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la iglesia nazi protestante de berlín


[Niels C. Sorrells] Todavía sigue en pie iglesia que fundió la ideología nazi con la religión luterana. Pero no por mucho tiempo más.
Berlín, Alemania. Normalmente, aquí hay pocas ganas de realzar la historia de la Alemania nazi. Y normalmente, aquí, cerrar una iglesia protestante, es un asunto sencillo.
Pero la Iglesia en Memoria de Martín Lutero parece destinada a ser una excepción en los dos casos.
Desde fuera, es una iglesia corriente, con un campanario que necesita reparaciones. A primera vista, el interior parece normal, hasta que uno mira más detenidamente el elevado púlpito. Tallado en la madera se ve a Jesucristo predicando; entre la multitud reunida a su alrededor hay un soldado nazi y uno de los infames guardias de asalto con camisas marrones de Adolfo Hitler.
Diseñada en los años veinte, pero terminada en 1935, la iglesia es una rara mezcla de la fe protestante con el dogma nacional-socialista. Un soldado tallado decora la fuente bautismal. Los azulejos en la pared incluyen símbolos nazis. El lugar ocupado ahora por un busto de Martín Lutero, lo ocupaba antes uno de Hitler. Incluso la figura de Cristo en la cruz del altar es fuerte, atlética y desafiante, personificando el concepto nazi de Ubermensch, más que el tradicional Jesús, rindiéndose.
"Puedes ignorarlo", dice Walter Jungnickel, un ministro luterano que ayuda a administrar la iglesia y ha predicado aquí algunas veces. "Pero sería difícil predicar y competir con esto todos los domingos".
Las probabilidades de que los ministros tengan ese problema en el futuro son mínimas. Aunque la iglesia estuvo funcionando hasta hace unos dos años, ahora ha sido colocada en la lista de las que serán cerradas.
Con su inclinado campanario, la iglesia sería normalmente condenada a la demolición.
Pero esa no es una opción simple para esta iglesia.
"Antes de que podamos destruirla, tenemos que demostrar que hemos hecho todo lo posible para salvarla; de otro modo, la gente dirá que la iglesia está tratando de encubrir su historia", dice Matthias Hoffmann-Tauschwitz, director de proyectos de construcción de iglesias de las Iglesias Evangélicas de Berlín, Brandenburgo y la parte silesiana de Oberlausitz.
Monica Geyler y Beate Rossie, historiadoras de arte del Foro para la Historia y lo Contemporáneo de Berlín, dicen que la demolición no debería ser una opción. Las dos mujeres han examinado la iglesia y están pidiendo que sea convertida en una instalación educativa. Otros grupos han propuesto convertirla en un monumento o museo.
El problema, dice Hoffmann-Tauschwitz, es el dinero. Estabilizar el campanario costará más o menos un millón 300 mil dólares. Convertirla en monumento o museo podría costar fácilmente tres veces esa suma.
La iglesia no está preparada para pagar esa cantidad por un edificio que no tiene intenciones de usar, ni está dispuesta a ceder el terreno a cualquier organización. Pero encontrar a un grupo privado dispuesto a gastar dinero para construir un monumento es difícil. Hoffmann-Tauschwitz dijo que algunos grupos han mostrado interés, pero no se han comprometido. La iglesia está dispuesta a seguir buscando, pero en algún momento la tambaleante torre será demasiado peligrosa como para ignorarla.
"Está claro que la iglesia sólo tendrá futuro si podemos encontrar a alguien que pueda usarla y explicarla", dice.
Geyler y Rossie dicen que sería una vergüenza perder un edificio histórico. Mientras que hay algunas otras iglesias alemanas con iconografías nazis, ninguna posee tantas como la Iglesia en Memoria de Martín Lutero.
Jungnickel dice que la mayoría de los miembros de la congregación simplemente ignoraban el arte nazi. Dice que ha tenido que consolar a una mujer a la que le gustaría que la iglesia siguiera abierta, ya que era la iglesia donde fue confirmada.
"Dijo que ella nunca le prestó atención al arte", dice Jungnickel. "Uno no puede pensar mal sobre esta gente. Era su iglesia".
Es un accidente de la historia que la iglesia esté tan estrechamente asociada al régimen nazi. El edificio fue diseñado antes de que el Partido Nacional Socialista se hiciera con el poder en Alemania. Hoffmann-Tauschwitz dice que su estilo arquitectónico básico es típico de las iglesias de los años veinte.
Una vez que los nazis llegaron al poder, algunos miembros de la iglesia se las arreglaron para fundir la teología luterana con la ideología nazi, de acuerdo a funcionarios de la iglesia e historiadores. Rossie y Jungnickel dijeron que los miembros de esta iglesia se apoyaron en los escritos antisemitas de Lutero para fundir la iglesia con un partido político. Algunos incluso trataron de abandonar el Viejo Testamento y remover las influencias judías de su credo.
"No fue necesario que el Partido Nazi ordenara estos adornos", dijo Jungnickel, agregando que muchos miembros de esta congregación en particular estaban más que felices de congraciarse con los nazis.
La construcción terminó en 1935. El nuevo órgano de la iglesia fue usado por primera vez por los nazis en su congreso de 1935 en Nuremberg, donde el partido redactó el programa para exterminar a los judíos.
Hoffman-Tauschwitz dijo que algunos de los símbolos nazis más egregios fueron retirados en 1937, después de que el gobierno alemán aprobara una ley prohibiendo el uso de símbolos nazis en las iglesias. Muchos más fueron retirados después de la guerra, especialmente después de que las tropas estadounidenses empezaran a usar la iglesia para orar.
En las paredes se ven muchos huecos, donde antes estuvieron los azulejos con svásticas.

15 de septiembre de 2006
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conspiración con heroína en kirguizistán


[David Holley] Video malogra intentó de implicar a líder de la oposición y pone al presidente a la defensiva.
Moscú, Rusia. El colapso de un aparente intento de implicar a un líder de la oposición en Kirguizistán en una trama de tráfico de heroína, ha provocado consternación este martes en este país de Asia Central.
El ex presidente del parlamento, Omurbek Tekebayev, fue arrestado la semana pasada en el aeropuerto internacional de Varsovia después de que se descubriera en su equipaje una muñeca de madera con heroína. Pero un video de las cámaras de seguridad del aeropuerto de Manas en Bishkek, la capital de Kirguizistán, indicó que agentes de seguridad pueden haber manipulado su equipaje, y un tribunal polaco ordenó la libertad de Tekebayev después de que detectives determinaran que no había huellas digitales suyas en la muñeca.
Partidarios y críticos del presidente de Kirguizistán, Kurmanbek Bakiyev, se acusaron mutuamente de ser responsables del incidente.
El hermano del presidente, Janybek Bakiyev, jefe del Servicio Nacional de Seguridad, fue acusado en el parlamento de haber ordenado la operación. Él y su jefe, el director de la seguridad nacional, Busurmankul Tabaldiyev, ofrecieron sus renuncias, al mismo tiempo que insistían en su inocencia.
El parlamento también debatió, pero no decidió nada en cuanto a la moción que pedía las renuncias del presidente Bakiyev y el primer ministro Felix Kulov, que han trabajado como un equipo desde que asumieran el poder el año pasado en una revolución popular en gran parte no violenta impulsada por los anhelos de mayor democracia y la represión de la corrupción.
El movimiento de la oposición reformista, encabezado por Tekebayev, dijo que organizaría una manifestación el domingo para pedir la renuncia del presidente.
Hablando con periodistas el martes tras su retorno a Bishkek, Tekebayev, un ex aliado del presidente, dijo que estaba claro que las autoridades eran responsables del aparente intento de implicarlo. Rechazó las acusaciones formuladas por algunos partidarios de Bakiyev, de que el incidente había sido preparado por la oposición misma para dañar al presidente y a su familia.
"Nadie puede preparar una provocación semejante, excepto las autoridades", dijo Tekebayev, de acuerdo a AKIpress, una agencia noticiosa de Kirguizistán.
El objetivo era desacreditar a la oposición para establecer la "dictadura de un grupo sobre la sociedad y el estado", dijo.
"El Servicio Nacional de Seguridad ha cometido un grave error al no borrar la filmación", agregó, refiriéndose a la cinta de video de la vigilancia del aeropuerto que proporcionó las pruebas de que era inocente.
Esa cinta, que fue proyectada en el parlamento la semana pasada, mostraba que la maleta de Tekebayev era apartada del resto del equipaje, retirada y entregada nuevamente tras 14 minutos, informó la agencia de noticias rusa RIA Novosti.
El parlamento recibió el martes una declaración escrita, según se dice del jefe de seguridad del aeropuerto, Nadyr Mamyrov, acusando a Janybek Bakiyev de haberle ordenado realizar una "operación especial" en relación con el equipaje del político de oposición.
En comentarios transmitidos por el canal de Televisión 1 de Kirguizistán, Bakiyev dijo que había presentado su renuncia para despejar toda sospecha de que trataría de influir en la investigación del caso.
"No le di a Nadyr Mamyrov ninguna orden de llevar a cabo una operación especial", dijo. "Creo que algunas personas simplemente tienen interés en esto... Creo que ni mi staff ni yo personalmente estamos implicados en esto".
El portavoz de la presidencia, Dosaly Esenaliyev, dijo en una conferencia telefónica que "no hay ninguna posibilidad de que el presidente piense siquiera en renunciar".
Janybek Bakiyev, agregó, sería suspendido de sus deberes mientras una comisión oficial investiga el caso.
"El presidente se reunió hoy con un grupo de diputados y durante esa reunión ellos le pidieron que despidiera a su hermano", explicó el portavoz. "Les prometió que si la comisión establece que su hermano está implicado en el incidente de Tekebayev, que entonces él lo despedirá".
Alexander Kim, editor general del diario MSN, dijo en una entrevista telefónica que era probable que el primer ministro Kulov emergiera como el dirigente político más poderoso del país.
Kim dijo que él sabía de fuentes fidedignas que los líderes de la oposición se reunieron con Kulow el lunes para instarlo a renunciar, encabezar la oposición y dirigir las protestas callejeras para sacar al presidente del poder, pero que el primer ministro se negó a ello.
En el sistema de Kirguizistán, dijo Kim, es extremadamente difícil para el parlamento impugnar al presidente y sacarlo de su función. El parlamento sólo puede recomendar, pero no exigir, el despido del primer ministro.
Si la acusación del jefe de seguridad del aeropuerto contra Janybek Bakiyev es verídica, "la única explicación es que el hermano del presidente y la gente cercana a él decidieron retirar de la escena política al candidato de oposición más probable para las elecciones de 2010", dijo Kim. "Y si las elecciones se realizaran hoy, Tekebayev tendría ciertamente las mejores posibilidades de hacerse con la presidencia.
"Sea lo que fuere que querían alcanzar plantando drogas en el equipaje de Tekebayev", agregó, "estropearon las cosas de un modo muy perjudicial para el presidente".

david.holley@latimes.com

Sergei L. Loiko contribuyó a este reportaje.

14 de septiembre de 2006
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educación de un matador


[Tom Hundley] Un torero es como un diamante al que hay que pulir.
Madrid, España. Carlos Rodríguez Mendoza tiene 17, apenas ha empezado a afeitarse, y, sin embargo, se comporta con la elegante altanería de un matador.
Es un caluroso domingo por la mañana. El pequeño y polvoriento coso en las afueras de la ciudad está vacío; no hay toros a la vista, pero Rodríguez está vestido para matar. Lleva apretados pantalones grises que se abren en el dobladillo, una camisa blanca con volantes abotonada hasta el cuello, una chaquetilla gris y un sombrero cordobés.
Se presenta a sí mismo como Manuel Martínez Molinero, 81, mientras ajusta el sombrero del joven. Debe de ser llevado recto y seriamente, no en un ángulo, que podría indicar descuido.
"Sí, maestro", dice Rodríguez, que parece estar colgando de las palabras del viejo.
"Primero tienes que educar al hombre, después al torero", dice Martínez a un visitante de la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda, de Madrid.
"Sin educación, sin cultura, no hay torero", explica el viejo.
Martínez es, de profesión, abogado y periodista. Lidió como amateur y entonces, en 1964, abrió una academia de tauromaquia en Zamora. Se mudó a Madrid en 1970.
La academia es financiada por el ayuntamiento de Madrid, una de las muchas escuelas financiadas públicamente que han florecido en España, a pesar de que la lidia de toros es cada vez más polémica.
Las edades de sus alumnos van de 12 a 17, y las clases, de septiembre a mayo, se realizan normalmente en las tardes.
"Vienen de todas partes", dice Martínez hablando de sus estudiantes. "Si un padre soñaba con llegar a ser un torero y no lo logró, quizás matricule a su hijo. Hay miles de padres a los que les gustaría ser el padre de un Juli" -Julián López, uno de los más famosos matadores de España y egresado de la academia de Martínez.
El Juli gana casi 200 mil dólares por lidia, y lidia tan a menudo como quiere. Pero pocos aspirantes alcanzan su nivel.
"Algunos se convierten en banderilleros; otros, en hombres de negocios, pero nunca olvidan las lecciones aprendidas aquí", dice Martínez.
El joven Rodríguez ha estado asistiendo a clases durante dos años. Le gusta matar el tiempo en el coso, aunque no haya clases.
"Desde que era niño quería lidiar toros", explica. "Mi tío era torero, y mi bisabuelo era ganadero".
De momento, ha tenido unas cincuenta lidias de práctica contra vaquillas o torillos. Ha sido corneado dos veces -en la mano y en un muslo-, pero sigue sin tener miedo. Este verano quiere matar su primer toro de verdad. Demostrar su "coraje y valía".
Esta mañana no hay toros vivos y Rodríguez convence a otro estudiante, Antonio Ibañez, 15, que corra hacia él con unos cuernos de toro montados en una especie de carretilla. Quiere practicar clavando banderillas, el par de pequeños arpones que se entierran en la cruz del toro para debilitarlo e irritarlo.
Martínez mira desde las tribunas vacías.
"Un torero es como un diamante. Empieza como una piedra tosca, que tiene que ser cortada y pulida", dice.
¿Tiene Rodríguez lo que se necesita?
"En principio, sí", dice el viejo. "Ya veremos".

8 de septiembre de 2006
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kinky chic


[Guy Trebay] Estilo de vida y diversión. Moda kinky se impone también en las calles.
Para la mayoría de la gente, el personaje de cómic Superman no fue nunca mucho más que eso. Pero para un selecto grupo de personas, los primeros encuentros con el Hombre de Acero llevando una malla apretada, botas hasta las rodillas y una capa brillante definieron el curso de una vida erótica."Batman y Robin y Superman eran todos realmente excitantes", dice John Weiss, presidente de la feria callejera de Folsom Street East, que se organiza una vez al año en Nueva York y que en junio puso en marcha la Semana del Orgullo Gay. "Batman estaba siempre atado o en algún peligro, y yo pensaba que era realmente grandioso".
Para el décimo aniversario de la feria, Folsom Street East reunió a miles de hombres y mujeres (y hombres que fueron antes mujeres) para un tipo de reunión que, antaño, rara vez ocurrían lugar a plena luz del día.
Hubo una época en que la gente cuyos rituales eróticos incluían látigos y cadenas y látex y complejos protocolos de dominación y sumisión, estaba confinada a las sombras de la cultura. Pero eso fue antes de que un concierto de Madonna convirtiera el bondage en una de fiesta de trucos, antes de que Gap sacara anuncios con un irónico lema (¡Todo el mundo en cueros!), antes de que Altoids y el vodka Svedka hurtaran las imágenes de ‘Venus in Furs' para anuncios de su campaña y mucho antes de que Victoria's Secret introdujese al mundo convencional a la reina de las chicas de calendario, Bettie Page.
Los diseñadores de moda fueron los primeros adaptadores de este estilo kinky: talentos tan diferentes como Vivienne Westwood, Jean Paul Gaultier, Alexander McQueen y Versace han pellizcado en el armario fetichista a la búsqueda de inspiración.
"La moda fetichista del cuero ha estado aquí al menos desde los años veinte", dijo Valerie Steele, directora del museo del Instituto de Tecnología de la Moda. "Pero desde el momento que empezó a salir del clóset después de los movimientos de liberación sexual y gay, ya estaba influyendo en la cultura popular, con tipos que se paseaban por la Calle Castro en cuero y gente que lo llevaba en los amistosos pequeños clubes de libertinos en los suburbios".

Fue en un momento en los años setenta, dice Steele, que ropas similares a las fetichistas empezaron a ser comercializadas incluso por detallistas convencionales como Montgomery Ward. Cuando, hace poco, el diseñador francés Thiery Mugler fue llamado a crear trajes para el picante espectáculo ‘Zumanity' para familias del Cirque du Soleil en Las Vegas, su primer diseño fue para un M.C. travestido, adornado con cueros de dominatrix y vertiginosos zapatos bondage. Está demás decir que Mugler sólo llegó hasta donde habían llegado antes los dibujantes de cómics.
"Hay tanto del mundo que ha sido barrido hacia rincones o callejones o sótanos oscuros", dijo Weis. Imágenes y actos, agregó, que antes habrían sido chocantes, ahora apenas provocan bostezos.
¿Recuerdas a Condoleezza Rice en ese largo abrigo negro y botas negras de taco alto?, preguntó. "¿Qué es sino la ministro vestida como una dominatrix profesional?" (Para que nadie imagine que no nos hemos dado cuenta, Simon & Schuster piensan publicar este próximo año un libro titulado ‘The Corporate Dominatrix: Role Play Your Way to the Board Room').
Pero con 32 grados, Rice se habría visto como en casa paseando por la Calle 28 con su abrigo y tacos negros. De hecho, el aficionado que el domingo pasado se destacó por sobre los demás era un hombre en chancletas, pantalones Madras y un garboso sombrero de paja. En cuanto al resto de la multitud, la etiqueta dominante fue a menudo el uniforme, con al menos un hombre vestido como agente de la Patrulla de Autopistas de California y muchos otros que se veían exactamente como los coristas de ‘Primavera para Hitler' [Springtime for Hitler], en ‘Los productores' [The Producers].
"En serio, no es más que moda. Es lo mismo que hacer las compras en Barneys o Bergdorf's", dice Gregory Bunch, un vendedor de una tienda fetichista de Chelsea, ‘Noose'. "Compras piezas clave que son las mejores que puedes adquirir y que te rinden las mayores utilidades. Luego agregas los accesorios".
Las piezas claves este verano, dijo Bunch, son los shorts de cuero y el arnés. En realidad, esas son piezas clave todos los años. "Ahora hace demasiado calor para los chaps [pantalones de cuero sin asentaderas]", dijo Bunch, que lleva un tatuaje en su bíceps derecho que dice SLAVE [esclavo]. "Si los shorts son muy calurosos, siempre puedes llevar suspensores de cuero remachado para la lengüeta de la entrepierna".
Por supuesto. O puedes llevar, como hicieron muchos, una camiseta de látex o vaqueros de cabezas rapadas blanqueados con lejía o jerkins [chaqueta sin mangas ni cuello] de goma de neopreno que recuerdan los diseños de Nicolas Ghesquiere para Balenciaga, o un corte mohicano corto, o tejanos corroídos con las piernas semi-abiertas o un collar de perro y capucha de cuero con la boca con cremallera y hoyos para los ojos y con pequeñas orejas de cachorro.
"Es un modo de expresar los sentimientos y emociones de tu yo canino", explicó Steve Birko, que se llama a sí mismo Puppy Diesel, cuando se mete en la floreciente esfera de lo que en círculos maníacos se llama adiestramiento animal humano, una elaborada forma de juego de rol cuyo punto final es, básicamente, sentarse y estarse quieto.
"Es solamente sentimientos. No se permite nada excepto tus instintos", dice Robert Davis, que con Birko habían sido sacados a pasear por un hombre llamado Harding, un skinhead gay cuya barba de chivo termina en diabólicas puntas y que, dice, no ha usado apellido durante años.
Muchos de los asistieron a la feria -una réplica de un evento mucho más antiguo y más extravagante organizado en septiembre en San Francisco, Folsom Street East recauda unos 20 mil dólares para organizaciones de caridad locales, dijeron los organizadores- tomaron el tiempo como excusa para salir sin camisas, para mejor lucir sus enormes escudos pectorales o, en el caso de los transexuales que fueron antes hombres, las cicatrices de mastectomías electivas. Vale la pena señalar que cuando hace algunos años este periodista escribió un artículo sobre el artista de performance de California Ron Athey, sus tetillas agujereadas fueron consideradas demasiado chocantes para ser mostradas en la cubierta del semanario alternativo donde trabajaba entonces.
En la feria de Folsom Street difícilmente se habrían podido contar las tetillas agujereadas que se exhibían, a menudo adornadas con lo que parecían ser picaportes, y llevadas sin embargo con nada más sugerente del estilo de vida kinky que un par de cargo shorts Old Navy. "Que una persona se pasee en cargo shorts y chancletas no quiere decir que no tenga una mazmorra en su sótano", señaló Weis.

Hacer suposiciones sobre la libido de otras personas es normalmente trivial, pero en Folsom Street East se necesitaban pocas suposiciones. "Soy holandés, soy muy liberal", dijo Rob Tiller, un amsterdamés envuelto en cuero que explicó todas las decisiones que tuvo que tomar para su refinado guardarropa (el cuero gris significa que tiene interés en el bondage y un brazalete llevado en la mano izquierda indica el rol dominante) fuera una etiqueta fácilmente descifrable para los iniciados. El compositor galardonado con un Pulitzer, David Del Tredici, se paseaba con un tank top con la poco ambigua leyenda de MASTER [Amo]. Lo acompañaba un amigo con una capa de baile de la Academia Americana de Artes y Letras y una pesada falda escocesa de goma.
Si hubo un tema dominate ese día, fueron las tradiciones faldas masculinas escocesas; decenas de hombres y mujeres (y de hombres que fueron antes mujeres) decidieron llevar a la feria faldas escocesas. Entre ellos había un hombre sin camisa que llevaba un tipo de vestuario diferente a su uniforme de clérigo protestante de todos los días.
"Es divertido", y no una decisión de estilo de vida, explicó el hombre refiriéndose a la falda escocesa de cuero, con cinturón, de Stormy Leather. "Sólo la saco del clóset dos veces al año".

22 de junio de 2006
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billetes alevosamente falsos 5


[Stephen Mihm] La industria de la falsificación de divisas norcoreana obligará a Estados Unidos a reactualizar regularmente el diseño de sus billetes. Última entrega.
¿Cuántos superbilletes hay en circulación y qué tipo de provocación representan?
La mayoría de los funcionarios de gobierno entrevistados para este reportaje se negaron a dar estimaciones, pero varios de ellos, incluyendo a Michael Merrit, del Servicio Secreto, observaron que su dependencia había retirado de circulación 50 millones de dólares en superbilletes. Esto está lejos de los ‘billones' vaticinados por el grupo de trabajo del parlamentario Bill McCollum a principios de los años noventa, y aunque todavía pueda sonar a mucho, es insignificante en relación con los doce trillones de dólares del producto nacional bruto de Estados Unidos.
Cuando se introducen superbilletes en economías extranjeras más pequeñas que utilizan la divisa norteamericana, pueden causar una crisis local en la confianza en el dólar (esto, por ejemplo, ha ocurrido en Taiwán y en Irlanda). Pero en Estados Unidos, la amenaza económica es mínima. Por esta razón muchos analistas, especialmente aquellos fuera del gobierno, como Raphael Perl, del Servicio de Investigaciones del Congreso, expresan su preocupación sobre si transformar o no el problema en una crisis diplomática. Perl, que concede que los norcoreanos están detrás de la falsificación, me dijo que debido a que funcionarios del gobierno norteamericano a menudo consideran la violación de la moneda como "un asunto de honor nacional", hay "un factor emocional que podría inflarse más allá de toda proporción". En el proceso, dijo, la falsificación de moneda puede fundirse con otros problemas más urgentes que representa el régimen norcoreano, como su amenaza nuclear.
Esta agregación también puede ser deliberada. De acuerdo a Kenneth Quiñones, que fue el director de país para Corea del Norte en el departamento de estado en los años noventa, los halcones en el actual gobierno pueden estar tratando de utilizar el tema de la falsificación de moneda para impedir las negociaciones con el régimen sobre su programa nuclear. Los críticos de esta interpretación observan que el congelamiento de las cuentas bancarias norcoreanas ocurrió el mismo mes en que los participantes en las negociaciones a seis partes, las deliberaciones de varios países sobre el programa nuclear norcoreano, elaboraron a duras penas un acuerdo para que el régimen abandonara gradualmente su programa de armas nucleares. Corea del Norte renegó pronto de su promesa de abandonar su programa nuclear y desde entonces se ha negado a volver a las conversaciones, hasta que Estados Unidos levante el embargo sobre el Bando Delta Asia. Los halcones, me dijo Quiñones, "están intentando usar esas sanciones" para "derrocar al régimen".
El alto funcionario de gobierno entrevistado para este reportaje desechó esa afirmación. "La noción de que hubo una conspiración de los conservadores es simplemente errónea", me dijo. "No es correcta. Esto fue hecho como una acción policial por las agencias apropiadas del gobierno norteamericano, basándose en las evidencias del caso".
Incluso si la falsificación de moneda no es suficientemente valiosa como para convertirla en un problema diplomático, el hecho de que Corea del Norte esté falsificando dinero puede servir de sombrío recordatorio de las dificultades de tener relaciones basadas en la buena fe con Corea del Norte. Consideremos que los superbilletes requisados por funcionarios policiales en Nueva Jersey y California llegaron a Estados Unidos justamente cuando se realizaban las negociaciones a seis partes. Asher estaba aturdido por la audacia del régimen. "Si ellos van a seguir falsificando nuestro dinero en los momentos mismos en que tenemos negociaciones diplomáticas, ¿cómo podremos creerles?", me preguntó. "¿Cómo pueden esperar tener relaciones normales con un país cuya divisa están falsificando? ¿Cómo pueden esperar eso?"
Independientemente de como se resuelva el impasse diplomático, Asher dijo que cree que Corea del Norte no continuará la falsificación de moneda por demasiado tiempo. El próximo año, la Oficina de Grabados e Impresión emitirá una versión actualizada de los billetes de cien dólares. Los billetes serán caros de producir, ya que exigen la compra de un nuevo conjunto de prensas a un coste que Asher estimó en "cientos de millones" de dólares. El ministerio de Hacienda caracteriza la nueva generación de billetes como parte de una actualización rutinaria del diseño que se hará sobre bases regulares todas las décadas. Pero Asher no se hace ilusiones sobre el tiempo. "Puede ser una actualización de rutina", dijo. "Pero es una actualización de rutina que está siendo provocada por un solo país: Corea del Norte".

Stephen Mihm es profesor de historia en la Universidad de Georgia.

23 de julio de 2006
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billetes alevosamente falsos 4


[Stephen Mihm] Una calidad excelente caracteriza la industria de la falsificación norcoreana, en ocasiones superando la calidad del producto original.
A principios de año visité a David Asher, ex asesor para asuntos del Este asiático y del Pacífico en el departamento de estado y un declarado crítico del régimen norcoreano. A fines de 2001, me explicó, el subsecretario de estado, James Kelly, le pidió que estudiara por qué el régimen norcoreano no se había derrumbado, dado que la economía del país se había deteriorado mucho más que en la década anterior, con una producción industrial reducida en casi un setenta y cinco por ciento. Países antiguamente comunistas habían terminado sus subsidios, Kim Il Sung había muerto, el país había sido golpeado por inundaciones y la hambruna y el sistema de distribución de alimentos había colapsado. (Los lemas del partido dejaban ver más que un indicio de desesperación: "Comamos Dos Veces Al Día", era una de las optimistas exhortaciones). Sin embargo, Kim Jong Il, desafiando todas las expectativas, se las arregló para aferrarse al poder.
"Era intrigante que estuviera ocurriendo esto, dado el enorme déficit comercial, incluso tomando en cuenta la ayuda que estaba llegando al país", dice Asher. "Había algo que no ajustaba. No se explicaba cómo podía Kim salir a pasear mercedes-benzes nuevos ni que regalara rolexes en las fiestas y que comprara coñac en cantidades impresionantes".
Mientras Asher y sus colegas empezaban a reunir informaciones de inteligencia, comenzó a surgir a superficie toda una gama de actividades ilegales -todo desde el contrabando de marfil hasta la producción de metanfetaminas de alto grado. Y la falsificación de billetes estaba en el centro. "Mientras más sabíamos sobre esta falsificación de dólares, más escandalosa nos parecía", me dijo Asher. Estas actividades proporcionaban lo que Asher llama "un marco alternativo de existencia" y "la economía de palacio de Kim Jong Il".
En la primavera de 2003, el departamento de estado fundó la Iniciativa de Actividades Ilícitas, un proyecto de varias dependencias para investigar y contrarrestar las actividades criminales de Corea del Norte, y nombró a Ahser como coordinador. El departamento empezó a recoger sistemáticamente toda una variedad de evidencias forenses y otras recabadas por sus propios investigadores, el Servicio Secreto y elementos de la comunidad de inteligencia que vinculaban a Corea del Norte con los superbilletes. (Asher se negó a hacer comentarios sobre la naturaleza de esas evidencias, la mayoría de las cuales siguen estando clasificadas).
Además, el departamento reunió evidencias circunstanciales sobre las operaciones de falsificación de Corea del Norte , que se habían estado acumulando durante más de una década. En 1994, por ejemplo, las autoridades de Hong Kong y Macao capturaron a cinco diplomáticos norcoreanos y miembros de la misión comercial con 430 mil dólares en billetes que resultaron ser falsos, de la especie del superbillete. Otros diplomáticos norcoreanos, incluyendo a un ayudante cercano a Kim Jong Il, asignado a la Oficina 39, fueron capturados por blanquear superbilletes por un valor de millones de dólares en el curso de varios años, provocando una agudización del control de las misiones diplomáticas y comerciales norcoreanas.
Frustrado, el régimen parece haber cambiado de táctica, organizando nuevas redes de distribución y venta al por mayor de billetes falsos a terceras partes que las canalizarían hacia organizaciones criminales. A fines de los años noventa, por ejemplo, detectives británicos empezaron a vigilar a Sean Garland, líder del Ejército Republicano Irlandés ERI oficial, un grupo disidente marxista del ERI. De acuerdo a una acusación federal en Washington, Garland empezó a trabajar a principios de la década con agentes norcoreanos, comprando superbilletes a precios de mayorista antes de distribuirlos a través de complejas redes criminales con avanzadas en Belarús y Rusia, así como en Irlanda. (Garland, en Irlanda, niega las acusaciones y está actualmente luchando contra su extradición a Estados Unidos).
También empezaron a llegar al departamento de estado detalles sobre la fabricación de los billetes falsos, sobre la base de informes de desertores. De acuerdo a informes similares reunidos por Sheeena Chestnut y el especialista norcoreano en Seúl con quien hablé, el régimen obtuvo prensas intaglio hechas en Suiza y las instaló en un edificio llamado Imprenta 62, parte del complejo nacional de acuñación de moneda en Pyongsong, una ciudad en las afueras de Pyongyang, donde un equipo especializado de trabajadores fabrica los superbilletes.
En 1996, irritado por la alta calidad de las imitaciones de su divisa que circulaban en todo el planeta, el gobierno de Estados Unidos rediseñó la moneda por primera vez desde 1928. Los anticuados diseños simétricos fueron reemplazados por los billetes de cabeza grande. Casi todo en el nuevo diseño estaba destinado a frustrar a potenciales falsificadores, incluyendo una hebra de seguridad incrustada en el papel, un sello de agua que muestra el retrato en sombras del personaje en el billete y una nueva ‘microimpresión', diminutas letras que son difíciles de imitar. El agregado más significativo fue el uso de tinta ópticamente variable, mejor conocida como OVI. Mirad los billetes que circulan hoy: los de diez, veinte, cincuenta y cien llevan este disuasivo de la falsificación en el número de denominación en la esquina inferior derecha. Girad el billete hacia un lado, y se verá de un verde bronceado; si lo inclináis hacia el otro lado, se vuelve a ver como antes. La OVI es muy cara, y cuesta mucho más que la tinta tradicional de los billetes.
Una compañía suiza llamada SICPA es la principal productora de OVI y en 1996 Estados Unidos compró los derechos exclusivos de la tinta que varía de color de negro a verde. Lo hicieron luego otros países, que compraron tintas con diferentes variaciones de color para sus propias divisas. Uno de los países que lo hizo, interesantemente, fue Corea del Norte, cuya divisa, el won, es ignorada por los falsificadores. Corea del Norte compró a SICPA una tinta OVI que pasa del verde al magenta. Para el objetivo de falsificar la divisa americana, era la opción más inteligente: el magenta es el color más cercano en el espectro, al negro. "La tinta verde-a-magenta puede ser manipulada para parecerse a la tinta verde-a-negro", me dijo Daniel Glaser, del ministerio de Hacienda. "Ellos compraron esta tinta el mismo año que nosotros". De acuerdo a Glaser, los norcoreanos se las arreglaron para manipular con la nueva tinta, obteniendo con la OVI una aproximación a los billetes.
Aunque todavía hay desacuerdos sobre el tiempo, las primeras falsificaciones del superbillete con la cabeza grande habrían llegado al mercado ya en 1998. Como la primera generación de superbilletes, las imitaciones con la cabeza grande muestran una atención al detalle cada vez mayor. "A mí ciertamente me engañarían", dijo Glaser, que señala que los ‘defectos' del superbillete son claramente mejoramientos. Recordó haber examinado con lupa el reverso de un superbillete de cien dólares y sentir que las manillas del reloj de la torre del Salón de la Independencia eran más nítidas en la falsificación que en el billete genuino.
Según dicen todos, la excelente calidad es una característica del contrabando norcoreano: producen una metanfetamina de extraordinaria pureza; el Viagra de contrabando, se dice, supera al producto original en cuanto a su potencial; los superbilletes. Es una línea de producción impresionante para un régimen que apenas si puede alimentar a su gente. Cuando traté este tema con Asher, suspiró: "Siempre digo que si Corea del Norte produjera solamente productos convencionales para la exportación de la calidad y precisión con que producen divisas norteamericanas falsas, ellos serían una potencia como Corea del Sur, y no un caso industrial perdido".

23 de julio de 2006
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billetes alevosamente falsos 3


[Stephen Mihm] Gobierno norcoreano falsificaba dólares como un modo de salir de la crisis y satisfacer a su elite dominante.
En un país tan hermético y secreto como Corea del Norte, es difícil obtener información sobre las actividades del gobierno. Pero a fines de los años noventa llegó una nueva fuente de información: los desertores. El hambre, la corrupción y la desesperación impulsó a miles de norcoreanos, muchos de ellos funcionarios de gobierno, a huir del país. En 1997, dos burócratas de alto rango -Hwang Jang Yop, ex secretario del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, y Kim Duk Hong, director de una firma comercial del estado- pidieron asilo político en la embajada de Corea del Sur en Pekín. Fueron dos de los funcionarios más prominentes en desertar, pero no fueron los únicos: miles de norcoreanos huyeron hacia Corea del Sur. Muchos miles más escaparon hacia China.
En la comunidad de inteligencia internacional, investigar los relatos de los desertores sobre actividades en Corea del Norte se convirtió pronto en una especialidad -tanto como en una necesidad, pues los relatos no eran siempre fiables. Raphael Perl, analista del Servicio de Investigaciones del Congreso que ha escrito extensamente sobre las operaciones de falsificación de Corea del Norte, me dijo que "un montón de desertores o refugiados nos dan información, pero nos dicen todo lo que queremos saber. Tienes que poner en duda la fiabilidad de lo que dicen".
Sin embargo, los informes más fiables, combinados con las fuentes tradicionales más tradicionales, permiten una mejor suposición sobre lo que puede estar ocurriendo en Corea del Norte. Y en lo que se refiere a la falsificación, el panorama que emerge sugiere que la fabricación de dinero ha sido una pasión de toda la vida del dictatorial gobernante del país, Kim Jong Il, que se remonta a los años setenta, años en los que tomó las riendas del poder de manos de su padre, el fundador del país y su primer presidente, Kim Il Sung.
Hoy, en la calle de Changgwang Street en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, hay una zona cerrada con barricadas de edificios gubernamentales. A juzgar por las fotos tomadas por satélite, son estructuras rectangulares sin nada especial que no delatan ningún propósito específico. Sin embargo, de acuerdo al especialista en Corea del Norte de Seúl con quien hablé hace poco, y que ha entrevistado a muchos desertores norcoreanos de alto rango, incluyendo a Hwang Jang Yop y Kim Duk Hong, esos edificios son la sede de la Oficina 39, una dependencia del gobierno dedicada a recaudar divisas fuertes para Kim Jong Il. (Al especialista se le garantizó su anonimato debido a lo delicado de las relaciones entre las dos Coreas).
Aunque los operativos de la Oficina 39 pueden estar dirigiendo empresas legítimas, incluyendo la exportación de cetas exóticas, ginseng y algas marinas, una parte substancial de los ingresos de la dependencia provienen de su participación en actividades ilegales: la producción y el tráfico de drogas, la venta de tecnología de misiles, cigarrillos falsos y falsificación de billetes de cincuenta y cien dólares. De acuerdo a Ken Gause, director del Programa de Estudios sobre Gobiernos Extranjeros de la Corporación CNA, un laboratorio ideológico de Virginia que ofrece asesorías sobre temas de seguridad nacional, las actividades de la Oficina 39 se yuxtaponen con las de otras dos dependencias que ocupan edificios del mismo complejo. La primera, la Oficina 38, se encarga del dinero adquirido por la Oficina 39, dijo, mientras la segunda, la Oficina 35, se ocupa de secuestros, asesinatos y otras actividades de ese tenor.
Las tres divisiones emplean la misma pequeña camarilla de elites, y responden todas directamente a Kim Jong Il, que vive en un chalet a menos de un kilómetro y medio de distancia. La historia de las operaciones de las Oficinas 39, 38 y 35, me dijo Gause, sigue estrechamente el ascenso al poder del propio Kim Jong Il a través del aparato del partido. A principio de los años setenta, después de ayudar a su padre a purgar las filas del Partido de los Trabajadores Coreano de las facciones rivales, Kim Jong Il asumió el control de las operaciones encubiertas de Corea del Norte, la mayoría de ellas en relación con blancos surcoreanos.
A mediados de los años setenta, de acuerdo a relatos de desertores que me fueron comunicados por el especialista en Corea del Norte, Kim Jong Il hizo distribuir una directriz entre los miembros del Comité Central del Partido de los Trabajadores Coreano instruyendo que los gastos para operaciones encubiertas contra Corea del Sur fueran pagados con la producción y uso de dólares falsos. Los funcionarios a cargo de la operación llevaron al país supuestamente billetes de un dólar, borraron la tinta y luego usaron el papel en blanco para imprimir billetes falsos de cien dólares razonablemente bien hechos -aunque sin alcanzar de ninguna manera la calidad de los superbilletes. Muchos de estos billetes fueron usados más tarde por agentes norcoreanos implicados en ataques contra blancos surcoreanos, como los operativos arrestados por los atentados con bomba contra una delegación oficial surcoreana en Rangún en 1983 y contra un avión de Aerolíneas Coreanas en 1987.
De acuerdo a las mismas versiones de desertores, Kim Jong Il endorsó la falsificación no solamente como un modo de pagar las operaciones encubiertas, sino también como un medio más en la guerra económica contra Estados Unidos, "un modo de luchar contra Estados Unidos y desbaratar el sistema económico norteamericano", como parafraseó el especialista en Corea del Norte.
De modo similar, de acuerdo a Sheena Chestnut, especialista en actividades ilícitas de Corea del Norte que también ha entrevistado a varios desertores claves, la falsificación era vista como una expresión de un principio ideológico del régimen: el concepto de juche. Traducida a menudo libremente como ‘confianza en uno mismo' o ‘soberanía', parece ser una reacción tras los muchos siglos en los que Corea debió capitular ante sus vecinos más grandes y más poderosos. "Parece que la falsificación en realidad contribuyó a la legitimidad interna del régimen de Corea del Norte", me dijo Chestnut. "Podía ser justificada de acuerdo a la ideología juche y permitió al régimen publicitar sus credenciales anti-capitalistas y anti-norteamericanas".
Hacia 1984, cuando la economía centralizada de Corea del Norte empezaba a desmoronarse, Kim Jong Il, que para ese entonces se ocupaba de gran parte de las tareas de gobierno, emitió otra directriz, de acuerdo al especialista en Corea del Norte, que me dijo que había conseguido una copia del documento. Explicaba que "la producción y uso de dólares norteamericanos falsos" era un medio, en parte, para "superar la crisis económica". La crisis económica era doble: no sólo se habían deteriorado las condiciones de vida de la población en general, sino también había un creciente descontento entre la elite del régimen por la situación económica, que se había acostumbrado a ciertos privilegios del poder. La falsificación contenía la promesa de recaudar divisas fuertes para comprar a la elite los bienes de lujo que esperaba: coches hechos en el extranjero, viajes para sus hijos, vinos y coñac finos.

23 de julio de 2006
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©traducción mQh
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[Stephen Mihm] Gobierno norcoreano falsifica dólares. Enseguida se enfada tras ser descubierto.
En diciembre de 1989, mientras contaba un fajo de cien billetes, un hábil contador de dinero del Banco Central de Filipinas, tuvo sospechas de un billete en particular. Pasó las pruebas corrientes de autenticidad, pero todavía lo encontraba raro. Finalmente el billete fue entregado al Servicio Secreto norteamericano. Todas las falsificaciones enviadas a la sede del Servicio Secreto en Washington, son examinadas bajo microscopio, estudiadas con luz ultravioleta y analizadas de otros modos para controlar sus defectos y deficiencias, así como las técnicas de impresión utilizadas en su fabricación. Esta información es entonces comparada con una base de datos de todas las falsificaciones conocidas.
A medida que el misterioso billete sufría el estudio habitual, quedó en claro que no se trataba de una falsificación corriente. Para comenzar, estaba impresa en papel hecho con la combinación apropiada de tres cuartos de algodón y un cuarto de lino de la verdadera moneda norteamericana. Hacer papel con esta combinación requiere un máquina que se ve rara vez fuera de Estados Unidos.
Además, el billete fue hecho usando una prensa de intaglio, la tecnología más avanzada para la manufactura de papel moneda disponible. Estas prensas de intaglio son mucho más caras que el offset corriente, las prensas tipográficas o litográficas, que producen en falsificaciones inferiores. Una prensa de intaglio cubre con tinta las planchas de impresión, y luego limpia la superficie, dejando la tinta en los huecos del grabado. La prensa entonces presiona sobre el papel y la plancha, de modo que la tinta es expulsada de las líneas y depositada en el papel con relieve. Aunque en algunas raras ocasiones se han usado prensa de intaglio en falsificaciones, este billete las superaba a todas en la calidad del grabado.
Como con otros nuevos tipos de falsificaciones que llegan a las oficinas del Servicio Secreto, el billete recibió su propia gaveta en el archivador y fue bautizado con un número de secuencia: C-14342. Con el tiempo, su extraordinaria calidad le ganó su título honorífico más informal: el superbillete. Pero pronto quedó claro que el superbillete era apenas otro miembro de la familia de los billetes falsificados. Los técnicos del Servicio Secreto lo vincularon pronto con otro billete de intaglio detectado hacia la misma época, el C-14403. Esta falsificación tenía algunos defectos, que el billete de Filipinas no tenía, lo que sugería que había sido producido antes del C-14342. Sin embargo, el C-14342 fue conocido pronto por el nombre de Billete Padre 14342, o PN-14342.
El Servicio Secreto ha trazado lo que parece ser un árbol genealógico de estos billetes y otros relacionados, que los agentes me mostraron durante una visita a sus oficinas de Washington esta primavera. El diagrama muestra a los numerosos miembros del clan del superbillete: el C-21555, por ejemplo, el primer ‘cabezón' de cien dólares (llamado así debido al diseño de los billetes norteamericanos más recientes), que fue identificado inicialmente en Londres; y el C-22500, una falsificación más reciente que apareció en Macao. La familia, que ahora tiene 19 miembros y sigue sin parangón en el mundo de las falsificaciones de alta calidad, también incluye dos billetes de cincuenta dólares: el C-200000, un superbillete de cabeza pequeña que apareció en Atenas en junio de 1995; y el C-22160, una versión cabezona, vista por primera vez en Sofía, Bulgaria.
Gracias a sofisticadas herramientas, espectroscopia masiva y análisis casi infrarrojos, además de la inspección visual de siempre, los laboratorios del Servicio Secreto han establecido lazos genéticos entre los miembros de la familia. Estos lazos no son tanto de parecido como una indicación de un origen común: los billetes de la familia PN-14342 fueron creados por un individuo o una organización que utilizó los mismos equipos y los mismos materiales, y es muy probable que estén operando desde el mismo lugar.
A medida que se multiplicaban los superbilletes, surgió la pregunta: ¿Quién es el autor? En teoría, sólo los gobiernos pueden comprar las prensas de intaglio que se usan para hacer dinero, y las venden sólo un puñado de compañías. Ya esos hechos indican la participación de un gobierno, pero durante algún tiempo no hubo consenso en cuanto a qué país podría estar detrás de la falsificación. Muchos de los superbilletes aparecieron en Oriente Medio, especialmente en el Valle de Bekaa en el Líbano y en Teherán. En 1992, Bill McCollum, un parlamentario de Florida y presidente del Grupo de Trabajo sobre Terrorismo y Guerras No Convencionales de la Cámara, publicó un informe acusando a Irán de imprimir los superbilletes. El informe estimaba que el valor de los superbilletes en circulación podría llegar eventualmente a "miles de millones".
Sin embargo, el Servicio Secreto se distanció de esta acusación. En una carta escrita en 1995 en respuesta al informe de la Contraloría del gobierno sobre falsificaciones en el extranjero, el Servicio Secreto calificó las acusaciones del grupo de trabajo de "infundadas" y caracterizó sus conclusiones como basadas en "rumores e insinuaciones". En realidad, las evidencias apuntaban en otra dirección.

23 de julio de 2006
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