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perpetua para coronel gonzález


El Tribunal Oral y Federal de Santa Fe lo condenó por la desaparición del militante Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini. Hasta que el fallo quede firme cumplirá la pena en su domicilio. "Se hizo justicia", dijo Ana María.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. "Un fallo histórico", lo calificaron una y otra vez. El Tribunal Oral de Santa Fe condenó ayer a prisión perpetua al coronel José María González, el ex jefe del Area 212 que la madrugada del 24 de marzo de 1976 copó la Casa Gris al mando de tropas golpistas y asumió como el primer interventor de la dictadura en la provincia. Lo condenó por la desaparición del militante peronista Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975, en una casita cerca de la cancha de Colón, donde ambos vivían con su bebé de un mes y medio.
Es el primer militar que llegó a juicio por crímenes de lesa humanidad en Santa Fe y el primer sentenciado a la pena máxima por tres cargos: "allanamiento ilegal de domicilio, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio doblemente calificado", aunque -hasta que el fallo quede firme- cumplirá la pena en su domicilio.
"Se hizo justicia", dijo Ana María, mientras uno de sus compañeros levantaba la foto de su esposo desaparecido, el 9 de diciembre de 1975. Y ella asoció las fechas: mañana se cumplirán 36 años desde la última vez que lo vio con vida, cuando un grupo de tareas del Área 212 copó su casa, la secuestró a ella y a su niño, esperó en la oscuridad y se llevó a Mario.
El veredicto se conoció al mediodía. Afuera, el sol pegaba fuerte a una muchedumbre que seguía la audiencia por dos pantallas de TV, entre cánticos y banderas. El presidente del Tribunal, José María Escobar Cello, se encargó de leer punto por punto. Lo secundaban sus colegas María Ivon Vella y Lilia Carnero, jueza del Tribunal Oral de Paraná. Y cuando anunció la "prisión perpetua", una explosión de gritos y aplausos ganó la calle. "Olé, olá. Como a los nazis la va a pasar, a dónde vayan los iremos a buscar", cantaron los más jóvenes. Escobar Cello siguió con la lectura y anunció que los fundamentos de la sentencia se publicarán el 16 de diciembre. Pero antes de terminar el acto, la jueza Carnero aprovechó para reprocharle al abogado de la defensa, Carlos Triolo, porque en su alegato se dirigió en todo momento al "señor presidente" y no al Tribunal integrado también por dos mujeres. "A los alegatos los recibe el Tribunal, no sólo el presidente, que dirigió correctamente esta audiencia", dijo Carnero. Y quedó claro que era un reto por omisión de género.
En la calle, seguían los cánticos: "Cárcel común perpetua y efectiva para los genocidas que andan sueltos por las calles argentinas". Ana María Cavadini fue una de las primeras en salir del Tribunal. "La verdad que este fallo nos hace creer y confiar más en la justicia. Estamos muy contentos, muy conformes", dijo. Tenía los ojos iluminados. Y agradeció el testimonio de los compañeros de Marini y de ella que declararon en el juicio. "Fueron muy contundentes, tenía mucha esperanza que ésta sea la sentencia y, por suerte, se concretaron mis ilusiones", agregó. El abogado querellante Guillermo Munné coincidió. "Es un sentencia trascendente, muy importante", dijo, mientras hacía un esfuerzo para contener el llanto. Lo logró a medias. Porque era una emoción compartida con su colega de la querella, Lucila Puyol y muchos otros. "Esto es por la memoria de Marini, por el reclamo de justicia de tantos años de Ana Cavadini y de su hijo Germán. Por todos los compañeros y compañeras de Mario que testimoniaron en el juicio. Y por todos los argentinos que reclamamos un país sin impunidad", agregó Munné. "Se trata de un fallo trascendente. Que el genocida golpista de Santa Fe tenga que dar cuentas en la justicia de la democracia y reciba la peor condena de nuestro país: la prisión perpetua, es histórico. Esperemos que también la hagan efectiva, en el único lugar donde se puede controlar, que es la cárcel común", dijo Munné. "Acá tuvo que comparecer como acusado el hombre que reinaba sobre la vida, el cuerpo, la libertad de tantos militantes de 1975 y 1976, el autor de tantos crímenes horrorosos, el responsable de que el padre de Germán Marini y el esposo de Ana Cavadini no esté vivo ni se sepa donde están sus restos. Nos parece muy trascendente que este hombre fuerte del terror de estado, esté ahora, con todas las garantías del derecho de defensa, juzgado y condenado a prisión perpetua. Respetamos su derecho a la salud y a la asistencia médica, pero debe cumplir la condena en una cárcel común", insistió Munné. González tiene 82 años. Puyol ponderó "la primera condena a perpetua a un genocida" por "la contundencia de los testigos que se escucharon en el juicio, especialmente las compañeras de detención de Ana María Cavadini y los compañeros de Mario Marini que dieron testimonio de la persecución que vivían sobre finales de 1975. Y la trascendencia de la figura de González, que fue el primer hacedor del terrorismo de estado y el primer interventor de la dictadura en la provincia. Es el primer caso de un militar condenado en Santa Fe porque (el ex jefe del Area 212, coronel Juan Orlando) Rolón y (el ex jefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Domingo Manuel) Marcellini murieron antes de llegar a juicio", concluyó la abogada.
8 de diciembre de 2011
©rosario 12

el hombre que sabe demasiado


Se entregó quien fuera el secretario privado de Feced. "Quiero decir que no coordino". Ricardo Corrales se negó a responder preguntas argumentando que tenía "una nebulosa terrible en la cabeza" y que se quería "morir". Su detención, fue un reclamo largamente postergado de los sobrevivientes y los familiares.
[José Maggi] Argentina. Ricardo Corrales, quien fuera secretario privado del interventor policial Agustín Feced durante la última dictadura se entregó ayer a la justicia federal. El ex policía prestó ayer declaración indagatoria y se negó a responder preguntas argumentando que tenía "una nebulosa terrible en la cabeza" y que se quería "morir". Negó las imputaciones en su contra (31 secuestros, 131 casos de secuestros seguidos de torturas, 16 desapariciones y 10 homicidios) y se declaró "muy católico apostólico romano". Corrales estaba prófugo de la justicia desde el 18 de noviembre pasado cuando no pudo ser ubicado en el domicilio legal que había fijado en Paraguay 1440 2 C, luego de haber declarado como testigo en la causa Díaz Bessone, hace seis meses. Sobre el hombre de confianza de Feced se cuenta una historia con ribetes novelescos: sería el custodio de una arma de fuego con la que su jefe daba muerte a su enemigos, así como del mentado álbum de fotos con los cuerpos de los militantes asesinados.
El fiscal federal Gonzalo Stara, que había pedido su detención, expresó que "la indagatoria de Corrales representa un avance significativo en el trámite de la causa. La figura del secretario privado de Feced es un emblema de la represión ilegal en nuestra zona y su detención un reclamo largamente postergado de los sobrevivientes y los familiares".
Corrales declaró: "He trabajado en la secretaría privada, no recuerdo el tiempo, ni el mes del año. Esa es la verdad, mi deber era recepcionar todos los procedimientos en la faz policial. No obstante tenía que transmitir sobre la persona que viniese a preguntar por personas que estaban detenidas... tenía que comunicarle al interventor de represión. Así fue transcurriendo el tiempo, alguna persona que preguntaba por algún detenido. Primero si es asunto policial le comunicaba al subjefe de policía, todo lo concerniente a la policía. Cuando venía alguna persona a preguntar si alguien estaba detenido en forma reiterativa, yo iba golpeaba la puerta y le decía al interventor que estaba fulano y que quería hablar con él, y el me decía: ’yo no atiendo a nadie’. Entonces yo iba, decía ’perdone, el jefe me dijo que vaya a preguntar a otro lado’, que no me había dicho nada, eso decía yo al que venía a preguntar. En realidad algunas veces, me decía que quería que pase y otras veces, me decía que no lo quería atender. El interventor me decía estas palabras: ’hágalo pasar’".
Y agregó: "Tengo una nebulosa terrible en la cabeza, me sube la presión, no me acuerdo de nada. Yo le puedo asegurar que lo que me han hecho es una injusticia terrible. No quiero decir más nada porque me siento muy mal. Quiero decir además que no coordino, se me hace una nebulosa en la cabeza, no estoy en condiciones de hablar más, me quiero morir lo antes posible, me han hecho muchos problemas solo por estar en la secretaría privada, pero le juro que yo soy muy católico apostólico romano, me crié desde los ocho años en el Colegio San José, viví una vida de muy chico y no estoy en estado de continuar. Por culpa de la secretaría privada. No puedo coordinar (sic)".
Luego de la indagatoria, y a pesar de haber eludido la acción de la justicia durante casi un mes, Corrales fue beneficiado por su edad con la detención domiciliaria, luego de fijar nuevo domicilio.
8 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
©página 12

murió elisabeth young-bruehl


Exploró las raíces de la ideología y los prejuicios.
[Margalit Fox] Murió el jueves cerca de su casa en Toronto la filósofa, psicoanalista y biógrafa Elisabeth Young-Bruehl, conocida por sus biografías de dos influyentes mujeres -Hannah Arendt y Anna Freud. Tenía 65 años.
La causa fue un embolismo pulmonar, informó su pareja, Christine Dunbar.
Ex estudiante doctoral de Arendt, Young-Bruehl se ocupó durante toda su vida de las raíces psicológicas de la ideología: personales, culturales, nacionales y, sobre todo, prejuiciosas.
Además de ‘Hannah Arendt: For Love of the World’ y ‘Anna Freud: A Biography’, entre sus libros mejor conocidos se encuentran ‘Mind and the Body Politic’, una antología de ensayos sobre historia, feminismo y psicoanálisis; ‘Why Arendt Matters’, un informe sobre la continuada relevancia de su estudiada en el siglo veintiuno; y ‘The Anatomy of Prejudices’, estudio psicoanalítico de las fuentes de la intolerancia.
El primer tema biográfico de Young-Bruehl fue Arendt, la filósofa política judía-alemana conocida por libros como ‘The Origins of Totalitarianism’ y ‘Eichmann in Jerusalem’, en los que acuñó la frase "la banalidad del mal" para describir lo que vio como la ordinariez psicológica de los perpetradores del Holocausto y otras atrocidades históricas.
Publicado por la Yale University Press en 1982, ‘Hannah Arendt: For Love of the World’ explora la evolución de las pasiones políticas de izquierda de Arendt; su breve aventura juvenil con su profesor Martin Heidegger, más tarde miembro del Partido Nazi, en los años veinte; y sus años como refugiada, primero en París y más tarde en Nueva York. En cierto sentido, el libro es un estudio de la vida de la mente en sus dos aspectos, intelectual y psicológico, algo que se convertiría en una característica del trabajo de Young-Bruehl.
‘Anna Freud’, publicado en 1988, se centra en la menor de los seis hijos de Freud y la única que lo siguió en su profesión. Young-Bruehl argumentó que Anna, que se convirtió en una distinguida psicoanalista de niños, había nacido en una intensa rivalidad entre hermanas con la otra hija mejor conocida de su padre -el psicoanálisis mismo-, a la que superaría sólo sumergiéndose ella misma completamente en su campo.
En ‘The Anatomy of Prejudices’ (1996), la palabra "prejuicios", plural, es significativa: modelos sociológicos de prejuicios a menudo habían caracterizado sus diversas manifestaciones como simples variaciones sobre un solo tema. Young-Bruehl, en contraste, estudió cuatro variedades de intolerancia -racismo, sexismo, antisemitismo y homofobia-, alegando que todas ellas tenían causas distintas.
Cada variedad, sostenía, estaba enraizada en uno o más de tres tipos caracterológicos (obsesivos, histéricos y narcisistas) descritos por Sigmund Freud en un ensayo de 1931, ‘Libidinal Types’. El antisemitismo, escribió, brota del carácter obsesivo; sus adherentes temen a los judíos a los que describen como sucios y agresivos, mientras que el racismo surge del tipo histérico y está enraizado en el miedo sexual.
Los libros de Young-Bruehl fueron en general bien recibidos, aunque algunos críticos la cuestionaron por su rechazo de explicaciones sociológicas de fenómenos como el prejuicio a favor de especulaciones no verificables que pueden esperar una aproximación psicoanalítica. Otros la elogiaban como una diestra sintetizadora que incluyó una amplia gama de conocimiento en toda su obra.
Su libro ‘Childism’ (Yale), en el que argumenta que el sistémico fracaso de Estados Unidos a la hora de evitar el abuso y abandono infantil y la privación educacional, nace de un prejuicio cultural profundamente enraizado contra ellos, estará disponible el próximo mes.

Elisabeth Bulkley Young nació el 3 de marzo de 1946 en Elkton, Maryland; su madre era ama de casa y su padre un jugador de golfo profesional. Después de estudiar en el Sarah Lawrence College, donde estudió a la poetisa Muriel Rukeyser, completó sus estudios de filosofía en la New School for Social Research de Nueva York.
Luego se doctoraría en filosofía con Arendt, que trabajaba entonces en la facultad de la New School.
Young-Bruehl, que más tarde estudió psicoanálisis, enseñó durante muchos años en el College of Letters de la Universidad Wesleyan y después en el Haverford College.
El matrimonio de Young-Bruehl con Robert Bruehl terminó en divorcio. Además de Dunbar, una psicoanalista con la que se casó en Toronto en 2008, le sobreviven  sus dos hermanos -Herbert Gibbons Young Jr. y Lois Young-Southard; una hijastra, Zoë Lucas; y dos nietastros.
Con Dunbar, Young-Bruehl fundó Caversham Productions, una compañía que producía materiales psicoanalíticos.
Como biógrafa de un psicoanalista, ella misma era tmbién psicoanalista, Young-Bruehl tenía una particular perspectiva del proceso de ingestión empática que es esencial para el arte del biógrafo.
"El modo usual, estereotipado de definir empatía como ponerse en los zapatos de otro me parece muy equivocado", escribió en su ensayo ‘The Biographer’s Empathy With Her Subject’. "La empatía implica, en realidad, poner a otra persona en tu lugar, convirtiéndote en el hábitat de otra persona".
Continuó, crucialmente: "Pero eso depende de su capacidad de ver la diferencia entre la materia y usted mismo".
8 de diciembre de 2011
5 de diciembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

perdón en el corredor de la muerte


En venganza por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un vecino de Texas asesinó a dos hombres y dejó parcialmente ciego a otro cuando le disparó en la cara. El sobreviviente, un musulmán de Bangladesh, y el asesino condenado, tratan de comunicarse.
[Richard A. Serrano] Dallas, Texas, Estados Unidos. Sólo hablaron dos veces.
La primera vez fue hace diez años cuando Mark Stroman, armado con una escopeta recortada irrumpió a través de la puerta de una gasolinera de Dallas y preguntó furiosamente al dependiente de piel oscura, Rais Bhuiyan, "¿De dónde eres?"
La segunda fue una breve llamada telefónica este verano poco antes de la fecha de la ejecución de Stroman. "Te perdono y no te odio", dijo Bhuiyan al hombre que le disparó en la cara, dejándolo ciego de su ojo derecho.
"Gracias de todo corazón", dijo Stroman. "Te quiero".
Después de todas las conmemoraciones del décimo aniversario del 11 de septiembre de 2010, todavía hay una historia por contar. Los eventos en los que estuvieron implicados Stroman y Bhuiyan ocurrieron lejos del sitio de los atentados, pero se relacionaban directamente con ellos. Su historia es un contrapunto a gran parte de la historia de la última década, pero sin embargo es crucial en ella. Es una historia de terror y venganza. Pero también de perdón.
Bhuiyan viene de Bangladesh, uno de los ocho hijos de una familia musulmana profundamente religiosa. Sirvió en la fuerza aérea de Bangladesh. Cuando su familia se dispersó -un hermano en Dubai, una hermana en Toronto-, se marchó a Estados Unidos. Dejó a su mujer, se mudó a Nueva York y estudió ordenadores; luego, a los veintisiete, se marchó a Texas a ayudar a un amigo con una gasolinera.
Llegó a Dallas el 11 de mayo de 2001. Había ganado la lotería de un visado para Estados Unidos, que lo ponía en la ruta hacia la ciudadanía, y estaba haciendo los preparativos para traer a su esposa.
Después del 11 de septiembre, algunos clientes de la gasolinera se pusieron agresivos. Lo podía saber por el modo en que lo miraban, y lo que decían. Otro musulmán había sido asesinado en un tiroteo cerca de aquí.
El 21 de septiembre, entró Stroman. Llevaba gafas de sol oscuras, una gorra de béisbol y un pañuelo rojo. Bhuiyan vio la escopeta y abrió rápidamente la caja. Puso doscientos dólares en el mesón.
Bhuiyan retrocedió. "Por favor, no me dispare", dijo.
Stroman le preguntó: "¿De dónde eres?"
"¿Cómo dice?"
Sacó el arma. Apuntó directamente a la cara de Bhuiyan.
En la ambulancia que corría hacia el hospital, Bhuiyan recitó versos del Corán. Lloró por su madre. Recordaba lo que le había dicho hace muchos años. Sigue la fe islámica, le dijo, y perdona a los que te ofenden.
La madre de Stroman bebía demasiado. Le contó que cuando él estaba creciendo en Dallas, le habían faltado cincuenta dólares para abortar. Ella hubiese preferido tener un perro. Su padrastro también bebía y golpeaba al chico. Le enseñó que eran racialmente superiores.
A los doce, Stroman estaba fumando marihuana, y pronto probaría el cristal y la cocaína. Mientras entraba y salía de la cárcel por robo, asalto y usurpación de tarjeta de crédito, se unió a un pandilla de la cárcel formada por racistas blancos. Trabajaba esporádicamente en un taller de carrocería y ponía losas de granito y mármol. Tenía cuatro hijos.
Cuando entró a la gasolinera, Stroman estaba en libertad condicional por posesión ilegal de armas de fuego. Era el segundo de sus tres ataques contra gasolineras y tiendas de alimentación. En uno de ellos, Stroman mató a Waqar Hasan, inmigrante paquistaní de 46 años. En otro, asesinó a Vasudev Patel, un budista de 49 años, de India.
Tom Boston, dueño del taller de hojalatería y pintura donde trabajaba Stroman, lo identificó en el granuloso video del tercer tiroteo.
Un amigo, Melquiades Gonzales, lo vio en un calabozo en Dallas. Stroman le contó que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 había estado despierto y colocado durante la mayor parte del tiempo . "Estaba impactado con lo que había ocurrido cuando pusieron una bomba en el World Trade Center", dijo Gonzales said. "Murmulló que pensaba que tenía que hacer lo que el país no quería".
Stroman decía que una hermana suya había muerto en el centro comercial. Ninguna de sus víctimas era árabe, que eran los que Stroman dijo que atacaría para vengarse. En el tribunal por el asesinato de Patel, sonrió con Bhuiyan y los otros. Más de una vez les mostró el dedo corazón.
Después de ser sentenciado a muerte, no se arrepentía. En una entrevista dijo que había planeado un cuarto ataque contra una mezquita en Dallas. "Iba a entrar disparando contra los árabes", dijo, riendo. Les iba a decir lo que dijo a sus otras víctimas. "Dios bendiga a Estados Unidos".
Bhuiyan fue operado en numerosas ocasiones. Su esposa en Bangladesh, aterrada por el intento de asesinato, nunca se le unió en Texas. Le dolía la cabeza ordenando a su cerebro que usara su ojo bueno. En las noches despertaba asustado, todavía recordando las gafas de sol oscuras y el pañuelo rojo de Stroman.
Bhuiyan también oyó la voz de su madre. "Es mejor aquel que puede perdonar".
En 2009, Bhuiyan viajó a la Meca. Oró durante días, tratando de liberarse de su rabia. Cuando volvió a Estados Unidos, veía a Stroman de la misma manera que los secuestradores del 11 de septiembre de 2011. "Veía a Mark de la misma manera. Tenía un alma cercana, tal como ellos". Todos eran "ignorantes", dijo.
Desde la cárcel, Stroman escribió cartas a familiares y amigos. "Eso no fue un crimen de odio, sino un acto de Pasión y Patriotismo, un acto de país y compromiso, un acto de retribución y recompensa", dijo. Se llamó a sí mismo el "primer estadounidense en tomar represalias y tomar una posición".
"Podría ser un Estadounidense Malo, pero es difícil". Él era "Texas Loud and Texas Proud", dijo. Terminaba sus cartas con: "Dios bendiga a Estados Unidos".
Sin embargo, este año la retórica de Stroman era más suave. "Esperando pacientemente, mirando profundamente dentro de mí", decía en una carta en junio. Escribió sobre volver al cristianismo y sobre cómo "trayecto de muerte me ha cambiado verdaderamente y creo que es parte del plan del Señor".
Se enteró por sus contactos con el mundo exterior que Bhuiyan y las familias de los dos hombres que asesinó estaban reconsiderando sus ideas sobre su ejecución.
Con menos de un mes para vivir, Stroman sintió que "esto es más grande que yo o Rais. Pero empieza con el perdón de Rais".
Le escribió a Bhuiyan. "Querido Rais. Mi muerte está anunciada para el veinte de julio de 2011 en Huntsville... y eso quiere decir que tengo que dejar algunas cosas claras con el mundo... Con muchas emociones que fluyen como nubes en el cielo... más vale tarde que nunca. Así que empecemos. Yo estaba completa y totalmente equivocado y espero que me puedan perdonar".
Para entonces, dijo Bhuiyan, se dio cuenta de que había "perdonado a Mark Stroman hace muchos años". Simplemente no sabía cómo expresar su perdón, cómo encausarlo, cómo contárselo a Stroman.
Luego se enteró de que el gobernador Rick Perry había firmado una proclamación de defensa de los derechos de las víctimas. Entre esos derechos hay una sesión de mediación para que las víctimas puedan conocer a sus agresores. Bhuiyan pidió su sesión. Dijo que no ha recibido respuesta. Pidió al gobernador que postergue en treinta días la ejecución. Dijo que no había oído nada.
Entabló una demanda y la mañana del 20 de julio, el último día de Stroman y la última posibilidad de Bhuiyan, sus abogados alegaron en la corte federal que el estado debía proteger el derecho de Bhuiyan a una sesión de mediación. Cynthia Burton, en representación de  Perry, dijo que Bhuiyan debía haberlo pedido hace años. Sugirió que estaba usado al sistema para lograr una suspensión de la sentencia. El juez lo rechazó.
Bhuiyan lanzó una avalancha de apelaciones de último minuto. Dijo que queria ver que Stroman era un ser humano. "Tengo que mostrarle que yo también soy un ser humano", dijo.
Las apelaciones fallaron.
Antes en el día, sin embargo, Bhuiyan logró hablar brevemente con Stroman, por celular. La línea estaba muy irregular, y durante un tiempo Stroman había estado luchando con cómo decir que lo sentía.
"Oye, hombre, gracias por todo lo que has tratado de hacer por mí", le dijo a Bhuiyan. "Usted me inspira. Gracias de todo corazón, tío".
""Mark, deberías saber que estoy rogando a Dios, el más clemente y misericordioso", dijo Bhuiyan. "Te perdono y no te odio. Nunca te odié... Esto es desde el fondo de mi corazón".
"Eres una persona extraordinaria", dijo Stroman. "Gracias de todo corazón. Te quiero, hermano... Me llegaste al corazón. Nunca esperé algo como esto".
"Tú también me llegaste al corazón".
Tres horas después, Stroman, de 41 años, fue amarrado.
"Estoy completamente en paz", dijo. "Dios bendiga a Estados Unidos. Dios bendiga a todos".
7 de diciembre de 2011
21 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

policía o ejército de ocupación


El uso de tácticas militares usadas por la policía para disolver violentamente manifestaciones pacíficas están erosionando la confianza de los ciudadanos en las autoridades.
[Al Baker] Agentes anti-disturbios arrojan gas a los manifestantes del movimiento Ocupemos, en Oakland. Sorprendente invasión nocturna del Parque Zuccotti en Lower Manhattan, ejecutada con el mismo secreto que el Día D por agentes de policía que utilizaron lámparas de carbono y una máquina de sonido de estilo militar. Y agentes de ciudades universitarias con cascos y la visera que les protege la cara, asperjan con gas pimienta a manifestantes en la Universidad de California.
¿Se ha militarizado la policía de Estados Unidos?
Las fuerzas policiales comparten indudablemente el ethos del soldado, sin que importe el tamaño de la ciudad, pueblo o jurisdicción: los agentes portan armas mortíferas y llevan uniformes con insignias que indican su rango. Se saludan unos a otros y rinden homenaje a la cultura jerárquica del "Sí, señor. No, señor".
Pero más allá de esas similitudes simbólicas y formales, el derecho y la tradición estadounidenses han tratado de trazar una línea clara entre fuerzas policiales y militares. Definir su rol en términos similares, dicen personas dentro y fuera de las fuerzas policiales, es mal interpretar la misión de cada una. Después de todo, los soldados hacen guerra para destruir y matar al enemigo. La policía, que se supone que debe mantener la paz, "son los ciudadanos, y los ciudadanos son la policía", de acuerdo al jefe de policía Walter A. McNeil, de Quincy, Florida, presidente de la Asociación Internacional de Jefes de Policía, citando las palabras de Sir Robert Peel, el padre de la policía moderna.
Sin embargo, imágenes recientes de las protestas de Ocupemos subidas a Internet -a menudo en tiempo real- muestran la rapidez con que agentes de policía pueden adoptar tácticas y equipos de estilo militar, y se comportan más como soldados que como agentes cuando confrontan a los ciudadanos. Algunos dicen que esto confirma la emergencia de un nuevo tipo de agente de policía, más militarizado. Otros disienten.
Lo que parece claro es que los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los dólares de Seguridad Interior federal que fluyeron hacia las fuerzas policiales en respuesta a ellos, han continuado alentando a las fuerzas policiales a adoptar tácticas paramilitares como las que emergieron primero en la "guerra contra las drogas" que tomó décadas.
Ambas guerras -primero contra las drogas, luego contra el terror- han otorgado a las fuerzas policiales en todo el país la justificación para adquirir tecnología, equipos y adiestramiento táctico de avanzada para las recién creadas unidades especializadas.
"Pero detrás de esto hay, creo, una suerte de competencia por el estatus, o imitación, hay un cierto prestigio en tener una suerte de ‘departamento de robustos’ en los pequeños departamentos", dijo Franklin E. Zimring, profesor de derecho en la Universidad de California en Berkeley. "Y entonces el problema es que, si tienes esas unidades especializadas, es que vas a empezar a buscar las ocasiones apropiadas para utilizarlas y, en algunos departamentos de policía más pequeños, las ideas sobre las ocasiones apropiadas para usarlas son cuestionables".
Radley Balko, un periodista que ha estudiado el problema, dijo al subcomité de la Cámara sobre delincuencia en 2007, que un criminalista constató un aumento del mil quinientos por ciento en el uso de equipos de armas y tácticas especiales (SWAT) en Estados Unidos en las últimas dos décadas.
La Ley Posse Comitatus de 1878 en general excluye a los militares de actividades policiales dentro de Estados Unidos. Pero hoy, algunas fuerzas de policía locales y de ayuntamientos han convertido la ley en algo debatible. Tienen tanques -sí, tanques, a menudo de excedentes militares, para usar en situaciones que impliquen toma de rehenes o allanamientos relacionados con drogas- para no mencionar el tipo de equipo y adiestramiento que se necesitaría para frustrar un asalto guerrillero estilo Mumbai.
Esas tácticas son usadas en Nueva York donde el comisario de policía Raymond W. Kelly (cuyo departamento ha tenido vehículos blindados durante décadas) ha invocado tanto al estratega militar del siglo diecinueve Carl von Clausewitz como la serie de televisión ‘24’ al hablar sobre la miríada de amenazas a las que hace frente su ciudad -tanto convencionales como terroristas. Después de que el terrorista frustrado de Times Square, Faisal Shahzad, fuera detenido al abordar un avión en el Aeropuerto Kennedy en 2010, Kelly calculó el tiempo de captura en ligeramente superior a 53 horas.
"Jack Bauer podría haberlo capturado en veinticuatro", dijo Kelly, que fue comandante de infantería de marina en Vietnam. "Pero en el mundo real, 53 no está mal".

A decir verdad, la inmensa mayoría de los 35 mil miembros de la fuerza de Kelly no son tropas especializadas, pero polis de barrio. Pero eso no impidió que el alcalde Michael R. Bloomberg sonara como Patton en el Massachusetts Institute of Technology la semana pasada, cuando fanfarroneó: "Tengo mi propio ejército en el NYPD [Departamento de Policía de Nueva York]", sugiriendo sus razones para preferir el ayuntamiento a la Casa Blanca. Más inquietante que los equipos anti-disturbios o las armas pesadas colgadas a la espalda de agentes de policía estadounidenses, es la "mentalidad militarista" que se ha introducido en la manera en que los agentes ven su trabajo, dijo Timothy Lynch, director del proyecto de justicia penal del Instituto Cato, un laboratorio ideológico libertario. "Se trata del modo en que allanan y registran casas y el modo en que se relacionan con el público", dijo.
Si la policía continúa fracasando a la hora de distender los enfrentamientos y además contribuye a crearlos -sea con su equipo, tácticas o conducta-, se romperán más lazos con miembros de la comunidad, dijo. El efecto es una pérdida de civilidad, y una erosión de los derechos constitucionales, antes que un aporte a la construcción de buena voluntad.
"Más inquietante para nosotros es que la línea que tradicionalmente ha separado a los militares de las labores policiales se está desvaneciendo", dijo Lynch. "Lo vemos como una de las tendencias inquietantes en el ámbito de la justicia penal: la militarización de las tácticas policiales".
Funcionarios policiales insisten en que no se están militarizando -ni en sus ideas ni en sus acciones- sino simplemente mejorando profesionalmente contra amenazas en evolución. Esta es la manera de proteger a los ciudadanos y de enviar a los agentes de regreso vivos al fin de su turno en un mundo cada vez más peligroso, dicen. Por supuesto, en el caso de un atentado terrorista, tienen que llenar el hueco hasta que las tropas federales o de la Guardia Nacional puedan intervenir.
"Estamos en condiciones de enfrentarnos a un grupo terrorista", dijo William Lansdowne, jefe de policía de San Diego y miembro de la directiva de Asociación de Jefes de Policía de Grandes Ciudades. Aunque su fuerza utilizó subvenciones federales para comprar uno de esos lujosos vehículos armados, con un arsenal en armas automáticas, dijo que el aparato era más útil para combatir la delincuencia tradicional que en contraterrorismo.
"Ahora los sospechosos están mejor armados que antes", dijo Lansdowne.
Ahora el movimiento Ocupemos y las respuestas oficiales intensamente publicitadas están obligando a la opinión pública a confrontar la transformación de sus fuerzas policiales. Pero los analistas dicen que incluso aquí la situación policial no es clara. Mientras que las escenas en Oakland eran feas, la policía de Los Angeles y Filadelfia evacuaron la semana pasada campamentos de Ocupemos de manera relativamente pacífica; los agentes de Los Angeles usaron una plataforma hidráulica para desalojar a los manifestantes.
Los agentes de policía no están en guerra, dijo Chuck Wexler, director ejecutivo del Police Executive Research Forum, y no se pueden ver a sí mismos como ejército de ocupación. Más bien, deben aproximarse a las constantes protestas de Ocupemos, ahora o en la primavera, con respeto por la Primera Enmienda y la comprensión de que los manifestantes no son enemigos, sino personas con las que la policía debe dialogar para despejar la calle.
"Puedes tener los equipos más sofisticados del mundo, pero eso no remplaza al sentido común ni la discreción ni la búsqueda de modos de distender situaciones difíciles", dijo Wexler. "No puedes hablar de policía comunitaria un día y al siguiente actuar de manera tan aberrante con respecto a los valores de tu departamento".
[Al Baker es un periodista metropolitano del The New York Times.]
7 de diciembre de 2011
4 de diciembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

nueva investigación sobre las pavas


Vivian Morales dijo que con este nuevo proceso se busca determinar la veracidad de las denuncias sobre el desplazamiento forzado de 123 familias en 2003.
Colombia. Luego de realizar una reunión en la que participó la fiscal general, Viviane Morales, la fiscal especializada de Cartagena autora de la polémica decisión, Miriam Martínez Palomino y un equipo de asesores, la Fiscalía General tomó la decisión de abrir una investigación para esclarecer la versión de las supuestas falsas víctimas en los procesos de restitución de los derechos de 123 familias campesinas que alegan haber sido desplazadas en 2003.
A pesar de que la fiscal Morales aceptó que la decisión de su funcionaria fue adoptada con base en el testimonio de Pedro Moreno, miembro de Asocab que denunció el desplazamiento en 2009 y que luego se retractó de su versión inicial, aseguró que es un caso que amerita una "atención personalizada y una revisión profunda".
"He decidido abrir investigación de los hechos que sucedieron antes de 2006 y personalmente viajaré a Las Pavas y al municipio de Buenos Aires", afirmó la Fiscal quien en sus primeras intervenciones sobre el caso, respaldó la versión de su funcionaria. Aunque no existe una denuncia formal del desplazamiento en 2003 por parte de las víctimas, la Fiscal junto con el jefe de la Unidad de Desplazamiento revisará de forma minuciosa el caso tomando en cuenta las versiones de los directamente afectados.
La Fiscal afirmó que "es necesario mirar un poco más hacia atrás" debido a que sus pasadas declaraciones en las que respaldó la versión del falso desplazamiento se referían a hechos presentados en 2009, mientras que organizaciones internacionales, ong y los campesinos hablan de presiones y hechos violentos que se presentaron en 2003 y que no fueron tomados en cuenta por la fiscal de Cartagena.
Esta decisión es resultado también de reuniones con el padre Francisco de Roux, prior de la comunidad de los jesuitas,y con el decano de Derecho de la Universidad Javeriana, responsables de las organizaciones que venían adelantando los procesos de asesoría y acompañamiento a las 123 familias denunciantes que buscan una titulación de los predios en los que hoy funciona un cultivo de palma africana.
La Fiscal Morales ratificó la continuidad de la compulsa de copias contra las organizaciones que apoyaron los procesos de las víctimas de Las Pavas mientras se realiza la visita al terreno. Sin embargo, las organizaciones respondieron que no es pertinente abrir una investigación de tal envergadura a partir del testimonio de un campesino que ahora trabaja para la empresa palmicultora que se instaló en el terreno que los campesinos reclaman.
"Aunque se compruebe que no hubo desplazamiento, el proceso por extinción de dominio podría seguir su curso dependiendo de las pruebas sobre la inexplotación y la apropiación real de los campesinos", aclaró la Fiscal General, quien también aseguró que de encontrarse pruebas de falsas víctimas, estas personas serían procesadas por fraude procesal y falsa denuncia. Contrario a algunas versiones, estas tierras no tienen nada que ver con la familia de Pablo Escobar, dijo la Fiscal.
El debate sobre este caso comenzó con la decisión de una fiscal de Cartagena que archivó el proceso que se adelantaba por el desplazamiento de 123 familias en Las Pavas, una hacienda ubicada en el sur de Bolívar. A partir del testimonio de un campesino y de una persona que había servido de intermediaria en la venta de la hacienda, la Fiscalía concluyó que se trataba de un falso desplazamiento y ordenó abrir investigación contra otros campesinos por el presunto delito de rebelión.
Luego de que las víctimas, ongs y organizaciones internacionales expresaron su descontento y preocupación frente a las afirmaciones de la Fiscal de Cartagena y luego de la Fiscal General, el caso deberá ser esclarecido para rectificar la situación de las víctimas y de los procesos de restitución de sus derechos.
7 de diciembre de 2011
5 de diciembre de 2011
cc verdad abierta

vuelven a interrogar a general


Caso Allende: interrogan por tercera vez a general (R) FACh por ataque a La Moneda. Se ha negado a revelar los nombres de los pilotos que destruyeron el Palacio de La Moneda en su intento por asesinar al presidente Allende.

Santiago, Chile. La Corte de Apelaciones de Santiago ordenó al ministro que investiga las causas de la muerte del ex Presidente Allende, interrogar por tercera vez al general (R) de la FACh Mario López Tobar, para que de los nombres de los pilotos que atacaron La Moneda y Tomás Moro el 11 de septiembre de 1973.

La Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó al ministro en visita Mario Carroza, que investiga las causas de la muerte del ex Presidente Salvador Allende, interrogar por tercera vez al general (R) de la FACh Mario López Tobar, esta vez bajo apercibimiento de entregar los nombres de los pilotos que atacaron el Palacio La Moneda y la casa presidencial de Tomás Moro el 11 de septiembre de 1973.
Esto, luego que el magistrado negara la solicitud formulada por el abogado querellante Roberto Ávila, quien recurrió al tribunal de alzada capitalino que en última instancia accedió a la diligencia.
López Tobar -quien fue el jefe de la escuadrilla que partió desde Concepción a Santiago a bordo de los Hawker Hunter- fue interrogado en dos oportunidades por el ministro Carroza, pero en ninguna quiso entregar los nombres de los pilotos.
En ese marco la Corte de Santiago ordenó un nuevo interrogatorio bajo apercibimiento de entregar las identidades.
El tribunal pidió al ministro Carroza que solicite a la Contraloría General de la República la nómina completa de pilotos de la Fuerza Aérea activos el 11 de septiembre de 1973, especialmente los pilotos de guerra.
7 de diciembre de 2011
6 de diciembre de 2011
©la nación

murió christa wolf


Escribió sobre las dos Alemanias. Polémica autora, a menudo se sospechó de sus lealtades políticas.
[David Binder y Bruce Weber] Murió el jueves en Berlín la renombrada escritora de la ex Alemania del Este, Christa Wolf, cuyas novelas, cuentos y ensayos exploraron el peso de la historia sobre individuos corrientes, especial y polémicamente incluyendo sus propios desvelos con el legado del nazismo y la vida en una sociedad comunista. Tenía 82 años.
Su deceso fue anunciado por la editorial Suhrkamp, que no reveló la causa.
Wolf, que creció en Alemania durante el régimen nazi, llevó una vida llena de angustias filosóficas, las que se revelaron en su obra. En novelas como ‘El cielo dividido’ [Divided Heaven], ‘Reflexiones sobre Christa T.’ [The Quest for Christa T.], ‘Cassandra’ y ‘Muestra de infancia’ [A Model Childhood], escribió sobre personajes, por lo general mujeres, cuyas vidas diarias fueron profundamente influidas por los sistemas políticos de sus épocas.
Fuertemente autobiográficos y gravemente moralistas, sus libros fueron ampliamente leídos tanto en Alemania Federal como en Alemania Democrática, y con los años llegó a ser respetada como una especie de conciencia pública de un pueblo dividido durante largo tiempo. Sin embargo, fue criticada por mostrarse insuficientemente indignada por la represión impuesta por el régimen en Alemania del Este y su reputación sufrió por su oposición a la disolución de la República Democrática Alemana, como era conocida Alemania del Este oficialmente, incluso en momentos en que se estaba derrumbando el muro de Berlín.
Otro golpe a su prestigio se produjo en 1993, con la revelación de que fue brevemente informante de la policía secreta de Alemania del Este a principios de los años sesenta.
Era difícil de clasificar: disidente leal, crítica del régimen, pero seguía creyendo en ideales socialistas. Argumentaba que de los alemanes de su generación se requería un "enfrentamiento intenso y radical" con el pasado nazi.
Creía que el comunismo proporcionaba los medios para que el país limpiara a su pueblo del residuo del fascismo, y siguió viviendo en Alemania del Este incluso cuando los aspectos represivos de la vida allá la desilusionaban cada vez más del sistema socialista.
"Nosotros en nuestra parte de Alemania enfrentamos incondicionalmente al fascismo alemán", dijo en 1989. "Hoy muchos de nosotros vemos que estamos en peligro de simplemente substituir una doctrina de salvación por otra".
En su obra, Wolf presentaba dramas de la vida cotidiana contra el trasfondo de fondos angustiantes como la guerra o la represión o, como en el caso de la novela ‘Accident/A Day’s News’, apocalipsis medioambiental. El libro cuenta la historia de una mujer que espera noticias sobre la operación al cerebro de su hermano el mismo día que se rompe el reactor nuclear de Chernobil.
Estudiaba temas de identidad individual, expresión artística y responsabilidad bajo gobiernos totalitarios. Tocaba el tema de la dominación masculina y los roles sociales de la mujer, la culpa nacional, el conformismo cultural y el significado de la memoria.
Su prosa, descrita por la novelista Mary Gordon como "extremadamente densa; su estructura es una red de asociaciones intrincadamente conectadas" era sin embargo capaz de expresar emoción.
‘Christa T.’, por ejemplo, gira sobre una joven y corriente esposa y su madre que sienten repulsión por el hueco materialismo de Berlín Occidental, pero más tarde se atrofian y enajenan en el árido colectivismo de la República Democrática Alemana.
En un temprano pasaje de la novela, el narrador, un amigo de la universidad, empieza una búsqueda de la significación en la vida de su amigo después de que Christa muriera de leucemia:

"Está desapareciendo. No tiene oídos para oír quejas; no tiene ojos para ver las lágrima; no tiene boca con la que responder reproches. Las quejas, las lágrimas y los reproches todavía los tenemos, y son inútiles. Finalmente se nos muestra la puerta y tratamos de consolarnos en el olvido que la gente llama memoria".

El libro fue criticado por el Partido Comunista como "un intento pesimista de remplazar a Marx por Freud" y publicó sólo una edición limitada en Alemania del Este antes de su publicación en Alemania Occidental. Con esto Wolf cayó en desgracia. Su libro previo, ‘El cielo dividido’, sobre una familia escindida por la división de Alemania, ganó un premio nacional.
Su trabajo en los años setenta y ochenta le ganaron la reputación de una disidente sutil pero confirmada, que utilizó su fama y la libertad que viene con esta para trabajar dentro del sistema. Además de ‘Accident/A Day’s News’, entre sus libros de aquellas décadas se encuentran ‘Muestra de infancia’ (también conocido como ‘Patterns of Childhood’), una versión de cómo adoctrinaban los nazis a los niños; ‘Cassandra’, una historia de las Guerras Troyanas vistas a través de los ojos de una profetiza condenada; y ‘En ningún lugar’ [No Place on Earth], una meditación sobre la libertad artística ambientada en el siglo diecinueve.
Después de la caída del Muro de Berlín en 1989, sin embargo, sus credenciales como disidente fueron puestas en duda. Fue una de las intelectuales alemanas que argumentó a favor de la perpetuación de la República Democrática Alemana -fue atacada como "poetisa del estado"- y en 1993, cuando se publicaron los archivos secretos de la policía, conocida como Stasi, se supo que entre 1959 y 1962 Wolf había sido una colaboradora informal -hablando con la Stasi sobre otros escritores y sus tendencias "burguesas" o "inestables".
Para adelantarse a la publicación de la información, confesó ella misma, escribiendo en un artículo en un diario que no tenía "ninguna esperanza" de aclarar a la opinión pública lo que era su vida en esa época.

Christa Margarete Ihlenfeld nació el 18 de marzo de 1929 en Landsberg, una ciudad silesiana que fue rebautizada como Gorzow cuando fue incorporada en Polonia después de la Segunda Guerra Mundial. Su padre, Otto Ihlenfeld, un tendero de abarrotes que había sido social demócrata antes de que Hitler subiera al poder, se unió al Partido Nazi. Ella misma fue miembro de la versión femenina de la Juventud Hitleriana.
Después de la guerra, la familia fue expulsada de su casa. En ‘Muestra de infancia’, Wolf describió su vida como refugiada, durmiendo a la intemperie o en áticos o siendo rescatada de ese destino por comunistas rusos y alemanes que se habían apoderado de Alemania del Este.
Se incorporó al Partido de Unidad Socialista en 1949 y estudió literatura alemana en universidades en Jena y en Leipzig.
Entre los ataques en su contra en los años noventa, Wolf se retiró y guardó silencio, el que mantuvo durante casi tres años. Pasó más de un año en California, donde el Centro Getty para la Historia del Arte y las Humanidades le otorgó una beca que resultó en su libro ‘Medea’, una defensa feminista de la protagonista de Eurípides.
Se casó con el escritor Gerhard Wolf, con el que tuvo dos hijas, Annette y Katrin.
‘What Remains’, una novela breve escrita a fines de los años setenta, lleva la crónica de un día pasado por la novelista bajo la vigilancia de la Stasi. Wolf no publicó el libro sino en 1989, y fue criticada por la tardanza, esperando hasta que el estado comunista estuviera claramente tambaleando, dijeron sus detractores, antes que publicarlos cuando habría sido un acto de disidencia.
Sin embargo, en 1994 vivió una suerte de renacimiento y cuando dio su primera lectura pública desde la caída del Muro de Berlín, en una atiborrada Casa de la Ópera Semper en Dresden, mencionó el título de la polémica novela. El tema de su charla era la identidad nacional. Los alemanes comparten tres preguntas:
"¿Qué fue qué? ¿Qué es lo que queda? ¿Qué ocurrirá?"
7 de diciembre de 2011
1 de diciembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer