¿sirve la huella digital?
[Jonathan Saltzman,] Hay muchos argumentos contra su uso.
Durante más de un siglo, la prueba de las huellas dactilares ha sido considerada, en casos criminales, casi como una evidencia irrecusable. Según la sabiduría popular, basta con identificar una huella encontrada en el lugar de los hechos con la de un sospechoso, para encontrar al tipo malo.
Pero los cimientos de la ciencia forense han estado recientemente bajo intenso escrutinio como resultado de una serie de errores muy publicitados cometidos por peritos en impresiones dactilares en todo el país, uno de los cuales condujo al encarcelamiento de un hombre inocente de Boston después de que una identificación errónea lo implicara en el tiroteo de un sargento de policía. Algunos críticos dicen que los peritajes dactilares ni siquiera son una ciencia.
Ahora la controversia ha llegado ante el tribunal más alto de Massachusetts. La Corte Suprema Judicial CSJ debe atender a los alegatos el miércoles sobre si se deben anular las evidencias claves en el caso de Terry L. Patterson, que será juzgado nuevamente por el asesinato de un detective de Boston en 1993.
Además, el abogado de Patterson en el caso, John H. Cunha Jr., quiere que la CSJ haga lo que no ha hecho ninguna corte suprema: prohibir que los peritajes dactilares sean usados en juicios criminales mientras no sean sometidos a un riguroso estudio científico y se demuestre que son fiables.
Cunha, que ha reunido a 15 científicos y académicos para apoyar su alegato, dijo que los peritajes dactilares no habían sido nunca estudiados sistemáticamente en cuanto a su fiabilidad. Carece de normas uniformes para determinar cuántos rasgos deben estar presentes en una huella digital para que los peritos la declaren corroborada, dijo, y no hay modelos estadísticos para calcular los errores cometidos por los peritos. En lugar de eso, su reputación de infalibilidad es un artículo de fe.
"Esa es la sensación que nos quedó a todos después de ver El FBI', con Efrem Zimbalist Jr., en los años sesenta: ¿Tienen las huellas digitales? Ah, entonces tenemos al tipo'", dijo Cunha. "Pero cuando la gente empezó a estudiarlo, quedó claro que se trataba de un castillo de naipes".
Los fiscales de Suffolk, que se oponen a la petición de prohibir el uso de los peritajes dactilares, rebaten que los peritajes resisten escrutinios todos los días en casos criminales. Los errores son infinitesimales y siempre el resultado de errores humanos, dicen, lo que hace del peritaje dactilar una de las herramientas más fiables de la lucha contra el crimen que se han inventado nunca.
Quizás el argumento más convincente a favor de la fiabilidad de las huellas digitales, de acuerdo a documentos presentados por el despacho del fiscal del distrito de Suffolk, Daniel F. Conley, "es el hecho de que en más de cien años en que se vienen realizado peritajes dactilares, no se ha reportado nunca ni un solo caso de dos huellas dactilares idénticas".
El resultado del caso pueden tener implicaciones más amplias. Incluso si la corte rechaza el requerimiento de Cunha de excluir las huellas digitales como pruebas en juicios, podría dar un modesto paso adelante -digamos, exigiendo que los jurados sean informados de que la prueba [de las huellas dactilares] no es infalible.
Las huellas digitales, impresiones dejadas en una superficie con las marcas de los dedos humanos, han sido utilizadas como una forma de identificación criminal desde principios del siglo 20. Debido a que no se ha encontrado nunca que dos seres humanos tengan huellas idénticas, el peritaje dactilar se convirtió rápidamente en el patrón oro de la medicina legal después de que Scotland Yard fundara el primer laboratorio dactilar británico en 1901.
Hoy, el FBI tiene más de 36 millones de huellas de individuos en archivos, dice el sitio en la red de la agencia. Es la colección más grande del mundo.
Pero en los últimos años la prueba dactilar ha recibido más de una mirada escéptica, en parte debido a que su aceptación se produjo sin el riguroso examen que acompañó a la emergencia de la prueba del ADN en los años noventa, dijo David M. Siegel, profesor de la Facultad de Leyes de la Universidad de Nueva Inglaterra que ayudó a escribir una carta amici curiae a nombre de los científicos y académicos.
Cuando las cortes empezaron a ocuparse de si admitir la prueba del ADN -presentada como la huella dactilar' genética-, primero consideraron varias preguntas, incluyendo cómo se define una corroboración de ADN, lo a menudo que cometen errores los laboratorios, y cuántos individuos comparten ciertos patrones genéticos.
"En lugar de aceptar algo porque siempre se ha hecho de la misma manera, la prueba del ADN fue aceptada porque demostró su validez y la fiabilidad de los métodos que la producen", dijo Siegel. "Esas cosas no se han hecho con respecto a las huellas digitales".
El año pasado hubo dos identificaciones de ADN erróneas.
En enero de 2004, Stephan Cowans, de Roxbury, fue exonerado de la agresión con arma de fuego contra el sargento de la policía de Boston, Gregory Gallagher, en 1997, después de que funcionarios policiales reconocieran que la huella de un pulgar hallada en un tazón de cristal cerca del lugar de los hechos, había sido erróneamente atribuida a él. Cowans pasó 6 años y medio en una cárcel. Tras el garrafal error y una acerba crítica de la unidad de peritajes del departamento de policía, el ayuntamiento paralizó las operaciones hasta que puedan ser reparadas. Cowans fue exonerado y dejado en libertad.
Entonces, en mayo del año pasado, Brandon Mayfield, un abogado de Oregon, fue detenido y encarcelado durante dos semanas después de que expertos del FBI vincularan sus huellas dactilares con los atentados terroristas de marzo de 2004 en Madrid, que terminaron con la vida de 191 personas dos meses antes -incluso aunque dijo no haber estado nunca en Madrid.
Espoloneado por el debacle de Cowans, Cunha volvió a presentar su petición de que se anule la prueba dactilar de la acusación contra Patterson, que está encarcelado sin opción a libertad bajo fianza mientras espera un nuevo juicio por el asesinato en 1991 de un agente de policía de Boston.
Patteron y un amigo de Dorchester fueron condenados en juicios separados por homicidio, por el asesinato del detective John J. Mulligan, que recibió cinco impactos de bala en la cara cuando estaba sentado en su Ford Explorer en un estacionamiento en Roslindale. Pero la CSJ revocó la condena de Patterson en 2000, resolviendo que su abogado debió haber renunciado al caso y declarado como testigo de la defensa cuando quedó claro que ella tenía informaciones que ponían en entredicho el testimonio policial.
Cunha también quiere impedir que la crucial prueba dactilar usada en el primer juicio sea re-introducida en el segundo, debido a lo que dice es una flagrante falta de normas en los peritajes de impresiones. Un sargento de la policía de Boston declaró en el primer juicio que cuatro impresiones de huellas digitales encontradas en la ventana del asiento del conductor del SUV de Mulligan pertenecían a Patterson. Pero llegó a esa conclusión, dijo Cunha, sumando las "características de líneas" coincidentes de tres dedos -seis en uno, dos en otro y cinco en el tercero-, un método que Cunha, el año pasado, calificó de fortuito y "loco". Las impresiones eran las únicas evidencias físicas que vinculaban a Patterson con el crimen.
La semana pasada Cunha dijo que el sargento sumó las líneas coincidentes debido a que no habían suficientes puntos de similitud en cada dedo. Críticos del peritaje observan que el número de puntos que se necesitan para corroborar una coincidencia varía de un departamento de policía a otro, dando origen a lo Siegel definió en su carta como un método del tipo "lo sabemos cuando lo vemos" en el peritaje dactilar.
Esa falta de rigor científico es justamente lo que inquieta a Simon A. Cole, profesor adjunto de criminología en la Universidad de California en Irvine y uno de los académicos mencionados en la carta de amici curiae de Siegel.
"No estoy diciendo que el peritaje no sea útil", dijo en una entrevista. "Es simplemente que no sabemos qué útil es".
Pero el despacho de Conley sostiene que la juez de la Corte Suprema, Margaret Hinkle, tenía razón cuando, en otoño pasado, concluyó que el peritaje dactilar -incluyendo comparaciones de varias huellas digitales de una misma mano, como en el caso de Patterson- satisface las normas científicas necesarias para usarlo como evidencia. Es esa resolución la que Cunha y otros fiscales quieren que revise la CSJ.
Ni los fiscales de Suffolk ni Cunha pueden predecir qué resolverá esta.
Se puede escribir al autor a: jsaltzman@globe.com
7 de septiembre de 2005
©boston globe©traducción mQh

Identificaciones Erróneas
Durante más de un siglo, la prueba de las huellas dactilares ha sido considerada, en casos criminales, casi como una evidencia irrecusable. Según la sabiduría popular, basta con identificar una huella encontrada en el lugar de los hechos con la de un sospechoso, para encontrar al tipo malo.Pero los cimientos de la ciencia forense han estado recientemente bajo intenso escrutinio como resultado de una serie de errores muy publicitados cometidos por peritos en impresiones dactilares en todo el país, uno de los cuales condujo al encarcelamiento de un hombre inocente de Boston después de que una identificación errónea lo implicara en el tiroteo de un sargento de policía. Algunos críticos dicen que los peritajes dactilares ni siquiera son una ciencia.
Ahora la controversia ha llegado ante el tribunal más alto de Massachusetts. La Corte Suprema Judicial CSJ debe atender a los alegatos el miércoles sobre si se deben anular las evidencias claves en el caso de Terry L. Patterson, que será juzgado nuevamente por el asesinato de un detective de Boston en 1993.
Además, el abogado de Patterson en el caso, John H. Cunha Jr., quiere que la CSJ haga lo que no ha hecho ninguna corte suprema: prohibir que los peritajes dactilares sean usados en juicios criminales mientras no sean sometidos a un riguroso estudio científico y se demuestre que son fiables.
Cunha, que ha reunido a 15 científicos y académicos para apoyar su alegato, dijo que los peritajes dactilares no habían sido nunca estudiados sistemáticamente en cuanto a su fiabilidad. Carece de normas uniformes para determinar cuántos rasgos deben estar presentes en una huella digital para que los peritos la declaren corroborada, dijo, y no hay modelos estadísticos para calcular los errores cometidos por los peritos. En lugar de eso, su reputación de infalibilidad es un artículo de fe.
"Esa es la sensación que nos quedó a todos después de ver El FBI', con Efrem Zimbalist Jr., en los años sesenta: ¿Tienen las huellas digitales? Ah, entonces tenemos al tipo'", dijo Cunha. "Pero cuando la gente empezó a estudiarlo, quedó claro que se trataba de un castillo de naipes".
Los fiscales de Suffolk, que se oponen a la petición de prohibir el uso de los peritajes dactilares, rebaten que los peritajes resisten escrutinios todos los días en casos criminales. Los errores son infinitesimales y siempre el resultado de errores humanos, dicen, lo que hace del peritaje dactilar una de las herramientas más fiables de la lucha contra el crimen que se han inventado nunca.
Quizás el argumento más convincente a favor de la fiabilidad de las huellas digitales, de acuerdo a documentos presentados por el despacho del fiscal del distrito de Suffolk, Daniel F. Conley, "es el hecho de que en más de cien años en que se vienen realizado peritajes dactilares, no se ha reportado nunca ni un solo caso de dos huellas dactilares idénticas".
El resultado del caso pueden tener implicaciones más amplias. Incluso si la corte rechaza el requerimiento de Cunha de excluir las huellas digitales como pruebas en juicios, podría dar un modesto paso adelante -digamos, exigiendo que los jurados sean informados de que la prueba [de las huellas dactilares] no es infalible.
Las huellas digitales, impresiones dejadas en una superficie con las marcas de los dedos humanos, han sido utilizadas como una forma de identificación criminal desde principios del siglo 20. Debido a que no se ha encontrado nunca que dos seres humanos tengan huellas idénticas, el peritaje dactilar se convirtió rápidamente en el patrón oro de la medicina legal después de que Scotland Yard fundara el primer laboratorio dactilar británico en 1901.
Hoy, el FBI tiene más de 36 millones de huellas de individuos en archivos, dice el sitio en la red de la agencia. Es la colección más grande del mundo.
Pero en los últimos años la prueba dactilar ha recibido más de una mirada escéptica, en parte debido a que su aceptación se produjo sin el riguroso examen que acompañó a la emergencia de la prueba del ADN en los años noventa, dijo David M. Siegel, profesor de la Facultad de Leyes de la Universidad de Nueva Inglaterra que ayudó a escribir una carta amici curiae a nombre de los científicos y académicos.
Cuando las cortes empezaron a ocuparse de si admitir la prueba del ADN -presentada como la huella dactilar' genética-, primero consideraron varias preguntas, incluyendo cómo se define una corroboración de ADN, lo a menudo que cometen errores los laboratorios, y cuántos individuos comparten ciertos patrones genéticos.
"En lugar de aceptar algo porque siempre se ha hecho de la misma manera, la prueba del ADN fue aceptada porque demostró su validez y la fiabilidad de los métodos que la producen", dijo Siegel. "Esas cosas no se han hecho con respecto a las huellas digitales".
El año pasado hubo dos identificaciones de ADN erróneas.
En enero de 2004, Stephan Cowans, de Roxbury, fue exonerado de la agresión con arma de fuego contra el sargento de la policía de Boston, Gregory Gallagher, en 1997, después de que funcionarios policiales reconocieran que la huella de un pulgar hallada en un tazón de cristal cerca del lugar de los hechos, había sido erróneamente atribuida a él. Cowans pasó 6 años y medio en una cárcel. Tras el garrafal error y una acerba crítica de la unidad de peritajes del departamento de policía, el ayuntamiento paralizó las operaciones hasta que puedan ser reparadas. Cowans fue exonerado y dejado en libertad.
Entonces, en mayo del año pasado, Brandon Mayfield, un abogado de Oregon, fue detenido y encarcelado durante dos semanas después de que expertos del FBI vincularan sus huellas dactilares con los atentados terroristas de marzo de 2004 en Madrid, que terminaron con la vida de 191 personas dos meses antes -incluso aunque dijo no haber estado nunca en Madrid.
Espoloneado por el debacle de Cowans, Cunha volvió a presentar su petición de que se anule la prueba dactilar de la acusación contra Patterson, que está encarcelado sin opción a libertad bajo fianza mientras espera un nuevo juicio por el asesinato en 1991 de un agente de policía de Boston.
Patteron y un amigo de Dorchester fueron condenados en juicios separados por homicidio, por el asesinato del detective John J. Mulligan, que recibió cinco impactos de bala en la cara cuando estaba sentado en su Ford Explorer en un estacionamiento en Roslindale. Pero la CSJ revocó la condena de Patterson en 2000, resolviendo que su abogado debió haber renunciado al caso y declarado como testigo de la defensa cuando quedó claro que ella tenía informaciones que ponían en entredicho el testimonio policial.
Cunha también quiere impedir que la crucial prueba dactilar usada en el primer juicio sea re-introducida en el segundo, debido a lo que dice es una flagrante falta de normas en los peritajes de impresiones. Un sargento de la policía de Boston declaró en el primer juicio que cuatro impresiones de huellas digitales encontradas en la ventana del asiento del conductor del SUV de Mulligan pertenecían a Patterson. Pero llegó a esa conclusión, dijo Cunha, sumando las "características de líneas" coincidentes de tres dedos -seis en uno, dos en otro y cinco en el tercero-, un método que Cunha, el año pasado, calificó de fortuito y "loco". Las impresiones eran las únicas evidencias físicas que vinculaban a Patterson con el crimen.
La semana pasada Cunha dijo que el sargento sumó las líneas coincidentes debido a que no habían suficientes puntos de similitud en cada dedo. Críticos del peritaje observan que el número de puntos que se necesitan para corroborar una coincidencia varía de un departamento de policía a otro, dando origen a lo Siegel definió en su carta como un método del tipo "lo sabemos cuando lo vemos" en el peritaje dactilar.
Esa falta de rigor científico es justamente lo que inquieta a Simon A. Cole, profesor adjunto de criminología en la Universidad de California en Irvine y uno de los académicos mencionados en la carta de amici curiae de Siegel.
"No estoy diciendo que el peritaje no sea útil", dijo en una entrevista. "Es simplemente que no sabemos qué útil es".
Pero el despacho de Conley sostiene que la juez de la Corte Suprema, Margaret Hinkle, tenía razón cuando, en otoño pasado, concluyó que el peritaje dactilar -incluyendo comparaciones de varias huellas digitales de una misma mano, como en el caso de Patterson- satisface las normas científicas necesarias para usarlo como evidencia. Es esa resolución la que Cunha y otros fiscales quieren que revise la CSJ.
Ni los fiscales de Suffolk ni Cunha pueden predecir qué resolverá esta.
Se puede escribir al autor a: jsaltzman@globe.com
7 de septiembre de 2005
©boston globe©traducción mQh

Identificaciones Erróneas
Casos en los que las pruebas dactilares confundieron a jurados y jueces.
Simon Cole, profesor de criminología de la Universidad de California, Irvine, y crítico del peritaje dactilar, identificó recientemente, desde 1918, 20 casos de identificaciones dactilares erróneas en Estados Unidos y el Reino Unido, algunas de las cuales condujeron a condenas injustas. Entre las más recientes:
-Brandon Mayfield, abogado de Oregon, que fue detenido injustamente en mayo de 2004 en relación con los atentados terroristas en los trenes en Madrid, que mataron a 191 personas. El FBI, que asistió a las autoridades españolas en la investigación, dijo que se había encontrado una impresión en una bolsa de plástico en Madrid que coincidía con una huella digital en su base de datos de Mayfield, de alguien que había sido detenido por robo en 1984 y había servido en las fuerzas armadas. El FBI reconoció semanas más tarde que sus peritos habían cometido un disparate.
-Stephan Cowans, de Boston, fue condenado en 1998 por el tiroteo del sargento de policía Gregory Gallagher, en un patio de Roxbury. Fue implicado por agente y otro testigo ocular y una huella digital hallada en un vaso. En enero de 2004, después de que nuevas pruebas de ADN hicieran surgir dudas sobre la culpabilidad de Cowans, las autoridades reexaminaron una impresión hallada en el vaso y constataron que los peritos habían cometido un error al atribuirla a Cowans. Fue dejado en libertad después de 6 años y medio en prisión.
-David Valken-Leduc fue acusado en 2001 del asesinato cinco años antes de un dependiente de un hotel en Woods Cross, Utah. Un perito declaró en una comparecencia que las dos huellas digitales ensangrentadas encontradas en el lugar del crimen pertenecían a Valken-Leduc. Tras la muerte del perito, el laboratorio dactilar revisó sus hallazgos y descubrió que la fuente real de las impresiones era la propia víctima. Sin embargo, Valken-Leduc fue condenado por el homicidio en 2004.
-Richard Jackson fue condenado a prisión perpetua en 1998 por el homicidio, en el condado de Delaware, Pensilvania, de su antigua amante, Alvin Davis. Por el estado declararon tres peritos, que las huellas digitales ensangrentadas halladas en un ventilador eléctrico pertenecían a Jackson, aunque dos peritos de la defensa lo pusieron en cuestión. Tras la condena de Jackson, el FBI accedió a revisar las impresiones y concluyó que no pertenecían a Jackson, que fue dejado en libertad.
-Shirley McKie, detective del Departamento de Policía de Scotland, fue acusada de perjurio después de que negara que una huella digital encontrada en la víctima de un homicidio en 1997 en Kilmarnock fuera de ella. McKie no era sospechosa, pero fue acusada de haber dejado su puesto fuera de la casa, donde ayudó a custodiar el lugar de los hechos. Fue absuelta en su juicio en 1999, después de que peritos americanos declararan que la impresión dactilar no podía pertenecer a ella.
-Andrew Chiory fue acusado en 1996 del robo en la casa londinense de Miriam Stoppard, una escritora que era la ex esposa del dramaturgo Tom Stoppard. La policía vinculó a Chiory con dos impresiones halladas en el lugar de los hechos. Las dos coincidencias fueron corroboradas repetidas veces y realizadas en virtud de la exigencia en vigor en el Reino Unido en esa época de 16 características de líneas coincidentes. Chiory estuvo dos meses en prisión antes de que la coincidencia se revelara errónea.
7 de septiembre de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Simon Cole, profesor de criminología de la Universidad de California, Irvine, y crítico del peritaje dactilar, identificó recientemente, desde 1918, 20 casos de identificaciones dactilares erróneas en Estados Unidos y el Reino Unido, algunas de las cuales condujeron a condenas injustas. Entre las más recientes:
-Brandon Mayfield, abogado de Oregon, que fue detenido injustamente en mayo de 2004 en relación con los atentados terroristas en los trenes en Madrid, que mataron a 191 personas. El FBI, que asistió a las autoridades españolas en la investigación, dijo que se había encontrado una impresión en una bolsa de plástico en Madrid que coincidía con una huella digital en su base de datos de Mayfield, de alguien que había sido detenido por robo en 1984 y había servido en las fuerzas armadas. El FBI reconoció semanas más tarde que sus peritos habían cometido un disparate.
-Stephan Cowans, de Boston, fue condenado en 1998 por el tiroteo del sargento de policía Gregory Gallagher, en un patio de Roxbury. Fue implicado por agente y otro testigo ocular y una huella digital hallada en un vaso. En enero de 2004, después de que nuevas pruebas de ADN hicieran surgir dudas sobre la culpabilidad de Cowans, las autoridades reexaminaron una impresión hallada en el vaso y constataron que los peritos habían cometido un error al atribuirla a Cowans. Fue dejado en libertad después de 6 años y medio en prisión.
-David Valken-Leduc fue acusado en 2001 del asesinato cinco años antes de un dependiente de un hotel en Woods Cross, Utah. Un perito declaró en una comparecencia que las dos huellas digitales ensangrentadas encontradas en el lugar del crimen pertenecían a Valken-Leduc. Tras la muerte del perito, el laboratorio dactilar revisó sus hallazgos y descubrió que la fuente real de las impresiones era la propia víctima. Sin embargo, Valken-Leduc fue condenado por el homicidio en 2004.
-Richard Jackson fue condenado a prisión perpetua en 1998 por el homicidio, en el condado de Delaware, Pensilvania, de su antigua amante, Alvin Davis. Por el estado declararon tres peritos, que las huellas digitales ensangrentadas halladas en un ventilador eléctrico pertenecían a Jackson, aunque dos peritos de la defensa lo pusieron en cuestión. Tras la condena de Jackson, el FBI accedió a revisar las impresiones y concluyó que no pertenecían a Jackson, que fue dejado en libertad.
-Shirley McKie, detective del Departamento de Policía de Scotland, fue acusada de perjurio después de que negara que una huella digital encontrada en la víctima de un homicidio en 1997 en Kilmarnock fuera de ella. McKie no era sospechosa, pero fue acusada de haber dejado su puesto fuera de la casa, donde ayudó a custodiar el lugar de los hechos. Fue absuelta en su juicio en 1999, después de que peritos americanos declararan que la impresión dactilar no podía pertenecer a ella.
-Andrew Chiory fue acusado en 1996 del robo en la casa londinense de Miriam Stoppard, una escritora que era la ex esposa del dramaturgo Tom Stoppard. La policía vinculó a Chiory con dos impresiones halladas en el lugar de los hechos. Las dos coincidencias fueron corroboradas repetidas veces y realizadas en virtud de la exigencia en vigor en el Reino Unido en esa época de 16 características de líneas coincidentes. Chiory estuvo dos meses en prisión antes de que la coincidencia se revelara errónea.
7 de septiembre de 2005
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fantasmas en el museo
[Randy Kennedy] La fotografía de espíritus y manifestaciones sobrenaturales recibe espacio en museo de arte.
No es el lugar donde esperarías normalmente encontrar a un curador preparando una importante exposición de fotografías en el Museo Metropolitano de Arte [Met]. Pero hace algunos veranos, Pierre Apraxine acampó en el tercer piso de una laberíntica casa en el centro, en la calle West 73, cerca de Central Park, la sede de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, un depósito de lo paranormal de 120 años de antigüedad, entre cuyos fundadores se encuentra el filósofo William James.
En el mundo de la recopilación y estudio de la fotografía, Apraxine es casi toda una institución. Durante casi dos décadas ha sido los ojos, oídos y comprador en las subastas del filántropo Howard Gilman, que reunió una colección -adquirida recientemente por el Met- que es considerada ampliamente como una de las más importantes del mundo, gracias en gran parte al conocimiento y exploradora tenacidad de Apraxine.
Sin embargo, ese día, Apraxine no estaba trabajando en pro de la fotografía, sino del sexto sentido, de ese enorme e invisible intercambio que Madame Blavatsky, la espiritualista rusa, describió como una especie de correo astral. Había doblado su delgada complexión de 1 metro 92 en un pequeña cabina de acero insonorizada, iluminada por una lámpara roja. Se había pegado mitades de pelotas de pimpón sobre sus ojos y auriculares pitando ruido blanco en sus orejas. En un cuarto cercano estaba una colega curadora y amiga, Sophie Schmit, a la que le habían entregado una imagen elegida al azar, en un trozo de papel. El objetivo era que Apraxine, encerrado en su cuarto -en un estado de profunda relajación conocido como estado Ganzfeld- para recibir la imagen que enviaba Schmit.
El resultado fue bastante razonable, y describió varias imágenes que correspondían a las que estaba manipulando Schmit. (En interés de la investigación, la sociedad pidió que las imágenes no fueran divulgadas). Cuando cambiaron de posición, con Schmit en el cuarto, el par funcionó todavía mejor -Schmit describió con, a veces, espeluznante precisión la imagen que él le enviaba mentalmente.
Nada de esto es particularmente sorprendente para Apraxine, que creció en la hacienda de su familia en Estonia, donde lo sobrenatural es a menudo considerado como parte del curso natural de las cosas. De acuerdo a las historias que le contaba su madre, una vaporosa mujer de blanco puede haber sido, o no, el fantasma de una vieja tía que se aparecía regularmente, a veces a mecer la cuna de Apraxine.
"Era un espíritu benévolo, porque me cuidaba", explicó. "Por otro lado, le tenía tirria a una de las criadas y aterrorizaba a los otros miembros de la hacienda, especialmente a los que descubría robando. Era un perro guardián".
¿Cree Apraxine, 70, ex investigador de Fulbright y excelente producto de la educación post-Ilustración, realmente en esta historia? ¿O en las cosas que se mueven en la noche? Hace poco, en un almuerzo en el Met, levantó la vista de su plato y miró hacia Central Park por un momento. "Tengo una fórmula, una respuesta para eso", dijo. "Yo creo que puedes ver a un fantasma, pero eso no significa que creas en los fantasmas".
Hizo una pausa y se explayó: "Sigo siendo un observador imparcial -eso es el mejor modo de decirlo".
Pero Apraxine ha sido un observador curioso y abierto durante casi toda su vida, consultando con psíquicos, sometiéndose a hipnosis, leyendo libros y revistas sobre lo paranormal y, una vez, asistiendo a una ceremonia de vudú en Haití. Así que su participación en la organización de la exposición en el Met -The Perfect Medium: Photography and the Occult', una fascinante muestra de los modos en que se ha usado la fotografía para tratar de demostrar la existencia de lo sobrenatural- es más que un ejercicio profesional o estético para él. Al menos es en una de esas coincidencias en las que Apraxine decididamente no cree.
"No hay nada accidental -al menos, no en mi vida", dice.
Su interés adulto inicial en la fotografía paranormal surgió de su trabajo como recopilador, no como de alguien interesado en lo espiritual. A principios de los años setenta, cuando empezó a trabajar con Gilman para hacer una colección fotográfica de calidad mundial, el valor de las posesiones de Gilman residía en el trabajo de fotógrafos del siglo 20 como Walker Evans y Robert Frank. La misión de Apraxine era empezar a pescar hacia atrás, a comprar buenas fotografías del siglo 19, estirándose hasta la infancia misma de la fotografía en los años de 1830. Para sorpresa de ambos, que habían asumido que la mayoría de las mejores fotografías del siglo 19 habían sido comprados por museos, todavía hay obras maestras a la venta en todo el mundo, y muchas estaban siendo vendidas por lo que ahora parecen sumas irrisorias de dinero.
A medida que crecía la colección, las fotografías paranormales eran simplemente otra pieza importante más en la historia de la disciplina. Desde 1870 hasta los años treinta, la creencia de que las cámaras tenían el poder, no solamente de captar lo visible y fugaz, sino también lo invisible y efímero produjo un enorme cuerpo de imágenes pensadas casi como muestras científicas. (Servían para presentar las ventas de fotógrafos que ofrecían a viudas de la Guerra Civil una última mirada de sus seres queridos).
Las 120 fotografías de la exposición son a veces espeluznantes, bellas, inquietantes y cómicas. También son, en todo sentido, registros visuales de décadas de embauques, timos, estafas y credulidad -aunque también hay algunas fotografías, como las producidas por el excéntrico botones de Chicago, Ted Serios, según se supone producidas desde su cerebro, en los años sesenta, que no han sido nunca explicadas adecuadamente.
"No lo consideramos de verdad, sabes", dijo la doctora Nancy Sondow, presidente de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, que prestó varias fotografías a la exposición. Sin embargo, agregó: "Supongo que es interesante desde el punto de vista de la historia de la fotografía".
Las fotografías son una rara ventana a un período bizarro y casi olvidado de la historia americana y europea, cuando se disputaban los campos del espiritualismo y estricta racionalidad en las primeras planas de los diarios. El juicio por fraude, en 1869, de William Mumler, un fotógrafo de Boston y Nueva York que fue el primer practicante conocido de la fotografía paranormal, se convirtió en un espectáculo público. El alcalde de Nueva York mismo ordenó una investigación de sus prácticas y P.T. Barnum declaró para la fiscalía, hablando como el Amazing Randi de sus días. Pero Mamler tenía muchos defensores. Sus padrinos incluían a Mary Todd Lincoln, que lo visitó después del asesinato de su marido; se llevó una fotografía que muestra su espectral imagen parada detrás de ella. (Mumler fue absuelto en el juicio, pero perdió su prestigio, por las sospechas de que manipulaba las planchas fotográficas).
La fotografía de espíritus empezó con un típico estallido de actividad empresarial y por esta razón los espiritualistas europeos serios fueron lentos en incorporarse. Uno escribió que mientras Estados Unidos había tomado la delantera en muchas cosas, también "nos dejó atrás en la invención de rumores falsos". Pero la práctica pronto despegó en Francia y en Inglaterra, y produjo grupos cuyos nombres parecen sacados de las páginas de H.G. Wells o J.K. Rowling: la Sociedad para el Estudio de Fotografías Paranormales, el Colegio Británico de Ciencias Psíquicas, el Comité Paranormal del Círculo Mágico.
Hacia la Segunda Guerra Mundial, el interés había aumentado, pero la exposición deja en claro que nunca ha desaparecido realmente. La exposición incluye algunas de las famosas imágenes en Polaroid de Serios, que reclamaba que eran proyecciones en películas de sus pensamientos y cuyo trabajo sigue siendo uno de los casos mejor documentados y más acaloradamente debatidos en el campo. Incluso hoy, la fascinación con la práctica está extendida, ayudada por la tecnología del video e internet -simplemente tipea las palabras "cazador de fantasmas" [ghost hunter] en Google y encontrarás miles de ejemplos de imágenes contemporáneas que muestran emanaciones del otro mundo.
Apraxine y Schmit, que organizaron con otros tres curadores la exposición, enfatizaron que el único modo de montar una exposición como esta era profesar el agnosticismo oficial. "La posición de los autores es precisamente la de no tener una posición, o al menos, no en un sentido maniqueo", escribieron en el catálogo de la exposición.
Pero en una conferencia telefónica desde su casa en París, Schmit concedió que un fuerte "¿qué, si?" era también una condición básica. "Si no hubiese considerado al menos la posibilidad de que existiese algo así", dijo, "no creo que hubiese estado interesada en montar esta exposición". Ese día de verano en la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, donde los dos curadores estaban hojeando los archivos del grupo a la búsqueda de fotografías para la exposición, decidieron participar en el experimento con telepatía no como una broma sino como una especie de tarea de investigación a cargo de los curadores para otorgarle algo más de credibilidad. "Los dos somos muy tolerantes de este tipo de cosas", dijo.
En realidad, para Apraxine hay momentos que son más que tolerancia. Un hombre reservado y encantador que combina la elegancia del Viejo Mundo con un entusiasmo casi infantil, habla de varios encuentros en su vida que ha encontrado difíciles de explicar. Educado en Bélgica poco después de que su familia dejara Estonia, fue enviado por su familia a Irlanda para que estudiara inglés y una noche entró a hurtadillas en una casa abandonada de la que se decía que estaba hechizada, donde dice que oyó el tic-tac de un reloj en una habitación sin reloj y pasos donde no había nadie.
Más tarde en su vida, en los años sesenta, por sugerencia de conocidos que trabajaban en la revista sobre ciencias ocultas, Planète, de París, fue a ver a su primer psíquico, en el campo cerca de Orléans. "Quería saber qué iba a ser de mi vida", explicó. Recordó que se sentía nervioso y un poco estúpido. "Esperaba que apareciera alguien con túnica y una lechuza en su hombro, ¿sabes?", dijo. En lugar de eso, el hombre llevaba pantalones cortos y en el patio, entre pollos que cloqueaban, y usando un péndulo para ayudarse, pronosticó para Apraxine "todos los puntos importantes de mi vida -y todos ocurrieron". Y Apraxine dijo todo esto muy tranquilo, como si estuviéramos hablando de daguerrotipos.
Más tarde, después de mudarse a Nueva York, consultó regularmente a otra médium del West Village e instó a uno de sus amigos reluctantes a que también la visitara. "Quería desordenar su mente cartesiana", explicó, sonriendo.
En este momento de su vida, dijo Apraxine, cree que muchas de sus curiosidades sobre las cosas sobrenaturales han sido satisfechas, o al menos han entrado de momento en estado de hibernación. Lee menos sobre lo paranormal y no ha visto a un psíquico en años. Ni fantasmas. (Después de la entrevista envió un e-mail al periodista, para asegurarse de que no aparecía inmoderadamente obsesionado con las apariciones: "Yo no me río de la gente que me cuenta sus experiencias paranormales", escribió, "pero tampoco creo que una silueta en un pasillo mal iluminado sea el espíritu de la tía Dorotea que vuelve a espiar a su marido").
De muchos modos, dijo, la exposición del Met no se desarrolló como una extensión de sus intereses. Simplemente se convirtió en otra manera de trabajar con ellos, una exploración que espera que la gente que quiera ver la exposición también desee emprender.
"Pensé que quizás aprendería algo profundizando en este tema", dijo, "y quizás aprenda algo sobre mí mismo".
4 de septiembre de 2005
©nw york times
©traducción mQh
No es el lugar donde esperarías normalmente encontrar a un curador preparando una importante exposición de fotografías en el Museo Metropolitano de Arte [Met]. Pero hace algunos veranos, Pierre Apraxine acampó en el tercer piso de una laberíntica casa en el centro, en la calle West 73, cerca de Central Park, la sede de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, un depósito de lo paranormal de 120 años de antigüedad, entre cuyos fundadores se encuentra el filósofo William James.En el mundo de la recopilación y estudio de la fotografía, Apraxine es casi toda una institución. Durante casi dos décadas ha sido los ojos, oídos y comprador en las subastas del filántropo Howard Gilman, que reunió una colección -adquirida recientemente por el Met- que es considerada ampliamente como una de las más importantes del mundo, gracias en gran parte al conocimiento y exploradora tenacidad de Apraxine.
Sin embargo, ese día, Apraxine no estaba trabajando en pro de la fotografía, sino del sexto sentido, de ese enorme e invisible intercambio que Madame Blavatsky, la espiritualista rusa, describió como una especie de correo astral. Había doblado su delgada complexión de 1 metro 92 en un pequeña cabina de acero insonorizada, iluminada por una lámpara roja. Se había pegado mitades de pelotas de pimpón sobre sus ojos y auriculares pitando ruido blanco en sus orejas. En un cuarto cercano estaba una colega curadora y amiga, Sophie Schmit, a la que le habían entregado una imagen elegida al azar, en un trozo de papel. El objetivo era que Apraxine, encerrado en su cuarto -en un estado de profunda relajación conocido como estado Ganzfeld- para recibir la imagen que enviaba Schmit.
El resultado fue bastante razonable, y describió varias imágenes que correspondían a las que estaba manipulando Schmit. (En interés de la investigación, la sociedad pidió que las imágenes no fueran divulgadas). Cuando cambiaron de posición, con Schmit en el cuarto, el par funcionó todavía mejor -Schmit describió con, a veces, espeluznante precisión la imagen que él le enviaba mentalmente.
Nada de esto es particularmente sorprendente para Apraxine, que creció en la hacienda de su familia en Estonia, donde lo sobrenatural es a menudo considerado como parte del curso natural de las cosas. De acuerdo a las historias que le contaba su madre, una vaporosa mujer de blanco puede haber sido, o no, el fantasma de una vieja tía que se aparecía regularmente, a veces a mecer la cuna de Apraxine.
"Era un espíritu benévolo, porque me cuidaba", explicó. "Por otro lado, le tenía tirria a una de las criadas y aterrorizaba a los otros miembros de la hacienda, especialmente a los que descubría robando. Era un perro guardián".
¿Cree Apraxine, 70, ex investigador de Fulbright y excelente producto de la educación post-Ilustración, realmente en esta historia? ¿O en las cosas que se mueven en la noche? Hace poco, en un almuerzo en el Met, levantó la vista de su plato y miró hacia Central Park por un momento. "Tengo una fórmula, una respuesta para eso", dijo. "Yo creo que puedes ver a un fantasma, pero eso no significa que creas en los fantasmas".
Hizo una pausa y se explayó: "Sigo siendo un observador imparcial -eso es el mejor modo de decirlo".
Pero Apraxine ha sido un observador curioso y abierto durante casi toda su vida, consultando con psíquicos, sometiéndose a hipnosis, leyendo libros y revistas sobre lo paranormal y, una vez, asistiendo a una ceremonia de vudú en Haití. Así que su participación en la organización de la exposición en el Met -The Perfect Medium: Photography and the Occult', una fascinante muestra de los modos en que se ha usado la fotografía para tratar de demostrar la existencia de lo sobrenatural- es más que un ejercicio profesional o estético para él. Al menos es en una de esas coincidencias en las que Apraxine decididamente no cree.
"No hay nada accidental -al menos, no en mi vida", dice.
Su interés adulto inicial en la fotografía paranormal surgió de su trabajo como recopilador, no como de alguien interesado en lo espiritual. A principios de los años setenta, cuando empezó a trabajar con Gilman para hacer una colección fotográfica de calidad mundial, el valor de las posesiones de Gilman residía en el trabajo de fotógrafos del siglo 20 como Walker Evans y Robert Frank. La misión de Apraxine era empezar a pescar hacia atrás, a comprar buenas fotografías del siglo 19, estirándose hasta la infancia misma de la fotografía en los años de 1830. Para sorpresa de ambos, que habían asumido que la mayoría de las mejores fotografías del siglo 19 habían sido comprados por museos, todavía hay obras maestras a la venta en todo el mundo, y muchas estaban siendo vendidas por lo que ahora parecen sumas irrisorias de dinero.
A medida que crecía la colección, las fotografías paranormales eran simplemente otra pieza importante más en la historia de la disciplina. Desde 1870 hasta los años treinta, la creencia de que las cámaras tenían el poder, no solamente de captar lo visible y fugaz, sino también lo invisible y efímero produjo un enorme cuerpo de imágenes pensadas casi como muestras científicas. (Servían para presentar las ventas de fotógrafos que ofrecían a viudas de la Guerra Civil una última mirada de sus seres queridos).
Las 120 fotografías de la exposición son a veces espeluznantes, bellas, inquietantes y cómicas. También son, en todo sentido, registros visuales de décadas de embauques, timos, estafas y credulidad -aunque también hay algunas fotografías, como las producidas por el excéntrico botones de Chicago, Ted Serios, según se supone producidas desde su cerebro, en los años sesenta, que no han sido nunca explicadas adecuadamente.
"No lo consideramos de verdad, sabes", dijo la doctora Nancy Sondow, presidente de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, que prestó varias fotografías a la exposición. Sin embargo, agregó: "Supongo que es interesante desde el punto de vista de la historia de la fotografía".
Las fotografías son una rara ventana a un período bizarro y casi olvidado de la historia americana y europea, cuando se disputaban los campos del espiritualismo y estricta racionalidad en las primeras planas de los diarios. El juicio por fraude, en 1869, de William Mumler, un fotógrafo de Boston y Nueva York que fue el primer practicante conocido de la fotografía paranormal, se convirtió en un espectáculo público. El alcalde de Nueva York mismo ordenó una investigación de sus prácticas y P.T. Barnum declaró para la fiscalía, hablando como el Amazing Randi de sus días. Pero Mamler tenía muchos defensores. Sus padrinos incluían a Mary Todd Lincoln, que lo visitó después del asesinato de su marido; se llevó una fotografía que muestra su espectral imagen parada detrás de ella. (Mumler fue absuelto en el juicio, pero perdió su prestigio, por las sospechas de que manipulaba las planchas fotográficas).
La fotografía de espíritus empezó con un típico estallido de actividad empresarial y por esta razón los espiritualistas europeos serios fueron lentos en incorporarse. Uno escribió que mientras Estados Unidos había tomado la delantera en muchas cosas, también "nos dejó atrás en la invención de rumores falsos". Pero la práctica pronto despegó en Francia y en Inglaterra, y produjo grupos cuyos nombres parecen sacados de las páginas de H.G. Wells o J.K. Rowling: la Sociedad para el Estudio de Fotografías Paranormales, el Colegio Británico de Ciencias Psíquicas, el Comité Paranormal del Círculo Mágico.
Hacia la Segunda Guerra Mundial, el interés había aumentado, pero la exposición deja en claro que nunca ha desaparecido realmente. La exposición incluye algunas de las famosas imágenes en Polaroid de Serios, que reclamaba que eran proyecciones en películas de sus pensamientos y cuyo trabajo sigue siendo uno de los casos mejor documentados y más acaloradamente debatidos en el campo. Incluso hoy, la fascinación con la práctica está extendida, ayudada por la tecnología del video e internet -simplemente tipea las palabras "cazador de fantasmas" [ghost hunter] en Google y encontrarás miles de ejemplos de imágenes contemporáneas que muestran emanaciones del otro mundo.
Apraxine y Schmit, que organizaron con otros tres curadores la exposición, enfatizaron que el único modo de montar una exposición como esta era profesar el agnosticismo oficial. "La posición de los autores es precisamente la de no tener una posición, o al menos, no en un sentido maniqueo", escribieron en el catálogo de la exposición.
Pero en una conferencia telefónica desde su casa en París, Schmit concedió que un fuerte "¿qué, si?" era también una condición básica. "Si no hubiese considerado al menos la posibilidad de que existiese algo así", dijo, "no creo que hubiese estado interesada en montar esta exposición". Ese día de verano en la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, donde los dos curadores estaban hojeando los archivos del grupo a la búsqueda de fotografías para la exposición, decidieron participar en el experimento con telepatía no como una broma sino como una especie de tarea de investigación a cargo de los curadores para otorgarle algo más de credibilidad. "Los dos somos muy tolerantes de este tipo de cosas", dijo.
En realidad, para Apraxine hay momentos que son más que tolerancia. Un hombre reservado y encantador que combina la elegancia del Viejo Mundo con un entusiasmo casi infantil, habla de varios encuentros en su vida que ha encontrado difíciles de explicar. Educado en Bélgica poco después de que su familia dejara Estonia, fue enviado por su familia a Irlanda para que estudiara inglés y una noche entró a hurtadillas en una casa abandonada de la que se decía que estaba hechizada, donde dice que oyó el tic-tac de un reloj en una habitación sin reloj y pasos donde no había nadie.
Más tarde en su vida, en los años sesenta, por sugerencia de conocidos que trabajaban en la revista sobre ciencias ocultas, Planète, de París, fue a ver a su primer psíquico, en el campo cerca de Orléans. "Quería saber qué iba a ser de mi vida", explicó. Recordó que se sentía nervioso y un poco estúpido. "Esperaba que apareciera alguien con túnica y una lechuza en su hombro, ¿sabes?", dijo. En lugar de eso, el hombre llevaba pantalones cortos y en el patio, entre pollos que cloqueaban, y usando un péndulo para ayudarse, pronosticó para Apraxine "todos los puntos importantes de mi vida -y todos ocurrieron". Y Apraxine dijo todo esto muy tranquilo, como si estuviéramos hablando de daguerrotipos.
Más tarde, después de mudarse a Nueva York, consultó regularmente a otra médium del West Village e instó a uno de sus amigos reluctantes a que también la visitara. "Quería desordenar su mente cartesiana", explicó, sonriendo.
En este momento de su vida, dijo Apraxine, cree que muchas de sus curiosidades sobre las cosas sobrenaturales han sido satisfechas, o al menos han entrado de momento en estado de hibernación. Lee menos sobre lo paranormal y no ha visto a un psíquico en años. Ni fantasmas. (Después de la entrevista envió un e-mail al periodista, para asegurarse de que no aparecía inmoderadamente obsesionado con las apariciones: "Yo no me río de la gente que me cuenta sus experiencias paranormales", escribió, "pero tampoco creo que una silueta en un pasillo mal iluminado sea el espíritu de la tía Dorotea que vuelve a espiar a su marido").
De muchos modos, dijo, la exposición del Met no se desarrolló como una extensión de sus intereses. Simplemente se convirtió en otra manera de trabajar con ellos, una exploración que espera que la gente que quiera ver la exposición también desee emprender.
"Pensé que quizás aprendería algo profundizando en este tema", dijo, "y quizás aprenda algo sobre mí mismo".
4 de septiembre de 2005
©nw york times
©traducción mQh
cristianos en la cima
[Laurie Goodstein y David D. Kirkpatrick] Ricos con una misión.
Durante un tiempo el invierno pasado, Tim Havens, un reciente licenciado de la Universidad de Brown y ahora un misionero evangélico allá, tuvo que dirigir su grupo de oraciones en el hueco de la escalera de la capilla. Eso fue porque los trabajadores metían una bulla espantosa mientras rebajaban el subterráneo para una exposición de arte de los indios americanos y un grupo de estudiantes budistas estaba cantando en el pequeño santuario de arriba.
Como la mayoría de las universidades de la Ivy League [asociación de ocho universidades privadas del nordeste de Estados Unidos, fundada en 1954] la de Brown fue fundada por ministros protestantes expresamente como una universidad cristiana. Pero con los años se despojó gradualmente de su filiación religiosa y se convirtió en una institución secular, como las otras universidades de la Ivy League. Además de los budistas, el despacho del capellán de la Brown reconoce ahora a los "gentiles/paganos" como una "comunidad religiosa".
Pero en estos días estudiantes evangélicos como los del grupo de oraciones de Havens se están dejando ver más en la universidad de Brown. De un cuerpo de estudiante de 5.700, unos 400 participan en uno de los tres grupos de estudiantes evangélicos -más que el número de protestantes activos, dice el capellán. Y estos estudiantes están a la vanguardia de un cambio social más amplio no solamente en las ciudades universitarias sino también en las canchas de golf y en las salas de reuniones; son parte de una creciente cabeza de playa de evangélicos en la elite americana.
El creciente poder e influencia de los cristianos evangélicos se ve en estos días en todas partes, desde la lista de éxitos de venta a la Casa Blanca, pero de hecho su porcentaje de la población no ha cambiado mucho en el último medio siglo. La mayoría de los encuestadores coincide en que la gente que se identifica a sí misma como cristianos evangélicos blancos abarcan un cuarto de la población, como durante décadas.
Lo que ha cambiado es la posición de clase de los evangélicos. En 1929, el teólogo H. Richard Niebuhr describió a los cristianos nacidos de nuevo como la "religión de los desheredados". Pero en los últimos 40 años, los evangélicos se han acercado firmemente, en ingresos y educación, a los protestantes tradicionales de las denominaciones conservadoras históricamente prósperas. En el proceso, han volcado la vieja jerarquía social en la que "episcopal", por ejemplo, era una palabra en código para la clase alta, y "fundamentalista" y "evangélico", para la baja.
Ahora los cristianos evangélicos son crecientemente licenciados universitarios y en las categorías de ingresos más altas. Directores generales evangélicos rezan juntos en conferencias telefónicas todos los meses, banqueros financistas evangélicos de Wall Street estudian la Biblia durante el almuerzo y donantes evangélicos de bolsillos profundos se reúnen en canchas de golf para conferencias de acceso restringido a los que donan más de 200.000 dólares al año a causas cristianas.
Su creciente riqueza y educación ayuda a explicar la nueva influencia de los evangélicos en la cultura y política americanas. Su poder de compra estimula el auge del mercado de libros, música y películas cristianas. Sus crecientes ingresos han pagado la construcción de inmensas mega-iglesias en los suburbios de todo el país. Sus contribuciones benéficas financian docenas de agencias misioneras, radios religiosas y grupos de servicio internacionales.
En el último listado de The Chronicle of Philanthropy de las 400 principales organizaciones de caridad, Campus Crusade for Christ, un grupo de estudiantes evangélicos, reunieron a más donantes privados que los Boy Scouts de América, el Servicio de Radiodifusión Público y Easter Seals.
Ahora algunos evangélicos ricos están dirigiendo su atención y dinero hacia algunas de las ciudadelas más altas de la elite laica: las universidades de la Ivy League. Hace tres años, un grupo de ex alumnos evangélicos de la Ivy League formaron la Unión Cristiana, una organización con el fin de "recuperar para Cristo la Ivy League", de acuerdo a sus folletos publicitarios, y para "modelar a los muchos miles que estudian en esas universidades y se convierten en las elites de otras instituciones culturales americanas".
La Unión Cristiana ha comprado y mantiene nuevos centros de estudiantes evangélicos en Brown, Princeton y Cornell, y tiene planes para fundar un centro en todas las ciudades universitarias de la Ivy League. En abril, 450 estudiantes, ex alumnos y partidarios se reunieron en Princeton para un "Congreso de la Ivy League sobre Fe y Acción". El orador principal era Charles W. Colson, el delincuente fundamentalista de Watergate convertido en pensador evangélico.
Matt Bennett, fundador de la Unión Cristiana, dijo al congreso: "Me encantan estas universidades -Princeton y todas las otras, mi alma mater, Cornell-, pero realmente me apena y me duele pensar en cómo están ahora".
El objetivo inmediato de la Unión Cristiana, dijo, era reclutar misioneros en las ciudades universitarias. "Lo que está pasando ahora es positivo", dijo Bennett, "pero tratar de parar el diluvio de inmoralidad es como parar una inundación metiendo un dedo en el dique".
Y tendencias en la Ivy League de hoy podrían moldear la cultura durante décadas, dijo. "De estas facultades salen muchos dirigentes. Siete de los nueve jueces de la Corte Suprema son licenciados de Ivy League; cuatro de los siete jueces de la Corte Suprema de Massachusetts; líderes de ministerios cristianos; y tantos presidentes, como sabéis; jefes de la industria -están en todas partes".
Agregó: "Si vamos a cambiar el mundo, tenemos que cambiar radicalmente las facultades, con el poder de Dios".
Como Invitado de la Facultad, Havens, que se licenció en Brown el año pasado, es el tipo de misionero que espera enlistar la Unión Cristiana. Evangélico de lo que llama una "sólida familia de clase media" del Midwest, habría sido una anomalía en Brown hace algunas generaciones. Se presentó allá, dijo, llevado por su "disconformidad" y a pesar de la preferencia de su madre de que asistiera a una universidad cristiana.
"Estaba nerviosa sobre esto, y justificadamente, de lo que podía ocurrir conmigo en mi primer año", recordó Havens.
Cuando llegó a Brown, en Providence, Rhode Island, Havens se asombró de encontrar que el evento social más importante en el campus era el baile anual de SexPowerGod, auspiciado por la Lesbian Gay Bisexual Transgender Queer Alliance y publicitada con anuncios en los refectorios mostrando parejas de hombres y mujeres desnudos. "¿Por qué tienen que poner a Dios en todo eso?", dijo. "Parece una falta de respeto".
Havens se descubrió doblemente extraño. Además de dedicarse a su fe, era un becario en una universidad donde la mitad de los estudiantes podía pagar una matrícula de 45.000 dólares sin recurrir a ayuda económica y donde, dijo, muchos tienden a "gastar el dinero como si fuera agua".
Pero sus medios modestos no destacaban tanto como sus esfuerzos por mantener su moral. No bebía, y no maldecía casi nunca. Y estaba resuelto a mantenerse "puro" hasta el matrimonio, aunque no carecía de la atención de las alumnas. Como temía su madre, Havens, un ex luchador de espaldas anchas, pelo castaño despeinado y una inocente sonrisa, vaciló algo durante su primer año y salió con varias compañeras de curso.
"Era como: Ah, seguro que la enamoro'", recordó. "Ah, le gusto; es bonita'. Tuve un montón de relaciones bastante cortas e insignificantes. Era bastante destructivo".
Sin embargo, en su segundo año, su grupo evangélico de canto a capela, un giro de una vieja tradición Ivy League, intercedió. Con su apoyo, se reorientó hacia el servicio del Señor y para el tercer año tenía su propio grupo de estudio de la Biblia, esperando inocular a los estudiantes de primer año contra las tentaciones con las que había tenido que luchar él. Se retaban unos a otros, dijo Havens, "a comprometerse a permanecer sexualmente puros, en un sentido físico y evitando la pornografía y mirar con lascivia a las mujeres y cosas como esas".
Havens está viviendo ahora en una casa de la Unión Cristiana y está tratando no solamente de llegar a otros evangélicos sino también a no creyentes.
Oraciones y Salas de Reuniones
La Unión Cristiana es la creación de Matt Bennett, 40, que sacó su diploma de bachiller y licenciatura en la Universidad de Cornell, y dirigió más tarde la Cruzada Universitaria para Cristo en Princeton, Bennett, un hombre alto de voz suave, con un acento sureño que crece y mengua dependiendo de con quién esté, tuvo la idea durante un ayuno de agua y jugo de 40 días, cuando oyó a Dios hablándole una noche en un sueño.
"Me estaba hablando con mucha urgencia de que quería ver un renacimiento espiritual importante en un lugar como Princeton", dijo Bennett.
Cuando trabajaba para la Cruzada Universitaria, Bennett descubrió que era difícil reclutar a evangélicos para atender a las universidades de elite del Nordeste debido a que el ambiente les era desconocido y las facultades estaban a menudo lejos de sus casas. También descubrió que los ministerios evangélicos cojeaban sin salarios adecuados como para atraer a personal profesional y sin centros propios donde pudieran reunirse los estudiantes, para alternar y estudiar la Biblia. Los judíos tenían las Hillel Houses, y los católicos, los Centros Newman.
Creía que los evangélicos debían tener sus propias residencias, y empezó una activa campaña de recaudación de fondos para comprar o construir una. Un temprano benefactor fue su hermano gemelo, Monty, que se había hecho cargo del imperio de hoteles de Dallas que construyó su padre a partir de un Holiday Inn y que había donado un edificio victoriano de tres pisos en un barrio cerca de Brown.
Para reunir más dinero, Matt Bennett visitó a evangélicos en todo el país, apareciéndose incluso en lugares donde hace unas pocas décadas los evangélicos habrían sido una rareza. En Manhattan, por ejemplo, visitó las salas de reuniones de Wall Street y se reunió con el fundador de Sócrates en la Ciudad, una mesa redonda de intelectuales religiosos que se reúnen mensualmente en lugares como el Hotel Algonquin y el Club Metropolitano.
Esas reuniones le introdujeron a una fuente aún más promisoria de cristianos afines, el Grupo Nueva Cananea, un grupo de oraciones matutinas los viernes a las que asistían normalmente más de cien financistas y otros profesionales. Los desayunos comenzaron en Connecticut, en la casa de un socio en Goldman, Sachs, pero fueron tan concurridos que se mudaron a una iglesia local. Como muchos otros evangélicos, algunos miembros asisten a iglesias que adhieren a la doctrina evangélicas, pero siguen afiliadas a denominaciones tradicionales.
Otros donantes de la Unión Cristiana son miembros de las elites locales en todo el Cinturón Bíblico. No hace mucho, por ejemplo, Bennett visitó Montgomery, Alabama, para almorzar con Julian L. McPhillips, un rico ex alumno de Princeton y socio director de un bufete de abogados local. Bennett, que llevaba la corbata naranja de Princeton, dijo que quería recaudar suficiente dinero como para que la Unión Cristiana pudiera contratar a alguien que atendiera un "ministerio curativo" para estudiantes con depresión, trastornos alimenticios o adicción a las drogas o alcohol.
McPhillips, que comparte la creencia de Bennett en el potencial de la curación por la fe, observó que él una vez curó los dolores de cabeza de un empleado solamente rezando por él. "En mi oficina bromeamos sobre que no necesitamos el seguro médico", le dijo a Bennett antes de firmar un cheque por 1.000 dólares.
La base de datos de Bennett ha crecido de momento a unos 5.000 nombres reunidos boca a boca. Son en su mayoría licenciados de Ivy League cuyas contribuciones periódicas como ex alumnos espera canalizar hacia la Unión Cristiana. Y esos evangélicos de la Ivy League, a su vez, son apenas una pequeña parte del gran número de creyentes ricos.
Normalizándose
Su compromiso con su fe está causando desconcierto en una teoría sostenida durante largo tiempo, de que como generaciones anteriores de bautistas y pentecostales, los evangélicos prósperos abandonarán sus vínculos religiosos o los cambiarán por iglesias más convencionales. En lugar de eso, han mantenido sus creencias tradicionales, y sus iglesias atraen a nuevos miembros acomodados.
Entretanto, los protestantes evangélicos se están acercando a sus contrapartes tradicionales en cuanto a clase y educación. En 1965, por ejemplo, un protestante blanco tradicional tenía 2 y medias veces más probabilidades de tener un diploma universitario que un protestante evangélico, de acuerdo a un estudio del profesor Corwin E. Smidt, politólogo en el Calvin College, una institución evangélica de Grand Rapids, Michigan. Hacia 2000, un protestante tradicional tenía sólo un 65 por ciento más de probabilidad de contar el mismo grado. Y desde 1985 el porcentaje de novatos que, en las altamente selectivas universidades privadas, dijeron que eran nacidos de nuevo, también aumentó en la mitad, de 7.3 por ciento a 11 y 12 por ciento, de acuerdo al Instituto de Investigación de la Educación Superior de la Universidad de California, Los Angeles.
Para muchos cristianos evangélicos, la razón de sus crecientes triunfos mundanos e influencia cultural es obvia: es la voluntad divina. Algunos otorgan crédito a líderes como el intelectual de mediados de siglo, Carl F.H. Henry, que ayudó a fundar un enorme e influyente seminario, una lustrosa revista cristiana evangélica y la Asociación Nacional de Evangélicos. Henry y sus seguidores imploraban a los fieles que miraran más allá de sus iglesias y lucharan por un lugar en la América tradicional.
También hubo tendencias demográficas, empezando con la G.I. Bill [la ley de 1944 para permitir la educación universitaria de veteranos de la Segunda Guerra Mundial], que envió a toda una pionera generación de evangélicos a la universidad. Probablemente el mayor impulso hacia la prosperidad de los evangélicos como grupo se produjo con la expansión del Cinturón Bíblico en los años setenta y el auge petrolero de Tejas, que infundió nuevas riquezas y negocios en regiones donde se concentraban más densamente las iglesias evangélicas.
El ejemplo más sorprendente de cambio es cómo se ven los evangélicos a sí mismos y su lugar en el mundo pueden ser las Asambleas de Dios, una denominación pentecostal. Fue fundada en Hot Springs, Arkansas, en 1914, por cristianos trabajadores del campo que creían que el Espíritu Santo entraba en ellos para hablar en lenguas. Rechazados por las iglesias establecidas, se convirtieron en una secta marginal y sus predicadores condenaban tentaciones mundanas como bailar, ir al cine, las joyas y la natación en piscinas públicas. Pero como los bautistas sureños y otras denominaciones conservadoras, las Asambleas se despojaron gradualmente de sus constricciones separatistas a medida que sus miembros prosperaban y se esparcían.
A medida que crecía la denominación, los predicadores de las Asambleas empezaron a hablar no solamente de recompensas divinas, sino también de las bendiciones materiales que Dios podría proporcionar al mundo. La idea era controvertida en algunos círculos evangélicos, pero se extendió de todos modos e hizo de la fe de las Asambleas algo más compatible con una clase media de movilidad ascendente.
Hacia los años setenta, las iglesias de las Asambleas estaban brotando en los suburbios ricos en todo el país. Sondeos recientes hechos por Margaret Poloma, historiadora de arte de la Universidad de Akrin, Ohio, encontró a miembros de las Asambleas mejor educados y en mejor situación que el público en general.
Mientras florecían, los empresarios y emprendedores evangélicos construyeron una cultura comercial distintivamente evangélica con oraciones en grupo, libros de auto-ayuda y asociaciones empresariales. En algunas ciudades fuera del nordeste, los dueños de negocios evangélicos colocan sus nombres en las páginas amarillas cristianas.
El surgimiento de los evangélicos ha también coincidido con el paso gradual de la mayoría de ellos del Partido Demócrata al Republicano y su creciente activismo político. El movimiento político conservador cristiano rara vez se desarrolló en los pueblos rurales pobres del Cinturón Bíblico. En lugar de eso, sus fuentes eran lugares como la bullente mega-iglesia del reverendo Ed Young en Houston suburbano, o del reverendo Timothy LaHaye en el condado de Orange, California, donde los profesionales y empresarios evangélicos tenían recursos para luchar contra la cultura laica organizando boicots, eligiendo miembros de juntas escolares y cabildeando en pro de nombramientos judiciales conservadores.
Un Montón de Paganos
Havens, el misionero de Brown, es parte del repunte de cristianos fundamentalistas bien educados. Creció en una de las pocas familias blancas de un vecindario negro pobre en St. Louis, adonde se mudaron sus padres para empezar una iglesia, que no logró despegar. El padre de Havens nunca terminó sus estudios universitarios. Después de ser despedido de su trabajo en una compañía de mercadotecnia hace dos años, trabaja ahora en la sección de sistemas y software de una compañía de seguros. La madre de Tim Havens educó en casa a sus seis hijos, al menos durante unos años cada uno.
Havens llegó a Brown con una beca y préstamos, y para cuando sacó su diploma debía 25.000 dólares. Para volver al campus para su año misionero y pagar sus gastos, necesitaba reunir 36.000 dólares adicionales, y por consejo de Geoff Freeman, el presidente de la rama Brown de la Cruzada Universitaria, recaudó fondos en St. Louis.
"En Nueva Inglaterra en el Midwest es fácil", explicaría Freeman más tarde. La gente del Midwest, dijo, considera a los de Nueva Inglaterra "un montón de paganos".
Así que Havens conducía a casa todos los días desde su trabajo de verano en un depósito de piedras para llamar por teléfono desde el desordenado dormitorio de su infancia. Le decía a donantes potenciales que muchos de los estudiante de Brown nacidos en Estados Unidos no habían estado nunca en una iglesia, para no decir nada de los estudiantes de Asia u Oriente Medio. "En cierto sentido, es pre-cristiano", explicaba.
Sin embargo, entre los amigos de la familia era más fácil conseguir apoyo que dinero. Se acercaba el fin del verano y a Havens todavía le faltaban 6.000 dólares. Decidió reducir su salario y volver a Brown con lo que había recaudado, confiando en Dios para sus necesidades, como había hecho siempre cuando en la universidad el dinero se hacía escaso.
"Dios tiene ganado en mil montañas", se dijo a menudo a sí mismo. "Dios tiene un montón de dinero".
Gracias a la Unión Cristiana, la sede actual de Havens como interno del ministerio en Brown es en realidad más exclusiva que su casa en St. Louis. Los viernes noche, hace de anfitrión de un estudio de la Biblia y de una cena para 70 u 80 estudiantes cristianos, que se sirven rebosantes platos de pasta antes de dividirse en grupos de estudio. Después, se vuelven a reunir en el recibidor para divertirse con juegos de mesa y torneos de improvisaciones tontorronas, sin groserías ni doble sentido.
Sin embargo, últimamente Havens ha estado contemplando tomar medidas que lo apartarán de Brown y del ministerio en la facultad. Después de un casto romance -"No la besé sino cuando le pedí que se casara conmigo", dijo- se ha comprometido recientemente con una colega misionera, Liz Chalmers. Ha estado pensando qué hacer para mantener a los hijos que piensan tener.
Y ha estado sopesando el ejemplo de su futuro suegro, Daniel Chalmers, misionero bautista en Filipinas que terminó construyendo centrales eléctricas allá e hizo una pequeña fortuna. Chalmers ha sido un fiel donante de causas cristianas, y compró un terreno en Oregon, donde piensa levantar un retiro.
"Dios ha usado siempre a la gente rica para ayudar a la iglesia", dijo Havens. Señaló que en la Biblia los creyentes ricos ayudaron a los apóstoles, del mismo modo que hoy los donantes de la Unión Cristiana invierten estratégicamente en la Ivy League.
Con esos ejemplos y el de su propio padre en mente, Havens decidió estudiar medicina, en lugar del seminario. Obtuvo buenos puntajes en los exámenes de admisión de la facultad de medicina y después de otro año en Brown, se encaminará a la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Louis. En el congreso de la Unión Cristiana en abril, se complació de oír a médicos hablar sobre oraciones con los pacientes y viajes como médicos misioneros.
Está ansioso de tener el dinero que puede reportar un diploma médico, y especialmente para que sus hijos estudien en la universidad sin las becas ni las pegas que él necesitó. Pero si se hace rico o no, dijo, "depende de cuánto me guarde yo".
Como otros evangélicos de su generación, quiere llevar su fe a medida que se hace un lugar en el mundo. Dijo que sus compañeros de cuarto en Brown habían pronosticado siempre que él "se vendería" -perdería la fe y le empezarían a gustar los coches nuevos, las ropas nuevas y otras tentaciones de clase alta.
No lo hizo en Brown y cree que no lo hará nunca.
"De momento está bien", dijo. Pero admitió que "todavía no tengo el dinero".
4 de septiembre de 2005
22 de mayo de 2005
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©traducción mQh
Durante un tiempo el invierno pasado, Tim Havens, un reciente licenciado de la Universidad de Brown y ahora un misionero evangélico allá, tuvo que dirigir su grupo de oraciones en el hueco de la escalera de la capilla. Eso fue porque los trabajadores metían una bulla espantosa mientras rebajaban el subterráneo para una exposición de arte de los indios americanos y un grupo de estudiantes budistas estaba cantando en el pequeño santuario de arriba.Como la mayoría de las universidades de la Ivy League [asociación de ocho universidades privadas del nordeste de Estados Unidos, fundada en 1954] la de Brown fue fundada por ministros protestantes expresamente como una universidad cristiana. Pero con los años se despojó gradualmente de su filiación religiosa y se convirtió en una institución secular, como las otras universidades de la Ivy League. Además de los budistas, el despacho del capellán de la Brown reconoce ahora a los "gentiles/paganos" como una "comunidad religiosa".
Pero en estos días estudiantes evangélicos como los del grupo de oraciones de Havens se están dejando ver más en la universidad de Brown. De un cuerpo de estudiante de 5.700, unos 400 participan en uno de los tres grupos de estudiantes evangélicos -más que el número de protestantes activos, dice el capellán. Y estos estudiantes están a la vanguardia de un cambio social más amplio no solamente en las ciudades universitarias sino también en las canchas de golf y en las salas de reuniones; son parte de una creciente cabeza de playa de evangélicos en la elite americana.
El creciente poder e influencia de los cristianos evangélicos se ve en estos días en todas partes, desde la lista de éxitos de venta a la Casa Blanca, pero de hecho su porcentaje de la población no ha cambiado mucho en el último medio siglo. La mayoría de los encuestadores coincide en que la gente que se identifica a sí misma como cristianos evangélicos blancos abarcan un cuarto de la población, como durante décadas.
Lo que ha cambiado es la posición de clase de los evangélicos. En 1929, el teólogo H. Richard Niebuhr describió a los cristianos nacidos de nuevo como la "religión de los desheredados". Pero en los últimos 40 años, los evangélicos se han acercado firmemente, en ingresos y educación, a los protestantes tradicionales de las denominaciones conservadoras históricamente prósperas. En el proceso, han volcado la vieja jerarquía social en la que "episcopal", por ejemplo, era una palabra en código para la clase alta, y "fundamentalista" y "evangélico", para la baja.
Ahora los cristianos evangélicos son crecientemente licenciados universitarios y en las categorías de ingresos más altas. Directores generales evangélicos rezan juntos en conferencias telefónicas todos los meses, banqueros financistas evangélicos de Wall Street estudian la Biblia durante el almuerzo y donantes evangélicos de bolsillos profundos se reúnen en canchas de golf para conferencias de acceso restringido a los que donan más de 200.000 dólares al año a causas cristianas.
Su creciente riqueza y educación ayuda a explicar la nueva influencia de los evangélicos en la cultura y política americanas. Su poder de compra estimula el auge del mercado de libros, música y películas cristianas. Sus crecientes ingresos han pagado la construcción de inmensas mega-iglesias en los suburbios de todo el país. Sus contribuciones benéficas financian docenas de agencias misioneras, radios religiosas y grupos de servicio internacionales.
En el último listado de The Chronicle of Philanthropy de las 400 principales organizaciones de caridad, Campus Crusade for Christ, un grupo de estudiantes evangélicos, reunieron a más donantes privados que los Boy Scouts de América, el Servicio de Radiodifusión Público y Easter Seals.
Ahora algunos evangélicos ricos están dirigiendo su atención y dinero hacia algunas de las ciudadelas más altas de la elite laica: las universidades de la Ivy League. Hace tres años, un grupo de ex alumnos evangélicos de la Ivy League formaron la Unión Cristiana, una organización con el fin de "recuperar para Cristo la Ivy League", de acuerdo a sus folletos publicitarios, y para "modelar a los muchos miles que estudian en esas universidades y se convierten en las elites de otras instituciones culturales americanas".
La Unión Cristiana ha comprado y mantiene nuevos centros de estudiantes evangélicos en Brown, Princeton y Cornell, y tiene planes para fundar un centro en todas las ciudades universitarias de la Ivy League. En abril, 450 estudiantes, ex alumnos y partidarios se reunieron en Princeton para un "Congreso de la Ivy League sobre Fe y Acción". El orador principal era Charles W. Colson, el delincuente fundamentalista de Watergate convertido en pensador evangélico.
Matt Bennett, fundador de la Unión Cristiana, dijo al congreso: "Me encantan estas universidades -Princeton y todas las otras, mi alma mater, Cornell-, pero realmente me apena y me duele pensar en cómo están ahora".
El objetivo inmediato de la Unión Cristiana, dijo, era reclutar misioneros en las ciudades universitarias. "Lo que está pasando ahora es positivo", dijo Bennett, "pero tratar de parar el diluvio de inmoralidad es como parar una inundación metiendo un dedo en el dique".
Y tendencias en la Ivy League de hoy podrían moldear la cultura durante décadas, dijo. "De estas facultades salen muchos dirigentes. Siete de los nueve jueces de la Corte Suprema son licenciados de Ivy League; cuatro de los siete jueces de la Corte Suprema de Massachusetts; líderes de ministerios cristianos; y tantos presidentes, como sabéis; jefes de la industria -están en todas partes".
Agregó: "Si vamos a cambiar el mundo, tenemos que cambiar radicalmente las facultades, con el poder de Dios".
Como Invitado de la Facultad, Havens, que se licenció en Brown el año pasado, es el tipo de misionero que espera enlistar la Unión Cristiana. Evangélico de lo que llama una "sólida familia de clase media" del Midwest, habría sido una anomalía en Brown hace algunas generaciones. Se presentó allá, dijo, llevado por su "disconformidad" y a pesar de la preferencia de su madre de que asistiera a una universidad cristiana.
"Estaba nerviosa sobre esto, y justificadamente, de lo que podía ocurrir conmigo en mi primer año", recordó Havens.
Cuando llegó a Brown, en Providence, Rhode Island, Havens se asombró de encontrar que el evento social más importante en el campus era el baile anual de SexPowerGod, auspiciado por la Lesbian Gay Bisexual Transgender Queer Alliance y publicitada con anuncios en los refectorios mostrando parejas de hombres y mujeres desnudos. "¿Por qué tienen que poner a Dios en todo eso?", dijo. "Parece una falta de respeto".
Havens se descubrió doblemente extraño. Además de dedicarse a su fe, era un becario en una universidad donde la mitad de los estudiantes podía pagar una matrícula de 45.000 dólares sin recurrir a ayuda económica y donde, dijo, muchos tienden a "gastar el dinero como si fuera agua".
Pero sus medios modestos no destacaban tanto como sus esfuerzos por mantener su moral. No bebía, y no maldecía casi nunca. Y estaba resuelto a mantenerse "puro" hasta el matrimonio, aunque no carecía de la atención de las alumnas. Como temía su madre, Havens, un ex luchador de espaldas anchas, pelo castaño despeinado y una inocente sonrisa, vaciló algo durante su primer año y salió con varias compañeras de curso.
"Era como: Ah, seguro que la enamoro'", recordó. "Ah, le gusto; es bonita'. Tuve un montón de relaciones bastante cortas e insignificantes. Era bastante destructivo".
Sin embargo, en su segundo año, su grupo evangélico de canto a capela, un giro de una vieja tradición Ivy League, intercedió. Con su apoyo, se reorientó hacia el servicio del Señor y para el tercer año tenía su propio grupo de estudio de la Biblia, esperando inocular a los estudiantes de primer año contra las tentaciones con las que había tenido que luchar él. Se retaban unos a otros, dijo Havens, "a comprometerse a permanecer sexualmente puros, en un sentido físico y evitando la pornografía y mirar con lascivia a las mujeres y cosas como esas".
Havens está viviendo ahora en una casa de la Unión Cristiana y está tratando no solamente de llegar a otros evangélicos sino también a no creyentes.
Oraciones y Salas de Reuniones
La Unión Cristiana es la creación de Matt Bennett, 40, que sacó su diploma de bachiller y licenciatura en la Universidad de Cornell, y dirigió más tarde la Cruzada Universitaria para Cristo en Princeton, Bennett, un hombre alto de voz suave, con un acento sureño que crece y mengua dependiendo de con quién esté, tuvo la idea durante un ayuno de agua y jugo de 40 días, cuando oyó a Dios hablándole una noche en un sueño.
"Me estaba hablando con mucha urgencia de que quería ver un renacimiento espiritual importante en un lugar como Princeton", dijo Bennett.
Cuando trabajaba para la Cruzada Universitaria, Bennett descubrió que era difícil reclutar a evangélicos para atender a las universidades de elite del Nordeste debido a que el ambiente les era desconocido y las facultades estaban a menudo lejos de sus casas. También descubrió que los ministerios evangélicos cojeaban sin salarios adecuados como para atraer a personal profesional y sin centros propios donde pudieran reunirse los estudiantes, para alternar y estudiar la Biblia. Los judíos tenían las Hillel Houses, y los católicos, los Centros Newman.
Creía que los evangélicos debían tener sus propias residencias, y empezó una activa campaña de recaudación de fondos para comprar o construir una. Un temprano benefactor fue su hermano gemelo, Monty, que se había hecho cargo del imperio de hoteles de Dallas que construyó su padre a partir de un Holiday Inn y que había donado un edificio victoriano de tres pisos en un barrio cerca de Brown.
Para reunir más dinero, Matt Bennett visitó a evangélicos en todo el país, apareciéndose incluso en lugares donde hace unas pocas décadas los evangélicos habrían sido una rareza. En Manhattan, por ejemplo, visitó las salas de reuniones de Wall Street y se reunió con el fundador de Sócrates en la Ciudad, una mesa redonda de intelectuales religiosos que se reúnen mensualmente en lugares como el Hotel Algonquin y el Club Metropolitano.
Esas reuniones le introdujeron a una fuente aún más promisoria de cristianos afines, el Grupo Nueva Cananea, un grupo de oraciones matutinas los viernes a las que asistían normalmente más de cien financistas y otros profesionales. Los desayunos comenzaron en Connecticut, en la casa de un socio en Goldman, Sachs, pero fueron tan concurridos que se mudaron a una iglesia local. Como muchos otros evangélicos, algunos miembros asisten a iglesias que adhieren a la doctrina evangélicas, pero siguen afiliadas a denominaciones tradicionales.
Otros donantes de la Unión Cristiana son miembros de las elites locales en todo el Cinturón Bíblico. No hace mucho, por ejemplo, Bennett visitó Montgomery, Alabama, para almorzar con Julian L. McPhillips, un rico ex alumno de Princeton y socio director de un bufete de abogados local. Bennett, que llevaba la corbata naranja de Princeton, dijo que quería recaudar suficiente dinero como para que la Unión Cristiana pudiera contratar a alguien que atendiera un "ministerio curativo" para estudiantes con depresión, trastornos alimenticios o adicción a las drogas o alcohol.
McPhillips, que comparte la creencia de Bennett en el potencial de la curación por la fe, observó que él una vez curó los dolores de cabeza de un empleado solamente rezando por él. "En mi oficina bromeamos sobre que no necesitamos el seguro médico", le dijo a Bennett antes de firmar un cheque por 1.000 dólares.
La base de datos de Bennett ha crecido de momento a unos 5.000 nombres reunidos boca a boca. Son en su mayoría licenciados de Ivy League cuyas contribuciones periódicas como ex alumnos espera canalizar hacia la Unión Cristiana. Y esos evangélicos de la Ivy League, a su vez, son apenas una pequeña parte del gran número de creyentes ricos.
Normalizándose
Su compromiso con su fe está causando desconcierto en una teoría sostenida durante largo tiempo, de que como generaciones anteriores de bautistas y pentecostales, los evangélicos prósperos abandonarán sus vínculos religiosos o los cambiarán por iglesias más convencionales. En lugar de eso, han mantenido sus creencias tradicionales, y sus iglesias atraen a nuevos miembros acomodados.
Entretanto, los protestantes evangélicos se están acercando a sus contrapartes tradicionales en cuanto a clase y educación. En 1965, por ejemplo, un protestante blanco tradicional tenía 2 y medias veces más probabilidades de tener un diploma universitario que un protestante evangélico, de acuerdo a un estudio del profesor Corwin E. Smidt, politólogo en el Calvin College, una institución evangélica de Grand Rapids, Michigan. Hacia 2000, un protestante tradicional tenía sólo un 65 por ciento más de probabilidad de contar el mismo grado. Y desde 1985 el porcentaje de novatos que, en las altamente selectivas universidades privadas, dijeron que eran nacidos de nuevo, también aumentó en la mitad, de 7.3 por ciento a 11 y 12 por ciento, de acuerdo al Instituto de Investigación de la Educación Superior de la Universidad de California, Los Angeles.
Para muchos cristianos evangélicos, la razón de sus crecientes triunfos mundanos e influencia cultural es obvia: es la voluntad divina. Algunos otorgan crédito a líderes como el intelectual de mediados de siglo, Carl F.H. Henry, que ayudó a fundar un enorme e influyente seminario, una lustrosa revista cristiana evangélica y la Asociación Nacional de Evangélicos. Henry y sus seguidores imploraban a los fieles que miraran más allá de sus iglesias y lucharan por un lugar en la América tradicional.
También hubo tendencias demográficas, empezando con la G.I. Bill [la ley de 1944 para permitir la educación universitaria de veteranos de la Segunda Guerra Mundial], que envió a toda una pionera generación de evangélicos a la universidad. Probablemente el mayor impulso hacia la prosperidad de los evangélicos como grupo se produjo con la expansión del Cinturón Bíblico en los años setenta y el auge petrolero de Tejas, que infundió nuevas riquezas y negocios en regiones donde se concentraban más densamente las iglesias evangélicas.
El ejemplo más sorprendente de cambio es cómo se ven los evangélicos a sí mismos y su lugar en el mundo pueden ser las Asambleas de Dios, una denominación pentecostal. Fue fundada en Hot Springs, Arkansas, en 1914, por cristianos trabajadores del campo que creían que el Espíritu Santo entraba en ellos para hablar en lenguas. Rechazados por las iglesias establecidas, se convirtieron en una secta marginal y sus predicadores condenaban tentaciones mundanas como bailar, ir al cine, las joyas y la natación en piscinas públicas. Pero como los bautistas sureños y otras denominaciones conservadoras, las Asambleas se despojaron gradualmente de sus constricciones separatistas a medida que sus miembros prosperaban y se esparcían.
A medida que crecía la denominación, los predicadores de las Asambleas empezaron a hablar no solamente de recompensas divinas, sino también de las bendiciones materiales que Dios podría proporcionar al mundo. La idea era controvertida en algunos círculos evangélicos, pero se extendió de todos modos e hizo de la fe de las Asambleas algo más compatible con una clase media de movilidad ascendente.
Hacia los años setenta, las iglesias de las Asambleas estaban brotando en los suburbios ricos en todo el país. Sondeos recientes hechos por Margaret Poloma, historiadora de arte de la Universidad de Akrin, Ohio, encontró a miembros de las Asambleas mejor educados y en mejor situación que el público en general.
Mientras florecían, los empresarios y emprendedores evangélicos construyeron una cultura comercial distintivamente evangélica con oraciones en grupo, libros de auto-ayuda y asociaciones empresariales. En algunas ciudades fuera del nordeste, los dueños de negocios evangélicos colocan sus nombres en las páginas amarillas cristianas.
El surgimiento de los evangélicos ha también coincidido con el paso gradual de la mayoría de ellos del Partido Demócrata al Republicano y su creciente activismo político. El movimiento político conservador cristiano rara vez se desarrolló en los pueblos rurales pobres del Cinturón Bíblico. En lugar de eso, sus fuentes eran lugares como la bullente mega-iglesia del reverendo Ed Young en Houston suburbano, o del reverendo Timothy LaHaye en el condado de Orange, California, donde los profesionales y empresarios evangélicos tenían recursos para luchar contra la cultura laica organizando boicots, eligiendo miembros de juntas escolares y cabildeando en pro de nombramientos judiciales conservadores.
Un Montón de Paganos
Havens, el misionero de Brown, es parte del repunte de cristianos fundamentalistas bien educados. Creció en una de las pocas familias blancas de un vecindario negro pobre en St. Louis, adonde se mudaron sus padres para empezar una iglesia, que no logró despegar. El padre de Havens nunca terminó sus estudios universitarios. Después de ser despedido de su trabajo en una compañía de mercadotecnia hace dos años, trabaja ahora en la sección de sistemas y software de una compañía de seguros. La madre de Tim Havens educó en casa a sus seis hijos, al menos durante unos años cada uno.
Havens llegó a Brown con una beca y préstamos, y para cuando sacó su diploma debía 25.000 dólares. Para volver al campus para su año misionero y pagar sus gastos, necesitaba reunir 36.000 dólares adicionales, y por consejo de Geoff Freeman, el presidente de la rama Brown de la Cruzada Universitaria, recaudó fondos en St. Louis.
"En Nueva Inglaterra en el Midwest es fácil", explicaría Freeman más tarde. La gente del Midwest, dijo, considera a los de Nueva Inglaterra "un montón de paganos".
Así que Havens conducía a casa todos los días desde su trabajo de verano en un depósito de piedras para llamar por teléfono desde el desordenado dormitorio de su infancia. Le decía a donantes potenciales que muchos de los estudiante de Brown nacidos en Estados Unidos no habían estado nunca en una iglesia, para no decir nada de los estudiantes de Asia u Oriente Medio. "En cierto sentido, es pre-cristiano", explicaba.
Sin embargo, entre los amigos de la familia era más fácil conseguir apoyo que dinero. Se acercaba el fin del verano y a Havens todavía le faltaban 6.000 dólares. Decidió reducir su salario y volver a Brown con lo que había recaudado, confiando en Dios para sus necesidades, como había hecho siempre cuando en la universidad el dinero se hacía escaso.
"Dios tiene ganado en mil montañas", se dijo a menudo a sí mismo. "Dios tiene un montón de dinero".
Gracias a la Unión Cristiana, la sede actual de Havens como interno del ministerio en Brown es en realidad más exclusiva que su casa en St. Louis. Los viernes noche, hace de anfitrión de un estudio de la Biblia y de una cena para 70 u 80 estudiantes cristianos, que se sirven rebosantes platos de pasta antes de dividirse en grupos de estudio. Después, se vuelven a reunir en el recibidor para divertirse con juegos de mesa y torneos de improvisaciones tontorronas, sin groserías ni doble sentido.
Sin embargo, últimamente Havens ha estado contemplando tomar medidas que lo apartarán de Brown y del ministerio en la facultad. Después de un casto romance -"No la besé sino cuando le pedí que se casara conmigo", dijo- se ha comprometido recientemente con una colega misionera, Liz Chalmers. Ha estado pensando qué hacer para mantener a los hijos que piensan tener.
Y ha estado sopesando el ejemplo de su futuro suegro, Daniel Chalmers, misionero bautista en Filipinas que terminó construyendo centrales eléctricas allá e hizo una pequeña fortuna. Chalmers ha sido un fiel donante de causas cristianas, y compró un terreno en Oregon, donde piensa levantar un retiro.
"Dios ha usado siempre a la gente rica para ayudar a la iglesia", dijo Havens. Señaló que en la Biblia los creyentes ricos ayudaron a los apóstoles, del mismo modo que hoy los donantes de la Unión Cristiana invierten estratégicamente en la Ivy League.
Con esos ejemplos y el de su propio padre en mente, Havens decidió estudiar medicina, en lugar del seminario. Obtuvo buenos puntajes en los exámenes de admisión de la facultad de medicina y después de otro año en Brown, se encaminará a la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Louis. En el congreso de la Unión Cristiana en abril, se complació de oír a médicos hablar sobre oraciones con los pacientes y viajes como médicos misioneros.
Está ansioso de tener el dinero que puede reportar un diploma médico, y especialmente para que sus hijos estudien en la universidad sin las becas ni las pegas que él necesitó. Pero si se hace rico o no, dijo, "depende de cuánto me guarde yo".
Como otros evangélicos de su generación, quiere llevar su fe a medida que se hace un lugar en el mundo. Dijo que sus compañeros de cuarto en Brown habían pronosticado siempre que él "se vendería" -perdería la fe y le empezarían a gustar los coches nuevos, las ropas nuevas y otras tentaciones de clase alta.
No lo hizo en Brown y cree que no lo hará nunca.
"De momento está bien", dijo. Pero admitió que "todavía no tengo el dinero".
4 de septiembre de 2005
22 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh
gay pobre, gay rico
[David Colman] Auge de propiedad inmobiliaria desplaza a gays pobres.
Provincetown, Massachusetts, Estados Unidos. Un visitante nuevo que pase en bicicleta por la Calle Comercial una tarde de verano, obtendrá un doble golpe de turismo de balneario costero y de una colorida bohemia que no se encuentran en ningún otro lugar.
Deslizándose entre las pequeñas e históricas casas del East End, te toparás con una pila de madera, muebles y escombros en el patio de George Bryant, un historiador local. Más allá, mientras la gente empieza a agolparse en la angosta calle, pasarás frente a galerías de arte, la tienda Womencrafts y la boutique Freak Street.
Pronto estarás pedaleando por el centro de la ciudad, el escenario al aire libre de artistas callejeros como Ellie Castillo, un valiente travesti de 73 años. Pasas frente a las reinonas en Crown & Anchor y un alejamiento con desayuno que ondea la bandera del arco iris. Cerca del final del área comercial está el hotel Boatslip, donde el té bailable de la tarde está terminando y sacando a la calle a cientos de hombres gay.
Amistosa, flamante, abrumadoramente gay: Provincetown es todavía todas esas cosas y la primera impresión lo confirma. Pero quédate un rato y encontrarás una imagen menos que perfecta. El auge de la propiedad inmobiliaria ha causado inquietud, oponiendo a ricos recién llegados y urbanistas contra los pueblerinos, artistas y espíritus libres que imprimen al enclave su carácter bohemio y que ahora temen ser desplazados.
Las fricciones entre el nuevo dinero y las viejas costumbres no es nada nuevo en los retiros veraniegos. Pero lo que transforma la batalla de Provincetown es inhabitual es que es en gran parte una lucha de clases dentro del mundo gay. Durante casi 30 años, Provincetown ha atraído a todo el espectro de personas que representa la bandera del arco iris: gays y lesbianas, viejos y jóvenes, ricos y pobres. Ahora, dice mucha gente aquí, con la creciente brecha entre los que tienen y los que no, la ciudad que enorgullecía de su tolerancia está empezando a parecerse al resto de Estados Unidos.
"Es un microcosmos de un cambio más amplio, de la lenta incorporación de la cultura gay en la cultura en general", dice Andrew Sullivan, el escritor gay, que compró aquí un pequeño apartamento cuando los precios eran más accesibles. "Es el aburguesamiento del mundo gay".
Sullivan ha visto la transformación del muelle donde vive de un lascivo lugar de sexo y drogas en un fantástico condominio habitado casi enteramente por parejas heterosexuales y homosexuales. Los matrimonios han avivado la transformación, dijo. Celebrando casi un sexto de los matrimonios gay en Massachusetts, Provincetown, dijo, se está re-inventando como una utopía de las parejas homosexuales de clase media alta.
"Lo que estamos viendo son más y más casas de huéspedes y restaurantes convirtiéndose en condominios, y la razón es clara: ha subido el valor de la propiedad inmobiliaria", dijo Gary Reinhardt, presidente de la Comisión Urbanística de Apelaciones. "Eso significa en lo esencial que hay menos lugares para quedarse y menos cosas que hacer para los visitantes transitorios y así el mercado transitorio desaparecerá lentamente".
El precio promedio de una casa para una familia aumentó en un 33 por ciento en los últimos 2 años, de acuerdo al Warren Group, una compañía de archivos de propiedad inmobiliaria de Boston. Aterrizan cada vez más aviones a chorro privados en el pequeño aeropuerto de Provincetown.
Los alojamientos con desayuno están desapareciendo, como en todo Cape Rod. En Provincetown, los alojamientos están siendo comprados por hombres gay y lesbianas ricas y convertidos en casas unifamiliares o condominios. En la temporada alta, muchos han estado vacíos durante semanas, afectando aun más el mercado de cafeterías y restaurantes. Con el aumento de los valores de la propiedad, las vallas y setos de privacidad se están elevando.
Mientras aquí muchos imaginan una versión gay de Nantucket, Reinhardt dijo que no estaba seguro de que la transformación pare ahí. "Creo que Provincetown será menos y menos gay", dijo.
Los cambios no son nuevos en este histórico pueblo en la punta de Cape Cod, adonde llegaron primero los Peregrinos en 1620 antes de seguir hacia Plymouth. Apretujada en menos de 20 kilómetros cuadrados, Provincetown fue un pueblo de pescadores, un colonia artística y desde fines de los años sesenta, un balneario en gran parte gay. El pueblo todavía atrae a conocidos artistas, incluyendo al director John Waters, el dramaturgo Tony Kushner, la humorista Kate Clinton y el novelista Michael Cunningham.
Pero la mayoría compró casas aquí hace años, cuando los precios eran más razonables. Algunos podían pagar un lugar, pero dicen que se desmoralizaron con lo que había y se limitaron a alquilar.
"Me gustaría comprar propiedad aquí", dijo Waters, que ha pasado los veranos en Provincetown durante 41 años. "He visto condominios espantosos, llenos de garrafas de gasolina, por precios que te hacen reír. Yo no los compraría ni por un tercio de su precio".
Casi nadie pone en duda que la ciudad está cambiando. La pregunta es qué hacer con ello. "De eso estamos hablando ahora, cómo hacer para que Provincetown siga siendo Provincetown", dijo Cheryl Andrews, presidente de la Comisión de Concejales. "Atravesamos por una transición".
El ayuntamiento, dijo, se ha hecho famoso por su política de no intervención cuando se trata de actividades comerciales y seguirá probablemente así, incluso aunque la transformación de los hoteles en condominios dañe al turismo. Además, dijo, "alguna gente ha estado siguiendo los cambios, y dicen que no está tan mal".
"Alguna de la gente más vieja no quiere estar codo a codo con un miltrillón de personas todo el verano", dijo Andrews.
David Martin, un comerciante que compró aquí una casa hace 8 años y ahora pilotea su propio avión entre Provincetown y Nueva York, dice que las quejas sobre el aburguesamiento son sólo uvas agrias.
"La población de Provincetown está envejeciendo, nos guste o no", dijo. "Se trata de quejarse sobre la situación versus aceptar lo que es inevitable". Martin posee una tienda de licores en la ciudad y dice que se ha dado cuenta de que los clientes están comprando más licores y vinos caros. "Es un ciclo antiguo en la propiedad inmobiliaria que es común en todas partes", dijo. "Woodstock ahora es completamente exclusivo, y era antes un pueblo hippie".
Las contenidas tensiones en Provincetown estallaron en julio, cuando un diario local, The Banner, publicó una carta de Brian Farley, un corredor hipotecario, criticando el abarrotado patio de Bryant en el East End y llamando a Bryant un "propietario inmerecido". Farley dijo que los nuevos propietarios de la ciudad merecían algo mejor, agregando: "El decoro de Provincetown se refleja en su propiedad inmobiliaria".
Bryant se ha negado a sacar los escombros y dice que se siente perseguido por los que le dicen qué hacer con su propiedad.
Tia Scalcione, una pintora e impresora que ha vivido aquí permanentemente durante cuatro años y trabaja en cuatro empleos para llegar a fin de mes, dijo que un agente inmobiliario la despertó días atrás insistiéndole en que retirara su tabla de surf y traje de neopreno de la parte exterior de su apartamento. El condominio de al lado estaba siendo mostrado a compradores, dijo, y el agente pensaba que sus cosas ahí eran demasiado feas.
"Es cada vez menos atractivo", dijo Scalcione sobre Provincetown. "Mis amigos que venían antes, me decían: Con lo que gastamos en Provincetown podríamos viajar a Europa'. Así que la gente que viene tiene más dinero, y son menos interesantes. No son los artistas ni los inadaptados de que han hecho de este lugar lo que es".
Las quejas sobre Miss Ellie y otros artistas callejeros están obligando al ayuntamiento a que considere una restricción de sus actividades. Entretanto, muchas de las reinonas ya no se contonean vestidas para divertirse; las que hay aquí son profesionales, con espectáculos que promover y cuentas que pagar. Chasers, el bar del pueblo que es exclusivamente lésbico, cerrará este verano. Un enorme hotel en East End, el Best Western Tides, ha sido vendido a urbanistas que planean subdividir la propiedad en terrenos para casas grandes. También se ha puesto a la venta un camping de propiedad de una familia, aumentando las expectativas de otro proyecto habitacional.
Y más simbólicamente, el Boatslip puede desaparecer el verano próximo. Construido en 1969, el hotel de 45 habitaciones no es solamente el empleador más importante de la ciudad durante el verano, sino un centro social de hombres gay, y ofrece encantadoras escenas diurnas de piscina con su visitado té bailable. En julio, el hotel aceptó una oferta de 14 millones de dólares de un grupo de urbanistas. Se cree que los precios de los condominios ahí volverán a subir.
Pero la venta ha sido impugnada en tribunales por el director de operaciones del hotel, Richard Ferrell, propietario en un 40 por ciento, que dice que llegó a un acuerdo verbal para comprar la parte de los otros dueños antes de que le hicieran esa oferta más alta. Dice que conservará el hotel. Tiene aliados: una pareja de Provincetown, Roland St. Jean y Orlando Del Valle, han estado reuniendo firmas para una petición para impedir la venta.
El trato del Boatslip sólo ha aumentado la ansiedad sobre el creciente mercado inmobiliario. La tierra utilizable para la construcción es escasa; las propiedades frente a la playa son muy limitadas y llegan a costar hasta 1.500 dólares por metro cuadrado, precios excesivos en los Hamptons e incluso en Nantucket. Mucha gente dice que el mercado hizo un cambio decisivo en el verano pasado cuando Robert Duffy, presidente de Marc Jacobs, pagó 4.3 millones de dólares por una modesta casa en la costanera, en un terreno de menos de media hectárea. La casa fue rápidamente derruida y se está construyendo una nueva.
Los precios altos son incluso más pronunciados en el extremo bajo del mercado. Los asideros que quieren la mayoría de los compradores son difíciles de conseguir. Un condominio pequeño cuesta normalmente entre 300.000 y 400.000 dólares.
El mercado al rojo vivo y los cambios sociales que ha ocasionado está siendo recibido en todas partes con indignación e ironía. "Provincetown Da la Bienvenida a los Millonarios" fue el tema de una fiesta de disfraces el 14 de julio, ofrecida por John Dowd, un paisajista. Antes este verano durante la Semana de la Familia, Ryan Landry, una popular artista realizadora y agente de la vida nocturna, cantó una agria versión rescrita de la canción de B-52, Private Idaho', titulándola Private Provincetown'.
Pero Waters, que ha pasado de director de cine underground a nombre conocido, dijo que los cambios están ocurriendo en todo Estados Unidos. "Vivimos en una época mucho menos bohemia", dijo Waters. "Afuerino es una palabra tan gastada... No hay ningún movimiento juvenil que valga la pena; no hay hippies, no hay roqueros punquis. El mundo ha cambiado. Alguna gente gay son más convencionales que mis padres".
Sin embargo, dijo, piensa que es alentador que el arrogantemente flamante Provincetown no se rinda tan fácilmente. El hecho de que Miss Ellie todavía esté cantando My Way' frente al ayuntamiento es suficiente, dijo. "Para mí", dijo Waters, "es todavía el Provincetown que me gusta. Todavía ves a familias que vienen a sacarse fotos con las reinonas y a mirar a la gente gay. Es hilarante".
Otros son más nostálgicos. Patrick Lamerson, un profesor de secundaria en Boston que ha estado viniendo a Provincetown durante casi 10 años, dijo que la escisión en la ciudad era menos entre ricos y pobres que entre "gays que necesitan una comunidad y gays que no". Y los que no la necesitan, dijo, finalmente prevalecerán y el Provincetown que conoce seguirá el mismo camino que otros bastiones de la bohemia que tuvieron su momento y han desaparecido.
De cualquier modo, dijo, el Provincetown gay tiene mucho futuro. "Debería ser documentado, y llorado, y recordado", dijo, "y entonces la gente podrá seguir adelante".
3 de septiembre de 2005
©new york times
©traducción mQh
Provincetown, Massachusetts, Estados Unidos. Un visitante nuevo que pase en bicicleta por la Calle Comercial una tarde de verano, obtendrá un doble golpe de turismo de balneario costero y de una colorida bohemia que no se encuentran en ningún otro lugar.Deslizándose entre las pequeñas e históricas casas del East End, te toparás con una pila de madera, muebles y escombros en el patio de George Bryant, un historiador local. Más allá, mientras la gente empieza a agolparse en la angosta calle, pasarás frente a galerías de arte, la tienda Womencrafts y la boutique Freak Street.
Pronto estarás pedaleando por el centro de la ciudad, el escenario al aire libre de artistas callejeros como Ellie Castillo, un valiente travesti de 73 años. Pasas frente a las reinonas en Crown & Anchor y un alejamiento con desayuno que ondea la bandera del arco iris. Cerca del final del área comercial está el hotel Boatslip, donde el té bailable de la tarde está terminando y sacando a la calle a cientos de hombres gay.
Amistosa, flamante, abrumadoramente gay: Provincetown es todavía todas esas cosas y la primera impresión lo confirma. Pero quédate un rato y encontrarás una imagen menos que perfecta. El auge de la propiedad inmobiliaria ha causado inquietud, oponiendo a ricos recién llegados y urbanistas contra los pueblerinos, artistas y espíritus libres que imprimen al enclave su carácter bohemio y que ahora temen ser desplazados.
Las fricciones entre el nuevo dinero y las viejas costumbres no es nada nuevo en los retiros veraniegos. Pero lo que transforma la batalla de Provincetown es inhabitual es que es en gran parte una lucha de clases dentro del mundo gay. Durante casi 30 años, Provincetown ha atraído a todo el espectro de personas que representa la bandera del arco iris: gays y lesbianas, viejos y jóvenes, ricos y pobres. Ahora, dice mucha gente aquí, con la creciente brecha entre los que tienen y los que no, la ciudad que enorgullecía de su tolerancia está empezando a parecerse al resto de Estados Unidos.
"Es un microcosmos de un cambio más amplio, de la lenta incorporación de la cultura gay en la cultura en general", dice Andrew Sullivan, el escritor gay, que compró aquí un pequeño apartamento cuando los precios eran más accesibles. "Es el aburguesamiento del mundo gay".
Sullivan ha visto la transformación del muelle donde vive de un lascivo lugar de sexo y drogas en un fantástico condominio habitado casi enteramente por parejas heterosexuales y homosexuales. Los matrimonios han avivado la transformación, dijo. Celebrando casi un sexto de los matrimonios gay en Massachusetts, Provincetown, dijo, se está re-inventando como una utopía de las parejas homosexuales de clase media alta.
"Lo que estamos viendo son más y más casas de huéspedes y restaurantes convirtiéndose en condominios, y la razón es clara: ha subido el valor de la propiedad inmobiliaria", dijo Gary Reinhardt, presidente de la Comisión Urbanística de Apelaciones. "Eso significa en lo esencial que hay menos lugares para quedarse y menos cosas que hacer para los visitantes transitorios y así el mercado transitorio desaparecerá lentamente".
El precio promedio de una casa para una familia aumentó en un 33 por ciento en los últimos 2 años, de acuerdo al Warren Group, una compañía de archivos de propiedad inmobiliaria de Boston. Aterrizan cada vez más aviones a chorro privados en el pequeño aeropuerto de Provincetown.
Los alojamientos con desayuno están desapareciendo, como en todo Cape Rod. En Provincetown, los alojamientos están siendo comprados por hombres gay y lesbianas ricas y convertidos en casas unifamiliares o condominios. En la temporada alta, muchos han estado vacíos durante semanas, afectando aun más el mercado de cafeterías y restaurantes. Con el aumento de los valores de la propiedad, las vallas y setos de privacidad se están elevando.
Mientras aquí muchos imaginan una versión gay de Nantucket, Reinhardt dijo que no estaba seguro de que la transformación pare ahí. "Creo que Provincetown será menos y menos gay", dijo.
Los cambios no son nuevos en este histórico pueblo en la punta de Cape Cod, adonde llegaron primero los Peregrinos en 1620 antes de seguir hacia Plymouth. Apretujada en menos de 20 kilómetros cuadrados, Provincetown fue un pueblo de pescadores, un colonia artística y desde fines de los años sesenta, un balneario en gran parte gay. El pueblo todavía atrae a conocidos artistas, incluyendo al director John Waters, el dramaturgo Tony Kushner, la humorista Kate Clinton y el novelista Michael Cunningham.
Pero la mayoría compró casas aquí hace años, cuando los precios eran más razonables. Algunos podían pagar un lugar, pero dicen que se desmoralizaron con lo que había y se limitaron a alquilar.
"Me gustaría comprar propiedad aquí", dijo Waters, que ha pasado los veranos en Provincetown durante 41 años. "He visto condominios espantosos, llenos de garrafas de gasolina, por precios que te hacen reír. Yo no los compraría ni por un tercio de su precio".
Casi nadie pone en duda que la ciudad está cambiando. La pregunta es qué hacer con ello. "De eso estamos hablando ahora, cómo hacer para que Provincetown siga siendo Provincetown", dijo Cheryl Andrews, presidente de la Comisión de Concejales. "Atravesamos por una transición".
El ayuntamiento, dijo, se ha hecho famoso por su política de no intervención cuando se trata de actividades comerciales y seguirá probablemente así, incluso aunque la transformación de los hoteles en condominios dañe al turismo. Además, dijo, "alguna gente ha estado siguiendo los cambios, y dicen que no está tan mal".
"Alguna de la gente más vieja no quiere estar codo a codo con un miltrillón de personas todo el verano", dijo Andrews.
David Martin, un comerciante que compró aquí una casa hace 8 años y ahora pilotea su propio avión entre Provincetown y Nueva York, dice que las quejas sobre el aburguesamiento son sólo uvas agrias.
"La población de Provincetown está envejeciendo, nos guste o no", dijo. "Se trata de quejarse sobre la situación versus aceptar lo que es inevitable". Martin posee una tienda de licores en la ciudad y dice que se ha dado cuenta de que los clientes están comprando más licores y vinos caros. "Es un ciclo antiguo en la propiedad inmobiliaria que es común en todas partes", dijo. "Woodstock ahora es completamente exclusivo, y era antes un pueblo hippie".
Las contenidas tensiones en Provincetown estallaron en julio, cuando un diario local, The Banner, publicó una carta de Brian Farley, un corredor hipotecario, criticando el abarrotado patio de Bryant en el East End y llamando a Bryant un "propietario inmerecido". Farley dijo que los nuevos propietarios de la ciudad merecían algo mejor, agregando: "El decoro de Provincetown se refleja en su propiedad inmobiliaria".
Bryant se ha negado a sacar los escombros y dice que se siente perseguido por los que le dicen qué hacer con su propiedad.
Tia Scalcione, una pintora e impresora que ha vivido aquí permanentemente durante cuatro años y trabaja en cuatro empleos para llegar a fin de mes, dijo que un agente inmobiliario la despertó días atrás insistiéndole en que retirara su tabla de surf y traje de neopreno de la parte exterior de su apartamento. El condominio de al lado estaba siendo mostrado a compradores, dijo, y el agente pensaba que sus cosas ahí eran demasiado feas.
"Es cada vez menos atractivo", dijo Scalcione sobre Provincetown. "Mis amigos que venían antes, me decían: Con lo que gastamos en Provincetown podríamos viajar a Europa'. Así que la gente que viene tiene más dinero, y son menos interesantes. No son los artistas ni los inadaptados de que han hecho de este lugar lo que es".
Las quejas sobre Miss Ellie y otros artistas callejeros están obligando al ayuntamiento a que considere una restricción de sus actividades. Entretanto, muchas de las reinonas ya no se contonean vestidas para divertirse; las que hay aquí son profesionales, con espectáculos que promover y cuentas que pagar. Chasers, el bar del pueblo que es exclusivamente lésbico, cerrará este verano. Un enorme hotel en East End, el Best Western Tides, ha sido vendido a urbanistas que planean subdividir la propiedad en terrenos para casas grandes. También se ha puesto a la venta un camping de propiedad de una familia, aumentando las expectativas de otro proyecto habitacional.
Y más simbólicamente, el Boatslip puede desaparecer el verano próximo. Construido en 1969, el hotel de 45 habitaciones no es solamente el empleador más importante de la ciudad durante el verano, sino un centro social de hombres gay, y ofrece encantadoras escenas diurnas de piscina con su visitado té bailable. En julio, el hotel aceptó una oferta de 14 millones de dólares de un grupo de urbanistas. Se cree que los precios de los condominios ahí volverán a subir.
Pero la venta ha sido impugnada en tribunales por el director de operaciones del hotel, Richard Ferrell, propietario en un 40 por ciento, que dice que llegó a un acuerdo verbal para comprar la parte de los otros dueños antes de que le hicieran esa oferta más alta. Dice que conservará el hotel. Tiene aliados: una pareja de Provincetown, Roland St. Jean y Orlando Del Valle, han estado reuniendo firmas para una petición para impedir la venta.
El trato del Boatslip sólo ha aumentado la ansiedad sobre el creciente mercado inmobiliario. La tierra utilizable para la construcción es escasa; las propiedades frente a la playa son muy limitadas y llegan a costar hasta 1.500 dólares por metro cuadrado, precios excesivos en los Hamptons e incluso en Nantucket. Mucha gente dice que el mercado hizo un cambio decisivo en el verano pasado cuando Robert Duffy, presidente de Marc Jacobs, pagó 4.3 millones de dólares por una modesta casa en la costanera, en un terreno de menos de media hectárea. La casa fue rápidamente derruida y se está construyendo una nueva.
Los precios altos son incluso más pronunciados en el extremo bajo del mercado. Los asideros que quieren la mayoría de los compradores son difíciles de conseguir. Un condominio pequeño cuesta normalmente entre 300.000 y 400.000 dólares.
El mercado al rojo vivo y los cambios sociales que ha ocasionado está siendo recibido en todas partes con indignación e ironía. "Provincetown Da la Bienvenida a los Millonarios" fue el tema de una fiesta de disfraces el 14 de julio, ofrecida por John Dowd, un paisajista. Antes este verano durante la Semana de la Familia, Ryan Landry, una popular artista realizadora y agente de la vida nocturna, cantó una agria versión rescrita de la canción de B-52, Private Idaho', titulándola Private Provincetown'.
Pero Waters, que ha pasado de director de cine underground a nombre conocido, dijo que los cambios están ocurriendo en todo Estados Unidos. "Vivimos en una época mucho menos bohemia", dijo Waters. "Afuerino es una palabra tan gastada... No hay ningún movimiento juvenil que valga la pena; no hay hippies, no hay roqueros punquis. El mundo ha cambiado. Alguna gente gay son más convencionales que mis padres".
Sin embargo, dijo, piensa que es alentador que el arrogantemente flamante Provincetown no se rinda tan fácilmente. El hecho de que Miss Ellie todavía esté cantando My Way' frente al ayuntamiento es suficiente, dijo. "Para mí", dijo Waters, "es todavía el Provincetown que me gusta. Todavía ves a familias que vienen a sacarse fotos con las reinonas y a mirar a la gente gay. Es hilarante".
Otros son más nostálgicos. Patrick Lamerson, un profesor de secundaria en Boston que ha estado viniendo a Provincetown durante casi 10 años, dijo que la escisión en la ciudad era menos entre ricos y pobres que entre "gays que necesitan una comunidad y gays que no". Y los que no la necesitan, dijo, finalmente prevalecerán y el Provincetown que conoce seguirá el mismo camino que otros bastiones de la bohemia que tuvieron su momento y han desaparecido.
De cualquier modo, dijo, el Provincetown gay tiene mucho futuro. "Debería ser documentado, y llorado, y recordado", dijo, "y entonces la gente podrá seguir adelante".
3 de septiembre de 2005
©new york times
©traducción mQh
perú en un vaso
[Jacob Goldstein] Lo reclaman peruanos y chilenos.
Es posible entender el pisco sin tomar en cuenta la conquista española de América del Sur, la invasión chilena del Perú y el primer conductor peruano en terminar el rally París-Dakar.
Pero si preguntáis a Ari Loebl sobre el potente brandy conocido principalmente por su participación en el pisco sour, esa es más o menos la ruta que tomará. La ruta será larga, y estará enmarcada en un solemne, aunque simple floreo retórico.
"¿Por qué decimos que el pisco es peruano?", preguntará. "Por la historia".
Esa pregunta (y su respuesta) está en el centro de una queja peruana contra Chile, que produce y exporta más pisco que Perú -un hecho que ha inspirado no solamente mucho crujir de dientes entre los cognoscenti, sino en una demanda ante la Organización Mundial del Comercio, auspiciada por Naciones Unidas.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual WIPO resolvió el 14 de julio que el brandy puede ser llamado pisco sólo si viene de Perú. Dos semanas más tarde, el día de la independencia de Perú, la fuente en el centro de la plaza mayor de Lima vertió pisco.
Cambiando de Lugar
Ari Loebl está en el negocio del pisco. Aunque él y su esposa Elena se mudaron a Florida del Sur en 1986, con su hijo Herbie, todavía hacen negocios en su nativa Lima. La familia distribuye productos alimenticios americanos y europeos en Perú ("Hershey, Wrigleys... grandes nombres", dice Elena) y alimentos peruanos en Estados Unidos y Europa.
A principios de los años setenta, Loebl, un fan de las carreras de coches, conoció a Coco Corbetto, el primer peruano en terminar el rally París-Dakar. Corbetto administraba la empresa de la familia, Pisco Montesierpe.
"Su pisco era muy bueno, pero no sabía cómo venderlo", dijo Elena.
Los Loebls empezaron a vender Montesierpe en Perú en 1999. El año pasado, empezaron a exportarlo a Estados Unidos.
Desde entonces, Herbie ha pasado innumerables horas platicando con dueños de tiendas de licores y barman -comprando bebidas, preguntando qué saben sobre el pisco, dejándoles botellas de muestra. Dice que ahora entrega a 250 clientes de Florida del Sur.
Herbie, que tiene 25 y podría estar en una película como un joven serio haciéndose a sí mismo, está particularmente complacido con el trabajo de Leonardo López, un barman argentino en el Sushi Samba Dromo en Lincoln Road. López puede mezclar el pisco con lychee-tini o con sandía y menta.
También prepara un elegante pisco sour, batido más que el tradicional frappé. El cóctel es tres partes de pisco, dos de cítricos (limón, lima o sour mix), una parte de azúcar, una pizca de bítters y la clara de un huevo crudo (o clara en polvo pasteurizada, dependiendo del barman).
Hay algo que decir sobre mirar al barman romper un huevo y separar la clara en un vaso de una pinta en el que está combinando tu cóctel. De cierto modo, transmite la sensación de vivir al borde, de beber literalmente lo que ofrece el mundo, que es parte del placer de emborracharse en un bar.
Aunque el pisco se hace sólo de uvas, su olor y gusto evocan el tequila añejo, y el pisco sour puede ser un primo de la margarita, con un poco de merengue arriba, cortesía de la clara batida.
"Esa es la espuma", dice Herbie. "Nunca bebiste nada antes con espuma".
La Conquista Española
La historia de Ari Loebl sobre el significado del pisco empieza en los años de 1530, con la conquista española de los incas.
"Cuando llegaron al Perú descubrieron que no había uvas", dice. "No había vino. Y no hay españoles que puedan almorzar sin vino".
Los conquistadores descubrieron que sus uvas del Viejo Mundo se daban bien en un valle al sur de la actual Lima. El valle estaba lleno de pájaros, y se llamaba Pisco, de pisscu, la palabra nativa para "pajarito". (De acuerdo a un folleto turístico peruano titulado El pisco pertenece al Perú'. El subtítulo obvio -Y no a Chile'- fue dejado fuera).
Con el tiempo, el nombre del valle también se aplicó al brandy destilado del vino local.
De acuerdo a Loebl, el pisco llegó a Chile durante la Guerra del Pacífico en 1879. "A los chilenos les gustó el pisco cuando invadieron el Perú, y se lo llevaron a casa", dice. (Los chilenos dicen que ellos empezaron a producir brandy en el siglo 17 y lo vendieron como pisco en 1871, ocho años antes de la guerra).
El pisco chileno se envejece en barriles de madera, lo que le da un tinte castaño, y mezclado con agua para reducir el contenido alcohólico. El pisco peruano se conserva en contenedores de cristal o de acero. ("Tiene que ser completamente transparente", dice Loebl) y vendido sin disolver. El pisco peruano tiene un contenido de 76 a 90 de graduación alcohólica; la mayoría de los piscos chilenos tienen una graduación de 60 a 90.
Es improbable que la reciente resolución del WIPO afecte las ventas de pisco en Estados Unidos, que no ha firmado el tratado que regula el etiquetado de destilados por país de origen. Es probable que la guerra entre los dos países se siga arrastrando.
Como los franceses, que insisten en que la champaña sólo se puede producir en Champagne, los peruanos dicen que el pisco debe provenir de Pisco (y sus alrededores).
El sitio en internet de la embajada peruana en Londres ofrece una "defensa de la denominación peruano de origen del pisco'", de 14 páginas, que incluye una detallada historia del cultivo de la vid en Perú así como un listado de 17 leyes relacionadas con el pisco, resoluciones y decretos.
Los chilenos prefieren la posición de vive y deja vivir.
"Compartido con nuestros vecinos peruanos", dice el sitio en internet de la embajada chilena en Estados Unidos, "el pisco es un brandy de uvas de alto contenido alcohólico".
"Todos tenemos nuestros clientes", dice Marcel Encina, propietario de Sabores Chilenos en Flagler Street. "A los chilenos les gusta el chileno. A los peruanos, el peruano".
Sin embargo, la guerra ha elevado la importancia del pisco en casa.
Beberlo "se ha convertido en un acto de patriotismo", dice Herbie.
"Hace cinco años, de cada 10 cócteles vendidos en el Perú, 9 eran de whiskey y 1 de pisco", dice Ari. "Hoy es exactamente lo contrario".
jgoldstein@herald.com
3 de septiembre de 2005
©miami herald
©traducción mQh
Es posible entender el pisco sin tomar en cuenta la conquista española de América del Sur, la invasión chilena del Perú y el primer conductor peruano en terminar el rally París-Dakar.Pero si preguntáis a Ari Loebl sobre el potente brandy conocido principalmente por su participación en el pisco sour, esa es más o menos la ruta que tomará. La ruta será larga, y estará enmarcada en un solemne, aunque simple floreo retórico.
"¿Por qué decimos que el pisco es peruano?", preguntará. "Por la historia".
Esa pregunta (y su respuesta) está en el centro de una queja peruana contra Chile, que produce y exporta más pisco que Perú -un hecho que ha inspirado no solamente mucho crujir de dientes entre los cognoscenti, sino en una demanda ante la Organización Mundial del Comercio, auspiciada por Naciones Unidas.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual WIPO resolvió el 14 de julio que el brandy puede ser llamado pisco sólo si viene de Perú. Dos semanas más tarde, el día de la independencia de Perú, la fuente en el centro de la plaza mayor de Lima vertió pisco.
Cambiando de Lugar
Ari Loebl está en el negocio del pisco. Aunque él y su esposa Elena se mudaron a Florida del Sur en 1986, con su hijo Herbie, todavía hacen negocios en su nativa Lima. La familia distribuye productos alimenticios americanos y europeos en Perú ("Hershey, Wrigleys... grandes nombres", dice Elena) y alimentos peruanos en Estados Unidos y Europa.
A principios de los años setenta, Loebl, un fan de las carreras de coches, conoció a Coco Corbetto, el primer peruano en terminar el rally París-Dakar. Corbetto administraba la empresa de la familia, Pisco Montesierpe.
"Su pisco era muy bueno, pero no sabía cómo venderlo", dijo Elena.
Los Loebls empezaron a vender Montesierpe en Perú en 1999. El año pasado, empezaron a exportarlo a Estados Unidos.
Desde entonces, Herbie ha pasado innumerables horas platicando con dueños de tiendas de licores y barman -comprando bebidas, preguntando qué saben sobre el pisco, dejándoles botellas de muestra. Dice que ahora entrega a 250 clientes de Florida del Sur.
Herbie, que tiene 25 y podría estar en una película como un joven serio haciéndose a sí mismo, está particularmente complacido con el trabajo de Leonardo López, un barman argentino en el Sushi Samba Dromo en Lincoln Road. López puede mezclar el pisco con lychee-tini o con sandía y menta.
También prepara un elegante pisco sour, batido más que el tradicional frappé. El cóctel es tres partes de pisco, dos de cítricos (limón, lima o sour mix), una parte de azúcar, una pizca de bítters y la clara de un huevo crudo (o clara en polvo pasteurizada, dependiendo del barman).
Hay algo que decir sobre mirar al barman romper un huevo y separar la clara en un vaso de una pinta en el que está combinando tu cóctel. De cierto modo, transmite la sensación de vivir al borde, de beber literalmente lo que ofrece el mundo, que es parte del placer de emborracharse en un bar.
Aunque el pisco se hace sólo de uvas, su olor y gusto evocan el tequila añejo, y el pisco sour puede ser un primo de la margarita, con un poco de merengue arriba, cortesía de la clara batida.
"Esa es la espuma", dice Herbie. "Nunca bebiste nada antes con espuma".
La Conquista Española
La historia de Ari Loebl sobre el significado del pisco empieza en los años de 1530, con la conquista española de los incas.
"Cuando llegaron al Perú descubrieron que no había uvas", dice. "No había vino. Y no hay españoles que puedan almorzar sin vino".
Los conquistadores descubrieron que sus uvas del Viejo Mundo se daban bien en un valle al sur de la actual Lima. El valle estaba lleno de pájaros, y se llamaba Pisco, de pisscu, la palabra nativa para "pajarito". (De acuerdo a un folleto turístico peruano titulado El pisco pertenece al Perú'. El subtítulo obvio -Y no a Chile'- fue dejado fuera).
Con el tiempo, el nombre del valle también se aplicó al brandy destilado del vino local.
De acuerdo a Loebl, el pisco llegó a Chile durante la Guerra del Pacífico en 1879. "A los chilenos les gustó el pisco cuando invadieron el Perú, y se lo llevaron a casa", dice. (Los chilenos dicen que ellos empezaron a producir brandy en el siglo 17 y lo vendieron como pisco en 1871, ocho años antes de la guerra).
El pisco chileno se envejece en barriles de madera, lo que le da un tinte castaño, y mezclado con agua para reducir el contenido alcohólico. El pisco peruano se conserva en contenedores de cristal o de acero. ("Tiene que ser completamente transparente", dice Loebl) y vendido sin disolver. El pisco peruano tiene un contenido de 76 a 90 de graduación alcohólica; la mayoría de los piscos chilenos tienen una graduación de 60 a 90.
Es improbable que la reciente resolución del WIPO afecte las ventas de pisco en Estados Unidos, que no ha firmado el tratado que regula el etiquetado de destilados por país de origen. Es probable que la guerra entre los dos países se siga arrastrando.
Como los franceses, que insisten en que la champaña sólo se puede producir en Champagne, los peruanos dicen que el pisco debe provenir de Pisco (y sus alrededores).
El sitio en internet de la embajada peruana en Londres ofrece una "defensa de la denominación peruano de origen del pisco'", de 14 páginas, que incluye una detallada historia del cultivo de la vid en Perú así como un listado de 17 leyes relacionadas con el pisco, resoluciones y decretos.
Los chilenos prefieren la posición de vive y deja vivir.
"Compartido con nuestros vecinos peruanos", dice el sitio en internet de la embajada chilena en Estados Unidos, "el pisco es un brandy de uvas de alto contenido alcohólico".
"Todos tenemos nuestros clientes", dice Marcel Encina, propietario de Sabores Chilenos en Flagler Street. "A los chilenos les gusta el chileno. A los peruanos, el peruano".
Sin embargo, la guerra ha elevado la importancia del pisco en casa.
Beberlo "se ha convertido en un acto de patriotismo", dice Herbie.
"Hace cinco años, de cada 10 cócteles vendidos en el Perú, 9 eran de whiskey y 1 de pisco", dice Ari. "Hoy es exactamente lo contrario".
jgoldstein@herald.com
3 de septiembre de 2005
©miami herald
©traducción mQh
regreso de la cresta
[Eric Wilson] Y se está volviendo, eh, bonita.
Hace un año, Alex Kamnitsis, 27, asistente ejecutivo de una compañía cinemato-gráfica de Manhattan, adoptó un corte de pelo que él llama la versión moderna del mohawk. Intentaba dejar algo en claro: que a pesar de sus atavíos corporativos, era una persona con un punto. Este verano, cuando le pidió ese mismo corte a su estilista del salón de belleza Oscar Bond en el SoHo, muy corto a lo largo de los lados y una tira de pelo largo arriba, Kamnitsis descubrió que la cresta, como muchas otras insignias de anarquía, se había convertido en algo normal.
"Cuando me estaba cortando el pelo, había una mujer a mi lado, con su hijo, un niñito, que le pidió una cresta", dijo Kamnitsis.
Quizás fue la ola de hombres estilosos de Nueva York y Los Angeles a fines de los noventa, que se engominaron unas luminosas crestas conocidas como fauxhawks, los que allanaron el camino para versiones más extremas, como el popular look veraniego. O quizás la cresta ha vuelto a entrar en el vocabulario de los estilistas, que operan lejos de las barberías de la Plaza de San Marcos, la histórica vía pública de la ciudad para los estilos alternativos, gracias a la bien documentada y siempre cambiante cresta de un hombre, Maddox Jolie, 4.
Maddox, el hijo adoptivo de Angelina Jolie, es un rostro habitual en las páginas del semanario Star and Us, y del mismo modo que tantas modas nacidas en las páginas de revistas de famosos, ha hecho por la cresta por lo que Harry Potter por las gafas redondas. Las puso de moda, empezando un movimiento de corte-hasta-el-escalpelo entre los niños de Hollywood que ahora incluye a los hijos de Jennifer Connelly y Paul Bettany: sus hijos Kai, 8, y Stellan, 1. Et tu, ¿Natalie Portman?
Sí, las últimas crestas, una tendencia que levanta su fea-bonita cabeza con un nuevo estilo cada tantos años, son del tipo de las que Travis Bickle, si las viera desde su taxi, se negaría a pagar la carrera. A menudo son más anchas y chatas que las crestas de la escena punk londinense de los años setenta y se llevan naturalmente sin ningún producto glutenoso.
Algunas son rizadas y se estiran bajando por detrás como muñeca de tómbola o son cortadas suavemente a los lados. El resultado es un look híbrido, incluyendo el mulladour -mitad muñeca de tómbola, mitad copete- o como en el caso de Maddox Jolie, el hawkapoo, que alude a la popularidad y vistosidad de ciertos perros de lanas de raza mezclada.
"Como un montón de cosas en belleza, lo que era considerado feo la semana pasada, va a ser considerado bonito la próxima", dijo Howard McLaren, el vice-presidente creativo del salón Bumble & Bumble en Nueva York. McLaren es un defensor de la cresta moderna, que también está volviendo encima de los patinadores de Santa Mónica, California, y entre los hippies de Hoxton, la respuesta londinense al barrio de los carniceros en Manhattan.
"Todos debiésemos llevar la cresta en algún momento de nuestras vidas", dijo McLaren. "Vi la primera que me impresionó hace cinco años en París cuando el diseñador Jeremy Scott se afeitó un lado de su cabeza y se echó el pelo hacia un lado. Era dócil, no llevaba gomina, y parecía algún tipo de aleta".
McLaren, que creció en Escocia, es un estudioso de la cresta, y ha presenciado adaptaciones de los punquis vegetarianos en los años ochenta, con los requisitos la cresta tradicional sin la postura agresiva; y los estilos de tintes brillantes y plastificados de las eras punk y nueva ola. Lo que pareció distintivo de las últimas encarnaciones es su carencia de connotaciones bélicas que han definido a la cresta a través de su historia.
"Yo las encuentro muy sensuales en las mujeres", dijo. "A principios de año hicimos unas que parecían fauxhawk, pero eran un poco más agresivas que esas, con grandes pedazos sedosos que puedes ceñir con colores brillantes. Les da una suavidad que se ve muy elegante".
Un ejemplo de ese estilo es Wykerria Campbell, 19, de Newark, que trabaja para E-ZPass y atrajo las miradas cuando cruzó la calle de Christopher, entrando al Greenwich Village, la semana pasada. La cresta, construida por ella misma, surgía del centro de su cabeza como si fuera un cactus exótico. Campbell la fijó con un cordón y una pesada capa de laca, luego cortó los lados al rape.
"Me gusta porque es diferente", dijo. "Si tienes pelo de verdad, puedes hacerte este look en 15 minutos".
Jean-Paul Folch, 29, programador informático, decidió hace dos meses hacerse un recorte más gradual que el rasurado de una cresta completa. Dijo que el método era "un poco loco, no demasiado".
"He visto a alguna gente con variaciones de la cresta, así que quería hacer la mía propia", dijo Folch, agregando que no sabía nada de la moda de la cresta entre chiquilines de Hollywood. "Lo vi poco después de que me hiciera mi corte", dijo. "Creo que Maddox se ve francamente bien, pero qué importa".
Otros conversos de la cresta dicen que el estilo dice más sobre los individuos que sobre una moda. Kevin Teague, 28, arquitecto en el Studio Daniel Libeskind, dijo que le gustaba el estilo, que había llevado en vez en vez el año pasado, porque es "relativamente dócil". Le ofrece la opción de elevarlo, para adquirir una apariencia más dramática, o bajarlo, para situaciones que exigen un aspecto más formal. En mi negocio, me da más credibilidad que lleve un corte de pelo que sirva de indicación de las cosas que puedo hacer con mis manos", dijo Teague.
El estilo está prendiendo en círculos variopintos. Craig Lockner, 27, que trabaja en reservas editoriales para Ford Models, era considerado como uno de los empleados más conservadores y serios de la agencia, que tiene un ambiente relajado, así que en agosto entró a una peluquería de East Sixth Street y volvió con una cresta de dos pulgadas y media.
"Ahora todo el mundo propone ideas sobre cómo debería ser mi próximo estilo", dijo.
James Brehm, 17, también quería un nuevo look. Ahora luce una cresta modificada en la heladería donde trabaja, en Montclair, Nueva Jersey. La cresta permite que Brehm y Lockner escapen de la imagen que pensaban que tenía la gente de ellos.
"No soy muy bueno en cuanto a comunicarme con la gente", dijo Brehm. "Me gusta que la gente se comunique conmigo. La gente me mira y dice: Quiero hablar con ese tío. Me parece fantástico'. Me gusta la atención que gano con el pelo".
No sorprende que los puristas de la cresta estén preocupados por el desarrollo de la tendencia. Blaise Garber, 22, estudiante en la Universidad de Columbia, con una tupida cresta decolorada (y múltiples piercings en el cuerpo), ha llevado la cresta durante cinco años, pero está pensando en un cambio.
"Ya no tiene el filo que tenía", dijo. "Todo empieza por fuera, y eventualmente Estados Unidos lo trae al centro. Es difícil".
En el pasado, las crestas tenían un significado más agresivo, una extensión visualmente amenazadora de la columna humana -así creían los guerreros celtas. Se arrancaban el pelo de los lados de sus cabezas para atemorizar a los romanos, que pensaban que eran bárbaros. Las crestas deben su nombre a una combativa tribu de indios americanos que se cogían el pelo en una trenza en tiempos de guerra. Pero la guerra ha terminado.
Gracias a sus fans más jóvenes, las crestas ahora son simplemente adorables.
2 de septiembre de 2005
©new york times
©traducción mQh
"
Hace un año, Alex Kamnitsis, 27, asistente ejecutivo de una compañía cinemato-gráfica de Manhattan, adoptó un corte de pelo que él llama la versión moderna del mohawk. Intentaba dejar algo en claro: que a pesar de sus atavíos corporativos, era una persona con un punto. Este verano, cuando le pidió ese mismo corte a su estilista del salón de belleza Oscar Bond en el SoHo, muy corto a lo largo de los lados y una tira de pelo largo arriba, Kamnitsis descubrió que la cresta, como muchas otras insignias de anarquía, se había convertido en algo normal."Cuando me estaba cortando el pelo, había una mujer a mi lado, con su hijo, un niñito, que le pidió una cresta", dijo Kamnitsis.
Quizás fue la ola de hombres estilosos de Nueva York y Los Angeles a fines de los noventa, que se engominaron unas luminosas crestas conocidas como fauxhawks, los que allanaron el camino para versiones más extremas, como el popular look veraniego. O quizás la cresta ha vuelto a entrar en el vocabulario de los estilistas, que operan lejos de las barberías de la Plaza de San Marcos, la histórica vía pública de la ciudad para los estilos alternativos, gracias a la bien documentada y siempre cambiante cresta de un hombre, Maddox Jolie, 4.
Maddox, el hijo adoptivo de Angelina Jolie, es un rostro habitual en las páginas del semanario Star and Us, y del mismo modo que tantas modas nacidas en las páginas de revistas de famosos, ha hecho por la cresta por lo que Harry Potter por las gafas redondas. Las puso de moda, empezando un movimiento de corte-hasta-el-escalpelo entre los niños de Hollywood que ahora incluye a los hijos de Jennifer Connelly y Paul Bettany: sus hijos Kai, 8, y Stellan, 1. Et tu, ¿Natalie Portman?
Sí, las últimas crestas, una tendencia que levanta su fea-bonita cabeza con un nuevo estilo cada tantos años, son del tipo de las que Travis Bickle, si las viera desde su taxi, se negaría a pagar la carrera. A menudo son más anchas y chatas que las crestas de la escena punk londinense de los años setenta y se llevan naturalmente sin ningún producto glutenoso.
Algunas son rizadas y se estiran bajando por detrás como muñeca de tómbola o son cortadas suavemente a los lados. El resultado es un look híbrido, incluyendo el mulladour -mitad muñeca de tómbola, mitad copete- o como en el caso de Maddox Jolie, el hawkapoo, que alude a la popularidad y vistosidad de ciertos perros de lanas de raza mezclada.
"Como un montón de cosas en belleza, lo que era considerado feo la semana pasada, va a ser considerado bonito la próxima", dijo Howard McLaren, el vice-presidente creativo del salón Bumble & Bumble en Nueva York. McLaren es un defensor de la cresta moderna, que también está volviendo encima de los patinadores de Santa Mónica, California, y entre los hippies de Hoxton, la respuesta londinense al barrio de los carniceros en Manhattan.
"Todos debiésemos llevar la cresta en algún momento de nuestras vidas", dijo McLaren. "Vi la primera que me impresionó hace cinco años en París cuando el diseñador Jeremy Scott se afeitó un lado de su cabeza y se echó el pelo hacia un lado. Era dócil, no llevaba gomina, y parecía algún tipo de aleta".
McLaren, que creció en Escocia, es un estudioso de la cresta, y ha presenciado adaptaciones de los punquis vegetarianos en los años ochenta, con los requisitos la cresta tradicional sin la postura agresiva; y los estilos de tintes brillantes y plastificados de las eras punk y nueva ola. Lo que pareció distintivo de las últimas encarnaciones es su carencia de connotaciones bélicas que han definido a la cresta a través de su historia.
"Yo las encuentro muy sensuales en las mujeres", dijo. "A principios de año hicimos unas que parecían fauxhawk, pero eran un poco más agresivas que esas, con grandes pedazos sedosos que puedes ceñir con colores brillantes. Les da una suavidad que se ve muy elegante".
Un ejemplo de ese estilo es Wykerria Campbell, 19, de Newark, que trabaja para E-ZPass y atrajo las miradas cuando cruzó la calle de Christopher, entrando al Greenwich Village, la semana pasada. La cresta, construida por ella misma, surgía del centro de su cabeza como si fuera un cactus exótico. Campbell la fijó con un cordón y una pesada capa de laca, luego cortó los lados al rape.
"Me gusta porque es diferente", dijo. "Si tienes pelo de verdad, puedes hacerte este look en 15 minutos".
Jean-Paul Folch, 29, programador informático, decidió hace dos meses hacerse un recorte más gradual que el rasurado de una cresta completa. Dijo que el método era "un poco loco, no demasiado".
"He visto a alguna gente con variaciones de la cresta, así que quería hacer la mía propia", dijo Folch, agregando que no sabía nada de la moda de la cresta entre chiquilines de Hollywood. "Lo vi poco después de que me hiciera mi corte", dijo. "Creo que Maddox se ve francamente bien, pero qué importa".
Otros conversos de la cresta dicen que el estilo dice más sobre los individuos que sobre una moda. Kevin Teague, 28, arquitecto en el Studio Daniel Libeskind, dijo que le gustaba el estilo, que había llevado en vez en vez el año pasado, porque es "relativamente dócil". Le ofrece la opción de elevarlo, para adquirir una apariencia más dramática, o bajarlo, para situaciones que exigen un aspecto más formal. En mi negocio, me da más credibilidad que lleve un corte de pelo que sirva de indicación de las cosas que puedo hacer con mis manos", dijo Teague.
El estilo está prendiendo en círculos variopintos. Craig Lockner, 27, que trabaja en reservas editoriales para Ford Models, era considerado como uno de los empleados más conservadores y serios de la agencia, que tiene un ambiente relajado, así que en agosto entró a una peluquería de East Sixth Street y volvió con una cresta de dos pulgadas y media.
"Ahora todo el mundo propone ideas sobre cómo debería ser mi próximo estilo", dijo.
James Brehm, 17, también quería un nuevo look. Ahora luce una cresta modificada en la heladería donde trabaja, en Montclair, Nueva Jersey. La cresta permite que Brehm y Lockner escapen de la imagen que pensaban que tenía la gente de ellos.
"No soy muy bueno en cuanto a comunicarme con la gente", dijo Brehm. "Me gusta que la gente se comunique conmigo. La gente me mira y dice: Quiero hablar con ese tío. Me parece fantástico'. Me gusta la atención que gano con el pelo".
No sorprende que los puristas de la cresta estén preocupados por el desarrollo de la tendencia. Blaise Garber, 22, estudiante en la Universidad de Columbia, con una tupida cresta decolorada (y múltiples piercings en el cuerpo), ha llevado la cresta durante cinco años, pero está pensando en un cambio.
"Ya no tiene el filo que tenía", dijo. "Todo empieza por fuera, y eventualmente Estados Unidos lo trae al centro. Es difícil".
En el pasado, las crestas tenían un significado más agresivo, una extensión visualmente amenazadora de la columna humana -así creían los guerreros celtas. Se arrancaban el pelo de los lados de sus cabezas para atemorizar a los romanos, que pensaban que eran bárbaros. Las crestas deben su nombre a una combativa tribu de indios americanos que se cogían el pelo en una trenza en tiempos de guerra. Pero la guerra ha terminado.
Gracias a sus fans más jóvenes, las crestas ahora son simplemente adorables.
2 de septiembre de 2005
©new york times
©traducción mQh
"
defensa de los gallos
[Charles Piller] De gallos. Estrella del rock tailandés dice que prohibir las peleas y matar a las aves no eliminará los problemas.
Bangkok, Tailandia. No es un tema muy probable para una canción popular: "¡Jeringa, jeringa, jeringa. ¡Pon una inyección a tus pollos! Jeringa, jeringa, jeringa. Protege al pueblo tailandés!", brama la vivificante melodía del trovador tailandés Ad Carabao.
La banda de Ad subió a las primeras posiciones de las listas de éxito aquí cantando sobre las luchas de la gente corriente. Sus letras giran sobre la explotación de los trabajadores con salarios bajos, los derechos de los homosexuales y, últimamente, sobre los méritos de su popular bebida energética, Carabao Dang.
Pero rara vez ha tratado un tema tan caro para el corazón de sus compatriotas.
"Vacune a los gallos para protegerlos de la extinción", canta Ad en Vacuna de vida', una canción de su último CD, Big Mouth 5: Bird Flu, del que se han vendido 100.000 ejemplares.
"Matar a los pollos -¡es una política demente y estúpida!"
El objeto de la cólera de Ad es un intento del gobierno para sofocar la diseminación de la mortífera influenza aviar, prohibiendo las peleas de gallo y exterminando a algunos de las apreciadas aves.
La influenza aviar ha matado a 12 personas en Tailanda, el 20 por ciento de las víctimas mortales. En al menos 2 de las muertes, las peleas de gallo han tenido algo que ver.
"Tienes que tratar de convencer a la gente de que cooperen, de que cambien su modo de vida", dijo Chaturon Chaisang, ministro de Educación, que presidió un comité federal encargado de parar la difusión de la peste aviar. "Lo esencial es impedir que se contagie la gente".
Pero pedir a los tailandeses que renuncien a las peleas de gallo es lo mismo que pedir a los americanos que renuncien al béisbol.
Millones de tailandeses crían aves de pelea, que se venden hasta por 20.000 dólares. Antes de la peste aviar, unos 30 millones de personas asistían cada año a peleas de gallo.
Ad, que calcula que ha criado 1.000 gallos de pelea en 50 años, se ha dedicado a la defensa del deporte. Posa para las cubiertas de revistas de peleas de gallo y organiza conciertos para espolonear a los fieles.
Preside la Associaiton of Thai Fighting Cocks Career Promotion, que reclama contar con 100.000 miembros.
"Es un modo de vida", dijo Ad desde su rancho de gallos en Bangkok mientras mecía a North Star, un campeón de peso medio de 3.6 kilos con una brillante cresta roja sobre una plumas azabachadas -como el logo de la banda Carabao.
Antes de que Ad Carabao se convirtiese en una estrella del rock, era Yuenyong Opakul, un serio niño que creció rodeado de arrozales y templos antiguos en Suphan Buri, a unos 95 kilómetros al noroeste de Bangkok.
Como otros niños en la Tailandia rural, tenía una sola, perdurable pasión.
"Cuando volvía de la escuela, había peleas de gallo en todas partes", dijo el nervudo cantante de pelo largo, parecido a Carlos Santana.
De joven, se despertaba a menudo temprano y pasaba días enteros con sus aves.
El padre de Ad era maestro y periodista en un periódico que también cantaba en fiestas locales. "Mi padre era el vocalista... como Tom Jones", dijo.
Enseñado por su papá, Ad formó una banda en la secundaria y, después de la graduación, se mudó a Bangkok a principios de los años setenta, tocando la guitarra y armónica en clubes y restaurantes para mantenerse a sí mismo durante la universidad.
Después de una temporada estudiando arquitectura en Filipinas, Ad volvió a Bangkok a trabajar en proyectos de desarrollo del gobierno y tocar en su nueva banda, llamada Carabao, en honor a la bestia de carga de Asia: el búfalo de agua.
Ad, vocalista, guitarrista y libretista, era un poeta con un mensaje. La banda escupía melodías sobre injusticias del gobierno, la explotación forestal de la selva y las miserias de las niñas prostitutas.
Carabao se disparó a la fama a principios de los años ochenta con el éxito Made in Thailand', sobre la exportación de productos locales que eran luego revendidos a consumidores tailandeses a un considerable precio.
El grupo se convirtió en el mayor éxito del género pleng phua cheewit: canciones por la vida.
Hoy, Ad es el tranquilo estadista del rock n' roll tailandés. Vive en el centro de un laberinto de calles pobremente pavimentadas, salpicadas de puestos de frutas y refrescos, en el nordeste de la enorme Bangkok. El rancho de campo de Ad incluye una lujosa casa, un estudio de grabaciones e hileras de jaulas de gallos. Recorre su vecindario en una Harley-Davidson.
Poco después de la influenza aviar de 2003 -y de que el gobierno empezara su campaña para acabar con o restringir los gallos de pelea-, Ad reconoció una pleng phua cheewit.
Bebiendo una lata de cerveza en el vaporoso calor de la mañana de Bangkok, explicó: "No me gustan las mentiras del gobierno".
"Como los americanos toman Viagra cuando su pajarito deja de arrullar, toma la medicina cuando tengas dolor de cabeza", canta Ad en Vacuna de vida'.
¿Por Qué Tener Miedo de la Peste Aviar?
Hay buenas razones para temerla.
Desde que apareciera en Hong Kong en 1997, la variedad H5N1 del virus de la influenza aviar se ha extendido por todo el sudeste asiático.
Cada vez que un humano es infectado, aumentan las posibilidades de que el virus se transforme en una forma fácilmente transmitida entre personas.
Desde 2003 han muerto 57 personas por peste aviar, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.
Las densas poblaciones asiáticas de personas, pájaros y otros animales han transformado al continente en el invernadero genético perfecto para la cría del letal virus.
"Ni Charles Darwin podría haber montado un laboratorio de reabastecimiento genético, si hubiese tratado", dijo Michael Osterholm, que dirige un centro de investigación de enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota.
Se ha matado a millones de aves de granja, pero debido a que el virus es transmitido por especies migratorias silvestres, continúa esparciéndose. Este años se han reportado serios estallidos en el oeste de China, Siberia y Mongolia, y los expertos creen que el virus se extenderá a India y Europa.
Tailandia, antes el cuarto exportador de pollos del mundo, se encuentra en el epicentro de la epidemia. Después de subestimar inicialmente el problema, el gobierno tailandés respondió con una venganza.
Se exterminó a más de 40 millones de pollos y aves acuáticas. Se montaron equipos de vigilancia para controlar a los pollos en todo el país. La policía fronteriza reprimió el contrabando de aves desde Camboya.
"Esto tiene nada que ver con la peste", dijo Ad. "Tiene que ver con el gobierno, con la gente que sólo piensa en el dinero".
Los gallos de pelea, que son llevados de estadio en estadio, han sido el principal blanco del gobierno.
En la arena de Khonlehodai, en Suphan Buri, está a unos kilómetros de donde creció Ad. Es el corazón de las peleas de gallo del país. Es también el corazón del estallido de peste aviar, y ha perdido más aves a la enfermedad que cualquier otra región.
En la arena del tamaño de un hangar, los adiestradores restriegan a los gallos con un refrescante té de hierbalimón.
Los gallos en el cuadrilátero brillaban con sus plumajes y lanzaban espolonazos y picotazos.
El público de unas 250 personas animaba ansiosa. "¡Ped-si! ¡Ped-si!", aulló la multitud, imitando el sonido de las patas de un gallo cuando golpea su objetivo.
Los asientos en torno al ring están ocupados por aficionados que pagan 1 dólar 25 por la entrada. Un asiento junto al ring, donde suelen caer en los regazos de los espectadores los gallos asustadizos, cuesta 2 dólares 50.
"Nos volvemos locos con la gente que tiene coraje, la gente dura", dijo Chai Wacharonke, presidente adjunto de la asociación de gallos de pelea de Ad. "Esto es como una guerra por encargo".
Entre las rondas, un niño cosió una sangrienta cuchillada en la cabeza de su pájaro, como un apoderado cuidando a un boxeador con un corte. Después de clavarse él mismo con la aguja, hizo una mueca de dolor y se chupó el dedo.
Otro niño, con pantalones cortos de mezclilla manchados por excrementos de pájaro, se esforzaba por sujetar a su nervioso gallo. Tenía que usar las dos manos para lograrlo, así que agarró con la boca el trapo usado para secar la sangre y mucosidades de los gallos.
En otoño pasado, un joven limpió la tráquea de su ave chupando con su boca los mocos a través de la nariz del gallo.Murió de peste aviar.
El gobierno tailandés ha intentado varios métodos de sofocar la epidemia, excepto simplemente sacrificar a todos los pollos y patos del país.
Los funcionarios proponen seguir la huella de los gallos con microchips debajo de la piel para ver si los estallidos de peste coinciden con sus desplazamientos. Las autoridades han empezado a exigir documentación que certifique que los gallos de pelea no portan el virus de la peste.
Pero es inútil.
"Hay millones y millones de pollos", dijo Kloy Mahoran, funcionario público jubilado, mientras esperaba una pelea en Suphan Buri con su púgil principal, Greeny. "No hay modo alguno de controlarlos a todos".
Las autoridades prohibieron en otoño pasado las peleas de gallos, pero han surgido los combates ilegales. El gobierno cedió y permitió este año las peleas de gallo.
Ad sigue pidiendo en su campaña la vacunación de los pollos, cantando con pasión sobre el tema.
"Vacuna a los gallos para protegerlos de la extinción", canta en Vacuna de vida'.
"Es mejor que usar un cuchillo para cercenar las relaciones entre el gobierno y la gente". Pero hay un problema. Las vacunas no protegen contra todos los tipos de peste aviar. Y aunque una inyección puede salvar la vida de un gallo, también podría convertirlo en un portador de la enfermedad.
Japón, un importante importador de pollos, rechaza las aves de países que permiten la vacunación de las aves.
En otoño pasado, el gobierno tailandés prohibió las vacunas e impuso una condena de hasta cinco años de prisión para los infractores.
Desafiante como siempre, Ad vacunó a sus gallos y llamó a los otros a hacer lo mismo.
En parte debido a su provocadora campaña, se reunió el año pasado dos veces con el primer ministro Thaksin Shinawatra.
"Thaksin quería dejar que la gente usara medicinas... pero discretamente", dijo Ad, sellando sus labios con el dedo índica. "Así que ganamos".
Agregó, con una sonrisa: "Así que gané".
Pero se apresuró demasiado.
En agosto, el gobierno prohibió nuevamente las peleas de gallo.
Ad picotea, y el gobierno se rasca.
Entretanto, los pájaros migratorios están volando a miles de kilómetros por el sudeste asiático en ruta a China y más allá.
Nadie los puede parar.
En unos meses, las aves volverán a Tailandia.
"Todos sabemos que nos enfrentamos a la enfermedad y al peligro", canta Ad en Vacuna de vida'. "Todos necesitamos aprender a sobrevivir".
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Bangkok, Tailandia. No es un tema muy probable para una canción popular: "¡Jeringa, jeringa, jeringa. ¡Pon una inyección a tus pollos! Jeringa, jeringa, jeringa. Protege al pueblo tailandés!", brama la vivificante melodía del trovador tailandés Ad Carabao.La banda de Ad subió a las primeras posiciones de las listas de éxito aquí cantando sobre las luchas de la gente corriente. Sus letras giran sobre la explotación de los trabajadores con salarios bajos, los derechos de los homosexuales y, últimamente, sobre los méritos de su popular bebida energética, Carabao Dang.
Pero rara vez ha tratado un tema tan caro para el corazón de sus compatriotas.
"Vacune a los gallos para protegerlos de la extinción", canta Ad en Vacuna de vida', una canción de su último CD, Big Mouth 5: Bird Flu, del que se han vendido 100.000 ejemplares.
"Matar a los pollos -¡es una política demente y estúpida!"
El objeto de la cólera de Ad es un intento del gobierno para sofocar la diseminación de la mortífera influenza aviar, prohibiendo las peleas de gallo y exterminando a algunos de las apreciadas aves.
La influenza aviar ha matado a 12 personas en Tailanda, el 20 por ciento de las víctimas mortales. En al menos 2 de las muertes, las peleas de gallo han tenido algo que ver.
"Tienes que tratar de convencer a la gente de que cooperen, de que cambien su modo de vida", dijo Chaturon Chaisang, ministro de Educación, que presidió un comité federal encargado de parar la difusión de la peste aviar. "Lo esencial es impedir que se contagie la gente".
Pero pedir a los tailandeses que renuncien a las peleas de gallo es lo mismo que pedir a los americanos que renuncien al béisbol.
Millones de tailandeses crían aves de pelea, que se venden hasta por 20.000 dólares. Antes de la peste aviar, unos 30 millones de personas asistían cada año a peleas de gallo.
Ad, que calcula que ha criado 1.000 gallos de pelea en 50 años, se ha dedicado a la defensa del deporte. Posa para las cubiertas de revistas de peleas de gallo y organiza conciertos para espolonear a los fieles.
Preside la Associaiton of Thai Fighting Cocks Career Promotion, que reclama contar con 100.000 miembros.
"Es un modo de vida", dijo Ad desde su rancho de gallos en Bangkok mientras mecía a North Star, un campeón de peso medio de 3.6 kilos con una brillante cresta roja sobre una plumas azabachadas -como el logo de la banda Carabao.
Antes de que Ad Carabao se convirtiese en una estrella del rock, era Yuenyong Opakul, un serio niño que creció rodeado de arrozales y templos antiguos en Suphan Buri, a unos 95 kilómetros al noroeste de Bangkok.
Como otros niños en la Tailandia rural, tenía una sola, perdurable pasión.
"Cuando volvía de la escuela, había peleas de gallo en todas partes", dijo el nervudo cantante de pelo largo, parecido a Carlos Santana.
De joven, se despertaba a menudo temprano y pasaba días enteros con sus aves.
El padre de Ad era maestro y periodista en un periódico que también cantaba en fiestas locales. "Mi padre era el vocalista... como Tom Jones", dijo.
Enseñado por su papá, Ad formó una banda en la secundaria y, después de la graduación, se mudó a Bangkok a principios de los años setenta, tocando la guitarra y armónica en clubes y restaurantes para mantenerse a sí mismo durante la universidad.
Después de una temporada estudiando arquitectura en Filipinas, Ad volvió a Bangkok a trabajar en proyectos de desarrollo del gobierno y tocar en su nueva banda, llamada Carabao, en honor a la bestia de carga de Asia: el búfalo de agua.
Ad, vocalista, guitarrista y libretista, era un poeta con un mensaje. La banda escupía melodías sobre injusticias del gobierno, la explotación forestal de la selva y las miserias de las niñas prostitutas.
Carabao se disparó a la fama a principios de los años ochenta con el éxito Made in Thailand', sobre la exportación de productos locales que eran luego revendidos a consumidores tailandeses a un considerable precio.
El grupo se convirtió en el mayor éxito del género pleng phua cheewit: canciones por la vida.
Hoy, Ad es el tranquilo estadista del rock n' roll tailandés. Vive en el centro de un laberinto de calles pobremente pavimentadas, salpicadas de puestos de frutas y refrescos, en el nordeste de la enorme Bangkok. El rancho de campo de Ad incluye una lujosa casa, un estudio de grabaciones e hileras de jaulas de gallos. Recorre su vecindario en una Harley-Davidson.
Poco después de la influenza aviar de 2003 -y de que el gobierno empezara su campaña para acabar con o restringir los gallos de pelea-, Ad reconoció una pleng phua cheewit.
Bebiendo una lata de cerveza en el vaporoso calor de la mañana de Bangkok, explicó: "No me gustan las mentiras del gobierno".
"Como los americanos toman Viagra cuando su pajarito deja de arrullar, toma la medicina cuando tengas dolor de cabeza", canta Ad en Vacuna de vida'.
¿Por Qué Tener Miedo de la Peste Aviar?
Hay buenas razones para temerla.
Desde que apareciera en Hong Kong en 1997, la variedad H5N1 del virus de la influenza aviar se ha extendido por todo el sudeste asiático.
Cada vez que un humano es infectado, aumentan las posibilidades de que el virus se transforme en una forma fácilmente transmitida entre personas.
Desde 2003 han muerto 57 personas por peste aviar, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.
Las densas poblaciones asiáticas de personas, pájaros y otros animales han transformado al continente en el invernadero genético perfecto para la cría del letal virus.
"Ni Charles Darwin podría haber montado un laboratorio de reabastecimiento genético, si hubiese tratado", dijo Michael Osterholm, que dirige un centro de investigación de enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota.
Se ha matado a millones de aves de granja, pero debido a que el virus es transmitido por especies migratorias silvestres, continúa esparciéndose. Este años se han reportado serios estallidos en el oeste de China, Siberia y Mongolia, y los expertos creen que el virus se extenderá a India y Europa.
Tailandia, antes el cuarto exportador de pollos del mundo, se encuentra en el epicentro de la epidemia. Después de subestimar inicialmente el problema, el gobierno tailandés respondió con una venganza.
Se exterminó a más de 40 millones de pollos y aves acuáticas. Se montaron equipos de vigilancia para controlar a los pollos en todo el país. La policía fronteriza reprimió el contrabando de aves desde Camboya.
"Esto tiene nada que ver con la peste", dijo Ad. "Tiene que ver con el gobierno, con la gente que sólo piensa en el dinero".
Los gallos de pelea, que son llevados de estadio en estadio, han sido el principal blanco del gobierno.
En la arena de Khonlehodai, en Suphan Buri, está a unos kilómetros de donde creció Ad. Es el corazón de las peleas de gallo del país. Es también el corazón del estallido de peste aviar, y ha perdido más aves a la enfermedad que cualquier otra región.
En la arena del tamaño de un hangar, los adiestradores restriegan a los gallos con un refrescante té de hierbalimón.
Los gallos en el cuadrilátero brillaban con sus plumajes y lanzaban espolonazos y picotazos.
El público de unas 250 personas animaba ansiosa. "¡Ped-si! ¡Ped-si!", aulló la multitud, imitando el sonido de las patas de un gallo cuando golpea su objetivo.
Los asientos en torno al ring están ocupados por aficionados que pagan 1 dólar 25 por la entrada. Un asiento junto al ring, donde suelen caer en los regazos de los espectadores los gallos asustadizos, cuesta 2 dólares 50.
"Nos volvemos locos con la gente que tiene coraje, la gente dura", dijo Chai Wacharonke, presidente adjunto de la asociación de gallos de pelea de Ad. "Esto es como una guerra por encargo".
Entre las rondas, un niño cosió una sangrienta cuchillada en la cabeza de su pájaro, como un apoderado cuidando a un boxeador con un corte. Después de clavarse él mismo con la aguja, hizo una mueca de dolor y se chupó el dedo.
Otro niño, con pantalones cortos de mezclilla manchados por excrementos de pájaro, se esforzaba por sujetar a su nervioso gallo. Tenía que usar las dos manos para lograrlo, así que agarró con la boca el trapo usado para secar la sangre y mucosidades de los gallos.
En otoño pasado, un joven limpió la tráquea de su ave chupando con su boca los mocos a través de la nariz del gallo.Murió de peste aviar.
El gobierno tailandés ha intentado varios métodos de sofocar la epidemia, excepto simplemente sacrificar a todos los pollos y patos del país.
Los funcionarios proponen seguir la huella de los gallos con microchips debajo de la piel para ver si los estallidos de peste coinciden con sus desplazamientos. Las autoridades han empezado a exigir documentación que certifique que los gallos de pelea no portan el virus de la peste.
Pero es inútil.
"Hay millones y millones de pollos", dijo Kloy Mahoran, funcionario público jubilado, mientras esperaba una pelea en Suphan Buri con su púgil principal, Greeny. "No hay modo alguno de controlarlos a todos".
Las autoridades prohibieron en otoño pasado las peleas de gallos, pero han surgido los combates ilegales. El gobierno cedió y permitió este año las peleas de gallo.
Ad sigue pidiendo en su campaña la vacunación de los pollos, cantando con pasión sobre el tema.
"Vacuna a los gallos para protegerlos de la extinción", canta en Vacuna de vida'.
"Es mejor que usar un cuchillo para cercenar las relaciones entre el gobierno y la gente". Pero hay un problema. Las vacunas no protegen contra todos los tipos de peste aviar. Y aunque una inyección puede salvar la vida de un gallo, también podría convertirlo en un portador de la enfermedad.
Japón, un importante importador de pollos, rechaza las aves de países que permiten la vacunación de las aves.
En otoño pasado, el gobierno tailandés prohibió las vacunas e impuso una condena de hasta cinco años de prisión para los infractores.
Desafiante como siempre, Ad vacunó a sus gallos y llamó a los otros a hacer lo mismo.
En parte debido a su provocadora campaña, se reunió el año pasado dos veces con el primer ministro Thaksin Shinawatra.
"Thaksin quería dejar que la gente usara medicinas... pero discretamente", dijo Ad, sellando sus labios con el dedo índica. "Así que ganamos".
Agregó, con una sonrisa: "Así que gané".
Pero se apresuró demasiado.
En agosto, el gobierno prohibió nuevamente las peleas de gallo.
Ad picotea, y el gobierno se rasca.
Entretanto, los pájaros migratorios están volando a miles de kilómetros por el sudeste asiático en ruta a China y más allá.
Nadie los puede parar.
En unos meses, las aves volverán a Tailandia.
"Todos sabemos que nos enfrentamos a la enfermedad y al peligro", canta Ad en Vacuna de vida'. "Todos necesitamos aprender a sobrevivir".
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
delitos de opinión a onu
[Maggie Farley] Gran Bretaña y Rusia propondrán una resolución al Consejo de Seguridad para condenar incitación' al terrorismo. Pero huele a censura.
Naciones Unidas. Gran Bretaña y Rusia se proponen introducir conjuntamente una resolución del Consejo de Seguridad instando a los países a prohibir la incitación a la comisión de actos terroristas, y esperan que los presidentes del mundo adopten la publicitada medida durante una cumbre de Naciones Unidas en septiembre.
Sus partidarios dicen que la medida ayudará a erradicar las ideología de odio y frenará a la prensa incendiaria, y atacaría al terrorismo internacional al mismo tiempo que un tratado global más comprehensivo languidece en Naciones Unidas. Pero grupos de derechos humanos y otros están inquietos de que la vaga definición de "incitación" pueda conducir a una excesiva restricción de la libertad de expresión y el derecho al asilo político.
La resolución también llama a los países a negar protección a los que cometen el delito de incitación. Aunque resoluciones antiterroristas anteriores han creado comités para estudiar las redes terroristas, congelar sus capitales y remover su protección, la nueva medida intenta impedir que germinen las semillas de odio, dicen sus auspiciadores.
"Cuando alguien ofrece la palabra a terroristas, debe también ser hecho responsable de las posibles consecuencias, porque no se trata solamente de las opiniones de alguien, sino de la posibilidad para un terrorista de usar el escenario para difundir la violencia", dijo el embajador ruso Andrey Denisov. "El terrorismo no debe ser visto como un acto político, sino como un fenómeno social y político que debe ser solucionado. Es un modo más amplio de combatir al terrorismo".
Tras incidentes violentos como los atentados en el transporte londinense el mes pasado y la mortífera ocupación de una escuela por separatistas chechenos el año pasado, tanto Gran Bretaña como Rusia han estado buscando modos de contrarrestar el crecimiento de las redes terroristas.
En respuesta a los atentados con bomba del 7 de julio en Londres, el ministro del Interior británico Charles Clarke, reveló la semana pasada severas nuevas directrices sobre deportaciones, que permitirán la expulsión de cualquier extranjero que fomente la violencia terrorista. Las nuevas medidas atacan a los predicadores radicales y muestra menor tolerancia hacia sermones, panfletos y sitios en internet que "fomentan el odio o promueven el terrorismo" que hasta hace poco eran protegidos por la libertad de expresión.
Pero defensores de derechos humanos están inquietos de que esas amplias definiciones para estrangular el terrorismo en ciernes también sofoquen las libertades civiles, y advierten que se debe mantener un ponderado equilibrio.
"La mayor preocupación tiene que ver con la palabra incitación'", dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional de Human Rights Watch. "¿Qué constituye incitación? ¿Es incitación llamar a cometer directamente actos de violencia, o explicar en artículos por qué hacen los terroristas lo que hacen?"
Rusos y británicos esperan una "resolución presidencial", con lo que se quiere decir que los 15 miembros del Consejo de Seguridad deberían respaldar la medida. Planean llamar este próximo mes a una sesión especial del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, mientras jefes de estado y gobierno se reúnen en la Cumbre Mundial de Nueva York, y quieren que los líderes del consejo de naciones adopten la resolución de una publicitada votación.
Washington apoya en gran parte la resolución, dijo Richard A. Grenell, portavoz de la misión norteamericana en Naciones Unidas.
Entretanto, continúan las negociaciones sobre las partes más polémicas de un documento de reforma de Naciones Unidas que se espera que más de 180 presidentes del mundo endorsen durante la cumbre.
El lunes, un grupo de unas dos docenas de embajadores discutieron un tratado antiterrorista que se ha estancado durante años en medio de disputas sobre la definición de terrorismo.
La definición actual define terrorismo como los daños causados por no-soldados en un intento de intimidar o de guiar la acción de un gobierno u organización. Pero muchos países, la mayoría árabes, insisten en que todos los medios se justifican en la lucha contra una ocupación, incluso si redundan en daños a civiles.
El embajador norteamericano John Bolton envió el lunes una carta a sus colegas embajadores explicando la posición de Estados Unidos sobre el tratado sobre terrorismo.
Estados Unidos propone conservar la definición de terrorismo propuesta originalmente. Pero si eso se convierte en un punto sensible, la enmienda norteamericana ofrece un modo de eludir una redacción controvertida con una frase que condena el terrorismo sin definir explícitamente quién es un terrorista: "El convertir en blanco y matar deliberadamente a civiles y no-combatientes por terroristas no puede ser justificado ni legitimado para ninguna causa o queja", dice la frase.
El pasaje excluye las muertes civiles causadas por militares, diciendo que esos asesinatos lamentables pero a veces inevitables son cubiertos por leyes internacionales. Críticos de la propuesta dicen que justifica el terrorismo de estado.
La propuesta es una de las muchas que ha presentado Estados Unidos a tres semanas de la cumbre.
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Naciones Unidas. Gran Bretaña y Rusia se proponen introducir conjuntamente una resolución del Consejo de Seguridad instando a los países a prohibir la incitación a la comisión de actos terroristas, y esperan que los presidentes del mundo adopten la publicitada medida durante una cumbre de Naciones Unidas en septiembre.Sus partidarios dicen que la medida ayudará a erradicar las ideología de odio y frenará a la prensa incendiaria, y atacaría al terrorismo internacional al mismo tiempo que un tratado global más comprehensivo languidece en Naciones Unidas. Pero grupos de derechos humanos y otros están inquietos de que la vaga definición de "incitación" pueda conducir a una excesiva restricción de la libertad de expresión y el derecho al asilo político.
La resolución también llama a los países a negar protección a los que cometen el delito de incitación. Aunque resoluciones antiterroristas anteriores han creado comités para estudiar las redes terroristas, congelar sus capitales y remover su protección, la nueva medida intenta impedir que germinen las semillas de odio, dicen sus auspiciadores.
"Cuando alguien ofrece la palabra a terroristas, debe también ser hecho responsable de las posibles consecuencias, porque no se trata solamente de las opiniones de alguien, sino de la posibilidad para un terrorista de usar el escenario para difundir la violencia", dijo el embajador ruso Andrey Denisov. "El terrorismo no debe ser visto como un acto político, sino como un fenómeno social y político que debe ser solucionado. Es un modo más amplio de combatir al terrorismo".
Tras incidentes violentos como los atentados en el transporte londinense el mes pasado y la mortífera ocupación de una escuela por separatistas chechenos el año pasado, tanto Gran Bretaña como Rusia han estado buscando modos de contrarrestar el crecimiento de las redes terroristas.
En respuesta a los atentados con bomba del 7 de julio en Londres, el ministro del Interior británico Charles Clarke, reveló la semana pasada severas nuevas directrices sobre deportaciones, que permitirán la expulsión de cualquier extranjero que fomente la violencia terrorista. Las nuevas medidas atacan a los predicadores radicales y muestra menor tolerancia hacia sermones, panfletos y sitios en internet que "fomentan el odio o promueven el terrorismo" que hasta hace poco eran protegidos por la libertad de expresión.
Pero defensores de derechos humanos están inquietos de que esas amplias definiciones para estrangular el terrorismo en ciernes también sofoquen las libertades civiles, y advierten que se debe mantener un ponderado equilibrio.
"La mayor preocupación tiene que ver con la palabra incitación'", dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional de Human Rights Watch. "¿Qué constituye incitación? ¿Es incitación llamar a cometer directamente actos de violencia, o explicar en artículos por qué hacen los terroristas lo que hacen?"
Rusos y británicos esperan una "resolución presidencial", con lo que se quiere decir que los 15 miembros del Consejo de Seguridad deberían respaldar la medida. Planean llamar este próximo mes a una sesión especial del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, mientras jefes de estado y gobierno se reúnen en la Cumbre Mundial de Nueva York, y quieren que los líderes del consejo de naciones adopten la resolución de una publicitada votación.
Washington apoya en gran parte la resolución, dijo Richard A. Grenell, portavoz de la misión norteamericana en Naciones Unidas.
Entretanto, continúan las negociaciones sobre las partes más polémicas de un documento de reforma de Naciones Unidas que se espera que más de 180 presidentes del mundo endorsen durante la cumbre.
El lunes, un grupo de unas dos docenas de embajadores discutieron un tratado antiterrorista que se ha estancado durante años en medio de disputas sobre la definición de terrorismo.
La definición actual define terrorismo como los daños causados por no-soldados en un intento de intimidar o de guiar la acción de un gobierno u organización. Pero muchos países, la mayoría árabes, insisten en que todos los medios se justifican en la lucha contra una ocupación, incluso si redundan en daños a civiles.
El embajador norteamericano John Bolton envió el lunes una carta a sus colegas embajadores explicando la posición de Estados Unidos sobre el tratado sobre terrorismo.
Estados Unidos propone conservar la definición de terrorismo propuesta originalmente. Pero si eso se convierte en un punto sensible, la enmienda norteamericana ofrece un modo de eludir una redacción controvertida con una frase que condena el terrorismo sin definir explícitamente quién es un terrorista: "El convertir en blanco y matar deliberadamente a civiles y no-combatientes por terroristas no puede ser justificado ni legitimado para ninguna causa o queja", dice la frase.
El pasaje excluye las muertes civiles causadas por militares, diciendo que esos asesinatos lamentables pero a veces inevitables son cubiertos por leyes internacionales. Críticos de la propuesta dicen que justifica el terrorismo de estado.
La propuesta es una de las muchas que ha presentado Estados Unidos a tres semanas de la cumbre.
1 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh