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opinión

ser parte de la solución


[Manuel Guerrero Antequera] Grave situación de desnutrición de grupos indígenas en Argentina. Situación en Chile.
El Centro de Desarrollo Comunitario de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que trabaja en desnutrición y pobreza, ha iniciado una campaña de recepción de alimentos y medicamentos que tendrá cinco años de duración, para hacer frente a lo que ha sido llamada ‘la catástrofe humana del Chaco': cientos de indígenas del norte de Argentina se encuentran en una fase de desnutrición y subalimentación que ya ha llevado a más de una decena a la muerte en los últimos meses.
Por su parte, la Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (APAER) denunció que cerca del 20% de los niños y niñas que van a escuelas rurales en Misiones y el Chaco están sufriendo severos daños en su evolución, por efecto de la desnutrición temprana. Por ello han lanzado una ‘alerta roja nutricional' de ayuda directa a los establecimientos educacionales de la zona, porque los recursos diarios por niño que allega el Estado son completamente insuficientes para revertir esta grave situación.
Del mismo modo otras organizaciones sociales han emprendido iniciativas propias de rescate de los indígenas de El Impenetrable, localidad ubicada en Villa Río Bermejito, como los grupos de vecinos de varias localidades bonaerenses que llevaron, recorriendo 1300 kilómetros a bordo de un bus que se costearon ellos mismos, 30 toneladas de alimentos y ropa a las comunidades de tobas, mocovi y wichis.
El periodista Marcelo Cena, de Telam, pudo recoger las impresiones de los docentes, enfermeros, estudiantes, médicos, amas de casa y jubilados que hicieron tal recorrido, quienes comentaron que "pudimos ver que atentan contra la vida" de las comunidades originarias "el alto porcentaje de desocupación, el hambre y el crecimiento de la denominada frontera agropecuaria, que producen desmontes y contaminan los ríos". Los vecinos de la capital transandina comprobaron como "los originarios no pueden solventar sus alimentos, y hay desnutrición en alto grado, en especial en los niños y ancianos", abundando "las enfermedades como el chagas y la tuberculosis", mientras que "los centros asistenciales quedan entre 25 y 40 kilómetros de donde viven esas familias". Por su parte, la periodista Stella Calloni, de La Jornada, dio a conocer la muerte por desnutrición de Rosa Molina, de la etnia toba de la provincia de Chaco, de 56 anos, quien al morir pesaba 24 kilos.
La propia Corte Suprema argentina ha exhortado a los gobiernos nacional y provincial a cumplir la sentencia de proveer alimentos y toda la asistencia necesaria a las comunidades, hablando directamente de "exterminio" y "genocidio" indígena, en un fallo inédito que tuvo que esperar 500 años para que emergiera un reconocimiento institucional de este tipo acerca de una situación social que comparten muchos pueblos originarios del continente latinoamericano.
Investigadores de la Universidad de Rosario, con quienes se entrevisto Calloni, señalaron que a los indígenas "hace años los vemos morir día a día, pero en los 90 la tragedia aumento con el avance de compañías que se apoderan del territorio, cercan a pueblos enteros con sus cementerios y escuelas. Se apoderan del pasado y del futuro de los pueblos que agonizan".
En efecto, en 1995 las tierras fiscales chaqueñas ocupaban 3 millones de hectáreas, y ahora son menos de 500 mil, y cada vez se arrincona más a las comunidades mapuche, wichis, kollas, guaraníes y tobas que son las mayoritarias y que comparten una situación de extrema pobreza.
No hay nada de inevitable, sin embargo, en esta dura realidad que comparten en sus principales causas y efectos todos los pueblos originarios de América Latina. Y no basta para revertir este fenómeno refugiarse en la compasión y el sentimiento de espanto que genera el frío, enfermedad, hambre y muerte de un otro distante. Lamentablemente tampoco son suficientes las acciones de emergencia, las denuncias, la sensibilización por una buena causa. Faltan políticas públicas integrales y de largo plazo. Falta asumir que estos niveles de desnutrición ocurren en un país como Argentina que es potencia mundial en la industria alimentaria. "Los indígenas chóquenos", han señalado antropólogos que trabajan directamente en la comunidades, "se debaten en la telaraña argentina contemporánea de la desigualdad en la que conviven los porcentajes de crecimiento macroeconómico sin precedentes y los índices africanos de desarrollo humano".
Tal como en Chile. En estos días representantes de comunidades mapuche presos cumplen un mes de huelga de hambre por sus demandas. Tras casi dos décadas de arribado el Estado democrático, este no ha sido capaz de dar solución al ‘problema mapuche'. El círculo de la pobreza que padecen estas comunidades, no sólo en Arauco, sino en Santiago, Valparaíso, Concepción, Iquique, no se debe a sus ‘hábitos culturales' que no les permiten integrarse a la sociedad, como en ocasiones se intenta hacer circular para responsabilizar a las propias comunidades. De hecho en Chile existen experiencias exitosas de salud intercultural, que evidencian que es posible promover el desarrollo integral de grupos étnicos tradicionalmente excluidos, compartiendo experiencias de medicina tradicional y moderna. No es que estos grupos tengan una resistencia intrínseca a la ‘modernidad'. Al contrario, están abiertos al diálogo, a la búsqueda de soluciones conjuntas, pero ello debe ocurrir desde la creaciones de condiciones que permitan el ejercicio de sus derechos; desde el reconocimiento de sus organizaciones como interlocutores válidos y protagonistas en el diseño e implementación de medidas ajustadas a sus necesidades e identidad.
Políticas y programas del Estado paternalistas, clientelares y asistencialistas están destinadas al fracaso. Peor si estos van acompañados con una creciente criminalización de la acción colectiva. Las organizaciones sociales podrán colaborar a través de su acción solidaria, pero ellas por sí mismas no resolverán los estragos de la exclusión social. El Estado debe asumir que las organizaciones y líderes indígenas no son el problema, sino parte de la solución. De lo contrario habrá más muertes para llenar los telediarios latinoamericanos. En el supuesto que estos se dignaran a no solo informar sobre fútbol, índices macroeconómicos y que a un Rey encumbrado se le cayó la corona estando de visita por sus antiguas posesiones.

15 de noviembre de 2007
©manuel guerrero
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haciendo rico al enemigo


Los altos precios del petróleo limitan la influencia de Estados Unidos y envalentonan a nuestros adversarios geopolíticos.
El precio del petróleo ha estado levitando desde que el presidente Bush usara las palabras "Irán" y "Tercera Guerra Mundial" en la misma frase. Pero las inestabilidades geopolíticas no son la única razón por la que el petróleo ha subido en más de treinta dólares el barril en el último año -y diez dólares en el último mes solamente. Los precios se habían estado acercando a los noventa dólares incluso antes de la fanfarronada de Bush, Turquía había estado concentrando tropas en la frontera iraquí y se habían anunciado nuevas sanciones de Estados Unidos contra la Guardia Revolucionaria de Irán. La demanda de petróleo es sólida; el suministro no lo es. Así que los economistas no pueden calcular exactamente cuánto del aumento del precio se puede atribuir al ‘recargo geopolítico' que los vendedores de petróleo agregan a cada barril cuando temen que una guerra u otra situación inestable interrumpa el abastecimiento.
Lo que sí sabemos es a quién conviene: Arabia Saudí, Rusia, Noruega, Irán, los Emiratos Árabes Unidos y Venezuela, los más grandes exportadores de petróleo del mundo, en ese orden. Dado que dos de estos países son abiertamente hostiles a los intereses estadounidenses y dos más tienen una atormentada relación con Washington, es razonable preocuparse de que cada vez que Estados Unidos compra un barril de petróleo, estamos enriqueciendo a nuestros adversarios.
Y el problema está empeorando. En 1970, antes del embargo de petróleo de la OPEC, los más grandes exportadores de petróleo hacia Estados Unidos eran Venezuela y Canadá. Arabia Saudí representaba menos del uno por ciento de nuestras importaciones. A medida que las reservas fáciles de exportar se agotaban, la producción de petróleo pasó a Oriente Medio y luego a países todavía menos estables, como Nigeria, Argelia y Sudán.
Hoy, la economía estadounidense depende mucho menos del petróleo que en el pasado. El aumento de la eficiencia nos han permitido reducir drásticamente la cuota del producto interno bruto utilizado para pagar el petróleo, aún con una economía en crecimiento. Las importaciones de petróleo cuestan casi la mitad por dólar del PIB que en 1972. La economía estadounidense ha superado sin grandes trastornos los precios más altos del petróleo este año.
Sin embargo, los beneficios por el petróleo han cambiado dramáticamente los destinos político y económico de Rusia, Venezuela, Irán y Sudán, de modos que no favorecen la seguridad nacional estadounidense. El presupuesto nacional iraní de este año se basó en un precio promedio del barril de petróleo de sesenta dólares, de acuerdo al Washington Post. Ahora Teherán está disfrutando de un excedente presupuestario inesperado y está sentado encima de un cojín de reservas de divisas extranjeras, dinero que le ayudará a comprar el apoyo de sus inquietos ciudadanos y a soportar las sanciones económicas estadounidenses.
Y la dinámica de los mercados del petróleo favorece a Teherán, no a Washington. Los intentos de presionar a Irán para que abandone sus aspiraciones nucleares -y ciertamente las amenazas de acción militar de Estados Unidos- sólo asustan más a los mercados del petróleo, castigando a las empresas estadounidenses y fortaleciendo al régimen en Teherán que Washington quiere contener o cambiar.
Por supuesto, la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo en que impedir que Irán se haga con una bomba atómica vale cualquier precio. Los conservadores alegan que todo beneficio económico de corto plazo para Irán causado por la presión estadounidense son irrelevantes en el contexto geopolítico más amplio, porque un Irán nuclear aterraría a Oriente Medio y provocaría un fuerte aumento de los precios del petróleo. Pero si la presión diplomática lograra persuadir a Irán de que abandone el enriquecimiento de uranio y compre su combustible civil nuclear a Rusia, los temores de guerra cesarán, el recargo geopolítico será menor y el precio del petróleo podría bajar.
Los liberales argumentarán que la bonanza del petróleo para gobiernos indeseables es otra razón más para invertir en energías alternativas. Pero la globalización significa que incluso si Estados Unidos fuera capaz de reducir sus importaciones de petróleo, los nuevos comilones de petróleo del mundo -China e India- simplemente comprarían más, volviendo a hacer subir los precios. Todo lo cual quiere decir que el próximo presidente de Estados Unidos necesita una estrategia energética global -y que transcienda la ideología- para hacer frente a un mundo hostil que podría ver pronto un barril de petróleo a cien dólares.

4 de noviembre de 2007
©los angeles times
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bush amenaza con otra guerra


El loco del pueblo amenaza con Tercera Guerra Mundial.
Estados Unidos. Los aliados de Estados Unidos y cada vez más la opinión pública estadounidense están jugando un macabro juego de adivinanzas: ¿Logrará el presidente Bush dejar el cargo sin empezar una guerra con Irán? Bush está alimentando ansiosamente esos temores. Este mes mencionó la amenaza de la "Tercera Guerra Mundial" si Irán continúa con sus planes de producir un arma nuclear.
Con otra Casa Blanca, podríamos desechar estas palabras como mera postura - o contar con la cordura para llegar al final del día, o con las advertencias de generales fatigados o de un ministro de Defensa más racional que su predecesor. Pero con este tipo de gente no se puede.
Cuatro años después de una inútil invasión de Iraq, el presidente Bush todavía confunde las bravuconadas con lo que debe ser una estrategia militar. Se niega a hacer el difícil trabajo de la diplomacia -incluso a reconocer los desastrosos costos de sus acciones. Los candidatos republicanos a la presidencia han decidido aparentemente que la prueba crucial de un verdadero comandante en jefe es ver quién puede superar a la Casa Blanca en cuanto a soltar idioteces sobre Irán.
El planeta no debe permitir que Irán posea un arma nuclear, pero la solución no es fácil, y no es tampoco un ataque quirúrgico. Considerad Natanz, el sitio subterráneo desde donde Irán desafía al Consejo de Seguridad instalando miles de centrífugas para producir combustible nuclear. Los bombarderos estadounidenses las podrían destruir, ¿pero que hacemos con las centrífugas todavía más sofisticadas que el gobierno dice que Irán está ocultando? Más allá de los desastrosos costes diplomáticos y económicos, no es probable que una campaña de bombardeo retrase los esfuerzos de Irán en más de algunos años.
Los neocons que piden un ataque contra Irán admiten que la campaña de bombarbeos prolongados podría ser necesaria y probablemente sólo retrasaría el programa iraní. Sin embargo, todavía vale la pena, dicen, y si todos tenemos suerte los ataques pueden provocar esa insurrección popular contra los ulemas que han estado prometiendo durante años.
Ese es el mismo tipo de idea rosa que fue utilizado para convencer a los estadounidenses con fantasías sobre la invasión de Iraq. Grandes sectores de la población iraní están hasta la tusa con la corrupción y represión oficiales. Irán está siendo llamado un estado paria. Sin embargo, si se empieza a arrojar bombas estadounidenses, lo más probable es que los ulemas y Mahmoud Ahmadinejad, el presidente de Irán que niega el Holocausto, se conviertan en héroes nacionales. Y esto todavía sin calcular la indignación internacional ni el caos adicional que provocaría Teherán en Iraq ni qué pasaría con el precio del petróleo en el mercado internacional.
La secretaria de estado Condoleezza Rice es otra gran esperanza (después del ministro de Defensa Robert Gates) para impedir la guerra. Todavía quiere dar una posibilidad a las sanciones y a la diplomacia. Pero, como con todo lo demás, no hay modo de controlar de cerca su cumplimiento. Si las apuestas son realmente tan altas -y lo son-, Rice y su patrón deberían decir a Moscú, Pekín y a los europeos que las relaciones se juzgarán de acuerdo a si están dispuestos a ejercer mucho más presión que la actual sobre Irán.
También deben ofrecer a Irán una estrategia creíble para retroceder -y claras recompensas y garantías de seguridad si abandona sus ambiciones nucleares. Si es realmente importante -y creemos que lo es-, entonces es hora de enviar a alguien de mayor responsabilidad que el embajador norteamericano en Bagdad para entregar el mensaje.
Para que esta iniciativa tenga alguna posibilidad, Bush debería bajar el tono de su retórica. Un montón de esos países están dejando que la codicia nuble su buen juicio, cuando obstaculizan las restricciones comerciales con Irán. Pero es mucho más fácil de justificar cuando dicen que no darán al gobierno estadounidense una excusa para lanzar otra guerra.
Quizás tenga el país suerte y Bush escuche a los cansados generales. Pero no se trata solamente de sobrevivir el resto del mandato. Quince meses más de deriva diplomática darán a Irán quince meses más para descubrir cómo hacer un arma nuclear.

29 de octubre de 2007
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new york times
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mano dura con la pornografía infantil


Ofreció fotos pornográficas -que nunca tomó- de él con su hija de menos de tres años. ¿Cometió algún delito? Un editorial del Washington Post dice que sí.
Michael Williams se jactaba en un chatroom en la red de que tenía fotografías de él mismo en actos sexuales con su hija de menos de tres años. Le contó a otra persona en esa chatroom que estaba dispuesto a entregar un enlace con fotos a cambio de fotografías de otros niños en actos o poses provocativas. Sus infames afanes estaban siendo vigilados por un policía encubierto; agentes de la policía federal obtuvieron luego una orden de allanamiento y encontraron en el ordenador de Williams fotografías de niños en actos sexuales.
Williams fue acusado de posesión de pornografía infantil y de solicitación bajo la Ley sobre Recursos Procesales y Otras Herramientas para Terminar Hoy con la Explotación Sexual de los Niños (PROTECT), de 2003. La base de la segunda acusación fue la oferta online de Williams de entregar fotos de su hija a un agente encubierto. Esas fotos no existían, pero los fiscales concluyeron que Williams había violado la ley que prohíbe la publicidad o promoción de "todo material o presunto material de modo que refleje la creencia, o que tiene la intención de llevar a otros a creer, que el material o presunto material" es pornografía infantil.
Williams puso en duda la constitucionalidad de la disposición sobre solicitación, punto de vista que fue acogido por una comisión de la Corte de Apelaciones federal del 11 Circuito, que encontró que la ley era vaga, demasiado amplia y en violación de la garantía de la Primera Enmienda en cuanto a la libertad de expresión. La Corte Suprema oirá mañana los alegatos en el caso de Williams; debería revocar la resolución de la corte de apelaciones.
Llegamos a esta conclusión con temores de que la ley sobre solicitación pueda ser utilizada para fastidiar a artistas y académicos serios que tratan temas difíciles o controvertidos, o incluso padres que toman inocentemente fotos de sus hijos. La ley, sin embargo, exige pruebas de que la persona comercializaba intencionalmente el material como pornografía infantil -una disposición que debería proteger a aquellos que lo hacen sin motivos sexuales.
Más convincente es el profundo interés del gobierno en proteger a los niños. A diferencia de la pornografía centrada en actividades sexuales de adultos, la pornografía infantil no es nunca un "delito sin víctima". Los niños no están de estado de consentir su participación en actos sexuales, y son explotados y manipulados por adultos con la intención de satisfacer sus propios impulsos. El crecimiento de internet ha proporcionado a los pedófilos un acceso sin paralelo a materiales de esa naturaleza. Para ahogar la demanda del producto, aquellos que comercializan pornografía infantil deberían ser criminalmente responsables, incluso si han exagerado o si anuncian fraudulentamente el material que intentan vender.

29 de octubre de 2007
©washington post
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mi visión del islam


[Ayaan Hirsi Ali] Sobre la guerra santa, apostasía y los derechos de las mujeres en el islam.
La indiscutible definición del islam de parte de todos sus adherentes es el "sometimiento a la voluntad de Alá". Esta voluntad divina está delineada en el Corán y en las enseñanzas y hechos de Mahoma, como en el Hadith y lal Sunna.
Mientras al Corán se lo considera la verdadera y pura palabra de Dios tal como fue revelada a Mahoma a través del ángel Gabriel, la Sunna tiene menos peso y ha sido siempre una fuente de desavenencias entre los clérigos musulmanes. Sin embargo, teólogos del islam han alcanzado un consenso en cuanto a la autoridad de un juego de seis tomos de la Sunna llamado la Sahih Sita.
Sobre los temas de guerra santa (yihad), apostasía y el trato de las mujeres, el Corán y la Sunna son claros. Es obligación de todo musulmán difundir el islam entre los no creyentes, primero por medio de la dawa, o proselitismo, y luego con la guerra santa, si el no creyente se niega a convertirse. Es obligación de los no creyentes aceptar el islam. Exentos de este edicto de conversión son los pueblos del libro: cristianos y judíos. Ambos pueblos tienen una opción. Adoptan el islam y disfrutan de los mismos derechos que los otros musulmanes, o se aferran a su libro y llevan la vida de un dhimmi (ciudadanos inferiores). Legalmente, los derechos de un dhimmi no son iguales a los de un musulmán. Por ejemplo, un musulmán puede casarse con una mujer judía o cristiana, pero judíos y cristianos no pueden casarse con mujeres musulmanas. Si un cristiano o un judío mata a un musulmán, debe ser eliminado inmediatamente. En contraste, nunca se puede derramar la sangre de un musulmán para compensar la sangre de cristianos y judíos.
También es obligación de todo musulmán exigir virtud y prohibir el vicio. La apostasía, el peor vicio posible que puede cometer un musulmán, debe ser castigada con la muerte. El castigo no debe ser necesariamente impuesto por el estado, y puede ser fácilmente implementado por civiles. Cuando se trata de un asunto de la ley islámica, la justicia está en manos de todo musulmán.
En cuanto al tratamiento de las mujeres, en el Corán y más elaboradamente en la Sunna, el islam asigna a las niñas una posición en la familia que requiere de ellas que sean dóciles, las hace dependientes de sus familiares masculinos en cuanto al dinero y da poder sobre su cuerpo es esos mismos familiares.
En el islam hay una estricta jerarquía de sumisión. Primero, todos los humanos son esclavos de Alá. En las sociedades musulmanas, todos los niños deben obedecer a sus padres. Más allá de esto, mujeres y niñas deben obedecer y servir sin chistar a sus tutores masculinos, especialmente sus maridos. Este decreto de obediencia marital no es de ninguna manera recíproco.
En el islam una mujer no es competente y debe tener siempre un tutor. La responsabilidad de la custodia puede pasar de padre a hermano a tío antes de que la chica sea casada, que es cuando debe empezar a obedecer a su marido. Normalmente el matrimonio es convenido, y la chica no tiene ninguna opción, y a menudo en el proceso hay movimiento de dinero. Así, bajo el dominio religioso del islam, todavía es hoy común que los derechos de una mujer son en lo esencial vendidos a un hombre al que no conoce y muy probablemente tampoco quiere.
En cuanto a la educación de las niñas bajo el islam, hay un claro programa de adoctrinamiento en la desigualdad. Bajo el islam, la educación es la transmisión de las reglas de sumisión a la voluntad de Alá. Intrínseco en esta ‘educación' es el dictado de los roles de género. Las niñas son instruidas primero en la obediencia a Dios, luego a la familia y finalmente al marido. Hay un severo énfasis en la modestia, definida por la virginidad. Un niña musulmana debe guardar fieramente su virginidad como expresión de lealtad a su creador y a su familia y marido.
Esta forma de educación obstaculiza sus posibilidades de llegar a ser independiente o económicamente independiente. La falta de igualdad social y libertad de la mujer es una consecuencia directa de las enseñanzas del islam. Bajo el islam una mujer debe pedir siempre permiso a su marido y deben obedecer infinitamente. Esta severidad se levanta en el único caso de que él le pida que renuncie a Dios, en cuyo caso se le permite el derecho a desobedecer. Mientras que es verdad que en el islam, técnicamente hablando, las mujeres tienen derecho a la propiedad y al comercio, la condición de obediencia total a sus tutores convierte esta ‘libertad' en hipotética, en el mejor de los casos.
El objetivo de la educación brindada a las niñas bajo el islam es el logro del control de la sexualidad femenina. El resultado de este adoctrinamiento es que las niñas musulmanas creen legítimamente y a menudo defienden vocalmente su posición de subordinación. Los extremos a los que irá la sociedad musulmana en la búsqueda del control sexual a menudo entran en el terreno de lo absurdo, y según normas occidentales, de lo criminal. En el islam la edad mínima para el matrimonio de una niña es después de su primera menstruación. Mahoma estaba comprometido con su esposa Aisha cuando ella tenía seis años, y se casó con ella (tuvo sexo con ella) cuando ella cumplió nueve. Millones de hombres musulmanes en todo el mundo siguen a Mahoma en este acto, y el del difunto ayatolá Khomeini uno de los ejemplos más sobresalientes.
Bajo la ley sharia (ley islámica), que rige en Arabia Saudí, Irán y partes de Nigeria, los derechos civiles de las mujeres son dramáticamente mínimos. La amenaza de castigos violentos, como los azotes y la lapidación hacen imposible las perspectivas de independencia económica y libertad sexual de las mujeres. Milagrosamente incluso en circunstancias tan duras encontrarás mujeres que han disfrutado de una buena educación, tienen algo que decir a la hora de elegir marido y logran ganarse la vida. Seamos claros en que estas excepciones no se deben a la compasión ni al progresismo de las familias que están bajo la influencia de Occidente y no de reglas derivadas del islam.
En la búsqueda de la reconciliación entre los musulmanes y las sociedades occidentales, es importante reconocer que los musulmanes son tan diversos como monolítico es el islam. El islam intenta unificar a más de mil millones de personas de diferentes orígenes geográficos, lenguas, etnias y contexto cultural y educacional relacionado con alguna tribu religiosa. Y mientras reconozco que en general hacer estereotipos sobre los creyentes es difícil debido a que las creencias son subjetivas, en razón del argumento me gustaría distinguir entre cinco tipos de musulmanes.
El primer grupo incluye a los musulmanes que reniegan de su fe porque no pueden reconciliarla con sus conciencias ni con la modernidad. Este grupo es importante para la evolución del mundo islámico porque hacen preguntas urgentes y críticas que los creyentes usualmente evitan. Los ex musulmanes que viven en el Occidente están empezando a encontrar sus voces y sacar ventaja de las libertades espirituales y sociales de que pueden disfrutar.
El segundo grupo lo comprenden genuinos reformistas musulmanes, como Irshad Manji, que reconoció el carácter anticuado de los mandamientos del Corán y la inmoralidad del profeta. Tienden a enfatizar los primeros capítulos del Corán que instan a la bondad, la generosidad y espiritualidad. Dicen que los últimos capítulos donde se politiza al islam y se introducen los conceptos de sharia, yihad y martirologio, estos deben ser leídos en el contexto en el que fueron escritos hace mil cuatrocientos años.
El tercer grupo lo componen musulmanes que apoyan la perpetuación gradual y dominación del islam a través del mundo. Usan las libertades ofrecidas en democracia para minar la modernidad social y, aunque inicialmente se oponían al uso de la violencia, prevén que una vez que el número de creyentes alcance una masa crítica, los últimos residuos de no creyentes pueden ser resueltos violentamente y se podrá implementar universalmente la ley islámica sharia. El ayatolá Khomeini utilizó con éxito este método en Irán. Erdogan, de Turquía, está siguiendo sus pasos. Tariq Ramadan, profundamente enraizado en su legado de la Hermandad Musulmana, se dedica a esos programas entre musulmanes europeos.
El cuarto grupo es el más obvio e inmediatamente amenazador. En este grupo encontramos un creciente número de musulmanes de la línea dura que han definido que su único objetivo es el martirologio. Este es un ejército de jóvenes fustigados hacia la violencia suicida por clérigos hambrientos de poder. Estos clérigos tienen plataformas públicas y trabajan impunemente desde instituciones protegidas y a menudo financiadas por las autoridades nacionales.
El quinto grupo es en gran parte inefectivo y sólo amenazador en su rechazo al conocimiento de la verdad. Aquí encontramos a la elite clerical que pretende reconciliar al islam con la modernidad. Los motiva el instinto de supervivencia y no tienen interés en verdaderas reformas. Hacen citas selectivas de los libros sagrados para crear la imagen de un islam pacífico, ignorando los muchos pasajes que incitan a la violencia, tal como esos versos que ordenan la muerte de los apóstatas.
Es mediante los primeros dos de este grupo de cinco que llegarán progreso y reforma. En cuanto al resto, el mundo occidental debe reconocer las realidades del islam, una religión fundada hace más de un milenio con violencia y opresión en su corazón.

Nacida en Somalia y criada como devota musulmana, Ayaan Hirsi Ali es una activa crítica del islam, defensora de los derechos de la mujer y líder de una campaña para reformar el islam. Su disposición a hablar y su abandono de la fe musulmana la han convertido en un blanco de violencia y amenazas de muerte por extremistas musulmanes. Actualmente está asociada al American Enterprise Institute en Washington, D.C., y es la autora del exitoso libro de memorias ‘Infidel'.

24 de octubre de 2007
2 de agosto de 2007
©washington post
©traducción mQh
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la locura como método


[Maureen Dowd] Bush amenaza y tiene que demostrar que cree en sus amenazas.
Washington, Estados Unidos. Las chifladuras de Dick Cheney solían influir en la política exterior. Ahora son la política exterior.
Puedes haber perdido a tu amiguete de beligerancias, Rummy. Puedes haber dejado en la calle a los militares en Iraq. Probablemente ya no serías capaz de convencer tan fácilmente al Congreso -excepto Hillary- para que redacte resoluciones belicosas. No puede obligar a Condi para que lo apoye cuando se las quiere dar de matón, y Bob Gates está haciendo lo que puede para inculcar algo de sentido común.
Además, Cheney se está quedando sin tiempo para provocar el caos global; está trabajando para un presidente que está gastando sus últimos días en el cargo tratando de impedir que los niños puedan tener seguro médico.
Pero el vicepresidente puede haber dado con una aberrante táctica utilizada por su antiguo patrón, Richard Nixon.
Al presidente Nixon y a Henry Kissinger les gustaba usar la locura como método. En 1969, Nixon le dijo a Kissinger que contara al embajador soviético que Nixon estaba "incontrolable" en cuanto a Indochina, y podría decidir hacer algo drástico.
Tres meses antes, como escribe Anthony Summers en ‘The Arrogance of Power: The Secret World of Richard Nixon', Kissinger le había enviado, con un emisario, el mismo mensaje cuando instruyó a Len Garment para su viaje a Moscú, para dar a los soviéticos "la impresión de que Nixon es algo ‘loco' -terriblemente inteligente, bien organizado y experimentado, ciertamente, pero en momentos de estrés o de reto personal, imprevisible y capaz de las más violentas brutalidades". Garment llevó a cabo la misión, contándole a un importante asesor de Brezhnev que Nixon tenía "una personalidad terriblemente desarticulada... más que un poco paranoico... cuando es necesario... se convierte en un carnicero de corazón de hierro". Todo lo que, pensaron después sus asesores, tenía algo de verdad.
Cheney parece disfrutar de causar la impresión de que es suficientemente lunático como para atacar a Irán antes de que termine su cargo -incluso si tiene que hacerlo solo, como Slim Pickens montado en la bomba de ‘Dr. Strangelove' con el acompañamiento de la sentimental melodía de ‘We'll Meet Again'. Incluso ha empezado referirse a su apodo, Darth Vader, observando que "es una de las cosas bonitas que me han dicho últimamente".
Darth le mostró nuevamente los puños a Irán el domingo, llamando a Teherán "el más activo estado terrorista del mundo" y prometiendo "serias consecuencias".
Sin embargo, la política del gobierno en el norte de Iraq es otra aventura en hipocresía, de acuerdo a un artículo de Richard Oppel publicado ayer en el Times. El gobierno expresa solidaridad con Turquía y trata de negociar cuando los militantes kurdos atacan a los turcos. Pero cuando las guerrillas kurdas emboscan y matan a soldados iraníes, "los norteamericanos ofrecen a Irán poca simpatía".
"Teherán dice incluso que Washington ayuda a las guerrillas iraníes, una acusación que Estados Unidos niega", escribe Oppel.
Los neo-conservadores que han apostado a bombardear Irán para impedir que los ulemas se hagan con tecnología nuclear, estaban encantados y envalentonados por la plácida reacción ante el bombardeo aéreo israelí contra Siria.
Los halcones están tocando los tambores para marchar contra Irán, como lo hicieron contra Iraq en el pasado, comportándose como si el reloj de arena estuviera a punto de escurrirse y tuviéramos que actuar de inmediato o, como lo sugirió de manera tan poco típica el presidente la semana pasada, prepararnos para la Tercera Guerra Mundial.
O la Cuarta Guerra Mundial, como dice Norman Podhoretz, un neocon que es un importante asesor de Giuliani. Podhoretz insta a bombardear Irán "tan pronto como sea posible logísticamente" y comparó a Ahmadinejad con Hitler, como hizo Papi Bush con Saddam.
Rudy está mostrando hacia Irán una actitud más marcial como un arma contra Hillary, describiéndola como una fina diletante sobre el tema, y Obama está usando su postura más diplomática hacia Irán como arma contra Hillary, pintándola como una trianguladora y una pelele barata del gobierno.
En su nuevo libro, el ex embajador ante Naciones Unidas, John Bolton, acusa despectivamente a Colin Powell, y más adelante a Condi Rice, de apaciguar a Irán, incluyendo algunas zanahorias para que cesen sus planes nucleares.
Un alto funcionario de la seguridad nacional de Bush que el equipo de política exterior del joven Bush era peligrosa porque era demasiado "blanco y negro", demasiado dependiente de "troles".
El presidente Bush tomó partido por su nuevo trol, ignorando una vez más la obvia opción de Osama. Ayer, defendió sus planes de construir un sistema de defensa de misiles en Europa esgrimiendo el espectro de las ambiciones nucleares de Irán.
Si le dabas con un palo, el cuco te respondía a palos. Dijo que Irán no negociará con nadie sobre su derecho a la tecnología nuclear.
Como observó Pat Buchanan en ‘Harball', "Cheney y Bush están estableciendo marcadores para sí mismos que luego tendrán que cumplir. No veo cómo... Bush y Cheney pueden evitar lanzar un ataque contra Irán y retener su credibilidad cuando dejen sus cargos".
En otras palabras, una vez que nuestros cowboys hayan terminado de decirse insensateces, tienen que pretender que creen en ellas.

24 de octubre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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condenan a asesino del ajedrez


[Christian Lowe] Condenado ‘el asesino del tablero de ajedrez' en Rusia. Condenan a un ruso por matar a 48 personas por placer.
Moscú, Rusia. Un trabajador ruso de un supermercado, llamado ‘el asesino del tablero de ajedrez', fue condenado el miércoles por la muerte de 48 personas, tras haber confesado ante el tribunal que la primera vez que acabó con una vida fue como enamorarse.
Alexander Pichushkin, a quien los medios le dieron su apodo porque esperaba poner una moneda por cada víctima en cada una de las 64 casillas de un tablero de ajedrez, admitió el asesinato de otras 11 personas que no están incluidas en el caso.
El veredicto de un jurado de Moscú convierte al hombre de 33 años en el mayor asesino en serie de Rusia desde Andrei Chikatilo, conocido como el ‘estrangulador de Rostov', que fue condenado en 1992 por la muerte de más de 50 personas y fue ejecutado.
Pichushkin se cebó en los elementos más marginales de la sociedad - drogadictos, alcohólicos, pobres y ancianos - a los que emborrachaba y luego aplastaba sus cráneos.
"Pichushkin ha sido encontrado culpable de todos los cargos sin circunstancias atenuantes", dijo el juez Vladimir Usov después de que el jurado le encontrara culpable de 48 homicidios y tres intentos de asesinato.
El acusado, sentado dentro de un recinto acristalado, no mostró ninguna emoción y miró al suelo, frunciendo el ceño de vez en cuando, antes de ser retirado del recinto esposado.
Los fiscales dicen que atraía a la mayoría de sus víctimas a zonas aisladas del parque Bitsevsky de Moscú pidiéndoles compañía, les daba vodka y luego aplastaba sus cabezas con un martillo o los lanzaba al desagüe, en algunos casos aún vivos.
Dado que en la mayoría de los casos se trataba de ancianos o personas con adicciones al alcohol y las drogas, la policía no sabía durante meses que habían desaparecido, puesto que ningún familiar los reclamaba.
"La primera muerte es como tu primer amor. Nunca la olvidas", dijo durante el juicio, tras explicar cómo asesinó a los 18 años a un compañero de clase.
La fiscalía dijo que los análisis médicos realizados al condenado tras su arresto mostraron que no padece de trastornos mentales, aunque sí encontraron signos de ‘homicidiomanía', es decir, una atracción hacia el asesinato.
El fiscal jefe de Moscú Yuri Syomin solicitó la cadena perpetua para Pichushkin, "teniendo en cuenta la grave naturaleza de sus crímenes".
"No lamenta nada, lo que para mí es extraño", dijo su abogado, Pavel Ivannikov.
Rusia tiene una moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte. La sentencia se espera en los próximos días.

24 de octubre de 2007
©swiss info
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la inflación y los pobres


Un interesante editorial de El Mercurio sobre los efectos desiguales de la inflación sobre los grupos de bajos ingresos.
La fuerte inflación que ha sufrido Chile en 2007 ha golpeado con particular intensidad a los sectores más pobres. En lo que va corrido del año, ella llega a 6,2 por ciento, la más alta en más de una década. En promedio, los analistas proyectan un aumento de entre 6,5 y 6,7 para la totalidad del año, sin bajar esta vez como ha solido ocurrir en los últimos meses de cada año.
Indiscutiblemente, es algo negativo. Por primera vez desde que el Banco Central estableció metas de inflación, en 1991, el aumento de los precios ha sobrepasado por una magnitud tan significativa la meta del instituto emisor, de entre dos y cuatro por ciento.
Evidentemente, una parte importante de este fenómeno se debe a factores externos que no son controlables por la autoridad monetaria, pero no se puede ignorar que, a todo evento, podría afectar la sólida reputación que el país ha alcanzado en esta materia.
En cuanto a sus consecuencias sociales —hoy algo olvidadas por muchos—,es de tener presente que la inflación es un impuesto, en cuanto grava a aquellos que mantienen dinero, debido a que éste pierde valor por el aumento en los precios. Es, además, un impuesto regresivo, pues los que más lo sufren son los pobres, que mantienen una mayor proporción de su ingreso y sus activos en dinero. Dicha regresividad la hace aún más peligrosa.
Pero en el caso chileno actual, el problema es aún mayor. En efecto, el reciente aumento de los precios se explica mayoritariamente por un alza en el valor de los alimentos. Como los sectores más pobres destinan a ellos una mayor proporción de su ingreso, resultan los más perjudicados por la inflación. Así, en 12 meses el grupo alimentos del IPC ha aumentado 14,8 por ciento. Algunos especialistas estiman que la inflación para el quintil más pobre de la población ha sido alrededor de 20 por ciento. Un deterioro de un quinto en el poder adquisitivo no es un asunto socialmente menor. Como repercusión, también las instituciones de beneficencia han sufrido el impacto del alza de precios, en cuanto su presupuesto para alimentación ha subido en forma significativa.
La inflación en sí misma ya tiene una cara muy negativa en materia distributiva —además, por cierto, de todos los otros costos que acarrea para la economía—. En la situación actual, este fenómeno se ha visto agravado porque se debe en forma importante a un factor —la alimentación— que pesa más en la canasta de los más pobres. Ambos factores se potencian, haciéndolo más regresivo. Ahora, la tarea de la autoridad monetaria es hacer cuanto sea necesario para que ella no se prolongue.

22 de octubre de 2007
©el mercurio
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