Blogia
mQh

derechos humanos

recuperan a hijo de desaparecido 2


[Victoria Ginzberg] "Pudimos revertir el plan macabro". Recuperó la identidad un niño, hoy un joven, que fue apropiado por el represor Bianco.
Hace más de veinte años, las Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron al médico militar y represor de Campo de Mayo Atilio Bianco por la apropiación de dos menores. La Justicia confirmó ahora que uno de ellos es el hijo de los desaparecidos Jorge Casariego y Norma Tato. El joven aceptó voluntariamente hacerse el análisis de ADN.
En 1985, las Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron al médico del Ejército Norberto Bianco como apropiador de hijos de desaparecidos. Una fuga a Paraguay, una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y una condena a doce años de prisión formaron parte de esa historia. Pero aun así, las identidades biológicas de Pablo y Carolina, los dos niños que el represor había criado, no habían sido develadas. Eso fue así hasta que Pablo, hoy un joven de 29 años, aceptó hacerse voluntariamente el estudio de ADN. De esta forma, se comprobó finalmente que es hijo de Norma Tato y Jorge Carlos Casariego. Ellos fueron secuestrados en abril de 1977 y fueron vistos en el centro clandestino de detención que funcionó en Campo de Mayo, donde Bianco atendió partos y se ocupó de "repartir bebés". "Después de más de veinte años de inclaudicable y tenaz lucha para restituir sus derechos a un bebé, hoy un joven, pudimos revertir el macabro plan de los genocidas. Pablo Hernán Casariego Tato es libre", dijeron las Abuelas en un comunicado.
Por este caso fue que el juez Roberto Marquevich ordenó el 9 de junio de 1998 que el dictador Jorge Rafael Videla volviera a prisión. Pero hace ya más de cinco años que la causa en la que se investigaba el origen de los chicos apropiados por Bianco y su mujer, Susana Wehrli, está cerrada. El represor fue condenado a doce años de prisión, aunque no estuvo mucho tiempo tras las rejas, porque la Justicia computó como tiempo de detención diez años que pasó mientras esperaba su extradición con una laxa prisión domiciliaria en Paraguay, donde se había fugado.
En 2001, la Cámara Federal de San Martín consideró que el delito de supresión de estado civil y la identidad de Pablo y Carolina estaba prescripto. De esta forma, impidió seguir investigando quiénes eran los padres de los niños. Pero el delito no había cesado, ya que los jóvenes no habían recuperado su identidad.
Las Abuelas de Plaza de Mayo no se resignaron. Una joven colaboradora del organismo contactó a Pablo y Carolina en Paraguay, donde vivían. Y en octubre de 2002 logró que Pablo accediera a realizar el estudio de ADN. El análisis se hizo en forma privada y reveló que los padres de quien había crecido como Bianco Wehrli eran Casariego y Tato. En noviembre del año pasado, las Abuelas, con la representación del abogado Luciano Hazan, consiguieron que la jueza de San Martín Sandra Arroyo Salgado y el secretario Walter Rodríguez reabrieran la causa judicial en base al derecho a la Verdad. Con la intervención de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, se pudo repetir el análisis de sangre, esta vez en el Banco Genético del Hospital Durand. Así, la Justicia confirmó formalmente la identidad de Pablo, que inició un proceso de acercamiento a su familia biológica.

La Familia
Norma Tato y Jorge Carlos Casariego se conocieron mientras trabajaban en el laboratorio Squibb. El era alto, de tez blanca y ojos claros y usaba anteojos. Estudió Química en la UBA, se casó con su prima Rosa María, tuvo dos hijos y luego se separó. Ella tenía ojos marrones, pelo castaño y nariz pequeña. Era maestra y también tenía dos hijos de un matrimonio anterior. Ambos militaban en Montoneros y vivían en un pequeño departamento cerca del Zoológico.
Norma fue secuestrada el 13 de abril de 1977, en su domicilio, frente a sus hijos, que fueron dejados con una vecina y luego entregados a su papá. Estaba embarazada de cinco meses y fue vista junto con Casariego en Campo de Mayo. Sobrevivientes de ese centro clandestino revelaron que dio a luz a mediados de agosto. Según los testimonios, el parto se hizo en condiciones precarias, sin asistencia médica, en una piecita ubicada junto al pabellón número 1. La mujer fue asistida por otra detenida. Veinticuatro horas después le sacaron al bebé. Y una semana más tarde fue "trasladada", es decir, asesinada. Unos días antes Jorge había tenido el mismo destino.

La Justicia
Las Abuelas comenzaron a seguir la pista de Bianco en 1984, a partir de informaciones anónimas, incluso de personas cercanas al represor, que aseguraban que Bianco y su mujer tenían niños que podían ser hijos de desaparecidos. Las denuncias se completaban con el dato de que la pareja no podía tener hijos y con el hecho de que el hombre se desempeñaba como médico en el hospital militar de Campo de Mayo.
Bianco no sólo es responsable por la apropiación de Pablo –la identidad de Carolina aún se desconoce–, sino también por su actuación como represor en Campo de Mayo, donde se registraron al menos 35 casos de mujeres embarazadas. Bianco era el encargado de la maternidad clandestina que funcionó en el hospital militar. Las denuncias señalaron a Bianco como quien llevaba a las mujeres a parir en el sector de Epidemiología de ese lugar y luego retiraba a los niños recién nacidos. Allí, después de dar a luz, las madres recibían una inyección para que no tuvieran leche.
Para evitar el análisis de sangre que confirmaría la identidad de los niños y lo llevaría a la cárcel, en 1986 Bianco se escapó con su mujer y los dos chicos a Paraguay, donde recibió el amparo de la dictadura de Alfredo Stroessner. Fueron localizados en 1987 en Asunción, donde los chicos iban a la escuela con el apellido Polimeni. El 23 de abril de ese año, la Justicia argentina pidió la extradición y la restitución de los niños bajo la tutela del juez. El trámite de extradición se demoró diez años y motivó la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A pesar de haberse comprometido a partir de un acuerdo en el organismo internacional, la Justicia paraguaya nunca hizo los exámenes genéticos a los chicos. Para conocer la verdad sobre Pablo hubo que esperar otros diez años.

Reclamo a Casación
El Consejo de la Magistratura solicitó a la Cámara de Casación un detalle sobre su actuación en las causas vinculadas con las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. El pedido se concretó el lunes y se hizo a partir de una propuesta de la diputada Diana Conti, presidenta de la Comisión de Disciplina y Acusación del organismo. Página/12 informó la semana pasada que la Cámara de Casación era considerada por los organismos de derechos humanos como uno de los principales obstáculos en el avance de los expedientes sobre la última dictadura. En ese tribunal hay más de cien recursos pendientes, algunos hace más de tres años. Uno de los planteos que deben resolver es el de la validez de la ley que anuló el Punto Final y Obediencia Debida, sobre el que ya se expidió la Corte Suprema. Además, varios casos que están por ir a juicio oral deben esperar por decisiones de Casación. Ahora, el tribunal deberá informar mensualmente sobre el estado de las causas y los jueces que intervienen. También tendrá que aclarar la fecha de ingreso de los expedientes.

21 de febrero de 2007
©página 12
rss

recuperan a hijo de desaparecido


‘Abuelas de Plaza de Mayo' recuperó a otro hijo de desaparecidos.
La organización humanitaria argentina Abuelas de Plaza de Mayo anunció hoy el hallazgo de otro hijo de desaparecidos durante la última dictadura, quien permaneció en manos de sus apropiadores desde mediados de los 70, cuando un golpe de estado implantó el terrorismo institucional en el país. El joven que hoy finalmente recuperó su verdadera identidad es el número 86 desde que Abuelas comenzó con su campaña, tras la restauración de la democracia argentina, en 1983.
Se trata de Pablo Casariego Tato, hijo de Norma Tato, quien fue secuestrada el 13 de abril de 1977 junto a su pareja, Jorge Casariego.
El matrimonio permaneció ilegalmente cautivo en el centro clandestino de detención y torturas denominado ‘El Campito', situado en la guarnición militar Campo de Mayo, en las afueras de Buenos Aires.
El niño nació en agosto de 1977 y fue apropiado por el médico mayor del ejército Norberto Atilio Bianco y su esposa, Nilda Susana Wehrli, según una investigación judicial de un tribunal argentino. Los apropiadores fugaron a Paraguay, pero fueron detenidos, extraditados, juzgados y condenados por la Justicia argentina, ante la gestión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El examen genético sobre Casariego Tato, cuyos resultados fueron difundidos hoy por ‘Abuelas', arrojó un 99,99 por ciento de certezas sobre su filiación.
"Después de 20 años de inclaudicable y tenaz lucha para restituir sus derechos a un bebé entonces, hoy un joven apropiado, pudimos revertir el macabro plan de los genocidas. Pablo Hernán Casariego Tato es Libre", anunció ‘Abuelas' mediante un comunicado remitido a la agencia ANSA.

20 de febrero de 2007
©la nación
rss

sospechosos errores de policía


[Mary Jordan] Comisión británica opina que policía debería ofrecer disculpas a familias musulmanas
Londres, Gran Bretaña. La policía londinense debería pedir excusas públicamente a dos familias musulmanas confundidas en un allanamiento anti-terrorista en el que un hombre fue herido a bala, declaró el martes una comisión independiente.
La Comisión Independiente de Quejas de la Policía estaba investigando el dramático allanamiento de dos casas al este de Londres en junio pasado, en el que participaron unos 250 agentes, algunos con uniformes especiales de protección contra materiales químicos. Agentes de policía dijeron más tarde que creían que en el lugar se estaba fabricando "un artefacto explosivo altamente peligroso que podía ser detonado por control remoto".
Dos hombres, Mohammed Abdul Kahar, 23, y su hermano Abul Koyair, 20, fueron arrestados, y Abdul Kahar resultó herido a bala en un hombro durante la escaramuza. Una semana más tarde, después de un extenso allanamiento de las casas, los dos hombres fueron dejados en libertad sin cargos.
Nueve familiares, incluyendo a niños y ancianos, también fueron llevados a la comisaría de policía, donde les tomaron muestras de ADN y las huellas digitales, acciones que la comisión calificó de "insensibles e innecesarias".
Aunque reprende a la policía por algunos de sus métodos, la comisión no recomendó medidas disciplinarias en conexión con el allanamiento, que ha enturbiado las relaciones entre la policía y muchos musulmanes.
Alf Hitchcock, subcomisario de policía, dijo a los periodistas que la policía ya había ofrecido excusas tres veces por el allanamiento y que lo volvería a hacer.
El llamado ‘allanamiento de Forest Gate', llamado así por el vecindario donde ocurrió, ha sido mencionado frecuentemente por líderes musulmanes, que dicen que muchos de los casi dos millones de musulmanes en Gran Bretaña se sienten como viviendo bajo sitio y creen que la policía los considera culpables.
Entre el 11 de septiembre de 2001 y fines de septiembre pasado, la policía detuvo a 1,140 personas acusándolas de delitos relacionados con el terrorismo y dejó en libertad sin cargos a 631, de acuerdo a estadísticas del ministerio del Interior. Sólo 38 han sido condenadas por delitos terroristas, y 98 están actualmente sometidas a juicio, de acuerdo al gobierno.
La policía dice que han estado bajo una extraordinaria presión para impedir atentados que podrían costar la vida a grandes cantidades de personas, especialmente después de que terroristas suicidas se mataran a sí mismos y a otros 52 pasajeros del metro y un autobús de Londres en julio de 2005.
En agosto pasado, la policía detuvo a 25 personas en una supuesta trama para hacer estallar aviones en vuelos transatlánticos; ocho de ellas fueron dejadas en libertad sin cargos. El mes pasado, nueves musulmanes fueron detenidos por su implicación en un presunto complot para secuestrar y decapitar a un musulmán que trabaja para el ejército británico; tres de ellos fueron dejados en libertad sin cargos.
Líderes musulmanes están cada vez más denunciando los errores de inteligencia de la policía y dicen que los agentes están deteniendo a gente inocente sobre bases rutinarias. Dicen que toda la comunidad musulmana es atacada cuando la policía hace redadas masivas en lugar de detener a sospechosos discretamente para ser interrogados.
Massoud Shadjareh, presidente de la Comisión Musulmana de Derechos Humanos de Londres, dijo en una entrevista que las numerosas detenciones de musulmanes que no resultan en la formulación de cargos "tiene efectos devastadores para las personas" y están "causando gran indignación" entre muchos musulmanes.
Dijo que casos como los de Forest Gate se están convirtiendo en normales, mencionando el daño permanente que causa a la comunidad musulmana la publicidad en torno a la manufactura de bombas químicas por Abdul Kahar y Koyair, pese a que la acusación policial resultó ser falsa.
Shadjareh calificó la conclusión del martes de que la policía debía ofrecer excusas, de "demasiado poco, demasiado tarde".
Abdul Kahar dijo a la BBC que estaba desilusionado por las conclusiones de la comisión. Dijo que nada justificaba el modo en que la policía había tratado a sus familiares, incluyendo a su padre de 61 años. "Él estaba semi-desnudo, y lo golpearon cuando estaba en el suelo", dijo Abdul Kahar.
En todas, las dos familias han entablado más de 150 demandas contra la policía. Deborah Glass, comisaria de la comisión, desechó casi todas las demandas, aunque dijo que la policía debió haber tratado mejor a los dos hombres y sus familiares detenidos.
"He concluido que la policía tiene razón en cuanto a que no hay que correr riesgos cuando se trata de la seguridad pública", dijo Glass. Pero agregó: "Pero la policía debe planear de manera más realista y considerar la posibilidad de que sus datos sean erróneos".

14 de febrero de 2007
20 de febrero de 2007
©washington post
©traducción mQh
rss

ascienden a agente homicida


Promovida policía que dirigió operativo en que murió brasileño Menezes.
Londres, Gran Bretaña. Una policía que dirigió el operativo en que murió Jean Charles de Menezes, el brasileño de 27 años ejecutado por error por Scotland Yard al día siguiente de los atentados fallidos de Londres en 2005, recibió una promoción, anunció el lunes la policía.
La comandante Cressida Dick, responsable del operativo en que agentes acribillaron a De Menezes el 22 de julio de 2005 en la estación de Stockwell, en el sur de Londres, ha sido promovida a asistente comisionada adjunta, el cuarto puesto más alto en la Policía Metropolitana de Londres.
"Al confirmar esta promoción, manifestamos claramente que la oficial goza de nuestra total confianza", indicó la policía británica.
Los familiares de De Menezes calificaron la noticia de la promoción de la controvertida responsable policial como "una nueva bofetada en la cara".
Los policías dispararon siete balazos contra el joven electricista tras confundirlo con un kamikaze al día siguiente de una ola de atentados fallidos y dos semanas después de las cuatro explosiones provocadas por islamistas suicidas en los transportes públicos londinenses, que dejaron 56 muertos y 700 heridos.
El anuncio de la promoción de la responsable policial coincidió con un reporte en primera plana del diario The Guardian, que destaca que oficiales de Scotland Yard no informaron al comisario de la policía, Ian Blair, que pensaban que se habían equivocado y que la persona muerta en la estación de Stockwell era inocente.
El diario afirma que el informe de la Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC), que aún no ha sido dado a conocer, ha concluido que oficiales de Scotland Yard sabían que los agentes antiterroristas no habían acribillado a un terrorista, sino a un inocente y que omitieron informar a su jefe.
Tras el incidente, el jefe de Scotland Yard afirmó en una conferencia de prensa que el hombre muerto en Stockwell estaba directamente relacionado con la investigación de los cuatro fallidos atentados perpetrados 24 horas antes en el transporte público londinense.
Blair aseguró en esa rueda de prensa que el hombre había rehusado obedecer las instrucciones de los policías, y que estaba vestido con ropa parecida a la usada por presuntos terroristas.
El diario recuerda además que Ian Blair se opuso a la indagación de la IPCC arguyendo que podría entorpecer la investigación policial sobre los fallidos atentados.
El informe de la IPCC va a ser divulgado lo más pronto dentro de un mes, indica el diario, que recalca que el hecho que el jefe de la policía desconociera los detalles de la muerte de Menezes podría dar armas a sus críticos para subrayar su falta de control sobre sus fuerzas y exigir su renuncia.

19 de febrero de 2007
©mi punto
rss

confesiones de un interrogador


[Eric Fair] Soldado cuenta por qué fracasó como ser humano en Iraq.
Amán, sin cara, me mira desde un rincón de un cuarto. Suplica que le ayude, pero tengo miedo de moverme. Empieza a llorar. Es un sonido lastimero, y me enferma. Grita, pero cuando despierto, me doy cuenta de que los gritos son míos.
Ese sueño, junto con un montón de otras pesadillas, me ha perseguido desde mi regreso de Iraq en el verano de 2004. Aunque el hombre en esta pesadilla particular no tiene cara, sé quién es. Participé en su interrogatorio en un centro de detención en Faluya. Yo era uno de los dos interrogadores civiles asignados a la división de interrogatorios [DIF] de la División Aerotransportada 82. Del hombre, cuyo nombre he olvidado, se sospechaba que era un colega de Khamis Sirhan al-Muhammad, el jefe del Partido Baaz en la provincia de Anbar que había sido capturado dos meses antes.
El interrogador jefe en la DIF me había dado instrucciones específicas: Durante mi turno de doce horas, tenía que impedir que el detenido durmiera, abriendo la puerta de su celda cada hora, obligándolo a pararse en un rincón y desnudarlo. Tres años más tarde las cosas son diferentes. Es raro que duerma sin recibir la visita nocturna de este hombre. Su recuerdo me acosa, como yo lo acosé a él antes.
A pesar de mis esfuerzos, no puedo ignorar los errores que cometí en el cuarto de interrogatorios en Faluya. Acaté un orden lamentable, fracasé a la hora de proteger a un prisionero bajo mi custodia, y fracasé en cuanto a defender las normas de la decencia humana. En lugar de eso, intimidé, degradé y humillé a un hombre que no se podía defender. Puse en peligro mis valores. Nunca me perdonaré por ello.
Las autoridades estadounidenses continúan insistiendo en que el maltrato de prisioneros en Abu Ghraib fueron incidentes aislados en un sistema de detención de otro modo ejemplar. Sin embargo, esa insistencia contrasta fuertemente con mi propia experiencia como interrogador en Iraq. Vi cómo los detenidos eran obligados a estar de pie toda una noche, desnudos, tiritando en sus frías celdas y suplicando ayuda a sus captores. Otros eran sometidos a largos períodos de aislamiento en sus cuartos negros como boca de lobo. La privación de alimento y de sueño eran comunes, junto a toda una variedad de maltratos físicos, incluyendo puñetazos y patadas. Técnicas agresivas, y de muchas maneras, abusivas, se usaban diariamente en Iraq, con la excusa de adquirir la inteligencia necesaria para poner fin a la resistencia. La furiosa violencia que vemos hoy es una evidencia de que esas tácticas nunca funcionaron. Mis recuerdos son evidencia de que esas tácticas eran terriblemente erróneas.
Aunque me sentía horrorizado por la conducta de mis amigos y colegas, no tenía coraje para enfrentarme al status quo. Era falta de carácter y eso, de muchos modos, me convertía en cómplice de lo que estaba ocurriendo. Me avergüenza ese fracaso, pero a medida que pasa el tiempo, y a medida que mis recuerdos de lo que vi en Iraq continúan infectando todos mis pensamientos, mi silencio me avergüenza todavía más.
Algunos pueden sugerir que no hay motivos para revivir la historia de las torturas en Iraq. Recordar esos errores sólo dañará a nuestro país, dirán. Pero la historia sugiere que debemos examinar esos errores cuidadosamente. El ambiente de una cárcel opresiva ha creado a algunos de los opositores más determinados. Los británicos aprendieron esa lección de Napoleón, los franceses de Ho Chi Minh, Europa de Hitler. El mundo está aprendiendo esa lección de nuevo, de Ayman al-Zawahiri. ¿Cuál es el legado de las cárceles opresivas en Iraq?
Hemos fracasado en cuanto a tratar adecuadamente los abusos de los detenidos iraquíes. Hombres como yo se han negado a contar nuestras historias, y nuestros líderes se han negado a reconocer la miríada de errores que han cometido. Pero si fracasamos en la solución de este problema, no podremos tener ninguna esperanza de éxito en Iraq. Independientemente de cuántos jóvenes americanos enviemos a la guerra, o de cuántos milicianos matemos, o de cuántos iraquíes adiestremos, o de cuánto dinero gastemos en la reconstrucción, no podemos escapar del daño que hemos causado a la gente de Iraq en nuestras prisiones.
Quiero desesperadamente seguir adelante con mi vida y borrar el recuerdo de mis experiencias en Iraq. Pero esos recuerdos y experiencias no me pertenecen. Pertenecen a la historia. Si estamos condenados a repetir la historia que olvidamos, ¿cuáles serán las consecuencias de la historia que nunca conocimos? Los ciudadanos y dirigentes de este país tienen la obligación de estudiar lo que pasó en las cabinas de interrogatorio, por desagradable que sea. La historia de Abu Ghraib no ha terminado. De muchos modos, todavía tenemos que abrir el libro.

El escritor sirvió en el ejército de 1995 a 2000 como lingüista en árabe y trabajó en Iraq como interrogador privado a principios de 2004. Su correo electrónico es iserictfair@comcast.net

9 de febrero de 2007
©washington post
©traducción mQh
rss

alemania acusa a agentes de la cia


[Craig Whitlock] Agentes de la CIA acusados de secuestros y apremios físicos.
Berlín, Alemania. El programa clandestino de la CIA para secuestrar a sospechosos de terrorismo y trasladarlos a lugares secretos para ser interrogados se desenmarañó algo más el miércoles cuando fiscales alemanes emitieron órdenes de detención para trece operativos de la CIA, por el secuestro de un ciudadano alemán en los Balcanes en diciembre de 2003.
Es el segundo caso en el que fiscales europeos presentan cargos contra empleados de la CIA implicados en operaciones de contraterrorismo. Fiscales italianos han acusado a 25 operativos de la CIA y a un oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos por el secuestro de un clérigo extremista en una calle de Milán en 2003, para trasladarlo al El Cairo, donde asegura que fue torturado.
Las autoridades policiales europeas reconocieron que es altamente improbable que algún agente de la CIA -la mayoría de los cuales trabaja encubiertamente, usando falsas identidades- sea aprehendido o extraditado de Estados Unidos. Pero las órdenes de detención, emitidas en Munich, marcan otro caso en el que desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, las actividades de la CIA en Europa han puesto a prueba las relaciones diplomáticas y subrayado las profundas diferencias entre Estados Unidos y sus aliados transatlánticos sobre cómo luchar contra el terrorismo.
Christian Schmidt-Sommerfeld, el fiscal jefe en Munich, dijo que los trece operativos de la CIA eran buscados por sospechas de haber secuestrado e infligido lesiones físicas a Khaled el-Masri, un ciudadano alemán de origen libanés. Masri dijo que fue detenido por guardias fronterizos el 31 de diciembre de 2003 cuando iba de vacaciones a Macedonia, y entregado a la CIA, que lo trasladó a una cárcel secreta en Afganistán, donde fue interrogado sobre sus presuntos lazos con extremistas musulmanes en Alemania.
Después de cinco meses en detención, período durante el cual, dijo, fue agredido físicamente, Masri fue devuelto a los Balcanes y dejado en una ladera en Albania, después de que sus secuestradores concluyeran aparentemente que se habían equivocado de hombre. Los fiscales alemanes dijeron que al principio tenían sospechas de la bizarra historia que les contó, pero que más tarde han corroborado muchas partes de su versión.
Robert Wood, portavoz de la embajada estadounidense en Berlín, se negó a hacer comentarios sobre las órdenes de detención, como hizo igualmente el portavoz del Departamento de Estado en Washington. La CIA tampoco quiso hacer comentarios.
Fiscales alemanes dijeron que recibieron una lista de operativos de la CIA que son sospechosos de estar implicados en la desaparición de Masri y de un periodista en España. De acuerdo a libros de registro de hoteles, el equipo del avión contratado en privado por la CIA que transportaba a Masri desde los Balcanes a Afganistán, había parado durante unos días en la isla balneario española de Palma de Mallorca.
Los fiscales en Munich no mencionaron por nombre a los sospechosos y dieron a conocer algunos otros detalles sobre la pesquisa. Pero Schmidt-Sommerfeld dijo que todos los sospechosos usaron apodos y que los investigadores estaban tratando de descubrir sus verdaderas identidades.
"Los análisis en curso se concentrarán, entre otras cosas, en determinar los detalles personales correctos de los sospechosos", dijo.
La red de televisión estatal alemana NDR, dio a conocer una lista de once hombres y dos mujeres que dijo son mencionados en las órdenes de detención. De acuerdo al canal, algunos de los sospechosos son pilotos de la Aero Contractors, una firma aeronáutica con sede en Smithfield, Carolina del Norte. Los datos de vuelo muestran que Aero operó el Boeing 737 que trasladó a Masri hasta Kabul el 24 de enero de 2004.
Aero Contractors fue mencionada como acusada en un denuncia presentada por Masri al tribunal federal.
Un empleado que respondió el teléfono en la sede de Aero dijo que no había nadie disponible para comentar las órdenes de detención.
En una rueda de prensa en Augsberg, Alemania, el abogado de Masri dijo que las órdenes de detención eran "un gran triunfo" y que su cliente estaba "muy satisfecho" con el resultado de la investigación. Al mismo tiempo, el abogado, Manfred Gnjidic, dijo que se daba cuenta de que era dudoso que las autoridades alemanas fueran capaces de identificar a algún sospechoso para llevarlo a juicio.
"Es una señal muy clara de que los poderes gobernantes en Alemania no tolerarán esta acción, esta acción criminal contra un ciudadano alemán y que señalará responsables", dijo Gnjidic.
Las órdenes de detención alemanas no son legalmente ejecutables en Estados Unidos, aunque los fiscales en Munich podrían tratar de detener a los sospechosos si viajan a otros países en la Unión Europea.
El gobierno alemán dijo que se había enterado del secuestro de Masri por Daniel R. Coats, entonces embajador estadounidense en Alemania, en mayo de 2004. Coats le contó a Otto Schily, entonces ministro del interior alemán, que Masri había sido detenido erróneamente, pero que se le había pagado para que guardara silencio, de acuerdo a funcionarios alemanes. Coats también pidió a Schily que lo considerara un asunto secreto. Masri ha negado haber recibido dinero.
Los funcionarios norteamericanos no han admitido públicamente ninguna culpa o responsabilidad. En diciembre de 2005, la canciller alemana Angela Merkel dijo que la ministro de relaciones exteriores norteamericana, Condoleezza Rice, reconoció en una reunión en Berlín que Masri había sido "detenido por error". Pero diplomáticos estadounidenses negaron que hubiera dicho eso.
Un año más tarde, cuando un periodista le preguntó en Washington si Estados Unidos debía ofrecer excusas a Masri, Rice se negó a hacerlo. "Hemos tratado de solucionar este asunto de modo responsable y, sabe usted, eso es todo lo que voy a decir sobre este caso", dijo.
Masri presentó una demanda contra la CIA, pero su denuncia fue desechada en mayo sobre la base de que podría perjudicar operaciones de la seguridad nacional. La demanda se encuentra en apelación.
Algunos detalles en torno a la desaparición de Masri siguen siendo turbios. El vendedor de coches con cola de caballo dijo que fue interrogado en Afganistán por un hombre llamado ‘Sam', que hablaba fluido alemán e insinuó que trabajaba para la inteligencia alemana. El gobierno alemán ha negado toda implicación en el secuestro o detención de Masri.
Johannes Jung, miembro del comité parlamentario alemán que ha estudiado el caso de Musri, dijo que las órdenes de detención envían un fuerte mensaje a Estados Unidos. El comité ha investigado los secuestros ilegales de otros dos ciudadanos alemanes, realizados por agentes del contraterrorismo norteamericano, una práctica conocida como ‘entrega extraordinaria'.
"Esta política de entregas tiene que terminar", dijo Jung, miembro del Partido Social-Demócrata. "Está totalmente fuera de control, y Estados Unidos necesita repensar su política a este respecto. No podíamos imaginar que esta política de entregas pudiera ser real, pero nos hemos enterado de que están ocurriendo de verdad".

Glenn Kessler y Julie Tate en Washington contribuyeron a este reportaje.

9 de febrero de 2007
©washington post
©traducción mQh
rss

difícil extradición de isabel perón


[Oscar Serrat] La ex presidente de Argentina declaró haber firmado un decreto que autorizaba el exterminio de los izquierdistas.
Buenos Aires, Argentina. La extradición de España de la ex presidente argentina, Isabel Perón, en el marco de la investigación de los asesinatos cometidos por un escuadrón de la muerte en los años setenta, tomará al menos un año, si del todo, dijo el lunes un juez federal.
El juez Norberto Oyarbide declaró que si el poder judicial en España resolvía contra la extradición de Perón, que vive en Madrid, exigiría un juicio en España como una opción de último recurso. Citó un tratado bilateral que, dijo, permitía ese procedimiento.
La tercera esposa del tres veces presidente Juan Domingo Perón, Isabel Perón gobernó Argentina tras la muerte del hombre fuerte, durante veinte caóticos meses, hasta el golpe de marzo de 1976.
El derrocamiento introdujo una dictadura de siete años, que lanzó una campaña contra la disidencia, conocida como la ‘guerra sucia'. Los informes policiales dicen que murieron o desaparecieron casi trece mil personas, mientras que grupos de derechos humanos calculan las víctimas en cercanas a treinta mil.
La detención de Perón, 75, antes este mes, marcó la extensión de las investigaciones sobre derechos humanos en Argentina, más allá de los crímenes de la época de las dictaduras, a escuadrones de la muerte que aterrorizaron al país antes del golpe de 1976.
Los fiscales dicen que al menos mil quinientas personas fueron matadas o desaparecieron como resultado de la Alianza Argentina Anticomunista o ‘Triple A', durante el gobierno de Perón, lo que algunos calificaron como los tempranos orígenes de la guerra sucia.
Interrogado sobre la posibilidad de un largo procedimiento de extradición en el caso de Perón, Oyarbide dijo a periodistas que el proceso podría tomar al menos un año "y quizás incluso más".
Perón declaró en Madrid en 1997, como testigo en un caso español que investigaba crímenes cometidos durante la dictadura militar. Dijo que recordaba haber aprobado una ley que autorizaba el ‘aniquilamiento' de los guerrilleros izquierdistas, pero no recordaba los detalles.
También dijo que no sabía nada sobre las violaciones de los derechos humanos, que empezaron durante su mandato y continuaron después del golpe.

29 de enero de 2007
©associated press
©traducción mQh
rss

secreto a voces


Una excusa menos para los represores. Eliminaron el secreto para información sobre crímenes de la dictadura.
El decreto, que reforma la Ley de Inteligencia Militar, destaca que ampararse en el secreto de estado "puede ser considerado como un intento de perpetuar la impunidad" y deja sin ese obstáculo a quienes quieran aportar información sobre las violaciones a los derechos humanos. Astiz había usado esa excusa al declarar en tribunales.
La chicana no pasó inadvertida. El miércoles pasado Alfredo Astiz había pedido ser liberado del secreto militar para poder declarar en la causa en la que se investiga la desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Ayer, la ministra de Defensa, Nilda Garré, anunció que el presidente había firmado un decreto que releva del secreto de estado que impone la Ley de Inteligencia Militar a "quienes integren o hayan integrado organismos de inteligencia, las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad, las fuerzas policiales o hayan sido funcionarios o personas alcanzadas por la obligación de guardar secreto", para casos vinculados a las violaciones a los derechos humanos. La única excepción en que se mantiene la obligación de guardar el secreto es en los casos de información vinculada con la "inteligencia estratégica militar".
Garré se presentó ayer en la sala de conferencias de Casa Rosada, luego de reunirse con el presidente Néstor Kirchner, con el jefe de gabinete, Alberto Fernández, y con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini. Todos ellos pusieron su firma al pie del decreto número 44.
La ministra señaló que el objetivo es "que no haya ningún tipo de impedimento" para que los jueces investiguen los crímenes de la dictadura. Sostuvo también que "la colisión que pueda haber entre razones de seguridad de la Nación y la búsqueda de justicia no debe transformarse en un obstáculo para el esclarecimiento de la verdad".
Desde su título, el decreto deja en claro que se libera el secreto exclusivamente en los casos de violación a los derechos humanos. El único impedimento explícito figura en el artículo 3. Allí se define que "en ningún caso las personas estarán autorizadas a revelar información de inteligencia estratégica militar".
La ministra de Defensa aseguró, desde la mesa que suelen ocupar los funcionarios para presentar las iniciativas de gobierno, que "la medida contribuirá a esclarecer las investigaciones por causas relacionadas con el terrorismo de estado" y que se trata de "una demostración más del compromiso profundo que tiene este gobierno de luchar contra la impunidad".
Andrea Pochak, subdirectora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), consideró que se trata de un hecho "positivo" ya que va en la línea de "allanar el camino a la Justicia". Pero no se mostró tan exultante como Garré. "No fue la existencia del secreto la razón por la que los militares no aportaron datos en las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos", explicó Pochak.
La subdirectora del CELS recordó que el secreto no era una excusa válida para ocultar o negar información sobre hechos aberrantes ya que hay fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que así lo señalan.
El decreto presentado ayer en la Rosada, que es una reforma a la Ley de Inteligencia Militar 25.520, retoma este punto ya que, en los fundamentos, destaca que ampararse en el secreto de estado "puede ser considerado como un intento de perpetuar la impunidad".
Pochak rescató que esta medida puede servir para que oficiales jóvenes, que no fueron actores directos de los hechos, pero que pueden contar con información, se sientan en mejores condiciones para colaborar con la Justicia. Como sucedió el año pasado cuando un "arrepentido" reveló que desde la base Almirante Zar, que la marina tiene en Trelew, se estaban realizando tareas de espionaje interior.
En el artículo primero del decreto se destaca que también son liberados de la obligación de guardar secreto "los funcionarios o personas alcanzadas por la Ley de Inteligencia Militar". Allí se está poniendo el acento en testigos y también en hechos ocurridos antes del golpe militar del 24 de marzo. Concretamente en la represión ilegal impulsada por la organización parapolicial Triple A, compuesta básicamente por agentes de inteligencia y personal que contaba con la protección del estado. De hecho, el decreto señala que no sólo alcanza a los casos ocurridos durante la dictadura, sino también "a los hechos que de cualquier manera se vincularen con el terrorismo de estado". Seguramente el tema no pasará inadvertido en la interna peronista. No fueron pocos los sectores que desde el peronismo le endilgaron al gobierno alentar las causas en las que se solicitó la detención de Isabel Perón, cuyo procesamiento formalizó ayer el juez federal Norberto Oyarbide. Este magistrado ya había calificado esos crímenes como imprescriptibles.
En su artículo 2, el decreto explicita que no sólo están liberados del secreto de estado los acusados sino también los testigos. Es decir "aquellos casos en que fueren llamados a prestar declaración testimonial cuando están obligados a decir verdad".
El miércoles pasado, cuando fue citado a ampliar su declaración por las desapariciones y asesinatos de las religiosas francesas y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Astiz le dijo al juez federal Sergio Torres que pidiera al jefe de la Armada, Jorge Godoy, y al presidente de la Nación que lo liberaran de guardar el secreto. Fue sólo una de las chicanas que presentó el represor, que fue echado de la Marina después de declarar que era "el hombre mejor preparado para matar a un político o a un periodista", pero que sigue arrestado en dependencias de esa fuerza.
Astiz también solicitó una pericia hidrográfica para desacreditar el hallazgo de los cuerpos de las Madres de Plaza de Mayo, que fue ratificado a través de un análisis de ADN. Y, en su primera declaración a la Justicia por estos hechos, descargó su culpa por los secuestros en supuestos agentes franceses infiltrados. El represor, que fue condenado en ausencia en Francia a cadena perpetua, intentó usar como justificación un documental de una periodista de ese país que rastreó el adoctrinamiento y entrenamiento que las tropas francesas dieron a los militares argentinos.
La chicana de Astiz tuvo poco vuelo.
Aunque posiblemente la respuesta del gobierno no genere una catarata de declaraciones, deja sin una excusa a los represores que mantienen el pacto de silencio en torno de los crímenes que cometieron durante el terrorismo de estado.

27 de enero de 2007
©página 12
rss