Blogia
mQh

europa

sexo por visado


Funcionarios del Departamento de Extranjería británico cambiaban sexo por visados.
Londres, Gran Bretaña. El ministerio británico de Asuntos Exteriores inició una investigación de un posible escándalo en el Departamento de Inmigración y Naturalización IND en Londres.
Un ex funcionario que trabajaba en un atareado centro de inmigración al sur de Londres contó al diario The Sun que funcionarios corruptos compartían cama con chicas extranjeras guapas que tenían miedo de que sus visados no fueran prolongados.
"Llegó allá una muchacha que nos dijo que un funcionario había pasado por su apartamento y que habían tenido sexo", dijo Anthony Pamnani. "Le dio un visado por tiempo indefinido".

4 de enero de 2004

©volkskrant
©traducción mQh

terror en amberes


[Bart Dirks] Policía caza a ilegales. Tácticas policiales traen recuerdos del nazismo en Alemania.
Bruselas, Bélgica. La detección activa de ilegales ha causado indignación entre muchos residentes de Amberes. Están indignados con los controles del Departamento de Extranjería en tranvías y en los allanamientos realizados por la policía en algunos barrios.
"Sabemos que en San Andrés viven cientos de ilegales que son ayudados por sus vecinos, tanto con alimentos como con vivienda", dijo Nico Volckryck, presidente de la asociación de comerciantes de la Kammenstraat en el barrio de San Andrés, según el diario De Standaard.
"La gente en San Andrés tiene una actitud doble: piensa que los ilegales en realidad no deberían estar aquí, pero por otro lado no está de acuerdo con esos allanamientos. Así crece la simpatía por los ilegales".
Según el ex edil Jos Thijs hay en la ciudad un "ambiente raro" después de que la policía detuviera los tranvías de la línea 12 para identificar a ilegales. "Conozco a veinte familias de ilegales que apenas si salen de sus casas y reciben comida a través de intermediarios".

 
4 de enero de 2006

©volkskrant
©traducción mQh

ingredientes de rebelión


[Sebastian Rotella] Un proyecto de vivienda fue símbolo de la violencia que azotó a Francia este otoño. Pero tres visiones de la Losa rompen los estereotipos.
Argenteuil, Francia. Mourad escudriñó su frío mundo de cemento. El nombre oficial del complejo habitacional, un ventoso corredor de torres atiborradas con 17 mil personas, es Valle de la Plata. Su apodo: la Losa.
"Es muy simple", dijo Mourad. "Hay una frontera entre París y aquí, entre ricos y pobres. Y no se puede cruzar nunca".
Mourad, 25, y sus amigos, se han refugiado del frío en un vestíbulo de un destartalado rascacielos. Fuera en la explanada expuesta a la intemperie, las madres se encorvaban detrás de los cochecitos. Los niños corrían tras un balón de fútbol, echando nubes de aliento, en las cercanías de los oxidados almacenes cerrados. Un musulmán fundamentalista y gordinflón -túnica djellaba y medias deportivas y zapatillas- acarreaba las compras con su esposa cubierta de negro, cuyo velo sólo dejaba ver sus ojos.
Los jóvenes observaban la explanada, una expansión de pasillos y plazas sobre el nivel de la calle, y sucios túneles para el tránsito abajo. Ha sido su jardín de juegos, mercado, campo de batalla. Tal como lo ve Mourad, las líneas de batalla se trazaron mucho antes de que las revueltas de este otoño convirtieran a la Losa en el escenario de una drama nacional.
"Esperan que los chicos se vuelvan violentos antes de buscar soluciones", dijo Mourad, un hombre bajo y delgado con expresivos ojos marrones. "No se trata de justificarlos. Pero ¿de qué otro modo se van a hacer oír?"
Los disturbios empezaron el 27 de octubre a unos 25 kilómetros al este de Argenteuil tras la electrocución accidental de dos adolescentes que se escondían de la policía en una subestación de energía. Una ola de incendios y violencia se extendió desde el cordón industrial de París hacia todo el país durante tres semanas y causó unos 240 millones de dólares en daños, los peores disturbios en Francia durante décadas.
Esta ciudad de unos 100.000 habitantes sufrió menos destrozos que otras áreas: unos 30 coches quemados, algo de vandalismo, reyertas dispersas. Pero la Losa jugó un importante papel simbólico en el choque entre los jóvenes y el estado.
Dos días antes del inicio de los disturbios, el prepotente ministro francés del Interior llegó a la ciudad, acompañado por una falange de policías y periodistas. El ministro, Nicolas Sarkozy, llegó a las 10 y media de la noche, una hora en la que la Losa puede haber camorra.
Lo recibieron unos 200 jóvenes que le gritaron insultos y arrojaron desechos. Durante el tumulto, Sarkozy se refirió a los jóvenes rufianes con una palabra que significa ‘gentuza’ o ‘matones’. El incidente se convirtió en un lema de batalla de los alborotadores en todo el país.
"Fue como si hubiera preparado para una función de teatro, eso de llegar aquí tarde por la noche, durante el Ramadán, con todos esos policías anti-disturbios", dijo Mourad, que estaba en la explanada pero niega haberle arrojado alguna cosa. "Fue una provocación. Es por eso que los chicos respondieron de esa manera".
Dos noches después, en un incidente más tranquilo pero emblemático, el alcalde Georges Mothrom descubrió después del término de una reunión en la Losa que su coche había sido quemado. Cuando miraba el vehículo calcinado, lo rodearon 15 jóvenes. Después de algunos instantes de nerviosismo -mitad conversación, mitad enfrentamiento- un activista de la comunidad acudió en socorro del alcalde.
Mourad, el alcalde y el activista vivieron un microcosmos de la crisis urbana de Francia de modos marcadamente diferentes. Vista a través de sus ojos, la Losa se despoja de los estereotipos e hipérboles y se convierte en algo menos hostil y más esperanzador que su reputación.
Sin embargo, lucha contra una miríada de problemas que requieren no solamente más trabajos y más polis, sino también un profundo cambio en cómo se relacionan los franceses unos con otros.

El Soldado Enfadado
El vestíbulo resonó cuando dos niños pasaron jugando, dando porrazos contra una hilera de buzones de madera.
Mourad los reprendió calmamente. Llevaba vaqueros y una chaqueta de estilo militar abrochada hasta el cuello. Mostró un carnet de identidad militar. Una carrera en el ejército lo había alejado del desempleo, las drogas y la cárcel. Tiene un apartamento, un noche, una novia. Pero su modesto logro sólo ha exacerbado su resentimiento."Una vez le pasé este carnet a un policía que me paró para chequear mis papeles", dijo, con una sonrisa melancólica. "Se me rió en la cara. Pensaba que era una broma. Se la llevó a sus superiores, riéndose. Pero cuando volvió, venía pálido. Me saludó. ‘Perdón, cometí un error’. Ese tipo de cosas te hacen enfurecer".
Mourad pidió la reserva de su apellido debido a su profesión. Nació en Francia. Es hijo de un conserje marroquí.
"Nuestros padres trabajaron duro en Francia", dijo Mourad. "Tratamos de integrarnos. Esta es una sociedad que no quiere que nos integremos. Nos trajeron a este sitio circular con estas torres y nos dijeron que era la única opción, la única perspectiva: Pueden vivir aquí toda la vida, con todos sus primos".
Los antecedentes delictivos de Mourad consisten en una detención juvenil, pero describe una letanía de problemas con la policía. Dice que la policía trata a la Losa como si fuera una colonia y acosa a los jóvenes.
Especialmente si se aventuran hacia las luces de la capital.
"Una vez fui de Argenteuil a los Campos Elíseos y los polis me pararon seis veces", dijo. "¡Seis veces! Cuando cojo el metro hacia el centro y los encuentro patrullando, me levanto automáticamente" -dijo, extendiendo los brazos- "para que me puedan cachear".
Los jóvenes de aquí ven pocas caras como las suyas en la policía, la política y el comercio. Ya no hay trabajo en las fábricas que antes empleaban a muchos de sus padres.
"Todo lo que pueden imaginar es trabajar con sus manos", dijo Mourad. "En mecánica los chicos, las chicas como cajeras. O, digámoslo derechamente, vendiendo drogas... Estos tipos no toleran la escuela. La mayoría de sus padres no saben ni leer ni escribir".
Mourad abordó a un tosco africano de 15 años que se acercaba por el vestíbulo: "¡Hey, Dari! ¿Qué te gustaría ser?"
Dari frunció el ceño pensativamente. "¡Delincuente!". Dari continuó: "La escuela apesta. A los maestros no les gustan ni los africanos ni los árabes".
Mourad cree que finalmente la Losa dio voz a toda esa alienación en el incidente con Sarkozy, el ministro del Interior, y la quemazón del coche del alcalde.
"Los chicos no quemaron diez coches en ese estacionamiento", dijo. "Sólo quemaron uno: el del alcalde. Estaban enviando un mensaje político".

El Alcalde en la Vanguardia
La noche del 27 de octubre, el alcalde Mothron aparcó su sedán Peugeot 407 y se encaminó por una rampa hacia un encuentro en la explanada con los residentes. Iba solo.
"Siempre voy a cualquier barrio, sin mirar la hora", dijo Mothron. "Nunca sufrí ningún ataque de tipo personal. Nunca pensé que podría pasar algo, incluso dejé en el coche mi maletín con las llaves de la casa, mis tarjetas de crédito, todo".
Mothron es un hombre sólido, de gafas, de 57 años, de manos regordetas. Proviene de una familia de vinateros. Su bisabuelo fue alcalde hace un siglo, cuando la ciudad atraía a los parisinos, que visitaban sus viñedos, granjas y las riberas del Sena bordeadas de árboles que fueron inmortalizadas por los pintores impresionistas.
Aquí la industria floreció después de la Primera Guerra Mundial y se construyeron complejos habitacionales como residencia temporal de inmigrantes portugueses e italianos. Los primeros residentes eran en su mayoría franceses, así como inmigrantes portugueses e italianos, que se han reasentado en las cercanías, en barrios de casas pareadas en calles angostas, donde hoy todavía se encuentran cafés franco-portugueses y carteles anunciando paseos de caridad para las víctimas de los incendios forestales de Portugal.
Los nuevos inmigrantes, sobre todo argelinos, poblaron rápidamente la Losa. El diseño de esta aldea de concreto de 7 acres, con dos torres cilíndricas azules del famoso arquitecto Roland Castro, fue considerado audaz cuando se iniciaron las obras a mediados de los años sesenta. El Valle de la Plata personificaba las teorías de planificación igualitarias de muchos de los suburbios de clase obrera. El viejo Partido Comunista gobernó la ciudad durante un récord de 67 años.
Pero la prática de apilar a familias numerosas y pobres unas encima de otras, resultó ser una mala política. La decadencia se acentuó en los años ochenta. Había peleas entre pandillas y pequeños disturbios.
Hoy un 70 por ciento de los residentes de la Losa son de bajos ingresos. En adición a la población dominante que ahora es de origen norafricano, un número significativo de familias provienen de las antiguas colonias francesas del África sub-sahariano.
En 1992 el gobierno anunció un proyecto de remodelación de 125 millones de dólares. "Se gastó un montón de ese dinero en estudios, pero muy poco en los resultados", dijo Mothron.
En 2001 su partido de centro-derecha reemplazó a la izquierda, que no había avanzado demasiado en implicar a las minorías en la vida política. En 2002 París destinó 330 millones adicionales para proyectos de vivienda social aquí. Se construyó un nuevo ayuntamiento, un centro de salud y un supermercado de acero y cristal en la plaza circular que está en el corazón de la explanada.
"Ha vuelto la esperanza, excepto que en el lado social tenemos grandes problemas con los chicos que dejan la escuela demasiado pronto", dijo Mothron. "Callejean, venden drogas, y provocaron enormes problemas hace algunas semanas".
Mothron apoya a Sarkozy. Pero reconoce que tenía dudas sobre el plan del ministro del Interior de inspeccionar una nueva comisaría de policía en la Losa horas tan tardías, con un numeroso entorno policial. Cuando el alcalde y Sarkozy emergieron por una escalera exterior hacia un chapuzón de insultos, dijo Mothron, se dieron cuenta de que los agitadores habían organizado una respuesta a la demostración de fuerza del ministro.
La policía identificó a extremistas islámicos entre los cabecillas, aunque los extremistas no tuvieron un papel importante en las revueltas.
"Hubo gritos e insultos", dijo el alcalde. "Estaba que ardía. Las cámaras lo estaban filmando todo. El ministro estaba algo agitado. Cuando caminábamos hacia la comisaría, el ministro le dijo a alguien en un balcón: ‘No se preocupe, nos desharemos de esta gentuza’".
Dos noches más tardes, la ‘gentuza’ envió al alcalde un nuevo mensaje en el aparcamiento. Los 15 jóvenes que rodearon a Mothron junto a los humeantes restos del coche, se estaban burlando más que amenazando, recuerda.
"Con una sonrisita, uno de ellos dijo: ‘No sabíamos que era su coche’. Entonces me preguntó: ‘¿No piensa usted que la visita de Sarkozy y lo que dijo enfadaron a algunos y le quemaron el coche?’ Les dije a los jóvenes que era de mala leche hacerlo a mis espaldas... Me sentía desolado, porque entonces yo me había dedicado a esta ciudad".

El Activista Autosuficiente
Cuando Lahcene Adalou vio al alcalde rodeados de jóvenes y no titubeó.
Adalou se hizo camino en el grupo hacia el alcalde, temiendo lo peor. Regañó a los jóvenes, a algunos de los cuales conocía del club deportivo que ayudaba a gestionar.
"Salieron de repente de todas partes, como ratas", dijo Adalou cuando recordaba el incidente del estacionamiento, con unas desordenadas hebras de pelo en cabeza calva. "Les hablé en árabe. Les dije: ‘Es Ramadán. No tenéis vergüenza’. Entonces se sintieron desconcertados. Pero dijeron: ‘Lahcene, ¿quién eres tú? ¿El protector de Mothron? ¿Su chofer?’ Llevé al alcalde a su casa. Pocos días después alguien dejó una carta amenazante en mi coche".
Mientras contaba su versión, Adalou, un hombre animado de 42 años con un saco beige y corbata, indicaba la ruta en la explanada. Con su acento argelino describió las mejoras desde que había llegado hace 13 años: iluminación más clara, edificios remodelados, tiendas nuevas. Para aliviar el hacinamiento y humanizar el ambiente, el gobierno está demoliendo algunos de los rascacielos más antiguos, que se han convertido en armatostes semi vacíos.
"Está más limpio, más seguro, mejor", dijo, y señaló algunos objetivos de las revueltas. "Trataron de quemar la guardería infantil Gavroche. Quemaron algunos tachos de basura. Trataron de quemar la comisaría de policía. ¿Ves las marcas negras en las paredes? Estaban llenas de graffiti con insultos contra la policía, los judíos, Sarkozy. Me ponía mal".
Adalou tiene un diploma médico argelino, pero no consiguió una licencia aquí. Ha trabajado como conserje de una escuela y ahorró suficiente dinero para abrir una panadería industrial. Tiene dos hijas que asisten a una escuela local.
Se ha convertido en un activista. Dice que habla por las familias que trabajan duro y mantienen la boca cerrada.
Con obstinada impaciencia, Adalou dice que los jóvenes deberían dejar de quejarse.
"Para mí, es una suerte estar en Francia", dijo. "Aquí hay trabajo. Pero estos chicos no hacen lo suficiente. Nacieron en Francia. Reciben subsidios, vivienda. Muchos prefieren dormir hasta el mediodía, y ganar dinero sin trabajar".
Sin embargo, dijo, los adolescente necesitan urgentemente un centro juvenil para ayudarles a evitar a los reclutadores, especialmente a los extremistas religiosos.
"Es verdad, aquí hay mezquitas fundamentalistas, templos en los sótanos", dijo. "Francia va a lamentar haber dejado que se hicieran tan poderosos".
Desde 1998 la población musulmana de la ciudad ha crecido en un 30 por ciento, hasta 20 mil. Los feligreses argelinos tradicionales asisten a la mezquita más grande, el Instituto Islámico Al Ihsan, en una antigua y dilapidada fábrica Renault. Los funcionarios del ayuntamiento consideran moderada a la mezquita; sus líderes ayudaron a mantener la paz durante las revueltas.
Pero los extremistas frecuentan al menos cuatro de las mezquitas más pequeñas de la ciudad. El año pasado, la policía puso bajo arresto domiciliario a un notorio imán irakí.
Adalou dijo que había sentido escalofríos al ver a los extremistas molestando a Sarkozy, su héroe.
"Los vi gritar: ‘Alá es grande’, contra Sarkozy", dijo Adalou. "Me sentí avergonzado... Él es un ministro joven, trabajador, y yo lo apoyo. La gente se que queja de que los ministros pasan el tiempo en sus oficinas. Pero cuando viene, se quejan de que es una provocación. ¡Absurdo!"

Cruzando Fronteras
Los franceses concuerdan en que deben superar la brecha entre los adoquines de París y el concreto de la Losa.
Algunos de los problemas más difíciles tienen que ver con los intangibles problemas de identidad y movilidad social. En lugares como la Losa, donde incluso un soldado se puede sentir como ciudadano de segunda clase, se necesitan ilusiones.
Observando la explanada desde el centro social que dirige, Sadika Nhari acusa a los dos lados. Aunque los jóvenes de la localidad se quejan de discriminación, también sufren de la actitud ‘lo queremos todo ahora’ de una sociedad materialista, dijo Nhari, cuyo centro se llama la Casa de Todos.
"Yo también provengo de una familia de inmigrantes, pero aprendí a hablar para poder expresarme", dijo Nhari. "Estos chicos sólo saben expresarse a través de la violencia".
Entretanto, la burocracia pone dinero en "zonas urbanas sensibles", y se esfuerza por entender a la gente que vive aquí.
"A los policías no les enseñan a hablar con la gente", dijo. "A los profesores tampoco: Tienen miedo, son jóvenes, los envían llenos de prejuicios a la zona. ¿Cómo se podrían comunicar?"
Los guetos se han convertido un tablero de ajedrez político.
"Todos están jugando a la política", dijo Nhari. "Sarkozy, los musulmanes, los grupos políticos. Todos dicen: ‘Yo soy que el calmó las cosas’". Asociaciones como la Casa de Todos y Valdocco, una agencia católica juvenil, tratan de romper las barreras.
"Una mujer de otro vecindario que vino a nuestro centro por primera vez, dijo que estaba muy contenta", dijo Nhari. "Dijo: ‘Estaba preocupada, pero está bien. Nadie me quemó el coche’".

30 de diciembre de 2005
©http://www.latimes.com/news/nationworld/world/la-fg-slab28dec28,0,6736812,full.story?coll=la-home-world
©traducción mQh

negocian con fugitivos serbios


Criminales de guerra serbios estarían a punto de entregarse.
Belgrado, Serbia. Un experto policial serbio dijo que había decisivas negociaciones en marcha entre las autoridades serbias y un importante criminal de guerra fugitivo, el general Ratko Mladic, informó ayer la agencia de prensa Mina, de Montenegro.
El antiguo jefe de la policía de Belgrado, Marko Nicovic, dijo que estaba seguro de que el líder militar serbio-bosnio en tiempos de guerra, estaba negociando fuertemente e insistiendo en proporcionar seguridad económica a sus colaboradores y familia y otorgar amnistía a los que le habían protegido. Nadie en el gobierno quiso comentar la noticia.
Belgrado se encuentra bajo crecientes presiones para que entregue a los restantes criminales de guerra fugitivos, incluyendo al general Mladic y al jefe político en tiempos de guerra, Radovan Karadzic. De otro modo, sus intentos de ingresar a la Unión Europea y la OTAN se verían frustrados.
Nicovic dijo que era crucial para el gobierno que Mladic se entregara y no fuera detenido, ya que una detención podría implicar un enfrentamiento entre guardias y policía, lo que podría afectar los índices de popularidad del gobierno.
"Otro tema de las negociaciones es ciertamente qué dirá en La Haya el general", dijo Nicovic, según la agencia Mina. Explicó que Mladic sabía todo sobre la participación del ejército yugoslavo en las guerras de los Balcanes.
El informe fue dado a conocer días después de que el fiscal de crímenes de guerra serbios, Vladimir Vukcevic, dijera que las autoridades estaban al tanto de que varias personas tenían contactos con los acusados de crímenes de guerra, y les advirtió que podrían ser enjuiciadas si continuaban ayudando a los fugitivos.
El líder serbio-bosnio en tiempos de guerra y su comandante militar han sido acusados de genocidio por la masacre de 8 mil musulmanes en Srebrenica en 1995 y el sitio de Sarajevo, que se cobró la vida de más de 10 mil personas durante la guerra de Bosnia de 1992-1995.
El ministro del Interior serbio, Dragan Jocic, repitió el viernes que la detención de los fugitivos era prioritaria para la policía, así como para los servicios de inteligencia del estado y de las fuerzas armadas. Seis personas acusadas por el tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas se encuentran todavía fugitivas, todas ellas serbias o bosnio-serbias, incluyendo a Karadzic y Mladic.
El año pasado, Serbia entregó al tribunal a 13 sospechosos de crímenes de guerra; el último fue entregado en abril y varios diplomáticos occidentales han dicho a Serbia que quieren ver más hechos y no solamente promesas.

27 de diciembre de 2005

©http://www.boston.com/news/world/europe/articles/2005/12/26/surrender_talks_said_underway_for_bosnian_serb_fugitive/

atentado racista en frisonia


Agresor en libertad. Intentó matar a adolescente etíope, pero policía lo considera inofensivo.
Amsterdam, Holanda. El hombre de 25 años que arrojó lejía contra una adolescente de origen etíope en el pueblo frisón de Buitenpost fue dejado en libertad el lunes.
El hombre confesó el martes a la policía que había gritado insultos racistas, pero la policía cree que actuó movido por un impulso.
No había medido las consecuencias de sus acciones y no hay razones para mantenerlo detenido, dijo un portavoz de la policía el miércoles.
El incidente se produjo en una riña entre dos grupos de jóvenes de Buitenpost, que se prolonga ya por 18 meses.
El agresor no hace parte de ninguno de los grupos, pero estaba con uno de los protagonistas frente a la biblioteca el lunes.
Una riña con insultos estalló cuando la víctima y dos amigas -del segundo grupo- pasaron por el lugar. El hombre de 25 arrojó lejía contra la niña etíope. No quedó herida.
La policía dijo que el hombre se excitó con el ambiente y no pensó antes de actuar. No será acusado de discriminación, pero sí podría ser acusado de desorden público e intento de cometer una agresión violenta.
El portavoz de la policía dijo que los dos grupos deben sentarse a resolver sus disputas. La riña no tiene nada que ver con el racismo [a pesar de la confesión del agresor], dijo la portavoz de la policía.
"Lo que los lleva a pelear es el aburrimiento", dijo.

1 de septiembre de 2005
©expatica
©traducción mQh


persiste demencia serbia


[Roger Cohen] Ilusiones de una gran Serbia siguen en mentalidad de opinión pública.
Todos los meses, se pregunta a los oficiales de las fuerzas armadas de Serbia y Montenegro si han viajado al extranjero. La pregunta es una rutina, un resto de la era comunista.
Las respuestas mencionan unas vacaciones familiares en Turquía, una visita a la costa del Mar Negro. Más oficiales viajan en estos días, a menudo con pasaportes nuevos, aunque los salarios mensuales de 450 dólares (para un teniente coronel) limitan las estadías en el extranjero.
Pero existe un problema, y no es nuevo en Serbia, con definir que está dentro y qué fuera del país.
Algunos oficiales que han visitado Bosnia son reluctantes a clasificar sus viajes como en el extranjero. Dicen que estuvieron asignados allá y no serán capaces nunca de considerar al antiguo territorio yugoslavo como "extranjero".
Las protestas son rechazadas sumariamente: Ahora un frontera internacional separa a Serbia de Bosnia. Pero esas pequeñas confrontaciones, presenciadas y narradas por un miembro del ejército, dicen mucho sobre la confusión de Serbia a medida que se aproxima el quinto aniversario del derrocamiento de Slobodan Milosevic, el 5 de octubre.
En su nivel más básico, está confusión se deriva de la geografía. Como parte de la gran pregunta de dónde termina Europa, un asunto de creciente debate en Bruselas, se encuentra en la pregunta menor pero más volátil sobre dónde termina Serbia.
El histórico error serbio de 1918, cuando el reino victorioso apostó por el gran país que tomaría el nombre de Yugoslavia, antes que consolidar el compacto estado de Serbia, continúa acosando a Belgrado. No está claro cómo completar la larga retirada de esta arrogante extralimitación.
El territorio gobernado por Belgrado sigue reduciéndose. El próximo año, bajo un acuerdo propuesto por el jefe de política de exterior de la Unión Europea, Javier Solana, Montenegro piensa llamar a un referéndum para decidir si separarse.
Su unión con Serbia ya tiene mucho de ilusoria -las dos repúblicas usan monedas diferentes- y muchos fatigados serbios se muestran inclinados a decir adiós a la divertida federación llamada a veces ‘Solandia'.
Pero Vojislav Kostunica, el conservador primer ministro de Serbia, se opone a la independencia montenegrina. También se opone el ejército. Y también la Unión Europea, que no ve la necesidad de crear otro mini-estado europeo. Y también muchos montenegrinos que se preocupan de que puedan perder el acceso a los buenos hospitales de Belgrado y otros privilegios. Como resultado, el referéndum del 2006 sigue siendo incierto.
Esta incertidumbre es inútil. "Mientras más pronto deciden, cuanto mejor", dijo Goran Svilanovic, ex primer ministro. "Necesitamos saber la respuesta a esta pregunta: ¿Estás en mi país o no? La gente sufre de un problema de identidad crónico".
La naturaleza de ese problemas es suficientemente conocido. Belgrado es la capital de un país que está desapareciendo y que se estiraba antes hasta la frontera austriaca. El estuco desconchado de las paredes y los coches viejos son emblemáticos de la decadencia. Nadie necesita pensarlo demasiado para saber quién fue el gran perdedor de la desintegración de Yugoslavia. Eslovenia y Croacia han dejado a Serbia en el polvo.
Pero las ilusiones serbias persisten. Como sugiere la reluctancia de los oficiales de clasificar a Bosnia como país extranjero, la antigua grandeza es difícil se reconciliar con la pequeñez actual. Eso hace que la mediocre realidad sea más difícil de aceptar.
Parte de esta realidad es que Montenegro no está solo en contemplar una secesión. Es probable que las negociaciones sobre la posición de Kosovo empiecen más tarde este año -Kosovo es formalmente parte de Serbia, aunque en realidad es un distrito de la comunidad internacional, y según la opinión de casi todos sus ciudadanos albaneses étnicos, un estado independiente putativo.
Lo que se siembra, se cosecha. Kovoso fue la plataforma de lanzamiento del demente nacionalismo inventado por Milosevic cuando Yugoslavia empezó a desmoronarse. Ahora será, con toda probabilidad, el último pedazo que deje Serbia, pero no sin una amarga pelea sobre lo que muchos serbios llaman la cuna de su civilización.
Cuando el fin de semana pasada dos serbios murieron en un tiroteo en Kosovo, Kostunica y Boris Tadic, el presidente serbio, se apresuraron a emitir declaraciones de indignación. En esencia, sus mensajes eran que el incidente demostraba lo lejos que estaba Kosovo de las normas básicas exigidas por Europa y Estados Unidos para cualquier comunidad con ambiciones de auto-gobierno. Tenían un argumento.
Sin embargo, el problema es que Serbia, siempre rápida en su denuncia del "terrorismo" de los albaneses étnicos de Kosovo, apenas ha empezado a enfrentarse a los crímenes que cometió en gran escala en Croacia, Bosnia y Kosovo en los años noventa.
Un video que mostraba a serbios matando a musulmanes en Srebrenica, que apareció en junio en el tribunal por crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia de La Haya, provocó aquí consternación. Eso fue saludable. Fue también una terrible demostración del grado de ignorancia serbia una década después de la guerra de Bosnia. En el video se muestra el asesinato de seis musulmanes bosnios en 1995. ¡Seis! En los primeros meses de la guerra de Bosnia de 1992, decenas de miles de musulmanes fueron desalojados de sus casas, detenidos en campos y asesinados selectivamente. Sobre esa homicida campaña no se dice nada. Desde Kostunica para abajo, domina la ofuscación del tipo: "Ellos no mataron, nosotros los matamos".
"Si preguntas a la gente sobre si integrarse a la Unión Europea, todo el mundo está de acuerdo", dijo Dusan Pavlovic, cientista político. "Pero si preguntas sobre la responsabilidad serbia en los crímenes de guerra, la mayoría de la gente dice que no. Y si les preguntas cómo piensan integrarse a la Unión Europea sin aceptar esa responsabilidad, te quedan mirando sin nada que decir".
Por supuesto, el avance hacia la integración en la UE no ocurrirá hasta que dos de los principales protagonistas de la violencia serbia, el general Ratko Mladic y Radovan Karadzic, no sean entregados al tribunal internacional. Kostunica y Tadic han prometido su captura, pero los sentimientos nacionales están divididos.
Dentro del ejército, oficiales jóvenes, con un ojo en la integración potencial a la OTAN, aprueban la entrega de Mladic. Pero los más viejos no aceptan su captura. "Dicen que nunca aceptarán la detención de un hombre que luchó en Bosnia", dijo el miembro del ejército.
Eso es interesante. Una de las muchas invenciones de Serbia, y de Milosevic, era que el ejército yugoslavo nunca peleó en Bosnia y que la campaña no tenía nada que ver con Belgrado. Por supuesto, es un sin sentido, pero Serbia sigue ambivalente sobre la realidad.

E-mail: rcohen@iht.com

1 de septiembre de 2005
©new york times
©traducción mQh

tabú oponerse a la guerra


[Kevin Sullivan] Reino Unido deportará a partidarios de terrorismo. Nuevas normativas tienen en la mira a los que "fomentan, justifican o ensalzan" la violencia.
Londres, Reino Unido. La gente que "fomente, justifique o ensalce la violencia terrorista" será deportada de Gran Bretaña bajo las nuevas normativas dadas a conocer el miércoles por el principal funcionario de policía del país.
El ministro del Interior, Charles Clarke, definió las nuevas normativas en la explicación más detallada hasta la fecha de las propuestas anunciadas antes este mes por el primer ministro Tony Blair.
En la nueva lista de "conductas inaceptables" anunciadas por Clarke está usar sitios en internet, escribir, predicar, publicar o distribuir materiales que "incitan a otros a actos terroristas" o "fomenten el odio".
"Los individuos que busquen crear temor, intranquilidad y divisiones con el fin de inducir a acciones terroristas no serán tolerados por el gobierno ni nuestras comunidades", dijo Clarke, en una declaración que detallaba las medidas que son el resultado directo de los atentados del mes pasado en el metro y en un autobús en Londres, que mataron a 56 personas, incluyendo a los cuatro presuntos terroristas, y dejaron heridas a otras 700.
Mientras que activistas de derechos humanos y otros han criticado las medidas, las encuestas han mostrado una abrumadora aprobación pública para endurecer las leyes contra el extremismo religioso, incluso si eso significa limitar la libertad de expresión y otras libertades civiles en un país con una larga tradición de tolerancia.
"Reconocemos las sensibilidades en torno al uso de estos poderes e intentaremos usarlos de modo mesurado y específico", dijo Clarke. "Estos poderes no tienen por intención ahogar la libertad de expresión o el debate legítimo sobre la religión y otros temas. Gran Bretaña está correctamente orgullosa de su apertura y diversidad y no debemos permitir que aquellos impulsados por el extremismo de tipo que sea destruyan esa tradición".
Clarke también dijo que "elaboraremos una base de datos de individuos en todo el mundo esas conducta inaceptables" y la harán accesible a agentes de inmigración que controlan a los que entran a Gran Bretaña. No especificó quién haría la lista ni lo caro que sería.
La declaración de Clarke no se refirió a ninguna religión o grupo étnico en particular, pero los nueve sospechosos de la policía de haber colocado bombas el mes pasado son musulmanes. En su declaración del 5 de agosto Blair dijo que prohibiría a dos organizaciones islámicas en Gran Bretaña y dijo que planeaba prohibir a los clérigos que considera "no aptos para predicar".
Desde entonces Clarke ha prohibido que el predicador radical islámico Omar Bakri Mohammed regrese a Inglaterra después de un viaje al Líbano. Las autoridades británicas han detenido también a 10 hombres para ser deportados, incluyendo al clérigo radical islámico Abu Qatada, que supuestamente tiene vínculos con la red terrorista al Qaeda y cuyos sermones fueron encontrados en un apartamento alemán usado por varios de los que cometieron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
"Es una guerra contra la libertad de expresión", dijo en un conferencia telefónica desde Malasia Azzam Tamimi, dirigente de la Asociación de Clérigos Musulmanes de Gran Bretaña. "Lo que puede ser visto como un ensalzamiento del terrorismo por una persona, puede ser una explicación de las causas del terrorismo para otra".
Tamimi también dijo que las medidas anunciadas por Blair y Clarke "no se atacan al problema real".
"Perseguir a la gente por lo que dicen no impediría que los jóvenes indignados y frustados cometan actos de violencia", dijo. "No dejarán de hacerlo porque se los diga alguien. Lo hacen porque no tienen esperanzas".
Liberty, un grupo de derechos humanos de Gran Bretaña, dijo que la declaración de Clarke no proporcionaba garantías de que los deportados no serán torturados en sus países de origen. Activistas de derechos humanos dijeron que países como Jordania y Argelia, países natales de muchos musulmanes en Gran Bretaña, tienen pobres antecedentes en cuanto a torturas.
Clarke dijo que Jordania ha firmado un acuerdo para no maltratar a los deportados y Gran Bretaña está trabajando para lograr acuerdos semejantes con otros 10 países. Activistas de derechos humanos dijeron que esos acuerdos no eran fiables.
"Lo que nos ha separado siempre de los terroristas es que nosotros no torturamos a la gente ni los enviamos para que sean torturados", dijo en una declaración del director jurídico de Liberty, James Welch.

25 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh

reto del multiculturalismo


[Frances Stead Sellers] Británicos formulan definición de comunidad muticultural e implantan cursos obligatorios de folclore.
Semanas después de que terroristas musulmanes nacionales atentaran en Londres, los ingleses reafirmaron su apoyo del multiculturalismo, de acuerdo a un sondeo de MORI para la BBC. Fue un alentadora muestra de que los ingleses han superado el racismo de su pasado colonial y han aprendido a valorar el carnaval de colores al que me uní cuando me subí al metro para cruzar el centro de Londres poco después de los atentados.
Pero el multiculturalismo es más que mejores comidas y festivales más brillantes. Implica el reto más complejo de construir una comunidad con poblaciones, tradiciones y creencias disparatadas, preservando y celebrando al mismo tiempo esas disparidades. Eso es lo que los países europeos tienen dificultades de entender -y comprensiblemente, ya que el multiculturalismo arrasó Europa antes de que sus países miembros hubieran desarrollado una filosofía para acomodarlo. El autor y psicólogo inglés Kenen Malik lo dice más francamente. "El multiculturalismo, como experiencia vivida, enriquece nuestras vidas", escribió. "Pero el multiculturalismo como ideología política ha contribuido a crear un inglés tribal que no tiene un centro moral o político".
A diferencia de Estados Unidos, donde cada nuevo inmigrante puede hacer de América más americana (como argumentó una vez el presidente Bush), y donde la fundación de rituales filosóficos y cívicos tenía por objetivo crear una ciudadanía con las masas, los países europeos se establecieron de manera menos deliberada -en gran parte sobre la base de tradiciones, idiomas, historia e incluso genes compartidos.
Reconocer el déficit resultante con un ritual cívico y la posibilidad de que se repitan los tipos de disturbios raciales que sacudieron el norte de Inglaterra hace cuatro años, el gobierno laborista de Gran Bretaña ha estado haciendo tardíos esfuerzos para engendrar "valores comunes y una sensación de pertenencia". Hace apenas 18 meses, Gran Bretaña realizó su primera ceremonia de naturalización, en el municipio de Brent, de Londres, marcando públicamente el momento en que un extranjero cruza el umbral para convertirse en un inglés. Allá, los extranjeros en el proceso de convertirse oficialmente en ciudadanos, juraron "lealtad al Reino Unido" y "respetar sus derechos y libertades", así como "cumplir con mis obligaciones y deberes como ciudadano británico".
Más recientemente, apenas unas semanas antes de los atentados, el ministerio del Interior anunció que a partir de noviembre, los candidatos a convertirse en ingleses tendrán que aprobar un test de ciudadanía para demostrar conocimiento sobre la historia del país, una apreciación de sus instituciones, y conciencia de sus costumbres y leyes. El examen es producto de una comisión nombrada por el gobierno dirigida por el cientista político Bernard Crick, que ha reflexionado profundamente sobre lo que significa ser un inglés multicultural moderno.
¿Es importante saber exactamente los ingredientes del budín de Navidad, por ejemplo, o cómo hacer para que te instalen un teléfono? ¿Debe un candidato a inglés entender cómo funciona el Servicio Nacional de Salud o saber qué pasó en 1066 y todo eso?
El difícil balance entre prácticas culturales, empíricas e históricas ha sido ampliamente ridiculizado, pero el trabajo de Crick representa un importante, aunque imperfecto paso hacia definir qué significa ser parte de una comunidad. Y la necesidad de una conciencia cívica más elevada no se siente solamente entre recién llegados. Las clases de ciudadanía se han convertido en una parte obligatoria del currículum escolar. Para mi sobrina en Cheshire, la "ciudadanía" significa aprender sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos (aunque cuando hablé con ella, no sabía qué tenía que ver con ser inglesa); y para uno de mis sobrinos, significaba trabajar para los niños de la ciudad de Cornish, donde creció.
Ahora se está hablando de una especie de ceremonia de iniciación para mayores de 18 años, así como el Día de la Ciudadanía nacional para celebrar los lazos de la identidad inglesa (probablemente sin paradas y cohetes, que podría ser, eh, demasiado descarado).
Nada nuevo, dirán los americanos o australianos. Pero es fundamentalmente un nuevo enfoque al sentido de pertenencia que se ha desarrollado en el Viejo Mundo en respuesta a lo que el Nuevo Mundo conoce bien: la inmigración masiva. Otros países europeos hacen bien en emularla. Después de los atentados, Tony Blair dijo que "vivir aquí implica un deber. Ese deber es compartir y sostener los valores del modo de vida inglés". El problema es, esos valores no fueron nunca consagrados en la filosofía fundadora del Viejo Mundo, dejando solamente el todo vale del culturalismo.
O casi todo. En su manual para los recién llegados, ‘Life in the United Kingdom: A Journey to Citizenship', la comisión de Crick ofrece sugerencias sobre cómo comportarse como un verdadero inglés: En un bar, por ejemplo, "si por accidente vuelcas la bebida de un desconocido, es de buenas maneras (y prudente) ofrecerle otra".
Lo más difícil de entender, como veis, es el sentido del humor de los ingleses.

Se puede escribir a la autora a: issellersf@washpost.com.

22 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh