huérfanos en rumania
[Elisabeth Rosenthal] Una nueva ley para "la protección y fomento de los derechos del niño" no ha hecho nada para proteger a Vasile, un niño de 7 años que ha vivido toda su vida en un orfelinato de Botosani.
Bucarest, Rumania. Hace más de dos años, Becky Hubbell, un gerente farmacéutico de Overland Park, Kansas, presentó los papeles requeridos para adoptar al niño de ojos grandes y pelo negro, al que ella y su marido habían conocido durante las misiones médicas aquí.
Pero antes de que completara el proceso, el gobierno aprobó su nueva ley sobre el bienestar del niño, que en lo esencial prohíbe las adopciones internacionales. La medida ha dejado a cientos de familias sin los niños que contaban como propios. Más importante, dicen los detractores, la amplia ley deja a miles de niños rumanos abandonados empantanados indefinidamente en instituciones o con padres adoptivos.
"Tienes un hijo en tu corazón y has hecho todos los trámites y está claro que el niño también quiere una familia", dijo Hubbell. "Pero para Vasile, el tiempo está pasando sin la estabilidad de una familia. Y eso es más difícil de compensar".
Cuando en 2002 los funcionarios en Bruselas exigieron que Rumania que pusiera orden en el caótico y a veces corrupto sistema de bienestar del niño como condición para su admisión en la Unión Europea, los políticos rumanos saltaron a la palestra. La Ley 272, escrita en colaboración con asesores de la Unión Europea, busca terminar con décadas de mala gestión en sólo unos años, con leyes que muchos opositores dicen ahora que eran rígidas y poco prácticas.
En respuesta a las críticas de que los huérfanos estaban creciendo en instituciones estériles, el gobierno ordenó que ningún niño menor de 2 podía vivir en una; la nueva ley, observó, favorecía la reunificación de los niños con sus familiares biológicos, o colocarlos en familias de acogida. En respuesta a cargos de que las adopciones extranjeras eran tan mal gestionadas que a veces parecía tráfico de niños, el gobierno declaró que no habría más.
Los expertos aplaudieron el objetivo principal: estimular a las familias rumanas a seguir juntas y poner fin a una tradicional práctica de abandonar a los niños no deseados. Pero muchos defensores de los niños dudan que este pobre país, apenas 15 años después de una brutal dictadura, sea capaz de encontrar buenas condiciones de vida para su enorme población de niños huérfanos y abandonados. Muchos niños actualmente en orfelinatos y hospitales, dicen, se quedarán estancados.
"Hay buenas intenciones detrás de la ley -proporcionar más asistencia a las madres, mantener a los niños fuera de instituciones- y todos creíamos que el sistema necesitaba más normas", dijo Gabi Mihaela Comanescu, directora de programas de la Fundación Pro Niños de Rumania.
"Pero hay problemas. Por ejemplo, hay niños de más edad que son igual de adoptables que siempre, pero no hay nadie que los quiera adoptar ahora. También, la ley dice que los niños abandonados menores de 2 deben vivir en hogares adoptivos, pero por lo que sé no hay suficientes".
El resultado no intencionado es que los niños abandonados están pasando ahora sus primeros preciosos años en un pabellón de hospital. Cerca de 10.000 niños son abandonados anualmente en hospitales, de acuerdo a un nuevo estudio de Unicef, y cerca de 50.000 niños están a cargo del estado.
La inusual tradición rumana de abandonar a los niños empezó en 1966 con la prohibición del control de la natalidad por Nicolae Ceausescu, el antiguo dictador, para aumentar la población. Dentro de un año, las mujeres empezaron a abandonar a sus hijos no deseados en orfelinatos y hospitales del estado. Su lógica era que "el gobierno los quería, así que el gobierno debería criarlos", de acuerdo al informe de Unicef.
El abandono de niños ha continuado en el mismo nivel durante 40 años, dijo Pierre Poupard, director de la oficina de Unicef en Bucarest, aunque el control de la natalidad está ahora ampliamente disponible en la Rumania post-comunista. Ahora, las madres abandonan a sus bebés porque no pueden criarlos.
Antes de que la Ley 272 entrara en vigor el 1 de enero, políticos de Francia, Italia y Estados Unidos, entre otros, presionaron enérgicamente al gobierno para que reconsiderara la prohibición sobre las adopciones internacionales, o al menos permitiera los casos cuya tramitación ya había empezado. En enero el nuevo primer ministro rumano, Calin Popescu-Tariceanu, dijo que "no olvidaré a las familias extranjeras" que habían iniciado los trámites para adoptar a niños rumanos. Sin embargo, hasta la fecha no se ha hecho nada.
De acuerdo a la Oficina de Adopciones rumana, en 2002, 467 bebés fueron adoptados por extranjeros, aunque ya estaba en efecto una moratoria parcial. Antes de eso, varios cientos de niños rumanos fueron adoptados anualmente por familias de Italia, Francia, Israel y Estados Unidos, según grupos de adopción en esos países. Hoy la cifra es cero.
En lugar de eso, a los funcionarios municipales de bienestar del niño se les exige "reintegrar o integrar a los niños a sus familias biológicas o extendidas o colocarlos con una familia adoptiva rumana", dijo Theodora Bertzi, director de la oficina de adopción.
Nuevas familias están siendo preparadas para la adopción para satisfacer esa necesidad, dijo. Se está alentando a parejas rumanas (o abuelos que viven en el extranjero) a adoptar a niños indeseados. Los orfelinatos, llamados centros de colocación', acogen a niños mayores de dos años cuando no cuentan con una familia.
Florin Catanescu, 28, se crió en esos centros después de ser abandonado al nacer por su madre esquizofrénica. Guapo y articulado, lleva su pasado en un pequeño álbum fotográfico decorado con las brillantes pegatinas de un niño. Se muestra escéptico sobre la Ley 272, al menos a corto plazo.
"Simplemente no creo que haya suficientes recursos en nuestro país para esta nueva ley, y las actitudes no cambian tan rápidamente", dijo Catanescu, que está fundando una organización no-gubernamental que ayuda a los niños que salen del centro a integrarse en la sociedad: encontrar trabajos, alquilar apartamentos, pedir un menú en un restaurante. "Los niños se quedarán estancados -todavía hay muchas familias que abandonan a los hijos".
Debido a que tantos niños son abandonados por razones económicas, siguen teniendo contacto con sus madres, incluso si viven en los orfelinatos durante años, haciendo difícil definir su condición familiar.
Bajo la antigua ley, si una madre desaparecía por más de seis meses, el niño podía ser dado en adopción. Pero la nueva ley, con su énfasis en la mantención de las familias biológicas, estipula que el derecho de la madre a su hijo es indefinido, y se extiende durante años de separación.
Para que un niño sea dado en adopción, la madre debe firmar un documento terminando formalmente la relación, lo que es imposible en casos como el de Vasile, en el que la madre ha desaparecido hace tiempo. Otros familiares deben también rechazar al niño.
En el Complejo de Servicios Comunitarios Sunbeam, un centro de colocación a 96 kilómetros de Bucarest, 15 de los 16 niños (de edades entre 4 a 9) han tenido contacto con sus familias biológicas. Una niña, de 4, es técnicamente adoptable. La ordenada casa de dos pisos, entre campos polvorientos, es mucho mejor que los enormes e impersonales orfelinatos que hizo del sistema de bienestar del niño de la Rumania comunista alto tan infame.
Una tarde reciente, jóvenes residentes se entretenían dibujando sobre mesas bajas y jugando con bloques. Pero antes de la Ley 272, cinco niños al año eran adoptados por familias extranjeras, dijo Letitia Stefanescu, la directora de la residencia.
La nueva ley "tiene muchos aspectos positivos", dijo Stefanescu, como ofrecer información preventiva y ayuda económica a jóvenes madres que pensaran abandonar a sus bebés. Pero reconoció el lado negativo de los niños a su cuidado: "Las adopciones internacionales les dieron la posibilidad de tener una familia".
Una bonita niña de 9 con trenzas, que sólo puede ser identificada como M.S., dijo: "Me gusta estar aquí, pero me gustaría más estar con mi mamá". La madre de la niña, que vive cerca, no la ha visitado durante años.
Stefanescu tiene fe en que los defectos del nuevo sistema sean solucionados: Nuevos programas alentarán u obligarán a algunas madres a recoger a sus niños abandonados; otros niños encontrarán hogares adoptivos. Tiene la esperanza, dijo, de que la niña de 4 sea adoptado por rumanos, incluso si tradicionalmente ellos no adoptan niños.
El informe de Unicef dijo que era crucial tomar medidas para prevenir abandonos futuros, como permitir a las madres a empezar a alojar con sus recién nacidos para fomentar el vínculo y prevenir el abandono.
Becky Hubbell, que pasa las vacaciones trabajando como voluntaria del orfelinato de Botosani, dice que está muy bien que el gobierno esté ayudando ahora a mantener juntas a las familias. Pero entretanto, dijo, "hay niños como Vasile, que no tienen otra opción que su adopción en el extranjero.
"Ya estamos ayudando a mantenerlo", dijo. "Seremos su familia, pase lo que pase".
18 de julio de 2005
23 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
"
Bucarest, Rumania. Hace más de dos años, Becky Hubbell, un gerente farmacéutico de Overland Park, Kansas, presentó los papeles requeridos para adoptar al niño de ojos grandes y pelo negro, al que ella y su marido habían conocido durante las misiones médicas aquí.Pero antes de que completara el proceso, el gobierno aprobó su nueva ley sobre el bienestar del niño, que en lo esencial prohíbe las adopciones internacionales. La medida ha dejado a cientos de familias sin los niños que contaban como propios. Más importante, dicen los detractores, la amplia ley deja a miles de niños rumanos abandonados empantanados indefinidamente en instituciones o con padres adoptivos.
"Tienes un hijo en tu corazón y has hecho todos los trámites y está claro que el niño también quiere una familia", dijo Hubbell. "Pero para Vasile, el tiempo está pasando sin la estabilidad de una familia. Y eso es más difícil de compensar".
Cuando en 2002 los funcionarios en Bruselas exigieron que Rumania que pusiera orden en el caótico y a veces corrupto sistema de bienestar del niño como condición para su admisión en la Unión Europea, los políticos rumanos saltaron a la palestra. La Ley 272, escrita en colaboración con asesores de la Unión Europea, busca terminar con décadas de mala gestión en sólo unos años, con leyes que muchos opositores dicen ahora que eran rígidas y poco prácticas.
En respuesta a las críticas de que los huérfanos estaban creciendo en instituciones estériles, el gobierno ordenó que ningún niño menor de 2 podía vivir en una; la nueva ley, observó, favorecía la reunificación de los niños con sus familiares biológicos, o colocarlos en familias de acogida. En respuesta a cargos de que las adopciones extranjeras eran tan mal gestionadas que a veces parecía tráfico de niños, el gobierno declaró que no habría más.
Los expertos aplaudieron el objetivo principal: estimular a las familias rumanas a seguir juntas y poner fin a una tradicional práctica de abandonar a los niños no deseados. Pero muchos defensores de los niños dudan que este pobre país, apenas 15 años después de una brutal dictadura, sea capaz de encontrar buenas condiciones de vida para su enorme población de niños huérfanos y abandonados. Muchos niños actualmente en orfelinatos y hospitales, dicen, se quedarán estancados.
"Hay buenas intenciones detrás de la ley -proporcionar más asistencia a las madres, mantener a los niños fuera de instituciones- y todos creíamos que el sistema necesitaba más normas", dijo Gabi Mihaela Comanescu, directora de programas de la Fundación Pro Niños de Rumania.
"Pero hay problemas. Por ejemplo, hay niños de más edad que son igual de adoptables que siempre, pero no hay nadie que los quiera adoptar ahora. También, la ley dice que los niños abandonados menores de 2 deben vivir en hogares adoptivos, pero por lo que sé no hay suficientes".
El resultado no intencionado es que los niños abandonados están pasando ahora sus primeros preciosos años en un pabellón de hospital. Cerca de 10.000 niños son abandonados anualmente en hospitales, de acuerdo a un nuevo estudio de Unicef, y cerca de 50.000 niños están a cargo del estado.
La inusual tradición rumana de abandonar a los niños empezó en 1966 con la prohibición del control de la natalidad por Nicolae Ceausescu, el antiguo dictador, para aumentar la población. Dentro de un año, las mujeres empezaron a abandonar a sus hijos no deseados en orfelinatos y hospitales del estado. Su lógica era que "el gobierno los quería, así que el gobierno debería criarlos", de acuerdo al informe de Unicef.
El abandono de niños ha continuado en el mismo nivel durante 40 años, dijo Pierre Poupard, director de la oficina de Unicef en Bucarest, aunque el control de la natalidad está ahora ampliamente disponible en la Rumania post-comunista. Ahora, las madres abandonan a sus bebés porque no pueden criarlos.
Antes de que la Ley 272 entrara en vigor el 1 de enero, políticos de Francia, Italia y Estados Unidos, entre otros, presionaron enérgicamente al gobierno para que reconsiderara la prohibición sobre las adopciones internacionales, o al menos permitiera los casos cuya tramitación ya había empezado. En enero el nuevo primer ministro rumano, Calin Popescu-Tariceanu, dijo que "no olvidaré a las familias extranjeras" que habían iniciado los trámites para adoptar a niños rumanos. Sin embargo, hasta la fecha no se ha hecho nada.
De acuerdo a la Oficina de Adopciones rumana, en 2002, 467 bebés fueron adoptados por extranjeros, aunque ya estaba en efecto una moratoria parcial. Antes de eso, varios cientos de niños rumanos fueron adoptados anualmente por familias de Italia, Francia, Israel y Estados Unidos, según grupos de adopción en esos países. Hoy la cifra es cero.
En lugar de eso, a los funcionarios municipales de bienestar del niño se les exige "reintegrar o integrar a los niños a sus familias biológicas o extendidas o colocarlos con una familia adoptiva rumana", dijo Theodora Bertzi, director de la oficina de adopción.
Nuevas familias están siendo preparadas para la adopción para satisfacer esa necesidad, dijo. Se está alentando a parejas rumanas (o abuelos que viven en el extranjero) a adoptar a niños indeseados. Los orfelinatos, llamados centros de colocación', acogen a niños mayores de dos años cuando no cuentan con una familia.
Florin Catanescu, 28, se crió en esos centros después de ser abandonado al nacer por su madre esquizofrénica. Guapo y articulado, lleva su pasado en un pequeño álbum fotográfico decorado con las brillantes pegatinas de un niño. Se muestra escéptico sobre la Ley 272, al menos a corto plazo.
"Simplemente no creo que haya suficientes recursos en nuestro país para esta nueva ley, y las actitudes no cambian tan rápidamente", dijo Catanescu, que está fundando una organización no-gubernamental que ayuda a los niños que salen del centro a integrarse en la sociedad: encontrar trabajos, alquilar apartamentos, pedir un menú en un restaurante. "Los niños se quedarán estancados -todavía hay muchas familias que abandonan a los hijos".
Debido a que tantos niños son abandonados por razones económicas, siguen teniendo contacto con sus madres, incluso si viven en los orfelinatos durante años, haciendo difícil definir su condición familiar.
Bajo la antigua ley, si una madre desaparecía por más de seis meses, el niño podía ser dado en adopción. Pero la nueva ley, con su énfasis en la mantención de las familias biológicas, estipula que el derecho de la madre a su hijo es indefinido, y se extiende durante años de separación.
Para que un niño sea dado en adopción, la madre debe firmar un documento terminando formalmente la relación, lo que es imposible en casos como el de Vasile, en el que la madre ha desaparecido hace tiempo. Otros familiares deben también rechazar al niño.
En el Complejo de Servicios Comunitarios Sunbeam, un centro de colocación a 96 kilómetros de Bucarest, 15 de los 16 niños (de edades entre 4 a 9) han tenido contacto con sus familias biológicas. Una niña, de 4, es técnicamente adoptable. La ordenada casa de dos pisos, entre campos polvorientos, es mucho mejor que los enormes e impersonales orfelinatos que hizo del sistema de bienestar del niño de la Rumania comunista alto tan infame.
Una tarde reciente, jóvenes residentes se entretenían dibujando sobre mesas bajas y jugando con bloques. Pero antes de la Ley 272, cinco niños al año eran adoptados por familias extranjeras, dijo Letitia Stefanescu, la directora de la residencia.
La nueva ley "tiene muchos aspectos positivos", dijo Stefanescu, como ofrecer información preventiva y ayuda económica a jóvenes madres que pensaran abandonar a sus bebés. Pero reconoció el lado negativo de los niños a su cuidado: "Las adopciones internacionales les dieron la posibilidad de tener una familia".
Una bonita niña de 9 con trenzas, que sólo puede ser identificada como M.S., dijo: "Me gusta estar aquí, pero me gustaría más estar con mi mamá". La madre de la niña, que vive cerca, no la ha visitado durante años.
Stefanescu tiene fe en que los defectos del nuevo sistema sean solucionados: Nuevos programas alentarán u obligarán a algunas madres a recoger a sus niños abandonados; otros niños encontrarán hogares adoptivos. Tiene la esperanza, dijo, de que la niña de 4 sea adoptado por rumanos, incluso si tradicionalmente ellos no adoptan niños.
El informe de Unicef dijo que era crucial tomar medidas para prevenir abandonos futuros, como permitir a las madres a empezar a alojar con sus recién nacidos para fomentar el vínculo y prevenir el abandono.
Becky Hubbell, que pasa las vacaciones trabajando como voluntaria del orfelinato de Botosani, dice que está muy bien que el gobierno esté ayudando ahora a mantener juntas a las familias. Pero entretanto, dijo, "hay niños como Vasile, que no tienen otra opción que su adopción en el extranjero.
"Ya estamos ayudando a mantenerlo", dijo. "Seremos su familia, pase lo que pase".
18 de julio de 2005
23 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
"
¿valía bosnia la pena?
[Richard Holbrooke] ¿Fue importante la intervención estadounidense en Bosnia? Sin ella, habría un gobierno criminal en ese país.
Si os preguntáis si la intervención estadounidense en Bosnia en 1995 fue una decisión correcta, visitad un lugar verdaderamente horrible, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de genocidio y del fracaso de Occidente. Visitad Srebrenica.
Diez años después de que los serbo-bosnios bajo el mando del general Ratko Mladic
asesinaran allá a 8.000 musulmanes, me encontré de vuelta en ese valle del mal como parte de una delegación oficial en representación del presidente Bush y del país. Cruzamos a través de fangosos terrenos, bajo cielos encapotados, a través de un enorme gentío de familiares de las víctimas que estaban sepultando a más de 600 de sus seres queridos, su dolor y odio personal hacia los que cometieron los crímenes intactos tras una década.
Pero incluso en Srebrenica ha habido progresos desde mi última visita, hace cinco años. Entonces sólo diez valientes -uno podría decir imprudentemente osadas- familias musulmanas habían vuelto a sus casas, y vivían en constante temor entre 12.000 serbios. Hoy han retornado 4.000 musulmanes, y un tercio de los serbios se ha marchado. Esto es asombroso, y seguirá ocurriendo si la comunidad internacional -y especialmente Estados Unidos, el país más respetado en los Balcanes- sigue involucrada; a este respecto, las enfáticas palabras de apoyo de Bush en la ceremonia -leída por jefe de su delegación, en Embajador para Crímenes de Guerra, Pierre Prosper- fueron bien recibidas. También hubo un importante esfuerzo de reconciliación: Jefes de estado de Serbia y la parte serbia de Bosnia llegaron a depositar coronas de flores, un importante reconocimiento de la responsabilidad serbia en lo que ocurrió.
Las cosas han mejorado incluso más en el resto de Bosnia. Sobre todo, hay paz y no solamente una tregua; esta guerra no volverá a encenderse. Tampoco se ha convertido Bosnia en dos estados separados, como pronosticaron muchos detractores del Acuerdo de Paz de Dayton. Aunque muchos (incluyendo al Pentágono) predijeron una zona desmilitarizada entre serbios y musulmanes similar a Corea, no hay barreras entre las regiones, y hay crecientes lazos económicos y políticos entre los grupos étnicos. Más de un millón de refugiados han vuelto a sus casas; muchos, como en Srebrenica, a áreas donde son una minoría. Tanto la Unión Europea como la OTAN han empezado conversaciones que podrían conducir a acuerdos de integración entre Bosnia y Bruselas.
Así que hay buenas noticias (que a menudo significa, para los editores, que "no hay noticias") desde Bosnia. Pero no todas las que debiesen. Desde el principio, la implementación del Acuerdo de Paz de Dayton fue insuficientemente agresiva. El fracaso más importante fue no capturar a los dos criminales de guerra más buscados de Europa, Radovan Karadzic y Ratko Mladic. Es toda una historia de oportunidades perdidas e inteligencia deficiente. Después de todo, Mladic está en Serbia y ha sido visto en público. Mi suposición es que Karadzic se ha quitado su característico copete gris, se ha dejado crecer barba, y está escondido en algún monasterio en lo más profundo de las montañas al este de Bosnia o Montenegro. Si Karadzic y Mladic no son llevados a justicia, la fuerza de seguridad internacional (ahora una fuerza europea, con la OTAN reducida a una pequeña oficina y menos de 200 soldados americanos) no podrá salir nunca del país, y el retorno de Bosnia a una sociedad multi-étnica (y a instituciones en Europa) será retrasado o impedido.
Ahora se reconoce universalmente que en Srebrenica se cometió un terrible crimen. Como subsecretario de estado para asuntos europeos en la época, yo argumenté sin éxito que necesitábamos ataques aéreos de la OTAN para parar a los serbo-bosnios -matones que preferían la artillería de largo alcance y el asesinato a corto alcance antes que algo parecido a una operación militar de verdad. Pero el Reino Unido, Francia y Holanda habían desplegado tropas como parte de una fuerza de paz de Naciones Unidas en tres enclaves extremadamente expuestos al este de Bosnia, incluyendo a Srebrenica. Haciendo frente a las brutales amenazas de Mladic, se negaron a considerar los ataques aéreos hasta que las tropas holandesas fueron ignominiosamente escoltadas fuera de Srebrenica. Entonces era demasiado tarde.
De 1991 a 1995 Estados Unidos se había mostrado reluctante a actuar en Bosnia. Pero después de Srebrenica, el presidente Clinton sabía que aunque al pueblo americano no le gustaría, Estados Unidos no podía seguir evitando su intervención allá. Así comenzó la política diplomática y militar que condujo a los acuerdos de Dayton, a la paz en Bosnia y, cuatro años después, a la liberación de la población albanesa de Kosovo de la opresión de Slobodan Milosevic.
Enviar 20.000 soldados estadounidenses a Bosnia como parte de un contingente de paz de la OTAN para implementar el acuerdo de Dayton requirió coraje político. Había amplias predicciones de que fracasaría, y hubo oposición de la mayoría del Congreso y de la elite de la política exterior. En un sondeo de la época, la decisión de Clinton fue apoyada por sólo el 36 por ciento de la opinión pública americana, que temía fuertes bajas norteamericanas. Pero esas expectativas resultaron ser erróneas; en los diez años que han pasado desde Dayton, no ha muerto ningún militar -repito, ninguno- estadounidense o de la OTAN en acciones de hostilidad en Bosnia. Es una marca del respeto en que se tienen a la OTAN -vale decir, Estados Unidos.
Fue la acción de Clinton más importante con respecto a Europa -una acción propuesta, incidentalmente, por la mayoría de sus asesores políticos. Fue una clásica decisión de un comandante-en-jefe, sin apoyo del congreso y con sólo un reluctante respaldo del Pentágono. Pero funcionó: Sin esas 20.000 tropas, Bosnia no habría sobrevivido, 2 millones de refugiados estarían recorriendo Europa y habría un gobierno criminal en el poder en Bosnia misma -y tendríamos que haber proseguido la Operación Libertad Duradera no sólo en Afganistán sino también en los más profundos barrancos y peligrosas montañas del centro de Bosnia, donde una oscura organización que conocemos ahora como al Qaeda estaba echando raíces que fueron erradicadas por la OTAN después de Dayton.
¿Valía Bosnia la pena? A medida que nos acercamos al décimo aniversario de Dayton, no deberíamos seguir debatiendo. Si no hubiésemos intervenido -tardía pero decisivamente- habría ocurrido un desastre con serias consecuencias para nuestra seguridad nacional y la guerra contra el terrorismo. Dayton reafirmó el rol de liderazgo de Estados Unidos en Europa después de un período de estar a la deriva y confusión. Pero el trabajo no ha terminado, y es alentador ver al presidente Bush y su nuevo equipo en el senado comprometer la intervención del país como lo hizo la semana pasada en Srebrenica.
19 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Si os preguntáis si la intervención estadounidense en Bosnia en 1995 fue una decisión correcta, visitad un lugar verdaderamente horrible, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de genocidio y del fracaso de Occidente. Visitad Srebrenica.Diez años después de que los serbo-bosnios bajo el mando del general Ratko Mladic
asesinaran allá a 8.000 musulmanes, me encontré de vuelta en ese valle del mal como parte de una delegación oficial en representación del presidente Bush y del país. Cruzamos a través de fangosos terrenos, bajo cielos encapotados, a través de un enorme gentío de familiares de las víctimas que estaban sepultando a más de 600 de sus seres queridos, su dolor y odio personal hacia los que cometieron los crímenes intactos tras una década.
Pero incluso en Srebrenica ha habido progresos desde mi última visita, hace cinco años. Entonces sólo diez valientes -uno podría decir imprudentemente osadas- familias musulmanas habían vuelto a sus casas, y vivían en constante temor entre 12.000 serbios. Hoy han retornado 4.000 musulmanes, y un tercio de los serbios se ha marchado. Esto es asombroso, y seguirá ocurriendo si la comunidad internacional -y especialmente Estados Unidos, el país más respetado en los Balcanes- sigue involucrada; a este respecto, las enfáticas palabras de apoyo de Bush en la ceremonia -leída por jefe de su delegación, en Embajador para Crímenes de Guerra, Pierre Prosper- fueron bien recibidas. También hubo un importante esfuerzo de reconciliación: Jefes de estado de Serbia y la parte serbia de Bosnia llegaron a depositar coronas de flores, un importante reconocimiento de la responsabilidad serbia en lo que ocurrió.
Las cosas han mejorado incluso más en el resto de Bosnia. Sobre todo, hay paz y no solamente una tregua; esta guerra no volverá a encenderse. Tampoco se ha convertido Bosnia en dos estados separados, como pronosticaron muchos detractores del Acuerdo de Paz de Dayton. Aunque muchos (incluyendo al Pentágono) predijeron una zona desmilitarizada entre serbios y musulmanes similar a Corea, no hay barreras entre las regiones, y hay crecientes lazos económicos y políticos entre los grupos étnicos. Más de un millón de refugiados han vuelto a sus casas; muchos, como en Srebrenica, a áreas donde son una minoría. Tanto la Unión Europea como la OTAN han empezado conversaciones que podrían conducir a acuerdos de integración entre Bosnia y Bruselas.
Así que hay buenas noticias (que a menudo significa, para los editores, que "no hay noticias") desde Bosnia. Pero no todas las que debiesen. Desde el principio, la implementación del Acuerdo de Paz de Dayton fue insuficientemente agresiva. El fracaso más importante fue no capturar a los dos criminales de guerra más buscados de Europa, Radovan Karadzic y Ratko Mladic. Es toda una historia de oportunidades perdidas e inteligencia deficiente. Después de todo, Mladic está en Serbia y ha sido visto en público. Mi suposición es que Karadzic se ha quitado su característico copete gris, se ha dejado crecer barba, y está escondido en algún monasterio en lo más profundo de las montañas al este de Bosnia o Montenegro. Si Karadzic y Mladic no son llevados a justicia, la fuerza de seguridad internacional (ahora una fuerza europea, con la OTAN reducida a una pequeña oficina y menos de 200 soldados americanos) no podrá salir nunca del país, y el retorno de Bosnia a una sociedad multi-étnica (y a instituciones en Europa) será retrasado o impedido.
Ahora se reconoce universalmente que en Srebrenica se cometió un terrible crimen. Como subsecretario de estado para asuntos europeos en la época, yo argumenté sin éxito que necesitábamos ataques aéreos de la OTAN para parar a los serbo-bosnios -matones que preferían la artillería de largo alcance y el asesinato a corto alcance antes que algo parecido a una operación militar de verdad. Pero el Reino Unido, Francia y Holanda habían desplegado tropas como parte de una fuerza de paz de Naciones Unidas en tres enclaves extremadamente expuestos al este de Bosnia, incluyendo a Srebrenica. Haciendo frente a las brutales amenazas de Mladic, se negaron a considerar los ataques aéreos hasta que las tropas holandesas fueron ignominiosamente escoltadas fuera de Srebrenica. Entonces era demasiado tarde.
De 1991 a 1995 Estados Unidos se había mostrado reluctante a actuar en Bosnia. Pero después de Srebrenica, el presidente Clinton sabía que aunque al pueblo americano no le gustaría, Estados Unidos no podía seguir evitando su intervención allá. Así comenzó la política diplomática y militar que condujo a los acuerdos de Dayton, a la paz en Bosnia y, cuatro años después, a la liberación de la población albanesa de Kosovo de la opresión de Slobodan Milosevic.
Enviar 20.000 soldados estadounidenses a Bosnia como parte de un contingente de paz de la OTAN para implementar el acuerdo de Dayton requirió coraje político. Había amplias predicciones de que fracasaría, y hubo oposición de la mayoría del Congreso y de la elite de la política exterior. En un sondeo de la época, la decisión de Clinton fue apoyada por sólo el 36 por ciento de la opinión pública americana, que temía fuertes bajas norteamericanas. Pero esas expectativas resultaron ser erróneas; en los diez años que han pasado desde Dayton, no ha muerto ningún militar -repito, ninguno- estadounidense o de la OTAN en acciones de hostilidad en Bosnia. Es una marca del respeto en que se tienen a la OTAN -vale decir, Estados Unidos.
Fue la acción de Clinton más importante con respecto a Europa -una acción propuesta, incidentalmente, por la mayoría de sus asesores políticos. Fue una clásica decisión de un comandante-en-jefe, sin apoyo del congreso y con sólo un reluctante respaldo del Pentágono. Pero funcionó: Sin esas 20.000 tropas, Bosnia no habría sobrevivido, 2 millones de refugiados estarían recorriendo Europa y habría un gobierno criminal en el poder en Bosnia misma -y tendríamos que haber proseguido la Operación Libertad Duradera no sólo en Afganistán sino también en los más profundos barrancos y peligrosas montañas del centro de Bosnia, donde una oscura organización que conocemos ahora como al Qaeda estaba echando raíces que fueron erradicadas por la OTAN después de Dayton.
¿Valía Bosnia la pena? A medida que nos acercamos al décimo aniversario de Dayton, no deberíamos seguir debatiendo. Si no hubiésemos intervenido -tardía pero decisivamente- habría ocurrido un desastre con serias consecuencias para nuestra seguridad nacional y la guerra contra el terrorismo. Dayton reafirmó el rol de liderazgo de Estados Unidos en Europa después de un período de estar a la deriva y confusión. Pero el trabajo no ha terminado, y es alentador ver al presidente Bush y su nuevo equipo en el senado comprometer la intervención del país como lo hizo la semana pasada en Srebrenica.
19 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
bosnia enterró a víctimas
Bosnios musulmanes entierran a víctimas de la masacre de Srebrenica de 1995. Mal serbio debe ser erradicado.
Srebrenica, Bosnia-Herzegovina. Las mujeres lloraron cuando ayer finalmente enterraron a sus maridos e hijos, diez años después de la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial -funerales que fueron posibles por la excavación de fosas comunes de las víctimas asesinadas por tropas serbo-bosnias.
Una extraordinaria reunión de 30.000 personas -incluyendo al presidente serbio- llegaron a Srebrenica para conmemorar el aniversario y honrar a los muertos.
Al sonido de oraciones musulmanes que hacían eco a través de un extenso y verde valle, los familiares caminaban entre los 610 ataúdes de las víctimas más recientemente identificadas de la masacre del 11 de julio, en la que fueron asesinados más de 8.000 hombres y niños musulmanes.
Después de un servicio religioso, los ataúdes fueron pasados en mano en mano hacia las fosas y sepultados. El sonido de la tierra cayendo sobre los ataúdes y los llantos de las mujeres competían con la voz que leía los nombres de las víctimas.
Fueron enterrados junto a 1.330 tumbas existentes en un cementerio al otro lado de una fábrica de baterías para coches abandonada que durante la guerra fue la base de los soldados holandeses de Naciones Unidas.
Se suponía que los holandeses debían proteger a Srebrenica -una zona designada por Naciones Unidas como segura- de los ataques serbios durante la guerra bosnia de 1992-1995. Pero, superada en números y armas por los serbios, la misión holandesa observó cómo hombres y niños de Srebrenica eran separados de las mujeres y llevados fuera para ser asesinados y arrojados en fosas poco profundas que todavía están siendo descubiertas una década más tarde. [Según informes las tropas holandesas también asistieron a los serbios separando a hombres de mujeres].
Fatima Budic se echó ayer sobre el ataúd de su hijo de 14, Velija, antes de su sepultura, sola en su dolor.
"Terminaron con mi vida y lo único que quiero ahora es ver que los culpables paguen por lo que han hecho", sollozó Budic. Su marido y su hijo de 16 no han sido encontrados nunca.
Jefes de estado del mundo ofrecieron ayer excusas y llamaron a la detención de los principales criminales de guerra fugitivos, el presidente serbo-bosnio Radovan Karadzic, y el comandante militar Ratko Mladic, y su extradición al tribunal por crímenes de guerra en La Haya.
"Es una vergüenza para la comunidad internacional que este mal haya tomado lugar debajo de nuestras narices", dijo el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw. "Lo lamento amarga y profundamente".
En una valla, las familias de los muertos colgaron una enorme pancarta que decía: "La vergüenza de Europa: Genocidio. 8.106 asesinados en Srebrenica".
"Los crímenes que fueron cometidos aquí no son simplemente homicidios", dijo Theodor Meron, presidente del tribunal por crímenes de guerra de Naciones Unidas. "Fueron escogidos por ser un grupo humano particular y la intención era destruirlo. Fueron tan odiosos que exigen la más grave de las calificaciones: Genocidio".
No había una presencia visible de serbo-bosnios en el servicio de ayer, aunque la televisión bosnia lo transmitió en directo.
El presidente de Serbia, Boris Tadic, asistió al servicio -un gesto significativo, dado el apoyo político y militar de los serbios a los serbo-bosnios durante la guerra. No habló pero dijo antes que su gesto debía ser considerado como un acto de remordimiento hacia los musulmanes de Srebrenica. También juró colaborar en la detención de Mladic.
En el cercano villorrio de Bratunac, los serbo-bosnios defendieron las acciones de sus tropas y el ex presidente serbio Sloboan Milosevic -considerado el principal estratega de la campaña serbia.
"Las lujosas conmemoraciones en Srebrenica son una conspiración contra los serbios", dijo Milan Baljic, ex soldado serbo-bosnio. "¿Por qué no se preocupa nadie de nuestros muertos? Ellos nos mataron, los matamos a ellos. ¿Cuál es la diferencia?"
Funcionarios internacionales dijeron que Karadzic y Mladic, los dos fugitivos por crímenes de guerra más buscados, pertenecen al tribunal internacional. Milosevic está siendo juzgado por el tribunal.
"El mal que provocó esos crímenes todavía acecha en estas montañas", dijo el embajador viajero para crímenes de guerra, Pierre-Richard Prosper. "Debe ser destruido".
Mladic, que se cree que se esconde en Serbia, dirigió personalmente la carnicería de Srebrenica, diciendo en esa época que la captura de la ciudad era "mi regalo a la nación serbia" y la venganza por los 500 años de ocupación turca de Serbia que empezó en el siglo 14.
En la guerra entre bosnios musulmanes, croatas católicos y serbios ortodoxos murieron unas 250.000 personas.
14 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Srebrenica, Bosnia-Herzegovina. Las mujeres lloraron cuando ayer finalmente enterraron a sus maridos e hijos, diez años después de la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial -funerales que fueron posibles por la excavación de fosas comunes de las víctimas asesinadas por tropas serbo-bosnias.Una extraordinaria reunión de 30.000 personas -incluyendo al presidente serbio- llegaron a Srebrenica para conmemorar el aniversario y honrar a los muertos.
Al sonido de oraciones musulmanes que hacían eco a través de un extenso y verde valle, los familiares caminaban entre los 610 ataúdes de las víctimas más recientemente identificadas de la masacre del 11 de julio, en la que fueron asesinados más de 8.000 hombres y niños musulmanes.
Después de un servicio religioso, los ataúdes fueron pasados en mano en mano hacia las fosas y sepultados. El sonido de la tierra cayendo sobre los ataúdes y los llantos de las mujeres competían con la voz que leía los nombres de las víctimas.
Fueron enterrados junto a 1.330 tumbas existentes en un cementerio al otro lado de una fábrica de baterías para coches abandonada que durante la guerra fue la base de los soldados holandeses de Naciones Unidas.
Se suponía que los holandeses debían proteger a Srebrenica -una zona designada por Naciones Unidas como segura- de los ataques serbios durante la guerra bosnia de 1992-1995. Pero, superada en números y armas por los serbios, la misión holandesa observó cómo hombres y niños de Srebrenica eran separados de las mujeres y llevados fuera para ser asesinados y arrojados en fosas poco profundas que todavía están siendo descubiertas una década más tarde. [Según informes las tropas holandesas también asistieron a los serbios separando a hombres de mujeres].
Fatima Budic se echó ayer sobre el ataúd de su hijo de 14, Velija, antes de su sepultura, sola en su dolor.
"Terminaron con mi vida y lo único que quiero ahora es ver que los culpables paguen por lo que han hecho", sollozó Budic. Su marido y su hijo de 16 no han sido encontrados nunca.
Jefes de estado del mundo ofrecieron ayer excusas y llamaron a la detención de los principales criminales de guerra fugitivos, el presidente serbo-bosnio Radovan Karadzic, y el comandante militar Ratko Mladic, y su extradición al tribunal por crímenes de guerra en La Haya.
"Es una vergüenza para la comunidad internacional que este mal haya tomado lugar debajo de nuestras narices", dijo el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw. "Lo lamento amarga y profundamente".
En una valla, las familias de los muertos colgaron una enorme pancarta que decía: "La vergüenza de Europa: Genocidio. 8.106 asesinados en Srebrenica".
"Los crímenes que fueron cometidos aquí no son simplemente homicidios", dijo Theodor Meron, presidente del tribunal por crímenes de guerra de Naciones Unidas. "Fueron escogidos por ser un grupo humano particular y la intención era destruirlo. Fueron tan odiosos que exigen la más grave de las calificaciones: Genocidio".
No había una presencia visible de serbo-bosnios en el servicio de ayer, aunque la televisión bosnia lo transmitió en directo.
El presidente de Serbia, Boris Tadic, asistió al servicio -un gesto significativo, dado el apoyo político y militar de los serbios a los serbo-bosnios durante la guerra. No habló pero dijo antes que su gesto debía ser considerado como un acto de remordimiento hacia los musulmanes de Srebrenica. También juró colaborar en la detención de Mladic.
En el cercano villorrio de Bratunac, los serbo-bosnios defendieron las acciones de sus tropas y el ex presidente serbio Sloboan Milosevic -considerado el principal estratega de la campaña serbia.
"Las lujosas conmemoraciones en Srebrenica son una conspiración contra los serbios", dijo Milan Baljic, ex soldado serbo-bosnio. "¿Por qué no se preocupa nadie de nuestros muertos? Ellos nos mataron, los matamos a ellos. ¿Cuál es la diferencia?"
Funcionarios internacionales dijeron que Karadzic y Mladic, los dos fugitivos por crímenes de guerra más buscados, pertenecen al tribunal internacional. Milosevic está siendo juzgado por el tribunal.
"El mal que provocó esos crímenes todavía acecha en estas montañas", dijo el embajador viajero para crímenes de guerra, Pierre-Richard Prosper. "Debe ser destruido".
Mladic, que se cree que se esconde en Serbia, dirigió personalmente la carnicería de Srebrenica, diciendo en esa época que la captura de la ciudad era "mi regalo a la nación serbia" y la venganza por los 500 años de ocupación turca de Serbia que empezó en el siglo 14.
En la guerra entre bosnios musulmanes, croatas católicos y serbios ortodoxos murieron unas 250.000 personas.
14 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
bosnia recuerda matanza
[David Rohde] Con tristeza y rabia, los musulmanes de Bosnia recuerdan carnicería.
Srebrenica, Bosnia and Herzegovina. En una ceremonia conmemorativa del décimo aniversario de la ejecución de unos 7.000 hombres y niños musulmanes durante la guerra de Bosnia, personeros estadounidenses y europeos prometieron nuevamente que los dos líderes serbo-bosnios acusados por los asesinatos serán llevados a justicia. Pero muchos de los 30.000 bosnios musulmanes que se reunieron aquí hoy desecharon esas promesas como vacías.
"No creo que alguien se preocupe de nosotros", dijo Zada Pasalic, 63, una mujer cuyo hermano se encontraba entre las 610 víctimas de ejecución sepultadas aquí ayer después de su identificación por ADN. "Hace mucho tiempo que perdí mi fe en ellos. Prometen tanto, y nos dan tan poco".
En 1993 Naciones Unidas declaró Srebrenica la primera área segura' civil del mundo, despojó a sus soldados de sus armas pesadas y prometió proteger el enclave. Tres años después, las fuerzas serbias intimidaron a los 370 soldados holandeses de la fuerza de paz de Naciones Unidas, se hicieron con el control del enclave y asesinaron prácticamente a todos los hombres y niños que capturaron.
En una lúgubre ceremonia bajo un cielo gris que salpicó lluvia sobre los diplomáticos, deudos y sepulturas, funcionarios británicos y de Naciones Unidas pidieron disculpas por el fracaso de la comunidad internacional en proteger a la ciudad hace una década. El ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, hizo la declaración más directa, diciendo que era "una vergüenza para la comunidad internacional que haya ocurrido este mal debajo de nuestras narices".
"Lo lamento particularmente", dijo Straw. "Y lo lamento profundamente".
Mark Malloch Brown, un importante representante de Naciones Unidas enviado por el secretario general Kofi Annan, dijo que funcionarios de Naciones Unidas cometieron "serios errores de análisis" en Srebrenica que surgieron de "una filosofía de no-violencia y neutralidad que no convenía a la guerra de Bosnia", una brutal guerra que terminó con la vida de más de 200.000 personas.
Malloch Brown dijo que la comunidad internacional fracasó en proveer a Naciones Unidas con las fuerzas militares que necesitaba en Bosnia. También dijo que funcionarios de Naciones Unidas, que han sido amargamente criticados por los sobrevivientes de Srebrenica, fallaron a la hora de usar los recursos militares de que disponían.
"Debería haber habido más tropas en el lugar", dijo. "Debería haber habido más disposición a hacerlas intervenir.
En su discurso público, el representante norteamericano en la ceremonia, Pierre-Richard Prosper, el embajador norteamericano para temas de crímenes de guerra, dijo que asistía a la ceremonia con una "profunda reflexión". Pero no ofreció excusas por la caída de la ciudad. Los sobrevivientes de Srebrenica han dicho que, como la potencia militar más grande del mundo, Estados Unidos debió haber hecho más para fortalecer la fuerza de paz de Naciones Unidas en Bosnia.
Interrogado en una subsecuente rueda de prensa sobre las declaraciones britanicas y de Naciones Unidas, Prosper dijo que Estados Unidos miraba la caída de la ciudad con "profundo pesar". Pero él y Richard Holbrook, el antiguo diplomático americano que negoció el acuerdo de paz para terminar la guerra, dijo que la caída de Srebrenica era "responsabilidad de la comunidad internacional como un todo" y no solamente de Estados Unidos.
Las familias se reunieron aquí para sepultar los restos de 610 hombres exhumados de fosas comunes e identificados tras análisis de ADN, proporcionaron reacciones mezcladas. Algunos, todavía en el proceso de duelo, dijeron que apreciaban la presencia internacional aquí pero habían prestado poca atención a las declaraciones. Otros reaccionaron con rabia, diciendo que la comunidad internacional seguía traicionando a la ciudad por no reconstruirla o no detener a los dos serbios acusados por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic.
"¿Por qué no capturar a todos los criminales de guerra que todavía andan libres?", dijo un hombre que pidió ser identificado solamente como "un sobreviviente de Srebrenica".
Mientras hablaba, cientos de hombres formaron dos largas colas y luego pasaron los 610 ataúdes de mano en mano desde un campo donde fueron metidos en tumbas abiertas. Al mismo tiempo, hombres y mujeres bosnias leían por los altavoces los nombres, el apellido y fecha de nacimiento de cada uno de los 610 muertos.
Funcionarios del gobierno bosnio dicen que 8.100 personas han sido declaradas desaparecidas en Srebrenica. A la fecha, se ha identificado a 2.070 personas. Se han descubierto 26 fosas comunes, pero no han sido todavía identificados. Una comisión nombrada para identificar a los muertos dice que en dos años ya no tendrá financiamiento y será incapaz de completar su trabajo. Prosper dijo que Estados Unidos, que ha sido el principal financista de la comisión, considerará financiamiento adicionales en el futuro.
Durante la ceremonia cientos de agentes de policía serbios se encargaron de la seguridad. Algunos musulmanes se quejaron, diciendo que creían que algunos de los hombres implicados en los asesinatos trabajan ahora como agentes de policía. Pero funcionarios internacionales dijeron que la policía serbo-bosnia se comportó con profesionalismo.
El importante líder religioso musulmán de Bosnia, Mustafa Ceric, leyó un discurso llamando al duelo y la reconciliación. Dijo a los deudos y sobrevivientes que la "venganza no hace parte de nuestra religión" y "la venganza no formar parte del modo de vida bosnio".
"Ojalá que el dolor traiga esperanza", dijo. "Ojalá que la venganza se transforme en justicia. Ojalá que las lágrimas de las madres se transformen en oraciones para que Srebrenica no vuelva a ocurrir".
12 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Srebrenica, Bosnia and Herzegovina. En una ceremonia conmemorativa del décimo aniversario de la ejecución de unos 7.000 hombres y niños musulmanes durante la guerra de Bosnia, personeros estadounidenses y europeos prometieron nuevamente que los dos líderes serbo-bosnios acusados por los asesinatos serán llevados a justicia. Pero muchos de los 30.000 bosnios musulmanes que se reunieron aquí hoy desecharon esas promesas como vacías."No creo que alguien se preocupe de nosotros", dijo Zada Pasalic, 63, una mujer cuyo hermano se encontraba entre las 610 víctimas de ejecución sepultadas aquí ayer después de su identificación por ADN. "Hace mucho tiempo que perdí mi fe en ellos. Prometen tanto, y nos dan tan poco".
En 1993 Naciones Unidas declaró Srebrenica la primera área segura' civil del mundo, despojó a sus soldados de sus armas pesadas y prometió proteger el enclave. Tres años después, las fuerzas serbias intimidaron a los 370 soldados holandeses de la fuerza de paz de Naciones Unidas, se hicieron con el control del enclave y asesinaron prácticamente a todos los hombres y niños que capturaron.
En una lúgubre ceremonia bajo un cielo gris que salpicó lluvia sobre los diplomáticos, deudos y sepulturas, funcionarios británicos y de Naciones Unidas pidieron disculpas por el fracaso de la comunidad internacional en proteger a la ciudad hace una década. El ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, hizo la declaración más directa, diciendo que era "una vergüenza para la comunidad internacional que haya ocurrido este mal debajo de nuestras narices".
"Lo lamento particularmente", dijo Straw. "Y lo lamento profundamente".
Mark Malloch Brown, un importante representante de Naciones Unidas enviado por el secretario general Kofi Annan, dijo que funcionarios de Naciones Unidas cometieron "serios errores de análisis" en Srebrenica que surgieron de "una filosofía de no-violencia y neutralidad que no convenía a la guerra de Bosnia", una brutal guerra que terminó con la vida de más de 200.000 personas.
Malloch Brown dijo que la comunidad internacional fracasó en proveer a Naciones Unidas con las fuerzas militares que necesitaba en Bosnia. También dijo que funcionarios de Naciones Unidas, que han sido amargamente criticados por los sobrevivientes de Srebrenica, fallaron a la hora de usar los recursos militares de que disponían.
"Debería haber habido más tropas en el lugar", dijo. "Debería haber habido más disposición a hacerlas intervenir.
En su discurso público, el representante norteamericano en la ceremonia, Pierre-Richard Prosper, el embajador norteamericano para temas de crímenes de guerra, dijo que asistía a la ceremonia con una "profunda reflexión". Pero no ofreció excusas por la caída de la ciudad. Los sobrevivientes de Srebrenica han dicho que, como la potencia militar más grande del mundo, Estados Unidos debió haber hecho más para fortalecer la fuerza de paz de Naciones Unidas en Bosnia.
Interrogado en una subsecuente rueda de prensa sobre las declaraciones britanicas y de Naciones Unidas, Prosper dijo que Estados Unidos miraba la caída de la ciudad con "profundo pesar". Pero él y Richard Holbrook, el antiguo diplomático americano que negoció el acuerdo de paz para terminar la guerra, dijo que la caída de Srebrenica era "responsabilidad de la comunidad internacional como un todo" y no solamente de Estados Unidos.
Las familias se reunieron aquí para sepultar los restos de 610 hombres exhumados de fosas comunes e identificados tras análisis de ADN, proporcionaron reacciones mezcladas. Algunos, todavía en el proceso de duelo, dijeron que apreciaban la presencia internacional aquí pero habían prestado poca atención a las declaraciones. Otros reaccionaron con rabia, diciendo que la comunidad internacional seguía traicionando a la ciudad por no reconstruirla o no detener a los dos serbios acusados por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic.
"¿Por qué no capturar a todos los criminales de guerra que todavía andan libres?", dijo un hombre que pidió ser identificado solamente como "un sobreviviente de Srebrenica".
Mientras hablaba, cientos de hombres formaron dos largas colas y luego pasaron los 610 ataúdes de mano en mano desde un campo donde fueron metidos en tumbas abiertas. Al mismo tiempo, hombres y mujeres bosnias leían por los altavoces los nombres, el apellido y fecha de nacimiento de cada uno de los 610 muertos.
Funcionarios del gobierno bosnio dicen que 8.100 personas han sido declaradas desaparecidas en Srebrenica. A la fecha, se ha identificado a 2.070 personas. Se han descubierto 26 fosas comunes, pero no han sido todavía identificados. Una comisión nombrada para identificar a los muertos dice que en dos años ya no tendrá financiamiento y será incapaz de completar su trabajo. Prosper dijo que Estados Unidos, que ha sido el principal financista de la comisión, considerará financiamiento adicionales en el futuro.
Durante la ceremonia cientos de agentes de policía serbios se encargaron de la seguridad. Algunos musulmanes se quejaron, diciendo que creían que algunos de los hombres implicados en los asesinatos trabajan ahora como agentes de policía. Pero funcionarios internacionales dijeron que la policía serbo-bosnia se comportó con profesionalismo.
El importante líder religioso musulmán de Bosnia, Mustafa Ceric, leyó un discurso llamando al duelo y la reconciliación. Dijo a los deudos y sobrevivientes que la "venganza no hace parte de nuestra religión" y "la venganza no formar parte del modo de vida bosnio".
"Ojalá que el dolor traiga esperanza", dijo. "Ojalá que la venganza se transforme en justicia. Ojalá que las lágrimas de las madres se transformen en oraciones para que Srebrenica no vuelva a ocurrir".
12 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
cicatrices de srebrenica
[Alissa J. Rubin] Sus cicatrices pueden no cerrar nunca. Las divisiones religiosas y étnicas de Bosnia son tan profundas como en 1995. Serbios continúan apoyando a partidos fascistas.
Osmace, Bosnia-Herzegovina. Tarde en la noche, las tres mujeres descansan sobre una andrajosa manta, cansadas de sus ocupaciones diarias que ahora son sólo de ellas en esta aldea sin hombres.
Son sobrevivientes de la masacre de Srebrenica que empezó el 11 de julio de 1995, cuando tropas serbo-bosnias dominaron la zona segura' declarada por Naciones Unidas y se llevaron a sus maridos y padres, hermanos e hijos. En los siguientes ocho días, en las colinas, los serbios asesinaron a 8.000 hombres y niños musulmanes, la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
"Podríamos perdonar que nos hubiesen robado, si no se hubiesen llevado a nuestros jóvenes, nuestros hombres, nuestras vidas", dijo Hasrija Krdzic, 66, que perdió en la masacre y otros incidentes violentos de la guerra, a su marido, dos hermanos y varios sobrinos. Volvió hace dos años a Osmace, su aldea natal, a una media hora de Srebrenica.
Hoy, los únicos hombres de la aldea son un puñado de adolescentes y una pareja de veinteañeros que eran niños cuando ocurrió la carnicería. Así que son en general mujeres las que acarrean leña y la cortan para encender el fuego, trabajan en los huertos y cuidan del ganado.
Sólo unos pocos musulmanes han vuelto a la ciudad de Srebrenica misma, aunque muchos de los serbios que se habían apropiado de casas de musulmanes han sido obligados a desalojarlas por el gobierno. Las dos comunidades tienen panaderías separadas, y cafeterías separadas; los serbios posee la mayoría de las tiendas de alimentación. En resumen, es un lugar arruinado donde la poca gente se mueve como sombra, y musulmanes y serbios viven vidas separadas.
Casi 10 años después del fin de la guerra, Bosnia-Herzegovina sigue siendo un lugar profundamente afligido: dividido étnicamente, dependiente de la ayuda internacional para su supervivencia económica y gobernado por un intendente europeo que puede decretar leyes y despedir a funcionarios bosnios si no logran integrar a las poblaciones croata, serbia y musulmana.
Los retos que enfrenta aquí la comunidad internacional son importantes lecciones para los diplomáticos norteamericanos y británicos en Iraq que se enfrentan ahora a una tarea similar remendando la sociedad civil y superando las fisuras étnicas y religiosas. La principal lección de Bosnia, una década después del violento conflicto personificado por Srebrenica, es que los odios étnicos y religiosos, una vez violentamente desatados, son difíciles de enterrar.
Hay similitudes en las circunstancias de los dos países. Los dos deben encontrar un modo de compartir el poder entre los tres grupos étnicos. En Bosnia, musulmanes, croatas y serbios compiten por el poder; en Iraq, la lucha es entre kurdos, árabes sunníes musulmanes y chiíes musulmanes.
En ambos existen animosidades étnicas y religiosas que habían sido mantenidas bajo control por el ex presidente de Iraq, Saddam Hussein, que fue mucho más brutal que su contraparte yugoslavo, Josip Broz Tito. Los dos países han sufrido intervenciones militares y en ambos las potencias occidentales han empezado a reconstruir el país y mantener la paz.
Pero también hay diferencias. En Bosnia, para cuando la OTAN envió tropas, ya habían muerto 200.000 personas en una guerra civil con tres participantes. En Iraq, el conflicto étnico y religioso estalló después de la invasión de la coalición norteamericana.
Otra llamativa diferencia es la ausencia de violencia en Bosnia desde el fin de la guerra en diciembre de 1995. Desde entonces no ha muerto ni un solo soldado de las fuerzas internacionales como resultado de acciones hostiles, y los asesinatos motivados étnicamente han terminado poco a poco.
Los comandantes militares internacionales en Bosnia entraron "con una fuerza literalmente aplastante", dijo el alto representante Paddy Ashdown, y el resultado es que "los asuntos de seguridad rara vez llegan a mi escritorio... Estamos en la fase de construcción del estado".
Los comandantes de la OTAN han destacado 60.000 tropas en Bosnia, un país con una población de apenas más de 3.5 millones de personas. Para una fuerza comparable en Iraq, deberían haberse estacionado más de 360.000 tropas en mayo de 2003, cuando el presidente Bush declaró que la guerra había terminado. En lugar de eso, algo más de un tercio de esas tropas estaban en el país. Y aunque Estados Unidos ha agregado tropas, los niveles siguen siendo todavía proporcionalmente mucho menores que en Bosnia.
El gran logro de Bosnia, al menos aparentemente, ha sido el esfuerzo para revertir los desplazamientos de casi 2 millones de personas en campañas de limpieza étnica'. "Lograr que volvieran a sus casas habría sido imposible sin seguridad, que para la mayoría de la gente quería decir la seguridad de que no habría más asesinatos.
En docenas de entrevistas con serbios y musulmanes, nadie dijo que temiera la violencia de sus vecinos, pero una mirada más detenida reveló una imagen menos optimista.
En general son personas mayores las que han retornado a sus casas; la gente más joven sólo volvió a reconstruir sus casas y venderlas luego a cualquiera que perteneciera al grupo étnico mayoritario de la localidad. La escasez de gente joven en las aldeas de Bosnia significa que cuando muera la generación de residentes más viejos, también se acabará con ellos la diversidad étnica del área.
"Manifiestamente hay menos multi-etnicidad que antes de la guerra. ¿Falta mucho todavía? Sí, pero lo que ya ha ocurrido es bastante extraordinario", dijo Ashdown, indicando que las estadísticas de Naciones Unidas dicen que 1 millón de personas desplazadas han vuelto a sus casas, aunque la cifra no dice cuántos se han quedado.
No es así como lo ven los bosnios. Aunque musulmanes, serbios y croatas a veces viven lado a lado en las grandes ciudades o en villorrios vecinos en el campo, dicen que viven en mundos diferentes. Los matrimonios inter-étnicos e inter-confesionales que antes de la guerra era algo frecuente han desaparecido casi por completo.
Los musulmanes han desarrollado "una conciencia de su identidad como nación y conciencia de su religión", dijo el columnista liberal Gojko Beric, un serbo-bosnio que vive en un vecindario mixto de Sarajevo, la capital predominantemente musulmana.
Antes de la guerra, la mayoría de los bosnios musulmanes, especialmente los de Sarajevo, rara vez asistían a las oraciones, excepto durante la mayoría de los festivos religiosos del año, y tenían amigos de diferentes grupos. Pocas mujeres llevaban el pañuelo de cabeza.
Hoy, el llamado musulmán a las oraciones resuena en los altavoces de todas las mezquitas cinco veces al día -un recordatorio de que el grupo más grande del país sigue un credo diferente al de la minoría serbia, que son cristianos ortodoxos, y croatas, que son católicos.
Beric, que defendió fervientemente a los musulmanes durante la guerra, escribiendo columnas sobre los ataques contra Sarajevo por las que fue puesto en la picota por sus compatriotas serbios, describió cómo sus vecinos musulmanes piensan ahora que tienen más en común con otros musulmanes que han llegado recientemente a su edificio de apartamentos, que con él.
"Nadie me necesita", dijo Beric, triste.
"Los musulmanes no me necesitan -en la guerra me necesitaron para verificar lo que estaba pasando en Sarajevo. Los serbios piensan que soy un traidor, y no les agrado tampoco a los croatas. Mi identidad es nadie y nada".
Los sentimientos nacionalistas se han fortalecido en Bosnia en los últimos cinco años, y los tres partidos más nacionalistas dominan la escena política. Todos se definen como los más capaces en defender los derechos de "su gente". Los partidos más moderados e inter-étnicos, apoyados por la comunidad internacional, lo lograron ganar el voto popular.
Los bosnios liberales, tanto serbios como musulmanes, dicen que 10 años después de la guerra, ha habido pocos intentos de reconciliación.
"Nadie en Sarajevo o Banja Luka ha ofrecido la mano de la reconciliación", dijo Branko Todorovic, que dirige el Comité Helsinki de Derechos Humanos en la República de Srpska, la parte dominada por los serbios en Bosnia. Banja Luka es la capital. "La generación más joven es más nacionalista, más extrema en términos religiosos y étnicos que la generación que participó en la guerra. Mi generación fue criada en una tradición de tolerancia, con un montón de matrimonios mixtos, y sin embargo participó en una violenta guerra".
La mayoría de la gente joven en la República de Srpska han crecido sin haber conocido nunca a un musulmán. Sarajevo para ellos es lo mismo que un país extranjero. El hijo de 12 de Todorovic, y los amigos de su hijo, animan a los equipos de fútbol de las vecinas Serbia y Montenegro, y no de Bosnia.
La mejor esperanza de estabilidad en Bosnia puede ser el inicio de un proceso de admisión a la Unión Europea, de modo que la gente se vea a sí misma como europea antes que como croatas, musulmanes o serbios. "Lo que mantiene unida a esta región es la esperanza de integrarse a Europa... Si eso fracasa, esta región volverá a su estado natural de confrontación y conflicto", dijo Ashdown.
Pero con los países de la Unión Europea crecientemente divididos sobre la admisión de nuevos miembros, no está claro que Bosnia obtenga luz verde.
Srebrenica mismo es un ejemplo en alienación y acechantes odios. La población del pueblo se ha reducido dramáticamente, apenas hay fábricas o trabajos en el área y la mayoría de la gente joven quiere marcharse del lugar.
Los serbios en Srebrenica dicen que en la guerra los dos lados cometieron atrocidades. Creen que sufrieron tanto como los musulmanes.
"Todos aceptamos la culpa, pero ellos sólo culpan a un lado, a los serbios, mientras que los lados cometieron crímenes", dijo Rajko Misatovic, 64, que se ganaba la vida como taxista. "También hubo genocidio de los serbios".
Misatovic, como otros serbios de Srebrenica, vive con una magra pensión en un destartalado edificio de apartamentos con un techo que gotea. Interrogado sobre su nacionalidad, uno de los colegas pensionistas de Misatovic respondió meditativamente antes de que Misatovic pudiera responder: "Nunca bosnio". Misatovic asintió, agregando: "Somos serbo-bosnios".
En los años de después de la guerra, los serbios ocuparon las casas de los musulmanes de Srebrenica y de aldeas cercanas como Osmace. Pero en los últimos cinco años, Naciones Unidas y la policía local comenzaron un intenso intento por desalojarlos para cumplir con el requerimiento de que las propiedades fuesen devueltas a sus propietarios legítimos. Los serbios a menudo incendiaron y bombardearon las casas que dejaban para que los musulmanes tuvieran que reconstruirlas.
Las mujeres de Osmace miraron intrigadas cuando se les preguntó sobre la reconciliación con los serbo-bosnios. Comparando la vida de antes y después de la guerra, Krdzic, 66, se esforzó por expresar la enormidad de la diferencia.
"Yo tenía 100 ovejas y dos vacas y ahora...", su voz se apagó y apartó la vista, embarazada.
"Ahora tengo una cordero y una oveja, y no tengo con qué esquilarlos. Y, y, en la aldea faltan 100 hombres".
La municipalidad de Srebrenica, que incluye las aldeas circundantes, tenía una población de 38.000 habitantes. Hussein Hadzic, 72, presidente de la comunidad musulmana, calcula que la población ha disminuido en un 80 por ciento.
Él volvió a Srebrenica hace tres años; reconstruyó su casa con la ayuda de sus hijos, y volvió a plantar su huerto.
"Hoy no hay nadie a quien darle los buenos días'; nadie a quien decirle buenas tardes'", dijo Hadzic, que había huido a otra ciudad para cuando la masacre de 1995. "Srebrenica no tiene futuro. Han reconstruido la clínica, la comisaría de policía, pero la gente no vuelve".
11 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Osmace, Bosnia-Herzegovina. Tarde en la noche, las tres mujeres descansan sobre una andrajosa manta, cansadas de sus ocupaciones diarias que ahora son sólo de ellas en esta aldea sin hombres.Son sobrevivientes de la masacre de Srebrenica que empezó el 11 de julio de 1995, cuando tropas serbo-bosnias dominaron la zona segura' declarada por Naciones Unidas y se llevaron a sus maridos y padres, hermanos e hijos. En los siguientes ocho días, en las colinas, los serbios asesinaron a 8.000 hombres y niños musulmanes, la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
"Podríamos perdonar que nos hubiesen robado, si no se hubiesen llevado a nuestros jóvenes, nuestros hombres, nuestras vidas", dijo Hasrija Krdzic, 66, que perdió en la masacre y otros incidentes violentos de la guerra, a su marido, dos hermanos y varios sobrinos. Volvió hace dos años a Osmace, su aldea natal, a una media hora de Srebrenica.
Hoy, los únicos hombres de la aldea son un puñado de adolescentes y una pareja de veinteañeros que eran niños cuando ocurrió la carnicería. Así que son en general mujeres las que acarrean leña y la cortan para encender el fuego, trabajan en los huertos y cuidan del ganado.
Sólo unos pocos musulmanes han vuelto a la ciudad de Srebrenica misma, aunque muchos de los serbios que se habían apropiado de casas de musulmanes han sido obligados a desalojarlas por el gobierno. Las dos comunidades tienen panaderías separadas, y cafeterías separadas; los serbios posee la mayoría de las tiendas de alimentación. En resumen, es un lugar arruinado donde la poca gente se mueve como sombra, y musulmanes y serbios viven vidas separadas.
Casi 10 años después del fin de la guerra, Bosnia-Herzegovina sigue siendo un lugar profundamente afligido: dividido étnicamente, dependiente de la ayuda internacional para su supervivencia económica y gobernado por un intendente europeo que puede decretar leyes y despedir a funcionarios bosnios si no logran integrar a las poblaciones croata, serbia y musulmana.
Los retos que enfrenta aquí la comunidad internacional son importantes lecciones para los diplomáticos norteamericanos y británicos en Iraq que se enfrentan ahora a una tarea similar remendando la sociedad civil y superando las fisuras étnicas y religiosas. La principal lección de Bosnia, una década después del violento conflicto personificado por Srebrenica, es que los odios étnicos y religiosos, una vez violentamente desatados, son difíciles de enterrar.
Hay similitudes en las circunstancias de los dos países. Los dos deben encontrar un modo de compartir el poder entre los tres grupos étnicos. En Bosnia, musulmanes, croatas y serbios compiten por el poder; en Iraq, la lucha es entre kurdos, árabes sunníes musulmanes y chiíes musulmanes.
En ambos existen animosidades étnicas y religiosas que habían sido mantenidas bajo control por el ex presidente de Iraq, Saddam Hussein, que fue mucho más brutal que su contraparte yugoslavo, Josip Broz Tito. Los dos países han sufrido intervenciones militares y en ambos las potencias occidentales han empezado a reconstruir el país y mantener la paz.
Pero también hay diferencias. En Bosnia, para cuando la OTAN envió tropas, ya habían muerto 200.000 personas en una guerra civil con tres participantes. En Iraq, el conflicto étnico y religioso estalló después de la invasión de la coalición norteamericana.
Otra llamativa diferencia es la ausencia de violencia en Bosnia desde el fin de la guerra en diciembre de 1995. Desde entonces no ha muerto ni un solo soldado de las fuerzas internacionales como resultado de acciones hostiles, y los asesinatos motivados étnicamente han terminado poco a poco.
Los comandantes militares internacionales en Bosnia entraron "con una fuerza literalmente aplastante", dijo el alto representante Paddy Ashdown, y el resultado es que "los asuntos de seguridad rara vez llegan a mi escritorio... Estamos en la fase de construcción del estado".
Los comandantes de la OTAN han destacado 60.000 tropas en Bosnia, un país con una población de apenas más de 3.5 millones de personas. Para una fuerza comparable en Iraq, deberían haberse estacionado más de 360.000 tropas en mayo de 2003, cuando el presidente Bush declaró que la guerra había terminado. En lugar de eso, algo más de un tercio de esas tropas estaban en el país. Y aunque Estados Unidos ha agregado tropas, los niveles siguen siendo todavía proporcionalmente mucho menores que en Bosnia.
El gran logro de Bosnia, al menos aparentemente, ha sido el esfuerzo para revertir los desplazamientos de casi 2 millones de personas en campañas de limpieza étnica'. "Lograr que volvieran a sus casas habría sido imposible sin seguridad, que para la mayoría de la gente quería decir la seguridad de que no habría más asesinatos.
En docenas de entrevistas con serbios y musulmanes, nadie dijo que temiera la violencia de sus vecinos, pero una mirada más detenida reveló una imagen menos optimista.
En general son personas mayores las que han retornado a sus casas; la gente más joven sólo volvió a reconstruir sus casas y venderlas luego a cualquiera que perteneciera al grupo étnico mayoritario de la localidad. La escasez de gente joven en las aldeas de Bosnia significa que cuando muera la generación de residentes más viejos, también se acabará con ellos la diversidad étnica del área.
"Manifiestamente hay menos multi-etnicidad que antes de la guerra. ¿Falta mucho todavía? Sí, pero lo que ya ha ocurrido es bastante extraordinario", dijo Ashdown, indicando que las estadísticas de Naciones Unidas dicen que 1 millón de personas desplazadas han vuelto a sus casas, aunque la cifra no dice cuántos se han quedado.
No es así como lo ven los bosnios. Aunque musulmanes, serbios y croatas a veces viven lado a lado en las grandes ciudades o en villorrios vecinos en el campo, dicen que viven en mundos diferentes. Los matrimonios inter-étnicos e inter-confesionales que antes de la guerra era algo frecuente han desaparecido casi por completo.
Los musulmanes han desarrollado "una conciencia de su identidad como nación y conciencia de su religión", dijo el columnista liberal Gojko Beric, un serbo-bosnio que vive en un vecindario mixto de Sarajevo, la capital predominantemente musulmana.
Antes de la guerra, la mayoría de los bosnios musulmanes, especialmente los de Sarajevo, rara vez asistían a las oraciones, excepto durante la mayoría de los festivos religiosos del año, y tenían amigos de diferentes grupos. Pocas mujeres llevaban el pañuelo de cabeza.
Hoy, el llamado musulmán a las oraciones resuena en los altavoces de todas las mezquitas cinco veces al día -un recordatorio de que el grupo más grande del país sigue un credo diferente al de la minoría serbia, que son cristianos ortodoxos, y croatas, que son católicos.
Beric, que defendió fervientemente a los musulmanes durante la guerra, escribiendo columnas sobre los ataques contra Sarajevo por las que fue puesto en la picota por sus compatriotas serbios, describió cómo sus vecinos musulmanes piensan ahora que tienen más en común con otros musulmanes que han llegado recientemente a su edificio de apartamentos, que con él.
"Nadie me necesita", dijo Beric, triste.
"Los musulmanes no me necesitan -en la guerra me necesitaron para verificar lo que estaba pasando en Sarajevo. Los serbios piensan que soy un traidor, y no les agrado tampoco a los croatas. Mi identidad es nadie y nada".
Los sentimientos nacionalistas se han fortalecido en Bosnia en los últimos cinco años, y los tres partidos más nacionalistas dominan la escena política. Todos se definen como los más capaces en defender los derechos de "su gente". Los partidos más moderados e inter-étnicos, apoyados por la comunidad internacional, lo lograron ganar el voto popular.
Los bosnios liberales, tanto serbios como musulmanes, dicen que 10 años después de la guerra, ha habido pocos intentos de reconciliación.
"Nadie en Sarajevo o Banja Luka ha ofrecido la mano de la reconciliación", dijo Branko Todorovic, que dirige el Comité Helsinki de Derechos Humanos en la República de Srpska, la parte dominada por los serbios en Bosnia. Banja Luka es la capital. "La generación más joven es más nacionalista, más extrema en términos religiosos y étnicos que la generación que participó en la guerra. Mi generación fue criada en una tradición de tolerancia, con un montón de matrimonios mixtos, y sin embargo participó en una violenta guerra".
La mayoría de la gente joven en la República de Srpska han crecido sin haber conocido nunca a un musulmán. Sarajevo para ellos es lo mismo que un país extranjero. El hijo de 12 de Todorovic, y los amigos de su hijo, animan a los equipos de fútbol de las vecinas Serbia y Montenegro, y no de Bosnia.
La mejor esperanza de estabilidad en Bosnia puede ser el inicio de un proceso de admisión a la Unión Europea, de modo que la gente se vea a sí misma como europea antes que como croatas, musulmanes o serbios. "Lo que mantiene unida a esta región es la esperanza de integrarse a Europa... Si eso fracasa, esta región volverá a su estado natural de confrontación y conflicto", dijo Ashdown.
Pero con los países de la Unión Europea crecientemente divididos sobre la admisión de nuevos miembros, no está claro que Bosnia obtenga luz verde.
Srebrenica mismo es un ejemplo en alienación y acechantes odios. La población del pueblo se ha reducido dramáticamente, apenas hay fábricas o trabajos en el área y la mayoría de la gente joven quiere marcharse del lugar.
Los serbios en Srebrenica dicen que en la guerra los dos lados cometieron atrocidades. Creen que sufrieron tanto como los musulmanes.
"Todos aceptamos la culpa, pero ellos sólo culpan a un lado, a los serbios, mientras que los lados cometieron crímenes", dijo Rajko Misatovic, 64, que se ganaba la vida como taxista. "También hubo genocidio de los serbios".
Misatovic, como otros serbios de Srebrenica, vive con una magra pensión en un destartalado edificio de apartamentos con un techo que gotea. Interrogado sobre su nacionalidad, uno de los colegas pensionistas de Misatovic respondió meditativamente antes de que Misatovic pudiera responder: "Nunca bosnio". Misatovic asintió, agregando: "Somos serbo-bosnios".
En los años de después de la guerra, los serbios ocuparon las casas de los musulmanes de Srebrenica y de aldeas cercanas como Osmace. Pero en los últimos cinco años, Naciones Unidas y la policía local comenzaron un intenso intento por desalojarlos para cumplir con el requerimiento de que las propiedades fuesen devueltas a sus propietarios legítimos. Los serbios a menudo incendiaron y bombardearon las casas que dejaban para que los musulmanes tuvieran que reconstruirlas.
Las mujeres de Osmace miraron intrigadas cuando se les preguntó sobre la reconciliación con los serbo-bosnios. Comparando la vida de antes y después de la guerra, Krdzic, 66, se esforzó por expresar la enormidad de la diferencia.
"Yo tenía 100 ovejas y dos vacas y ahora...", su voz se apagó y apartó la vista, embarazada.
"Ahora tengo una cordero y una oveja, y no tengo con qué esquilarlos. Y, y, en la aldea faltan 100 hombres".
La municipalidad de Srebrenica, que incluye las aldeas circundantes, tenía una población de 38.000 habitantes. Hussein Hadzic, 72, presidente de la comunidad musulmana, calcula que la población ha disminuido en un 80 por ciento.
Él volvió a Srebrenica hace tres años; reconstruyó su casa con la ayuda de sus hijos, y volvió a plantar su huerto.
"Hoy no hay nadie a quien darle los buenos días'; nadie a quien decirle buenas tardes'", dijo Hadzic, que había huido a otra ciudad para cuando la masacre de 1995. "Srebrenica no tiene futuro. Han reconstruido la clínica, la comisaría de policía, pero la gente no vuelve".
11 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
marcha de los muertos
[David Rohde] Bosnios musulmanes rehacen ruta de los que fueron asesinados en 1995.
Konjevic Polje, Bosnia y Herzegovina. Unos 500 hombres musulmanes bosnios salieron a las 7:30 de la mañana del domingo desde esta tranquila aldea agrícola al este de Bosnia en el tercer y último día de su repetición de la marcha de la muerte' esta semana hace una década.
Con banderas bosnias y bosnias musulmanas, los hombres completaron su solemne repetición de la ruta que hicieron unos 15.000 hombres musulmanes durante la guerra de Bosnia. En julio de 1995, habían huido aterrados del pueblo de Srebrenica después de que tropas ligeramente armadas de Naciones Unidas no les protegieran ante el avance de las fuerzas serbias. Los serbios mataron a más de 7.000 de los musulmanes que huían, en emboscadas y ejecuciones en masa que los jueces en los juicios por crímenes de guerra declararon genocidio.
El domingo, la columna de musulmanes marchó a través de los bosques aquí estuvo nuevamente rodeada de cientos de serbios armados, pero esta vez los serbios eran agentes de policía encargados de la protección de los manifestantes.
Zoran Rosuljas, un policía serbio que dio la mano a uno de los manifestantes durante la ruta, dijo que no tenía "problemas" con proteger a los musulmanes 10 años después de una guerra que mató a más de 200.000 personas. Interrogado sobre si se sentía cómodo con sus antiguos enemigos, respondió rápidamente. "¿Por qué no?", dijo. "¿Por qué no?"
El apretón de manos fue sólo una de las escenas curiosas en el último día de la marcha de 65 kilómetros para protestar por el hecho de que dos de los líderes serbios acusados de cargos de genocidio por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, todavía no han sido capturados. Se espera a unas 50.000 personas asistan el lunes a las ceremonias que conmemoran el décimo aniversario de la caída de Srebrenica. Se enterrarán los cuerpos de 610 hombres exhumados de una fosa común, que fueron identificados con análisis de ADN.
Cuando empezaban ayer domingo la última fase -en realidad, una repetición al revés de la marcha original, para llegar a Srebrenica-, los hombres pasaron por la aldea de Nova Kasaba, el sitio de dos fosas comunes cavadas por soldados serbios. A principio de 2001, algunas familias musulmanas se mudaron al área bajo protección de fuerzas militares americanas que patrullaron esta parte de Bosnia hasta 2004.
Mehmet Muharemovic, 50, un campesino en la aldea, dijo que no había tenido problemas con serbios de la localidad o la policía serbia. Interrogado sobre un gallinero construido encima de una de las fosas comunes después de haber sido exhumado, dijo que pertenecía a otro granjero musulmán que había retornado. "No es un problema", dijo, encogiéndose de hombros, con un cigarrillo colgando de sus labios. "Todos perdimos a alguien. ¿Qué vamos a hacer?"
Mientras los hombres marchaban por caminos de tierra y senderos en la montaña que hace una década estuvieron llenos de miles de aterrados musulmanes, conversaban calmamente. Ali Hodzic Naziv, el hombre que se dio el apretón de manos con el agente de policía serbio, dijo que estaba marchando en memoria de sus dos hijos adolescentes, que desaparecieron en algún lugar de estos bosques.
Naziv, 53, un hombre robusto que fue evacuado de Srebrenica para un tratamiento médico después de que fuera herido en la pierna izquierda en 1993, tenía dolor después de dos días de caminata. Pero dijo que se hacía sentirse mejor ver la ruta que sus hijos, que se habían quedado atrás, habían tomado en sus últimas horas.
"Tengo que aferrarme a mis hijos", dijo mientras se esforzaba subiendo un lodoso sendero. "Llegaré, si Dios quiere".
Amir Halicic, un ensortijado hombre de 20, dijo que estaba marchando para comprender lo que había sentido su padre cuando huyó en 1995. Dijo que su padre le había contado que él tenía demasiado miedo como para atravesar otra vez esos bosques.
Halicic, de 10 cuando la caída de Srebrenica, dijo que había huido separándose de su madre y abuelo. Dos de ellos sobrevivieron. "No tuve infancia", dijo. "A mi abuelo mataron frente a mí".
Cerca de la cabeza de la columna marcha un hombre alto y tostado por el sol que dijo que volvía por primera vez a Srebrenica después de 10 años. Este hombre, Gary Kremer, fue uno de los cirujanos que trabajaba para los soldados holandeses que fueron intimidados por las fuerzas serbias aquí en 1995. Dijo que un musulmán que había conocido durante la guerra lo había invitado a la marcha. Sobrevivientes de Srebrenica, que se han quejado amargamente de que los holandeses no habían hecho lo suficiente para protegerlos, parecían tratarlo bien.
Los cambios eran evidentes. Cuando se encontraron en un sitio fragmentos de calaveras la columna se detuvo para recordar a los asesinados en un emboscada, los musulmanes se acercaron a sacar fotografías de los restos con las cámaras de sus móviles. Junto a la ruta abundan las casas y mezquitas reconstruidas, y campos recién plantados en lo que en 1995 era una tierra de nadie con sus casas incendiadas.
Pero la realidad de lo que ocurrió, y las continuas guerras de Bosnia, se impuso cuando la marcha terminaba. La marcha se detuvo junto a una fosa común parcialmente abierta cerca de Srebrenica. Mirando a los fémures, calaveras y tibias expuestas, algunos de los agotados manifestantes se echaron a llorar.
11 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Konjevic Polje, Bosnia y Herzegovina. Unos 500 hombres musulmanes bosnios salieron a las 7:30 de la mañana del domingo desde esta tranquila aldea agrícola al este de Bosnia en el tercer y último día de su repetición de la marcha de la muerte' esta semana hace una década.Con banderas bosnias y bosnias musulmanas, los hombres completaron su solemne repetición de la ruta que hicieron unos 15.000 hombres musulmanes durante la guerra de Bosnia. En julio de 1995, habían huido aterrados del pueblo de Srebrenica después de que tropas ligeramente armadas de Naciones Unidas no les protegieran ante el avance de las fuerzas serbias. Los serbios mataron a más de 7.000 de los musulmanes que huían, en emboscadas y ejecuciones en masa que los jueces en los juicios por crímenes de guerra declararon genocidio.
El domingo, la columna de musulmanes marchó a través de los bosques aquí estuvo nuevamente rodeada de cientos de serbios armados, pero esta vez los serbios eran agentes de policía encargados de la protección de los manifestantes.
Zoran Rosuljas, un policía serbio que dio la mano a uno de los manifestantes durante la ruta, dijo que no tenía "problemas" con proteger a los musulmanes 10 años después de una guerra que mató a más de 200.000 personas. Interrogado sobre si se sentía cómodo con sus antiguos enemigos, respondió rápidamente. "¿Por qué no?", dijo. "¿Por qué no?"
El apretón de manos fue sólo una de las escenas curiosas en el último día de la marcha de 65 kilómetros para protestar por el hecho de que dos de los líderes serbios acusados de cargos de genocidio por los asesinatos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, todavía no han sido capturados. Se espera a unas 50.000 personas asistan el lunes a las ceremonias que conmemoran el décimo aniversario de la caída de Srebrenica. Se enterrarán los cuerpos de 610 hombres exhumados de una fosa común, que fueron identificados con análisis de ADN.
Cuando empezaban ayer domingo la última fase -en realidad, una repetición al revés de la marcha original, para llegar a Srebrenica-, los hombres pasaron por la aldea de Nova Kasaba, el sitio de dos fosas comunes cavadas por soldados serbios. A principio de 2001, algunas familias musulmanas se mudaron al área bajo protección de fuerzas militares americanas que patrullaron esta parte de Bosnia hasta 2004.
Mehmet Muharemovic, 50, un campesino en la aldea, dijo que no había tenido problemas con serbios de la localidad o la policía serbia. Interrogado sobre un gallinero construido encima de una de las fosas comunes después de haber sido exhumado, dijo que pertenecía a otro granjero musulmán que había retornado. "No es un problema", dijo, encogiéndose de hombros, con un cigarrillo colgando de sus labios. "Todos perdimos a alguien. ¿Qué vamos a hacer?"
Mientras los hombres marchaban por caminos de tierra y senderos en la montaña que hace una década estuvieron llenos de miles de aterrados musulmanes, conversaban calmamente. Ali Hodzic Naziv, el hombre que se dio el apretón de manos con el agente de policía serbio, dijo que estaba marchando en memoria de sus dos hijos adolescentes, que desaparecieron en algún lugar de estos bosques.
Naziv, 53, un hombre robusto que fue evacuado de Srebrenica para un tratamiento médico después de que fuera herido en la pierna izquierda en 1993, tenía dolor después de dos días de caminata. Pero dijo que se hacía sentirse mejor ver la ruta que sus hijos, que se habían quedado atrás, habían tomado en sus últimas horas.
"Tengo que aferrarme a mis hijos", dijo mientras se esforzaba subiendo un lodoso sendero. "Llegaré, si Dios quiere".
Amir Halicic, un ensortijado hombre de 20, dijo que estaba marchando para comprender lo que había sentido su padre cuando huyó en 1995. Dijo que su padre le había contado que él tenía demasiado miedo como para atravesar otra vez esos bosques.
Halicic, de 10 cuando la caída de Srebrenica, dijo que había huido separándose de su madre y abuelo. Dos de ellos sobrevivieron. "No tuve infancia", dijo. "A mi abuelo mataron frente a mí".
Cerca de la cabeza de la columna marcha un hombre alto y tostado por el sol que dijo que volvía por primera vez a Srebrenica después de 10 años. Este hombre, Gary Kremer, fue uno de los cirujanos que trabajaba para los soldados holandeses que fueron intimidados por las fuerzas serbias aquí en 1995. Dijo que un musulmán que había conocido durante la guerra lo había invitado a la marcha. Sobrevivientes de Srebrenica, que se han quejado amargamente de que los holandeses no habían hecho lo suficiente para protegerlos, parecían tratarlo bien.
Los cambios eran evidentes. Cuando se encontraron en un sitio fragmentos de calaveras la columna se detuvo para recordar a los asesinados en un emboscada, los musulmanes se acercaron a sacar fotografías de los restos con las cámaras de sus móviles. Junto a la ruta abundan las casas y mezquitas reconstruidas, y campos recién plantados en lo que en 1995 era una tierra de nadie con sus casas incendiadas.
Pero la realidad de lo que ocurrió, y las continuas guerras de Bosnia, se impuso cuando la marcha terminaba. La marcha se detuvo junto a una fosa común parcialmente abierta cerca de Srebrenica. Mirando a los fémures, calaveras y tibias expuestas, algunos de los agotados manifestantes se echaron a llorar.
11 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
aliados reducirán tropas
[Glenn Frankel y Josh White] Según memorándum británico: Estados Unidos reducirá sus tropas a la mitad para mediados de 2006.
Londres, Reino Unido. Estados Unidos y Gran Bretaña están diseñando planes para retirar a la mayoría de sus tropas de Iraq para mediados del próximo año, de acuerdo a un memorándum secreto escrito por el primer ministro británico, Tony Blair, y el ministro de Defensa, John Reid.
El documento, que está marcado "Secreto - Personal Británico Solamente", dice que "planes emergentes de Estados Unidos asumen que para principios de 2006, 14 de las 18 provincias podrán ser puestas bajo control iraquí", lo que permitirá una reducción general de fuerzas de la coalición norteamericana en Iraq, a 66.000 tropas. El nivel de tropas actual es de unas 160.000.
El domingo, Reid no negó la autenticidad del documento, pero dijo que no se habían tomado decisiones sobre el nivel de tropas. En Washington, un portavoz del Pentágono dijo que los funcionarios no conocían el documento.
El memorándum, sin fecha, sobre el que se informó el domingo en el diario The Mail on Sunday, afirma que "la doctrina político-militar actual de Estados Unidos está cambiando. Pero hay un fuerte deseo de las fuerzas armadas norteamericanas de significantes reducciones de tropas para aliviar los niveles generales de intervención estadounidense".
Mientras los comandantes estadounidenses y funcionarios del Pentágono han estado esperando desde algún tiempo reducir los niveles de tropas en Iraq, el memorándum británico aparentemente es la primera que se ha mencionado una reducción importante con un calendario específico. El presidente Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada en medio de preocupaciones militares de que una fecha fija permitiría que los insurgentes esperen a que las tropas americanas se retiren.
El memorándum observa un debate entre funcionarios norteamericanos en el Pentágono y jefes militares en Iraq, diciendo que los funcionarios en Washington favorecen "una reducción relativamente osada de los niveles de fuerza", difiriendo de comandantes en el terreno "cuyo enfoque es más cauto". Actualmente hay más de 135.000 soldados norteamericanos en Iraq.
Esos debates contribuyen a frecuentes planificaciones de contingencias, de acuerdo a funcionarios estadounidenses, y puede haber varias estrategias al mismo tiempo. Una reducción rápida de las tropas representa una de las posiciones más optimistas, que requerirá varios procesos políticos para terminar exitosamente en Iraq junto al éxito de las emergentes fuerzas de seguridad iraquíes.
Aunque los comandantes norteamericanos han elogiado el desarrollo del ejército y las fuerzas de policía iraquíes, el adiestramiento y equipamiento de las unidades ha tomado más tiempo que el esperado. Ninguna de las provincias de Iraq está actualmente únicamente protegida por fuerzas iraquíes, y las esperadas importantes reducciones del nivel tropas estadounidenses no se han concretado.
"Hay varios planes, para todo tipo de desarrollos, buenos y malos, constantemente", dijo el capitán de corbeta de la Marina, Joe Carpenter, un portavoz. Carpenter se negó a comentar específicamente sobre el memorándum británico porque funcionarios del Pentágono no lo han visto. "El gobierno norteamericano ha estado desde hace un tiempo diciendo que nuestras reducciones y eventual retirada se basa en una estrategia que depende de condiciones".
Muchos analistas creen que el mayor obstáculos para retirar tropas es la tenacidad de la resistencia iraquí, aunque muchos oficiales estadounidenses están proclamando éxitos recientes en apaciguar la violencia.
Parte de la reducción general, dice el memorándum, disminuirá las fuerzas británicas de las actuales 8.500 a cerca de 3.000 para mediados de 2006. El cambio, agrega el memorándum, puede ahorrar a Gran Bretaña la mitad de los costes actuales de 1.8 billones de dólares al año.
"Sin embargo, nada de esto representa un plan respaldado por el ministerio", advierte el memorándum. "Hay muchos más análisis militares que hacer, y están en camino".
Reid, en una declaración el domingo después de la publicación del memorándum, insistió en que "hemos dejado absolutamente en claro que nos quedaremos en Iraq todo el tiempo que sea necesario.
"No se han tomado decisiones sobre la fuerza futura de las tropas británicas. Pero hemos dicho siempre que nuestra intención es entregar la conducción de la guerra contra los terroristas a las fuerzas de seguridad iraquíes a medida que aumenta su capacidad", dijo Reid. "Por eso estamos continuamente presentando documentos con opciones posibles y contingencias.
"Este es sólo uno de varios documentos escritos en los últimos meses para explorar diferentes estrategias".
Las fuerzas británicas han sido estacionadas en cuatro provincias relativamente pacíficas en los alrededores de la sureña ciudad de Basra. Pero desde la invasión de Iraq en marzo de 2003, han muerto 89 soldados británicos. La guerra no cuenta con el apoyo de la opinión pública británica y los funcionarios quieren retirar tropas del área tan pronto como sea posible, pero Blair ha insistido en se retirarán tropas sólo cuando las fuerzas iraquíes puedan hacerse cargo.
Los comandantes británicos esperan entregar el control de dos provincias a Iraq para octubre de 2005, de acuerdo al memorándum, y dos provincias más en abril de 2006.
White informó desde Washington.
11 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Londres, Reino Unido. Estados Unidos y Gran Bretaña están diseñando planes para retirar a la mayoría de sus tropas de Iraq para mediados del próximo año, de acuerdo a un memorándum secreto escrito por el primer ministro británico, Tony Blair, y el ministro de Defensa, John Reid.El documento, que está marcado "Secreto - Personal Británico Solamente", dice que "planes emergentes de Estados Unidos asumen que para principios de 2006, 14 de las 18 provincias podrán ser puestas bajo control iraquí", lo que permitirá una reducción general de fuerzas de la coalición norteamericana en Iraq, a 66.000 tropas. El nivel de tropas actual es de unas 160.000.
El domingo, Reid no negó la autenticidad del documento, pero dijo que no se habían tomado decisiones sobre el nivel de tropas. En Washington, un portavoz del Pentágono dijo que los funcionarios no conocían el documento.
El memorándum, sin fecha, sobre el que se informó el domingo en el diario The Mail on Sunday, afirma que "la doctrina político-militar actual de Estados Unidos está cambiando. Pero hay un fuerte deseo de las fuerzas armadas norteamericanas de significantes reducciones de tropas para aliviar los niveles generales de intervención estadounidense".
Mientras los comandantes estadounidenses y funcionarios del Pentágono han estado esperando desde algún tiempo reducir los niveles de tropas en Iraq, el memorándum británico aparentemente es la primera que se ha mencionado una reducción importante con un calendario específico. El presidente Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada en medio de preocupaciones militares de que una fecha fija permitiría que los insurgentes esperen a que las tropas americanas se retiren.
El memorándum observa un debate entre funcionarios norteamericanos en el Pentágono y jefes militares en Iraq, diciendo que los funcionarios en Washington favorecen "una reducción relativamente osada de los niveles de fuerza", difiriendo de comandantes en el terreno "cuyo enfoque es más cauto". Actualmente hay más de 135.000 soldados norteamericanos en Iraq.
Esos debates contribuyen a frecuentes planificaciones de contingencias, de acuerdo a funcionarios estadounidenses, y puede haber varias estrategias al mismo tiempo. Una reducción rápida de las tropas representa una de las posiciones más optimistas, que requerirá varios procesos políticos para terminar exitosamente en Iraq junto al éxito de las emergentes fuerzas de seguridad iraquíes.
Aunque los comandantes norteamericanos han elogiado el desarrollo del ejército y las fuerzas de policía iraquíes, el adiestramiento y equipamiento de las unidades ha tomado más tiempo que el esperado. Ninguna de las provincias de Iraq está actualmente únicamente protegida por fuerzas iraquíes, y las esperadas importantes reducciones del nivel tropas estadounidenses no se han concretado.
"Hay varios planes, para todo tipo de desarrollos, buenos y malos, constantemente", dijo el capitán de corbeta de la Marina, Joe Carpenter, un portavoz. Carpenter se negó a comentar específicamente sobre el memorándum británico porque funcionarios del Pentágono no lo han visto. "El gobierno norteamericano ha estado desde hace un tiempo diciendo que nuestras reducciones y eventual retirada se basa en una estrategia que depende de condiciones".
Muchos analistas creen que el mayor obstáculos para retirar tropas es la tenacidad de la resistencia iraquí, aunque muchos oficiales estadounidenses están proclamando éxitos recientes en apaciguar la violencia.
Parte de la reducción general, dice el memorándum, disminuirá las fuerzas británicas de las actuales 8.500 a cerca de 3.000 para mediados de 2006. El cambio, agrega el memorándum, puede ahorrar a Gran Bretaña la mitad de los costes actuales de 1.8 billones de dólares al año.
"Sin embargo, nada de esto representa un plan respaldado por el ministerio", advierte el memorándum. "Hay muchos más análisis militares que hacer, y están en camino".
Reid, en una declaración el domingo después de la publicación del memorándum, insistió en que "hemos dejado absolutamente en claro que nos quedaremos en Iraq todo el tiempo que sea necesario.
"No se han tomado decisiones sobre la fuerza futura de las tropas británicas. Pero hemos dicho siempre que nuestra intención es entregar la conducción de la guerra contra los terroristas a las fuerzas de seguridad iraquíes a medida que aumenta su capacidad", dijo Reid. "Por eso estamos continuamente presentando documentos con opciones posibles y contingencias.
"Este es sólo uno de varios documentos escritos en los últimos meses para explorar diferentes estrategias".
Las fuerzas británicas han sido estacionadas en cuatro provincias relativamente pacíficas en los alrededores de la sureña ciudad de Basra. Pero desde la invasión de Iraq en marzo de 2003, han muerto 89 soldados británicos. La guerra no cuenta con el apoyo de la opinión pública británica y los funcionarios quieren retirar tropas del área tan pronto como sea posible, pero Blair ha insistido en se retirarán tropas sólo cuando las fuerzas iraquíes puedan hacerse cargo.
Los comandantes británicos esperan entregar el control de dos provincias a Iraq para octubre de 2005, de acuerdo al memorándum, y dos provincias más en abril de 2006.
White informó desde Washington.
11 de julio de 2005
©washington post
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detalles sobre srebrenica
[Marlise Simons] Cuando se prepara el juicio.
La Haya, Holanda. Para llevar a cabo la más infame masacre de la guerra de Bosnia, sus organizadores tramaron un elaborado truco. Robaron cascos azules y vehículos blancos de los soldados de la misión de paz de Naciones Unidas para poder engañar y capturar a sus víctimas. Bloquearon el acceso a los caminos para mantener a distancia a extraños como los operadores de la Cruz Roja y periodistas.
El 11 de julio de 1995, mientras los balazos sonaban en la noche, el jefe militar serbo-bosnio, el general Ratko Mladic, se reunía en un hotel de la localidad con un hombre llamado para que hablara con la aterrada gente en el pueblo en la montaña de Srbrenica. "Yo garantizo que dejaremos vivir a todos los que entreguen sus armas", dijo el general. "Necesito una respuesta clara, para poder decidir como hombre y comandante".
Pero a la mañana siguiente empezó un orgía homicida que duró cinco días. Para cuando terminó, el ejército y las fuerzas policiales serbo-bosnias habían capturado y ejecutado sistemáticamente a cerca de 8.000 niños y hombres.
El general Mladic y el líder político serbo-bosnio Radovan Karadzic, que fueron acusados de ser los principales arquitectos de la peor masacre de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, han eludido la captura. Pero muchos hombres de sus círculos íntimos están ahora en prisión.
Los fiscales del tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya están preparando un juicio colectivo de nueve oficiales de alta jerarquía acusados de desempeñar papeles claves en la masacre de Srebrenica. Ese juicio colectivo hará verse disminuido todos los juicios anteriores del tribunal.
Los nueve hombres son acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y cinco de ellos de complicidad para cometer genocidio.
El juicio colectivo es posible porque ocho de los generales y oficiales superiores del ejército serbo-bosnio han llegado a La Haya en los últimos meses. Su "entrega voluntaria" ha sido en gran parte el resultado de la presión internacional sobre las autoridades serbias. Uno de ellos sigue fugitivo.
Los jueces del tribunal que se ocupan de la antigua Yugoslavia todavía deben aprobar el procesamiento de los hombres como un grupo, y todavía no se fija la fecha del juicio. Algunos abogados que siguen el juicio han dicho que temen que un juicio colectivo pueda transformarse en una pesadilla burocrática, en las que estarán involucrados al menos 18 abogados de la defensa y varios fiscales. Varios abogados defensores han objetado la celebración de un juicio colectivo.
Pero los fiscales sostienen que procesar juntos a los acusados evitará duplicaciones, minimizará las dificultades de las víctimas y testigos y asegurará la consistencia en el tratamiento de los crímenes cometidos durante la misma campaña.
Los fiscales también dicen que su caso se ha visto fortalecido por un alijo de documentos que las tropas de la OTAN requisaron recientemente de los archivos de una de las principales entidades militares, el Cuerpo Drina. Se dice que los archivos incluyen declaraciones y papeles firmados por varios de los acusados.
Hasta ahora, los juicios en relación con las guerras de los años noventa que destrozaron Yugoslavia han sido breves y han descansado pesadamente en testimonios de testigos.
Se conoce gran parte de lo que pasó en Srebrenica, que había sido un protectorado de Naciones Unidas. Algunos detalles salieron a superficie durante los dos juicios de tres oficiales de alto rango que están ahora cumpliendo largas sentencias. Los otros tres -dos altos oficiales y un soldado de un pelotón de fusilamiento- se declararon culpables y proporcionaron extensas declaraciones.
La imagen que surgió durante esas largas horas en el tribunal muestran que la captura y asesinato de los hombres y niños de Srebrenica fueron coordinados por la rama de seguridad e inteligencia militar del ejército serbo-bosnio y la policía militarizada. Las fuerzas fueron proporcionadas y pagadas por un departamento especial del gobierno serbio en Belgrado, cuyo presidente era Slodoban Milosevic. Su juicio por crímenes de guerra aquí va en su cuarto año.
La masacre de Srebrenica empezó poco después de que las tropas del general Mladic abrumaran a los 300 soldados holandeses de Naciones Unidas que protegían a unas 40.000 personas que habían buscado refugio en el pueblo o que ya vivían ahí.
Las tropas serbo-bosnias separaron inmediatamente a más de 1.000 hombres y niños bosnios musulmanes desarmados, de las familias que se habían refugiado en el pueblo. Varios miles de otros, antiguos combatientes y civiles, fueron emboscados cuando trataban de escapar a través de los bosques. Otros se rindieron, engañados, a serbios disfrazados de soldados de Naciones Unidas, han declarado los testigos.
Los prisioneros fueron ejecutados en varios lugares en el área, en una bodega, en una granja, cerca de un embalse, en la ribera de un río. Muchos cuerpos fueron encontrados más tarde en fosas comunes, con las manos atadas a la espalda. La lista de desaparecidos compilada por la Cruz Roja tiene cerca de 8.000 nombres.
"Fue una enorme empresa logística, trasladar a los prisioneros, luego sacar sus cadáveres y hacerlo todo sin que Naciones Unidas ni la prensa pudieran observarlo", dijo un fiscal que ha trabajado un largo tiempo en el caso. Según las reglas del tribunal, sólo portavoces oficiales, no los fiscales, pueden hablar con la prensa.
Si el juicio colectivo sigue adelante, los acusados incluirán a los que se cree que son "los verdaderos ejecutores, los tipos en el terreno que hicieron que esto fuera posible", dijo el fiscal. Entre ellos se encuentran Ljubomir Borovcanin, un comandante de policía encargado de capturar y matar a los fugitivos. En el tribunal, los fiscales han mostrado una fotografía de él durante la operación, con una casco de Naciones Unidas.
Dos de los otros acusados del círculo interno del general Mladic son el coronel Ljubisa Beara, el jefe de seguridad e inteligencia del estado mayor del ejército, y uno de sus diputados, el teniente coronel Vudajin Popovic. Su acusación dice que supervisaron la deportación de mujeres y niños y se preocuparon de que los hombres y los niños fueran separados, detenidos en centros de detención temporales y llevados luego a los campos de matanza.
Una interceptación de radio del 15 de julio, durante los asesinatos, parece registrar el progreso. En la grabación, que se escuchó en el tribunal en un juicio anterior, un hombre que se identifica a sí mismo como coronel Beara informa a su jefe y pide asistencia porque "tengo 3.500 paquetes que repartir", una referencia, dicen los fiscales, a los detenidos y cadáveres de los tenían que deshacerse.
La tarde del 17 de julio, en otra grabación de radio escuchada en el tribunal, el coronel Popovic llama a su jefe, el general Radislav Krstic, desde una granja donde, ese día, en un lapso de cinco horas, se ejecutaron a unos 1.200 prisioneros.
"Hola, soy Popovic, jefe", dice. "Todo ha terminado. Ese trabajo ya se hizo. No hay problemas. Estoy aquí en el lugar. ¿Puedo tomar un descanso, ducharme? Básicamente, ha sido un trabajo de categoría".
Esa noche, de acuerdo a las interceptaciones, el coronel Popovic trató de alcanzar al general Krstic de nuevo, pero sin éxito. Para entonces, 500 prisioneros más habían sido asesinados, en un centro cultural de Pilice. En la grabación, el hombre que se identificó como el coronel Popovic, dice: "Diga al general que he terminado el trabajo. Estuve yo mismo en el lugar". Agrega: "Fue horrible, horrible".
Entre las preguntas que los fiscales esperan responder en cualquier futuro juicio en relación con Srebrenica es cuándo, cómo y quién tomó la decisión de cometer asesinatos en masa. También quieren encontrar otra crucial pieza del puzzle: cuál fue exactamente el papel de Milosevic en los asesinatos y deportaciones de musulmanes durante los tres años de guerra en Bosnia que terminaron a fines de 1995.
Otro juicio ya iniciado trata los crímenes de guerra cometidos por fuerzas musulmanas antes de la caída de Srebrenica. Pero los fiscales dicen que aunque serbios, croatas y bosnios cometieron crímenes de guerra durante las guerras de principios de los años noventa, la evidencia de que la mayoría de esos crímenes fueron cometidos por serbios es abrumadora, y el crimen más grave tomó lugar en Srbrenica.
Mark Harmon, el fiscal jefe en el caso contra el general Krstic, que fue sentenciado a 35 años de prisión, dijo a los jueces en ese juicio que Srbrenica era "el triunfo del mal -una historia sobre cómo oficiales y soldados del ejército serbo-bosnio, hombres que decían ser soldados profesionales, hombres que decían representar los ideales de un pasado serbio idealizado, organizaron, planificaron y participaron voluntariamente en el genocidio"
7 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
La Haya, Holanda. Para llevar a cabo la más infame masacre de la guerra de Bosnia, sus organizadores tramaron un elaborado truco. Robaron cascos azules y vehículos blancos de los soldados de la misión de paz de Naciones Unidas para poder engañar y capturar a sus víctimas. Bloquearon el acceso a los caminos para mantener a distancia a extraños como los operadores de la Cruz Roja y periodistas. El 11 de julio de 1995, mientras los balazos sonaban en la noche, el jefe militar serbo-bosnio, el general Ratko Mladic, se reunía en un hotel de la localidad con un hombre llamado para que hablara con la aterrada gente en el pueblo en la montaña de Srbrenica. "Yo garantizo que dejaremos vivir a todos los que entreguen sus armas", dijo el general. "Necesito una respuesta clara, para poder decidir como hombre y comandante".
Pero a la mañana siguiente empezó un orgía homicida que duró cinco días. Para cuando terminó, el ejército y las fuerzas policiales serbo-bosnias habían capturado y ejecutado sistemáticamente a cerca de 8.000 niños y hombres.
El general Mladic y el líder político serbo-bosnio Radovan Karadzic, que fueron acusados de ser los principales arquitectos de la peor masacre de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, han eludido la captura. Pero muchos hombres de sus círculos íntimos están ahora en prisión.
Los fiscales del tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya están preparando un juicio colectivo de nueve oficiales de alta jerarquía acusados de desempeñar papeles claves en la masacre de Srebrenica. Ese juicio colectivo hará verse disminuido todos los juicios anteriores del tribunal.
Los nueve hombres son acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y cinco de ellos de complicidad para cometer genocidio.
El juicio colectivo es posible porque ocho de los generales y oficiales superiores del ejército serbo-bosnio han llegado a La Haya en los últimos meses. Su "entrega voluntaria" ha sido en gran parte el resultado de la presión internacional sobre las autoridades serbias. Uno de ellos sigue fugitivo.
Los jueces del tribunal que se ocupan de la antigua Yugoslavia todavía deben aprobar el procesamiento de los hombres como un grupo, y todavía no se fija la fecha del juicio. Algunos abogados que siguen el juicio han dicho que temen que un juicio colectivo pueda transformarse en una pesadilla burocrática, en las que estarán involucrados al menos 18 abogados de la defensa y varios fiscales. Varios abogados defensores han objetado la celebración de un juicio colectivo.
Pero los fiscales sostienen que procesar juntos a los acusados evitará duplicaciones, minimizará las dificultades de las víctimas y testigos y asegurará la consistencia en el tratamiento de los crímenes cometidos durante la misma campaña.
Los fiscales también dicen que su caso se ha visto fortalecido por un alijo de documentos que las tropas de la OTAN requisaron recientemente de los archivos de una de las principales entidades militares, el Cuerpo Drina. Se dice que los archivos incluyen declaraciones y papeles firmados por varios de los acusados.
Hasta ahora, los juicios en relación con las guerras de los años noventa que destrozaron Yugoslavia han sido breves y han descansado pesadamente en testimonios de testigos.
Se conoce gran parte de lo que pasó en Srebrenica, que había sido un protectorado de Naciones Unidas. Algunos detalles salieron a superficie durante los dos juicios de tres oficiales de alto rango que están ahora cumpliendo largas sentencias. Los otros tres -dos altos oficiales y un soldado de un pelotón de fusilamiento- se declararon culpables y proporcionaron extensas declaraciones.
La imagen que surgió durante esas largas horas en el tribunal muestran que la captura y asesinato de los hombres y niños de Srebrenica fueron coordinados por la rama de seguridad e inteligencia militar del ejército serbo-bosnio y la policía militarizada. Las fuerzas fueron proporcionadas y pagadas por un departamento especial del gobierno serbio en Belgrado, cuyo presidente era Slodoban Milosevic. Su juicio por crímenes de guerra aquí va en su cuarto año.
La masacre de Srebrenica empezó poco después de que las tropas del general Mladic abrumaran a los 300 soldados holandeses de Naciones Unidas que protegían a unas 40.000 personas que habían buscado refugio en el pueblo o que ya vivían ahí.
Las tropas serbo-bosnias separaron inmediatamente a más de 1.000 hombres y niños bosnios musulmanes desarmados, de las familias que se habían refugiado en el pueblo. Varios miles de otros, antiguos combatientes y civiles, fueron emboscados cuando trataban de escapar a través de los bosques. Otros se rindieron, engañados, a serbios disfrazados de soldados de Naciones Unidas, han declarado los testigos.
Los prisioneros fueron ejecutados en varios lugares en el área, en una bodega, en una granja, cerca de un embalse, en la ribera de un río. Muchos cuerpos fueron encontrados más tarde en fosas comunes, con las manos atadas a la espalda. La lista de desaparecidos compilada por la Cruz Roja tiene cerca de 8.000 nombres.
"Fue una enorme empresa logística, trasladar a los prisioneros, luego sacar sus cadáveres y hacerlo todo sin que Naciones Unidas ni la prensa pudieran observarlo", dijo un fiscal que ha trabajado un largo tiempo en el caso. Según las reglas del tribunal, sólo portavoces oficiales, no los fiscales, pueden hablar con la prensa.
Si el juicio colectivo sigue adelante, los acusados incluirán a los que se cree que son "los verdaderos ejecutores, los tipos en el terreno que hicieron que esto fuera posible", dijo el fiscal. Entre ellos se encuentran Ljubomir Borovcanin, un comandante de policía encargado de capturar y matar a los fugitivos. En el tribunal, los fiscales han mostrado una fotografía de él durante la operación, con una casco de Naciones Unidas.
Dos de los otros acusados del círculo interno del general Mladic son el coronel Ljubisa Beara, el jefe de seguridad e inteligencia del estado mayor del ejército, y uno de sus diputados, el teniente coronel Vudajin Popovic. Su acusación dice que supervisaron la deportación de mujeres y niños y se preocuparon de que los hombres y los niños fueran separados, detenidos en centros de detención temporales y llevados luego a los campos de matanza.
Una interceptación de radio del 15 de julio, durante los asesinatos, parece registrar el progreso. En la grabación, que se escuchó en el tribunal en un juicio anterior, un hombre que se identifica a sí mismo como coronel Beara informa a su jefe y pide asistencia porque "tengo 3.500 paquetes que repartir", una referencia, dicen los fiscales, a los detenidos y cadáveres de los tenían que deshacerse.
La tarde del 17 de julio, en otra grabación de radio escuchada en el tribunal, el coronel Popovic llama a su jefe, el general Radislav Krstic, desde una granja donde, ese día, en un lapso de cinco horas, se ejecutaron a unos 1.200 prisioneros.
"Hola, soy Popovic, jefe", dice. "Todo ha terminado. Ese trabajo ya se hizo. No hay problemas. Estoy aquí en el lugar. ¿Puedo tomar un descanso, ducharme? Básicamente, ha sido un trabajo de categoría".
Esa noche, de acuerdo a las interceptaciones, el coronel Popovic trató de alcanzar al general Krstic de nuevo, pero sin éxito. Para entonces, 500 prisioneros más habían sido asesinados, en un centro cultural de Pilice. En la grabación, el hombre que se identificó como el coronel Popovic, dice: "Diga al general que he terminado el trabajo. Estuve yo mismo en el lugar". Agrega: "Fue horrible, horrible".
Entre las preguntas que los fiscales esperan responder en cualquier futuro juicio en relación con Srebrenica es cuándo, cómo y quién tomó la decisión de cometer asesinatos en masa. También quieren encontrar otra crucial pieza del puzzle: cuál fue exactamente el papel de Milosevic en los asesinatos y deportaciones de musulmanes durante los tres años de guerra en Bosnia que terminaron a fines de 1995.
Otro juicio ya iniciado trata los crímenes de guerra cometidos por fuerzas musulmanas antes de la caída de Srebrenica. Pero los fiscales dicen que aunque serbios, croatas y bosnios cometieron crímenes de guerra durante las guerras de principios de los años noventa, la evidencia de que la mayoría de esos crímenes fueron cometidos por serbios es abrumadora, y el crimen más grave tomó lugar en Srbrenica.
Mark Harmon, el fiscal jefe en el caso contra el general Krstic, que fue sentenciado a 35 años de prisión, dijo a los jueces en ese juicio que Srbrenica era "el triunfo del mal -una historia sobre cómo oficiales y soldados del ejército serbo-bosnio, hombres que decían ser soldados profesionales, hombres que decían representar los ideales de un pasado serbio idealizado, organizaron, planificaron y participaron voluntariamente en el genocidio"
7 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh