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[Thomas Wagner] Policía londinense acusada de encubrimiento en caso de siniestro asesinato de brasileño en el metro.
Londres, Reino Unido. La policía se opuso a una investigación independiente del asesinato de un hombre brasileño que dicen que confundieron con un terrorista suicida, dijo ayer un funcionario británico en momentos en que crecen las acusaciones de encubrimiento.
"El Servicio de la Policía Metropolitana inicialmente se resistió a incorporarnos en la investigación, pero ya lo hemos superado", dijo John Wadham, presidente de la Comisión Independiente de Quejas contra la Policía, que está investigando el asesinato de Jean Charles Menezes.
La policía emitió la declaración de Wadham después de que los abogados de la familia Menezes se reunieran con la comisión de quejas, exigiendo más información sobre el asesinato.
Menezes, 27, recibió siete disparos en la cabeza, efectuados por policías que lo siguieron el 22 de julio hacia una estación de metro en el sur de Londres -un día después de que terroristas colocaran cuatro bombas en el metro. Las bombas no detonaron completamente.
Dos semanas antes, bombas en tres metros londinenses y un autobús de dos pisos mataron a 52 pasajeros.
El diario The Guardian informó ayer que Sir Ian Blair, director de la Policía Metropolitana de Londres, trató de bloquear la investigación de la comisión independiente argumentando que podría afectar la seguridad y la inteligencia nacional. El diario también dice que la policía mantuvo alejada del lugar de los hechos a la comisión independiente durante tres días.
Una portavoz de la comisión se negó a decir si el retraso era inusual y el ministerio del Interior, que supervisa la seguridad nacional, se negó a hacer comentarios.
Pero Blair negó que se tratase de un encubrimiento.
"Esas acusaciones, tengo que decir, afectan la integridad de este departamento y la integridad de la Policía Metropolitana, y esencialmente las rechazo", dijo en una entrevista con el diario londinense Evening Standard.
Reconoció haber escrito una carta al ministerio del Interior, a la Autoridad de la Policía Metropolitana -el organismo de control de la policía londinense- y a la comisión de quejas, diciendo que pensaba que la investigación de los terroristas debería tener mayor prioridad que la investigación del homicidio de Menezes. Pero negó que hubiese tratado de impedir la pesquisa.
El martes y miércoles, una estación de televisión inglesa filtró documentos de la investigación de la comisión de quejas que contradicen las versiones policiales sobre el asesinato de Menezes.
Eso llevó a un funcionario de la Autoridad de la Policía Metropolitana a decir que la investigación debe ser comunicada a la opinión pública.
"Esas filtraciones, aparentemente del informe de la comisión de quejas, demuestran que hay problemas de procedimiento. Por eso pienso que es hora de decir la verdad y que se nos permita saber qué está pasando", dijo ayer en una entrevista Jenny Jones, miembro del Partido Verde de la autoridad policial.
"La policía metropolitana tiene una fantástica reputación como una fuerza policial fiable cuyos agentes a menudo andan desarmados. Pero tenemos que descubrir qué pasó en esta operación de vigilancia y si la información errónea que recibimos fue un accidente o un encubrimiento", dijo Jones.
Ayer, los abogados de la familia Menezes pidieron respuestas.
"Ha sido un caos", dijo el abogado Gareth Peirce, que acusó a la policía de dilatar la investigación. "Una de las cosas que pedimos a la comisión de quejas que investigara es: ¿Nos mintieron? ¿Quién les autorizó a mentirnos?"
La opinión pública ha también criticado la investigación.
"Es un escándalo. Tú no puedes matar así a gente inocente. ¿Volverá a ocurrir?", dijo Ian Bennett, 22, ingeniero aeroespacial. "Sería muy grave que hubiese habido un intento de encubrimiento".
"Se supone que ellos son los pilares de la justicia y del honor", dijo Victoria Shillito, 22, sobre la policía londinense. "¿Y ahora? No lo sé. Estoy indignada".

20 de agosto de 2005
©boston globe
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policía londinense mintió


[Jason Bennetto] La policía mintió sobre asesinato de brasileño.
Londres, Reino Unido. Detalles de la autopsia del brasileño inocente asesinado por la policía sugieren que agentes de Scotland Yard mintieron sobre las circunstancias de su muerte.
Apuntes presentados al patólogo que examinó a Jean Charles de Menezes cinco días después de su muerte indicaron falsamente que el electricista había huido de la policía poco antes de ser asesinado.

La versión aparentemente engañosa podría ser altamente perjudicial para Scotland Yard si, como se dice, se prueba que fue escrita por la Policía Metropolitana. Proporcionaría evidencias de que la policía continuó retratando a De Menezes bajo una luz negativa y proporcionó informaciones falsas días después de establecida su inocencia.
El material, contenido en documentos filtrados de la Comisión Independiente de Quejas contra la Policía, podría proporcionar argumentos a la familia y abogados del hombre asesinado que han acusado a la Policía Metropolitana de intentar encubrir la torpe operación.
El nuevo material, obtenido por ITV News, está contenido en detalles post-mortem de De Menezes y fechados al 27 de julio. Los apuntes dicen que el sospechoso de terrorismo fue seguido por la policía hasta la estación Stockwell Tube del metro en el sur de Londres y que "saltó por encima de la valla de la boletería y corrió por las escaleras de la estación".
Esta versión ha sido directamente desmentida por declaraciones de testigos sobre los agentes encubiertos de policía y metraje de la CCTV que sugieren que el hombre de 27 años recogió un diario en la estación de Stockwell Tube tranquilamente antes de bajar la escalera.
También se reveló que el muerto tenía sólo un trozo de papel, un reloj, una llave y 1 libra 20 peniques en sus bolsillos cuando fue asesinado.
Entretanto, el director de la autoridad que supervisa la Policía Metropolitana dijo que una investigación pública de la política de Scotland Yard de "disparar a matar" es cada vez más probable.
Len Duvall, presidente de la Autoridad de la Policía Metropolitana, también dijo que Scotland Yard estaba realizando su propia investigación de esa decisión tras el asesinato.
Sus comentarios se producen en momentos en que un primo de De Menezes, Alessandro Pereira, pedía la renuncia de Sir Ian Blair, el comisionado de la Policía Metropolitana, y el procesamiento de los responsables.
Los investigadores brasileños deben viajar a Londres la semana próxima para conversar con el IPCC para aclarar los informes contradictorios sobre su muerte.
Ha habido una creciente inquietud sobre la estrategia de "disparar a matar" contenida en la medida de Kratos, de la Policía Metropolitana -según la que los terroristas suicidas deben ser disparados a la cabeza para impedir que detonen sus explosivos.
Duvall, cuya autoridad supervisa la gestión y presupuesto de la PM, dijo ayer que había un creciente consenso entre "formadores de opinión y políticos" de que debería haber algún tupo de pesquisa pública sobre la política de disparar a matar. "La Policía Militar también ha comenzado a decir que quizás sea tiempo de hacerlo", dijo.
"Acepto que hay una creciente presión de una investigación. No tengo objeciones contra un estudio de esa política. Si una mayor supervisión de las operaciones redunda en una mayor confianza del público, eso no puede ser sino bueno.
"La Autoridad de la Policía Metropolitana revisará este problema y la Policía Metropolitana está realizando su propia revisión. En última instancia, sin embargo, es el gobierno el que decide sobre una investigación pública".
Agregó: "Pero pido cautela a la gente, porque no hay una especie de solución mágica o alternativa. El problema de los terroristas suicidas no va a desaparecer y tenemos que encontrar un método efectivo para dar cuenta de esta amenaza".
Persiste confusión sobre qué instrucciones recibió de sus superiores el equipo de detención armado que cometió el asesinato.

20 de agosto de 2005
©independent
©traducción mQh


estado policial democrático


[John Pilger] Inglaterra vive virtual estado de tiranía.
Thomas Friedman es un famoso columnista del New York Times. Ha sido descrito como "perro guardián de la política exterior norteamericana". Lo que quiera que sea que tengan en mente los señores de la guerra estadounidenses, Friedman lo defenderá con garras y dientes. Fanfarronea que "la mano oculta del mercado no funcionará nunca sin un puño escondido". Fomenta el bombardeo de países y dice que ya empezó la tercera guerra mundial.
El último ladrido de Friedman giró sobre la libertad de expresión, que se dice que garantiza la constitución de este país. Quiere que el departamento de Estado lleve una lista negra de todos los que hacen declaraciones políticas "equivocadas". Se refiere no solamente a los que pregonan la violencia sino a los que creen que las acciones americanas son la causa principal del terrorismo actual. El último grupo, al que describe como "apenas un grado menos despreciables que los terroristas", incluye a la mayoría de los estadounidenses y de los ingleses, de acuerdo a los últimos sondeos.
Friedman quiere un "informe de la Guerra de Ideas" que mencionará a los que tratan de entender y explicar, por ejemplo, por qué se atentó contra Londres. Esos son "fabricantes de excusas" que "deben ser denunciados". El término "fabricantes de excusas" lo tomó de prestado de James Rubin, que fue el principal apologista de Madeleine Albright. Albright, que fue secretario de estado durante el presidente Clinton, dijo que la muerte de medio millón de niños iraquíes como resultado del bloqueo norteamericano era un "precio" que "valía la pena" pagar. De todas las entrevistas que he filmado en el Washington oficial, la defensa del asesinato masivo de Rubin es inolvidable.
En estos asuntos, la farsa no está nunca demasiado lejos. Entre los "fabricantes de excusas" también estaría la CIA, que ha advertido que ‘[desde la invasión] Iraq ha remplazado a Afganistán como el terreno de adiestramiento de la próxima generación de terroristas profesionalizados'".
Como muchas cosas en la era de Blair, estas sandeces mccarthistas han flotado desde el otro lado del Atlántico y están ahora siendo recicladas por el primer ministro para las propuestas de leyes de estado policial, poco diferentes de las inclinaciones fascistas de Friedman y otros extremistas. En lugar de la lista negra de Friedman, tendremos la base de datos propuesta por Tony Blair, de opiniones, librerías y sitios en internet prescritos.
La abogado de derechos humanos inglesa, Linda Christain, pregunta: "¿Se impedirá que los que creen que hay una enorme injusticia en las mismas causas que los terroristas -Iraq, Afganistán, la guerra contra el terrorismo, Bahía Guantánamo, Abu Ghraib-, digan por qué están indignados? Porque ahora el terrorismo se define en nuestras leyes como acciones en el extranjero, ¿se negará la libertad de expresión a los que apoyan los movimientos de liberación en por ejemplo la Cachemira o Chechenia?" Toda definición del terrorismo, señala, debe "incluir las acciones de estados terroristas implicados en guerras ilegales".
Por supuesto Blair no dice nada sobre el terrorismo de estado en Oriente Medio y otros lugares, y para él moralizar sobre "nuestros valores" insulta el hecho de su crimen de sangre en Iraq. Su estado policial en ciernes, espera, tendrá los poderes totalitarios a los que ha aspirado desde 2001, cuando suspendió el habeas corpus e introdujo el arresto domiciliario sin juicio e indefinido. Los Law Lords, el órgano judicial más alto de Gran Bretaña, han tratado de poner fin a esto. En diciembre pasado, Lord Hoffman dijo que los ataques de Blair contra los derechos humanos eran una mayor amenaza para la libertad que el terrorismo. El 26 de julio, Blair dijo que todo el pueblo inglés estaba amenazado e insultó al poder judicial de una manera que, observó Simon Jenkins, "estaría a la altura de su amigo Vladimir Putin". Lo que estamos viendo en Gran Bretaña es el surgimiento de un estado policial democrático.
Si crees que todo esto esotérico o simplemente falso, viaja a cualquier barrio musulmán en Gran Bretaña, especialmente en noroeste y vive el estado de sitio y el temor. El 15 de julio asistimos a una muestra del futuro de Gran Bretaña cuando la policía allanó el Centro de Estudios Iqra y su librería cerca de Leeds. El Iqra Trust es una bien conocida institución de beneficencia que fomenta el islam como "una religión pacífica que cubre todos los aspectos de la vida". La policía derrumbó al puerta, destruyó la tienda y requisó los libros contra la guerra, que describieron como "anti-occidentales".
Entre las cosas había un DVD del discurso Respeta Mi Partido del parlamentario George Galloway ante el senado norteamericano y un artículo mío en el New Statesman ilustrado por una muy publicada fotografía de un palestino en Gaza cuando trataba de escudar a su hijo de las balas israelíes antes de que lo mataran a balazos. Se decía que la fotografía estaba "excitando" a la gente, queriendo decir a los musulmanes. Claramente, David Gibbons, el estimado director de arte de esta revista, que eligió esta ilustración, será llamado a presentarse ante el Tribunal de la Incitación de Blair. Uno de mis libros, ‘The New Rulers of the World', fue también, aparentemente, confiscado. No se sabe si la policía ha leído el capítulo que documenta cómo los americanos, con la ayuda del M16 y las SAS, crearon, armaron y financiaron a los terroristas de los Muyahedines Islámicos, uno de ellos Osama bin Laden.
El allanamiento fue deliberadamente teatral, la prensa fue informada de antemano. Dos de los supuestos 7 terroristas de julio habían trabajado como voluntarios en la tienda hace cuatro años. "Cuando se convirtieron a la línea dura", dijo un asistente social para jóvenes. "Se marcharon y nunca volvieron y no tienen nada que ver con la tienda". El allanamiento fue presenciado por aterrorizados vecinos, que ahora están asustados, enfadados y amargados. Hablé con Muserat Sujawal, que ha vivido en la zona durante 31 años y es ampliamente respetada por su dirección del cercano Centro Comunitario Hamara. Me dijo: "No había ninguna justificación para el allanamiento. El punto de la tienda es mostrar cómo es islam es una religión comunitaria. Mi familia ha comprado en esa tienda durante años, cosas como por ejemplo el equivalente en árabe de Barrio Sésamo. Han puesto el temor en nuestros corazones". James Dean, profesor de secundaria en Bradford, dijo: "Estoy aprendiendo urdu, porque tengo clases multi-étnicas y la tienda ha sido muy útil porque tiene cintas".
La policía tiene derecho a seguir cualquier pista en su caza de los terroristas, pero la intimidación no hace parte de ese derecho. Sin Ian Blair, el comisionado de la Policía Metropolitana que entiende de cómo se pueden manipular los medios de comunicación y gasta un montón de tiempo en estudios de televisión, todavía tiene que explicar por qué anunció que el asesinato en el metro de Londres, del brasileño Jean Charles de Menezes, estaba "directamente vinculado" al terrorismo, cuando ya debía saber la verdad. Los musulmanes en Gran Bretaña reportan la presencia de "furgonetas con cámaras" policiales cruzando sus calles, filmando a todo el mundo. "Somo como un gueto sitiado", dijo un hombre demasiado atemorizado como para dar su nombre. "¿Se dan cuenta de lo que están haciendo a nuestros jóvenes?"
El otro día, Blair dijo: "No toleraremos nada de este sin sentido de que los atentados tengan algo que ver con el hecho que los ingleses estemos en Iraq o en Afganistán, o apoyamos a Israel, o apoyamos a Estados Unidos, ni nada que se parezca. Es un sin sentido y tenemos que considerarlo de esa manera". Este "desvarío", como observó el escritor estadounidense Mike Whitney, "es parte de una estrategia más amplia para desechar los hechos obvios sobre el terrorismo y acusar a las víctimas de la agresión norteamericana-inglesa. Es una táctica que fue acuñada en Tel Aviv y perfeccionada durante 37 años de agresión. Se basa en la suposición de que el terrorismo surge de una ideología religiosa amorfa que convierte a sus adherentes en implacables carniceros".
El profesor Ropert Pape, de la Universidad de Chicago, ha estudiado todos los atentados terroristas de los últimos 25 años. Rechaza la suposición de que los terroristas suicidas son motivados principalmente por "una ideología del mal independiente de otras circunstancias". Dijo: "Los hecho son que desde 1980, la mitad de los atentados han sido laicos. Pocos terroristas se ajustan al estereotipo standard... La mitad de ellos no son fanáticos religiosos de ninguna manera. De hecho, más del 95 por ciento de los atentados kamikaze en el mundo no tienen nada que ver con la religión, sino con un objetivo estratégico específico -obligar a Estados Unidos y otros países occidentales a abandonar sus empresas militares en la Península Arábica y en países que ven como sus patrias o que aprecian grandemente... El vínculo entre la indignación por las acciones de los militares americanos, ingleses y occidentales y la capacidad de al-Qaeda para reclutar terroristas kamikaze para matarnos no podría ser más estrecho".
Así, estamos avisados, otra vez. El terrorismo es la consecuencia lógica de la política exterior norteamericana y británica, cuyo terrorismo infinitamente más destructivo tenemos que reconocer y debatir, y urgentemente.

Publicado por primera vez en: New Statesman - www.newstatesman.co.uk

20 de agosto de 2005
©zmag
©traducción mQh


folclore inglés obligatorio


[Farah Stockman] Gran Bretaña impone examen de valores ingleses para inmigrantes y se encamina hacia implantación de un apartheid al estilo holandés.
Londres, Gran Bretaña. Ali Kasim, un estudiante doctoral de Iraq, apenas recuerda la carta que recibió en su buzón hace tres años, informándole que se había convertido en ciudadano británico.
Pero su esposa recordará el momento en que se hizo inglesa: El viernes a las 3:35 de la tarde, parada en el ayuntamiento, en un titubeante inglés, juró lealtad a la Reina y a todos sus herederos y recibió una medalla conmemorativa.

"Ahora estoy muy feliz", dijo Zahira Kasim, aferrando la medalla. "Fue muy bonito".
Esa ceremonia de estilo americano, que fue instituida el año pasado por primera vez en la historia inglesa, hace parte de un nuevo intento de elevar los obstáculos para obtener la ciudadanía, y para aumentar el sentimiento de lealtad y pertenencia al Reino Unido de la floreciente población inmigrante.
En noviembre, el gobierno exigirá a todos los nuevos ciudadanos que aprueben un "test de Britishness" [valores o folclore ingleses], que demuestren un dominio mínimo del inglés y conocimiento de las prácticas de gobierno, una decisión que según funcionarios no tiene precedentes en la historia inglesa.
El intento de elevar las normas para obtener la ciudadanía se ha hecho más urgente tras los mortíferos atentados kamikaze del 7 de julio en el metro y un autobús de Londres, perpetrado por jóvenes británicos de padres inmigrantes de Pakistán y Jamaica. Un segundo atentado frustrado fue llevado a cabo por inmigrante de África Oriental.
Antes este mes, en un discurso introduciendo nuevas y más severas medidas antiterrroristas, el primer ministro Tony Blair dijo que el "test de Britishness", sería revisado para determinar si era lo suficientemente severo. Dijo que era una de las medidas del gobierno contra el extremismo.
Los atentados han dado un empujón a los conservadores que intentan desde hace tiempo limitar la inmigración.
"Creo que el gobierno está escuchando", dijo Humphrey Malins, miembro del parlamento por el partido conservador. "Ahora es realmente más importante".
Los atentados también han colocado la ciudadanía y los enclaves étnicos en Gran Bretaña en el centro de atención de la prensa, y diarios y sondeos de opinión escudriñan si las comunidades musulmanes de Gran Bretaña -conocidas peyorativamente como Londonistán- están lo suficientemente integradas en la sociedad inglesa convencional.
"Creo que hay claramente un debate sobre qué significa ser británico y en qué tipo de sociedad queremos vivir", dijo Andrew Dennis, director de investigación en Migration Watch, un grupo de vigilancia que investiga y publica lo que considera que son problemas asociados a la creciente tasa de inmigración en Gran Bretaña.
"Creo que Gran Bretaña ha seguido la ruta del multiculturalismo que probablemente ha ido demasiado lejos", dijo, expresando su opinión personal antes que la de la organización. "Casi ha sido una especie de desarrollo separado, que ha sido aceptado. Es un apartheid voluntario".
En realidad, en el East End de Londres, en el municipio de Tower Hamlet, donde un tercio de la población proviene de Bangladesh, un inmigrante puede pasar toda la vida sin alejarse demasiado de su propia cultura.
Aunque muchos británico celebran esta diversidad como parte de lo que hace especial a Londres, la cohesión social se convirtió en un serio problema hace cuatro años, cuando disturbios raciales entre sudasiáticos y blancos conmovieron la norteña ciudad obrera de Bradford, llevando al gobierno a instalar un comité asesor para estudiar el problema.
"Un problema era que la gente se estaba amontonando en ciertas áreas en el país y tenían muy pocos contactos con otros grupos étnicos, incluyendo a la mayoría de viejos británicos", dijo Sir Bernard Crick, asesor del entonces ministro del Interior, David Blunkett, que presidía el comité.
El grupo de Crick recomendó las ceremonias de ciudadanía, para que los nuevos ciudadanos se sientan más bienvenidos y probar su dominio del inglés y de principios políticos básicos para cerciorarse de que cuentan con las herramientas que necesitarán para empezar aquí una nueva vida. Las nuevas exigencias son mucho más estrictas que en el viejo sistema, en el que un candidato sólo tenía que contar con un miembro de la comunidad para que atestara su dominio del inglés, y firmar un juramento de lealtad a la reina en una notaría local.
Las ceremonias y el nuevo test han generado importantes debates; los conservadores han propuesto una prueba con preguntas difíciles sobre la historia de Inglaterra, que algunos liberales han desechado como una idea estúpida y snob -similar a la propuesta de Lord Tebbit, asesor de la conservadora ex primer ministro Margaret Thatcher, de que los nuevos inmigrantes sean considerados británicos solamente después de que demuestren su lealtad al equipo de cricket inglés en lugar de las selecciones de sus países nativos.
Desde los atentados de julio, el debate sobre la cohesión social se ha convertido en un debate sobre seguridad nacional, a medida que los nuevos ciudadanos ingleses reciben pasaportes que les permiten viajar con facilidad a través de Europa.
"Aquí vive una gran población musulmana que no siente lealtad hacia el Reino Unido", dijo Bob Ayers, un ex agente de la inteligencia estadounidense que es ahora un conferencista invitado en la Chatham House, un respetado laboratorio ideológico británico.
La semana pasada, en la oficina del registrador general, M.D. Habibur Rahman, originalmente de Bangladesh, esperaba con su esposa y tres hijos la ceremonia de 20 minutos que lo convertiría en ciudadano después de vivir aquí durante 25 años.
Al otro lado de la habitación, Mariam Farah Goje, una mujer de más edad con brillantes pañuelos que llegó desde Somalia hace seis años, se sentía excitada con la ceremonia, que dijo que hacía que los recién llegados se "sintieran importantes".
Pero para Rahman, 48, la ceremonia era una especie de castigo.
"Antes éramos buenos. Nadie hacía preguntas. Todo lo recibíamos por correo", dijo, recordando el simple proceso de llevar los certificados de nacimiento de sus hijos al ayuntamiento, y recibir las actas de su ciudadanía por correo.
"Ahora es más difícil. El mundo se está poniendo más difícil. Pero si quieres vivir en paz, tienes que aceptar las reglas, y yo las acepto".

19 de agosto de 2005
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©traducción mQh


barbarie contra musulmanes


[Jeffrey Fleishman] Con noticias de agresiones físicas y verbales en aumento desde los atentados en el metro del mes pasado, muchos musulmanes se sienten vulnerables.
Londres, Gran Bretaña. En un vecindario de salones de té y túnicas negras abayas, en aceras donde se oye hablar en árabe en medio del siseo y vapor de las lavanderías, Mohammed Khaldi mordisqueó un humus e hizo una inquietante comparación.
"Yo estaba en Nueva York cuando ocurrió el 11 de septiembre", dijo Khaldi, ingeniero náutico. "Si eras musulmán, la gente no se acercaba a ti. Decían: ‘Mejor lo mantenemos a alguna distancia'. En Londres, desde los atentados terroristas, es lo mismo. Estaba en Piccadilly días atrás y había un tipo maldiciendo a los musulmanes".
Los crímenes de odio e insultos raciales han aumentado desde los atentados del 7 de julio, y los atentados frustrados del 21 de julio en el metro y autobuses de Londres. Muchos de los cerca de 1.6 millones de musulmanes también se sienten atrapados entre los militantes que se ocultan entre ellos y las fuerzas de seguridad que hacen redadas en sus comunidades. Los imanes están tratando de calmar las pasiones en momento en que jóvenes musulmanes, muchos de ellos pobres e indignados, acusan a la política exterior del primer ministro Tony Blair de introducir la yihad en territorio británico.
Las estadísticas sobre delitos relacionados con la raza y la religión contra asiáticos y musulmanes, que van desde insultos hasta agresiones, han mostrado un marcado aumento.
El Muslim Safety Forum, una comisión de asesoría, concluyó que después de los atentados del 7 de julio en el metro, que las autoridades dicen que fueron cometidos por tres británicos paquistaníes y un inmigrante jamaicano, los ataques contra asiáticos aumentaron en un 20 por ciento.
Los informes policiales sobre delitos de odio motivados en la religión en Londres han subido dramáticamente. Aumentaron de 40 en un período de tres semanas en julio del año pasado, a 269 durante el mismo período de tiempo el mes pasado. Un estudio del diario The Guardian concluyó que las agresiones motivadas racialmente en Londres subieron casi al doble, 60, el día después de los atentados del 7 y del 21 de julio.
Uno de los agredidos fue Emdad Rahman, que estaba parado con un amigo en un semáforo en East End hace poco cuando un hombre blanco lo confrontó.
"Un tipo de 1 metro 80 se acercó hacia mí y me gritó groserías, llamándome "paquistaní" y diciendo que me iba a mandar de vuelta a mi pueblo", dijo Rahman, asistente social. "Me desabotoné la camisa y le mostré mi camiseta con la bandera de San Jorge antes de decirle que yo también había nacido aquí. Antes de que me diera cuenta, uno de sus amigos apareció de repente con una tuerca antirrobos y empezó a romper las ventanas del coche".
Temiendo una escalada de esas agresiones, un prominente líder musulmán moderado, Zaki Badawi, ha llamado a las mujeres musulmanes a dejar en casa los pañuelos de cabeza. "Aconsejamos a las mujeres musulmanas que temen ser atacadas física o verbalmente, que no usen su hijab para no ser identificadas por aquellos hostiles a los musulmanes".
La mayoría de los musulmanes deploran los atentados recientes y apoyan un aumento de la vigilancia de parte de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, se sienten vulnerables, especialmente los jóvenes, que ha menudo son objeto de chequeos policiales cuando entran al metro. Esas prácticas forman parte de las nuevas dificultades en una nación con miedo donde los mezquitas son manchadas y musulmanes sospechosos son detenidos y obligados a colocarse uniformes de protección de químicos para preservar posibles evidencias de bombas.
El ministro del Interior, Hazel Blears, ha empezado a reunirse con organizaciones islámicas para distender las preocupaciones de que la policía utiliza criterios raciales después de que un jefe de policía comentara que sus agentes "no gastan tiempo chequeando a abuelitas blancas".
Los terroristas musulmanes antes "satisfacían el estereotipo de un ulema loco, barbón y con garfio, pero los terroristas de hoy son como usted y yo", escribió Iqbal Hussain, un consultor de tecnología de la información, en un reciente ensayo en el diario Evening Standard. "Eso nos pone a todos paranoicos. Mientras que antes yo no me habría preocupado qué pensaba la gente de mí, ahora con los ataques terroristas soy más cauto".
Dijo que el metro se había convertido en "un campo minado de qué hacer y qué no".
"Cuando leo ‘Harry Potter'", dijo, "me aseguro de mostrar la cubierta, para que nadie piense que estoy leyendo el Corán".
Khadim Hussain, presidente del Consejo de Mezquitas de la ciudad de Bradford, dijo: "Hace la vida más difícil a la comunidad musulmana. Esa es la realidad a la que hacemos frente.
"Los que cometieron los atentados son musulmanes. No lo podemos negar. En los días de la violencia del Ejército Republicano Irlandés IRA, se sospechaba de hombres blancos y esos eran parados y chequeados por la policía. Ahora son los musulmanes".
Los atentados y la ola de sospechas que los siguieron, incluyendo la identificación errónea de un brasileño desarmado como militante musulmán que fue matado a balazos por la policía, han creado una atmósfera de cautela en los barrios de inmigrantes. Algunos líderes musulmanes están preocupados de que las nuevas leyes antiterroristas que está considerando el parlamento, como transformar en delito el "ensalzamiento" de actos terroristas, puede conducir a un recorte de la libertad de expresión y otras libertades civiles.
Los llamados a nuevas leyes se reforzaron en los medios de prensa conservadores cuando dos radicales musulmanes que viven en Gran Bretaña aparecieron en un documental de la BBC. Uno de ellos, Abu Izzadeen, dijo: "Los que emprenden operaciones suicidas son absolutamente elogiables. Yo no condenaría nunca los atentados porque estamos del lado de los musulmanes".
Sin embargo, en estos días muchos musulmanes se muestran circunspectos en sus conversaciones. Entre las destartaladas tiendas de textiles y de ropa en el Whitechapel Road de Londres, pocos inmigrantes paquistaníes y de Bangladesh quisieron discutir los atentados o sus secuelas. Un joven de barba en el East End London Center dijo: "La gente que habló con periodistas ha desaparecido".
Desde los atentados, la mezquita cercana ha recibido amenazas de bomba, llamadas telefónicas con amenazas y cartas de odio.
El prejuicio y la rabia preocupan a Hany Shamel, un expedidor de cargo con una oficina en Edgware Road, cerca del Hyde Park en el centro de Londres. Pero como miles de musulmanes, tiene más miedo de los militantes islámicos escondidos en las comunidades de inmigrantes. Shamel, que llegó niño a Gran Bretaña, desde Egipto, hace más de 30 años, dijo que no quería que extremistas con mochilas y explosivos pusieran en peligro lo que había construido.
"Apoyo cien por cien a la policía", dijo Shamel, agachado sobre una calculadora. "Esos terroristas están echando a perder los negocios de todo el mundo. Ellos viven en este país. Deberían respetar la democracia.
"Si eres una persona recta y honesta, ¿por qué habría de preocuparte si la policía te chequea? Yo tengo familia aquí. No te gustaría si murieran en un autobús".
Dijo que sus negocios -transporte de equipaje de turistas en vacaciones largas- había caído en un 60 por ciento desde los atentados.
Las experiencias de Rahman y Shamel subrayan lo que la comunidad musulmana ve como uno de sus retos más grandes: la discriminación racial que amenaza al multiculturalismo del país y un disperso ejército de militantes que viven sin ser detectados con otros musulmanes en calles con árboles y edificios de apartamentos de ladrillo. Esos peligros también reflejan la creciente polarización de la comunidad desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos a medida que acontecimientos en Oriente Medio resuenan entre los musulmanes de Europa.
Organizaciones radicales como Hizb ut-Tahrir acusan el gobierno de Blair de usar el temor a los atentados para dividir a los musulmanes y desviar la atención de su apoyo de las políticas de Estados Unidos en Iraq y Afganistán. En una reciente reunión de Huzb ut-Tahrir, los musulmanes que abogan por la creación de un estado islámico, dijeron que estaban enfadados de que sus protestas contra la política exterior británica eran rara vez escuchadas por el gobierno del que creen que quiere debilitar a una comunidad ya fragmentada.
"La insistencia de clasificar a los musulmanes de ‘moderados' y ‘extremistas', es parte de un plan extremadamente peligroso para crear divisiones dentro de la comunidad musulmana y en última instancia crear una comunidad musulmana servil que guarda silencio ante las atrocidades cometidas por Blair y Bush", se lee en un volante distribuido en la reunión por Hizb ut-Tahrir.
Un hombre que dijo que su nombre era Abu Zabair estaba entre los asistentes. "La prensa británica es tendenciosa, así que los musulmanes estamos sedientos de reuniones como esta", dijo. "Nos sentimos vulnerables. No somos partidarios de la violencia. Queremos vivir en paz, pero tenemos miedo de que no se nos trate civilizadamente".

Times staff writer Janet Stobart and special correspondent Vanora McWalters contributed to this report.

12 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh


sí al multiculturalismo


[Kevin Sullivan] Opinión pública encuestada tras ola de atentados.
Londres, Gran Bretaña. La mayoría del público británico cree que el multiculturalismo es bueno para el país, a pesar de los mortíferos atentados con bomba del mes pasado, cometidos por radicales de la comunidad musulmana del país, de acuerdo a un nuevo sondeo de la BBC.
La encuesta mostró que 62 por ciento del público general y 87 por ciento de los musulmanes británicos entrevistados tenían una opinión positiva del multiculturalismo. La presencia de grupos étnicos en Gran Bretaña ha sido debatido acaloradamente desde los atentados en el metro y autobús el 7 de julio, que mataron a 56 personas, incluyendo a los terroristas, e hirieron a 700, seguidos por un segundo atentado frustrado dos semanas después.
Aunque la encuesta fue acogida por activistas de derechos humanos y otros como una reafirmación de la aceptación en Gran Bretaña de la diversidad cultural, también mostró que casi un tercio del público general cree que el multiculturalismo es una amenaza. Además, 54 por ciento concordó en que "partes del país ya no parecen británicas debido a la inmigración".
El sondeo, realizado por la organización Mori para la BBC, entrevistó a 1.004 personas en todo el país, junto a una encuesta separada para 204 musulmanes británicos.
Gran Bretaña ha mantenido durante largo tiempo políticas tolerantes hacia la inmigración y ha alentado a los inmigrantes a conservar sus identidades y prácticas culturales. Pero los británicos estaban indignados después de que la policía informara que los atentados fueron cometidos en gran parte por jóvenes musulmanes de las comunidades paquistaní y del este de África. El primer ministro Tony Blair dijo el viernes en una rueda de prensa por televisión que se necesita hacer más para estimular a los inmigrantes a integrarse en la sociedad británica.
El caso de Omar Bakri Mohammed, un clérigo musulmán radical que abandonó Gran Bretaña marchándose al Líbano, subraya las dificultades a las que hace frente el gobierno cuando trata de implementar nuevas medidas antiterroristas delineadas por Blair. Bakri ha causado la indignación de numerosos británicos debido a sus polémicas declaraciones, incluyendo una afirmación reciente de que no informaría a la policía si supiera que otros planeaban un atentado.
Sin embargo, no está claro si el gobierno le impedirá entrar a Gran Bretaña, si tratara de volver.
Bakri llegó desde Arabia Saudí a mediados de los años ochenta como un disidente expulsado. Pidió asilo político y se le otorgó un permiso de residencia indefinido debido a la posibilidad de que pudiera ser perseguido si volviera a Arabia Saudí o a su nativa Siria.
Pero funcionarios de gobierno han dicho a periodistas aquí que Broke no ha quebrado ninguna ley por abandonar el país, y que podría volver si lo quisiera.
"En estos momentos tiene derecho a entrar y salir", dijo el vice primer ministro John Prescott, dejó claro que esperaba que Bakri no volviera.
Un funcionario de gobierno, hablando a condición de conservar el anonimato, como es habitual entre los funcionarios británicos, dijo que el ministro del Interior británico tenía el poder de revocar el permiso para residir en el país, o negar la entrada al país, si se determina que una persona es perjudicial para el "bien público". Pero no está claro si esa formulación se aplica a Bakri. El tema adquirió renovada urgencia el miércoles cuando informes de prensa sobre que Bakri quería volver a Gran Bretaña para operarse del corazón en uno de los hospitales públicos del país.
Inayat Bunglawala, portavoz del moderado Consejo Musulmán de Gran Bretaña, dijo en una entrevista que "Omar Bakri ha pasado 20 años vilipendiando a este país y sus valores y lo que representa y todo eso mientras vivía cómodamente de subsidios estatales. No tiene ningún aprecio por la ayuda que recibe".
Bunglawala dijo que la prensa se había cebado con las declaraciones más polémicas de Bakri, incluyendo la de que no delataría a otros musulmanes que planearan un atentado en Gran Bretaña. Dijo que era una interpretación "ridícula" del islam que la gran mayoría de los musulmanes británicos no comparte. Pero dijo que Bakri había recibido tanta atención que había "creado una visión muy torcida de los valores que defiende nuestra comunidad".

11 de agosto de 2005
©washington post
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gb prohíbe ideas perversas


Tony Blair quiere amordazar el debate en una sociedad libre.
Realmente, nadie quiere reprochar a Tony Blair en momentos en que se esfuerza por hacer frente a la amenaza del terrorismo islámico doméstico. Después de una ronda de mortíferos atentados con bomba y una segunda de atentados frustrados a apenas dos semanas de intervalo, todo el mundo sabe que sus temores no son exactamente una alucinación. En este caso, la mayoría de la gente en Estados Unidos, así como de Gran Bretaña, preferirían a un ministro que va demasiado lejos, antes que a uno que se quede corto.
En una declaración la semana pasada elogió la "tolerancia y buen carácter" de su pueblo, pero dijo que tenían "la convicción de que una minoría pequeña y fanática abuse de esta tolerancia y bondad". Procedió a revelar un plan para expulsar a nacionales extranjeros, como por ejemplo clérigos islámicos militantes, que muestren simpatía por el terrorismo.
Su plan permitirá la deportación de cualquier no-ciudadano que sea culpable de "fomentar el odio" o "justificar o avalar... la violencia" o "ensalcen el terrorismo". Para los que provienen del extranjero, declaró Blair, "vivir aquí implica un deber. Ese deber es compartir y defender los valores sobre los que se sostiene el modo de vida de los británicos".
Dejó sin explicar por qué ese deber se aplicaría solamente a nacionales extranjeros. ¿Los británicos nacidos en el país tienen incluso una mayor obligación de no criticar o rechazar esos valores? ¿Por qué debería permitirse que alguien cuestione los ideales comunes del pueblo británico?
La razón, por supuesto, es que el debate sin trabas es el fundamento de una sociedad libre, y uno de los logros más loables de la democracia británica. Si la expresión abierta de los británicos realiza una función vital -informar y estimular la reflexión-, ¿por qué esa expresión abierta de inmigrantes y visitantes extranjeros no fomenta igualmente ese propósito?
El problema con el programa de Blair no es que quiera reprimir las actividades terroristas emprendidas por radicales importados. La violencia y otras formas de criminalidad merecen una persecución y castigo rigurosos. Pero su plan de penalizar las ideas y palabras prohibidas va más allá de atacar las actividades terroristas. Entrar a una librería radical te podría costar el trabajo.
Si un líder islámico radical recluta a terroristas suicidas, les ayuda a planear sus crímenes o incita a matar gente, no debería ser deportado -debería ser juzgado y encerrado. Sin embargo, Blair quiere expulsar a cualquiera que simplemente exprese ideas que podrían ser quizás peligrosas.
Esa prohibición es una red que atrapará por igual a peces pequeños que tiburones. Podría significar que cualquiera que elogie el liderazgo de Yasser Arafat podría empezar a empacar. Le pasaría lo mismo a cualquiera que expresara la menor simpatía por los contras nicaragüenses, que gozaron en el pasado del apoyo de Reagan. Lo mismo en cuanto a Nelson Mandela, que dirigió un grupo guerrillero armado antes de convertirse en un símbolo de fraternidad.
El punto es que cualquiera que diga algo positivo sobre Nelson Mandela podrá ser expulsado. El punto es que hay una enorme brecha entre "justificar" la violencia y participar en actividades terroristas.
De hecho, la historia de la libertad de expresión es sobre todo la historia de aprender a tolerar declaraciones que pueden potencialmente causar daños verdaderos. Permitimos que el Ku Klux Klan organice manifestaciones, aunque podría inspirar a la gente a actos de violencia racial. Permitimos los congresos del Partido Comunista, aunque podrían organizar células armadas de revolucionarias. Dejamos que la gente defienda y abogue por puntos de vista extremos porque tenemos fe en el valor del debate para denunciar los errores y descubrir la verdad.
Y no definimos la verdad según la nacionalidad del parlante. Uno de los principios jurídicos fundamentales en este país es que los derechos constitucionales son propiedad no sólo de los ciudadanos americanos, sino de todos los que viven aquí. Un inmigrante residente o un visitante no puede ser castigado por decir cosas que el resto de nosotros sí podemos decir.
Los británicos piensan que somos de esta opinión solamente porque no estamos siendo atacados. Pero las mantuvimos incluso en medio de la peor amenaza de la historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno trató de despojar de la ciudadanía a un inmigrante alemán que predicaba el nazismo mientras nosotros peleábamos contra Hitler. Pero la Corte Suprema dijo que no expulsaría a nadie por expresar "puntos de vista de apariencia siniestra que los ciudadanos nativos pueden expresar con impunidad".
Blair presume que si los jóvenes musulmanes son aislados de la retórica incendiaria, no se convertirán en terroristas. Pero haciendo callar a unos pocos predicadores radicales no silenciará sus ideas. En la era de internet, cualquiera que quiera oír llamados a la yihad los puede oír al instante.
Al final, su plan promete sacrificar la libertad sin mejorar la seguridad. Blair quiere que los extranjeros que van a Gran Bretaña "defiendan los valores sobre los que se sostiene el modo de vida de los británicos". Podrían responder: Después de usted.

Steve Chapman es miembro del consejo editorial de la Tribune. E-mail: schapman@tribune.com

11 de agosto de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh


capturan a fugitivo serbio


[Bill Cormier] En Argentina.
Buenos Aires, Argentina. Un ex jefe paramilitar serbo-bosnio buscado por el tribunal de Naciones Unidas por cargos de crímenes contra la humanidad, fue capturado el lunes en Argentina.
Milan Lukic, que fue acusado en La Haya, Holanda, en 2000, en conexión con una serie de infames asesinatos que se remontan a la guerra de Bosnia, estaba esperando un interrogatorio inicial después de su detención aquí, dijeron las autoridades.
Antes este año un tribunal serbio sentenció a Lukic en ausencia a 20 años de prisión por su participación en el secuestro de 16 musulmanes en un bus al este de Serbia en 1992.
Lukic, como reputado miembro de un notorio grupo paramilitar llamado los Vengadores, tomó supuestamente parte en el secuestro de 15 hombres musulmanes y una mujer que fueron más tarde trasladados a Bosnia, torturados en un hotel, ejecutados y sus cuerpos arrojados al río Drina.
La policía argentina no proporcionó detalles de la detención, que fueron reveladas por primera vez por las autoridades serbias después de que empezaran a circular informes en Belgrado. Lukic había desaparecido a fines de los años noventa.
De acuerdo a la acusación por crímenes de guerra de Naciones Unidas, Lukic organizó en 1990 un grupo de paramilitares que entre mayo de 1992 y octubre de 1994 "cometieron, planificaron, instigaron y ordenaron ejecuciones" de musulmanes bosnios en el territorio de Visegrad y otros lugares controlados por los serbo-bosnios.
Bakira Hasecic, en Bosnia, sobreviviente de las atrocidades en el pueblo bosnio de Visegrad, describió haber ayudado a una niña musulmana que dijo que había sobrevivido un ataque de Lukic y sus hombres.
Dijo que los paramilitares reunieron a 72 civiles, la mayoría mujeres y niños, y los encerraron en una casa en el suburbio de Visegrad de Bikava antes de prenderle fuego.
El incidente fue descrito en la acusación del tribunal de Naciones Unidas.
Hasecic, que encabeza la Asociación de Mujeres Víctimas de la Guerra de Bosnia, dijo a la Associated Press que la sólo la niña que ella había cuidado "sobrevivió, porque logró escapar por la ventana de los servicios".
Lukic es el segundo ex paramilitar detenido en Argentina en meses.
En junio, Serbia solicitó la extradición de Nebojsa Minic, comandante del notorio grupo conocido entonces como ‘Rayo', que operaba en la provincia serbia de Kosovo durante la guerra de 1998-1999 allá.
Minic, del que se sospecha que mató a 12 miembros de una familia albanesa de Kosovo en 1999, fue detenido en mayo en la occidental provincia argentina de Mendoza por cargos de entrada ilegal y posesión de documentos falsos. Aunque es buscado para ser juzgado en su país, Minic no es buscado por el tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya.
Dos otros importantes fugitivos de crímenes de guerra serbo-bosnios, el general Radovan Karadzic, y el jefe militar el general Ratko Mladic, continúan escapando.
En Belgrado, el ministro de gobierno Rasim Ljajic dijo que Lukic será entregado directamente al tribunal de La Haya.

Dusan Stojanovic y Katarina Kratovac contribuyeron a este reportaje desde Belgrado.

9 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh