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las nuevas antígonas


Aquella imagen de las Madres dando vueltas en silencio en la Plaza de Mayo recorrió el planeta, desbarató cualquier maniobra publicitaria de la Junta, desnudó el oprobio.
[Mario Goloboff] Argentina. Fue especialmente significativo para el mundo, que poco y mal nos miraba, el hecho de que, desde lo femenino, hubiesen venido el golpe moral y la acusación más irrefutable contra la última dictadura cívico-militar en la Argentina. Juntando retroactivamente símbolos, todo ese impulso y lo que lo movió podrían condensarse en aquellos versos de John Donne, el mayor poeta metafísico inglés del siglo XVII: "For graves have learn’d that Woman-head / To be to more then one a Bed" ("Pues las tumbas han aprendido esa condición femenina / De ser lecho para más de uno").
Desglosándolos, y recogiendo de ellos sólo la alusión a la función materna, la circunstancia de que fueran madres las que reclamaran por la ausencia de signos de los secuestrados por la Junta multiplicó, sin duda, el ya enorme horror de la represión de un Estado en situación de ilegalidad absoluta, y marcó para siempre a sus detentadores con la señal del genocidio. Constituyó un alerta, un punto de partida, un sacudón imprescindible para nuestra propia sociedad (no siempre consciente ni siempre atenta a las atrocidades que se cometían), y para la sociedad internacional: aquella imagen de las Madres dando vueltas en silencio en la Plaza de Mayo recorrió el planeta, desbarató cualquier maniobra publicitaria de la Junta, desnudó el oprobio, ayudó de modo primordial, en fin, a su desenmascaramiento, a su impopularidad, a su caída.
La participación de la mujer en la vida civil argentina databa de largo tiempo antes, y en los últimos se había registrado una inmersión casi masiva de jóvenes que, verbal y corporalmente, fueron engrosando agrupaciones sociales, estudiantiles y políticas y pagando también su tributo frente a la represión. La presencia femenina, pues, no era ya especialmente novedosa. Sin embargo, nunca un hecho que no podía dejar de ser político (el reclamo y la acusación a gobernantes) había alcanzado tan alta dimensión moral. Podría agregarse que en la historia de la humanidad han sido contadas las veces en que política y ética han confluido naturalmente, y que esta ocasión puede figurar entre ellas.
Nuevas Antígonas reclamando por el derecho a enterrar a sus muertos o, como no dejaron de exigirlo durante mucho tiempo, su aparición con vida, encerraban en sus demandas, si no la posibilidad fáctica de que su satisfacción fuese ya posible, los únicos términos adecuados para la alta dignidad que investían. Por ser las "Madres" (también, hoy, las "Abuelas"), y por cubrir y asumir con ello la conciencia huérfana de toda una sociedad que, a veces cómplice, otras indiferente, no siempre demasiado democrática ni respetuosa del otro, había permitido la entronización de la barbarie.
Intuyendo que tan profundo y vasto movimiento tenía que representar y ser consecuencia de procesos internos muy significativos en el seno de una sociedad y, a su vez, que arrastrar otros cambios, supuse alguna vez que se encontraría en la literatura escrita por mujeres la visión más cabal de lo que había sucedido durante estos años.
Hace bastante tiempo, en octubre de 1989, al escribir todavía desde Francia para la revista Babel, de Buenos Aires, una columna que titulaban "La mesa de luz", y comentar mis lecturas del momento (entre otras, la del libro de George Steiner, justamente titulado ‘Les Antigones’), decía respecto de éste: "Varios cientos de páginas que no agotan, claro está, todas sus repercusiones, pero que dan sólidas pautas para empezar a comprender a nuestras Madres, clamando por esos cuerpos fuera del tiempo y de la tierra, del territorio que a ellos les pertenece y al que deben todavía recuperar con la debida inhumación, la consustanciación en humus, la justicia". Y luego de formularme la pregunta de siempre ("¿Cómo entender, cómo entender?"), y de intentar contestarla por distintas vías, concluía: "Celebro también que, por diversos azares, se hayan concentrado últimamente libros escritos, en su mayoría, por mujeres. Trato de leerlos y de entenderlos en su casual conjunto, como si el ojo femenino, detenido en la ficción, fuese el único capaz de darme claves que en otro caso escaparían. ‘Canon de alcoba’, de Tununa Mercado (el eros cotidiano tratado con un lenguaje espléndido); ‘Ciudades’, de Noemí Ulla (viajes poco compulsivos por el difícil terreno de las formas); ‘Abisinia’, de Vlady Kociancich (misterioso relato en el cual el manejo de los pronombres y del procedimiento construye prácticamente "el tema"); ‘La sueñera’, de Ana María Shua (juegos nada inocentes con la palabra, donde su soberanía lo confunde todo); ‘La rompiente’, de Reina Roffé (la historia que nunca podrá, realmente, ser contada)".
Han venido a sumarse desde entonces tantos y tantos otros libros que siguen dibujando esa cartografía interior: los de poemas de Diana Bellessi, de María Negroni, de Laura Klein; los textos de Griselda Gambaro; numerosos relatos y novelas (de la misma Tununa Mercado, de Rosalba Campra, de Luisa Valenzuela, de Liliana Heer, de Perla Suez). Seguramente en aquella nota, y aun ahora, omito, por injusto olvido, algunos nombres, pero este conjunto me parece suficientemente representativo de lo que estoy tratando de entender, que no es una antología literaria más o menos reciente, sino un proceso de vinculación muy íntima entre política y literatura, entre feminidad e historia.
Como decía, en estilos diferentes, con voces diferentes, con pertenencias políticas ciertamente diferentes, nuestras escritoras trabajan sobre una herencia y un destino comunes. Tal vez el significante que más las vincula, la memoria, represente el núcleo conceptual, ideológico y simbólico alrededor del cual giran muchas de las vicisitudes de esta trama. Un núcleo que, además, parece bien asentado en lo femenino. Depositarias, diría antropológicas, de la memoria (porque son las que engendran, porque son las que alimentan y guardan el fuego, las que continúan la especie, las que quedan cuando casi nada queda), las mujeres estarían destinadas a cumplir, entre muchos otros, este papel. La memoria, entonces, se presenta como su patrimonio: ese ejercicio de salvación y de conservación de restos, fragmentos del pasado, de recuperación de vivencias, de figuras, en un señalamiento inapelable de responsabilidades. La memoria como lo que se rescata en la lucha, para asegurar una permanencia sin la cual nada nuevo puede siquiera empezar a construirse.
La memoria, pues, cual lo incanjeablemente femenino. Porque, para volver al principio de la reflexión, debería recordar que, como tan bien ha señalado alguna vez Charles P. Segal, conocido estudioso del mundo antiguo, "el conflicto entre Creonte y Antígona no solamente opone la ciudad a la casa, también opone el hombre a la mujer. Creonte identifica su autoridad política con su identidad sexual". Y el propio Steiner agrega en ‘Les Antigones’: "En última instancia, se trata entonces de un conflicto entre las concepciones masculinas y las femeninas, entre la manera como cada sexo conduce la vida humana, conflicto hecho, como ningún otro, de semejanzas paradójicas y de contradicciones implacables. Antígona habla, casi literalmente, "a partir de la matriz", desde un punto central atemporal de impulsión carnal y de intimidad con la muerte". Y es, me parece, desde ese centro que la madre siente la necesidad de hacer entender a los otros el valor de los gestos, de las actitudes, de las palabras y, sobre todo, de la vida.
24 de junio de 2011
23 de junio de 2011
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la construcción de la memoria


Procesos de subjetivación y horizontes de legitimidad. La clase dominante elabora la memoria colectiva, y de este modo se transmiten las tradiciones y los mandatos. En tanto, las luchas sociales producen cambios en la ley, que promueven transformaciones en las condiciones de subjetivación.
[Analía Buzaglo y Laura Capella] Argentina. Queremos tomar un aspecto que nos parece fundamental en la polémica con ciertos defensores de un psicoanálisis a histórico, al argumentar que tomar enfoques que consideren lo que se ha dado en llamar memoria social o colectiva tendría que ver con la idea de la existencia de un inconsciente colectivo, lo cual sería una falsedad desde el punto de vista psicoanalítico.
De ninguna manera consideramos que exista un inconsciente colectivo, sino que entendemos que la Memoria Colectiva, en el sentido en que Maurice Halbwachs (1950) la toma desde lo filosófico, bien podemos considerarla desde el concepto de discurso según la teoría lacaniana.
Para Halbwachs no hay dos memorias --la individual y la social - sino una sola y ésta resulta de una articulación social. Este autor sostiene que en cada sociedad la clase dominante genera una memoria colectiva que constituye el soporte de la memoria colectiva de toda la sociedad.
Considera también que la memoria depende del lenguaje y esto implica la prueba de que se recuerda por medio de constructos sociales, pues el lenguaje no se puede concebir sino en el seno de una sociedad.
Por otro lado, esta concepción de memoria podemos vincularla con el concepto marxista de que: "Las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las ideas de la clase dominante" (Marx Engels, 1848). A su vez esta concepción de ideología, para el marxismo, podemos relacionarla con la del Discurso Amo, en tanto también definición del inconsciente y del sujeto. Es desde esta concepción que consideramos se transmiten las tradiciones, los temores, los prejuicios, la idea de lo prohibido y permitido, los mandatos familiares y sociales, es desde esta concepción que podemos decir que somos hablados.
Consideramos, entonces, la dimensión socio histórica en la constitución subjetiva y en la producción de subjetividad. En relación a esto último que lo vinculamos a la idea de una "cura a aportar, ya no a tal o cual, sino a la cultura y su malestar" (Lacan; 1960).
Las históricas luchas sociales han introducidos e intentan producir importantes cambios en la ley positiva, tales como la Ley de Expropiación, la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes --que modifica la anterior del patronato de la infancia -, la Ley de Protección contra la violencia familiar, la Ley de matrimonio igualitario, la ley de Salud Mental, entre otras.
Estos cambios, a su vez, promueven profundas, aunque lentas, transformaciones en las condiciones de subjetivación; por lo que la continuidad de las luchas sociales es indispensable, tanto para la apropiación de esos cambios por los mismos protagonistas, cuanto para la asunción de éstos por la sociedad en su conjunto. Lo cual expresa la diferencia entre lo que se considera lo legal y lo legítimo. En ese sentido es que hablamos de horizontes de legitimación en tanto posibilidad y no como certeza.
El psicoanálisis piensa al colectivo social y al sujeto constituidos a partir de "una fractura incurable y sin solución" (cita de Jorge Alemán, 2009). Justamente, esa falta de plenitud lograda para el colectivo social lejos de ser considerada un déficit es lo que permite pensar en una transformación imprevisible, siempre pendiente.
Por otra parte: "La dislocación entre lo real y la realidad puede dar lugar a un antagonismo, pero sólo si éste se construye, si se inventa; nunca viene de manera inmanente, garantizado. Tampoco está garantizado que ese antagonismo, en el caso de que emerja, tenga per se una orientación emancipatoria. Todo eso exige la presencia de lo que llamamos lo político, la presencia de la construcción política" (también tomado de Jorge Alemán; cita de 2011).
El discurso psicoanalítico, como reverso del discurso del amo, propone la producción de un nuevo discurso amo, menos "tonto", que produzca menos sufrimiento. En palabras de Alemán: "La única manera que, pienso, puede advertirnos del contragolpe inevitable de la hostilidad de la ley que nosotros mismos hemos fundado es aceptar, tal y como Lacan propuso en su lectura de Antígona de Sófocles, que una experiencia ética requiere siempre, por lo menos en su matriz, responder a una instancia que nos demanda algo excesivo; algo que nos supera".
[Las autoras son psicólogas. Fragmento del trabajo ‘Procesos de subjetivación y horizontes de legitimidad’, presentado en el III Congreso Argentino Latinoamericano de Derechos Humanos: ‘Repensar la Universidad en la diversidad latinoamericana’, realizado en Rosario.]
24 de junio de 2011
23 de junio de 2011
©rosario 12

audiencia de viejos enemigos


Los ex guerrilleros ‘Samir’ y ‘Karina’ participaron en una audiencia del ex paramilitar ‘El Alemán’ ante un magistrado de Justicia y Paz. Entre los tres reconstruyeron los combates que los enfrentaron a muerte y terminaron hasta abrazándose.
Colombia. Elda Neyis Mosquera García, la famosa ‘Karina’, la única mujer comandante que tuvo las Farc, y que después de cumplir 24 años en la guerrilla se entregó a las autoridades en mayo de 2008, nunca conoció en persona a su peor enemigo, Freddy Rendón, alias ‘El Alemán’, aunque sus tropas estuvieron enfrentadas en varios combates y en emboscadas en la esquina noroccidental colombiana.
Vino a conocerlo en una audiencia de imputación de cargos en el proceso de Justicia y Paz que se le sigue a ex jefe del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia, a la que fue invitada por la Fiscalía. Allí fue que contó que nunca lo había visto, ni le conocía su nombre real, pero que sí sabía bien que los ‘paras’ que enfrentaban con sus guerrilleros eran los del ‘Élmer Cárdenas’, y que a la cabeza de este bloque "había un tal alias ‘El Alemán’".
En la misma audiencia  participó Denis Daniel Sierra Martínez, alias ‘Samir’, originario de Tierra Alta, Córdoba, quien también duró en las Farc 24 años y se desmovilizó unos meses después de Karina, por el acoso del Ejército a su frente, el V frente de las Farc, uno de los más antiguos de la organización guerrillera. ‘Samir’ también combatió en el Urabá, y al igual que a ‘Karina’ le tocó defender  el territorio  de las Farc en esa esquina estratégica de Colombia, de la ofensiva paramilitar que empezó en 1996, precisamente con ‘El Alemán’ dirigiéndola.
En ese año, ‘El Alemán’, no llegaba aún a los 25 años de edad, pero por su cercanía a los hermanos Carlos y Vicente Castaño, siendo de su mismo pueblo, Amalfi, le encomendaron la retoma de este sector estratégico por donde entraban, y siguen entrando, las armas y los precursores químicos para procesar la coca, y sale la droga. Allí, para inicios de los noventa, las Farc se habían crecido tanto que el antiguo frente V se desdobló en cinco frentes, el 18, el 34, el 36, el 57 y el 58 y la columna Aurelio Rodríguez. En 1993 se convirtió en el Bloque Noroccidental de las Farc, el ‘José María Córdoba’. ‘Karina’ y ‘Samir’ hicieron parte del V frente desde que entraron a las Farc, siendo  adolescentes.
La idea de la audiencia era conseguir reconstruir de la manera más completa los hechos de barbarie que sucedieron en esa zona, de la voz de tres protagonistas de signo ideológico contrario.
 El fiscal de Justicia y Paz inició la sesión con preguntas a los guerrilleros sobre cómo era la estructura de las Farc en su región y qué combates habían peleado. Pronto se estableció un diálogo entre los ex combatientes y Rendón Herrera . Les costó trabajo llamarse por sus nombres de pila, y recurrieron a los alias, pero se disculpaban cada vez que los usaban.  
 ‘El Alemán’ siguió atento el interrogatorio de la Fiscalía a los guerrilleros. Cómo conseguían la comida, a lo que ‘Karina’ y ‘Samir’ contaron que las Farc controlaban corredores de siembra de cultivos alimenticios en los que trabajaban aquellos integrantes de la guerrilla que no eran aptos para el combate. Con esa producción alimentaban a la tropa, y casi no faltaba comida.
Cuando se abordó el tema de las capacidades militares del Bloque ‘José María Córdoba’ de las Farc, Rendón quiso conocer con cuántos hombres  se enfrentaron en cada territorio en el que combatieron y contrastarlos con el número de combatientes que él comandaba.
Recordaron juntos varios enfrentamientos. La Fiscalía preguntó los detalles de cada uno. Los tres comandantes mostraron su conocimiento en la estrategia militar, recordaron cuales fueron las maniobras de los combates, y cómo ganaron o perdieron en cada uno de ellos.
El odio que llegaron a tenerse estos dos grupos se reflejó en las declaraciones de ‘Karina’, quien admitió que sus jefes le ordenaron asesinar a todo paramilitar que se encontrara, así se rindieran. En contraste, tenían órdenes de tratar a los miembros de la Policía y el Ejército como prisioneros de guerra.
 ‘Samir’ contó que el combate que más recordaba contra el Bloque Élmer Cárdenas ocurrió en 2002, cuando los paramilitares de distintos grupos se unieron para quitarles a las Farc el control sobre Ituango. Según el ex guerrillero, las autodefensas no conocían el terreno porque era la primera vez que entraban, y durante el combate cayeron en varias emboscadas de la guerrilla, que les quitó las armas y equipo que llevaban. Estos enfrentamientos duraron alrededor de ocho días.
 Sin embargo, ‘El Alemán’ desmintió que sus tropas participaran en dicho ataque, y a su vez recordó otros, no mencionados por `Karina’ o ‘Samir’. Incluso llegó a decir que ‘Karina’ casi se ahoga en la retirada de la guerrilla, rechazada por el ‘Élmer Cárdenas’, en un ataque al puesto de Policía de Río Sucio en enero de 1997.
Cuando la Fiscalía interrogó a los ex combatientes sobre la relación de los grupos armados con los habitantes de los municipios que invadían, ‘Samir’ y ‘Karina’ relataron cómo fueron las Farc las responsables de haber forzado a miles de campesinos a desplazarse en la década de los noventa.
Dijeron que sus comandantes, preocupados por perder el control de la región ante el proyecto propuesto por entonces presidente Ernesto Samper de construir un canal interoceánico, ordenaron sacar a la gente de sus casas para presionar al gobierno para que abandonara la idea de hacer grandes obras en el Urabá.
A lo largo de la audiencia quedó en evidencia cómo la guerra impulsada por estos grupos armados causó dolor y pérdidas entre las comunidades.  Los tres ex combatientes relataron cómo, además de haber sido forzados a huir del conflicto armado, los habitantes se vieron afectados por la extorsión; y  los combates en zonas rurales y urbanas que dejaron miles de muertos civiles. La más recordada fue la masacre de Bojayá donde cayeron asesinadas  119 personas por una pipeta explosiva lanzada por las Farc, durante un enfrentamiento con el Élmer Cárdenas.
También desfilaron por los relatos de esta audiencia las masacres y asesinatos selectivos cometidos por ambos grupos "castigando" la colaboración o pertenencia a los grupos enemigos; los robos y la destrucción de bienes; y las constantes amenazas como forma de mantener una base social que les brindara apoyo y recursos.
Aún a pesar de haber admitido cuánto su guerra había afectado a la población civil, los ex jefes, paramilitar y guerrilleros, insistieron en que su papel en esa zona de Antioquia, Chocó y Córdoba, fue fundamental y muchas veces respetado, porque ayudaban a las comunidades a resolver sus problemas, asesinaban o castigaban a los criminales, y protegían a la población o a la policía, según fuera el caso.
Después de dos días de audiencia, a pocos metros de distancia y compartiendo un mismo micrófono, estos tres ex combatientes que antes ni se conocían, zanjaron sus diferencias por un instante con un abrazo de despedida. Celebraron encontrarse en un escenario de paz con los que una vez fueron sus enemigos, y dijeron estar dispuestos en seguir colaborando por la paz.

Las Farc Empezaron
Según documentó en detalle la Fiscalía en la audiencia, la guerra en el Urabá empezó con la llegada de las Farc a la región en la década de los setenta. Allí crearon el V Frente que se asentó en Apartadó, Mutatá y Chigorodó. Encontraron terreno abonado para crecer, pues había muchos ciudadanos simpatizantes del comunismo en esa región.
Durante la audiencia, ‘Samir’ y ‘Karina’, aclararon que desde 1993 con la creación del Bloque Noroccidental ’José María Córdoba’,  cada frente era responsable de un territorio, aunque no se limitaban a éste. En muchas ocasiones actuaron como bloque, participando varios frentes en una misma operación militar, o invadiendo una región.
En los años anteriores al surgimiento del Bloque Élmer Cárdenas, en 1996, en el Urabá las Farc ya mantenían una guerra fuerte contra otros grupos guerrilleros, especialmente el EPL, contra el cual, según mostro la Fiscalía durante la audiencia, cometieron varias masacres como la de la Chinita, Apartadó, donde asesinaron a 35 personas que estaban en un baile, todos simpatizantes del movimiento  "Esperanza, Paz y Libertad", que había surgido de los acuerdos de paz con el EPL. En esos años también atacaron de manera constante y creciente a la Policía y al Ejército.

Los Actores
 ‘Samir’ ingresó a las filas de las Farc en 1985, con apenas 15 años, como guerrillero raso del V Frente. En una fiesta organizada por los guerrilleros se impresionó por los uniformes y las armas. Para ese momento ya había abandonado la escuela por falta de recursos y sólo había cursado hasta tercero de primaria. Ascendió rápidamente en la guerrilla. Del V frente pasó al 58 y de ahí, en 1997, regresó al V, pero ya como jefe. Y allí estuvo hasta su desmovilización el 4 de diciembre de 2008.  
‘Karina’ ingresó a las Farc el 3 de septiembre de 1984, cuando apenas tenía 16 años.  Desde los 12 se había metido a militar a las Juventudes Comunistas Colombianas y en quinto de primaria abandonó  el colegio por falta de recursos. Cercana a este movimiento, a ‘Karina’ la invitaron  a las fiestas de celebración del cese al fuego de 1983 que acordaron estas guerrillas con el gobierno de Belisario Betancur. Se dejó impresionar por sus armas y su poder y terminó metida en la guerrilla. Estuvo en los frentes V y 47 en el noroccidente colombiano. Después de un tremendo acoso militar que la dejó aislada de su grupo, ‘Karina’ resolvió entregarse el 18 de mayo de 2008.
Luego de su colaboración con el gobierno, éste la nombró gestora de paz,  y cumple labores de prevención de reclutamiento y ayuda para desmovilización de otros miembros de las Farc.

Denuncias
En la audiencia, tanto ‘Samir’ como ‘Karina’ dijeron estar decepcionados del funcionamiento de la guerrilla hoy en día, más cuando se enteraron través de nuevos desmovilizados y por los medios de comunicación, que las Farc han recurrido a alianzas con bandas emergentes, conformadas por los ex paramilitares. Solo explicaron esta situación, como una estrategia de las Farc para tener un mayor dominio de las zonas urbanas,  buscar financiarse a través del narcotráfico, y acceder a información, a través de los desmovilizados reincidentes, sobre otros guerrilleros, jueces y fiscales de Justicia y Paz.
En varias ocasiones durante la audiencia ‘Karina’ y ‘Samir’ denunciaron que el programa de desmovilización no se encuentra bien, que las Farc, aprovechando la falta de coordinación  del Estado al programa de reinserción, buscan matar a los jueces, fiscales y desmovilizados que colaboran en Justicia y Paz.
‘El Alemán’ aseguró ser testigo de esta situación, y denunció que a los desmovilizados que se encuentran fuera de Bogotá no los cuidan bien. "Algo grande va a pasar, dijo, porque no hay protección suficiente de la Policía y el transporte está mal planeado".
Los tres ex comandantes coincidieron en que ex guerrilleros y ex paramilitares del programa de desmovilizados están en la misma situación y viven los mismos miedos.
‘El Alemán’ fue aun más lejos en sus denuncias, calificando de "genocidio" los asesinatos a desmovilizados, y dijo que no sucede sólo en las calles, también en las cárceles. Denunció el asesinato de un desmovilizado, alias ‘Nico’, quien tras hacer unas declaraciones delicadas fue trasladado de Bogotá a Barranquilla sin razón, donde fue amarrado y ahorcado el 8 de junio.
‘Karina’ y ‘Samir’ dijeron esperar que el gobierno y el Congreso abran una puerta en Justicia y Paz a los guerrilleros que se desmovilicen. Así mismo, que el manejo de los desmovilizados mejore, ya que podría generar un nuevo conflicto, y acabar con las esperanzas de paz que se tienen.  
24 de junio de 2011
23 de junio de 2011
©verdad abierta

fundación las rosas mintió sobre indigente


columna de lísperguer
Anciano indigente muere de frío en acera frente a Fundación Las Rosas, que presta ayuda a personas en situación de calle.

Es vergonzosa la manera en que se informó sobre esta muerte en algunos canales de televisión. Según lo que se puede reconstruir de acuerdo a varias fuentes, un indigente de unos setenta años que vivía en los alrededores del local de la Fundación Las Rosas en avenida Vivaceta, comuna de Independencia, Santiago, llegó a la puerta del recinto a eso de las diez de la noche y pidió ayuda, la que le fue denegada. El anciano se instaló entonces en la acera de la fundación, junto a la puerta principal, con un colchón y algunas mantas, donde lo encontró un vecino a eso de las tres de la mañana. Al constatar que el hombre tiritaba de frío y andaba descalzo, volvió a su departamento y le llevó calcetines. De vuelta en su casa, llamó a Carabineros, a los que vio llegar, pero sin enterarse de lo que pasó después, porque se quedó dormido.
Aparentemente este testigo contó en la mañana lo sucedido a su patrón, que fue entrevistado por el equipo de Chilevisión, y que dijo que el indigente había pedido ayuda en la fundación, y que esta le había sido denegada.
Otro vecino entrevistado afirmó igualmente que el hombre había pedido ingresar al recinto de la fundación, pero fue rechazado. Este vecino dijo que el guardia sí había visto al anciano.
Los carabineros que llegaron (pasadas las tres de la mañana) tampoco le proporcionaron ayuda -esto, según los testigos entrevistados.
Al final del telediario, la presentadora sugiere a las organizaciones que ayudan a indigentes -como la Fundación Las Rosas- que hagan una ronda en los barrios donde están sus locales para recoger o prestar ayuda a personas en situación de calle como el hombre fallecido. Termina diciendo que a veces las personas no "alcanzan ni siquiera a tocar el timbre", aceptando así la versión oficial de la fundación.

Francamente, que la presentadora acepte sin más esta versión es inadmisible y demuestra una mediocridad y una falta de profesionalismo y objetividad que asombra. Entre las muchas cosas que no hicieron, y que un verdadero profesional de la información debería haber hecho, se encuentran las siguientes:

- no identificaron ni entrevistaron a los carabineros (de la 9a Comisaría de Independencia) que asistieron al lugar pasadas las tres de la mañana;

- no identificaron ni entrevistaron al guardia o portero de ese local de la Fundación Las Rosas, que según los testigos sí vio y habló con el indigente;

- no analizaron ni pusieron en duda la versión de la subdirectora Margarita Cárdenas, que dijo que el guardia no vio al indigente (que los testigos desmienten), que el indigente no pidió ayuda (que los testigos desmienten) y que, si el anciano hubiese pedido ayuda, lo habrían ayudado porque hay un procedimiento de admisión;

- no preguntaron en qué consiste el protocolo de admisión, ni preguntaron por ejemplo si los indigentes deben pagar para ingresar ni si pueden ingresar con un colchón ni si el procedimiento de admisión lo puede realizar un guardia de seguridad (lo que, ciertamente, es muy dudoso).

En el telediario de Canal 13 se repite la misma versión. El presentador (o presentadora, no recuerdo) nos llama incluso, con un sentido de oportunidad aberrante, a que nos cuidemos de que no nos pase lo mismo.

Después de recorrer la página web de la Fundación Las Rosas, queda en claro que la institución no tiene ningún protocolo de admisión para que indigentes pasen las noches frías en ese lugar. El único procedimiento mencionado es el de admisión, que debe realizarse todos los días entre las 8:30 y las 12:30 de la mañana. Según se desprende de la información en la página web, a los ancianos se les admite para vivir allí, y no para pasar la noche, después de un complicado proceso de calificación -que incluye una evaluación médica y una entrevista con una asistente social. Según mi impresión, la señora Cárdenas mintió.

Indigna la inhumanidad con que fue tratado este hombre por una institución que se define como católica, y es indignante que periodistas mediocres no solamente informen mal y de manera torcida, sino además encubran y amenacen con dejar en la impunidad lo que es en realidad un acto criminal: denegación de auxilio o grave negligencia con resultado de muerte.
lísperguer

la barbarie de la doctrina obama


columna de lísperguer
Obama y Sarkozy tratan de asesinar a familias de funcionarios libios.

Ya forma parte de la llamada doctrina Obama el asesinato de las familias de los gobernantes hostiles y la ejecución sumaria de acusados de terrorismo. La matanza desde el aire de más de mil manifestantes, según denunciaron los rebeldes, y que originó el ataque de EUA, no ocurrió nunca, según constató una comisión del Parlamento europeo en Trípoli. Gadafi no ha atacado nunca sistemáticamente a la población civil, como se desprende de las bajas reportadas: en Misurata en 2 meses de guerra se cuentan 257 bajas y 949 heridos; de estos, sólo 22 son mujeres. Si los ataques fueran contra civiles, la mitad de las víctimas serían mujeres (según Alan J. Kuperman en mQh). AI viene de denunciar las atrocidades cometidas por los rebeldes, como el descuartizamiento y ahorcamiento de negros subsaharianos por motivos racistas. Esta es una guerra que sólo justifica la codicia del francés y la barbarie que representa Obama. Ojalá terminen ambos como dicta su doctrina.
lísperguer

coció a su bebé en el microondas


Detectives investigaron evidencias forenses para explicar las extrañas lesiones sufridas por su bebita de seis semanas.
[Robert J. López] Sacramento, Los Angeles, Estados Unidos. Una madre de Sacramento fue arrestada el martes por sospechas de haber asesinado a su hija de seis semanas, cociéndola en un horno microondas, informaron las autoridades.
Mirabelle Thao-Lo fue encontrada muerta el 17 de marzo cuando un equipo de paramédicos llamó a la policía, informó el Departamento de Policía de Sacramento.
El martes, los funcionarios dijeron que todavía estaban tratando de entender los acontecimientos que condujeron a lo que describieron como un crimen horrendo.
Después de revisar la casa, los detectives concluyeron que las quemaduras de la bebé no eran explicables y se dieron cuenta de que tenían un caso poco común entre manos, dijo el sargento Norm Leong. Dijo que los detectives aproximaron a expertos forenses y otros profesionales médicos para pedir asesoría.
"Esto es definitivamente único", dijo al Times. "Los detectives se dieron cuenta de que tenían que buscar más allá de lo que hacen normalmente... y encontraron expertos que dijeron que las lesiones parecían haber sido provocadas por un microondas."
Las "lesiones térmicas", dijo la policía, eran consistentes con las documentadas en casos de Dayton, Ohio; el condado de New Kent, Virginia, y Galveston, Texas. Los detectives investigaron esos casos y esperaron las conclusiones del servicio médico forense del condado de Sacramento.
"Sobre la base de esa investigación y de los resultados de la autopsia", dijo el departamento en una declaración, "los detectives creen que las lesiones se produjeron como resultado de que la niña fue quemada en un horno microondas."
Ka Yang, 29, fue arrestada en su casa en el bloque 800 de Rood Avenue. Fue acusada de homicidio.
"No sabemos que la llevó a cometer el crimen", dijo Leong. "No sabemos qué fue lo que la llevó a hacerlo."
23 de junio de 2011
22 de junio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

hay guerra en libia


Te pongas como te pongas, en Libia hay una guerra. El gobierno de Obama, tratando de eludir la Ley de Poderes de Guerra, ha torcido el significado mismo de la palabra ‘guerra’. Según el presidente, si no hay bajas estadounidenses, no es guerra. Es otra cosa.
[Jonathan Schell] El gobierno de Obama ha ofrecido una extraordinaria justificación para iniciar su guerra contra Libia sin la aprobación del Congreso que exige la Constitución y la Ley de Poderes de Guerra de 1973.
Aviones de guerra norteamericanos despegan, invaden el espacio aéreo libio, localizan sus blancos, dejan caer sus bombas, que están matando e hiriendo a civiles y destruyendo cosas. Uno la puede considerar una guerra buena o mala, pero ciertamente es una guerra.
Sin embargo, el gobierno de Obama insiste en que no es una guerra. ¿Por qué? Porque de acuerdo a ‘Las actividades de Estados Unidos en Libia’, un informe de 32 páginas escrito por el gobierno y dado a conocer la semana pasada, "las operaciones estadounidenses no incluyen ninguna lucha sostenida ni intercambios activos de fuego con fuerzas militares hostiles, ni implican la presencia de tropas estadounidenses en suelo libio, ni hay bajas estadounidenses ni existe ninguna amenaza seria contra Estados Unidos ni ninguna posibilidad de una escalada en un conflicto caracterizado por esos factores."
En otras palabras, el balance de fuerzas está tan inclinado a favor de Estados Unidos que no hay ningún estadounidenses muriendo ni existe ninguna amenaza a su vida. Parece que la guerra se define como guerra cuando mueren estadounidenses -cuando morimos nosotros. Cuando mueren sólo ellos -los libios-, entonces es otra cosa que todavía no tiene nombre.
Esta manera de pensar no puede sino ser clasificada como extraña y depende, a su vez, de un hecho extraño: que, en nuestros días, en realidad es posible, por primera vez en la historia, que algunos países libren una guerra sin sufrir ni un rasguño. Esto casi se logró cuando se bombardeó Serbia en 1999, cuando sólo se perdió un avión de guerra norteamericano (el piloto fue rescatado).
El epítome de esta nueva guerra es el avión no tripulado Predator, que se ha convertido en el emblema del gobierno de Obama. Sus operadores humanos pueden estar sentados en la Base de la Fuerza Aérea de Creech en Nevada, o en Langley, Virginia, mientras los aviones sobrevuelan Afganistán, Pakistán, Yemen o Libia, arrojando destrucción desde el aire. Una guerra librada en estas condiciones no implica bajas para quienes la hacen porque ninguno de sus soldados está cerca del campo de batalla -si esta es en realidad la palabra correcta para describir lo que está ocurriendo.
De este extraño modo de pensar se derivan igualmente extrañas conclusiones, y estos extraños hechos. En el antiguo orden de cosas, un ataque contra un país era simplemente un acto de guerra. Ahora el gobierno de Obama dice que si el enemigo no puede responder, no hay guerra.
De lo que se sigue que los rivales de Estados Unidos ahora tienen un nuevo motivo para que, aunque no puedan compararse con nosotros, al menos nos provoquen algún daño. Sólo entonces podrán tener derecho a las protecciones legales (que las hay) de las guerras autorizadas. Sin eso, están a merced de los caprichos del presidente.
La Ley de Poderes de Guerra permite que el presidente inicie operaciones militares sólo cuando el país es atacado directamente, cuando hay "una emergencia nacional creada por un ataque contra Estados Unidos, sus territorios o posesiones, o contra sus fuerzas armadas". Sin embargo, el gobierno de Obama justifica sus acciones en el caso de la intervención en Libia precisamente sobre la base de que no hay ninguna amenaza para las fuerzas invasoras, mucho menos para el territorio nacional".
Hay un paralelo aquí con el gobierno de George W. Bush sobre el tema de la tortura (aunque no, obviamente, un paralelo entre la guerra misma, a la que me opongo pero cuyos méritos podrían debatirse razonablemente, y la tortura, que es completamente injustificable). El presidente Bush quería que la tortura que quería que se aplicara no fuera considerada tortura, así que pidió a los abogados del Ministerio de Justicia que escribieran justificaciones que sonasen legales para excluir ciertas formas de tortura, tales como el submarino, de la definición de la palabra. Esas prácticas se llamaron entonces "técnicas mejoradas de interrogatorio".
Ahora Obama quiere que su guerra en Libia no sea una guerra, de modo que se las ha ingeniado para definir un cierto tipo de guerra -en la que no hay bajas estadounidenses- no como guerra (aunque sin el apoyo total de sus propios abogados). Junto con Libia, también está atacando a una buena palabra inglesa: guerra.
En estas operaciones semánticas del poder sobre el lenguaje, se separa una palabra de su significado aceptado comúnmente. Los significados de las palabras son uno de los pocos denominadores comunes que comparten las comunidades. Cuando se pone en duda la significación aceptada de las palabras, nadie puede usar las palabras en cuestión sin provocar debates espurios, como ocurrió con la palabra ‘tortura’.
Ningún eufemismo para ‘guerra’ ha logrado imponerse, aunque poco después de iniciar sus ataques contra Libia, un funcionario de gobierno propuso la frase "acción militar kinésica", y, más recientemente, en ese informe de 32 páginas, el término preferido fue "operaciones militares limitadas".
¿Cómo logró el gobierno meterse en semejante camisa de fuerza? En una entrevista con el New York Times, el asesor jurídico del Departamento de Estado, Harold Koh arrojó algo de luz sobre el asunto. Muchos administradores y legisladores se han mostrado en desacuerdo con la Ley de Poderes de Guerra, diciendo que pone en entredicho los poderes inherentes de la presidencia. Otros, tales como el vicefiscal adjunto John Yoo, han argumentado que la clara formulación de la Constitución de que el Congreso "debe declarar la guerra" no significa lo que la mayoría de los lectores piensa, dando al presidente luz verde para declarar guerras de todo tipo.
Koh se ha opuesto durante largo tiempo a estas interpretaciones y de cierto modo, incluso ahora, sigue siendo consistente. Hablando a nombre del gobierno, todavía sostiene la atribución del Congreso para declarar guerra y la constitucionalidad de la Ley de Poderes de Guerra. "No estamos diciendo que el presidente pueda llevar al país a la guerra por su propia cuenta", dijo al Times. "No estamos diciendo que la Resolución de Poderes de Guerra sea inconstitucional o que debería ser derogada o que debemos negarnos a consultar con el Congreso. Estamos diciendo que la naturaleza limitada de esta misión en particular no es del tipo de ‘hostilidades’ implicadas en la Resolución de Poderes de Guerra."
Así, en una curiosa manera, el deseo de evitar poner en discusión una ley existente ha obligado a atacar al diccionario. Para que el gobierno pudiera iniciar una guerra sin ninguna forma de aprobación parlamentaria, tenía que desafiar o la ley o el inglés.
Prefirió atacar el inglés.
[El autor es miembro del Nation Institute y catedrático de la Universidad de Yale. Es autor de varios libros, incluyendo ‘The Unconquerable World: Power, Nonviolence, and the Will of the People.’]
23 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

declaró arzobispo alfonso delgado


El arzobispo que declaró en una causa por desaparición de su hermano. El obispo de San Juan, el rosarino Alfonso Delgado, volvió ayer a la ciudad para declarar en una causa judicial que investiga la desaparición de Pedro, su hermano, en el 77. "Para toda la familia ha sido un dolor muy grande", dijo.
[José Maggi] Argentina. El obispo de San Juan, Alfonso Delgado, declaró ayer como testigo en la causa en la que se investiga la desaparición de su hermano Pedro Daniel, o ‘Peter’ como era conocido entonces, un militante montonero secuestrado en setiembre de 1977 en Rosario. Su compañera Graciela Busaniche, quien estaba embarazada, también está desaparecida. El testimonio de Delgado sirvió para confirmar el rol del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército. Allí le confirmaron que el de su hermano era "un caso cerrado". "Espero que le hayan dado cristiana sepultura", le respondió el obispo, quien habló en exclusiva con Rosario/12.

Soy hermano de una víctima desaparecida en el 77, algo por lo cual la familia ha sufrido mucho, ha sido un dolor muy grande, pensando en la seguridad de la familia, también de mi padre (fallecido), a mis hermanos y a mi nos ha pesado mucho. Muchas veces nos hemos esperanzado de que pueda encontrarse la verdad, y otras tantas nos hemos desilusionado. Este trámite alienta nuevas esperanzas, creo que la verdad sea como sea no ofende a nadie.

¿Quién era Pedro Pablo Delgado, dónde militaba, cuál era su historia?
Me dijo la última vez que lo vi en Buenos Aires que pertenecía a la organización Montoneros.

¿En qué circunstancias desapareció?
Desde 1966 yo no vivía más en Rosario, por lo que no fui testigo directo de nada, pero por referencias de la familia lo encontraron en la casa de una persona amiga de la familia y parece que fue el 5 de setiembre de 1977 que lo fueron a buscar. Esto nos enteramos bastante después cuando esta persona se lo manifestó a la familia.

¿Usted era sacerdote entonces?
Sí.

¿Trató de hacer alguna gestión?
Todas las que pude.

¿Con quién habló?
Con todos los que pude. Hice trámites legales, jurídicos, he manifestado todo esto hoy (por ayer en el juicio).

¿Alguien le dijo cuál había sido el destino de su hermano?
Informalmente supimos que estaba muerto. Esto lo supimos por un amigo de mi padre que falleció poco después. No sabemos cómo se enteró. También una presunción que acabo de dejar en el juzgado es que fui al Comando (del Segundo Cuerpo de Ejército) y les dije: "Tengo un hermano que hace tiempo que no está". Conté además que ya habíamos tenido allanamientos en la casa por este motivo, y dije que quería saber qué información tenían. Y escuetamente me contestaron: "Para nosotros es un caso cerrado". Le dije entonces que era de suponer que había tenido cristiana sepultura, pero no me dijo nada. Fue muy tensa esa reunión y me sentí muy mal, no digo maltratado, pero si con gestos que no...

¿Era algún jefe militar, recuerda quién era el que lo recibió?
No, no sabía con quién estaba hablando. No era el soldadito de guardia. Era una persona mayor que yo en aquella época. Entonces tenemos hoy tres evidencias: una cuando fue llevado por gente no uniformada, otra por el dato de este amigo de la familia y la tercera, por esto que cuento, cuando me dijeron "es asunto cerrado, es un tema cerrado" por lo que yo entendí que, en ese contexto, solo quedará una vía judicial cuando se reestableciera la democracia, que es lo que hicimos.

¿Se sintió acompañado en aquel momento por la jerarquía eclesiástica?
Totalmente, pero al mismo tiempo la Iglesia tenía fuertes dificultades para comunicarse dentro de ella. Teníamos una censura fuerte desde afuera, basta ver la dificultad de poder transmitir lo que decían los obispos, lo que decía la Conferencia Episcopal Argentina. Solo un diario se animaba a decirlo, el Buenos Aires Herald, quizás porque estaba en inglés y no sabían inglés. Yo tuve dificultades en eso años también.

¿Qué tipo de dificultades tuvo?
Vivía en Paraguay y no conseguía el permiso de residencia, hasta que fui haciendo gestiones con jefes, hasta que un día me plantaron frente al Ministro del Interior, y me dijeron: "No sé quién es usted, si es guerrillero o si es hermano de un guerrillero, así que no le podemos dar la residencia en el Paraguay".

¿Cuál es su opinión acerca de lo vivido en la última dictadura?
Tengo 69 años y he estado en diferentes países y he vivido momentos fáciles y difíciles, momentos de libertad, momentos de nada o de poca libertad. Cada vez me convenzo más de que la única forma de vivir es en libertad y en plena democracia, y que los derechos humanos son para todos, y no para reclamarlos sino para vivirlos.

¿Y este sentido cuál es su valoración de las investigaciones sobre el terrorismo de estado?
Espero que se esclarezca toda la verdad, aunque puede molestar a alguien...

¿A quién puede molestar?
 No sé, la verdad es que si se descubre que alguien ha hecho las cosas mal, quizás no le guste que se sepa.

¿Cuál entiende que fue el rol de las fuerzas armadas en esa época?
El que todos conocemos.

¿Ya había relatado antes la desaparición de su hermano?
Sí, nunca lo oculté, todo el mundo sabe que tengo un hermano desaparecido, pero tampoco llevo un cartel que lo diga. Está en la lista de Conadep, y apenas se pudo hacer el trámite pedimos la declaración de desaparición con presunción de fallecimiento. Toda la familia acompañó ese trámite.

¿Se va a convertir en querellante de esta causa?
No sé, tengo que estudiarlo.

¿Lo afectó en su carrera eclesiástica tener un hermano desaparecido?
No, más bien he encontrado mucha comprensión y he compartido el dolor. Tengo amigos míos, sacerdotes también con familiares desaparecidos y tengo conocidos y amigos que han muerto por un atentado, por una desaparición forzosa, o por lo que sea.
23 de junio de 2011
©rosario 12