un asesino en serie
[Nicholas Riccardi y Alan Zarembo] Como Dennis Rader, la mayoría de los depredadores en serie están obsesionados por el control. Muchos sufrieron abusos, pero lo que los empuja, a ellos y no a otros, a cometer asesinatos es un misterio.
La confesión del asesino Dennis L. Rader el lunes fue una rara mirada pública en el espeluznante mundo de los asesinos en serie, un mundo lleno de tentadoras regularidades pero gobernado por una violencia que científicos y psicólogos no logran entender.
La mayoría de los asesinos en serie son fans de la publicidad. Pero los detalles de sus crímenes se discuten normalmente en la relativa privacidad de las entrevistas en la cárcel que en una corte abierta. Los términos que usó Rader para describir sus asesinatos sorprendieron al psicólogo del FBI, Clint Van Zandt.
"Está usando términos de los asesinos en serie", dijo Van Zandt. "Usa palabras que yo usaría frente a una clase de agentes del FBI o de agentes de policía hablando sobre asesinos en serie".
Las palabras de Rader no fue lo único que los criminalistas encontraron familiar. Su historia personal y su conducta fuertemente controlada encajaba con la mayoría de los asesinos en serie.
"Son tipos con una necesidad excesiva de poder, dominio y control", dijo Jack Levin, director del Centro sobre Violencia y Conflictos Brudnick, en la Universidad de Northeastern. Y no son capaces de satisfacerla, dijo, de ningún modo socialmente aceptable.
Incluso aunque décadas de estudios de campo y académicos han trazado el mapa de las cosas comunes entre asesinos en serie -la mayoría son hombres, sufrieron abusos de niños, están obsesionados con el poder y el prestigio- los expertos dijeron que están lejos de determinar qué los crea.
"Hay un montón de niños que sufren abusos y son abandonados", dijo Levin. "Tienen un sentido excepcional de impotencia, y crecen y lo compensan convirtiéndose en jefes y empresarios".
Otros, dijo, se transforman en asesinos, como BTK.
Los asesinos en serie tienden a vivir en los márgenes de la sociedad, se sienten desdeñados y pasados por alto. Rader, un ordenanza del ayuntamiento, fue incapaz de convertirse en poli; Ted Bundy, que mató a docenas de mujeres, fracasó en dos facultades de leyes. El caníbal Jeffrey Dahmer estaba estancado en un trabajo sin importancia en una fábrica de chocolates.
Dennis Nilsen, condenado en los años ochenta por el asesinato de 15 homosexuales, era un funcionario público en Londres, que a menudo amarraba la cabeza de sus víctimas a sillas y les daba charlas como las regulaciones de la burocracia.
La publicidad obtenida con sus crímenes compensa el abandono percibido.
Los asesinatos "son los logros fundamentales de sus vidas, los puntos más altos", dijo Elliott Leyton, profesor emérito de antropología de la Memorial University de Newfoundland y autor de Hunting Humans: The Rise of the Modern Multiple Murderer'. Los asesinatos, dijo, son narrados de manera típica, "del mismo modo que un artesano hablaría de un mueble hecho por él".
La necesidad de los asesinos en serie de controlar a sus víctimas fue escalofriantemente ilustrado por Rader. Siempre llevaba un pistola a los lugares de sus crímenes, pero sólo la usaba si la víctima trataba de escapar. Prefería matar de cerca, estrangulándolos.
"Gozan del contacto físico, les gusta apretar hasta el último suspiro", dijo Levin, que ha escrito varios libros sobre asesinos en serie. "Les encanta oír gritar a sus víctimas... el asesinato es casi incidental. El motivo es el poder".
Y, frecuentemente, también el sexo. Para muchos asesinos en serie, los impulsos sexuales se han asociado con la violencia, y la sensación de poder que entrega el asesinato va acompañada de una descarga erótica. Rader dijo que él mataba para satisfacer sus "fantasías sexuales", que no detalló en la corte el lunes.
Los asesinos a menudo son víctimas de traumas de infancia que han fundido el control con el sexo y la violencia.
Gary Ridgway, el asesino de Green River que mató a 48 mujeres antes de ser capturado en 2001, se meaba en la cama de niño. Su madre, a veces en un revelador camisón, lo arrastraba hasta la bañera, lo desnudaba y bañaba.
Ridgway estaba confundido por la mezcla de rabia, humillación, falta de control y el amor que sentía por su madre, teñido de erotismo, dijo Tomas Guillen, profesor de la Universidad de Seattle que ha estudiado las confesiones grabadas del asesino de Green River. "Estoy enfadado con mamá, y quiero matarla, pero la quiero" es la manera en que Guillen resumió los pensamientos de Ridway.
Muchas víctimas de asesinos en serie que no son parte de su mundo -en el caso de Ridway, las prostitutas.
Lo que distingue a Ridway y Rader de la mayoría de los demás, sin embargo, es que ambos tuvieron matrimonios largos, eran propietarios y asistían a la iglesia. La mayoría de esos criminales son tipos solitarios y vagabundos que tienen dificultades para mantener relaciones.
Muchos asesinos en serie también están conscientes de sus colegas. "Hemos arrestado a un montón de esos tipos, y todos tenían artículos sobre Ted Bundy en toda la casa", dijo Van Zandt. "Es la misma razón por la que los generales leen libros sobre otros generales -¿cómo tomaron ellos sus decisiones? ¿Qué harían ellos en la misma situación?"
A veces los asesinos se ponen competitivos. En los años ochenta, Dave Reichert, ahora parlamentario, era un detective que investigaba los asesinatos de Green River cuando recibió una carta de Bundy, que esperaba la ejecución en una penitenciaría de Florida.
Bundy le dijo al detective que él le daría acceso a la mente de un asesino en serie.
Reichert y un colega lo visitaron durante dos días y lo encontraron simpático. Pero su motivo para ofrecer ayuda estaba claro: Otro asesino estaba teniendo más fama que él. "Bundy ya no estaba en el centro de la atención", dijo Reichert. "Andaba buscando un modo de llamar la atención".
En su correspondencia con agentes de policía y la prensa antes de su captura, Rader mencionaba frecuentemente a otros asesinos en serie y exigía su mismo nivel de notoriedad. Una carta llena de errores ortográficos y de tipeo a un canal de televisión de Wichita en 1978 resumía su ansia de celebridad, junto con su incapacidad de explicar qué lo llevaba a matar.
"Tú no entiendes estas cosas porque no estás bajo la influencia del factor x", escribió. "Ese factor llevó a matar a Hijo de Sam, Jack el Destripador, Havery Glatman, el Estrangulador de Boston, el Dr. H.H. Holmes el Estrangulador de las Medias de Florida, el Estrangulador de Hillside, Ted de la Costa Oeste y muchos otros personajes infames... No hay ayuda, no hay cura, excepto la muerte o ser atrapado y encerrado".
Riccardi informó desde Denver y Zarembo desde Los Angeles.
28 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
La confesión del asesino Dennis L. Rader el lunes fue una rara mirada pública en el espeluznante mundo de los asesinos en serie, un mundo lleno de tentadoras regularidades pero gobernado por una violencia que científicos y psicólogos no logran entender.La mayoría de los asesinos en serie son fans de la publicidad. Pero los detalles de sus crímenes se discuten normalmente en la relativa privacidad de las entrevistas en la cárcel que en una corte abierta. Los términos que usó Rader para describir sus asesinatos sorprendieron al psicólogo del FBI, Clint Van Zandt.
"Está usando términos de los asesinos en serie", dijo Van Zandt. "Usa palabras que yo usaría frente a una clase de agentes del FBI o de agentes de policía hablando sobre asesinos en serie".
Las palabras de Rader no fue lo único que los criminalistas encontraron familiar. Su historia personal y su conducta fuertemente controlada encajaba con la mayoría de los asesinos en serie.
"Son tipos con una necesidad excesiva de poder, dominio y control", dijo Jack Levin, director del Centro sobre Violencia y Conflictos Brudnick, en la Universidad de Northeastern. Y no son capaces de satisfacerla, dijo, de ningún modo socialmente aceptable.
Incluso aunque décadas de estudios de campo y académicos han trazado el mapa de las cosas comunes entre asesinos en serie -la mayoría son hombres, sufrieron abusos de niños, están obsesionados con el poder y el prestigio- los expertos dijeron que están lejos de determinar qué los crea.
"Hay un montón de niños que sufren abusos y son abandonados", dijo Levin. "Tienen un sentido excepcional de impotencia, y crecen y lo compensan convirtiéndose en jefes y empresarios".
Otros, dijo, se transforman en asesinos, como BTK.
Los asesinos en serie tienden a vivir en los márgenes de la sociedad, se sienten desdeñados y pasados por alto. Rader, un ordenanza del ayuntamiento, fue incapaz de convertirse en poli; Ted Bundy, que mató a docenas de mujeres, fracasó en dos facultades de leyes. El caníbal Jeffrey Dahmer estaba estancado en un trabajo sin importancia en una fábrica de chocolates.
Dennis Nilsen, condenado en los años ochenta por el asesinato de 15 homosexuales, era un funcionario público en Londres, que a menudo amarraba la cabeza de sus víctimas a sillas y les daba charlas como las regulaciones de la burocracia.
La publicidad obtenida con sus crímenes compensa el abandono percibido.
Los asesinatos "son los logros fundamentales de sus vidas, los puntos más altos", dijo Elliott Leyton, profesor emérito de antropología de la Memorial University de Newfoundland y autor de Hunting Humans: The Rise of the Modern Multiple Murderer'. Los asesinatos, dijo, son narrados de manera típica, "del mismo modo que un artesano hablaría de un mueble hecho por él".
La necesidad de los asesinos en serie de controlar a sus víctimas fue escalofriantemente ilustrado por Rader. Siempre llevaba un pistola a los lugares de sus crímenes, pero sólo la usaba si la víctima trataba de escapar. Prefería matar de cerca, estrangulándolos.
"Gozan del contacto físico, les gusta apretar hasta el último suspiro", dijo Levin, que ha escrito varios libros sobre asesinos en serie. "Les encanta oír gritar a sus víctimas... el asesinato es casi incidental. El motivo es el poder".
Y, frecuentemente, también el sexo. Para muchos asesinos en serie, los impulsos sexuales se han asociado con la violencia, y la sensación de poder que entrega el asesinato va acompañada de una descarga erótica. Rader dijo que él mataba para satisfacer sus "fantasías sexuales", que no detalló en la corte el lunes.
Los asesinos a menudo son víctimas de traumas de infancia que han fundido el control con el sexo y la violencia.
Gary Ridgway, el asesino de Green River que mató a 48 mujeres antes de ser capturado en 2001, se meaba en la cama de niño. Su madre, a veces en un revelador camisón, lo arrastraba hasta la bañera, lo desnudaba y bañaba.
Ridgway estaba confundido por la mezcla de rabia, humillación, falta de control y el amor que sentía por su madre, teñido de erotismo, dijo Tomas Guillen, profesor de la Universidad de Seattle que ha estudiado las confesiones grabadas del asesino de Green River. "Estoy enfadado con mamá, y quiero matarla, pero la quiero" es la manera en que Guillen resumió los pensamientos de Ridway.
Muchas víctimas de asesinos en serie que no son parte de su mundo -en el caso de Ridway, las prostitutas.
Lo que distingue a Ridway y Rader de la mayoría de los demás, sin embargo, es que ambos tuvieron matrimonios largos, eran propietarios y asistían a la iglesia. La mayoría de esos criminales son tipos solitarios y vagabundos que tienen dificultades para mantener relaciones.
Muchos asesinos en serie también están conscientes de sus colegas. "Hemos arrestado a un montón de esos tipos, y todos tenían artículos sobre Ted Bundy en toda la casa", dijo Van Zandt. "Es la misma razón por la que los generales leen libros sobre otros generales -¿cómo tomaron ellos sus decisiones? ¿Qué harían ellos en la misma situación?"
A veces los asesinos se ponen competitivos. En los años ochenta, Dave Reichert, ahora parlamentario, era un detective que investigaba los asesinatos de Green River cuando recibió una carta de Bundy, que esperaba la ejecución en una penitenciaría de Florida.
Bundy le dijo al detective que él le daría acceso a la mente de un asesino en serie.
Reichert y un colega lo visitaron durante dos días y lo encontraron simpático. Pero su motivo para ofrecer ayuda estaba claro: Otro asesino estaba teniendo más fama que él. "Bundy ya no estaba en el centro de la atención", dijo Reichert. "Andaba buscando un modo de llamar la atención".
En su correspondencia con agentes de policía y la prensa antes de su captura, Rader mencionaba frecuentemente a otros asesinos en serie y exigía su mismo nivel de notoriedad. Una carta llena de errores ortográficos y de tipeo a un canal de televisión de Wichita en 1978 resumía su ansia de celebridad, junto con su incapacidad de explicar qué lo llevaba a matar.
"Tú no entiendes estas cosas porque no estás bajo la influencia del factor x", escribió. "Ese factor llevó a matar a Hijo de Sam, Jack el Destripador, Havery Glatman, el Estrangulador de Boston, el Dr. H.H. Holmes el Estrangulador de las Medias de Florida, el Estrangulador de Hillside, Ted de la Costa Oeste y muchos otros personajes infames... No hay ayuda, no hay cura, excepto la muerte o ser atrapado y encerrado".
Riccardi informó desde Denver y Zarembo desde Los Angeles.
28 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
cada vez más coca
[Sonni Efron] A pesar de los 5.4 billones de dólares gastados desde el año 2000, el cultivo de la coca sigue siendo alto en los Andes y el precio de la cocaína bajo en Estados Unidos.
Washington, Estados Unidos. El gobierno de Bush y sus aliados en el Congreso están preparándose para renovar el programa de erradicación de drogas en América Latina a pesar de algunas sombrías noticias: Los 5.4 billones de dólares gastados en el programa desde el año 2000 no han hecho mella en la disponibilidad de cocaína en las calles de Estados Unidos y los precios están más bajos que nunca.
Las cifras dadas a conocer por Naciones Unidas este mes muestran que el cultivo de coca en la región de los Andes aumentó en un 2 por ciento en 2004 a medida que las reducciones en Colombia eran neutralizadas por masivos aumentos en Perú y Bolivia. Y el independiente Servicio de Investigaciones del Congreso declaró la semana pasada que el programa anti-drogas no había tenido "ningún efecto" en el precio o en la pureza de las drogas en Estados Unidos.
Los hallazgos han encendido el escepticismo en el Congreso, donde los grupos conservadores han unido esfuerzos para cabildear contra la continuidad de su financiamiento. La Unión Nacional de Contribuyentes calificó el programa anti-drogas como "innecesario".
Sin embargo, el comité de la Cámara aprobó la semana pasada la petición del gobierno de 734.5 millones de dólares para el próximo año como parte de un proyecto de ley para ayuda exterior. El debate sobre el proyecto podría empezar incluso hoy. El presidente Bush puede también revelar un renovado compromiso de varios años para sus proyectos anti-drogas en Sudamérica este año cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe, un firme aliado de Estados Unidos, visite el país.
"Vamos en la dirección correcta y estamos ganando", dijo al Congreso el zar federal de las drogas John P. Walters, el mes pasado.
El Plan Colombia' -una campaña de 6 años de Washington y Bogotá para erradicar el tráfico de drogas, terminar con los más de 40 años de conflicto armado con los rebeldes y promover reformas económicas y legales en Colombia- expira este año. El gobierno de Bush quiere continuarlo, dijo un importante funcionario del ministerio de Asuntos Exteriores. "No hay ninguna intención de parte de nuestro gobierno de abandonar la lucha solamente porque es difícil".
Las negociaciones con Bogotá sobre los detalles de un segundo programa del Plan Colombia comenzará el próximo mes, dijo el funcionario.
Funcionarios de gobierno y algunos del Congreso dicen que el Plan Colombia ha obtenido algunos impresionantes éxitos. Los asesinatos, masacres de campesinos y otros ataques atribuidos al tráfico de drogas han disminuido agudamente desde 2002, y los secuestros se han reducido a la mitad, de acuerdo a cifras del ministerio colombiano de Defensa, incluso aunque este año ha presenciado una resurgencia de la violencia.
Las erradicaciones de cultivos de coca y las prohibiciones están cortando los beneficios de los paramilitares de extrema derecha y de los rebeldes izquierdistas de Colombia, dijo Walters este mes al Congreso.
Walters declaró que "la producción de cocaína en los Andes ha disminuido en un 29 por ciento desde 2001, y la producción de opio de Colombia se redujo a la mitad entre 2003 y 2004". Dijo que la razón por la que el precio y disponibilidad no se habían visto afectadas era el lapso de seis meses a un año que hay entre la temporada en que se cosechan las plantas de coca y el momento en que la cocaína se vende en las calles de Estados Unidos.
Los informes ponen la evaluación del gobierno en entredicho. Mientras que la producción de cocaína cayó un 11 por ciento en 2004 en Colombia, subió fuertemente en Perú con un 23 por ciento y en Bolivia, con un 35 por ciento, de acuerdo al informe de la Oficina de Fiscalización de Drogas y Prevención del Delito de Naciones Unidas. En general, el cultivo de coca en la región subió en un 2 por ciento, se lee en el estudio de Naciones Unidas.
"Las cifras de Naciones Unidas son demoledoras", dijo Adam Isacson del Centro de Política Internacional, que ha sostenido que las campañas de erradicación deben acompañarse de proyectos de desarrollo a gran escala para ofrecer a los campesinos modos alternativos de subsistencia.
"La erradicación, cuando no es acompañada por un desarrollo alternativo, no parece desalentar a los cocaleros de volver a intentarlo, porque simplemente no hay otras buenas opciones", dijo Isacson.
Los campesinos han respondido plantando todavía más coca, ocultándola debajo de árboles y entre otros cultivos, y utilizando especies de mayor rendimiento, dice el informe de Naciones Unidas.
Esté la campaña anti-drogas rindiendo sus frutos o no, el presupuesto de la ayuda exterior norteamericana está siendo repensada, especialmente ahora que la guerra en Iraq está costando más de 4 billones de dólares al mes y 379 billones de dólares de déficit que planea sobre el horizonte de 2006. Colombia, el quinto receptor más grande de ayuda norteamericana después de Iraq, Israel, Egipto y Afganistán, podría ser blanco de recortes.
El Servicio de Investigaciones del Congreso calcularon los gastos de los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa en la Iniciativa Andina contra el Narcotráfico en 5.4 billones de dólares desde el 2000. Aunque los programas de ayuda contra el narcotráfico en Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Panamá y Venezuela, Colombia ha recibido la mayor parte del dinero, unos 4.5 billones de dólares. "Aunque ha habido progresos mensurables en la seguridad interna de Colombia, como se desprende de la disminución de la violencia, y en la erradicación de plantaciones de coca, no han afectado el precio, pureza o disponibilidad de la cocaína y heroína en Estados Unidos", dice el informe de la agencia de investigaciones.
El informe dice que Colombia no está más cerca de poner fin a décadas de conflicto armado. La conservadora Unión Nacional de Contribuyentes llamó la semana pasada a reducir o eliminar el programa.
"Según todos los criterios verificables, la efectividad del Plan Colombia es dudosa", dijo Paul Gessing, director de asuntos de gobierno del grupo anti-impuestos. "Es el gasto innecesario más grande del contribuyente".
Los liberales también sostienen que el programa es un despilfarro. El parlamentario James P. McGovern (demócrata de Massachusetts) piensa proponer una enmienda al proyecto de ayuda exterior que rebajaría en 100 millones de dólares la ayuda militar y de seguridad norteamericana a Colombia.
Un importante asesor en política exterior del gobierno norteamericano, que habló a condición de mantener el anonimato por miedo a ser excluido de las discusiones del gobierno sobre política exterior, estuvo de acuerdo con mucho de la crítica.
"Es una completa pérdida de dinero", dijo el asesor. "Tenemos que volver a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo en Colombia?"
Agregó: "Lo esencial no es cuánto producen o cuánto erradicamos, lo esencial es que hay suficiente oferta para satisfacer la demanda en Estados Unidos, y siempre hay... Los traficantes están siempre un paso más adelante que nosotros".
El Plan Colombia empezó durante el gobierno de Clinton fundamentalmente para combatir el tráfico de drogas. Pero después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Bush enfatizó la lucha contra el terrorismo y la seguridad regional.
Mientras algunos conservadores quieren terminar con ayuda para Colombia, muchos demócratas quieres gastar menos en sus militares y más en desarrollo económico rural. Los críticos demócratas también se preguntan si Estados Unidos cuenta o no con un plan de retirada de Colombia.
Después de cinco años de financiamiento norteamericano, los asesores militares norteamericanos todavía están adiestrando a tropas colombianas y compañías americanas todavía siendo pagadas para mantener caros helicópteros Black Hawk norteamericanos, dijo Farr.
"Mire toda la atención que se presta a la construcción de la capacidad local de Iraq antes de que podamos marcharnos", dijo Farr. "Es por eso que estamos perdiendo la guerra contra las drogas: porque no estamos desarrollando la capacidad de esos países de solucionar sus propios problemas".
28 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. El gobierno de Bush y sus aliados en el Congreso están preparándose para renovar el programa de erradicación de drogas en América Latina a pesar de algunas sombrías noticias: Los 5.4 billones de dólares gastados en el programa desde el año 2000 no han hecho mella en la disponibilidad de cocaína en las calles de Estados Unidos y los precios están más bajos que nunca.Las cifras dadas a conocer por Naciones Unidas este mes muestran que el cultivo de coca en la región de los Andes aumentó en un 2 por ciento en 2004 a medida que las reducciones en Colombia eran neutralizadas por masivos aumentos en Perú y Bolivia. Y el independiente Servicio de Investigaciones del Congreso declaró la semana pasada que el programa anti-drogas no había tenido "ningún efecto" en el precio o en la pureza de las drogas en Estados Unidos.
Los hallazgos han encendido el escepticismo en el Congreso, donde los grupos conservadores han unido esfuerzos para cabildear contra la continuidad de su financiamiento. La Unión Nacional de Contribuyentes calificó el programa anti-drogas como "innecesario".
Sin embargo, el comité de la Cámara aprobó la semana pasada la petición del gobierno de 734.5 millones de dólares para el próximo año como parte de un proyecto de ley para ayuda exterior. El debate sobre el proyecto podría empezar incluso hoy. El presidente Bush puede también revelar un renovado compromiso de varios años para sus proyectos anti-drogas en Sudamérica este año cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe, un firme aliado de Estados Unidos, visite el país.
"Vamos en la dirección correcta y estamos ganando", dijo al Congreso el zar federal de las drogas John P. Walters, el mes pasado.
El Plan Colombia' -una campaña de 6 años de Washington y Bogotá para erradicar el tráfico de drogas, terminar con los más de 40 años de conflicto armado con los rebeldes y promover reformas económicas y legales en Colombia- expira este año. El gobierno de Bush quiere continuarlo, dijo un importante funcionario del ministerio de Asuntos Exteriores. "No hay ninguna intención de parte de nuestro gobierno de abandonar la lucha solamente porque es difícil".
Las negociaciones con Bogotá sobre los detalles de un segundo programa del Plan Colombia comenzará el próximo mes, dijo el funcionario.
Funcionarios de gobierno y algunos del Congreso dicen que el Plan Colombia ha obtenido algunos impresionantes éxitos. Los asesinatos, masacres de campesinos y otros ataques atribuidos al tráfico de drogas han disminuido agudamente desde 2002, y los secuestros se han reducido a la mitad, de acuerdo a cifras del ministerio colombiano de Defensa, incluso aunque este año ha presenciado una resurgencia de la violencia.
Las erradicaciones de cultivos de coca y las prohibiciones están cortando los beneficios de los paramilitares de extrema derecha y de los rebeldes izquierdistas de Colombia, dijo Walters este mes al Congreso.
Walters declaró que "la producción de cocaína en los Andes ha disminuido en un 29 por ciento desde 2001, y la producción de opio de Colombia se redujo a la mitad entre 2003 y 2004". Dijo que la razón por la que el precio y disponibilidad no se habían visto afectadas era el lapso de seis meses a un año que hay entre la temporada en que se cosechan las plantas de coca y el momento en que la cocaína se vende en las calles de Estados Unidos.
Los informes ponen la evaluación del gobierno en entredicho. Mientras que la producción de cocaína cayó un 11 por ciento en 2004 en Colombia, subió fuertemente en Perú con un 23 por ciento y en Bolivia, con un 35 por ciento, de acuerdo al informe de la Oficina de Fiscalización de Drogas y Prevención del Delito de Naciones Unidas. En general, el cultivo de coca en la región subió en un 2 por ciento, se lee en el estudio de Naciones Unidas.
"Las cifras de Naciones Unidas son demoledoras", dijo Adam Isacson del Centro de Política Internacional, que ha sostenido que las campañas de erradicación deben acompañarse de proyectos de desarrollo a gran escala para ofrecer a los campesinos modos alternativos de subsistencia.
"La erradicación, cuando no es acompañada por un desarrollo alternativo, no parece desalentar a los cocaleros de volver a intentarlo, porque simplemente no hay otras buenas opciones", dijo Isacson.
Los campesinos han respondido plantando todavía más coca, ocultándola debajo de árboles y entre otros cultivos, y utilizando especies de mayor rendimiento, dice el informe de Naciones Unidas.
Esté la campaña anti-drogas rindiendo sus frutos o no, el presupuesto de la ayuda exterior norteamericana está siendo repensada, especialmente ahora que la guerra en Iraq está costando más de 4 billones de dólares al mes y 379 billones de dólares de déficit que planea sobre el horizonte de 2006. Colombia, el quinto receptor más grande de ayuda norteamericana después de Iraq, Israel, Egipto y Afganistán, podría ser blanco de recortes.
El Servicio de Investigaciones del Congreso calcularon los gastos de los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa en la Iniciativa Andina contra el Narcotráfico en 5.4 billones de dólares desde el 2000. Aunque los programas de ayuda contra el narcotráfico en Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Panamá y Venezuela, Colombia ha recibido la mayor parte del dinero, unos 4.5 billones de dólares. "Aunque ha habido progresos mensurables en la seguridad interna de Colombia, como se desprende de la disminución de la violencia, y en la erradicación de plantaciones de coca, no han afectado el precio, pureza o disponibilidad de la cocaína y heroína en Estados Unidos", dice el informe de la agencia de investigaciones.
El informe dice que Colombia no está más cerca de poner fin a décadas de conflicto armado. La conservadora Unión Nacional de Contribuyentes llamó la semana pasada a reducir o eliminar el programa.
"Según todos los criterios verificables, la efectividad del Plan Colombia es dudosa", dijo Paul Gessing, director de asuntos de gobierno del grupo anti-impuestos. "Es el gasto innecesario más grande del contribuyente".
Los liberales también sostienen que el programa es un despilfarro. El parlamentario James P. McGovern (demócrata de Massachusetts) piensa proponer una enmienda al proyecto de ayuda exterior que rebajaría en 100 millones de dólares la ayuda militar y de seguridad norteamericana a Colombia.
Un importante asesor en política exterior del gobierno norteamericano, que habló a condición de mantener el anonimato por miedo a ser excluido de las discusiones del gobierno sobre política exterior, estuvo de acuerdo con mucho de la crítica.
"Es una completa pérdida de dinero", dijo el asesor. "Tenemos que volver a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo en Colombia?"
Agregó: "Lo esencial no es cuánto producen o cuánto erradicamos, lo esencial es que hay suficiente oferta para satisfacer la demanda en Estados Unidos, y siempre hay... Los traficantes están siempre un paso más adelante que nosotros".
El Plan Colombia empezó durante el gobierno de Clinton fundamentalmente para combatir el tráfico de drogas. Pero después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Bush enfatizó la lucha contra el terrorismo y la seguridad regional.
Mientras algunos conservadores quieren terminar con ayuda para Colombia, muchos demócratas quieres gastar menos en sus militares y más en desarrollo económico rural. Los críticos demócratas también se preguntan si Estados Unidos cuenta o no con un plan de retirada de Colombia.
Después de cinco años de financiamiento norteamericano, los asesores militares norteamericanos todavía están adiestrando a tropas colombianas y compañías americanas todavía siendo pagadas para mantener caros helicópteros Black Hawk norteamericanos, dijo Farr.
"Mire toda la atención que se presta a la construcción de la capacidad local de Iraq antes de que podamos marcharnos", dijo Farr. "Es por eso que estamos perdiendo la guerra contra las drogas: porque no estamos desarrollando la capacidad de esos países de solucionar sus propios problemas".
28 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
miembro del klan a prisión
[Emily Wagster] Ex miembro del Ku Klux Klan es condenado a 60 años de prisión por el caso de Arde Mississippi'. Killen no muestra remordimiento por el asesinato de tres activistas.
Filadelfia, Estados Unidos. El jueves fue llevado en silla de ruedas ante el juez el ex miembro del Ku Klux Klan Edgar Ray Killen, una reliquia de 80 años del odioso pasado de Mississippi, y sentenciado a 60 años de prisión por los asesinatos en 1964 de tres voluntarios de derechos civiles.
Killen estuvo sentado en su silla de ruedas, con el amarillo uniforme de los reclusos y miró directamente hacia delante, sin expresión. No mostró estar arrepentido y no se explicó cuando el juez Marcus Gordon lo condenó a la máxima pena -cerrando así uno de los capítulos más terribles del movimiento para poner fin a la segregación en el Sur.
"Toda vida tiene valor. Toda vida es igual de valiosa que otra, y he tomado esto en consideración", dijo el juez. "Las tres vidas debieron haber sido respetadas y tratadas con equidad".
Al imponer la pena de cárcel, Gordon observó que alguna gente "diría que una sentencia de 10 años es igual a una condena de por vida".
El juez preguntó si Killen tenía algo que decir.
"No, su señoría", dijo.
Killen, un predicador bautista y dueño de un aserradero, fue condenado por el homicidio, el martes hace exactamente 41 años, del asesinato de los tres voluntarios de derechos civiles cuando trabajaban en Mississippi para inscribir a los negros en el electorado. Killen ha estado en una silla de ruedas desde que se quebró sus piernas en un accidente.
Las víctimas -el negro de Mississippi, James Chaney, y los blancos de Nueva York, Michael Schwerner y Andrew Goodman- fueron golpeadas y matadas a balazos por miembros del Klan. Sus cuerpos fueron encontrados 44 días después, enterrados en un embalse de arcilla. Testigos dijeron que Killen reunió a los miembros del Klan para que interceptaran a los tres hombres y ayudaran a enterrar los cuerpos con una excavadora.
Los asesinatos hicieron la primera plana en todo el país, exponiendo la profundidad de la resistencia sureña a la integración, y ayudó a acelerar la aprobación de la histórica Ley de Derechos Civiles de 1964. El caso fue llevado al cine en 1988 con la película Arde Mississipi'.
Durante la sentencia, más de 25 agentes de policía armados hicieron guardia junto a las paredes de la sala del tribunal con paneles de roble, con 200 sillas. Los familiares de Killen estaban a un lado de la sala, y las familias de las víctimas, en otro.
La viuda de Schwerner, Rita Schwerner Bender, parpadeó y asintió ligeramente cuando Gordon leyó cada sentencia. Se acercó a su marido, Bill Bender, y él apretó firmemente su mano.
"Quiero agradecer a Dios que hayamos podido ver hoy al predicador Killen con uniforme de preso cuando lo llevaban del tribunal a la cárcel", dijo el hermano menor de Chaney, Ben Chaney.
La esposa de Killen, Betty Jo, cruzó la línea de seguridad para dar tres besos a su marido antes de que lo sacaran de la sala. El abogado de la defensa James McYntire dijo que las últimas palabras de Killen fueron: "Nos veremos".
Killen será trasladado a la prisión del estado en las afueras de Jackson, donde será sometido a confinamiento solitario, dijo Jim Hood, el fiscal general de Mississippi. Dijo que Killen debía cumplir al menos un tercio de su sentencia -20 años- antes de poder salir en libertad bajo palabra.
Hood dijo que Killen no había manifestado ningún remordimiento.
"No sé en qué punto se habrá dado cuenta de que no se irá al cielo, a menos que confiese lo que ha hecho y pida perdón", dijo Hood.
Killen fue juzgado en 1967 por cargos federales de violación de los derechos civiles de las víctimas. Pero el jurado -todos blancos- no pudo dictar veredicto porque uno de los miembros dijo que podía condenar a un predicador. Siete otros fueron condenados, pero ninguno estuvo en prisión más de seis.
Killen es la única persona que ha sido acusada de asesinato en este caso. Pero el jurado de nueve blancos y tres negros lo condenaron por la acusación menor de homicidio.
El juez lo sentenció a 20 años por cada cargo y dijo que los términos serán consecutivos.
El abogado de Killen dijo que argumentará en la apelación que el jurado no debería haber considerado el asesinato.
27 de junio de 2005
23 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Filadelfia, Estados Unidos. El jueves fue llevado en silla de ruedas ante el juez el ex miembro del Ku Klux Klan Edgar Ray Killen, una reliquia de 80 años del odioso pasado de Mississippi, y sentenciado a 60 años de prisión por los asesinatos en 1964 de tres voluntarios de derechos civiles.Killen estuvo sentado en su silla de ruedas, con el amarillo uniforme de los reclusos y miró directamente hacia delante, sin expresión. No mostró estar arrepentido y no se explicó cuando el juez Marcus Gordon lo condenó a la máxima pena -cerrando así uno de los capítulos más terribles del movimiento para poner fin a la segregación en el Sur.
"Toda vida tiene valor. Toda vida es igual de valiosa que otra, y he tomado esto en consideración", dijo el juez. "Las tres vidas debieron haber sido respetadas y tratadas con equidad".
Al imponer la pena de cárcel, Gordon observó que alguna gente "diría que una sentencia de 10 años es igual a una condena de por vida".
El juez preguntó si Killen tenía algo que decir.
"No, su señoría", dijo.
Killen, un predicador bautista y dueño de un aserradero, fue condenado por el homicidio, el martes hace exactamente 41 años, del asesinato de los tres voluntarios de derechos civiles cuando trabajaban en Mississippi para inscribir a los negros en el electorado. Killen ha estado en una silla de ruedas desde que se quebró sus piernas en un accidente.
Las víctimas -el negro de Mississippi, James Chaney, y los blancos de Nueva York, Michael Schwerner y Andrew Goodman- fueron golpeadas y matadas a balazos por miembros del Klan. Sus cuerpos fueron encontrados 44 días después, enterrados en un embalse de arcilla. Testigos dijeron que Killen reunió a los miembros del Klan para que interceptaran a los tres hombres y ayudaran a enterrar los cuerpos con una excavadora.
Los asesinatos hicieron la primera plana en todo el país, exponiendo la profundidad de la resistencia sureña a la integración, y ayudó a acelerar la aprobación de la histórica Ley de Derechos Civiles de 1964. El caso fue llevado al cine en 1988 con la película Arde Mississipi'.
Durante la sentencia, más de 25 agentes de policía armados hicieron guardia junto a las paredes de la sala del tribunal con paneles de roble, con 200 sillas. Los familiares de Killen estaban a un lado de la sala, y las familias de las víctimas, en otro.
La viuda de Schwerner, Rita Schwerner Bender, parpadeó y asintió ligeramente cuando Gordon leyó cada sentencia. Se acercó a su marido, Bill Bender, y él apretó firmemente su mano.
"Quiero agradecer a Dios que hayamos podido ver hoy al predicador Killen con uniforme de preso cuando lo llevaban del tribunal a la cárcel", dijo el hermano menor de Chaney, Ben Chaney.
La esposa de Killen, Betty Jo, cruzó la línea de seguridad para dar tres besos a su marido antes de que lo sacaran de la sala. El abogado de la defensa James McYntire dijo que las últimas palabras de Killen fueron: "Nos veremos".
Killen será trasladado a la prisión del estado en las afueras de Jackson, donde será sometido a confinamiento solitario, dijo Jim Hood, el fiscal general de Mississippi. Dijo que Killen debía cumplir al menos un tercio de su sentencia -20 años- antes de poder salir en libertad bajo palabra.
Hood dijo que Killen no había manifestado ningún remordimiento.
"No sé en qué punto se habrá dado cuenta de que no se irá al cielo, a menos que confiese lo que ha hecho y pida perdón", dijo Hood.
Killen fue juzgado en 1967 por cargos federales de violación de los derechos civiles de las víctimas. Pero el jurado -todos blancos- no pudo dictar veredicto porque uno de los miembros dijo que podía condenar a un predicador. Siete otros fueron condenados, pero ninguno estuvo en prisión más de seis.
Killen es la única persona que ha sido acusada de asesinato en este caso. Pero el jurado de nueve blancos y tres negros lo condenaron por la acusación menor de homicidio.
El juez lo sentenció a 20 años por cada cargo y dijo que los términos serán consecutivos.
El abogado de Killen dijo que argumentará en la apelación que el jurado no debería haber considerado el asesinato.
27 de junio de 2005
23 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
atacan a lesbianas
[Courtney Flynn] Dos hombres acusados de agresiones contra pareja lesbiana.
Un residente de Winnetka con vínculos con el supremacista blanco Matt Hale ha sido acusado de agredir a dos adolescentes después de que le dijeran que eran lesbianas, dijeron los fiscales el viernes.
Patrick Langballe, 29, del bloque 1400 de la Avenida de Asbury, en Winnetka, fue acusado junto a Aaron Rush, 20, de Green Bay, de cometer el 16 de junio un delito de odio, asalto a mano armada, agresión graves y uso ilegal de armas, contra las niñas de 17 y 18, de Beach State Park, cerca de Zion.
Los hombres fueron detenidos el jueves cerca de Gurnee, por detectives de la oficina del sheriff del condado de Lake. En una audiencia el viernes, se fijó la fianza en 1 millón de dólares para Langballe y 1.5 millones de dólares para Rush, dijeron los fiscales. Los hombres están detenidos en la Cárcel del Condado de Lake.
Deben presentarse ante la corte este 18 de julio.
"No puedes usar la fuerza física para demostrar tu descontento con el estilo de vida de los otros", dijo el fiscal del condado de Lake, Matt Chancey.
Langballe fue condenado en noviembre de 2000 de un delito de odio después de que dirigiera a un grupo de adolescentes que hacían pintadas de suásticas y lemas raciales en varios edificios, incluyendo un templo en Northfield.
En el ataque de la semana pasada, las niñas, que son del área de Milwaukee, dijeron a detectives que conocieron a Langballe y Rush cerca de una parada de buses en Milwaukee. Tenían amigos comunes y decidieron acampar en el parque con amigos de los hombres, dijo Chancey.
Hacia las 3 de la tarde Rush hizo avances sexuales a una de las chicas, que le dijo que estaba teniendo una relación lesbiana con otra niña y que "no les gustaban los hombres desde un punto de visto amoroso", de acuerdo a un comunicado de prensa del sheriff.
Langballe y Rush dijeran a las niñas que eran miembros de la nación nazi y que "los homosexuales y lesbianas no eran mejores que judíos y negros", dice Chancey.
Langballe y Rush sacaron algunas de las ropas de las niñas de su coche y las quemaron, dijeron las autoridades. Las niñas se asustaron y huyeron, pero volvieron a los cinco minutos cuando se dieron cuenta de que tenían algunas cosas que eran de los hombres, dijeron las autoridades.
Langballe y Rush golpearon a las niñas y las amenazaron con un mazo y un cuchillo, y les robaron el dinero, las tarjetas de crédito, una cámara y móviles, dijo Chancey. Rush sacó un cuchillo y amenazó con matar a una de las niñas, dijeron las autoridades.
Una de las niñas sufrió heridas leves en su cara, brazos y piernas, dijeron funcionarios.
Los hombres tenían en su posesión varios ítemes nazis y parafernalia de los neo-nazis blancos cuando fueron detenidos, informaron las autoridades.
A la autora de puede escribir a: cflynn@tribune.com
25 de junio de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
Un residente de Winnetka con vínculos con el supremacista blanco Matt Hale ha sido acusado de agredir a dos adolescentes después de que le dijeran que eran lesbianas, dijeron los fiscales el viernes.Patrick Langballe, 29, del bloque 1400 de la Avenida de Asbury, en Winnetka, fue acusado junto a Aaron Rush, 20, de Green Bay, de cometer el 16 de junio un delito de odio, asalto a mano armada, agresión graves y uso ilegal de armas, contra las niñas de 17 y 18, de Beach State Park, cerca de Zion.
Los hombres fueron detenidos el jueves cerca de Gurnee, por detectives de la oficina del sheriff del condado de Lake. En una audiencia el viernes, se fijó la fianza en 1 millón de dólares para Langballe y 1.5 millones de dólares para Rush, dijeron los fiscales. Los hombres están detenidos en la Cárcel del Condado de Lake.
Deben presentarse ante la corte este 18 de julio.
"No puedes usar la fuerza física para demostrar tu descontento con el estilo de vida de los otros", dijo el fiscal del condado de Lake, Matt Chancey.
Langballe fue condenado en noviembre de 2000 de un delito de odio después de que dirigiera a un grupo de adolescentes que hacían pintadas de suásticas y lemas raciales en varios edificios, incluyendo un templo en Northfield.
En el ataque de la semana pasada, las niñas, que son del área de Milwaukee, dijeron a detectives que conocieron a Langballe y Rush cerca de una parada de buses en Milwaukee. Tenían amigos comunes y decidieron acampar en el parque con amigos de los hombres, dijo Chancey.
Hacia las 3 de la tarde Rush hizo avances sexuales a una de las chicas, que le dijo que estaba teniendo una relación lesbiana con otra niña y que "no les gustaban los hombres desde un punto de visto amoroso", de acuerdo a un comunicado de prensa del sheriff.
Langballe y Rush dijeran a las niñas que eran miembros de la nación nazi y que "los homosexuales y lesbianas no eran mejores que judíos y negros", dice Chancey.
Langballe y Rush sacaron algunas de las ropas de las niñas de su coche y las quemaron, dijeron las autoridades. Las niñas se asustaron y huyeron, pero volvieron a los cinco minutos cuando se dieron cuenta de que tenían algunas cosas que eran de los hombres, dijeron las autoridades.
Langballe y Rush golpearon a las niñas y las amenazaron con un mazo y un cuchillo, y les robaron el dinero, las tarjetas de crédito, una cámara y móviles, dijo Chancey. Rush sacó un cuchillo y amenazó con matar a una de las niñas, dijeron las autoridades.
Una de las niñas sufrió heridas leves en su cara, brazos y piernas, dijeron funcionarios.
Los hombres tenían en su posesión varios ítemes nazis y parafernalia de los neo-nazis blancos cuando fueron detenidos, informaron las autoridades.
A la autora de puede escribir a: cflynn@tribune.com
25 de junio de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
marxistas de nueva york
[Michael Slackman] Políticos marginales pasan a la normalidad.
Hace más de diez años, cuando Fred Newman y Leonora Fulani adoptaron la ideología marxista, no pudieron ni siquiera convencer al reverendo Al Sharpton de que postulara bajo la bandera de su marginal partido político en las elecciones de 1992 para el Senado.
Sharpton, que quiere ganar más legitimidad como candidato, empezó a distanciarse de los dos y de su Partido de la Nueva Alianza, a medida que preguntas sobre su pasada asociación con ellos amenazara con socavar su campaña y su credibilidad.
Pero en los últimos años, los doctores Fulani y Newman han encontrado a muchos de los más importantes líderes políticos cortejando ansiosamente su última organización, el Partido de la Independencia de Nueva York.
Con el partido, Fulani y Newman, que eran considerados personajes excéntricos de los márgenes políticos, han crecido a nuevas estaturas, y ahora republicanos como el gobernador George E. Pataki, y demócratas como el fiscal general Eliot Spitzer y el senador Charles E. Schumer han cortejado el apoyo de su partido. Hoy, se espera que el Partido de la Independencia endorse la campaña electoral del alcalde Michael R. Bloomberg, republicano.
El auge de Newman y Fulani desde su condición de extraños -con organizaciones que estaban interesadas tanto en psicoterapia y en la ideología marxista tanto como en política electoral- es parte de una estrategia que ha conducido a su predominio en el Partido de la Independencia. El partido ha surgido como un poderoso intermediario en muchas elecciones estatales y locales, llegando a sacar al Partido Conservador del tercer lugar de la lista y dando a Bloomberg el margen que le permitió ganar en 2001.
En los últimos años, Newman, psicoterapeuta, y Fulani, que hizo dos quijotescas campañas para la Casa Blanca, se ha transformado, de acuerdo al presidente del partido en el estado, en la fuerza dominante del Partido de la Independencia de la organización regional de la Ciudad de Nueva York, y tiene considerable influencia en la dirección de la sección regional del partido.
Para políticos como Bloomberg, el apoyo del Partido de la Independencia es un capital invaluable en una ciudad donde la gran mayoría de los votantes son demócratas inscritos. Dejará a los votantes la opción de depositar sus papeletas para alcalde en las urnas del Partido de la Independencia en lugar de las del Partido Republicano. Pero el apoyo del partido ha tenido un coste, que ha llevado recientemente a Bloomberg a distanciarse de Fulani, después de que esta se negara a renegar de unas observaciones que escribió en 1989 en las que dice que los judíos "tuvieron que vender sus almas para comprar Israel y se les exige que hagan el trabajo sucio del capitalismo" y tenían que "funcionar como criminales en masa de la gente de color" para mantenerlo.
"No estoy de acuerdo con los despreciables comentarios de Leonora Fulani", dijo Bloomberg en una reunión con el New York Times. "Yo lo he dicho, y lo ha dicho otra gente. Pero, sabes, si te alejas de todo partido porque uno de sus miembros dijo algo con lo que está radicalmente en desacuerdo, no podrías ser miembro del Partido Demócrata, ni del Partido Republicano, ni de ningún partido".
Los comentarios de Fulani y los crecientes vínculos del grupo con importantes políticos del estado han provocado que ex miembros del Partido de la Independencia y ex seguidores de Newman reavivaran acusaciones de que usa sus centros de psicoterapia como instrumentos de reclutamiento para sus actividades políticas. Y dicen que lo contrario es también verdad: La gente que entra a su mundo a través de sus actividades políticas es canalizada hacia su práctica terapéutica.
"Las organizaciones de Fred Newman están todas entrelazadas", dijo Jeremiah Duboff en un mensaje por correo electrónico, agregando que él trabajó con Newman y sus organizaciones de 1990 a 1997.
No se sugiere que Newman y sus partidarios influyan en el gobierno de Bloomberg de la ciudad. Como ocurre a menudo en política, la alianza entre el alcalde, un multimillonario que se hizo a sí mismo, y Newman, parece ser de conveniencia política. Funcionarios como Bloomberg prefieren ignorar o no estar al tanto de otras actividades -pasadas o presentes- de algunos de los líderes del partido, mientras Newman y sus seguidores obtienen credibilidad y validación por todo su trabajo, tanto dentro como fuera del gobierno.
Pero Newman y sus seguidores han aumentado sus beneficios desde que asumiera Bloomberg. Bloomberg ha contribuido al Partido de la Independencia con 250.000 dólares; nombró un abogado que trabaja a menudo con organizaciones asociadas con Newman en una comisión de la alcaldía encargada de revisar los estatutos de la ciudad. Y funcionarios de desarrollo económico del ayuntamiento otorgaron un préstamo de renta baja de 8.7 millones de dólares a un grupo sin fines de lucro asociado a Newman para que pudiera comprar un edificio de Manhattan que fue entonces usado para albergar varios proyectos diseñados por Newman.
Quizás lo más importante es la credibilidad que las otras organizaciones asociadas a Newman ganan con su relación con el alcalde. En las oficinas de varias organizaciones afiliadas a Newman hay en las paredes fotografías de Pataki y Bloomberg. Cuando una de sus organizaciones, el All Stars Project, ha organizado galas, Schumer y otros funcionarios han estado entre los asistentes.
Igualmente importante es cómo el alcalde y otros políticos han contribuido a reforzar la idea de que el Partido de la Independencia representa a votantes independientes, o no alineados.
"Lo que está claro es que el Partido de la Independencia se está haciendo más fuerte, y creo que hay una razón que lo explica", dijo el alcalde en un discurso ante militantes del Partido de la Independencia. "Los independientes son el grupo de votantes de mayor crecimiento en Estados Unidos".
Ese tipo de aceptación por la clase política ha ido creciendo con los años. A medida que Newman y Fulani construían gradualmente su poder político, Newman y sus colegas han levantado una empresa de varios millones de dólares que incluye a centros de ayuda psicológica en todo el país y, entre otras cosas, un teatro que representa sus piezas en Times Square.
Esta estatura es una fuerte desviación del pasado, pero Newman dice que todavía adhiere a muchas de sus creencias y principios originales. En los años setenta creó algo que llamó Partido Internacional de los Trabajadores, que se identificó como una organización marxista-leninista. Newman dijo que su partido se ha transformado en un "colectivo básico" compuesto de gente que trabaja en sus empresas políticas, psicológicas y dramáticas y ayudan a definir la mayoría de sus proyectos. Dijo que los miembros del colectivo se unen a menudo a otra gente -a menudo gente que no participa en ninguna de sus organizaciones- para llevar a cabo sus planes.
"Hay un grupo de gente que he organizado y que han estado apoyándome durante mucho tiempo, y se han organizado en torno a las perspectivas filosóficas que ofrezco sobre la liberación y la alienación", dice Newman. "He escrito mucho sobre la alienación. Es muy importante para mí".
Política y Psicoterapia
Newman, 69, empezó la organización en los años sesenta, en una época en que los jóvenes pusieron en entredicho no solamente la Guerra de Vietnam y el gobierno de Estados Unidos, sino también los conceptos de sociedad, relaciones familiares y salud mental. Con un doctorado en filosofía de la Universidad de Stanford, Newman se corresponde con el espíritu de esa época, rechazando muchas de las creencias tradicionales cuando empezó la carrera, que dirigió su fe revolucionaria hacia las prácticas psicológicas y la organización política.
"Conocí a Fred y dijo que quería politizar su práctica psicoterapéutica y empezar un frente de liberación colectivo", dijo James Retheford, que se alejó de Newman.
Los primeros trabajos de Newman se concentraron en sus teorías de terapia social, una práctica que empleaba el lenguaje de la izquierda -los pacientes llamados revolucionarios- y la esperanza de curar problemas emocionales cambiando las relaciones de los pacientes con su ambiente, al menos en parte a través del activismo político. Algunos en la izquierda han criticado a Newman, diciendo que usa el lenguaje revolucionario para atraer a los jóvenes a sus organizaciones, aunque Newman dice que la izquierda tradicional lo rechazó porque lo considera una amenaza.
En los años setenta, Newman y unos 40 seguidores se unieron a Lyndon LaRouche, el eterno y marginal candidato presidencial. El matrimonio no duró, y Newman creó luego el Partido Internacional de los Trabajadores.
En algunos de sus trabajos el llamado de Newman al poder político está fluidamente entrelazado con sus ideas sobre psicoterapia. En su discurso de 1986 en La Habana, Newman definió su enfoque como "terapia marxista", agregando que "los seres humanos son capaces de reorganizar radicalmente la estructura social".
La terapia social de Newman ha sido criticada -y elogiada- por adoptar un enfoque poco convencional, por concentrarse en la terapia de grupo y por eliminar las diferencias entre pacientes y terapeutas.
"El grupo de terapia social ha sido calificado de secta", dijo Rick Ross, que ha estudiado en profundidad a las sectas. "Es un grupo formado en torno a una personalidad, llámele como quiera, es una secta filosófica, el club de fans de Fred Newman. Se centra en torno a Fred Newman, y es dirigido por Fred Newman".
A fines de los años setenta, Newman desbandó el Partido Internacional de los Trabajadores, pero sus dirigentes siguieron operando tras las bambalinas, como hacen ahora, ayudando a crear y dirigir el trabajo de otras organizaciones, como el Partido Nueva Alianza, de acuerdo a ex miembros y cuadros del partido.
Parte de la estrategia, dijo un ex miembro, era crear organizaciones que reunieran a los seguidores y dieran credibilidad a sus proyectos políticos. Un plan, por ejemplo, implicaba ayudar a promover a Sharpton. Cuando Sharpton estaba en un punto bajo de su carrera como orador público, Newman y sus partidarios le ayudaron a construir un grupo de seguidores cuando dirigía marchas en las calles de Bensonhurst, Brooklyn, para protestar por el asesinato racista de un adolescente negro.
Las organizaciones asociadas a Newman proporcionaron a Sharpton una oficina, organizaron a grupos de voluntarios para sus marchas de protesta y lo ayudaron a ganar dinero, de acuerdo a gente que participó en esas actividades. Pero entonces Sharpton se negó a participar en las elecciones como miembro del Partido Nueva Alianza y se unió a los demócratas.
En cada fase de la ruta, Newman y los suyos redefinieron sus tácticas, cambiaron su lenguaje para reflejar los nuevos tiempos, y se unieron a candidatos tan diversos como Ralph Nader y Patrick J. Buchanan.
"Una de las cosas que aprendí en este trabajo, es que la gente se puede mover -puede crecer- y cuando votan por candidatos no están votando por individuos, están votando para dar poder a partidos y máquinas políticas", dijo Fulani en una entrevista.
Michael Hardy, un abogado que empezó a trabajar con Sharpton después de dejar el Partido Nueva Alianza en 1992, dijo que todas las organizaciones fueron creadas para servir como identidades públicas más aceptables de grupos controlados por Newman.
"El Partido Nueva Alianza, la Terapia Social, eran todos mecanismos a través de los cuales operaba públicamente el Partido Internacional de los Trabajadores", dijo Hardy.
Voz en Aumento
En 1994 un grupo neoyorquinos del norte del estado decidieron crear un tercer partido. Enfrentados al reto de reunir miles de firmas para colocar a un candidato en las papeletas de votación, los primeros líderes del grupo recurrieron a Newman y Fulani, debido a que sus seguidores habían organizado exitosamente operaciones semejantes, dijeron antiguo y actuales militantes del partido. El candidato a gobernador del partido, el empresario de la parte norte Tom Golisano, gastó millones de su propio dinero en la campaña, y la alta participación le ganó al partido un lugar en las papeletas de las elecciones en todo el estado.
Con el tiempo, los colegas de toda la vida de Newman -incluyendo a miembros de su "colectivo básico"- ayudaron a organizar una revuelta contra los líderes del partido. Los grupos que apoyaban a Newman y Fulani finalmente lograron una reorganización que dio a la sección regional del Partido de la Independencia de la Ciudad de Nueva York -que controlaban- autonomía con respecto a la organización en el estado y la capacidad de decidir quiénes serían candidatos en las elecciones municipales.
Frank MacKay, el presidente de la sección del estado, dijo en una entrevista que la reorganización significó que Newman y sus seguidores controlaban efectivamente la organización de la ciudad y dijo que tenían una inmensa influencia en la conducción de la sección estatal del partido.
Con el control de un candidato crucial en Nueva York, el partido se unió a Bloomberg en 2001. Se pusieron de acuerdo en un tema principal: fomentar las elecciones no partidistas, que finalmente deberían debilitar el predominio demócrata en la Ciudad de Nueva York -y fortalecer al partido que se define como independiente.
Cathy Stewart, una de los líderes del Partido de la Independencia en Manhattan y en el estado, y una colega de mucho tiempo de Newman, ayudó a coordinar la petición de Bloomberg y recolectar firmas para las elecciones, y mucha de la gente que había colaborado con Newman en otras organizaciones también ayudaron a repartir peticiones, según muestran los archivos.
"El Partido de la Independencia no es realmente un partido corriente", dijo Stewart. "Es porque la pelea que dimos y ganamos era una pelea de base por el control local".
Arrastrado a la Política
Pero algunos antiguos miembros de organizaciones afiliadas a Newman dicen que uno de los modos en que el Partido de la Independencia atrae a voluntarios y obtiene apoyo para sus proyectos -incluyendo al alcalde- es a través de los grupos no políticos de Newman.
Erika Van Meir, de Atlanta, dijo que estaba estudiando con Newman para convertirse en una terapeuta social cuando se vio envuelta en su mundo. Durante su práctica, dijo, "no podía entender por qué hablaban tanto de Bloomberg", agregando en un mensaje por correo electrónico que "encontró raro que un paciente volviera de un viaje a Nueva York hablando de cómo se había reunido con Fulani y un grupo de sus asociados que estaban tratando de que Bloomberg fuera elegido".
Newman y algunos de sus colegas de hoy dicen que nadie que participe en esos grupos es presionado para que se involucre en otras de sus actividades.
En los últimos años el All Stars Project se ha hecho más visible en la ciudad, en parte debido a su trabajo con escolares. El programa del grupo ayuda a presentar a niños las ideas de Newman y algunas de las prácticas que usa en terapia social.
Muchos funcionarios elegidos y artistas conocidos, académicos y empresarios han prestado sus nombres y credibilidad a la organización debido a su trabajo con hijos de inmigrantes pobres, entre los que montan programas de caza de talentos. Pero el All Stars Project también gestiona un teatro para adultos, que a menudo produce piezas de teatro escritas por Newman.
Al mismo tiempo, el All Stars Project ha otorgado becas al instituto de psicología de Newman, para ayudar a pagar los programas que difunden sus ideas sobre la terapia social y el compromiso político. Newman rechaza la sugerencia de que ha diseñado sus organizaciones para canalizar a la gente de una actividad a otra. También dice que su trabajo consiste en dar poder a la gente. "Creo que he logrado algo, no muy grande", dijo. "Hemos logrado llegar a los oprimidos".
24 de junio de 2005
28 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh
Hace más de diez años, cuando Fred Newman y Leonora Fulani adoptaron la ideología marxista, no pudieron ni siquiera convencer al reverendo Al Sharpton de que postulara bajo la bandera de su marginal partido político en las elecciones de 1992 para el Senado.Sharpton, que quiere ganar más legitimidad como candidato, empezó a distanciarse de los dos y de su Partido de la Nueva Alianza, a medida que preguntas sobre su pasada asociación con ellos amenazara con socavar su campaña y su credibilidad.
Pero en los últimos años, los doctores Fulani y Newman han encontrado a muchos de los más importantes líderes políticos cortejando ansiosamente su última organización, el Partido de la Independencia de Nueva York.
Con el partido, Fulani y Newman, que eran considerados personajes excéntricos de los márgenes políticos, han crecido a nuevas estaturas, y ahora republicanos como el gobernador George E. Pataki, y demócratas como el fiscal general Eliot Spitzer y el senador Charles E. Schumer han cortejado el apoyo de su partido. Hoy, se espera que el Partido de la Independencia endorse la campaña electoral del alcalde Michael R. Bloomberg, republicano.
El auge de Newman y Fulani desde su condición de extraños -con organizaciones que estaban interesadas tanto en psicoterapia y en la ideología marxista tanto como en política electoral- es parte de una estrategia que ha conducido a su predominio en el Partido de la Independencia. El partido ha surgido como un poderoso intermediario en muchas elecciones estatales y locales, llegando a sacar al Partido Conservador del tercer lugar de la lista y dando a Bloomberg el margen que le permitió ganar en 2001.
En los últimos años, Newman, psicoterapeuta, y Fulani, que hizo dos quijotescas campañas para la Casa Blanca, se ha transformado, de acuerdo al presidente del partido en el estado, en la fuerza dominante del Partido de la Independencia de la organización regional de la Ciudad de Nueva York, y tiene considerable influencia en la dirección de la sección regional del partido.
Para políticos como Bloomberg, el apoyo del Partido de la Independencia es un capital invaluable en una ciudad donde la gran mayoría de los votantes son demócratas inscritos. Dejará a los votantes la opción de depositar sus papeletas para alcalde en las urnas del Partido de la Independencia en lugar de las del Partido Republicano. Pero el apoyo del partido ha tenido un coste, que ha llevado recientemente a Bloomberg a distanciarse de Fulani, después de que esta se negara a renegar de unas observaciones que escribió en 1989 en las que dice que los judíos "tuvieron que vender sus almas para comprar Israel y se les exige que hagan el trabajo sucio del capitalismo" y tenían que "funcionar como criminales en masa de la gente de color" para mantenerlo.
"No estoy de acuerdo con los despreciables comentarios de Leonora Fulani", dijo Bloomberg en una reunión con el New York Times. "Yo lo he dicho, y lo ha dicho otra gente. Pero, sabes, si te alejas de todo partido porque uno de sus miembros dijo algo con lo que está radicalmente en desacuerdo, no podrías ser miembro del Partido Demócrata, ni del Partido Republicano, ni de ningún partido".
Los comentarios de Fulani y los crecientes vínculos del grupo con importantes políticos del estado han provocado que ex miembros del Partido de la Independencia y ex seguidores de Newman reavivaran acusaciones de que usa sus centros de psicoterapia como instrumentos de reclutamiento para sus actividades políticas. Y dicen que lo contrario es también verdad: La gente que entra a su mundo a través de sus actividades políticas es canalizada hacia su práctica terapéutica.
"Las organizaciones de Fred Newman están todas entrelazadas", dijo Jeremiah Duboff en un mensaje por correo electrónico, agregando que él trabajó con Newman y sus organizaciones de 1990 a 1997.
No se sugiere que Newman y sus partidarios influyan en el gobierno de Bloomberg de la ciudad. Como ocurre a menudo en política, la alianza entre el alcalde, un multimillonario que se hizo a sí mismo, y Newman, parece ser de conveniencia política. Funcionarios como Bloomberg prefieren ignorar o no estar al tanto de otras actividades -pasadas o presentes- de algunos de los líderes del partido, mientras Newman y sus seguidores obtienen credibilidad y validación por todo su trabajo, tanto dentro como fuera del gobierno.
Pero Newman y sus seguidores han aumentado sus beneficios desde que asumiera Bloomberg. Bloomberg ha contribuido al Partido de la Independencia con 250.000 dólares; nombró un abogado que trabaja a menudo con organizaciones asociadas con Newman en una comisión de la alcaldía encargada de revisar los estatutos de la ciudad. Y funcionarios de desarrollo económico del ayuntamiento otorgaron un préstamo de renta baja de 8.7 millones de dólares a un grupo sin fines de lucro asociado a Newman para que pudiera comprar un edificio de Manhattan que fue entonces usado para albergar varios proyectos diseñados por Newman.
Quizás lo más importante es la credibilidad que las otras organizaciones asociadas a Newman ganan con su relación con el alcalde. En las oficinas de varias organizaciones afiliadas a Newman hay en las paredes fotografías de Pataki y Bloomberg. Cuando una de sus organizaciones, el All Stars Project, ha organizado galas, Schumer y otros funcionarios han estado entre los asistentes.
Igualmente importante es cómo el alcalde y otros políticos han contribuido a reforzar la idea de que el Partido de la Independencia representa a votantes independientes, o no alineados.
"Lo que está claro es que el Partido de la Independencia se está haciendo más fuerte, y creo que hay una razón que lo explica", dijo el alcalde en un discurso ante militantes del Partido de la Independencia. "Los independientes son el grupo de votantes de mayor crecimiento en Estados Unidos".
Ese tipo de aceptación por la clase política ha ido creciendo con los años. A medida que Newman y Fulani construían gradualmente su poder político, Newman y sus colegas han levantado una empresa de varios millones de dólares que incluye a centros de ayuda psicológica en todo el país y, entre otras cosas, un teatro que representa sus piezas en Times Square.
Esta estatura es una fuerte desviación del pasado, pero Newman dice que todavía adhiere a muchas de sus creencias y principios originales. En los años setenta creó algo que llamó Partido Internacional de los Trabajadores, que se identificó como una organización marxista-leninista. Newman dijo que su partido se ha transformado en un "colectivo básico" compuesto de gente que trabaja en sus empresas políticas, psicológicas y dramáticas y ayudan a definir la mayoría de sus proyectos. Dijo que los miembros del colectivo se unen a menudo a otra gente -a menudo gente que no participa en ninguna de sus organizaciones- para llevar a cabo sus planes.
"Hay un grupo de gente que he organizado y que han estado apoyándome durante mucho tiempo, y se han organizado en torno a las perspectivas filosóficas que ofrezco sobre la liberación y la alienación", dice Newman. "He escrito mucho sobre la alienación. Es muy importante para mí".
Política y Psicoterapia
Newman, 69, empezó la organización en los años sesenta, en una época en que los jóvenes pusieron en entredicho no solamente la Guerra de Vietnam y el gobierno de Estados Unidos, sino también los conceptos de sociedad, relaciones familiares y salud mental. Con un doctorado en filosofía de la Universidad de Stanford, Newman se corresponde con el espíritu de esa época, rechazando muchas de las creencias tradicionales cuando empezó la carrera, que dirigió su fe revolucionaria hacia las prácticas psicológicas y la organización política.
"Conocí a Fred y dijo que quería politizar su práctica psicoterapéutica y empezar un frente de liberación colectivo", dijo James Retheford, que se alejó de Newman.
Los primeros trabajos de Newman se concentraron en sus teorías de terapia social, una práctica que empleaba el lenguaje de la izquierda -los pacientes llamados revolucionarios- y la esperanza de curar problemas emocionales cambiando las relaciones de los pacientes con su ambiente, al menos en parte a través del activismo político. Algunos en la izquierda han criticado a Newman, diciendo que usa el lenguaje revolucionario para atraer a los jóvenes a sus organizaciones, aunque Newman dice que la izquierda tradicional lo rechazó porque lo considera una amenaza.
En los años setenta, Newman y unos 40 seguidores se unieron a Lyndon LaRouche, el eterno y marginal candidato presidencial. El matrimonio no duró, y Newman creó luego el Partido Internacional de los Trabajadores.
En algunos de sus trabajos el llamado de Newman al poder político está fluidamente entrelazado con sus ideas sobre psicoterapia. En su discurso de 1986 en La Habana, Newman definió su enfoque como "terapia marxista", agregando que "los seres humanos son capaces de reorganizar radicalmente la estructura social".
La terapia social de Newman ha sido criticada -y elogiada- por adoptar un enfoque poco convencional, por concentrarse en la terapia de grupo y por eliminar las diferencias entre pacientes y terapeutas.
"El grupo de terapia social ha sido calificado de secta", dijo Rick Ross, que ha estudiado en profundidad a las sectas. "Es un grupo formado en torno a una personalidad, llámele como quiera, es una secta filosófica, el club de fans de Fred Newman. Se centra en torno a Fred Newman, y es dirigido por Fred Newman".
A fines de los años setenta, Newman desbandó el Partido Internacional de los Trabajadores, pero sus dirigentes siguieron operando tras las bambalinas, como hacen ahora, ayudando a crear y dirigir el trabajo de otras organizaciones, como el Partido Nueva Alianza, de acuerdo a ex miembros y cuadros del partido.
Parte de la estrategia, dijo un ex miembro, era crear organizaciones que reunieran a los seguidores y dieran credibilidad a sus proyectos políticos. Un plan, por ejemplo, implicaba ayudar a promover a Sharpton. Cuando Sharpton estaba en un punto bajo de su carrera como orador público, Newman y sus partidarios le ayudaron a construir un grupo de seguidores cuando dirigía marchas en las calles de Bensonhurst, Brooklyn, para protestar por el asesinato racista de un adolescente negro.
Las organizaciones asociadas a Newman proporcionaron a Sharpton una oficina, organizaron a grupos de voluntarios para sus marchas de protesta y lo ayudaron a ganar dinero, de acuerdo a gente que participó en esas actividades. Pero entonces Sharpton se negó a participar en las elecciones como miembro del Partido Nueva Alianza y se unió a los demócratas.
En cada fase de la ruta, Newman y los suyos redefinieron sus tácticas, cambiaron su lenguaje para reflejar los nuevos tiempos, y se unieron a candidatos tan diversos como Ralph Nader y Patrick J. Buchanan.
"Una de las cosas que aprendí en este trabajo, es que la gente se puede mover -puede crecer- y cuando votan por candidatos no están votando por individuos, están votando para dar poder a partidos y máquinas políticas", dijo Fulani en una entrevista.
Michael Hardy, un abogado que empezó a trabajar con Sharpton después de dejar el Partido Nueva Alianza en 1992, dijo que todas las organizaciones fueron creadas para servir como identidades públicas más aceptables de grupos controlados por Newman.
"El Partido Nueva Alianza, la Terapia Social, eran todos mecanismos a través de los cuales operaba públicamente el Partido Internacional de los Trabajadores", dijo Hardy.
Voz en Aumento
En 1994 un grupo neoyorquinos del norte del estado decidieron crear un tercer partido. Enfrentados al reto de reunir miles de firmas para colocar a un candidato en las papeletas de votación, los primeros líderes del grupo recurrieron a Newman y Fulani, debido a que sus seguidores habían organizado exitosamente operaciones semejantes, dijeron antiguo y actuales militantes del partido. El candidato a gobernador del partido, el empresario de la parte norte Tom Golisano, gastó millones de su propio dinero en la campaña, y la alta participación le ganó al partido un lugar en las papeletas de las elecciones en todo el estado.
Con el tiempo, los colegas de toda la vida de Newman -incluyendo a miembros de su "colectivo básico"- ayudaron a organizar una revuelta contra los líderes del partido. Los grupos que apoyaban a Newman y Fulani finalmente lograron una reorganización que dio a la sección regional del Partido de la Independencia de la Ciudad de Nueva York -que controlaban- autonomía con respecto a la organización en el estado y la capacidad de decidir quiénes serían candidatos en las elecciones municipales.
Frank MacKay, el presidente de la sección del estado, dijo en una entrevista que la reorganización significó que Newman y sus seguidores controlaban efectivamente la organización de la ciudad y dijo que tenían una inmensa influencia en la conducción de la sección estatal del partido.
Con el control de un candidato crucial en Nueva York, el partido se unió a Bloomberg en 2001. Se pusieron de acuerdo en un tema principal: fomentar las elecciones no partidistas, que finalmente deberían debilitar el predominio demócrata en la Ciudad de Nueva York -y fortalecer al partido que se define como independiente.
Cathy Stewart, una de los líderes del Partido de la Independencia en Manhattan y en el estado, y una colega de mucho tiempo de Newman, ayudó a coordinar la petición de Bloomberg y recolectar firmas para las elecciones, y mucha de la gente que había colaborado con Newman en otras organizaciones también ayudaron a repartir peticiones, según muestran los archivos.
"El Partido de la Independencia no es realmente un partido corriente", dijo Stewart. "Es porque la pelea que dimos y ganamos era una pelea de base por el control local".
Arrastrado a la Política
Pero algunos antiguos miembros de organizaciones afiliadas a Newman dicen que uno de los modos en que el Partido de la Independencia atrae a voluntarios y obtiene apoyo para sus proyectos -incluyendo al alcalde- es a través de los grupos no políticos de Newman.
Erika Van Meir, de Atlanta, dijo que estaba estudiando con Newman para convertirse en una terapeuta social cuando se vio envuelta en su mundo. Durante su práctica, dijo, "no podía entender por qué hablaban tanto de Bloomberg", agregando en un mensaje por correo electrónico que "encontró raro que un paciente volviera de un viaje a Nueva York hablando de cómo se había reunido con Fulani y un grupo de sus asociados que estaban tratando de que Bloomberg fuera elegido".
Newman y algunos de sus colegas de hoy dicen que nadie que participe en esos grupos es presionado para que se involucre en otras de sus actividades.
En los últimos años el All Stars Project se ha hecho más visible en la ciudad, en parte debido a su trabajo con escolares. El programa del grupo ayuda a presentar a niños las ideas de Newman y algunas de las prácticas que usa en terapia social.
Muchos funcionarios elegidos y artistas conocidos, académicos y empresarios han prestado sus nombres y credibilidad a la organización debido a su trabajo con hijos de inmigrantes pobres, entre los que montan programas de caza de talentos. Pero el All Stars Project también gestiona un teatro para adultos, que a menudo produce piezas de teatro escritas por Newman.
Al mismo tiempo, el All Stars Project ha otorgado becas al instituto de psicología de Newman, para ayudar a pagar los programas que difunden sus ideas sobre la terapia social y el compromiso político. Newman rechaza la sugerencia de que ha diseñado sus organizaciones para canalizar a la gente de una actividad a otra. También dice que su trabajo consiste en dar poder a la gente. "Creo que he logrado algo, no muy grande", dijo. "Hemos logrado llegar a los oprimidos".
24 de junio de 2005
28 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh
condenado párroco del klan
[Shaila Dewan] Jurado de Mississippi condena a ex miembros del Klan por asesinatos de 1964.
Filadelfia, Mississippi, Estados Unidos. Era el probable capítulo final de una historia que ha causado problemas a toda una generación. En el 41 aniversario de la desaparición de tres jóvenes idealistas, activistas de los derechos civiles cerca de aquí, un jurado declaró a Edgar Ray Killen culpable de los tres cargos de homicidio.
Killen, 80, estaba en una silla de ruedas, con estrechos tubos verdosos de un tanque de oxígeno debajo de su nariz, y mantuvo una expresión impasible mientras se leía el veredicto. En la sala del tribunal la gente se echó a llorar -la familia de Killen, a la derecha, los parientes de las víctimas a la izquierda, y la gente de la localidad que ha estado en los últimos años profundamente involucrada en llevar a fin este juicio.
Roscoe Jones, un alto viejo negro con los ojos llenos de lágrimas que trabajó con los tres hombres, se hizo camino entre la multitud para colocarse al lado de Rita Bender, una diminuta mujer de ojos azules y recortado pelo cano, que estuvo casada con una de las víctimas. "Excúseme", dijo, con urgente amabilidad. "Excúseme". Cuando llegó a ella, se abrazaron.
La desaparición de los tres hombres, Andrew Goodman, 20, y Michael Schwerner, 24, y James Earl Chaney, 21, concentró en el condado de Neshoba hace cuatro décadas a los medios de prensa nacionales y cientos de investigadores, mientras funcionarios de Mississippi decían que su desaparición era un truco para llamar la atención. Cuando sus cuerpos fueron encontrados más tarde bajo 5 metros de tierra en una granja cercana el horror del país se galvanizó en el movimiento por los derechos civiles.
Aunque finalmente el gobierno federal procesó a 18 hombres por conspiración, hasta Killen, un predicador y operador de aserradero, y miembro del Ku Klux Klan, el estado de Mississippi no había acusado a nadie de los asesinatos.
"Está contenta", dijo Ben Chaney, el hermano menor de James Earl Chaney, sobre su madre de 83, después de contarle que Killen había sido declarado culpable de la muerte de su hijo. "Finalmente cree que la vida de su hijo tiene algún valor para la gente de esta comunidad".
Pero los que esperaban que Killen fuera condenado por asesinato, el veredicto de homicidio quita sabor a la victoria.
"El hecho de que algunos miembros de este jurado hayan pasado toda la etapa de testimonios, que hayan en realidad podido vivir aquí todos estos años y no poder reconocer que aquí se cometieron crímenes, que fueron cometidos con maldad, indica que desafortunadamente hay entre ustedes los que prefieren hacer la vista gorda, los que prefieren no saber la verdad", dijo Bender, que estuvo casada con Schwerner.
Pero los jurados dijeron que no había suficientes evidencias de que Killen, que fue acusado de orquestar los asesinatos y de reunir la turba que hizo el trabajo, había tenido en realidad la intención de matar a los tres activistas.
"Yo diría que he oído varias declaraciones muy emocionales de algunos de los jurados blancos", dijo Warren Paprocki, 54, que es blanco. "Tenían lágrimas en los ojos diciendo que si hubieran tenido mejores evidencias, lo habrían condenado por asesinato en cuestión de minutos. Nuestra opinión es que el estado no presentó un caso bien argumentado".
Killen, un miembro dirigente del Ku Klux Klan en la época de los asesinatos, corre el riesgo de ser condenado a 20 años de prisión por cada una de las acusaciones de homicidio. Tras el veredicto fue detenido de inmediato, mientras la sentencia se dictará el jueves a las 10 de la mañana.
En la última década, uno tras otro los fiscales de una nueva generación de fiscales sureños, incitados por informes de prensa, las familias de las víctimas e incluso sus propios recuerdos juveniles, han reabierto algunos de los casos más notorios de la época de las derechos civiles.
Por ejemplo, en 1994 Byron de la Beckwith fue condenado por el asesinato en 1963 del activista de derechos civiles de Mississippi, Medgar Evers. Hace poco fiscales que reabrieron el caso exhumaron el cuerpo de Emmet Till, un niño negro de 14 años que fue secuestrado y asesinado en Mississippi en 1955.
Cuando Killen sea sentenciado más tarde esta semana, habrá terminado otro de lo que se llama a veces los "juicios de reparación" -las revisiones judiciales de las atrocidades más notorias de la era de la lucha por los derechos civiles.
El fiscal, Mark Duncan, fiscal del distrito del condado de Neshoba, dijo que todavía creía que el asesino recibiría la pena merecida, aunque comprendía las dudas del jurado.
"Creo que pedí demasiado del jurado para condenar a un hombre basándose en el testimonio de gente que no pueden ver, que están sólo en el papel, de modo que no puedo criticar a sus miembros", dijo Duncan. "Entiendo la posición en que se encuentran". Sin embargo, agregó: "Pero creo que él es culpable de asesinato".
El jurado, que empezó sus deliberaciones el lunes tarde, informó justo antes de la interrupción nocturna que estaban divididos 6 contra 6 en el caso de Killen. El jurado reinició sus deliberaciones esta mañana, después de pasar la noche aislado en un hotel por orden del juez, Marcus D. Gordon, del tribunal de distrito del estado en el condado de Neshoba.
Killen no declaró en este juicio rápido, que empezó el último miércoles. Killen mostró pocas emociones en la sala, cerrando los ojos brevemente cuando se leyeron el segundo y tercer veredicto.
La noche que desaparecieron las tres víctimas, todas en sus veinte, habían estado ayudando a los votantes negros a inscribirse durante el "Verano de la Libertad' de 1964 y estaban investigando la quema de una iglesia en Filadelfia, Mississippi, por el Ku Klux Klan. Las víctimas -Chaney, Schwerner y Andrew Goodman- fueron inicialmente detenidas por exceso de velocidad. Tras su liberación de la cárcel, su coche fue perseguido por miembros del Klan. Fueron asesinados a balazos y encontrados más tarde enterrados en una presa de tierra.
Su desaparición de 44 días puso al código de segregación del Sur en el centro de atención nacional y ayudó a dirigir la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
De los 18 hombres enjuiciados más tarde un año más tarde por cargos de derechos civiles federales, 7 fueron condenados por un jurado de miembros blancos. Killen fue dejado en libertad cuando el jurado se estancó 11 a 1 a favor de la condena, después de que un miembro del jurado dijera que ella no podía condenar a un predicador.
Ocho de los acusados están todavía vivos. Los hombres, que fueron condenados a penas de prisión de 3 a 10 años, aunque ninguno de ellos estuvo en la cárcel más de seis. El caso ganó renombre internacional cuando fue dramatizado en la película de 1988, Arde Mississippi'.
La semana pasada los fiscales trataron de convencer al jurado de que aunque Killen no estuvo presente durante los asesinatos, él había organizado los grupos y planificado qué harían, incluyendo, según los testimonios, diciéndoles dónde ir para enterrar los cadáveres e instruyendo a otros a usar guantes de goma durante el asesinato.
Durante un solo día del juicio, los fiscales presentaron a una docena de testigos en rápida sucesión -algunos vivos y otros ahora muertos, representados por testimonios leídos en voz alta de la transcripción del juicio federal del caso en 1967.
Un abogado de la defensa, Mitch Moran, dijo al canal de televisión Court TV fuera de la sala del tribunal, que él recurrirá y se concentrará en el tema de la lectura de las transcripciones en el tribunal, que dijo que habían creado un "pantano".
"Creo que se engañó a la gente", dijo. "No se hicieron preguntas".
Moran dijo que su ciente "no dijo mucho, probablemente está sufriendo un shock".
Shadi Rahimi contribuyó desde New York para este reportaje.
23 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Filadelfia, Mississippi, Estados Unidos. Era el probable capítulo final de una historia que ha causado problemas a toda una generación. En el 41 aniversario de la desaparición de tres jóvenes idealistas, activistas de los derechos civiles cerca de aquí, un jurado declaró a Edgar Ray Killen culpable de los tres cargos de homicidio.Killen, 80, estaba en una silla de ruedas, con estrechos tubos verdosos de un tanque de oxígeno debajo de su nariz, y mantuvo una expresión impasible mientras se leía el veredicto. En la sala del tribunal la gente se echó a llorar -la familia de Killen, a la derecha, los parientes de las víctimas a la izquierda, y la gente de la localidad que ha estado en los últimos años profundamente involucrada en llevar a fin este juicio.
Roscoe Jones, un alto viejo negro con los ojos llenos de lágrimas que trabajó con los tres hombres, se hizo camino entre la multitud para colocarse al lado de Rita Bender, una diminuta mujer de ojos azules y recortado pelo cano, que estuvo casada con una de las víctimas. "Excúseme", dijo, con urgente amabilidad. "Excúseme". Cuando llegó a ella, se abrazaron.
La desaparición de los tres hombres, Andrew Goodman, 20, y Michael Schwerner, 24, y James Earl Chaney, 21, concentró en el condado de Neshoba hace cuatro décadas a los medios de prensa nacionales y cientos de investigadores, mientras funcionarios de Mississippi decían que su desaparición era un truco para llamar la atención. Cuando sus cuerpos fueron encontrados más tarde bajo 5 metros de tierra en una granja cercana el horror del país se galvanizó en el movimiento por los derechos civiles.
Aunque finalmente el gobierno federal procesó a 18 hombres por conspiración, hasta Killen, un predicador y operador de aserradero, y miembro del Ku Klux Klan, el estado de Mississippi no había acusado a nadie de los asesinatos.
"Está contenta", dijo Ben Chaney, el hermano menor de James Earl Chaney, sobre su madre de 83, después de contarle que Killen había sido declarado culpable de la muerte de su hijo. "Finalmente cree que la vida de su hijo tiene algún valor para la gente de esta comunidad".
Pero los que esperaban que Killen fuera condenado por asesinato, el veredicto de homicidio quita sabor a la victoria.
"El hecho de que algunos miembros de este jurado hayan pasado toda la etapa de testimonios, que hayan en realidad podido vivir aquí todos estos años y no poder reconocer que aquí se cometieron crímenes, que fueron cometidos con maldad, indica que desafortunadamente hay entre ustedes los que prefieren hacer la vista gorda, los que prefieren no saber la verdad", dijo Bender, que estuvo casada con Schwerner.
Pero los jurados dijeron que no había suficientes evidencias de que Killen, que fue acusado de orquestar los asesinatos y de reunir la turba que hizo el trabajo, había tenido en realidad la intención de matar a los tres activistas.
"Yo diría que he oído varias declaraciones muy emocionales de algunos de los jurados blancos", dijo Warren Paprocki, 54, que es blanco. "Tenían lágrimas en los ojos diciendo que si hubieran tenido mejores evidencias, lo habrían condenado por asesinato en cuestión de minutos. Nuestra opinión es que el estado no presentó un caso bien argumentado".
Killen, un miembro dirigente del Ku Klux Klan en la época de los asesinatos, corre el riesgo de ser condenado a 20 años de prisión por cada una de las acusaciones de homicidio. Tras el veredicto fue detenido de inmediato, mientras la sentencia se dictará el jueves a las 10 de la mañana.
En la última década, uno tras otro los fiscales de una nueva generación de fiscales sureños, incitados por informes de prensa, las familias de las víctimas e incluso sus propios recuerdos juveniles, han reabierto algunos de los casos más notorios de la época de las derechos civiles.
Por ejemplo, en 1994 Byron de la Beckwith fue condenado por el asesinato en 1963 del activista de derechos civiles de Mississippi, Medgar Evers. Hace poco fiscales que reabrieron el caso exhumaron el cuerpo de Emmet Till, un niño negro de 14 años que fue secuestrado y asesinado en Mississippi en 1955.
Cuando Killen sea sentenciado más tarde esta semana, habrá terminado otro de lo que se llama a veces los "juicios de reparación" -las revisiones judiciales de las atrocidades más notorias de la era de la lucha por los derechos civiles.
El fiscal, Mark Duncan, fiscal del distrito del condado de Neshoba, dijo que todavía creía que el asesino recibiría la pena merecida, aunque comprendía las dudas del jurado.
"Creo que pedí demasiado del jurado para condenar a un hombre basándose en el testimonio de gente que no pueden ver, que están sólo en el papel, de modo que no puedo criticar a sus miembros", dijo Duncan. "Entiendo la posición en que se encuentran". Sin embargo, agregó: "Pero creo que él es culpable de asesinato".
El jurado, que empezó sus deliberaciones el lunes tarde, informó justo antes de la interrupción nocturna que estaban divididos 6 contra 6 en el caso de Killen. El jurado reinició sus deliberaciones esta mañana, después de pasar la noche aislado en un hotel por orden del juez, Marcus D. Gordon, del tribunal de distrito del estado en el condado de Neshoba.
Killen no declaró en este juicio rápido, que empezó el último miércoles. Killen mostró pocas emociones en la sala, cerrando los ojos brevemente cuando se leyeron el segundo y tercer veredicto.
La noche que desaparecieron las tres víctimas, todas en sus veinte, habían estado ayudando a los votantes negros a inscribirse durante el "Verano de la Libertad' de 1964 y estaban investigando la quema de una iglesia en Filadelfia, Mississippi, por el Ku Klux Klan. Las víctimas -Chaney, Schwerner y Andrew Goodman- fueron inicialmente detenidas por exceso de velocidad. Tras su liberación de la cárcel, su coche fue perseguido por miembros del Klan. Fueron asesinados a balazos y encontrados más tarde enterrados en una presa de tierra.
Su desaparición de 44 días puso al código de segregación del Sur en el centro de atención nacional y ayudó a dirigir la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
De los 18 hombres enjuiciados más tarde un año más tarde por cargos de derechos civiles federales, 7 fueron condenados por un jurado de miembros blancos. Killen fue dejado en libertad cuando el jurado se estancó 11 a 1 a favor de la condena, después de que un miembro del jurado dijera que ella no podía condenar a un predicador.
Ocho de los acusados están todavía vivos. Los hombres, que fueron condenados a penas de prisión de 3 a 10 años, aunque ninguno de ellos estuvo en la cárcel más de seis. El caso ganó renombre internacional cuando fue dramatizado en la película de 1988, Arde Mississippi'.
La semana pasada los fiscales trataron de convencer al jurado de que aunque Killen no estuvo presente durante los asesinatos, él había organizado los grupos y planificado qué harían, incluyendo, según los testimonios, diciéndoles dónde ir para enterrar los cadáveres e instruyendo a otros a usar guantes de goma durante el asesinato.
Durante un solo día del juicio, los fiscales presentaron a una docena de testigos en rápida sucesión -algunos vivos y otros ahora muertos, representados por testimonios leídos en voz alta de la transcripción del juicio federal del caso en 1967.
Un abogado de la defensa, Mitch Moran, dijo al canal de televisión Court TV fuera de la sala del tribunal, que él recurrirá y se concentrará en el tema de la lectura de las transcripciones en el tribunal, que dijo que habían creado un "pantano".
"Creo que se engañó a la gente", dijo. "No se hicieron preguntas".
Moran dijo que su ciente "no dijo mucho, probablemente está sufriendo un shock".
Shadi Rahimi contribuyó desde New York para este reportaje.
23 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
madre entre testigos
[Shaila Dewan] Jurado escucha testimonio de madre de activista asesinado en 1964.
Filadelfia, Massachusetts, Estados Unidos. El 21 de junio de 1964, Andrew Goodman escribió una postal. "Queridos mamá y papá, he llegado a salvo a Meridian, Mississippi. Es una ciudad maravillosa, y el tiempo es perfecto. Me gustaría que estuvierais aquí. La gente de esta ciudad es maravillosa, y nos recibieron muy bien. Cariños, Andy".
Pero esa noche murió, asesinado por miembros del Klan que estaban enfurecidos de que llegaran extraños a su estado a fomentar la integración racial. La madre de Goodman, Carolyn Goodman, leyó el viernes la postal en voz alta en el banquillo de los testigos, declarando contra Edgar Ray Killen, del que los fiscales dicen que orquestó los asesinatos de Goodman y otros dos activistas de los derechos civiles, Michael Schwerner y James Earl Chaney.
Era una de los doce testigos, entre ellos un convicto con el uniforme amarillo de preso, declararon el viernes, en rápida sucesión, algunos vivos y otros que sólo existen en papel, como personajes de una novela: miembros del Klan, la esposa del alcaide de la cárcel del pueblo, un feligrés negro, un policía de autopistas. Ahora muertos, estaban representados por el testimonio leído de la transcripción de un juicio federal de 1967 del caso. Los miembros del jurado escucharon sobre políticas del Klan, observaciones que habría hecho Killen sobre las muertes, la hostilidad hacia los agentes del FBI que investigaban el crimen, la captura y encarcelamiento de las víctimas y el hallazgo, 44 días después, de sus cuerpos descompuestos.
Sin embargo, los abogados de Killen dijeron que los fiscales no presentaron pruebas de la culpabilidad de su cliente. "Nadie ha probado que él haya planeado nada", dijo uno, James McIntyre. "Nadie ha probado que haya orquestado nada".
Criticó como particularmente débil el testimonio de Mike Winstead, que está cumpliendo una pena de prisión por violación y declaró después de que se reabriera la investigación de los asesinatos en 1999. Winstead dijo que cuando él tenía 10 años oyó un fragmento de una conversación entre su abuelo y Killen. "Mi abuelo le preguntó si él tenía algo que ver con los chicos asesinados, y él dijo sí y que estaba orgulloso de ello", dijo Winstead.
Durante el interrogatorio, dijo que no había recibido ningún beneficio en forma de dinero o de una reducción de sentencia por declarar. Dijo simplemente que pensaba que lo que había pasado era malo. "Tengo a una hijo peleando en Iraq por lo mismo que mataron a estos chicos", dijo.
Chaney, Schwerner y Goodman trabajaban en Meridian, Mississippi, pero había conducido los alrededor de 50 kilómetros que hay hasta Filadelfia para investigar la quema de una iglesia negra. Fueron parados por exceso de velocidad por Cecil Price, el sheriff y miembro del Klan, que los metió al calabozo el tiempo suficiente para que otros miembros del Klan planearan un ataque. Cuando sheriff Price llegó a la cárcel hacia las 10:30 de esa noche para dejarlos en libertad, les dijo: "Veamos lo rápido que podéis salir de Neshoba", según Minnie Lee Herring, que ayudaba a su marido a administrar la cárcel y cuya declaración de 1967 fue leída en voz alta el viernes.
Los fiscales también presentaron una declaración del difunto James Jordan, un miembro del Klan que contó en 1967 cómo ayudó a Killen a reunir unos hombres después de ser informados por el sheriff Price. Una vez reunidos, dijo Jordan, "el reverendo Killen dijo que ellos tenían encerrados a tres activistas de derechos civiles y que teníamos que darnos prisa y llegar allá, y debíamos recogerles y romperles el culo".
Mientras se preparaban, dijo Jordan: "Dijo que seguiría adelante porque nosotros teníamos que volver allá lo más rápidamente posible de modo que él pudiera ocuparse de arreglar las cosas".
Después de que el grupo se reuniera detrás de la plaza del tribunal, donde ahora se realiza el juicio, Killen les mostró la cárcel y una vieja bodega donde tenían que esperar su presa, de acuerdo a la declaración de Jordan. Luego lo dejaron en una funeraria donde había un funeral, de modo que Killen pudiera tener un alibi, dijo Jordan.
Las dos partes coinciden en que Killen no estuvo presente durante los asesinatos.
Los fiscales Mark Dunca, el fiscal de distrito del condado de Neshoba, y Jim Hood, el fiscal general del estado, también declararon sobre las tácticas del Klan.
Un miembro del Klan del que se leyó su testimonio de 1967, Delmar Dennis, dijo que Killen mismo había explicado los deberes de los miembros del Klan. "Dijo que había cosas que el Klan tenía que hacer y haría y entre ellas estaba quemar cruces, era necesario golpear a algunos y de vez en vez tendría que haber una eliminación", dijo Dennis, cuyas palabras fueron leídas por Duncan.
"¿Qué quiso decir con eliminación?", preguntó Hood, leyendo las palabras del abogado en la transcripción.
"Quiso decir, matar a una persona", respondió Dennis.
Los abogados de Killen preguntaron repetidas veces a los testigos si tenían conocimiento personal de la participación de Killen en el asesinato, y dijeron no todos ellos. También enfatizaron que muchos testigos, incluyendo a Jordan y Dennis, habían sido pagados por el FBI en los años sesenta.
Un testigo que dijo que él no era pagado, era Joseph Hatcher, ex agente de policía de Meridian y miembro del Klan. Dijo que el día del asesinato Killen le dijo dónde habían enterrado a las tres víctimas, en una charca en Old Folly Farm, en las afueras del pueblo. Dos trabajadores en el sitio que descubrieron algo de sangre tuvieron que declarar bajo juramento de secreto y amenazados"dijo Hatcher, 68, que dijo que Killen se lo había contado. Pero en el interrogatorio admitió que nunca vio a Killen dar una orden, y que él no había dicho que él organizó los asesinatos. "Nunca dijo Yo', él dijo Nosotros'", dijo Hatcher.
El testimonio de Goodman terminó repentinamente cuando fue demasiado para ella, diciendo que no sería capaz de soportar todo el juicio. Después dijo sobre su hijo asesinado: "No vino aquí a ser un mártir, vino aquí a ayudar a la gente. Y ahora yo estoy en su lugar".
21 de junio de 2005
18 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Filadelfia, Massachusetts, Estados Unidos. El 21 de junio de 1964, Andrew Goodman escribió una postal. "Queridos mamá y papá, he llegado a salvo a Meridian, Mississippi. Es una ciudad maravillosa, y el tiempo es perfecto. Me gustaría que estuvierais aquí. La gente de esta ciudad es maravillosa, y nos recibieron muy bien. Cariños, Andy".Pero esa noche murió, asesinado por miembros del Klan que estaban enfurecidos de que llegaran extraños a su estado a fomentar la integración racial. La madre de Goodman, Carolyn Goodman, leyó el viernes la postal en voz alta en el banquillo de los testigos, declarando contra Edgar Ray Killen, del que los fiscales dicen que orquestó los asesinatos de Goodman y otros dos activistas de los derechos civiles, Michael Schwerner y James Earl Chaney.
Era una de los doce testigos, entre ellos un convicto con el uniforme amarillo de preso, declararon el viernes, en rápida sucesión, algunos vivos y otros que sólo existen en papel, como personajes de una novela: miembros del Klan, la esposa del alcaide de la cárcel del pueblo, un feligrés negro, un policía de autopistas. Ahora muertos, estaban representados por el testimonio leído de la transcripción de un juicio federal de 1967 del caso. Los miembros del jurado escucharon sobre políticas del Klan, observaciones que habría hecho Killen sobre las muertes, la hostilidad hacia los agentes del FBI que investigaban el crimen, la captura y encarcelamiento de las víctimas y el hallazgo, 44 días después, de sus cuerpos descompuestos.
Sin embargo, los abogados de Killen dijeron que los fiscales no presentaron pruebas de la culpabilidad de su cliente. "Nadie ha probado que él haya planeado nada", dijo uno, James McIntyre. "Nadie ha probado que haya orquestado nada".
Criticó como particularmente débil el testimonio de Mike Winstead, que está cumpliendo una pena de prisión por violación y declaró después de que se reabriera la investigación de los asesinatos en 1999. Winstead dijo que cuando él tenía 10 años oyó un fragmento de una conversación entre su abuelo y Killen. "Mi abuelo le preguntó si él tenía algo que ver con los chicos asesinados, y él dijo sí y que estaba orgulloso de ello", dijo Winstead.
Durante el interrogatorio, dijo que no había recibido ningún beneficio en forma de dinero o de una reducción de sentencia por declarar. Dijo simplemente que pensaba que lo que había pasado era malo. "Tengo a una hijo peleando en Iraq por lo mismo que mataron a estos chicos", dijo.
Chaney, Schwerner y Goodman trabajaban en Meridian, Mississippi, pero había conducido los alrededor de 50 kilómetros que hay hasta Filadelfia para investigar la quema de una iglesia negra. Fueron parados por exceso de velocidad por Cecil Price, el sheriff y miembro del Klan, que los metió al calabozo el tiempo suficiente para que otros miembros del Klan planearan un ataque. Cuando sheriff Price llegó a la cárcel hacia las 10:30 de esa noche para dejarlos en libertad, les dijo: "Veamos lo rápido que podéis salir de Neshoba", según Minnie Lee Herring, que ayudaba a su marido a administrar la cárcel y cuya declaración de 1967 fue leída en voz alta el viernes.
Los fiscales también presentaron una declaración del difunto James Jordan, un miembro del Klan que contó en 1967 cómo ayudó a Killen a reunir unos hombres después de ser informados por el sheriff Price. Una vez reunidos, dijo Jordan, "el reverendo Killen dijo que ellos tenían encerrados a tres activistas de derechos civiles y que teníamos que darnos prisa y llegar allá, y debíamos recogerles y romperles el culo".
Mientras se preparaban, dijo Jordan: "Dijo que seguiría adelante porque nosotros teníamos que volver allá lo más rápidamente posible de modo que él pudiera ocuparse de arreglar las cosas".
Después de que el grupo se reuniera detrás de la plaza del tribunal, donde ahora se realiza el juicio, Killen les mostró la cárcel y una vieja bodega donde tenían que esperar su presa, de acuerdo a la declaración de Jordan. Luego lo dejaron en una funeraria donde había un funeral, de modo que Killen pudiera tener un alibi, dijo Jordan.
Las dos partes coinciden en que Killen no estuvo presente durante los asesinatos.
Los fiscales Mark Dunca, el fiscal de distrito del condado de Neshoba, y Jim Hood, el fiscal general del estado, también declararon sobre las tácticas del Klan.
Un miembro del Klan del que se leyó su testimonio de 1967, Delmar Dennis, dijo que Killen mismo había explicado los deberes de los miembros del Klan. "Dijo que había cosas que el Klan tenía que hacer y haría y entre ellas estaba quemar cruces, era necesario golpear a algunos y de vez en vez tendría que haber una eliminación", dijo Dennis, cuyas palabras fueron leídas por Duncan.
"¿Qué quiso decir con eliminación?", preguntó Hood, leyendo las palabras del abogado en la transcripción.
"Quiso decir, matar a una persona", respondió Dennis.
Los abogados de Killen preguntaron repetidas veces a los testigos si tenían conocimiento personal de la participación de Killen en el asesinato, y dijeron no todos ellos. También enfatizaron que muchos testigos, incluyendo a Jordan y Dennis, habían sido pagados por el FBI en los años sesenta.
Un testigo que dijo que él no era pagado, era Joseph Hatcher, ex agente de policía de Meridian y miembro del Klan. Dijo que el día del asesinato Killen le dijo dónde habían enterrado a las tres víctimas, en una charca en Old Folly Farm, en las afueras del pueblo. Dos trabajadores en el sitio que descubrieron algo de sangre tuvieron que declarar bajo juramento de secreto y amenazados"dijo Hatcher, 68, que dijo que Killen se lo había contado. Pero en el interrogatorio admitió que nunca vio a Killen dar una orden, y que él no había dicho que él organizó los asesinatos. "Nunca dijo Yo', él dijo Nosotros'", dijo Hatcher.
El testimonio de Goodman terminó repentinamente cuando fue demasiado para ella, diciendo que no sería capaz de soportar todo el juicio. Después dijo sobre su hijo asesinado: "No vino aquí a ser un mártir, vino aquí a ayudar a la gente. Y ahora yo estoy en su lugar".
21 de junio de 2005
18 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
el fbi contra niña de 16
[Nina Bernstein] Preguntas, amargura y exilio de una niña acusada de ser terrorista.
Dhaka, Bangladesh. Desplomada la borde la cama que esa noche tendrá que compartir con cuatro familiares, la niña de 16 de Queens parecía aturdida.
En el agobiante y polvoriento camino del aeropuerto había mirado pasar carritos tirados por mano junto a mujeres barriendo las calles, flacas y envueltas en brillantes saris. Ahora, en un idioma que apenas entiende, tías y tíos que no conoce lamentan su destino: ser obligada a abandonar Estados Unidos, su hogar desde su kindergarten, porque el FBI la identificó misteriosamente como una potencial terrorista suicida.
"Me sentí como si estuviera en otro planeta", dijo la muchacha, Tashnuba Hayder. "Me pasó de repente. La rapidez con que ocurrió todo, Dios mío".
La historia cómo ocurrió -como Tashnuba, la devota, voluntariosa hija de inmigrantes musulmanes que viven en un vecindario de limpias calles y banderas estadounidenses, fue clasificada como una amenaza inminente para la seguridad nacional- está todavía envuelta entre los secretos del gobierno. Después de casi siete semanas de detención, fue dejada en libertad en mayo a condición de que dejase el país inmediatamente. Sólo de la acusó de infracciones a la ley de inmigración, y otra chica de 16 de Nueva York, que fue detenida y liberada. Funcionarios federales se negaron a comentar el caso.
Pero como la primera investigación sobre terrorismo de Estados Unidos en que los implicados son menores de edad, el caso revela la profundidad de la preocupación del gobierno de que una adolescente pueda transformarse en una terrorista, y lo lejos que los agentes federales están dispuestos a ir si sospechan que haya una posibilidad. Y ha llamado ampliamente la atención, encendiendo el debate sobre el equilibrio correcto entre la vigilancia del gobierno y la protección de las libertades individuales.
No se sabe qué llevó a las autoridades a investigar a Tashnuba, que dice que las acusaciones son falsas. Pero en una serie de entrevistas -su primera-, dijo que el gobierno había aparentemente descubierto sus visitas a un chat room en internet, de las que tomó apuntes de los sermones de un carismático clérigo musulmán de Londres, un jeque que ha sido durante mucho tiempo acusado de fomentar los atentados suicidas.
Un agente del FBI que se hizo pasar por terapeuta, primero confrontó a Tashnuba en su dormitorio, revisando los papeles de su escuela e interrogándola sobre todo, desde sus opiniones sobre la yihad hasta sus paredes sin carteles, dijo. Enviada a un centro para delicuentes juveniles en Pensilvania, Tashuba dijo que fue interrogada sin la presencia de un abogado o padre, sobre sus creencias y las de sus amigos, principalmente niñas norteamericanas a las que había conocido en mezquitas de la ciudad.
A medida que aumentan los atentados suicidas con bombas en el extranjero, con chicas adolescentes como autoras, no hay duda de que los esfuerzos de la inteligencia del gobierno han sido espoloneados por temores legítimos. El agente que dirige las pesquisas fue una mujer musulmana nacida en Gran Bretaña que ha expresado su preocupación sobre la influencia de clérigos radicales sobre los jóvenes inmigrantes allá. Y en Tashnuba, que llevaba un velo y habla de un estado musulmán ideal, se encontró con opiniones inquietantes y rebeldía adolescente.
Pero Tashnuba dice que ella se opone a los atentados suicidas, que su interés en el clérigo era casual, y que el gobierno la trató como a una criminal solamente por ejercer las libertades de opinión y credo que había aprendido en Estados Unidos.
Según cuenta, los agentes del FBI trataron de distorsionar detalles de su vida para ajustarlos al retrato de una recluta terrorista, y cuando no pudieron formular una acusación, quisieran borrar sus huellas expulsándola del país. De hecho, el tribunal ordena una "salida voluntaria" que la deja salir, exige la constatación de que la persona no puede ser deportada por poner en peligro la seguridad nacional.
Tashnuba dijo que creía que fue perseguida precisamente porque no tiene la nacionalidad estadounidense -permitiendo que los investigadores utilicen las leyes de inmigración, eludiendo los límites familiares de los procedimientos criminales y de menores.
"Eso les dio luz verde para separarme de mi familia", dijo Tashnuba durante su largo viaje con su madre y hermanos a esta bullente ciudad donde nació.
Este informe es en gran parte su versión de los acontecimientos. Una parte es confirmada por documentos y otras entrevistas, pero no todo pudo ser verificado debido a una orden del tribunal que selló el caso a petición del FBI e impidió que los participantes pudieron revelar información del gobierno. El gobierno se ha negado repetidas veces a ofrecer su punto de vista.
Alarma en el FBI
Dos ex agentes del FBI, confrontados con conocidos detalles del caso, se negaron a comentarlos, pero hablaron de las presiones y prácticas que moldean hoy muchas de las investigaciones.
Pasquale J. D'Amuro, que dirigió al FBI de Nueva York hasta abril, dijo que desde el 11 de septiembre de 2001, los agentes han cometido errores por sus sospechas. Se reportan más peligros potenciales, dijo, y todos deben ser investigados exhaustivamente por todos los medios posibles, incluyendo hacer intervenir a las autoridades de inmigración tan pronto como un extranjero empieza a ser investigado.
"Sonó la alarma", dijo D'Amuro, ahora presidente ejecutivo de Giuliani Security and Safety, una consultoría. "Y tenemos que investigar en detalles esas amenazas, así terminen siendo falsas o provengan de un algún tipo de acción de persecución".
Algunos casos, agregó, no se resuelven nunca. Incluso cuando las sospechas resultan ser infundadas, dijo, las infracciones del visado ya están en manos de las autoridades de inmigración, que tienen que llevarlas "a algún tipo de cierre".
Pero Mike German, que dejó el departamento hace un año después de una larga carrera de persecución de sospechosos de terrorismo del país, dijo que el nuevo énfasis de la agencia en recabar inteligencia antes que evidencias criminales ha abierto la puerta a más investigaciones que "van en la dirección equivocada".
"Si todos esos chat room están siendo estudiados, y estamos vigilando a toda esa gente por lo que dicen en los chat rooms, entonces estamos usando recursos que no se utilizan en amenazas reales", dijo German, que se ha quejado públicamente de los problemas de dirección del FBI que retardaron las investigaciones después del 11 de septiembre.
El énfasis en la inteligencia aumenta las exigencias de la agencia de mantener todo en secreto, para proteger a sus fuentes. Y el secreto, dijo, conduce a los abusos de poder.
"Quizás el gobierno cuenta con algunas pruebas increíblemente incriminatorias y nos ha salvado de un terrible acto de violencia; saberlo haría que nos sintiéramos mejor", dijo. "Inversamente, si hicieron algo mal, el público necesita saber qué fue".
Desde el principio el gobierno presentó este caso como un asunto exclusivo de inmigración. Cuando una docena de agentes federales sacaron a la chica de su casa en un allanamiento al amanecer del 24 de marzo, sólo mencionaron la expiración de los documentos de inmigración de su madre, diciendo a la familia que Tashnuba volvería probablemente al día siguiente.
En lugar de eso, después de dos semanas de frenéticas preguntas de sus familiares, el New York Times se enteró de que Tashnuba era una de las dos niñas detenidas, oficialmente debido a infracciones de las leyes de inmigración de parte de sus padres, pero en realidad para ser interrogadas por el Destacamento Conjunto Antiterrorista del FBI.
De acuerdo a un documento del gobierno entregado al Times por un funcionario federal, el FBI afirmó que las niñas representaban un "peligro inminente a la seguridad de Estados Unidos basándonos en evidencias de que planeaban convertirse en terroristas suicidas". El documento no mencionaba ninguna prueba. Y en las entrevistas de antecedentes, funcionarios federales se apresuraron a quitar peso al caso tan pronto como llamaron los periodistas, caracterizando la investigación como una medida preventiva contra reclutas potenciales, y no para desbaratar alguna conspiración.
Pero luego los agentes incautaron el diario de vida de Tashnuba, sus deberes y su agenda -y el ordenador con el que había repetidas veces escuchado los sermones diarios del jeque Omar Bakri Muhammed. De su versión de las preguntas de los agentes, y comentarios hechos por un funcionario de gobierno que revisó un informe sobre los motivos de las sospechas del FBI, parece que el interés de Tashnuba en los sermones se convirtieron en el prisma con que se miró todo lo demás en su vida.
Oscilando entre "lo simpático y lo terrible", dijo, tres agentes a la vez la presionaban sobre sus posibles lazos terroristas con sus amigas, y lo que veían como sospechosas tendencias en sus deberes, como algunos apuntes sobre el suicidio. Dijo que criticaron incluso el austero decorado del dormitorio que compartía con su hermana de 10 años.
"El FBI trató de decir que yo no tenía vida -que no era la adolescente típica", dijo Tashnuba amargamente, tocando su largo vestido musulmán. "Pensaban que yo era anti-americana porque no quería hacer compromisos, pero en mi clase de ética en la escuela teníamos comunistas, demócratas, republicanos, góticos -todas las tendencias. En todas las clases se nos dice: Habla, di lo que piensas, y defiende tus opiniones".
La lección salió al revés, dijo, cuando se encontró debatiendo testurudamente sobre las definiciones de la yihad en el Corán con la agente del FBI Foria Younis, una inmigrante musulmana de una estirpe mucho más secular.
"Lo tomé personalmente", dijo Tashnuba.
Detrás del Velo
Una mezcla de devoción y desafío, esta delgada adolescente de ojos negros llegó con su familia a Astoria a los cinco años. En su redonda, infantil letra manuscrita, compiló una lista de sus oraciones favoritas y edictos religiosos, como "practica bajar la mirada" y "ser extra atentos con los padres". Pero cuando recuerda cómo los agentes del FBI cuestionaron su estilo de vida religioso, su voz adquiere un típico desprecio adolescente: "¿Así que tengo que vivir como ustedes quieren?"
Desde la infancia Tashnuba se acercó a la religión como una especie de rebelión. A los 10 estaba rezando cinco veces al día -y reprochando a su padre más laico, un vendedor de relojes baratos. A los 12, Tashnuba incluso exploró el cristianismo. Pero a los 14 adoptó el velo islámico completo.
En parte estaba imitando a su amiga íntima, Shahela, una chica americana que, en una entrevista, describió el uso del velo como un modo de oponerse "al tratamiento degradante del cuerpo de las mujeres como mercadería" y "aferrarme a mi fe después del 11 de septiembre de 2001". También proporcionó a Tashnuba un refugio de las riñas maritales de sus padres y las frágiles reconciliaciones. Pronto, las dos amigas estaba organizando clases de religión para otras niñas en mezquitas de la ciudad.
"Esto es lo que me da mi identidad", dijo Tashnuba sobre su religión.
También la alejó de las bromas vulgares de su escuela de Manhattan. Y cuando Shahela optó por una educación acelerada en casa, Tashnuba quiso hacer lo mismo. Sus padres se opusieron y rechazaron su plan de escape alternativo: un matrimonio convenido con un musulmán estadounidense de Michigan llamado Latif, al que Tashnuba sólo conocía fugazmente. No era de Bangladesh, sino un muchacho de 21, de ojos azules, hijo de italianos, brasileños y alemanes.
Lo que llama "un período difícil de mi vida" hizo crisis en octubre pasado. La familia se mudó a Queens Village, dejando a sus amigos atrás. Cuando Latif sugirió escapar a Michigan, Tashnuba accedió llevada por un impulso. A unas horas de Nueva York, se enteraron de que su padre había ido a la policía y volvieron rápidamente. El informe de la policía volvería a perseguir a Tashnuba.
De momento, sus padres accedieron a la educación en casa, a través de un curso por correspondencia. Pero ella todavía tenía tiempo para PalTalk, un popular servicio en la web donde conoció las transmisiones nocturnas del jeque Omar en Londres, en vivo a las 2 de la tarde.
"Fue una casualidad", dijo. "No estaba más que unos minutos, luego trabajaba en el currículum de mi mamá, cualquier cosa".
Desde hace tiempo que las transmisiones causan la alarma de los investigadores anti-terroristas, que dicen que el jeque Omar, nacido en Siria, insta a los jóvenes musulmanes del mundo a apoyar a la resistencia iraquí en la vanguardia de la "guerra santa global" y elogia a los secuestradores del 11 de septiembre de 2001 y los atentados con bomba. En un escalofriante reportaje publicado por el Times de Londres en enero, una oyente preguntó si las "hermanas pueden cometer atentados suicidas si las intenciones son correctas". El diario informó que el jeque replicó: "Eso no es problema; no hay restricciones".
Pero en una entrevista telefónica, el jeque negó que reclutara a gente. "Nadie dijo a ninguna mujer que podía ser una terrorista suicida", dijo.
Tashnuba dijo que el tema no se trató nunca en las transmisiones que escuchó ella. Lo que recordaba eran charlas sobre un estado islámico utópico que se formaría según la voluntad divina, no según deseos humanos. "En un país musulmán tú no pagas por el agua, no pagas por el transporte", dijo. "Hay ciertos derechos que nadie te puede quitar".
Estudiante y Ángel
A los 9, cuando Tashnuba empezó a rezar, Foria Younis estaba derrotando al fútbol a los niños de un barrio paquistaní en Londres Este. Ahora de 37, esta antigua fiscal mide 1.58 metros y es un ex miembro "de un violento escuadrón anti-terrorista del FBI", que ha cazado a terroristas en tres continentes, de acuerdo a un extenso resumen el año pasado en el Daily Telegraph de Londres.
Aunque Younis no quiso ceder una entrevista para este artículo, no contradijo la descripción del Telegraph.
Pero el 4 de marzo, cuando llamó a la puerta de la familia Hayder, Younis y su colega no dijeron que eran agentes del FBI, dijo la madre de Tashnuba, Ishrat
Jahan Hayder. Dijeron que venían de un centro juvenil, investigando el informe policial de hace cinco meses cuando la niña trató de fugarse. Hayder dejó subir a la mujer al dormitorio de su hija. "Confié en ella", dijo.
Desde el momento que entró, cuenta Tashnuba, Younis empezó a revisar sus papeles. "Me decía: ¿Puedo mirar esto'?', pero sin esperar mi respuesta".
Lo que más llamó la atención de la agente, dijo la niña, fueron los papeles de una clase particular para chicas que estudian en casa que Tashnuba seguía para prepararse para los exámenes. En una página había un diagrama subrayando la palabra "suicidio" -sus apuntes para una discusión en clase sobre por qué las religiones se oponen a él, dijo.
Pronto, dijo, Younis empezó a dejar caer comentarios como: "Así, veo que te interesa el suicidio" y "Veo que te gusta quedarte en tu cuarto todo el tiempo. ¿No te gusta la compañía de los demás?"
Tashnuba, que tenía muchas amigas, de inmediato se puso nerviosa y defensiva. "No, ahora estoy en mi cuarto", dijo. "Sabía hacia dónde querían ir".
Tres semanas más tarde -dos días después de que Younis escribiera una declaración secreta sobre Tashnuba, según muestran documentos judiciales- agentes de inmigración allanaron su casa. Como asunto de inmigración, esto era muy inusual; no había ningún trámite en curso contra su padre o su padre, cuyas peticiones de asilo político, separadas y presentadas a fines de los años noventa, estaba todavía pendientes.
Pero Tashnuba dijo que los agentes le dijeron: "Tu mama confesó que no resides legalmente aquí, y tenemos que llevarte, o llevaros a todos". En el cuartel general de inmigración en Manhattan la estaba esperando el FBI, junto con otra niña, Adama Bah, nativa de Guinea a la que Tashnuba dijo que conocía ligeramente de una mezquita de Manhattan. Bah era de menos interés para las autoridades que Tashnuba, de acuerdo al funcionario de gobierno que revisó los informes del FBI.
Al final del día las chicas fueron conducidas a un centro de detención juvenil de máxima seguridad en el rural condado de Berks, Pensilvania. Repentinamente se vieron entre chicas delincuentes acusadas de delitos relacionados con drogas y agresiones. Tashnuba fue obligada a usar un chandal, marchar a la orden y someterse a cacheos corporales, dijo. Y empezaron a interrogarla.
"Trataron de distorsionar mis ideas", dijo Tashnuba. "Tenían sus pequeñas tácticas -empezaban con preguntas agradables, luego se ponían severos. Al final, cuando me puse a llorar, ellos se reían de mí".
Un psiquiatra del gobierno concluyó que ella no era ni suicida ni homicida, y recomendó que se la dejase en libertad. Pero los agentes, dijo Tashnuba, siguieron "tratando de vincularme a ese estado psicológico". Se concentraron en una rosa artificial en su dormitorio (su hermana menor); en un curso de psicología (parte de las asignaturas del programa por correspondencia), y en un ensayo que escribió sobre el ministerio de Seguridad Interior (asignado por su tutora como un ensayo de evaluación).
La tutora, Asmaa Samad, recordó que el ensayo era inocuo: "No decía nada peyorativo, ni anti-patriótico". Tashnuba dijo que los agentes se concentraron en una parte. "Yo escribí que creía que los musulmanes estaban siendo perseguidos, que estaban siendo excluidos más que antes".
Pero en lugar de retractarse de las opiniones que los agentes encontraban alarmantes, Tashnuba dijo que ella se plantó en sus talones, especialmente en sus puntos de vista sobre la yihad. "Si el islam es amenazado, tienes el derecho de defenderte", declaró Tashnuba, citando versos del Corán.
Los interrogatorios continuaron, dijo, del 24 de marzo al 7 de abril -el día en que apareció el primer artículo sobre el caso.
Cuando se extendió la noticia, un grupo de derechos humanos le proporcionó un abogado. El cónsul general de Bangladesh en Nueva York exigió una explicación al gobierno norteamericano, y el ministerio de Seguridad Interior respondió: La única razón por la que Tashnuba está siendo retenida es porque "residía ilegalmente" en Estados Unidos.
A la otra chica se le permitió volver a su escuela en Harlem Este a principios de mayo, bajo condiciones estrictas, incluyendo una orden de no discutir sobre el caso. Pero para Tashnuba no había perspectivas de ser liberada, dijo su abogado, Troy Mattes.
En la ruina y turbada, la madre de Tashnuba pidió su "partida voluntaria" con su hija, antes que pelear. El gobierno accedió, y un juez de inmigración emitió las órdenes necesarias.
Al llegar a Dhaka el 12 de mayo, Tashnuba entró a su nueva vida y estalló en lágrimas. "Quiero volver", lloró.
Su padre y un hermano de 14 habían permanecido ocultos en Nueva York, con la esperanza de evitar la deportación mientras el chico estudiaba. Sin dinero para alquilar una casa, Tashnuba y su madre, su hermano bebé y su pequeña hermana, Tamana, debían compartir la cama de una tía en el apartamento de su abuela, donde viven ahora 9 personas.
Para Tashnuba y Tamana, una ciudadana americana que sólo habla inglés, tener más educación puede ser imposible, dijo su madre. Incluso la devoción de Tashnuba fue puesta en duda. Entre sus familiares el velo es tabú, y pocas mezquitas en Dhaka admiten a mujeres.
En un momento del viaje, iracunda, deseó no haber ido nunca a Estados Unidos: "Ahora me doy cuenta de que no tenéis intimidad, no tenéis libertad". Pero ahora deseaba pasar un día en Nueva York, "para decir adiós".
Resistiendo las lágrimas, se calló, mirando el librero con los recuerdos que su familia había enviado en los últimos años: una gran manzana, un globo de cristal y nieve con las Torres Gemelas, una Estatua de la Libertad.
William K. Rashbaum, en New York, y Souad Mekhennet, en Frankfurt, contribuyeron a este reportaje.
20 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Dhaka, Bangladesh. Desplomada la borde la cama que esa noche tendrá que compartir con cuatro familiares, la niña de 16 de Queens parecía aturdida.En el agobiante y polvoriento camino del aeropuerto había mirado pasar carritos tirados por mano junto a mujeres barriendo las calles, flacas y envueltas en brillantes saris. Ahora, en un idioma que apenas entiende, tías y tíos que no conoce lamentan su destino: ser obligada a abandonar Estados Unidos, su hogar desde su kindergarten, porque el FBI la identificó misteriosamente como una potencial terrorista suicida.
"Me sentí como si estuviera en otro planeta", dijo la muchacha, Tashnuba Hayder. "Me pasó de repente. La rapidez con que ocurrió todo, Dios mío".
La historia cómo ocurrió -como Tashnuba, la devota, voluntariosa hija de inmigrantes musulmanes que viven en un vecindario de limpias calles y banderas estadounidenses, fue clasificada como una amenaza inminente para la seguridad nacional- está todavía envuelta entre los secretos del gobierno. Después de casi siete semanas de detención, fue dejada en libertad en mayo a condición de que dejase el país inmediatamente. Sólo de la acusó de infracciones a la ley de inmigración, y otra chica de 16 de Nueva York, que fue detenida y liberada. Funcionarios federales se negaron a comentar el caso.
Pero como la primera investigación sobre terrorismo de Estados Unidos en que los implicados son menores de edad, el caso revela la profundidad de la preocupación del gobierno de que una adolescente pueda transformarse en una terrorista, y lo lejos que los agentes federales están dispuestos a ir si sospechan que haya una posibilidad. Y ha llamado ampliamente la atención, encendiendo el debate sobre el equilibrio correcto entre la vigilancia del gobierno y la protección de las libertades individuales.
No se sabe qué llevó a las autoridades a investigar a Tashnuba, que dice que las acusaciones son falsas. Pero en una serie de entrevistas -su primera-, dijo que el gobierno había aparentemente descubierto sus visitas a un chat room en internet, de las que tomó apuntes de los sermones de un carismático clérigo musulmán de Londres, un jeque que ha sido durante mucho tiempo acusado de fomentar los atentados suicidas.
Un agente del FBI que se hizo pasar por terapeuta, primero confrontó a Tashnuba en su dormitorio, revisando los papeles de su escuela e interrogándola sobre todo, desde sus opiniones sobre la yihad hasta sus paredes sin carteles, dijo. Enviada a un centro para delicuentes juveniles en Pensilvania, Tashuba dijo que fue interrogada sin la presencia de un abogado o padre, sobre sus creencias y las de sus amigos, principalmente niñas norteamericanas a las que había conocido en mezquitas de la ciudad.
A medida que aumentan los atentados suicidas con bombas en el extranjero, con chicas adolescentes como autoras, no hay duda de que los esfuerzos de la inteligencia del gobierno han sido espoloneados por temores legítimos. El agente que dirige las pesquisas fue una mujer musulmana nacida en Gran Bretaña que ha expresado su preocupación sobre la influencia de clérigos radicales sobre los jóvenes inmigrantes allá. Y en Tashnuba, que llevaba un velo y habla de un estado musulmán ideal, se encontró con opiniones inquietantes y rebeldía adolescente.
Pero Tashnuba dice que ella se opone a los atentados suicidas, que su interés en el clérigo era casual, y que el gobierno la trató como a una criminal solamente por ejercer las libertades de opinión y credo que había aprendido en Estados Unidos.
Según cuenta, los agentes del FBI trataron de distorsionar detalles de su vida para ajustarlos al retrato de una recluta terrorista, y cuando no pudieron formular una acusación, quisieran borrar sus huellas expulsándola del país. De hecho, el tribunal ordena una "salida voluntaria" que la deja salir, exige la constatación de que la persona no puede ser deportada por poner en peligro la seguridad nacional.
Tashnuba dijo que creía que fue perseguida precisamente porque no tiene la nacionalidad estadounidense -permitiendo que los investigadores utilicen las leyes de inmigración, eludiendo los límites familiares de los procedimientos criminales y de menores.
"Eso les dio luz verde para separarme de mi familia", dijo Tashnuba durante su largo viaje con su madre y hermanos a esta bullente ciudad donde nació.
Este informe es en gran parte su versión de los acontecimientos. Una parte es confirmada por documentos y otras entrevistas, pero no todo pudo ser verificado debido a una orden del tribunal que selló el caso a petición del FBI e impidió que los participantes pudieron revelar información del gobierno. El gobierno se ha negado repetidas veces a ofrecer su punto de vista.
Alarma en el FBI
Dos ex agentes del FBI, confrontados con conocidos detalles del caso, se negaron a comentarlos, pero hablaron de las presiones y prácticas que moldean hoy muchas de las investigaciones.
Pasquale J. D'Amuro, que dirigió al FBI de Nueva York hasta abril, dijo que desde el 11 de septiembre de 2001, los agentes han cometido errores por sus sospechas. Se reportan más peligros potenciales, dijo, y todos deben ser investigados exhaustivamente por todos los medios posibles, incluyendo hacer intervenir a las autoridades de inmigración tan pronto como un extranjero empieza a ser investigado.
"Sonó la alarma", dijo D'Amuro, ahora presidente ejecutivo de Giuliani Security and Safety, una consultoría. "Y tenemos que investigar en detalles esas amenazas, así terminen siendo falsas o provengan de un algún tipo de acción de persecución".
Algunos casos, agregó, no se resuelven nunca. Incluso cuando las sospechas resultan ser infundadas, dijo, las infracciones del visado ya están en manos de las autoridades de inmigración, que tienen que llevarlas "a algún tipo de cierre".
Pero Mike German, que dejó el departamento hace un año después de una larga carrera de persecución de sospechosos de terrorismo del país, dijo que el nuevo énfasis de la agencia en recabar inteligencia antes que evidencias criminales ha abierto la puerta a más investigaciones que "van en la dirección equivocada".
"Si todos esos chat room están siendo estudiados, y estamos vigilando a toda esa gente por lo que dicen en los chat rooms, entonces estamos usando recursos que no se utilizan en amenazas reales", dijo German, que se ha quejado públicamente de los problemas de dirección del FBI que retardaron las investigaciones después del 11 de septiembre.
El énfasis en la inteligencia aumenta las exigencias de la agencia de mantener todo en secreto, para proteger a sus fuentes. Y el secreto, dijo, conduce a los abusos de poder.
"Quizás el gobierno cuenta con algunas pruebas increíblemente incriminatorias y nos ha salvado de un terrible acto de violencia; saberlo haría que nos sintiéramos mejor", dijo. "Inversamente, si hicieron algo mal, el público necesita saber qué fue".
Desde el principio el gobierno presentó este caso como un asunto exclusivo de inmigración. Cuando una docena de agentes federales sacaron a la chica de su casa en un allanamiento al amanecer del 24 de marzo, sólo mencionaron la expiración de los documentos de inmigración de su madre, diciendo a la familia que Tashnuba volvería probablemente al día siguiente.
En lugar de eso, después de dos semanas de frenéticas preguntas de sus familiares, el New York Times se enteró de que Tashnuba era una de las dos niñas detenidas, oficialmente debido a infracciones de las leyes de inmigración de parte de sus padres, pero en realidad para ser interrogadas por el Destacamento Conjunto Antiterrorista del FBI.
De acuerdo a un documento del gobierno entregado al Times por un funcionario federal, el FBI afirmó que las niñas representaban un "peligro inminente a la seguridad de Estados Unidos basándonos en evidencias de que planeaban convertirse en terroristas suicidas". El documento no mencionaba ninguna prueba. Y en las entrevistas de antecedentes, funcionarios federales se apresuraron a quitar peso al caso tan pronto como llamaron los periodistas, caracterizando la investigación como una medida preventiva contra reclutas potenciales, y no para desbaratar alguna conspiración.
Pero luego los agentes incautaron el diario de vida de Tashnuba, sus deberes y su agenda -y el ordenador con el que había repetidas veces escuchado los sermones diarios del jeque Omar Bakri Muhammed. De su versión de las preguntas de los agentes, y comentarios hechos por un funcionario de gobierno que revisó un informe sobre los motivos de las sospechas del FBI, parece que el interés de Tashnuba en los sermones se convirtieron en el prisma con que se miró todo lo demás en su vida.
Oscilando entre "lo simpático y lo terrible", dijo, tres agentes a la vez la presionaban sobre sus posibles lazos terroristas con sus amigas, y lo que veían como sospechosas tendencias en sus deberes, como algunos apuntes sobre el suicidio. Dijo que criticaron incluso el austero decorado del dormitorio que compartía con su hermana de 10 años.
"El FBI trató de decir que yo no tenía vida -que no era la adolescente típica", dijo Tashnuba amargamente, tocando su largo vestido musulmán. "Pensaban que yo era anti-americana porque no quería hacer compromisos, pero en mi clase de ética en la escuela teníamos comunistas, demócratas, republicanos, góticos -todas las tendencias. En todas las clases se nos dice: Habla, di lo que piensas, y defiende tus opiniones".
La lección salió al revés, dijo, cuando se encontró debatiendo testurudamente sobre las definiciones de la yihad en el Corán con la agente del FBI Foria Younis, una inmigrante musulmana de una estirpe mucho más secular.
"Lo tomé personalmente", dijo Tashnuba.
Detrás del Velo
Una mezcla de devoción y desafío, esta delgada adolescente de ojos negros llegó con su familia a Astoria a los cinco años. En su redonda, infantil letra manuscrita, compiló una lista de sus oraciones favoritas y edictos religiosos, como "practica bajar la mirada" y "ser extra atentos con los padres". Pero cuando recuerda cómo los agentes del FBI cuestionaron su estilo de vida religioso, su voz adquiere un típico desprecio adolescente: "¿Así que tengo que vivir como ustedes quieren?"
Desde la infancia Tashnuba se acercó a la religión como una especie de rebelión. A los 10 estaba rezando cinco veces al día -y reprochando a su padre más laico, un vendedor de relojes baratos. A los 12, Tashnuba incluso exploró el cristianismo. Pero a los 14 adoptó el velo islámico completo.
En parte estaba imitando a su amiga íntima, Shahela, una chica americana que, en una entrevista, describió el uso del velo como un modo de oponerse "al tratamiento degradante del cuerpo de las mujeres como mercadería" y "aferrarme a mi fe después del 11 de septiembre de 2001". También proporcionó a Tashnuba un refugio de las riñas maritales de sus padres y las frágiles reconciliaciones. Pronto, las dos amigas estaba organizando clases de religión para otras niñas en mezquitas de la ciudad.
"Esto es lo que me da mi identidad", dijo Tashnuba sobre su religión.
También la alejó de las bromas vulgares de su escuela de Manhattan. Y cuando Shahela optó por una educación acelerada en casa, Tashnuba quiso hacer lo mismo. Sus padres se opusieron y rechazaron su plan de escape alternativo: un matrimonio convenido con un musulmán estadounidense de Michigan llamado Latif, al que Tashnuba sólo conocía fugazmente. No era de Bangladesh, sino un muchacho de 21, de ojos azules, hijo de italianos, brasileños y alemanes.
Lo que llama "un período difícil de mi vida" hizo crisis en octubre pasado. La familia se mudó a Queens Village, dejando a sus amigos atrás. Cuando Latif sugirió escapar a Michigan, Tashnuba accedió llevada por un impulso. A unas horas de Nueva York, se enteraron de que su padre había ido a la policía y volvieron rápidamente. El informe de la policía volvería a perseguir a Tashnuba.
De momento, sus padres accedieron a la educación en casa, a través de un curso por correspondencia. Pero ella todavía tenía tiempo para PalTalk, un popular servicio en la web donde conoció las transmisiones nocturnas del jeque Omar en Londres, en vivo a las 2 de la tarde.
"Fue una casualidad", dijo. "No estaba más que unos minutos, luego trabajaba en el currículum de mi mamá, cualquier cosa".
Desde hace tiempo que las transmisiones causan la alarma de los investigadores anti-terroristas, que dicen que el jeque Omar, nacido en Siria, insta a los jóvenes musulmanes del mundo a apoyar a la resistencia iraquí en la vanguardia de la "guerra santa global" y elogia a los secuestradores del 11 de septiembre de 2001 y los atentados con bomba. En un escalofriante reportaje publicado por el Times de Londres en enero, una oyente preguntó si las "hermanas pueden cometer atentados suicidas si las intenciones son correctas". El diario informó que el jeque replicó: "Eso no es problema; no hay restricciones".
Pero en una entrevista telefónica, el jeque negó que reclutara a gente. "Nadie dijo a ninguna mujer que podía ser una terrorista suicida", dijo.
Tashnuba dijo que el tema no se trató nunca en las transmisiones que escuchó ella. Lo que recordaba eran charlas sobre un estado islámico utópico que se formaría según la voluntad divina, no según deseos humanos. "En un país musulmán tú no pagas por el agua, no pagas por el transporte", dijo. "Hay ciertos derechos que nadie te puede quitar".
Estudiante y Ángel
A los 9, cuando Tashnuba empezó a rezar, Foria Younis estaba derrotando al fútbol a los niños de un barrio paquistaní en Londres Este. Ahora de 37, esta antigua fiscal mide 1.58 metros y es un ex miembro "de un violento escuadrón anti-terrorista del FBI", que ha cazado a terroristas en tres continentes, de acuerdo a un extenso resumen el año pasado en el Daily Telegraph de Londres.
Aunque Younis no quiso ceder una entrevista para este artículo, no contradijo la descripción del Telegraph.
Pero el 4 de marzo, cuando llamó a la puerta de la familia Hayder, Younis y su colega no dijeron que eran agentes del FBI, dijo la madre de Tashnuba, Ishrat
Jahan Hayder. Dijeron que venían de un centro juvenil, investigando el informe policial de hace cinco meses cuando la niña trató de fugarse. Hayder dejó subir a la mujer al dormitorio de su hija. "Confié en ella", dijo.
Desde el momento que entró, cuenta Tashnuba, Younis empezó a revisar sus papeles. "Me decía: ¿Puedo mirar esto'?', pero sin esperar mi respuesta".
Lo que más llamó la atención de la agente, dijo la niña, fueron los papeles de una clase particular para chicas que estudian en casa que Tashnuba seguía para prepararse para los exámenes. En una página había un diagrama subrayando la palabra "suicidio" -sus apuntes para una discusión en clase sobre por qué las religiones se oponen a él, dijo.
Pronto, dijo, Younis empezó a dejar caer comentarios como: "Así, veo que te interesa el suicidio" y "Veo que te gusta quedarte en tu cuarto todo el tiempo. ¿No te gusta la compañía de los demás?"
Tashnuba, que tenía muchas amigas, de inmediato se puso nerviosa y defensiva. "No, ahora estoy en mi cuarto", dijo. "Sabía hacia dónde querían ir".
Tres semanas más tarde -dos días después de que Younis escribiera una declaración secreta sobre Tashnuba, según muestran documentos judiciales- agentes de inmigración allanaron su casa. Como asunto de inmigración, esto era muy inusual; no había ningún trámite en curso contra su padre o su padre, cuyas peticiones de asilo político, separadas y presentadas a fines de los años noventa, estaba todavía pendientes.
Pero Tashnuba dijo que los agentes le dijeron: "Tu mama confesó que no resides legalmente aquí, y tenemos que llevarte, o llevaros a todos". En el cuartel general de inmigración en Manhattan la estaba esperando el FBI, junto con otra niña, Adama Bah, nativa de Guinea a la que Tashnuba dijo que conocía ligeramente de una mezquita de Manhattan. Bah era de menos interés para las autoridades que Tashnuba, de acuerdo al funcionario de gobierno que revisó los informes del FBI.
Al final del día las chicas fueron conducidas a un centro de detención juvenil de máxima seguridad en el rural condado de Berks, Pensilvania. Repentinamente se vieron entre chicas delincuentes acusadas de delitos relacionados con drogas y agresiones. Tashnuba fue obligada a usar un chandal, marchar a la orden y someterse a cacheos corporales, dijo. Y empezaron a interrogarla.
"Trataron de distorsionar mis ideas", dijo Tashnuba. "Tenían sus pequeñas tácticas -empezaban con preguntas agradables, luego se ponían severos. Al final, cuando me puse a llorar, ellos se reían de mí".
Un psiquiatra del gobierno concluyó que ella no era ni suicida ni homicida, y recomendó que se la dejase en libertad. Pero los agentes, dijo Tashnuba, siguieron "tratando de vincularme a ese estado psicológico". Se concentraron en una rosa artificial en su dormitorio (su hermana menor); en un curso de psicología (parte de las asignaturas del programa por correspondencia), y en un ensayo que escribió sobre el ministerio de Seguridad Interior (asignado por su tutora como un ensayo de evaluación).
La tutora, Asmaa Samad, recordó que el ensayo era inocuo: "No decía nada peyorativo, ni anti-patriótico". Tashnuba dijo que los agentes se concentraron en una parte. "Yo escribí que creía que los musulmanes estaban siendo perseguidos, que estaban siendo excluidos más que antes".
Pero en lugar de retractarse de las opiniones que los agentes encontraban alarmantes, Tashnuba dijo que ella se plantó en sus talones, especialmente en sus puntos de vista sobre la yihad. "Si el islam es amenazado, tienes el derecho de defenderte", declaró Tashnuba, citando versos del Corán.
Los interrogatorios continuaron, dijo, del 24 de marzo al 7 de abril -el día en que apareció el primer artículo sobre el caso.
Cuando se extendió la noticia, un grupo de derechos humanos le proporcionó un abogado. El cónsul general de Bangladesh en Nueva York exigió una explicación al gobierno norteamericano, y el ministerio de Seguridad Interior respondió: La única razón por la que Tashnuba está siendo retenida es porque "residía ilegalmente" en Estados Unidos.
A la otra chica se le permitió volver a su escuela en Harlem Este a principios de mayo, bajo condiciones estrictas, incluyendo una orden de no discutir sobre el caso. Pero para Tashnuba no había perspectivas de ser liberada, dijo su abogado, Troy Mattes.
En la ruina y turbada, la madre de Tashnuba pidió su "partida voluntaria" con su hija, antes que pelear. El gobierno accedió, y un juez de inmigración emitió las órdenes necesarias.
Al llegar a Dhaka el 12 de mayo, Tashnuba entró a su nueva vida y estalló en lágrimas. "Quiero volver", lloró.
Su padre y un hermano de 14 habían permanecido ocultos en Nueva York, con la esperanza de evitar la deportación mientras el chico estudiaba. Sin dinero para alquilar una casa, Tashnuba y su madre, su hermano bebé y su pequeña hermana, Tamana, debían compartir la cama de una tía en el apartamento de su abuela, donde viven ahora 9 personas.
Para Tashnuba y Tamana, una ciudadana americana que sólo habla inglés, tener más educación puede ser imposible, dijo su madre. Incluso la devoción de Tashnuba fue puesta en duda. Entre sus familiares el velo es tabú, y pocas mezquitas en Dhaka admiten a mujeres.
En un momento del viaje, iracunda, deseó no haber ido nunca a Estados Unidos: "Ahora me doy cuenta de que no tenéis intimidad, no tenéis libertad". Pero ahora deseaba pasar un día en Nueva York, "para decir adiós".
Resistiendo las lágrimas, se calló, mirando el librero con los recuerdos que su familia había enviado en los últimos años: una gran manzana, un globo de cristal y nieve con las Torres Gemelas, una Estatua de la Libertad.
William K. Rashbaum, en New York, y Souad Mekhennet, en Frankfurt, contribuyeron a este reportaje.
20 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh