks, aplicándose en la limusina otra capa de rouge.
Para contar, dijo Keller, a veces tienes que levantar la voz. Saber lo que necesitas y cuándo lo necesitas es tan importante como exigente. "No me preguntes por qué lo necesito", dijo.
Para entonces, el grupo ya había pasado de cristal y estaban a la mesa en el Majestic Cafe, en Alexandria. "Los hombres son como chiquillas", dijo Russell mientras brindaban por Oprah Winfrey y Martha Stewart.
Hace poco Keller dejó el turno de 11 de la mañana a medianoche como segundo y ahora trabaja de 3 de la tarde a medianoche como chef. Pero no está segura de que la vida de una cocinera sea compatible con sus planes de criar a sus hijos.
"Eso es lo que me está pasando ahora. ¿Es esta la dirección en la que quiero ir?", dijo Keller, que sigue clases de dicción entre sus días de nueve horas.
"Ten tu bebé, piden dos meses libres y ponen a Michael a trabajar en casa", dijo Russell, casada sin hijos.
"Pero si estás en la posición de Susan y este es tu lugar", dijo Keller, refiriéndose a la chef y propietaria del Majestic, Susan McCreight Lindeborg, "¡tienes que estar aquí todo el tiempo!"
Si llevas la hostelería en la sangre, puedes tener hijos sin abandonar, interrumpió Lacoste. "Yo tengo seis hermanos. Para mi madre es lo mismo que llevar un restaurante", dijo.
"Si yo tuviera mi propio negocio, me pondría a mi hijo a la espalda", dijo Russell.
"¿Y qué pasa cuando tenga tres años?", preguntó Keller.
"Entonces lo haré picar las cebollas", dijo Russell.
Hacia las 10 de la noche se empezaron a ver los primeros bostezos de la noche. Pero en el restaurante Eve, a unas calles de allí, Russell examinó la carta de vinos. Habían cruzado la ciudad examinando los menús, los asientos, la afluencia -incluso los refrigeradores walk-in- de la competencia. Ahora pidieron mollejas, rascacio y sopa de pescado bouillabaisse, incluso aunque habían cenado pez gato, batatas, albóndigas, pastel de plátano y pastel de crema de Boston en la parada previa.
Llegó una enorme bandeja de quesos, con garrotxa de España, chaource de Francia, y el favorito de todos, el tumalo tomme de Italia. "Lo que me gusta de los quesos es que todos tienen su personalidad", dijo Keller. "Algunos son aburridos, como un montón de gente. Algunos son tan sensuales y bonitos que quieres estar con ellos todo el tiempo".
En estos días, los cocineros pueden aprender sobre sus propios pies. Las cocinas están ahora llenas de alumnos que la televisión ha transformado en glamorosos chefs. Las academias regionales de gastronomía están remplazando los largos períodos de aprendizaje y adquiriendo reputación nacional.
Las nuevas cocineras en el grupo estaban más preocupadas de cómo ganarse la vida. Rebecca Dunlap, 27, ex estudiante de arte ahora en l'Academie de Cuisine en Gaithersburg, está internada en Lacoste. Freas se preguntaba si la escuela de cocina valía los 40.000 dólares y dos años. Muchos jóvenes cocineros se gradúan con deudas y luego entran como aprendices en las cocinas a 7 u 8 dólares la hora. "La vida", dijo Lacoste, "es demasiado cara como para trabajar a 7 dólares la hora".
Las nuevas cocineras parecen empaparse de cada palabra, pero difícilmente necesitaban ser persuadidas. "Hay muy pocas carreras que utilicen todos los sentidos", dijo Eileen Cosgrove, 36, que sirve aperitivos y ensaladas en el 1789. "Me gusta lo físico del trabajo".
Era medianoche cuando la limusina aparcó frente al 1789. La que se había levantado hace 19 horas, Russell, quería seguir. Pero la jefa estaba cerrando la noche. Lacoste se bajó del coche, que entonces dobló por la esquina con el resto de las mujeres, hacia el norte de Rockville, sin destino conocido.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Son un grupo duro, incluso cuando se aplican el maquillaje en una limusina. De momento, las nuevas chicas están tranquilas. Pero pronto también ellas prepararán margaritas como si fueran veteranas y contarán historias sobre lo que significa ser mujer en un mundo masculino: el de la cocina.
Las siete están disfrutando de un extraño descanso, una orgía de entradas y aperitivos una noche en tres restaurantes de Virginia, con una larga limusina que las llevará a casa. El objetivo: camaradería sin tapujos y terapia de conversación. Quien dirigía al grupo era Ris Lacoste, una de un puñado de prominentes chefs de Washington y una baronesa política de una especie diferente. La mayoría de las noches dirige la función en el 1789, en Georgetown, pero esta noche ella es simplemente la jefa.
"Yo crecí con un montón de niñas en la cocina. Es raro", dijo Lacoste, 49, que enseñó a tres mujeres del grupo, pero que luego las perdió a otros restaurantes.
Su salida reciente, la primera después de muchos meses, era también una celebración atrasada porque Lacoste había incorporado a una nueva chica "a la línea". Amanda Freas, 24, había sido finalmente autorizada para cocinar comida caliente, y Lacoste pensó que podrían servirle algunos consejos.
"¿Quieres que vengamos y le mostremos cómo lo hacemos?", había dicho el segundo chef, Rebecca Jacks, del Tower Oaks Lodge, cuando Lacoste propuso reunir al grupo.
Enterarse de otras mujeres suficientemente locas como para estar en el mismo negocio las reconforta. Viven todas en un mundo donde las horas son largas, las venas varicosas aparecen temprano y los beneficios marginales son pocos. Cuando dejan de servir ensaladas frías y postres y se gradúan en la parrilla y la sartén, como Freas, repentinamente no hay órdenes escritas. Solamente los gritos del chef.
La noche empezó en los relajados momentos después de su primera pausa para fumar. Lo difícil que es simplemente salir de casa después de un ajetreado día. Cómo los clientes llegan media hora antes de sus reservas y esperan tener sus sitios. Cómo suspiran todas profundamente y ofrecen un postre gratuito en lugar de reprochar la lentitud de un camarero que ha llamado para decir que está enfermo.
¿La lección? Aprender cómo hacer frente a las presiones del trabajo, especialmente cuando trabajas lado a lado con hombres, los reyes de la cocina.
"Creo que un montón de los hombres son más débiles para las tareas múltiples. Para ellos es más difícil ver la imagen total. Se colocan anteojeras y se concentran en un solo plato", dijo Andie Keller, 30, antes de que llegaran las frituras de plátano y la ensalada de jicama. Antiguamente segundo chef del 2941 en Falls Church -fundamentalmente la segunda posición en un restaurante-, Keller se ocupa ahora de la parte anterior del establecimiento, o la parte pública del restaurante.
En la última década, las mujeres han empezado a tener cada vez más posiciones protagonistas en las cocinas de algunos de los restaurantes mejor conocidos. En Washington, las compañeras de Lacoste incluyen a Nora Pouillon y Ann Cashion.
Pero las estadísticas del gobierno son inequívocas. Mientras las mujeres constituyen más de la mitad de la fuerza de trabajo en la industria de la preparación de alimentos, menos de una en cinco son chefs o jefes de cocina. Los premios más prestigiosos del ramo recaen la mayor parte de las veces en hombres. La mayoría de los más importantes chefs del país son hombres. La mayoría de los estudiantes de la Academie de Cuisine de Gaithersburg son hombres.
No sorprende que las mujeres se descarguen.
Varias de las mujeres están comprometidas en relaciones con hombres, pero en la noche de las chicas, todo es generalización. Los hombres son débiles, pero tienen tanta con-fian-za. Las mujeres retroceden y lo aguantan todo, al principio. Los hombres son competitivos, pero creen que el trabajo es fácil.
"Creen que lo dominan todo, aunque cuando no lo hagan", dijo Keller, que lleva cinco años cocinando. Lacoste, su antigua patrona y chef profesional durante 23 años, asintió.
"La concentración de los hombres, su capacidad de centrarse en una sola cosa, crea algo formidable", dijo Lacoste, que cree que una cocina bien llevada necesita un balance de hombres y mujeres. Cuando era secretaria en Vidalia, hace más de una década, la presión en la cocina era tal que daba "una vuelta sirviendo helados a los hombres, diciéndoles: Tienes que refrescarte. No eres tan importante".
Lacoste miró su reloj y llamó desde su celular al chofer de la limusina. "Pueden ser más rápidos y mejores que las mujeres", dijo sobre los cocineros, "pero no pueden hacer dos cosas a la vez".
Las mujeres salieron de Oaymel pero se llevaron el tema para la ruta hacia el Majestic Cafe, donde la conversación pasó a cómo tratan los hombres a las mujeres en la cocina.
"El error más grande que cometieron los hombres fue pensar que podían hacerlo sin nosotras", dijo Michell Giroux Russel, 39, que es chef del restaurante Tower Oaks Lodge, en Rockville. Subestimada por los hombres mientras subía de rango, Russell se hizo conocida por su rapidez. Desdeña el intenso foco de algunos cocineros cuando es a expensas del tiempo. "Es por eso que tienes que esperar tu plato durante dos horas", dijo.
Los hombres a menudo desafían a las mujeres, dijo Jacks, que trabaja como segundo de Russel. "Tú no deberías estar aquí. No deberías usar maquillaje. No deberías usar lápiz labial. De hecho, no deberías estar en la cocina'", remedó Jacks, aplicándose en la limusina otra capa de rouge.
Para contar, dijo Keller, a veces tienes que levantar la voz. Saber lo que necesitas y cuándo lo necesitas es tan importante como exigente. "No me preguntes por qué lo necesito", dijo.
Para entonces, el grupo ya había pasado de cristal y estaban a la mesa en el Majestic Cafe, en Alexandria. "Los hombres son como chiquillas", dijo Russell mientras brindaban por Oprah Winfrey y Martha Stewart.
Hace poco Keller dejó el turno de 11 de la mañana a medianoche como segundo y ahora trabaja de 3 de la tarde a medianoche como chef. Pero no está segura de que la vida de una cocinera sea compatible con sus planes de criar a sus hijos.
"Eso es lo que me está pasando ahora. ¿Es esta la dirección en la que quiero ir?", dijo Keller, que sigue clases de dicción entre sus días de nueve horas.
"Ten tu bebé, piden dos meses libres y ponen a Michael a trabajar en casa", dijo Russell, casada sin hijos.
"Pero si estás en la posición de Susan y este es tu lugar", dijo Keller, refiriéndose a la chef y propietaria del Majestic, Susan McCreight Lindeborg, "¡tienes que estar aquí todo el tiempo!"
Si llevas la hostelería en la sangre, puedes tener hijos sin abandonar, interrumpió Lacoste. "Yo tengo seis hermanos. Para mi madre es lo mismo que llevar un restaurante", dijo.
"Si yo tuviera mi propio negocio, me pondría a mi hijo a la espalda", dijo Russell.
"¿Y qué pasa cuando tenga tres años?", preguntó Keller.
"Entonces lo haré picar las cebollas", dijo Russell.
Hacia las 10 de la noche se empezaron a ver los primeros bostezos de la noche. Pero en el restaurante Eve, a unas calles de allí, Russell examinó la carta de vinos. Habían cruzado la ciudad examinando los menús, los asientos, la afluencia -incluso los refrigeradores walk-in- de la competencia. Ahora pidieron mollejas, rascacio y sopa de pescado bouillabaisse, incluso aunque habían cenado pez gato, batatas, albóndigas, pastel de plátano y pastel de crema de Boston en la parada previa.
Llegó una enorme bandeja de quesos, con garrotxa de España, chaource de Francia, y el favorito de todos, el tumalo tomme de Italia. "Lo que me gusta de los quesos es que todos tienen su personalidad", dijo Keller. "Algunos son aburridos, como un montón de gente. Algunos son tan sensuales y bonitos que quieres estar con ellos todo el tiempo".
En estos días, los cocineros pueden aprender sobre sus propios pies. Las cocinas están ahora llenas de alumnos que la televisión ha transformado en glamorosos chefs. Las academias regionales de gastronomía están remplazando los largos períodos de aprendizaje y adquiriendo reputación nacional.
Las nuevas cocineras en el grupo estaban más preocupadas de cómo ganarse la vida. Rebecca Dunlap, 27, ex estudiante de arte ahora en l'Academie de Cuisine en Gaithersburg, está internada en Lacoste. Freas se preguntaba si la escuela de cocina valía los 40.000 dólares y dos años. Muchos jóvenes cocineros se gradúan con deudas y luego entran como aprendices en las cocinas a 7 u 8 dólares la hora. "La vida", dijo Lacoste, "es demasiado cara como para trabajar a 7 dólares la hora".
Las nuevas cocineras parecen empaparse de cada palabra, pero difícilmente necesitaban ser persuadidas. "Hay muy pocas carreras que utilicen todos los sentidos", dijo Eileen Cosgrove, 36, que sirve aperitivos y ensaladas en el 1789. "Me gusta lo físico del trabajo".
Era medianoche cuando la limusina aparcó frente al 1789. La que se había levantado hace 19 horas, Russell, quería seguir. Pero la jefa estaba cerrando la noche. Lacoste se bajó del coche, que entonces dobló por la esquina con el resto de las mujeres, hacia el norte de Rockville, sin destino conocido.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
los judíos del ajax
[Craig S. Smith] Un enigma del fútbol holandés: identidad judía sin judíos.
Amsterdam, Holanda. Minutos antes de un importante partido de fútbol no hace mucho entre el equipo de esta ciudad, Ajax, y sus rivales de la sureña ciudad de Eindhoven, un himno se transformó en un bramido en el vestíbulo lleno de hinchas, donde se servía cerveza holandesa en vasos de una pinta.
"¡Judíos, judíos, judíos!", gritaron miles de voces.
Afuera, puestos de recuerdos vendían banderas israelíes o banderas con el escudo del Ajax, la cabeza del guerrero de la leyenda griega, incrustado en la estrella de David. Los fans llegaron con sombreros, chaquetas y bufandas bordadas con signos hebreos. Hasta hace poco, la página oficial del equipo en la web ofrecía politonos de Hava Nagila y otras canciones judías que podían ser bajados a los celulares de los fans.
Pocos, si algunos, de estos fans, son judíos.
"Hace unos treinta años, los partidarios de los otros equipos empezaron a llamarnos judíos porque en la historia del Ajax ha habido judíos", contó Fred Harris, un hombre robusto con el pelo cortado al cepillo y una gruesa cadena de oro colgando de su cuello, "así que lo transformamos en un motivo de orgullo y ahora se ha transformado en nuestra identidad".
Durante años la directiva del equipo apoyó esa identidad. Pero con el tiempo lo que a muchos parecía una costumbre inofensiva -aunque extraña- había adquirido un tono más siniestro. Fans de los más grandes rivales del Ajax comenzaron a saludar como los nazis o a cantar ¡Hamas, Hamas!', para provocar a los partidarios del Ajax. Los partidos del Ajax se han visto atacados con gritos de ¡Judíos al gas!' o simplemente siseando para imitar el sonido de un escape de gas.
Las manifestaciones más inquietantes se producen durante partidos contra equipos de La Haya o contra el principal rival de Amsterdam, Rotterdam. Pero los aficionados de Eindhoven empezaron la provocación: poco después de iniciado el encuentro, se elevó un grito en la sección del estadio de la ciudad reservado a los aficionados del equipo contrincante.
"¡El que no salta es un judío!", gritó la multitud una y otra vez, mientras brincaban miles de personas en esa sección.
Los partidos del Ajax se han cargado tanto de manifestaciones antisemitas que muchos de los aficionados judíos del equipo evitan los partidos completamente. La conducta grosera no es de un solo lado: durante un partido contra un partido alemán el año pasado, un grupo de partidarios del Ajax exhibieron una pancarta que decía Los judíos no vengamos de 40-45', una referencia al Holocausto.
"Probablemente fuimos demasiado tolerantes", dijo Uri Coronel, un judío que fue miembro de la directiva del Ajax en los años noventa, hablando sobre la posición pasada el equipo.
Desde entonces, el ambiente en los partidos se ha hecho "insoportable", dijo, agregando que la adopción por los aficionados de una identidad judía es ampliamente mal interpretada como algo positivo.
"Un montón de judíos en el mundo creen que los aficionados de Ajax se enorgullecen de llamarse a sí mismos judíos, pero es una especie de vandalismo", dijo.
No está claro por qué Ajax, fundado en 1900, se hizo conocido como un club judío. Amsterdam ha tenido siempre la población judía más grande de Holanda y el club ha tenido dos presidentes judíos en los años sesenta y setenta. Ha tenido jugadores judíos varias veces. El club, que posee el 73 por ciento de la compañía en la bolsa que es dueña del equipo, también tiene algunos judíos entre sus 400 miembros, pero no un porcentaje mayor que su porcentaje en la población general de la ciudad. Actualmente no hay judíos en la directiva del club.
"El club no tiene verdaderamente orígenes judíos", dijo John C. Jaakke, el atildado presidente del club, hablando antes del partido contra Eindhoven.
Sin embargo, el club se identificó en la mente del público con los judíos en los años cincuenta y para los setenta los aficionados de equipos rivales llamaban judíos a los aficionados del Ajax. Los aficionados adoptaron esa identidad como una forma de reto.
Jaakke dijo que la tendencia había preocupado a la directiva del club en los últimos 10 años y muchos partidarios judíos se han quejado de que les hace sentirse incómodos. Finalmente, el año pasado, la directiva decidió aprovechar la oportunidad para tratar el tema. Uno de los principales catalizadores de ese debate no fueron los himnos antisemitas, sino unos lemas en los que se llamaba prostituta a la novia de un conocido jugador del Ajax.
El año pasado, Jaakke pidió una reunión con los representantes de las dos asociaciones más importantes de aficionados del club para comunicarles las preocupaciones de la directiva. Coronel, hijo de sobrevivientes del Holocausto, habló con ellos sobre lo ofensivo que era ese lenguaje para los judíos. Finalmente, en su discurso de Año Nuevo, Jaakke expresó el deseo de la directiva de que los aficionados abandonen su pretendida identidad judía.
"No sólo molesta a los judíos", dijo Jaakke. "Yo no soy judío y tampoco lo aguanto".
El club ha pedido a un comité independiente, encabezado por el ministro holandés de Asuntos Exteriores, para analizar el tema y tratar de formular una estrategia para poner fin a la práctica. Jaakke dijo que había habido algunas sugerencias de que los aficionados substituyan la palabra Joden, o judíos, por Goden, hijos de dioses', basándose en que Ajax era un especie de dios.
Jaakke admitió que obligar a los aficionados a cambiar su conducta era una tarea ardua. "Es difícil para los aficionados porque se ha transformado en parte de su identidad", dijo. "Mucha gente anda con estrellas judías tatuadas en sus cuerpos y no son judíos en absoluto".
Parado en el sector detrás de la portería, reservado para los fanáticos del Ajax, el líder de la más extrema asociación de aficionados del equipo dijo que entendía que ofendiera a los judíos que habían perdido a familiares durante la guerra, pero se quejó de que la falta de los aficionados de los otros equipos.
"Nosotros no decimos nada que ofenda a otros", dijo el alto, huesudo hombre que sólo dio su nombre de pila, Henk. "Incluso si lo dejáramos de lado, todavía nos seguirían llamando judíos".
Los aficionados a su alrededor empezaron a gritar: "¡Vamos, judíos, vamos!"
"No cambiará nunca", dijo. "Ha sido nuestra identidad durante casi 30 años -no lo puedes borrar". Se abrió el cuello de la camisa para mostrar un gran estrella de David celeste tatuada en su pecho con la palabra AJAX insertada arriba, en letras góticas.
28 de marzo de 2005
2 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
Amsterdam, Holanda. Minutos antes de un importante partido de fútbol no hace mucho entre el equipo de esta ciudad, Ajax, y sus rivales de la sureña ciudad de Eindhoven, un himno se transformó en un bramido en el vestíbulo lleno de hinchas, donde se servía cerveza holandesa en vasos de una pinta."¡Judíos, judíos, judíos!", gritaron miles de voces.
Afuera, puestos de recuerdos vendían banderas israelíes o banderas con el escudo del Ajax, la cabeza del guerrero de la leyenda griega, incrustado en la estrella de David. Los fans llegaron con sombreros, chaquetas y bufandas bordadas con signos hebreos. Hasta hace poco, la página oficial del equipo en la web ofrecía politonos de Hava Nagila y otras canciones judías que podían ser bajados a los celulares de los fans.
Pocos, si algunos, de estos fans, son judíos.
"Hace unos treinta años, los partidarios de los otros equipos empezaron a llamarnos judíos porque en la historia del Ajax ha habido judíos", contó Fred Harris, un hombre robusto con el pelo cortado al cepillo y una gruesa cadena de oro colgando de su cuello, "así que lo transformamos en un motivo de orgullo y ahora se ha transformado en nuestra identidad".
Durante años la directiva del equipo apoyó esa identidad. Pero con el tiempo lo que a muchos parecía una costumbre inofensiva -aunque extraña- había adquirido un tono más siniestro. Fans de los más grandes rivales del Ajax comenzaron a saludar como los nazis o a cantar ¡Hamas, Hamas!', para provocar a los partidarios del Ajax. Los partidos del Ajax se han visto atacados con gritos de ¡Judíos al gas!' o simplemente siseando para imitar el sonido de un escape de gas.
Las manifestaciones más inquietantes se producen durante partidos contra equipos de La Haya o contra el principal rival de Amsterdam, Rotterdam. Pero los aficionados de Eindhoven empezaron la provocación: poco después de iniciado el encuentro, se elevó un grito en la sección del estadio de la ciudad reservado a los aficionados del equipo contrincante.
"¡El que no salta es un judío!", gritó la multitud una y otra vez, mientras brincaban miles de personas en esa sección.
Los partidos del Ajax se han cargado tanto de manifestaciones antisemitas que muchos de los aficionados judíos del equipo evitan los partidos completamente. La conducta grosera no es de un solo lado: durante un partido contra un partido alemán el año pasado, un grupo de partidarios del Ajax exhibieron una pancarta que decía Los judíos no vengamos de 40-45', una referencia al Holocausto.
"Probablemente fuimos demasiado tolerantes", dijo Uri Coronel, un judío que fue miembro de la directiva del Ajax en los años noventa, hablando sobre la posición pasada el equipo.
Desde entonces, el ambiente en los partidos se ha hecho "insoportable", dijo, agregando que la adopción por los aficionados de una identidad judía es ampliamente mal interpretada como algo positivo.
"Un montón de judíos en el mundo creen que los aficionados de Ajax se enorgullecen de llamarse a sí mismos judíos, pero es una especie de vandalismo", dijo.
No está claro por qué Ajax, fundado en 1900, se hizo conocido como un club judío. Amsterdam ha tenido siempre la población judía más grande de Holanda y el club ha tenido dos presidentes judíos en los años sesenta y setenta. Ha tenido jugadores judíos varias veces. El club, que posee el 73 por ciento de la compañía en la bolsa que es dueña del equipo, también tiene algunos judíos entre sus 400 miembros, pero no un porcentaje mayor que su porcentaje en la población general de la ciudad. Actualmente no hay judíos en la directiva del club.
"El club no tiene verdaderamente orígenes judíos", dijo John C. Jaakke, el atildado presidente del club, hablando antes del partido contra Eindhoven.
Sin embargo, el club se identificó en la mente del público con los judíos en los años cincuenta y para los setenta los aficionados de equipos rivales llamaban judíos a los aficionados del Ajax. Los aficionados adoptaron esa identidad como una forma de reto.
Jaakke dijo que la tendencia había preocupado a la directiva del club en los últimos 10 años y muchos partidarios judíos se han quejado de que les hace sentirse incómodos. Finalmente, el año pasado, la directiva decidió aprovechar la oportunidad para tratar el tema. Uno de los principales catalizadores de ese debate no fueron los himnos antisemitas, sino unos lemas en los que se llamaba prostituta a la novia de un conocido jugador del Ajax.
El año pasado, Jaakke pidió una reunión con los representantes de las dos asociaciones más importantes de aficionados del club para comunicarles las preocupaciones de la directiva. Coronel, hijo de sobrevivientes del Holocausto, habló con ellos sobre lo ofensivo que era ese lenguaje para los judíos. Finalmente, en su discurso de Año Nuevo, Jaakke expresó el deseo de la directiva de que los aficionados abandonen su pretendida identidad judía.
"No sólo molesta a los judíos", dijo Jaakke. "Yo no soy judío y tampoco lo aguanto".
El club ha pedido a un comité independiente, encabezado por el ministro holandés de Asuntos Exteriores, para analizar el tema y tratar de formular una estrategia para poner fin a la práctica. Jaakke dijo que había habido algunas sugerencias de que los aficionados substituyan la palabra Joden, o judíos, por Goden, hijos de dioses', basándose en que Ajax era un especie de dios.
Jaakke admitió que obligar a los aficionados a cambiar su conducta era una tarea ardua. "Es difícil para los aficionados porque se ha transformado en parte de su identidad", dijo. "Mucha gente anda con estrellas judías tatuadas en sus cuerpos y no son judíos en absoluto".
Parado en el sector detrás de la portería, reservado para los fanáticos del Ajax, el líder de la más extrema asociación de aficionados del equipo dijo que entendía que ofendiera a los judíos que habían perdido a familiares durante la guerra, pero se quejó de que la falta de los aficionados de los otros equipos.
"Nosotros no decimos nada que ofenda a otros", dijo el alto, huesudo hombre que sólo dio su nombre de pila, Henk. "Incluso si lo dejáramos de lado, todavía nos seguirían llamando judíos".
Los aficionados a su alrededor empezaron a gritar: "¡Vamos, judíos, vamos!"
"No cambiará nunca", dijo. "Ha sido nuestra identidad durante casi 30 años -no lo puedes borrar". Se abrió el cuello de la camisa para mostrar un gran estrella de David celeste tatuada en su pecho con la palabra AJAX insertada arriba, en letras góticas.
28 de marzo de 2005
2 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
san nicolás vs. santa claus
[Karl Vick] Ciudad turca cambia a san Nicolás por Santa Claus. Estatua de héroe local retirada de plaza mayor.
Demre, Turquía. En el siglo 4, un obispo llamado Nicolás era un héroe local en esta ciudad costera, y llevaba el tipo de vida que finalmente le conduciría a la santidad. Durante gran parte de los 16 siglos tras la muerte, san Nicolás fue principalmente conocido como el patrono de los marinos, barrileros, niños y rusos.
Y aunque no está enteramente claro cuándo el san Nicolás histórico se empezó a fundir con la imagen del jovial hombre con traje rojo, los historiadores podrán decir ahora que la transformación fue completa. El 3 de febrero, el Ayuntamiento de la Ciudad de Demre votó unánimemente erigir una estatua de Santa Claus en la plaza de la ciudad, remplazando una estatua de bronce del san Nicolás que sólo vivió allí.
"A este le conocemos todos", dijo el alcalde Suleyman Topcu sobre la imagen en yeso mate colocada en lugar del elegante bronce. "No nos enterábamos de quién era el otro".
Ahora lo están descubriendo. La degradación del verdadero san Nicolás no pasó desapercibida. Las partes ofendidas incluyen a turistas rusos ortodoxos que veneraban al santo que el zar Alejandro II proclamó patrono de su país; al escultor, también ruso, que donó la estatua hace cinco años; los guías turísticos, que pregonan a Demre como parte de un tour por la historia religiosa de Turquía; y una variedad de mirones que ven el encumbramiento de Santa por encima de Nicolás como la última comercialización si no de la Navidad, de algo que era digno y sagrado.
"El que está ahí es un chiste", dijo Ozay Eryner, un guía turístico turco dirigiendo a todo un bus de alemanes a través de las ruinas de la antigua iglesia de donde en 1087 fueron robados los huesos de Nicolás para ser llevados a Italia a toda prisa. La estatua de bronce, con su halo y sus brazos extendidos bondadosamente, está ahora a la entrada de las ruinas, metido discretamente entre un pilar de piedra y un pedazo de muralla.
Su degradación fue recibida sin comentarios por los alemanes que acompañaban A Eryener. "Preferimos no decirles nada", dijo.
Demre no es un lugar donde un san Nico más vaya necesariamente a atraer la atención. Imágenes del laico Santa lucen en el arco de piedra a orillas de la ciudad. Sus espesas barbas, hechas de lana de oveja, brotan de la muralla de tapices tejidos a mano a la venta en los puestos de los vendedores. El sello oficial de la ciudad muestra a un elegantemente estilizado Santa, enmarcado por un elegante capuchón rojo. Una palma de oropel brilla en las calles bordeadas de árboles de verdad.
"Realmente, no sabemos qué pensar", dijo Guray Yilmaz, un vendedor local. Estaba parado a la sombra del insolado Santa, junto a su expositor de especias locales: nuez moscada, pimiento rojo, té sexual' y comino negro. "El guía turístico se acerca y se enfadan. Luego otra gente dice que este es más popular.
"La gente de aquí dice que este es mejor", dijo Yilmaz, señalando con la cabeza hacia Santa. "El otro era un sacerdote, un cristiano".
Turquí es, después de todo, abrumadoramente musulmán. Nicolás vivió en Demre antes de que el profeta Mahoma empezara a recitar las palabras de Dios en una montaña en la Península Ibérica. En el siglo 4, Demre era conocida como Myra y era parte del Imperio Romano. San Pablo cambió de barco en su puerto cuando recorría el Asia Menor predicando el Evangelio. Un enorme anfiteatro de piedra todavía se encuentra al borde de la ciudad, atrayendo a turistas al sotavento de rocosos acantilados adornados con impresionantes tumbas labradas en la roca.
Nicolás, cuyo cumpleaños se observa el 6 de diciembre, ganó renombre por su generosidad y por su apasionada, incluso violenta defensa de la joven iglesia cristiana. Se dice que le dio una bofetada a un egipcio que puso en duda que Jesús fuera igual a Dios. También dijo que había salvado a Myra de la hambruna, a tres niños de ser puestos en salmuera en un barril y a varias mujeres pobres de la localidad de la prostitución -esto último dejando bolsas de dinero en sus casas en la noche para que pudieran casarse.
Esa nocturna largueza puede ser el hilo que conecta al Nicolás histórico con su encarnación moderna, tan famoso en todo el mundo que incluso la musulmana Turquía reivindica una versión.
"Noel Baba es nuestro ciudadano", dijo Faruk Akbudak, un importante burócrata en Demre, utilizando el nombre turco de Papá Noel. "Los respetamos. Lo acogemos".
"Sí, la gente prefiere a este", dijo Topcu, el alcalde. "Pero los extranjeros también".
Eso puede ser verdad de algunos extranjeros. Numerosos alemanes, cuyo cariño por Navidad es legendario y que tienden a visitar la costa sur de Turquía en los meses de invierno, se han mostrado receptivos.
"¡Es como la tierra de Navidad' en Estados Unidos!", dijo Karen Loreol, una suiza en un bus turístico alemán la semana pasada. "¡Hay una réplica de la iglesia de Silent Night' en Salzburg!"
"Me gusta", dijo. "La Navidad es maravillosa".
Los rusos piensan de otra manera. Fue un escultor ruso, Gregory Potosky, que hizo la estatua de bronce como un regalo para la ciudad de Demre en 2000. Y eran los rusos los que llegaban en buses turísticos -hasta 80 buses al día en el verano- y se arrodillaban a orar ante ella.
"Y sin decirnos nada, ni al artista, cambiaron su ubicación, lo que consternó a todo el mundo, aquí y en Rusia", dijo un portavoz de la embajada rusa en Ankara, la capital turca. "Es un santo muy importante, una figura muy importante en Rusia".
Topcu dijo que el ayuntamiento tomaría medidas para apaciguar a los rusos. El bronce, dijo, sería colocado en una posición más prominente en la Iglesia de San Nicolás, que el zar Alejandro II pagó para restaurar a fines del siglo 19. El traslado se habrá efectuado para cuando los rusos lleguen en verano.
Pero no hay ningún plan, dijo, para sacar a Santa de su pedestal.
"El viejo era más bonito", dijo Mehmet Cavus, otro vendedor en una hilera de puestos que exhiben el letrero Iconos de San Nicolás' escrito en cirílico, el alfabeto ruso.
"Y los turistas trataban al viejo como algo sagrado", agregó Hayriya Koc, acercándose desde su puesto. "Lo respetaban. Rezaban ante él".
Miró hacia arriba al hombre de traje rojo. "Este", dijo, "no tiene eso".
24 de marzo de 2005
1 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh
Y aunque no está enteramente claro cuándo el san Nicolás histórico se empezó a fundir con la imagen del jovial hombre con traje rojo, los historiadores podrán decir ahora que la transformación fue completa. El 3 de febrero, el Ayuntamiento de la Ciudad de Demre votó unánimemente erigir una estatua de Santa Claus en la plaza de la ciudad, remplazando una estatua de bronce del san Nicolás que sólo vivió allí.
"A este le conocemos todos", dijo el alcalde Suleyman Topcu sobre la imagen en yeso mate colocada en lugar del elegante bronce. "No nos enterábamos de quién era el otro".
Ahora lo están descubriendo. La degradación del verdadero san Nicolás no pasó desapercibida. Las partes ofendidas incluyen a turistas rusos ortodoxos que veneraban al santo que el zar Alejandro II proclamó patrono de su país; al escultor, también ruso, que donó la estatua hace cinco años; los guías turísticos, que pregonan a Demre como parte de un tour por la historia religiosa de Turquía; y una variedad de mirones que ven el encumbramiento de Santa por encima de Nicolás como la última comercialización si no de la Navidad, de algo que era digno y sagrado.
"El que está ahí es un chiste", dijo Ozay Eryner, un guía turístico turco dirigiendo a todo un bus de alemanes a través de las ruinas de la antigua iglesia de donde en 1087 fueron robados los huesos de Nicolás para ser llevados a Italia a toda prisa. La estatua de bronce, con su halo y sus brazos extendidos bondadosamente, está ahora a la entrada de las ruinas, metido discretamente entre un pilar de piedra y un pedazo de muralla.
Su degradación fue recibida sin comentarios por los alemanes que acompañaban A Eryener. "Preferimos no decirles nada", dijo.
Demre no es un lugar donde un san Nico más vaya necesariamente a atraer la atención. Imágenes del laico Santa lucen en el arco de piedra a orillas de la ciudad. Sus espesas barbas, hechas de lana de oveja, brotan de la muralla de tapices tejidos a mano a la venta en los puestos de los vendedores. El sello oficial de la ciudad muestra a un elegantemente estilizado Santa, enmarcado por un elegante capuchón rojo. Una palma de oropel brilla en las calles bordeadas de árboles de verdad.
"Realmente, no sabemos qué pensar", dijo Guray Yilmaz, un vendedor local. Estaba parado a la sombra del insolado Santa, junto a su expositor de especias locales: nuez moscada, pimiento rojo, té sexual' y comino negro. "El guía turístico se acerca y se enfadan. Luego otra gente dice que este es más popular.
"La gente de aquí dice que este es mejor", dijo Yilmaz, señalando con la cabeza hacia Santa. "El otro era un sacerdote, un cristiano".
Turquí es, después de todo, abrumadoramente musulmán. Nicolás vivió en Demre antes de que el profeta Mahoma empezara a recitar las palabras de Dios en una montaña en la Península Ibérica. En el siglo 4, Demre era conocida como Myra y era parte del Imperio Romano. San Pablo cambió de barco en su puerto cuando recorría el Asia Menor predicando el Evangelio. Un enorme anfiteatro de piedra todavía se encuentra al borde de la ciudad, atrayendo a turistas al sotavento de rocosos acantilados adornados con impresionantes tumbas labradas en la roca.
Nicolás, cuyo cumpleaños se observa el 6 de diciembre, ganó renombre por su generosidad y por su apasionada, incluso violenta defensa de la joven iglesia cristiana. Se dice que le dio una bofetada a un egipcio que puso en duda que Jesús fuera igual a Dios. También dijo que había salvado a Myra de la hambruna, a tres niños de ser puestos en salmuera en un barril y a varias mujeres pobres de la localidad de la prostitución -esto último dejando bolsas de dinero en sus casas en la noche para que pudieran casarse.
Esa nocturna largueza puede ser el hilo que conecta al Nicolás histórico con su encarnación moderna, tan famoso en todo el mundo que incluso la musulmana Turquía reivindica una versión.
"Noel Baba es nuestro ciudadano", dijo Faruk Akbudak, un importante burócrata en Demre, utilizando el nombre turco de Papá Noel. "Los respetamos. Lo acogemos".
"Sí, la gente prefiere a este", dijo Topcu, el alcalde. "Pero los extranjeros también".
Eso puede ser verdad de algunos extranjeros. Numerosos alemanes, cuyo cariño por Navidad es legendario y que tienden a visitar la costa sur de Turquía en los meses de invierno, se han mostrado receptivos.
"¡Es como la tierra de Navidad' en Estados Unidos!", dijo Karen Loreol, una suiza en un bus turístico alemán la semana pasada. "¡Hay una réplica de la iglesia de Silent Night' en Salzburg!"
"Me gusta", dijo. "La Navidad es maravillosa".
Los rusos piensan de otra manera. Fue un escultor ruso, Gregory Potosky, que hizo la estatua de bronce como un regalo para la ciudad de Demre en 2000. Y eran los rusos los que llegaban en buses turísticos -hasta 80 buses al día en el verano- y se arrodillaban a orar ante ella.
"Y sin decirnos nada, ni al artista, cambiaron su ubicación, lo que consternó a todo el mundo, aquí y en Rusia", dijo un portavoz de la embajada rusa en Ankara, la capital turca. "Es un santo muy importante, una figura muy importante en Rusia".
Topcu dijo que el ayuntamiento tomaría medidas para apaciguar a los rusos. El bronce, dijo, sería colocado en una posición más prominente en la Iglesia de San Nicolás, que el zar Alejandro II pagó para restaurar a fines del siglo 19. El traslado se habrá efectuado para cuando los rusos lleguen en verano.
Pero no hay ningún plan, dijo, para sacar a Santa de su pedestal.
"El viejo era más bonito", dijo Mehmet Cavus, otro vendedor en una hilera de puestos que exhiben el letrero Iconos de San Nicolás' escrito en cirílico, el alfabeto ruso.
"Y los turistas trataban al viejo como algo sagrado", agregó Hayriya Koc, acercándose desde su puesto. "Lo respetaban. Rezaban ante él".
Miró hacia arriba al hombre de traje rojo. "Este", dijo, "no tiene eso".
24 de marzo de 2005
1 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh
en la guarida del lobo
[David Brown] Una pareja se muda a vivir junto a vecinos realmente salvajes -con un perro para quebrar el hielo.
En un lugar intransitable y sin nombre del Yukon canadiense, una manada de lobos cruzó un río el último día de mayo. Sobre ellos volaba una bandada de cuervos, esperando la carroña. Detrás de ellos corría un perro esquimal de raza mezclada sujeto con correa por un hombre de edad mediana, y una mujer.
Los lobos se dispersaron y cruzaron el delgado hielo de fin de temporada sin accidentes. No así la manada homocánida, que lo cruzó en fila india. La mujer, Helen Thayer, se encontró repentinamente hundida en el gélido agua, luchando por no ser arrastrada por debajo del rasgado borde de un hoyo que ella había hecho en el hielo.
Con la ayuda de su marido y un bastón, se subió a la orilla del río. Allá ocurrió algo extraño:
Mientras ella temblaba incontroladamente y se ponía ropas secas, cuatro cuervos aterrizaron en el sitio. Empezaron a caminar en un círculo, no más allá de un metro 80, graznando suavemente. Aunque habían atormentado al perro durante semanas, cayendo en picada y robándole su kibble, no lo molestaron ni él les ahuyentó. Tras diez minutos, volaron a la copa de un abeto y graznaron.
Cinco lobos aparecieron en la orilla más lejana. Un lobo negro, el macho alfa de la manada, aulló en lo que parecía ser un mensaje confirmatorio. Luego los cuervos volaron cruzando el río y, con los lobos corriendo debajo, desaparecieron en el bosque.
"Realmente somos una gran familia feliz: nosotros, los lobos y los cuervos", dice Thayer cuando recuenta la historia. "Parecían haberse preocupado por nosotros".
Vivir con los lobos. Es un objetivo de un extraño y poderoso atractivo, dado que no son ni remotamente parientes cercanos y eluden el contacto con los humanos a todo precio.
Quizás es la capacidad de inteligencia, sociabilidad y violencia tan como la nuestra, la que nos atrae a los lobos. Quizás es la espeluznante omnisciencia de un animal que ve, pero no es visto. (Preguntad a un niño qué imagen en El expreso polar' es la más memorable y probablemente os dirán que es la del tren pasando visto desde el punto de vista del lobo). O quizás es simplemente que los lobos son la versión salvaje de los animales que mejor conocemos, los perros.
Cualquiera la razón, desde el mito de Rómulo y Remo hasta los cuentos del gótico ártico de Jack London a las confabulaciones de Farley Mowat, algo en el Canis lupus toca una atávica y profunda cuerda en el alma humana.
Para Helen Thayer, la posibilidad de convivir con los lobos la condujo a la dura taiga del Territorio del Yukon y la más severa masa de hielo que es el Mar de Beaufort la mayor parte del año. Fuera una de una serie de asombrosas aventuras.
Thayer, 67, estuvo en Washington recientemente para leer una charla en la Sociedad Nacional de Geografía sobre vivir con los lobos. Three Among the Wolves' [Tres Entre los Lobos], el relato de la experiencia que ella, su marido Bill, un piloto de helicópteros jubilado, y su perro, Charlie, tuvieron en 1994 fue publicado antes este año.
Thayer es una exploradora y naturalista de una especie que en la edad moderna se encuentra más amenazada que los lobos. No es millonaria, ni académica, ni científica del gobierno ni es el rostro auspiciado por una corporación importante. Al principio, ni siquiera era escritora. En realidad, es autodidacta, se financia a sí misma y es una mujer humilde, cuyo principal interés en la vida ha sido hacer cosas difíciles e interesantes. Sus aventuras son una mezcla de hazañas de resistencia del tipo porque está ahí y esfuerzos cuasi-científicos para satisfacer su propia curiosidad.
En persona, es robusta, posesiva y segura de su intuición (que dice que los lobos le ayudaron a refinar). Sentada en el vestíbulo de un hotel en el centro de la ciudad mientras las maletas con ruedas iban y venían, observa: "La gente aquí es tan tensa. Realmente necesitan vacaciones".
Su marido, 78, estaba en casa en North Cascades del estado de Washington, cuidando a tres perros nuevos ("¡Estamos hasta el cuello de beagles!") y varios animales de corral. Se pregunta en voz alta si estará bien vestida para Washington, observando que en el suyo "tú sales a cenar con tu chaleco de lana. Aquí tú sales con tu traje negro, y no tengo ninguno".
Su chaleco de lana -rojo brillante, su textura como nueva- es bonito, sin embargo. Lleva por todo adorno un sencillo broche de esmalte en el cuello. Es del Explorers Club, cuya sede está en Nueva York.
"No estaban acostumbrados a admitir mujeres", dice sin ningún tono en la voz. La admitieron en 1989. Recibió la invitación un año después de que se transformara en la primera mujer en llegar caminando y con esquíes al polo norte magnético. Entonces tenía 50 años, había sido campeona de disco, corredora de luge y montañista, y buscaba nuevos retos. Ese viaje fue el tema de su primer libro, Polar Dream'. Ella y su marido repitieron la hazaña en 1992, como un modo de celebrar su 30 aniversario.
En 1995 los dos remaron y caminaron 1.930 kilómetros por los ríos Irixana y Jaguaré en la selva del Amazonas, recogiendo información sobre curandería y medicina tradicionales. En 1996 fue la primera mujer moderna de que se tenga memoria en hacer caminando la ruta de los camellos, de 3.860 kilómetros, en el Sahara. En 1997, cuando tenía 60, hizo una excursión solitaria de 885 kilómetros en el Antártico. En su última gran expedición, en 2001 ella y Bill cruzaron el desierto de Gobi -2.400 kilómetros en 66 días. Casi murieron de sed, y sobrevivieron únicamente gracias al agua desalada recogida de pozos de otra manera tóxicos.
Helen Thayer nació en Auckland, Nueva Zelanda, en 1938, hija única de una pareja que tenía 4.000 hectáreas de corderos y ganado. Sus padres eran atléticos -su madre fue campeona de tenis, su padre un razonable jugador de fútbol. Ayudaba en la casa y tenía ella misma 25 pollos. Nueva Zelanda es famosa por su cultura de hágalo-usted-mismo. Ella diseñó e hizo su propio traje de novia.
"Tuve una infancia maravillosa. No sé cómo podría haber sido mejor".
De niña subió el Monte Egmont (ahora el Monte Taranaki), un volcán durmiente cubierto de nieve de 2.517 metros, utilizando crampones y amarrada a una hilera de montañeros. Causó impresión.
"Fue una gran subida para una niña de nueve. Pero creo que selló mi vida como la de una persona que gusta del aire libre".
Según se vio, estaba en el lugar indicado. Lesley Dan' Bryant, el montañero, es en gran parte responsable de que los montañeros de Nueva Zelanda volcaran su atención al Monte Everest, fue su director en la escuela secundaria. Tomó lecciones de montañismo de Edmund Hillary, y viajó Alpes del Sur de Nueva Zelanda con él y otros instructores, incluyendo a George Lowe, que estuvo en su equipo de apoyo cuando Hillary y Tenzing Norgay subieron al Everest en 1953.
Durante toda su niñez, ella admiró la capacidad de sus padres de imponerse metas, de hacer planes detallados y ser persistente. ("Yo era una adolescente rara. Quería ser como ellos"). Ahora tiene un negocio, Adventure Classroom, como consultora de motivación para escolares. Hay tres cosas que quiere que recuerden sus oyentes: Apuntar alto, planear el éxito, y no abandonar.
Un año tras terminar la universidad en Auckland, donde estudió medicina de laboratorio, se casó con un piloto de helicóptero estadounidense, Bill Thayer, que estaba en Nueva Zelanda haciendo rociadas agrícolas. Decidieron temprano no tener hijos. Su trabajo era peligroso, y ella tenía ambiciones como atleta y montañera. Ninguna de las dos carreras parecían corresponder muy bien con la paternidad.
En 1961 se mudaron a Guatemala por cuatro años. Bill trabajó como rociador aéreo de bananas y algodón y Helen gastó mucho de su tiempo arrojando el disco.
Ella había competido en los Commonwealth Games en el equipo nacional de Nueva Zelanda; en Guatemala compitió por ese país en los juegos caribeños. Cuando ella y Bill se mudaron a Estados Unidos en 1965, ella fue durante un tiempo la tercera mejor lanzadora de disco allí, con un récord personal de 6 metros 21 cuando el récord mundial era de 6 metros 46.
Dejó el disco a principios de los años setenta y adoptó el luge. Fuertes piernas sobre un cuerpo compacto de 1 metro 58, combinado con una cierta temeridad, hizo que fuera la opción lógica. En 1975 fue la campeona estadounidense. Pero finalmente también dejó ese deporte, temiendo que una la pudiera lesionar tan gravemente que no pudiera volver a hacer montañismo. (En 1999 fue una de las 25 mujeres deportistas del siglo 20 homenajeadas en una recepción en la Casa Blanca de Clinton).
Después de Guatemala, ella y su marido se mudaron al estado de Washington, donde tuvieron y gestionaron una granja lechera con 100 Holsteins certificadas. La vendieron cinco años más tarde -"Era demasiado trabajo y apenas pagábamos las cuentas"- y se mudaron a un terreno más pequeño que, con los años, ha llegado a albergar perros, gatos, corderos, cabras y alpacas. Su marido volvió a volar y Thayer enseño a esquiar en invierno y trabajó a media jornada en el laboratorio de un hospital.
Buscando nuevos desafíos en una fase de la vida cuando la resistencia más que los logros puntuales será probablemente su carta más alta, se le ocurrió transformarse en la primera mujer en llegar sola al polo norte magnético, un asalto sin apoyo. Su éxito -después de 585 kilómetros, arrastrando un trineo cargado con provisiones- sentó los fundamentos de mucho de lo que ocurriría desde entonces.
Se transformó en escritora y conferencista. También se interesó en la ecología polar, especialmente en lobos y osos. Estaba interesada en lo que parecía ser compartir el alimento voluntariamente -en otras palabras, altruismo- entre especies del Ártico. Quería saber más de los lobos en su territorio natural.
Bill Thayer compartía su interés en la etología de los lobos, y para esta época era un entusiasta participante en las aventuras de su esposa. Dice que nunca se sintió obligado a seguirla. Décadas atrás había abandonado un seguro y previsible trabajo de bombero en los Ferrocarriles de Santa Fe para transformarse en piloto.
"Yo era alguien que también quería ver el otro lado de la montaña", dijo.
El problema con el proyecto de los lobos era que los animales son extremadamente humanofóbicos. Un breve avistamiento es considerado todo un triunfo. Las observaciones prolongadas y de primer plano son prácticamente desconocidas. Pero la pareja tenía lo que ellos pensaron que sería una posible llave para entrar al reino lupino: su perro Charlie.
Unos indios inuit le habían ofrecido a Helen un robusto mix de bisabuelo lobo gris, porque temían que ella no sobreviviera su expedición en solitario al polo sin un perro que olfateara los osos polares. Los dos trabaron amistad durante la expedición; cree que Charlie le salvó la vida al menos una vez.
La pareja se enteró de la existencia de una manada de lobos, cuya guarida estaba en el Territorio Yukon, a unos 400 kilómetros de Dawson. Se dispusieron a encontrarlos en la primavera de 1994.
En una especie de La selva blanca', Charlie se hizo poco a poco más lupino en la caminata de seis días por el territorio de los lobos e intercambiaron avistamientos y aullidos, y olfatearon ambos las marcas de orina. Cuando llegaron a la guarida, los Thayer eran como abuelos que no hablan el dialecto local. Se volvieron hacia Charlie y le dijeron, esencialmente: "Tú sabes algo de lobos -entérate qué está pasando".
El resultado de esa sugerencia estaba lejos de ser seguro.
"A menudo los lobos simplemente matan a los perros si estos se acercan", dice el biólogo de lobos L. David Mech. "Eso sería lo más común. Pero, por supuesto, hay excepciones".
Mech, 67, trabaja para el Geological Survey de Estados Unidos desde 1969, y ha sido profesor adjunto de la Universidad de Minnesota desde 1973. Ha escrito nueve libros, la mayoría de ellos sobre lobos, y durante muchos años ha observado a los lobos en la pelada y casi despoblada Isla de Ellesmere, en el extremo norte de Canadá. Sus estadías, sin embargo, habían sido más cortos que la permanencia de varios meses de los Thayer. De hecho, cree que ellos detentan el récord.
Por la razón que sea, esta vez hubo acercamiento. Puede haber contribuido que los intrusos habían mostrado maneras impecables, agachándose bajo y desviando sus miradas para evitar un ominoso choque de pupilas en los momentos cruciales del encuentro.
Las fronteras están tan precisamente trazadas como entre las dos Coreas (aunque los Thayer lo podrían haber hecho sin la marca olorosa del perro en la tienda). Entretanto, Charlie demostró que era el alfa de los homocánidos -manteniendo en alto su cola y mostrando de vez en vez los dientes-, lo que parecía impresionar a los lobos. En el verano, acampando apenas a unos metros de la guarida, fueron los extraños pero cada vez más amorosos vecinos.
Como muchos naturalistas ortodoxos, se negaron inicialmente a dar nombre a los nueve lobos que observaban, para impedir humanizarlos. Pero esto se hizo muy engorroso para tomar apuntes de manera eficiente, de modo que pronto empezaron a hablar de Alfa y Madre (el par superior); Beta, el maestro de barba canoso; Denali, el líder de caza; Yukon y Klondike, lobeznos; y Omega, el animal de más baja condición, cuyo papel consistía en ser el picoteado y, sin embargo, participar completamente en las actividades de la manada.
En el curso de la estadía de mayo a octubre (interrumpida por dos cortos viajes de aprovisionamiento), Bill, Helen y Charlie presenciaron la más esencial de las actividades de una manada.
Los vieron salir a cazar y volver con una prodigiosa cantidad de carne -grandes y sangrientos pedazos de corderos y alces. (Lo que refuta la desacreditada observación de Farley Mowat de que los lobos del norte sobreviven principalmente con una dieta de rodentes). Vieron a los lobos compartir el alimento con los cuervos, que parecían haber hecho las veces de vigías de caza. Y como abuelos por primera vez, estaban ansiosos de ver finalmente a los dos cachorros del año salir de la guarida y ser presentados al vecindario cuatro semanas después de nacer.
Todo el mundo se echó a llorar cuando finalmente llegó el invierno y fue tiempo de partir. "Mientras los lobos miraban, salimos de la pradera que había sido nuestro hogar durante casi seis meses, y la familia salvaje de la que habíamos llegado a formar parte. Cuando cruzábamos el río, vimos a Madre y los lobeznos sentada desanimada en el lugar donde había estado nuestra tienda. Los adolescentes, que habían crecido y eran ahora dos elegantes jóvenes adultos, se habían reunido cerca de Madre y los cachorros. Todos aullaban tristemente", escribe en Three Among the Wolves'.
Luego, los Thayer viajaron 250 kilómetros más al norte en el Ártico, cruzando el traicionero Mar de Beaufort a fines del invierno, cuando el hielo empieza a moverse. Vieron a los lobos seguir -y comer su carroña- a los osos polares durante grandes distancias en el hielo. Charlie fue nuevamente quien les salvó la vida.
Olió o sintió a unos osos polares mucho antes de que fueran visibles. Una vez, atado, ahuyentó a un oso. Bill y Hellen llevaron escopetas recortadas de calibre 12, cargadas con balas que nunca tuvieron que usar. Sin embargo, "es un alivio", dice, fríamente. Igualmente importante es que el perro fue capaz de oler aguas profundas -e impedir que sus cargas cayeran en ellas- durante un espantoso rompimiento del hielo un día neblinoso. (Charlie murió el año pasado, según cree Thayer, a los 23).
Tanto en la tundra como en el cielo vieron (como habían anticipado) que los lobos compartían carroña con otros animales -osos polares, osos grizzlis, cuervos y zorros. También vieron lo que creen que fue una clase de un lobo adulto a dos jóvenes sobre cómo escudriñar el cielo para encontrar a un aeroplano cuando oyen el ruido del motor -algo que según cree Thayer deben haber aprendido tras la pérdida de miembros de la manada a manos de cazadores aéreos. Lo que no está claro, sin embargo, es si estas y otras observaciones han contribuido a nuestro conocimiento de la biología de los lobos.
Los Thayer no publican en revistas de especialistas. Sus descripciones, aunque hechas cuidadosamente, no son sistemáticas desde un punto de vista científico. Mech, además, no cree que la alimentación en serie de varias especiales sea el conocimiento compartido de que están todos en lo mismo.
"Si hay una alta motivación para comer, los lobos defenderán el cadáver", dice. "Pero si han comido ya, tienen menos motivación para pelearse con los osos. Los dos terminan alimentándose del mismo cadáver, aunque a regañadientes".
Las propias observaciones de Thayer sugieren que el marcar territorio, más que la sociabilidad, es la norma en la cultura lupina.
En su libro describe una escena en la que uno de los cachorros lobos traspasó la línea fronteriza marcada con orina entre la guarida de la manada y el campamento del trío. El cachorro llegó hasta Charlie, que dormitaba, lo tiró del pelaje para jugar. Charlie se levantó y empujó gentilmente con la nariz al cachorro hacia el borde de su territorio, donde el pequeño fue dejado en manos de Alfa, que esperaba.
Las buenas verjas hacen buenos vecinos, incluso si están hechas de fluidos corporales.
23 de diciembre de 2004
30 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Los lobos se dispersaron y cruzaron el delgado hielo de fin de temporada sin accidentes. No así la manada homocánida, que lo cruzó en fila india. La mujer, Helen Thayer, se encontró repentinamente hundida en el gélido agua, luchando por no ser arrastrada por debajo del rasgado borde de un hoyo que ella había hecho en el hielo.
Con la ayuda de su marido y un bastón, se subió a la orilla del río. Allá ocurrió algo extraño:
Mientras ella temblaba incontroladamente y se ponía ropas secas, cuatro cuervos aterrizaron en el sitio. Empezaron a caminar en un círculo, no más allá de un metro 80, graznando suavemente. Aunque habían atormentado al perro durante semanas, cayendo en picada y robándole su kibble, no lo molestaron ni él les ahuyentó. Tras diez minutos, volaron a la copa de un abeto y graznaron.
Cinco lobos aparecieron en la orilla más lejana. Un lobo negro, el macho alfa de la manada, aulló en lo que parecía ser un mensaje confirmatorio. Luego los cuervos volaron cruzando el río y, con los lobos corriendo debajo, desaparecieron en el bosque.
"Realmente somos una gran familia feliz: nosotros, los lobos y los cuervos", dice Thayer cuando recuenta la historia. "Parecían haberse preocupado por nosotros".
Vivir con los lobos. Es un objetivo de un extraño y poderoso atractivo, dado que no son ni remotamente parientes cercanos y eluden el contacto con los humanos a todo precio.
Quizás es la capacidad de inteligencia, sociabilidad y violencia tan como la nuestra, la que nos atrae a los lobos. Quizás es la espeluznante omnisciencia de un animal que ve, pero no es visto. (Preguntad a un niño qué imagen en El expreso polar' es la más memorable y probablemente os dirán que es la del tren pasando visto desde el punto de vista del lobo). O quizás es simplemente que los lobos son la versión salvaje de los animales que mejor conocemos, los perros.
Cualquiera la razón, desde el mito de Rómulo y Remo hasta los cuentos del gótico ártico de Jack London a las confabulaciones de Farley Mowat, algo en el Canis lupus toca una atávica y profunda cuerda en el alma humana.
Para Helen Thayer, la posibilidad de convivir con los lobos la condujo a la dura taiga del Territorio del Yukon y la más severa masa de hielo que es el Mar de Beaufort la mayor parte del año. Fuera una de una serie de asombrosas aventuras.
Thayer, 67, estuvo en Washington recientemente para leer una charla en la Sociedad Nacional de Geografía sobre vivir con los lobos. Three Among the Wolves' [Tres Entre los Lobos], el relato de la experiencia que ella, su marido Bill, un piloto de helicópteros jubilado, y su perro, Charlie, tuvieron en 1994 fue publicado antes este año.
Thayer es una exploradora y naturalista de una especie que en la edad moderna se encuentra más amenazada que los lobos. No es millonaria, ni académica, ni científica del gobierno ni es el rostro auspiciado por una corporación importante. Al principio, ni siquiera era escritora. En realidad, es autodidacta, se financia a sí misma y es una mujer humilde, cuyo principal interés en la vida ha sido hacer cosas difíciles e interesantes. Sus aventuras son una mezcla de hazañas de resistencia del tipo porque está ahí y esfuerzos cuasi-científicos para satisfacer su propia curiosidad.
En persona, es robusta, posesiva y segura de su intuición (que dice que los lobos le ayudaron a refinar). Sentada en el vestíbulo de un hotel en el centro de la ciudad mientras las maletas con ruedas iban y venían, observa: "La gente aquí es tan tensa. Realmente necesitan vacaciones".
Su marido, 78, estaba en casa en North Cascades del estado de Washington, cuidando a tres perros nuevos ("¡Estamos hasta el cuello de beagles!") y varios animales de corral. Se pregunta en voz alta si estará bien vestida para Washington, observando que en el suyo "tú sales a cenar con tu chaleco de lana. Aquí tú sales con tu traje negro, y no tengo ninguno".
Su chaleco de lana -rojo brillante, su textura como nueva- es bonito, sin embargo. Lleva por todo adorno un sencillo broche de esmalte en el cuello. Es del Explorers Club, cuya sede está en Nueva York.
"No estaban acostumbrados a admitir mujeres", dice sin ningún tono en la voz. La admitieron en 1989. Recibió la invitación un año después de que se transformara en la primera mujer en llegar caminando y con esquíes al polo norte magnético. Entonces tenía 50 años, había sido campeona de disco, corredora de luge y montañista, y buscaba nuevos retos. Ese viaje fue el tema de su primer libro, Polar Dream'. Ella y su marido repitieron la hazaña en 1992, como un modo de celebrar su 30 aniversario.
En 1995 los dos remaron y caminaron 1.930 kilómetros por los ríos Irixana y Jaguaré en la selva del Amazonas, recogiendo información sobre curandería y medicina tradicionales. En 1996 fue la primera mujer moderna de que se tenga memoria en hacer caminando la ruta de los camellos, de 3.860 kilómetros, en el Sahara. En 1997, cuando tenía 60, hizo una excursión solitaria de 885 kilómetros en el Antártico. En su última gran expedición, en 2001 ella y Bill cruzaron el desierto de Gobi -2.400 kilómetros en 66 días. Casi murieron de sed, y sobrevivieron únicamente gracias al agua desalada recogida de pozos de otra manera tóxicos.
Helen Thayer nació en Auckland, Nueva Zelanda, en 1938, hija única de una pareja que tenía 4.000 hectáreas de corderos y ganado. Sus padres eran atléticos -su madre fue campeona de tenis, su padre un razonable jugador de fútbol. Ayudaba en la casa y tenía ella misma 25 pollos. Nueva Zelanda es famosa por su cultura de hágalo-usted-mismo. Ella diseñó e hizo su propio traje de novia.
"Tuve una infancia maravillosa. No sé cómo podría haber sido mejor".
De niña subió el Monte Egmont (ahora el Monte Taranaki), un volcán durmiente cubierto de nieve de 2.517 metros, utilizando crampones y amarrada a una hilera de montañeros. Causó impresión.
"Fue una gran subida para una niña de nueve. Pero creo que selló mi vida como la de una persona que gusta del aire libre".
Según se vio, estaba en el lugar indicado. Lesley Dan' Bryant, el montañero, es en gran parte responsable de que los montañeros de Nueva Zelanda volcaran su atención al Monte Everest, fue su director en la escuela secundaria. Tomó lecciones de montañismo de Edmund Hillary, y viajó Alpes del Sur de Nueva Zelanda con él y otros instructores, incluyendo a George Lowe, que estuvo en su equipo de apoyo cuando Hillary y Tenzing Norgay subieron al Everest en 1953.
Durante toda su niñez, ella admiró la capacidad de sus padres de imponerse metas, de hacer planes detallados y ser persistente. ("Yo era una adolescente rara. Quería ser como ellos"). Ahora tiene un negocio, Adventure Classroom, como consultora de motivación para escolares. Hay tres cosas que quiere que recuerden sus oyentes: Apuntar alto, planear el éxito, y no abandonar.
Un año tras terminar la universidad en Auckland, donde estudió medicina de laboratorio, se casó con un piloto de helicóptero estadounidense, Bill Thayer, que estaba en Nueva Zelanda haciendo rociadas agrícolas. Decidieron temprano no tener hijos. Su trabajo era peligroso, y ella tenía ambiciones como atleta y montañera. Ninguna de las dos carreras parecían corresponder muy bien con la paternidad.
En 1961 se mudaron a Guatemala por cuatro años. Bill trabajó como rociador aéreo de bananas y algodón y Helen gastó mucho de su tiempo arrojando el disco.
Ella había competido en los Commonwealth Games en el equipo nacional de Nueva Zelanda; en Guatemala compitió por ese país en los juegos caribeños. Cuando ella y Bill se mudaron a Estados Unidos en 1965, ella fue durante un tiempo la tercera mejor lanzadora de disco allí, con un récord personal de 6 metros 21 cuando el récord mundial era de 6 metros 46.
Dejó el disco a principios de los años setenta y adoptó el luge. Fuertes piernas sobre un cuerpo compacto de 1 metro 58, combinado con una cierta temeridad, hizo que fuera la opción lógica. En 1975 fue la campeona estadounidense. Pero finalmente también dejó ese deporte, temiendo que una la pudiera lesionar tan gravemente que no pudiera volver a hacer montañismo. (En 1999 fue una de las 25 mujeres deportistas del siglo 20 homenajeadas en una recepción en la Casa Blanca de Clinton).
Después de Guatemala, ella y su marido se mudaron al estado de Washington, donde tuvieron y gestionaron una granja lechera con 100 Holsteins certificadas. La vendieron cinco años más tarde -"Era demasiado trabajo y apenas pagábamos las cuentas"- y se mudaron a un terreno más pequeño que, con los años, ha llegado a albergar perros, gatos, corderos, cabras y alpacas. Su marido volvió a volar y Thayer enseño a esquiar en invierno y trabajó a media jornada en el laboratorio de un hospital.
Buscando nuevos desafíos en una fase de la vida cuando la resistencia más que los logros puntuales será probablemente su carta más alta, se le ocurrió transformarse en la primera mujer en llegar sola al polo norte magnético, un asalto sin apoyo. Su éxito -después de 585 kilómetros, arrastrando un trineo cargado con provisiones- sentó los fundamentos de mucho de lo que ocurriría desde entonces.
Se transformó en escritora y conferencista. También se interesó en la ecología polar, especialmente en lobos y osos. Estaba interesada en lo que parecía ser compartir el alimento voluntariamente -en otras palabras, altruismo- entre especies del Ártico. Quería saber más de los lobos en su territorio natural.
Bill Thayer compartía su interés en la etología de los lobos, y para esta época era un entusiasta participante en las aventuras de su esposa. Dice que nunca se sintió obligado a seguirla. Décadas atrás había abandonado un seguro y previsible trabajo de bombero en los Ferrocarriles de Santa Fe para transformarse en piloto.
"Yo era alguien que también quería ver el otro lado de la montaña", dijo.
El problema con el proyecto de los lobos era que los animales son extremadamente humanofóbicos. Un breve avistamiento es considerado todo un triunfo. Las observaciones prolongadas y de primer plano son prácticamente desconocidas. Pero la pareja tenía lo que ellos pensaron que sería una posible llave para entrar al reino lupino: su perro Charlie.
Unos indios inuit le habían ofrecido a Helen un robusto mix de bisabuelo lobo gris, porque temían que ella no sobreviviera su expedición en solitario al polo sin un perro que olfateara los osos polares. Los dos trabaron amistad durante la expedición; cree que Charlie le salvó la vida al menos una vez.
La pareja se enteró de la existencia de una manada de lobos, cuya guarida estaba en el Territorio Yukon, a unos 400 kilómetros de Dawson. Se dispusieron a encontrarlos en la primavera de 1994.
En una especie de La selva blanca', Charlie se hizo poco a poco más lupino en la caminata de seis días por el territorio de los lobos e intercambiaron avistamientos y aullidos, y olfatearon ambos las marcas de orina. Cuando llegaron a la guarida, los Thayer eran como abuelos que no hablan el dialecto local. Se volvieron hacia Charlie y le dijeron, esencialmente: "Tú sabes algo de lobos -entérate qué está pasando".
El resultado de esa sugerencia estaba lejos de ser seguro.
"A menudo los lobos simplemente matan a los perros si estos se acercan", dice el biólogo de lobos L. David Mech. "Eso sería lo más común. Pero, por supuesto, hay excepciones".
Mech, 67, trabaja para el Geological Survey de Estados Unidos desde 1969, y ha sido profesor adjunto de la Universidad de Minnesota desde 1973. Ha escrito nueve libros, la mayoría de ellos sobre lobos, y durante muchos años ha observado a los lobos en la pelada y casi despoblada Isla de Ellesmere, en el extremo norte de Canadá. Sus estadías, sin embargo, habían sido más cortos que la permanencia de varios meses de los Thayer. De hecho, cree que ellos detentan el récord.
Por la razón que sea, esta vez hubo acercamiento. Puede haber contribuido que los intrusos habían mostrado maneras impecables, agachándose bajo y desviando sus miradas para evitar un ominoso choque de pupilas en los momentos cruciales del encuentro.
Las fronteras están tan precisamente trazadas como entre las dos Coreas (aunque los Thayer lo podrían haber hecho sin la marca olorosa del perro en la tienda). Entretanto, Charlie demostró que era el alfa de los homocánidos -manteniendo en alto su cola y mostrando de vez en vez los dientes-, lo que parecía impresionar a los lobos. En el verano, acampando apenas a unos metros de la guarida, fueron los extraños pero cada vez más amorosos vecinos.
Como muchos naturalistas ortodoxos, se negaron inicialmente a dar nombre a los nueve lobos que observaban, para impedir humanizarlos. Pero esto se hizo muy engorroso para tomar apuntes de manera eficiente, de modo que pronto empezaron a hablar de Alfa y Madre (el par superior); Beta, el maestro de barba canoso; Denali, el líder de caza; Yukon y Klondike, lobeznos; y Omega, el animal de más baja condición, cuyo papel consistía en ser el picoteado y, sin embargo, participar completamente en las actividades de la manada.
En el curso de la estadía de mayo a octubre (interrumpida por dos cortos viajes de aprovisionamiento), Bill, Helen y Charlie presenciaron la más esencial de las actividades de una manada.
Los vieron salir a cazar y volver con una prodigiosa cantidad de carne -grandes y sangrientos pedazos de corderos y alces. (Lo que refuta la desacreditada observación de Farley Mowat de que los lobos del norte sobreviven principalmente con una dieta de rodentes). Vieron a los lobos compartir el alimento con los cuervos, que parecían haber hecho las veces de vigías de caza. Y como abuelos por primera vez, estaban ansiosos de ver finalmente a los dos cachorros del año salir de la guarida y ser presentados al vecindario cuatro semanas después de nacer.
Todo el mundo se echó a llorar cuando finalmente llegó el invierno y fue tiempo de partir. "Mientras los lobos miraban, salimos de la pradera que había sido nuestro hogar durante casi seis meses, y la familia salvaje de la que habíamos llegado a formar parte. Cuando cruzábamos el río, vimos a Madre y los lobeznos sentada desanimada en el lugar donde había estado nuestra tienda. Los adolescentes, que habían crecido y eran ahora dos elegantes jóvenes adultos, se habían reunido cerca de Madre y los cachorros. Todos aullaban tristemente", escribe en Three Among the Wolves'.
Luego, los Thayer viajaron 250 kilómetros más al norte en el Ártico, cruzando el traicionero Mar de Beaufort a fines del invierno, cuando el hielo empieza a moverse. Vieron a los lobos seguir -y comer su carroña- a los osos polares durante grandes distancias en el hielo. Charlie fue nuevamente quien les salvó la vida.
Olió o sintió a unos osos polares mucho antes de que fueran visibles. Una vez, atado, ahuyentó a un oso. Bill y Hellen llevaron escopetas recortadas de calibre 12, cargadas con balas que nunca tuvieron que usar. Sin embargo, "es un alivio", dice, fríamente. Igualmente importante es que el perro fue capaz de oler aguas profundas -e impedir que sus cargas cayeran en ellas- durante un espantoso rompimiento del hielo un día neblinoso. (Charlie murió el año pasado, según cree Thayer, a los 23).
Tanto en la tundra como en el cielo vieron (como habían anticipado) que los lobos compartían carroña con otros animales -osos polares, osos grizzlis, cuervos y zorros. También vieron lo que creen que fue una clase de un lobo adulto a dos jóvenes sobre cómo escudriñar el cielo para encontrar a un aeroplano cuando oyen el ruido del motor -algo que según cree Thayer deben haber aprendido tras la pérdida de miembros de la manada a manos de cazadores aéreos. Lo que no está claro, sin embargo, es si estas y otras observaciones han contribuido a nuestro conocimiento de la biología de los lobos.
Los Thayer no publican en revistas de especialistas. Sus descripciones, aunque hechas cuidadosamente, no son sistemáticas desde un punto de vista científico. Mech, además, no cree que la alimentación en serie de varias especiales sea el conocimiento compartido de que están todos en lo mismo.
"Si hay una alta motivación para comer, los lobos defenderán el cadáver", dice. "Pero si han comido ya, tienen menos motivación para pelearse con los osos. Los dos terminan alimentándose del mismo cadáver, aunque a regañadientes".
Las propias observaciones de Thayer sugieren que el marcar territorio, más que la sociabilidad, es la norma en la cultura lupina.
En su libro describe una escena en la que uno de los cachorros lobos traspasó la línea fronteriza marcada con orina entre la guarida de la manada y el campamento del trío. El cachorro llegó hasta Charlie, que dormitaba, lo tiró del pelaje para jugar. Charlie se levantó y empujó gentilmente con la nariz al cachorro hacia el borde de su territorio, donde el pequeño fue dejado en manos de Alfa, que esperaba.
Las buenas verjas hacen buenos vecinos, incluso si están hechas de fluidos corporales.
23 de diciembre de 2004
30 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
en defensa de patos y gansos
[Mark Caro] Charlie Trotter dice que alimentar a los patos a la fuerza para hacer paté es una idea cruel y pequeña. Rick Tramonto lo acusa de ser hipócrita.
El afamado chef de Chicago, Charlie Trotter, no es la idea que se tiene de los activistas por los derechos de los animales. Ha preparado platos que hacen agua la boca con prácticamente todas las criaturas consideradas apropiadas para el consumo humano, y su libro de 2001, "Charlie Trotter's Meat & Game' incluye 15 recetas que usan paté, el inflado y graso hígado de un pato o de un ganso.
Pero Trotter cambió de opinión sobre el paté y ha dejado de servirlo en su restaurante epónimo en el Lado Norte. La decisión lo colocó en el centro de una encendida riña que ha llevado a grupos de derechos animales a unirse a legisladores republicanos, a la aprobación de la prohibición del paté en California y, quizás, provocado una cruenta guerra de palabras entre los más importantes chefs de Illinois y Chicago.
En el centro del debate está el bienestar del pato, que, como todos los animales que terminan en la barriga de la gente, mueren prematuramente. Lo que está en cuestión es el período preliminar a la matanza: El paté, que tuvo sus orígenes en Egipto hace cinco mil años, se hace alimentando a las aves con cereales a la fuerza, causando así que sus hígados -y todo lo demás- crezcan dramáticamente.
Trotter dijo que se había sentido incómodo de servir el manjar después de visitar tres granjas de paté (se negó a identificarlas) y concluir que los patos estaban sufriendo, ya que eran mantenidos en pequeñas jaulas y alimentados a través de unos tubos insertados en sus esófagos.
"Simplemente dije: Basta, realmente no puedo justificar esto'", dijo Trotter. "Lo que he visto es simplemente impropio. Hay tantas cosas ricas de comer que no creo que ningún animal tenga que pasar por eso para nuestro beneficio".
Trotter dijo que había dejado de incluir el paté en sus cartas hace unos tres años, pero sólo ahora está hablando sobre su decisión. Parece ser el único chef reputado de Chicago en prohibirlo sobre bases éticas.
Rick Tramonto, chef del restaurante de cuatro estrellas Tru, se refirió despectivamente a Trotter.
"Es un poco hipócrita, porque los animales son criados para ser sacrificados y comidos todos los días", dijo Tramonto. "Yo creo que algunas granjas tratan a los animales mejor que otras. Pero tú comes animales, o no comes animales".
"Rick Tramonto no es el tipo más listo del bloque", respondió Trotter. "Sí, los animales son criados para ser comidos, pero ¿deben ser criados de modo que sufran? Rick no puede ser tan tonto, ¿o si lo es? Es un comentario imbécil. Los animales son criados para ser sacrificados'. Ah, okey. A lo mejor deberíamos probar el hígado de Rick. Ciertamente ya lo tendrá bastante gordo".
Después de oír los comentarios de Trotter, Tramonto sólo dijo: "Yo siempre rezo por Charlie".
La dura postura pública de un chef influyente como Trotter, conocido nacionalmente por su serie de la PBS, The Kitchen Sessions With Charlie Trotter' [Cocinando con Charlie Trotter], podría causar más dolores de cabeza a la relativamente pequeña industria del paté, que sólo tiene unos pocos productores estadounidenses, que usan casi exclusivamente patos.
El plato en realidad ha estado subiendo en popularidad en los últimos tiempos. Jacques Bissonnette, gerente de exportaciones de Palmex Inc., una granja de Quebec, dijo que vende actualmente tres veces más paté en Chicago que hace dos años.
Aunque durante años se preparaba más frecuentemente en terrinas, el paté se ha ubicado -tambaleando- en el centro de la atracción, una pequeña masa corrientemente servida con una guarnición dulce. Tiene la textura de un pudding, y el sabor es intenso, aunque no agudo. En los restaurantes se lo sirve normalmente como un aperitivo, y el precio se ubica entre 14 a 20 dólares.
"No puedes ir al Whole Foods y comprar un trozo de paté fresco", dijo el antiguo chef del Trio, Grant Achatz, actualmente preparándose para abrir su nuevo restaurante, Alinea. "Es simplemente uno de esos artículos que separa a los restaurantes del lado residencial".
Sin embargo, algunos restaurantes y las granjas de paté han estado bajo sitio. En la secuela de una agresiva campaña de derechos animales contra el producto -que incluyó incidentes de vandalismo contra restaurantes del área de la Bahía-, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger firmó un proyecto de ley en septiembre prohibiendo la alimentación forzada de patos y gansos, así como la venta de paté hecho con aves alimentadas a la fuerza. La ley se implementará en 2012.Una ley similar se ha propuesto en Nueva York, y el último mes en Illinois, la senadora del estado Kay Wojcik (republicano, Schaumburg) introdujo la Ley sobre Aves de Alimentación Forzada. Sin embargo, en su fase preliminar, la ley prohibía inicialmente la alimentación forzada de las aves y la venta de cualquier producto resultante, aunque, para apaciguar a los hosteleros, ha sido modificada para permitir la venta de paté.
Así, lo que se prohibiría en su producción, que de todos modos no ocurre en Illinois.
"Debido a la ley californiana, oímos rumores de que la gente que produce paté está ahora buscando otros estados donde hacerlo, y nosotros estamos diciendo: Acá a Illinois, no vengáis'", dijo Wojcik.
Agregó que ella no ha visitado en realidad ninguna granja para mirar el tratamiento que se da a los patos, pero ha visto fotografías.
"Me gusta comer bien y me gusta el paté, pero comemos el paté de los patos o gansos que son sacrificados naturalmente", dijo. "No se trata de brutalizarlos. Yo siento compasión por los animales".
Santuario contra el Paté
Al principio Wojick fue aproximada por representantes del Farm Sanctuary, que promueve el proyecto de ley. Farm Sanctuary ha organizado la campaña nacional contra el paté.
En su página en la web, nofoiegras.org, llama a boicotear los restaurantes que ofrecen el producto, y el grupo ha tomado como blanco al célebre chef Wolfgang Puck, de Los Angeles, por servir paté y ternera, lanzando el sitio wolfgangpuckcruelty.org.
El presidente de Farm Sanctuary, Gene Bauston, dijo que la decisión de Trotter era "maravillosa".
"Decir que no servirá más paté debido a la crueldad que implica, es para él una declaración importante, e influirá en otros chefs y otros líderes culinarios en este país", dijo Bauston.
Los miembros de Farm Sanctuary tomaron contacto previamente con Trotter instándole a firmar un juramento de que nunca serviría paté.
"Se negó", dijo Bauston.
"Esa es gente es idiota", dijo Trotter. "Entienda mi posición: no tengo nada que ver con ese grupo. Son patéticos... No tengo nada en común con ninguna ideología de izquierdas".
Trotter no apoya tampoco la ley de Illinois.
"Nunca iría tan lejos como para decir que esa gente debería dejar de producirlo", dijo.
Sin embargo, Guillermo González, propietario de Sonoma Foie Gras en California, dijo que Trotter y los que lo seguían estaban apoyando la causa de los derechos animales.
"No se dan cuenta de que están siendo utilizados para el programa del movimiento, cuyo fin es terminar con el consumo de animales para siempre", dijo González.
"Los que trabajamos en la producción de paté somos solamente un peldaño en la estrategia global de esos grupos, y yo reconozco que somos un blanco fácil".
Bauston estuvo de acuerdo en que el paté es un blanco prominente.
"La industria del paté no es tan poderosa como las otras industrias agrícolas", dijo.
El co-propietario de Hudson Valley Foie Gras, Michael Ginor, cuya compañía neoyorquina produce unos 4.000 patos de paté a la semana, acusó a Trotter de tomar esa posición por cálculos.
"Charlie es primero y sobre todo un vendedor, un vendedor muy inteligente", dijo Ginor. "Si cree que el viento está soplando en cierta dirección, será el primero en subirse al vagón".
Trotter dijo que subirse al tren es exactamente lo que no hizo.
"Si estuviera ansioso por promocionarme, ¿por qué he cerrado la boca y no hice una gran campaña hace tres años cuando dejé de servir el producto?", dijo Trotter. "Pero últimamente he recibido más y más preguntas y más y más consultas. Después de un rato supieron el secreto".
El desacuerdo básico sigue siendo cuánto sufren esos patos -y si ese sufrimiento es peor que, por ejemplo, el que viven los pollos en ruta a la tienda.
Trotter dijo que los patos de paté pasan dos semanas dando vueltas como pollos antes de ser "hinchados lo más rápidamente posible".
"Estamos hablando de picos hecho astillas y de picos quebrados", dijo. "Estamos hablando de patas quebradas y de aves que resuellan por el sobrepeso, y son mantenidas en jaulas de 30 por 40 centímetros".
Ejecutivos de Hudson Valley Foie Gras, Sonoma Foie Gras y Palmex dijeron que las descripciones de Trotter eran muy imprecisas. Los tres dieron que sus patos viven en relativa libertad durante 12 semanas antes de ser trasladados a jaulas individuales (Palmex) o a corrales (Hudson Valley y Sonoma) para ser alimentados durante dos a cuatro semanas antes de la matanza.
"Un pollo normal es procesado a las ocho o nueve semanas de edad", dijo Ginor. "Los patos que se sirven en los restaurantes chinos tienen 10 a 11 semanas de edad. Los patos de paté tienen 16 semanas de edad".
Durante el período de engorde, se inserta un tubo en el duro esófago del pato, y se le alimenta con maíz cada tantos segundos, tres o cuatro veces al día. Los productores de paté observan que los patos carecen del reflejo de la mordaza y que las aves acuáticas pueden digerir grandes raciones de alimentos, como por ejemplo todo un pez.
El escritor culinario de la revista Vogue, Jeffrey Steingarten, observó que las sociedades humanitarias han estado "tratando de atacar a las granjas de paté durante años", sin poder reunir evidencias sólidas de condiciones brutales o insalubres.
"Creo que el modo en que se cría a los cerdos de fábrica es mucho, mucho peor", dijo Steingarten, autor de The Man Who Ate Everything' [El Hombre que Comía de Todo].
"La pregunta es: ¿Tenemos que preocuparnos del paté incluso si creemos que es apenas inhumano en comparación con el tratamiento de los cerdos?"
El chef Roland Liccioni, del Counte Le Français, está a favor del paté.
Un Asunto de Perspectiva
"La gente en este país no saben nada de las granjas", dijo. "Yo crecí en el sudoeste de Francia y para mí no hay nada malo con el paté. El ave no sufre en absoluto. Son los clientes los que sufrirán" si se prohíbe el paté.
Tramonto dijo que él traza una línea cuando una fuente de alimento parece estar menguando, como la lubina, el pez espada y el caviar de ballena beluga, pero de otro modo trata de hacer negocios con granjas responsables. Sin embargo...
"Mire cuánto ternera se come en este país con todos los restaurantes italianos y los escalopes", dijo Tramonto. "Sí, hay algunas granjas que van a tratar a las terneras mejor que otras, pero de todos modos al final de todo tenemos que matar a los bebés, ¿no?"
Para Sarah Stegner, la antigua chef del Comedor del Ritz-Carlton, que dirige actualmente el Prairie Grass Cafe en Northbrook, esa resbaladiza pendiente es una razón más para apreciar la postura de Trotter.
"Es un tema más amplio que el paté", dijo, refiriéndose a la manera en que son criados los animales de matanza. "Es un tema que debe tratar todo el país y no solamente un sector. La gente tiene que hacer lo que puede. Charlie Trotter es uno de los líderes de la comunidad gastronómica y quiere ser responsable, y esas son cosas que él considera prioritarias, y es bueno que lo diga".
Phil Vettel contribuyó a este reportaje.
30 de marzo de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
"
El afamado chef de Chicago, Charlie Trotter, no es la idea que se tiene de los activistas por los derechos de los animales. Ha preparado platos que hacen agua la boca con prácticamente todas las criaturas consideradas apropiadas para el consumo humano, y su libro de 2001, "Charlie Trotter's Meat & Game' incluye 15 recetas que usan paté, el inflado y graso hígado de un pato o de un ganso.Pero Trotter cambió de opinión sobre el paté y ha dejado de servirlo en su restaurante epónimo en el Lado Norte. La decisión lo colocó en el centro de una encendida riña que ha llevado a grupos de derechos animales a unirse a legisladores republicanos, a la aprobación de la prohibición del paté en California y, quizás, provocado una cruenta guerra de palabras entre los más importantes chefs de Illinois y Chicago.
En el centro del debate está el bienestar del pato, que, como todos los animales que terminan en la barriga de la gente, mueren prematuramente. Lo que está en cuestión es el período preliminar a la matanza: El paté, que tuvo sus orígenes en Egipto hace cinco mil años, se hace alimentando a las aves con cereales a la fuerza, causando así que sus hígados -y todo lo demás- crezcan dramáticamente.
Trotter dijo que se había sentido incómodo de servir el manjar después de visitar tres granjas de paté (se negó a identificarlas) y concluir que los patos estaban sufriendo, ya que eran mantenidos en pequeñas jaulas y alimentados a través de unos tubos insertados en sus esófagos.
"Simplemente dije: Basta, realmente no puedo justificar esto'", dijo Trotter. "Lo que he visto es simplemente impropio. Hay tantas cosas ricas de comer que no creo que ningún animal tenga que pasar por eso para nuestro beneficio".
Trotter dijo que había dejado de incluir el paté en sus cartas hace unos tres años, pero sólo ahora está hablando sobre su decisión. Parece ser el único chef reputado de Chicago en prohibirlo sobre bases éticas.
Rick Tramonto, chef del restaurante de cuatro estrellas Tru, se refirió despectivamente a Trotter.
"Es un poco hipócrita, porque los animales son criados para ser sacrificados y comidos todos los días", dijo Tramonto. "Yo creo que algunas granjas tratan a los animales mejor que otras. Pero tú comes animales, o no comes animales".
"Rick Tramonto no es el tipo más listo del bloque", respondió Trotter. "Sí, los animales son criados para ser comidos, pero ¿deben ser criados de modo que sufran? Rick no puede ser tan tonto, ¿o si lo es? Es un comentario imbécil. Los animales son criados para ser sacrificados'. Ah, okey. A lo mejor deberíamos probar el hígado de Rick. Ciertamente ya lo tendrá bastante gordo".
Después de oír los comentarios de Trotter, Tramonto sólo dijo: "Yo siempre rezo por Charlie".
La dura postura pública de un chef influyente como Trotter, conocido nacionalmente por su serie de la PBS, The Kitchen Sessions With Charlie Trotter' [Cocinando con Charlie Trotter], podría causar más dolores de cabeza a la relativamente pequeña industria del paté, que sólo tiene unos pocos productores estadounidenses, que usan casi exclusivamente patos.
El plato en realidad ha estado subiendo en popularidad en los últimos tiempos. Jacques Bissonnette, gerente de exportaciones de Palmex Inc., una granja de Quebec, dijo que vende actualmente tres veces más paté en Chicago que hace dos años.
Aunque durante años se preparaba más frecuentemente en terrinas, el paté se ha ubicado -tambaleando- en el centro de la atracción, una pequeña masa corrientemente servida con una guarnición dulce. Tiene la textura de un pudding, y el sabor es intenso, aunque no agudo. En los restaurantes se lo sirve normalmente como un aperitivo, y el precio se ubica entre 14 a 20 dólares.
"No puedes ir al Whole Foods y comprar un trozo de paté fresco", dijo el antiguo chef del Trio, Grant Achatz, actualmente preparándose para abrir su nuevo restaurante, Alinea. "Es simplemente uno de esos artículos que separa a los restaurantes del lado residencial".
Sin embargo, algunos restaurantes y las granjas de paté han estado bajo sitio. En la secuela de una agresiva campaña de derechos animales contra el producto -que incluyó incidentes de vandalismo contra restaurantes del área de la Bahía-, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger firmó un proyecto de ley en septiembre prohibiendo la alimentación forzada de patos y gansos, así como la venta de paté hecho con aves alimentadas a la fuerza. La ley se implementará en 2012.Una ley similar se ha propuesto en Nueva York, y el último mes en Illinois, la senadora del estado Kay Wojcik (republicano, Schaumburg) introdujo la Ley sobre Aves de Alimentación Forzada. Sin embargo, en su fase preliminar, la ley prohibía inicialmente la alimentación forzada de las aves y la venta de cualquier producto resultante, aunque, para apaciguar a los hosteleros, ha sido modificada para permitir la venta de paté.
Así, lo que se prohibiría en su producción, que de todos modos no ocurre en Illinois.
"Debido a la ley californiana, oímos rumores de que la gente que produce paté está ahora buscando otros estados donde hacerlo, y nosotros estamos diciendo: Acá a Illinois, no vengáis'", dijo Wojcik.
Agregó que ella no ha visitado en realidad ninguna granja para mirar el tratamiento que se da a los patos, pero ha visto fotografías.
"Me gusta comer bien y me gusta el paté, pero comemos el paté de los patos o gansos que son sacrificados naturalmente", dijo. "No se trata de brutalizarlos. Yo siento compasión por los animales".
Santuario contra el Paté
Al principio Wojick fue aproximada por representantes del Farm Sanctuary, que promueve el proyecto de ley. Farm Sanctuary ha organizado la campaña nacional contra el paté.
En su página en la web, nofoiegras.org, llama a boicotear los restaurantes que ofrecen el producto, y el grupo ha tomado como blanco al célebre chef Wolfgang Puck, de Los Angeles, por servir paté y ternera, lanzando el sitio wolfgangpuckcruelty.org.
El presidente de Farm Sanctuary, Gene Bauston, dijo que la decisión de Trotter era "maravillosa".
"Decir que no servirá más paté debido a la crueldad que implica, es para él una declaración importante, e influirá en otros chefs y otros líderes culinarios en este país", dijo Bauston.
Los miembros de Farm Sanctuary tomaron contacto previamente con Trotter instándole a firmar un juramento de que nunca serviría paté.
"Se negó", dijo Bauston.
"Esa es gente es idiota", dijo Trotter. "Entienda mi posición: no tengo nada que ver con ese grupo. Son patéticos... No tengo nada en común con ninguna ideología de izquierdas".
Trotter no apoya tampoco la ley de Illinois.
"Nunca iría tan lejos como para decir que esa gente debería dejar de producirlo", dijo.
Sin embargo, Guillermo González, propietario de Sonoma Foie Gras en California, dijo que Trotter y los que lo seguían estaban apoyando la causa de los derechos animales.
"No se dan cuenta de que están siendo utilizados para el programa del movimiento, cuyo fin es terminar con el consumo de animales para siempre", dijo González.
"Los que trabajamos en la producción de paté somos solamente un peldaño en la estrategia global de esos grupos, y yo reconozco que somos un blanco fácil".
Bauston estuvo de acuerdo en que el paté es un blanco prominente.
"La industria del paté no es tan poderosa como las otras industrias agrícolas", dijo.
El co-propietario de Hudson Valley Foie Gras, Michael Ginor, cuya compañía neoyorquina produce unos 4.000 patos de paté a la semana, acusó a Trotter de tomar esa posición por cálculos.
"Charlie es primero y sobre todo un vendedor, un vendedor muy inteligente", dijo Ginor. "Si cree que el viento está soplando en cierta dirección, será el primero en subirse al vagón".
Trotter dijo que subirse al tren es exactamente lo que no hizo.
"Si estuviera ansioso por promocionarme, ¿por qué he cerrado la boca y no hice una gran campaña hace tres años cuando dejé de servir el producto?", dijo Trotter. "Pero últimamente he recibido más y más preguntas y más y más consultas. Después de un rato supieron el secreto".
El desacuerdo básico sigue siendo cuánto sufren esos patos -y si ese sufrimiento es peor que, por ejemplo, el que viven los pollos en ruta a la tienda.
Trotter dijo que los patos de paté pasan dos semanas dando vueltas como pollos antes de ser "hinchados lo más rápidamente posible".
"Estamos hablando de picos hecho astillas y de picos quebrados", dijo. "Estamos hablando de patas quebradas y de aves que resuellan por el sobrepeso, y son mantenidas en jaulas de 30 por 40 centímetros".
Ejecutivos de Hudson Valley Foie Gras, Sonoma Foie Gras y Palmex dijeron que las descripciones de Trotter eran muy imprecisas. Los tres dieron que sus patos viven en relativa libertad durante 12 semanas antes de ser trasladados a jaulas individuales (Palmex) o a corrales (Hudson Valley y Sonoma) para ser alimentados durante dos a cuatro semanas antes de la matanza.
"Un pollo normal es procesado a las ocho o nueve semanas de edad", dijo Ginor. "Los patos que se sirven en los restaurantes chinos tienen 10 a 11 semanas de edad. Los patos de paté tienen 16 semanas de edad".
Durante el período de engorde, se inserta un tubo en el duro esófago del pato, y se le alimenta con maíz cada tantos segundos, tres o cuatro veces al día. Los productores de paté observan que los patos carecen del reflejo de la mordaza y que las aves acuáticas pueden digerir grandes raciones de alimentos, como por ejemplo todo un pez.
El escritor culinario de la revista Vogue, Jeffrey Steingarten, observó que las sociedades humanitarias han estado "tratando de atacar a las granjas de paté durante años", sin poder reunir evidencias sólidas de condiciones brutales o insalubres.
"Creo que el modo en que se cría a los cerdos de fábrica es mucho, mucho peor", dijo Steingarten, autor de The Man Who Ate Everything' [El Hombre que Comía de Todo].
"La pregunta es: ¿Tenemos que preocuparnos del paté incluso si creemos que es apenas inhumano en comparación con el tratamiento de los cerdos?"
El chef Roland Liccioni, del Counte Le Français, está a favor del paté.
Un Asunto de Perspectiva
"La gente en este país no saben nada de las granjas", dijo. "Yo crecí en el sudoeste de Francia y para mí no hay nada malo con el paté. El ave no sufre en absoluto. Son los clientes los que sufrirán" si se prohíbe el paté.
Tramonto dijo que él traza una línea cuando una fuente de alimento parece estar menguando, como la lubina, el pez espada y el caviar de ballena beluga, pero de otro modo trata de hacer negocios con granjas responsables. Sin embargo...
"Mire cuánto ternera se come en este país con todos los restaurantes italianos y los escalopes", dijo Tramonto. "Sí, hay algunas granjas que van a tratar a las terneras mejor que otras, pero de todos modos al final de todo tenemos que matar a los bebés, ¿no?"
Para Sarah Stegner, la antigua chef del Comedor del Ritz-Carlton, que dirige actualmente el Prairie Grass Cafe en Northbrook, esa resbaladiza pendiente es una razón más para apreciar la postura de Trotter.
"Es un tema más amplio que el paté", dijo, refiriéndose a la manera en que son criados los animales de matanza. "Es un tema que debe tratar todo el país y no solamente un sector. La gente tiene que hacer lo que puede. Charlie Trotter es uno de los líderes de la comunidad gastronómica y quiere ser responsable, y esas son cosas que él considera prioritarias, y es bueno que lo diga".
Phil Vettel contribuyó a este reportaje.
30 de marzo de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
"
el precio de una novia
[John Lancaster] Osadas mujeres indias rechazan cada vez más exigencias de parientes políticos.
Sayin, India. Ella llevaba un sari de seda roja. Él, un traje de hombre de negocios de color granate y un turbante dorado con blanco. Frente a varios cientos de invitados, se colocaron guirlandas de rosas y maravillas, luego sellaron su unión dando vueltas siete veces en torno a una fogata de madera de mango mientras un sacerdote hindú salmodiaba oraciones. Todos concordaron en que la boda fue espléndida.
Pero casi tan pronto como se apagaron las llamas, el matrimonio entre Keshav Sharma y su esposa, Pooja Pathak, se derrumbó en medio de feas recriminaciones.
Incluso aunque los Pathak habían pagado una importante dote -incluyendo una motocicleta y unos 700 dólares en rupias-, ni el novio ni su padre lo encontraron suficiente. Amar Sharma, el padre, declaró apenas dos horas después de la ceremonia el mes pasado que ellos no aceptarían a la joven en su casa a menos que llegara con una nueva televisión a colores y un reproductor de videos, de acuerdo a testigos y la policía.
Para Pooja, si no para sus padres, la exigencia rompía el compromiso.
"Si tu padre le dijera que tienes que comer estiércol de vaca, ¿lo comerías?", le gritó al avergonzado novio antes de decirle que se fuera al diablo. El padre y el hijo fueron acusados subsecuentemente de violar las leyes indias contra la dote.
Tales actos de desafío son raros en India, donde la dote y su lúgubre corolario -el asesinato de las jóvenes novias cuyas familias no logran reunir el botín necesario- sigue estando profundamente enraizada. Pero están siendo más frecuentes. El caso de Pooja fue el último en una serie de bien publicitados incidentes en los que las novias han rechazado las exigencias de dote, sugiriendo que algunas jóvenes están perdiendo la paciencia con la milenaria tradición hindú.
El más famoso de esos episodios ocurrió en 2003, cuando Nisha Sharma, una estudiante de informática de Nueva Deli, llamó a la policía a su boda después de que la familia del novio hiciera a última hora una petición de 25.000 en rupias, además del coche y los electrodomésticos que se les había prometido. La atrevida acción de Sharma le ganó la atención y el elogio mundial -entre otras cosas, inspiró un reclame de televisión para un popular producto de belleza- y prontos otras siguieron su ejemplo.
"Hay jóvenes educadas que se están levantando, y que quieren que otra gente sepa lo que están haciendo", dijo Brinda Karat, secretario general de la Asociación Democrática de Mujeres de India. "Casos como estos llaman la atención del público y causan un impacto".
Aunque la dote ha sido ilegal en India desde 1961, la lucha para erradicar la práctica ha ido cuesta arriba. A pesar de la publicidad generada por el caso de Sharma y otras como ella, la policía se muestra reticente a la hora de hacer cargos por dote, y las condenas son extremadamente raras, de acuerdo a Karat y otros expertos (el caso de Sharma está todavía en tribunales). Unas 6.000 son matadas al año -a menudo rociadas con queroseno y quemadas en "accidentes" de cocina montados- o acosadas hasta el suicidio por maridos y parientes políticos enfadados por peticiones de dote incumplidas, según datos del gobierno.
Un estudio de 2002 de la asociación de mujeres concluyó que la costumbre del pago de la novia, tradicionalmente de las castas superiores, se ha hecho dominante en India y se está extendiendo "a través de regiones, castas y comunidades", dijo Karat, que atribuye la tendencia al crecimiento del consumismo de la clase media. El estudio se basó en entrevistas con 10.000 personas en 18 de los 28 estados de India.
Excepto por su desenlace, las penurias de Pooja parecen haber seguido un esquema familiar.
Pequeña y delgada, Pooja, que está cursando su último año en la secundaria, se ve más joven que sus 18 años. Es la mayor de tres hermanos y nativa de Sayin, un pueblo agrícola de unas 200 familias justo en las afueras de la ciudad sagrada hindú de Varanasi -también conocida como Banaras-, a unos 580 kilómetros al sudeste de Nueva Deli, la capital. Su padre, Omkar Pathak, posee una pequeña tienda de areca, un estimulante suave.
Como la mayoría de los padres indios, Pathak y su esposa, Renu, consideraban que era su deber encontrar marido para sus hijas. El verano pasado, tras averiguar con amigos y parientes, encontraron un prometedor candidato en Keshav Sharma, un estudiante de ciencias políticas en la Universidad Hindú, donde su padre trabaja como jardinero.
Las familias acordaron reunirse en un templo, donde Pooja y su futuro marido pudieron hablar en privado durante unos tres minutos. "Yo pensé: Es una buena persona'", contó Pooja, que no volvería a ver a Keshav sino el día de su boda, siete meses más tarde. Además, agregó: "Era guapo".
La dote figuró prominentemente en las negociaciones entre las dos familias, de acuerdo Omkar Pathak. Al principio, dijo, los Sharma pidieron unos 1.200 dólares en rupias, así como una motocicleta Honda, un reloj, un anillo de oro, una televisión a color y un reproductor de video. Finalmente las familias acordaron la suma menor de 700 dólares y una marca más barata de motocicleta, y que la televisión a color y el reproductor de video serían entregados algunos meses después de la boda, dijo Pathak.
"El padre de la chica es un inútil", dijo. "Aunque el padre no cree en la dote, tiene que inclinarse, porque tiene que pensar en la felicidad de su hija".
La noche de la boda, las cosas parecían marchar bien. Luces de colores brillaban sobre el patio de tierra fuera de la modesta casa de los Pathak, y una banda de músicos saludaba la llegada de la procesión del novio. Más tarde, unos 500 invitados cenaron estofado de lentejas y salsa de tamarindo mientras los altavoces resonaban con canciones de Bollywood. Algunos invitados se alargaron en el ritual del fuego, que duró hasta las cuatro de la mañana, cuando la novia volvió a su casa y el novio y su familia se dirigieron a un residencia comunitaria cercana.
Dos horas más tarde, Keshav y su padre volvieron a recoger a Pooja y sus pertenencias, que ella empacó en cuatro maletas en preparación de la mudanza a casa de los Sharma al otro lado de la ciudad. Los padres de la novia sirvieron un desayuno ritual de yogur y confite de melaza. Pero los ánimos se agriaron pronto, dijo Renu Pathak, cuando el viejo Sharma y su hijo dejaron claro que esperaban que se les entregara una televisión y un reproductor de video en ese momento mismo.
Los padres de la novia trataron de conciliar, dijeron ellos y testigos. Juntando las manos en el gesto hindú de sumisión, dijeron que habían dado más de lo que podían y prometieron entregar los artículos adicionales tan pronto como pudieran.
Pero los Sharma no se apaciguaron. "El hijo dijo: No hemos pedido nada grande'", dijo Aparna Dwivedi, que dirige un grupo de bienestar social sin ánimos de lucro que emplea a Pooja como voluntario y había parado esa mañana en la aldea para darle los parabienes. "El padre del novio estaba parado ahí y usaba un lenguaje grosero y ofensivo".
Cuando el padre de la novia quiso subrayar su desesperación arrodillándose para tocar los pies del viejo Sharma, este le dio una patada, según el parte policial.
Pooja, que había estado escuchando desde el tejado, dijo que finalmente había decidido tomar el asunto en sus manos. Todavía con su sari matrimonial, corrió abajo a enfrentarse con su nuevo marido, que trató de culpar a su padre de la situación.
Pero Pooja no lo aceptaría. "Váyase de aquí", dijo que había declarado, amenazando con golpear a Keshav con un zapato. "Yo estaba muy enfadada", dijo. "Les habíamos dado tanto, y ellos todavía seguían con la boca abierta".
La rabia de Pooja tuvo un efecto galvanizador sobre sus padres. Incitados por sus parientes, decidieron que su hija y la dote no eran suficientemente buenas para los Sharma, entonces los dos hombres podían igualmente "tomar el aire en la cárcel", como dijo la madre de Pooja. Omkar Pathak llamó a la policía, que arrestó a los Sharma y los detuvo durante siete noches, después de lo cual fueron dejados en libertad bajo fianza.
En una entrevista reciente, Keshav, 22, dijo que los padres de la novia habían dado la motocicleta y el dinero de propia iniciativa, no como condición del matrimonio, y negó que él o su padre hubiesen insistido en los artículos adicionales. Dijo que todavía estaba perplejo sobre la causa de la discusión. "No sabemos qué pasó", dijo. "Mi padre no es un tipo al que demandarías".
El agente de policía V.K. Singh dijo que varios testigos independientes habían corroborado el relato de Pathak. El viejo Sharma, agregó, reconoció haber hecho las peticiones de dote a última hora cuando Sing habló con él la noche en que fue detenido.
A pesar de los cargos criminales que cuelgan sobre la familia, Keshav y su madre dijeron que seguían teniendo la esperanza de que Pooja se mudara a vivir con ellos. Eso parece poco probable. Por su coraje por hacer frente a la familia, ha sido festejada por grupos de mujeres, honrada por una universidad del estado y le han ofrecido un curso gratuito en un instituto de informática.
Además, dijo Pooja, "no quiero casarme ahora. Quiero terminar mis estudios".
Rama Lakshmi contribuyó a este reportaje.
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Pero casi tan pronto como se apagaron las llamas, el matrimonio entre Keshav Sharma y su esposa, Pooja Pathak, se derrumbó en medio de feas recriminaciones.
Incluso aunque los Pathak habían pagado una importante dote -incluyendo una motocicleta y unos 700 dólares en rupias-, ni el novio ni su padre lo encontraron suficiente. Amar Sharma, el padre, declaró apenas dos horas después de la ceremonia el mes pasado que ellos no aceptarían a la joven en su casa a menos que llegara con una nueva televisión a colores y un reproductor de videos, de acuerdo a testigos y la policía.
Para Pooja, si no para sus padres, la exigencia rompía el compromiso.
"Si tu padre le dijera que tienes que comer estiércol de vaca, ¿lo comerías?", le gritó al avergonzado novio antes de decirle que se fuera al diablo. El padre y el hijo fueron acusados subsecuentemente de violar las leyes indias contra la dote.
Tales actos de desafío son raros en India, donde la dote y su lúgubre corolario -el asesinato de las jóvenes novias cuyas familias no logran reunir el botín necesario- sigue estando profundamente enraizada. Pero están siendo más frecuentes. El caso de Pooja fue el último en una serie de bien publicitados incidentes en los que las novias han rechazado las exigencias de dote, sugiriendo que algunas jóvenes están perdiendo la paciencia con la milenaria tradición hindú.
El más famoso de esos episodios ocurrió en 2003, cuando Nisha Sharma, una estudiante de informática de Nueva Deli, llamó a la policía a su boda después de que la familia del novio hiciera a última hora una petición de 25.000 en rupias, además del coche y los electrodomésticos que se les había prometido. La atrevida acción de Sharma le ganó la atención y el elogio mundial -entre otras cosas, inspiró un reclame de televisión para un popular producto de belleza- y prontos otras siguieron su ejemplo.
"Hay jóvenes educadas que se están levantando, y que quieren que otra gente sepa lo que están haciendo", dijo Brinda Karat, secretario general de la Asociación Democrática de Mujeres de India. "Casos como estos llaman la atención del público y causan un impacto".
Aunque la dote ha sido ilegal en India desde 1961, la lucha para erradicar la práctica ha ido cuesta arriba. A pesar de la publicidad generada por el caso de Sharma y otras como ella, la policía se muestra reticente a la hora de hacer cargos por dote, y las condenas son extremadamente raras, de acuerdo a Karat y otros expertos (el caso de Sharma está todavía en tribunales). Unas 6.000 son matadas al año -a menudo rociadas con queroseno y quemadas en "accidentes" de cocina montados- o acosadas hasta el suicidio por maridos y parientes políticos enfadados por peticiones de dote incumplidas, según datos del gobierno.
Un estudio de 2002 de la asociación de mujeres concluyó que la costumbre del pago de la novia, tradicionalmente de las castas superiores, se ha hecho dominante en India y se está extendiendo "a través de regiones, castas y comunidades", dijo Karat, que atribuye la tendencia al crecimiento del consumismo de la clase media. El estudio se basó en entrevistas con 10.000 personas en 18 de los 28 estados de India.
Excepto por su desenlace, las penurias de Pooja parecen haber seguido un esquema familiar.
Pequeña y delgada, Pooja, que está cursando su último año en la secundaria, se ve más joven que sus 18 años. Es la mayor de tres hermanos y nativa de Sayin, un pueblo agrícola de unas 200 familias justo en las afueras de la ciudad sagrada hindú de Varanasi -también conocida como Banaras-, a unos 580 kilómetros al sudeste de Nueva Deli, la capital. Su padre, Omkar Pathak, posee una pequeña tienda de areca, un estimulante suave.
Como la mayoría de los padres indios, Pathak y su esposa, Renu, consideraban que era su deber encontrar marido para sus hijas. El verano pasado, tras averiguar con amigos y parientes, encontraron un prometedor candidato en Keshav Sharma, un estudiante de ciencias políticas en la Universidad Hindú, donde su padre trabaja como jardinero.
Las familias acordaron reunirse en un templo, donde Pooja y su futuro marido pudieron hablar en privado durante unos tres minutos. "Yo pensé: Es una buena persona'", contó Pooja, que no volvería a ver a Keshav sino el día de su boda, siete meses más tarde. Además, agregó: "Era guapo".
La dote figuró prominentemente en las negociaciones entre las dos familias, de acuerdo Omkar Pathak. Al principio, dijo, los Sharma pidieron unos 1.200 dólares en rupias, así como una motocicleta Honda, un reloj, un anillo de oro, una televisión a color y un reproductor de video. Finalmente las familias acordaron la suma menor de 700 dólares y una marca más barata de motocicleta, y que la televisión a color y el reproductor de video serían entregados algunos meses después de la boda, dijo Pathak.
"El padre de la chica es un inútil", dijo. "Aunque el padre no cree en la dote, tiene que inclinarse, porque tiene que pensar en la felicidad de su hija".
La noche de la boda, las cosas parecían marchar bien. Luces de colores brillaban sobre el patio de tierra fuera de la modesta casa de los Pathak, y una banda de músicos saludaba la llegada de la procesión del novio. Más tarde, unos 500 invitados cenaron estofado de lentejas y salsa de tamarindo mientras los altavoces resonaban con canciones de Bollywood. Algunos invitados se alargaron en el ritual del fuego, que duró hasta las cuatro de la mañana, cuando la novia volvió a su casa y el novio y su familia se dirigieron a un residencia comunitaria cercana.
Dos horas más tarde, Keshav y su padre volvieron a recoger a Pooja y sus pertenencias, que ella empacó en cuatro maletas en preparación de la mudanza a casa de los Sharma al otro lado de la ciudad. Los padres de la novia sirvieron un desayuno ritual de yogur y confite de melaza. Pero los ánimos se agriaron pronto, dijo Renu Pathak, cuando el viejo Sharma y su hijo dejaron claro que esperaban que se les entregara una televisión y un reproductor de video en ese momento mismo.
Los padres de la novia trataron de conciliar, dijeron ellos y testigos. Juntando las manos en el gesto hindú de sumisión, dijeron que habían dado más de lo que podían y prometieron entregar los artículos adicionales tan pronto como pudieran.
Pero los Sharma no se apaciguaron. "El hijo dijo: No hemos pedido nada grande'", dijo Aparna Dwivedi, que dirige un grupo de bienestar social sin ánimos de lucro que emplea a Pooja como voluntario y había parado esa mañana en la aldea para darle los parabienes. "El padre del novio estaba parado ahí y usaba un lenguaje grosero y ofensivo".
Cuando el padre de la novia quiso subrayar su desesperación arrodillándose para tocar los pies del viejo Sharma, este le dio una patada, según el parte policial.
Pooja, que había estado escuchando desde el tejado, dijo que finalmente había decidido tomar el asunto en sus manos. Todavía con su sari matrimonial, corrió abajo a enfrentarse con su nuevo marido, que trató de culpar a su padre de la situación.
Pero Pooja no lo aceptaría. "Váyase de aquí", dijo que había declarado, amenazando con golpear a Keshav con un zapato. "Yo estaba muy enfadada", dijo. "Les habíamos dado tanto, y ellos todavía seguían con la boca abierta".
La rabia de Pooja tuvo un efecto galvanizador sobre sus padres. Incitados por sus parientes, decidieron que su hija y la dote no eran suficientemente buenas para los Sharma, entonces los dos hombres podían igualmente "tomar el aire en la cárcel", como dijo la madre de Pooja. Omkar Pathak llamó a la policía, que arrestó a los Sharma y los detuvo durante siete noches, después de lo cual fueron dejados en libertad bajo fianza.
En una entrevista reciente, Keshav, 22, dijo que los padres de la novia habían dado la motocicleta y el dinero de propia iniciativa, no como condición del matrimonio, y negó que él o su padre hubiesen insistido en los artículos adicionales. Dijo que todavía estaba perplejo sobre la causa de la discusión. "No sabemos qué pasó", dijo. "Mi padre no es un tipo al que demandarías".
El agente de policía V.K. Singh dijo que varios testigos independientes habían corroborado el relato de Pathak. El viejo Sharma, agregó, reconoció haber hecho las peticiones de dote a última hora cuando Sing habló con él la noche en que fue detenido.
A pesar de los cargos criminales que cuelgan sobre la familia, Keshav y su madre dijeron que seguían teniendo la esperanza de que Pooja se mudara a vivir con ellos. Eso parece poco probable. Por su coraje por hacer frente a la familia, ha sido festejada por grupos de mujeres, honrada por una universidad del estado y le han ofrecido un curso gratuito en un instituto de informática.
Además, dijo Pooja, "no quiero casarme ahora. Quiero terminar mis estudios".
Rama Lakshmi contribuyó a este reportaje.
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
el corazón de juanes
[Teresa Wiltz] Heridas de la guerra y semillas de esperanza dan propósito y pasión a la música colombiana.
Se hicieron todos los deberes: Se calentó la garganta, gracias a un inhalador a vapor portátil. Habló con el presidente de la discográfica que vino desde Miami. Saludó a los fans y participó en un programa de encuentra y conoce'. Ahora, en el camerino del DAR Constitution Hall, Juanes tiene escalofríos, las luces se han atenuado, la comilona de frutas y platos de manjares sigue sin tocar. (Su regla: Nada de comida al menos ocho horas antes de actuar). Con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, se apoya contra el umbral de la puerta, contra un retrato del artista como un joven rockero, vestido con una traje de satino negro, una camisa verde-amarillo y sus característicos zapatos de lona. Siempre suavemente, canturrea sus ejercicios vocales, como un pájaro arrullando arriba y abajo de la escala.
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
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En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
atentado contra escuela en uden
Nuevo atentado contra una escuela musulmana. Se sospecha intervención de grupos fascistas.
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.
La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh