esclava sexual en cárcel de hombres
[Peter Muello] Niña adolescente encerrado en una cárcel de hombres fue obligada a tener sexo con ellos.
Río de Janeiro, Brasil. Una niña adolescente fue encerrada tras ser acusada de robo en una cárcel del Amazonas durante semanas con 21 hombres, que le dijeron que sólo la dejarían comer si tenía sexo con ellos, de acuerdo a las autoridades, lo que ha desatado un escándalo nacional por el tratamiento acordado a las mujeres en el sistema judicial brasileño.
La niña de quince dijo que en Belem, en la desembocadura del Amazonas, adonde fue trasladada la víctima después de vivir casi un mes con hombres encarcelados, al menos dos reclusos le pidieron servicios sexuales, dijo el jueves por teléfono el portavoz de la policía Walrimar Santos.
Según su versión, los funcionarios no hicieron nada -hasta que la historia irrumpió en la prensa nacional e indignados brasileños exigieron su transferencia.
"Arrojar a una niña de quince en una celda con veinte hombres es un acto odioso e intolerable", dijo en una entrevista el presidente del Colegio de Abogados de Brasil, Cezar Britto. "Es un serio caso de negligencia criminal contra las mujeres, que en Brasil siguen siendo víctimas de prejuicios".
Santos dijo que la niña no fue golpeada ni tenía lesiones. Pero el diario O Estado de São Paulo, que dijo que tuvo acceso a una declaración privada después de su traslado de la cárcel, informó que fue torturada con cigarrillos encendidos aplicados sobre sus dedos y pies descalzos para obligarla a tener relaciones sexuales. Sus compañeros de celda le cortaron el pelo para que pareciera un chico y dificultar que fuera reconocida, dice el diario.
Dijo que el único respiro del sexo obligatorio ocurría los jueves, cuando se permitían las visitas íntimas y las cosas "se calmaban", informó el Estado.
Funcionarios policiales y de derechos humanos dijeron que la niña estaba aislada en Belem y no quería hablar con periodistas. Normalmente la Associated Press no identifica a personas que hayan sido víctimas de agresiones sexuales.
La niña fue detenida el 21 de octubre por acusaciones de haber entrado a robar a una casa y encerrada con otros hombres presos en Abaetetuba, una ciudad de 78 mil habitantes en las afueras de la capital del estado de Para, Belem.
Fue trasladada a una cárcel de mujeres en Belem el 17 de noviembre, aunque la policía reclama que ellos pidieron su trasferencia antes, pero fueron ignorados.
Santos dijo que en la mayoría de los pueblos en Pará -un extenso y caótico estado dos veces más grande que Francia- no existían cárceles separadas para hombres y mujeres.
Días después de conocido el caso, el Colegio de Abogados de Brasil anunció que una mujer de veintitrés años había sido obligada a compartir una celda con setenta hombres en una comisaría de policía en Parauapebas, al sur de Pará. No quedó claro si fue obligada a tener relaciones sexuales.
Ana Julia Carepa, gobernadora de Pará, dijo que estaba indignada por los abusos en Abaetetuba. Suspendió de sus cargos a tres importantes funcionarios policiales a la espera de una investigación y prometió que los culpables serán "castigados de modo ejemplar".
"No hay ninguna excusa para lo que ocurrió", dijo en una declaración. "Yo también estoy escandalizada e indignada, como mujer y como gobernadora... Una mujer no puede nunca ser encarcelada en la misma celda que un hombre".
El gobierno federal envió el viernes un destacamento de funcionarios de derechos humanos a Belem para acompañar la investigación después de que la niña y su familia recibieran amenazas de muerte.
"Primero garantizaremos la seguridad de la menor, que será incorporada en un programa de Protección de Niños y Adolescentes amenazados de muerte", dijo a periodistas la directora del programa, Marcia Ustra Soares.
El padre de la víctima insistió en una entrevista por televisión que la niña tenía quince años y que la policía había amenazado con arrestarle si no entregaba un certificado que declarara que ella tenía veinte años.
"Quiero justicia. Esta situación no puede seguir así", dijo.
Amnistía Internacional dijo que las mujeres brasileñas "son las víctimas ocultas de un sistema de detención en ruinas" y muchos casos de mujeres maltratadas bajo custodia del gobierno no son denunciados ni investigados.
"Recibimos extensos informes de mujeres encarceladas que sufren agresiones sexuales, torturas, cuidados médicos deficientes y viven en condiciones inhumanas", dijo Tim Cahill, investigador de Amnistía en Brasil.
Carepa dijo que el gobierno también está investigando informes de que la niña fue arrestada a propósito para satisfacer los apetitos sexuales de los reclusos.
"Esta es una desgraciada práctica que lamentablemente viene ocurriendo desde hace un tiempo", dijo. "Pero es bueno que esto se haga público, de modo que se movilice toda la sociedad para poner fin a estas prácticas... No permitiremos que vuelva a ocurrir".
El Colegio Médico de Brasil expresó escepticismo de que los funcionarios emprendan acciones efectivas.
"Lo que ha pasado en el sistema penitenciario de Pará muestra que para las autoridades el concepto de dignidad humana sólo sirve como instrumento retórico, no como algo que seba ser tomado en serio", dijo Britto.
Si la policía no cuenta con las celdas separadas que son necesarias, el gobierno "debe reconocer su ineficiencia y liberar a los ciudadanos que no pueda recluir", dijo.
Río de Janeiro, Brasil. Una niña adolescente fue encerrada tras ser acusada de robo en una cárcel del Amazonas durante semanas con 21 hombres, que le dijeron que sólo la dejarían comer si tenía sexo con ellos, de acuerdo a las autoridades, lo que ha desatado un escándalo nacional por el tratamiento acordado a las mujeres en el sistema judicial brasileño.La niña de quince dijo que en Belem, en la desembocadura del Amazonas, adonde fue trasladada la víctima después de vivir casi un mes con hombres encarcelados, al menos dos reclusos le pidieron servicios sexuales, dijo el jueves por teléfono el portavoz de la policía Walrimar Santos.
Según su versión, los funcionarios no hicieron nada -hasta que la historia irrumpió en la prensa nacional e indignados brasileños exigieron su transferencia.
"Arrojar a una niña de quince en una celda con veinte hombres es un acto odioso e intolerable", dijo en una entrevista el presidente del Colegio de Abogados de Brasil, Cezar Britto. "Es un serio caso de negligencia criminal contra las mujeres, que en Brasil siguen siendo víctimas de prejuicios".
Santos dijo que la niña no fue golpeada ni tenía lesiones. Pero el diario O Estado de São Paulo, que dijo que tuvo acceso a una declaración privada después de su traslado de la cárcel, informó que fue torturada con cigarrillos encendidos aplicados sobre sus dedos y pies descalzos para obligarla a tener relaciones sexuales. Sus compañeros de celda le cortaron el pelo para que pareciera un chico y dificultar que fuera reconocida, dice el diario.
Dijo que el único respiro del sexo obligatorio ocurría los jueves, cuando se permitían las visitas íntimas y las cosas "se calmaban", informó el Estado.
Funcionarios policiales y de derechos humanos dijeron que la niña estaba aislada en Belem y no quería hablar con periodistas. Normalmente la Associated Press no identifica a personas que hayan sido víctimas de agresiones sexuales.
La niña fue detenida el 21 de octubre por acusaciones de haber entrado a robar a una casa y encerrada con otros hombres presos en Abaetetuba, una ciudad de 78 mil habitantes en las afueras de la capital del estado de Para, Belem.
Fue trasladada a una cárcel de mujeres en Belem el 17 de noviembre, aunque la policía reclama que ellos pidieron su trasferencia antes, pero fueron ignorados.
Santos dijo que en la mayoría de los pueblos en Pará -un extenso y caótico estado dos veces más grande que Francia- no existían cárceles separadas para hombres y mujeres.
Días después de conocido el caso, el Colegio de Abogados de Brasil anunció que una mujer de veintitrés años había sido obligada a compartir una celda con setenta hombres en una comisaría de policía en Parauapebas, al sur de Pará. No quedó claro si fue obligada a tener relaciones sexuales.
Ana Julia Carepa, gobernadora de Pará, dijo que estaba indignada por los abusos en Abaetetuba. Suspendió de sus cargos a tres importantes funcionarios policiales a la espera de una investigación y prometió que los culpables serán "castigados de modo ejemplar".
"No hay ninguna excusa para lo que ocurrió", dijo en una declaración. "Yo también estoy escandalizada e indignada, como mujer y como gobernadora... Una mujer no puede nunca ser encarcelada en la misma celda que un hombre".
El gobierno federal envió el viernes un destacamento de funcionarios de derechos humanos a Belem para acompañar la investigación después de que la niña y su familia recibieran amenazas de muerte.
"Primero garantizaremos la seguridad de la menor, que será incorporada en un programa de Protección de Niños y Adolescentes amenazados de muerte", dijo a periodistas la directora del programa, Marcia Ustra Soares.
El padre de la víctima insistió en una entrevista por televisión que la niña tenía quince años y que la policía había amenazado con arrestarle si no entregaba un certificado que declarara que ella tenía veinte años.
"Quiero justicia. Esta situación no puede seguir así", dijo.
Amnistía Internacional dijo que las mujeres brasileñas "son las víctimas ocultas de un sistema de detención en ruinas" y muchos casos de mujeres maltratadas bajo custodia del gobierno no son denunciados ni investigados.
"Recibimos extensos informes de mujeres encarceladas que sufren agresiones sexuales, torturas, cuidados médicos deficientes y viven en condiciones inhumanas", dijo Tim Cahill, investigador de Amnistía en Brasil.
Carepa dijo que el gobierno también está investigando informes de que la niña fue arrestada a propósito para satisfacer los apetitos sexuales de los reclusos.
"Esta es una desgraciada práctica que lamentablemente viene ocurriendo desde hace un tiempo", dijo. "Pero es bueno que esto se haga público, de modo que se movilice toda la sociedad para poner fin a estas prácticas... No permitiremos que vuelva a ocurrir".
El Colegio Médico de Brasil expresó escepticismo de que los funcionarios emprendan acciones efectivas.
"Lo que ha pasado en el sistema penitenciario de Pará muestra que para las autoridades el concepto de dignidad humana sólo sirve como instrumento retórico, no como algo que seba ser tomado en serio", dijo Britto.
Si la policía no cuenta con las celdas separadas que son necesarias, el gobierno "debe reconocer su ineficiencia y liberar a los ciudadanos que no pueda recluir", dijo.
24 de noviembre de 2007
©fwdailynews
©traducción mQh
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