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premian a abuelas de plaza de mayo


Estela Carlotto habló con Página/12 a días de la entrega del premio que la UNESCO le concedió a las Abuelas de Plaza de Mayo. La ceremonia de entrega del galardón será el miércoles en París y estará presente la presidenta Cristina Fernández, quien en su visita a la capital francesa se reunirá con su par, Nicolas Sarkozy. A Carlotto la acompañarán, además, un grupo de nietos recuperados.
[Victoria Ginzberg] Argentina. "Nosotras éramos unas tontas, por la generación a la que pertenezco y mi nivel social, lo que queríamos tener era un tapado de piel y viajar alguna vez a Europa", sentencia ahora Estela Carlotto, que recuerda haber mirado con admiración (y un poco de aburrimiento) las diapositivas que algunas de sus amigas mostraban luego de haber conseguido el trofeo de cruzar el océano. Ella, en su luna de miel, conoció Mar del Plata. El viejo continente lo pisó más de veinte años después, en circunstancias más apremiantes. En 1979 fue a Suecia a visitar a dos de sus hijos, que estaban exiliados. Y en 1981 hizo una gira por once países, que incluyó Italia, Alemania, España y Francia, para contarles a líderes políticos y sociales lo que pasaba en la Argentina del terrorismo de Estado y pedir solidaridad para buscar a los niños que habían sido secuestrados junto a sus padres o habían nacido en cautiverio y luego habían sido apropiados. Por esa tarea, que continuó sin interrupciones, tanto en el país como en el exterior, la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo fue premiada por la comunidad internacional, en este caso por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). "Hay un trabajo permanente que los organismos de derechos humanos llevamos a cabo desde hace 34 años. El reconocimiento también es para eso, para un país que no bajó los brazos", dice Carlotto a Página/12 a pocos días de la entrega del premio Félix Houphouët-Boigny, de fomento de la paz, evento para el que viajará especialmente la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Carlotto llegará a París el martes, un día antes de la ceremonia de entrega del premio y un día después que la Presidenta, quien además se reunirá con su par francés, Nicolas Sarkozy. Junto a la titular de Abuelas estarán también otras integrantes de la agrupación, Rosa Roisinblit, Buscarita Roa y Elsa Oesterheld y siete nietos que recuperaron su identidad durante el transcurso de estos 34 años: Manuel Goncalves, Horacio Pietragalla, Victoria Montenegro, María José Lavalle Lemos, Francisco Madariaga, Pedro Nadal y Leonardo Fossati. Carlotto salió de Buenos Aires el jueves e hizo una escala en Italia, donde fue a dar charlas, presentar libros y reunirse con las personas que están trabajando para concretar la desclasificación de los archivos diplomáticos de ese país durante la última dictadura.
El premio Félix Houphouët-Boigny fue creado en 1989 por la Unesco y se entrega todos los años a personas, institutos u organizaciones "que hayan hecho un aporte significativo al fomento, la salvaguardia o el mantenimiento de la paz". En ocasiones anteriores lo han recibido líderes internacionales como Nelson Mandela, Yitzhak Rabin, Shimon Péres, Yasser Arafat, Jimmy Carter, el rey Juan Carlos I de España y Luiz Inácio Lula da Silva, que fue el último galardonado.
La propuesta de que este año el reconocimiento fuera para las Abuelas de Plaza de Mayo fue realizado por el senador Daniel Filmus, que también es miembro del Comité Ejecutivo del organismo internacional. "Este es el premio más importante que da la Unesco y no tiene que ver solamente con lo que una persona o una organización hagan en su país sino también con la repercusión y la contribución que hayan hecho para otros países", señala Filmus, y para ejemplificar nombra dos grandes aportes de las Abuelas al mundo: el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y el trabajo sobre el derecho a la identidad que se volcó en la Comisión Internacional de los Derechos del Niño.
El BNDG fue creado a propuesta de las Abuelas cuando todavía no se trabajaba con análisis de ADN y era difícil determinar la filiación de un chico en ausencia de sus padres. Las Abuelas recorrieron el mundo en busca de científicos que las ayudaran y finalmente llegaron a elaborar lo que se conoció como "índice de abuelidad", técnica que luego fue mejorada con el ADN. La existencia del Banco, donde los familiares de niños desaparecidos dejan a resguardo sus muestras genéticas –que fue un ejemplo para otros países del mundo– permitirá conocer la identidad de quienes fueron bebés o chicos secuestrados durante la última dictadura aun cuando sus abuelos ya no estén.
En la Convención Internacional de los Derechos del Niño también se conocen como "los artículos argentinos". El número siete dice, por ejemplo, que "el niño deberá ser registrado inmediatamente después de su nacimiento y tiene derecho desde este momento a su nombre, nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y ser criado por ellos". Las Abuelas pidieron en su momento a la comunidad internacional de Naciones Unidas que contemple este derecho. Ahora, la comunidad internacional les retribuye por sus aportes.

¿Qué significa recibir este premio? –le preguntó Página/12 a Carlotto.
Para nosotros es una enorme emoción porque es un premio muy importante. Ha sido otorgado a personas para nosotros muy estimables, muy valiosas, por ejemplo a Lula, Mandela, es una nómina bastante extensa. Lógicamente es un reconocimiento a una labor que nosotros no dimensionamos, la hacemos. Expresa que estamos haciendo cosas importantes y esto nos alegra y nos hace mucho bien, teniendo en cuenta que en nuestro propio país sectores –minoritarios por suerte– han tratado de desmerecernos, de dudar de la fidelidad de nuestro trabajo. En todo momento un reconocimiento viene bien, pero en este momento más que nunca. La Argentina está siendo reconocida a nivel mundial por sus méritos en avances de derechos humanos sobre el terrorismo de Estado. Como en ningún lugar de Latinoamérica, se están llevando adelante juicios. El encuentro de los nietos es romper con el plan sistemático de robo de bebés y devolverles a los chicos sus derechos. Hubo cosas muy importantes, como la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, y hemos sentado precedentes en el ámbito jurídico y en el psicológico. La memoria, que mantenemos en cada centro clandestino... Hay un trabajo permanente que los organismos de derechos humanos llevamos a cabo desde hace 34 años y ahora también el Estado. El reconocimiento también es para eso, es a un país que no bajó los brazos. Nosotros formamos parte de este país y el mérito, si es que lo tenemos, es la perseverancia, la tozudez y haber hecho las cosas con amor y en paz, jamás por venganza o con odio, sino con un sentimiento muy sano de reparación, reconstrucción y de establecer que esto pasó en la Argentina, pero esto pasó en el globo, concierne al mundo entero. Por eso el Nunca Más debe ser para todos los países del mundo.

¿Es la primera vez que concurren nietos, jóvenes que recuperaron su identidad a un evento de este tipo?
Hace unos años atrás fuimos a la delegación de Naciones Unidas en Nueva York, donde nos acompañaron Néstor y Cristina. Fuimos dos abuelas y cuatro nietos, que fueron invitados por el Estado argentino porque presentamos una muestra de Abuelas de Plaza de Mayo. Fue una muestra itinerante en el edificio más importante de Naciones Unidas y asistió el secretario general a la inauguración, lo que fue muy honroso para nosotros. Pero esto es más abarcativo si van más nietos, invitados especiales, cuatro abuelas. Todos nos dicen que este premio tiene mucha trascendencia y que a veces es un anuncio del Premio Nobel de la Paz. Ojalá que así sea, pero lo que interesa acá es que este es un premio de una organización como Naciones Unidas, que nuclea a tantos países, y la Unesco es parte de esto. Además, la Unesco ya ha galardonado a la Argentina poniendo un centro único en el mundo en la ESMA.

¿Ayuda en algo recibir un premio, además del reconocimiento, la ayuda económica? ¿Por qué es importante?
Ayuda mucho porque de esto se va a hablar en el mundo. Se publica en todo el mundo y todo el mundo va a saber algo más de las Abuelas de Plaza de Mayo, aunque ya se sabe bastante. El mundo va a saber que fuimos premiadas muy seriamente por Naciones Unidas y esto también repercute en la Argentina, y los detractores se van a tener que callar un poco. De todas formas, lo que más nos interesa no es tener fama, sino que esto posibilite la conciencia de mucha gente que sabe cosas y no lo dice y muchos chicos que dudan y no se animan. Que sepan que no somos las brujas, sino las Abuelas que los esperamos con amor.

¿Qué significa la presencia de la Presidenta?
Miguel Ángel Estrella (representante argentino ante la Unesco) nos informó que, cuando se otorga este galardón, el presidente del país de los galardonados es invitado. Con Cristina no teníamos mucha seguridad, porque había parado un poco los viajes, pero decidió concurrir y para nosotros es una alegría enorme. Nos sentimos acompañadas por una amiga. Cristina es como una hija. Tenemos un trato permanente, no profundo, porque no somos parte de la gestión, pero si hay una convocatoria permanente, este es un gobierno de puertas abiertas.

La ceremonia se realizará en la sede de la Unesco en París, muy cerca del Champ de Mars, donde los turistas esperan para subir a la Torre Eiffel. Carlotto dice que de Francia le gustan las baguettes, pero sobre todo aprecia que fue una comunidad que desde temprano apoyó a los organismos de derechos humanos argentinos. "Incluso durante la dictadura nos encontramos con mucha solidaridad, con el exilio en acción. Recordemos que había manifestaciones frente a la embajada argentina de la que participaban actores de primer nivel, como Yves Montand, Catherine Deneuve y Simone Signoret, además de políticos y científicos. Llevaban una bandera que ahora tenemos en resguardo las Abuelas y vamos a ver si la ponemos en nuestra casa en la ESMA. Hubo grupos que nos apoyaron y hasta el día de hoy lo siguen haciendo. Madame Danielle Mitterrand, con su fundación France Liberté, es gran amiga de las Abuelas". La presidenta de Abuelas recuerda que la embajada argentina en Francia, que la nombró Chevalier, fue la primera delegación extranjera en poner en sus jardines una placa por los desaparecidos de su país y que en París se condenó en ausencia al ex marino Alfredo Astiz cuando en la Argentina había leyes de impunidad. Pero señala que "también tuvieron culpas que lavar", en referencia al entrenamiento recibido por los represores argentinos de los militares que combatieron en Argelia.
Las Abuelas han recorrido un largo camino, como se dice. A treinta años de aquella primera visita a Europa, un perro y su dueña juegan en una pequeña plaza de París que tiene el pasto cuidado y glorietas con rosas, muy cerca del Sena. El cartel dice que el lugar se llama "Jardín de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo" y que es un homenaje a dos movimientos argentinos que buscaron a los jóvenes y niños que desaparecieron en la dictadura militar argentina de 1976 a 1983. Un homenaje de la Comuna de París a las mujeres argentinas que buscaron justicia durante y luego de la dictadura. El miércoles, las Abuelas recibirán otro reconocimiento por su labor, esta vez, de toda la comunidad internacional.
12 de septiembre de 2011
11 de septiembre de 2011
©página 12

niños en venta


Pese a las leyes que prohíben el trabajo infantil, nadie en India se inmuta de que en el país haya diecisiete millones de niños trabajando, muchos de ellos como esclavos.
[Sonia Faleiro] Patna, India. Cuando el mes pasado investigaba para un libro sobre el trabajo infantil en India, viajé al norteño estado de Bihar, una reconocida fuente de niños para las redes de trata.
Aquí, junto a las esperadas historias de secuestros, oí sobre otra inesperada y desgarradora ruta hacia la servidumbre. Niños de apenas diez años habían empezado a ofrecerse directamente a traficantes debido a que ya no podían soportar el hambre.
Conocí a un chico de catorce años, Arun Kumar, que me contó su experiencia.
Kumar vive con su tío y dos hermanos menores en el pueblo de Amni, a un día en autobús de Patna, la capital del estado de Bihar.
Dos días antes de que nos encontráramos, Kumar había sido devuelto a casa por una organización sin fines de lucro local, respaldada por Save the Children, tras ser rescatado de un molino de arroz en el estado de Haryana, donde había estado trabajando dieciocho horas al días, siete días a la semana. Le pagaban ochocientas rupias al mes, un poco menos de veinte dólares.
En raras ocasiones, contó, se rompía una máquina y los trabajadores eran enviados de "vacaciones." "Yo me iba caminando hasta el pueblo más cercano, a una hora de camino, a comprar bizcochos", dijo.
La organización sin fines de lucro primero suplicó, luego amenazó al dueño del molino con una ruidosa protesta frente a su local. "Pagué por él", argumentó el dueño, antes de dejar marcharse a Kumar.
No era la primera vez que la organización se ponía en acción por Kumar: el año pasado había sido rescatado de otra fábrica de arroz. En ninguna de las dos ocasiones se aproximó a la policía, porque se sabe que está sobornada por los traficantes.
Cuando le pregunté a Kumar quién lo había enviado al molino, me dijo: "Nadie. Fui porque quería."
Kumar me contó que aunque su tío trabajaba, no ganaba suficiente dinero como para comer más de una vez al día.
Las familias en mejor posición económica de Amni comen dos veces al día. El pueblo no tiene electricidad. Tampoco tiene agua potable ni tierras agrícolas. No hay oportunidades ni de educación ni de empleo, y las familias de las castas superiores del pueblo vecino desvían pata sí mismas las provisiones que envía el gobierno para aliviar las duras y sombrías vidas de las familias de las castas inferiores de Amni.
Tradicionalmente la pobreza ha mantenido en pie el trabajo infantil. Se calcula que India tiene diecisiete millones de niños trabajadores, muchos de los cuales son visibles en los restaurantes a orillas de los caminos, panaderías y talleres mecánicos. Los indios en las ciudades asumen que estos niños son de la localidad que han sido enviados por sus padres para ganar un poco de dinero extra, o escapados.
La verdad es que muchos de ellos son vendidos a través de enormes redes. La pobreza del país, las necesidades de los niños, la indiferencia de la opinión pública y las ganancias de este negocio ilegal permiten que estas redes sean inmunes frente a las leyes indias sobre el trabajo infantil.
Las redes pagan a intermediarios para encontrar víctimas no solamente en las extensiones urbanas de ciudades como Delhi o Haryana, donde los niños trabajadores son muy demandados para trabajar en molinos, fábricas y casas particulares, sino en ciudades y pueblos remotos donde la pobreza empuja a la gente al límite. Debido a que los reclutadores son tan numerosos, niños como Kumar pueden acercarse a ellos voluntariamente, a veces incluso sin el conocimiento de sus padres.
Kumar sabía que la vida en Amni no le ofrecía nada, pero el hecho de que no tuviera lo suficiente para comer lo había llevado a acercarse a lo que llamó un "contratista laboral." Habló con unas personas que habían ido y vuelto de Haryana, a veintidós horas de viaje en tren. Todas eran niños de entre diez y quince años. Como él, todos creían que necesitaban trabajar sobre sobrevivir.
Incluso aunque las leyes sobre el trabajo infantil prohíben el empleo de niños menores de catorce años, el contratista no sólo contrató de inmediato a Kumar, sino también le dio un avance de mil rupias (unos veinte dólares). La suma es una pequeña fortuna para un niño hambriento, y casi el salario de un mes de un trabajador adulto.
Kumar se enteró pronto de que a él le pagarían mucho menos que a los adultos por el mismo trabajo en el molino, y que algunas tareas a las que sería asignado, como operar maquinaria pesada, eran peligrosas. Esa también era una violación de la ley. Pero dijo que estaba agradecido por la oportunidad.
El hecho de que hubiera sido devuelto a casa contra su voluntad no una sino dos veces, no inquietaba a Kumar. Cree que los activistas de la organización sin fines de lucro deben obedecer la voz de su conciencia. Pero él también debe obedecer la suya.
"Cuando se acaben las verduras", dice Kumar, "comeremos roti" -un pan sin levadura. "Y cuando el roti se acabe, volveré a trabajar."
[La foto muestra a niños indios, pero no está relacionada con el caso descrito en el artículo. Proviene de telegraph.]
[Sonia Faleiro es la autora de ‘Beautiful Thing: Inside the Secret World of Bombay’s Dance Bars.’]
12 de septiembre de 2011
6 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

pérdida y esperanza


Pero desde entonces Estados Unidos no ha aprendido más. Basados en pretextos falsos, fuimos empujados a una guerra infundada que ha significado enormes costes en vidas y en dinero. Editorial de The New York Times.
Es doloroso y desconcertante mirar hacia atrás ese día, el abismo que se abrió después de que se derrumbara la segunda torre, cuando no sabíamos nada, excepto que todo estaba en llamas, que un número incalculable de vidas se había perdido y que Lower Manhattan estaba respirando a duras penas en una nube de lo que parecían ser cenizas de Pompeya. Los terribles acontecimientos de esa mañana marcaron una frontera entre uno y otro reino, una frontera que ninguno de nosotros hubiese querido que se cruzara. Todo cambió -eso nos parecía.
Tratamos casi inmediatamente de entender cómo la mañana del 11 de septiembre de 2001 cambiaría nuestro futuro. Diez años después, todavía estamos tratando de entender, mirando hacia atrás y hacia adelante. Simplemente recordar y entristecerse no es suficiente.
Al principio sólo había consternación, tristeza y temor. Pero la noche del día después había algo asombroso en el aire. ¿Lo recordáis? Era un enorme y sincero deseo de cambiar. La gente quería significar más, quería ser llamada a hacer más por el país y la comunidad -más de lo que la vida de todos los días exige, hacer que este absurdo horror significara algo. También había un anhelo público, el deseo de ser absorbido en una obra mayor, reinventar las posibilidades en nuestra vida como país. Había coraje y unidad en las calles de la ciudad y en todo el país, porque todos fuimos testigos de ese punto de inflexión.
Pero desde entonces Estados Unidos no ha aprendido más. Basados en pretextos falsos, fuimos empujados a una guerra infundada que ha significado enormes costes en vidas y en dinero. Nuestra vida cívica ha sido manchada por el aumento de una xenofobia que traiciona nuestros mejores ideales. Mientras nos preparábamos para la guerra, permitimos el debilitamiento de nuestras libertades civiles que son el fundamento de nuestra cultura.
En los días posteriores al 11 de septiembre de 2001, parecía que estábamos en el momento crítico de muchos futuros posibles. Había tanto esperanza como tristeza, tanto amor como indignación, y un poderoso sentimiento de resistencia. Todavía estamos en ese momento con muchos futuros posibles, que son provocados no por lo que nos hicieron esos terroristas en esos cuatro aviones de pasajeros, sino por lo que hemos hecho nosotros en los diez años que han pasado desde entonces. Lamentablemente, como país hemos hecho un mejor trabajo viviendo con nuestros temores que nutriendo el espíritu de comunidad que surgió en esos días.
Todavía estamos aprendiendo de esos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, y, en realidad, diez años es un periodo breve para evaluar las consecuencias de esos atentados. Quizás con el tiempo podremos entender que lo que ocurrió ese día reside en el surgimiento de la compasión y la esperanza que acompañó la consternación y el luto de ese día de septiembre.
11 de septiembre de 2011
10 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

esclavizaban a minusválidos


Policía china rescata a treinta hombres minusválidos en allanamiento de fábrica de ladrillos. Según las autoridades, los hombres -minusválidos psíquicos- eran esclavos. Los allanamientos se produjeron después de que un periodista de televisión, que fue vendido a una cantera en la provincia de Henan, denunciara los abusos.
[Barbara Demick] Pekín, China. La policía china allanó fábricas de ladrillos dispersas en una región rural de la provincia de Henan y rescató a treinta hombres minusválidos psíquicos que según las autoridades habían sido reducidos a esclavitud.
Los allanamientos -inusualmente públicos- del lunes fueron espoloneados por el informe de un periodista -de una televisión provincial de Henan- que se apostó disfrazado de minusválido en una estación de trenes, donde fue secuestrado por un reclutador que lo vendió a una fábrica de ladrillos.
El caso causó el bochorno de las autoridades chinas, que han prometido erradicar la esclavitud y el abuso de los minusválidos. En 2007 un escándalo sacudió al país cuando cientos de personas, incluyendo a muchos adolescentes, fueron rescatados de fábricas de ladrillos y minas de carbón donde eran mantenidos cautivos, torturados y mal alimentados.
En el caso más reciente, se informó que algunos de los esclavos eran ciegos. Llevaban siete años trabajando, sin recibir ninguna paga. Eran golpeados con cinturones en la espalda y en la ingle, de acuerdo a un informe de la televisión.
Ocho personas fueron arrestadas.
El periodista de televisión, Cui Songwang, empezó a investigar de manera encubierta a mediados de agosto. Pasó tres horas haciendo ladrillos, periodo durante el cual, dijo, fue golpeado casi constantemente. Una de las personas que lo golpeó con un cinturón era un adolescente que según informó la policía más tarde sólo tenía catorce años.
Liu Yuxia, funcionaria de asuntos civiles en Dengfeng, una de las ciudades donde se allanó una cantera de ladrillos, dijo que no estaba claro si los trabajadores rescatados podrían declarar contra los dueños de la fábrica -debido a su minusvalía psíquica.
"Los hombres apenas pueden contar qué les pasó. No pueden decir cuánto tiempo llevan trabajando ni para quién. Algunos de ellos ni siquiera pueden decirte de dónde son", dijo.
Los rescates han recibido considerable publicidad en los medios chinos, pero los defensores de los minusválidos no se muestran optimistas sobre las perspectivas de introducir reformas duraderas.
"Estos casos son muy frecuentes. La policía no hace seguimientos. En realidad, no hace nada", dijo el miércoles el abogado Zhang Wei, de Pekín, que dirige una organización sin fines de lucro que ayuda a los minusválidos. "Supongo que en este caso estas personas deberían ser llevadas a tribunales, ¿pero de qué delito se les puede acusar? De lesiones deliberadas, de internamiento involuntario -o de operar un negocio ilegal, que sólo es penado con sentencias leves."
He Zhimin, un campesino de la provincia de Shaanxi, ha estado buscando a su hijo minusválido psíquico desde junio del año pasado, cuando una mujer que reclutaba para fábricas de ladrillos le ofreció diez dólares al día y una cajetilla de cigarrillos.
"La policía no me ayuda", dijo He. "Estos asuntos no los toman en serio."
11 de septiembre de 2011
7 de septiembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

los ricos quieren pagar más impuestos


Algunas de las personas más ricas del planeta están pidiendo que se cobre impuestos más altos a los ricos. Parecen reconocer que el peso de la  desaceleración no puede recaer solamente en los pobres y la clase media. Editorial de The New York Times.
Después de que, el mes pasado, el inversionista multimillonario Warren Buffett instara al Congreso a elevar los impuestos a los millonarios, el llamado se repitió en Europa. Dieciséis de los individuos más ricos de Francia instaron al gobierno a subir sus impuestos. El magnate de la Fórmula Una italiana, Luca di Montezemolo, respaldó públicamente la idea de Buffett "por razones de justicia y solidaridad." Desde 2009, cerca de cincuenta de las personas más ricas de Alemania han estado proponiendo impuestos más altos para los más ricos.
La sugerencia la motiva, sin duda, el afán de justicia: que los muy ricos, que han sobrevivido bastante bien la crisis financiera, deberían contribuir más a las menguadas arcas públicas para reducir los recortes presupuestarios que perjudican a los más vulnerables.
Pero el altruismo no explica completamente por qué los miembros de la elite global de repente se muestran preocupados por prevenir los pronunciados recortes de presupuesto que serán inevitables si los gobiernos no recaudan más dinero. También los mueve lo que algunos podrían llamar un interés propio ilustrado.
Sus murallas pueden ser altas, pero los ricos viven en el mismo mundo que los pobres y la clase media, que han sido golpeados por el desempleo y los recortes en los programas sociales. Cuando en Berlín ardían los Mercedes-Benz y estallaban disturbios en las calles de Londres, los ricos lo estaban viendo por televisión.
Esos países arriesgan más que el malestar social. La austeridad ya está socavando el crecimiento económico a ambos lados del Atlántico. Los recortes en los fondos para la educación, infraestructura y otras necesidades básicas debilitarán durante generaciones la competitividad futura y pondrán en peligro el desempeño económico de los países industrializados.
Históricamente los estadounidenses han estado menos inclinados que los europeos a las explosiones de indignación social, pese a sufrir más pobreza que la mayoría de las otras democracias prósperas. Pero con una tasa de desempleo por encima del nueve por ciento, tasas de pobreza cada vez mayores e ingresos familiares reducidos, la postura anti-impuestos y a favor de los recortes que se ha apoderado de los representantes republicanos deshilachará nuestro tejido social y dilapidará también aquí el capital humano.
Buffett vive en el otro extremo del espectro de los ingresos, en el que el uno por ciento de los contribuyentes estadounidenses -unas 750 mil familias- se embolsan más del veinte por ciento del ingreso nacional. No sorprende que los ricos ilustrados piensen que pagar más impuestos sea una inversión sabia. Los republicanos en el Congreso deben convencerse de esa verdad.
11 de septiembre de 2011
9 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

reabren causa contra ex juez lona


Reabren la causa contra el ex juez federal Ricardo Lona. Lo dispuso la Cámara de Casación Penal. Consideró que los delitos que se le imputan no prescribieron porque están vinculados con crímenes de lesa humanidad. Lona está acusado por encubrir el secuestro y la desaparición del ex gobernador de Salta Miguel Ragone.
Argentina. La Cámara de Casación Penal decidió reabrir la causa en la que se investiga al ex juez federal Ricardo Lona por encubrir el secuestro y la desaparición del ex gobernador de Salta Miguel Ragone, el 11 de marzo de 1976. Lona había sido procesado en el 2007 por los delitos de encubrimiento y prevaricato, pero la Cámara Federal de Apelaciones de Salta lo sobreseyó el 10 de marzo del 2009 al evaluar que esos crímenes habían prescripto. Los jueces consideraron que el accionar de Lona ante el caso de Ragone se encuadra dentro de los crímenes de lesa humanidad de los que fue víctima el ex gobernador.
Hace diez días, el fiscal que sigue el caso, Horacio Azzolin, pidió la reclusión perpetua para el jefe de la guarnición militar salteña, Carlos Mulhall; el jefe de la policía de Salta, Miguel Gentil, y el jefe de Seguridad de la policía provincial Joaquín Guil.
Los mismos nombres figuran, junto al de Lona, en el fallo del juez Marcelo Pío Castellani del 2007 por el cual Guil fue procesado por su rol de "garante y coordinador" del operativo que dio cumplimiento a la orden de "eliminar" a Ragone; Gentil y Mulhall fueron procesados por impartir esa orden. En aquel fallo, el juez consideró que Lona se había comportado como un "encubridor" ante ese delito porque favoreció la impunidad de los responsables y procuró la desaparición de los rastros y de las pruebas del crimen. "Subjetivamente, obró con la finalidad de favorecer la impunidad", dijo el juez en aquel entonces. Sin embargo, dos años después, la Cámara Federal de Apelaciones de Salta sobreseyó a Lona, con el argumento de que el delito de encubrimiento no es, en sí mismo, un crimen de lesa humanidad, y por lo tanto había prescripto.
La respuesta de Casación, que demoró dos años luego de que la Secretaría de Derechos Humanos presentara un recurso en 2009, fue unánime: la desaparición forzada de personas supone una violación de los derechos humanos que comprende a otros delitos que hacen a la indefensión, la vulnerabilidad y la desprotección legal del sujeto. La complicidad, por parte de Lona, con los efectivos policiales y militares que implementaron la desaparición de Ragone es, por lo tanto, un crimen contra la humanidad.
La sala II de la Casación, presidida por Guillermo Yacobucci e integrada por Angela Ledesma y Luis García, fundamentó además que la propia Cámara Federal de Apelaciones salteña había procesado a Guil, por el delito de encubrimiento, en la misma causa. Otro argumento que aportaron para el procesamiento fue la figura del "delito conexo": según afirman en el fallo, para la Corte Interamericana de Derechos Humanos el encubrimiento y la omisión por parte del Poder Judicial implicarían, en casos como el de Ragone, una reproducción del delito.
Lona incurrió en varias acciones ilegales para ocultar la desaparición de Ragone y evitar que se hiciera justicia con quienes lo secuestraron y desaparecieron. En primer lugar, consideró que no existían autores del hecho y, partiendo de esa premisa, dispuso el sobreseimiento de la causa, sin haber ordenado ninguna medida de prueba. Luego, se hizo cargo del caso argumentando, sin ningún tipo de evidencia, que Ragone había incurrido en "actividades subversivas", lo que le permitió intervenir en el caso.
El fiscal Azzolin pidió reclusión perpetua para el policía Andrés del Valle Soraire como autor directo del secuestro, y para Pedro Javier Herrera y Raúl Nelson Herrera por encubrimiento. Para Jorge Héctor Zanetto, un integrante de la Triple A que días antes del secuestro amenazó a Ragone, Azzolin pidió diez años de prisión efectiva. Si bien no se solicitó una pena para el subjefe de la policía provincial, Virton Modesto Vendíaz –también sobreseído por la Cámara de Apelaciones local– el fallo de Casación considera que se trata de un caso asimilable al de Lona.
[Informe de Sol Prieto.]
11 de septiembre de 2011
10 de septiembre de 2011
©página 12

murió vann nath


Artista. Sobrevivió la tortura de los khmer rouge.
[Seth Mydans] Murió el lunes en Phnom Penh, Camboya, el artista Vann Nath, uno de los pocos sobrevivientes del centro de tortura de los khmer rouge, Tuol Sleng, y que alcanzó a declarar hace dos años en el juicio de su encarcelador. Tenía 65 años.
Su familia informó que falleció a causa de un paro cardíaco, agregando que había estado en coma en los últimos tres días. Durante años sufrió de una enfermedad renal y otros achaques.
Encadenado y torturado con otros prisioneros cuando fue detenido a fines de 1977, a Vann Nath sus celadores le perdonaron la vida para que hiciera retratos del líder khmer rouge, Pol Pot. Sus pinturas más recientes con escenas de tortura se exhiben en las paredes de Tuol Sleng, ahora un museo.
Se cree que sólo catorce prisioneros sobrevivieron Tuol Sleng, donde al menos catorce mil personas fueron enviadas a la muerte, de acuerdo al Centro de Documentación de Camboya, un repositorio de archivos de los khmer rouge. En total durante el régimen de los khmer rouge, de 1975 a 1979, murieron 1.7 millones de personas.
Las memorias de Vann Nath, ‘A Cambodian Prison Portrait: One Year in the Khmer Rouge’s S-21 Prison’, de 1998, es la versión más vívida escrita por un sobreviviente.
Vann Nath murió en momentos en que se celebran los largamente esperados juicios de los antiguos líderes khmer rouge. En 2009 fue el primer sobreviviente que declaró contra el comandante de Tuol Sleng, Kaing Guek Eav, o Duch, que ahora ha recurrido su sentencia que ya fue reducida de treinta y cinco a diecinueve años.
"No pude dormir la noche anterior", dijo en el tribunal cuando empezó el juicio. "Estuve esperando el amanecer para poder ver a Duch en el banquillo de los acusados."
En el estrado de los testigos contó que los prisioneros pasaban tanto hambre que se comían los insectos que caían del cielo raso y que él llegó incluso a soñar con comer carne humana. "Aunque he tratado de olvidarlo, son recuerdos que todavía me persiguen", dijo a la corte.
Los testimonios de un segundo juicio de cuatro importantes líderes khmer rouge deben empezar pronto.

Vann Nath nació en el seno de una familia pobre en la provincia de Battambang en 1946 y trabajó como pintor de letreros y carteleras. Dijo que fue detenido por razones que desconocía cuando trabajaba en un arrozal y le perdonaron la vida cuando sus celadores se enteraron de que sabía pintar.
"Cada vez que tomabas el pincel", contó en una entrevista, "lo hacías esperando que les gustara y te dejaran vivir."
Desde su taller podía oír los gritos de los prisioneros que eran torturados y de los niños separados de sus padres para ser asesinados.
"Cuando los gritos no se podían ignorar, nos dábamos vuelta y nos mirábamos unos a otros como si tuviéramos una cita", dijo. "Hablábamos con los ojos. Queríamos decir: ‘¿Es eso lo que nos pasará a nosotros también?’"
Recobró su libertad en enero de 1979 cuando la invasión vietnamita derrocó a los khmer rouge y sus celadores se dieron a la fuga.
Desde entonces, gracias a sus pinturas y a su restaurante, se convirtió en el representante vivo de las víctimas de Tuol Sleng, y fue a menudo entrevistado por periodistas para que contara su historia.
11 de septiembre de 2011
6 de septiembre de 2011
©new york times   
cc traducción c. lísperguer

un nuevo inicio para libia


Pese a que hay motivos para estar optimistas, un inquietante desarrollo son los linchamientos de negros subsaharianos a manos de las milicias rebeldes. Editorial de The New York Times.
Después de 42 años de errática dictadura, no sería realista esperar una transición fluida en los primeros días de la era post-Gadafi. Ha habido escasez de agua y combustible, episodios de venganza popular y luchas de poder entre las fuerzas rebeldes victoriosas. También hay indicios de progreso en los frentes militar, diplomático, económico y político.
Los últimos bastiones del régimen están siendo atacados mientras el coronel Gadafi continúa desaparecido. Gobiernos extranjeros han empezado a liberar miles de millones de dólares de cuentas libias que fueron congeladas durante el conflicto. Se han elaborado planes para convocar a una asamblea constituyente a principios del próximo año. Los técnicos están evaluando los daños causados a los pozos de petróleo y oleoductos que constituyen el 98 por ciento de los recursos anuales del país, aunque restaurar la producción podría demorar meses o incluso más tiempo. Considerando la situación de hace seis meses, existen motivos para ser optimistas.
Sin embargo, el nuevo régimen se enfrenta a numerosos retos. Entre los desarrollos más inquietantes está el brutal trato dado a africanos de piel negra que han sido detenidos por milicianos y las fuerzas de seguridad del nuevo régimen.
La abrumadora mayoría de los africanos subsaharianos que viven en Libia son trabajadores inmigrantes. Dos y medio millones de trabajadores trabajaban en el país antes de la rebelión. Todavía residen allá dos millones. Se cree que el coronel Gadafi contrató a varios miles de africanos para luchar por él en febrero. No está claro cuántos han permanecido a su lado hasta el final. Pero periodistas occidentales en Trípoli no vieron evidencias de mercenarios cuando cayó la ciudad.
Lo que han visto son africanos que han sido detenidos y tratados de manera diferente que los libios que lucharon por el dictador, muchos de los cuales ya están en libertad. Algunos africanos acusados de ser mercenarios fueron linchados después de que los rebeldes capturaran Bengazi en febrero. Para mantener su credibilidad internacional, el gobierno de transición debe liberar a los africanos inocentes y garantizar que los que pelearon por el coronel Gadafi reciban un trato justo.
Todavía queda mucho por hacer en otras áreas. Los milicianos deben ser desarmados o colocados bajo el firme control del gobierno. Las tribus, facciones que representan a diferentes regiones y líderes rebeldes rivales deben reconciliarse y estar representados en el gobierno de transición.
Otros países deberían ayudar con asistencia técnica y dinero hasta que las cuentas libias sean totalmente liberadas y vuelvan a fluir los ingresos por el petróleo. De momento, Qatar y Kuwait han sido generosos, así como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Países como Alemania y Turquía también han prometido apoyo, pese a que se negaron a participar en los bombardeos aéreos de la OTAN contra las fuerzas del coronel Gadafi.
Los nuevos líderes de Libia pueden estar tentados a desviar los futuros contratos sobre el petróleo libio y otras recompensas económicas hacia los países que más ayudaron en la lucha contra el régimen de Gadafi. Pero deberían resistir esa tentación. La licitación de contratos debería ser abierta y transparente para obtener los mejores beneficios para el pueblo libio. El coronel Gadafi era un maestro en cuanto al uso de la riqueza petrolífera de Libia para forjar alianzas internacionales. Esa es una táctica que sus sucesores no deberían imitar.
[Foto viene del blog iranmonamour.]
10 de septiembre de 2011
9 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer