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debate sobre legalización en colombia


"Colombia puede liderar una nueva política de drogas". Ethan Nadelmann, la figura más representativa del movimiento estadounidense para acabar con la guerra contra las drogas, habló con El Espectador.
[Daniel Pacheco] Al día siguiente de las declaraciones de Juan Manuel Santos, en las que afirmó de nuevo que la despenalización de las drogas es "una alternativa que podemos discutir" la organización más importante de Estados Unidos para promover opciones a la guerra contra las drogas, Drug Policy Alliance (DPA), difundió un comunicado público inusual. Ethan Nadelmann, director de DPA, afirmó que "junto con la reciente declaración pública del presidente Obama acerca de la legitimidad del debate de la legalización de las drogas," las palabras del presidente de Colombia sugieren "que se está abriendo un debate global, esencial y sin precedentes, para una reforma significativa en las políticas de drogas".
En Washington el tema de la legalización, normalmente marginado de la agenda de la Casa Blanca, había estado rondando hacía dos semanas. En la sesión anual de preguntas a Obama en Youtube, en la que los ciudadanos cuelgan sus inquietudes en la red y votan por las que quieren que el presidente responda, 198 de las 200 más votadas eran sobre política de drogas. La que más votos recibió, que respondió el presidente, fue de un ex policía que le preguntaba si no era momento ya de debatir la legalización y regulación de las drogas. Obama dijo, sentando un precedente inédito en la historia presidencial de EE.UU., que la legalización era "un tema totalmente legítimo de debate".
Acto seguido, sin embargo, en la misma línea que las declaraciones anteriores de Santos y el presidente de México, Felipe Calderón, Obama aclaró que no estaba de acuerdo con la legalización.
"¿Qué tan fructífero puede ser un debate en el que los actores principales llegan ya con una opinión tan prefigurada?", pregunté.  Ethan Nadelmann, director de DPA, estaba al otro lado de la línea, en algún lugar de California. Por su corto silencio antes de contestar sentí que la pregunta lo irritaba un poco.
"La evolución del discurso actual es impresionante. Nosotros venimos plantando este debate hace más de 20 años, y hoy estamos en un punto en el que varios presidentes por fin nos toman en serio. Traer estas voces a la mesa es un paso indispensable para poder pensar en reformar la estructura fundamental de la prohibición. Ahora lo que importa es encarar ese debate a partir de hechos, de evaluaciones serias de las políticas, y de las consecuencias de las posibles alternativas".
Nadelmann es uno de los activistas más prominentes del mundo en el tema. Tiene un doctorado de Harvard y ha publicado artículos en revistas especializadas como Science y Foreign Affairs, además de ser fuente frecuente en diarios y programas de televisión. Fuera de encabezar DPA, Nadelmann es asesor de la nueva Comisión Global de Política de Drogas. Durante un momento, recién elegido Obama, cuando los progresistas estadounidenses creían que todo era posible, su nombre circuló informalmente como posible candidato a Zar Antidrogas. El momento no llegó, sin embargo Nadelmann asegura que hoy estamos en un "punto de quiebre."
"El movimiento de reforma está creciendo rápidamente. Actualmente hemos acumulado un nivel de masa crítica entre la opinión de EE.UU. sin precedentes. Las encuestas muestran niveles de aprobación mayoritaria a la marihuana medicinal, y bordean el 50% para la legalización y regulación de su uso recreativo. Catorce estados permiten la venta de cannabis con fórmula médica, y un número similar han despenalizado la posesión. En noviembre pasado el referendo de California lo perdimos por una diferencia de menos de 4 puntos, pero pusimos al país y a una parte del mundo a pensar en alternativas".
Precisamente cuando se acercaba el voto en California, Santos sorprendió con sus primeras declaraciones. Sin embargo, sólo hasta la semana pasada dejó implícito por primera vez como presidente que estaría dispuesto legalizar. "Si el mundo decide (legalizar) y cree que así se reducen la violencia y la criminalidad, yo podría acompañar eso", fueron sus palabras exactas, en una entrevista a la revista Semana.
"¿Ayudan las declaraciones de Santos para lo que ustedes hacen en Estados Unidos?", le pregunté a Nadelmann.
"Sí, ayudan mucho. Sobre todo porque vienen del aliado más cercano de Estados Unidos en la región. Santos fue ministro de Defensa de Uribe y conoce de primera mano las consecuencias y los costos de la guerra contra las drogas. Sus opiniones, y las de otros colombianos, ayudan a que aquí sea creíble la idea de un debate transnacional".
No obstante, fuera de los medios, fuera de las redes sociales, fuera de las muy ocasionales menciones presidenciales, el tema aún está lejos de los centros de poder de la política exterior de EE.UU. Esta semana hubo audiencias en los dos comités sobre la región, de Senado y Cámara, y en ninguna hubo menciones a cambios significativos en la estrategia para combatir el narcotráfico.
Una muestra de la persistencia del paradigma de 40 años fue la respuesta de Frank Mora, el subsecretario del Departamento de Defensa, ante las inquietudes del senador Robert Menéndez por la violencia en México. Con un candor que arrancó risas ahogadas a los periodistas presentes, Mora dijo que "la violencia en México es una señal de que la estrategia del gobierno de Calderón está teniendo éxito".
En política interna el asunto es distinto. Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, presentó a principios de este mes un reporte llamado "Repensando la Política de Drogas de E.U." en Washington. Asistieron tres representantes de la Cámara. El reporte revela una encuesta realizada con por la firma Zogby International, según la cual el 75% de los estadounidenses piensa que la lucha antidrogas es un fracaso. En sus declaraciones, el representante demócrata Jared Polis, sostuvo que "es cuestión de tiempo hasta que la opinión pública se sintonizara con los políticos electos".
Al respecto, le pregunté a Nadelmann cómo interpretaba la oposición abrumadora en las encuestas de los países latinoamericanos a cualquier alternativa distinta a la prohibición.
"En América Latina el debate está lleno de miedos y malentendidos. Cuando uno habla de legalizar, la gente piensa en cederle terreno a los carteles, cuando lo que se quiere con nuevas medidas es exactamente lo contrario: acabar con los mercados ilegales con los que se financian los grupos ilegales. Es un debate que todavía necesita desarrollarse.
De nuevo aquí el papel de Colombia ha sido muy importante. En la campaña presidencial del 2010, los dos candidatos principales tenían posiciones progresistas. Mockus, como miembro de la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia –que también integra el expresidente César Gaviria–. Y Santos, quien en 1998 firmó una carta al Secretario de la ONU pidiendo reformas en la lucha contra las drogas. Colombia tiene una tradición de seriedad intelectual en este debate que la pone en la vanguardia de América Latina. Y en el futuro puede jugar un papel aún más poderoso para influenciar a la región. No olvide que Santos es el primer presiente en ejercicio en promover una discusión".
¿Y qué puede hacer Santos para poner su poder donde están sus palabras?
"Él puede legitimar aún más el debate. En su función puede tener conversaciones públicas y privadas con personas muy influyentes. Puede también convocar una cumbre con otros mandatarios para discutir las efectividad de las políticas actuales y la viabilidad de otras alternativas. Puede financiar estudios para debatir a partir de datos más sólidos.
Además, es posible avanzar mucho sin abandonar la prohibición. Con políticas de reducción del daño, despenalización del consumo, y una visión de salud pública. Nuestra insistencia en un debate es honesta. No estamos diciendo que es legalización o nada".
Nadelmann tiene que colgar. Es un tipo ocupado. Además de un informe sobre los daños causados por 40 años de prohibición en Estados Unidos, su organización está involucrada en los planes para volver a presentar referendos en Colorado y California en el 2012 para legalizar la marihuana. Pero incuso sobre este tema su optimismo da paso a la cautela, "las posibilidades son 50-50".
Recuerdo la metáfora que usó Peter Hakim, cuando hablamos en su oficina de Washington unos días después de presentar el reporte del Diálogo Interamericano. "Después de 40 años este debate está apenas gateando", dijo, con una sonrisa socarrona, como si a sus 69 años, fuera consciente de que tal vez no lo verá caminar.

Gaviria Aboga por la Legalización
El pasado 11 de febrero el expresidente César Gaviria volvió a criticar la política antidrogas estadounidense, a la que tildó de "fracasada", e hizo un llamado para que ese gobierno, junto con los de Colombia y México, revise y rediseñe la estrategia.
"Hay que exigir que en Estados Unidos haya un debate sobre las políticas antidrogas. Hay alternativas, muchas alternativas. Estados Unidos tiene que discutir este problema y Colombia y México tienen que pedírselo. Debemos ser capaces de ponernos de acuerdo con EE.UU. en cómo vamos a medir los éxitos de su política", sostuvo el ex mandatario.
Asimismo, afirmó que el rediseño del programa debe hacerse de acuerdo con las necesidades de los países productores para reducir las violencias y no reproducir las que genera el prohibicionismo. "Debemos aprender de los europeos y entender que buena parte de los muertos de Colombia tienen que ver con el narcotráfico".
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
©el espectador
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testimonio de carlos kruppa


Juicio a la patota. Nuevo testigo en la causa Díaz Bessone. Luego de la declaración de Margarita Molina, y a partir de la indagación de las abogadas Durruty y Asinari, el fiscal Gonzalo Stara pidió que se citara a Miguel Ángel Kruppa para que testifique por el secuestro y asesinato de su hermano.
[Sonia Tessa] Carlos Kruppa tenía 22 años el 16 de julio de 1976, cuando un "grupo de tareas" cortó la luz de su barrio, en Fray Luis Beltrán, y entró a su casa. "Estábamos durmiendo, yo tenía 18 años. Escuchamos voces, como a las 2 y media de la mañana, y entraron con pasamontañas y fusiles, eso fue lo único que alcancé a ver", contó su hermano, Miguel Ángel, la semana pasada, en la puerta de los Tribunales Federales de Rosario, donde se realiza el juicio oral de la causa Díaz Bessone. El joven fue secuestrado, y nunca más supieron de él. La familia recorrió todas las dependencias oficiales, incluso llegó a la cárcel de Coronda, pero no obtuvo una respuesta. Miguel Ángel fue propuesto la semana pasada como testigo en la causa, en la que se investiga el homicidio de su hermano.
El martes pasado declaró una vecina de los Kruppa, Margarita Molina, quien contó que aquella noche de julio de 1976, se oyeron ruidos de autos en la calle General López al 200 de Fray Luis Beltrán. Aunque ella no salió de su casa, alcanzó a oír los gritos desgarradores de la madre de Kruppa, que clamaba para que le dejaran a su hijo. La declaración sirvió para que las abogadas de la querella que la habían ofrecido como testigo --Gabriela Durruty y Daniela Asinari-- indagaran si había algún sobreviviente de la familia. Al saber que el hermano de Kruppa continuaba viviendo en la misma casa de entonces, el fiscal Gonzalo Stara pidió que se lo citara a declarar como testigo de la desaparición de Carlos Kruppa.
Ese mismo día, el testigo Luis Lapisonde contó su secuestro, el 21 de julio de 1976, y que fue llevado al Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán, donde lo torturaron reiteradamente. En una de esas sesiones lo pusieron en la misma habitación que Kruppa, a quien reconoció por la voz, porque eran vecinos. Nunca más volvió a oírlo. Lapisonde no tuvo dudas sobre el lugar de su cautiverio, ya que conocía perfectamente el Batallón, porque allí estudió y jugó al fútbol, además de reemplazar ocasionalmente a su hermano, que repartía leche.
Mientras tanto, el hermano de Carlos Kruppa esperaba en la vereda de los Tribunales Federales, donde afirmó que nunca había sido citado a declarar. "Esa noche robaron todo lo que tuvieron a mano. Buscaban un mimeógrafo y armas, pero sólo encontraron un rifle de aire comprimido y gomeras", dijo el futuro testigo de la causa Díaz Bessone. "Rompieron todo, se comieron todo lo que había en la heladera, casi me matan al perro, un fox terrier, que se llamaba Rabito y dormía con mi hermano. Cuando estos tipos se acercaron, el perro ladró, y le apuntaron", relató Miguel Ángel.
De hecho, su propio secuestro fue una posibilidad cierta. "En un momento uno de los secuaces preguntó qué hacían, si me llevaban a mí también, pero el otro le contestó que yo era un pendejo", recordó frente a los Tribunales. Esa noche sacaron a su hermano en calzoncillos de la casa, pese al frío. El desató a su padre, al que habían amarrado con un cinto. Había también vecinos que gritaban por la ventana. El joven secuestrado tenía 22 años, trabajaba en la Municipalidad de San Lorenzo.
La búsqueda posterior fue infructuosa. "Hicimos lo que teníamos que hacer, recorrimos todo lo legal, fuimos por todos lados, hasta a la cárcel de Coronda, pero en todos lados nos decían que no estaba", rememoró Miguel Ángel, que espera la oportunidad de declarar en el juicio oral en el que se investiga el homicidio, por el que está acusado el general Ramón Genaro Díaz Bessone, jefe del comando del Segundo Cuerpo de Ejército hasta el 12 de octubre de 1976.
21 de febrero de 2011
©rosario 12
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condenan a mario uribe


Mario Uribe Escobar: la caída de un cacique. Mario Uribe fue la mano derecha del expresidente Uribe desde que éste comenzó en la política. Juntos recorrieron un largo camino que los llevó a lo más alto de la política. Ahora tendrá que pasar siete años en la cárcel por aliarse con paramilitares. Perfil de la caída de un barón electoral.
Colombia. La sentencia contra Mario Uribe Escobar le pone punto final a una carrera política de más de 30 años en Antioquia. Atrás quedan sus gestas políticas que lo llevaron a convertirse en uno de los mayores caciques electorales del país. Hoy, con el sol a sus espaldas, vivirá su ocaso tras las rejas por disposición de la Corte Suprema de Justicia.
La Corte Suprema lo encontró culpable de aliarse con paramilitares y ordenó que se le investigara por delitos de lesa humanidad, mientras se desempeñó como congresista y además ordenó el pago 1500 salarios mínimos vigentes.
Nacido en el municipio de Andes, Suroeste de Antioquia, el 12 de agosto de 1949, se vinculó desde muy joven a la rama judicial como juez civil gracias al título de abogado que le confirió la Universidad de Antioquia. Ejerció este cargo en las localidades de Salgar, un poblado vecino a su tierra natal, y en Medellín, entre 1973 y 1975. No obstante, lo que le atraía realmente era la política y en representación del Partido Liberal resultó elegido concejal de su pueblo en 1976, cargo que ejerció hasta 1982.
Uribe Escobar era un hombre de ambiciones políticas. Por ello decidió dar un salto hasta la Asamblea de Antioquia, resultando elegido como diputado en 1982. En la duma departamental estuvo hasta 1985, año en el cual sus aspiraciones se vieron fortalecidas con el surgimiento de un movimiento conocido como el Sector Democrático del Partido Liberal, liderado desde el Concejo de Medellín por su primo, Álvaro Uribe Vélez.
La sociedad política conformada por Uribe Escobar y Uribe Vélez fue tan exitosa electoralmente que al año siguiente se presentaron a las elecciones del Congreso, el primero como candidato a la Cámara de Representantes y el segundo al Senado. Ambos no sólo fueron elegidos, sino que en las elecciones siguientes, en 1990, fueron reelegidos.
Para esa época, se abrió paso la Asamblea Constituyente y tras la revocatoria del Congreso y la entrada en vigencia de la Constitución de 1991, en el llamado a elecciones resultaron elegidos nuevamente. Se habían convirtieron en los rivales de barones electorales de la talla de Bernardo Guerra Serna y de Fabio Valencia Cossio.
Las relaciones entre Mario Uribe Escobar y Álvaro Uribe Vélez dieron un viraje político que reveló nuevamente el poder electoral que habían recaudado hasta ese momento: el primero aspiró al Senado en las elecciones de 1994 y el segundo se presentó como candidato a la Gobernación de Antioquia. Ambos resultaron elegidos y continuaron sus carreras siempre ligados, no sólo como familiares, sino como socios políticos.
Durante el periodo legislativo de 1994 a 1997, se revivió la extradición de colombianos requeridos por la justicia de otros países, la cual había sido prohibida por la Constitución de 1991. En los debates en el Congreso para modificar la Carta Política, Uribe Escobar fue uno de los legisladores que se opuso a este mecanismo judicial.
En esos años, investigadores judiciales lograron establecer través de interceptaciones telefónicas las relaciones de Uribe Escobar con un narcotraficante del Oriente antioqueño, llamado Pedro Pablo Uribe Henao. En una de esas conversaciones, le preguntó al congresista por el trámite legislativo. Él respondió: "pues se ha hecho mucho esfuerzo por eso Pedro, pero, pero eso parece inatajable".
Uno de los argumentos de Uribe Escobar era la calidad de la justicia colombiana. Así quedó expuesto en un artículo publicado por el diario El Tiempo el 9 de mayo de 1997: "Tenemos una fiscalía verraca, una Corte Suprema de Justicia de altísima calificación; una ley de extinción, un endurecimiento de penas, un Ejército y una Policía actuando. ¿Para qué entregar los colombianos a una justicia politizada? ¿Por qué no creer en lo nuestro y sí en las leyes norteamericanas?". Pese a tu insistencia, la extradición fue aprobada y entró en vigencia en diciembre de 1997.
Esa pelea perdida no minó su caudal electoral. Al contrario, le sirvió para repetir curul en el Senado en 1998. Además, su poder político le alcanzó para ser presidente de esa corporación pública entre los años 2000 y 2001.
Ya para esa época, el Sector Democrático no sólo había tenido Gobernador y Presidente del Senado, sino que, como se lee en la página web del movimiento Colombia Democrática, "avaló y eligió innumerables candidatos a concejos municipales y  alcaldías; a juntas administradoras locales y diputados a las asambleas. Participó también en coalición en varios gobiernos departamentales y municipales de la ciudad de Medellín: tuvo representantes en secretarias de despacho, directores de institutos de todo nivel, embajadores, entre otros cargos".
Para las elecciones del 2002, Uribe Escobar se volvió a presentar a las elecciones para Senado. Y esta vez con un aliciente adicional: su primo era candidato presidencial. Y como lo ha venido demostrando la historia, ambos ganaron en sus aspiraciones políticas y continuaron su camino de triunfos electorales. En esas elecciones, el congresista obtuvo la más alta votación por los movimientos liberales en Antioquia, 107.099 votos, y se convirtió en uno de los mayores electores del país. Su carrera estaba en su punto más alto.
Para el año 2003, y por sugerencia de varios congresistas que estaban afiliados al Sector Democrático, le solicitaron al Consejo Nacional Electoral registrarse con el nombre de Colombia Democrática, lo cual posibilitaba la elección en todo el país de concejales, diputados, alcaldes, gobernadores y representantes de juntas administradoras locales. Fue así como se creó una de las fuerzas políticas más representativas del país. En el año 2004, Uribe Escobar fue su primer presidente. Un triunfo más en su carrera por el poder.
En el 2006, y con un partido en su bolsillo, es reelegido nuevamente como Senador, esta vez con una votación de 66.407 votos, y nuevamente su primo también repite triunfo: es reelegido Presidente de la República. El apoyo de Uribe Escobar fue vital para sacar adelante la reforma constitucional que permitió en el país la reelección presidencial. Ambos volvieron a brillar en las urnas.

Parapolítica
Pero la trayectoria política fulgurante de Uribe Escobar encontraría un obstáculo que afectaría su carrera y se convertiría en la puerta de entrada al declive de su vida pública: sus presuntos nexos con grupos paramilitares del departamento de Córdoba.
Los señalamientos iniciales provinieron de un ex paramilitar llamado Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirri’, quien declaró desde Quebec, Canadá, donde se encuentra exiliado, que Uribe Escobar se reunió dos veces con varios paramilitares, la primera vez a finales de 1998 en Sahagún, Córdoba, y al año siguiente en Caucasia, Antioquia. Según este testigo, en esas reuniones se discutió la compra de tierras a bajo precio para tener el control en esas regiones.
A los testimonios en su contra de alias ‘Pitirri’ se sumaron los del jefe paramilitar Salvare Mancuso, quien en varias oportunidades hizo referencia a los acercamientos con Uribe Escobar. La primera de ellas fue el 15 de mayo de 2007, cuando compareció en Medellín ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz. Allí declaró que el entonces candidato al Senado lo buscó para que le ayudara a conseguir votos en zonas de influencia de las Auc en Córdoba y Sucre. De acuerdo con este ex comandante, en dos encuentros estuvo la ex representante a la Cámara Eleonora Pineda, quien fue condenada por sus nexos con el paramilitarismo.
En una segunda cita judicial, Mancuso corroboró esa versión en septiembre de 2010, durante la etapa de juicio cuando desde una cárcel de Estados Unidos, el ex jefe del Bloque Norte, ratificó el apoyo político de la organización paramilitar a la campaña de Uribe Escobar en la campaña electoral de 2002. Según este ex jefe paramilitar, después de una supuesta reunión con el cacique político, le ordenó a sus subalternos que apoyaran esa candidatura en sus territorios de influencia armada.
La reunión entre el político y Mancuso, en la cual estuvo presente Pineda, se realizó en la finca La Capilla, en Tierralta, Córdoba. En ese encuentro, se habló de un acuerdo político entre ella y Mario Uribe Escobar para obtener votos en este departamento.
Después de la reunión, Mancuso aseguró que se comunicó con sus jefes militares y con líderes políticos de municipios como Puerto Libertador, Planeta Rica y Montelíbano para que "en nombre de las autodefensas" apoyaran la candidatura de Uribe al Senado: "Yo avalé ese acuerdo tácitamente, llamé al comandante del Alto San Jorge y le dije que fuera a apoyar a Mario Uribe en esos municipios".
Según Mancuso, al principio iba a apoyar el ex senador Miguel de la Espriella, también condenado por sus nexos con las Auc, como fórmula de Eleonora Pineda al Congreso, pero luego de la reunión de Tierralta  "cambió de opinión" y prefirió ayudar a Uribe Escobar.
El proceso judicial en contra de Uribe Escobar comenzó en noviembre de 2006, cuando la Corte Suprema de Justicia escuchó los testimonios del ex paramilitar e inició una investigación en contra del ex congresista. Los detalles que iban apareciendo en el proceso llevaron al entonces Senador de la República a renunciar a su curul en octubre de 2007. Con esa decisión, su carrera política entraba en una especie de suspensión, a la espera de decisiones penales.
De manera paralela, su partido político, Colombia Democrática, afrontaba problemas serios, pues varios de sus integrantes, todos ellos congresistas electos, estaban siendo procesados por la misma causa: relación con grupos paramilitares. Todo ello presagiaba un final catastrófico como colectividad e insinuaban que las decisiones posteriores afectarían la carrera del primo de Álvaro Uribe Vélez.
La situación no era fácil para Uribe Escobar. El 26 de septiembre de 2007 la Corte Suprema de Justicia lo llamó a indagatoria. Se trataba de establecer si realmente realizó acuerdos políticos para llegar de nuevo al Senado de la República en las elecciones del 2002. El ex congresista negó cualquier vínculo, pero los testimonios eran contundentes. Desde ese momento se presagiaba su detención. Y así fue.
Ramiro Marín, fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, emitió orden de captura el 22 de abril de 2008, motivada por las investigaciones contra Uribe Escobar por el delito de concierto para delinquir. En un comunicado del ente investigador se precisó el alcance de la decisión: "es investigado por una reunión que sostuvo con el ex cabecilla paramilitar Salvatore Mancuso antes de las elecciones del 10 de marzo de 2002 y con Jairo Castillo Peralta, alias ’Pitirri’, en noviembre de 1998".
El desespero del otrora poderoso cacique político antioqueño lo llevó a solicitar, ese mismo día, asilo político en la sede de la embajada de Costa Rica en Bogotá con el fin de esquivar la orden de captura. El gobierno de ese país le negó la petición y ese mismo día, tuvo que abandonar la embajada y escoltado por decenas de miembros de la Fuerza Pública fue conducido a la cárcel La Picota.
El mismo día de la captura, su primo, el Presidente de la República, diría a través de un comunicado de prensa que "La medida de aseguramiento contra el senador Mario Uribe me duele. Y asumo este dolor con patriotismo, sin mengua en el cumplimiento de mis responsabilidades, con el interés único de proteger las instituciones, protección que además depende de los titulares de las otras ramas del poder público".
No obstante, la posición de neutralidad esbozada en ese comunicado se vería controvertido posteriormente cuando el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Cesar Julio Valencia Copete, denunciara en una entrevista realizada por la periodista Cecilia Orozco y publicada por el diario El Espectador el 13 de enero de 2008, que el mismo día que la Corte llamó a indagatoria a Mario Uribe, el Presidente de la República se comunicación telefónicamente con él desde la ciudad de Nueva York para exigirle explicaciones por la decisión judicial que afectaba a su primo.
La denuncia de Valencia Copete se convertiría en una querella judicial alrededor del caso que enturbiaría aún más las relaciones de Uribe Vélez con las altas cortes, pues el mandatario decidió presentar denuncia penal contra el magistrado, en ese entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia, por los delitos de injuria y calumnia, pues consideró que el jurista faltaba a su verdad ya que, según el Jefe de Estado, el contenido de la llamada fue otro y no el que se había dado a conocer.
El caso daría un giro a favor del político antiqueño el 19 de agosto de 2008, cuando el entonces Vicefiscal General de la Nación, Guillermo Mendoza Diago, tomo la decisión, en segunda instancia, de ordenar la excarcelación de Uribe Escobar sustentando la medida con un argumento simple: no había indicios fuertes en su contra para mantenerlo privado de la libertad. "Se encontró que la prueba para dictar la medida de aseguramiento no era suficiente, sin perjuicio de que si hay otras pruebas posteriores la decisión sea otra", explicó el funcionario. Pese a esa decisión, el ex Senador seguiría vinculado al proceso.
Tales argumentos molestaron al fiscal Ramiro Marín, quien días después renunció a su cargo. En carta al Fiscal General de la Nación manifestó su inconformidad por la decisión, pues había quedado en el ambiente una sombra de sospecha sobre su actuación con el fin de favorecer al procesado. Rechazando todo señalamiento, expresó: "aspiro a que en el futuro se llame la atención sobre los peligros que entraña la manipulación del contenido de las decisiones con fines poco ortodoxos, lo cual no constituye crítica, en cambio sí llena de oprobio la autonomía ética y funcional de los fiscales".
Hasta ese momento, el proceso lo había asumido la Fiscalía General de la Nación, pues ante la renuncia del ex congresista a su curul, la instancia de investigación indicada era esa. Pero cambios en la jurisprudencia colombiana llevaron a que la Corte Suprema de Justicia reasumiera a finales de septiembre de 2009 varios procesos contra políticos relacionados con grupos paramilitares, entre ellos el de Uribe Escobar, argumentando que el delito por el que se les acusaba guardaba relación con su función de congresista, así hubiesen renunciado a sus curules, argumento que en su momento no compartió la Procuraduría General de la Nación.
Una vez llegó el expediente a la Corte Suprema de Justicia y estudiarlo nuevamente, los jueces tomaron la decisión de emitir nuevamente una orden de captura contra Uribe Escobar, la cual se hizo efectiva en Medellín el 24 de febrero de 2010.
Durante la etapa de juicio, entre julio de 2010 y febrero de 2011, el ex senador negó cualquier tipo de vínculo con grupos paramilitares que delinquieron en el norte del país y aseguró que no hizo ningún tipo de acuerdo ni con paramilitares del Bloque Norte de las AUC ni con la ex congresista Eleonora Pineda. No obstante, admitió haberse reunido en una ocasión con el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, a mediados de 2002, con posterioridad a las elecciones de Congreso y meses antes a las elecciones para Presidente. El ex senador señaló que la reunión se dio cerca de Montería y de manera "sorpresiva", por iniciativa de Eleonora Pineda.
Según Uribe Escobar, en esa reunión, el ex jefe paramilitar le manifestó la intención que tenía de "utilizarlo" por sus vínculos familiares como enlace frente al entonces candidato a la Presidencia de la República, Álvaro Uribe Vélez. El ex congresista dijo que le respondió al ex paramilitar "de manera cortés", rechazando su propuesta.  
"No pacté nada con Mancuso. Nunca celebré acuerdos de ninguna índole. La reunión fue inesperada… después de oírle su discurso, simplemente respondí de manera cortés que no era posible y que sin embargo en una situación tan difícil la paz era un objetivo plausible. De hecho, Salvatore dice expresamente que nunca hice gestión para ellos ni que él jamás pidió un voto para mí", reiteró Uribe Escobar ante los magistrados de la Corte.
Otro de los motivos que Uribe Escobar expuso para justificar su reunión con Mancuso fue que estaba adelantando gestiones de paz. Sin embargo, durante la etapa de juicio, el ex Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, aseveró que el ex congresista nunca recibió la autorización del gobierno para negociar y hacer contactos con grupos al margen de la ley.
Pese a la insistencia en negar su inocencia, la sentencia contra el ex senador antioqueño confirmó que Mario Uribe y los paramilitares se aliaron para lograr el poder político en lo que llamaron "estados liberados", tal y como se había precisado en la resolución de acusación emitida por el Alto Tribunal en febrero de 2010.
Para la Sala, "la alusión a la manera como operó el aparato paramilitar en sus orígenes, permite explicar mediante una visión de conjunto, la razón de ser de la gravedad del injusto que se atribuye al doctor Uribe Escobar, al pactar con Salvatore Mancuso, líder de esas fuerzas ilegales, la promoción de grupos armados al margen de la ley que inicialmente fueron concebidos como un medio de presión sobre pueblos enteros, pero que luego pretendieron asumir la condición de "actores" políticos, con el respaldo y auspicio de quienes ostentaban la condición de representantes del Estado".
La acusación de la Corte se centró en los resultados atípicos que tuvo Mario Uribe en Sahagún, Montelíbano, Planeta Rica y Chinú. El análisis de las votaciones de 1998, 2002 y 2006 puso en evidencia el hecho de "cómo puede alguien (refiriéndose a Mario Uribe), quien quiera que sea, que no es de la región y que tiene una vinculación de otra especie más que política, obtener unos niveles de votación como nunca los había tenido y luego volver a sus cauces normales sin mayor explicación".
En Montelíbano, Uribe obtuvo en 1998 sólo ocho votos. En 2002 sacó 4.087 votos y en 2006, con 13 votos, volvió a sus niveles normales. O sea que en las elecciones de 2002 aumentó su caudal electoral 510 veces. Este comportamiento "atípico" se reproduce en los otros municipios, que para la época tenían una fuerte presencia paramilitar, con aumentos de votaciones entre 42 por ciento y 1200 por ciento.
Aunque Mario Uribe explicó el aumento de sus votaciones gracias a alianzas con políticos locales como Otto Bula y Mariano Cura Demoya, la Corte condenó el hecho que en las elecciones parlamentarias de 2006 tales resultados no se reprodujeron.
Para el Alto Tribunal, Uribe además tenía que saber que aliándose con Eleonora Pineda en la región de San Jorge se estaba juntado con alguien que tenía notorios nexos con Salvatore Mancuso. Según la Corte "no es improbable que Eleonora Pineda haya celebrado un compromiso electoral con Mario Uribe y que el mismo (compromiso) lo haya avalado Salvatore Mancuso".
La Corte añadió que Eleonora Pineda, como aliada de los ‘paras’, también tuvo resultados extraños en los municipios donde Mario Uribe aumentó de forma atípica su caudal electoral, lo que permite demostrar un acuerdo entre Mancuso y los dos políticos.
En conclusión la Corte explicó que "es altamente probable que Mario Uribe Escobar se hubiese reunido con Salvatore Mancuso no para hablar exclusivamente del proceso de paz, sino para delinear un apoyo en una zona especialmente conflictiva".
De esta manera estaría llegando a su fin la carrera del cacique electoral antioqueño, un ambicioso abogado que de juez civil municipal pasó a ser uno de los mayores electores del país. Con la decisión en su contra y a sus 61 años, ha comenzado el ocaso de su vida política, no en la tranquilidad de un retiro voluntario, sino en la incomodidad de una cárcel.
21 de febrero de 2011
©verdad abierta
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eua insiste en devolución


El Pentágono baja la voz sobre el avión. Ni Washington se disculpará ni la Argentina devolverá de inmediato lo confiscado. La exigencia se redujo a una entrega "lo más pronto posible".
[Horacio Verbitsky] Argentina. La disputa por la fallida tentativa de una misión militar estadounidense de introducir de modo subrepticio en la Argentina armas, equipos de comunicaciones encriptadas y drogas se canalizará por carriles diplomáticos sin demasiado estrépito. El viernes, el máximo responsable del Pentágono para la región, Frank Mora, hijo de exiliados cubanos, ya no dijo que la devolución del material incautado debe ser inmediata, sino "lo más pronto posible". Esta fórmula tan laxa admite su cumplimiento dentro de dos días, de dos meses o de dos años. Ni la Argentina se apurará a enviarlo de vuelta ni el gobierno de Barack Obama pedirá disculpas, aunque la nota entregada por el Departamento de Estado incluye al menos algunas de las explicaciones que hasta ese momento Estados Unidos no había dado. Ninguno de los dos gobiernos tiene una actitud hostil ni se propone escalar un conflicto que refleja distintas concepciones culturales. Estados Unidos cumple su destino manifiesto de actuar como policía del mundo y se asombra cuando alguien pide documentos a sus hombres, les revisa el equipaje y aplica sus propias leyes. Pero afirmaciones como las del presidente venezolano Hugo Chávez de que Estados Unidos hará "todo lo posible para que Cristina no siga al frente del gobierno" no reflejan la línea oficial argentina.

La Explicación
En su respuesta, el Departamento de Estado minimizó la diferencia entre lo declarado y lo introducido, que redujo a la categoría de un error burocrático respecto de la numeración de una de las armas, y atribuyó la falta de declaración de seis caños de ametralladora a un diálogo previo con los funcionarios del Registro Nacional de Armas (Renar), posición que la Aduana no habría aceptado. Respecto de los equipos de comunicaciones e informática pretendió que fueron declarados en forma genérica como "radios y computadoras" o "major end ítems", que según la definición del Pentágono es "una combinación final de productos terminados listos para su uso, por ejemplo, barcos o aviones". Sobre las drogas narcóticas y estupefacientes, la nota sostuvo que se trataba de "un maletín de primeros auxilios, que contenía morfina y otros materiales para ese fin, incluidas medicinas legales vencidas, ninguna de las cuales iba a ser utilizada por personal no estadounidense". Como puede verse en esta página no era un maletín sino varios cajones. Según el Departamento de Estado tanto los sistemas de comunicaciones encriptadas como las drogas son de uso rutinario en las misiones de sus tropas, ya que pueden ser necesarios en caso de emergencia real. Estados Unidos "reconoce que hubo una discrepancia en las armas declaradas en la lista oficial suministrada a los funcionarios argentinos" y expresa un "compromiso claro de respetar las leyes argentinas vigentes". Cita el Acuerdo vigente desde 1999 sobre Medidas de Seguridad para la Protección de Información Militar Clasificada, que responsabiliza a cada parte por la salvaguarda de la información de la otra parte, ya sea que esté en tránsito o almacenada. Pero en este caso el "material confidencial" no fue proporcionado a la Argentina "en forma directa o indirecta", según contempla aquel acuerdo, sino que se intentó hacerlo pasar bajo una definición genérica que no se ajusta a su índole. Por último, el Departamento de Estado declara su esperanza de que el material sea liberado y devuelto "de inmediato". La ley argentina permite pero no obliga a su destrucción, por lo cual cuando se determine con exactitud de qué se trata, tampoco habría inconvenientes para su devolución. Apenas dos días después de esta nota, el viernes 18, en una entrevista con el inquisitivo reportero colombiano Juan Carlos López, de CÑÑ, Frank Mora bajó el tono en forma ostensible. Ya no habló de devolución inmediata, sino "lo más pronto posible" e insistió una y otra vez que se estaba trabajando para una solución diplomática, que no pasaba porque ninguna de las partes pidiera disculpas.

Amedrentados
Mora también redujo el dramatismo de la primera declaración de su homólogo en el Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, según quien los militares de las fuerzas especiales del primer Ejército del mundo se habían sentido "amedrentados" por los funcionarios argentinos (la directora de la Aduana, las médicas del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), los especialistas de la Aduana, el RENAR y la Policía Aeroportuaria). Con mayor sentido de las proporciones, Mora dijo que las tropas de elite pasaron una situación "desagradable". Insistió en que los vínculos con la Argentina son muy fuertes y que las relaciones están bien institucionalizadas. Mora se ha reunido varias veces con el canciller Héctor Timerman, a quien trató de convencer sobre la necesidad del empleo de las Fuerzas Armadas para enfrentar al "narcoterrorismo", ya que la policía es corrupta. Timerman le respondió que era un error mezclar dos fenómenos distintos, como el terrorismo y el narcotráfico, y le recordó que dentro de Estados Unidos sigue vigente la ley que prohíbe el uso de fuerzas militares en cuestiones de seguridad interior. Lo mismo ocurre en la Argentina, efecto colateral de la última dictadura militar, debido a la desprofesionalización que las Fuerzas Armadas padecieron cuando se las usó para la represión de la disidencia política, armada o no, con métodos criminales. Esta restricción disgusta al Pentágono. Dentro de su trabajo de penetración en los medios académicos, el Comando Sur firmó un acuerdo con la Facultad Internacional de Florida, cuyo Centro de Investigación Aplicada está realizando una investigación sobre "Cultura Estratégica". Su informe sobre la Argentina, de 2010, cuestiona la ausencia de militares y de diplomáticos en el diseño de las políticas de Defensa y de Relaciones Exteriores, a los que en el mejor de los casos se les permite participar en la implementación de las directivas que bajan del Poder Ejecutivo, elaboradas por la presidente y su círculo íntimo, se queja. "Las Fuerzas Armadas están en estado de total abandono y desorganización" y "el uso de la fuerza como una de las herramientas de gobierno parece cosa del pasado".

Disculpas de la Embajada
En sus comunicaciones informales, los norteamericanos se declararon perplejos por la presencia del propio ministro argentino de Relaciones Exteriores en el aeropuerto y por la difusión del caso. La concurrencia de Timerman se explica porque no es la primera sino la segunda vez que los militares norteamericanos intentan ingresar al país materiales no declarados y la difusión fue obra de los propios norteamericanos, como puede comprobarse con la primera crónica del caso, el sábado 12 en La Nación. Aquel primer avión, con personal y pertrechos para el mismo curso, llegó el 6 de agosto de 2010. Personal del (RENAR), de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Administración Nacional de Aduanas detectó que además del material incluido en el manifiesto de embarque la carga incluía un fusil semiautomático Remington, modelo 700, calibre 300 plg; dos pistolas automáticas Beretta M9. 9x19 mm; dos lanzagranadas M320, calibre 40 mm y veinte cartuchos para ese lanzagranadas. La Aduana rechazó el ingreso de ese material sin declarar. Puesta al tanto de lo ocurrido, la embajadora Vilma Martínez dispuso que la máquina regresara con toda su carga a los Estados Unidos. Luego se comunicó con el ministro Julio Alak, por entonces a cargo de la Seguridad, le solicitó disculpas, le rogó que se las transmitiera a la presidente CFK y que el incidente no trascendiera a la opinión pública. La Argentina lo aceptó y la embajada reprogramó el curso. El 10 de febrero llegó el carguero de la Fuerza Aérea estadounidense desde la 7ª Brigada de Paracaidistas de Fort Bragg, Carolina del Norte (en inglés brag significa jactancia, canchereada). Esta vez aparecieron sin declarar una carabina y seis caños para ametralladoras, diversos aparatos electrónicos y de comunicaciones de tal sofisticación que, según los militares norteamericanos, no podían mostrarse a cielo abierto sin graves riesgos de seguridad. También había cajas con medicamentos en apariencia vencidos, un kit para francotirador, una motosierra capaz de cortar columnas de hormigón y numerosas drogas narcóticas y estupefacientes. La confidencialidad concedida en agosto sólo sirvió para que la tentativa de introducir este tipo de elementos en forma clandestina pudiera repetirse seis meses después. Ahora es más probable que no vuelva a ocurrir. En aquel caso se evidenció la discrepancia entre los ministerios de Defensa (Department of Defense, DOD) y de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos (Department of State, DOS). Mientras DOD realizó el envío, DOS lo devolvió a Estados Unidos. No es un caso excepcional, ya que en las últimas décadas, el Pentágono desplazó a la Cancillería en la fijación y ejecución de la política exterior de su país. Según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), con 1.200 hombres el Comando Sur dispone de mayores recursos y personal especializado en la América Latina que la suma de los del Departamento de Estado, de Defensa, de Agricultura, de Comercio y del Tesoro. En el último presupuesto estadounidense, los recursos que el gobierno de Obama destina para la Defensa son diez veces y medio mayores que los asignados a las relaciones exteriores. Con algunas oscilaciones, esa desproporción se mantiene en los últimos 35 años. Era de ocho veces y media bajo el mando de James Carter, trepó a casi quince veces durante la presidencia de Ronald Reagan, descendió a doce veces y media cuando gobernó George Bush y se mantuvo en trece veces durante las administraciones de Bill Clinton y George W. Bush.

Si Ellos Lo Dicen
Una fuente insustituible para conocer los objetivos del Comando Sur es el informe anual de su jefe ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado de los Estados Unidos, que debe aprobar su presupuesto. El 11 de marzo del año pasado, el brigadier general Douglas Fraser explicó allí que el mayor mercado para los Estados Unidos es el que va desde Canadá hasta la Patagonia, "con casi el 38 por ciento del comercio", contra 31 por ciento de la Cuenca del Pacífico y 21 por ciento de Europa. "Importamos más petróleo crudo de esta región (52 por ciento) que del Golfo Pérsico (13 por ciento)". La inversión extranjera directa de Estados Unidos es igual en la región que en Asia, Medio Oriente y Africa juntas. "En 2011 el intercambio con América Latina será mayor que el de Estados Unidos con Europa y Japón sumados", dijo Fraser. Estados Unidos ya no puede dar por sentado que el American Way of life "sea la ideología única preferida en la región". Dada la presencia de jugadores en expansión global como China, Rusia e Irán la democracia "debe competir en forma activa" en la región con el "populismo y el socialismo". Estados Unidos debe contrarrestar entonces cualquier "mensaje antiestadounidense" y para ello "entrenamos y trabajamos con nuestros socios regionales en el mejoramiento de la seguridad, proveemos asistencia humanitaria y respondemos a desastres". Agregó que el gasto militar per capita en su área de responsabilidad es el más bajo del mundo, igual que la probabilidad de amenazas militares convencionales. "Pero enfrentamos desafíos no tradicionales", alimentados "por las endémicas condiciones de pobreza, la desigual distribución del ingreso y la corrupción". Entiende que "las mismas rutas y redes por las cuales los traficantes contrabandean de 1250 a 1500 toneladas de cocaína por año pueden emplearse en forma deliberada o no para pasar armas, dinero, material fisible o terroristas". El tráfico ilícito "provee un posible nexo para el terrorismo trasnacional y la potencial proliferación de armas de destrucción masiva". Esa forzada lógica lo lleva a concluir que "así como esos dos vectores se funden en un nuevo híbrido, el narcoterrorismo, también deben hacerlo nuestros esfuerzos para contrarrestarlo". De Colombia, esa fusión se traslada ahora al Perú, explicó Fraser. Considera que "el alarmante crecimiento de la violencia criminal" es un "corolario del tráfico ilegal". Esto a su vez "exacerba las condiciones de pobreza e inequidad, obstruyendo los esfuerzos por el desarrollo". Como prueba de este fantástico encadenamiento de factores disímiles el informe consigna que en "nuestra región ocurre uno de cada tres homicidios y uno de cada dos secuestros en el mundo" y la tasa de homicidios, de 27 por cada cien mil habitantes, es la más alta del mundo (en la Argentina es de 5/100.000).

Imágenes y Señales
Una respuesta que el Comando Sur enfatiza es la de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento. Esto requiere "mejor inteligencia de imágenes y señales, amplia área de cobertura, integración de sensores, indicadores de blancos en movimiento". También "herramientas de management, biométrica, contrainteligencia y agentes humanos de recolección de información". Con ese fin "trabajamos con la industria y con la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa (Darpa) en busca de soluciones innovativas". Estos párrafos tal vez expliquen parte de la carga no declarada del avión, y algunos episodios recientes de la política nacional y en especial porteña.
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
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brutalidad policial no debe quedar impune


columna de lísperguer
En allanamiento ilegal agentes amenazan de muerte a dueña de casa embarazada.

Este increíble acto de violencia contra civiles desarmados es pan de cada día en los barrios pobres: allanamientos ilegales, torturas psicológicas, amenazas de muerte, destrucción de enseres, robos. Pese a los escándalos y revelaciones de los últimos tiempos, nada parece cambiar. Los agentes que cometen estos excesos como práctica habitual lo hacen indudablemente porque se sienten impunes. Es por eso urgente implementar una purga severa de las fuerzas policiales, imponer a los perpetradores castigos ejemplares y reformular la labor policial si queremos que estos abusos terminen. Es igualmente urgente que se elimine la justicia militar, que sólo sirven, en las raras ocasiones en que los autores de estos actos son juzgados, para protegerles. Contrariamente a los dichos del ministro Hinzpeter, es evidente que en Chile no se respetan los derechos humanos de la población civil.
lísperguer

eua intenta militarizar policías sudamericanas


"La única confusión surge de la presión del Comando Sur para que nuestros militares participen en tareas de seguridad interior y el entrenamiento que están brindando militares norteamericanos a policías de América Latina".
[Horacio Verbitsky] Argentina. En 2004 pude debatir en el programa de televisión Oppenheimer presenta, que se transmite desde Miami para toda América Latina, con quienes eran jefe del Comando Sur y viceministro del Pentágono para América Latina, el general James T. Hill y Roger Pardo Maurer. Ambos agitaron el fantasma del populismo radical en América Latina e intentaron confundirlo con el terrorismo, el narcotráfico, la criminalidad organizada, el lavado de dinero y las pandillas urbanas, que "amenazan la seguridad de los Estados Unidos". Les pregunté qué estaba haciendo el Ejército de Estados Unidos dentro de Estados Unidos frente a esos problemas. Pardo Maurer enfureció. Dijo que era una pregunta tendenciosa, porque Estados Unidos tenía "un sistema legal muy establecido, en el cual hay tareas explícitas para las Fuerzas Armadas, muy definidas para la policía, muy esclarecidas, con sistemas de mando, de control, de responsabilidad política". Pero que en muchos países de Latinoamérica "existe una confusión total. Nadie sabe cuál es el papel del juez, el de la policía, el de las Fuerzas Armadas". Objeté que la única confusión surge de la presión del Comando Sur para que nuestros militares participen en tareas de seguridad interior y el entrenamiento que están brindando militares norteamericanos a policías de América Latina. También estaba presente Joy Olson, de WOLA, quien aseveró que el Comando Sur intentaba borronear la línea entre asuntos militares y policiales. "Hasta usamos las fuerzas militares especiales para entrenar policías civiles en América Latina. En el último año el Comando Sur ha hablado mucho de las pandillas en América Central, lo cual quiere decir que se reserva un papel. Estoy de acuerdo en que es un problema muy serio, pero es un problema social. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos no deben promover en otros países roles que son ilegales aquí", dijo con sagacidad que los años transcurridos confirmaron. Hill terminó con una pregunta. "Si usted tiene unas Fuerzas Armadas de 100.000 hombres y sólo 15.000 policías pero la mayor amenaza es el crimen urbano, ¿necesita 100.000 militares o 75.000 policías? Como no puede mantener a ambos yo sugiero tomar algunos de esos militares y reentrenarlos para ser policías. Si la clave es la pobreza, como yo creo, los gobiernos no pueden continuar teniendo las Fuerzas Armadas y la policía actuales. Necesitan más policía". Más allá de la idea de que a la pobreza se responde con policía, la realidad argentina lo refuta: las Fuerzas Armadas tienen poco más de 50.000 efectivos, cuatro veces menos que las distintas fuerzas policiales y de seguridad, sin contar las privadas. Pese a ello los ecos de sus palabras se sienten siete años después en el Cono Sur, cuando los ex tupamaros José Mujica y Luis Rosadilla, presidente y ministro de Defensa del Uruguay, anuncian que mil militares pasarán a la policía. Su pretensión de que es posible quitarle a un hombre el uniforme verde, colocarle el uniforme azul y lanzarlo a la calle en una nueva función, omite que militares y policías participan de dos formaciones, culturas y misiones distintas, cosa que los norteamericanos tienen bien presente puertas adentro. Las consignas del Comando Sur también resuenan en los planteos del ministro de Seguridad bonaerense, alcaide mayor penitenciaro Ricardo Casal, a quien cada día le resulta más difícil distinguir entre los trabajadores cuentapropistas cartoneros del Gran Buenos Aires y la criminalidad organizada. El célebre psicólogo estadounidense Abraham Maslow sostenía que cuando la única herramienta que uno tiene es un martillo, tiende a ver cada problema como un clavo. El encadenamiento de irracionalidades lleva a que Casal, acosado por los asesinatos alevosos de pibes de las villas y los barrios, consecuencia de su política, arroje lastre y, a cambio de su permanencia, entregue a la cúpula policial, concentrando poder en una facción interna en detrimento de otra, lo cual no robustece el control civil sino el autogobierno policial.
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
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hizo el mapa de la represión


Indagaran a Alfredo Sotera, que fue jefe del Destacamento de Inteligencia 121. La declaración en el marco de la ex causa Feced, solicitada por los fiscales, comienza a enmendar un espacio de impunidad. Sotera es el autor de un informe sobre los militantes que eran "objetivos" del terror y la suerte que corrieron.
[José Maggi] Argentina. El jefe de Destacamento de Inteligencia 121 durante el primer período de la dictadura militar fue citado a declarar por la justicia federal en el marco de la ex Causa Feced. Se trata de Alfredo Sotera, oficial superior del Ejército Argentino y Jefe del Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario desde el 6 de diciembre de 1975 hasta el 15 de diciembre de 1976. Sotera es el autor de uno de los informes secretos del Ejército donde se señalaban los objetivos y la suerte corrida por los mismos. El documento fue entregado por otro miembro del espionaje militar, Adolfo Salzman, en la Causa Guerrieri. Se comienza a enmendar así un espacio de impunidad al avanzar sobre los responsables de la inteligencia en la implementación del plan sistemático de represión ilegal en esta región zona.
En rigor la declaración llega después de un largo tiempo: lo había pedido la anterior fiscal de la causa Adriana Saccone, y fue completado ahora por los actuales fiscales Gonzalo Stara y Mario Gambacorta. El juez federal Marcelo Bailaque hizo lugar así al pedido de declaración indagatoria y la fijó para el 3 de marzo en San Isidro donde tiene domicilio el ex militar.
El pedido había sido efectuado a fines del año 2009 y esta semana, los fiscales de la causa y a cargo de la Unidad de Asistencia de DDHH concretaron una porción de las imputaciones que ascienden a más de un centenar de víctimas que se investigan en la Causa Feced. Entre los fundamentos utilizados, por el fiscal Stara se resaltó el "carácter fundamental de la Inteligencia en el marco del Plan Sistemático de desaparición de personas".
En esa hipótesis aportó pruebas: el punto 5.024 del R.C. 9 1 del Ejército, "Operaciones contra elementos subversivos", establece que las actividades de inteligencia adquirirán una importancia capital, pues son las que posibilitarán la individualización de los elementos subversivos y su eliminación, y que del mayor o menor esfuerzo de la actividad de inteligencia dependerá en gran medida el éxito de la contrasubversión.
La relevancia que se asigna a la tarea de inteligencia aparece también reflejada en las disposiciones de la Armada (v. Placintara/75, Apéndice 3 del Anexo C, "Propósito", y Apéndice I del Anexo P en cuanto regla que la detención debe prolongarse el tiempo necesario para la obtención de inteligencia, punto 2.4.1.) y de la Aeronáutica, cuya "Orden de Operaciones Provincia" afirma en su punto 16 que el centro de gravedad para el logro de los objetivos estará orientado hacia el área de inteligencia. Agrega que: sin una adecuada inteligencia, será imposible encarar con éxito cualquier acción efectiva contra la subversión".
Con estas bases, el Ministerio Público Fiscal considera que "estando acreditada la responsabilidad primordial y directriz del Ejército Argentino en los hechos que se investigan en la presente causa, no puede desvincularse al responsable de un área fundamental en el marco del plan sistemático de represión clandestina e ilegal, como es la de inteligencia".
Cabe recordar que se encuentra acompañado a la causa el denominado "informe Sotera" donde figuran víctimas de la presente causa Díaz Bessone, como Alejandro Víctor Stancanelli, Pedro Galeano, Carlos Alberto Corbella, Marta Bertolino y Oscar Manzur, entre otros.
Justamente, Bertolino celebró la decisión de Bailaque. "Esto desbarata la estrategia defensiva del imputado Díaz Bessone, ex comandante del Segundo Cuerpo de Ejército: la policía de la provincia estaba indudablemente bajo su control y la inteligencia oficiaba de nexo. Si bien la detención de Sotera es una decisión tardía, es hora de avanzar en esta dirección. Junto con mi marido, Oscar Manzur todavía desaparecido integramos el tristemente conocido "informe Sotera", trabajo último que rinde este personaje al entregar su cargo en el 121", dijo la querellante de la causa Díaz Bessone. "El imputado José Rubén Lofiego, sin ir más lejos, en una de sus numerosas ampliaciones de indagatoria, relata cómo Amelong y Fariña (ambos "Personal de Inteligencia del Ejército", subordinados por lo tanto de Sotera) se disputan mi captura y las decisiones sobre mi destino como prisionera en el ámbito del mismísimo Servicio de Informaciones. Por lo demás, no era extraña la presencia de militares en los interrogatorios, u oficiando de pretendidos jueces en el centro de detención clandestino que funcionaba en la Jefatura de Policía, bajo la órbita del tenebroso Comandante Agustín Feced", agregó Bertolino.
Para la querellante, "el Destacamento de Inteligencia 121 sin dudas estableció una estrategia de barrido de toda la ciudad en busca de militantes populares, contando con la eficacia operativa de las patotas de Feced. El propio Feced no era policía, sino comandante de gendarmería. Los sobrevivientes tenemos la certeza de que en un Centro de Detención Clandestina de la envergadura del Servicio de Informaciones, principal centro de exterminio y de distribución de detenidos de nuestra provincia, obligadamente se trabajaba en línea directa con la inteligencia militar. Y en esto venimos insistiendo, en contra de cualquier hipótesis que busque establecer lo contrario".
Por su parte Elida Luna y Héctor Medina, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, también acompañaron la decisión judicial manifestando que "desde el propio juicio a las juntas, y las investigaciones realizadas por las organizaciones defensoras de los derechos humanos, era conocido el rol fundamental de la inteligencia en el armado de la represión ilegal. Es una muy buena decisión del juez Bailaque, un logro de los fiscales de la causa Feced".
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
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rescatan a niñas de un burdel


Rescataron a tres niñas víctimas de trata en el barrio Santa Marta de Santa Fe. Encerradas por proxenetas a los 13. Dos de las rescatadas tenían pedido de localización de su familia. Dos chicas de nombre Micaela, una de 15 y otra de 13, y Débora, también de 13, estaban en las habitaciones de atrás de un taller mecánico a la espera de los clientes.
Argentina. Era plena tarde del viernes, en el barrio Santa Marta de la ciudad de Santa Fe, cuando el personal de la comisaría séptima llegó al taller de chapa y pintura de Ex Combatientes de Malvinas 6421. Allí pudieron encontrar a Micaela, de 15 años, desaparecida el 14 de febrero. Pero no fue tan fácil llegar hasta ella, porque el dueño del lugar, David Slaminsky, de 58 años, se resistió a la presencia policial. La policía revisó y en el fondo del comercio encontró dos habitaciones, donde había otras dos niñas, Micaela y Débora, las dos de 13 años. Con intervención del juez de instrucción Jorge Pegassano, el dueño de casa quedó detenido y le iniciaron actuaciones por privación ilegítima de la libertad y corrupción de menores. El caso se encuadra en el delito de trata de personas. Las más pequeñas habían sido captadas en uno de los barrios más pobres de Santa Fe, San Agustín, y permanecían en las habitaciones camufladas detrás del comercio, a la espera de los clientes.
En el mismo lugar había un hombre de 40 años, José Luis Aguilar, y una joven, Vanina Gorosito, de 21. La justicia investigará cuál era su papel en la explotación sexual de las niñas. Dos de las chicas liberadas contaban con pedidos de localización y paradero para ser restituidas a sus respectivos hogares, pero no así una tercera, a quien nadie había reclamado.
El procedimiento fue encabezado por el jefe de la seccional séptima, Gastón Pelegri, que tuvo a su cargo la investigación previa para localizar el lugar. El hallazgo de otras dos nenas de 13 años convertirá a este procedimiento en emblemático de la trata de personas en la ciudad de Santa Fe.
Las niñas fueron retiradas por la policía desde las habitaciones individuales donde permanecían alojadas a la espera de los clientes que visitaban la casa. Pelegri hizo conocer el resultado arrojado por el procedimiento a la Jefatura de la URI y las chicas pasaron inmediatamente a disposición de la Justicia de Menores.
Los policías encontraron y secuestraron elementos como preservativos y otros vestigios que hacen creíbles los dichos de vecinos, quienes aseguraron que allí las chicas eran obligadas a ejercer la prostitución. Una de las menores, la que había escapado de su casa el 14 pasado, vivía en la zona norte de Santa Fe. Las otras dos niñas habrían sido captadas mediante engaños en el barrio San Agustín, una de las zonas más pobres de la capital provincial.
Según publicó ayer el diario El Litoral, en su edición digital, entre los investigadores se da por hecho que las niñas no sólo eran ofrecidas a clientes habituales sino que también estaban en oferta para la venta a proxenetas de otras ciudades o provincias.
Incluso, presumen los policías que las chicas eran sometidas a sesiones fotográficas para despertar el interés de los potenciales clientes residentes en puntos alejados de la región. La actividad prostibularia que tenía lugar en el inmueble se disimulaba tras la apariencia de un taller mecánico.
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
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