renunciando al sueño de un rancho
[Sam Quiñones] Un tendero mexicano pasó décadas construyendo una obra maestra de arte popular en un rancho californiano descuidado. Lo abandonó en medio de disputas por los permisos.
Un día de 1979 un tendero mexicano pasó frente a un rancho que estaba a la venta en un solitario valle al norte de Santa Bárbara.
Viejos oleoductos se estiraban por el paisaje como esqueletos. La casa se estaba cayendo, y pilas de rocas cubrían la estéril propiedad.
Aunque era un hombre práctico, autodidacta, parecía que la tierra se comunicaba con él. José Luis Bonilla no había construido nunca nada. Pero compró el rancho y empezó a pintar en una tela el diseño de una aldea mexicana. Trazó álamos italianos formando columnas junto a la entrada principal. Luego dibujó una plaza, con farolas, bancas y pasillos bajo los sauces llorones y los ciruelos.
A un lado de la plaza, pintó un escenario y un quiosco de orquesta debajo de un tejado de elaborada metalistería.
Al otro lado de la plaza dibujó un corredor arqueado frente a un inmenso mercado. Había un lago para botes, con una fuente gigante. Luego, mirando hacia los establos de 70 caballos, pintó un coso mexicano con sillas para 3.000 espectadores.
Veinte años más tarde, el país de las maravillas mexicano que pintó en una tela se ha erigido en lo que antes fue un rancho destartalado. Llamó a su aldea Así es mi tierra.
En su audacia y extravagancia, evoca una época en que California dio rienda suelta a las febriles imaginaciones que engendraron monumentos como las Torres de Watts o el Castillo de Hearst.
"En la vida hay que pensar en grande", dijo Bonilla.
Simon Rodia levantó las Torres de Watts son fragmentos de vajillas de barro, cuentas de colores y azulejos. Bonilla también usó lo que tenía a la mano: rocas y el viejo oleoducto.
Como Rodia -el que después de 30 años de trabajo entregó las llaves de las Torres de Watts a un vecino y desapareció-, Bonilla también abandonó su sueño. Tras una disputa con los urbanistas del condado de Santa Bárbara, se volvió a México hace tres años.
La obra de arte popular de Bonilla cubre unas 40 hectáreas de nada junto a la ruta California 166 en el Valle del Rió Cuyama, donde el silencio apenas si es perturbado por el viento y el trote de los valiosos caballos andaluces que todavía están en los establos de Así es mi tierra.
Empezó como Lavaplatos
Bonilla creció entre caballos en Fresnillo, en el estado mexicano de Zacatecas, donde su padre poseía un aserradero. A los 11, Bonilla decidió que quería conocer Estados Unidos, y llegó por su propia cuenta a Los Angeles en 1950, pensando en quedarse unas semanas. Luego consiguió un trabajo como lavaplatos en un restaurante de Glendale, y 10 años más tarde todavía estaba aquí.
Más tarde, su trabajo como chef en un hotel de Disneylandia, "me dio la oportunidad de trabajar 16 horas al día, y de ahorrar", dijo. Compró un caballo, y Bonilla lo cabalgaría en su tiempo libre a lo largo del Río de Santa Ana.
Se hizo tendero en 1972 y abrió El Toro Market en Santa Ana. A medida que crecía la comunidad inmigrante, también creció la tienda, a la que agregó exquisiteces mexicanas y una tienda de licores.
Siete años después, Bonilla viajó al sur por la carretera nacional 101 desde Santa María cuando un accidente con un camión cisterna lo obligó a tomar un desvío que pasaba frente al rancho. Poco después, lo compró por 400.000 dólares con sus ganancias de la tienda y se marchó a trabajar.
Bonilla empezó con dos experimentados obreros de la construcción y dos ayudantes. Ellos empezaron a plantar los retoños de álamos. A medida que pasaba el tiempo, los inmigrantes mexicanos comenzaron a llegar, pidiendo trabajo. Como normalmente no sabían nada de construcciones, Bonilla les enseñaba.
Su equipo llegó a tener dos docenas de hombres. Bonilla compró casas-caravana para ellos y sus familias, dejando la tienda en manos de familiares. El equipo, junto con Bonilla y sus hijos, recorrieron la propiedad de 200 hectáreas recogiendo piedras y llevándolas en camión al sitio de la aldea. Las rompían en dos y las usaban como adoquines.
Bonilla registró depósitos de chatarra a la búsqueda de más fragmentos de oleoductos para cortarlos y hacer barandas, o para fundirlos con el hierro que ceñía el quiosco de orquesta y el podio.Tomó ocho años construir la plaza de toros; el lago, tres. El quiosco de orquesta tomó más de dos años. Su tejado, una amalgaman de cobre, estaño y acero inoxidable, tomó dos años más.
Debajo del quiosco Bonilla construyó un cuarto para que los músicos guardaran sus instrumentos. Para ocupar su tiempo libre, Bonilla empezó a hacer sillas de montar. Compró en Alemania máquinas para coser cuero y transformó el lugar en un taller de sillas de montar. Importó caballos andaluces de España para criarlos y venderlos.
La esposa de Bonilla no compartió nunca su sueño y finalmente lo dejó. "Me dijo: Me siento aquí como si estuviera en la cárcel'", dijo Bonilla.
Pero él creía que hacer la aldea era su razón para estar en la Tierra. Para endurecerse para el trabajo, Bonilla se hizo vegetariano. No bebía, ni fumaba ni jugaba. También se transformó en un fanático malhumorado. Sus atractivos sociales lo abandonaron.
"Un montón de gente se mantenía alejada porque él habla todo el rato", dijo su hija Idoya. "Es muy inquieto. Construir fue su manera de calmarse".
Los trabajadores de Bonilla peleaban a menudo, a veces con las piedras que usaban para construir. Bonilla pensaba que apenas estaban civilizados, que eran como caballos salvajes. Los dirigía con mano firme, los levantaba, elogiaba, mimaba, y les pedía que siguieran.
"Tienes que utilizar a todo el mundo, usar sus cabezas", dijo. "No es solamente el trabajo físico. Tenías que darles una razón e insistirles en hacerlo perfectamente bien, de modo que todo aquel que lo viera lo admirara como una obra de arte".
Le decía a sus trabajadores que una parte de ellos se quedaría impresa en el paisaje. Les instaba a mostrarles a los norteamericanos de lo que eran capaces los mexicanos. Ni siquiera en México, les decía, hay un lugar parecido.
Hablaba de las piedras como de seres vivos. "Les decía que cada roca tenía ojos, cara, una expresión formada en millones de años. Que cada vez que colocaban una piedra tenían que darles las gracias", dijo. "La roca no olvidará nunca a la persona que la puso en ese lugar".
Sus trabajadores habían llegado buscando trabajo, pero se encontraron con una cruzada.
Un creyente era un obrero fundidor llamado Carlos Muñoz, que había dejado Tlaquepaque, cerca de Guadalajara, por lo que creía que sería un año en Estados Unidos. Nunca volvió a casa. En lugar de eso, dedicó 17 años de su vida a dar forma a la imaginación de su patrón.
Durante muchas tardes, Muñoz y otros obreros mirarían a Bonilla atravesar la propiedad, perdido en sus pensamiento, buscando ideas. Bonilla llamaría a Muñoz y se sentarían en las bancas debajo de los ciruelos. Bonilla le contaba las imágenes que tenía en su cabeza, y Muñoz las dibujaría.
"Nunca le dije que hubiera algo que no se podía hacer", dijo Muñoz. "A veces me decía: Carlos, eso parece muy difícil'. Yo decía: No, jefe, déme la oportunidad".
Muñoz dijo que sus clientes en México sólo querían que fuera rápido y barato. Pero Bonilla quería calidad y compró las mejores máquinas para soldar y cortar metal. Mientras construía Así es mi tierra, Muñoz experimentó nuevos modos de moldear, soldar y combinar los metales.
"Nunca en mi vida imaginé que haría algo así", dijo Muñoz. "En México, yo tenía una imagen más limitada de lo que era posible en la vida. Aquí he ampliado mi visión... Duró 17 años. Y todavía estoy aquí. El tiempo pasa rápido, ¿no?"
Una Obsesión
En el interior del Valle de Cuyama, donde durante años los ranchos vecinos no tenían vallas, Bonilla no sufrió las trabas de las restricciones y leyes norteamericanas.
"A medida que pasaba el tiempo, sus ideas se hicieron más grandiosas", dijo Muñoz. "Era locura y obsesión".
Entonces hizo su irrupción el mundo real.
Durante 20 años Bonilla no había pagado a sus trabajos por las faenas de los domingos. Un abogado reunió a los hombres y les dijo que Bonilla les debía salarios atrasados. Los obreros plantaron un pleito y Bonilla accedió en 2000 a pagarles 120.000 dólares en salarios atrasados.
Los inspectores de construcción del condado de Santa Bárbara, entretanto, había empezado a acosarlo. "Debes tener un permiso para esto, un permiso para esto otro", dijo Bonilla. "Siempre había un problema".
Bonilla reconoció que él había empezado Así es mi tierra sin explicar sus planes y sin permisos de los funcionarios del condado.
"Si les contaba lo que pensaba hacer, habrían pensado que estaba loco", dijo. "Pensé que si lo hacía y los tipos lo veían, que probablemente me darían esos permisos".
Cuando Bonilla se empezó a quedar sin dinero, organizó rodeos y conciertos. El cantante mexicano Juan Gabriel actuó para 7.000 personas en la arena de la plaza. El condado insistió en que Bonilla contratara a agentes de la Patrulla de Carretera de California, ocho agentes del sheriff del condado y 32 guardias de seguridad. También pusieron límites a la venta de cerveza, que disminuyó los beneficios.
"Yo pensé que este lugar iba a hacer dinero", dijo Bonilla. "No fue así".
Finalmente, en 2001 sus economías se acabaron y Bonilla volvió a Zacatecas con la amargura de un novio que ha sido plantado.
"En Santa Bárbara exigen una arquitectura hispana", dijo. "El lugar hispano más bonito de Santa Bárbara es Así es mi tierra, que lamentablemente no está terminado".
Steve DeCamp, portavoz del departamento de Construcción y Desarrollo del condado de Santa Bárbara, dijo que el ayuntamiento está estudiando un permiso de utilización adicional para facilitar mejoras en la propiedad.
"Salió poco menos que del paisaje y se veía bastante extraño", dijo DeCamp. "Ahora estamos tratando de encontrar una manera que la todo el asunto sea legítimo".
El rancho se vende por 12 millones de dólares. Pero Bonilla dijo que ninguno de los compradores posible lo aprecia suficientemente.
Los hijos e hija de Bonilla cuidan el lugar con la ayuda de algunos vaqueros. Todavía quedan algunos obreros de la construcción, incluyendo a Muñoz.
"Me quedaré aquí hasta que la venda", dijo Muñoz, que tiene una casa y un taller en las cercanías, donde hace elegantes sillas de montar y aperos. "No creo que la venda. Aquí hay una parte de su vida".
Los álamos italianos de Bonilla han crecido y forman un arbóreo corredor de 15 metros de altura. Su lago tiene agua, pero la fuente está seca. Su arena de rodeo mexicano, considerada una de las más bonitas del mundo, no tiene a nadie en las graderías. Las bancas y los pasillos están vacíos.
Bonilla dijo que Así es mi tierra está lejos de estar terminada. Hay montículos de tierra ahí donde quiere colocar tiendas y vendedores callejeros. También espera construir un hotel. Y, dijo, "si un pueblo no tiene iglesia, no es pueblo".
En un campo de zanahorias Bonilla quiere cavar canales navegables. Sueña con instalar un pequeño ferrocarril para llevar a los visitantes, y una casa de estilo colonial para él y su familia.
"Lo peor es parar", dijo. "Es como si te cortaras un brazo".
Dijo que volvería enseguida si el país lo invitara de vuelta. Está bien de salud, tiene 65, y puede construir más.
"Que me den una mano y no me pongan tantos obstáculos", dijo. "Déjenme terminar el proyecto, para que la gente lo pueda admirar y saber que quien lo hizo es un mexicano que llegó a fregar los platos".
12 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Viejos oleoductos se estiraban por el paisaje como esqueletos. La casa se estaba cayendo, y pilas de rocas cubrían la estéril propiedad.
Aunque era un hombre práctico, autodidacta, parecía que la tierra se comunicaba con él. José Luis Bonilla no había construido nunca nada. Pero compró el rancho y empezó a pintar en una tela el diseño de una aldea mexicana. Trazó álamos italianos formando columnas junto a la entrada principal. Luego dibujó una plaza, con farolas, bancas y pasillos bajo los sauces llorones y los ciruelos.
A un lado de la plaza, pintó un escenario y un quiosco de orquesta debajo de un tejado de elaborada metalistería.
Al otro lado de la plaza dibujó un corredor arqueado frente a un inmenso mercado. Había un lago para botes, con una fuente gigante. Luego, mirando hacia los establos de 70 caballos, pintó un coso mexicano con sillas para 3.000 espectadores.
Veinte años más tarde, el país de las maravillas mexicano que pintó en una tela se ha erigido en lo que antes fue un rancho destartalado. Llamó a su aldea Así es mi tierra.
En su audacia y extravagancia, evoca una época en que California dio rienda suelta a las febriles imaginaciones que engendraron monumentos como las Torres de Watts o el Castillo de Hearst.
"En la vida hay que pensar en grande", dijo Bonilla.
Simon Rodia levantó las Torres de Watts son fragmentos de vajillas de barro, cuentas de colores y azulejos. Bonilla también usó lo que tenía a la mano: rocas y el viejo oleoducto.
Como Rodia -el que después de 30 años de trabajo entregó las llaves de las Torres de Watts a un vecino y desapareció-, Bonilla también abandonó su sueño. Tras una disputa con los urbanistas del condado de Santa Bárbara, se volvió a México hace tres años.
La obra de arte popular de Bonilla cubre unas 40 hectáreas de nada junto a la ruta California 166 en el Valle del Rió Cuyama, donde el silencio apenas si es perturbado por el viento y el trote de los valiosos caballos andaluces que todavía están en los establos de Así es mi tierra.
Empezó como Lavaplatos
Bonilla creció entre caballos en Fresnillo, en el estado mexicano de Zacatecas, donde su padre poseía un aserradero. A los 11, Bonilla decidió que quería conocer Estados Unidos, y llegó por su propia cuenta a Los Angeles en 1950, pensando en quedarse unas semanas. Luego consiguió un trabajo como lavaplatos en un restaurante de Glendale, y 10 años más tarde todavía estaba aquí.
Más tarde, su trabajo como chef en un hotel de Disneylandia, "me dio la oportunidad de trabajar 16 horas al día, y de ahorrar", dijo. Compró un caballo, y Bonilla lo cabalgaría en su tiempo libre a lo largo del Río de Santa Ana.
Se hizo tendero en 1972 y abrió El Toro Market en Santa Ana. A medida que crecía la comunidad inmigrante, también creció la tienda, a la que agregó exquisiteces mexicanas y una tienda de licores.
Siete años después, Bonilla viajó al sur por la carretera nacional 101 desde Santa María cuando un accidente con un camión cisterna lo obligó a tomar un desvío que pasaba frente al rancho. Poco después, lo compró por 400.000 dólares con sus ganancias de la tienda y se marchó a trabajar.
Bonilla empezó con dos experimentados obreros de la construcción y dos ayudantes. Ellos empezaron a plantar los retoños de álamos. A medida que pasaba el tiempo, los inmigrantes mexicanos comenzaron a llegar, pidiendo trabajo. Como normalmente no sabían nada de construcciones, Bonilla les enseñaba.
Su equipo llegó a tener dos docenas de hombres. Bonilla compró casas-caravana para ellos y sus familias, dejando la tienda en manos de familiares. El equipo, junto con Bonilla y sus hijos, recorrieron la propiedad de 200 hectáreas recogiendo piedras y llevándolas en camión al sitio de la aldea. Las rompían en dos y las usaban como adoquines.
Bonilla registró depósitos de chatarra a la búsqueda de más fragmentos de oleoductos para cortarlos y hacer barandas, o para fundirlos con el hierro que ceñía el quiosco de orquesta y el podio.Tomó ocho años construir la plaza de toros; el lago, tres. El quiosco de orquesta tomó más de dos años. Su tejado, una amalgaman de cobre, estaño y acero inoxidable, tomó dos años más.
Debajo del quiosco Bonilla construyó un cuarto para que los músicos guardaran sus instrumentos. Para ocupar su tiempo libre, Bonilla empezó a hacer sillas de montar. Compró en Alemania máquinas para coser cuero y transformó el lugar en un taller de sillas de montar. Importó caballos andaluces de España para criarlos y venderlos.
La esposa de Bonilla no compartió nunca su sueño y finalmente lo dejó. "Me dijo: Me siento aquí como si estuviera en la cárcel'", dijo Bonilla.
Pero él creía que hacer la aldea era su razón para estar en la Tierra. Para endurecerse para el trabajo, Bonilla se hizo vegetariano. No bebía, ni fumaba ni jugaba. También se transformó en un fanático malhumorado. Sus atractivos sociales lo abandonaron.
"Un montón de gente se mantenía alejada porque él habla todo el rato", dijo su hija Idoya. "Es muy inquieto. Construir fue su manera de calmarse".
Los trabajadores de Bonilla peleaban a menudo, a veces con las piedras que usaban para construir. Bonilla pensaba que apenas estaban civilizados, que eran como caballos salvajes. Los dirigía con mano firme, los levantaba, elogiaba, mimaba, y les pedía que siguieran.
"Tienes que utilizar a todo el mundo, usar sus cabezas", dijo. "No es solamente el trabajo físico. Tenías que darles una razón e insistirles en hacerlo perfectamente bien, de modo que todo aquel que lo viera lo admirara como una obra de arte".
Le decía a sus trabajadores que una parte de ellos se quedaría impresa en el paisaje. Les instaba a mostrarles a los norteamericanos de lo que eran capaces los mexicanos. Ni siquiera en México, les decía, hay un lugar parecido.
Hablaba de las piedras como de seres vivos. "Les decía que cada roca tenía ojos, cara, una expresión formada en millones de años. Que cada vez que colocaban una piedra tenían que darles las gracias", dijo. "La roca no olvidará nunca a la persona que la puso en ese lugar".
Sus trabajadores habían llegado buscando trabajo, pero se encontraron con una cruzada.
Un creyente era un obrero fundidor llamado Carlos Muñoz, que había dejado Tlaquepaque, cerca de Guadalajara, por lo que creía que sería un año en Estados Unidos. Nunca volvió a casa. En lugar de eso, dedicó 17 años de su vida a dar forma a la imaginación de su patrón.
Durante muchas tardes, Muñoz y otros obreros mirarían a Bonilla atravesar la propiedad, perdido en sus pensamiento, buscando ideas. Bonilla llamaría a Muñoz y se sentarían en las bancas debajo de los ciruelos. Bonilla le contaba las imágenes que tenía en su cabeza, y Muñoz las dibujaría.
"Nunca le dije que hubiera algo que no se podía hacer", dijo Muñoz. "A veces me decía: Carlos, eso parece muy difícil'. Yo decía: No, jefe, déme la oportunidad".
Muñoz dijo que sus clientes en México sólo querían que fuera rápido y barato. Pero Bonilla quería calidad y compró las mejores máquinas para soldar y cortar metal. Mientras construía Así es mi tierra, Muñoz experimentó nuevos modos de moldear, soldar y combinar los metales.
"Nunca en mi vida imaginé que haría algo así", dijo Muñoz. "En México, yo tenía una imagen más limitada de lo que era posible en la vida. Aquí he ampliado mi visión... Duró 17 años. Y todavía estoy aquí. El tiempo pasa rápido, ¿no?"
Una Obsesión
En el interior del Valle de Cuyama, donde durante años los ranchos vecinos no tenían vallas, Bonilla no sufrió las trabas de las restricciones y leyes norteamericanas.
"A medida que pasaba el tiempo, sus ideas se hicieron más grandiosas", dijo Muñoz. "Era locura y obsesión".
Entonces hizo su irrupción el mundo real.
Durante 20 años Bonilla no había pagado a sus trabajos por las faenas de los domingos. Un abogado reunió a los hombres y les dijo que Bonilla les debía salarios atrasados. Los obreros plantaron un pleito y Bonilla accedió en 2000 a pagarles 120.000 dólares en salarios atrasados.
Los inspectores de construcción del condado de Santa Bárbara, entretanto, había empezado a acosarlo. "Debes tener un permiso para esto, un permiso para esto otro", dijo Bonilla. "Siempre había un problema".
Bonilla reconoció que él había empezado Así es mi tierra sin explicar sus planes y sin permisos de los funcionarios del condado.
"Si les contaba lo que pensaba hacer, habrían pensado que estaba loco", dijo. "Pensé que si lo hacía y los tipos lo veían, que probablemente me darían esos permisos".
Cuando Bonilla se empezó a quedar sin dinero, organizó rodeos y conciertos. El cantante mexicano Juan Gabriel actuó para 7.000 personas en la arena de la plaza. El condado insistió en que Bonilla contratara a agentes de la Patrulla de Carretera de California, ocho agentes del sheriff del condado y 32 guardias de seguridad. También pusieron límites a la venta de cerveza, que disminuyó los beneficios.
"Yo pensé que este lugar iba a hacer dinero", dijo Bonilla. "No fue así".
Finalmente, en 2001 sus economías se acabaron y Bonilla volvió a Zacatecas con la amargura de un novio que ha sido plantado.
"En Santa Bárbara exigen una arquitectura hispana", dijo. "El lugar hispano más bonito de Santa Bárbara es Así es mi tierra, que lamentablemente no está terminado".
Steve DeCamp, portavoz del departamento de Construcción y Desarrollo del condado de Santa Bárbara, dijo que el ayuntamiento está estudiando un permiso de utilización adicional para facilitar mejoras en la propiedad.
"Salió poco menos que del paisaje y se veía bastante extraño", dijo DeCamp. "Ahora estamos tratando de encontrar una manera que la todo el asunto sea legítimo".
El rancho se vende por 12 millones de dólares. Pero Bonilla dijo que ninguno de los compradores posible lo aprecia suficientemente.
Los hijos e hija de Bonilla cuidan el lugar con la ayuda de algunos vaqueros. Todavía quedan algunos obreros de la construcción, incluyendo a Muñoz.
"Me quedaré aquí hasta que la venda", dijo Muñoz, que tiene una casa y un taller en las cercanías, donde hace elegantes sillas de montar y aperos. "No creo que la venda. Aquí hay una parte de su vida".
Los álamos italianos de Bonilla han crecido y forman un arbóreo corredor de 15 metros de altura. Su lago tiene agua, pero la fuente está seca. Su arena de rodeo mexicano, considerada una de las más bonitas del mundo, no tiene a nadie en las graderías. Las bancas y los pasillos están vacíos.
Bonilla dijo que Así es mi tierra está lejos de estar terminada. Hay montículos de tierra ahí donde quiere colocar tiendas y vendedores callejeros. También espera construir un hotel. Y, dijo, "si un pueblo no tiene iglesia, no es pueblo".
En un campo de zanahorias Bonilla quiere cavar canales navegables. Sueña con instalar un pequeño ferrocarril para llevar a los visitantes, y una casa de estilo colonial para él y su familia.
"Lo peor es parar", dijo. "Es como si te cortaras un brazo".
Dijo que volvería enseguida si el país lo invitara de vuelta. Está bien de salud, tiene 65, y puede construir más.
"Que me den una mano y no me pongan tantos obstáculos", dijo. "Déjenme terminar el proyecto, para que la gente lo pueda admirar y saber que quien lo hizo es un mexicano que llegó a fregar los platos".
12 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
matamoros quiere cambiar imagen
[Chris Kraul y Cecilia Sánchez] Matamoros, irritada por la mala reputación de que se está haciendo debido a la violencia relacionada con las drogas en una prisión cercana epónima, quiere que la cárcel cambie de nombre.
Matamoros, México. Cuando los asesinatos de seis guardias en una prisión de máxima seguridad cercana causó el horror de esta ciudad fronteriza sin embargo habituad a la violencia, los líderes cívicos propusieran una interesante solución a su problema de imagen: cambiar el nombre de la prisión.
Matamoros, donde los secuestros y asesinatos en masa se han hecho comunes, fue sacudida por el incidente en el que seis guardias secuestrados al salir de su trabajo el 20 de enero fueron encontrados dos horas más tarde con las manos atadas, muertos, y apilados en una furgoneta.
Las autoridades dicen que los asesinatos son "asesinatos con mensaje" de los traficantes de drogas, que quieren que el gobierno retroceda en sus esfuerzos por limpiar el sistema de prisiones.
La sede del llamado cartel del Golfo, una de las bandas de traficantes de drogas más violentas de México, Matamoros ha presenciado flujos y reflujos de violencia. Pero la ejecución de los guardias estableció una nueva norma para la crueldad, y pudo ser la última gota para el ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, que días más tarde emitió una declaración advirtiendo a los viajeros de los peligros en las ciudades mexicanas fronterizas.
Aunque funcionarios norteamericanos más tarde ablandaron su aviso, diciendo que no tenía la intención de desalentar a los visitantes de la región fronteriza, su efecto fue rápido. El turismo disminuyó sensiblemente, y los camiones que cruzan desde la vecina Brownsville, Tejas, disminuyeron en un 15 por ciento. A fines del mes pasado un encuentro entre parlamentarios de los estados de Tejas y Tamaulipas para discutir los problemas en las fronteras fue trasladado de Matamoros a Brownsville después de que la delegación de Tejas se negara a cruzar la frontera mexicana por razones de seguridad.
Alarmados, el ayuntamiento y la comunidad comercial de la ciudad están exigiendo que se tomen medidas drásticas. Han pedido que los 400 policías federales y tropas del Ejército enviados tras las asesinatos se queden permanentemente. Y quieren que la prisión, conocida como Centro Federal de Readaptación Social de Matamoros, cambie su nombre por el Prisión Potasio. O Prisión Mezquita. Cualquier cosa, menos Matamoros.
Aunque algunos observadores dicen que la ciudad y región están sufriendo de problemas más graves que cambiar nombres, el alcalde Baltazar Hinojosa Ochoa dice que la ciudad de Matamoros está siendo injustamente contaminada por los macabros incidentes en la prisión, a unos 20 kilómetros al oeste del cruce de frontera.
"Es como si Alcatraz fuera San Francisco, pero Alcatraz es una cosa y San Francisco otra, ¿no? Bueno, es lo mismo, la prisión es una cosa y Matamoros otra", dijo. "La ciudad es tranquila y no es como ha sido retratada internacionalmente".
Pero la abogado de derechos humanos Luz Armenta, de Matamoros, dice que la ciudad es peligrosa y la gente a los dos lados de la frontera tiene razón para tener miedo.
"Aquí no le puedes tocar el claxon a nadie", dijo, "porque nunca sabes si se va a bajar alguien del coche y matarte con un AK-47 en medio de la calle".
Para Alma Lilia González, 23, viuda de José Isidro del Valle, uno de los seis guardias asesinados, las charlas sobre el incremento policial y el cambio de imagen no tienen ya sentido. González dijo que su marido, que había empezado a trabajar en la prisión hacía cuatro meses, no había sido amenazado antes de su muerte.
"Estaba contento con el trabajo, porque había empezado ganando mucho más que antes", dijo sobre su salario de 700 dólares al mes, dos veces más de lo que ganan los obreros en la ciudad de las maquiladoras. "Íbamos a tener otro hijo y a comprar una casa".
Con lágrimas en la cara, González dijo que todavía no le había contado a su hijo Kevin, de cuatro años, que su padre estaba muerto.
Funcionarios del ministerio de Seguridad Pública dijeron que desde los asesinatos, 40 guardias de la prisión ha pedido ser traslados, de un total estimado por la prensa local de 150 guardias. La prisión es una de las tres cárceles de máxima seguridad de México.
Como es habitual aquí cuando mueren agentes de policía, alguna prensa especuló que del Valle y los otros guardias fueron atacados porque estaban de algún modo implicados en el tráfico de drogas.
Pero las informaciones policiales indican de momento que los asesinatos fueron cometidos al azar. Los vecinos de del Valle lo describieron como un hombre honesto y trabajador.
"Dios se lleva a los buenos y deja a los malos", dijo Dora Elena Cabrera, propietaria de una pequeña tienda cerca de la casa de del Valle en el barrio El Popular. "Lo conozco desde la escuela secundaria y era un buen padre, tratando de mejorar su situación y ayudar a los otros. Estaba contento porque había encontrado trabajo después de estar un largo tiempo en el paro", dijo.
Desde los asesinatos, soldados del ejército mexicanos patrullan las calles de Matamoros y están acampados en el complejo de albercas públicas en el centro de la ciudad.
Pero algunos dicen que el despliegue es muy pequeño y que llega demasiado tarde. El aviso del ministerio de Asuntos Exteriores fue publicado tras una inusual carta pública del embajador norteamericano Tony Gaza criticando a México por no hacer lo suficiente para terminar con la violencia de los narcotraficantes y los secuestros a lo largo de la frontera. La carta no es algo normal del gobierno de Bush, que ha elogiado los esfuerzos anti-narcóticos del presidente Vicente Fox.
El poderío de los carteles de la droga del país en las prisiones se hizo evidente en el asesinato de la víspera de Noche Vieja, de Arturo Guzmán Loera, hermano del traficante de Sinaloa Joaquín El Chapo' Guzmán, en el interior de la cárcel de máxima seguridad de La Palma cerca de Ciudad de México.
Su alcance destacó aun más este mes cuando el fiscal general de México reveló que un miembro del staff de Fox había sido detenido tras entregar informaciones sobre los planes de viaje del presidente a una banda de traficantes no identificada.
Las revelaciones posteriores a la ocupación por el ejército mexicano de la prisión de La Palma reforzaron la impresión de que eran los reclusos quienes la controlaban. Evidencias encontradas en la ocupación de La Palma indicó que los barones de la droga rivales, Benjamín Arellano Félix, del cartel de Tijuana, y Osiel Cárdenas, del cartel del Golfo, habían formado una alianza y estaban manejando sus negocios desde sus celdas.
Los subsecuentes esfuerzos del gobierno para recuperar el control del sistema de prisiones, incluyendo allanamientos de Matamoros y otras prisiones federales y traslados de algunos traficantes a otras cárceles, provocó una nueva ronda de violencia y el aviso del ministerio de Asuntos Exteriores.
Algunos de los incidentes más recientes en Tamaulipas son:
-El 17 de enero, el antiguo alcalde Soto la Marina y sus dos hijos fueron encontrados muertos; sus cuerpos habían sido arrojados a la berma de una carretera.
-El 15 de enero 20 pescadores de la costa a unos kilómetros al este de Matamoros fueron secuestrados y golpeados por una banda de traficantes armados que los acusaron de haber robado un cargamento de cocaína. Fueron liberados un día después.
-El 18 de enero el agente de policía de Reynosa, Alan Gerardo Mata y su tío fueron encontrados muertos en la carretera hacia Monterrey. Había una nota en los pantalones de Mata diciendo que el asesinato era un mensaje para "El Chapo y los que quieren ayudarle".
-El 7 de enero un grupo armado entró a un hotel en el centro de la ciudad a dos cuadras del ayuntamiento de Matamoros e hicieron durante un corto tiempo 40 rehenes de entre los pasajeros mientras buscaban a un rival. Algunos de los pasajeros fueron golpeados.
-También el 7 de enero desapareció el antiguo alcalde la ciudad Díaz Ordaz. Aún no ha sido encontrado.
-El 3 de enero el asesor de seguridad del alcalde de Reynosa fue encontrado muerto junto a la carretera hacia Monterrey.
Además, en los últimos meses se ha secuestrado a 25 ciudadanos norteamericanos en el estado de Tamaulipas, aunque la mayoría en la ciudad de Nuevo Laredo y ninguno en Matamoros.
Las noticias de los asesinatos en la prisión, como con otros crímenes perpetrados por los traficantes de drogas mexicanos, se extendió rápidamente al otro lado de la frontera, dijo Sergio López, dueño de una empresa de transportes en Brownsville. Dijo que muchos de sus amigos y colegas no querían cruzar la frontera.
Julio César Almanza, presidente de la cámara de comercio y turismo de Matamoros, dijo que el problema quedó patente cuando hace poco recibió una llamada de un juez de Brownsville y otros que querían asistir a una boda en Matamoros.
"Dijeron que querían una escolta policial después de cruzar la frontera. Eso me hizo darme cuenta de cómo la ola de violencia nos está afectando", dijo Almanza. "Pero las cosas malas sólo las sufren la gente mala de aquí. A la gente que no hace nada, no le pasa nada". Almanza les puso una escolta.
Quizás el juez había leído demasiado a menudo los diarios de Matamoros. Una primera plana del diario El Bravo de la última semana colocó una foto de una de las últimas víctimas de la violencia, un hombre que fue ejecutado junto a su mujer en su casa de alquiler.
Junto a la foto había una historia titulada Fracasa Campaña Difamatoria', citando a un funcionario federal de la localidad diciendo que el aviso de viaje de Estados Unidos era "exagerado".
12 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Matamoros, México. Cuando los asesinatos de seis guardias en una prisión de máxima seguridad cercana causó el horror de esta ciudad fronteriza sin embargo habituad a la violencia, los líderes cívicos propusieran una interesante solución a su problema de imagen: cambiar el nombre de la prisión.Matamoros, donde los secuestros y asesinatos en masa se han hecho comunes, fue sacudida por el incidente en el que seis guardias secuestrados al salir de su trabajo el 20 de enero fueron encontrados dos horas más tarde con las manos atadas, muertos, y apilados en una furgoneta.
Las autoridades dicen que los asesinatos son "asesinatos con mensaje" de los traficantes de drogas, que quieren que el gobierno retroceda en sus esfuerzos por limpiar el sistema de prisiones.
La sede del llamado cartel del Golfo, una de las bandas de traficantes de drogas más violentas de México, Matamoros ha presenciado flujos y reflujos de violencia. Pero la ejecución de los guardias estableció una nueva norma para la crueldad, y pudo ser la última gota para el ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, que días más tarde emitió una declaración advirtiendo a los viajeros de los peligros en las ciudades mexicanas fronterizas.
Aunque funcionarios norteamericanos más tarde ablandaron su aviso, diciendo que no tenía la intención de desalentar a los visitantes de la región fronteriza, su efecto fue rápido. El turismo disminuyó sensiblemente, y los camiones que cruzan desde la vecina Brownsville, Tejas, disminuyeron en un 15 por ciento. A fines del mes pasado un encuentro entre parlamentarios de los estados de Tejas y Tamaulipas para discutir los problemas en las fronteras fue trasladado de Matamoros a Brownsville después de que la delegación de Tejas se negara a cruzar la frontera mexicana por razones de seguridad.
Alarmados, el ayuntamiento y la comunidad comercial de la ciudad están exigiendo que se tomen medidas drásticas. Han pedido que los 400 policías federales y tropas del Ejército enviados tras las asesinatos se queden permanentemente. Y quieren que la prisión, conocida como Centro Federal de Readaptación Social de Matamoros, cambie su nombre por el Prisión Potasio. O Prisión Mezquita. Cualquier cosa, menos Matamoros.
Aunque algunos observadores dicen que la ciudad y región están sufriendo de problemas más graves que cambiar nombres, el alcalde Baltazar Hinojosa Ochoa dice que la ciudad de Matamoros está siendo injustamente contaminada por los macabros incidentes en la prisión, a unos 20 kilómetros al oeste del cruce de frontera.
"Es como si Alcatraz fuera San Francisco, pero Alcatraz es una cosa y San Francisco otra, ¿no? Bueno, es lo mismo, la prisión es una cosa y Matamoros otra", dijo. "La ciudad es tranquila y no es como ha sido retratada internacionalmente".
Pero la abogado de derechos humanos Luz Armenta, de Matamoros, dice que la ciudad es peligrosa y la gente a los dos lados de la frontera tiene razón para tener miedo.
"Aquí no le puedes tocar el claxon a nadie", dijo, "porque nunca sabes si se va a bajar alguien del coche y matarte con un AK-47 en medio de la calle".
Para Alma Lilia González, 23, viuda de José Isidro del Valle, uno de los seis guardias asesinados, las charlas sobre el incremento policial y el cambio de imagen no tienen ya sentido. González dijo que su marido, que había empezado a trabajar en la prisión hacía cuatro meses, no había sido amenazado antes de su muerte.
"Estaba contento con el trabajo, porque había empezado ganando mucho más que antes", dijo sobre su salario de 700 dólares al mes, dos veces más de lo que ganan los obreros en la ciudad de las maquiladoras. "Íbamos a tener otro hijo y a comprar una casa".
Con lágrimas en la cara, González dijo que todavía no le había contado a su hijo Kevin, de cuatro años, que su padre estaba muerto.
Funcionarios del ministerio de Seguridad Pública dijeron que desde los asesinatos, 40 guardias de la prisión ha pedido ser traslados, de un total estimado por la prensa local de 150 guardias. La prisión es una de las tres cárceles de máxima seguridad de México.
Como es habitual aquí cuando mueren agentes de policía, alguna prensa especuló que del Valle y los otros guardias fueron atacados porque estaban de algún modo implicados en el tráfico de drogas.
Pero las informaciones policiales indican de momento que los asesinatos fueron cometidos al azar. Los vecinos de del Valle lo describieron como un hombre honesto y trabajador.
"Dios se lleva a los buenos y deja a los malos", dijo Dora Elena Cabrera, propietaria de una pequeña tienda cerca de la casa de del Valle en el barrio El Popular. "Lo conozco desde la escuela secundaria y era un buen padre, tratando de mejorar su situación y ayudar a los otros. Estaba contento porque había encontrado trabajo después de estar un largo tiempo en el paro", dijo.
Desde los asesinatos, soldados del ejército mexicanos patrullan las calles de Matamoros y están acampados en el complejo de albercas públicas en el centro de la ciudad.
Pero algunos dicen que el despliegue es muy pequeño y que llega demasiado tarde. El aviso del ministerio de Asuntos Exteriores fue publicado tras una inusual carta pública del embajador norteamericano Tony Gaza criticando a México por no hacer lo suficiente para terminar con la violencia de los narcotraficantes y los secuestros a lo largo de la frontera. La carta no es algo normal del gobierno de Bush, que ha elogiado los esfuerzos anti-narcóticos del presidente Vicente Fox.
El poderío de los carteles de la droga del país en las prisiones se hizo evidente en el asesinato de la víspera de Noche Vieja, de Arturo Guzmán Loera, hermano del traficante de Sinaloa Joaquín El Chapo' Guzmán, en el interior de la cárcel de máxima seguridad de La Palma cerca de Ciudad de México.
Su alcance destacó aun más este mes cuando el fiscal general de México reveló que un miembro del staff de Fox había sido detenido tras entregar informaciones sobre los planes de viaje del presidente a una banda de traficantes no identificada.
Las revelaciones posteriores a la ocupación por el ejército mexicano de la prisión de La Palma reforzaron la impresión de que eran los reclusos quienes la controlaban. Evidencias encontradas en la ocupación de La Palma indicó que los barones de la droga rivales, Benjamín Arellano Félix, del cartel de Tijuana, y Osiel Cárdenas, del cartel del Golfo, habían formado una alianza y estaban manejando sus negocios desde sus celdas.
Los subsecuentes esfuerzos del gobierno para recuperar el control del sistema de prisiones, incluyendo allanamientos de Matamoros y otras prisiones federales y traslados de algunos traficantes a otras cárceles, provocó una nueva ronda de violencia y el aviso del ministerio de Asuntos Exteriores.
Algunos de los incidentes más recientes en Tamaulipas son:
-El 17 de enero, el antiguo alcalde Soto la Marina y sus dos hijos fueron encontrados muertos; sus cuerpos habían sido arrojados a la berma de una carretera.
-El 15 de enero 20 pescadores de la costa a unos kilómetros al este de Matamoros fueron secuestrados y golpeados por una banda de traficantes armados que los acusaron de haber robado un cargamento de cocaína. Fueron liberados un día después.
-El 18 de enero el agente de policía de Reynosa, Alan Gerardo Mata y su tío fueron encontrados muertos en la carretera hacia Monterrey. Había una nota en los pantalones de Mata diciendo que el asesinato era un mensaje para "El Chapo y los que quieren ayudarle".
-El 7 de enero un grupo armado entró a un hotel en el centro de la ciudad a dos cuadras del ayuntamiento de Matamoros e hicieron durante un corto tiempo 40 rehenes de entre los pasajeros mientras buscaban a un rival. Algunos de los pasajeros fueron golpeados.
-También el 7 de enero desapareció el antiguo alcalde la ciudad Díaz Ordaz. Aún no ha sido encontrado.
-El 3 de enero el asesor de seguridad del alcalde de Reynosa fue encontrado muerto junto a la carretera hacia Monterrey.
Además, en los últimos meses se ha secuestrado a 25 ciudadanos norteamericanos en el estado de Tamaulipas, aunque la mayoría en la ciudad de Nuevo Laredo y ninguno en Matamoros.
Las noticias de los asesinatos en la prisión, como con otros crímenes perpetrados por los traficantes de drogas mexicanos, se extendió rápidamente al otro lado de la frontera, dijo Sergio López, dueño de una empresa de transportes en Brownsville. Dijo que muchos de sus amigos y colegas no querían cruzar la frontera.
Julio César Almanza, presidente de la cámara de comercio y turismo de Matamoros, dijo que el problema quedó patente cuando hace poco recibió una llamada de un juez de Brownsville y otros que querían asistir a una boda en Matamoros.
"Dijeron que querían una escolta policial después de cruzar la frontera. Eso me hizo darme cuenta de cómo la ola de violencia nos está afectando", dijo Almanza. "Pero las cosas malas sólo las sufren la gente mala de aquí. A la gente que no hace nada, no le pasa nada". Almanza les puso una escolta.
Quizás el juez había leído demasiado a menudo los diarios de Matamoros. Una primera plana del diario El Bravo de la última semana colocó una foto de una de las últimas víctimas de la violencia, un hombre que fue ejecutado junto a su mujer en su casa de alquiler.
Junto a la foto había una historia titulada Fracasa Campaña Difamatoria', citando a un funcionario federal de la localidad diciendo que el aviso de viaje de Estados Unidos era "exagerado".
12 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
guardias militares anti-terroristas
El comisario de policía de Amsterdam, Bernard Welten, dijo que el debería hacerse intervenir al ejército para custodiar instalaciones oficiales de la ciudad frente al peligro terrorista.
Amsterdam, Holanda. Welten dijo que hay 125 locaciones que gozan actualmente de vigilancia policial extra en Amsterdam para prevenir posibles ataques terroristas. La policía de la capital gastó 100.000 horas hombre en funciones de vigilancia el año pasado, en comparación con 41.000 en 2003.
Las peticiones de protección aumentaron significativamente tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Fue asesinado aparentemente debido a sus críticas del islam.
Welten dijo que muchos agentes gastan tanto tiempo en labores de vigilancia que no pueden realizar su trabajo policial. Quiere por eso que los soldados remplacen a los agentes que están actualmente designados a vigilancia.
El ministro del Interior Johan Remkes y el alcalde de Amsterdam, Job Cohen, están estudiando su propuesta para decidir si la aceptan o no.
11 de febrero de 2005
©expatica
©traducción mQh
Amsterdam, Holanda. Welten dijo que hay 125 locaciones que gozan actualmente de vigilancia policial extra en Amsterdam para prevenir posibles ataques terroristas. La policía de la capital gastó 100.000 horas hombre en funciones de vigilancia el año pasado, en comparación con 41.000 en 2003.Las peticiones de protección aumentaron significativamente tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Fue asesinado aparentemente debido a sus críticas del islam.
Welten dijo que muchos agentes gastan tanto tiempo en labores de vigilancia que no pueden realizar su trabajo policial. Quiere por eso que los soldados remplacen a los agentes que están actualmente designados a vigilancia.
El ministro del Interior Johan Remkes y el alcalde de Amsterdam, Job Cohen, están estudiando su propuesta para decidir si la aceptan o no.
11 de febrero de 2005
©expatica
©traducción mQh
espía en el despacho presidencial
[James C. McKinley Jr.] México dice que un cartel de la droga tenía un espía en el despacho presidencial.
Ciudad de México, México. Un importante cartel de la droga tenía un espía en el despacho del presidente Vicente Fox, el que entregó a uno de los traficantes información precisa sobre los movimientos del presidente durante más de tres años, dijeron aquí los fiscales.
El fiscal general Rafael Macedo de la Concha, que no dijo qué cartel se creía que había estado comprando información del espía, uno de los asesores del presidente, pero agentes federales que investigan las filtraciones allanaron varias casas el sábado. Reforma, uno de los diarios mexicanos más respetados, informó que las casas pertenecían a Héctor Beltrán Leyva, un lugarteniente de Joaquín Guzmán, el traficante fugitivo más violento de México.
El asesor, Nahúm Acosta Lugo, fue detenido en secreto el jueves después de que detectives federales de anti-narcóticos descubrieron pruebas de que había estado pasando información sobre los programas privados del presidente a un traficante de drogas específico. Acosta permanece detenido en una locación no dada a conocer en Ciudad de México mientras es interrogado. En documentos judiciales presentados el sábado, negó estar implicado.
Acosta, 42, es un operador político de la fronteriza ciudad de Sonora, un importante corredor utilizado por los traficantes de drogas. Aunque su única experiencia profesional es la de profesor en una escuela secundaria, fue contratado en 2001 como uno de los hombres de avanzada del presidente en lo que entonces fue considerado un típico nombramiento político.
Macedo de la Concha, el fiscal general, dijo que las actividades por las que fue acusado Acosta "pudieron haber puesto en peligro la integridad física del presidente", aunque se apresuró a agregar que de momento los detectives no han encontrado evidencias de un complot de asesinato.
"No hay hechos o elementos en estos momentos que nos hagan preocuparnos de la seguridad del presidente de la república", dijo.
Sin embargo, la seguridad en torno al presidente Fox fue reforzada fuertemente el domingo cuando asistió a misa en una iglesia cerca de su rancho en el estado de Guanajuato. Más del doble de los guardaespaldas habituales mantuvieron a raya a los periodistas y residentes locales, alejándose de prácticas pasadas, según informó Radio Formato 21, una red de emisoras noticiosas.
Detectives dijeron que Guzmán, conocido como El Chapo', es en gran parte responsable de una guerra de mafias que ha reclamado la vida de decenas en los últimos meses. Guzmán, que compró con sobornos su salida de una prisión de alta seguridad en 2001, ha tratado de moverse en territorios controlados por gángsteres encarcelados, como Osiel Cárdenas, el jefe del cartel del Golfo, y Benjamín Arellano, el jefe del cartel de Tijuana. Un resultado ha sido el derramamiento de sangre.
El descubrimiento de que los traficantes de drogas sobornaron a alguien dentro de Los Pinos, como se conoce la residencia del presidente mexicano, aumentó el sentimiento de crisis que ha dominado al gobierno en los últimos meses, a medida que una ola de asesinatos relacionados con el tráfico de drogas asola al país.
En las últimas tres semanas, Fox se ha visto obligado a enviar tropas y agentes federales a tres importantes cárceles de alta seguridad a requisar armas y restablecer el orden, después de que traficantes ricos sobornaran a guardianes y agentes para que les permitieran continuar manejando sus redes desde la cárcel.
Un portavoz del presidente, Carlos Garza, dijo que Acosta estaba al tanto de los viajes del presidente y a veces viajaba con él, aunque habitualmente era enviado antes a controlar los sitios y ocuparse de la logística. Garza sostuvo que Acosta no era siempre informado de la ruta precisa de la caravana de automóviles del presidente, ni de todas las medidas de seguridad que se tomarían.
Fox, que debe viajar a España el lunes para una visita de estado, no ha dicho nada sobre la detención. Garza dijo que el presidente todavía tiene confianza en los otros funcionarios de su despacho que organizan sus actividades públicas y viajes. El presidente canceló un viaje a Ciudad de Juárez y a Tijuana la semana pasada, pero Garza dijo que la decisión no tenía nada que ver con la detención de Acosta.
Acosta empezó su carrera política en su ciudad natal, Agua Prieta, donde fue candidato para la alcaldía en 2000, sin éxito. Entabló estrechas relaciones con varios políticos del Partido de Acción Nacional que ayudó a Fox a ganar las elecciones ese año. Se pasó al partido de Fox en 1999.
Cuando Fox asumió, nombró a varios miembros de su partido en Sonora en funciones importantes: Alfondo Durazo se transformó en su secretario personal y Manuel Espino en su coordinador de viajes. Ambos abandonaron más tarde sus funciones.
Garza dijo que fue Espino quien llevó a Acosta como su principal asesor, y Acosta siguió en la posición después de que Espino dejara al gobierno para postular a la presidencia del partido nacional.
8 de febrero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Ciudad de México, México. Un importante cartel de la droga tenía un espía en el despacho del presidente Vicente Fox, el que entregó a uno de los traficantes información precisa sobre los movimientos del presidente durante más de tres años, dijeron aquí los fiscales.El fiscal general Rafael Macedo de la Concha, que no dijo qué cartel se creía que había estado comprando información del espía, uno de los asesores del presidente, pero agentes federales que investigan las filtraciones allanaron varias casas el sábado. Reforma, uno de los diarios mexicanos más respetados, informó que las casas pertenecían a Héctor Beltrán Leyva, un lugarteniente de Joaquín Guzmán, el traficante fugitivo más violento de México.
El asesor, Nahúm Acosta Lugo, fue detenido en secreto el jueves después de que detectives federales de anti-narcóticos descubrieron pruebas de que había estado pasando información sobre los programas privados del presidente a un traficante de drogas específico. Acosta permanece detenido en una locación no dada a conocer en Ciudad de México mientras es interrogado. En documentos judiciales presentados el sábado, negó estar implicado.
Acosta, 42, es un operador político de la fronteriza ciudad de Sonora, un importante corredor utilizado por los traficantes de drogas. Aunque su única experiencia profesional es la de profesor en una escuela secundaria, fue contratado en 2001 como uno de los hombres de avanzada del presidente en lo que entonces fue considerado un típico nombramiento político.
Macedo de la Concha, el fiscal general, dijo que las actividades por las que fue acusado Acosta "pudieron haber puesto en peligro la integridad física del presidente", aunque se apresuró a agregar que de momento los detectives no han encontrado evidencias de un complot de asesinato.
"No hay hechos o elementos en estos momentos que nos hagan preocuparnos de la seguridad del presidente de la república", dijo.
Sin embargo, la seguridad en torno al presidente Fox fue reforzada fuertemente el domingo cuando asistió a misa en una iglesia cerca de su rancho en el estado de Guanajuato. Más del doble de los guardaespaldas habituales mantuvieron a raya a los periodistas y residentes locales, alejándose de prácticas pasadas, según informó Radio Formato 21, una red de emisoras noticiosas.
Detectives dijeron que Guzmán, conocido como El Chapo', es en gran parte responsable de una guerra de mafias que ha reclamado la vida de decenas en los últimos meses. Guzmán, que compró con sobornos su salida de una prisión de alta seguridad en 2001, ha tratado de moverse en territorios controlados por gángsteres encarcelados, como Osiel Cárdenas, el jefe del cartel del Golfo, y Benjamín Arellano, el jefe del cartel de Tijuana. Un resultado ha sido el derramamiento de sangre.
El descubrimiento de que los traficantes de drogas sobornaron a alguien dentro de Los Pinos, como se conoce la residencia del presidente mexicano, aumentó el sentimiento de crisis que ha dominado al gobierno en los últimos meses, a medida que una ola de asesinatos relacionados con el tráfico de drogas asola al país.
En las últimas tres semanas, Fox se ha visto obligado a enviar tropas y agentes federales a tres importantes cárceles de alta seguridad a requisar armas y restablecer el orden, después de que traficantes ricos sobornaran a guardianes y agentes para que les permitieran continuar manejando sus redes desde la cárcel.
Un portavoz del presidente, Carlos Garza, dijo que Acosta estaba al tanto de los viajes del presidente y a veces viajaba con él, aunque habitualmente era enviado antes a controlar los sitios y ocuparse de la logística. Garza sostuvo que Acosta no era siempre informado de la ruta precisa de la caravana de automóviles del presidente, ni de todas las medidas de seguridad que se tomarían.
Fox, que debe viajar a España el lunes para una visita de estado, no ha dicho nada sobre la detención. Garza dijo que el presidente todavía tiene confianza en los otros funcionarios de su despacho que organizan sus actividades públicas y viajes. El presidente canceló un viaje a Ciudad de Juárez y a Tijuana la semana pasada, pero Garza dijo que la decisión no tenía nada que ver con la detención de Acosta.
Acosta empezó su carrera política en su ciudad natal, Agua Prieta, donde fue candidato para la alcaldía en 2000, sin éxito. Entabló estrechas relaciones con varios políticos del Partido de Acción Nacional que ayudó a Fox a ganar las elecciones ese año. Se pasó al partido de Fox en 1999.
Cuando Fox asumió, nombró a varios miembros de su partido en Sonora en funciones importantes: Alfondo Durazo se transformó en su secretario personal y Manuel Espino en su coordinador de viajes. Ambos abandonaron más tarde sus funciones.
Garza dijo que fue Espino quien llevó a Acosta como su principal asesor, y Acosta siguió en la posición después de que Espino dejara al gobierno para postular a la presidencia del partido nacional.
8 de febrero de 2005
©new york times
©traducción mQh
méxico contras las pandillas
[Kevin Sullivan] Deportados centroamericanos se están moviendo hacia el norte.
Tapachula, México. Una mañana de noviembre pasado, la policía de esta sureña ciudad mexicana recibió el dato de que unas pandillas juveniles violentas, conocidas como maras, estaban planeando atacar una escuela secundaria para vengar la detención de 20 de sus miembros en una pelea en el desfile de la escuela.
Se envió una patrullera a la escuela, y en pocos minutos el rumor de la amenaza se había extendido por la ciudad como un incendio forestal. Miles de padres, aterrorizados por los miembros tatuados y extremadamente violentos de las bandas, corrieron a sacar de clases a sus hijos. La mayoría de las escuelas de esta ciudad de 300.000 habitantes cerraron abruptamente, y muchas siguieron cerradas durante toda la semana.
"Todo el mundo tenía miedo", dijo Federico Pérez Alvarado, presidente de la asociación de padres de la escuela amenazada. "Las maras están en todas partes, incluso en este barrio. Es como tener al enemigo en tu propia casa".
El pánico que paralizó a Tapachula ilustra lo rápido y profundo que las maras -que surgieron entre las comunidades de inmigrantes centroamericanos en California y emigraron luego a Centroamérica cuando sus miembros empezaron a ser deportados- se han instalado en México.
Varias pandillas importantes, especialmente las de jóvenes salvadoreños, también proliferan en las comunidades latinas de Washington y en los suburbios de Maryland y Virginia, donde el número de asesinatos, agresiones y otros delitos relacionados con las pandillas han crecido en los últimos años.
A medida que los gobiernos centroamericanos imponen leyes severas contra las pandillas, a menudo dando autoridad a los agentes de policía para detener a sospechosos a simple vista, dijeron las autoridades, los grupos de rufianes están trasladándose hacia el norte cada vez más.
El gobierno mexicano, respondiendo a la indignación de la opinión pública sobre las crecientes actividades de las pandillas, desplegó en noviembre 1.200 agentes en una barrida de varias regiones que condujo a la detención de 200 pandilleros. Eduardo Molina Mora, director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional del gobierno, dijo que unos 1.100 pandilleros habían sido detenidos en México en los últimos dos años.
Las dos pandillas más grandes son la Mara Salvatrucha, conocida como MS-13, y la Mara 18, que apareció por primera vez a comienzos de los noventa en barrios de Los Angeles donde se han instalado los inmigrantes centroamericanos. En la última década, funcionarios estadounidenses han deportado a miles de pandilleros a sus países de origen, donde son acusados de ser responsables de las desatadas tasas de criminalidad.
En lo que los funcionarios sospechan que es el último horror cometido por las pandillas, 28 personas, incluyendo a seis niños, fueron asesinados el 24 de diciembre cuando pistoleros abrieron fuego contra un bus lleno de pasajeros cerca de la norteña ciudad salvadoreña de San Pedro Sula. Una nota dejada en el lugar decía que la masacre había sido llevada a cabo por un oscuro grupo revolucionario, pero se sospechó de inmediato de las maras.
La policía no tiene cifras sólidas sobre los pandilleros de México, pero se supone que están aumentando. José Luis Santiago Vasconcelos, el más importante fiscal del país en la lucha contra el crimen organizado, dijo hace poco que los carteles que operan en Tijuana y en Ciudad de Juárez en la frontera con Estados Unidos estaban contratando a pandilleros para cometer asesinatos.
Tapachula, una ciudad tropical cerca de la frontera guatemalteca, se ha transformado en una nueva importante base para las pandillas, dijeron funcionarios. Es un lugar tradicional de reunión de inmigrantes ilegales -y cada vez más de grupos violentos que atacan a viajeros y residentes.
Luego de cerrar las escuelas, más de 5.000 personas protestaron en las calles de la ciudad contra las pandillas. Algunas llevaban carteles exigiendo que México, que no tiene pena capital, impusiera la pena de muerte para los pandilleros.
"Nos están robando nuestra libertad", dijo Dulce Viviana Soto Martínez, 18. "Te sientes como si no pudieras salir a dar un paseo porque te puede pasar algo en la esquina, o en el parque. Estás prácticamente encerrada en tu casa".
Otros adolescentes de Tapachula dijeron que algunos jóvenes mexicanos, especialmente los de familias pobres o separadas, idealizan el aspecto y estilo de vida de los pandilleros. Pero Ireliz Trujillo Verdugo, 14, dijo que las pandillas eran "horribles". Hace dos años, dijo, unos pandilleros estrangularon a una de sus amigas y metieron su cuerpo en un pozo.
Tapachula sita junto a la principal línea ferroviaria que conecta América Central con México y, 2.400 kilómetros al norte, con Estados Unidos. Todos los días justo después de medianoche, un lento tren de carga pasa traqueteando por la ciudad hacia el norte, y cientos de inmigrantes ilegales emergen de las sombras para treparse en él.
Los emigrantes, muchos de los cuales llevan grandes cantidades de dinero para pagar los sobordos y a los contrabandistas, son una fuente fácil de ingresos para muchas pandillas. Agentes de la policía dicen que las pandillas normalmente cobran a los contrabandistas por dejarlos pasar. Otros piden dinero de protección a los que están metidos en el comercio de drogas y en la prostitución que prosperan en las rutas mejor conocidas de los inmigrantes.
"Dan seguridad a los traficantes de drogas y de personas", dijo Moisés Sánchez López, un profesor universitario que encabeza un grupo de derechos humanos en Tapachula. "Son el ejército de esa gente. Han creado una sociedad de temor".
Los diarios locales aumentan la ansiedad pública publicando espeluznantes fotografías de emigrantes arrojados desde los trenes por los pandilleros. Algunos mueren al caer, y muchos son mutilados de brazos o piernas cuando caen debajo de las ruedas.
Juan Carlos Cortéz, 25, estaba esperando para treparse a un tren a fines de agosto cuando se le aproximaron cinco pandilleros con las caras y brazos tatuados. Cortéz, guatemalteco que iba en dirección de Estados Unidos, dijo que le quitaron el dinero y luego lo golpearon con piedras hasta que casi le quebraron todos los huesos.
Cortéz vive ahora en un refugio de Tapachula. Tiene la cara completamente desfigurada, le falta el ojo izquierdo y sólidos alambres de acero sostienen su mandíbula.
"Ni siquiera se lo he contado a mi familia", dijo. "No quiero que me vean así".
Las autoridades mexicanas y centroamericanas, que ya luchan para limitar el fuerte flujo de inmigrantes ilegales tratando de llegar a trabajar a Estados Unidos, dicen que están mal equipadas para abordar el problema de los emigrantes violentos.
Magdalena Carral, la más importante funcionaria de inmigración de México, dijo que su agencia contaba con unos 300 agentes de inmigración para patrullar la frontera con Guatemala, de 1.150 kilómetros. Observó que México no puede ofrecer el tipo de protección que tiene Estados Unidos en su frontera sur, con casi 10.000 agentes de la Patrulla Fronteriza, sensores de movimiento y aeroplanos de vigilancia no tripulados.
"Ningún gobierno solo puede con esto", dijo Carral.
Una noche de diciembre una docena de agentes fuertemente armados escoltaron a David Gómez González, 23, a una comisaría de policía de Tapachula. Checaron con linternas su lengua y la parte interior de su labio inferior, ambas sitios comunes donde los pandilleros inscriben sus tatuajes. Gómez, que sólo tenía algunos tatuajes en los brazos y piernas, dijo que estaba bebiendo en un bar cuando la policía lo detuvo.
"No hice nada malo", dijo.
Óscar Armando Calderón, otro sospechoso de ser pandillero detenido con una pesada escolta, llevaba una historia más elaborada en un tatuaje de pandilla. Su torso estaba marcado con un enorme 13', un símbolo de la mara salvatrucha. Un lema en español cruzaba su pecho: "Cuando me encuentre la muerte, será bienvenida". Y en su labio inferior se leía una obscenidad, en inglés.
Calderón, 25, dijo que había nacido en Honduras y emigrado con su familia a Seattle cuando tenía 13 años. Dijo que se había unido a la pandilla en la escuela secundaria, y luego pasó tres años en una prisión norteamericana por tráfico de drogas antes de ser deportado el año pasado a Honduras. Niego ser ahora miembro de una pandilla, diciendo que vende zapatos en la tienda de su familia.
"No estoy tratando de matar a nadie o hacer algo", dijo en inglés, hablando brevemente en las afueras de un calabozo en la comisaría. "Estoy tratando de llevar una vida normal".
La policía dijo que Calderón será probablemente deportado a Honduras nuevamente. Pero los críticos dijeron que esas medidas de substituto hacen poco por resolver el problema más grande de la proliferación de pandillas.
La policía mexicana "no tiene experiencia con las maras", dijo Ariel Riva, el representante en la localidad del Alto Comisionado para Refugiados de Naciones Unidas. Deportarlos, dijo, es como decirles: "Bueno, hasta mañana".
21 de enero de 2005
6 de febrero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Se envió una patrullera a la escuela, y en pocos minutos el rumor de la amenaza se había extendido por la ciudad como un incendio forestal. Miles de padres, aterrorizados por los miembros tatuados y extremadamente violentos de las bandas, corrieron a sacar de clases a sus hijos. La mayoría de las escuelas de esta ciudad de 300.000 habitantes cerraron abruptamente, y muchas siguieron cerradas durante toda la semana.
"Todo el mundo tenía miedo", dijo Federico Pérez Alvarado, presidente de la asociación de padres de la escuela amenazada. "Las maras están en todas partes, incluso en este barrio. Es como tener al enemigo en tu propia casa".
El pánico que paralizó a Tapachula ilustra lo rápido y profundo que las maras -que surgieron entre las comunidades de inmigrantes centroamericanos en California y emigraron luego a Centroamérica cuando sus miembros empezaron a ser deportados- se han instalado en México.
Varias pandillas importantes, especialmente las de jóvenes salvadoreños, también proliferan en las comunidades latinas de Washington y en los suburbios de Maryland y Virginia, donde el número de asesinatos, agresiones y otros delitos relacionados con las pandillas han crecido en los últimos años.
A medida que los gobiernos centroamericanos imponen leyes severas contra las pandillas, a menudo dando autoridad a los agentes de policía para detener a sospechosos a simple vista, dijeron las autoridades, los grupos de rufianes están trasladándose hacia el norte cada vez más.
El gobierno mexicano, respondiendo a la indignación de la opinión pública sobre las crecientes actividades de las pandillas, desplegó en noviembre 1.200 agentes en una barrida de varias regiones que condujo a la detención de 200 pandilleros. Eduardo Molina Mora, director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional del gobierno, dijo que unos 1.100 pandilleros habían sido detenidos en México en los últimos dos años.
Las dos pandillas más grandes son la Mara Salvatrucha, conocida como MS-13, y la Mara 18, que apareció por primera vez a comienzos de los noventa en barrios de Los Angeles donde se han instalado los inmigrantes centroamericanos. En la última década, funcionarios estadounidenses han deportado a miles de pandilleros a sus países de origen, donde son acusados de ser responsables de las desatadas tasas de criminalidad.
En lo que los funcionarios sospechan que es el último horror cometido por las pandillas, 28 personas, incluyendo a seis niños, fueron asesinados el 24 de diciembre cuando pistoleros abrieron fuego contra un bus lleno de pasajeros cerca de la norteña ciudad salvadoreña de San Pedro Sula. Una nota dejada en el lugar decía que la masacre había sido llevada a cabo por un oscuro grupo revolucionario, pero se sospechó de inmediato de las maras.
La policía no tiene cifras sólidas sobre los pandilleros de México, pero se supone que están aumentando. José Luis Santiago Vasconcelos, el más importante fiscal del país en la lucha contra el crimen organizado, dijo hace poco que los carteles que operan en Tijuana y en Ciudad de Juárez en la frontera con Estados Unidos estaban contratando a pandilleros para cometer asesinatos.
Tapachula, una ciudad tropical cerca de la frontera guatemalteca, se ha transformado en una nueva importante base para las pandillas, dijeron funcionarios. Es un lugar tradicional de reunión de inmigrantes ilegales -y cada vez más de grupos violentos que atacan a viajeros y residentes.
Luego de cerrar las escuelas, más de 5.000 personas protestaron en las calles de la ciudad contra las pandillas. Algunas llevaban carteles exigiendo que México, que no tiene pena capital, impusiera la pena de muerte para los pandilleros.
"Nos están robando nuestra libertad", dijo Dulce Viviana Soto Martínez, 18. "Te sientes como si no pudieras salir a dar un paseo porque te puede pasar algo en la esquina, o en el parque. Estás prácticamente encerrada en tu casa".
Otros adolescentes de Tapachula dijeron que algunos jóvenes mexicanos, especialmente los de familias pobres o separadas, idealizan el aspecto y estilo de vida de los pandilleros. Pero Ireliz Trujillo Verdugo, 14, dijo que las pandillas eran "horribles". Hace dos años, dijo, unos pandilleros estrangularon a una de sus amigas y metieron su cuerpo en un pozo.
Tapachula sita junto a la principal línea ferroviaria que conecta América Central con México y, 2.400 kilómetros al norte, con Estados Unidos. Todos los días justo después de medianoche, un lento tren de carga pasa traqueteando por la ciudad hacia el norte, y cientos de inmigrantes ilegales emergen de las sombras para treparse en él.
Los emigrantes, muchos de los cuales llevan grandes cantidades de dinero para pagar los sobordos y a los contrabandistas, son una fuente fácil de ingresos para muchas pandillas. Agentes de la policía dicen que las pandillas normalmente cobran a los contrabandistas por dejarlos pasar. Otros piden dinero de protección a los que están metidos en el comercio de drogas y en la prostitución que prosperan en las rutas mejor conocidas de los inmigrantes.
"Dan seguridad a los traficantes de drogas y de personas", dijo Moisés Sánchez López, un profesor universitario que encabeza un grupo de derechos humanos en Tapachula. "Son el ejército de esa gente. Han creado una sociedad de temor".
Los diarios locales aumentan la ansiedad pública publicando espeluznantes fotografías de emigrantes arrojados desde los trenes por los pandilleros. Algunos mueren al caer, y muchos son mutilados de brazos o piernas cuando caen debajo de las ruedas.
Juan Carlos Cortéz, 25, estaba esperando para treparse a un tren a fines de agosto cuando se le aproximaron cinco pandilleros con las caras y brazos tatuados. Cortéz, guatemalteco que iba en dirección de Estados Unidos, dijo que le quitaron el dinero y luego lo golpearon con piedras hasta que casi le quebraron todos los huesos.
Cortéz vive ahora en un refugio de Tapachula. Tiene la cara completamente desfigurada, le falta el ojo izquierdo y sólidos alambres de acero sostienen su mandíbula.
"Ni siquiera se lo he contado a mi familia", dijo. "No quiero que me vean así".
Las autoridades mexicanas y centroamericanas, que ya luchan para limitar el fuerte flujo de inmigrantes ilegales tratando de llegar a trabajar a Estados Unidos, dicen que están mal equipadas para abordar el problema de los emigrantes violentos.
Magdalena Carral, la más importante funcionaria de inmigración de México, dijo que su agencia contaba con unos 300 agentes de inmigración para patrullar la frontera con Guatemala, de 1.150 kilómetros. Observó que México no puede ofrecer el tipo de protección que tiene Estados Unidos en su frontera sur, con casi 10.000 agentes de la Patrulla Fronteriza, sensores de movimiento y aeroplanos de vigilancia no tripulados.
"Ningún gobierno solo puede con esto", dijo Carral.
Una noche de diciembre una docena de agentes fuertemente armados escoltaron a David Gómez González, 23, a una comisaría de policía de Tapachula. Checaron con linternas su lengua y la parte interior de su labio inferior, ambas sitios comunes donde los pandilleros inscriben sus tatuajes. Gómez, que sólo tenía algunos tatuajes en los brazos y piernas, dijo que estaba bebiendo en un bar cuando la policía lo detuvo.
"No hice nada malo", dijo.
Óscar Armando Calderón, otro sospechoso de ser pandillero detenido con una pesada escolta, llevaba una historia más elaborada en un tatuaje de pandilla. Su torso estaba marcado con un enorme 13', un símbolo de la mara salvatrucha. Un lema en español cruzaba su pecho: "Cuando me encuentre la muerte, será bienvenida". Y en su labio inferior se leía una obscenidad, en inglés.
Calderón, 25, dijo que había nacido en Honduras y emigrado con su familia a Seattle cuando tenía 13 años. Dijo que se había unido a la pandilla en la escuela secundaria, y luego pasó tres años en una prisión norteamericana por tráfico de drogas antes de ser deportado el año pasado a Honduras. Niego ser ahora miembro de una pandilla, diciendo que vende zapatos en la tienda de su familia.
"No estoy tratando de matar a nadie o hacer algo", dijo en inglés, hablando brevemente en las afueras de un calabozo en la comisaría. "Estoy tratando de llevar una vida normal".
La policía dijo que Calderón será probablemente deportado a Honduras nuevamente. Pero los críticos dijeron que esas medidas de substituto hacen poco por resolver el problema más grande de la proliferación de pandillas.
La policía mexicana "no tiene experiencia con las maras", dijo Ariel Riva, el representante en la localidad del Alto Comisionado para Refugiados de Naciones Unidas. Deportarlos, dijo, es como decirles: "Bueno, hasta mañana".
21 de enero de 2005
6 de febrero de 2005
©washington post
©traducción mQh
suicidio de menor mexicana
Una menor se suicidó el jueves en la ciudad de México tras no soportar la presión por una deuda contraída con traficantes de droga que la obligaban a vender cocaína, según una presunta carta póstuma publicada este viernes por la prensa mexicana.
Ciudad de México, México. En la misiva dirigida a su familia, la menor de 14 años explica que la decisión de suicidarse la tomó para proteger a su familia de las amenazas de los traficantes, quienes le exigían el pago de una deuda que contrajo tras perder la droga que vendía.
"Como hubo una revisión de útiles en la escuela, perdí y me robaron unas bolsas de dulces de las que vendía y junto con los dulces iban las grapas (pequeñas dosis de cocaína)", se lamentó en su misiva Stephanie Tellez.
Escrita a máquina, con letras mayúsculas, sin acentos, sin signos de puntuación y sin firma autógrafa, la carta fue encontrada por sus familiares y ha sido publicada en la mayor parte de la prensa mexicana.
Según la carta, la menor era obligada a vender 100 pequeñas dosis se cocaína a la semana en varias escuelas, incluida en la suya.
Al perder la droga, contrajo una deuda de 3.000 pesos (unos 272 dólares) y recibió amenazas de los traficantes.
"Y como la semana pasado vinieron y me advirtieron que me daban 8 días más para pagarles su dinero les dije que se los había prestado a mi novio y lo cierto es que no lo tengo y como no deseo meterlos en problemas a ustedes por eso no les dije", relata en su carta dirigida a sus padres.
En su misiva, la menor también explica que estaba obligada a entregarles a los traficantes 1.500 pesos (unos 136 dólares) a la semana.
"Creo que este momento tenía que llegar porque en verdad que ya no aguanto más (...) La verdad es que tengo miedo ya que una vez le quise decir a mi papá pero como estaba tomado (alcoholizado) no me hizo caso", añade en su misiva.
Directores de la escuela a la que asistía la menor no quisieron hacer declaraciones este viernes.
Joel Ortega, el jefe capitalino de Seguridad Pública dijo que en breve iniciarán algunos operativos en diversas colonias populares de la ciudad de México donde se han identificado puntos de venta de droga.
4 de febrero de 2005
©mi punto
Ciudad de México, México. En la misiva dirigida a su familia, la menor de 14 años explica que la decisión de suicidarse la tomó para proteger a su familia de las amenazas de los traficantes, quienes le exigían el pago de una deuda que contrajo tras perder la droga que vendía. "Como hubo una revisión de útiles en la escuela, perdí y me robaron unas bolsas de dulces de las que vendía y junto con los dulces iban las grapas (pequeñas dosis de cocaína)", se lamentó en su misiva Stephanie Tellez.
Escrita a máquina, con letras mayúsculas, sin acentos, sin signos de puntuación y sin firma autógrafa, la carta fue encontrada por sus familiares y ha sido publicada en la mayor parte de la prensa mexicana.
Según la carta, la menor era obligada a vender 100 pequeñas dosis se cocaína a la semana en varias escuelas, incluida en la suya.
Al perder la droga, contrajo una deuda de 3.000 pesos (unos 272 dólares) y recibió amenazas de los traficantes.
"Y como la semana pasado vinieron y me advirtieron que me daban 8 días más para pagarles su dinero les dije que se los había prestado a mi novio y lo cierto es que no lo tengo y como no deseo meterlos en problemas a ustedes por eso no les dije", relata en su carta dirigida a sus padres.
En su misiva, la menor también explica que estaba obligada a entregarles a los traficantes 1.500 pesos (unos 136 dólares) a la semana.
"Creo que este momento tenía que llegar porque en verdad que ya no aguanto más (...) La verdad es que tengo miedo ya que una vez le quise decir a mi papá pero como estaba tomado (alcoholizado) no me hizo caso", añade en su misiva.
Directores de la escuela a la que asistía la menor no quisieron hacer declaraciones este viernes.
Joel Ortega, el jefe capitalino de Seguridad Pública dijo que en breve iniciarán algunos operativos en diversas colonias populares de la ciudad de México donde se han identificado puntos de venta de droga.
4 de febrero de 2005
©mi punto
asesinan a delator de montesinos
Un narcotraficante que acusó al ex jefe de los servicios secretos peruanos Vladimiro Montesinos de venta de cocaína y vínculos con el cártel de Tijuana, fue asesinado en una cárcel de Perú por encargo de la mafia, dijo este miércoles el responsable de las prisiones del país.
Lima, Perú. La muerte no fue producto de una riña sino "un crimen planificado, organizado desde fuera y ejecutado por un sicario de una mafia poderosa", dijo a la prensa Wilfredo Pedraza, director del Instituto Penitenciario de Perú.
José María Aguilar Ruiz, ex informante de la agencia antidrogas de Estados Unidos y que cumplía sentencia por narcotráfico, fue acribillado a tiros el martes en la prisión de la ciudad amazónica de Pucallpa por otro interno con antecedentes de homicidio, dijo el funcionario.
"Es muy claro que lo mataron por encargo de terceros", añadió.
La congresista oficialista Anel Townsend no descartó que el detenido Montesinos, ex brazo derecho del destituido presidente Alberto Fujimori, esté detrás de este homicidio.
"Montesinos no quiere que le imputen el delito de narcotráfico pues pueden aplicarle condenas largas. Por ello este asesinato es una posibilidad abierta a ser investigada", dijo la legisladora, quien integró una comisión del Congreso que investigó la red de corrupción que montó Montesinos en la década pasada.
Townsend dijo que el narcotraficante asesinado fue la primera persona que denunció al ex asesor de Fujimori de tener vínculos con el narcotráfico.
"En la comisión, Aguilar confesó haber sido testigo de las relaciones de Montesinos con el narcotraficante colombiano Evaristo Porras Ardila", añadió.
Aguilar Ruiz era considerado por la justicia un testigo clave en el proceso que afronta Montesinos por sus vínculos con el cártel mexicano de drogas de Tijuana.
En un testimonio que brindó a jueces y fiscales, Aguilar dijo que en setiembre de 1998 Montesinos y un coronel del ejército vendieron 10 toneladas de cocaína a los hermanos Arellano Félix, capos del cártel de Tijuana.
El ex jefe de inteligencia intentó descalificar ese testimonio señalando que el denunciante carecía de imparcialidad e idoneidad.
Fuentes de la Procuraduría anti-corrupción dijeron que el asesinado estaba dispuesto a declarar contra Montesinos en un juicio sobre tráfico de drogas.
4 de febrero de 2005
©mi punto
Lima, Perú. La muerte no fue producto de una riña sino "un crimen planificado, organizado desde fuera y ejecutado por un sicario de una mafia poderosa", dijo a la prensa Wilfredo Pedraza, director del Instituto Penitenciario de Perú. José María Aguilar Ruiz, ex informante de la agencia antidrogas de Estados Unidos y que cumplía sentencia por narcotráfico, fue acribillado a tiros el martes en la prisión de la ciudad amazónica de Pucallpa por otro interno con antecedentes de homicidio, dijo el funcionario.
"Es muy claro que lo mataron por encargo de terceros", añadió.
La congresista oficialista Anel Townsend no descartó que el detenido Montesinos, ex brazo derecho del destituido presidente Alberto Fujimori, esté detrás de este homicidio.
"Montesinos no quiere que le imputen el delito de narcotráfico pues pueden aplicarle condenas largas. Por ello este asesinato es una posibilidad abierta a ser investigada", dijo la legisladora, quien integró una comisión del Congreso que investigó la red de corrupción que montó Montesinos en la década pasada.
Townsend dijo que el narcotraficante asesinado fue la primera persona que denunció al ex asesor de Fujimori de tener vínculos con el narcotráfico.
"En la comisión, Aguilar confesó haber sido testigo de las relaciones de Montesinos con el narcotraficante colombiano Evaristo Porras Ardila", añadió.
Aguilar Ruiz era considerado por la justicia un testigo clave en el proceso que afronta Montesinos por sus vínculos con el cártel mexicano de drogas de Tijuana.
En un testimonio que brindó a jueces y fiscales, Aguilar dijo que en setiembre de 1998 Montesinos y un coronel del ejército vendieron 10 toneladas de cocaína a los hermanos Arellano Félix, capos del cártel de Tijuana.
El ex jefe de inteligencia intentó descalificar ese testimonio señalando que el denunciante carecía de imparcialidad e idoneidad.
Fuentes de la Procuraduría anti-corrupción dijeron que el asesinado estaba dispuesto a declarar contra Montesinos en un juicio sobre tráfico de drogas.
4 de febrero de 2005
©mi punto
perros buscarán desaparecidos
Un escuadrón de perros entrenados por México en la ubicación de fosas comunes entrará a reforzar las tareas de búsqueda de unos 12.000 desaparecidos en Colombia, reveló este viernes a la AFP una fuente de la Fiscalía.
Bogotá, Colombia. El grupo de apoyo estará conformado inicialmente por cinco caninos que serán adiestrados durante seis meses en la detección de una sustancia conocida como seudo-cadaverina, que expele un olor similar al de los restos humanos, explicó el veterinario Carlos Barreto, jefe de la Unidad Canina de la Fiscalía.
"Con estos animales podremos intensificar, a un costo menor y con una alta efectividad, la localización de fosas comunes. Su labor será decisiva para esclarecer los 12.000 casos de desapariciones reportadas hasta febrero", señaló el funcionario.
Según Barreto, la iniciativa surgió a raíz de los inconvenientes que afrontan las autoridades para acceder a lugares inhóspitos, donde se sospecha pueden estar enterrados los cuerpos de "un importante número" de los desaparecidos.
"Esta experiencia ya ha sido desarrollada en Estados Unidos y Europa. Y recién llega a Sudamérica, donde Colombia será pionero y seguramente modelo para otros países como Uruguay interesados en la propuesta", añadió el médico veterinario.
Barreto destacó que el programa cuenta con la cooperación de México, que se encargará de suministrar a los fiscales colombianos la información técnica para la preparación del comando canino.
"Creemos que en unos seis meses estos animales podrán empezar a operar. Por ahora compartiremos información con las autoridades de los países donde existen escuadrones similares", añadió.
El diario El Tiempo de Bogotá dijo que dentro de los beneficios de la propuesta está el del "ahorro en tiempo", pues mientras unos 30 hombres tardan una hora para inspeccionar una hectárea, los caninos lo hacen en cinco minutos".
Además de la ubicación de cadáveres, los perros son utilizados en Colombia para la detección de explosivos, drogas y rescate de heridos.
4 de febrero de 2005
©mi punto
Bogotá, Colombia. El grupo de apoyo estará conformado inicialmente por cinco caninos que serán adiestrados durante seis meses en la detección de una sustancia conocida como seudo-cadaverina, que expele un olor similar al de los restos humanos, explicó el veterinario Carlos Barreto, jefe de la Unidad Canina de la Fiscalía. "Con estos animales podremos intensificar, a un costo menor y con una alta efectividad, la localización de fosas comunes. Su labor será decisiva para esclarecer los 12.000 casos de desapariciones reportadas hasta febrero", señaló el funcionario.
Según Barreto, la iniciativa surgió a raíz de los inconvenientes que afrontan las autoridades para acceder a lugares inhóspitos, donde se sospecha pueden estar enterrados los cuerpos de "un importante número" de los desaparecidos.
"Esta experiencia ya ha sido desarrollada en Estados Unidos y Europa. Y recién llega a Sudamérica, donde Colombia será pionero y seguramente modelo para otros países como Uruguay interesados en la propuesta", añadió el médico veterinario.
Barreto destacó que el programa cuenta con la cooperación de México, que se encargará de suministrar a los fiscales colombianos la información técnica para la preparación del comando canino.
"Creemos que en unos seis meses estos animales podrán empezar a operar. Por ahora compartiremos información con las autoridades de los países donde existen escuadrones similares", añadió.
El diario El Tiempo de Bogotá dijo que dentro de los beneficios de la propuesta está el del "ahorro en tiempo", pues mientras unos 30 hombres tardan una hora para inspeccionar una hectárea, los caninos lo hacen en cinco minutos".
Además de la ubicación de cadáveres, los perros son utilizados en Colombia para la detección de explosivos, drogas y rescate de heridos.
4 de febrero de 2005
©mi punto