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mafia controla policía carioca


Vera Malaguti Batista (Instituto Carioca de Criminología) habla sobre la violencia policial en Río de Janeiro.
[Emilio Ruchansky] Brasil. El instituto que dirige Malaguti Batista es independiente del gobierno y hace un seguimiento del aumento de la violencia en las barriadas populares a partir de la llamada "guerra contra la droga" y las políticas denominadas de "pacificación".

¿Qué es el Instituto Carioca de Criminología?
Es un instituto de investigaciones, tenemos una revista que se llama Discursos sediciosos, crímenes, derecho y sociedad, donde trabajamos temas relacionados con el derecho pero también con el arte.

¿Tienen alguna relación con el Estado?
Ninguna, somos totalmente independientes.

¿Cómo monitorearon la incursión del gobierno carioca en las favelas?
Tenemos una evaluación totalmente negativa de una ocupación bélica de las favelas. Es una estrategia para hacer una higienización de la ciudad para los grandes negocios transnacionales olímpicos y futbolísticos.

¿No es una "pacificación" como se plantea desde el gobierno?
Esa palabra en Brasil tiene una historia. Yo investigué lo que ocurrió alrededor de 1830, cuando Brasil se independizó y hubo un montón de rebeliones, historias muy lindas, de indígenas, de esclavos. Hice un libro sobre la llamada "Revuelta de los Malês", de los esclavos musulmanes. "Pacificación" es una expresión militar. Después de esta época de revoluciones republicanas, en el sentido radical del término, las fuerzas armadas del imperio brasileño "pacificaron". Eso quiere decir que en lugares como el estado del Gran Amazonas, que hoy es Amazonas y Pará, se mató a la mitad de la población. "Pacificación", para quien conoce la historia de Brasil, equivale a "dominación de territorio".

O a exterminio...
Sí. En este momento la policía de Río es la que más mata en el mundo. Este mes están "conmemorando" que sólo hubo 800 muertos al año porque se llegó a 1500 hace tres años. Esa es la "pacificación", una especie de Pax romana.

En este momento Río es gobernada por el PBDB, un partido aliado al PT, ¿qué opinión tiene de esa gestión en Río?
El PBDB estuvo durante la dictadura también. Están donde están los negocios. Ahora son centroizquierda pero en sus filas hay gente de centroderecha, es una mixtura. El gobierno de Río tiene una agenda políticamente correcta pero en seguridad las UPP (Unidades de Policía Pacificadora) tienen una pantalla, que es la guerra contra las drogas, contra el crimen, liberar las comunidades de esas mafias... pero por detrás, se puede ver en el mapa de las comunidades pacificadas que todas están alrededor del estadio Maracaná, en la zona Sur (Ipanema, Leblón) porque Río todavía tiene favelas en las áreas ricas, lo bello es que es una ciudad mezclada.

En verdad vive más gente en las favelas que en el trazo histórico de la ciudad. Se ve claro antes de aterrizar en el aeropuerto internacional.
Justamente, el camino desde el aeropuerto, alrededor de los grandes estadios, en las zonas turísticas, todo ha sido "pacificado". La semana pasada entraron a Mangueira, que es un lindo barrio. ¿Qué hicieron? Fueron con tanques de la Marina y destruyeron casas y pequeños negocios que son la economía local pobre. Estas incursiones la municipalidad las llama "choque de orden", es la política de higienización y el fin de la verdadera economía de esos barrios.

Hace algunos años, los comerciantes pagaban escuadrones para matar a los chicos pobres que andaban por el centro, ¿eso volvió a pasar?
No, porque ahora la policía mata oficialmente en nombre de la pacificación y de la guerra contra el narcotráfico. Además, los comerciantes están tranquilos porque en las favelas pacificadas se queda la policía militar. Si usted quiere hacer la fiesta de bautismo de su hijo tiene que pedir permiso a la policía militar, es un control territorial, intenso y militarizado.

¿Cuál es la situación del baile funk en este contexto?
Está prohibido en las comunidades.

Pero es la música más popular y no sólo en las favelas.
Y no siempre es violenta, pero a veces lo es. Prohibirla es parte de la demonización de las actividades de las favelas. Ahora hay funky oficial, del gobierno. Están cooptando artistas famosos para "el funk del bien". Como es una manifestación cultural de masas en Río, es uno de los objetivos militares.

El funk carioca en los ‘70 impulsaba el orgullo negro y también fue perseguido por la dictadura.
¡El propio samba fue criminalizado al principio del siglo 20! Si usted escucha a los artistas negros perseguidos como Bezerra Da Silva, ya fallecido, se notan las mismas miradas sobre las áreas populares, las mismas estrategias, sólo que cambia el leitmotiv, antes era el samba o el capoeira y ahora el baile funk. Tambien está la cuestión sexual.

El baile funk es muy misógino.
Sí... pero hay una cuestión de cierto puritanismo blanco brasileño.

Además, esta música habla del orgullo del usuario de drogas.
Es la crónica de esa vida oprimida. El proibidao (variante del baile funk) incluso es medio un desafío a las investiduras policiales y la política prohibicionista.

¿El control de la policía militar reconfiguró la venta de drogas?
Hubo cambios en la venta al menudeo pero todos sabemos que el prohibicionismo no acaba con la venta de drogas. Los países más rígidos son los que presentan más crecimiento en la producción: Colombia o Perú, antes de (Ollanta) Humala. Brasil cuadriplicó, según el último informe de la ONU, el tráfico de cocaína afuera del continente, como corredor. En Brasil tenemos 40 años de fracaso con la prohibición: aumentaron la producción, la comercialización, el consumo, la corrupción de la policía, la violencia de una forma tremenda. ¿Para qué sirve la política de drogas? Los objetivos que propone no existen.

A la vez es discriminatoria... Se notó en la última marcha mundial de la marihuana en Río y en San Pablo.
Estuvo prohibida. Mi marido, que es abogado, presentó hábeas corpus y conseguimos hacer la marcha en Río, pero en San Pablo fue prohibida ¡y con tiros! Pero ahora la Suprema Corte de Justicia dice que no es apología y legalizó las marchas. Estamos muy atrasados también por los monopolios de los medios de comunicación, no tenemos diarios como Página/12, que es un contrapunto a La Nación y Clarín. Creo que en la Argentina, en todos los asuntos, tienen una agenda política vanguardista; conjugan movimientos políticos populares con causas como el matrimonio igualitario o la despenalización de la tenencia de drogas.

Pero en Río hay más tolerancia en ciertas zonas: se fuma porro en la playa, en las calles. ¿Por qué eso no llega a la política?
Rosa del Olmo, que fue una gran profesora venezolana que murió hace 10 años y deconstruyó en los ’70 esa real política norteamericana, decía en relación con la drogas que hubo una mezcla de desinformación y contrainformación, que produjo una saturación que es funcional a la ocultación del problema. Usted tiene una especie de masacre mediática sobre el problema, pero las personas no tienen información sobre indicadores de salud o propuestas internacionales sobre el tema.

¿Cómo impacta esto sobre los usuarios de drogas?
En Brasil el problema no es tanto la criminalización del consumo, que es cuestión de clase media y está naturalmente descriminalizado. De joven, yo vivía en el barrio de Santa Teresa y ahora en Ipanema. En Ipanema si alguien fuma, la policía no hace nada, pero si ven un vendedor ambulante fumando porro va preso. Hoy en la Corte Suprema existe una discusión muy calificada, tanto, que el voto del fallo por la marcha el juez Celso de Melo, que es un jurista liberal, abrió la discusión para el uso terapéutico de marihuana. Pero la opinión pública está monopolizada por los diarios, la Red O Globo y por un contrapunto evangélico que es aún peor: tienen su red de radio y televisión. Ellos obstruyen la discusión.

¿La Corte no dice nada de la despenalización de la tenencia?
Ese asunto no llegó a la Corte, tiene que ser provocado.

La gente va presa, así que debería haber expedientes en trámite.
Sí, pero el problema principal, donde se sangra literalmente, es en el punto de la venta que involucra a los pobres. En Brasil no existe una especificación en la cantidad de marihuana, por ejemplo. Es una cuestión de interpretación. Yo investigue más de mil procesos cuando empezó esta política represiva, entre el ’68 y el ’78. Si hay dos chicos con la misma cantidad de drogas y uno es blanco de clase media va a ir al psicólogo o al médico, pero si es pobre y negro y vive en la favela es considerado traficante. Creo que el problema es la demonización del tráfico, del comerciante minorista. Entonces pienso que descriminalizar sólo la tenencia va a producir la misma violencia.

También existen las internaciones obligatorias por el Código Penal, como en la Argentina.
Existen y son inconstitucionales. En la guerra contra las drogas se puede hacer todo: torturas, asesinatos... Se creó un sentido común tan fuerte que cuando la policía entra a las favelas y mata a diez personas, ellos dicen: "Son diez traficantes". Y está todo bien. Insisto en que nuestro problema es la comercialización, como en los países andinos es la producción. Este tema va junto en la discusión por la despenalización, que es totalmente correcta y legítima.

Más allá de la Corte, ¿qué postura tiene el gobierno nacional?
El gobierno de Dilma tiene una Secretaría de Política de Drogas en el Ministerio de Justicia Nacional. La titular, Paulina Do Carmo Arruda, dio una entrevista y dijo que el crack, que es un tema terrible, estadísticamente en salud pública es un problema irrisorio. Casi la matan.

¿Cómo evalúa en este sentido la experiencia de Portugal?
Bueno, Portugal descriminalizó el consumo. Hace dos años vino de allá la antropóloga Manuela Ivonne da Cunha, que hizo un estudio sobre las prisiones en Portugal y demostró que la descriminalización produjo un aumento en el encierro de los africanos que venden al menudeo.

Nunca un gran narcotraficante...
Lo mismo pasa en Brasil, donde no existe un gran negocio de drogas, es sólo una categoría fantasmática. Es diferente a Colombia. El prohibicionismo provocó los carteles, como la mafia durante la ley seca.

Entonces, usted cree que se debe legalizar las drogas.
Es lo que decía Rosa del Olmo: controlar por la legalidad. Hasta el crack se puede controlar legalmente, como pasa con la heroína en Suiza o la marihuana en Holanda. El modelo nuestro debe ser soberano, nuestro, de acuerdo con nuestros problemas. Otra cosa que dice Del Olmo es que la agenda de la guerra contra las drogas entró en América latina antes de que tuviésemos un problema efectivo, estadístico, de salud, con el uso de drogas. ¿Será que la guerra produjo el consumo? Hasta la dictadura militar, en Brasil existía una legislación sanitaria sobre drogas ilícitas. En la dictadura entró el modelo bélico, policial, norteamericano. Y también se hizo masivo el consumo de cocaína.

Hoy Brasil es un puerto de salida de cocaína a Europa. Podríamos considerar que ése es el verdadero negocio narco.
Un negocio institucionalizado, si no, no pasaría. Es gracioso, en Brasil siempre dicen "fue preso un gran traficante" y al final es un pibe favelado. La realidad es que en el comercio ilícito las personas se brutalizan, no sólo ellas, la policía también se brutaliza, se van convirtiendo en matadores de pobres: ellos hablan de "autorresistencia", que es una metáfora para encubrir una ejecución policial. Además, se sentó un precedente peligroso, el uso de las fuerzas armadas en funciones policiales en el caso de la pacificación. Y el gobierno de Lula aprobó esto por ley... resultado: aumentó en 40 por ciento el número de presos por tráfico entre 2003 y ahora. En Río hay grupos que venden drogas y no negociaron con la policía, como el Comando Vermelho, y todas las UPP van a las áreas del Comando Vermelho. La policía se queda con el negocio.

Hace algunos años, Fernando Meirelles y José Padilha, directores de ‘Cidade de Deus’ o ‘Tropa de Elite’, aseguraron que el usuario es cómplice del narcotráfico, corriendo el foco de la discusión que debería ser la reforma de la ley.
El film ‘Tropa de Elite’ es una apología de una tortura y la parte dos es más perversa todavía. Creo que ellos plantean una culpabilización del consumidor; estoy en desacuerdo con ellos en ese punto. Dilma llamó a Pedro Abramovay para trabajar en la Secretaría de Políticas de Droga y en una entrevista planteó que además de despenalizar la tenencia, tal vez hacía falta pensar a los traficantes presos sin armas como víctimas de tráfico. Cayó. Dilma lo sacó. Influyeron la opinión pública y el miedo.

¿Conoce a Paulo Texeira? Es un diputado federal que plantea la reforma de la ley de drogas en su país.
Sí, claro. Sufrió una masacre mediática por sus propuestas. Lo tratan de protector, de narco. Mi marido dice que el discurso sobre los traficantes es parecido al religioso, al de un hereje: "Toman el alma de nuestros chicos". El traficante aparece como alguien que va a ir a la escuela y no como alguien que trae una mercadería que otro quiere, como en el capitalismo. Yo gusto de capitalismo pero bueno...

Reconocer el uso es reconocer el mercado.
Pero ahí entra el discurso que usted mencionaba antes: "Entonces la culpa es del consumidor que produce el mercado". Y comienza la demonización del usuario. Es un círculo vicioso, sin objetivdad. La guerra contra las drogas sólo sirvió para aumentar el poder discrecional de la policía, la venta de armas y la legitimación de la truculencia contra los pobres, que es algo histórico de la policía brasileña. Pero cuando uno piensa en cambiar la gente entra en pánico: "Van a liberar" "¿Cómo va a ser?". ¿Y cómo es ahora? ¿Sabe cuántos desaparecidos tenemos ahora en Río? 5000, el año pasado. Parte reaparecen vivos... pero parte de esos desaparecidos están muertos por la guerra contra las drogas.

¿Quién los desaparece?
La policía brutalizada que produjo la guerra.

¿Cuántos aparecen?
No lo sé, son datos clasificados. Tenemos un veedor que dice que los números de seguridad en Río son torturados. Además, el que dirige la parte de estadísticas es un coronel del BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales). La semana pasada tuvimos un caso chocante en Río. La policía entró a una favela y les disparó a dos chicos, uno fue herido, el otro murió y lo desaparecieron. Ese chico estaba yendo a la escuela. En las áreas pobres es una tragedia este modelo de seguridad máxima de la UPP.

Tengo entendido que también hay paramilitares.
Sí, les llamamos "milicias". Son policías que viven dentro de las favelas, son escuadrones de la muerte. Al principio los prefectos de Río dijeron que eran "autodefensa contra el narcotráfico" y las permitieron. Luego se expandieron y ahora es policía... contra policía, porque las milicias quieren quedarse con parte del negocio de las drogas. Antes controlaban la venta de gas, las llamadas ilegales, internet, la economía informal. Son mafia. Las autoridades tardaron en darse cuenta, hasta ahora que matan a policías. "Hacen adicionales, es autodefensa contra el narco", decían.

¿Quién financia la milicias?
Se autofinancian. Obligan a pagar una tasa de seguridad y protección. Y no se los puede denunciar porque son policías. ¡Si es el segundo empleo de la policía! Esa es la mezcla loca que estamos viviendo en Río. Esta semana también mataron un chico en el morro. Dijeron: "Era traficante". La familia corre para probar que era trabajador. Si fuera traficante estaba todo bien... ese es el problema.

¿Para la familia también?
...A veces, sí. Esa es la cuestión perversa. Claro que hay lugares donde el traficante es alguien de la favela que mantiene una buena relación, otros son de otras favelas y dominan al barrio por la fuerza. El traficante no existe como categoría fija. Existe un comercio loco, pulverizado, violento. Pero la policía militar brutaliza mucho a los traficantes.

¿Tienen muchos policías militares presos?
Sí, muchos. En general por asesinatos y cada día mas. Por eso, ni Estados Unidos deja que sus fuerzas armadas se metan en problemas internos.
5 de septiembre de 2011
©página 12
 

ser negro en la nueva libia


Los inmigrantes negros viven ahora con miedo en Libia. Los rebeldes sospechan que los jóvenes son mercenarios de Gadafi.
[Patrick J. McDonnell] Yanzur, Libia. Se acurrucan debajo de botes en los puertos secos a orillas del Mediterráneo, angustiados ante la perspectiva de que los hombres armados que ahora controlan las calles de la ciudad les confundan con mercenarios del déspota.
"Somos trabajadores, no soldados", dice Godfrey Ogbor, 29, expresando una súplica compartida por cientos de trabajadores subsaharianos atrapados en este improvisado campamento en la costa a veinticinco kilómetros al oeste de Trípoli. "No sabemos nada de política. No tenemos armas."
Pero los nuevos dueños de Trípoli sospechan que muchos de ellos son otra cosa: tropas de choque del vilipendiado régimen, colaboradores que no merecen piedad.
Durante décadas, jóvenes pobres del África subsahariana viajan a Libia para trabajar en la construcción, en hoteles, en la reparación de coches y en otros empleos manuales y en servicios. Pero Muamar Gadafi también reclutó ávidamente a negros pobres, libios y subsaharianos, para sus fuerzas de seguridad. Las manifestaciones del gobierno mostraban a menudo a contingentes de jóvenes negros armados aparentemente locos de alegría agitando la característica bandera verde del presidente. Los rebeldes no lo han olvidado.
Con Gadafi huyendo, la caza de los partidarios del régimen ha convertido a todos los jóvenes negros en sospechosos, que pueden ser detenidos o sufrir un destino todavía peor en las tensas calles donde las decisiones bruscas reemplazan a la justicia.
En estos días, el mundo espera ver qué tipo de gobierno emergerá con los nuevos líderes: uno basado en la tolerancia y la justicia, o en la venganza. La preocupación es particularmente aguda en Europa, donde muchos temen que la violencia contra los negros y otras personas percibidas como partidarias de Gadafi pueda provocar un desesperado nuevo éxodo hacia el otro lado del Mediterráneo.
"He tenido que correr para salvar mi vida", contó Peter Mbanudo, 32, un nigeriano que dijo que trabajaba como pintor de brocha gorda. "Ahora tengo miedo de salir a la calle. Me pueden detener y encerrarme. Me pueden matar."
Muchos inmigrantes subsaharianos -empantanados por el conflicto- viven hacinados en una antigua base militar abandonada, convertida en un campamento de refugiados improvisado en un desolado tramo de la costa. Aunque se les sospecha ahora de ser mercenarios, en el pasado fueron bienvenidos como un remedio contra la crónica escasez de mano de obra en un país rico en petróleo pero con poca población.
La rebelión ha causado que decenas de miles de trabajadores africanos y sus familias huyeran del país, muchas de ellas en lanchas desvencijadas que zozobraron, provocando la muerte de cientos de personas. Muchos de los que se quedaron atrás han pasado de ser considerados trabajadores fiables a sospechosos de formar una quinta columna.
Muchos negros -quizás miles, no se sabe a ciencia cierta- han sido detenidos y encerrados en cárceles improvisadas en la capital y otros lugares. Los jefes rebeldes han instado a sus combatientes a tratar humanamente a los prisioneros, pero en medio del caos los observadores independientes no han logrado tener acceso a los detenidos.
Amnestía Internacional advirtió esta semana sobre las amenazas contra sospechosos de ser partidarios de Gadafi, "en particular libios negros y africanos subsaharianos", los que, dijo la organización, "corren un alto riesgo de ser maltratados por las fuerzas antigubernamentales."
Es habitual que los rebeldes detengan a hombres negros en las calles y en los puestos de control. Más allá del color de la piel, las evidencias contra ellos son a menudo escasas. Hace unos días un rebelde, blandiendo una Kalashnikov, conducía a tres espigados y aterrorizados negros hacia una escuela en Trípoli que ha sido convertida en un centro de detención.
"No tienen trabajo ni familia, así que probablemente trabajan para Gadafi", concluyó con toda tranquilidad el joven rebelde. "Les daremos de comer. No podemos matarlos. Está prohibido."
Espantados, los hombres se han conglomerado en esta antigua base militar que, durante los últimos meses del gobierno de Gadafi, fue una suerte de puerto de zarpe de las lanchas que llevaban emigrantes hacia Europa, especialmente hacia Italia. Pero ahora no hay lanchas zarpando.
Los hombres -de Nigeria, Gambia, Ghana, Mali y otros países- tienen pocos alimentos, carecen de agua potable y no cuentan con instalaciones higiénicas adecuadas. Para hacer sombra en el abrasante calor de África del Norte, han tendido sábanas entre los botes de pesca ociosos. Durante el día, muchos holgazanean por el lugar, descamisados, sin nada que hacer. Tienen miedo de que lleguen a la base, en algún momento, combatientes con ánimos de venganza.
"Para nosotros, Trípoli dejó de ser una ciudad segura", dice Kelly John, 19, que dijo que trabajaba [antes del conflicto] en el mantenimiento de ascensores y ganaba cerca de mil dólares al mes. "Esto era hermoso. Teníamos posibilidades que no tenemos en casa. Podíamos mejorar nuestra situación. Pero ahora esto es una locura, está lleno de armas y bombas."
Los vecinos dicen que hombres armados -no está claro si eran rebeldes- atacaron el campamento y saquearon sus pertenencias, robándoles sus ahorros a punta de pistola. Todos los entrevistados el jueves dijeron que no habían tomado nunca las armas ni contra ni a favor de Gadafi.
"No sabemos quién es gadafista ni quién es rebelde", dijo Zainab Ezukuse, 29, una de las varias mujeres que viven en el campamento. "Sólo sabemos que son libios. No hablamos árabe. Yo no sé nada de política. Somos civiles."
Varios pequeños puestos ofrecen alimentos básicos y jugos embotellados a precios prohibitivos en el campamento, que se ubica a un kilómetro y medio de la carretera que lleva a Trípoli hacia el este, y hacia Zawiya en el oeste. En el día, los hombres se aventuran a salir cautelosamente a la búsqueda de agua. Muchos dicen que tienen diarrea y otras enfermedades. Apenas si saben lo que pasa en el mundo exterior.
"Algunos de nuestros hermanos (amigos) salieron y nunca volvieron", dice Emmersion Abdul Rezak, que dijo que trabajaba en una planta de refrescos. "Creemos que los han detenido. Quizás están muertos."
Durante su vida como base militar, el campamento improvisado estaba pesadamente custodiado, pero en los últimos meses muchas personas de la zona dijeron que el gobierno de Gadafi facilitó la entrada de africanos con la intención de que se marcharan a Europa. Aparentemente consideraba que las multitudes que llegaban a las playas italianas eran una represalia por el bombardeo de Libia de parte de la OTAN.
La base militar era administrada por un operativo de Gadafi llamado Zuhair, de acuerdo a personas familiarizadas con la situación. Cuando los rebeldes se aproximaban a Trípoli, según dijeron, Zuhair fue visto cuando se marchaba en una lancha rápida acompañado por su ayudante y dos guardaespaldas.
A medida que el conflicto se extendía a la capital, dijeron los inmigrantes, la población del campamento creció rápidamente. Muchos subsaharianos vieron a sus colegas siendo atacados como si fueran mercenarios. Tuvieron que huir de la ciudad.
"Para nosotros no había ningún lugar seguro, así que nos vinimos aquí", dice Mbanudo, el pintor de brocha gorda. "Somos trabajadores. No tenemos tiempo para armas. Todo lo que queremos es llegar a algún lugar seguro."
5 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

el jardín de los desaparecidos


En Colombia, familiares de 114 desaparecidos plantaron flores como un recordatorio del horror. En un país con un conflicto que lleva cinco décadas, se ponen a prueba experiencias para ejercitar la memoria. Unas 17 mil personas han sido víctimas de la desaparición forzada, pero la cifra podría ser más alta.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. De Andrés Felipe, el hijo de Orlinda, quedaron unos huesos largos, algunas ropas y su memoria. Para evocarla, la madre sembró una flor en un nuevo parque de la ciudad que, tras años de sufrimiento, le devolvió a su hijo desaparecido y unos centímetros de tierra en el "Jardín para no olvidar", que el programa de atención a víctimas del conflicto armado de Medellín preparó para conmemorar el Día Internacional del Detenido Desaparecido. Unas 17 mil personas han sido víctimas de la desaparición forzada en Colombia, según el defensor del Pueblo Volmar Pérez, pero la cifra podría ser más alta, según organizaciones civiles que señalan unos 7 mil casos más aún sin reportarse en los bancos de datos oficiales.
La Fiscalía y este programa de víctimas –que desde 2004 se ocupa de atender a los civiles que habitan Medellín y han sido victimizados por una de las tantas formas de la guerra que azota el país desde hace cinco décadas– entregaron a doña Orlinda los restos de Andrés Felipe unos días antes de la siembra del jardín. Por eso la señora, aunque acaba de enterrar a su "pequeño", lucía en su rostro bronceado por el sol una sonrisa de tranquilidad y gratitud. "Al menos ya sé dónde está. Ayer lo enterré", le explica a la funcionaria del gobierno que le pregunta sus datos para entregarle un sombrero gris que la protegerá de ese sol ardiente que alumbra el valle de Medellín esa tarde de recuerdos, lágrimas, esperanzas y reclamos. Que vuelvan, piden quienes aún no tienen noticia de sus desaparecidos; que se haga justicia y que no se olviden.
En la "penosa diligencia" la acompañaron Cecilia y Patricia, dos argentinas que, invitadas por el gobierno local, llegaron la semana de la conmemoración a compartir la experiencia del Instituto Espacio para la Memoria. Alba, quien ya vivió la dureza de recibir en huesos y polvo dos de sus queridos desaparecidos durante la dictadura, evitó conocer al hijo de Orlinda, pero la acompañó a su manera. Durante la siembra del jardín, argentinas, familiares de desaparecidos, funcionarios del Estado y vecinos de la zona se remangaron para dejar en el parque una muestra de la muerte y la vida: Andrés Felipes, Luis Fernandos, Omairas, Tatianas, quedaron "sembrados" en este jardín que quiere recordar los horrores vividos en el pasado reciente para que no se repitan, según lo explica Juan Carlos Posada, coordinador del área de memoria histórica del Programa de Atención a Víctimas.
Esa tarde, familiares de 114 desaparecidos se registraron para plantar "novios", "cintas", "mafafas", "coloradas", "cupeas" y otras especies de flores que, según los jardineros, estarán en su esplendor a final de año. Entonces, en ese mismo parque, el Bicentenario, se entregará al país el Museo Casa de la Memoria, el primer museo que el gobierno colombiano construye para reflexionar sobre el conflicto armado y hacer memoria de éste, con miras a alcanzar la verdad, la justicia y la paz.
Orlinda de la Misericordia, que para entonces ajustará cinco meses visitando a su Andrés en el cementerio de San Pedro, espera estar viva y sana para asistir a la entrega. "Yo vengo sola, ando sola", aclara en medio del abrazo de las extranjeras, los funcionarios del programa, víctimas y otras madres que, como ella, esa tarde se sintieron acompañadas. Al caer la noche, y ya regadas de agua las flores nacientes, unas cuatrocientas personas se acomodaron a un costado del nuevo jardín a mirar, por largos y dolorosos minutos, con una sinfónica de fondo, las fotografías de hombres y mujeres desaparecidos en Medellín y Antioquia en medio del conflicto armado que todos esperan algún día llegue a su fin.
5 de septiembre de 2011
©página 12

el hermano perdido


Hoy comienza en San Juan el juicio a los apropiadores de Jorge Guillermo Goya. Emilio Goya, hermano de Jorge, espera que en el juicio el apropiador Luis Tejada revele información sobre su padre desaparecido. "Queremos que cada genocida pague por su responsabilidad, pero más quiero que mi hermano pueda recuperar su vida", dice.
[Alejandra Dandan] Argentina. Emilio Goya recuperó a su hermano en 2008. Hoy va estar en el rectorado de la Universidad de San Juan porque ahí empieza el juicio oral a los apropiadores de Jorge Guillermo. El juicio es histórico para la provincia, el primero en un territorio que el año pasado repudió con una marcha la Ley de Matrimonio Igualitario. Es la puerta de entrada para el próximo juicio grande con sobrevivientes que enfrentan a una sociedad donde aún muchos miran a la dictadura con los anteojos de los dos demonios. Y es histórico el juicio también para Emilio, que espera encontrar más datos sobre su padre desaparecido y no sólo eso: "Uno busca justicia, queremos que cada genocida pague por su responsabilidad, obviamente quiero eso, pero más quiero que mi hermano pueda recuperar su vida, y su vida es con la nuestra: nosotros somos parte de él y no estamos pudiendo serlo".
En el juicio será juzgado el suboficial de Inteligencia Luis Tejada y Raquel Quinteros, que inscribieron a Jorge Guillermo como hijo biológico. Emilio avanza como puede, para cuidar sobre todo la relación con su hermano. A partir de 2001 se embarcó para buscarlo en un viaje que lo llevó a Perú, México y España, donde encontró una de las claves con las que avanzó la investigación: un acta de nacimiento en la que constaba la existencia de un hermano, una revelación parecida y diferente de la que hasta ese momento le habían dado las cartas que su padre le mandó en los años de exilio. Los datos de esa reconstrucción, los nuevos elementos con los que pudo terminar de armar lo que sucedió con sus padres a partir del encuentro con el hermano. El juicio. Los datos que espera encontrar, y los apropiadores, son algunos de los temas en los que se detiene ahora.
Emilio es integrante de la Agrupación HIJOS, de Chaco. Vive ahí con dos hijos. Su padre, Francisco Goya, detenido durante el gobierno de Isabel Perón, se exilió en 1975. En México conoció a María Lourdes Martínez Aranda, con quien tuvo a Jorge Guillermo. Viajaron a España. Volvieron a la Argentina para la Contraofensiva. Hasta ahora todo indicaba que los habían secuestrado en Paso de los Libres, en medio del regreso con el niño. Ahora, los nuevos datos conectan esa historia con San Juan.
"En 2001, a partir de los datos que recobro en México y España aparece la parte más sostenible de la investigación –cuenta Emilio–: un acta de nacimiento. Sabíamos que había nacido mi hermano por las cartas, pero cuando uno toca una partida de nacimiento es diferente. Con las cartas teníamos un nombre pelado, porque no sabíamos cómo lo habían anotado. En la embajada mexicana de España encontramos el acta, la primera vez que tuve en mano la anotación vi que no da mayores explicaciones, estaba anotado su nombre y la madre. Pero en la partida del registro civil encuentro que decía: se debe tomar como referencia de nombre paterno el de Francisco Luis, dándole certeza al dato."

¿Qué esperás del juicio?
Acá el juicio en realidad es simbólico porque está probado que ellos anotaron a mi hermano como hijo propio. El juicio sirve para encontrar más información. El intento de alguna reflexión de esa familia, uno o dos datos más de mi viejo. El (apropiador) estuvo en el centro clandestino de Las Cuevas: tiene que saber el destino final de mi papá. Es mi ilusión, digo, intentar comunicarles por qué es tan importante tener algún dato, capaz que lo quiera dar, no sabemos. Hasta donde sé, no dio ni contó nada. Pero yo entre quedarme y ver qué puede pasar, prefiero ver.

¿Quién era Tejada?
El trabajaba en Las Cuevas, en el paso fronterizo de Mendoza a Chile, él dice que era administrativo, sólo figura que hizo un pequeño curso de Inteligencia sobre cómo hacer los interrogatorios. ¡Imaginate en qué consistía el curso, seguramente sobre torturas! Hay indicios para comprobar que en realidad trabajaba en el centro de detención.

Hasta ahora se creía que tu padre desapareció en Paso de los Libres. ¿Cómo llegó tu hermano a Mendoza?
El dato venía de Víctor Basterra, de las microfilmaciones. El encontró en la ESMA una planilla con nombres marcados en la frontera. Eso abrió la hipótesis de que mi papá entró por Paso de los Libres y cayó. Pero estando preso un tío mío, recibió el dato de que mi papá falleció en Las Cuevas, que cae en un operativo en la zona de Cuyo. Y eso al final es verdad: nosotros lo habíamos desestimado, pero con mi hermano ahí, termina siendo cierto. Lo que no sabemos es cuándo cayó mi papá. Si fue en la primera entrada, en la segunda. Si había entrado por la frontera y lo estaban siguiendo. Si ese papel que vio Basterra era cierto, aunque todo indica que sí.

¿Cómo llegó tu hermano con los apropiadores?
Tejada es una persona que trabajó ahí, así es que seguro que mi papá estuvo detenido ahí: o lo mataron o lo llevaron semivivo a morir a Las Cuevas. Evidentemente estaba con mi hermano al momento de la detención o lo que haya sucedido. A mí me cuesta creer la versión de ellos, que dicen que les llegó de un hogar de niños.

¿Y la inscripción como hijo biológico?
Eso los deja en el horno, ahora hay que develar qué tanto conocimiento tenían de dónde venía el pibe. Entendiendo que, si el hombre estaba en un centro clandestino y había hecho cursos sobre interrogatorios, es difícil sostener que no se dio cuenta ni tenía idea de dónde salió el chico.

¿Hubo denuncias anteriores?
Lo que encontramos es una denuncia en el año 1983 y el apellido aparece en la Conadep. La denuncia es de una persona que dice que Tejada tenía un chico apropiado. En ese momento, la Gendarmería hace una investigación, pero la desestiman con un mecanismo ridículo: le mandaron una carta a Tejada y le preguntaron si conocía a la Fulana de tal que hacía la denuncia.

¿Quedaron en Mendoza?
Sí. Primero estuvieron en Mendoza, pero después se trasladan a San Juan en un momento que me parece muy sugestivo, creo que después de aquella denuncia. Y se quedan en San Juan. Mi hermano recién hace un año dejó de vivir en la casa de ellos, pero vive en la casa de la madre del tipo, una mujer que se murió. Para mí el objetivo superior con todo esto es buscar qué pasó con mi viejo, si es posible dar con el cuerpo. Claro, como hermanos nos mueve otra cosa. Nunca nos movió la venganza, sino la búsqueda de memoria, verdad y justicia, cuando uno empieza a buscar la verdad sobre su viejo... Yo entiendo el shock enorme que esto puede significar para mi hermano, pero también es un shock para mí ahora que lo tengo recuperado, en el amplio sentido de la palabra, no recuperar el tiempo perdido, pero sí esa relación que deberíamos haber tenido. Ahora yo quiero que todo este proceso le sirva a él para entender que hubo otra persona, otros que irrumpieron y falsearon todos los datos para que nosotros no podamos contactarnos, ahí es donde el asunto se pone puntilloso, y a mí me interesa que prime esa relación. Espero que este juicio le sirva a él también para procesar todo esto. Siento una contradicción: yo no quiero castigarlo, pero si el padre fue un genocida también quiero juicio y castigo, pero en relación con mi hermano quiero la verdad para que él abra los ojos.

¿Cómo es la relación entre ustedes?
El les da todavía mucha importancia a ellos. Pero ellos no son como los de esas historias donde había un tío que les pegaba o un apropiador que lo hacía. En este caso no, todo lo contrario: hizo todo al revés, le dieron una extra atención, un lugar extra en la casa. Ellos tuvieron al final una familia, tuvieron dos hijos más, propios, y él fue como el guía de esos chicos, tenía 4 o 5 años más, fue como su tutor.

Emilio cuenta una historia del viaje en el que dejó todo para salir a buscar a su hermano. En un momento llegó a México, hacía dos días que buscaba una dirección con los datos de un pedacito de un sobre de una carta que le había escrito su padre en 1977. "México creció de una manera tan desproporcionada que una dirección no me llevaba a ningún lado –dice–. Yo buscaba San Juan como calle y era un departamento. Después de un montón de días, encontré a la familia materna de él, me vi con la hermana mayor de María Lourdes, que había estado buscando información de su hermana, pero no había estado en Argentina. Ellos estaban convencidos de que ella había desaparecido en la caída de Somoza." En la búsqueda, lo que terminó encontrando detrás de algunas escenas es que "hay como una historia dentro de cada una de las historias". En Chaco, su padre había tenido escondido a Jaime Dri. Cuando, años después, Emilio remodeló la casa encontró alguno de sus papeles en el recoveco de una pared. En México paró en la casa de la hija. Se encontró ahí con Miguel Bonasso, con el que discutió y se enojó y reclamó qué hacían los compañeros por los hijos de los compañeros. "En ese momento se ofende, pero al día siguiente me llama para ver si me hacía un reportaje en el Canal 40, a partir del cual empiezo a encontrar amigos y familiares de María Lourdes."
Emilio ahora está a cargo de la Dirección de Juventud en Chaco, él que odió ser funcionario, que "odiamos al Estado", dice. "Cuando mi viejo toma semejante determinación a los 26 años, llega a Perú, se queda, sigue en el exilio, intenta comunicarse con nosotros, sigue en política en la organización, es nuevamente papá con su tercer hijo y decide igual enrocarse hasta los dientes y vuelve, frente a quienes dicen qué hijo de puta no pensó en ustedes, yo digo: primó el amor a un país y una sociedad por sobre el amor a sus hijos, no porque no ames, sino porque estaba dejando en eso todo un legado."
5 de septiembre de 2011
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día de la historieta argentina


Hoy se celebra el día de la historieta argentina. La iniciativa nació en 2005 y cuatro años más tarde se oficializó mediante una ley nacional. La fecha se eligió porque es el día de 1957 en que salió a la calle el primer número de Hora Cero, de Editorial Frontera, donde aparecía El Eternauta.
Argentina. Si hubiera que ponerle rostros al sexto Día de la Historieta Argentina, seguramente aparecerían los de Francisco Solano López y Carlos Trillo, dos emblemas del noveno arte local que este año dijeron adiós. Pero, más allá de las pérdidas humanas, sus partidas dejan la puerta abierta al surgimiento de nuevas estéticas y formas de contar. Esas que, en parte, reflejan las páginas de la nueva Fierro –que publica Página/12–, en las contratapas de los periódicos nacionales y hasta en las redes sociales. La historieta producida en territorio nacional está en pie y tiene mucho para dar. Es que, entre los campos en los que se pone en evidencia la recuperación cultural que atraviesa la Argentina en los últimos ocho años, sin duda hay que mencionar al de la historieta. El afianzamiento de la identidad nacional que hoy es moneda sucede también en las viñetas.
Lejos quedaron los sombríos ’90: las ofertas de comics extranjeros habían copado el mercado a causa de la paridad cambiaria y los autores no tuvieron más remedio que autoeditarse (sucedió el llamado "Boom del fanzine") y terminaron encerrándose en un circuito de comiquerías para no morir ante lo que venía de afuera. Si antes no podían competir contra los precios de las historietas foráneas, ahora es tiempo de salir a la calle. Y el Día de la Historieta es símbolo de los tiempos que corren. Nació en 2005, de la cabeza de un grupo de autores, editores, lectores y críticos –nucleados luego en la Comisión Día H– que buscaban una excusa para homenajear este lenguaje gráfico. ¿Y por qué el 4 de septiembre? Porque necesitaban una fecha emblemática y, entre otras propuestas, ganó el día (de 1957) en que salió a la calle el primer número de Hora Cero, de Editorial Frontera, que contenía una obra que marcaría definitivamente la historieta nacional: El Eternauta, del guionista desaparecido Héctor Germán Oesterheld y el recientemente fallecido dibujante Francisco Solano López.
Alejandra Márquez, quien formó parte de ese grupo que ideó el Día H, le explica a Página/12: "Barajamos muchas fechas hasta llegar a la que quedó. Pero pensamos que El Eternauta logró algo que no lograban otros personajes de la historieta argentina. Hubo un antes y un después: en cuanto a la manera de contar, la manera de plantarse con la gente y esa idea del héroe colectivo. Sentimos que muchos se iban a sentir representados". Lo que renovó fue, según Márquez, "la expectativa de la gente por leer esa historieta". Es que en esa época todos los lectores esperaban ansiosos la salida de un nuevo capítulo del viajero del tiempo. "Como sucedió con Lost", compara. Hoy, esa obra es objeto de homenajes, como el que tuvo lugar el viernes en la Biblioteca Nacional. En lo formal, la idea del Día de la Historieta se oficializó primero en octubre de 2009 en la Legislatura porteña (con un proyecto impulsado por la diputada Diana Maffía) y más tarde fue constituida por ley en el Congreso de la Nación. Por eso, a lo largo y a lo ancho del país se sucederán los encuentros destinados a homenajear a este arte y a sus referentes.
Si bien en la actualidad los autores se ven casi imposibilitados de trabajar profesionalmente, como lo hacían en otras épocas quienes trabajaban "bajo órdenes" de editores, hubo un repunte del mercado editorial y nacieron revistas como Comic.ar y La Murciélaga. Aunque falta mucho por hacer, hay grandes editoriales que notaron su potencial y apuestan al mercado de la historieta (Sudamericana, Planeta, Clarín, Perfil, Página/12). Y también pequeñas, como es el novedoso caso de Llanto de Mudo, una editorial cordobesa que comenzó a copar un terreno abandonado en esa provincia. Según Diego Cortés, uno de los creadores del proyecto editorial, son tres los factores que incidieron en su crecimiento: "Por nuestro laburo ad honorem como editores, la ayuda de una distribuidora de comics que nos permite estar en todas las comiquerías del país, por los autores y la existencia de periodistas especializados en historieta, que hacen que lo que hacemos llegue a más gente". La difusión, entiende, es un factor fundamental. Aunque aún es escaso.
En el catálogo de Llanto de Mudo se encuentran Ordinario, de Gustavo Sala; El Señor y la Sra. Rispo, de Diego Parés, y Ruta 22, de Roberto Von Sprecher y Nacha Vollenweider. La diversidad, ante todo. "Tratamos de no buscar estilos ni estéticas, sino buenas historietas. Y la idea es nunca olvidarnos de que publicamos autores de Córdoba. O sea, podemos editar grandes autores como Parés, pero si vemos algo de acá que nos gusta mucho, lo vamos a editar sí o sí", apunta Cortés, quien comparte la editorial con Nicolás Brondo y Federico Massei. "La apuesta por la historieta es porque nosotros somos autores de historietas", confiesa el también guionista. "Al publicar nuestros libros, poco a poco pensamos en editar a otros. Al principio fueron un par de antologías, pero vimos que la forma de vender historieta de una forma más rentable era el libro autoconclusivo."
Sin duda, la reaparición de la revista Fierro trajo aires frescos y les dio un gran empujón a la historieta y a todos los vinculados con ella. Una larga lista de nuevos valores salieron de esas páginas: Lucas Varela, Salvador Sanz, Ignacio Minaverry, Fernando Calvi, Lucas Nine, Dante Ginebra, Federico Reggiani y Juan Sáenz Valiente, entre muchos otros. Entre ellos, también volvieron grandes como Carlos Trillo y Oscar Grillo. Lo novedoso de la Fierro fue que el lector se encontró con estéticas, temáticas y técnicas de lo más variadas. Humor, poesía, grotesco y absurdo son apenas algunas de las estéticas. Se trata de un rasgo de esta generación: crecieron sin un editor que les pidiera un estilo o contenido determinado. El dibujante Salvador Sanz destaca: "Todas las estéticas conviven en Fierro. Ese es un poco el espíritu de la revista: le da espacio a cosas muy diferentes. Es como un muestrario de muchas formas de hacer historieta".
"Que exista de nuevo Fierro mueve el avispero. Trajo un aire nuevo que al menos dio ganas de ver ‘qué onda’ con toda esta nueva generación de historietista. Y eso da cuenta de que la historieta sigue viva", repasa el joven guionista Luciano Saracino. "Fierro es lo visible, pero no es sólo una movida porteña: en todos lados está sucediendo algo. Es chico todavía, aún no salimos a la calle de manera masiva, pero se trata de un aire bueno. Por eso, que esta fecha exista (por el Día de la Historieta), no es poco. Porque se trata de una cultura popular. La historieta no era algo intelectual o bien vista cuando nació Hora Cero. Aunque la palabra ‘historieta’ suene a algo chiquito, haciéndola podemos hacer historia grande."
Aunque reconoce que aún no es una "revista masiva" como lo fue la primera versión, está seguro de que se trata de "algo grande". "Hoy, para llegar al mango hay que hacer otros laburos. Antes, los guionistas de historietas trabajaban de eso. Antes la gente leía historieta, ahora quienes las leemos somos los que la hacemos. Hay que construir un público", analiza el autor de ¡Hay que salvar a Tomate!, una novela gráfica para niños en compañía de Gerardo Baró. Por su parte, Sanz destaca: "Fierro recuperó el espacio en los kioscos que habíamos perdido. Y es una forma de que te traten como un profesional. Hay una demanda tan grande de guionista y dibujantes que esto se convierte en un pequeño espacio. Es un ejemplo de que puede hacer una revista de historieta y mantenerla en el tiempo".
[Producción: Sergio Sánchez.]
5 de septiembre de 2011
4 de septiembre de 2011
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el mito de la trafic blanca


El caso Candela reavivó las versiones sobre una supuesta camioneta que secuestra chicas. La leyenda dice que desde una Trafic blanca sacan fotos a chicos o chicas para luego secuestrarlos para trata o robo de órganos.
[Mariana Carbajal] Argentina. En los barrios de Villa Vatteone y Mayol, en Florencio Varela, hace un par de semanas se instaló el temor sobre el presunto accionar de una camioneta blanca que supuestamente secuestra menores para vender sus órganos o para entregarlos a redes de trata. Se pegaron carteles en los postes de luz con una foto de una Trafic que alertaban sobre su accionar y se habló del tema en las escuelas. En junio, la misma inquietud atormentó a los vecinos de La Boca, Barracas y Dock Sud, en Avellaneda. Hubo movilizaciones y cámaras que amplificaron el miedo comunitario. Antes el temor pasó por José C. Paz, Lomas de Zamora, Ezeiza, Luis Guillón, San Miguel, Malvinas Argentinas y Quilmes, con más denuncias mediáticas que hechos concretos. En los últimos días, el secuestro y asesinato de Candela Rodríguez acrecentó la psicosis. "Es una mentira absoluta. No existe ningún caso real. Es una leyenda urbana que alimentan aquellos que fogonean el pánico", aseguró a Página/12 Cristina Fernández, directora del Registro Nacional de Personas Menores Extraviadas, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. "Podrá haber algún caso aislado de secuestro para explotación sexual. Pero no hay un patrón que se repite. Es un rumor que está dando vueltas desde hace seis años", afirmó Zaida Gatti, coordinadora de la Oficina de Acompañamiento y Asistencia a Personas Damnificadas por el Delito de Trata.

Cuento
Desde 2003, cuando se creó, hasta la actualidad pasaron por el Registro 18 mil chicos: 16 mil fueron encontrados y 11 aparecieron muertos. Se están buscando unos dos mil, informó Fernández. "En general –entre el 75 y el 85 por ciento– tienen entre 13 y 17 años y se han ido de su casa por propia voluntad, la mayoría son mujeres, por un novio no aceptado por su familia, o se van a vivir a la calle y se instalan en ranchadas y es más difícil recuperarlos", detalló la funcionaria. Fernández descartó de plano la existencia de la Trafic. La versión se viene propagando por correo electrónico y redes sociales desde hace varios años y de pronto, por alguna razón, toma fuerza y se instala en alguna zona del área metropolitana, para luego pasar a otra. Hace pocos días, el Registro recibió una denuncia que indicaba que un niño de 11 años, de Virrey del Pino, había sido capturado desde una Trafic blanca por varias horas. Fernández contó a este diario que un equipo técnico del organismo se trasladó hasta el domicilio del niño y conversó con él largamente para tener más detalles. "El nene terminó quebrado y contó que en realidad le había ido mal ese día en el colegio y no quería volver a su casa por temor a represalias de sus padres. Y había inventado lo de la Trafic. Es una leyenda urbana que hasta los chicos ya la toman como excusa. Tuvimos otro caso similar en Ezeiza que le llegó al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, por correo electrónico, fuimos a corroborar y también resultó un cuento."

Denuncias
Hace diez días, un comunicado de prensa del Bloque de la Coalición Cívica, con la firma de la diputada Fernanda Gil Lozano dio un alerta "a partir del importante incremento del número de denuncias recibidas en mi despacho durante los últimos meses, vinculadas con intentos de secuestros de chicas jóvenes y adolescentes en el barrio de Monserrat y Constitución". El comunicado afirmó que en esos barrios y "sobre todo en la avenida San Juan, por la noche, está circulando una camioneta de la que desciende un hombre que posee las siguientes características: mide 1,80 metro de estatura, tiene ojos azules y está encapuchado. Su modo de actuar, acorde con las descripciones, consiste en descender de la camioneta, dejar la puerta lateral trasera abierta, sujetar a su víctima por el brazo e intentar adormecerla por medio de una trompada. En ocasiones, va en una camioneta azul metalizada tipo Kangoo, conducida por una mujer. En otras, usa una trafic blanca".
Página/12 consultó a la diputada al respecto y precisó que el "importante incremento del número de denuncias" hacía referencia a "tres" denuncias de adolescentes de entre 17 y 18 años "de carne y hueso". Gil Lozano defendió la veracidad de las denuncias. El problema –objetó– es que "no les tomen las denuncias en las comisarías. Porque no les creen". "Si en la Capital Federal pasa eso me imagino que lo mismo sucederá en el conurbano, por eso no quedan registrado estos casos", consideró. Una de ellas hizo la denuncia en la Ufase. "No me dio la sensación de que estuvieran mintiendo", agregó.

–¿No cree que puede haber alguna sugestión por el hecho de que circula esta versión de la Trafic? –le preguntó este diario.
–El mito no se construye sobre la nada. No sé si es algo que sucede con mucha asiduidad, pero evidentemente algo pasa. Así se la llevaron a Candela –afirmó Gil Lozano. Que no tuvo en cuenta que el caso de la niña de Hurlingham está rodeado por circunstancias muy diferentes.

Sin Víctimas
Hace dos meses comenzó el rumor en La Boca, Barracas y Dock Sud, en Avellaneda. En los dos barrios porteños la gente repetía que en la zona había aparecido el cadáver de una niña sin órganos y con dinero en sus entrañas y que circulaba –otra vez– una camioneta Trafic blanca que acechaba. Por esos días, en las aulas aumentó el ausentismo: las familias no querían que sus hijos anduvieran por las calles, contó una fuente del Ministerio de Seguridad de la Nación. Hubo movilizaciones de vecinos, algunas fogoneadas por cronistas de canales de TV que buscaban ponerle ruido a la noticia.
Desde el Ministerio de Seguridad rastrearon hospitales y casas de sepelio de la zona y no encontraron ninguna criatura muerta por esos días. Tampoco hubo denuncias en las comisarías. La amplificación del tema llegó a tal punto que la ministra Nilda Garré, a través de un comunicado de prensa, se pronunció sobre el tema: "La opinión pública está siendo sometida a versiones inquietantes que no se ajustan a la realidad. En una semana se alertó a los ciudadanos acerca de hechos muy graves que han sido instrumentados con objetivos inentendibles. Estas versiones banalizan problemáticas existentes como la de trata de personas, que está entre las prioridades del gobierno nacional en materia de seguridad", dijo Garré.
También hubo manifestaciones de vecinos entre mayo y junio en Dock Sud. "Decían que había una Trafic blanca que secuestraba chicas", contó el fiscal general adjunto de Avellaneda, Andrés Devoto. El fiscal hizo una profunda investigación y no encontró ninguna denuncia que diera cuenta de alguna víctima. En el medio de la paranoia vecinal, desapareció una chica de 13 años, que alimentó el miedo. La piba apareció al día siguiente: se había ido de su casa por una pelea con su mamá, indicó Devoto.

Redes Sociales
Si se rastrea en Internet con algún buscador se pueden encontrar noticias y comentarios sobre la Trafic blanca vinculada con el secuestro de chicos para robo de órganos en periódicos barriales a partir de 2005. Entre 2009 y 2010 la versión se replicó por diversos distritos del conurbano y sumó también la variante de que el fin del rapto sería la trata para explotación sexual. En muchas de las noticias, autoridades judiciales o policiales desmienten que haya denuncias sobre alguna víctima real. El temor se alimenta con correos electrónicos con frases del tipo: "No es joda. Hoy le pasó a un conocido de mi familia".
5 de septiembre de 2011
4 de septiembre de 2011
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la persistencia del mal


columna de lísperguer
El día que renunció el general Gordon, una mujer lo increpó en la calle acusándolo de abandonar a sus hombres.
El día que renunció el general Gordon a la jefatura de Carabineros, cuando caminaba rodeado por su séquito hacia el Palacio de La Moneda, se le acercó una mujer que lo increpó por no defender a sus hombres, reprochándole haberlos abandonado. El general replicó, entre balbuceos, que él no abandonaba a su gente. La mujer insistió y le dijo que no debería haberlos dado de baja, refiriéndose al sargento Millacura y los otros agentes que se encontraban en la patrulla la noche en que el primero asesinó al joven Manuel Gutiérrez y estuvo a punto a matar a otro vecino que se encontraba cerca de Manuel.
Para esta mujer el asesinato de ese chico es algo legítimo, razón por la cual, en su opinión, no se había cometido ningún delito ni era por tanto explicable que se expulsase a los agentes implicados, pese a que en ese momento ya sabíamos todos, informados por las propias autoridades, que el sargento había disparado sin provocación alguna, que su versión de que los carabineros estaban siendo atacados con armas de fuego era falsa, que los vecinos contra los que disparó no eran manifestantes ni habían atacado a la policía en modo alguno y que había disparado con la intención de matar.
Así, ¿cómo se explica la posición de la mujer? ¿Que matar a chicos que salen por la noche es legítimo? ¿Que un carabinero puede matar siempre y cuando quiera, a cualquiera, en cualquier lugar y sin motivo alguno? ¿Que es bueno que la policía mate de vez en cuando, aunque sea injustamente, para asentar su poder e intimidar a la sociedad civil? ¿Que, tratándose de un barrio pobre y de niños pobres, matarlos es lícito porque sus vidas son desechables?
Probablemente piensa todo eso, y cosas peores. En la declaración que emitió Carabineros explicando por qué habían borrado del parte policial el nombre del hijo del general Gordon después de chocar y darse a la fuga el año pasado, en un accidente carretero sin mayores consecuencias, se explica que agentes subalternos alteraron el parte para proteger la seguridad institucional de la fuerza pública -esto es, que revelar el nombre del hijo del general podría poner en peligro a la institución, un argumento muy similar al que usaron Carabineros y fuerzas armadas para negarse a juzgar o entregar a violadores de derechos humanos porque se pondría en riesgo la seguridad nacional.
Vale decir, en el mejor de los casos, que si los agentes cometen errores o delitos, es necesario ocultarlos y dejarlos impunes para mantener el prestigio y respeto de esas instituciones -una suerte de justificación y elogio de la impunidad.

Hay muchos en Carabineros y fuerzas armadas que comparten esta ideología criminal. El asesinato de Manuel ocurre en un contexto en que la fuerza pública emplea una violencia aberrante para disolver protestas sociales, lo que ha causado a menudo el asesinato de manifestantes en zonas indígenas y en el resto del país. Si no se modifica radicalmente la actual doctrina de Carabineros, estos crímenes volverán a ocurrir. No basta con separar a Gordon, aceptando su renuncia. Es necesario purgar Carabineros, deshacerse de sus elementos pinochetistas y de extrema derecha y simples psicópatas y proveer a la institución con una nueva doctrina en que el respeto de los derechos humanos sea central.
lísperguer

el mfc y el robo de bebés


Pruebas del plan sistemático para el robo de hijos de desaparecidos.
Argentina. "Vino la asistente del Movimiento y quedó encantada con el departamento. Conversamos mucho y me explicó que ella hace siete años que está en el Movimiento y nunca vio que entregaran niños con problemas de salud o malformaciones, que son muy sanitos y que a ella le llamaba la atención lo normal que son esos partos", decía un tramo de la carta que escribió la apropiadora de Catalina de Sanctis Ovando a su apropiador, el mayor Carlos Hidalgo Garzón. Abuelas de la Plaza de Mayo pidió que sea incorporada como prueba al juicio sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos y que Catalina declare para darle contexto. "La carta habla de un tipo de partos, como algo habitual, partos de los que estaba al tanto el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), y de una asignación previa de los bebés", explica el abogado Alan Iud, en alusión al valor del texto como posible prueba del "plan sistemático". Además, recuerda, se conocen otros casos de chicos apropiados entregados a través del MFC: Milagros Castelli Trotta y Belén Altamiranda Taranto. Belén declara este martes en el juicio ante el TOF6. Existe, además, una causa en trámite sobre el MFC a cargo del juez subrogante Marcelo Martínez de Giorgi, en la que se investiga la intervención de esta organización de la Iglesia en la entrega de hijos de desaparecidos ofreciendo la cobertura legal de una adopción o la inscripción como hijos biológicos. Iud, además, señaló que no es frecuente que se allanen las casas de los apropiadores. Pero el caso de Catalina demuestra "lo importante que es esa medida, ya que así fue como la Justicia encontró la carta en cuestión".
4 de septiembre de 2011
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