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cierran diario por publicar viñeta


El ayuntamiento de Volgodrado, ciudad en el sur de Rusia, ordenó hoy el cierre del diario municipal ’Gorodskíe Vesti’ por publicar una caricatura de contenido religioso, informaron fuentes oficiales.
La disposición sobre el cierre del rotativo fue firmada por el alcalde en funciones de Volgogrado, Andréi Dorónin, dijo un portavoz del ayuntamiento a la agencia oficial Itar-Tass.
Una secretaria de la redacción contactada telefónicamente dijo a EFE que los trabajadores no sabían ’nada’ sobre la clausura del diario, cuya edición de hoy salió a la venta.
La viñeta mostraba a Jesucristo, Moisés, Buda y Mahoma viendo por televisión a dos grupos de personas enfrentados, y al pie una nota que decía: ’Nosotros no les enseñamos eso’.
El dibujo ilustraba un articulo titulado ’En el poder no hay lugar para fascistas’.
Las autoridades rusas han amenazado con sanciones, que incluyen hasta la suspensión de licencias, a los medios de información que publiquen materiales de contenido religioso ofensivos para los creyentes.
La Fiscalía General de Rusia anunció la apertura de una investigación para establecer si con la publicación de la caricatura ’Gorodskie Vesti’ incurrió en ’incitación al odio por motivos religiosos’, delito contemplado en el Código Penal de Rusia.
La redacción del diario explicó que ningún representante de las confesiones aludidas ha calificado la viñeta como ’ofensa a los sentimientos de sus creyentes’.
Pero los representantes de la sección regional del partido oficialista Rusia Unida llamaron a boicotear al rotativo.
El secretario de la Unión de Periodistas de Rusia, Igor Yakovenko, calificó ayer de ’excesivo’ el celo mostrado por las autoridades.
La publicación de las caricaturas de Mahoma en varios diarios europeos fue criticada duramente por el presidente ruso Vladímir Putin y por las autoridades musulmanas y de otras confesiones en Rusia.

18 de febrero de 2006

©terra

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turín contra fundamentalistas y anarquistas


[Tracy Wilkinson] Cientos de musulmanes radicales han sido deportados, pero el gobierno teme que los "subversivos" italianos estropeen Olimpiadas. Ministro amenaza con violencia a "anarquistas".
Turín, Italia. Como los musulmanes en muchas partes del mundo, los miembros de la comunidad islámica de aquí, la ciudad anfitriona de las Olimpiadas de Invierno, saldrían con mucho gusto a la calle a protestar contra las caricaturas del profeta Mahoma.
Pero los musulmanes aquí dicen que últimamente están siendo tan fuertemente vigilados por la policía italiana que no se atreven.
"O te callas, o te mandan fuera", dijo Abramo Haj, restaurador marroquí que ha vivido en Italia durante 26 años. Estaba parado aquí en la acera frente a una improvisada mezquita cuyo bullicioso imán fue expulsado en septiembre por las autoridades italianas.
En lugar de protestas de musulmanes, Turín, en las preliminares de las Olimpiadas, ha presenciado manifestaciones diarias de toda una gama de activistas, ecologistas e izquierdistas.
La manifestación más grande se produjo el viernes, horas antes de las ceremonia de apertura de los Juegos. Cientos de personas se congregaron frente al edificio de la facultad de humanidades de la Universidad de Turín, y en las calles por donde se esperaba que pasaran los atletas portando la antorcha olímpica. En los últimos días los manifestantes han obligado a los portadores de la antorcha a hacer desvíos en ruta a Turín en varias ocasiones.
Los manifestantes cantaron canciones de protesta, tocaron tambores que se han convertido en símbolos del movimiento contra la globalización en todo el mundo, ondearon banderas palestinas e iraquíes y quemaron una bandera norteamericana de papel. Una enorme pancarta roja colgaba de la fachada del edificio de seis pisos de la universidad, que proclamaba "El conflicto vive aquí" -un juego de palabras con el lema de las Olimpiadas de 2006: "La pasión vive aquí". Otra pancarta declaraba: "¡Laura Bush, vete a casa!" La primera dama, que encabeza una delegación estadounidense en Turín, debe visitar hoy otra parte de la universidad.
Sin embargo, las protestas han mantenido un perfil relativamente bajo. No han habido enfrentamientos con la policía que el viernes formó una sola hilera en formación con elementos anti-disturbios y escudos para bloquear las calles e impedir el acceso a la ruta de la antorcha.
Y cuando Alberto Re, un famoso alpinista italiano, descendió desde la cúpula del histórico Molle Antonelliana, de 167 metros de altura, de Turín, llevando la antorcha en una mano, incluso algunos de los manifestantes guardaron silencio y estiraron sus cuellos para mirar.
Los manifestantes tienen un montón de quejas: el desempleo, el tren de alta velocidad que arruinará el medio ambiente, los caros locales olímpicos que dicen que serán muy difíciles de mantener, la corrupción, la guerra en Iraq. No todas las causas tienen una relación clara con las Olimpiadas, pero qué importa.
"No estamos contra la idea de las Olimpiadas; esto no es un rechazo del deporte", dice Mateo DeMarchi, 19, que estaba repartiendo octavillas del Comité No a las Olimpiadas. "Estamos contra la estructura de estas Olimpiadas... y contra la corrupción", dijo, refiriéndose al modo en que los Juegos han llegado a estar dominados por patrocinadores multinacionales.
Mientras hablaba sus compañeros estaban encendiendo su propia antorcha, hecha de papel de aluminio y utilizando para quemarlo un cartel de Samsung.
"Las Olimpiadas van a ser una fiesta guapa", dijo Pino Larobina, 46, obrero de una fábrica de camiones de Fiat, que llevaba una enorme bandera roja representando a su sindicato.
"Pero el hecho es que Turín se está transformando en una ciudad fantasma porque están cerrando todas las fábricas. Cuando terminen los Juegos, ¿con qué se quedará la gente de Turín, que no pueden llegar a fin de mes?"
Los manifestantes y otros críticos están especialmente indignados de que Turín haya gastado 1.4 billones de dólares en los Juegos, que tienen en realidad un coste de más de 4 billones de dólares. Creen que esas extravagancias no se traducirán en nuevos empleos en una ciudad industrial que dependía fuertemente del fabricante de coches Fiat, que atraviesa por un período de decaimiento.
"Queremos mostrar las contradicciones de la ciudad", dijo el investigador universitario Gippo Mukendi, 33, comunista, que está ayudando a organizar las manifestaciones. "Por un lado tienen las Olimpiada, que hace que la ciudad se vea rica, pero sólo poca gente ganará dinero con los Juegos y la ciudad no se quedará con nada".
La policía italiana, preparándose para los Juegos, gastó muchos meses concentrada en la posibilidad de atentados terroristas de radicales islámicos. El norte de Italia cuenta con una gran población musulmana, y un pequeño número ha sido vinculado con grupos terroristas internacionales. Las autoridades italianas dicen que tienen bajo vigilancia a cientos de alborotadores potenciales. En los últimos dos años, unos 200 sospechosos de pertenecer a células terroristas han sido deportados, según funcionarios.
Pero más recientemente las autoridades se han estado concentrando más estrechamente en los grupos izquierdistas y en los activistas anti-globalización, que parecen más determinados a interrumpir las Olimpiadas.
El viernes, el ministro del Interior Giuseppe Pisanu dijo nuevamente que los incidentes violentos en Oriente Medio y el sudeste asiático sobre las caricaturas podrían provocar atentados individuales. Pero, dijo, ni Italia ni las agencias extranjeras que colaboran han detectado indicios de alguna acción de grupos terroristas.
Los "anarquistas" domésticos, como los llama el gobierno, son otro asunto, dijo Pisanu a periodistas en Roma. Los "anarquistas" estarían tratando "de sacar ventaja, con actos espectaculares, de la atención mundial en las Olimpiadas", dijo. "Tenemos que tomar en cuenta que el clima general es más bien tenso".
El primer ministro italiano Silvio Berlusconi, un político de extrema derecha que buscará la reelección, dijo que los manifestantes anti-globalización eran "subversivos" que deberían ser refrenados.
"El gobierno dará un golpe decisivo a cualquiera que lleve a cabo acciones subversivas en las Olimpiadas de Turín", dijo en un programa de entrevistas en la televisión el jueves noche.
Más de 15 mil agentes de policía y tropas del ejército, respaldadas por aviones de reconocimiento de la OTAN y un número desconocido de agentes encubiertos italianos y extranjeros patrullan ahora Turín y las colinas y valles alpinos adyacentes donde se celebrarán las Olimpiadas en las próximas dos semanas.

11 de febrero de 2006

©los angeles times
©traducción mQh

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siete años por incitar al odio


El radical islamista Abu Hamza al Masri, fue sentenciado ayer por un tribunal londinense de Old Bailey a siete años de cárcel tras ser hallado culpable de once de los quince delitos que se le imputaban, entre ellos de incitar al asesinato y al racismo, y poseer documentación con fines terroristas.
Tal como resumió el juez Anthony Hughes al leer la sentencia contra el clérigo musulmán, "usted ha sido hallado culpable de ayudar a crear una atmósfera en la que el asesinato se ha convertido no sólo en un acto legítimo sino un deber moral y religioso en la búsqueda de una supuesta justicia".
El jurado británico, compuesto por siete hombres y cinco mujeres, tardó cuatro días en decidir que las palabras, los actos y los documentos hallados en posesión del ‘Capitán Garfio’ -así le apoda la prensa amarilla británica por su garfio y su parche en un ojo- tenían el fin de incitar al terrorismo contra objetivos occidentales. Hamza, que perdió una mano y un ojo en Afganistán en combate con las tropas soviéticas, estaba acusado de diez cargos en virtud de la Ley de Delitos contra la Persona.
Durante el juicio fueron presentados como prueba de sus arengas terroristas en la mezquita de Finsbury, Londres, más de 3.000 cintas de vídeo y 6.000 de audio, así como su posesión de la ‘Enciclopedia de la yihad afgana’, un libro raro en el que se identifica a la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad y el Big Ben como posibles objetivos terroristas.
Sin embargo lo que ayer transcendió a los medios de comunicación y que fue desconocido para el jurado durante el juicio y los cuatro días de deliberación fue que la policía realizó una redada en la mezquita en la que predicaba el acusado en enero del año 2003 en la que hallaron entre otras cosas trajes de protección antinuclear y biológico, armas falsas, cuchillos, esposas, máscaras de gas, un walkie talkie, tarjetas de crédito y más de un centenar de pasaportes falsos, estos ocultos en un techo falso.
Se cree que todo este arsenal fue utilizado en campos de entrenamiento ocultos en algún lugar remoto del Reino Unido, posiblemente en la zona de las Highlands o el Distrito de los Lagos.
El clérigo alcanzó notoriedad en el Reino Unido por sus diatribas contra los valores occidentales, que predicaba a las puertas de la mezquita de Finsbury Park al norte de Londres.
Durante las semanas que duró el juicio el jurado pudo escuchar cómo este clérigo incitaba al asesinato en sus sermones con frases como "matar a un infiel sea cual sea el motivo, se puede defender, aunque no haya una razón para hacerlo".
Una vez que el clérigo cumpla su condena en la prisión de alta seguridad de Belmarsh a las afueras de Londres, tendrá que luchar contra una orden de extradición cursada por las autoridades norteamericanas que le acusan de establecer un campo de entrenamiento terrorista en Oregón, de su participación en un secuestro en Yemen y de financiar a terroristas en Afganistán.
Si finalmenete es extraditado Abu Hamza podría ser encarcelado en la base de Guantánamo o confinado en solitario en Estados Unidos.

8 de febrero de 2006

©diario de león

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musulmanes en europa toman partido


[Alan Cowell] Y a los musulmanes de Dinamarca, a repensar sus lealtades.
Copenhagen, Dinamarca. Como ciudadana danesa de origen paquistaní, la antigua presentadora de televisión y ahora prominente autora casada con un danés, Rushy Rashid lleva lo que se puede llamar una vida de gran visibilidad.
Pero, dijo, nada la ha presionado tanto para definir su postura con respecto a sus conciudadanos musulmanes como la amarga disputa en Dinamarca con gran parte del mundo musulmán por la decisión de un diario de publicar unas poco halagadoras caricaturas describiendo al profeta Mahoma -una disputa que se ha extendido a muchos otros países europeos.
"Por primera vez siento que debo defenderme como musulmana", dijo el jueves en una entrevista, refiriéndose a su preocupación de que la voz de los 200 mil inmigrantes musulmanes de Dinamarca -una pequeña minoría en un país de 5.4 millones de habitantes- sea monopolizada por lo que dijo era una minoría dirigida por imanes radicales con lazos con Oriente Medio.
"Hasta ahora me he defendido como mujer, como periodista, como escritora", agregó. "Pero por primera vez tengo que levantarme y decir que no me gusta lo que está pasando. No apruebo el hecho de que un grupo de musulmanes hable a nombre de toda la comunidad".
Sus sentimientos reflejan los matices de las poblaciones de inmigrantes en toda Europa, donde las caricaturas han provocado la ira de algunos y sentimientos más complejos en otros, como Rashid.
En realidad, para la generación de inmigrantes de segunda y tercera generación, el debate evoca una vez más el doble tirón de los países de los padres y los países adoptivos, colocando la fe contra las nuevas lealtades seculares.
Cuando los palestinos quemaron la bandera danesa en Gaza esta semana para protestar contra las caricaturas, dijo Rashid, "me puse a llorar porque era realmente doloroso".
Dijo: "Vivimos en este país. Aquí es donde crecerán nuestros hijos. Tenemos responsabilidades en este país".
Al mismo tiempo, se sentía atraída por el argumento de los que publicaron las viñetas, de que se trataba de la alabada libertad de expresión en Dinamarca, que es probablemente la más enraizada de Europa. Su respaldo, sin embargo, tenía reservas.
"Yo voy a pelear por la libertad de expresión", dijo, "pero tomando en cuenta las consecuencias. Incluso si la libertad de expresión es muy amplia, no es ilimitada. Hay límites que son morales".
Cuando vio los dibujos publicados aquí por primera vez en septiembre y vueltos a publicar en Francia, Alemania, Holanda, Italia y España el miércoles, Rashid, 37, se preguntó a sí misma: "¿De dónde viene la necesidad de provocar todo esto?"
"Yo fui criada como musulmana y tú no haces dibujos del profeta", dijo. "Pero cuando decides hacerlo, deberías mostrar más respeto. No puedes burlarte de alguien que significa tanto para tanta gente en el mundo".
Sus observaciones reflejan una interrogación más amplia -y quizás dudas- en Dinamarca mientras se extendían el jueves las protesta contra las viñetas en todo el mundo musulmán, desde Oriente Medio hasta África del Norte, Indonesia y Pakistán.
En realidad, han habido amenazas de inusual violencia, inquietando a muchos en esta tranquila avanzada del norte de Europa, no menos a Carsten Juste, jefe de redacción del diario Jyllands-Posten, que publicó primero las caricaturas.
"¿Si hubiese sabido que se amenazaría la vida de soldados y civiles daneses", dijo Juste, "si hubiese sabido, cuando mi dedo planeaba un centímetro por encima del botón autorizando a publicar los dibujos, lo habría apretado? No. Ningún jefe de redacción responsable lo habría hecho".
Sin embargo, las viñetas se han convertido en un hito, para los inmigrantes como para sus anfitriones luteranos.
Tim Jensen, profesor de religiones comparadas en la Universidad de Dinamarca del Sur, dijo que la inmigración empezó en los años sesenta, fue restringida en los setenta y remontó nuevamente en los ochenta a medida que crisis en el mundo enviaban a refugiados buscando asilo.
"Dinamarca ha sido tan extraordinariamente homogénea en términos de religión que los cambios en los últimos quince años han sido percibidos como mucho más importantes", dijo en una entrevista.
Con inmigrantes de Turquía, Pakistán, el mundo árabe, Afganistán, Irán, y, más recientemente, Somalia, dijo: "Ha habido una marcada xenofobia e islamofobia, no solamente a causa del 11 de septiembre de 2001. Eso fue simplemente la culminación".
Políticamente se advierte esta situación en el remonte del Partido Popular Danés de extrema derecha, que controla un 13 por ciento de los escaños en el Parlamento y cuyo respaldo es vital para la supervivencia de la coalición de gobierno.
En cierto sentido, dijo Jensen, la disputa sobre las caricaturas puede ayudar a los musulmanes.
"Han logrado dejar en claro que quieren ser respetados", dijo. "No quieren ser ciudadanos de segunda clase. No quieren que la gente diga sin tapujos qué les parecen los musulmanes". En realidad, tras la publicación de las ilustraciones, ha habido conversaciones -algunas polémicas- sobre destinar más fondos fiscales para una nueva mezquita para mostrar el respeto danés por los musulmanes.
En el Teatro Betty Nansen aquí un espectáculo que empezó el mes pasado titulado ‘Monólogos de Pañuelo’ trata de explorar las experiencias de ochenta mujeres musulmanas que viven en Dinamarca, destiladas en dieciocho monólogos.
En un monólogo, Anne Marie Helger, una de las tres actrices de la pieza, refleja la experiencia de una mujer iraní no identificada que llegó a Dinamarca desde Teherán escapando de la presión religiosa en los años ochenta, sólo para descubrir que, en Copenhagen, "la insultan en la calle por ser inmigrante".
Algunos monólogos, dijo Vibeka Bjelke, directora del programa, giran sobre la ira entre los inmigrantes no-musulmanes contra sus contrapartes musulmanes que no quieren abandonar sus raíces y tradiciones musulmanas a favor de la integración social.
"Es un retrato de las discusiones que hay entre las mujeres", dijo. Al montar el espectáculo, dijo, "nos hemos visto todos confrontados con prejuicios que no sabíamos que teníamos".

4 de febrero de 2006

©new york times
©traducción mQh

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tensiones por caricatura de maoma


[Molly Moore y Faiza Saleh Ambah] Continúan las publicaciones, y las protestas en el mundo islámico.

París, Francia. Las protestas contra la publicación en diarios europeos de caricaturas satirizando al profeta Maoma recobró impulso el jueves en todo el mundo islámico cuando escolares paquistaníes quemaron banderas francesas y danesas y presidentes musulmanes criticaron los dibujos. Al mismo tiempo, más agencias de prensa europeas imprimieron o transmitieron las caricaturas citando la necesidad de defender la libertad de expresión.
En otro día de confrontaciones entre los países en gran parte laicos de Europa y países musulmanes donde la religión sigue siendo un fuerte fuerza en la vida cotidiana, activistas musulmanes amenazaron con más protestas y sabotajes de negocios europeos. Aunque algunos funcionarios europeos trataron de quitar tensión a la crisis, muchos periodistas insistieron en que a pesar de la indignación musulmana, las sensibilidades religiosas no deben traducirse en censura.
"Habríamos hecho exactamente lo mismo si se hubiese tratado del Papa, un rabí o la caricatura de un sacerdote", escribió el editor Serge Faubert en las ediciones del jueves de France Soir, uno de los periódicos que publicaron las caricaturas.
Mahmoud A. Hashem, un hombre de negocios de Arabia Saudí calificó las caricaturas, reflejando una extendida opinión en las sociedades musulmanas, de otro ejemplo más del "deporte de insultar al islam y los musulmanes" después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Según las enseñanzas islámicas, toda descripción de Maoma, el fundador de la fe y mensajero de Dios, es blasfemia, incluyendo descripciones que no son negativas. Las caricaturas violaban ese dictado, y muchas de ellas ridiculizaban al profeta. En una se lo describe como un terrorista con una bomba y una mecha encendida en su turbante.
Analistas políticos de ambos lados describieron la publicación de las imágenes en los diarios como una peligrosa provocación en un conflicto que ya ha provocado la alienación de numerosos grupos de musulmanes en países de Europa Occidental y endurecido a extremistas de los dos campos.
Alexandre Adler, autor de ‘Rendez-vous With Islam’, criticó a los diarios. "Estamos en guerra", dijo, citando la resistencia iraquí, las victorias electorales del grupo radical palestino Hamas y al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. "Y a veces la guerra exige censura. En este contexto, todo lo que pueda alentar el odio contra Occidente es irresponsable".
El comisario de comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson, dijo que la publicación de las caricaturas era "arrojar aceite a las llamas". Reconociendo el deseo de defender la libertad de prensa, dijo que los diarios deben entender que "la ofensa que se infiere con la publicación de las caricaturas es de esta naturaleza".
Pero más agencias de noticias continuaron publicando las caricaturas el jueves, incluyendo a la BBC, que declaró que esperaba "dar al público una comprensión de los fuertes sentimientos evocados por el artículo".
En la ciudad de Nablús, en Cisjordania, pistoleros palestinos secuestraron a un ciudadano alemán de un hotel restaurante y amenazaron con capturar a más extranjeros. El alemán fue liberado más tarde, dijeron funcionarios de la seguridad palestina.
Muchos europeos abandonaron el jueves Cisjordania como medida de precaución. La Unión Europea cerró su oficina allá después de amenazas de que miembros del personal podrían ser secuestrados. Alrededor de una docena de hombres armados cercaron brevemente el edificio vacío, disparando sus armas. Algunos países europeos previnieron a los ciudadanos de viajar en Oriente Medio.
En la ciudad de Multan, en Pakistán central, varios cientos de estudiantes de escuelas islámicas quemaron banderas francesas y danesas como forma de protesta. El boycot de los productos daneses se extendió en todo Oriente Medio.
Los presidentes Hosni Mubarak, de Egipto, y Ahmadinejad, de Irán, emitieron declaraciones de condena, así como el Rey Abdullah, de Jordania. En un discurso en Washington, el monarca dijo que mientras "respetamos y veneramos la libertad de expresión, condenamos la profanación gratuita y la ofensa de la sensibilidad musulmana, como en las caricaturas recientes donde se distorsiona y vilipendia a mi ancestro, el profeta".
Diarios en todo el mundo musulmán condenaron a sus contrapartes europeos. El Gulf Daily News de Bahrain publicó un titular de una palabra en su primera plana que resume los sentimientos en la región: "¡Pidan disculpas!"
El editor egipcio de France Soir, que imprimió el miércoles las polémicas caricaturas, despidió el editor general del diario, Jacques LeFranc el miércoles noche, diciendo: "Presentamos nuestras excusas a la comunidad musulmana y a toda la gente que se han consternado o indignado por la publicación".
Pero el editor general despedido, Faubert, escribió en las ediciones del jueves un impenitente editorial: "No teníamos ninguna intención arrojar aceite al fuego, como pueden pensar algunos. Se ha amenazado a uno de los principios fundamentales de la democracia y el laicismo".
Pero los críticos argumentaron que los editores deberían ser más perspicaces en su elección de las batallas sobre la libertad de expresión. "Este es el tipo de cosas que redunda en beneficio de al Qaeda, enajenando y indignando a un montón de gente joven educada", dijo Najam Sethi, editor del Daily Times y Friday Times, de Pakistán, en una entrevista telefónica desde Lahore.
Sethi y otros ven la aplicación de una doble moral. "Se aísla a la gente que cuestiona algunos hechos del Holocausto; la mayoría de los editores son tan sensibles que ni siquiera discuten el tema", dijo Sethi. "Se imponen un grado de censura que no se aplica en este caso".
Agencias periodísticas internacionales han condenado las amenazas de violencia contra los periodistas europeos que publicaron las caricaturas.
"Defendemos discursos impopulares en todo el mundo todo el tiempo", dijo Joel Simon, director del Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. "No hacemos juicios sobre si estamos de acuerdo o no" con el mensaje. "A veces tenemos que apretarnos las narices, pero ellos tienen el derecho de decirlo, y defendemos ese derecho".
Europa tiene unos 15 millones de musulmanes, que en algunos países constituyen más del 10 por ciento de la población. Muchos analistas ven crecientes divisiones sociales entre los musulmanes y las poblaciones mayoritarias de países que son históricamente cristianos, pero crecientemente laicos.
Las tensiones continúan en Holanda, donde el cineasta holandés Theo van Gogh, cuyo trabajo era fuertemente anti-musulmán, fue asesinado en 2004 en Amsterdam por Mohammed Bouyeri, un extremista islámico. En una comparecencia ante el tribunal el jueves, dijo que "el hecho de que veáis como el portador negro del islam en Europa me llena de honor, orgullo y alegría".
Geert Wilders, un parlamentario [de ultraderecha] que ha propuesto una ley que prohibiría que las mujeres lleven burqas en Holanda y ha sido blanco de amenazas de muerte, dijo: "¿Cuál es el precio de la libertad? Como símbolo del apoyo a los dibujantes daneses y para defender la libertad de expresión, publicaremos sus dibujos aquí".
La controversia, que ha inflamado la prensa de Oriente Medio y las organizaciones islamitas, empezaron cuando el diario danés Jyllands-Posten publicó los dibujos en septiembre. Los editores del diario habían pedido a 12 artistas que dibujaran sus descripciones de Maoma después de que un autor se hubiera quejado de que no había podido encontrar a un artista que estuviese dispuesto, utilizando su propio nombre, a ilustrar un libro sobre el profeta.
Sin embargo, el tema recibió poca atención en Europa, hasta esta semana, cuando la compañía danesa Arla Foods - la segunda productora láctea de Europa- diera a conocer que sus ventas en Oriente Medio habían descendido a cero durante la controversia. El jueves la compañía anunció que estaba despidiendo a 125 trabajadores debido a esas pérdidas.
Mahmoud Hashem, 51, dueño de una compañía en la ciudad costera de Jiddah, Arabia Saudí, dijo que había enviado e-mails a más de 500 personas instándolas a dejar de comprar productos daneses.
"Creo que los musulmanes deberían unirse y hacer algo sobre este asunto", dijo Hashem, por teléfono cuando salía de una mezquita de Jiddah el jueves por la tarde. "Cualquiera que quiere recibir algo de cobertura en la prensa, usa a los musulmanes como saco de arena".
En Sawari Superstores, una de las cadenas de supermercados más grandes de Jiddah, se colocaron letrenos que la sección de lácteos que decían: "No vendemos productos daneses".
"No voy a comprar ningún producto de un país que ha insultado a mi profeta, mi religión y mi dignidad como musulmana", dijo Leila Faleh, 42, una administradora de hospital que hacía las compras en la tienda. "Prefiero volver a tomar leche de una vaca y a comer dátiles".
Yuri Thamrin, portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, de Indonesia, el país musulmán más populoso del mundo, llamó la publicación de las caricaturas un acto de insensibilidad que ha provocado indignación en el mundo musulmán. "Nosotros, como país democrático, valoramos la libertad de expresión, pero creemos que la libertad de expresión debe ser ejercitada de manera cuerda y como una cobertura para denigrar o insultar símbolos religiosos", dijo Thamrin.
"No es nada nuevo", se lamentó Mohammed Hussein Mudhaffer, 33, ingeniero mecánico en Nayaf, al sur de Iraq. "La publicación de esos dibujos mostrando al profeta Maoma es parte de la salvaje campaña de Occidente contra el islam y los musulmanes".

Ambah informó desde Jiddah. Alan Sipress en Yakarta, Indonesia, Karl Vick en Estambul, Scott Wilson en Jerusalén, Griff Witte en Kabul, Afganistán, y Mary Jordan en Londres y Saad Sarhan en Najaf y Marie Valla en París contribuyeron a este reportaje.

3 de febrero de 2006

©washington post
©traducción mQh

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blair quiere encarcelar a opositores


[John Daniszewski] Dos británicos son acusados de filtrar apuntes de una conversación entre Bush y Blair sobre el proyecto de bombardear Al Yazira por su cobertura de la guerra en Iraq.
Londres, Gran Bretaña. ¿Pueden dos hombres ser encarcelados por revelar un secreto de estado que no existe oficialmente?
La Fiscalía General del Estado [Crown Prosecution Service} de Gran Bretaña opina que sí.
El martes, un funcionario y un ex asistente parlamentario serán procesados por acusaciones de filtrar los apuntes de una conversación entre el primer ministro Tony Blair y el presidente Bush que supuestamente indican que Bush expresó la intención de bombardear las oficinas de la televisión Al Yazira en Qatar.
La Casa Blanca y Downing Street han negado esa conversación, y los apuntes no han sido publicados.
Pero el caso contra los hombres se está presentando como una prueba de la capacidad del gobierno para proteger sus secretos e implementar la Ley de Secretos Oficiales en momentos en que la guerra en Iraq ha provocado un torrente de inquietantes revelaciones desde dentro.
Los cargos contra el funcionario David Keogh, 49, y el ex asistente parlamentario Leo O’Connor, 42, son ampliamente interpretados como una advertencia a los que tienen acceso a lo que el gobierno considera información delicada, de que si filtran esa información pueden ser procesados.
Pero eso ha provocado la indignación de algunos opositores al gobierno.
"Este es un asunto de interés público", dijo Peter Kilfoyle, del partido laborista y miembro del Parlamento, de Liverpool, que estuvo entre los primeros en enterarse sobre el documento filtrado.
Kilfoyle dijo que había oído sobre los apuntes a principios de junio de 2004, de su colega Tony Clarke, entonces parlamentario por Northampton. Clarke empleaba a su amigo O’Connor como su investigador parlamentario.
"Creo que la opinión pública inglesa y el público estadounidense tienen el derecho a saber. Deben saber qué clase de personas son los que los están gobernando", dijo Kilfoyle.
Kilfoyle ha tenido más que un papel secundario en el caso. Ha reconocido haber discutido el documento con "todo el mundo" después de que Clarke le hablara sobre él. Dijo que incluso trató de convencer a un miembro del Partido Demócrata de California de que publicara la historia en Estados Unidos para perjudicar a Bush en las elecciones de 2004.
Todavía convencido de que la información debe ser pública, retó a los fiscales recientemente a que también lo procesaran a él.
"Plan de Bush Para Bombardear a Aliado Árabe", bramaban los enormes titulares del tabloide londinense Mirror el 22 de noviembre de 2004 sobre una foto de un furioso presidente Bush. El diario, sin hacer citas directas, decía que Bush, en una conversación con Bush el 16 de abril, había propuesto atacar al canal de televisión árabe. Según se dice, Blair lo disuadió, apoyado por el entonces ministro de Relaciones Exteriores norteamericano, Colin L. Powell.
Inicialmente la Casa Blanca rechazó el informe del Mirror como "estrafalario" y Downing Street declaró que no comentaría la filtración.
Pero la historia no desapareció. Ha estado circulando en los medios de comunicación y en bitácoras de internet en todo el mundo. El jueves fue inclusive mencionada en el último mensaje grabado atribuido a Osama bin Laden.
Ahora, con el juicio de Keogh y O’Connor a punto de comenzar y Al Yazira presentando una petición legal para obtener más información, la oficina de prensa del primer ministro emitió esta semana su denegación más enérgica hasta la fecha de que Bush siquiera sugiriera a Blair que Al Yazira debía ser bombardeada.
"Publicar conversaciones entre el primer ministro y otros líderes políticos del mundo no es nuestra práctica, y no lo será nunca", dijo el vocero oficial de Blair. "Pero lo que sí podemos confirmar es que el memorándum no se refiere al ataque contra el canal de Al Yazira en Qatar, a pesar de las afirmaciones en lo contrario".
Lo que para el público hace intrigante el caso es que sólo el gobierno y los que han leído el documento saben cuál es exactamente el contenido que los funcionarios están tratando de suprimir.
El abogado de O’Connor, Neil Clark, que lo ha leído, dijo: "No creo que haya nada en él que pueda poner en aprietos al gobierno", informó el diario británico The Guardian.
Clark dijo que el diario tenía una orden judicial que le impide comentar sobre el documento, pero agregó: "Es importante, esencial en nuestro caso, que se de a conocer al público".
Los juicios por la Ley de Secretos Oficiales de 1989, de Gran Bretaña, han sido relativamente escasos. Este caso se ha visto acompañado por una seria advertencia del fiscal general, Lord Peter Goldsmith: Los diarios que divulguen más detalles también serán procesados. Este juicio sería el primero en que se aplique la ley de secretos oficiales.
También es inusual que el gobierno haya acusado no solamente al funcionario que supuestamente filtró los apuntes de la conversación entre Bush y Blair, sino también al supuesto receptor de la información.
Al Yazira, que ha pedido a Gran Bretaña y Estados Unidos una aclaración sobre el documento, ha presentado una petición formal bajo la ley de libertad de información recientemente aprobada en Gran Bretaña. "Nos gustaría saber la verdad", dijo el jefe de despacho de Al Yazira.
El canal de televisión más popular del mundo árabe ha contratado a un bufete de abogados británico para ocuparse de su petición de leer el documento.
La conversación de Bush y Blair tomó lugar supuestamente durante un caótico período en 2004 cuando las fuerzas estadounidenses en Iraq estaban tratando de contener a los rebeldes en Faluya y Nayaf. De acuerdo al disputado informe del Mirror, Bush estaba molesto por los informes de Al Yazira sobre la ofensiva contra Faluya y sugirió bombardear el canal.
Kilfoyle dijo que el documento, según se lo describió a él Clarke, no dejaba dudas de que Bush hablaba en serio. "Si hubiese sido una broma, ni Blair ni Powell habrían tratado de disuadirlo", dijo el parlamentario laborista.
Kilfoyle dijo que Clarke lo fue a ver después de recibir el documento. Clarke no logró ser reelegido en mayo y volvió a su trabajo en la gestión de un equipo de fútbol. Dijo en una conferencia telefónica que tuvo en sus manos el documento durante un día, habló con Kilfoyle sobre este, y luego lo devolvió al gobierno. Clarke dijo que la ley le impedía hablar sobre el contenido del documento.
Keogh fue detenido en septiembre de 2004 y en noviembre de 2005 fue acusado por la Ley de Secretos Oficiales de filtrar el documento a O’Connor. O’Connor fue acusado de recibirlo y entregarlo a otros.
Poco después de que los cargos contra los dos fueran anunciados, el Mirror publicó el informe, basándose supuestamente en "un memorándum ultra secreto de Downing Street", aludiendo al domicilio del primer ministro. El diario no ha divulgado nunca su fuente.
La ley de secretos prohíbe la publicación no autorizada de información oficial si la revelación es considerada "perjudicial para el interés nacional". Se aplica a cualquiera que tenga acceso a "secretos de relaciones públicas" y otras categorías de información.
En el último caso presentado bajo la Ley de Secretos Oficiales, Katharine Gun, funcionaria de la agencia de espionaje de Gran Bretaña, fue acusada de filtrar los planes de Estados Unidos de espiar a diplomáticos de Naciones Unidas. Los fiscales dejaron caer el caso en 2004 debido a que temían que el juicio revelara demasiado sobre las prácticas de interceptaciones del gobierno.
Más recientemente, Craig Murray, el antiguo enviado británico a Uzbekistán, desafió al gobierno publicando online memoranda del gobierno. Los documentos discutían la tortura a manos de la policía secreta de Uzbekistán de supuestos militantes durante su mandato en el país de Asia Central.
Los memoranda mostraban que Murray había dicho a sus superiores que la información sobre Uzbekistán entregada a los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña había sido obtenida ilegalmente mediante torturas y era probablemente falsificada por el gobierno de Uzbekistán para ganarse el favor de Occidente. Sus protestas fueron ignoradas o rechazadas.
Murray no ha sido acusado de ningún delito por violar los secretos oficiales, pero cree que un jurado simpatizaría con él.
"Los jurados tienden a absolver a la gente cuando creen que han actuado por el interés general", dijo.

21 de enero de 2006

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asesinatos por honor en europa


[Colin Nickerson] Aumentan asesinatos por honor en Europa.
Berlín, Alemania. La vida había empezado a mejorar para Hatun Surucu, 23, cuando las balas terminaron con ella.
Después de cuatro años de agotadores cursos en la escuela vocacional, más las exigencias de su vida como madre soltera, estaba a sólo semanas de recibir su diploma de electricista, un oficio que le daría la independencia que anhelaba tan desesperadamente.
Había sido un camino difícil: Ocho años antes, sus padres, inmigrantes turcos, habían sacado a Surucu del octavo básico, metida a un avión con destino a Estambul y obligada a casarse con un primo más viejo. Sintiéndose desolada en Turquía, abandonó a su marido y volvió a Berlín con se bebé, decidida a hacer su vida como una mujer moderna en una sociedad laica, de acuerdo a sus amigos.
Para una musulmana que recién salía de la infancia, era un acto de extraordinario reto a su familia. Y a Surucu le costó la vida.
A medida que los musulmanes de Europa se hacen cada vez más conservadores, crecientes números de mujeres están siendo asesinadas o mutiladas en nombre del ‘honor familiar’, de acuerdo a agencias de policía, grupos de mujeres activistas y organizaciones musulmanas moderadas. Esos casos involucran normalmente ataques contra mujeres musulmanas perpetrados por parientes cercanos -típicamente un hermano o padre-, enrabiados por su rechazo a aceptar un matrimonio forzoso o por su insistencia de adoptar un modo de vida occidental.
Solamente en Berlín el año pasado hubo ocho asesinatos de ese tipo, y 47 mujeres murieron en asesinatos por honor de mujeres musulmanas en toda Alemania en los últimos seis años, de acuerdo a la policía, informes de prensa y grupos activistas. Según activistas, decenas de miles de mujeres musulmanas nacidas en Europa son cada año obligadas a contraer matrimonios no deseados, a menudo con hombres mayores, en sus países de origen. El rechazo a someterse a esos matrimonios puede implicar una sentencia de muerte.
Tras una avalancha de casos que ocuparon primera plana, el asesinato de Surucu, los países europeos están lentamente comenzado a reconocer los homicidios por honor como un crimen aparte.
En Gran Bretaña, por ejemplo, una revisión policial de 22 homicidios domésticos el año pasado, resultó en que 18 de ellos fueron reclasificados como "asesinatos llamados ‘por honor’". Scotland Yard ha reabierto pesquisas de 109 muertes sospechosas a lo largo de un período de 10 años, que parecen haber sido conspiraciones familiares para matar a mujeres musulmanas.
La violenta tendencia, dicen las autoridades, refleja el fortalecimiento del control del fundamentalismo religioso entre los 16 millones de musulmanes del continente, muchos de los cuales sufren el crecimiento desempleo, educación insuficiente y -quizás más importante-, la sensación de ser extranjeros indeseables en sus patrias adoptivas. A medida que los hombres musulmanes adoptan el islam radical y retornan a costumbres antiguas, las mujeres están pagando un espantoso precio.
"Hay una generación perdida de musulmanes en Europa", dice Eren Uensal, portavoz de la Federación Turca de Berlín. "Hace diez años, los musulmanes de aquí eran más modernos, más laicos que los musulmanes en sus países de origen. Ahora la situación se ha revertido. Los jóvenes creen que no hay lugar para ellos en Europa. Creen que tampoco hay lugar para ellos en ninguna parte".
Los grupos musulmanes radicales están llenando el vacío. "Lo más alarmante es que enseñan que la violencia es un modo aceptable de imponer creencias religiosas o costumbres sociales", dice Uensal. "Gran parte de la violencia se dirige contra las mujeres".
El asesinato de Hatun Surucu es bastante típico de los asesinatos por honor más recientes en Europa.
Sus padres y hermanos en Berlín estaban escandalizados cuando Surucu abandonó a su marido y volvió a Alemania con su bebé, Can. Todavía más intensa que la cólera fue la sensación de desgracia de la familia ante este despliegue de independencia femenina, de acuerdo a actas judiciales y amigos de la familia.
Pero Surucu quería hacer su propia vida. Se quedó en un refugio de mujeres en Berlín el tiempo suficiente como para completar la escuela secundaria. Luego encontró un trabajo a media jornada, se mudó a un pequeño apartamento y se inscribió en un programa vocacional.
Aparte de enfurecer a su familia, abandonó la hijab -el tradicional pañuelo de cabeza usado por algunas mujeres musulmanas- por los pendientes, el maquillaje, y los vaqueros. Su hijo, ahora de 6 años, era la luz de su vida, dicen sus amigos. Pero a Surucu también le gustaban las películas y salir a bailar.
"Todo lo que quería, en realidad, era ser una persona corriente, una mujer normal", dijo Georg Neumann, un amigo de Surucu en la escuela vocacional.
La noche del 7 de febrero de 2005, Surucu estaba esperando debajo de una farola en una parada de autobús a dos calles de su apartamento, cuando las balas se incrustaron en su pecho y cara. Le dispararon a bocajarro.
Según la policía, el asesinato fue un asunto de familia.
Tres de los cinco hermanos de Surucu han sido acusados del asesinato. Uno ya ha confesado en un escalofriante testimonio ante el tribunal. "Quería tener sus propios amigos" fuera de la familia, dijo sobre su hermana Ayhan Surucu, 18. "Era demasiado".
Ayhan, el hermano menor, está acusado de haber apretado el gatillo. Un hermano mayor ha sido acusado de adquirir el arma, y el otro de llevar con engaños a su hermana hacia el lugar del crimen con una llamada telefónica en la que le dijo que la familia quería hablar sobre la reconciliación.
"Ella todavía quería reunirse con su familia", dijo Neumann. "No quería vivir apartada de ellos. Sólo quería que aceptaran que ella llevara su propia vida".
Inglaterra inició una revisión de casos sospechosos después de que en 2004 un inmigrante kurdo de Iraq, Abdullah Yones, colgara a su hija de 16 en una bañera y le cercenara la garganta después de descubrir que se escribía cartas de amor con un chico de su escuela en Londres. El año pasado, Yones insistió ante el tribunal que su hija era culpable de su propio destino. El día que fue sentenciado a cadena perpetua, decenas de hombres kurdos se acercaron al tribunal a manifestar solidaridad con Yones, según la prensa.
En un caso más reciente en Alemania, Geonuel Karabey, 20, la hija de inmigrantes turcos que viven en Berlín, rechazó en junio pasado un matrimonio concertando y desapareció con su novio, un cristiano.
Humillados, su padre y hermanos la localizaron en Wiesbaden, al poniente de Alemania, en la casa de la madre de su noviete. Karabey fue matada en el jardín después de que aceptara hablar con su familia. Su hermano, Ali, entregó más tarde el arma homicida a la policía, de acuerdo a informaciones de la prensa.
Junto a los atentados contra el metro del año pasado en Londres, perpetrados por fanáticos musulmanes ingleses, y disturbios en los suburbios árabes de Francia, los asesinatos por honor en Europa han horrorizado a un continente que, hasta hace pocos años, prestaba poca atención -reconocen ahora muchos políticos- al fundamentalismo religioso que se cultivaba en su seno.
Grupos musulmanes moderados y algunos presidentes europeos han advertido que los asesinatos por honor reflejan una tendencia fundamentalista que desprecia las leyes y valores europeos.
"Hay dos sociedades con dos sistemas de valor diferentes que viven lado a lado -pero completamente aparte- en Europa", dijo Seyran Ates, un abogado de Berlín de origen turco que trabaja a menudo con mujeres que tratan de escapar de matrimonios concertados.
Las primeras dos generaciones de inmigrantes, dijo Ates, encontraron abundancia de trabajo y estaban en general satisfechos. Pero la generación de musulmanes nacidos en Europa que alcanzan la madurez ahora, dijo Ates, "no se han integrado nunca en la sociedad occidental y se están convirtiendo al conservadurismo".
Un grupo de Berlín, Wildwasser, proporciona lugares de refugio a niñas de 12 a 18 que piensan que sus vidas corren peligro, principalmente debido a que han rechazado matrimonios concertados o que sufren presiones para dejar la escuela y dedicarse a labores domésticas.
"Hay tantos casos que involucran a chicas musulmanas que están expuestas a ideas de igualdad y libertad, y se vuelven hacia esas ideas como las flores hacia el sol", dijo Mehriban Ozer, asistente social de Wildwasser. "Quieren ir a la escuela. Quieren vivir. La violencia proviene de padres y hermanos... que ven el más pequeño paso de una mujer hacia la libertad como un rompimiento terrible con la tradición".
Aunque los musulmanes representan menos del cinco por ciento de la población alemana, casi la mitad de las niñas que llegan a Wildwasser huyendo de la violencia en casa son turcas, árabes, norafricanas o del Caribe de familias musulmanas estrictas, de acuerdo a Trina Leichsenring, la directora del grupo.
El crecimiento del fundamentalismo entre los musulmanes de Europa se puede atribuir, al menos en parte, al fracaso de los países en integrar a los millones de musulmanes que empezaron a llegar en grandes cantidades en los años sesenta. Dos generaciones después, la mayoría llevan vidas apartadas de las corrientes dominantes. "Era tabú discutir la integración. Ofendía a aquellos que dicen que toda expresión de diferencia cultural es de algún modo algo maravilloso", dice Heinz Buschkowsky, alcalde del municipio de Neukoelln, en Berlín, donde más de un tercio de los habitantes son árabes y turcos. "Pero ahora con una cultura que se expresa cubriendo el rostro de las mujeres o matando a las niñas que se niegan a casarse con hombres más viejos en sus pueblos natales, quizás es hora de romper el tabú".
En la escuela Tomás Moro, en gran parte de inmigrantes, de Neukoelln, no muy lejos del lugar donde fue ultimada Hatun Surucu, los estudiantes recibieron las noticias de su asesinato con una ruidosa aprobación. Sus hermanos fueron saludados como héroes locales.
El director, Volker Steffans, estaba tan disgustado con la exhibición de esos sentimientos, que envió una carta a los padres, que debía ser leída y firmada, explicando lo que siempre había considerado obvio: que las niñas no deberían ser molestadas por negarse a llevar el pañuelo de cabeza; que las niñas no deberían ser atacadas por querer estudiar y seguir una carrera; que las mujeres no debían ser asesinadas por estimar la tolerancia e igualdad de las sociedades occidentales.
"Ha ocurrido un asesinato aquí cerca; una joven fue asesinada. Murió porque quería vivir en libertad", decía Steffans. "Pero nos horrorizó el hecho de que los alumnos aprobaran este asesinato y dijeran que Suruce merecía morir porque ‘vivía como alemana’".

16 de enero de 2006

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capturan a criminal serbio


[Nicholas Wood]Intenta suicidarse y su mujer es abatida por tropas de la Unión Europea en Bosnia.
Ljubljana, Eslovenia. La mujer que murió por disparos de las tropas de paz en Bosnia el jueves fue atacada después de que ella y su hijo de 11 años dispararan contra los soldados que querían detener a su marido, un serbo-bosnio acusado de crímenes de guerra, dijo el viernes un oficial militar en Sarajevo, la capital bosnia.
La mujer, Rada Abazovic, fue declarada muerta poco después de ser trasladada a un hospital en Rogatica en el sudeste de Bosnia el jueves, varias horas después de una balacera en la casa de la familia Abazovic cerca de Njelogorci, en la que su hijo, Dragoljub, también quedó herido.
Su marido, Dragomir Abazovic, acusado por un tribunal bosnio de cometer crímenes de guerra durante el conflicto de 1992-1995, intentó huir pero fue arrinconado por las tropas y se disparó en la cabeza, dijo el oficial. Funcionarios del hospital dijeron que su condición era grave.
El ataque contra la señora Abazovic y su hijo fue ampliamente criticado por políticos serbios de Bosnia y Serbia, incluyendo al miembro serbio de la presidencia tripartita de Bosnia, Dragan Cavic, que acusó a las fuerzas de paz de Naciones Unidas de usar la fuerza indiscriminadamente, lo que resulta en la muerte y heridas de víctimas inocentes.
No se ha revelado la nacionalidad de las tropas implicadas. Carabineros italianos y agentes de la policía militar que forman parte de las fuerzas de paz de la Unión Europea, fueron fotografiados más tarde en el lugar de los hechos. Pero el viernes el portavoz de la misión de la UE, que tomaron las tareas de las tropas de la OTAN a fines de 2004, dijo que la señora Abazovic había disparado contra el comandante de la unidad enviada a detener a su marido cuando este trataba de escapar.
"Disparó cortas ráfagas con un rifle automático, un Kalashnikov AK-47", dijo el portavoz, el teniente, Jem Thomas, en una conferencia telefónica, dando un informe basado en la versión del comandante de la unidad, al que no identificó. "Poco después su hijo también empezó a disparar".
"Cuando trataba de escapar, le entregó el arma a su hijo, que continuó disparando mientras ella buscaba más municiones".
Dijo que las tropas entonces dispararon contra ella y su hijo. "Ella fue neutralizada", dijo, "con un disparo". El niño, dijo, también "fue atacado y neutralizado".
Se cree que la señora Abazovic usó cuatro cargadores, dijo el comandante Thomas.
Un portavoz de la policía serbo-bosnia no quiso comentar el incidente, ni si la autopsia de la señora Abazovic había determinado que había disparado. "No puedo decir nada sobre el asunto", dijo el portavoz, Radovan Pejic. "Todas las evidencias han sido entregadas al fiscal".

7 de enero de 2006

©new york times
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