daneses limitan libertades
[Kevin Sullivan] Dinamarca adopta medidas antiterroristas en medio de preocupación de defensores de las libertades civiles.
Copenhagen, Suecia. Said Mansour, un hombre de complexión delgada y una tupida barba, cree que los musulmanes tienen derecho a matar a americanos en Iraq, dijo, porque "esto es una guerra, no un picnic".
Así, explicó la semana pasada en una entrevista, no vacilaba en bajar y quemar CDs con videos de internet con imágenes de decapitaciones en Iraq y discursos de Abu Musab Zarqawi, el cerebro terrorista detrás de gran parte de la resistencia iraquí.
Ahora la policía danesa intenta convertir a Mansour, 45, un ciudadano danés nacido en Marruecos, en la primera persona en ser acusada bajo una ley antiterrorista aprobada en 2002 que prohíbe la instigación al terrorismo o prestar asistencia a terroristas. Fuentes policiales dijeron que Mansour será probablemente acusado de distribuir CDs que contenían los incendiarios discursos yihadistas y las espeluznantes imágenes.
La ley contiene restricciones de la libertad de expresión que son extraordinarias en un país famoso por su tolerancia de todo punto de vista. Ilustra cómo las democracias en Europa adoptan medidas más severas en una era de creciente violencia terrorista, a pesar de las protestas de que se sacrifican en el proceso las libertades civiles.
Los atentados contra los trenes en Madrid en 2004, que mataron a 191 personas, y los atentados con bomba en Londres el mes pasado, que mataron a 56, incluyendo a los cuatro terroristas, han añadido todavía más urgencia al tema.
"Tenemos que mirar la realidad", dijo Rikker Hvilshoj, ministro de Asilo, Inmigración e Intregración de Dinamarca, observando que algunos han abusado de las garantías de la libertad de expresión de Dinamarca, al fomentar la violencia y los asesinatos. "El día que no tengamos libertad de expresión, habrán ganado los fundamentalistas", dijo. "Por otro lado, no podemos ser ingenuos".
Expertos dicen que el debate sobre cómo equilibrar las protecciones antiterroristas con las libertades individuales es una de las primeras prioridades en el programa de los países europeos. El tema es especialmente intenso en Dinamarca, Italia y Polonia -que tienen tropas en Iraq como parte de la coalición norteamericana y temen que puedan ser los próximos objetivos- y en España, después de los atentados de marzo de 2004.
"Los ánimos han cambiado en Europa y ahora se prefiere más seguridad que antes de los atentados de Londres", dijo Daniel Keohane, investigador del Centro de Reforma Europea de Londres. "Los europeos han sido siempre muy cuidadosos a la hora de limitar las libertades civiles. Pero cuando vives el terrorismo, cambia tu punto de vista".
Francia, que tiene la comunidad musulmana más grande de Europa -6 millones de personas- acaba de anunciar planes para reforzar sus leyes antiterroristas, las más severas de Europa. Gran Bretaña se propone prohibir o deportar a los que inciten al terrorismo, cerrar librerías o templos usados por grupos radicales y penalizar las expresiones que "fomenten, justifiquen o ensalcen" el terrorismo.
Grupos de derechos humanos y líderes musulmanes han calificado esas medidas de demasiado amplias.
"Lo que puede ser visto como ensalzamiento del terrorismo por una persona, puede ser visto como una explicación de las causas del terrorismo por otra", dijo Azzam Tamimi, importante personero de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña.
Algunos activistas políticos aquí dijeron que el gobierno estaba pisoteando las garantías de la libertad de expresión contenidas en la constitución danesa.
"Han cruzado la línea", dijo Naser Kahder, 42, miembro del parlamento nacido en Siria que ha sido un declarado opositor de los extremistas musulmanes. "La sociedad debe ser abierta y libre. Si la cierras e impones un montón de restricciones, los terroristas consiguen exactamente lo que quieren".
Pero una encuesta reciente concluyó que un 80 por ciento de los daneses apoyaban las nuevas leyes contra el terrorismo y de control de la inmigración. En Gran Bretaña un 73 por ciento de la gente encuestada por el diario The Guardian a mediados de agosto dijeron que estaban dispuestos a renunciar a algunas libertades para mejorar la situación de seguridad.
"El terrorismo se está acercando", dijo Morten Messerschmidt, miembro del parlamento por el partido anti-inmigración, el Partido del Pueblo Danés. "Primero fue Washington y Nueva York, luego Madrid y ahora Londres. ¿Quién es el siguiente? No hay ninguna duda de que estamos en una situación potencialmente peligrosa, y eso asusta a la gente".
Messerschmidt dijo que restringir la libertad de expresión fue "muy duro y turbador en Inglaterra y otros países que respetan esa libertad, pero es necesario". Dijo que un atentado terrorista en Dinamarca era inevitable. "Tendrías que vivir en un mundo de fantasía para creer que no pasará aquí".
Inmediatamente después de los atentados de Londres, el primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen ordenó una revisión de las leyes nacionales sobre seguridad y libertades civiles. "No queremos un estado policial ni una sociedad vigilada", dijo en un reciente programa de radio. "Pero tampoco debemos ser indulgentes".
Muchos países europeos han conocido durante largo tiempo leyes que prohíben el odio racista, una excrecencia de sus experiencias con la Alemania nazi y el Holocausto. Pero analistas dijeron que la nueva ley de expresión de Dinamarca, como parte de un paquete de leyes antiterroristas aprobadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, estaba en la vanguardia de leyes europeas más severas. La ley que prohíbe la instigación al terrorismo implica una pena de hasta seis años de prisión.
Las leyes antiterroristas danesas también prohíben el financiamiento de grupos radicales y dan a la policía nuevas atribuciones para interceptar electrónicamente a fanáticos sospechosos. Agentes de la policía secreta danesa también han aumentado lo que Hans Jorgen Bonnichsen, comandante del Servicio de Inteligencia y Seguridad danés, calificó de "conversaciones preventivas" con potenciales radicales.
En una entrevista, Bonnichsen dijo que sus agentes realizan una estrecha vigilancia de radicales sospechosos y hacerles saber de vez en vez que están siendo vigilados con el fin de interrumpir sus actividades. Dijo que los agentes de inteligencia trabajan estrechamente con universidades danesas para controlar a los estudiantes nacidos en el extranjero y vigilar actividades sospechosas.
"Hace tres años la gente pensaba que Dinamarca estaba haciendo algo terrible", dijo Hvilshoj, la ministro de Inmigración. Pero con los ánimos cambiantes en Europa, dijo, "eso ha cambiado. La gente mira a Dinamarca de otra manera".
En Dinamarca, como en gran parte de Europa, el temor ante el terrorismo se mezcla a menudo con preocupaciones sobre la inmigración, especialmente la inmigración de musulmanes. En los 25 países de la Unión Europea viven unos 15 millones de musulmanes. Gruesamente, de los 5.4 millones de daneses, 200.000 son musulmanes.
El gobierno derechista de Rasmussen fue elegido en noviembre de 2001, montado en una ola de indignación popular sobre la creciente inmigración. De un día para otro, el gobierno revocó las generosas políticas de inmigración de Dinamarca, reforzando las exigencias para solicitantes de asilo y para residentes extranjeros que tratan de casarse en el extranjero.
Muchos musulmanes ven motivos racistas en las políticas del gobierno danés. ""Los daneses tienen miedo de desaparecer en el océano europeo más grande", dijo Ahmed Abu Laban, uno de los imanes más prominente de Dinamarca. "Quieren que los inmigrantes paguen el precio. Los musulmanes se han convertido en un chivo expiatorio. Tienen miedo de que socavemos su cultura y valores".
Pero funcionarios policiales dijeron que el racismo no tenía nada que ver con la acusación contra Mansour.
Mansour, que llegó para una entrevista con una larga túnica y sandalias, insistió en rezar antes de hablar con el periodista.
Dijo que había llegado a Dinamarca en 1983 para unirse a su hermana, que vivía aquí. Se casó con una danesa al año siguiente; ahora tienen cuatro hijos que asisten a escuelas públicas. Su esposa es una maestra en una escuela pública, pero Mansour dijo que estaba desempleado y cobraba una prestación mensual de unos 1.800 dólares.
Mansour dijo que tenía una vida activa en círculos musulmanes de Dinamarca, distribuyendo casetes y videos de canciones y cuentos musulmanes pacíficos. Negó ser un radical violento, aunque dijo que se "alegró" con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y admitió que tenía relaciones con otros conocidos radicales de otros países.
Dijo que había sido un amigo cercano del jeque Omar Abdel Rahman, el clérigo que fue condenado en relación con el atentado con bomba en 1993 contra el World Trade Center de Nueva York. Dijo que Abdel Rahman alojó dos veces en su casa en sus visitas a Dinamarca.
Mansour también dijo que estaba en contacto con dos hombres sobre los que las autoridades han dicho que han ayudado o inspirado los atentados del 11 de septiembre de 2001. Uno es Abu Qatada, un clérigo musulmán radical que fue condenado en Jordania por varios atentados con bomba; se encontraron cintas de sus discursos en el apartamento alemán usado por varios de los secuestradores del 11 de septiembre. El otro es Imad Eddin Barakat Yarkas, un sirio acusado en España de haber financiado y apoyado a los atacantes del 11 de septiembre.
Mansour dijo que estaba consciente de que la policía quiere acusarlo. Pero dijo que conocer a gente que ha sido condenada no es ilegal y que distribuir materiales bajados de internet tampoco lo es.
"Lo puede hacer todo el mundo", dijo, afirmando que los funcionarios daneses están "simplemente tratando de mostrar a los norteamericanos que están luchando contra el terrorismo. No tienen a nadie, por eso me utilizan a mí".
1 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
Copenhagen, Suecia. Said Mansour, un hombre de complexión delgada y una tupida barba, cree que los musulmanes tienen derecho a matar a americanos en Iraq, dijo, porque "esto es una guerra, no un picnic".Así, explicó la semana pasada en una entrevista, no vacilaba en bajar y quemar CDs con videos de internet con imágenes de decapitaciones en Iraq y discursos de Abu Musab Zarqawi, el cerebro terrorista detrás de gran parte de la resistencia iraquí.
Ahora la policía danesa intenta convertir a Mansour, 45, un ciudadano danés nacido en Marruecos, en la primera persona en ser acusada bajo una ley antiterrorista aprobada en 2002 que prohíbe la instigación al terrorismo o prestar asistencia a terroristas. Fuentes policiales dijeron que Mansour será probablemente acusado de distribuir CDs que contenían los incendiarios discursos yihadistas y las espeluznantes imágenes.
La ley contiene restricciones de la libertad de expresión que son extraordinarias en un país famoso por su tolerancia de todo punto de vista. Ilustra cómo las democracias en Europa adoptan medidas más severas en una era de creciente violencia terrorista, a pesar de las protestas de que se sacrifican en el proceso las libertades civiles.
Los atentados contra los trenes en Madrid en 2004, que mataron a 191 personas, y los atentados con bomba en Londres el mes pasado, que mataron a 56, incluyendo a los cuatro terroristas, han añadido todavía más urgencia al tema.
"Tenemos que mirar la realidad", dijo Rikker Hvilshoj, ministro de Asilo, Inmigración e Intregración de Dinamarca, observando que algunos han abusado de las garantías de la libertad de expresión de Dinamarca, al fomentar la violencia y los asesinatos. "El día que no tengamos libertad de expresión, habrán ganado los fundamentalistas", dijo. "Por otro lado, no podemos ser ingenuos".
Expertos dicen que el debate sobre cómo equilibrar las protecciones antiterroristas con las libertades individuales es una de las primeras prioridades en el programa de los países europeos. El tema es especialmente intenso en Dinamarca, Italia y Polonia -que tienen tropas en Iraq como parte de la coalición norteamericana y temen que puedan ser los próximos objetivos- y en España, después de los atentados de marzo de 2004.
"Los ánimos han cambiado en Europa y ahora se prefiere más seguridad que antes de los atentados de Londres", dijo Daniel Keohane, investigador del Centro de Reforma Europea de Londres. "Los europeos han sido siempre muy cuidadosos a la hora de limitar las libertades civiles. Pero cuando vives el terrorismo, cambia tu punto de vista".
Francia, que tiene la comunidad musulmana más grande de Europa -6 millones de personas- acaba de anunciar planes para reforzar sus leyes antiterroristas, las más severas de Europa. Gran Bretaña se propone prohibir o deportar a los que inciten al terrorismo, cerrar librerías o templos usados por grupos radicales y penalizar las expresiones que "fomenten, justifiquen o ensalcen" el terrorismo.
Grupos de derechos humanos y líderes musulmanes han calificado esas medidas de demasiado amplias.
"Lo que puede ser visto como ensalzamiento del terrorismo por una persona, puede ser visto como una explicación de las causas del terrorismo por otra", dijo Azzam Tamimi, importante personero de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña.
Algunos activistas políticos aquí dijeron que el gobierno estaba pisoteando las garantías de la libertad de expresión contenidas en la constitución danesa.
"Han cruzado la línea", dijo Naser Kahder, 42, miembro del parlamento nacido en Siria que ha sido un declarado opositor de los extremistas musulmanes. "La sociedad debe ser abierta y libre. Si la cierras e impones un montón de restricciones, los terroristas consiguen exactamente lo que quieren".
Pero una encuesta reciente concluyó que un 80 por ciento de los daneses apoyaban las nuevas leyes contra el terrorismo y de control de la inmigración. En Gran Bretaña un 73 por ciento de la gente encuestada por el diario The Guardian a mediados de agosto dijeron que estaban dispuestos a renunciar a algunas libertades para mejorar la situación de seguridad.
"El terrorismo se está acercando", dijo Morten Messerschmidt, miembro del parlamento por el partido anti-inmigración, el Partido del Pueblo Danés. "Primero fue Washington y Nueva York, luego Madrid y ahora Londres. ¿Quién es el siguiente? No hay ninguna duda de que estamos en una situación potencialmente peligrosa, y eso asusta a la gente".
Messerschmidt dijo que restringir la libertad de expresión fue "muy duro y turbador en Inglaterra y otros países que respetan esa libertad, pero es necesario". Dijo que un atentado terrorista en Dinamarca era inevitable. "Tendrías que vivir en un mundo de fantasía para creer que no pasará aquí".
Inmediatamente después de los atentados de Londres, el primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen ordenó una revisión de las leyes nacionales sobre seguridad y libertades civiles. "No queremos un estado policial ni una sociedad vigilada", dijo en un reciente programa de radio. "Pero tampoco debemos ser indulgentes".
Muchos países europeos han conocido durante largo tiempo leyes que prohíben el odio racista, una excrecencia de sus experiencias con la Alemania nazi y el Holocausto. Pero analistas dijeron que la nueva ley de expresión de Dinamarca, como parte de un paquete de leyes antiterroristas aprobadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, estaba en la vanguardia de leyes europeas más severas. La ley que prohíbe la instigación al terrorismo implica una pena de hasta seis años de prisión.
Las leyes antiterroristas danesas también prohíben el financiamiento de grupos radicales y dan a la policía nuevas atribuciones para interceptar electrónicamente a fanáticos sospechosos. Agentes de la policía secreta danesa también han aumentado lo que Hans Jorgen Bonnichsen, comandante del Servicio de Inteligencia y Seguridad danés, calificó de "conversaciones preventivas" con potenciales radicales.
En una entrevista, Bonnichsen dijo que sus agentes realizan una estrecha vigilancia de radicales sospechosos y hacerles saber de vez en vez que están siendo vigilados con el fin de interrumpir sus actividades. Dijo que los agentes de inteligencia trabajan estrechamente con universidades danesas para controlar a los estudiantes nacidos en el extranjero y vigilar actividades sospechosas.
"Hace tres años la gente pensaba que Dinamarca estaba haciendo algo terrible", dijo Hvilshoj, la ministro de Inmigración. Pero con los ánimos cambiantes en Europa, dijo, "eso ha cambiado. La gente mira a Dinamarca de otra manera".
En Dinamarca, como en gran parte de Europa, el temor ante el terrorismo se mezcla a menudo con preocupaciones sobre la inmigración, especialmente la inmigración de musulmanes. En los 25 países de la Unión Europea viven unos 15 millones de musulmanes. Gruesamente, de los 5.4 millones de daneses, 200.000 son musulmanes.
El gobierno derechista de Rasmussen fue elegido en noviembre de 2001, montado en una ola de indignación popular sobre la creciente inmigración. De un día para otro, el gobierno revocó las generosas políticas de inmigración de Dinamarca, reforzando las exigencias para solicitantes de asilo y para residentes extranjeros que tratan de casarse en el extranjero.
Muchos musulmanes ven motivos racistas en las políticas del gobierno danés. ""Los daneses tienen miedo de desaparecer en el océano europeo más grande", dijo Ahmed Abu Laban, uno de los imanes más prominente de Dinamarca. "Quieren que los inmigrantes paguen el precio. Los musulmanes se han convertido en un chivo expiatorio. Tienen miedo de que socavemos su cultura y valores".
Pero funcionarios policiales dijeron que el racismo no tenía nada que ver con la acusación contra Mansour.
Mansour, que llegó para una entrevista con una larga túnica y sandalias, insistió en rezar antes de hablar con el periodista.
Dijo que había llegado a Dinamarca en 1983 para unirse a su hermana, que vivía aquí. Se casó con una danesa al año siguiente; ahora tienen cuatro hijos que asisten a escuelas públicas. Su esposa es una maestra en una escuela pública, pero Mansour dijo que estaba desempleado y cobraba una prestación mensual de unos 1.800 dólares.
Mansour dijo que tenía una vida activa en círculos musulmanes de Dinamarca, distribuyendo casetes y videos de canciones y cuentos musulmanes pacíficos. Negó ser un radical violento, aunque dijo que se "alegró" con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y admitió que tenía relaciones con otros conocidos radicales de otros países.
Dijo que había sido un amigo cercano del jeque Omar Abdel Rahman, el clérigo que fue condenado en relación con el atentado con bomba en 1993 contra el World Trade Center de Nueva York. Dijo que Abdel Rahman alojó dos veces en su casa en sus visitas a Dinamarca.
Mansour también dijo que estaba en contacto con dos hombres sobre los que las autoridades han dicho que han ayudado o inspirado los atentados del 11 de septiembre de 2001. Uno es Abu Qatada, un clérigo musulmán radical que fue condenado en Jordania por varios atentados con bomba; se encontraron cintas de sus discursos en el apartamento alemán usado por varios de los secuestradores del 11 de septiembre. El otro es Imad Eddin Barakat Yarkas, un sirio acusado en España de haber financiado y apoyado a los atacantes del 11 de septiembre.
Mansour dijo que estaba consciente de que la policía quiere acusarlo. Pero dijo que conocer a gente que ha sido condenada no es ilegal y que distribuir materiales bajados de internet tampoco lo es.
"Lo puede hacer todo el mundo", dijo, afirmando que los funcionarios daneses están "simplemente tratando de mostrar a los norteamericanos que están luchando contra el terrorismo. No tienen a nadie, por eso me utilizan a mí".
1 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
delitos de opinión a onu
[Maggie Farley] Gran Bretaña y Rusia propondrán una resolución al Consejo de Seguridad para condenar incitación' al terrorismo. Pero huele a censura.
Naciones Unidas. Gran Bretaña y Rusia se proponen introducir conjuntamente una resolución del Consejo de Seguridad instando a los países a prohibir la incitación a la comisión de actos terroristas, y esperan que los presidentes del mundo adopten la publicitada medida durante una cumbre de Naciones Unidas en septiembre.
Sus partidarios dicen que la medida ayudará a erradicar las ideología de odio y frenará a la prensa incendiaria, y atacaría al terrorismo internacional al mismo tiempo que un tratado global más comprehensivo languidece en Naciones Unidas. Pero grupos de derechos humanos y otros están inquietos de que la vaga definición de "incitación" pueda conducir a una excesiva restricción de la libertad de expresión y el derecho al asilo político.
La resolución también llama a los países a negar protección a los que cometen el delito de incitación. Aunque resoluciones antiterroristas anteriores han creado comités para estudiar las redes terroristas, congelar sus capitales y remover su protección, la nueva medida intenta impedir que germinen las semillas de odio, dicen sus auspiciadores.
"Cuando alguien ofrece la palabra a terroristas, debe también ser hecho responsable de las posibles consecuencias, porque no se trata solamente de las opiniones de alguien, sino de la posibilidad para un terrorista de usar el escenario para difundir la violencia", dijo el embajador ruso Andrey Denisov. "El terrorismo no debe ser visto como un acto político, sino como un fenómeno social y político que debe ser solucionado. Es un modo más amplio de combatir al terrorismo".
Tras incidentes violentos como los atentados en el transporte londinense el mes pasado y la mortífera ocupación de una escuela por separatistas chechenos el año pasado, tanto Gran Bretaña como Rusia han estado buscando modos de contrarrestar el crecimiento de las redes terroristas.
En respuesta a los atentados con bomba del 7 de julio en Londres, el ministro del Interior británico Charles Clarke, reveló la semana pasada severas nuevas directrices sobre deportaciones, que permitirán la expulsión de cualquier extranjero que fomente la violencia terrorista. Las nuevas medidas atacan a los predicadores radicales y muestra menor tolerancia hacia sermones, panfletos y sitios en internet que "fomentan el odio o promueven el terrorismo" que hasta hace poco eran protegidos por la libertad de expresión.
Pero defensores de derechos humanos están inquietos de que esas amplias definiciones para estrangular el terrorismo en ciernes también sofoquen las libertades civiles, y advierten que se debe mantener un ponderado equilibrio.
"La mayor preocupación tiene que ver con la palabra incitación'", dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional de Human Rights Watch. "¿Qué constituye incitación? ¿Es incitación llamar a cometer directamente actos de violencia, o explicar en artículos por qué hacen los terroristas lo que hacen?"
Rusos y británicos esperan una "resolución presidencial", con lo que se quiere decir que los 15 miembros del Consejo de Seguridad deberían respaldar la medida. Planean llamar este próximo mes a una sesión especial del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, mientras jefes de estado y gobierno se reúnen en la Cumbre Mundial de Nueva York, y quieren que los líderes del consejo de naciones adopten la resolución de una publicitada votación.
Washington apoya en gran parte la resolución, dijo Richard A. Grenell, portavoz de la misión norteamericana en Naciones Unidas.
Entretanto, continúan las negociaciones sobre las partes más polémicas de un documento de reforma de Naciones Unidas que se espera que más de 180 presidentes del mundo endorsen durante la cumbre.
El lunes, un grupo de unas dos docenas de embajadores discutieron un tratado antiterrorista que se ha estancado durante años en medio de disputas sobre la definición de terrorismo.
La definición actual define terrorismo como los daños causados por no-soldados en un intento de intimidar o de guiar la acción de un gobierno u organización. Pero muchos países, la mayoría árabes, insisten en que todos los medios se justifican en la lucha contra una ocupación, incluso si redundan en daños a civiles.
El embajador norteamericano John Bolton envió el lunes una carta a sus colegas embajadores explicando la posición de Estados Unidos sobre el tratado sobre terrorismo.
Estados Unidos propone conservar la definición de terrorismo propuesta originalmente. Pero si eso se convierte en un punto sensible, la enmienda norteamericana ofrece un modo de eludir una redacción controvertida con una frase que condena el terrorismo sin definir explícitamente quién es un terrorista: "El convertir en blanco y matar deliberadamente a civiles y no-combatientes por terroristas no puede ser justificado ni legitimado para ninguna causa o queja", dice la frase.
El pasaje excluye las muertes civiles causadas por militares, diciendo que esos asesinatos lamentables pero a veces inevitables son cubiertos por leyes internacionales. Críticos de la propuesta dicen que justifica el terrorismo de estado.
La propuesta es una de las muchas que ha presentado Estados Unidos a tres semanas de la cumbre.
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Naciones Unidas. Gran Bretaña y Rusia se proponen introducir conjuntamente una resolución del Consejo de Seguridad instando a los países a prohibir la incitación a la comisión de actos terroristas, y esperan que los presidentes del mundo adopten la publicitada medida durante una cumbre de Naciones Unidas en septiembre.Sus partidarios dicen que la medida ayudará a erradicar las ideología de odio y frenará a la prensa incendiaria, y atacaría al terrorismo internacional al mismo tiempo que un tratado global más comprehensivo languidece en Naciones Unidas. Pero grupos de derechos humanos y otros están inquietos de que la vaga definición de "incitación" pueda conducir a una excesiva restricción de la libertad de expresión y el derecho al asilo político.
La resolución también llama a los países a negar protección a los que cometen el delito de incitación. Aunque resoluciones antiterroristas anteriores han creado comités para estudiar las redes terroristas, congelar sus capitales y remover su protección, la nueva medida intenta impedir que germinen las semillas de odio, dicen sus auspiciadores.
"Cuando alguien ofrece la palabra a terroristas, debe también ser hecho responsable de las posibles consecuencias, porque no se trata solamente de las opiniones de alguien, sino de la posibilidad para un terrorista de usar el escenario para difundir la violencia", dijo el embajador ruso Andrey Denisov. "El terrorismo no debe ser visto como un acto político, sino como un fenómeno social y político que debe ser solucionado. Es un modo más amplio de combatir al terrorismo".
Tras incidentes violentos como los atentados en el transporte londinense el mes pasado y la mortífera ocupación de una escuela por separatistas chechenos el año pasado, tanto Gran Bretaña como Rusia han estado buscando modos de contrarrestar el crecimiento de las redes terroristas.
En respuesta a los atentados con bomba del 7 de julio en Londres, el ministro del Interior británico Charles Clarke, reveló la semana pasada severas nuevas directrices sobre deportaciones, que permitirán la expulsión de cualquier extranjero que fomente la violencia terrorista. Las nuevas medidas atacan a los predicadores radicales y muestra menor tolerancia hacia sermones, panfletos y sitios en internet que "fomentan el odio o promueven el terrorismo" que hasta hace poco eran protegidos por la libertad de expresión.
Pero defensores de derechos humanos están inquietos de que esas amplias definiciones para estrangular el terrorismo en ciernes también sofoquen las libertades civiles, y advierten que se debe mantener un ponderado equilibrio.
"La mayor preocupación tiene que ver con la palabra incitación'", dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional de Human Rights Watch. "¿Qué constituye incitación? ¿Es incitación llamar a cometer directamente actos de violencia, o explicar en artículos por qué hacen los terroristas lo que hacen?"
Rusos y británicos esperan una "resolución presidencial", con lo que se quiere decir que los 15 miembros del Consejo de Seguridad deberían respaldar la medida. Planean llamar este próximo mes a una sesión especial del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, mientras jefes de estado y gobierno se reúnen en la Cumbre Mundial de Nueva York, y quieren que los líderes del consejo de naciones adopten la resolución de una publicitada votación.
Washington apoya en gran parte la resolución, dijo Richard A. Grenell, portavoz de la misión norteamericana en Naciones Unidas.
Entretanto, continúan las negociaciones sobre las partes más polémicas de un documento de reforma de Naciones Unidas que se espera que más de 180 presidentes del mundo endorsen durante la cumbre.
El lunes, un grupo de unas dos docenas de embajadores discutieron un tratado antiterrorista que se ha estancado durante años en medio de disputas sobre la definición de terrorismo.
La definición actual define terrorismo como los daños causados por no-soldados en un intento de intimidar o de guiar la acción de un gobierno u organización. Pero muchos países, la mayoría árabes, insisten en que todos los medios se justifican en la lucha contra una ocupación, incluso si redundan en daños a civiles.
El embajador norteamericano John Bolton envió el lunes una carta a sus colegas embajadores explicando la posición de Estados Unidos sobre el tratado sobre terrorismo.
Estados Unidos propone conservar la definición de terrorismo propuesta originalmente. Pero si eso se convierte en un punto sensible, la enmienda norteamericana ofrece un modo de eludir una redacción controvertida con una frase que condena el terrorismo sin definir explícitamente quién es un terrorista: "El convertir en blanco y matar deliberadamente a civiles y no-combatientes por terroristas no puede ser justificado ni legitimado para ninguna causa o queja", dice la frase.
El pasaje excluye las muertes civiles causadas por militares, diciendo que esos asesinatos lamentables pero a veces inevitables son cubiertos por leyes internacionales. Críticos de la propuesta dicen que justifica el terrorismo de estado.
La propuesta es una de las muchas que ha presentado Estados Unidos a tres semanas de la cumbre.
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
horca en iraq
[Hamed Ahmed] Cuelgan a tres asesinos convictos. Empieza régimen islámico.
Bagdad, Iraq. Iraq colgó el jueves a tres asesinos convictos, las primeras ejecuciones desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, declaró el gobierno.
Las autoridades iraquíes han reimplantado la pena de muerte después del término de la ocupación norteamericana en junio de 2004, para poder ejecutar a Saddam Hussein cuando se lo condene por los crímenes cometidos por su régimen. Se espera que Saddam será sometido a juicio poco después del referéndum constitucional del 15 de octubre, dijo un funcionario el jueves.
"A las 10 de la mañana en Bagdad se llevaron a cabo las primeras ejecuciones desde la caída del régimen, de tres criminales", dijo el portavoz Laith Kubba.
El 17 de agosto el gobierno anunció que los tres habían sido sentenciados a muerte después de ser condenados por un tribunal en mayo en la ciudad chií de Kut, a 160 kilómetros al sudeste de Bagdad.
La declaración del gobierno dijo que fueron condenados por el asesinato de tres agentes de policía, secuestros y violaciones. Kubba dijo que los hombres fueron ahorcados.
"Fue una decisión difícil porque estamos viviendo en un régimen democrático", dijo Kubba. "Este es el mayor castigo de gente que ha cometido asesinatos, y pretende disuadir a otros criminales".
Funcionarios iraquíes dicen que otras 7 personas, incluyendo a una mujer, han sido condenados a muerte pero sus casos están siendo revisados o en apelación.
Las sentencias de muerte deben ser aprobadas por tres miembros del consejo presidencial encabezado por el presidente Jalal Talabani, que se opone a la pena capital. Talabani se negó a firmar la autorización él mismo, pero su despacho dijo que el presidente había autorizado a uno de sus vice-presidentes, Adil Abdul-Mahdi, para que firmara por él.
La autoridad de la ocupación norteamericana había abolido la pena capital después del derrumbe del régimen de Saddam durante la invasión anglo-americana de 2003, pero la decisión fue revertida cuando terminó oficialmente el control legal de Estados Unidos en junio de 2004.
Funcionarios iraquíes dijeron en ese momento que la pena capital fue reimplantada con la intención de ejecutar a Saddam. Se espera que el primer juicio del presidente derrocado empiece poco después del referéndum constitucional, dijo el jueves un funcionario del Tribunal Especial iraquí.
El funcionario habló a condición de conservar el anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones formales. El primer juicio de Saddam se concentrará enteramente en la masacre de chiíes en el pueblo de Dujail en 1982.
Juicios separados por otros crímenes, incluyendo el ataque con gas contra kurdos y la represión de una rebelión chií en el sur en 1991, serán realizados más tarde, dijeron funcionarios.
Los países de la Unión Europea se han distanciado de los procedimientos legales contra Saddam, negándose a proveer asistencia forense y de otro tipo, porque se oponen a la pena capital.
Qassim Abdul-Zahra contribuyó a este reportaje.
1 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. Iraq colgó el jueves a tres asesinos convictos, las primeras ejecuciones desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, declaró el gobierno.Las autoridades iraquíes han reimplantado la pena de muerte después del término de la ocupación norteamericana en junio de 2004, para poder ejecutar a Saddam Hussein cuando se lo condene por los crímenes cometidos por su régimen. Se espera que Saddam será sometido a juicio poco después del referéndum constitucional del 15 de octubre, dijo un funcionario el jueves.
"A las 10 de la mañana en Bagdad se llevaron a cabo las primeras ejecuciones desde la caída del régimen, de tres criminales", dijo el portavoz Laith Kubba.
El 17 de agosto el gobierno anunció que los tres habían sido sentenciados a muerte después de ser condenados por un tribunal en mayo en la ciudad chií de Kut, a 160 kilómetros al sudeste de Bagdad.
La declaración del gobierno dijo que fueron condenados por el asesinato de tres agentes de policía, secuestros y violaciones. Kubba dijo que los hombres fueron ahorcados.
"Fue una decisión difícil porque estamos viviendo en un régimen democrático", dijo Kubba. "Este es el mayor castigo de gente que ha cometido asesinatos, y pretende disuadir a otros criminales".
Funcionarios iraquíes dicen que otras 7 personas, incluyendo a una mujer, han sido condenados a muerte pero sus casos están siendo revisados o en apelación.
Las sentencias de muerte deben ser aprobadas por tres miembros del consejo presidencial encabezado por el presidente Jalal Talabani, que se opone a la pena capital. Talabani se negó a firmar la autorización él mismo, pero su despacho dijo que el presidente había autorizado a uno de sus vice-presidentes, Adil Abdul-Mahdi, para que firmara por él.
La autoridad de la ocupación norteamericana había abolido la pena capital después del derrumbe del régimen de Saddam durante la invasión anglo-americana de 2003, pero la decisión fue revertida cuando terminó oficialmente el control legal de Estados Unidos en junio de 2004.
Funcionarios iraquíes dijeron en ese momento que la pena capital fue reimplantada con la intención de ejecutar a Saddam. Se espera que el primer juicio del presidente derrocado empiece poco después del referéndum constitucional, dijo el jueves un funcionario del Tribunal Especial iraquí.
El funcionario habló a condición de conservar el anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones formales. El primer juicio de Saddam se concentrará enteramente en la masacre de chiíes en el pueblo de Dujail en 1982.
Juicios separados por otros crímenes, incluyendo el ataque con gas contra kurdos y la represión de una rebelión chií en el sur en 1991, serán realizados más tarde, dijeron funcionarios.
Los países de la Unión Europea se han distanciado de los procedimientos legales contra Saddam, negándose a proveer asistencia forense y de otro tipo, porque se oponen a la pena capital.
Qassim Abdul-Zahra contribuyó a este reportaje.
1 de septiembre de 2005
©washington post
©traducción mQh
papá no murió en la guerra
[Ofelia Casillas, David Heinzmann y Rex W. Huppke]¿Murió en Iraq el sargento Dan Kennings? No realmente. ¿Existió el sargento Dan Kennings? Tampoco. ¿A quién escribía entonces la niña sus cartas?
Carbondale, Illinois, Estados Unidos. La noticia de que el sargento Dan Kennings había muerto en acción en Iraq conmocionó a la gente en la sala de redacción del Daily Egiptian. El soldado rechoncho y cortado a la moda que había trabado amistad con los estudiantes del diario universitario había muerto, y la hijita del sargento -una precoz niña rubia con la que se habían encariñado- era ahora huérfana.
Todo lo que sabían era que la madre de Kodee Kennings había muerto cuando Kodee tenía 5 años. Los temores y aprehensiones de la niña de que su padre estaba en problemas se habían representado en el Daily Egiptian durante casi dos años, en espeluznantes cartas plagadas de errores ortográficos, observaciones cándidas y preguntas sobre por qué no estaba Papito para expulsar a los monstruos de debajo de su cama.
Resulta que Papito no existe. Kodee tampoco.
El Tribune viajó al sur de Illinois para cerciorarse del vínculo entre Kodee y Dan Kennings, y la vida a la que Kodee debería hacer frente sin su héroe.
En lugar de eso, ocho días de averiguaciones sacaron a luz elaboradas maquinaciones y enrevesadas mentiras. No existe un soldado llamado Dan Kennings. La encantadora niña a la que la gente conoció como Kodee Kennings es otra persona completamente diferente, una niña de una familia de fuera del estado que llegó a creer que estaba haciendo un papel en un documental sobre un soldado.
Usando jugadores de rol que dijeron que fueron engañados -entre ellos, un empleado de la emisora de radio cristiana de la localidad-, la mujer que montó el engaño tejió una extraordinaria historia de guerra tan convincente que se apoderó del corazón de jóvenes periodistas, miembros de la facultad de periodismo y lectores, cegándoles a la posibilidad de que pudiera ser un ardid.
Las razones para mentir siguen estando poco claras. No parece haber un motivo económico, pero el alcance de la decepción es asombroso.
La mujer implicada utilizó a un conocido para que hiciera de Kennings, llegando tan lejos como para llevarlos esta primavera, a él y a la niña, a una iglesia en Detroit donde hablaron con una grupo de niños conmovidos por su historia.
El conocido -Patrick Trovillion, un enfermero diplomado de Marion- dijo que le hicieron creer que estaba representando a un soldado engreído en una película de verdad. Quedó consternado al enterarse el jueves de que podría ser una farsa y que su personaje había muerto.
"Esto realmente me bajonea", dijo Trovillion. "Esa no es manera de tratar a nuestras fuerzas armadas".
No es la primera vez que alguien teje mentiras en torno a soldados y la guerra en Iraq. En un caso en marzo, una mujer de Colorado se declaró culpable del delito de mayor cuantía de personificación dolosa por inventar una historia sobre la muerte de su marido en el campo de batalla iraquí.
La historia empezó en el sur de Illinois, en 2003, cuando el estudiante de periodismo Michael Brenner dijo que le habían entregado una carta de una chiquilla diciendo que había visto una protesta contra la guerra en el campus de la Universidad de Illinois del Sur y que la apenaba porque su papá era soldado. Brenner le envió un e-mail a la niña, y a medida que se enteraba de más detalles sobre su situación, ella decidió contarle su historia.
La historia apareció en el Daily Egiptian el 6 de mayo de 2003, contando en detalle la angustia de la niña de 8 años cuando tiene que despedirse de su padre, que se va a la guerra en Iraq con el cuerpo Aerotransportado 101. De acuerdo a la historia, Kodee había perdido a su madre años antes, y Kennings era su único familiar en vida.
"No tengo mamá", dijo Kodee en el reportaje en el diario. "Si él muere, no tendré dónde ir".
Tras la partida de Kennings, Kodee supuestamente quedó bajo la tutela de una joven mujer llamada Colleen Hastings, esposa del hermano adoptivo de Kennings. Extrovertida y amable, la mujer trabó amistad con Brenner y, dijo, ella creía que la atención estaba ayudando a Kodee a no pensar en su papá.
Brenner, editor del Daily Egiptian en esa época, empezó a publicar apuntes no redactados que Kodee escribía sobre su papá y otras cosas que le habían pasado en su vida.
La semana pasada, Hastings tomó contacto con el estudiante en el periódico y dijo que Kennings había muerto en combate en Iraq. Una profesora de la facultad de periodismo que estaba familiarizado con la historia de Kennings llamó al Tribune el 17 de agosto, y esa noche Tribune envió un periodista a Carbondale.
Pero los detalles de la muerte de Kennings no pudieron ser confirmados. Su nombre no apareció en el sitio en internet del ministerio de Defensa, que publica la lista de las bajas estadounidenses.
Al día siguiente, la historia se estaba desmoronando. Oficiales militares no pudieron encontrar a nadie llamado Dan Kennings en el ejército o en alguna otra rama de las fuerzas armadas, y ninguna muerte en Iraq correspondía con la fecha entregada por Hastings.
Hastings se negó a hablar con los periodistas de Tribune, diciendo a través de Brenner, que se había graduado en 2004 y estaba viviendo con su familia en Chicago Oeste, que quería proteger a Kodee de la prensa.
El sábado en la mañana, los coches empezaron a aparcar en el estacionamiento de gravilla de un piso del auditorio de la Legión Americana en Oriente, Illinois, a unos 50 kilómetros al nordeste de Carbondale, para un acto conmemorativo. Hastings y Kodee bajaron de un Pontiac Grand Am, la chiquilla con una camisa de uniforme del ejército que le llegaba hasta las rodillas.
La gente dentro dijo que tanto Hastings como Kodee estaban llorando. Un video mostraba a Kennings en uniforme de faena hablando con un grupo de niños en una iglesia, y había un álbum de recortes con fotografías de Kennings montado a horcajadas en el cañón de un tanque o acurrucado con otros soldados.
Los periodistas de Tribune siguieron haciendo preguntas y algunos estudiantes y un miembro de la facultad de periodismo se mostraban cada vez más hostiles debido a insinuaciones de que Kennings no existía. Sin embargo, el jueves por la noche Brenner estaba marcando el paso frente al Dairy Queen, en Carterville, Illinois, hablando por el móvil con Hastings. Le pasó el teléfono al periodista del Tribune, y Hastings dijo que vendría al Dairy Queen y oiría las preguntas.
Brenner, 25, dijo que todavía estaba convencido de la existencia de Kennings y defendió a Hastings por tratar de proteger a la niña.
Hastings aparcó en el estacionamiento en el mismo coche rojo con el que había llegado al acto conmemorativo. Le dijeron que las fuerzas armadas negaban la existencia de Kennings y que el nombre Colleen Hastings no apareció en ningún banco de datos público de Illinois. Le pidieron que mostrara la licencia de conducir de Kennings o su acta de defunción. Hastings rehusó sacudiendo su cabeza.
Se marchó después de que Brenner hablara a solas con ella durante un minuto.
Archivos del estado muestran que el coche está inscrito a nombre de una mujer de Marion y el miércoles un periodista estaba buscando a la abuela de la mujer, Jaimie Reynolds.
Cuando salió de la casa, Reynolds era la misma mujer que había estado en el Dairy Queen como Colleen Hastings.
Sentada en la parte de atrás del porche, con una camisa de manga larga de la Universidad de Illinois del Sur y la cara enrojecida por el llanto, Reynolds admitió que ella se había hecho pasar por Hastings. Dijo que Kennings era un invento, y explicó más tarde que los que se habían reunido con él, en realidad habían conocido a Trovillion, el conocido que creía que estaba actuando en una película.
Dijo, y el Tribune lo confirmó, que ella había sido estudiante de producción de radio y televisión en la universidad. Se graduó en 2004, junto con la gente a la estaba engañando.
Reynolds reconoció que la chiquilla era hija de unos amigos y dijo que había convencido a los padres para que llevaran regularmente a la niña a Carbondale diciéndoles que estaba haciendo un documental sobre un soldado muerto en Iraq.
"Le dijimos que era para una película", dijo Reynolds.
Reynolds dijo que había sido una idea de Brenner. También dijo que se había enamorado de Brenner, lo que le había hecho difícil para con las mentiras.
"Mike es mi mejor amigo", dijo. "En los últimos años lo ha pasado muy mal con su carerra. Me preguntó si podía ayudarlo. Dije que sí. Sólo que era más complicado de lo que había dicho. Yo seguí en el juego porque supuestamente él era mi mejor amigo. Así que esto tiene que terminar. No quiero seguir mintiendo. Él debería hacer lo mismo".
Brenner negó las acusaciones de Reynolds y dijo que sus declaraciones eran escandalosas.
"Dios mío, es absolutamente falso", dijo Brenner cuando se enteró de las acusaciones de Reynolds. "Obviamente, lo está inventando. Juro que digo la verdad. En los dos últimos años de mi vida no he sabido qué creer. Es ridículo. Me siento como si me hubieran apuñalado en la espalda. Ellos tenían una estratega elaborada. Yo estoy diciendo la verdad".El jueves, Caitlin Hadley, 10, estaba sentada entre sus padres en un sofá en la oficina de su mamá, volviendo a contar su odisea de dos años que empezó con su creencia de que iba a ser la estrella de una película documental sobre una chiquilla llamada Kodee.
"Era raro, pero me divertí mucho", dijo Caitie.
Su padre, Richard Hadley, es un pastor de la Iglesia Nazarena en Montpelier, Indiana, y su madre trabaja en la oficina regional de la iglesia. Los dos dijeron que habían sido engañados por Reynolds.
"Recién me di cuenta de que yo no conozco a esta chica", dijo Tawnya Hadley. "En la profesión de mi marido, nos movemos y encontramos gente nueva todo el tiempo. ¿Qué tal si no hubiese vuelto con Caitie? No hemos comportado como estúpidos".
Los Hadley vivían en Buffalo, Kentucky, durante la mayor parte del tiempo en que Reynolds hacía el viaje de cuatro a cinco horas desde Carbondale para recoger a Caitie y llevarla al sur de Illinois.
Caitie dijo que cuando ella y Reinolds estaban con otras personas, Reynolds le decía que estaban "filmando". Caitie pretendía ser Kodee y "dijo que necesitaba comportarse como un marimacho por Kodee era un marimacho".
Caitie pensaba que toda la gente que conocía en Carbondale estaba involucrada en la película, que estaba siendo filmada con cámaras ocultas. Así que cuando se encaminaron hacia la sala de redacción del Daily Egiptian por primera vez, ella pretendió ser Kodee y creía que los periodistas y editores eran otros personajes.
"Conocí a todas las personas que trabajaban en la película", dijo Caitie. "Estábamos siendo filmados siempre, aunque yo no veía las cámaras".
Mientras continuaba la participación de Caitie, los Hadley empezaron a preguntar por qué no se había terminado todavía el documental.
Hace cerca de un mes, después de un largo silencio, los Hadley tuvieron noticias de Reynolds.
Dijo que un nuevo grupo de estudiantes querían terminar el documental, y necesitaban que Caitie participara nuevamente para una ceremonia fúnebre debido a que Dan Kennings había muerto en Iraq.
Los padres accedieron, y Reynolds llevó a Caitie al centro.
Walter Jaehnig, director de la facultad de periodismo de la Universidad de Illinois del Sur, dijo que el Daily Egiptian publicaría sus disculpas por la cobertura de Dan y Kodee Kennings. Dijo que la universidad se sentía abochornada por el truco, pero espera utilizar el caso para enseñar.
"Creo que mi preocupación en esto", dijo, "es que encontremos algún modo de asegurarnos de que este incidente sea una experiencia de aprendizaje para nuestros estudiantes y que entiendan la importancia de verificar los datos y todo lo que escriban".
El jueves en su casa en Indiana, Caitie pensó sobre Jaimie Reynolds, la mujer que durante los últimos dos años fue su "hermana grande".
"Lo lamento por ella", dijo Caitie. "Me traiciono".
John Bebow y James Janega contribuyeron a este reportaje.
ocasillas@tribune.com
dheinzmann@tribune.com
rhuppke@tribune.com
26 de agosto de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
Carbondale, Illinois, Estados Unidos. La noticia de que el sargento Dan Kennings había muerto en acción en Iraq conmocionó a la gente en la sala de redacción del Daily Egiptian. El soldado rechoncho y cortado a la moda que había trabado amistad con los estudiantes del diario universitario había muerto, y la hijita del sargento -una precoz niña rubia con la que se habían encariñado- era ahora huérfana.Todo lo que sabían era que la madre de Kodee Kennings había muerto cuando Kodee tenía 5 años. Los temores y aprehensiones de la niña de que su padre estaba en problemas se habían representado en el Daily Egiptian durante casi dos años, en espeluznantes cartas plagadas de errores ortográficos, observaciones cándidas y preguntas sobre por qué no estaba Papito para expulsar a los monstruos de debajo de su cama.
Resulta que Papito no existe. Kodee tampoco.
El Tribune viajó al sur de Illinois para cerciorarse del vínculo entre Kodee y Dan Kennings, y la vida a la que Kodee debería hacer frente sin su héroe.
En lugar de eso, ocho días de averiguaciones sacaron a luz elaboradas maquinaciones y enrevesadas mentiras. No existe un soldado llamado Dan Kennings. La encantadora niña a la que la gente conoció como Kodee Kennings es otra persona completamente diferente, una niña de una familia de fuera del estado que llegó a creer que estaba haciendo un papel en un documental sobre un soldado.
Usando jugadores de rol que dijeron que fueron engañados -entre ellos, un empleado de la emisora de radio cristiana de la localidad-, la mujer que montó el engaño tejió una extraordinaria historia de guerra tan convincente que se apoderó del corazón de jóvenes periodistas, miembros de la facultad de periodismo y lectores, cegándoles a la posibilidad de que pudiera ser un ardid.
Las razones para mentir siguen estando poco claras. No parece haber un motivo económico, pero el alcance de la decepción es asombroso.
La mujer implicada utilizó a un conocido para que hiciera de Kennings, llegando tan lejos como para llevarlos esta primavera, a él y a la niña, a una iglesia en Detroit donde hablaron con una grupo de niños conmovidos por su historia.
El conocido -Patrick Trovillion, un enfermero diplomado de Marion- dijo que le hicieron creer que estaba representando a un soldado engreído en una película de verdad. Quedó consternado al enterarse el jueves de que podría ser una farsa y que su personaje había muerto.
"Esto realmente me bajonea", dijo Trovillion. "Esa no es manera de tratar a nuestras fuerzas armadas".
No es la primera vez que alguien teje mentiras en torno a soldados y la guerra en Iraq. En un caso en marzo, una mujer de Colorado se declaró culpable del delito de mayor cuantía de personificación dolosa por inventar una historia sobre la muerte de su marido en el campo de batalla iraquí.
La historia empezó en el sur de Illinois, en 2003, cuando el estudiante de periodismo Michael Brenner dijo que le habían entregado una carta de una chiquilla diciendo que había visto una protesta contra la guerra en el campus de la Universidad de Illinois del Sur y que la apenaba porque su papá era soldado. Brenner le envió un e-mail a la niña, y a medida que se enteraba de más detalles sobre su situación, ella decidió contarle su historia.
La historia apareció en el Daily Egiptian el 6 de mayo de 2003, contando en detalle la angustia de la niña de 8 años cuando tiene que despedirse de su padre, que se va a la guerra en Iraq con el cuerpo Aerotransportado 101. De acuerdo a la historia, Kodee había perdido a su madre años antes, y Kennings era su único familiar en vida.
"No tengo mamá", dijo Kodee en el reportaje en el diario. "Si él muere, no tendré dónde ir".
Tras la partida de Kennings, Kodee supuestamente quedó bajo la tutela de una joven mujer llamada Colleen Hastings, esposa del hermano adoptivo de Kennings. Extrovertida y amable, la mujer trabó amistad con Brenner y, dijo, ella creía que la atención estaba ayudando a Kodee a no pensar en su papá.
Brenner, editor del Daily Egiptian en esa época, empezó a publicar apuntes no redactados que Kodee escribía sobre su papá y otras cosas que le habían pasado en su vida.
La semana pasada, Hastings tomó contacto con el estudiante en el periódico y dijo que Kennings había muerto en combate en Iraq. Una profesora de la facultad de periodismo que estaba familiarizado con la historia de Kennings llamó al Tribune el 17 de agosto, y esa noche Tribune envió un periodista a Carbondale.
Pero los detalles de la muerte de Kennings no pudieron ser confirmados. Su nombre no apareció en el sitio en internet del ministerio de Defensa, que publica la lista de las bajas estadounidenses.
Al día siguiente, la historia se estaba desmoronando. Oficiales militares no pudieron encontrar a nadie llamado Dan Kennings en el ejército o en alguna otra rama de las fuerzas armadas, y ninguna muerte en Iraq correspondía con la fecha entregada por Hastings.
Hastings se negó a hablar con los periodistas de Tribune, diciendo a través de Brenner, que se había graduado en 2004 y estaba viviendo con su familia en Chicago Oeste, que quería proteger a Kodee de la prensa.
El sábado en la mañana, los coches empezaron a aparcar en el estacionamiento de gravilla de un piso del auditorio de la Legión Americana en Oriente, Illinois, a unos 50 kilómetros al nordeste de Carbondale, para un acto conmemorativo. Hastings y Kodee bajaron de un Pontiac Grand Am, la chiquilla con una camisa de uniforme del ejército que le llegaba hasta las rodillas.
La gente dentro dijo que tanto Hastings como Kodee estaban llorando. Un video mostraba a Kennings en uniforme de faena hablando con un grupo de niños en una iglesia, y había un álbum de recortes con fotografías de Kennings montado a horcajadas en el cañón de un tanque o acurrucado con otros soldados.
Los periodistas de Tribune siguieron haciendo preguntas y algunos estudiantes y un miembro de la facultad de periodismo se mostraban cada vez más hostiles debido a insinuaciones de que Kennings no existía. Sin embargo, el jueves por la noche Brenner estaba marcando el paso frente al Dairy Queen, en Carterville, Illinois, hablando por el móvil con Hastings. Le pasó el teléfono al periodista del Tribune, y Hastings dijo que vendría al Dairy Queen y oiría las preguntas.
Brenner, 25, dijo que todavía estaba convencido de la existencia de Kennings y defendió a Hastings por tratar de proteger a la niña.
Hastings aparcó en el estacionamiento en el mismo coche rojo con el que había llegado al acto conmemorativo. Le dijeron que las fuerzas armadas negaban la existencia de Kennings y que el nombre Colleen Hastings no apareció en ningún banco de datos público de Illinois. Le pidieron que mostrara la licencia de conducir de Kennings o su acta de defunción. Hastings rehusó sacudiendo su cabeza.
Se marchó después de que Brenner hablara a solas con ella durante un minuto.
Archivos del estado muestran que el coche está inscrito a nombre de una mujer de Marion y el miércoles un periodista estaba buscando a la abuela de la mujer, Jaimie Reynolds.
Cuando salió de la casa, Reynolds era la misma mujer que había estado en el Dairy Queen como Colleen Hastings.
Sentada en la parte de atrás del porche, con una camisa de manga larga de la Universidad de Illinois del Sur y la cara enrojecida por el llanto, Reynolds admitió que ella se había hecho pasar por Hastings. Dijo que Kennings era un invento, y explicó más tarde que los que se habían reunido con él, en realidad habían conocido a Trovillion, el conocido que creía que estaba actuando en una película.
Dijo, y el Tribune lo confirmó, que ella había sido estudiante de producción de radio y televisión en la universidad. Se graduó en 2004, junto con la gente a la estaba engañando.
Reynolds reconoció que la chiquilla era hija de unos amigos y dijo que había convencido a los padres para que llevaran regularmente a la niña a Carbondale diciéndoles que estaba haciendo un documental sobre un soldado muerto en Iraq.
"Le dijimos que era para una película", dijo Reynolds.
Reynolds dijo que había sido una idea de Brenner. También dijo que se había enamorado de Brenner, lo que le había hecho difícil para con las mentiras.
"Mike es mi mejor amigo", dijo. "En los últimos años lo ha pasado muy mal con su carerra. Me preguntó si podía ayudarlo. Dije que sí. Sólo que era más complicado de lo que había dicho. Yo seguí en el juego porque supuestamente él era mi mejor amigo. Así que esto tiene que terminar. No quiero seguir mintiendo. Él debería hacer lo mismo".
Brenner negó las acusaciones de Reynolds y dijo que sus declaraciones eran escandalosas.
"Dios mío, es absolutamente falso", dijo Brenner cuando se enteró de las acusaciones de Reynolds. "Obviamente, lo está inventando. Juro que digo la verdad. En los dos últimos años de mi vida no he sabido qué creer. Es ridículo. Me siento como si me hubieran apuñalado en la espalda. Ellos tenían una estratega elaborada. Yo estoy diciendo la verdad".El jueves, Caitlin Hadley, 10, estaba sentada entre sus padres en un sofá en la oficina de su mamá, volviendo a contar su odisea de dos años que empezó con su creencia de que iba a ser la estrella de una película documental sobre una chiquilla llamada Kodee.
"Era raro, pero me divertí mucho", dijo Caitie.
Su padre, Richard Hadley, es un pastor de la Iglesia Nazarena en Montpelier, Indiana, y su madre trabaja en la oficina regional de la iglesia. Los dos dijeron que habían sido engañados por Reynolds.
"Recién me di cuenta de que yo no conozco a esta chica", dijo Tawnya Hadley. "En la profesión de mi marido, nos movemos y encontramos gente nueva todo el tiempo. ¿Qué tal si no hubiese vuelto con Caitie? No hemos comportado como estúpidos".
Los Hadley vivían en Buffalo, Kentucky, durante la mayor parte del tiempo en que Reynolds hacía el viaje de cuatro a cinco horas desde Carbondale para recoger a Caitie y llevarla al sur de Illinois.
Caitie dijo que cuando ella y Reinolds estaban con otras personas, Reynolds le decía que estaban "filmando". Caitie pretendía ser Kodee y "dijo que necesitaba comportarse como un marimacho por Kodee era un marimacho".
Caitie pensaba que toda la gente que conocía en Carbondale estaba involucrada en la película, que estaba siendo filmada con cámaras ocultas. Así que cuando se encaminaron hacia la sala de redacción del Daily Egiptian por primera vez, ella pretendió ser Kodee y creía que los periodistas y editores eran otros personajes.
"Conocí a todas las personas que trabajaban en la película", dijo Caitie. "Estábamos siendo filmados siempre, aunque yo no veía las cámaras".
Mientras continuaba la participación de Caitie, los Hadley empezaron a preguntar por qué no se había terminado todavía el documental.
Hace cerca de un mes, después de un largo silencio, los Hadley tuvieron noticias de Reynolds.
Dijo que un nuevo grupo de estudiantes querían terminar el documental, y necesitaban que Caitie participara nuevamente para una ceremonia fúnebre debido a que Dan Kennings había muerto en Iraq.
Los padres accedieron, y Reynolds llevó a Caitie al centro.
Walter Jaehnig, director de la facultad de periodismo de la Universidad de Illinois del Sur, dijo que el Daily Egiptian publicaría sus disculpas por la cobertura de Dan y Kodee Kennings. Dijo que la universidad se sentía abochornada por el truco, pero espera utilizar el caso para enseñar.
"Creo que mi preocupación en esto", dijo, "es que encontremos algún modo de asegurarnos de que este incidente sea una experiencia de aprendizaje para nuestros estudiantes y que entiendan la importancia de verificar los datos y todo lo que escriban".
El jueves en su casa en Indiana, Caitie pensó sobre Jaimie Reynolds, la mujer que durante los últimos dos años fue su "hermana grande".
"Lo lamento por ella", dijo Caitie. "Me traiciono".
John Bebow y James Janega contribuyeron a este reportaje.
ocasillas@tribune.com
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26 de agosto de 2005
©chicago tribune
©traducción mQh
un oficio divertido
[Ginia Bellafante] Hay que amar un oficio que no tiene punto de llegada.
Entre los críticos culturales que han pasado algún tiempo reflexionando sobre el significado del circo, los payasos son considerados a menudo como descarados anarquistas de los actos teatrales. Campeones de la ropa mal ajustada, los payasos son enemigos del control de los impulsos, adversarios de las órdenes del día. Prosperan con la humillación y encuentran la verdad en la ingenuidad. Se puede decir que los payasos son esa especie de artista ontológicamente reñida con todo lo que es Nueva York.
Y, sin embargo, para algunos jóvenes el sueño de la ciudad no puede ser ignorado, incluso si ese sueño depende de una vida profesional para la que se requiere un enorme nasón de plástico rojo y el gusto de los costalazos.
"Es socialmente divertido", dijo Eric Davis el fin de semana pasado sobre su carrera por vocación, sentado en el porche de la casa victoriana que alquila con amigos en el barrio de Kensington, en Brooklyn. "La gente se sorprende, porque realmente, ¿quién es payaso?"
Davis y la mayoría de sus compañeros de casa son un grupo de efervescentes hombres y mujeres en sus veinte y treinta que decidieron, hace algunos años, transplantarse en masa desde el Midwest a Nueva York, con la ambición de continuar con la obra de los Pierrots y Emmet Kellys del mundo.
En cierto sentido, su historia representa la amplia difusión de la ambición que atrae a la gente a Nueva York y esa peculiar fortuna que a menudo los compele a quedarse.
Hace cinco años, Davis y cuatro amigos -Alex Kipp, Linsey Lindberg, Silas Hoover y Nick Jumara- eran todos de una troupe de teatro que sobrevivían representando personajes en el museo de ciencia para niños de Kansas City, Montana.
Insatisfechos con esos papeles, escribieron y produjeron una versión de Frankenstein', titulada Frankenclown', presentaron un video de ésta al Fringe Festival de Nueva York en 2000, fueron aceptados y se prepararon para pasar aquí un mes o algo así.
"Recuerdo que pensé, bueno, allá tenemos un supermercado de accesorios", dice Lindberg, sentada con sus amigos en el porche. "Así que pensé, ¿por qué no nos llevamos todo y nos quedamos?"
No podían pagar un hotel ni un albergue de la YMCA [Asociación Cristiana de Jóvenes], dijo Lindberg, pero afortunadamente, "el sobrino del socio del papá de una chica tenía un estudio y ahí pudimos alojarnos tres de nosotros". Jumara durmió entre la mesita de café y la televisión durante tres meses.
Finalmente reunieron suficiente dinero para alquilar algo más conveniente y encontraron la casa de Kensington. Tiene tres pisos, está dividida en tres apartamentos y el interior es tan oscuro y abandonado que uno se sorprende de no encontrar letras góticas colgando sobre la puerta. Pero a pesar de la estética Phi Delta, las diabluras no hacen parte de la lengua franca. "¿Tenemos suficientes cáscaras de banana para caernos todos?", preguntó Kipp, retóricamente. "No, no hacemos eso".
No hay chanzas, no hay pintadas de cara improvisadas, no hay juegos de manipulación mental del cartero para hacerle creer que es domingo, cuando es jueves. Los payasos no payasean demasiado, como sabe cualquiera que cultive su compañía. Leen Derrida para principiantes' y fuman como estudiantes avanzados.
"Al principio pasábamos un montón de tiempo juntos", dijo Kipp. "Pero la dinámica del grupo ha cambiado".
Los payasos, como otros muchos neoyorquinos, buscan pareja en su propio oficio. Lindberg y Jumara eran una pareja, pero ella se marchó después de que se separaran.
"Eso creó tensión", dijo Kipp. Por su parte, Davis volvió a encender una relación con Audrey Crabtree, otra payaso de su estado natal de Kansas. Lo precedió en Nueva York por dos años, y ahora comparte con él el apartamento del tercer piso de la casa de Kensington.
Pero hay otros aspectos de la vida que sólo los payasos conocen. "Lo peor es cuando la gente asume que haces cumpleaños", dice Kipp, que se llama a sí mismo Capitán Servilleta, explicando el problema de la imagen profesional en su campo. "Y pasa todo el tiempo".
Las actuaciones de Kipp y sus amigos no son para niños. Él y algunos de los otros en el grupo, estudiaron mimo y danza clásica en L'École Internationale de Théâtre Jacques Lecoq de París, y, sea que actúen solos o colectivamente, como lo hacen en el mundo del teatro en el centro, el punto es proporcionar algún tipo de crítica sociocultural.
Los payasos encontraron trabajo en el Collective: Unconscious Theater en Lower Manhattan, y desde ahí escalaron rápidamente al mundo de Broadway, donde conocieron a sus colegas. "No es un grupo cerrado, pero sí es familiar", dijo Kipp.
Hace algunos años cuatro miembros del grupo de Kensington tenían un espectáculo regular en el Palacio de las Variedades, un teatro en el centro gestionado por la Bindlestiff Family Cirkus para aspirantes a artistas de circo. No marchó muy bien y la empresa cerró.
Davis ha tenido recientemente buenas reseñas por su personaje llamado el Bastardo Rojo, un bufón con un abultado traje rojo de licra. Como un amargado y elitista profesor de danza, Davis puede tratar de fastidiar a su audiencia para que le respondan, o tratar de trepar sobre alguien, como trató la semana pasada, para un grupo de unas 40 personas en el Magnet Theater.
Algunos payasos hablan, otros no. Esa misma tarde, Lindberg representó su carácter Dixie Cup, un payaso que se saca toda su ropa a rayas de gran talla, para quedar colgando en ropa interior, de un trapecio. Para otro personaje, Davis hace de agente de la seguridad interior armada sólo con globos.
Fuera del escenario y en casa, el grupo tiene el hábito de usar el término payaso' como adjetivo y clasificación. "Will Ferrel es un payaso", dijeron todos la semana pasada en el porche. "Lleva todos sus sentimientos a flor de piel; tú sabes que ahí no se puede ocultar nada", dijo Davis, haciendo una observación que probablemente eludió a los que lo conocen como el Locutor'.
"Ted Knight es un payaso", observó Kipp días después. "Rodney Dangerfield es un payaso". Payaso' puede designar un conjunto de ideas o principios; puede designar toda una serie de respuestas emocionales. Ronald McDonald, se entiende rápidamente, no es un payaso.
Lo que parece mantener motivado al grupo a pesar de los obvios obstáculos es la creencia compartida en el oficio de payaso como una especie de forma espiritualmente elevada de conocimiento de sí mismo. Los payasos -o más bien éstos payasos- no hablan como Henny Yougnman o Barney. Hablan como estudiantes universitarios que han leído el Tao Te Ching. El oficio, te dirán, exige estar completamente presente.
La mayoría del grupo son protegidos de Sue Morrison, la directora artística del Institute of Canadian Clowning, y del Centro de Recursos Dramáticos de Toronto, y consultora del Cirque du Soleil, que enseña una técnica del oficio de payaso anclada en la filosofía de los indios americanos. Morrison hace que sus estudiante hagan seis máscaras con los ojos cerrados. Se supone que cada máscara refleja la emoción que está viviendo el estudiante en el momento y el conjunto de máscaras tiene por fin dar forma a una identidad como payaso.
Pero el ejercicio no responde a la pregunta sobre qué puede motivar a una persona joven a convertirse en payaso. Para los payasos de Kensington, la ruta fue invariablemente la actuación o la comedia improvisada. Kipp llegó a los payasos después de desilusionarse con esas formas.
"El payaso no obedece a la convención", dijo Kipp, que era ese día profesor de ética para los empleados del ayuntamiento de Nueva York.
Los payasos, parece, no nacen para las cosas normales. Los padres de Hoover vivían en una comuna antes de convertirse en escritores de anuncios para Amway. Jumara, que sostiene su trabajo de payaso trabajando como cocinero en un restaurante de Clinton Hill, Brooklyn, asistió a una escuela progresista dirigida por su madre, que aceptaba niños incapacitados. "La escuela era esencialmente una escuela de gente que actuaba por impulso y con impulsos muy viables en relación con los sentimientos", dijo Jumara. "Había mucha libertad en todo eso, en actuar impulsivamente todo el tiempo".
Pero, ¿a qué alturas te puede llevar la impulsividad? Davis, cuya larguirucho atractivo es distintivamente poco payasesco, es para alguien de fuera, el más exitoso del grupo. Está pensando aceptar una oferta de trabajo a tiempo completo en el Cirque du Soleil. Probablemente la tomará, dijo, pero últimamente ha pensado que le gustaría colocar su material en una película o en Broadway, como Bill Irwin, la inspiración de muchos en el oficio.
Lindberg está trabajando para ahorrar suficiente dinero para estudiar trapecio en Montreal. "La gente toma el trapecio aéreo tan seriamente", dijo. "Me gustaría incorporar lo que he aprendido como payaso".
Sin embargo, por lo general, los del grupo parecen contentos de trabajar en la intimidad de los teatros del centro.
"Si vas a trabajar de payaso", dijo Morrison, "tienes que saber que no hay punto de llegada".
23 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh
Entre los críticos culturales que han pasado algún tiempo reflexionando sobre el significado del circo, los payasos son considerados a menudo como descarados anarquistas de los actos teatrales. Campeones de la ropa mal ajustada, los payasos son enemigos del control de los impulsos, adversarios de las órdenes del día. Prosperan con la humillación y encuentran la verdad en la ingenuidad. Se puede decir que los payasos son esa especie de artista ontológicamente reñida con todo lo que es Nueva York.Y, sin embargo, para algunos jóvenes el sueño de la ciudad no puede ser ignorado, incluso si ese sueño depende de una vida profesional para la que se requiere un enorme nasón de plástico rojo y el gusto de los costalazos.
"Es socialmente divertido", dijo Eric Davis el fin de semana pasado sobre su carrera por vocación, sentado en el porche de la casa victoriana que alquila con amigos en el barrio de Kensington, en Brooklyn. "La gente se sorprende, porque realmente, ¿quién es payaso?"
Davis y la mayoría de sus compañeros de casa son un grupo de efervescentes hombres y mujeres en sus veinte y treinta que decidieron, hace algunos años, transplantarse en masa desde el Midwest a Nueva York, con la ambición de continuar con la obra de los Pierrots y Emmet Kellys del mundo.
En cierto sentido, su historia representa la amplia difusión de la ambición que atrae a la gente a Nueva York y esa peculiar fortuna que a menudo los compele a quedarse.
Hace cinco años, Davis y cuatro amigos -Alex Kipp, Linsey Lindberg, Silas Hoover y Nick Jumara- eran todos de una troupe de teatro que sobrevivían representando personajes en el museo de ciencia para niños de Kansas City, Montana.
Insatisfechos con esos papeles, escribieron y produjeron una versión de Frankenstein', titulada Frankenclown', presentaron un video de ésta al Fringe Festival de Nueva York en 2000, fueron aceptados y se prepararon para pasar aquí un mes o algo así.
"Recuerdo que pensé, bueno, allá tenemos un supermercado de accesorios", dice Lindberg, sentada con sus amigos en el porche. "Así que pensé, ¿por qué no nos llevamos todo y nos quedamos?"
No podían pagar un hotel ni un albergue de la YMCA [Asociación Cristiana de Jóvenes], dijo Lindberg, pero afortunadamente, "el sobrino del socio del papá de una chica tenía un estudio y ahí pudimos alojarnos tres de nosotros". Jumara durmió entre la mesita de café y la televisión durante tres meses.
Finalmente reunieron suficiente dinero para alquilar algo más conveniente y encontraron la casa de Kensington. Tiene tres pisos, está dividida en tres apartamentos y el interior es tan oscuro y abandonado que uno se sorprende de no encontrar letras góticas colgando sobre la puerta. Pero a pesar de la estética Phi Delta, las diabluras no hacen parte de la lengua franca. "¿Tenemos suficientes cáscaras de banana para caernos todos?", preguntó Kipp, retóricamente. "No, no hacemos eso".
No hay chanzas, no hay pintadas de cara improvisadas, no hay juegos de manipulación mental del cartero para hacerle creer que es domingo, cuando es jueves. Los payasos no payasean demasiado, como sabe cualquiera que cultive su compañía. Leen Derrida para principiantes' y fuman como estudiantes avanzados.
"Al principio pasábamos un montón de tiempo juntos", dijo Kipp. "Pero la dinámica del grupo ha cambiado".
Los payasos, como otros muchos neoyorquinos, buscan pareja en su propio oficio. Lindberg y Jumara eran una pareja, pero ella se marchó después de que se separaran.
"Eso creó tensión", dijo Kipp. Por su parte, Davis volvió a encender una relación con Audrey Crabtree, otra payaso de su estado natal de Kansas. Lo precedió en Nueva York por dos años, y ahora comparte con él el apartamento del tercer piso de la casa de Kensington.
Pero hay otros aspectos de la vida que sólo los payasos conocen. "Lo peor es cuando la gente asume que haces cumpleaños", dice Kipp, que se llama a sí mismo Capitán Servilleta, explicando el problema de la imagen profesional en su campo. "Y pasa todo el tiempo".
Las actuaciones de Kipp y sus amigos no son para niños. Él y algunos de los otros en el grupo, estudiaron mimo y danza clásica en L'École Internationale de Théâtre Jacques Lecoq de París, y, sea que actúen solos o colectivamente, como lo hacen en el mundo del teatro en el centro, el punto es proporcionar algún tipo de crítica sociocultural.
Los payasos encontraron trabajo en el Collective: Unconscious Theater en Lower Manhattan, y desde ahí escalaron rápidamente al mundo de Broadway, donde conocieron a sus colegas. "No es un grupo cerrado, pero sí es familiar", dijo Kipp.
Hace algunos años cuatro miembros del grupo de Kensington tenían un espectáculo regular en el Palacio de las Variedades, un teatro en el centro gestionado por la Bindlestiff Family Cirkus para aspirantes a artistas de circo. No marchó muy bien y la empresa cerró.
Davis ha tenido recientemente buenas reseñas por su personaje llamado el Bastardo Rojo, un bufón con un abultado traje rojo de licra. Como un amargado y elitista profesor de danza, Davis puede tratar de fastidiar a su audiencia para que le respondan, o tratar de trepar sobre alguien, como trató la semana pasada, para un grupo de unas 40 personas en el Magnet Theater.
Algunos payasos hablan, otros no. Esa misma tarde, Lindberg representó su carácter Dixie Cup, un payaso que se saca toda su ropa a rayas de gran talla, para quedar colgando en ropa interior, de un trapecio. Para otro personaje, Davis hace de agente de la seguridad interior armada sólo con globos.
Fuera del escenario y en casa, el grupo tiene el hábito de usar el término payaso' como adjetivo y clasificación. "Will Ferrel es un payaso", dijeron todos la semana pasada en el porche. "Lleva todos sus sentimientos a flor de piel; tú sabes que ahí no se puede ocultar nada", dijo Davis, haciendo una observación que probablemente eludió a los que lo conocen como el Locutor'.
"Ted Knight es un payaso", observó Kipp días después. "Rodney Dangerfield es un payaso". Payaso' puede designar un conjunto de ideas o principios; puede designar toda una serie de respuestas emocionales. Ronald McDonald, se entiende rápidamente, no es un payaso.
Lo que parece mantener motivado al grupo a pesar de los obvios obstáculos es la creencia compartida en el oficio de payaso como una especie de forma espiritualmente elevada de conocimiento de sí mismo. Los payasos -o más bien éstos payasos- no hablan como Henny Yougnman o Barney. Hablan como estudiantes universitarios que han leído el Tao Te Ching. El oficio, te dirán, exige estar completamente presente.
La mayoría del grupo son protegidos de Sue Morrison, la directora artística del Institute of Canadian Clowning, y del Centro de Recursos Dramáticos de Toronto, y consultora del Cirque du Soleil, que enseña una técnica del oficio de payaso anclada en la filosofía de los indios americanos. Morrison hace que sus estudiante hagan seis máscaras con los ojos cerrados. Se supone que cada máscara refleja la emoción que está viviendo el estudiante en el momento y el conjunto de máscaras tiene por fin dar forma a una identidad como payaso.
Pero el ejercicio no responde a la pregunta sobre qué puede motivar a una persona joven a convertirse en payaso. Para los payasos de Kensington, la ruta fue invariablemente la actuación o la comedia improvisada. Kipp llegó a los payasos después de desilusionarse con esas formas.
"El payaso no obedece a la convención", dijo Kipp, que era ese día profesor de ética para los empleados del ayuntamiento de Nueva York.
Los payasos, parece, no nacen para las cosas normales. Los padres de Hoover vivían en una comuna antes de convertirse en escritores de anuncios para Amway. Jumara, que sostiene su trabajo de payaso trabajando como cocinero en un restaurante de Clinton Hill, Brooklyn, asistió a una escuela progresista dirigida por su madre, que aceptaba niños incapacitados. "La escuela era esencialmente una escuela de gente que actuaba por impulso y con impulsos muy viables en relación con los sentimientos", dijo Jumara. "Había mucha libertad en todo eso, en actuar impulsivamente todo el tiempo".
Pero, ¿a qué alturas te puede llevar la impulsividad? Davis, cuya larguirucho atractivo es distintivamente poco payasesco, es para alguien de fuera, el más exitoso del grupo. Está pensando aceptar una oferta de trabajo a tiempo completo en el Cirque du Soleil. Probablemente la tomará, dijo, pero últimamente ha pensado que le gustaría colocar su material en una película o en Broadway, como Bill Irwin, la inspiración de muchos en el oficio.
Lindberg está trabajando para ahorrar suficiente dinero para estudiar trapecio en Montreal. "La gente toma el trapecio aéreo tan seriamente", dijo. "Me gustaría incorporar lo que he aprendido como payaso".
Sin embargo, por lo general, los del grupo parecen contentos de trabajar en la intimidad de los teatros del centro.
"Si vas a trabajar de payaso", dijo Morrison, "tienes que saber que no hay punto de llegada".
23 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh
para qué sirve el chisme
[Benedict Carey] Implementa normas y asegura la cohesión de grupos sociales.
Los chismes jugosos corren tan rápidamente -¿Eso hizo? ¿Tiene fotografías?- que poca gente tiene tiempo de taparse las orejas, aunque quisieran.
"Me entero de un montón de cosas en el pasillo, cuando voy a clases", dijo Mady Miraglia, 35, profesora en una escuela secundaria en Los Gatos, California, sobre un empleo previo, donde oyó un comentario de colegas sobre los pecadillos sexuales y peleas en los cursos de sus colegas.
"Para ser honesta, me hace sentir mejor como profesora oír los chismes sobre otros", dijo. "Yo estaba sola, no tenía ni idea cómo eran recibidas mis clases, y los chismes me daban esa conexión. Y sentí que me daba un cierto prestigio, saber cosas, estar dentro".
El chisme ha sido durante largo tiempo desdeñado por los investigadores como poco más que ruido de fondo, disparates sin una función útil. Pero ahora algunos investigadores dicen que el chisme debería ser central en cualquier estudio sobre la interacción de grupos.
Para la gente es irresistible, y por buenas razones: El chisme no sólo ayuda a aclarar y reforzar las reglas que mantienen a la gente trabajando junta, sugieren los estudios, sino que hace circular información que es crucial sobre la conducta de los otros que no puede ser publicada en un folleto de la oficina. Tan a menudo como mancha reputaciones, dicen los psicólogos, el chisme también ofrece un punto de apoyo a los recién llegados a un grupo y una red de seguridad para los miembros del grupo que se crean en peligro de caer en desgracia.
"Existe la tendencia a denigrar el chisme como indiscreto y poco fiable" y no digno de un estudio serio, dijo David Sloan Wilson, profesor de biología y antropología en la Universidad del Estado de Nueva York en Binghamton y autor de Darwin's Cathedral', un libro sobre la evolución y la conducta de grupo. "Pero el chisme puede ser un instrumento muy sofisticado de interacción multifuncional que es importante para el control de la conducta en un grupo y la definición de los requisitos para ser miembro".
Cuando una o más personas se reúnen para compartir información interna sobre otra persona que no está presente, ha menudo esparcen noticias importantes, y permiten un ritual mutuamente protectivo que ha evolucionado desde primitivas formas de socialización, dicen algunos biólogos.
Estudios de largo alcance de los polinésicos, de niños estadounidenses en la escuela secundaria y de residentes rurales de Newfoundland y México, entre otros, han confirmado que el contenido y la frecuencia del chisme es universal: la gente dedica desde un quinto a dos tercios o más de sus conversaciones diarias al chisme, y los hombres son tan ávidos de morbo como las mujeres.
Las indiscreciones, mentiras y engaños entre amigos o conocidos constituyen, por supuesto, la mayor parte de los materiales más salados, y la mayoría de la gente cuenta sus mejores hallazgos al menos a otras dos personas, concluyen los estudios.
Los chismes se extienden por casi todos los grupos sociales, y funciona, en parte, para evitar que la gente se aleje demasiado de las normas del grupo, escritas y de costumbres, dicen cientistas sociales.
En un experimento reciente, el doctor Wilson dirigió a un grupo de investigadores que preguntaron a un grupo de 195 hombres y mujeres que midieran su aprobación o desaprobación en varias situaciones en las que la gente habla a espaldas de un vecino. En una de ellas, un ranchero se quejó ante otros rancheros que su vecino no había reparado su corral, dejando que el ganado saliera a vagar y comer gratis. La información era correcta, y los estudiantes no desaprobaron el chisme.
Pero en particular los hombres, hallaron los investigadores, objetarían fuertemente si el ranchero decidiera cerrar la boca sobre el incidente de las vallas.
"Simplemente tendría que contar el problema para advertir a los otros rancheros", escribió uno de los participantes en el estudio, expresando la opinión común de que, en este caso, no chismorrear ponía en peligro al grupo.
"Se supone que no debemos chismear, que nuestra reputación cae a pique, pero en este contexto debería esperarse que chismorrearas: estás obligado a contarlo, como la versión informal del código de honor en una academia militar", dijo Wilson.
Esta dinámica de control de las normas difícilmente se confina al laboratorio. Durante 18 meses, Kevin Kniffin, un antropólogo de la Universidad de Wisconsin, estudió las interacciones sociales de un equipo de regata de una universidad, sobre 50 hombres y mujeres que remaban juntos en grupos de cuatro u ocho.
El doctor Kniffin dijo que todavía estaba analizando sus apuntes de la investigación, Pero un hallazgo preliminar, dijo, era que los niveles de chisme aumentaban fuertemente cuando el equipo incluía a un gandul, un joven que falta a menudo a las prácticas o llega demasiado tarde. Compañeros del equipo hacían a sus espaldas bromas sobre la vida sexual del gandul y crueles comentarios sobre su carácter y madurez, en parte debido a que los defectos del hombre hablaban mal de todo el equipo.
"Tan pronto como este tipo dejó el equipo, la gente volvió a hablar de la radio, de comidas, de política, del tiempo, de ese tipo de cosas", dijo Kniffin. "Había muy pocos chismes negativos".
Dada esta función protectora del grupo, chismorrear muy poco puede ser al menos tan arriesgado como no chismorrear demasiado, dicen algunos psicólogos. Después de todo, el rumor es la moneda social más altamente valorada que hay. Mientras el humor y las historias pueden alegrar cualquier ocasión, una buena primicia se extiende en una habitación como una droga prohibida e irresistible, pasada de uno en otro con asentimientos y sonrisas maliciosas, en discretas salidas al balcón, al pasillo, en el lavabo.
Saber que tu jefe engaña a su esposa, o que una cuñada tiene problemas con la bebida o que un rival se ha beneficiado con un fondo de inversiones secreto, puede ser muy importante, y en muchos casos cambiar para mejor la conducta de una persona.
"Todos conocemos a personas que no están orientadas hacia el mundo social, que si participaran en sesiones de chismes se enterarían de un montón de cosas que necesitan saber y sobre las cuales no pueden enterarse en ningún otro lugar, como por ejemplo su grado de fiabilidad, si son de confianza", dijo Sarah Wert, psicóloga en Yale. "No participar en el chisme a algún nivel, puede ser poco sano, y anormal".
Hablar de la escuela también puede actuar como un amortiguador de depresiones ligeras. En un estudio reciente, Wert hizo escribir a 84 estudiantes universitarios sobre una época de sus vidas en que se sentían especialmente aislados socialmente, y también sobre recuerdos de haber sido aceptados calurosamente.
Después de terminar la tarea, Wert pidió a los participantes que chismorrearan con un amigo sobre algún conocido mutuo, mientras ella filmaba las conversaciones. Los que tenían una alta estima de sí mismos mostraban un esquema claro: cuando se sentían aceptados, esparcían chismes buenos, y del tipo despectivo cuando se sentían marginados.
El chisme puede implicar hablar despectivamente sobre otros para sentirse mejor con la comparación. O simplemente puede ser un modo de conectarse con otros y compartir incertidumbres. Pero el resultado final, dijo, a menudo es un alivio saludable de ansiedades sociales y profesionales.
Miraglia, la profesora de secundaria, dijo que en su anterior trabajo encontró especialmente reconfortante oír historias sobre la lucha de otros profesores más antiguos para controlar a estudiantes difíciles. "Era mi primer trabajo, y me sentía abrumada, y oír decir a alguien: Nadie controla a ese curso' sobre otro profesor, me ayudaba a tener más confianza", dijo.
Dijo que también se enteró sobre profesores que hacían comentarios inapropiados sobre sexo a los estudiantes, una clara violación de las normas de la escuela y de normas profesionales.
Normalmente, los chismosos aptos presienten qué tipo de conversación discreta será mejor aceptada en un grupo específico. Por ejemplo, un equipo de trabajo estrechamente unido con valores claros -trabajar hasta tarde, por ejemplo-, tenderá a acoger a una persona que se queja en privado sobre un colega que se marcha temprano y rechazar a otro que se queja de los trabajos a deshoras.
En contraste, un equipo de vendedores ampliamente dispersa puede chismear sobre colegas, pero tomarlo ligeramente, permitiendo que los miembros trabajen como quieran, dijo Eric K. Foster, investigador del Survey Research de la Universidad de Temple en Filadelfia, que publicó hace poco un análisis del chisme.
Es más difícil juzgar cómo el chisme se traslada entre grupos divididos en facciones, como compañías que tienen divisiones completamente independientes, dijo Foster. "En esas situaciones, es la persona que gravita hacia una posición intermedia, que hace conexiones entre las facciones, es la que controla el flujo del chismes y tiene un montón de poder", dijo.
Esa gente puede enmascarar intenciones dudosas, esparcir rumores falsos y manipular a otros durante años, como sabe cualquiera que haya trabajado en una organización durante bastante tiempo. Pero en la medida en que el chisme sano ha evolucionado para proteger a los grupos sociales, el chisme finalmente también expondrá a los que engañan y traicionan. Después de todo, los chismes particularmente maliciosos tienen uno o varios autores y cualquier red de chismes que funcione construye una memoria.
Así lo hace la gente sintonizada en la red. En un estudio de 2004, los psicólogos pidieron a estudiantes universitarios de Ohio que respondieran un cuestionario, preguntando sobre los mejores chismes que habían oído en la última semana, el último mes y el último año. Los estudiantes explicaron por escrito de qué se habían enterado con las historias. Entre las lecciones de vida: "La infidelidad siempre se descubre", "La gente alegre no es necesariamente la gente más feliz" y "Que alguien diga que tiene fotos de algo, no significa que las tenga realmente".
Ninguna de estas las aprendieron en clases.
20 de agosto de 2005
16 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh
Los chismes jugosos corren tan rápidamente -¿Eso hizo? ¿Tiene fotografías?- que poca gente tiene tiempo de taparse las orejas, aunque quisieran."Me entero de un montón de cosas en el pasillo, cuando voy a clases", dijo Mady Miraglia, 35, profesora en una escuela secundaria en Los Gatos, California, sobre un empleo previo, donde oyó un comentario de colegas sobre los pecadillos sexuales y peleas en los cursos de sus colegas.
"Para ser honesta, me hace sentir mejor como profesora oír los chismes sobre otros", dijo. "Yo estaba sola, no tenía ni idea cómo eran recibidas mis clases, y los chismes me daban esa conexión. Y sentí que me daba un cierto prestigio, saber cosas, estar dentro".
El chisme ha sido durante largo tiempo desdeñado por los investigadores como poco más que ruido de fondo, disparates sin una función útil. Pero ahora algunos investigadores dicen que el chisme debería ser central en cualquier estudio sobre la interacción de grupos.
Para la gente es irresistible, y por buenas razones: El chisme no sólo ayuda a aclarar y reforzar las reglas que mantienen a la gente trabajando junta, sugieren los estudios, sino que hace circular información que es crucial sobre la conducta de los otros que no puede ser publicada en un folleto de la oficina. Tan a menudo como mancha reputaciones, dicen los psicólogos, el chisme también ofrece un punto de apoyo a los recién llegados a un grupo y una red de seguridad para los miembros del grupo que se crean en peligro de caer en desgracia.
"Existe la tendencia a denigrar el chisme como indiscreto y poco fiable" y no digno de un estudio serio, dijo David Sloan Wilson, profesor de biología y antropología en la Universidad del Estado de Nueva York en Binghamton y autor de Darwin's Cathedral', un libro sobre la evolución y la conducta de grupo. "Pero el chisme puede ser un instrumento muy sofisticado de interacción multifuncional que es importante para el control de la conducta en un grupo y la definición de los requisitos para ser miembro".
Cuando una o más personas se reúnen para compartir información interna sobre otra persona que no está presente, ha menudo esparcen noticias importantes, y permiten un ritual mutuamente protectivo que ha evolucionado desde primitivas formas de socialización, dicen algunos biólogos.
Estudios de largo alcance de los polinésicos, de niños estadounidenses en la escuela secundaria y de residentes rurales de Newfoundland y México, entre otros, han confirmado que el contenido y la frecuencia del chisme es universal: la gente dedica desde un quinto a dos tercios o más de sus conversaciones diarias al chisme, y los hombres son tan ávidos de morbo como las mujeres.
Las indiscreciones, mentiras y engaños entre amigos o conocidos constituyen, por supuesto, la mayor parte de los materiales más salados, y la mayoría de la gente cuenta sus mejores hallazgos al menos a otras dos personas, concluyen los estudios.
Los chismes se extienden por casi todos los grupos sociales, y funciona, en parte, para evitar que la gente se aleje demasiado de las normas del grupo, escritas y de costumbres, dicen cientistas sociales.
En un experimento reciente, el doctor Wilson dirigió a un grupo de investigadores que preguntaron a un grupo de 195 hombres y mujeres que midieran su aprobación o desaprobación en varias situaciones en las que la gente habla a espaldas de un vecino. En una de ellas, un ranchero se quejó ante otros rancheros que su vecino no había reparado su corral, dejando que el ganado saliera a vagar y comer gratis. La información era correcta, y los estudiantes no desaprobaron el chisme.
Pero en particular los hombres, hallaron los investigadores, objetarían fuertemente si el ranchero decidiera cerrar la boca sobre el incidente de las vallas.
"Simplemente tendría que contar el problema para advertir a los otros rancheros", escribió uno de los participantes en el estudio, expresando la opinión común de que, en este caso, no chismorrear ponía en peligro al grupo.
"Se supone que no debemos chismear, que nuestra reputación cae a pique, pero en este contexto debería esperarse que chismorrearas: estás obligado a contarlo, como la versión informal del código de honor en una academia militar", dijo Wilson.
Esta dinámica de control de las normas difícilmente se confina al laboratorio. Durante 18 meses, Kevin Kniffin, un antropólogo de la Universidad de Wisconsin, estudió las interacciones sociales de un equipo de regata de una universidad, sobre 50 hombres y mujeres que remaban juntos en grupos de cuatro u ocho.
El doctor Kniffin dijo que todavía estaba analizando sus apuntes de la investigación, Pero un hallazgo preliminar, dijo, era que los niveles de chisme aumentaban fuertemente cuando el equipo incluía a un gandul, un joven que falta a menudo a las prácticas o llega demasiado tarde. Compañeros del equipo hacían a sus espaldas bromas sobre la vida sexual del gandul y crueles comentarios sobre su carácter y madurez, en parte debido a que los defectos del hombre hablaban mal de todo el equipo.
"Tan pronto como este tipo dejó el equipo, la gente volvió a hablar de la radio, de comidas, de política, del tiempo, de ese tipo de cosas", dijo Kniffin. "Había muy pocos chismes negativos".
Dada esta función protectora del grupo, chismorrear muy poco puede ser al menos tan arriesgado como no chismorrear demasiado, dicen algunos psicólogos. Después de todo, el rumor es la moneda social más altamente valorada que hay. Mientras el humor y las historias pueden alegrar cualquier ocasión, una buena primicia se extiende en una habitación como una droga prohibida e irresistible, pasada de uno en otro con asentimientos y sonrisas maliciosas, en discretas salidas al balcón, al pasillo, en el lavabo.
Saber que tu jefe engaña a su esposa, o que una cuñada tiene problemas con la bebida o que un rival se ha beneficiado con un fondo de inversiones secreto, puede ser muy importante, y en muchos casos cambiar para mejor la conducta de una persona.
"Todos conocemos a personas que no están orientadas hacia el mundo social, que si participaran en sesiones de chismes se enterarían de un montón de cosas que necesitan saber y sobre las cuales no pueden enterarse en ningún otro lugar, como por ejemplo su grado de fiabilidad, si son de confianza", dijo Sarah Wert, psicóloga en Yale. "No participar en el chisme a algún nivel, puede ser poco sano, y anormal".
Hablar de la escuela también puede actuar como un amortiguador de depresiones ligeras. En un estudio reciente, Wert hizo escribir a 84 estudiantes universitarios sobre una época de sus vidas en que se sentían especialmente aislados socialmente, y también sobre recuerdos de haber sido aceptados calurosamente.
Después de terminar la tarea, Wert pidió a los participantes que chismorrearan con un amigo sobre algún conocido mutuo, mientras ella filmaba las conversaciones. Los que tenían una alta estima de sí mismos mostraban un esquema claro: cuando se sentían aceptados, esparcían chismes buenos, y del tipo despectivo cuando se sentían marginados.
El chisme puede implicar hablar despectivamente sobre otros para sentirse mejor con la comparación. O simplemente puede ser un modo de conectarse con otros y compartir incertidumbres. Pero el resultado final, dijo, a menudo es un alivio saludable de ansiedades sociales y profesionales.
Miraglia, la profesora de secundaria, dijo que en su anterior trabajo encontró especialmente reconfortante oír historias sobre la lucha de otros profesores más antiguos para controlar a estudiantes difíciles. "Era mi primer trabajo, y me sentía abrumada, y oír decir a alguien: Nadie controla a ese curso' sobre otro profesor, me ayudaba a tener más confianza", dijo.
Dijo que también se enteró sobre profesores que hacían comentarios inapropiados sobre sexo a los estudiantes, una clara violación de las normas de la escuela y de normas profesionales.
Normalmente, los chismosos aptos presienten qué tipo de conversación discreta será mejor aceptada en un grupo específico. Por ejemplo, un equipo de trabajo estrechamente unido con valores claros -trabajar hasta tarde, por ejemplo-, tenderá a acoger a una persona que se queja en privado sobre un colega que se marcha temprano y rechazar a otro que se queja de los trabajos a deshoras.
En contraste, un equipo de vendedores ampliamente dispersa puede chismear sobre colegas, pero tomarlo ligeramente, permitiendo que los miembros trabajen como quieran, dijo Eric K. Foster, investigador del Survey Research de la Universidad de Temple en Filadelfia, que publicó hace poco un análisis del chisme.
Es más difícil juzgar cómo el chisme se traslada entre grupos divididos en facciones, como compañías que tienen divisiones completamente independientes, dijo Foster. "En esas situaciones, es la persona que gravita hacia una posición intermedia, que hace conexiones entre las facciones, es la que controla el flujo del chismes y tiene un montón de poder", dijo.
Esa gente puede enmascarar intenciones dudosas, esparcir rumores falsos y manipular a otros durante años, como sabe cualquiera que haya trabajado en una organización durante bastante tiempo. Pero en la medida en que el chisme sano ha evolucionado para proteger a los grupos sociales, el chisme finalmente también expondrá a los que engañan y traicionan. Después de todo, los chismes particularmente maliciosos tienen uno o varios autores y cualquier red de chismes que funcione construye una memoria.
Así lo hace la gente sintonizada en la red. En un estudio de 2004, los psicólogos pidieron a estudiantes universitarios de Ohio que respondieran un cuestionario, preguntando sobre los mejores chismes que habían oído en la última semana, el último mes y el último año. Los estudiantes explicaron por escrito de qué se habían enterado con las historias. Entre las lecciones de vida: "La infidelidad siempre se descubre", "La gente alegre no es necesariamente la gente más feliz" y "Que alguien diga que tiene fotos de algo, no significa que las tenga realmente".
Ninguna de estas las aprendieron en clases.
20 de agosto de 2005
16 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh
crimen casi resuelto
[Larry Celona, Lorena Mongelli y Marsha Kranes] Resuelta desaparición del juez Crater en 1930.
El caso no resuelto, más antiguo de una persona desaparecida del Departamento de Policía de Nueva York -la extraña y legendaria desaparición del juez Joseph Force Crater- puede ser finalmente resuelto.
El juez Crater -que desapareció misteriosamente hace 75 años- fue asesinado por un poli de la ciudad y su hermano taxista y enterrado debajo del paseo marítimo de Coney Island, de acuerdo a una carta manuscrita dejada por una mujer de Queens que murió antes este año.
Good Time Joe' Crater era un apuesto juez de 41 años conocido por sus aventuras con bailarinas y sus lazos con la corrupta Tammany Hall [organización política demócrata] -hasta que se subió a un taxi una noche de 1930 y desapareció, ganándose el título de "el hombre más desaparecido de Nueva York".
El caso desencadenó una de las búsquedas más sensacionales del siglo 20 -una que llevó a los detectives de la ciudad a seguir la pista de 16.000 datos en todo el país y el mundo, todos ellos infundados.
Aunque fue declarado legalmente muerto en 1939, y su caso -el Caso de Personas Desaparecidas Nº13595- fue oficialmente archivado en 1979, la desaparición de Crater ha continuado intrigando a detectives profesionales y de café, videntes y aficionados de los misterios en todo el planeta.
"Hacer un crater" se convirtió en una expresión, en la jerga, para indicar una desaparición sin trazas. Pero quizás ahora se ha encontrado una pista.
Fuentes dijeron al Post que la Brigada de Casos Archivados del NYPD está investigando las informaciones proporcionadas por Stella Ferrucci-Good of Bellerose, que murió el 2 de abril, dejando atrás lo que puede ser la clave para la solución del misterio.
Es una carta manuscrita en un sobre con las palabras "No abrir sino después de mi muerte" que su nieta, Barbara O'Brien, encontró en una caja de metal en casa de su abuela, dijeron las fuentes.
En la carta, Ferruci-Good dice que su difunto marido, Robert Good; un poli del NYPD llamado Charles Burns; y el hermano taxista del poli, Frank Burns, fueron responsables de la muerte de Crater.
Agregó que el juez estaba enterrado en Coney Island, debajo del paseo marítimo cerca de la West Eighth Street, el sitio actual del Acuario de Nueva York.
La caja de metal también contenía amarillentos recortes de prensa sobre la desaparición de Crater, con apuntes garabateados en los márgenes.
En su carta, Ferruci-Good también afirma que el Agente Burns era uno de los polis que protegía al notorio asesino de Murder Inc., Abe Kid Twist' Reles cuando, de algún modo, cayó a su muerte desde la ventana de un sexto piso en un hotel de Coney Island en 1941.
Reles se había convertido en un soplón de la mafia para escapar a la silla eléctrica, y había declarado contra un montón de asesinos de Murder Inc. Su sospechosa muerte ocurrió horas antes de que declarara contra el padrino de la mafia Albert Anastasia.
El padre de O'Brien, William St. George, dijo que la policía había dicho a los familiares que en el lugar donde se construyó el acuario se habían encontrado cinco cadáveres. Fuentes policiales confirmaron que se habían encontrado restos de esqueletos allí a mediados de los años cincuenta. Dijeron que esos restos están siendo analizados para determinar si pertenecen a Crater.
Fuentes policiales también confirmaron que un agente de policía llamado Charles Burns sirvió en el NYPD de 1926 a 1946, y que pasó parte de su carrera asignado a la 60 Comisaría de Coney Island.
O'Brien, que vive en Valley Stream, Louisiana, no sabe cómo interpretar la carta y sus afirmaciones.
Cuando la encontró, dijo, "pensé que era una broma y me reí y se la entregué a la policía".
"No sé si es verdad o mentira", dijo, negándose a mostrar la carta al Post y a decir algo más sobre ella.
Pero "la policía estaba muy interesada", observó su padre.
Sobre si Ferruci-Good había vivido obsesionada con el caso de Crater, St. George dijo que no recordaba que ella lo hubiera mencionado alguna vez.
Ferrucci-Good tenía 91 años cuando murió en abril. Su marido, Robert Good, supervisor y salvavidas del Departamento de Parques, murió en 1975.
Crater había sido nombrado a la Corte Suprema del estado por el entonces gobernador Franklin D. Roosevelt, apenas cuatro meses antes de su desaparición el 6 de agosto de 1930.
Pocos días antes, mientras estaba de vacaciones con su esposa, Stella, en su cabaña de verano en Belgrade Lakes, Maine, recibió una misteriosa llamada telefónica que lo dejó visiblemente preocupado. Nunca dijo a su esposa quién había llamado.
Salió al día siguiente hacia la ciudad, diciéndole solamente que tenía que "arreglar unos asuntos con esos tipos".
Paró en su apartamento de la Quinta Avenida y le dio libre a la criada por varios días.
Pasó la mañana del 6 de agosto en su despacho en el tribunal, revisando apresuradamente sus archivos personales.
Cobró dos cheques por un total de 5.150 dólares, y otro de 20.000 dólares -casi un año de salario- de los fondos de campaña y se marchó a casa con dos maletines cerrados con llave.
Fue visto por última vez a las 9:15 en la Churrasquería Billy Haas en el número 332 de la West 45th Street, con dos amigos. Dijo que iba al teatro.
Subió a un taxi, vestido elegantemente con un traje marrón a rayas, polainas grises y un panamá de paja -y esa fue la última vez que fue visto.
¿Es posible que el taxista haya sido Frank Burns, el hermano del Agente Charles Burns? Esa es una de las preguntas que los polis están ahora tratando de resolver.
Eso fue cuatro semanas antes de que se notificara la desaparición de Crater.
Amigos y colegas pensaron que estaba de vacaciones con su esposa; su esposa pensaba que andaba en un viaje de negocios. Su desaparición fue primera plana en todo el país -y se reportó que había sido visto en todos los estados y en varios países.
Se dijo que había sido visto montado en un burro y buscando oro en California, pastoreando ovejas en el Pacific Northwest, encerrado en un manicomio en Missouri, jugando a los dados en Atlanta, trabajando en un vapor en el Adriático, y gestionando un salón de bingo en África del Norte.
Su nombre se convirtió en un chiste que garantizaba las risas.
La revista Mad publicó un dibujo que mostraba a Lassie encontrando a Crater.
Un juez retratado en televisión en un episodio de The Dick Van Dyke Show' aseguraba a las estrellas de la comedia que él no era ese juez Crater -y deletreó su nombre: K-r-a-d-a.
Hubo docenas de teorías sobre su desaparición: Tenía amnesia; se había suicidado; se escapó con una bailarina; había sido eliminado para que no pudiera declarar contra la corrupción del Tammany Hall; había muerto en los brazos de una prostituta y el caso estaba siendo encubierto; había sido asesinado por un chantajista al que no había pagado.
En un momento se mencionó el nombre del gángster Jack Legs' Diamond como su posible asesino.
Un profesor de Albany dijo que creía que Crater había sido asesinado por el infame criminal en el sótano de una cervecería en el norte del estado.
La esposa de Crater conmemoró su desaparición todos los años del resto de su vida, visitando un bar en Greenwich Village los 6 de agosto.
Llegaba sola, pedía dos tragos y se bebía uno -diciendo, "Buena suerte, Joe, donde quiera que estés".
Si la carta dejada por Ferruci-Good es correcta, ha estado todos estos años durmiendo entre los peces.
Alex Ginsberg contribuyó al reportaje.
20 de agosto de 2005
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©traducción mQh
El caso no resuelto, más antiguo de una persona desaparecida del Departamento de Policía de Nueva York -la extraña y legendaria desaparición del juez Joseph Force Crater- puede ser finalmente resuelto.El juez Crater -que desapareció misteriosamente hace 75 años- fue asesinado por un poli de la ciudad y su hermano taxista y enterrado debajo del paseo marítimo de Coney Island, de acuerdo a una carta manuscrita dejada por una mujer de Queens que murió antes este año.
Good Time Joe' Crater era un apuesto juez de 41 años conocido por sus aventuras con bailarinas y sus lazos con la corrupta Tammany Hall [organización política demócrata] -hasta que se subió a un taxi una noche de 1930 y desapareció, ganándose el título de "el hombre más desaparecido de Nueva York".
El caso desencadenó una de las búsquedas más sensacionales del siglo 20 -una que llevó a los detectives de la ciudad a seguir la pista de 16.000 datos en todo el país y el mundo, todos ellos infundados.
Aunque fue declarado legalmente muerto en 1939, y su caso -el Caso de Personas Desaparecidas Nº13595- fue oficialmente archivado en 1979, la desaparición de Crater ha continuado intrigando a detectives profesionales y de café, videntes y aficionados de los misterios en todo el planeta.
"Hacer un crater" se convirtió en una expresión, en la jerga, para indicar una desaparición sin trazas. Pero quizás ahora se ha encontrado una pista.
Fuentes dijeron al Post que la Brigada de Casos Archivados del NYPD está investigando las informaciones proporcionadas por Stella Ferrucci-Good of Bellerose, que murió el 2 de abril, dejando atrás lo que puede ser la clave para la solución del misterio.
Es una carta manuscrita en un sobre con las palabras "No abrir sino después de mi muerte" que su nieta, Barbara O'Brien, encontró en una caja de metal en casa de su abuela, dijeron las fuentes.
En la carta, Ferruci-Good dice que su difunto marido, Robert Good; un poli del NYPD llamado Charles Burns; y el hermano taxista del poli, Frank Burns, fueron responsables de la muerte de Crater.
Agregó que el juez estaba enterrado en Coney Island, debajo del paseo marítimo cerca de la West Eighth Street, el sitio actual del Acuario de Nueva York.
La caja de metal también contenía amarillentos recortes de prensa sobre la desaparición de Crater, con apuntes garabateados en los márgenes.
En su carta, Ferruci-Good también afirma que el Agente Burns era uno de los polis que protegía al notorio asesino de Murder Inc., Abe Kid Twist' Reles cuando, de algún modo, cayó a su muerte desde la ventana de un sexto piso en un hotel de Coney Island en 1941.
Reles se había convertido en un soplón de la mafia para escapar a la silla eléctrica, y había declarado contra un montón de asesinos de Murder Inc. Su sospechosa muerte ocurrió horas antes de que declarara contra el padrino de la mafia Albert Anastasia.
El padre de O'Brien, William St. George, dijo que la policía había dicho a los familiares que en el lugar donde se construyó el acuario se habían encontrado cinco cadáveres. Fuentes policiales confirmaron que se habían encontrado restos de esqueletos allí a mediados de los años cincuenta. Dijeron que esos restos están siendo analizados para determinar si pertenecen a Crater.
Fuentes policiales también confirmaron que un agente de policía llamado Charles Burns sirvió en el NYPD de 1926 a 1946, y que pasó parte de su carrera asignado a la 60 Comisaría de Coney Island.
O'Brien, que vive en Valley Stream, Louisiana, no sabe cómo interpretar la carta y sus afirmaciones.
Cuando la encontró, dijo, "pensé que era una broma y me reí y se la entregué a la policía".
"No sé si es verdad o mentira", dijo, negándose a mostrar la carta al Post y a decir algo más sobre ella.
Pero "la policía estaba muy interesada", observó su padre.
Sobre si Ferruci-Good había vivido obsesionada con el caso de Crater, St. George dijo que no recordaba que ella lo hubiera mencionado alguna vez.
Ferrucci-Good tenía 91 años cuando murió en abril. Su marido, Robert Good, supervisor y salvavidas del Departamento de Parques, murió en 1975.
Crater había sido nombrado a la Corte Suprema del estado por el entonces gobernador Franklin D. Roosevelt, apenas cuatro meses antes de su desaparición el 6 de agosto de 1930.
Pocos días antes, mientras estaba de vacaciones con su esposa, Stella, en su cabaña de verano en Belgrade Lakes, Maine, recibió una misteriosa llamada telefónica que lo dejó visiblemente preocupado. Nunca dijo a su esposa quién había llamado.
Salió al día siguiente hacia la ciudad, diciéndole solamente que tenía que "arreglar unos asuntos con esos tipos".
Paró en su apartamento de la Quinta Avenida y le dio libre a la criada por varios días.
Pasó la mañana del 6 de agosto en su despacho en el tribunal, revisando apresuradamente sus archivos personales.
Cobró dos cheques por un total de 5.150 dólares, y otro de 20.000 dólares -casi un año de salario- de los fondos de campaña y se marchó a casa con dos maletines cerrados con llave.
Fue visto por última vez a las 9:15 en la Churrasquería Billy Haas en el número 332 de la West 45th Street, con dos amigos. Dijo que iba al teatro.
Subió a un taxi, vestido elegantemente con un traje marrón a rayas, polainas grises y un panamá de paja -y esa fue la última vez que fue visto.
¿Es posible que el taxista haya sido Frank Burns, el hermano del Agente Charles Burns? Esa es una de las preguntas que los polis están ahora tratando de resolver.
Eso fue cuatro semanas antes de que se notificara la desaparición de Crater.
Amigos y colegas pensaron que estaba de vacaciones con su esposa; su esposa pensaba que andaba en un viaje de negocios. Su desaparición fue primera plana en todo el país -y se reportó que había sido visto en todos los estados y en varios países.
Se dijo que había sido visto montado en un burro y buscando oro en California, pastoreando ovejas en el Pacific Northwest, encerrado en un manicomio en Missouri, jugando a los dados en Atlanta, trabajando en un vapor en el Adriático, y gestionando un salón de bingo en África del Norte.
Su nombre se convirtió en un chiste que garantizaba las risas.
La revista Mad publicó un dibujo que mostraba a Lassie encontrando a Crater.
Un juez retratado en televisión en un episodio de The Dick Van Dyke Show' aseguraba a las estrellas de la comedia que él no era ese juez Crater -y deletreó su nombre: K-r-a-d-a.
Hubo docenas de teorías sobre su desaparición: Tenía amnesia; se había suicidado; se escapó con una bailarina; había sido eliminado para que no pudiera declarar contra la corrupción del Tammany Hall; había muerto en los brazos de una prostituta y el caso estaba siendo encubierto; había sido asesinado por un chantajista al que no había pagado.
En un momento se mencionó el nombre del gángster Jack Legs' Diamond como su posible asesino.
Un profesor de Albany dijo que creía que Crater había sido asesinado por el infame criminal en el sótano de una cervecería en el norte del estado.
La esposa de Crater conmemoró su desaparición todos los años del resto de su vida, visitando un bar en Greenwich Village los 6 de agosto.
Llegaba sola, pedía dos tragos y se bebía uno -diciendo, "Buena suerte, Joe, donde quiera que estés".
Si la carta dejada por Ferruci-Good es correcta, ha estado todos estos años durmiendo entre los peces.
Alex Ginsberg contribuyó al reportaje.
20 de agosto de 2005
©new york post
©traducción mQh
hijo de un espía
[Lynne Duke] El hombre de la CIA, John Richarson, era un espía ejemplar. Dejó muy pocas claves, incluso para su hijo.
Una madre y dos hijos -la familia de un espía- aterrizan en Dulles a las 2 de la mañana. El terminal está vacío; parece una caverna. El niño, de 9 años, se sienta en el suelo, mientras su madre se pregunta qué puede hacer.
Está acostumbrado a los aeropuertos. Él y su hermana de 11, mocosos de la CIA, han viajado por todo el mundo. Una vez, su padre, el espía, lo olvidó en un aeropuerto, y abordó sin él. Así era John Richardson -tan intensamente implicado en su trabajo que podía olvidarse de su pequeño hijo, su tocayo.
Ahora la familia ha viajado desde Saigón para unirse a él. Ha habido problemas con la CIA. Y es la mitad de la noche. Y Eleanore Richardson está escudriñando el aeropuerto para ver si detecta a alguien de "la agencia". Pero no ha llegado nadie a recogerlos. Ningún coche. Ningún chofer.
El titular del diario proclamaba: "Removido Jefe de la CIA".
Otro anunciaba: "Arrogante Agente de la CIA Desobedece Órdenes".
Es 1963 y Richardson es el asediado jefe de estación de la CIA en Saigón. Manejaba las relaciones de la agencia con Ngo Dinh Diem en momentos en que el régimen del presidente de Vietnam del Sur se estaba derrumbando. Después de que un periodista revelara la identidad de Richardson, la agencia lo sacó rápidamente de Saigón y lo ocultó en un apartamento en el área de Washington hasta que pasó la tormenta.
Pero a las pocas semanas Diem sería asesinado con la complicidad de Washington. Estados Unidos se hundiría más profundamente en el pantano de Vietnam. Y durante el resto de sus días, Richardson, un culto espía y maestro de la manipulación con una inoportuna conciencia, mezclaría la bebida con sus cavilaciones. Se atormentaba pensando que no se había opuesto al golpe contra Diem. Nunca dijo a sus hijos qué era lo que causaba su melancolía, y los dejaba preguntándose sobre las reflexiones del hombre que llamaban papá. Mi padre, el espía', lo llama en el título de su reciente memoria.
Su madre trató de que llevara una vida lo más normal posible. Ese día de 1963 antes de salir de Saigón, organizó una fiesta para el cumpleaños del pequeño John "y trajeron a casa un elefante. Eso fue una impactante noticia para mí", recuerda John en una entrevista.
Luego recorren Dulles, y finalmente encuentran un teléfono. Eleanore no tiene un número de contacto de su marido. Ni él ni la agencia le han dicho dónde está. Así que llama a Bill Colby, el jefe de su marido en la CIA.
"¿Cómo puede reunirme con John", dice.
"No puedo decírtelo", dice Colby. Él llamará a John por ella.
El pequeño John va con su papá en una larga limusina negra. Moviéndose bajo cobertura diplomática, un jefe de estación de la CIA es casi tan poderoso como un embajador y tiene privilegios similares, como el coche y el inescrutable chofer con sus gafas reflectantes.
Normalmente los soldados paran a los coches en los puestos de control, pero se hacen camino entre las limusinas con pequeñas banderas y matrículas diplomáticas. Es el poder sobre ruedas -un poder americano en marcha en Manila, Saigón, Seúl (y Viena, antes de que naciera el pequeño John, y Atenas, cuando era bebé).
Richardson está mirando a su papá, mirando su traje, sus gafas con marcos de carey. En el formal mundo de su padre, todo es protocolo y secretos y choferes, y sentía una "extraordinaria precocidad", dice, "como si estuviera de visita en el Planeta del Papá".
Los padres como entidades extrañas: Es un tema familiar. Pero en su libro, que lleva por subtítulo An Investigative Memoir', Richardson, ahora de 50, nos conduce profundamente en la vida de un agente de la CIA, tanto profesional como personalmente, noble y trágico.
Es el autor de la novela de 1996, The Vipers' Club', sobre un asesinato en Hollywood, y un libro documental en 2001 sobre los enanos, In the Little World'. Ex escribano de la revista Premiere, es ahora escritor general para Esquire, donde escribió en 1999 el artículo que se convirtió en la base de su último libro.
Richardson habló con su padre y su libro en una entrevista durante un almuerzo mientras hacía aquí una gira de promoción del libro. Es tan informal y tranquilo (excepto por su manía de morderse las uñas) como formal y honrado su padre.
Habla irónicamente, incluso emocionalmente sobre su papá, pero evita escrupulosamente juzgar al hombre que lo dejó con tantos misterios. El hecho es que ha estado tratando de escribir este libro durante años. Ha estado tratando de desentrañar "el enigma de la paternidad" durante años. Y no lo ha logrado. Esa es la pena.
Utilizando cartas personales, documentos oficiales desclasificados, recuerdos de ex agentes y recuerdos de la familia, Richardson hace un retrato de su padre como un hábil aunque algo reservado Guerrero de la Guerra Fría, reclutando espías para Estados Unidos en la Europa de posguerra, manipulando a los gobiernos de Grecia, Filipinas, Vietnam del Sur y Corea del Sur.
Es el espía que citaba a Marco Aurelio y John Stuart Mill -y se aseguró de que su hijo también lo hiciera.
Sí, dice el hijo, era difícil llegar a su padre. Pero, protesta, "no es que estuviera totalmente encerrado en sí mismo y sin ganas de hablar. Simplemente prefería hablar en términos abstractos y prefería hablar sobre filosofía y gramática... Hablábamos sobre John Stuart Mill y la libertad y los derechos del hombre. Y eso es lo que le gustaba".
De muchos modos, el padre se convirtió para sus hijos en una abstracción. Se mudaban de país en país, de escuela en escuela, sus vidas eran una sucesión de nanas, y choferes, y embajadas y unos pocos revuelcos con el mundo de capa y espada.
Como esa vez que su chofer no llegó a recogerlos al club deportivo de expatriados en Saigón. Así que la nana, Mercy, paró a un taxi. Pero el taxista pasó sin detenerse frente a su casa, sin obedecer las instrucciones y, más tarde, los gritos de Mercy. "Entonces Mercy sacó su paraguas y le pegó tan fuerte en la cabeza, y lo sorprendió tanto, que chocó contra el bordillo. El coche paró y Mercy abrió la puerta de un sopetón, empujándonos fuera", escribe. "Entonces el taxista se alejó a toda prisa, dejándonos parados en el polvo, aturdidos y alarmados. Nunca supimos si era un agente del Vietcong que trató de secuestrar a los hijos del jefe de la CIA o simplemente un idiota cualquiera dominado por la ilusión de dar un gran golpe".
De niño, Richardson nunca supo si su padre tenía experiencias igual de bizarras. Su papá hablaba rara vez sobre su trabajo -excepto en términos generales, en abstracciones. Se enteró por antiguos colegas de su padre que era un hombre sobrio, persistente y convincente en su oficio de espía. Si alguien tuviera que representar a su padre en el cine, dice el hijo, tendría que ser Sean Connery. Su padre, dice, era un hombre discreto pero encantador, el avezado bailarín de las funciones diplomáticas.
Y sin embargo luchaba contra la tristeza, siempre. A los 14, vio morir a su padre, un empleado del petróleo. Hizo la secundaria y la universidad en California, justo después de Richard Nixon. Entonces murió su hermano menor, de una herida auto-infligida con una escopeta. Su madre murió en sus brazos, de cáncer.
Más que "heroico", el hijo usa la palabra "trágico" para describir a su papá. Se unió al ejército como un intérprete de terreno durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo una carrera militar que se metamorfoseó en espionaje. Las cartas que escribía a su familia eran tan clínicas como sus cables al cuartel general de la CIA.
"De momento, estaría inclinado a creer que seremos capaces de evitar otras crisis con respecto al problema de los budistas", escribió desde Vietnam a su esposa e hijos que pasaban las vacaciones en Estados Unidos. Era un informe del Planeta del Papá.
El hijo quería saber más sobre el papá que no veía. El papá que sí veía era el hombre que lo jorobaba constantemente a ser correcto y responsable, patriota y serio.
"Nunca me enseñó cómo afeitarme o cómo vestirme. Nada normal", dice Richardson. "Me dijo que leyera libros anti-comunistas".
El padre dejaría libros junto a la cama de su hijo de 15, y "yo lo odiaba", escribe el hijo.
Un día en Seúl, el hijo de pelo largo se lió en una pelea con la policía militar norteamericana. El padre lo obliga a ofrecer excusas en persona al comandante de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur.
Entonces, la conmoción y la desilusión se profundizan. El padre recibe una nota de la inteligencia militar que dice su hijo de 16 es un "conocido usuario" de LSD. Los padres y el hijo visitan a un psiquiatra. Se decide que lo mejor es que Richardson estudie en el extranjero. Lo envían a Hawai. Pero las cosas empeoran.
Hay ácido en todas partes, y el hijo está endeudado y tratando de venderlo. Lo detienen, escribe, cuando recorre un mercado murmurando "ácido". Reconoce lo retorcido que era todo: "Habría sido probablemente más listo no haber tomado ácido en esa época", escribe.
Es más de lo que puede tolerar su padre. El honor de la CIA está siendo manchado por el escándalo, cree.
Al oír las noticias de que el joven John está en un reformatorio juvenil en Hawai por tratar de vender drogas, el padre llama a su secretario y empieza a dictarle un cable para el cuartel general -una carta de renuncia. El secretario se niega a hacerlo. Discuten. Finalmente abandona la idea.
Mi padre, el espía' es el intento de un hijo errante de abreviar la brecha emocional, de encontrar alguna forma de reconciliación, de enmendarse.
"En cierto sentido, este libro está entre dos personas, en lugar de dos cubiertas", dice Richardson.
Salvo que está narrado contra el trasfondo de ex nazis y espionaje y golpes de estado y la Guerra Fría y Vietnam. Y narra ese tipo de escándalos, la excursión de un espía aparentemente implicado en una batalla política por una guerra militar. En realidad, suena muy familiar.
Richardson se oponía al político brahmín Henry Cabot Lodge, entonces embajador de Estados Unidos en Vietnam, que quería sacar a Ngo Dinh Diem. Los dos americanos no se llevaban bien. Lodge pensaba que Richardson no estaba adaptándose a la nueva estrategia, de un pasado de intentar ganar la guerra con Diem a una nueva política para ganar la guerra sin él.
Lodge presionó para que Richardson fuera removido. Pero Richardson siguió. Y poco tiempo después, en un raro desenmascaramiento de un jefe de estación de la CIA, el nombre de Richardson apareció en un artículo en el Daily News de Washington, firmado por Richard Starnes, con el título: "Arrogante Agente de la CIA Desobedece Órdenes".
Hasta entonces el mundo nunca había conocido lo que era un clásico espía de la CIA. Después del artículo de Starnes, David Halberstam y Max Frankel escribieron en el New York Times sobre los problemas entre Lodge y Richardson. En esa época no había una ley que prohibiera publicar la identidad de un espía. La historia se redujo a una pelea entre Lodge y Richardson: una lucha entre dos filosofías sobre la conducción de la guerra.
Ganó Lodge, y Diem fue derrocado. Pero el hijo de Richardson dice que no puede dejar de preguntarse qué habría pasado si su padre hubiese sido más resuelto y hubiese peleado más duramente para conservar a Diem en el poder.
"Si mi papá hubiera sido más arrogante, no habríamos tenido la Guerra de Vietnam", dice. Incluso antes de Vietnam, su papá se había enfrentado a acertijos morales que lo ponían instintivamente contra los dictados de la geopolítica y el juego de los espías.
En la Europa de posguerra, las agencias de espionaje norteamericanas reclutaron y protegieron a cientos de funcionarios nazis para usarlos como agentes en la nueva Guerra Fría contra el comunismo. Algunos obtuvieron la ciudadanía norteamericana. Y John Richardson era parte de esa operación, aunque periféricamente, escribe su hijo.
En Austria, su padre supervisaba al ex oficial alemán de la SS, Otto von Bolschwing, que había sido transferido desde la estación de la CIA en Alemania. El descubrimiento de Richardson de la implicación de su padre, dice, fue un "momento nauseabundo". Pero el hecho de que su padre haya reclutado aparentemente a uno, no a cientos, de nazis, la ofrece algún consuelo, dice.
Para el laico, los compromisos que se hacen en nombre de los intereses nacionales son inexplicables. Pero ese era el tema de la vida del hombre de la CIA -como descubriría su hijo mientras investigaba para su libro, cuando encontró un alijo de los crípticos apuntes privados de su padre.
"El interés nacional -a sangre fría. Redujimos las pérdidas, pero las escribimos con sangre humana".
"El peor episodio de mi servicio en la CIA", escribió el padre. Y agregó: "¿Por qué no protesté más?" Estaba hablando sobre el golpe contra Diem, escribe su hijo. Su padre no le dio ninguna explicación, y se encontraba entonces frágil de salud. Los apuntes dejaron más misterios.
Y otros hallazgos causaron más dolor.
Un viejo amigo de su papá le dejó leer cartas escritas épocas antes cuando los dos estudiaban en la universidad. Las cartas contenían expresiones de su padre de asombro y reflexión y sentimientos -todas cosas que el hijo siempre añoró de su padre, y que nunca tuvo.
Otros conocían a su padre de modos que sólo podía imaginar. Conocían a un hombre enteramente diferente.
"Yo estaba sobre todo celoso", dice. "Me gustaba que fuera así" -como el hombre de las primeras cartas. "Yo quería a ese tío. Y sin embargo no era un tipo que yo conociera".
Sólo tarde en la vida de su padre pudieron los dos comunicarse más fácilmente. El padre, jubilado y viviendo en Guadalajara, México, parecía complacido de que su hijo se hubiera convertido en escritor y estuviera teniendo algo de éxito.
Sus cartas se hicieron cada vez menos formales, y sonaban menos a cables clasificados. Padre e hijo fueron incluso capaces de hablar sobre lo que los dividía. En un momento, el hijo le envió un fragmento de una primera versión de su libro. El padre respondió: "Sobre el hecho de que yo sea distante y vago. Parte de esto ha sido el resultado de tu fuerte rebelión desde que eras niño", escribe. Y agrega más tarde: "Fuimos a pescar truchas una vez a las montañas Azules de la Arista de Virginia, y ¿recuerdas el viaje que hicimos juntos desde McLean para pescar truchas en Maine?"
A medida que pasaban los años y la salud de su padre empeoraba, el hijo iba y venía frecuentemente entre su casa en el condado de Westchester en Nueva York, donde vive con su esposa y dos hijas, y México. Todavía tenía mucho que saber.
Un día, está sentado en el patio de su padre, conversando entre las buganvillas y los limoneros. Están hablando sobre Vietnam. Y el hijo decide hacerle la gran pregunta: "Le pregunté cómo se sentía con la sangre en sus manos", recuerda Richardson en la entrevista.
En el libro, escribe: "Estoy pensando en general sobre Diem y la guerra. Pero parece herido y asombrado y no responde. Más tarde, mi madre se enfada conmigo. Nunca mató a nadie ni ordenó matar a nadie. Tú lo sabes'".
Pero él no lo sabía. Ni siquiera a fines de 1998, cuando su padre está muriendo y luchando por respirar y el hijo está sentado al borde de la cama. Hay tanto que nunca sabrá.
19 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh
Una madre y dos hijos -la familia de un espía- aterrizan en Dulles a las 2 de la mañana. El terminal está vacío; parece una caverna. El niño, de 9 años, se sienta en el suelo, mientras su madre se pregunta qué puede hacer.Está acostumbrado a los aeropuertos. Él y su hermana de 11, mocosos de la CIA, han viajado por todo el mundo. Una vez, su padre, el espía, lo olvidó en un aeropuerto, y abordó sin él. Así era John Richardson -tan intensamente implicado en su trabajo que podía olvidarse de su pequeño hijo, su tocayo.
Ahora la familia ha viajado desde Saigón para unirse a él. Ha habido problemas con la CIA. Y es la mitad de la noche. Y Eleanore Richardson está escudriñando el aeropuerto para ver si detecta a alguien de "la agencia". Pero no ha llegado nadie a recogerlos. Ningún coche. Ningún chofer.
El titular del diario proclamaba: "Removido Jefe de la CIA".
Otro anunciaba: "Arrogante Agente de la CIA Desobedece Órdenes".
Es 1963 y Richardson es el asediado jefe de estación de la CIA en Saigón. Manejaba las relaciones de la agencia con Ngo Dinh Diem en momentos en que el régimen del presidente de Vietnam del Sur se estaba derrumbando. Después de que un periodista revelara la identidad de Richardson, la agencia lo sacó rápidamente de Saigón y lo ocultó en un apartamento en el área de Washington hasta que pasó la tormenta.
Pero a las pocas semanas Diem sería asesinado con la complicidad de Washington. Estados Unidos se hundiría más profundamente en el pantano de Vietnam. Y durante el resto de sus días, Richardson, un culto espía y maestro de la manipulación con una inoportuna conciencia, mezclaría la bebida con sus cavilaciones. Se atormentaba pensando que no se había opuesto al golpe contra Diem. Nunca dijo a sus hijos qué era lo que causaba su melancolía, y los dejaba preguntándose sobre las reflexiones del hombre que llamaban papá. Mi padre, el espía', lo llama en el título de su reciente memoria.
Su madre trató de que llevara una vida lo más normal posible. Ese día de 1963 antes de salir de Saigón, organizó una fiesta para el cumpleaños del pequeño John "y trajeron a casa un elefante. Eso fue una impactante noticia para mí", recuerda John en una entrevista.
Luego recorren Dulles, y finalmente encuentran un teléfono. Eleanore no tiene un número de contacto de su marido. Ni él ni la agencia le han dicho dónde está. Así que llama a Bill Colby, el jefe de su marido en la CIA.
"¿Cómo puede reunirme con John", dice.
"No puedo decírtelo", dice Colby. Él llamará a John por ella.
El pequeño John va con su papá en una larga limusina negra. Moviéndose bajo cobertura diplomática, un jefe de estación de la CIA es casi tan poderoso como un embajador y tiene privilegios similares, como el coche y el inescrutable chofer con sus gafas reflectantes.
Normalmente los soldados paran a los coches en los puestos de control, pero se hacen camino entre las limusinas con pequeñas banderas y matrículas diplomáticas. Es el poder sobre ruedas -un poder americano en marcha en Manila, Saigón, Seúl (y Viena, antes de que naciera el pequeño John, y Atenas, cuando era bebé).
Richardson está mirando a su papá, mirando su traje, sus gafas con marcos de carey. En el formal mundo de su padre, todo es protocolo y secretos y choferes, y sentía una "extraordinaria precocidad", dice, "como si estuviera de visita en el Planeta del Papá".
Los padres como entidades extrañas: Es un tema familiar. Pero en su libro, que lleva por subtítulo An Investigative Memoir', Richardson, ahora de 50, nos conduce profundamente en la vida de un agente de la CIA, tanto profesional como personalmente, noble y trágico.
Es el autor de la novela de 1996, The Vipers' Club', sobre un asesinato en Hollywood, y un libro documental en 2001 sobre los enanos, In the Little World'. Ex escribano de la revista Premiere, es ahora escritor general para Esquire, donde escribió en 1999 el artículo que se convirtió en la base de su último libro.
Richardson habló con su padre y su libro en una entrevista durante un almuerzo mientras hacía aquí una gira de promoción del libro. Es tan informal y tranquilo (excepto por su manía de morderse las uñas) como formal y honrado su padre.
Habla irónicamente, incluso emocionalmente sobre su papá, pero evita escrupulosamente juzgar al hombre que lo dejó con tantos misterios. El hecho es que ha estado tratando de escribir este libro durante años. Ha estado tratando de desentrañar "el enigma de la paternidad" durante años. Y no lo ha logrado. Esa es la pena.
Utilizando cartas personales, documentos oficiales desclasificados, recuerdos de ex agentes y recuerdos de la familia, Richardson hace un retrato de su padre como un hábil aunque algo reservado Guerrero de la Guerra Fría, reclutando espías para Estados Unidos en la Europa de posguerra, manipulando a los gobiernos de Grecia, Filipinas, Vietnam del Sur y Corea del Sur.
Es el espía que citaba a Marco Aurelio y John Stuart Mill -y se aseguró de que su hijo también lo hiciera.
Sí, dice el hijo, era difícil llegar a su padre. Pero, protesta, "no es que estuviera totalmente encerrado en sí mismo y sin ganas de hablar. Simplemente prefería hablar en términos abstractos y prefería hablar sobre filosofía y gramática... Hablábamos sobre John Stuart Mill y la libertad y los derechos del hombre. Y eso es lo que le gustaba".
De muchos modos, el padre se convirtió para sus hijos en una abstracción. Se mudaban de país en país, de escuela en escuela, sus vidas eran una sucesión de nanas, y choferes, y embajadas y unos pocos revuelcos con el mundo de capa y espada.
Como esa vez que su chofer no llegó a recogerlos al club deportivo de expatriados en Saigón. Así que la nana, Mercy, paró a un taxi. Pero el taxista pasó sin detenerse frente a su casa, sin obedecer las instrucciones y, más tarde, los gritos de Mercy. "Entonces Mercy sacó su paraguas y le pegó tan fuerte en la cabeza, y lo sorprendió tanto, que chocó contra el bordillo. El coche paró y Mercy abrió la puerta de un sopetón, empujándonos fuera", escribe. "Entonces el taxista se alejó a toda prisa, dejándonos parados en el polvo, aturdidos y alarmados. Nunca supimos si era un agente del Vietcong que trató de secuestrar a los hijos del jefe de la CIA o simplemente un idiota cualquiera dominado por la ilusión de dar un gran golpe".
De niño, Richardson nunca supo si su padre tenía experiencias igual de bizarras. Su papá hablaba rara vez sobre su trabajo -excepto en términos generales, en abstracciones. Se enteró por antiguos colegas de su padre que era un hombre sobrio, persistente y convincente en su oficio de espía. Si alguien tuviera que representar a su padre en el cine, dice el hijo, tendría que ser Sean Connery. Su padre, dice, era un hombre discreto pero encantador, el avezado bailarín de las funciones diplomáticas.
Y sin embargo luchaba contra la tristeza, siempre. A los 14, vio morir a su padre, un empleado del petróleo. Hizo la secundaria y la universidad en California, justo después de Richard Nixon. Entonces murió su hermano menor, de una herida auto-infligida con una escopeta. Su madre murió en sus brazos, de cáncer.
Más que "heroico", el hijo usa la palabra "trágico" para describir a su papá. Se unió al ejército como un intérprete de terreno durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo una carrera militar que se metamorfoseó en espionaje. Las cartas que escribía a su familia eran tan clínicas como sus cables al cuartel general de la CIA.
"De momento, estaría inclinado a creer que seremos capaces de evitar otras crisis con respecto al problema de los budistas", escribió desde Vietnam a su esposa e hijos que pasaban las vacaciones en Estados Unidos. Era un informe del Planeta del Papá.
El hijo quería saber más sobre el papá que no veía. El papá que sí veía era el hombre que lo jorobaba constantemente a ser correcto y responsable, patriota y serio.
"Nunca me enseñó cómo afeitarme o cómo vestirme. Nada normal", dice Richardson. "Me dijo que leyera libros anti-comunistas".
El padre dejaría libros junto a la cama de su hijo de 15, y "yo lo odiaba", escribe el hijo.
Un día en Seúl, el hijo de pelo largo se lió en una pelea con la policía militar norteamericana. El padre lo obliga a ofrecer excusas en persona al comandante de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur.
Entonces, la conmoción y la desilusión se profundizan. El padre recibe una nota de la inteligencia militar que dice su hijo de 16 es un "conocido usuario" de LSD. Los padres y el hijo visitan a un psiquiatra. Se decide que lo mejor es que Richardson estudie en el extranjero. Lo envían a Hawai. Pero las cosas empeoran.
Hay ácido en todas partes, y el hijo está endeudado y tratando de venderlo. Lo detienen, escribe, cuando recorre un mercado murmurando "ácido". Reconoce lo retorcido que era todo: "Habría sido probablemente más listo no haber tomado ácido en esa época", escribe.
Es más de lo que puede tolerar su padre. El honor de la CIA está siendo manchado por el escándalo, cree.
Al oír las noticias de que el joven John está en un reformatorio juvenil en Hawai por tratar de vender drogas, el padre llama a su secretario y empieza a dictarle un cable para el cuartel general -una carta de renuncia. El secretario se niega a hacerlo. Discuten. Finalmente abandona la idea.
Mi padre, el espía' es el intento de un hijo errante de abreviar la brecha emocional, de encontrar alguna forma de reconciliación, de enmendarse.
"En cierto sentido, este libro está entre dos personas, en lugar de dos cubiertas", dice Richardson.
Salvo que está narrado contra el trasfondo de ex nazis y espionaje y golpes de estado y la Guerra Fría y Vietnam. Y narra ese tipo de escándalos, la excursión de un espía aparentemente implicado en una batalla política por una guerra militar. En realidad, suena muy familiar.
Richardson se oponía al político brahmín Henry Cabot Lodge, entonces embajador de Estados Unidos en Vietnam, que quería sacar a Ngo Dinh Diem. Los dos americanos no se llevaban bien. Lodge pensaba que Richardson no estaba adaptándose a la nueva estrategia, de un pasado de intentar ganar la guerra con Diem a una nueva política para ganar la guerra sin él.
Lodge presionó para que Richardson fuera removido. Pero Richardson siguió. Y poco tiempo después, en un raro desenmascaramiento de un jefe de estación de la CIA, el nombre de Richardson apareció en un artículo en el Daily News de Washington, firmado por Richard Starnes, con el título: "Arrogante Agente de la CIA Desobedece Órdenes".
Hasta entonces el mundo nunca había conocido lo que era un clásico espía de la CIA. Después del artículo de Starnes, David Halberstam y Max Frankel escribieron en el New York Times sobre los problemas entre Lodge y Richardson. En esa época no había una ley que prohibiera publicar la identidad de un espía. La historia se redujo a una pelea entre Lodge y Richardson: una lucha entre dos filosofías sobre la conducción de la guerra.
Ganó Lodge, y Diem fue derrocado. Pero el hijo de Richardson dice que no puede dejar de preguntarse qué habría pasado si su padre hubiese sido más resuelto y hubiese peleado más duramente para conservar a Diem en el poder.
"Si mi papá hubiera sido más arrogante, no habríamos tenido la Guerra de Vietnam", dice. Incluso antes de Vietnam, su papá se había enfrentado a acertijos morales que lo ponían instintivamente contra los dictados de la geopolítica y el juego de los espías.
En la Europa de posguerra, las agencias de espionaje norteamericanas reclutaron y protegieron a cientos de funcionarios nazis para usarlos como agentes en la nueva Guerra Fría contra el comunismo. Algunos obtuvieron la ciudadanía norteamericana. Y John Richardson era parte de esa operación, aunque periféricamente, escribe su hijo.
En Austria, su padre supervisaba al ex oficial alemán de la SS, Otto von Bolschwing, que había sido transferido desde la estación de la CIA en Alemania. El descubrimiento de Richardson de la implicación de su padre, dice, fue un "momento nauseabundo". Pero el hecho de que su padre haya reclutado aparentemente a uno, no a cientos, de nazis, la ofrece algún consuelo, dice.
Para el laico, los compromisos que se hacen en nombre de los intereses nacionales son inexplicables. Pero ese era el tema de la vida del hombre de la CIA -como descubriría su hijo mientras investigaba para su libro, cuando encontró un alijo de los crípticos apuntes privados de su padre.
"El interés nacional -a sangre fría. Redujimos las pérdidas, pero las escribimos con sangre humana".
"El peor episodio de mi servicio en la CIA", escribió el padre. Y agregó: "¿Por qué no protesté más?" Estaba hablando sobre el golpe contra Diem, escribe su hijo. Su padre no le dio ninguna explicación, y se encontraba entonces frágil de salud. Los apuntes dejaron más misterios.
Y otros hallazgos causaron más dolor.
Un viejo amigo de su papá le dejó leer cartas escritas épocas antes cuando los dos estudiaban en la universidad. Las cartas contenían expresiones de su padre de asombro y reflexión y sentimientos -todas cosas que el hijo siempre añoró de su padre, y que nunca tuvo.
Otros conocían a su padre de modos que sólo podía imaginar. Conocían a un hombre enteramente diferente.
"Yo estaba sobre todo celoso", dice. "Me gustaba que fuera así" -como el hombre de las primeras cartas. "Yo quería a ese tío. Y sin embargo no era un tipo que yo conociera".
Sólo tarde en la vida de su padre pudieron los dos comunicarse más fácilmente. El padre, jubilado y viviendo en Guadalajara, México, parecía complacido de que su hijo se hubiera convertido en escritor y estuviera teniendo algo de éxito.
Sus cartas se hicieron cada vez menos formales, y sonaban menos a cables clasificados. Padre e hijo fueron incluso capaces de hablar sobre lo que los dividía. En un momento, el hijo le envió un fragmento de una primera versión de su libro. El padre respondió: "Sobre el hecho de que yo sea distante y vago. Parte de esto ha sido el resultado de tu fuerte rebelión desde que eras niño", escribe. Y agrega más tarde: "Fuimos a pescar truchas una vez a las montañas Azules de la Arista de Virginia, y ¿recuerdas el viaje que hicimos juntos desde McLean para pescar truchas en Maine?"
A medida que pasaban los años y la salud de su padre empeoraba, el hijo iba y venía frecuentemente entre su casa en el condado de Westchester en Nueva York, donde vive con su esposa y dos hijas, y México. Todavía tenía mucho que saber.
Un día, está sentado en el patio de su padre, conversando entre las buganvillas y los limoneros. Están hablando sobre Vietnam. Y el hijo decide hacerle la gran pregunta: "Le pregunté cómo se sentía con la sangre en sus manos", recuerda Richardson en la entrevista.
En el libro, escribe: "Estoy pensando en general sobre Diem y la guerra. Pero parece herido y asombrado y no responde. Más tarde, mi madre se enfada conmigo. Nunca mató a nadie ni ordenó matar a nadie. Tú lo sabes'".
Pero él no lo sabía. Ni siquiera a fines de 1998, cuando su padre está muriendo y luchando por respirar y el hijo está sentado al borde de la cama. Hay tanto que nunca sabrá.
19 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh