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mujeres contra la sharia


[Alissa J. Rubin y Asmaa Waguih] Luchando por preservar sus derechos en Iraq. Después de observar la erosión de sus libertades, activistas intentan remplazar la ley islámica por la civil en la constitución.
Bagdad, Iraq. La amarillenta fotografía muestra a una mujer con un vestido hasta las rodillas, sin mangas. Su pelo corto ondea en la brisa. Lleva unas elegantes gafas oscuras para protegerse del resplandor del verano.
La época es principios de los años sesenta. Podría estar en el aeropuerto John F. Kennedy en Estados Unidos, pero es en Iraq, cuando era gobernado por uno de sus caudillos militares.
Hoy, pocas mujeres iraquíes se atreverían a llevar un vestido semejante.
La mayoría cubre sus brazos hasta las muñecas. Sólo unos mechones sobresalen de los pañuelos de cabeza. Las faldas llegan a menudo hasta los tobillos.
Jinan Mubarak examinó la fotografía y sacudió su cabeza.
"No puedo llevar lo que en esa época llevaba mi madre. Es realmente triste", dijo. "Entonces las mujeres vivíamos en mejores condiciones. Ahora, empeoran todos los días".
Como muchas activistas por los derechos de la mujer en Iraq, Mubarak se ha zambullido en la lucha de su vida para asegurarse de que la nueva constitución iraquí, que debe ser completada el 15 de agosto, al menos preserve los derechos que tienen las mujeres ahora. Está lejos de ser claro si ella y sus hermanas lo lograrán.
Los partidos islámicos chiíes en el país, con el tácito apoyo de millones de mujeres devotas, están intentando implantar la ley islámica en lugar del código civil que ahora gobierna áreas como el matrimonio, divorcio, tutoría de los hijos y herencias.
Un borrador de la constitución publicado el sábado en el diario del Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, uno de los dos más importantes partidos chiíes, dice que hombres y mujeres son iguales "en conformidad con las disposiciones de la ley islámica". Juristas y activistas de los derechos de la mujer ven la disposición como un modo de remplazar jueces laicos por clérigos, y el código civil por leyes religiosas.
Aunque la mayor parte de los debates sobre la constitución divide a los iraquíes a lo largo de líneas sectarias y étnicas, el problema de los derechos de la mujer revela una importante falla en la política del país.
"Existe un conflicto entre el laicismo y la religión a la hora de redactar la nueva constitución", dijo Najla Ubeidi, abogada y miembro de la Liga de Mujeres Iraquíes, uno de los grupos de mujeres más antiguos del país. Ubeidi, como muchos otros, ve la constitución como una lucha por el alma iraquí, un test de si se convertirá en una sociedad avanzada que utiliza los talentos de todos sus ciudadanos o en una que excluye a más de la mitad de su población.
"Durante los años sesenta se quiso realmente mejorar la situación de la mujer", dijo Ubeidi. "Llevábamos lo que queríamos, salíamos cuando queríamos, volvíamos a casa cuando queríamos, y la gente nos juzgaba por nuestra conducta".
El tratamiento que daba el gobierno iraquí a las mujeres mejoró marcadamente en 1959 con la aprobación de su ley de "condición personal", que fundía principios de la sharia con interpretaciones jurídicas occidentales de problemas de familia. Cuando el Partido Baaz y más tarde Saddam Hussein asumieran el poder, dejaron esa ley intacta, y a pesar de las atrocidades de su régimen, Hussein respaldaba un fuerte papel de las mujeres en el gobierno y patrocinaba un estado laico. Hacia los años noventa, Hussein había empezado a reducir el papel de las mujeres y a descansar más pesadamente en una retórica religiosa, pero las mujeres conservaron sus derechos civiles.

Ola Religiosa
Desde la invasión norteamericana hace casi dos años y medio, Iraq se ha hecho abiertamente más religioso. Aunque Iraq fue durante largo tiempo el país más secular de Oriente Medio, el derrocamiento de Hussein desencadenó una ola de sentimientos religiosos, especialmente entre la comunidad chií, que Hussein reprimió brutalmente. En algunas regiones conservadoras las mujeres han sido atacadas por no llevar la larga túnica negra abaya y no cubrirse completamente la cabeza que es la norma entre las mujeres musulmanas devotas aquí.
Aunque pocas mujeres justifican esos ataques, muchas aceptan la preeminencia de ley religiosa sobre la laica. Las opiniones de las mujeres iraquíes sobre la sharia son complejas y diversas, y muchas mujeres chiíes educadas apoyan primero la ley islámica. Si las mujeres trabajan en organizaciones islámicas o participan en política a través de partidos islámicos, su lealtad es primero hacia la política islámica, durante muchos años reprimida por Hussein, y recién entonces a las mujeres.
Las activistas de los derechos de la mujer reconocen que la gran mayoría de las mujeres iraquíes, especialmente las que viven en las afueras de Bagdad, sabe poco o nada sobre el debate constitucional. Si se les pregunta, dicen las activistas, esas mujeres probablemente no harían objeciones a que se remplace el código civil por la ley islámica. Especialmente en el sur chií, las mujeres han tendido a buscar en su fe, sus clérigos y sus tribus apoyo y protección ante las crueldades de Hussein y la pérdida de sus hombres durante la guerra de Iraq-Irán en los años ochenta.
Para ellas, la ley islámica ofrecía certidumbres en épocas inciertas.
"Prefiero mucho más la sharia para cuestiones personales", dijo Salama Khafaji, miembro de la nueva Asamblea Nacional. "Tengo mucho miedo de cosas como que hombres y mujeres son iguales: ¿Qué quiere decir cuando se trata de la tutoría de los hijos? Una mujer quiere criar a su hijo aunque su marido se divorcie de ella".
Khafaji agregó que si una mujer quería estar segura de sus derechos en el matrimonio y el divorcio, podría exigir que sus demandas sean incorporadas en el contrato matrimonial -una práctica permitida por la ley islámica. Pero no todas las familias ni todos los clérigos admiten necesariamente las exigencias de una mujer.
Para las mujeres laicas, y hay muchas, la idea de ser gobernadas por clérigos es impensable.
"Queremos una constitución civil que separe la ley de la religión y que no interfiera en los asuntos privados de la gente", dijo Hanna Edward, directora de la Asociación Al Amal iraquí, un grupos de derechos humanos y de la mujer.
El mes pasado, grupos de mujeres dirigidos por activistas que han pasado años en el territorio secular kurdo en el norte de Iraq donde las mujeres disfrutan de toda una gama de derechos, lanzaron una campaña de boicot nacional. Han organizado conferencias y sentadas y enviado equipos a 12 provincias para informar a las mujeres sobre la constitución.
Su objetivo es convencer a los hombres más poderosos del país -los que presiden los principales partidos políticos- para impedir que el sistema actual sea cambiado por la ley islámica. Se han reunido con el nuevo embajador norteamericano Zalmay Khalilzad y el embajador de Naciones Unidas Ashraf Jehangir Qazi, que apoyan resueltamente derechos iguales para las mujeres bajo la ley civil.
Notablemente ausentes de la lista de personas con las que se han reunido son líderes chiíes. "Dicen que están ocupados o viajando fuera del país", dijo Shirok Abbayachi, un ingeniero civil que volvió a Iraq el año pasado para trabajar sobre problemas de la mujer. "Creo que no les gustamos".
Las activistas creen que pueden casi seguramente conseguir algunas concesiones si tuvieran más tiempo para movilizar a las mujeres, pero temen que las profundas sospechas en política que datan de la época de Hussein dificulten que la gente se comprometa rápidamente.
"Las mujeres de Iraq están despertando, pero elevar la conciencia toma tiempo", dijo Edward, una activista de derechos de la mujer que vivió en Siria y Kurdistán durante el régimen de Hussein.

Costumbres Enraizadas
Contra ellas trabajan las costumbres conservadoras, que desde la invasión norteamericana se han enraizado más.
Las niñas, incluso de familias laicas, rara vez pasan siquiera una noche fuera de casa hasta que se casan, y rara vez se casan sin la bendición explícita de sus familias. Las niñas tienen mucha conciencia de que deben mantener la reputación de la familia, e incluso para las mujeres educadas la trayectoria es igualmente reglamentada: Para cuando una mujer termina la universidad, es probable que se comprometa o lo hará poco después.
"Ahora la hijab es un uniforme, no porque lo quieran las mujeres, sino porque tienen miedo de no llevarla", dijo Edward, una mujer pequeña e intensa que no usa pañuelo de cabeza y es a menudo vista ajetreada en su oficina en el centro con un móvil pegado en la oreja y otro teléfono fijo en la otra.
Ella y otras activistas quieren que los que redactan la constitución presten atención a tres cláusulas de un borrador previo de la constitución:
-La substitución del código civil por la sharia en asuntos de ‘condición personal' -esto es, matrimonio, divorcio, tutoría de los hijos y herencias. En un borrador, la constitución permitiría que cada cual decidiera que su caso sea visto por un tribunal chií, sunní o cristiano. No está claro si un tribunal civil será también una opción. Sobre las herencias la ley religiosa es particularmente punitiva hacia las mujeres, otorgando a una hermana, en general, la mitad de lo que reciben sus hermanos.

-El mandato de que el estado desarrolle la condición de las tribus y "aprovechen sus valores y... tradiciones que no atienten contra nuestros principios religiosos". La gran mayoría de las familias en Iraq tienen relaciones tribales, que pueden sea protegerlas o subyugarlas completamente.
La justicia tribal puede incluir el uso de las mujeres como pagos para resolver conflictos entre tribus. El jefe tribal tiene poder absoluto y puede ordenar que una mujer acusada de adulterio sea asesinada o puede imponer o prohibir una boda. Incluso las mujeres que apoyan la sharia expresan alarma antes párrafos en la constitución que asignan autoridad a las tribus.

-La eliminación de la cuota de 25 por ciento de mujeres en la Asamblea Nacional. La ley administrativa de transición exige que no menos del 25 por ciento de los representantes sean mujeres. Una versión anterior de la constitución eliminaba esa cuota después de dos términos, asegurándose de que las mujeres tendrán menos escaños, porque es improbable que los partidos políticos incluyan demasiadas mujeres en sus listas de candidatos. A pesar de perspectivas inicialmente sombrías el cabildeo de las mujeres parece surtir efecto: La comisión constitucional ya ha restablecido la cuota de 25 por ciento y no ha puesto límites de tiempo a su duración, dicen miembros del comité constitucional.

Safiya Souhail, una de las varias y resueltas organizadoras, obtuvo recientemente permiso para entrar a la cafetería donde almuerzan los miembros de la Asamblea Nacional. Ella y varias otras mujeres usan ahora el espacio diariamente, acorralando a los legisladores.
Si la redacción de la constitución presentada a la Asamblea Nacional desatiende a las mujeres, piensa que puede contar con los kurdos, que son en su mayoría laicos, para que voten por los cambios, así como con miembros del partido de Iyad Allawi, el ex primer ministro interino con quien se reunió hace algunos días. Esos votos todavía no son suficientes para ganar, pero ella y sus colegas piensan trabajar hasta la fecha límite misma.
Mencionó a personajes prominentes con los que se ha reunido: el presidente Jalal Talabani, kurdo; el orador de la Asamblea, Hachim Hassani, sunní; y Foudad Massoun, un importante miembro de la comisión constitucional.
"Todos nos han dado sus votos", dijo. "Hachim Hassani dijo que como orador tenía que firmar la versión definitiva de la constitución, y prometió que no firmaría a menos que se incorporen nuestras demandas".

9 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh


menos tropas en 2006


[Robert H. Reid] Habría reducciones importantes en los niveles de tropas en la primavera del próximo año.
Bagdad, Iraq. Están emergiendo los contornos generales de lo que un importante jefe militar norteamericano llama una reducción "bastante substancial" de las tropas estado-unidenses en Iraq, a medida que la coalición norteamericana entrega gradualmente la responsabilidad de la seguridad a las recién adiestradas fuerzas iraquíes.
Pero el plan -dependiendo de los avances políticos en Iraq, mejoramiento de las fuerzas iraquíes y ausencia de crecimiento de la resistencia- dejará una considerable presencia militar americana en las partes más peligrosas del país.
La reducción empezará con toda probabilidad lentamente en áreas chiíes y kurdas del país que, en gran parte, no han sido tocadas por la resistencia árabe sunní. Sólo cuando la resistencia disminuya substancialmente, empezarán contingentes considerables de tropas estadounidenses a abandonar los puntos álgidos del Triángulo Sunní.
Eso significa que el gobierno de Bush podría enfrentarse a las elecciones a mitad de término de noviembre de 2006 todavía con tropas americanas peleando y muriendo en Iraq.
Funcionarios norteamericanos han estado hablando públicamente sobre la posibilidad de una reducción de tropas el próximo año en momentos en que los iraquíes se apresuran a terminar la redacción de su nueva constitución y planifican las elecciones de diciembre.
Eso daría a Iraq su primer gobierno completamente constitucional desde el colapso del régimen de Saddam Hussein en 2003.
Al mismo tiempo, el gobierno de Bush ha estado impulsando un mayor esfuerzo en cuanto al adiestramiento y actualización de una fuerza iraquí creíble que sea capaz de asumir un mayor papel en la seguridad y que lleve el peso de la guerra.
El mes pasado el general George Casey, el comandante de las fuerzas de la coalición en Iraq, dijo que si todo sale de acuerdo a los planes, sería posible empezar una reducción de tropas "bastante substancial" hacia la primavera y verano del próximo año.
Casey habló cuando el ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, se reunía con líderes iraquíes en Bagdad para alentarles a cumplir el próximo lunes con la fecha límite para la aprobación por el parlamento de la nueva constitución.
Parecía que el mensaje de Rumsfeld era en parte un aviso a los pendencieros líderes iraquíes de que necesitan poner orden en casa para prepararse para el día en que los americanos ya no estén en el país para apoyarlos.
"La paciencia de la comunidad internacional, la paciencia del pueblo iraquí y la paciencia del pueblo americano empezará a tener un impacto en la capacidad de sostener las operaciones", dijo el viernes en la National Public Radio el general de división Bill Nash.
"Similarmente, por supuesto, este verano próximo estaremos preparándonos para las elecciones parlamentarias en Estados Unidos... Así que el gobierno está bastante ansioso, por supuesto, de dejar atrás, si usted quiere, este problema, y entregarlo a los iraquíes".
Aunque Casey no ofreció un cálculo de cuántas tropas volverán a casa el próximo año, funcionarios del Pentágono han mencionado una cifra de 20.000 a 30.000 tropas. Todavía quedarían en Iraq unos 100.000 soldados americanos en Iraq.
Funcionarios norteamericanos han también evitado proporcionar detalles sobre cómo se realizará esa retirada, aunque las reducciones probablemente se ajustarán a los calendarios de rotaciones normales, con unidades que vuelven sin ser remplazadas.
Se ha formado un comité conjunto estadounidense-iraquí para identificar áreas que podrían ser traspasadas y elaborar los detalles técnicos de la transferencia.
El mes pasado el presidente del comité, Mouwaffak al-Rubaie, hizo un listado con las ciudades chiíes de Nayaf, Karbala, Samawah, Diwaniyah y Nasiriyah, así como áreas kurdas en los alrededores de Sulaimaniyah e Irbil como regiones que podrían ser pasadas a control iraquí.
Tanto Nayaf como Karbala fueron el escenario de fuertes combates el año pasado entre fuerzas norteamericanas y la milicia del Ejército de Mahdi del clérigo radical chií Muqtada al-Sáder. Ambas ciudades se calmaron luego de que al-Sáder aceptara un acuerdo de paz negociado por la jerarquía clerical chií y después de que su milicia sufriera fuertes bajas a manos de los americanos.Funcionarios iraquíes dicen que los norteamericanos ya se están preparando para desalojar su base en la parte norte de Nayaf y serán reasignados a unos 40 kilómetros al norte de la ciudad.
Sin embargo, la capital Bagdad y las ciudades y pueblos del territorio árabe sunní en el norte y centro de Iraq están notablemente ausentes de la lista de al-Rubaie. Ahí es donde están estacionadas la mayoría de las fuerzas americanas -y donde se han producido la mayor cantidad de bajas norteamericanas.
Desde mayo de 2003, cuando empezó la ocupación norteamericana de Iraq, más del 70 por ciento de las muertes estadounidenses por fuego hostil, han ocurrido en Bagdad, en la provincia de Anbar y el área de Mosul al norte -ninguna de las cuales es considerada suficientemente segura como para efectuar el traspaso a control iraquí.
"Las partes más inquietas son las más difíciles, y uno supondría que esos lugares no estarán entre los primeros en ser transferidos", dijo a la National Public Radio el ex subsecretario de Defensa, Douglas Feith.

9 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

corrupción en basra


[Thanassis Cambanis] Asesinatos de milicias de gobierno hacen parte de trama de corrupción.
Basra, Iraq. La resistencia que enturbia gran parte de Iraq no se ha apoderado de esta metrópolis sureña donde dominan los árabes chiíes y la ley religiosa está firmemente apoltronada. Basra hace frente a una amenaza diferente: una penetrante, homicida y gangsteril corrupción.
Noticias de asesinatos no resueltos, y fondos públicos desaparecidos compiten por la atención en el conservador territorio musulmán chií, donde tres partidos religiosos islamitas rivales -los que participaron en las elecciones defendiendo programas basados en principios religiosos para erradicar la corrupción- dominan el gobierno provincial.
El martes noche el periodista estadounidense Steven Vincent fue secuestrado y asesinado después de que escribiera una serie de artículos denunciando la corrupción y acusando a escuadrones de la muerte de la policía controlados por clérigos islamitas en un estallido de asesinatos no resueltos. Hace dos semanas fue asesinado el gobernador; en las calles de Basra se decía que estaba a punto a revelar incorrecciones financieras en el consejo provincial.
"No puedes describirlo, son tan corruptos", dijo el doctor Adel Makee al-Yassiry, un cirujano cardiotorácico y director del hospital de enseñanza de diez pisos de Basra, refiriéndose a los partidos políticos extremistas en el gobierno provincial. "Tienen milicias, y matarán a cualquiera que muestre documentos exponiendo la corrupción", dijo. "La gente tiene miedo de ser asesinada si denuncian la corrupción".
Yassiry es musulmán y apoya los ideales de los partidos en el poder. Pero como muchos en Basra, está consternado por burócratas corruptos en el servicio público que han limpiado el presupuesto de la administración de Basra, socavando el gobierno de los líderes islámicos, a los que llama "hombres respetuosos y honestos".
La corrupción está tan extendida que aunque el gobierno haya asignado nuevos contratos pare recoger la basura, hay mucho más basura en las calles de Basra ahora que al final del duro asedio de tres semanas de Basra durante la invasión estadounidense en marzo de 2003.
Los asesinatos también pueden ser peores que los de ese período. Pero en lugar de la guerra o de la resistencia, la tasa de homicidio aumenta por asesinatos casi diarios. De acuerdo a políticos de Basra, muchos de los homicidios son venganzas por el asesinato de funcionarios de partidos islámicos; algunos escuadrones de la muerte atacan a baazistas, y otra facción de los asesinatos parecen ser parte de los permanentes conflictos tribales que anteceden la caída del régimen de Saddam Hussein.
De acuerdo a informes forenses, en Basra se cometieron en los últimos nueve meses 1.176 homicidios. Los testigos dicen que muchos de los asesinos llevan uniformes de la policía y conducen patrulleras, y a menudo ultiman a sus víctimas a plena luz del día.
La mayor parte de los asesinatos permanecen no resueltos y la mayoría de la fuerza policial (la mitad a tres cuartos, según calculó hace poco el jefe de policía con periodistas), es en realidad milicianos islamitas leales a los partidos políticos que los financian, antes que al gobierno.
El gobernador Mohammed Musabah al-Wa'eli minimizó el número de asesinatos en Basra. "Son asesinatos tribales", dijo, desechando las cifras forenses.
"Creo que la cifra correcta está cerca de 100" el año pasado, dijo, sin citar evidencias y defendiendo la fuerza policial de la ciudad como la más efectiva.
Wa'eli asumió el cargo después de las elecciones de enero con un programa para erradicar la galopante corrupción. El gobernador anterior, del partido islámico dominante de Iraq, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, presidió un auge en el contrabando de petróleo y un colapso de los pocos servicios públicos que todavía funcionaban en Basra después de la invasión norteamericana.
Wa'eli, del Partido de la Virtud, es un islamita cuyo programa político en se distingue del programa del Consejo de la Revolución, el Partido Dawa o de cualquiera de otros islamitas chiíes que ocupan casi todas las sillas del consejo provincial. Pero su retórica anti-corrupción tocó un punto sensible, quitando poder al dominante Consejo Supremo. Pero sus esfuerzos apenas han comenzado a astillar la red de contrabando, sobornos y desfalcos que se ha apoderado de Basra.
Acusa al legado de Hussein y la ineptitud de sus predecesores en el gobierno, y también a Bagdad por no enviar más fondos federales a la provincia. Si hubiera más dinero, dice, los servicios públicos no serían tan asombrosamente escasos y las manzanas podridas del gobierno no deberían causar un impacto tan desproporcionado.
Esa explicación no tiene acogida en las calles de Basra.
"Solamente quieren más dinero que robar", dijo Abu Ihab, un acomodado vendedor de sistemas de aire acondicionado.
En Basra el debate ha sido muy diferente al de Bagdad, donde políticos laicos y religiosos están luchando sobre el papel del islam en la nueva constitución, mientras kurdos, chiíes y sunníes están maniobrando para maximizar su cuota de poder en el nuevo Iraq.
En Basra, la inmensa mayoría de los chiíes apoyan varios matices del fundamentalismo. El mayor debate en la elite política es si usar la fuerza o persuadir a la opinión pública a vivir según los dictados de la sharia o ley islámica.
La minoría sunní de la población (calculada en un 25 por ciento de una población de 2 millones) ha mantenido un perfil bajo desde que importante clérigos sunníes y ex funcionarios del Partido Baaz empezaran a ser asesinados el año pasado.
Mujeres como Anwar Mohammed Ridha al-Jabor, director de una estación de radio pública, dijo que continúa siendo acosada por actividades como conducir un coche, que muchos de los más importantes imanes de Basra creen que debería ser prohibido para las mujeres.
"Ya hay una república islamita aquí en Basra, pero nadie lo quiere decir en voz alta hasta que se escriba la constitución", dijo Jabor.
Los fieles han tomado muy en serio la islamización: Las tiendas de licores han sido incendiadas, casi ninguna mujer se atreve a salir sin el velo, y los restaurantes ya no sirven cerveza ni tocan música.
La reconstrucción se ha retrasado. Oxidados tanques del ejército iraquí decoran muchas calles que salen y entran de Basra, un recuerdo de la invasión de 2003. Almacenes y edificios oficiales bombardeados y saqueados durante la invasión (y algunos se remontan a la guerra de 1980-1988 contra Irán) yacen en ruinas.
La maleza y los escombros atascan los canales abiertos del alcantarillado y las acequias. Los vecinos de Basra deben comprar agua potable en los ubicuos tenderetes junto a las calles principales.
Cientos de ocupas se sofocan en 49 grados Celsius del verano en un edificio de oficinas abandonado de la Federación del Trabajo cerca del canal Shatt al-Arab, todavía esperando el proyecto de viviendas sociales prometido por el gobierno. Escasean la electricidad y el gas, aunque el 80 por ciento de la producción de petróleo provenga de los yacimientos petrolíferos de la provincia de Rumaila.
Los sobornos son normales en los negocios de los seis puertos de la provincia de Basra, que son los únicos puertos de Iraq. La corrupción ha penetrado supuestamente la fuerza policial. La semana pasada el jefe de policía se negó a ser entrevistado, mientras hacía frente a una pesquisa de una semana de una delegación del ministerio del Interior de Bagdad.
Uno de los raros políticos laicos de la provincia, Mufeedh Abdulzahra Mushaashie, 41, critica abiertamente al gobierno islámico de la provincia y a la policía, pero ha conservado estrechos lazos personales con ellos.
"La gente votó por los islamitas como una expresión de su espíritu religioso, pero los islamitas no han hecho nada por Iraq", dijo Mushaashie hace poco durante un almuerzo, mientras cuatro de sus guardaespaldas merodeaban en segundo plano. "Si quisiéramos un estado islámico en Basra, no estaríamos contrabandeando gasolina y petróleo y matando gente en la calle".
Mushaashie interrumpió varias veces la entrevista para intervenir en una típica crisis en desarrollo: Un poderoso jeque había sido asesinado en junio, y ahora sus familiares se habían vengado matando al agente de policía al que acusaban del asesinato.
Sin discutir los hechos del caso, la policía rodeó la casa del jeque y se llevó de rehenes a las mujeres hasta que los hombres, que se escondían, se rindieran.
"Tienes que ordenar a la policía que libere a las mujeres", gritó Mushaashie al gobernador, por el móvil. "De otro modo, la situación podría explotar".
Entonces llamó a un influyente miembro de la familia del jeque y lo reprendió por recurrir al asesinato. "Ya no estamos viviendo en la selva. Debemos funcionar de acuerdo a la ley", dijo. Finalmente, las mujeres fueron dejadas en libertad y la policía y la familia del jeque accedieron a discutir el asunto después de un período de tres días para calmar los ánimos.
Todos los partidos con una cuota de poder dicen que los vecinos de Basra están perdiendo la paciencia con la parada de partidos políticos, todos ellos jurando por los mismos valores, que parecen incapaces de cambiar su sombrío destino económico en la vida.
"No podemos hacer milagros", dijo Ali al-Kana'ani, director político del Consejo Supremo, el partido islámico que gobernó Basra desde abril de 2003 hasta febrero pasado y que todavía tiene el electorado más grande y la mayoría de los líderes políticos.
La corrupción, dijo, era el pilar fundamental del gobierno de Hussein, y ningún partido nuevo, islámico o no, puede cambiar eso en apenas unos años, dijo. "Antes, la corrupción administrativa ocurría detrás de las cortinas. Ahora la cortina se ha corrido un poco", dijo Kana'ani

Al escritor se le puede escribir a: tcambanis@globe.com.

9 de agosto de 2005
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confusión por baja moral


[James Janega] Soldados de Illinois encuestados critican duramente a sus jefes.
Un memorándum de la Guardia Nacional de Illinois distribuido a comandantes antes este año describió lagunas de liderazgo, débil retención y baja moral de las unidades desplegadas de la Guardia y pone en cuestión la capacidad de poner en el campo una fuerza preparada para el combate.
El general de brigada Charles E. Flemming, segundo en el mando de la Guardia Nacional del Ejército en Illinois, basó su memorándum del 29 de enero en un sondeo entre 1.200 tropas de la Guardia desplegadas en Iraq, Afganistán y bases norteamericanas el año pasado.
"Cuando los soldados fueron encuestados sobre retención, moral y liderazgo, los resultantes fueron desconcertantes" decía el memo, que buscaba corregir los problemas.
De los soldados adiestrados para servir en las llamadas especialidades ocupacionales militares, el memorándum dice que "la disposición de combate de la Guardia Nacional del Ejército en Illinois sigue estando afectada".
El memorándum no clasificado, que fue proporcionado a Chicago Tribune, identifica problemas particulares en la contratación y retención de los oficiales, y dice que menos soldados se están re-alistando después de seguir adiestramiento básico y avanzado de infantería -un período en que, históricamente, los soldados están más "motivados y agresivos" para promover sus carreras militares.
El memorándum planteaba preocupaciones sobre un clima de dirección en el que a menudo se cree que los oficiales están más preocupados de su propia carrera que del bienestar de sus tropas. Los soldados entrevistados dijeron que no han planteado preguntas críticas sobre la disposición de combate por temor a represalias de la comandancia de la Guardia.
El memorándum, llamado orden de operaciones, se da a conocer en momentos en que la Guardia Nacional del Ejército está sufriendo convulsivos cambios para que responda a llamados repentinos en tiempos de guerra.
Nacionalmente los sondeos entre soldados que retornan han encontrado tendencias similares, y ha disminuido el número de nuevos reclutas en servicio militar activo, en la reserva y en unidades de la Guardia Nacional.
En particular la Guardia Nacional del Ejército en Illinois ha forcejeado con problemas de comandancia y personal en los últimos años, y su alcance fue delineado en el memorándum de Fleming.
El general de división Randal E. Thomas, comandante de la Guardia, calificó el viernes al memorándum de una instantánea tomada en un momento bajo en la moral de la Guardia cuando sus primeras y mal equipadas tropas estaban volviendo de Iraq.
"La situación era que teníamos que resolver algunos problemas de personal y mano de obra", dijo Thomas. "Era una estrategia, pero creo que tenemos que cambiar la cultura de la Guardia".
De acuerdo a un sondeo entre miembros de la Guardia de Illinois, Fleming citó en el memorándum que "la mayoría de los soldados creen que han sido mal informados, mal cuidados y que el adiestramiento de sus unidades es aburrido y caótico".
Más de tres cuartos pensaban que la moral de la unidad era un gran problema cuando eran desplegados en Iraq.
Sólo la mitad tenía confianza en el efecto de los oficiales no-comisionados sobre la moral, mientras un 72 por ciento no estuvo de acuerdo con la afirmación: "Durante la movilización el liderazgo de los oficiales tuvo un efecto muy positivo sobre la moral de la unidad".
Además, el sondeo reveló que la mitad de los soldados entrevistados creía que sus oficiales estaban más interesados en subir de rango que en preocuparse de las tropas. Sólo un 41 por ciento pensaba que el estado apreciaba su servicio durante la movilización.
En respuesta a las preocupaciones de la comandancia, 490 oficiales y sargentos de la Guardia de Illinois se reunieron durante tres días en febrero en la Universidad del Estado de Illinois en Normal.
Lo que está en juego no podía ser más importante, dijo el teniente coronel Brian C. Redmon, gerente de reclutamiento y retención de la Guardia de Illinois.
"Si esto es verdad y nada cambia, tendremos serios problemas", dijo.
Thomas lo interurmpió y terminó la frase de otra manera: "Nos quedaremos sin Guardia".
Incluso después de que los proyectos de retención empezaran repentinamente con el memorándum de enero, Thomas dijo que los problemas de personal siguen siendo los más importantes a los que hace frente la Guardia de Illinois.
Y aunque el adiestramiento ha mejorado, dijo que estaba preocupado sobre si los veteranos que retornaban continuarían en labores más tranquilas al servicio de la Guardia Nacional de Estados Unidos.

Déficit de Reclutamientos
También la semana pasada a la Guardia le faltaban 600 soldados para lograr su meta para el año fiscal de 2005, que termina en septiembre. La Guardia quiere tener una fuerza de 9.700 reclutas.
Entre las filas reina el escepticismo sobre las intenciones de la comandancia de la Guardia, dijo el sargento maestre retirado Randy Craig, que pasó 17 años en la Guardia Nacional del Ejército en Illinois antes de jubilarse en 2003.
Como ejemplo de desavenencia con el cuartel general, Craig dijo que el año pasado él y otros de su antigua unidad -la Compañía de Transportes 1544 de Paris, Illinois- enviaron radios tácticas a soldados de la unidad en Iraq después de recibir e-mails en los que se mencionaba la pobre comunicación entre los camiones.
Craig dijo que oficiales de la Guardia en Springfield llamaron para quejarse, diciendo que las radios no estaban autorizadas y eran peligrosas. Sin embargo a las pocas semanas su utilidad quedó patente, y el uso de radios tácticas civiles pronto se extendió entre las unidades de transportes.
Cuando más tarde se enviaron unidades de Illinois a Iraq, oficiales de la Guardia cambiaron de opinión y pidieron radios, dijo Craig.
La incertidumbre sobre qué tipo de reveses -así como persistentes preguntas sobre la actualización de vehículos y adiestramiento para piezas tan centrales de los equipos como armas y gafas infrarrojas- han acosado a la Guardia de Illinois, dijo Craig.
Las dudas pueden ayudar a explicar la deficiente retención.
Pero muchas carencias de personal en las unidades se han solucionado desde que se redactara la orden de operaciones, dijo Thomas.
Entretanto, el departamento del Ejército ha delineado un plan para cambiar su composición en unidades más pequeñas y más fácilmente desplegables. Bajo el plan, unos 7.000 soldados de la fuerza de 9.100 soldados de Illinois serán turnados entre unidades, en algunos casos eliminando completamente las unidades con escasez de personal.
Las anticuadas unidades de defensa aérea, por ejemplo, desaparecerán. Hay nuevas unidades de la policía militar en el horizonte, así como unidades adicionales de armamentos anti-químicos.
Pero debido a la escasez de personal, la Guardia se ha visto también obligada a enviar a soldados a unidades desplegadas, dejando a otras sin personal, dicen oficiales de la Guardia de Illinois. Unidades adicionales completamente tripuladas, a menudo recién retornadas de Iraq, han sido colocadas en estado de alerta como fuerzas de reacción rápida en caso de alguna emergencia en el estado.

Bonos de Alistamiento de 8.000 Dólares
El año pasado, como un modo de fortalecer la retención, se han ofrecido a los nuevos reclutas de infantería bonos de alistamiento de 8.000 dólares, o trabajo como choferes militares, agentes de la policía militar, ingenieros de combate, artilleros, mecánicos o en la mantención de equipo, trabajadores de bodegas, especialistas médicos y cocineros.
También se ofrecieron bonos de 6.000 dólares a cualquiera que llenara los huecos en las unidades desplegables.
En el memorándum también se menciona una menguante oferta de oficiales. Ochenta nuevos oficiales fueron incorporados en la Guardia Nacional del Ejército en Illinois en el año que terminó en septiembre pasado, aunque el memorándum apunta que 102 oficiales dejaron el servicio en esa época -un éxodo particularmente sentido entre las unidades de combate.
Además, 486 nuevos reclutas nunca llegaron a zarpar -fueron licenciados antes del adiestramiento básico. Abandonos posteriores de soldados que no han completado su adiestramiento constituyeron un 36 por ciento de los soldados que abandonan la Guardia Nacional del Ejército de Illinois. La cifra fue tres veces la meta fijada por la Oficina de la Guardia Nacional -la agencia federal que distribuye misiones y recursos nacionales para la Guardia.
Los objetivos que establece Fleming en el memorándum también incluyen retener a más del 80 por ciento de los miembros de las unidades al año, al mismo tiempo que se reducen los abandonados antes del adiestramiento básico y se fomenta el desarrollo de oficiales de dentro de los rangos de la Guardia. También, unidades de la Guardia Nacional del Ejército de Illinois fueron asignadas para estudiar sus propias relaciones entre el mando y la retención de tropas. Ha empezado un nuevo adiestramiento de oficiales, así como asesoría para la carrera militar en todas las unidades.
Entretanto, se recompensará a las 10 unidades con un mejor resultado de retención. Los equipos de comando de las cinco unidades con más alta retención y reclutamiento serán candidatos para lanzarse en paracaídas con el equipo de demostración Caballeros Dorados, dice el memorándum.
Sin embargo, soldados y oficiales de la Guardia dicen que persisten los problemas de personal y preguntas sobre la comandancia de la Guardia.
"Si hay algo que podamos hacer para hacer para cambiar esa percepción, lo haría", dijo Thomas.
El director de operaciones de la Guardia, el coronel Christopher Lawson: "Estamos jugando fútbol para oír y solucionar las cosas que los soldados dicen que marchan mal".

Al autor se le puede escribir a: jjanega@tribune.com

8 de agosto de 2005
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corrupción en basra


[Thanassis Cambanis] Asesinatos de milicias de gobierno hacen parte de trama de corrupción.
Basra, Iraq. La resistencia que enturbia gran parte de Iraq no se ha apoderado de esta metrópolis sureña donde dominan los árabes chiíes y la ley religiosa está firmemente apoltronada. Basra hace frente a una amenaza diferente: una penetrante, homicida y gangsteril corrupción.
Noticias de asesinatos no resueltos, y fondos públicos desaparecidos compiten por la atención en el conservador territorio musulmán chií, donde tres partidos religiosos islamitas rivales -los que participaron en las elecciones defendiendo programas basados en principios religiosos para erradicar la corrupción- dominan el gobierno provincial.
El martes noche el periodista estadounidense Steven Vincent fue secuestrado y asesinado después de que escribiera una serie de artículos denunciando la corrupción y acusando a escuadrones de la muerte de la policía controlados por clérigos islamitas en un estallido de asesinatos no resueltos. Hace dos semanas fue asesinado el gobernador; en las calles de Basra se decía que estaba a punto a revelar incorrecciones financieras en el consejo provincial.
"No puedes describirlo, son tan corruptos", dijo el doctor Adel Makee al-Yassiry, un cirujano cardiotorácico y director del hospital de enseñanza de diez pisos de Basra, refiriéndose a los partidos políticos extremistas en el gobierno provincial. "Tienen milicias, y matarán a cualquiera que muestre documentos exponiendo la corrupción", dijo. "La gente tiene miedo de ser asesinada si denuncian la corrupción".
Yassiry es musulmán y apoya los ideales de los partidos en el poder. Pero como muchos en Basra, está consternado por burócratas corruptos en el servicio público que han limpiado el presupuesto de la administración de Basra, socavando el gobierno de los líderes islámicos, a los que llama "hombres respetuosos y honestos".
La corrupción está tan extendida que aunque el gobierno haya asignado nuevos contratos pare recoger la basura, hay mucho más basura en las calles de Basra ahora que al final del duro asedio de tres semanas de Basra durante la invasión estadounidense en marzo de 2003.
Los asesinatos también pueden ser peores que los de ese período. Pero en lugar de la guerra o de la resistencia, la tasa de homicidio aumenta por asesinatos casi diarios. De acuerdo a políticos de Basra, muchos de los homicidios son venganzas por el asesinato de funcionarios de partidos islámicos; algunos escuadrones de la muerte atacan a baazistas, y otra facción de los asesinatos parecen ser parte de los permanentes conflictos tribales que anteceden la caída del régimen de Saddam Hussein.
De acuerdo a informes forenses, en Basra se cometieron en los últimos nueve meses 1.176 homicidios. Los testigos dicen que muchos de los asesinos llevan uniformes de la policía y conducen patrulleras, y a menudo ultiman a sus víctimas a plena luz del día.
La mayor parte de los asesinatos permanecen no resueltos y la mayoría de la fuerza policial (la mitad a tres cuartos, según calculó hace poco el jefe de policía con periodistas), es en realidad milicianos islamitas leales a los partidos políticos que los financian, antes que al gobierno.
El gobernador Mohammed Musabah al-Wa'eli minimizó el número de asesinatos en Basra. "Son asesinatos tribales", dijo, desechando las cifras forenses.
"Creo que la cifra correcta está cerca de 100" el año pasado, dijo, sin citar evidencias y defendiendo la fuerza policial de la ciudad como la más efectiva.
Wa'eli asumió el cargo después de las elecciones de enero con un programa para erradicar la galopante corrupción. El gobernador anterior, del partido islámico dominante de Iraq, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, presidió un auge en el contrabando de petróleo y un colapso de los pocos servicios públicos que todavía funcionaban en Basra después de la invasión norteamericana.
Wa'eli, del Partido de la Virtud, es un islamita cuyo programa político en se distingue del programa del Consejo de la Revolución, el Partido Dawa o de cualquiera de otros islamitas chiíes que ocupan casi todas las sillas del consejo provincial. Pero su retórica anti-corrupción tocó un punto sensible, quitando poder al dominante Consejo Supremo. Pero sus esfuerzos apenas han comenzado a astillar la red de contrabando, sobornos y desfalcos que se ha apoderado de Basra.
Acusa al legado de Hussein y la ineptitud de sus predecesores en el gobierno, y también a Bagdad por no enviar más fondos federales a la provincia. Si hubiera más dinero, dice, los servicios públicos no serían tan asombrosamente escasos y las manzanas podridas del gobierno no deberían causar un impacto tan desproporcionado.
Esa explicación no tiene acogida en las calles de Basra.
"Solamente quieren más dinero que robar", dijo Abu Ihab, un acomodado vendedor de sistemas de aire acondicionado.
En Basra el debate ha sido muy diferente al de Bagdad, donde políticos laicos y religiosos están luchando sobre el papel del islam en la nueva constitución, mientras kurdos, chiíes y sunníes están maniobrando para maximizar su cuota de poder en el nuevo Iraq.
En Basra, la inmensa mayoría de los chiíes apoyan varios matices del fundamentalismo. El mayor debate en la elite política es si usar la fuerza o persuadir a la opinión pública a vivir según los dictados de la sharia o ley islámica.
La minoría sunní de la población (calculada en un 25 por ciento de una población de 2 millones) ha mantenido un perfil bajo desde que importante clérigos sunníes y ex funcionarios del Partido Baaz empezaran a ser asesinados el año pasado.
Mujeres como Anwar Mohammed Ridha al-Jabor, director de una estación de radio pública, dijo que continúa siendo acosada por actividades como conducir un coche, que muchos de los más importantes imanes de Basra creen que debería ser prohibido para las mujeres.
"Ya hay una república islamita aquí en Basra, pero nadie lo quiere decir en voz alta hasta que se escriba la constitución", dijo Jabor.
Los fieles han tomado muy en serio la islamización: Las tiendas de licores han sido incendiadas, casi ninguna mujer se atreve a salir sin el velo, y los restaurantes ya no sirven cerveza ni tocan música.
La reconstrucción se ha retrasado. Oxidados tanques del ejército iraquí decoran muchas calles que salen y entran de Basra, un recuerdo de la invasión de 2003. Almacenes y edificios oficiales bombardeados y saqueados durante la invasión (y algunos se remontan a la guerra de 1980-1988 contra Irán) yacen en ruinas.
La maleza y los escombros atascan los canales abiertos del alcantarillado y las acequias. Los vecinos de Basra deben comprar agua potable en los ubicuos tenderetes junto a las calles principales.
Cientos de ocupas se sofocan en 49 grados Celsius del verano en un edificio de oficinas abandonado de la Federación del Trabajo cerca del canal Shatt al-Arab, todavía esperando el proyecto de viviendas sociales prometido por el gobierno. Escasean la electricidad y el gas, aunque el 80 por ciento de la producción de petróleo provenga de los yacimientos petrolíferos de la provincia de Rumaila.
Los sobornos son normales en los negocios de los seis puertos de la provincia de Basra, que son los únicos puertos de Iraq. La corrupción ha penetrado supuestamente la fuerza policial. La semana pasada el jefe de policía se negó a ser entrevistado, mientras hacía frente a una pesquisa de una semana de una delegación del ministerio del Interior de Bagdad.
Uno de los raros políticos laicos de la provincia, Mufeedh Abdulzahra Mushaashie, 41, critica abiertamente al gobierno islámico de la provincia y a la policía, pero ha conservado estrechos lazos personales con ellos.
"La gente votó por los islamitas como una expresión de su espíritu religioso, pero los islamitas no han hecho nada por Iraq", dijo Mushaashie hace poco durante un almuerzo, mientras cuatro de sus guardaespaldas merodeaban en segundo plano. "Si quisiéramos un estado islámico en Basra, no estaríamos contrabandeando gasolina y petróleo y matando gente en la calle".
Mushaashie interrumpió varias veces la entrevista para intervenir en una típica crisis en desarrollo: Un poderoso jeque había sido asesinado en junio, y ahora sus familiares se habían vengado matando al agente de policía al que acusaban del asesinato.
Sin discutir los hechos del caso, la policía rodeó la casa del jeque y se llevó de rehenes a las mujeres hasta que los hombres, que se escondían, se rindieran.
"Tienes que ordenar a la policía que libere a las mujeres", gritó Mushaashie al gobernador, por el móvil. "De otro modo, la situación podría explotar".
Entonces llamó a un influyente miembro de la familia del jeque y lo reprendió por recurrir al asesinato. "Ya no estamos viviendo en la selva. Debemos funcionar de acuerdo a la ley", dijo. Finalmente, las mujeres fueron dejadas en libertad y la policía y la familia del jeque accedieron a discutir el asunto después de un período de tres días para calmar los ánimos.
Todos los partidos con una cuota de poder dicen que los vecinos de Basra están perdiendo la paciencia con la parada de partidos políticos, todos ellos jurando por los mismos valores, que parecen incapaces de cambiar su sombrío destino económico en la vida.
"No podemos hacer milagros", dijo Ali al-Kana'ani, director político del Consejo Supremo, el partido islámico que gobernó Basra desde abril de 2003 hasta febrero pasado y que todavía tiene el electorado más grande y la mayoría de los líderes políticos.
La corrupción, dijo, era el pilar fundamental del gobierno de Hussein, y ningún partido nuevo, islámico o no, puede cambiar eso en apenas unos años, dijo. "Antes, la corrupción administrativa ocurría detrás de las cortinas. Ahora la cortina se ha corrido un poco", dijo Kana'ani

Al escritor se le puede escribir a: tcambanis@globe.com.

9 de agosto de 2005
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madre contra la guerra


[Deb Riechmannt] Madre que protesta contra la guerra es recibida por ayudantes de Bush.
Crawford, Texas, Estados Unidos. Una enfadada madre de un soldado estadounidense caído montó el sábado una protesta cerca del rancho del presidente Bush, pidiéndole una explicación sobre su conducción de la guerra de Iraq.
Apoyada por más de 50 manifestantes que gritaban "¡W. mató a su hijo!", Cindy Sheehan dijo a periodistas: "Quiero preguntar al presidente: ‘¿Por qué mató a mi hijo? ¿Para qué murió mi hijo?'"
Sheehan, 48, no logró ver a Bush, pero habló durante 45 minutos con el asesor de seguridad nacional Steve Hadley y el jefe del estado mayor, Joe Hagin, que salió para oír sus quejas.
Agradeciendo su atención, pero impertérrita, Sheehan dijo que planeaba continuar su vigilia junto a la calle, excepto algunas pausas, hasta que hablara con Bush. Su hijo, Casey, 24, fue matado en Ciudad Sáder, Iraq, el 4 de abril de 2004. Era un especialista del ejército, mecánico de Humvees.
"Los asesores dijeron que estamos en Iraq debido a que creían que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, que el mundo sería un mejor lugar sin Saddam Hussein y que estábamos haciendo del planeta un lugar más seguro", dijo Sheehan en una entrevista telefónica después del encuentro.
"Son muy respetuosos. Gente muy amable. Les dije que Iraq no era una amenaza para Estados Unidos y que ahora la gente ha muerto por nada. Les dije que no me marcharía sino después de hablar con George Bush".
Dijo que Hagin le dijo: "Le aseguro que el presidente está realmente preocupado".
"Y yo dije que si estaba preocupado, por qué no salía y hablaba conmigo".
Sheehan llegó a Crawford abordó de un bus pintado de rojo, blanco y azul y con las palabras "Tour de la Impugnación". Sheehan, de Vacaville, California, había asistido a un congreso de Veteranos por la Paz en Dallas.
El bus, seguido por unos 20 coches de opositores y periodistas, corrió a unos 15 metros por hora hacia el rancho de Bush. Después de algunos kilómetros, aparcaron los vehículos y empezaron una marcha, en el sofocante calor, hacia abajo por el angosto camino de tierra.
Rodeada de kilómetros de pastos, Sheehan habló con los periodistas aferrando en su mano dos fotografías, una de su hijo en uniforme y otra, un instantánea de bebé, de cuando tenía 7 años.
Dijo que había decidido venir a Crawford hace unos días después de que Bush dijera que las tropas estadounidenses caídas habían muerto por una causa noble y que la misión debía ser completada.
"Quiero preguntarle al presidente: ‘¿Por qué mató a mi hijo? ¿Para qué murió mi hijo?'", dijo, su voz quebrantada por la emoción. "La semana pasada usted dijo que mi hijo murió por una causa noble y yo quiero saber qué causa noble es esa".
El portavoz de la Casa Blanca, Trent Duffy, dijo que Bush también quiere traer las tropas ilesas a casa.
"Muchas de las cientos de familias con las que se ha reunido el presidente saben que sus familiares murieron por una causa noble y que la mejor manera de ennoblecer su sacrificio es completar la misión", dijo Duffy.
"Este es un mensaje que el presidente ha oído muchas veces de parte de las personas con las que se ha reunido y consolado. Como todo americano, quiere que las tropas vuelvan a casa lo más pronto posible".
El grupo marchó casi un kilómetro antes de que agentes de policía lo pararan en una curva en el camino, a unos 8 kilómetros de la entrada del rancho. El capitán Kenneth Vanek, de la oficina del sheriff del condado, McLennan, dijo que el grupo fue parado porque algunos de los manifestantes ignoraron las instrucciones de caminar en la zanja junto al camino, y no por este.
"Si ellos no cooperan, nosotros tampoco lo haremos", dijo Vanek.

7 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh


investigaba corrupción


[Ashraf Khalil y Thomas S. Mulligan] El periodista free lance asesinado en Iraq estaba escribiendo sobre política Basra -sobre la creciente influencia de extremistas y corrupción. Según testigos, fue asesinado por agentes del gobierno iraquí.
Bagdad, Iraq. El periodista Steven Vincent investigaba los hechos para sus reportajes en las calles de Basra, no en declaraciones oficiales. Pero sabía que las calles de la segunda ciudad de Iraq eran cada vez menos seguras para él.
"Esta no es la municipalidad agradable de 1.5 millones de personas que yo recuerdo", escribió en un artículo el 9 de junio en National Review Online. "Primero, ya no puedo pasear por la calle, parar un taxi o ira a un restaurante por temor a ser detectado como extranjero: El secuestro, por bandas criminales o terroristas, sigue siendo un negocio lucrativo".
Sin embargo, Vincent persistió en una misión personal para descubrir el oscuro bajo vientre político de Basra. Escribió sobre él, y algunos creen que le costó la vida.
El ex escritor de arte fue secuestrado el martes noche en una calle del centro de Basra junto con Nout al Khal, una mujer iraquí que fue durante largo tiempo su asistente e intérprete. El cuerpo de Vincent fue encontrado antes del amanecer, con las manos amarradas, y cinco impactos de bala; Khal está siendo tratada de múltiples heridas a bala en un hospital de Basra.
Docenas de periodistas extranjeros han sido secuestrados o matados en Iraq desde la invasión norteamericana en 2003 para derrocar al presidente Saddam Hussein. Pero la muerte de Vincent tiene nuevas e inquietantes implicaciones; puede no haber sido asesinado porque fuera americano o periodista. Puede haber sido escogido porque estaba revelando la corrupción y tráfico de influencias entre las autoridades políticas, policiales y religiosas de la ciudad.
Múltiples testigos confirman que Vincent y Khal fueron secuestrados por hombres que conducían vehículos policiales.
Un testigo, que se negó a dar su nombre, dijo que reconoció a uno de los secuestradores como un empleado del ministerio del Interior.
"El hombre también me reconoció, después de que yo lo saludara", dijo el testigo. "Me dijo: ‘¡No te metas! Es nuestro deber'".
Vincent, nativo de San José y durante muchos años residente de la ciudad de Nueva York, era un escritor freelance. Había pasado varios meses trabajando en Basra en un libro mientras escribía historias para el Christian Science Monitor y la National Review, así como para su bitácora en http://www.redzoneblog.com
Vincent y su esposa, Lisa Ramaci-Vincent, era bien considerados en su vecindario en Alphabet City de Manhattan, dijo Joe Evans, un vecino de largo tiempo.
Evans, que ha vivido en el edificio de apartamentos durante 20 años, dijo que él y los Vincent y otros tipos pioneros ocuparon el edificio abandonado de seis pisos, que sólo tenía dos bombillas eléctricas y carecía de servicios. Trabajaron durante mucho tiempo para remodelarlo, con préstamos de organizaciones públicas.
"Steve era un gran tipo, con convicciones muy definidas", dijo Evans.
Recordó que en la mañana de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Vincent subió al techo del edificio de apartamentos y vio el impacto del segundo avión en el World Trade Center.
"Eso cambió su vida", dijo Evans. "Eso lo decidió a ir a Iraq y tratar de descubrir la historia. Su pluma era su arma".
Un entusiasta partidario de la invasión de Iraq, el trabajo de Vincent a menudo desaprobaba lo que consideraba la subsecuente mala conducción de la coalición norteamericana.
En un artículo de opinión del domingo en el New York Times, Vincent criticó el fracaso de Gran Bretaña para hacer frente a la creciente influencia de los partidos religiosos en Basra: "El sector de seguridad reformado está perjudicando a la misma gente que dice servir: al iraquí corriente que quiere simplemente seguir con su vida... La política en Basra [y la vida cotidiana] está cada vez más bajo el control de grupos religiosos chiíes... Reclutados de entre la misma población de hombres de pobre educación y desempleados repletan las filas de esas organizaciones, muchos agentes de policía corrientes conservan una lealtad dual hacia la mezquita y el estado".
Vincent concluye que "los británicos son incapaces o no están dispuestos a hacer algo sobre el asunto".
Algunos de los colegas de Vincent creen que el artículo fue la causa de su muerte. Bruce Wolmer, editor jefe de la revista Art & Auction, escribió en una carta abierta: "Nuestro escritor, colega y querido amigo Steven Vincent fue brutalmente asesinado ayer en Basra, Iraq, por lo que se asume que es una milicia religiosa/criminal local. La causa fue aparentemente un artículo de opinión de Steven en el New York Times del domingo".
Mitchell Muncy, editor jefe de Spence Publishing Co. en Dallas, que publicó el libro de Vincent ‘In the Red Zone'‘ el año pasado, dijo que el periodista había logrado mantener un perfil bajo hasta que apareció el artículo. "No era un nombre muy conocido hasta que apareció su artículo el domingo", dijo Muncy. "Desafortunadamente, creo que los tipos malos leyeron el New York Times".
Funcionarios del Pentágono no establecieron una relación directa entre el reportaje de Vincent sobre la presencia de extremistas en las fuerzas de seguridad iraquíes y su subsecuente asesinato.
Es posible que Vincent llamara la atención de sus asesinos simplemente por su inevitable alto perfil -un periodista americano escarbando en temas tabúes en una comunidad relativamente cerrada.
Otros periodistas han tocado los mismos temas, pero ninguno se ha quedado demasiado tiempo ni vivían tan abiertamente y sin precauciones. En sus publicaciones en su bitácora, Vincent hablaba de que andaba en taxis y salía de compras en mercados públicos.
Los escritos de Vincent era a menudo inflexible. En su bitácora, se quejó de los empresarios de Basra acusándoles de la galopante corrupción entre los líderes políticos y empresariales de la ciudad, llegando tan lejos como para nombrar tribus y proyectos específicos. Expresaba su visceral disgusto por el tratamiento de las mujeres en la versión conservadora del islam que se estaba apoderando de la, en el pasado, liberal ciudad portuaria. "Las costumbres beduinas y los edictos religiosos -en resumen, el islam tribal- están triturando los corazones y almas y futuros de miles de mujeres de Basra en las arenas del desierto".
En el artículo de junio en la National Review Online, sopesaba las crecientes restricciones a sus movimientos: "Por razones de seguridad, estoy atado en mi hotel, dependiendo de choferes caros, incapaz de salir a ninguna parte sin una escolta iraquí".
Mencionó un aviso de los británicos: "‘No deberías estar ahí', me dijo un funcionario de la embajada británica".

Khalil informó desde Bagdad y Mulligan de Nueva York. Mark Mazzetti y Johanna Neuman en Washington y Othman Ghanim en Basra contribuyeron a este reportaje.

4 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh


retirada en camino


[Craig S. Smith y Dexter Filkins] Embajador estadounidense en Iraq discute retirada de tropas.
Bagdad, Iraq. Mientras personeros iraquíes reafirmaban su decisión de terminar la redacción de la constitución del país para mediados de mes, el nuevo embajador norteamericano aquí habló en términos específicos sobre la retirada pendiente de tropas americanas del país.
En su primera rueda de prensa, el embajador Zalmay Khalilzad dijo que las fuerzas estadounidenses entregaría a tropas iraquíes el control de áreas específicas y "retirará sus propias unidades de esas áreas". Se negó a decir qué ciudades iraquíes dejarían primero los soldados americanos, pero dijo que había formado un comité con dirigentes iraquíes para diseñar un plan de retirada detallado.
"Después de estas transferencias en más y más áreas, habrá menos necesidad de la presencia de tropas de la coalición y elementos de las fuerzas multinacionales abandonarán Iraq", dijo el embajador.
Las observaciones de Khalilzad, un aviso público a los iraquíes de que el gobierno de Bush está avanzando en sus planes de reducción de las tropas extranjeras aquí, fueron seguidas el domingo de una decisión de funcionarios iraquíes de respetar el plazo para completar la redacción de la constitución del país.
Sus observaciones fueron la última demostración del papel altamente visible jugado por Khalilzad desde que llegó hace algunas semanas. El ex embajador en Afganistán, donde estuvo profundamente involucrado en los asuntos del país, Khalilzad se ha apartado de la práctica americana previa de mantenerse en segundo plano mientras los iraquíes solucionan sus problemas entre ellos.
Antes de la decisión del domingo, el embajador Khalilzad llamó a los líderes iraquíes a mantener el plazo del 15 de agosto y dejar para más tarde los problemas que no pueden ser resueltos antes de esa fecha. Los estadounidenses quieren proseguir el proceso democrático como un medio de desgastar la ira de la resistencia y también contribuir a definir las condiciones para una reducción de tropas americanas.
En otra presentación hoy, Khalilzad llamó a los miembros del comité de redacción constitucional a dejar de lado las diferencias y llegar a un acuerdo.
"Los animo a seguir adelante en un espíritu de compromiso, flexibilidad y buena voluntad", dijo a los miembros del comité.
Bajo el plan actual, acordado por los iraquíes el año pasado, la constitución será sometida a votación de la asamblea nacional, y posteriormente por un referéndum nacional el 15 de octubre. La elección de una nueva asamblea nacional para un mandato íntegro bajo la nueva constitución, ha sido convocada para el 15 de diciembre.
El peligro, expresado por algunos dirigentes iraquíes, es que no hay suficiente tiempo hasta el 15 de agosto para resolver varios de los temas conflictivos que son centrales para la identidad de Iraq, como los poderes asignados a los kurdos y el papel del islam en la sociedad. Una constitución defectuosa, dicen, podría allanar el camino para la guerra civil.
Hubo indicios hoy de que llegar a un acuerdo final sobre la constitución iraquí podría en realidad ser difícil. Líderes kurdos dijeron que estaban dispuestos a retirar su apoyo a todo artículo que no satisfaga sus preocupaciones sobre temas básicos como el futuro de la ciudad de Kirkuk étnicamente dividida.
"Si la constitución no respeta los derechos básicos del pueblo kurdo en Iraq, la región kurda votará contra el referéndum", dijo Barham Saleh, un importante político kurdo, actualmente el ministro iraquí de planificación.
Eso precipitaría a Iraq en una crisis política de la que sería muy difícil recuperarse, rompiendo la frágil coalición de kurdos y árabes, sunníes y chiíes que mantiene de momento unido al país.
La exigencia más importante de los kurdos es que la constitución incluya una fecha límite en diciembre para purgar Kirkuk de los árabes sunníes re-asentados allá por Saddam Hussein a principio de los años ochenta y el retorno de la propiedad a los kurdos expulsados de la ciudad por el antiguo régimen. La Ley de Administración Provisional de Iraq ordena que el gobierno de transición lleve a cabo la llamada "reversión de la limpieza étnica", pero no había sido implementada.
"Hemos pedido que se termine de implementar antes de las elecciones de diciembre", dijo Mahmood Uthman, un miembro kurdo del Comité Constitucional. "Si eso no queda escrito claramente, los kurdos no aceptarán la constitución".
Los kurdos también insisten en que la condición de Kurdistán como estado federal con una amplia autonomía debe ser escrita en la constitución. Los chiíes rebatieron presentando demandas de un estado federal propio, preocupando a los sunníes, que quieren un gobierno central fuerte que controle los yacimientos petrolíferos en el norte kurdo y el sur chií.
Saleh insistió en que las diferencias que separan a kurdos y árabes "no son tan duras" y expresó optimismo en que se llegue a los compromisos necesarios a tiempo. Sobre el federalismo, por ejemplo, dijo que está emergiendo una fórmula según la cual se reconocería la condición autónoma del enclave kurdo.
"Ahora el debate gira sobre lo pronto que podamos levantar unidades federales en el sur de Iraq y otros lugares", dijo. "Iraq será un estado federal; la época de un Iraq centralizado se acabó".
Admitió que la constitución, como un documento de consenso nacional, no incluye todo lo que quiere el pueblo kurdo, pero advirtió que debe incluir ciertos principios fundamentales, como el reconocimiento del federalismo, la reversión de la limpieza étnica y compartir los recursos nacionales.
Si no se aceptan las exigencias básicas de los kurdos, "no habrá acuerdo", dijo Saleh. "No se puede camuflar". Los kurdos dijeron que han descartado la posibilidad de dejar fuera del borrador temas no resueltos para ser tratados más tarde. Pero hoy, los debates no fueron más allá del nombre oficial del nuevo Iraq o el papel que debe jugar la religión en la redacción de las leyes del país. Los kurdos dicen que no aceptan referencias a la religión en el nombre del país -el bloque chií dominante quiere llamarlo República Islámica Iraquí- y tienen dudas de permitir que el islam dicte la forma del sistema jurídico del país.
"Los sunníes árabes apoyan a los chiíes en estos puntos, así que no estamos solos", dijo Uthman, agregando que existe el peligro de que las negociaciones se reducirán a un empate kurdo-árabe. Uno de los puntos en conflicto es el deseo árabe de referirse a Iraq en la constitución como parte de la "nación árabe".
"Quieren que la constitución establezca que ninguna ley podrá ser aprobada si contradice la ley islámica", dijo Uthman, "pero dijimos que lo aceptaríamos si el párrafo también dice que ninguna ley puede contradecir las libertades del individuo, los derechos de las mujeres y los derechos humanos".
Uthman se mostró cauto sobre la perspectiva de un acuerdo antes del 15 de agosto.
"No me parece tan fácil" llegar a un acuerdo para entonces, dijo Uthman. Pero enfatizó que la situación era fluida y que "todo puede cambiar" durante la reunión cumbre este viernes que reunirá a dirigentes de los principales grupos políticos de Iraq para ocuparse del empate constitucional.
"Hay presión americana sobre todos para que hagan concesiones", dijo.
La violencia sectaria continuó acentuando las tensiones políticas del país, presentando un desalentador recordatorio de la carnicería que significaría una guerra civil declarada. Hoy en Bagdad se encontraron once cuerpos, la mayoría matados a balazos -y dos decapitados. Sus identidades no eran evidentes, aunque los hombres eran de edades diversas y muchos llevaban las largas barbas de los musulmanes conservadores. La angustiada familiar de una víctima fue fotografiada sosteniendo la cabeza cercenada de un hombre, que estaba en la parte de atrás de un trailer, de acuerdo a Reuters. En otro lugar un soldado iraquí murió y seis otros fueron heridos por una bomba improvisada a 64 kilómetros al sur de Kirkuk.

3 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh