petróleo divide a iraq
[Alissa J. Rubin] La constitución demora porque chiíes y kurdos quieren controlar las riquezas de sus regiones.
Bagdad, Iraq. Es la hora de la verdad para los redactores de la constitución iraquí, y sobre todo una pregunta los ha bloqueado: si los kurdos y chiíes deberían controlar sus propias regiones y el dinero que genera el petróleo.
El domingo funcionarios de la Asamblea Nacional provisional argumentaron sobre si un aplazamiento del plazo del 15 de agosto para terminar el documento les daría más tiempo para discutir a fondo los temas difíciles.
Cuando se trata de política iraquí, la clave es el mapa. Y lo que muestra es que en el sur musulmán chií y áreas cercanas al norte kurdo hay vastos yacimientos petrolíferos de un valor de varios billones de dólares por año. En el centro, donde vive la mayoría de los árabes sunníes, sólo hay arena y matorrales.
Aunque se siguen debatiendo otros temas, entre ellos los derechos de las mujeres y el papel del islam, sólo uno podría provocar un trastorno violento: si el poder político y los ingresos del petróleo serán controlados en gran parte por un gobierno nacional centralizado o por autoridades regionales.
"Los derechos de la mujer son por supuesto muy importantes, pero ocurra lo que ocurra, no provocarán una guerra civil. Es mucho más probable que sea provocado por otras cosas... y el federalismo es de lejos el problema más difícil", dijo Joost Hilterman, director de la oficina del Grupo de Crisis Internacional en Amman, Jordania, que se ocupa de Iraq.
La lucha por el poder entre los gobiernos central y regionales han sido el motivo de algunas de las guerras modernas más sangrientas del país. Países como la antigua Yugoslavia y la Unión Soviética pelearon encarnizadamente por este problema. Estados Unidos tuvo una guerra civil por los derechos de los estados en 1861. La autonomía local se logra a veces a un terrible precio.
Los kurdos han tenido la delantera en trazar el mapa, ya que han gozado, bajo la protección de la zona de exclusión impuesta por Estados Unidos, de semi-autonomía durante el régimen de Saddam Hussein. Líderes kurdos quieren que la constitución ratifique y fortalezca la autonomía, creando un sistema federal con fuertes gobiernos regionales con derecho a una parte de los ingresos derivados regionalmente del petróleo.
La mayoría de los líderes chiíes, cuyo pueblo sufrió la brutal represión durante Hussein, dicen que es justo que ellos reciban la misma autonomía que los kurdos, de modo de poder crear una región comparable en el sur.
Los sunníes se oponen resueltamente a esos objetivos. Quieren más poder para la capital y que el dinero sea distribuido por el gobierno central. Esa es una estructura en la que ellos, como minoría, pueden ejercer algún control.
Los sunníes temen que si se establece en el sur de Iraq una autonomía como la de los kurdos, finamente el país se romperá y ellos se quedarían con muy pocos de los recursos naturales.
Funcionarios estadounidenses también se muestran incómodos con la idea de un Iraq sin un centro fuerte. Se preocupan de que debido a la oposición sunní a ese tipo de estructura, empeoraría antes que solucionaría un conflicto civil, expandiéndose gradualmente hacia países vecinos y fomentando problemas en la región. Además, la mantra estadounidense ha sido durante largo tiempo un Iraq democrático y unificado -los tres países de hecho.
"Para que la constitución juegue el papel que debería jugar para facilitar el éxito de Iraq, debe ser un pacto nacional entre todas las comunidades iraquíes", dijo Zalmay Khalilzad, el nuevo enviado norteamericano. "Es muy importante que la constitución sea producida con la participación de todos los iraquíes y que los iraquíes se vean a sí mismos en este esquema que está emergiendo... Es importante para terminar y derrotar a la resistencia".
Sin embargo, serias fracturas son evidentes.
La semana pasada se publicaron en diarios árabes dos versiones de la constitución, las que subrayaban los intereses distintos de dos grupos.
Un borrador, aceptable para muchos de los líderes chiíes del país y para algunos kurdos, presentaba una detallada sección que permitiría que las provincias se unan para formar regiones semi-autónomas. Cada una sería gobernada por una asamblea, un consejo y un presidente. El presupuesto sería financiado por una combinación de subsidios del gobierno central y una cuota no especificada de los recursos de la región, conservando en la constitución el derecho de los gobiernos locales a sus recursos naturales.
Los líderes chiíes se vieron especialmente atraídos a reconocer explícitamente en esta versión que el islam debe ser la fuente primaria de las leyes iraquíes.
Otra versión, publicada en un diario kurdo, era la constitución ideal de los kurdos, en la que toda la región se convierte en un país independiente. Daría a los gobiernos regionales amplios poderes. Bajo esta versión solo un 35 por ciento de los ingresos generados por los recursos naturales serían enviados a Bagdad.
Esa versión también requiere que los gobiernos regionales aprueben las leyes sancionadas por la Asamblea Nacional antes de que puedan entrar en vigor. Los kurdos dicen que necesitan esos poderes para mantener el carácter laico y occidental de la región -especialmente su moderno tratamiento de las mujeres.
"Los kurdos no son fundamentalistas, y están contra un gobierno islámico", dijo Nasreen Berwari, un kurdo que es ministro de las municipalidades y obras públicas. "Los kurdos deben ser cuidadosos, persistentes. Necesitan... ser libres de adoptar o no toda ley que se dicte" en el resto del país.
Un tercer borrador, escrito por grupos sunníes pero no publicado todavía, permitiría una descentralización gradual del poder. Es poco probable que cuente con el apoyo de los kurdos o de los chiíes en parte debido a que las regiones no tienen derecho a conservar los ingresos generados por los recursos naturales. Pero permitiría una significativa autonomía regional que sería implementada en cuatro años.
Una posibilidad cada vez más probable es que los redactores, reluctantes a abordar temas difíciles y a forzar un compromiso, usarán un lenguaje vago que aplazará las decisiones difíciles.
Iyad Allawi, el ex primer ministro, dijo que la autonomía regional es tan divisoria que las decisiones deberían ser aplazadas hasta después de las próximas elecciones, cuando probablemente haya más sunníes y otras minorías en la Asamblea Nacional. Algo más de la mitad de los votantes participaron en la votación de enero, y entre ellos había pocos sunníes.
"Ahora está muy claro que la unidad nacional está en peligro. La unidad nacional ni siquiera es posible en estos momentos... porque un montón de iraquíes no forman parte de la Asamblea General", dijo Allawi.
Si se aplaza la fecha de entrega, pueden enconar las animosidades y sospechas, porque nadie querría hacer compromisos. "Estos temas no van a ser más difíciles de aquí a seis meses", dijo un diplomático occidental, que habló a condición de guardar el anonimato. "Necesitan poner en papel lo que quieren y empezar a negociar".
Un problema inherente en la creación de regiones semi-autónomas es que los tres principales grupos de Iraq no se concentran nítidamente en distintas partes del país. Varias provincias tienen poblaciones mixtas, e incluso aquellas con una clara mayoría de kurdos o chiíes también cuenta con importantes minorías.
"Existe la posibilidad de que las minorías sean maltratadas en esas áreas y una enorme posibilidad de interferencia externa en esas áreas, y la posibilidad de que los partidos políticos que estarán controlando la política allá tengan vínculos con grupos extranjeros", dijo Iyad Samarrai, un miembro sunní de la comisión constitucional, refiriéndose indirectamente al temor de los sunníes de que Irán influya en los partidos políticos chiíes.
Los dos grupos que buscan crear regiones autónomas parecen inmutables ante los problemas porque los beneficios potenciales son muy atractivos.
En la provincia de Basra, donde la segunda ciudad de Iraq se asoma sobre el Delta del Tigris, los ingresos por petróleo exceden los billones por año. Como es lógico, a los funcionarios provinciales les gustaría meter mano en algo de ese dinero. Entre otras cosas, quieren reparar sus sistemas de agua, llevar electricidad a los pueblos pobres y construir hospitales, entre otras cosas.
Pero el sur tiene otras prioridades, incluyendo unir a provincias vecinas, que están ligadas a los chiíes por la fe y la cultura.
"En cuanto a las gobernaciones del sur, esta podría convertirse en una gran región. No hay límites sobre el número de provincias que se pueden unir. Es una región bastante homogénea. La región es predominantemente chií, aunque la gente debe decidir en un referéndum", dijo Hussein Shahristani, uno de los dos oradores en el parlamento y un influyente líder chií.
A diferencia de los chiíes, los kurdos necesitan extender su región para asegurarse de que los yacimientos petrolíferos más grandes queden dentro de su territorio. Están junto a, pero no encima de, las reservas en gran parte no explotados de la región de Kirkuk. Así que siguen re-diseñando los mapas para colocar a Kirkuk dentro de sus fronteras.
Otros iraquíes resienten estos esfuerzos. Pero los kurdos, que han mostrado una considerable dureza y solidaridad durante las negociaciones, dicen que, históricamente, Kirkuk era de ellos. El área está tan mezclada étnicamente hoy, dicen, sólo porque Hussein expulsó a miles de kurdos, retrazó las fronteras provinciales y pagó a árabes para que se mudaran a la región.
Abundan los informes sobre secuestros, detenciones arbitrarias e incluso asesinatos de sunníes y turcomanos, los dos grupos minoritarios del área. Pero son los kurdos, en grandes contingentes, los que han estado volviendo en la región de Kirkuk, donde viven en aldeas de tiendas, estadios y campamentos, y que tenido el mayor impacto en la demografía local.
Los kurdos lo llaman "normalización" de la población y prometen realizar, cuando termine, un referéndum sobre si los residentes quieren unirse a Kurdistán o seguir siendo parte de un Iraq árabe. Pocos dudan de que si ese referéndum se realiza, los residentes, que entonces serán en su mayoría kurdos étnicos, votarán por unirse a Kurdistán.
Para los sunníes de Iraq es difícil encontrarse en esa imagen. Su "región" tiene poco que recomendar, aunque temen que los que queden fuera de la región quedarán aislados en un Iraq en gran parte chií o kurdo.
"Si yo creyera en su buena voluntad, no me importaría que fuésemos federales, o cualquier cosa", dijo el jeque Illiam Khalaf, secretario general del Consejo del Diálogo Nacional, uno de los grupos sunníes con representantes en la comisión constitucional. "Pero estamos totalmente convencidos de que hay intentos en camino para dividir a Iraq... y hay gente en el gobierno de Iraq que está deseosa de obedecer esos llamados".
2 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. Es la hora de la verdad para los redactores de la constitución iraquí, y sobre todo una pregunta los ha bloqueado: si los kurdos y chiíes deberían controlar sus propias regiones y el dinero que genera el petróleo.El domingo funcionarios de la Asamblea Nacional provisional argumentaron sobre si un aplazamiento del plazo del 15 de agosto para terminar el documento les daría más tiempo para discutir a fondo los temas difíciles.
Cuando se trata de política iraquí, la clave es el mapa. Y lo que muestra es que en el sur musulmán chií y áreas cercanas al norte kurdo hay vastos yacimientos petrolíferos de un valor de varios billones de dólares por año. En el centro, donde vive la mayoría de los árabes sunníes, sólo hay arena y matorrales.
Aunque se siguen debatiendo otros temas, entre ellos los derechos de las mujeres y el papel del islam, sólo uno podría provocar un trastorno violento: si el poder político y los ingresos del petróleo serán controlados en gran parte por un gobierno nacional centralizado o por autoridades regionales.
"Los derechos de la mujer son por supuesto muy importantes, pero ocurra lo que ocurra, no provocarán una guerra civil. Es mucho más probable que sea provocado por otras cosas... y el federalismo es de lejos el problema más difícil", dijo Joost Hilterman, director de la oficina del Grupo de Crisis Internacional en Amman, Jordania, que se ocupa de Iraq.
La lucha por el poder entre los gobiernos central y regionales han sido el motivo de algunas de las guerras modernas más sangrientas del país. Países como la antigua Yugoslavia y la Unión Soviética pelearon encarnizadamente por este problema. Estados Unidos tuvo una guerra civil por los derechos de los estados en 1861. La autonomía local se logra a veces a un terrible precio.
Los kurdos han tenido la delantera en trazar el mapa, ya que han gozado, bajo la protección de la zona de exclusión impuesta por Estados Unidos, de semi-autonomía durante el régimen de Saddam Hussein. Líderes kurdos quieren que la constitución ratifique y fortalezca la autonomía, creando un sistema federal con fuertes gobiernos regionales con derecho a una parte de los ingresos derivados regionalmente del petróleo.
La mayoría de los líderes chiíes, cuyo pueblo sufrió la brutal represión durante Hussein, dicen que es justo que ellos reciban la misma autonomía que los kurdos, de modo de poder crear una región comparable en el sur.
Los sunníes se oponen resueltamente a esos objetivos. Quieren más poder para la capital y que el dinero sea distribuido por el gobierno central. Esa es una estructura en la que ellos, como minoría, pueden ejercer algún control.
Los sunníes temen que si se establece en el sur de Iraq una autonomía como la de los kurdos, finamente el país se romperá y ellos se quedarían con muy pocos de los recursos naturales.
Funcionarios estadounidenses también se muestran incómodos con la idea de un Iraq sin un centro fuerte. Se preocupan de que debido a la oposición sunní a ese tipo de estructura, empeoraría antes que solucionaría un conflicto civil, expandiéndose gradualmente hacia países vecinos y fomentando problemas en la región. Además, la mantra estadounidense ha sido durante largo tiempo un Iraq democrático y unificado -los tres países de hecho.
"Para que la constitución juegue el papel que debería jugar para facilitar el éxito de Iraq, debe ser un pacto nacional entre todas las comunidades iraquíes", dijo Zalmay Khalilzad, el nuevo enviado norteamericano. "Es muy importante que la constitución sea producida con la participación de todos los iraquíes y que los iraquíes se vean a sí mismos en este esquema que está emergiendo... Es importante para terminar y derrotar a la resistencia".
Sin embargo, serias fracturas son evidentes.
La semana pasada se publicaron en diarios árabes dos versiones de la constitución, las que subrayaban los intereses distintos de dos grupos.
Un borrador, aceptable para muchos de los líderes chiíes del país y para algunos kurdos, presentaba una detallada sección que permitiría que las provincias se unan para formar regiones semi-autónomas. Cada una sería gobernada por una asamblea, un consejo y un presidente. El presupuesto sería financiado por una combinación de subsidios del gobierno central y una cuota no especificada de los recursos de la región, conservando en la constitución el derecho de los gobiernos locales a sus recursos naturales.
Los líderes chiíes se vieron especialmente atraídos a reconocer explícitamente en esta versión que el islam debe ser la fuente primaria de las leyes iraquíes.
Otra versión, publicada en un diario kurdo, era la constitución ideal de los kurdos, en la que toda la región se convierte en un país independiente. Daría a los gobiernos regionales amplios poderes. Bajo esta versión solo un 35 por ciento de los ingresos generados por los recursos naturales serían enviados a Bagdad.
Esa versión también requiere que los gobiernos regionales aprueben las leyes sancionadas por la Asamblea Nacional antes de que puedan entrar en vigor. Los kurdos dicen que necesitan esos poderes para mantener el carácter laico y occidental de la región -especialmente su moderno tratamiento de las mujeres.
"Los kurdos no son fundamentalistas, y están contra un gobierno islámico", dijo Nasreen Berwari, un kurdo que es ministro de las municipalidades y obras públicas. "Los kurdos deben ser cuidadosos, persistentes. Necesitan... ser libres de adoptar o no toda ley que se dicte" en el resto del país.
Un tercer borrador, escrito por grupos sunníes pero no publicado todavía, permitiría una descentralización gradual del poder. Es poco probable que cuente con el apoyo de los kurdos o de los chiíes en parte debido a que las regiones no tienen derecho a conservar los ingresos generados por los recursos naturales. Pero permitiría una significativa autonomía regional que sería implementada en cuatro años.
Una posibilidad cada vez más probable es que los redactores, reluctantes a abordar temas difíciles y a forzar un compromiso, usarán un lenguaje vago que aplazará las decisiones difíciles.
Iyad Allawi, el ex primer ministro, dijo que la autonomía regional es tan divisoria que las decisiones deberían ser aplazadas hasta después de las próximas elecciones, cuando probablemente haya más sunníes y otras minorías en la Asamblea Nacional. Algo más de la mitad de los votantes participaron en la votación de enero, y entre ellos había pocos sunníes.
"Ahora está muy claro que la unidad nacional está en peligro. La unidad nacional ni siquiera es posible en estos momentos... porque un montón de iraquíes no forman parte de la Asamblea General", dijo Allawi.
Si se aplaza la fecha de entrega, pueden enconar las animosidades y sospechas, porque nadie querría hacer compromisos. "Estos temas no van a ser más difíciles de aquí a seis meses", dijo un diplomático occidental, que habló a condición de guardar el anonimato. "Necesitan poner en papel lo que quieren y empezar a negociar".
Un problema inherente en la creación de regiones semi-autónomas es que los tres principales grupos de Iraq no se concentran nítidamente en distintas partes del país. Varias provincias tienen poblaciones mixtas, e incluso aquellas con una clara mayoría de kurdos o chiíes también cuenta con importantes minorías.
"Existe la posibilidad de que las minorías sean maltratadas en esas áreas y una enorme posibilidad de interferencia externa en esas áreas, y la posibilidad de que los partidos políticos que estarán controlando la política allá tengan vínculos con grupos extranjeros", dijo Iyad Samarrai, un miembro sunní de la comisión constitucional, refiriéndose indirectamente al temor de los sunníes de que Irán influya en los partidos políticos chiíes.
Los dos grupos que buscan crear regiones autónomas parecen inmutables ante los problemas porque los beneficios potenciales son muy atractivos.
En la provincia de Basra, donde la segunda ciudad de Iraq se asoma sobre el Delta del Tigris, los ingresos por petróleo exceden los billones por año. Como es lógico, a los funcionarios provinciales les gustaría meter mano en algo de ese dinero. Entre otras cosas, quieren reparar sus sistemas de agua, llevar electricidad a los pueblos pobres y construir hospitales, entre otras cosas.
Pero el sur tiene otras prioridades, incluyendo unir a provincias vecinas, que están ligadas a los chiíes por la fe y la cultura.
"En cuanto a las gobernaciones del sur, esta podría convertirse en una gran región. No hay límites sobre el número de provincias que se pueden unir. Es una región bastante homogénea. La región es predominantemente chií, aunque la gente debe decidir en un referéndum", dijo Hussein Shahristani, uno de los dos oradores en el parlamento y un influyente líder chií.
A diferencia de los chiíes, los kurdos necesitan extender su región para asegurarse de que los yacimientos petrolíferos más grandes queden dentro de su territorio. Están junto a, pero no encima de, las reservas en gran parte no explotados de la región de Kirkuk. Así que siguen re-diseñando los mapas para colocar a Kirkuk dentro de sus fronteras.
Otros iraquíes resienten estos esfuerzos. Pero los kurdos, que han mostrado una considerable dureza y solidaridad durante las negociaciones, dicen que, históricamente, Kirkuk era de ellos. El área está tan mezclada étnicamente hoy, dicen, sólo porque Hussein expulsó a miles de kurdos, retrazó las fronteras provinciales y pagó a árabes para que se mudaran a la región.
Abundan los informes sobre secuestros, detenciones arbitrarias e incluso asesinatos de sunníes y turcomanos, los dos grupos minoritarios del área. Pero son los kurdos, en grandes contingentes, los que han estado volviendo en la región de Kirkuk, donde viven en aldeas de tiendas, estadios y campamentos, y que tenido el mayor impacto en la demografía local.
Los kurdos lo llaman "normalización" de la población y prometen realizar, cuando termine, un referéndum sobre si los residentes quieren unirse a Kurdistán o seguir siendo parte de un Iraq árabe. Pocos dudan de que si ese referéndum se realiza, los residentes, que entonces serán en su mayoría kurdos étnicos, votarán por unirse a Kurdistán.
Para los sunníes de Iraq es difícil encontrarse en esa imagen. Su "región" tiene poco que recomendar, aunque temen que los que queden fuera de la región quedarán aislados en un Iraq en gran parte chií o kurdo.
"Si yo creyera en su buena voluntad, no me importaría que fuésemos federales, o cualquier cosa", dijo el jeque Illiam Khalaf, secretario general del Consejo del Diálogo Nacional, uno de los grupos sunníes con representantes en la comisión constitucional. "Pero estamos totalmente convencidos de que hay intentos en camino para dividir a Iraq... y hay gente en el gobierno de Iraq que está deseosa de obedecer esos llamados".
2 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
rebeldes huyen con vecinos
[John Hendren] Las tropas norteamericanas han desalojado a los militantes de un santuario cerca de la frontera siria, pero también huyó la mayoría de sus vecinos.
Rawah, Iraq. En las desiertas calles de este polvoriento pueblo, los iraquíes dicen que el ejército norteamericano ha expulsado a los combatientes extranjeros que durante dos semanas se enfrentaron en esporádicas batallas a los estadounidenses.
También se fueron casi todos los 20.000 habitantes. Las ovejas pastando de los matorrales en las afueras del pueblo son más numerosas que los vecinos.
En las últimas dos semanas, tres de cada cuatro residentes han huido del pueblo, que los estrategas militares dicen que era un refugio de la resistencia. Desde entonces han vuelto unos pocos, pero muchos más han buscado refugio temporal con amigos y familiares en el pueblo de Anah, al otro lado del río Eúfrates.
"La situación actual no es buena. Un montón de gente está viviendo en aldeas cercanas", dijo Ibrahim Kassam, vecino de Faluya, que pasó por un puesto de control norteamericano en el puente para atender la pequeña tienda que posee aquí. "Había algunos combatientes extranjeros, pero desde que llegaron los americanos ya no se les ve".
Desde su llegada a mediados de julio, el 2º Escuadrón de la Segunda División de Infantería del 14º Regimiento de Caballería ha derrotado a los insurgentes aquí y se dispersarán para sellar la frontera con Siria, dijo el teniente coronel Mark Davis, el jefe de la unidad.
Estrategas norteamericanos dicen que los insurgentes dirigidos por el militante jordano Abu Musab Zarqawi ha usado este pueblo y una ruta de contrabando a lo largo del Eúfrates para adiestrar y transportar a combatientes extranjeros, armas y explosivos, hacia Bagdad al sudeste y a Mosul, al norte.
Bajo un plan ordenado por el general George W. Casey, el comandante militar norteamericano en Iraq, las unidades americanas están tratando de hacerse con el control de la poco custodiada frontera con Siria.
Habiendo luchado por el control de Rawah, el Equipo de Combate de la Brigada Stryker espera ahora avanzar hacia el oeste hacia la frontera y, por primera vez, controlar un amplio tramo de territorio al norte del Eúfrates que ha eludido a la coalición norteamericana durante más de dos años.
El jueves y viernes, los soldados allanaron cada una de las 3.000 a 5.000 viviendas del pueblo, capturando a sospechosos y un botín de armas, incluyendo minas, granadas, morteros, materiales para fabricar bombas, rifles de francotiradores y proyectiles.
"Desde entonces, no han habido ataques del enemigo, ni explosiones ni nadie nos ha disparado", dijo Davis.
El pueblo está ahora tranquilo, pero eso no significa que sea amistoso. En la pared exterior de una escuela, una pintada con aerosol en árabe dice desafiantemente: "¡Viva el pueblo de Faluya!" -un antiguo bastión insurgentes destruido por tropas norteamericanas e iraquíes en noviembre.
Davis reconoció que la mayoría de los iraquíes habían dejado el pueblo, pero dijo que no lo habían hecho por orden de las tropas norteamericanas.
Aparentemente los insurgentes mantuvieron de rehén al pueblo, dijeron oficiales norteamericanos. No había policía, el ayuntamiento no se reunía, había escuelas sin niños ni maestros.
Un solitario camión de bomberos y una ambulancia era todo lo que quedaba de la infraestructura del gobierno, y sus empleados se ocupaban más de su reparación de que otra cosa.
"Era un gobierno con piloto automático, con una fuerte influencia de Al Qaeda en Iraq", dijo, refiriéndose a la organización de Zarqawi.
Momentos después un imán de gafas y barba canosa se acercó a ofrecer su apoyo, diciendo que había instado a los pocos vecinos que quedaban a que cooperaran.
"Ahora necesitamos paz. Los guerrilleros están todos muertos o se han marchado", dijo el imán. "Yo soy una autoridad religiosa, y he pedido a la gente de la ciudad que sean honestos y ayuden a vuestras fuerzas aquí".
Las calles de Rawah están salpicadas de cráteres dejados por bombas improvisadas y coches-bomba con que se ha atacado a los norteamericanos. A menos de un kilómetro de la base americana en las afueras del pueblo se encuentra el lugar donde explotó una bomba improvisada cerca del vehículo de combate de Davis.La explosión fue seguida de una ronda de granadas y fuego de ametralladoras pesadas, dijo Davis.
"Eso nos dijo que el enemigo no estaba contento con que estuviéramos aquí", dijo.
En los días siguientes los soldados debieron hacer frente a cuatro atentados suicidas con coche-bomba, dos bombas con coches no tripulados, fuego de mortero, 11 bombas improvisadas y 6 ataques con armas livianas.
Algunos de los insurgentes fueron osados, aunque dominados. El 19 de julio un pistolero abrió el fuego desde una bien mantenida casa de ladrillos de dos pisos con vistas al estratégico puente. Los soldados norteamericanos retornaron el fuego, matando a dos hombres. Un allanamiento del edificio y de un coche cercano descubrió explosivos, armas y municiones, dijo Davis.
Cerca del puente del Eúfrates hay un nuevo parche negro que cubre el sitio donde estalló una bomba.
En la base del puente está el frontis derrumbado de la casa de bloques de cemento que estaba tan abarrotada de armas y explosivos que los hombres de Davis optaron por hacer volar el lugar antes que remover las armas.
Ahora el ejército está animando a los vecinos a Rawah a volver, elevando los retornos de uno de cada cuatro hace una semana, a uno de cada tres ahora, dijo Davis.
Aparentemente, los guerrilleros se han ido, pero no base no se moverá.
Cuando los soldados de Davis vuelvan a sus casas en Ft. Lewis, Washington, en dos meses, otra unidad americana ocupará sus posiciones. Finalmente, dijo, la base será ocupada por tropas iraquíes que están ahora estacionadas en una planta de tratamiento de aguas no terminada.
Hasta entonces, dijo Davis, sus soldados seguirán a los insurgentes. "Creemos que desde que llegamos por el norte del río, un montón de actividades se han trasladado hacia el sur", dijo.
1 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Rawah, Iraq. En las desiertas calles de este polvoriento pueblo, los iraquíes dicen que el ejército norteamericano ha expulsado a los combatientes extranjeros que durante dos semanas se enfrentaron en esporádicas batallas a los estadounidenses.También se fueron casi todos los 20.000 habitantes. Las ovejas pastando de los matorrales en las afueras del pueblo son más numerosas que los vecinos.
En las últimas dos semanas, tres de cada cuatro residentes han huido del pueblo, que los estrategas militares dicen que era un refugio de la resistencia. Desde entonces han vuelto unos pocos, pero muchos más han buscado refugio temporal con amigos y familiares en el pueblo de Anah, al otro lado del río Eúfrates.
"La situación actual no es buena. Un montón de gente está viviendo en aldeas cercanas", dijo Ibrahim Kassam, vecino de Faluya, que pasó por un puesto de control norteamericano en el puente para atender la pequeña tienda que posee aquí. "Había algunos combatientes extranjeros, pero desde que llegaron los americanos ya no se les ve".
Desde su llegada a mediados de julio, el 2º Escuadrón de la Segunda División de Infantería del 14º Regimiento de Caballería ha derrotado a los insurgentes aquí y se dispersarán para sellar la frontera con Siria, dijo el teniente coronel Mark Davis, el jefe de la unidad.
Estrategas norteamericanos dicen que los insurgentes dirigidos por el militante jordano Abu Musab Zarqawi ha usado este pueblo y una ruta de contrabando a lo largo del Eúfrates para adiestrar y transportar a combatientes extranjeros, armas y explosivos, hacia Bagdad al sudeste y a Mosul, al norte.
Bajo un plan ordenado por el general George W. Casey, el comandante militar norteamericano en Iraq, las unidades americanas están tratando de hacerse con el control de la poco custodiada frontera con Siria.
Habiendo luchado por el control de Rawah, el Equipo de Combate de la Brigada Stryker espera ahora avanzar hacia el oeste hacia la frontera y, por primera vez, controlar un amplio tramo de territorio al norte del Eúfrates que ha eludido a la coalición norteamericana durante más de dos años.
El jueves y viernes, los soldados allanaron cada una de las 3.000 a 5.000 viviendas del pueblo, capturando a sospechosos y un botín de armas, incluyendo minas, granadas, morteros, materiales para fabricar bombas, rifles de francotiradores y proyectiles.
"Desde entonces, no han habido ataques del enemigo, ni explosiones ni nadie nos ha disparado", dijo Davis.
El pueblo está ahora tranquilo, pero eso no significa que sea amistoso. En la pared exterior de una escuela, una pintada con aerosol en árabe dice desafiantemente: "¡Viva el pueblo de Faluya!" -un antiguo bastión insurgentes destruido por tropas norteamericanas e iraquíes en noviembre.
Davis reconoció que la mayoría de los iraquíes habían dejado el pueblo, pero dijo que no lo habían hecho por orden de las tropas norteamericanas.
Aparentemente los insurgentes mantuvieron de rehén al pueblo, dijeron oficiales norteamericanos. No había policía, el ayuntamiento no se reunía, había escuelas sin niños ni maestros.
Un solitario camión de bomberos y una ambulancia era todo lo que quedaba de la infraestructura del gobierno, y sus empleados se ocupaban más de su reparación de que otra cosa.
"Era un gobierno con piloto automático, con una fuerte influencia de Al Qaeda en Iraq", dijo, refiriéndose a la organización de Zarqawi.
Momentos después un imán de gafas y barba canosa se acercó a ofrecer su apoyo, diciendo que había instado a los pocos vecinos que quedaban a que cooperaran.
"Ahora necesitamos paz. Los guerrilleros están todos muertos o se han marchado", dijo el imán. "Yo soy una autoridad religiosa, y he pedido a la gente de la ciudad que sean honestos y ayuden a vuestras fuerzas aquí".
Las calles de Rawah están salpicadas de cráteres dejados por bombas improvisadas y coches-bomba con que se ha atacado a los norteamericanos. A menos de un kilómetro de la base americana en las afueras del pueblo se encuentra el lugar donde explotó una bomba improvisada cerca del vehículo de combate de Davis.La explosión fue seguida de una ronda de granadas y fuego de ametralladoras pesadas, dijo Davis.
"Eso nos dijo que el enemigo no estaba contento con que estuviéramos aquí", dijo.
En los días siguientes los soldados debieron hacer frente a cuatro atentados suicidas con coche-bomba, dos bombas con coches no tripulados, fuego de mortero, 11 bombas improvisadas y 6 ataques con armas livianas.
Algunos de los insurgentes fueron osados, aunque dominados. El 19 de julio un pistolero abrió el fuego desde una bien mantenida casa de ladrillos de dos pisos con vistas al estratégico puente. Los soldados norteamericanos retornaron el fuego, matando a dos hombres. Un allanamiento del edificio y de un coche cercano descubrió explosivos, armas y municiones, dijo Davis.
Cerca del puente del Eúfrates hay un nuevo parche negro que cubre el sitio donde estalló una bomba.
En la base del puente está el frontis derrumbado de la casa de bloques de cemento que estaba tan abarrotada de armas y explosivos que los hombres de Davis optaron por hacer volar el lugar antes que remover las armas.
Ahora el ejército está animando a los vecinos a Rawah a volver, elevando los retornos de uno de cada cuatro hace una semana, a uno de cada tres ahora, dijo Davis.
Aparentemente, los guerrilleros se han ido, pero no base no se moverá.
Cuando los soldados de Davis vuelvan a sus casas en Ft. Lewis, Washington, en dos meses, otra unidad americana ocupará sus posiciones. Finalmente, dijo, la base será ocupada por tropas iraquíes que están ahora estacionadas en una planta de tratamiento de aguas no terminada.
Hasta entonces, dijo Davis, sus soldados seguirán a los insurgentes. "Creemos que desde que llegamos por el norte del río, un montón de actividades se han trasladado hacia el sur", dijo.
1 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
mercenarios en iraq
[Sonni Efron] Crecientes preocupaciones por extranjeros que toman los trabajos de riesgo en Iraq.
Washington, Estados Unidos. Se ofrecen: más de mil ex soldados y agentes de policía colombianos adiestrados por Estados Unidos. Con experiencia de combate en la lucha contra los insurgentes y disponibles inmediatamente para el servicio en Iraq.
Este sorprendente anuncio apareció hace poco en un sitio de empleos en la red en Iraq, publicado por un empresario estadounidense con la esperanza de proporcionar fuerzas de seguridad a contratistas norteamericanos en Iraq y otros lugares.
Si son contratados, los colombianos se unirían a una creciente población de fuerzas militares privadas fuertemente armadas que trabajan en Iraq y otros lugares candentes del planeta. También se unirían a un creciente cuerpo de trabajadores del mundo en desarrollo que buscan los salarios más altos que ofrecen los trabajos peligrosos, en lo que algunos críticos dicen es el inquietante resultado de los intentos de Estados Unidos de "encargar" sus operaciones en Iraq y otros países.
En una entrevista telefónica desde Colombia, el empresario Jeffrey Shippy dijo que vio un auge global en la demanda de su "ejército privado", y una lucrativa oportunidad comercial en el reclutamiento de colombianos.
Shippy, que trabajaba para la DynCorps International, un importante contratista de seguridad norteamericano, dijo que los colombianos están dispuestos a trabajar por 2.500 a 5.000 dólares al mes -la mitad de los 10.000 dólares que ganan los estadounidenses.
Pero donde Shippy ve una oportunidad, otros ven problemas.
El diputado Jan Schakowsky, demócrata de Illinois, se preocupa de que los contratistas estén contratando a miles de empobrecidos ex militares, sin ningún escrutinio público, sin rendición de responsabilidades y enormes costes que son ocultados a los contribuyentes.
Estados Unidos ha gastado desde 2000 más de 140 billones de dólares desde en Plan Colombia, un programa antiterrorista y antidroga que incluye el adiestramiento y soporte de la policía y militares colombianos. El mes pasado, el congreso avanzó hacia la aprobación de 734.5 millones de dólares adicionales en ayuda a la región andina en 2006, la mayor parte para Colombia.
"Estamos adiestrando a nacionales extranjeros... que luego se retiran y se ofrecen a compañías privadas, que les pagan tres o cuatro veces más de lo que pagamos a nuestros soldados", dijo Schakowsky.
"Son los contribuyentes estadounidenses los que pagan a esos soldados colombianos", dijo. "Cuando se retiran por trabajos más lucrativos, quizás con un contratista militar norteamericano... se llevan ese adiestramiento con ellos. Así que estamos pagamos a otro para que lo reemplace. Y luego pagamos la cuenta a los contratistas militares norteamericanos".
Se calcula que 20.000 iraquíes y unos 6.000 no iraquíes trabajan en compañías de seguridad privadas en Iraq, dijo Dough Brooks, presidente de la Asociación Internacional de Operaciones de Paz, un grupo comercial que representa a la floreciente industria.
Las cuentas de la seguridad llegan al 25 por ciento de los costes de reconstrucción de Iraq, consumiendo una parte substancial del paquete de reconstrucción de 18. 4 billones de dólares financiado por Estados Unidos.
Fijianos, ucranianos, sudafricanos, nepaleses y serbios están supuestamente trabajando en Iraq. Peter W. Singer, de la Brookings Institution, autor de un libro sobre la industria militar privada, dijo que veteranos de los conflictos latinoamericanos, entre ellos guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses, también han aparecido por Iraq.
"Lo que hemos hecho en Iraq es reunir una verdadera coalición de las cuentas'", dijo Singer, burlándose la descripción del presidente Bush de la alianza de países dirigidos por Estados Unidos, con presencia de tropas en Iraq, como una "coalición de la buena voluntad".
No hay cifras fiables sobre el número de guardias de Colombia u otros países. De acuerdo a Shippy, expertos militares privados y boletines de prensa, Blackwater USA, con sede en Carolina del Norte, ha enviado a 120 colombianos a Iraq. Además, la empresa informó haber contratado a 122 chilenos.
Los informes son difíciles de verificar debido a que muchas empresas grandes, incluyendo a la DynCorp, que tiene su sede en Tejas y opera en 40 países, prohíben hablar con la prensa. Gary Jackson, presidente de Blackwater USA, dijo que no tenía nada que decir.
Shippy, un veterano de la Fuerza Aérea cuyo trabajo para contratistas militares privados ha incluido temporadas en Arabia Saudí, Ecuador e Iraq, elogió las virtudes de los colombianos.
"Estas tropas han estado luchando contra los terroristas en los últimos 41 años", escribió en su página de empleos en la red. "Estas tropas han sido adiestradas por los SEALs de la Marina de Estados Unidos y por la DEA [Drug Enforcement Administration] para realizar operaciones contra los insurgentes y contra las drogas en las selvas y ríos de Colombia".
Los colombianos se unirán a la lucrativa industria militar privada en Iraq incluso en momentos en que la guerra financiada por Estados Unidos contra los traficantes de drogas continúa ardiendo en su patria. Los expertos se dividen en cuanto a los efectos que pueda tener esto para los intereses nacionales estadounidenses.
"No es necesariamente contraproducente, pero no es lo óptimo", dijo Singer.
El reclutamiento de colombianos muestra que aunque "todavía hay una demanda local" de servicios militares de alta calidad en Colombia, "la demanda global es mucho mayor", dijo.
Dos expertos en las fuerzas armadas colombianas dijeron que oficiales altamente adiestrados estaban retirándose constantemente de las fuerzas armadas debido a los bajos salarios y al extendido desempleo en la afligida economía del país.
No hay hemorragia de personal en el ejército colombiano de 200.000 hombres, que depende fuertemente del servicio militar obligatorio y un abundante suministro de voluntarios, dijo Thomas A. Marks, especialista en las fuerzas armadas del país.
Los colombianos que han terminado su servicio militar tienen derecho a buscar empleos mejor pagados en el sector privado cuando terminan su período de servicio, lo mismo que los soldados norteamericanos, dijo.
"¿Dónde está lo malo de usar en Iraq sus habilidades y su conocimiento?", preguntó David Spencer, un asesor en seguridad de Washington que ha pasado nueve años trabajando en Colombia.
"Es bueno para el colombiano, porque gana más dinero del que ganaría en Colombia, y es bueno para el contratista norteamericano porque tiene que pagar menos de lo que le pagaría a un norteamericano".
Colombia no tiene leyes que impidan que sus ciudadanos trabajen en Iraq, en contraste con intentos en Nepal y Filipinas de prohibir o regular ese tipo de trabajo, después de que nacionales de esos países fueron matados o secuestrados en Iraq.
Sanho Tree, especialista en América Latina en el Instituto de Estudios de Política Exterior [Institute for Policy Studies], de Washington, que descubrió la oferta de trabajo de Shippy, dijo que la disponibilidad de trabajos bien pagados en el sector de la seguridad privada podría privar de talentos a los militares colombianos, como ha ocurrido con los militares estadounidenses.
Además, observó, no hay modo de garantizar la lealtad ni siquiera de las tropas adiestradas por Estados Unidos una vez que empiezan a trabajar a compañías privadas.
"Uno de los problemas realmente urgentes aquí es que esta gente es libre de hacer lo que quieran -no sólo trabajar en el marco de objetivos estadounidenses en Iraq, sino también trabajar para los tipos malos', dijo Tree.
Shippy dijo que había iniciado su negocio hace sólo tres meses y todavía no había logrado un contrato para los colombianos.
Dijo que se interesaba solamente en el reclutamiento de colombianos que hayan sido investigados completamente en cuanto a problemas criminales o derechos humanos, para trabajar para compañías con contratos oficiales norteamericanos.
Shippy dijo que un viaje a Bagdad lo había convencido de que había muchas oportunidades.
"Ahora el ministerio de Asuntos Exteriores está muy interesado en ahorrar dinero destinado a la seguridad", dijo Shippy. "Porque están haciendo descender los precios, estamos buscando a gente del Tercer Mundo para ocupar esas posiciones".
Pero el parlamentario Schkowsky argumentó que las fuerzas armadas colombianas tenían una pobre reputación en derechos humanos, y cuestionó lo completamente que se haya chequeado a las tropas colombianas que salen hacia Iraq, dado que muchos de los violadores de derechos humanos no han sido procesados por las autoridades colombianas.
Algunos demócratas en el congreso y otros críticos dicen que el aumento de los contratos de militares privados plantea importantes preguntas éticas y económicas -y que las leyes que regulan esas transacciones deben ser aplicadas.Schakowsky, que ha sido un permanente crítico de los contratistas militares privados, dijo que había pedido repetidas veces copias de los contratos del ministerio de Defensa con las firmas militares privadas, pero "hay que pelear con uñas y dientes por ellos".
Dijo que pensaba escribirle al ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, pidiéndole detalles sobre las compañías privadas que emplean en Iraq a veteranos del Plan Colombia.
"Nuestra relación con esos contratistas, la cantidad de dinero que les hemos pagado, va a ser una de las grandes historias de esta guerra", dijo Schakowsky.
"Es todo muy turbio, y el congreso ciertamente no ha desplegado demasiado celo".
Después del espantoso asesinato de cuatro guardias de Blackwater el año pasado en Faluya, el diputado David E. Prince (demócrata de Carolina del Norte) propuso leyes que exigirán de las firmas militares privadas que trabajan bajo contrato federal que revelen sus sistemas de pago, beneficios, seguros y bajas.
El proyecto murió, pero Price lo volverá a intentar este año.
No está claro qué responsabilidad legal tiene Estados Unidos y otros gobiernos extranjeros sobre nacionales extranjeros que son matados, heridos o secuestrados mientras trabajan para contratistas norteamericanos en Iraq, o sobre los iraquíes a los causan daños.
En mayo el senador Patrick J. Leahy (demócrata de Vermont) pidió a la ministro de Asuntos Exteriores Condoleezza Rice para proporcionar más información sobre la autoridad de las compañías privadas que trabajan con contratos norteamericanos en Iraq.
"¿Cuáles son las reglas que regulan el uso de fuerza letal por guardias de seguridad privados?", preguntó Leahy.
"¿Qué pasa cuando un guardia de seguridad privada pagado por el ministerio de Asuntos Exteriores, desplegado en el extranjero, atropella a alguien con un vehículo, mata a un inocente o de otro modo causa perjuicios durante y fuera del trabajo? ¿Quién es responsable?¿Ellos o nosotros?"
Rice prometió proporcionar esa información, pero el despacho de Leahy dijo este mes que no había recibido ninguna respuesta.
31 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. Se ofrecen: más de mil ex soldados y agentes de policía colombianos adiestrados por Estados Unidos. Con experiencia de combate en la lucha contra los insurgentes y disponibles inmediatamente para el servicio en Iraq.Este sorprendente anuncio apareció hace poco en un sitio de empleos en la red en Iraq, publicado por un empresario estadounidense con la esperanza de proporcionar fuerzas de seguridad a contratistas norteamericanos en Iraq y otros lugares.
Si son contratados, los colombianos se unirían a una creciente población de fuerzas militares privadas fuertemente armadas que trabajan en Iraq y otros lugares candentes del planeta. También se unirían a un creciente cuerpo de trabajadores del mundo en desarrollo que buscan los salarios más altos que ofrecen los trabajos peligrosos, en lo que algunos críticos dicen es el inquietante resultado de los intentos de Estados Unidos de "encargar" sus operaciones en Iraq y otros países.
En una entrevista telefónica desde Colombia, el empresario Jeffrey Shippy dijo que vio un auge global en la demanda de su "ejército privado", y una lucrativa oportunidad comercial en el reclutamiento de colombianos.
Shippy, que trabajaba para la DynCorps International, un importante contratista de seguridad norteamericano, dijo que los colombianos están dispuestos a trabajar por 2.500 a 5.000 dólares al mes -la mitad de los 10.000 dólares que ganan los estadounidenses.
Pero donde Shippy ve una oportunidad, otros ven problemas.
El diputado Jan Schakowsky, demócrata de Illinois, se preocupa de que los contratistas estén contratando a miles de empobrecidos ex militares, sin ningún escrutinio público, sin rendición de responsabilidades y enormes costes que son ocultados a los contribuyentes.
Estados Unidos ha gastado desde 2000 más de 140 billones de dólares desde en Plan Colombia, un programa antiterrorista y antidroga que incluye el adiestramiento y soporte de la policía y militares colombianos. El mes pasado, el congreso avanzó hacia la aprobación de 734.5 millones de dólares adicionales en ayuda a la región andina en 2006, la mayor parte para Colombia.
"Estamos adiestrando a nacionales extranjeros... que luego se retiran y se ofrecen a compañías privadas, que les pagan tres o cuatro veces más de lo que pagamos a nuestros soldados", dijo Schakowsky.
"Son los contribuyentes estadounidenses los que pagan a esos soldados colombianos", dijo. "Cuando se retiran por trabajos más lucrativos, quizás con un contratista militar norteamericano... se llevan ese adiestramiento con ellos. Así que estamos pagamos a otro para que lo reemplace. Y luego pagamos la cuenta a los contratistas militares norteamericanos".
Se calcula que 20.000 iraquíes y unos 6.000 no iraquíes trabajan en compañías de seguridad privadas en Iraq, dijo Dough Brooks, presidente de la Asociación Internacional de Operaciones de Paz, un grupo comercial que representa a la floreciente industria.
Las cuentas de la seguridad llegan al 25 por ciento de los costes de reconstrucción de Iraq, consumiendo una parte substancial del paquete de reconstrucción de 18. 4 billones de dólares financiado por Estados Unidos.
Fijianos, ucranianos, sudafricanos, nepaleses y serbios están supuestamente trabajando en Iraq. Peter W. Singer, de la Brookings Institution, autor de un libro sobre la industria militar privada, dijo que veteranos de los conflictos latinoamericanos, entre ellos guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses, también han aparecido por Iraq.
"Lo que hemos hecho en Iraq es reunir una verdadera coalición de las cuentas'", dijo Singer, burlándose la descripción del presidente Bush de la alianza de países dirigidos por Estados Unidos, con presencia de tropas en Iraq, como una "coalición de la buena voluntad".
No hay cifras fiables sobre el número de guardias de Colombia u otros países. De acuerdo a Shippy, expertos militares privados y boletines de prensa, Blackwater USA, con sede en Carolina del Norte, ha enviado a 120 colombianos a Iraq. Además, la empresa informó haber contratado a 122 chilenos.
Los informes son difíciles de verificar debido a que muchas empresas grandes, incluyendo a la DynCorp, que tiene su sede en Tejas y opera en 40 países, prohíben hablar con la prensa. Gary Jackson, presidente de Blackwater USA, dijo que no tenía nada que decir.
Shippy, un veterano de la Fuerza Aérea cuyo trabajo para contratistas militares privados ha incluido temporadas en Arabia Saudí, Ecuador e Iraq, elogió las virtudes de los colombianos.
"Estas tropas han estado luchando contra los terroristas en los últimos 41 años", escribió en su página de empleos en la red. "Estas tropas han sido adiestradas por los SEALs de la Marina de Estados Unidos y por la DEA [Drug Enforcement Administration] para realizar operaciones contra los insurgentes y contra las drogas en las selvas y ríos de Colombia".
Los colombianos se unirán a la lucrativa industria militar privada en Iraq incluso en momentos en que la guerra financiada por Estados Unidos contra los traficantes de drogas continúa ardiendo en su patria. Los expertos se dividen en cuanto a los efectos que pueda tener esto para los intereses nacionales estadounidenses.
"No es necesariamente contraproducente, pero no es lo óptimo", dijo Singer.
El reclutamiento de colombianos muestra que aunque "todavía hay una demanda local" de servicios militares de alta calidad en Colombia, "la demanda global es mucho mayor", dijo.
Dos expertos en las fuerzas armadas colombianas dijeron que oficiales altamente adiestrados estaban retirándose constantemente de las fuerzas armadas debido a los bajos salarios y al extendido desempleo en la afligida economía del país.
No hay hemorragia de personal en el ejército colombiano de 200.000 hombres, que depende fuertemente del servicio militar obligatorio y un abundante suministro de voluntarios, dijo Thomas A. Marks, especialista en las fuerzas armadas del país.
Los colombianos que han terminado su servicio militar tienen derecho a buscar empleos mejor pagados en el sector privado cuando terminan su período de servicio, lo mismo que los soldados norteamericanos, dijo.
"¿Dónde está lo malo de usar en Iraq sus habilidades y su conocimiento?", preguntó David Spencer, un asesor en seguridad de Washington que ha pasado nueve años trabajando en Colombia.
"Es bueno para el colombiano, porque gana más dinero del que ganaría en Colombia, y es bueno para el contratista norteamericano porque tiene que pagar menos de lo que le pagaría a un norteamericano".
Colombia no tiene leyes que impidan que sus ciudadanos trabajen en Iraq, en contraste con intentos en Nepal y Filipinas de prohibir o regular ese tipo de trabajo, después de que nacionales de esos países fueron matados o secuestrados en Iraq.
Sanho Tree, especialista en América Latina en el Instituto de Estudios de Política Exterior [Institute for Policy Studies], de Washington, que descubrió la oferta de trabajo de Shippy, dijo que la disponibilidad de trabajos bien pagados en el sector de la seguridad privada podría privar de talentos a los militares colombianos, como ha ocurrido con los militares estadounidenses.
Además, observó, no hay modo de garantizar la lealtad ni siquiera de las tropas adiestradas por Estados Unidos una vez que empiezan a trabajar a compañías privadas.
"Uno de los problemas realmente urgentes aquí es que esta gente es libre de hacer lo que quieran -no sólo trabajar en el marco de objetivos estadounidenses en Iraq, sino también trabajar para los tipos malos', dijo Tree.
Shippy dijo que había iniciado su negocio hace sólo tres meses y todavía no había logrado un contrato para los colombianos.
Dijo que se interesaba solamente en el reclutamiento de colombianos que hayan sido investigados completamente en cuanto a problemas criminales o derechos humanos, para trabajar para compañías con contratos oficiales norteamericanos.
Shippy dijo que un viaje a Bagdad lo había convencido de que había muchas oportunidades.
"Ahora el ministerio de Asuntos Exteriores está muy interesado en ahorrar dinero destinado a la seguridad", dijo Shippy. "Porque están haciendo descender los precios, estamos buscando a gente del Tercer Mundo para ocupar esas posiciones".
Pero el parlamentario Schkowsky argumentó que las fuerzas armadas colombianas tenían una pobre reputación en derechos humanos, y cuestionó lo completamente que se haya chequeado a las tropas colombianas que salen hacia Iraq, dado que muchos de los violadores de derechos humanos no han sido procesados por las autoridades colombianas.
Algunos demócratas en el congreso y otros críticos dicen que el aumento de los contratos de militares privados plantea importantes preguntas éticas y económicas -y que las leyes que regulan esas transacciones deben ser aplicadas.Schakowsky, que ha sido un permanente crítico de los contratistas militares privados, dijo que había pedido repetidas veces copias de los contratos del ministerio de Defensa con las firmas militares privadas, pero "hay que pelear con uñas y dientes por ellos".
Dijo que pensaba escribirle al ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, pidiéndole detalles sobre las compañías privadas que emplean en Iraq a veteranos del Plan Colombia.
"Nuestra relación con esos contratistas, la cantidad de dinero que les hemos pagado, va a ser una de las grandes historias de esta guerra", dijo Schakowsky.
"Es todo muy turbio, y el congreso ciertamente no ha desplegado demasiado celo".
Después del espantoso asesinato de cuatro guardias de Blackwater el año pasado en Faluya, el diputado David E. Prince (demócrata de Carolina del Norte) propuso leyes que exigirán de las firmas militares privadas que trabajan bajo contrato federal que revelen sus sistemas de pago, beneficios, seguros y bajas.
El proyecto murió, pero Price lo volverá a intentar este año.
No está claro qué responsabilidad legal tiene Estados Unidos y otros gobiernos extranjeros sobre nacionales extranjeros que son matados, heridos o secuestrados mientras trabajan para contratistas norteamericanos en Iraq, o sobre los iraquíes a los causan daños.
En mayo el senador Patrick J. Leahy (demócrata de Vermont) pidió a la ministro de Asuntos Exteriores Condoleezza Rice para proporcionar más información sobre la autoridad de las compañías privadas que trabajan con contratos norteamericanos en Iraq.
"¿Cuáles son las reglas que regulan el uso de fuerza letal por guardias de seguridad privados?", preguntó Leahy.
"¿Qué pasa cuando un guardia de seguridad privada pagado por el ministerio de Asuntos Exteriores, desplegado en el extranjero, atropella a alguien con un vehículo, mata a un inocente o de otro modo causa perjuicios durante y fuera del trabajo? ¿Quién es responsable?¿Ellos o nosotros?"
Rice prometió proporcionar esa información, pero el despacho de Leahy dijo este mes que no había recibido ninguna respuesta.
31 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
tiros al corazón en iraq
[Richard C. Paddock] Civiles inocentes, incluyendo a gente que es considerada crucial para la construcción de la democracia, son cada vez más víctimas de las tropas estadounidenses.
Bagdad, Iraq. Tres hombres en un sedán sin matrícula paró cerca del cuartel general de la unidad de delitos graves de la policía nacional. Los dos pasajeros, con los tradicionales camisones árabes dishdasha, bajaron del coche.
Al mismo tiempo apareció, saliendo de un pase subterráneo, un convoy militar norteamericano. Aparentemente, creyendo que los hombres estaban montando una emboscada, los americanos dispararon, matando a un pasajero e hiriendo al otro. El chofer del sedán fue impactado en la cabeza por dos fragmentos de bala.
Los soldados no se detuvieron.
Este tipo de tiroteo está lejos de ser raro en Bagdad, pero el chofer del coche no era una baja corriente. Era el general de brigada de la policía iraquí, Majeed Farraji, jefe de la unidad de delitos graves. Sus pasajeros eran autoestopistas desarmados a los que había acercado a su trabajo.
"Nos dispararon porque los americanos son despiadados", dijo el general desde su lecho en el hospital horas después del tiroteo del 6 de julio, con su cabeza envuelta en una venda blanca. "Nadie los castiga ni acusa".
Indignado por el creciente número de civiles desarmados matados por tropas americanas en las últimas semanas, el gobierno iraquí ha criticado los tiroteos y llamado a las tropas norteamericanas a mostrar mayor cuidado.
Funcionarios norteamericanos se han negado repetidas veces a revelar el número de civiles matados en incidentes de este tipo. La policía en Bagdad dice que han recibido informes de que soldados norteamericanos han matado a 33 civiles desarmados y 45 heridos entre el 1 de mayo y el 12 de julio -un promedio de casi un muerto cada dos días. Eso no incluye los incidentes que han ocurrido en otros lugares del país o que no han sido reportados a la policía.
El persistente tiroteo de civiles está nutriendo una creciente aversión a Estados Unidos y socava los esfuerzos de convencer al público de que los soldados americanos están aquí para ayudar. Las víctimas incluyen a médicos, periodistas, un profesor -el tipo de gente con la que Estados Unidos cuenta para construir una sociedad abierta y democrática.
"Por supuesto, los tiroteos aumentarán el apoyo de la población a la oposición", dijo Farraji, 49, que fue nombrado general de policía con la aprobación de Estados Unidos. "El odio hacia los americanos ha aumentado. Yo mismo los odio".
Entre los grandes retos a los que se enfrentan las fuerzas norteamericanas están los ataques suicidas. Los soldados están expuestos cuando custodian en los puestos de control o cuando patrullan en las torrecillas de sus Humvees. La disposición a morir de los atacantes dificulta la protección. Por su naturaleza, los atentados erosionan la confianza de las tropas en la gente; cada civil se transforma en un sospechoso.
Funcionarios militares norteamericanos dicen que las tropas deben protegerse a sí mismas, disparando a los choferes de cualquier vehículo sospechoso que se acerque a ellos.
Guardias privados de seguridad fuertemente armados, que se cuentan en decenas de miles, también ha sido autorizados por el gobierno norteamericano para usar fuerza letal para protegerse a sí mismos.
Un guardia privado que trabaja para el gobierno estadounidense y presenció la muerte de un colega en un atentado suicida, dijo que era mejor matar a un inocente que correr el riesgo de ser matado uno mismo.
"Prefiero que me juzguen 12 a que me acarreen seis", dijo un guardia, que insistió en no ser identificado por su nombre debido a que no está autorizado para hablar con la prensa.
Los militares norteamericanos dicen que investigan todos los tiroteos en los que participan militares americanos que resultan en muertes. Pero el general de brigada Don Alston, portavoz de la fuerza multinacional en Iraq, dijo que no sabía de ningún soldado que hubiese sido castigado por disparar contra un civil en un puesto de control o en la calle. Los resultados son rara vez hechos públicos.
Un oficial militar norteamericano en Bagdad, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que una de las prioridades militares es "no hacer nuevos enemigos". Al mismo tiempo, dijo, "es todavía una zona de combate. Habrá momentos en los que entre en conflicto lo que un soldado necesita hacer y lo que un civil cree que podría hacer".
El 27 de junio, el día que cumplió 49 años, Salah Jmor llegó a Bagdad a visitar a su familia.
Su padre, Abdul-Rihman Jmor, es el jefe de un clan kurdistano con más de 20.000 miembros. Salah se había marchado a Suiza hace 25 años, donde obtuvo un doctorado en relaciones internacionales y finalmente adquirió la nacionalidad suiza.
Durante una década representó a los kurdos iraquíes en las Naciones Unidas en Ginebra. En 1988 ayudó a llamar la atención del mundo sobre el uso por Saddam Hussein de armas químicas contra los kurdos en el norteño pueblo iraquí de Halabja y la masacre de al menos 100.000 kurdos en lo que se conoce ahora como la campaña de Anfal.
Después de la invasión norteamericana de Iraq, a Salah Jmor le ofrecieron una posición en el nuevo gobierno iraquí. Pero la rechazó, prefiriendo seguir en Ginebra, donde era profesor en el Centro de Programas Internacionales y Comparativos de la Universidad del Estado de Ohio en Kent.
La mañana después de su llegada a Bagdad decidió acompañar a su oficina a su hermano menor, Abdul-Jabbar Jmor. Abdul-Jabbar, 38, condujo su Opel de cinco puertas a través de la autopista de ocho vías Mohammed Qasim por Bagdad. Eran las 9:30 de la mañana y había muchos vehículos en la carretera.
El Opel decinco puertas es el modelo que prefieren los insurgentes.
Los hermanos estaban en la vía rápida cuando un convoy militar americano de tres Humvees entró a la autopista desde la entrada de Gailani. Ninguno de los dos vio a los soldados, dijo Abdul-Jabbar.
Abruptamente, Salah se desplomó sobre el regazo de su hermano. Abdul-Jabbar preguntó qué pasaba y entonces vio brotar sangre de la cabeza de Salah. Había un agujero de bala en el parabrisas.
Vio pasar al convoy mientras él paraba al lado de la carretera. Dijo que no vio ninguna señal de que disminuyera la velocidad ni oyó ningún disparo de advertencia.
Los soldados se devolvieron a los pocos minutos. Uno de ellos dijo que lo lamentaba, dijo Abdul-Jabbar. Juntos esperaron durante más de una hora antes de que llegara una ambulancia.
"Les pregunté: ¿Por qué me dispararon? Yo soy el chofer'", preguntó Abdul-Jabbar. "Pero no respondieron".
Abdul-Jabbar dijo que él y su familia habían apoyado a las tropas americanas cuando llegaron a Iraq, pero ya no más.
"Este tipo de incidentes hace que la gente odie a los norteamericanos", dijo. "No les interesa la vida de la gente. Cada día se hacen de nuevos enemigos".
Suiza ha pedido una explicación por el asesinato de Jmor. En Washington, el ministerio de Asuntos Exteriores declaró que Estados Unidos había enviado sus condolencias al gobierno suizo y a la familia de Jmor y que el Pentágono había empezado una investigación. En Bagdad, Abdul-Jabbar dijo que la familia se había reunido con el embajador suizo pero no recibieron expresiones de pésame del gobierno de Estados Unidos. Ningún investigador norteamericano ha contactado a la familia, agregó.
Hay una fuerte tradición de venganza en la cultura tribal iraquí. El asesinato de un miembro tan prominente del clan podría haber desencadenado un baño de sangre que pudo costar la vida a unas 200 personas, dijo el patriarca, Abdul-Rihman. Pero los Jmor, una culta familia de médicos e ingenieros, dicen que esperan que el proceso judicial impute al asesino de Salah.
"La gente dice que como ellos mataron a mi hermano, tengo que matar a uno de ellos", dijo Abdul-Jabbar. "Pero creo en la justicia. No puedo simplemente salir a matar. Estados Unidos dice que es el líder de la justicia en el mundo. Veamos si es verdad".
En Iraq, los militares norteamericanos han redefinido las reglas en el camino.
Se han instalado puestos militares -elaboradas construcciones con laberintos de vallas de cemento, alambres de púa y madrigueras de francotiradores- en cruces en todo Bagdad. Hay letreros en inglés y árabe que dicen: "Uso Autorizado de Fuerza Letal". Los coches que se aproximan demasiado rápido corren el riesgo de ser atacados por las tropas, que disparan a matar.
A veces, los soldados levantan puestos de control temporales durante allanamientos y otras operaciones militares. Estos pueden incluso ser peligrosos para los civiles, porque pueden aparecen sin aviso en las calles de la ciudad.
Los convoyes militares, normalmente compuestos por tres Humvees, patrullan las calles. En cada vehículo, un artillero se asoma con la parte superior de su cuerpo parcialmente expuesta y listo para operar una ametralladora montada en el capó. Para las tropas, es uno de los lugares más peligrosos de Iraq.
Los militares esperan que los vehículos guarden una distancia de al menos 100 metros respecto a un convoy. Cuando los coches se acercan demasiado, las tropas les indican que retrocedan, a veces moviendo un pequeño letrero, a veces levantando un puño.
Algunos iraquíes dicen que el puño es fácil de ser mal interpretado. Puede confundir a los automovilistas en Iraq, donde el signo normal de alto es una mano alzada abierta, como en Estados Unidos.
En la calle, el tráfico normalmente se apiña bastante lejos detrás de los Hummers americanos. Pero mantener la distancia exigida de un convoy puede ser difícil cuando los vehículos militares cambian inesperadamente de ruta o entran a una autopista.
Las reglas de intervención norteamericanas hablan de una "escalada de fuerza" cuando un vehículo se acerca demasiado. Los soldados son instruidos de utilizar primero señales con la mano y brazos, y luego lanzar disparos de advertencia, y finalmente disparar a matar, dijo un funcionario norteamericano.
"Nada en las reglas de combate elimina al derecho a la defensa propia de él y sus compañeros si el soldado se siente amenazado", dijo. Más de 1.770 tropas estadounidenses han dejado la vida en la guerra de Iraq desde la invasión de marzo de 2003.
A pesar del creciente número de muertes civiles, el funcionario dijo que los incidentes con escalada de fuerza se han reducido a la mitad en los últimos cuatro meses. Se negó a proporcionar cifras específicas.
De acuerdo a un diplomático europeo, el énfasis norteamericano en proteger a sus propias tropas ha hecho más probable que los soldados norteamericanos maten y hieran a civiles, más que otros miembros de la coalición, como los británicos, que están estacionados en el sur de Iraq.
"Estados Unidos ha convertido la protección de sus soldados en la prioridad número uno", dijo el diplomático, que pidió no ser identificado debido a que sus comentarios no contaban con la aprobación previa de su gobierno.
"Para los británicos también es una prioridad, pero de ninguna manera es una prioridad absoluta. Creo que eso hace más impulsivos a los soldados norteamericanos".
Mahmoud Othman, miembro kurdo de la Asamblea Nacional, dijo que él conocía personalmente a tres personas, incluyendo a Salah Jmor, que han sido matadas por tropas norteamericanas en incidentes de tráfico. De las otras dos, una era un atleta, la otra un médico que había sido llamada a su hospital para atender una emergencia.
"Creo que los soldados norteamericanos están nerviosos. Es muy peligroso", dijo Othman, que fue miembro del Consejo de Gobierno nombrado por Estados Unidos, que contribuyó a gobernar Iraq después de la invasión. "Pero los asesinatos están socavando el apoyo al gobierno norteamericano. Ha ayudado a los que se llaman a sí mismos la oposición. Ha ayudado al terrorismo".
Un caso reciente destacado por el gobierno iraquí en su crítica de Estados Unidos fue el asesinato el 24 de junio de Jasser Salihee, 30, un corresponsal especial iraquí de los diarios de Knight-Ridders. Salihee, un médico, había tomado un raro día libre y planeaba llevar a su esposa e hija a nadar. Se marchó a por gasolina y volvía a casa a mitad de la mañana. Pero entonces había tropas estadounidenses realizando una operación militar en su barrio. Parece que él no los vio sino hasta que fue demasiado tarde.
La ruta que había elegido no estaba bloqueada y no había ningún letrero advirtiendo a los automovilistas que pararan, dijeron testigos. Cuando se aproximaba al lugar de la operación militar, un artillero del ejército norteamericano disparó contra su coche. Una bala impactó en una llanta. La otra, en la frente de Salihee. Esa bala también le cercenó varios dedos de su mano derecha, indicando que había levantado una de sus manos cuando fue asesinado. Funcionarios norteamericanos están investigando el incidente.
La viuda de Salihee, Raghad al Wazzan, dijo que aceptó la presencia americana en Iraq cuando llegaron por primera vez a Iraq porque "llegaron a liberarnos". A veces los ayudaba en el hospital, donde trabaja como médico. Pero ya no más.
"Ahora, después de que mataran a mi marido, los odio", dijo. "Me gustaría hacerlos volar a todos".
Borzou Daragahi y Raheem Salman en Baghdad y Paul Richter en Washington y Asmaa Waguih en Baghdad contribuyeron a este reportaje.
30 de julio de 2005
25 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. Tres hombres en un sedán sin matrícula paró cerca del cuartel general de la unidad de delitos graves de la policía nacional. Los dos pasajeros, con los tradicionales camisones árabes dishdasha, bajaron del coche.Al mismo tiempo apareció, saliendo de un pase subterráneo, un convoy militar norteamericano. Aparentemente, creyendo que los hombres estaban montando una emboscada, los americanos dispararon, matando a un pasajero e hiriendo al otro. El chofer del sedán fue impactado en la cabeza por dos fragmentos de bala.
Los soldados no se detuvieron.
Este tipo de tiroteo está lejos de ser raro en Bagdad, pero el chofer del coche no era una baja corriente. Era el general de brigada de la policía iraquí, Majeed Farraji, jefe de la unidad de delitos graves. Sus pasajeros eran autoestopistas desarmados a los que había acercado a su trabajo.
"Nos dispararon porque los americanos son despiadados", dijo el general desde su lecho en el hospital horas después del tiroteo del 6 de julio, con su cabeza envuelta en una venda blanca. "Nadie los castiga ni acusa".
Indignado por el creciente número de civiles desarmados matados por tropas americanas en las últimas semanas, el gobierno iraquí ha criticado los tiroteos y llamado a las tropas norteamericanas a mostrar mayor cuidado.
Funcionarios norteamericanos se han negado repetidas veces a revelar el número de civiles matados en incidentes de este tipo. La policía en Bagdad dice que han recibido informes de que soldados norteamericanos han matado a 33 civiles desarmados y 45 heridos entre el 1 de mayo y el 12 de julio -un promedio de casi un muerto cada dos días. Eso no incluye los incidentes que han ocurrido en otros lugares del país o que no han sido reportados a la policía.
El persistente tiroteo de civiles está nutriendo una creciente aversión a Estados Unidos y socava los esfuerzos de convencer al público de que los soldados americanos están aquí para ayudar. Las víctimas incluyen a médicos, periodistas, un profesor -el tipo de gente con la que Estados Unidos cuenta para construir una sociedad abierta y democrática.
"Por supuesto, los tiroteos aumentarán el apoyo de la población a la oposición", dijo Farraji, 49, que fue nombrado general de policía con la aprobación de Estados Unidos. "El odio hacia los americanos ha aumentado. Yo mismo los odio".
Entre los grandes retos a los que se enfrentan las fuerzas norteamericanas están los ataques suicidas. Los soldados están expuestos cuando custodian en los puestos de control o cuando patrullan en las torrecillas de sus Humvees. La disposición a morir de los atacantes dificulta la protección. Por su naturaleza, los atentados erosionan la confianza de las tropas en la gente; cada civil se transforma en un sospechoso.
Funcionarios militares norteamericanos dicen que las tropas deben protegerse a sí mismas, disparando a los choferes de cualquier vehículo sospechoso que se acerque a ellos.
Guardias privados de seguridad fuertemente armados, que se cuentan en decenas de miles, también ha sido autorizados por el gobierno norteamericano para usar fuerza letal para protegerse a sí mismos.
Un guardia privado que trabaja para el gobierno estadounidense y presenció la muerte de un colega en un atentado suicida, dijo que era mejor matar a un inocente que correr el riesgo de ser matado uno mismo.
"Prefiero que me juzguen 12 a que me acarreen seis", dijo un guardia, que insistió en no ser identificado por su nombre debido a que no está autorizado para hablar con la prensa.
Los militares norteamericanos dicen que investigan todos los tiroteos en los que participan militares americanos que resultan en muertes. Pero el general de brigada Don Alston, portavoz de la fuerza multinacional en Iraq, dijo que no sabía de ningún soldado que hubiese sido castigado por disparar contra un civil en un puesto de control o en la calle. Los resultados son rara vez hechos públicos.
Un oficial militar norteamericano en Bagdad, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que una de las prioridades militares es "no hacer nuevos enemigos". Al mismo tiempo, dijo, "es todavía una zona de combate. Habrá momentos en los que entre en conflicto lo que un soldado necesita hacer y lo que un civil cree que podría hacer".
El 27 de junio, el día que cumplió 49 años, Salah Jmor llegó a Bagdad a visitar a su familia.
Su padre, Abdul-Rihman Jmor, es el jefe de un clan kurdistano con más de 20.000 miembros. Salah se había marchado a Suiza hace 25 años, donde obtuvo un doctorado en relaciones internacionales y finalmente adquirió la nacionalidad suiza.
Durante una década representó a los kurdos iraquíes en las Naciones Unidas en Ginebra. En 1988 ayudó a llamar la atención del mundo sobre el uso por Saddam Hussein de armas químicas contra los kurdos en el norteño pueblo iraquí de Halabja y la masacre de al menos 100.000 kurdos en lo que se conoce ahora como la campaña de Anfal.
Después de la invasión norteamericana de Iraq, a Salah Jmor le ofrecieron una posición en el nuevo gobierno iraquí. Pero la rechazó, prefiriendo seguir en Ginebra, donde era profesor en el Centro de Programas Internacionales y Comparativos de la Universidad del Estado de Ohio en Kent.
La mañana después de su llegada a Bagdad decidió acompañar a su oficina a su hermano menor, Abdul-Jabbar Jmor. Abdul-Jabbar, 38, condujo su Opel de cinco puertas a través de la autopista de ocho vías Mohammed Qasim por Bagdad. Eran las 9:30 de la mañana y había muchos vehículos en la carretera.
El Opel decinco puertas es el modelo que prefieren los insurgentes.
Los hermanos estaban en la vía rápida cuando un convoy militar americano de tres Humvees entró a la autopista desde la entrada de Gailani. Ninguno de los dos vio a los soldados, dijo Abdul-Jabbar.
Abruptamente, Salah se desplomó sobre el regazo de su hermano. Abdul-Jabbar preguntó qué pasaba y entonces vio brotar sangre de la cabeza de Salah. Había un agujero de bala en el parabrisas.
Vio pasar al convoy mientras él paraba al lado de la carretera. Dijo que no vio ninguna señal de que disminuyera la velocidad ni oyó ningún disparo de advertencia.
Los soldados se devolvieron a los pocos minutos. Uno de ellos dijo que lo lamentaba, dijo Abdul-Jabbar. Juntos esperaron durante más de una hora antes de que llegara una ambulancia.
"Les pregunté: ¿Por qué me dispararon? Yo soy el chofer'", preguntó Abdul-Jabbar. "Pero no respondieron".
Abdul-Jabbar dijo que él y su familia habían apoyado a las tropas americanas cuando llegaron a Iraq, pero ya no más.
"Este tipo de incidentes hace que la gente odie a los norteamericanos", dijo. "No les interesa la vida de la gente. Cada día se hacen de nuevos enemigos".
Suiza ha pedido una explicación por el asesinato de Jmor. En Washington, el ministerio de Asuntos Exteriores declaró que Estados Unidos había enviado sus condolencias al gobierno suizo y a la familia de Jmor y que el Pentágono había empezado una investigación. En Bagdad, Abdul-Jabbar dijo que la familia se había reunido con el embajador suizo pero no recibieron expresiones de pésame del gobierno de Estados Unidos. Ningún investigador norteamericano ha contactado a la familia, agregó.
Hay una fuerte tradición de venganza en la cultura tribal iraquí. El asesinato de un miembro tan prominente del clan podría haber desencadenado un baño de sangre que pudo costar la vida a unas 200 personas, dijo el patriarca, Abdul-Rihman. Pero los Jmor, una culta familia de médicos e ingenieros, dicen que esperan que el proceso judicial impute al asesino de Salah.
"La gente dice que como ellos mataron a mi hermano, tengo que matar a uno de ellos", dijo Abdul-Jabbar. "Pero creo en la justicia. No puedo simplemente salir a matar. Estados Unidos dice que es el líder de la justicia en el mundo. Veamos si es verdad".
En Iraq, los militares norteamericanos han redefinido las reglas en el camino.
Se han instalado puestos militares -elaboradas construcciones con laberintos de vallas de cemento, alambres de púa y madrigueras de francotiradores- en cruces en todo Bagdad. Hay letreros en inglés y árabe que dicen: "Uso Autorizado de Fuerza Letal". Los coches que se aproximan demasiado rápido corren el riesgo de ser atacados por las tropas, que disparan a matar.
A veces, los soldados levantan puestos de control temporales durante allanamientos y otras operaciones militares. Estos pueden incluso ser peligrosos para los civiles, porque pueden aparecen sin aviso en las calles de la ciudad.
Los convoyes militares, normalmente compuestos por tres Humvees, patrullan las calles. En cada vehículo, un artillero se asoma con la parte superior de su cuerpo parcialmente expuesta y listo para operar una ametralladora montada en el capó. Para las tropas, es uno de los lugares más peligrosos de Iraq.
Los militares esperan que los vehículos guarden una distancia de al menos 100 metros respecto a un convoy. Cuando los coches se acercan demasiado, las tropas les indican que retrocedan, a veces moviendo un pequeño letrero, a veces levantando un puño.
Algunos iraquíes dicen que el puño es fácil de ser mal interpretado. Puede confundir a los automovilistas en Iraq, donde el signo normal de alto es una mano alzada abierta, como en Estados Unidos.
En la calle, el tráfico normalmente se apiña bastante lejos detrás de los Hummers americanos. Pero mantener la distancia exigida de un convoy puede ser difícil cuando los vehículos militares cambian inesperadamente de ruta o entran a una autopista.
Las reglas de intervención norteamericanas hablan de una "escalada de fuerza" cuando un vehículo se acerca demasiado. Los soldados son instruidos de utilizar primero señales con la mano y brazos, y luego lanzar disparos de advertencia, y finalmente disparar a matar, dijo un funcionario norteamericano.
"Nada en las reglas de combate elimina al derecho a la defensa propia de él y sus compañeros si el soldado se siente amenazado", dijo. Más de 1.770 tropas estadounidenses han dejado la vida en la guerra de Iraq desde la invasión de marzo de 2003.
A pesar del creciente número de muertes civiles, el funcionario dijo que los incidentes con escalada de fuerza se han reducido a la mitad en los últimos cuatro meses. Se negó a proporcionar cifras específicas.
De acuerdo a un diplomático europeo, el énfasis norteamericano en proteger a sus propias tropas ha hecho más probable que los soldados norteamericanos maten y hieran a civiles, más que otros miembros de la coalición, como los británicos, que están estacionados en el sur de Iraq.
"Estados Unidos ha convertido la protección de sus soldados en la prioridad número uno", dijo el diplomático, que pidió no ser identificado debido a que sus comentarios no contaban con la aprobación previa de su gobierno.
"Para los británicos también es una prioridad, pero de ninguna manera es una prioridad absoluta. Creo que eso hace más impulsivos a los soldados norteamericanos".
Mahmoud Othman, miembro kurdo de la Asamblea Nacional, dijo que él conocía personalmente a tres personas, incluyendo a Salah Jmor, que han sido matadas por tropas norteamericanas en incidentes de tráfico. De las otras dos, una era un atleta, la otra un médico que había sido llamada a su hospital para atender una emergencia.
"Creo que los soldados norteamericanos están nerviosos. Es muy peligroso", dijo Othman, que fue miembro del Consejo de Gobierno nombrado por Estados Unidos, que contribuyó a gobernar Iraq después de la invasión. "Pero los asesinatos están socavando el apoyo al gobierno norteamericano. Ha ayudado a los que se llaman a sí mismos la oposición. Ha ayudado al terrorismo".
Un caso reciente destacado por el gobierno iraquí en su crítica de Estados Unidos fue el asesinato el 24 de junio de Jasser Salihee, 30, un corresponsal especial iraquí de los diarios de Knight-Ridders. Salihee, un médico, había tomado un raro día libre y planeaba llevar a su esposa e hija a nadar. Se marchó a por gasolina y volvía a casa a mitad de la mañana. Pero entonces había tropas estadounidenses realizando una operación militar en su barrio. Parece que él no los vio sino hasta que fue demasiado tarde.
La ruta que había elegido no estaba bloqueada y no había ningún letrero advirtiendo a los automovilistas que pararan, dijeron testigos. Cuando se aproximaba al lugar de la operación militar, un artillero del ejército norteamericano disparó contra su coche. Una bala impactó en una llanta. La otra, en la frente de Salihee. Esa bala también le cercenó varios dedos de su mano derecha, indicando que había levantado una de sus manos cuando fue asesinado. Funcionarios norteamericanos están investigando el incidente.
La viuda de Salihee, Raghad al Wazzan, dijo que aceptó la presencia americana en Iraq cuando llegaron por primera vez a Iraq porque "llegaron a liberarnos". A veces los ayudaba en el hospital, donde trabaja como médico. Pero ya no más.
"Ahora, después de que mataran a mi marido, los odio", dijo. "Me gustaría hacerlos volar a todos".
Borzou Daragahi y Raheem Salman en Baghdad y Paul Richter en Washington y Asmaa Waguih en Baghdad contribuyeron a este reportaje.
30 de julio de 2005
25 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
hora de compromisos
[Alissa J. Rubin] Rumsfeld insta a iraquíes a actuar rápido. El ministro de Defensa dice que deben continuar las labores para estabilizar Iraq, especialmente la redacción de la constitución.
Bagdad, Iraq. En una visita no anunciada a Iraq el miércoles, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld llamó a los iraquíes a seguir adelante en los frentes políticos, diplomático y militar para estabilizar el país.
Rumsfeld, que hizo con este su décimo viaje a Iraq desde el inicio de la guerra, llamó a cumplir con el plazo del 15 de agosto para la redacción de la constitución. "No queremos retrasos", dijo a los periodistas. "Ahora es tiempo de seguir adelante".
"Es hora de hacer compromisos. De eso se trata la política y la gente tendrá simplemente que reconocer que en todo proceso de redacción de una constitución, los compromisos son necesarios. Es importante. Es comprensible. Es el modo en que funcionan los sistemas democráticos", dijo Rumsfeld.
Humam Hamoodi, presidente de la Comisión Constitucional, dijo que sus integrantes trabajaran durante la semana para completar la redacción. Hablando en una rueda de prensa el miércoles, Hamoodi sugirió que una conferencia de líderes de partidos políticos de alto nivel podría solucionar la mayoría de los temas conflictivos.
Rumsfeld también recomendó que los líderes hablen francamente con los vecinos de Iraq sobre la necesidad de terminar con el flujo de insurgentes que entran al país.
Sus comentarios enfatizaron las preocupaciones norteamericanas sobre la aparentemente estasis del país. La resistencia ha reunido fuerzas, Iraq está profundamente dividido en su esfuerzo por redactar una constitución y el gobierno está bajo fuego por su fracaso en satisfacer las necesidades de los ciudadanos -seguridad, electricidad y agua limpia.
Al mismo tiempo, el gobierno de transición está bajo presión tanto de los árabes sunníes como de algunos chiíes nacionalistas para que de garantías de que las tropas americanas se retirarán pronto.
Sin embargo, los iraquíes temen no ser capaces por sí mismos de contener la resistencia. El primer ministro Ibrahim Jafari, que se reunió con Rumsfeld, dijo que los iraquíes querían ser consultados sobre cualquier calendario de retirada de las tropas norteamericanas.
"No queremos vernos sorprendidos por una retirada que no esté relacionada con nuestro propio calendario", dijo.
Clave para todo plan de retirada es el adiestramiento y despliegue de unidades del ejército iraquí y de la guardia nacional. Aunque aparentemente grandes cantidades de fuerzas de seguridad iraquíes han sido adiestradas, a menudo están mal equipadas para hacer frente a la resistencia.
Iraq tiene uno 77.000 soldados, la mayoría de ellos de infantería. Se espera que crezcan hasta los 85.000 soldados. Entre ellos hay unidades especiales dedicadas a la lucha contra la insurgencia. El país también tiene 94.000 policías, de acuerdo a informes de prensa recientes.
Interrogado sobre cuán pronto ocurriría una retirada de tropas, Jafari dijo que no se había fijado un calendario exacto. "Pero lo confirmamos y queremos que sea rápido", dijo, mediante un intérprete.
Pero el principal comandante militar estadounidense en Iraq, el general George W. Casey, dijo que las tropas se reducirían para la próxima primavera si el proceso políticos seguía adelante.
"Creo que si el proceso político continúa positivamente, si los desarrollos de las fuerzas de seguridad iraquíes siguen adelante, creo que seremos capaces de hacer reducciones substanciales de tropas después de esas elecciones -en la primavera y verano del próximo año", dijo Casey, de acuerdo a informes de periodistas norteamericanos que viajan con Rumsfeld.
Casey ha hecho antes comentarios similares. Sin embargo, el presidente Bush se negó a anunciar un calendario en su discurso del mes pasado, diciendo solamente que empezaría a retirar las tropas tan pronto como las fuerzas de seguridad estuvieran preparadas para responsabilizarse de la seguridad del país.
Un memorándum del gobierno británico filtrado este mes decía que Washington tenía un plan para reducir la presencia extranjera en Iraq de más de 170.00 tropas a apenas 66.000 para mediados de 2006. Funcionarios en Londres confirmaron que el memorándum era genuino, pero dijeron que era sólo uno de los planes posibles.
Entretanto, al Qaeda en Iraq, encabezada por Abu Musab Zarqawi, reivindicó el miércoles el asesinato de dos diplomáticos argelinos, Ali Billaroussi y Azzedine Belkadi, que fueron secuestrados en Bagdad la semana pasada. Fue el segundo asesinato de enviados árabes en Iraq este mes.
La radio estatal de Argelia emitió un anuncio del despacho del presidente Abdelaziz Boute flika diciendo que los enviados habían sido asesinados. La declaración no dice sobre qué se basaba el anuncio. Billaroussi, 62, y Belkadi, 47, fueron secuestrados a punta de pistola el 21 de julio en Bagdad.
El grupo militante publicó un mensaje en un sitio islamista en la red: "El director de la misión argelina Ali Billaroussi y el diplomático Azzedine Belkadu, cuyo gobierno viola la voluntad divina, fueron matados.
Fueron matados debido a la represión de los musulmanes por el gobierno argelino", decía la declaración.
En un video hecho público el martes, el par se veía con los ojos vendados, dando sus nombres y domicilios.
En otros incidentes, tres empleados del ministerio de Comercio fueron matados a balazos cuando se dirigían al trabajo y cuatro morteros impactaron en un garaje en Bagdad, matando a tres personas e hiriendo a 37, de acuerdo a hospitales. No quedó claro porqué fue atacado el garaje.
28 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. En una visita no anunciada a Iraq el miércoles, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld llamó a los iraquíes a seguir adelante en los frentes políticos, diplomático y militar para estabilizar el país.Rumsfeld, que hizo con este su décimo viaje a Iraq desde el inicio de la guerra, llamó a cumplir con el plazo del 15 de agosto para la redacción de la constitución. "No queremos retrasos", dijo a los periodistas. "Ahora es tiempo de seguir adelante".
"Es hora de hacer compromisos. De eso se trata la política y la gente tendrá simplemente que reconocer que en todo proceso de redacción de una constitución, los compromisos son necesarios. Es importante. Es comprensible. Es el modo en que funcionan los sistemas democráticos", dijo Rumsfeld.
Humam Hamoodi, presidente de la Comisión Constitucional, dijo que sus integrantes trabajaran durante la semana para completar la redacción. Hablando en una rueda de prensa el miércoles, Hamoodi sugirió que una conferencia de líderes de partidos políticos de alto nivel podría solucionar la mayoría de los temas conflictivos.
Rumsfeld también recomendó que los líderes hablen francamente con los vecinos de Iraq sobre la necesidad de terminar con el flujo de insurgentes que entran al país.
Sus comentarios enfatizaron las preocupaciones norteamericanas sobre la aparentemente estasis del país. La resistencia ha reunido fuerzas, Iraq está profundamente dividido en su esfuerzo por redactar una constitución y el gobierno está bajo fuego por su fracaso en satisfacer las necesidades de los ciudadanos -seguridad, electricidad y agua limpia.
Al mismo tiempo, el gobierno de transición está bajo presión tanto de los árabes sunníes como de algunos chiíes nacionalistas para que de garantías de que las tropas americanas se retirarán pronto.
Sin embargo, los iraquíes temen no ser capaces por sí mismos de contener la resistencia. El primer ministro Ibrahim Jafari, que se reunió con Rumsfeld, dijo que los iraquíes querían ser consultados sobre cualquier calendario de retirada de las tropas norteamericanas.
"No queremos vernos sorprendidos por una retirada que no esté relacionada con nuestro propio calendario", dijo.
Clave para todo plan de retirada es el adiestramiento y despliegue de unidades del ejército iraquí y de la guardia nacional. Aunque aparentemente grandes cantidades de fuerzas de seguridad iraquíes han sido adiestradas, a menudo están mal equipadas para hacer frente a la resistencia.
Iraq tiene uno 77.000 soldados, la mayoría de ellos de infantería. Se espera que crezcan hasta los 85.000 soldados. Entre ellos hay unidades especiales dedicadas a la lucha contra la insurgencia. El país también tiene 94.000 policías, de acuerdo a informes de prensa recientes.
Interrogado sobre cuán pronto ocurriría una retirada de tropas, Jafari dijo que no se había fijado un calendario exacto. "Pero lo confirmamos y queremos que sea rápido", dijo, mediante un intérprete.
Pero el principal comandante militar estadounidense en Iraq, el general George W. Casey, dijo que las tropas se reducirían para la próxima primavera si el proceso políticos seguía adelante.
"Creo que si el proceso político continúa positivamente, si los desarrollos de las fuerzas de seguridad iraquíes siguen adelante, creo que seremos capaces de hacer reducciones substanciales de tropas después de esas elecciones -en la primavera y verano del próximo año", dijo Casey, de acuerdo a informes de periodistas norteamericanos que viajan con Rumsfeld.
Casey ha hecho antes comentarios similares. Sin embargo, el presidente Bush se negó a anunciar un calendario en su discurso del mes pasado, diciendo solamente que empezaría a retirar las tropas tan pronto como las fuerzas de seguridad estuvieran preparadas para responsabilizarse de la seguridad del país.
Un memorándum del gobierno británico filtrado este mes decía que Washington tenía un plan para reducir la presencia extranjera en Iraq de más de 170.00 tropas a apenas 66.000 para mediados de 2006. Funcionarios en Londres confirmaron que el memorándum era genuino, pero dijeron que era sólo uno de los planes posibles.
Entretanto, al Qaeda en Iraq, encabezada por Abu Musab Zarqawi, reivindicó el miércoles el asesinato de dos diplomáticos argelinos, Ali Billaroussi y Azzedine Belkadi, que fueron secuestrados en Bagdad la semana pasada. Fue el segundo asesinato de enviados árabes en Iraq este mes.
La radio estatal de Argelia emitió un anuncio del despacho del presidente Abdelaziz Boute flika diciendo que los enviados habían sido asesinados. La declaración no dice sobre qué se basaba el anuncio. Billaroussi, 62, y Belkadi, 47, fueron secuestrados a punta de pistola el 21 de julio en Bagdad.
El grupo militante publicó un mensaje en un sitio islamista en la red: "El director de la misión argelina Ali Billaroussi y el diplomático Azzedine Belkadu, cuyo gobierno viola la voluntad divina, fueron matados.
Fueron matados debido a la represión de los musulmanes por el gobierno argelino", decía la declaración.
En un video hecho público el martes, el par se veía con los ojos vendados, dando sus nombres y domicilios.
En otros incidentes, tres empleados del ministerio de Comercio fueron matados a balazos cuando se dirigían al trabajo y cuatro morteros impactaron en un garaje en Bagdad, matando a tres personas e hiriendo a 37, de acuerdo a hospitales. No quedó claro porqué fue atacado el garaje.
28 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
petróleo y sangre
[Bob Herbert] A pesar del anuncio hecho ayer de reducción de tropas en Iraq, no todo el mundo cree en la sinceridad del gobierno estadounidense.
Ahora se acepta en general que la guerra dirigida por Estados Unidos en Iraq se ha convertido en una debacle. Sin embargo, se supone que los iraquíes ratificarán su constitución y elegirán un gobierno permanente a fines de año. Es el escape ideal para George W. Bush. Podría declarar la victoria, como sugirió una vez un senador a Lyndon Johson a principios de la guerra de Vietnam, y traer las tropas a casa lo más pronto posible.
Su mantra sería: Hay un gobierno instalado. Ganamos. Nos retiramos. Pero ni lo sueñes. El gobierno de Bush no tiene planes de retirar las tropas de su desventurada guerra, que se cobrado un espeluznante costes en vidas y heridos al mismo tiempo que debilita a las fuerzas armadas, perjudica la reputación internacional de Estados Unidos, sirve como una herramienta mundial de reclutamiento para grupos terroristas y hace un hoyo del tamaño de Bagdad en el presupuesto de Washington.
Un presidente más sabio empezaría a limitar esas pérdidas. Pero el punto de esta guerra era establecer una presencia militar a largo plazo en Iraq para asegurar el dominio americano en Oriente Medio y sus preciosas reservas de petróleo, que han sido descritas, nos dice el escritor Daniel Yergin, como "el botín más importante en toda la historia [de la humanidad]".
Uno puede repasar todas las variadas y estrambóticas justificaciones de esta guerra: las armas de destrucción masiva (que no se encontraron nunca), la necesidad de sacar el absoluto mal que era Saddam (al que tratábamos cariñosamente), la conexión con Al Qaeda (que era falsa) y, una de las favoritas del presidente Bush, la necesidad de luchar contra los terroristas "allá" para no tener que enfrentarse a ellos en casa.
Todas esas justificaciones se han inclinado ante The Prize' [El Botín], el título del libro de Yergin que obtuvo un Premio Pulitzer.
Y el botín es el petróleo.
Lo que a menudo se pierde de vista en todo este debate sobre el terrorismo y las armas de destrucción masiva es el hecho de que para muchos miembros influyentes del gobierno de Bush, el obsesivo deseo de invadir Iraq precedió los atentados del 11 de septiembre. Precedió el gobierno mismo de Bush. Ya desde fines de los años noventa que los neoconservadores estaban tocando los tambores de guerra contra Iraq.
Se suponía que Iraq sería el primer paso. También estaba Irán en el punto de mira de los neoconservadores. Los neoconservadores planeaban el control norteamericano de la región (y de su petróleo), que debía ser seguido inevitablemente por la consecución de su sueño último, el imperio global estadounidense. Por supuesto suena a demencia, que es por qué deberíamos prestar atención al comienzo de la guerra.
La demencia se convirtió en strangeloviana en el verano de 2002, antes de que se lanzara la guerra contra Iraq. Como informó por primera vez el Washington Post, una influyente comisión asesora del Pentágono fue informada en una sesión informativa de un analista de la Rand Corporation, que dijo que Estados Unidos debía considerar ocuparse todos los yacimientos petrolíferos y recursos financieros de Arabia Saudí si no dejaba de apoyar el terrorismo.
Afortunadamente, esa sesión no llegó a ninguna parte. El ministro de Defensa Donald Rumsfeld dijo que no representaba la "opinión dominante" dentro del gobierno.
El punto aquí es que la invasión de Iraq formaba parte de un plan mucho más grande, de largo plazo, que tenía que ver con que Estados Unidos quería imponer su voluntad, militarmente si era necesario, en todo Oriente Medio y más allá. La guerra ha marchado desastrosamente, y la violencia de la resistencia iraquí ha terminado con la idea de más aventuras preventivas del gobierno de Bush.
Pero los sueños imperiales son difíciles de matar. Los marines americanos se han enterrado en Iraq, y se han construido bases para una presencia de largo plazo. La guerra puede estar resultando muy mal, pero lo primero que hay que considerar es que todavía hay un montón de petróleo en juego, las segundas reservas más grandes del planeta. Dejando de lado las fantasías de los neoconservadores, la competencia global por las reservas finitas del planeta se intensifica con cada hora que pasa.
Lyndon Johnson ignoró el consejo del senador George Aiken, de Vermont -declarar la victoria en Vietnam en 1966. La guerra continuó durante casi una década. Muchas figuras de alto nivel del gobierno creen que las tropas norteamericanas se quedarán en Iraq por al menos cinco años más, quizás diez.
Esto es lo que debe entender la gente que piensa que la formación de un gobierno iraquí permanente conducirá a la retirada de las tropas estadounidenses. No hay un verdadero plan de retirada. La guerra y las muertes continuarán indefinidamente.
E-mail: bobherb@nytimes.com
28 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Ahora se acepta en general que la guerra dirigida por Estados Unidos en Iraq se ha convertido en una debacle. Sin embargo, se supone que los iraquíes ratificarán su constitución y elegirán un gobierno permanente a fines de año. Es el escape ideal para George W. Bush. Podría declarar la victoria, como sugirió una vez un senador a Lyndon Johson a principios de la guerra de Vietnam, y traer las tropas a casa lo más pronto posible.Su mantra sería: Hay un gobierno instalado. Ganamos. Nos retiramos. Pero ni lo sueñes. El gobierno de Bush no tiene planes de retirar las tropas de su desventurada guerra, que se cobrado un espeluznante costes en vidas y heridos al mismo tiempo que debilita a las fuerzas armadas, perjudica la reputación internacional de Estados Unidos, sirve como una herramienta mundial de reclutamiento para grupos terroristas y hace un hoyo del tamaño de Bagdad en el presupuesto de Washington.
Un presidente más sabio empezaría a limitar esas pérdidas. Pero el punto de esta guerra era establecer una presencia militar a largo plazo en Iraq para asegurar el dominio americano en Oriente Medio y sus preciosas reservas de petróleo, que han sido descritas, nos dice el escritor Daniel Yergin, como "el botín más importante en toda la historia [de la humanidad]".
Uno puede repasar todas las variadas y estrambóticas justificaciones de esta guerra: las armas de destrucción masiva (que no se encontraron nunca), la necesidad de sacar el absoluto mal que era Saddam (al que tratábamos cariñosamente), la conexión con Al Qaeda (que era falsa) y, una de las favoritas del presidente Bush, la necesidad de luchar contra los terroristas "allá" para no tener que enfrentarse a ellos en casa.
Todas esas justificaciones se han inclinado ante The Prize' [El Botín], el título del libro de Yergin que obtuvo un Premio Pulitzer.
Y el botín es el petróleo.
Lo que a menudo se pierde de vista en todo este debate sobre el terrorismo y las armas de destrucción masiva es el hecho de que para muchos miembros influyentes del gobierno de Bush, el obsesivo deseo de invadir Iraq precedió los atentados del 11 de septiembre. Precedió el gobierno mismo de Bush. Ya desde fines de los años noventa que los neoconservadores estaban tocando los tambores de guerra contra Iraq.
Se suponía que Iraq sería el primer paso. También estaba Irán en el punto de mira de los neoconservadores. Los neoconservadores planeaban el control norteamericano de la región (y de su petróleo), que debía ser seguido inevitablemente por la consecución de su sueño último, el imperio global estadounidense. Por supuesto suena a demencia, que es por qué deberíamos prestar atención al comienzo de la guerra.
La demencia se convirtió en strangeloviana en el verano de 2002, antes de que se lanzara la guerra contra Iraq. Como informó por primera vez el Washington Post, una influyente comisión asesora del Pentágono fue informada en una sesión informativa de un analista de la Rand Corporation, que dijo que Estados Unidos debía considerar ocuparse todos los yacimientos petrolíferos y recursos financieros de Arabia Saudí si no dejaba de apoyar el terrorismo.
Afortunadamente, esa sesión no llegó a ninguna parte. El ministro de Defensa Donald Rumsfeld dijo que no representaba la "opinión dominante" dentro del gobierno.
El punto aquí es que la invasión de Iraq formaba parte de un plan mucho más grande, de largo plazo, que tenía que ver con que Estados Unidos quería imponer su voluntad, militarmente si era necesario, en todo Oriente Medio y más allá. La guerra ha marchado desastrosamente, y la violencia de la resistencia iraquí ha terminado con la idea de más aventuras preventivas del gobierno de Bush.
Pero los sueños imperiales son difíciles de matar. Los marines americanos se han enterrado en Iraq, y se han construido bases para una presencia de largo plazo. La guerra puede estar resultando muy mal, pero lo primero que hay que considerar es que todavía hay un montón de petróleo en juego, las segundas reservas más grandes del planeta. Dejando de lado las fantasías de los neoconservadores, la competencia global por las reservas finitas del planeta se intensifica con cada hora que pasa.
Lyndon Johnson ignoró el consejo del senador George Aiken, de Vermont -declarar la victoria en Vietnam en 1966. La guerra continuó durante casi una década. Muchas figuras de alto nivel del gobierno creen que las tropas norteamericanas se quedarán en Iraq por al menos cinco años más, quizás diez.
Esto es lo que debe entender la gente que piensa que la formación de un gobierno iraquí permanente conducirá a la retirada de las tropas estadounidenses. No hay un verdadero plan de retirada. La guerra y las muertes continuarán indefinidamente.
E-mail: bobherb@nytimes.com
28 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
retirada en 2006
[Robert Burns] Generales estadounidenses quieren retirarse de Iraq en 2006.
Bagdad, Iraq. El primer ministro de Iraq dijo el miércoles que quiere que las tropas estadounidenses "salgan" del país tan pronto como su gobierno pueda proteger su nueva democracia. El general estadounidense dijo que esperaba empezar una retirada significativa de tropas para la próxima primavera.
Al mismo tiempo, en una visita no anunciada, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, dijo que las fuerzas de seguridad iraquíes deberían ocuparse de más tareas realizadas por tropas americanas.
Jefes militares norteamericanos han expresado repetidas veces en los últimos meses la esperanza de que pudieran empezar importantes reducciones de tropas para el próximo año, dependiendo de la intensidad de la resistencia. Incluso así, los comentarios del miércoles parecen indicar una nueva disposición a discutir modos específicos en que las tropas puedan retirarse de una guerra impopular en la que han muerto unos 2.000 soldados estadounidenses.
Hubo una apagada reacción en el congreso. John Warner, republicano de Virginia, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del senado, dijo: "Sigo preocupado sobre la fijación de calendarios y con aumentar las expectativas. Sin embargo, no he visto las informaciones con las que cuenta el general".
El senador John McCain, de Arizona, el segundo republicano en el comité, dijo que estaba de acuerdo con el general George Casey, el más importante comandante de las tropas de la coalición en Iraq, y el primer ministro iraquí Ibrahim al-Jafaari de que la retirada sólo será posible cuando lo permitan las condiciones.
"Estoy seguro de que la situación de seguridad en el momento determinará lo que tengamos que hacer", dijo McCain.
Al-Jaafari, hablando en una rueda de prensa conjunta con Rumsfeld, dijo: "El gran anhelo del pueblo iraquí es ver salir a las fuerzas de la coalición".
Sin embargo, los comentarios de Casey son los que más llamaron la atención. Dijo a periodistas que una reducción "relativamente substancial" de tropas estadounidenses podría empezar en la primavera y verano de 2006 si el proceso político iraquí no se descarrilaba y la resistencia no crecía.
Funcionarios del Pentágono proporcionaron pocos detalles al discutir la posible retirada de fuerzas de Iraq. Los cálculos más específicos los presentó el teniente general John Vines, que dirige las operaciones militares del día a día en Iraq. Dijo en junio que una reducción de "cuatro o cinco brigadas" -quizás unas 20.000 tropas de las actuales 135.000- sería posible en el curso del próximo año.
Más de 1.780 soldados estadounidenses han muerto desde la invasión norteamericana en marzo de 2003. El gobierno de Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada, diciendo que los soldados de Estados Unidos seguirán en el país todo el tiempo que sea necesario hasta que las tropas y policía iraquíes puedan defender el país por sí mismas.
"El presidente quiere ver a nuestras tropas en casa, pero tenemos una importante misión que terminar", dijo el miércoles el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
McClellan dijo que Bush depende de sus comandantes para decir cuántas tropas necesitan, "y toman decisiones basadas en las condiciones y progresos que se hagan en el terreno".
Atentados con coches-bomba, ataques con bombas improvisadas y otras violencias contra tropas norteamericanas y civiles iraquíes se han incrementado en los últimos meses y al-Jafaari y su gabinete se enfrentan a constantes amenazas. La visita de Rumsfeld no fue anunciada de antemano por temor a un ataque.
Sin embargo, Estados Unidos indicaron las exitosas elecciones de enero en Iraq y la formación de un gobierno democrático como evidencia de que los iraquíes están en la ruta hacia la independencia y que el derrocamiento estadounidense de Saddam Hussein valía la pena.
Rumsfeld no comentó los comentarios de al-Jafaari, pero dijo separadamente a periodistas que los líderes políticos del país necesitan hacer más para aliviar el peso de las fuerzas americanas. Dijo que los iraquíes deben empezar a tomar responsabilidades para custodiar a unos 15.000 prisioneros de los norteamericanos, y deben cumplir con el plazo del 15 de agosto para completar la redacción de la constitución.
"Sería muy perjudicial para la fase que es necesaria" si la constitución no se termina a tiempo, dijo. "Aquí tenemos tropas en el terreno. Aquí muere gente".
Más de la mitad de los norteamericanos, un 55 por ciento, que fueron entrevistados a principios de julio para la Associated Press AP por Ipsos, dijeron que no aprobaban la conducción de la guerra en Iraq por el gobierno norteamericano. Un 37 por ciento dijo que el sondeo de AP-Ipsos de junio que pensaban que Estados Unidos debía retirar sus tropas inmediatamente.
La presencia de Estados Unidos es cada vez más impopular en Iraq mismo. Un 46 por ciento de los iraquíes encuestados en un sondeo en marzo y abril dijeron que la guerra dirigida por Estados Unidos había hecho más daño que bien. Al mismo tiempo, un 61 por ciento dijo que el derrocamiento de Saddam valía el precio pagado.
Un 47 por ciento de los encuestados en el sondeo de la CNN/USA Today/Gallup dijo que los ataques contras las fuerzas norteamericanas en Iraq eran injustificadas, y un 52 por ciento dijeron que esos ataques eran justificados, siempre o algunas veces.
"A ese respecto queremos velocidad", dijo al-Jafaari sobre la retirada norteamericana, pero agregó que no existía un calendario fijo para un traspaso.
"No queremos vernos sorprendidos por una retirada que no esté en relación con un calendario iraquí", dijo a través de su intérprete.
En el Pentágono los funcionarios dicen que han preparado una gama de escenarios, desde un incremento en el nivel de fuerzas hasta una substancial reducción. Las reducciones podrían cumplirse llevando tropas a casa antes de tiempo, o rotándolas con menos remplazos cuando una unidad vuelve a su base en casa.
Casey y otros funcionarios mencionan la primavera o el verano como posibilidades debido a que los militares estadounidenses necesitarán tiempo para evaluar el efecto de las elecciones de diciembre sobre la resistencia, dijeron funcionarios del ministerio de Defensa. También se espera que para entonces las fuerzas de seguridad iraquíes estén en mejor forma.
28 de julio de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. El primer ministro de Iraq dijo el miércoles que quiere que las tropas estadounidenses "salgan" del país tan pronto como su gobierno pueda proteger su nueva democracia. El general estadounidense dijo que esperaba empezar una retirada significativa de tropas para la próxima primavera.Al mismo tiempo, en una visita no anunciada, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, dijo que las fuerzas de seguridad iraquíes deberían ocuparse de más tareas realizadas por tropas americanas.
Jefes militares norteamericanos han expresado repetidas veces en los últimos meses la esperanza de que pudieran empezar importantes reducciones de tropas para el próximo año, dependiendo de la intensidad de la resistencia. Incluso así, los comentarios del miércoles parecen indicar una nueva disposición a discutir modos específicos en que las tropas puedan retirarse de una guerra impopular en la que han muerto unos 2.000 soldados estadounidenses.
Hubo una apagada reacción en el congreso. John Warner, republicano de Virginia, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del senado, dijo: "Sigo preocupado sobre la fijación de calendarios y con aumentar las expectativas. Sin embargo, no he visto las informaciones con las que cuenta el general".
El senador John McCain, de Arizona, el segundo republicano en el comité, dijo que estaba de acuerdo con el general George Casey, el más importante comandante de las tropas de la coalición en Iraq, y el primer ministro iraquí Ibrahim al-Jafaari de que la retirada sólo será posible cuando lo permitan las condiciones.
"Estoy seguro de que la situación de seguridad en el momento determinará lo que tengamos que hacer", dijo McCain.
Al-Jaafari, hablando en una rueda de prensa conjunta con Rumsfeld, dijo: "El gran anhelo del pueblo iraquí es ver salir a las fuerzas de la coalición".
Sin embargo, los comentarios de Casey son los que más llamaron la atención. Dijo a periodistas que una reducción "relativamente substancial" de tropas estadounidenses podría empezar en la primavera y verano de 2006 si el proceso político iraquí no se descarrilaba y la resistencia no crecía.
Funcionarios del Pentágono proporcionaron pocos detalles al discutir la posible retirada de fuerzas de Iraq. Los cálculos más específicos los presentó el teniente general John Vines, que dirige las operaciones militares del día a día en Iraq. Dijo en junio que una reducción de "cuatro o cinco brigadas" -quizás unas 20.000 tropas de las actuales 135.000- sería posible en el curso del próximo año.
Más de 1.780 soldados estadounidenses han muerto desde la invasión norteamericana en marzo de 2003. El gobierno de Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada, diciendo que los soldados de Estados Unidos seguirán en el país todo el tiempo que sea necesario hasta que las tropas y policía iraquíes puedan defender el país por sí mismas.
"El presidente quiere ver a nuestras tropas en casa, pero tenemos una importante misión que terminar", dijo el miércoles el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
McClellan dijo que Bush depende de sus comandantes para decir cuántas tropas necesitan, "y toman decisiones basadas en las condiciones y progresos que se hagan en el terreno".
Atentados con coches-bomba, ataques con bombas improvisadas y otras violencias contra tropas norteamericanas y civiles iraquíes se han incrementado en los últimos meses y al-Jafaari y su gabinete se enfrentan a constantes amenazas. La visita de Rumsfeld no fue anunciada de antemano por temor a un ataque.
Sin embargo, Estados Unidos indicaron las exitosas elecciones de enero en Iraq y la formación de un gobierno democrático como evidencia de que los iraquíes están en la ruta hacia la independencia y que el derrocamiento estadounidense de Saddam Hussein valía la pena.
Rumsfeld no comentó los comentarios de al-Jafaari, pero dijo separadamente a periodistas que los líderes políticos del país necesitan hacer más para aliviar el peso de las fuerzas americanas. Dijo que los iraquíes deben empezar a tomar responsabilidades para custodiar a unos 15.000 prisioneros de los norteamericanos, y deben cumplir con el plazo del 15 de agosto para completar la redacción de la constitución.
"Sería muy perjudicial para la fase que es necesaria" si la constitución no se termina a tiempo, dijo. "Aquí tenemos tropas en el terreno. Aquí muere gente".
Más de la mitad de los norteamericanos, un 55 por ciento, que fueron entrevistados a principios de julio para la Associated Press AP por Ipsos, dijeron que no aprobaban la conducción de la guerra en Iraq por el gobierno norteamericano. Un 37 por ciento dijo que el sondeo de AP-Ipsos de junio que pensaban que Estados Unidos debía retirar sus tropas inmediatamente.
La presencia de Estados Unidos es cada vez más impopular en Iraq mismo. Un 46 por ciento de los iraquíes encuestados en un sondeo en marzo y abril dijeron que la guerra dirigida por Estados Unidos había hecho más daño que bien. Al mismo tiempo, un 61 por ciento dijo que el derrocamiento de Saddam valía el precio pagado.
Un 47 por ciento de los encuestados en el sondeo de la CNN/USA Today/Gallup dijo que los ataques contras las fuerzas norteamericanas en Iraq eran injustificadas, y un 52 por ciento dijeron que esos ataques eran justificados, siempre o algunas veces.
"A ese respecto queremos velocidad", dijo al-Jafaari sobre la retirada norteamericana, pero agregó que no existía un calendario fijo para un traspaso.
"No queremos vernos sorprendidos por una retirada que no esté en relación con un calendario iraquí", dijo a través de su intérprete.
En el Pentágono los funcionarios dicen que han preparado una gama de escenarios, desde un incremento en el nivel de fuerzas hasta una substancial reducción. Las reducciones podrían cumplirse llevando tropas a casa antes de tiempo, o rotándolas con menos remplazos cuando una unidad vuelve a su base en casa.
Casey y otros funcionarios mencionan la primavera o el verano como posibilidades debido a que los militares estadounidenses necesitarán tiempo para evaluar el efecto de las elecciones de diciembre sobre la resistencia, dijeron funcionarios del ministerio de Defensa. También se espera que para entonces las fuerzas de seguridad iraquíes estén en mejor forma.
28 de julio de 2005
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mujeres preocupadas
[Qassim Abdul-Zahra] Por la nueva constitución. Documento otorga un papel más importante al islam y aumenta preocupación por derechos civiles.
Bagdad, Iraq. Un capítulo del borrador de la constitución iraquí confiere al islam un papel más importante en el código civil iraquí, aumentando las preocupaciones de que las mujeres puedan perder derechos en asuntos como el matrimonio, el divorcio y las herencias.
La propuesta, obtenida ayer por la Associated Press, también parece excluir las milicias no-gubernamentales, un terreno tocado ayer por el nuevo embajador estadounidense, Zalmay Khalilzad. Llamando a los iraquíes a construir instituciones nacionales, dijo que no había lugar para fuerzas faccionales que "construyan la infraestructura de una futura guerra civil".
La parte sobre los derechos civiles, uno de los seis de la constitución de Iraq, cubre los derechos y deberes de los ciudadanos y de las libertades públicas y privadas. La redacción del capítulo no es definitiva, pero miembros del comité de redacción dijeron que se había alcanzado un acuerdo sobre la mayor parte de su formulación.
Entretanto, el New York Times informó hoy que Khalilzad indicó ayer que Estados Unidos se esforzaría por garantizar los derechos de las mujeres iraquíes y refrenar las aspiraciones de facciones étnicas y religiosas que buscan una mayor autonomía en el nuevo estado iraquí.
Los miembros del comité se apresuran para terminar la constitución de modo que la Asamblea Nacional iraquí pueda decidir sobre su redacción final para el 15 de agosto. La versión del parlamento será sometido al voto popular a mediados de octubre, y si es aprobada, se convocará a elecciones para fines de año.
Los esfuerzos de la comisión de redacción recibió ayer un impulso cuando sus 12 miembros árabes sunníes terminaron un boicot, aliviando los temores de que el documento sea rechazado por la comunidad étnica que está en el corazón de la resistencia. El apoyo árabe sunní es crucial debido a que la constitución puede ser desechada si los votantes de tres de las 18 provincias de Iraq la rechazan por una mayoría de dos tercios -y los árabes sunníes son la mayoría en las cuatro provincias. Los árabes sunníes constituyen un 20 por ciento de los 27 millones de iraquíes, pero dominan áreas donde reina la resistencia.
Un miembro sunní de la comisión constitucional, Saleh al-Mutlaq, dijo a la Associates Press que él y sus 11 colegas accedieron a reiniciar sus labores después de recibir garantías del gobierno de que se escucharían sus quejas. Esas preocupaciones incluyen una mejor seguridad después del asesinato la semana pasada de dos colegas, lo que desencadenó el boicot, y un mayor rol para la minoría árabe sunní en las deliberaciones constitucionales.
Lo que más preocupa a los grupos de mujeres es el capítulo sobre derechos civiles, que algunas piensan que hace retroceder significativamente los derechos de las mujeres garantizados por una ley de 1959 implementada por un régimen laico.
En la copia obtenida por la Associated Press, el Artículo 19 del segundo capítulo dice que "los fieles de cualquier religión o secta son libres de determinar su estatus civil de acuerdo a sus creencias religiosas o sectarias".
Líderes chiíes musulmanes han insistido en un mayor papel del islam en el código civil pero grupos de mujeres argumentan que eso podría dar pie a interpretaciones legales sobre líneas más estrictamente religiosas que son menos favorables para las mujeres. Bajo la ley islámica, una mujer recibe la mitad de lo que recibe un hombre cuando se trata de herencias. Los hombres también tienen el poder cuando se trata de iniciar un divorcio.
Miembros del comité dijeron ayer que habían tomado en cuenta las inquietudes de las mujeres, pero dijeron que no pensaban introducir cambios, ya que la Asamblea Nacional tendrá la última palabra sobre la redacción.
El miembro del comité Khudayer al-Khuzai dijo que los musulmanes serían libres de elegir según qué secta islámica quieren ser juzgados en la ley civil propuesta.
"No obligaremos a nadie a adoptar alguna secta. La gente es libre de elegir la secta que les convenga o crean legítima. Eso se implementa en el matrimonio, la herencia y los derechos civiles", dijo.
No todas las leyes chiíes son desfavorables hacia las mujeres. Muchos sunníes musulmanes que sólo tienen hijas prefieren seguir la ley religiosa chií cuando se trata de herencias, ya que las hijas heredan todo lo que dejan sus padre; según reglas sunníes, las hijas deben compartir la herencia con otros familiares.
Antes en el día, el embajador norteamericano habló contra las milicias -una clara señal a grupos que las dos comunidades más importantes de Iraq, la árabe chií y la kurda, han armado desde que hacían oposición al régimen de Saddam Hussein.
Khalilzad, que asumió sus funciones de embajador el fin de semana, dijo a periodistas que el gobierno de Estados Unidos cree que los iraquíes deben concentrarse en construir instituciones nacionales fuertes.
"En cuanto a las milicias, por supuesto, nuestra posición es clara", dijo. "No queremos nada que cree problemas a largo plazo en Iraq en términos del problema de los señores de la guerra o el problema de construir una infraestructura para una futura guerra civil".
En otras áreas, el capítulo obtenido por la Associated Press transforma en independiente el poder judicial, instaura los juicios públicos, prohíbe la tortura y exige una orden judicial para detener a alguien. El trabajo infantil, que floreció en los años noventa después de que Naciones Unidas impusiera sanciones contra Iraq, será prohibido.
La constitución impedirá que decenas de miles de judíos iraquíes que emigraron a Israel en los años cincuenta, recuperen la ciudadanía iraquí. Sólo dice que los iraquíes que perdieron su nacionalidad después de que el Partido Baaz de Saddam Hussein llegara al poder en 1963, "serán autorizados para recuperarla".
Entretanto, un minibús cargado de explosivos estalló ayer junto a un puesto de control frente a un hotel usado en el pasado por contratistas americanos, matando al menos a 12 personas e hiriendo al menos a 18.
Un segundo terrorista suicida mayó a dos comandos iraquíes e hirió a otros 10 en un ataque contra un cuartel policial en la capital.
Un soldado norteamericano murió ayer cuando una bomba improvisada estalló debajo de su vehículo cerca de Samarra, a 96 kilómetros al norte de Bagdad, declaró el mando estadounidense.
27 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. Un capítulo del borrador de la constitución iraquí confiere al islam un papel más importante en el código civil iraquí, aumentando las preocupaciones de que las mujeres puedan perder derechos en asuntos como el matrimonio, el divorcio y las herencias.La propuesta, obtenida ayer por la Associated Press, también parece excluir las milicias no-gubernamentales, un terreno tocado ayer por el nuevo embajador estadounidense, Zalmay Khalilzad. Llamando a los iraquíes a construir instituciones nacionales, dijo que no había lugar para fuerzas faccionales que "construyan la infraestructura de una futura guerra civil".
La parte sobre los derechos civiles, uno de los seis de la constitución de Iraq, cubre los derechos y deberes de los ciudadanos y de las libertades públicas y privadas. La redacción del capítulo no es definitiva, pero miembros del comité de redacción dijeron que se había alcanzado un acuerdo sobre la mayor parte de su formulación.
Entretanto, el New York Times informó hoy que Khalilzad indicó ayer que Estados Unidos se esforzaría por garantizar los derechos de las mujeres iraquíes y refrenar las aspiraciones de facciones étnicas y religiosas que buscan una mayor autonomía en el nuevo estado iraquí.
Los miembros del comité se apresuran para terminar la constitución de modo que la Asamblea Nacional iraquí pueda decidir sobre su redacción final para el 15 de agosto. La versión del parlamento será sometido al voto popular a mediados de octubre, y si es aprobada, se convocará a elecciones para fines de año.
Los esfuerzos de la comisión de redacción recibió ayer un impulso cuando sus 12 miembros árabes sunníes terminaron un boicot, aliviando los temores de que el documento sea rechazado por la comunidad étnica que está en el corazón de la resistencia. El apoyo árabe sunní es crucial debido a que la constitución puede ser desechada si los votantes de tres de las 18 provincias de Iraq la rechazan por una mayoría de dos tercios -y los árabes sunníes son la mayoría en las cuatro provincias. Los árabes sunníes constituyen un 20 por ciento de los 27 millones de iraquíes, pero dominan áreas donde reina la resistencia.
Un miembro sunní de la comisión constitucional, Saleh al-Mutlaq, dijo a la Associates Press que él y sus 11 colegas accedieron a reiniciar sus labores después de recibir garantías del gobierno de que se escucharían sus quejas. Esas preocupaciones incluyen una mejor seguridad después del asesinato la semana pasada de dos colegas, lo que desencadenó el boicot, y un mayor rol para la minoría árabe sunní en las deliberaciones constitucionales.
Lo que más preocupa a los grupos de mujeres es el capítulo sobre derechos civiles, que algunas piensan que hace retroceder significativamente los derechos de las mujeres garantizados por una ley de 1959 implementada por un régimen laico.
En la copia obtenida por la Associated Press, el Artículo 19 del segundo capítulo dice que "los fieles de cualquier religión o secta son libres de determinar su estatus civil de acuerdo a sus creencias religiosas o sectarias".
Líderes chiíes musulmanes han insistido en un mayor papel del islam en el código civil pero grupos de mujeres argumentan que eso podría dar pie a interpretaciones legales sobre líneas más estrictamente religiosas que son menos favorables para las mujeres. Bajo la ley islámica, una mujer recibe la mitad de lo que recibe un hombre cuando se trata de herencias. Los hombres también tienen el poder cuando se trata de iniciar un divorcio.
Miembros del comité dijeron ayer que habían tomado en cuenta las inquietudes de las mujeres, pero dijeron que no pensaban introducir cambios, ya que la Asamblea Nacional tendrá la última palabra sobre la redacción.
El miembro del comité Khudayer al-Khuzai dijo que los musulmanes serían libres de elegir según qué secta islámica quieren ser juzgados en la ley civil propuesta.
"No obligaremos a nadie a adoptar alguna secta. La gente es libre de elegir la secta que les convenga o crean legítima. Eso se implementa en el matrimonio, la herencia y los derechos civiles", dijo.
No todas las leyes chiíes son desfavorables hacia las mujeres. Muchos sunníes musulmanes que sólo tienen hijas prefieren seguir la ley religiosa chií cuando se trata de herencias, ya que las hijas heredan todo lo que dejan sus padre; según reglas sunníes, las hijas deben compartir la herencia con otros familiares.
Antes en el día, el embajador norteamericano habló contra las milicias -una clara señal a grupos que las dos comunidades más importantes de Iraq, la árabe chií y la kurda, han armado desde que hacían oposición al régimen de Saddam Hussein.
Khalilzad, que asumió sus funciones de embajador el fin de semana, dijo a periodistas que el gobierno de Estados Unidos cree que los iraquíes deben concentrarse en construir instituciones nacionales fuertes.
"En cuanto a las milicias, por supuesto, nuestra posición es clara", dijo. "No queremos nada que cree problemas a largo plazo en Iraq en términos del problema de los señores de la guerra o el problema de construir una infraestructura para una futura guerra civil".
En otras áreas, el capítulo obtenido por la Associated Press transforma en independiente el poder judicial, instaura los juicios públicos, prohíbe la tortura y exige una orden judicial para detener a alguien. El trabajo infantil, que floreció en los años noventa después de que Naciones Unidas impusiera sanciones contra Iraq, será prohibido.
La constitución impedirá que decenas de miles de judíos iraquíes que emigraron a Israel en los años cincuenta, recuperen la ciudadanía iraquí. Sólo dice que los iraquíes que perdieron su nacionalidad después de que el Partido Baaz de Saddam Hussein llegara al poder en 1963, "serán autorizados para recuperarla".
Entretanto, un minibús cargado de explosivos estalló ayer junto a un puesto de control frente a un hotel usado en el pasado por contratistas americanos, matando al menos a 12 personas e hiriendo al menos a 18.
Un segundo terrorista suicida mayó a dos comandos iraquíes e hirió a otros 10 en un ataque contra un cuartel policial en la capital.
Un soldado norteamericano murió ayer cuando una bomba improvisada estalló debajo de su vehículo cerca de Samarra, a 96 kilómetros al norte de Bagdad, declaró el mando estadounidense.
27 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh