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dónde están los burros


[Daniel Williams] Pegando un cuento de hadas a la menguante población de burros de Italia.
Magliano, Italia. Había una vez una princesa que amaba a los burros, pero habían desaparecido de su reino en Italia.
Antes estaban en todas partes. Burros negros grandes vagaban por el talón de Italia. Los había blancos en la pequeña isla de Asinara y grises con anillos marrones en sus patas y una cruz marrón en su lomo, en Toscania, donde vivía la princesa. En Sardinia, eran de apenas 60 centímetros.

Cuando morían, los campesinos medievales eran enterrados con sus burros muertos, en un reconocimiento al valor del animal. San Francisco, el santo patrono de Italia -y de los animales-, montaba en uno. Los sacerdotes los bendecían. Los pintores renacentistas los colocaban en sus frescos.
Luego llegó el motor de combustión. Los carros y arados fueron remplazados por camiones y tractores. Los burros fueron vendidos como carne. La princesa los extrañaba.
Así, ella y otros italianos que piensan como ella están tratando de revivir al burro mediante métodos utilizados para preservar muchas de las cosas que añoran los italianos: identificar un nicho en el mercado, crear una atracción turística y, sobre todo, acercarse a por dinero al gobierno y a la Unión Europea.
Los burros, símbolos del pobre pasado de Italia, pueden no ser tan importantes como, digamos, Venecia o la granja familiar, las dos amenazadas -a menos que veas algo profundamente italiano en ellas, como lo hace la princesa Nicoletta d'Ardia Caracciolo.
"Italia no es Italia sin burros", dijo, mirando con cariño a la recua de 17 que mantiene en tierras cerca de Magliano, un pueblo en la montaña en el occidente de Toscania. "Italia sin burros es como Italia sin iglesias".
Es una idea difícil de difundir, pero ganaderos en todo el país están empezando a tomar medidas para proteger los animales. En Sardinia, donde la población de burros se redujo de cerca de 20.000 en los años cuarenta a unos pocos cientos en 2000, investigadores mantienen razas tanto del asno de Sardinia como del burro de Asinara en el parque nacional de la isla de Asinara, en el pasado el sitio de una prisión como la de Alcatraz.
Del burro de Martina Franca, en el empeine de la bota italiana, cuya población llegó a miles, quedaban en 2000 apenas 96 ejemplares. La reserva aumentó a 207 gracias a esfuerzos de ganaderos privados, que preservan embriones en congeladores para facilitar la fertilización in vitro.
A fines de mayo, la ciudad toscana de Grosseto acogió el Día Nacional del Burro para lucir el local Miccio Amiatino, la raza criada por la princesa Caracciolo, así como otras razas de toda Italia. La ciudad se convirtió en una máquina del tiempo virtual, llena de carros y niños jalando con un dogal a burros rebuznando.
Los dueños de burros pregonan la leche de burra, que la tratan de vender como substituto de productos lácteos para gente alérgica a la leche de vaca. Ugo Corrieri, que encabeza el departamento de psiquiatría en el hospital de Grosseto, explicó las posibilidades de la "onoterapia", el uso de burros para mejorar las habilidades motoras de niños minusválidos y ayudar a niños y adolescentes con dificultades para relacionarse con su entorno. Programas similares emplean a caballos con el mismo propósito.
"Creo que los burros son mejores que los caballos, que son mucho más nerviosos", dijo Corrieri. "Son muy amigos de los humanos. También buscan el contacto con los humanos y son más pacientes que los caballos".
Maria Patrizia Latini, que tiene cinco burros para turistas y niños minusválidos, dijo que estaba tratando de convencer a inversores para explorar las legendarias propiedades cosméticas de la leche de burra. El testimonio histórico es convincente: Cleopatra, Poppea, la esposa de Nerón, y la emperadora austriaca Sissi se bañaban en leche de burrar. "No veo por qué nosotros los italianos debamos preocuparnos de salvar a ballenas y tigres mientras nuestros propios burros se extinguen", dijo Latini.
A pesar de estas posibilidades comerciales, la crianza de burros depende de subsidios, y la Unión Europea es una fuente. En un programa de cinco años, durante el que los burros italianos fueron declarados especie en peligro, la Unión Europea destina dinero para su preservación.
Paolo Falchi, presidente de la Asociación de Criadores Micci Amiatino, dijo que los criadores reciben un subsidio anual de la UE de cerca de 240 dólares por cada burro que posean de más de seis meses. Los gobiernos regionales destinan dinero solamente a burros nativos del área; un burro siciliano Ragusano no recibe ayuda si ha nacido y sido criado en Toscania. La región toscana también paga a los ganaderos un 25 por ciento de los costes de conservación de sus burros. "No te hace rico, pero ayuda", dijo Falchi.
Hace cinco años había unos 70 burros Amiatino en Toscania, y el número ha crecido a 700, dijo la princesa Caracciolo. Ella cuida su propia manada, identificable por su color tostado, anillos marrones en sus patas anteriores y una raya marrón en el lomo. "¡Comida, comida!", grita, llamándolas por sus nombres. "¡Fausta! ¡Caterina! ¡Stellina!"
Caracciolo, cuyo linaje napolitano y toscano se remonta varios siglos, está más interesada en la crianza de burros por su valor sentimental, antes que comercial. Observa que el burro era el modo de transporte de Cristo.
Caracciolo defiende al burro de su reputación de ser, bueno, burros. "El burro no es estúpido", dijo. "Es más listo que el perro y el cerdo. La gente dice que se para de repente en algún lugar sin razón alguna. No, lo hace porque está contemplando la situación. No es como el caballo que se echa a correr al primer signo de problemas".
En general el burro la recuerda su propio pasado, cuando Italia era un país rural de campesinos sencillos, caminos de tierra y dignatarios aristócratas. "El burro es símbolo de las cosas buenas de Italia. Lento. Paciente. Trabajador. El burro es el mismo de siempre", dijo. "Somos nosotros los que hemos cambiado".

18 de agosto de 2005
19 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh

los nacional-bolcheviques


[Peter Finn] Payasada política lleva a juicio a miembros del partido bolchevique.
Moscú, Rusia. Un día de este mes, 39 acusados estaban en jaulas colocadas contra la pared de un tribunal moscovita. Los presos, la mayoría de ellos estudiantes adolescentes y entrando en la veintena, eran miembros del Partido Nacional Bolchevique, un grupo radical de oposición con una inclinación a arrojar huevos a los funcionarios, romper las puertas de edificios oficiales y en general mostrando el dedo a las autoridades.
Son acusados de haber provocado "disturbios masivos" en diciembre, después de irrumpir en un salón de recepciones en las oficinas públicas del presidente Vladimir Putin, frente al Kremlin, y de ondear una bandera en la ventana que decía: "¡Putin, Renuncia a Tu Trabajo!"
Pero el procesamiento de los activistas políticos hace parte de una represión más amplia emprendida por el gobierno contra el Partido Nacional Bolchevique, un partido con raíces ultra-nacionalistas que reclama haberse convertido en una fuerza a favor de los cambios democráticos y la justicia social, incluyendo la redistribución de la riqueza.
Los nacional-bolcheviques, cuyo nombre se remonta a los revolucionarios dirigidos por Vladimir I. Lenin, que fundó la Unión Soviética, fueron prohibidos en junio por un tribunal de Moscú. Abogados del partido dijeron que era la primera vez que se había prohibido a un partido desde el derrumbe de la Unión Soviética en 1991. El tribunal resolvió que los nacional-bolcheviques tenían por objetivo un "cambio violento del régimen constitucional".
La Corte Suprema rusa debe decidir el martes próximo sobre la apelación del partido sobre la resolución. "Somos el partido con más coraje, somos los más incontrolados", dijo el líder del grupo, Eduard Limonov, 62, un escritor ruso iconoclasta que enrosca sus canos mostachos dalí mientras habla. "Queremos crear un clima de libertades políticas y por eso estamos molestando al Kremlin. Queremos que se vuelvan locos".
De vez en cuando incluso causan la ira de los abogados que tratan de que no los metan en prisión. Después de que sus abogados presentaran una moción pidiendo la liberación de los 39 acusados, el juez se volvió a los jóvenes detenidos y preguntó si alguno de ellos tenía algo que decir.
Se levantó Julian Ryabtsev, un skinhead con gafas y una camiseta con la incendiaria insignia de su partido, una parodia de la bandera nazi con la hoz y el martillo de la Unión Soviética substituidos por la swástica en un círculo blanco, rodeado de rojo.
"Toda Rusia es una cárcel", dijo Ryabtsev, 23, ex estudiante de teología en un seminario de la Iglesia Ortodoxa rusa, que posee la ciudadanía norteamericana. "No importa dónde vivamos".
Los abogados de la defensa gimotearon y dieron vueltas los ojos. Uno de los fiscales sonrió suavemente. Y la moción fue rechazada rápidamente.
La habilidad del partido para galvanizar a gente joven -dice el partido que tiene 22.000 miembros y cada mes se unen cientos más- ha alarmado al Kremlin, que está crecientemente preocupado de rebeliones juveniles como las que derrocaron los gobiernos de Georgia y Ucrania.
"Es el único partido que defiende a la gente de a pie, el único partido que no tiene miedo", dijo Sergei Karamnov, 28, un paisajista que se unió al partido la semana pasada. Para algunos analistas políticos, el intento del Kremlin de aplastar a los nacional-bolcheviques ha sido contraproducente. "Políticamente, es muy estúpido", dijo Alexander Tarasov, analista del Centro Nueva Sociología y Política Práctica en Moscú. "Si les permitieran inscribirse, no creo que sacaran siquiera un diputado. Pero ahora son símbolo de resistencia y la gente joven les está prestando atención".
Los nacional-bolcheviques se deleitan en travesuras. Los activistas han lanzado mayonesa al presidente de la comisión electoral rusa y arrojado jugo de naranja al director técnico del equipo de fútbol del país, entre otros actos que llaman "terrorismo alimenticio".
Otro grupo de gente joven ocupó el verano pasado las dependencias del ministerio de Salud después de evacuar el edificio cuando llegaron con uniformes falsos y se hicieron pasar por un escuadrón artificiero. Luego arrojaron un retrato de Putin por la ventana.
El estado ha respondido severamente. Unos 50 activistas del partido están en prisión. Y los acusados en el juicio actual pueden ser condenados a ocho años de cárcel por su ocupación de dos horas, que terminó cuando la policía tomó por asalto el edificio.
El partido fue fundado en 1944 por Limonov y otras figuras de lo que llama la vanguardia cultural. La bandera del partido fue tomada de los libros de Limonov y el grupo fue considerado inicialmente como una rareza contracultural con ideas neo-fascistas y ultra-nacionalistas.
Limonov volvió a Rusia después de años de exilio en Estados Unidos y Francia tras el colapso de la Unión Soviética. Trabajó en Manhattan como mayordomo de una familia rica y más tarde volcó sus desaventuras en la ciudad y su cáustica visión del modo de vida americano en novelas semi-autobiográficas como ‘It's Me, Eddie', que fueron aclamadas en París.
Limonov dice ahora que su grupo se ha convertido en un "clásico partido de extrema izquierda" que se despejado de sus orígenes chauvinistas. Sus opositores en el gobierno no están convencidos.
"Si las fuerzas chauvinistas pro-fascistas provocan un surgimiento del extremismo islámico, eso representaría una grave amenaza para nuestro estado multicultural", dijo Vladislav Surkov, subjefe de gabinete en el gobierno de Putin, en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel. Y algunos miembros no intentan ocultar su xenofobia. En una reunión del partido en Moscú esta semana, activistas de visita desde Murmansk hablaron duramente sobre los chinos que llegan a la ciudad y quitan trabajo a los rusos.
En 2001 Limonov fue sentenciado a 4 años de cárcel por su participación en lo que el estado dijo que fue un intento de golpe en Kazajistán. Fue dejado en libertad 2 años y medio después, un período durante el cual escribió ocho libros, incluyendo sus reflexiones sobre 52 figuras importantes del mundo, desde Mao a Marilyn Monroe.
"Me puse más sabio y más tolerante", dijo Limonov sobre su tiempo en la cárcel. "La cárcel es una buena escuela de la vida".
Esas opiniones enfurecieron a los padres y amigos de los algunos jóvenes que podrían ser condenados a largas penas de prisión por las payasadas que sueña él. "Estoy muy enfadada con él", dijo Natalia Lind, cuyo hijo de 23 años, Vladimir, ex estudiante de filosofía en San Petersburgo, está en juicio. "Para él, estos niños son como trampolines".
Limonov rechaza la acusación, pero el partido, a espaldas de la determinación de sus activistas de enfrentarse al estado, se ha forjado camino en medio de la fragmentada oposición rusa. Los nacional-bolcheviques forman ahora una floja alianza con la rama juvenil del Partido Comunista Ruso y el reformista partido Yabloko.
Limonov considera a sus jóvenes cargas como la vanguardia de la oposición callejera para las elecciones parlamentarias de 2007 y las elecciones presidenciales en 2008. Dijo que admiraba las tácticas de los manifestantes cuya Revolución Naranja derrocó al antiguo régimen en Ucrania, pero no es partidario del nuevo presidente del país, Viktor Yushchenko".
"Tenemos que enfrentarnos a Putin, y eso es fácil de organizar, pero sólo si se unen las fuerzas de la oposición", dijo Limonov. En respuesta, el Kremlin ha organizado su propio grupo juvenil llamado Nashi, o Nosotros, que los organizadores dicen que saldrán a la calle para defender el orden establecido en la eventualidad de que estallara una revuelta antigubernamental en Rusia.
Limonov se deleita con la idea de una confrontación. Y no se preocupa de que pueda ser condenado otra vez a la cárcel. Riendo, dice: "Todavía tengo mi permiso de residencia".

17 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh


museo del futuro


[Edward Rothstein] En mayo pasado se inauguró museo de la ciencia ficción.
Seattle, Estados Unidos. "La mayoría de los museos te muestran la historia", se jacta el Museo de la Ciencia Ficción, que abrió hace un año, y la Galería de la Fama, en Seattle, "pero sólo uno te lleva al futuro".
Y así lo hace, si el futuro incluye un modelo natural de la Reina Alienígena, de la película de 1986, de James Cameron, ‘Aliens'; un ejemplar de la primera edición de ‘Crónicas marcianas', de 1950; una colección de pistolas de rayos, de ‘Star Trek' (1966 hasta hoy); la gabardina de vinilo que llevó Joanna Cassidy en la película de 1982, ‘Blade Runner'; y una réplica a medio tamaño del robot autopropulsado Sojourner, usado en la superficie de Marte de 1997.
Por supuesto, en realidad no es el futuro lo que se exhibe, y tampoco es realmente historia. Es algo parecido a una historia del futuro, o una historia de las ideas sobre el futuro. Y tal como se exhibe aquí, su contemporaneidad causa mareo. Ahora mismo también presenta algunas inusuales resonancias, debido a que franquicias de ciencia ficción como las películas de las series ‘La Guerra de las Galaxias' y ‘Star Trek' han sido recién completadas.
En el museo, la influencia de esas épicas es inconfundible, con efectos sonoros y de luces que definen la atmósfera de cada exposición. Una vitrina de ‘Stardock' da a un espacio cinematográfico, donde naves de ‘E.T.', y ‘Star Trek' y ‘La Guerra de las Galaxias' (junto a antigüedades como la cápsula lunar de H.G. Wells), se deslizan una junto a otra mientras los observadores frente a las pantallas táctiles se enteran de sus orígenes y poderes.
Otras exhibiciones mezclan los géneros y los medios de comunicación con un abandono casi festivo. El chaleco que llevó Michael York en ‘La Fuga de Logan' (1976) no está muy lejos de una primera edición de una novela de Ursula K. LeGuin y un ejemplar de la revista Mad. Inolvidables y delicados dibujos de un artista brasileño no muy conocido, Alvim Corrêa, ilustrando una edición belga de 1906 de ‘La Guerra de los Mundos', de H.G. Wells, están a la vuelta de modelos de extraterrestres reunidos en un simulacro de bar-restaurante intergaláctico parecido a uno de ‘La Guerra de las Galaxias'.
Es como si un manipulador molecular de ‘La Mosca' hubiera mezclado un siglo de objetos, reuniendo instrumentos y criaturas disparatadas.
Pero dentro de esta fantasmagórica gama de recuerdos, películas y coleccionables, empieza a tomar forma un retrato de la historia del futuro. La sala de la exposición principal, envuelta en una cinta de estrellas como si fuera un planetario, ofrece un cronograma de la ciencia ficción a medida que la exposición recorre sus preocupaciones, sus yuxtaposiciones con la ciencia real, sus intereses sociales, sus fans convertidos en practicantes.
Y el museo en sí mismo es realmente un crudo primer borrador de esa historia, creada por el multimillonario de Microsoft, Paul G. Allen, 52, en gran parte con su propia colección, que albergó en una casa de 1.200 metros cuadrados de 20 millones de dólares en el mismo edificio de Frank O. Gehry que el museo de 240 millones de dólares dedicado a otra de las pasiones de Allen: la música rock; en el Experience Music Project, como se llama, la guitarra de Jimi Hendrix se exhibe con tanta soltura como la túnica del Capitán Kirk. De hecho, la reducción de las ambiciones del proyecto musical, que ha tenido problemas en estar a la altura de las expectativas originales, crearon espacio para el Museo de la Ciencia Ficción.
Pero el museo no deja la ciencia ficción al nivel de los juguetes y caballitos de madera. Es un buen lugar para recordar que un género que estaba hace 80 años en los márgenes, está ahora, al menos en sus reencarnaciones cinematográficas, en el centro de la cultura.
Las revistas baratas de ciencia ficción que presentaban lo que los entendidos llamaban "BBBs" huyendo de "BEMs" -"Nenas con Sujetadores de Lata" huyendo de "Monstruos con Ojos de Chinches". No por mucho tiempo. Los escritores de mediados del siglo 20 convirtieron la ciencia ficción en algo más profundo; muchos escritores recientes han sido científicos.
Incluso el cine moderno, con sus efectos sonoros y universos generados en el ordenador, fue moldeado por la ciencia ficción: la película ‘La Guerra de las Galaxias', de 1977, de George Lucas, fue una declaración de independencia y dominio del género, estableciendo su curso actual. La saga de cine y televisión de largo plazo, ‘Star Trek', también crearon nuevos tipos de fans, satirizados y homenajeados en la película ‘Héroes Fuera de Órbita' (1999).
El fin de estas franquicias no significan, por cierto, el fin de la importancia del género, ni presagian una época de disolución. Y aunque, a excepción de los ítemes cinematográficos, el centro de gravedad del museo parece depender de los años setenta, inclinándolo hacia atrás en lugar de hacia adelante, la colección también proporciona una mirada en el permanente atractivo de la ciencia ficción.
Por ejemplo, es sorprendente cómo a menudo los límites entre la fantasía y la realidad son desglosados en las exposiciones mismas. Los objetos de ‘Star Trek' son reales ("La pistola de rayos", nos dicen, "fue desarrollado a principios del siglo 23 como un arma defensiva"), mientras otros objetos, como una radio Dick Tracy de 1951, son llamados juguetes. Un "chapa comunicadora de Starfleet", de ‘Star Trek', es llamada "reproducción", presumiblemente porque no era un "comunicador" usado en la película.
Pero en una exposición de uniformes, una túnica de la película ‘Planeta Prohibido', de 1956, comparte la misma vitrina que un traje espacial de la NASA, del programa Gemini. La ficción y la realidad se entremezclan.
Este es un punto de la exposición dedicada a ‘La Guerra de los Mundos'. Ofrece una grabación de un programa de radio de 1938, de Orson Welles, que se hizo famoso por persuadir a los radioyentes que Nueva Jersey estaba siendo invadida por los marcianos.
Hace unos años, después de un programa radial en Ecuador, nos dice la exposición, la noticia de que no había sido más que una novela radiofónica, atacaron la emisora y causaron numerosas muertes.
Esta reacción, por extrema que sea, es una fantasía de fantasiosos: para la ciencia ficción las descripciones del futuro no son fantasía. En lugar de eso, crean una especie de "pensamiento experimental". En una sala se nos pregunta: "¿Qué si sólo viéramos las estrellas cada 2.000 años?"
Esta es una aproximación que también se usa en la ciencia, poniendo a prueba la interpretación y explorando posibilidades; a menudo los científicos mencionan la ciencia ficción como una influencia temprana. La directora del museo, Donna Shirley, dijo que la lectura de ‘Crónicas marcianas', de Bradbury, a los 12, la inspiró a escoger su carrera. En el Laboratorio de Propulsión de Reactores de la NASA, era la encargada del Programa de Exploración de Marte; aquí, ayudó a montar la exposición del museo, que hace malabares con la ciencia ficción y la realidad.
Por supuesto, las realidades alternativas apelan tanto a adolescentes como a sus inventores, y de algún modo, los museos de Allen se inclinan hacia los primeros, consagrando sus propias pasiones adolescentes.
En realidad ahora la colección determina fácilmente lo que se muestra: una serie de exposiciones sobre distopías y utopías pudieron haber sido mucho más potentes si los objetos hubiesen sido seleccionados más cuidadosamente, y las ideas exploradas más completamente.
Pero la pasión y el homenaje son bienvenidos, pues la ciencia ficción puede aspirar realmente a ser parecerse más a la historia que a la fantasía. De hecho, a menudo está menos preocupada con el futuro que con el pasado; estudiar cómo era, puede ayudar a mostrar cómo puede ser. Las tres primeras películas de ‘La Guerra de las Galaxias', por ejemplo, en realidad se oponen al ataque contra el futuro. Los malos son los amos de una radiante tecnología; los héroes son retro y destartalados, en contacto con los poderes perdidos del pasado.
Las historias del futuro realmente merecen un museo, aunque sólo sea para sugerir dónde pueden estar luego.

13 de agosto de 2005
24 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh

niña de 11 en prisión


[Jocelyn Y. Stewart y Claudia Zequeira] Por arrojar una piedra.
Fresno, California. Elijah arrojó a Maribel un globo con agua cuando jugaban en el patio anterior. Desde la calle, se burló de ella y la insultó. Enfadada y mojada, Maribel le dijo a Elijah que se marchara, y entonces le lanzó una piedra, que le sacó sangre justo arriba de su ojo izquierdo.
La mayoría de los ejemplos de este típico altercado de patio de escuela -niño agrede a niña, niña le pega de vuelta- terminan sin detenciones, ni acusaciones ni grilletes electrónicos.
Pero ahí está el caso de Maribel Cuevas, de 11.
La policía arrestó en abril a la niña de Fresno, acusándola de agresión por herir a Elijah Vang con una piedra. Pasó cinco días en el Reformatorio, y fue luego colocada bajo arresto domiciliario y obligada a llevar un grillete de vigilancia electrónica durante 30 días. Se espera que sea procesada por un Tribunal de Menores el miércoles. Si se demuestra que la acusación es verdadera, la niña de cuarto podría pasar los próximos cuatro años en la cárcel.
La policía de Fresno dijo que las acciones de la niña estaban lejos de ser un juego de niños. Agentes que acudieron a una llamada dijeron que recogieron una piedra de casi un kilo que había arrojado Maribel. Abrió una profunda herida, que requirió puntos.
"Si a la niña la hubiese golpeado en la sien, la habría matado", dijo el sargento de la policía de Fresno, Anthony Martínez. "Luego la historia sería: ‘Niñito arroja globo con agua; niñita le arroja piedra y lo mata'".
El alcalde y el jefe de policía de Fresno respaldan la versión oficial del incidente. Pero el caso de Maribel Cuevas ha generado asombradas y airadas reacciones de tan lejos como Francia, a medida que observadores se preguntan si no se están aplicando castigos para adultos para lo que no es más que un arrebato infantil que salió mal.
En esta ciudad del Valle Central de San Joaquín, difícilmente un semillero de activistas, la detención ha provocado la indignación de activistas que dicen que es un ejemplo de exceso policial de un departamento con una pobre historia de relaciones con la comunidad. Una reciente vigilia con candelas en apoyo de Maribel reunió a unas 100 personas.
"Lo que tenemos aquí son niños que son niños", dijo Richard A. Beshwate Jr., el abogado de la niña. "Alguien quedó herido, y es desafortunado, pero esta conducta no llega a estar al nivel de una actividad criminal".
El fiscal de distrito del condado de Fresno, Robert Ellis, dijo que el departamento no comentaría el caso porque está implicado un menor.
Elijah y Maribel viven en un barrio de clase trabajadora y asisten a la misma escuela. Maribel, la segunda de seis hermanos nacidos de un padre que era manitas en un rancho y una madre ama de casa de México, tropezaba en la escuela.
"Es muy tímida y le costó un tiempo empezar a sentirse cómoda conmigo", dijo Patty Shindler, una maestra jubilada que enseña a Maribel una vez a la semana.
En una entrevista con un investigador de la defensa, la maestra de Maribel dijo que la niña se llevaba bien con las otras alumnas, y se esforzaba por superarse.
La maestra de Elijah dijo a un investigador de la defensa que el niño de ocho era un buen estudiante, que a veces tenía dificultad en controlar sus enfados, despotricando contra sus compañeras en lengua hmong.
Las dos estaban en clases y cursos diferentes, pero el 29 de abril se cruzaron sus senderos. Maribel estaba en casa de una amiga, jugando en un patio amurallado con su hermano de 6 y 3 amigos más chicos. De acuerdo a Maribel, Elijah y otros seis niños aparecieron en bicis y empezaron a molestarla, como había hecho Elijah en el pasado. Elijah le arrojó a la niña globos con agua, golpeándola en la cabeza. El grupo también arrojó piedras, dijo Maribel.
Maribel sólo quería asustar a los niños, dijo Beshwate, cuando arrojó la piedra desde unos 7 a 8 metros.
"Creo que estaba tan consternada como los otros de haberle en realidad dado al niño", dijo. "¿Cómo podía cualquiera haber querido que pasara eso?"
La policía describe la piedra como un "trozo de piedra de río de bordes dentados" de 14 centímetros de largo y 8 de ancho. Beshwate dijo que la policía recogió otra piedra y que la piedra original era más pequeña.
Un adulto de la casa cuidó al niño ensangrentado con una toalla mientras Maribel corría hacia la esquina para avisar al padre de Elijah y pedir excusas, dijo Beshwate. No había nadie en casa, y Maribel volvió y se encontró con la policía esperándola.
La niña dijo que un agente la cogió por la parte de atrás de su camisa, la arrojó al suelo, le puso una rodilla en la espalda, le puso esposas y la metió en la parte de atrás de un coche patrullero.
La policía ofreció otra versión. Los agentes sostienen que no hubo otros niños implicados en el incidente. Elijah sólo arrojo un globo con agua, dijeron. Un informe presentado después del incidente dijo que la niña estaba histérica y pidiendo disculpas.
"Arañó a uno de los agentes en su intento de escapar, luego se arrojó al suelo y empezó a dar patadas a los agentes, para impedir que se la llevaran", dijo Martínez.
Las dos partes concuerdan en que la madre de la niña, que no habla inglés, intentó comunicarse con los agentes, ninguno de los cuales habla español. Guadalupe Cuevas, 33, dijo que quería que supieran que su hija tenía un "temperamento nerviosa" y esa agresión lo agravaría.
"Traté de decirles (a los agentes de policía) sobre su condición... de que no debían hablar con ella de esa manera, pero no me dejaron acercarme", dijo Guadalupe Cuevas. Más tarde, dijo Martínez, se envió a un intérprete en español al lugar de los hechos.
Ambos lados también concordaron en que Maribel no entendió sus derechos Miranda.
"Le leí a Cuevas sus derechos de Miranda y le preguntó si entendía, y ella dijo ‘no'", escribió el agente Christopher Green en su informe. "Se los leí renglón por renglón y se lo expliqué hasta que entendió todo".
De acuerdo al informe, Maribel le dijo a Green que había tenido problemas con Elija, y "la había insultado y a mostrarle el dedo".
"Le pregunté a Cuevas si había pensando en qué le pasaría a Vang si le daba con la piedra y dijo que le sacaría sangre", escribió Green. "Cuevas dijo que se arrepintió, pero la piedra se deslizó de su mano en dirección de Vang, golpeándola en la cabeza".
Debido a la gravedad de la herida de Elijah, el tamaño de la piedra y las palabras de Maribel, los agentes determinaron se había cometido una fechoría, dijo Martínez.
Elijah fue llevado a un hospital y dado de alta con puntos. Su familia no pudo ser localizada para comentarios.
Cuando salió del Reformatorio, Maribel volvió a casa llevando un grillete de vigilancia electrónica.
El juez determinó que Maribel debe estar de vuelta en casa todos los días a las 3 de la tarde. La idea de que la envíen de vuelta al Reformatorio por no llegar antes de la hora tienen tan horrorizada a la niña que personal de la escuela le permite salir a las 2:15. Cuevas dijo que su hija tenía problemas para dormir y despertaba llorando.
"No podía creer cuando le dije que el grillete finalmente se lo sacarían", dijo su madre.

Zequeira informó desde Fresno; Stewart desde Los Angeles.

13 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

adulterio como liberación


[Emily Wax] Mujeres cometen adulterio y se dejan encarcelar, para divorciarse.
Rumbek, Sudán. Agachada en el húmedo pabellón, Ding Maker admite que quebró la ley al cometer adulterio. Pero no lo hizo por amor, dice. Como muchas mujeres en la cárcel por infidelidad en Sudán, lo hizo porque quería divorciarse. Durante tres meses ha compartido una celda con otras 12 mujeres, esperando humillar a su marido para que devuelva su dote y la deje.
"Me maltrataba y me golpeaba, nunca pagaba mi comida o cuidaba de nuestros hijos enfermos", dijo Maker, ajustándose la brillante camisa verde sobre su abultado vientre. Quedó embarazada con la aventura, pero no está preocupada.
"No tenía otra manera de divorciarme", dijo. "Yo era su segunda mujer y no me cuidaba. No me importa quedarme. Voy a esperar".
En el patriarcal sur de Sudán, como en gran parte de África, sólo los hombres tienen derecho a pedir divorcio. El único resquicio legal de las mujeres sudanesas es cometer adulterio, un delito que es una base instantánea de divorcio. Pero incluso entonces, la mayoría de los maridos se niega a aceptarlo porque no quieren pedir a sus familiares que devuelvan la dote -en el caso de Maker, 90 vacas- que recibieron de la familia de la novia y repartida como regalos.
Todo esto, sin embargo, podría cambiar. Sudán del Sur, ahora en paz tras dos décadas de guerra civil con el norte, está redactando una nueva constitución e intentando producir un código penal moderno. Con los donantes internacionales renuentes a ayudar a una entidad que encarcela a las mujeres por adulterio o abandono, sus nuevos líderes están revisando las reglas tradicionales que regulan el matrimonio, la dote y el divorcio.
Pero muchas mujeres han empezado a desafiar esas reglas, en parte porque durante la guerra civil han ganado más autonomía de los hombres y en parte porque la liberación política de la región ha hecho surgir nuevas ideas e influencias en una sociedad tribal estrechamente controlada.
Prácticamente todas las 24 mujeres del pabellón de la cárcel de Rumbek están aquí porque desafiaron leyes familiares tradicionales. Más de la mitad han sido acusadas de adulterio; las otras han sido encarceladas por abandono de hogar o por no respetar las reglas de boda tradicionales.
"Con la paz y los cambios, el adulterio y las peticiones de divorcio son más frecuentes que antes", dijo el juez Ambrose Rini Thiil del Tribunal Superior de Sudán del Sur. "De hecho, todos estamos sorprendidos por lo que está ocurriendo".
Pero Thiik, 62, se pregunta si los ciudadanos aceptarán cambios tan drásticos. En la sociedad sudanesa "la pareja no tiene por qué estar enamorada", dijo. "Son matrimonios convenidos para crear una red económica de relaciones familiares. Si cambiamos esas reglas, estaremos cambiando la sociedad entera".
De acuerdo a Akur Ajuoi, un abogado que trabaja con UNICEF, la presión para rechazar esas tradiciones ha sido un producto derivado de la guerra de 21 años que opone al norte dominado por los árabes, del sur africano. Con sus maridos ausentes para pelear durante largos períodos, las mujeres aprendieron a manejar sus propias granjas y ganado.
"Ahora que sus maridos han vuelto, quieren tener más derechos", dijo Ajuoi. "También hay un montón de influencia exterior. Los tiempos están cambiando y las mujeres están aprendiendo. Por más que digamos que las tradiciones son bonitas y seguirán, deberíamos abandonar las que son perjudiciales".
Ajuoi es un ejemplo de las nuevas influencias del exterior. Como refugiada de la guerra, se educó en Kenia y África del Sur, ambos países modernos donde las mujeres pueden divorciarse en tribunales.
Muchos sudaneses educados que vuelven a casa a reconstruir su país tienen ideas muy diferentes a las de sus abuelos. Ajuoi también está trabajando en una medida que haría ilegal que los padres no envíen a los hijos a la escuela, incluso hacerles trabajar en cosechas o ganado.
Pero dijo que las leyes que involucran a mujeres pueden ser más difíciles de cambiar, en gran parte debido al dinero. El pago de dote es crucial en la economía de la región.
"Puede ser más fácil obtener derechos para los niños que para las mujeres. Los hijos son vistos como presentes, mientras que las mujeres tienen valor monetario debido a la dote", dijo.
Abogados conservadores que trabajan en la nueva constitución alegan que poner a una mujer en la cárcel por adulterio es práctico y que muchas leyes tradicionales fueron construidas sobre opiniones populares sobre lo que es correcto, moralmente, para la sociedad.
"Para ser franco, es una importante medida preventiva para proteger a una mujer de ser asesinada", dijo uno de esos abogados, William Ajal Deng. "No todas nuestras leyes tradicionales son malas. El divorcio, en mi opinión, debería permitirse muy raramente, si acaso. Es malo para los niños".
El marido de Maker es un áspero jefe regional llamado Manganat Deng (y no relacionado con William Deng). Dijo que aunque Maker "se porta mal" y pelea con la primera esposa, se opone a divorciarse o devolver la dote.
"¿Por qué está esta mujer haciéndome esto? No debiera", dijo, frunciendo el ceño. "Nosotros los dinka no creemos en el divorcio, incluso si hay problemas. No quiero eso como solución". Los dinka son la principal tribu del sur de Sudán.
Pero otros ven el sistema tradicional como perjudicial para las mujeres. Según la ley tradicional, una mujer u hombre que comete adulterio debe pagar una multa, normalmente de siete vacas o unos 800 dólares. Los que no pagan deben cumplir seis meses en la cárcel.
Pero no hay casos de hombres encerrados en la cárcel de Rumbek por adulterio, porque poseen vacas y tierras y pueden pagar las multas, dijo el comandante Benjamin Jok, que dirige la cárcel. No se permite que las mujeres tengan propiedades, de modo que no pueden pagar sus fianzas.
"A los hombres también se les permite tener tantas mujeres como las que puedan alimentar", señaló Jok.
Dijo que las mujeres bajo su custodia son difícilmente delincuentes. Debido a que el sistema carcelario cuenta con pocos fondos, les permite cultivar sorgo y cacahuetes en una granja cercana y vender sus productos en el mercado.
En algunos casos encarcelar a una mujer es injusto, dice Jok. Una mujer de edad llamada Ayen Malual fue enviada a la prisión de Rumbek porque su hijo, un soldado del ejército, no pudo pagar la dote de su novia. Su familia exigió vacas, pero el soldado fue enviado en una misión y Malual no tenía animales.
"Ella quería a mi hijo, y estábamos felices con la boda", dijo Malual, que estaba sentada sobre sus piernas en el suelo de cemento. "Sólo faltaba la dote. Estas tradiciones pueden ser muy duras. Echo de menos mi colchón y mi mosquitero en casa".
Maker, madre de seis, pasa sus noches en una estera de paja que cubre el frío cemento. No hay retretes, de modo que las mujeres deben salir a los servicios. La mayoría dice que están deprimidas e indignadas, pero dispuestas a quedarse.
El mes pasado la hija de 15 de Maker murió de rabia. Cuatro gendarmes de la prisión escoltaron a Maker a su funeral. Pero en la ceremonia, dijo, su marido empezó a gritar que quería matarla.
"Empezó a arrojarme palos", dijo. "No quiero volver con ese hombre. Con él, mi vida fue terrible. Me voy a quedar aquí hasta que las cosas cambien".

11 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh


casi inocente, tras 22 años


[Scott Glover y Matt Lait] Hace 20 años, cuando Bruce Lisker fue condenado por el asesinato de su madre en un ataque de rabia, las evidencias parecían abrumadoras.
Un lluvioso día de marzo, Phillip Rabichow estaba parado frente a su casa rancho beige en Sherman Oaks con una cinta métrica en su mano y una mirada de ansiedad en su cara.
Veintidós años antes, casi el mismo día, una mujer llamada Dorka Lisker fue asesinada en su casa. Su hijo de 17, Bruce, fue acusado del asesinato. Tenía problemas de drogas y peleas con su madre.

Rabichow, entonces fiscal del distrito, convenció al jurado de que Bruce era culpable. Pasaron los años y Lisker alcanzó la madurez en la prisión, sin que Rabichow volviera a pensar en ello.
Pero en los últimos meses, nuevas informaciones han resquebrajado su fe en la rectitud del veredicto. Una huella de zapato ensangrentado fue hallada en el lugar de los hechos, que no correspondía con los zapatos de Lisker. Una misteriosa llamada telefónica hacia la hora del asesinato planteaba nuevos misterios.
Rabichow, 61, jubilado, tenía problemas para dormir. Revivía el juicio obsesivamente, tratando de convencerse de que no había condenado a cadena perpetua a un hombre inocente.
En su desmoralización se aferró a un elemento del caso, una pieza de evidencia que todavía creía que era una prueba irrefutable de la culpabilidad de Lisker. Pero para estar seguro tendría que volver al lugar de los hechos.
"Este es el tema crítico del caso", dijo Rabichow antes de entrar a la casa. "Si me equivocaba, no estaría convencido de su culpa más allá de una duda razonable".

La Han Apuñalado!
"¡Ayuda, por favor! Necesito una ambulancia inmediatamente... ¡Daros prisa!" [El llamado de Lisker al 911].
Eran las 11:26 de la mañana del 10 de marzo de 1983.
"Mi mamá -¡la han apuñalado!", gritó Bruce Lisker, llorando, por teléfono. "¡La han apuñalado!" [Cuando el 911 llama a Lisker]
Cuando la policía y los paramédicos llegaron a la casa de tres dormitorios de Huston Street, encontraron a Dorka, 66, en el suelo cerca de la puerta. Tenía la cara llena de sangre, y la habían apuñalado por la espalda. Tenía el cráneo roto, la oreja derecha casi cercenada y quebrado su brazo derecho.
Mientras trabajaban los paramédicos, Bruce se daba vueltas, gritándoles que llevaran a su madre al hospital. Estaba con metanfetaminas, y tenía las manos cubiertas de sangre.
Estaba tan agitado que dos agentes de policía lo sentaron en el asiento de atrás del patrullero, esposado, para que no interfiriera.
"¿Cree en Dios?", preguntó un lloroso Lisker a uno de los agentes. "¿Rezará por mi madre?"

Béisbol y Bicis de Montaña
Dorka Zeman, una rubia guapa de origen checo, se casó con Bob Lisker en 1946. Habían estado saliendo durante casi un año cuando otra pareja en una fiesta de Noche Vieja en Hollywood les retó, bromeando, a casarse.
Algo achispados, aceptaron el reto y condujeron en la noche hacia Tijuana, donde se casaron a la mañana siguiente. Él tenía 19; ella, 29.
Pronto quedó Dorka embarazada, pero tuvo un aborto. La pareja siguió tratando de tener un hijo, pero finalmente lo abandonaron y dedicaron sus energías a sus carreras -de abogado él, y ella como cortadora de películas para Technicolor.
En 1964, uno de los clientes de Bob le pidió ayuda para un asunto delicado. Su hija de 17 estaba embarazada. La familia quería dar al niño en adopción.
Lisker dijo que él y su esposa adoptarían al niño. El bebé tenía 3 días cuando lo llevaron a casa en junio de 1965. Lo llamaron Bruce.
Dorka, entonces 49, no estaba "particularmente entusiasta", recordó su marido años después. "Pero una vez que el bebé estuvo en casa, estaba encantada". Dejó su trabajo para convertirse en una madre de tiempo completo.
Su vecindario en Sherman Oaks era un paraíso para los niños, con grandes espacios abiertos para jugar con modelos de aviones de control remoto, donde pueden jugar al béisbol y usar sus bicis de montaña. Bruce se bañaba en la piscina de la familia en el patio de atrás, se vestía de tigre para Halloween y pasaba períodos en campamentos de los Boy Scouts.
En una desvanecida instantánea de 1973, un sonriente y rubio Bruce, entonces 8, muestra un trofeo de la Liguita que ganó con los San Fernando Valley Pirates.
Pronto las malas notas y pendenciero carácter de Bruce empezaron a causar fricciones entre él y su madre.
"Básicamente, yo era el payaso de la clase y me metía en montones de problemas por eso", explicaría más tarde. "Siempre fui un niño flaco al que todos pasaban por alto, y siempre quería ser escuchado".
Según su relato, empezó a beber y a fumar marihuana a los 10 u 11. A los 13, estaba experimentando con cocaína y LSD. Empezó a robar a sus padres para pagarse el hábito.
Sus disputas con su madre se transformaron en "espectáculos semi-histéricos" en las que los dos recorrían la casa gritándose mutuamente, de acuerdo a un informe de la Dirección Juvenil de California.
Mientras peleaban, Bob Lisker miraba televisión con el perro de la familia en sus rodillas.
"Normalmente, en algún momento de esta pelea entre madre e hijo, Bruce o su madre pedirían la intervención de Lisker, obligándolo psicológicamente a ser el juez en un ‘juego de tribunales', dice el informe de la Dirección.
Los Lisker enviaron al niño a un hogar para niños con problemas cerca de Susanville, en Sierra Nevada. Estudió allá octavo y noveno.
Al volver a Los Angeles pasó de la Escuela Secundaria de Birmingham a dos escuelas de educación continuada antes de abandonarlo todo en la primavera de 1982, a apenas un mes de su cumpleaños 17.
Convenció a sus padres de que le pagaran el alquiler de un apartamento propio -un estudio de 210 dólares al mes en Sepúlveda Boulevard, a unos 7 kilómetros de su casa. Le regalaron un coche y dinero para el bolsillo, y esperaban que enmendaría. Se equivocaron.
Fumaba marihuana, bebía fuertemente y se inyectaba metanfetamina. En junio de 1982 fue detenido por arrojarle un destornillador a un automovilista durante una pelea de tráfico. La policía lo encerró por agresión con un arma letal; más tarde, la acusación fue reducida a vandalismo.
Bruce dijo al agente de policía que había presenciado el altercado, que se enfadó cuando el otro conductor le cortó el camino. De acuerdo al agente, Bruce declaró: "Yo iba a matar a ese hijo de puta".

Y Entonces la Apuñalaste
Cuando el detective Andrew R. Monsue llegó al lugar de los hechos, Dorka Lisker había sido llevada al Hospital Encino, donde murió esa misma tarde.
Un ex marine que había peleado en Vietnam, Monsue llevaba su pelo castaño corto y tenía un brusco aire militar. Siguió la huella de sangre a través de la casa, buscando claves.
Concluyó que el atacante de Dorka la había golpeado con el trofeo de la Liguita de su hijo, y con la barra de metal de ejercicios de su marido. Luego fue apuñalada en la espalda con un par de cuchillos de carne, que yacían en el suelo junto a su cuerpo. Monsue vio huellas ensangrentadas en el vestíbulo principal, en el cuarto de servicios y en la cocina -y había más huellas fuera de la casa.
Bob Lisker dijo a los detectives que la noche anterior le había dado a su esposa un puñado de billetes -de 10 y 20 en su mayoría- para pagar las compras. Se trataba de unos 150 dólares. La policía revisó su bolso, pero no encontró el dinero. También revisaron a Bruce. No los tenía.
Hacia la 1 de la tarde, Monsue llevó al adolescente a la comisaría de policía Van Nuys para interrogarlo. Bruce dijo que esa mañana había ido a casa de sus padres a por un gato para poder reparar el amortiguador de su Mustang 1966.
Su madre no salió a saludarlo como hacía normalmente, así que llamó a la puerta. No hubo respuesta. Lo intentó con el pomo. Estaba con cerrojo.
Lisker dijo que avanzó hacia el patio, donde miró por la ventana hacia la salita. Pensó que se veían los pies de su madre en el vestíbulo.
Con el corazón palpitando corrió hacia la ventana del comedor para ver mejor. Desde allá, podía ser su cuerpo inerte en el suelo, dijo.
Aterrado corrió hacia la ventana con celosías de la cocina, un punto de entrada que había usado antes para meterse en la casa después del toque de queda. Dijo que sacó los cristales y entró a la cocina.
Corrió hacia el vestíbulo y encontró a su madre en el suelo, inconsciente pero viva. Tratando de ayudarla, le sacó los cuchillos de la espalda. Entonces cogió los dos cuchillos de cocina y recorrió la casa buscando al intruso. Entonces llamó a una ambulancia.
Monsue, que escuchó atentamente, pensó que Lisker estaba mintiendo. Si había visto el cuerpo de su madre a través de la ventana de la salita, ¿por qué simplemente no rompió los cristales para entrar? ¿Por qué desarmar la ventana de la cocina, desperdiciando preciosos segundos?
En cuanto a eso, Monsue dudaba que Lisker pudiera haber visto el cuerpo de Dorka desde fuera de la casa. Basándose en sus propias observaciones, pensó que el resplandor del sol habría hecho imposible ver algo a través de la ventana de la salita, y que los muebles y una maceta de piedra de interior habrían impedido la vista a través de la ventana del comedor.
Monsue había tratado antes con Bruce y no le gustaba. Lo consideraba un "bocazas, un gamberro", recordó más tarde.
Le leyó a Lisker sus derechos.
"Te voy a decir lo que creo que pasó", dijo Monsue, de acuerdo a la transcripción de la entrevista. "Entraste en la casa por la ventana de la cocina... Te sorprendió allí. Tuvisteis una fuerte pelea. Cogiste el trofeo de tu escritorio y la golpeaste en la cabeza".
"No, yo no haría eso", protestó Bruce.
"Tropezó en el pasillo", continuó Monsue. "Hay una barra de ejercicios... La cogiste. La golpeaste la cabeza y le quebraste el brazo. Ella empezó a correr... Te asustaste. La recogiste y arrastraste hasta aquí, junto a la puerta. Y entonces la apuñalaste".
"Mejor no diga nada más", dijo Bruce.
"¿No fue así como ocurrió?", preguntó Monsue.
"Eso parece mentira", replicó Bruce. "Eso suena más espantoso de lo que yo sería capaz de hacer".
Monsue detuvo a Lisker.
El adolescente pidió que lo sometieran al detector de mentiras. Monsue y otro detective lo llevaron al cuartel de la policía en el centro de Los Angeles, donde un examinador de polígrafo le preguntó: ¿Golpeaste a tu madre con el trofeo? ¿Apuñalaste a tu madre? ¿Mataste a tu madre?
Lisker mostró falsedad en sus respuestas, según el examinador.
De vuelta a la comisaría Van Nuys, Lisker preguntó por los resultados. Los detectives le dijeron que había fracasado. Dijeron que el examinador no había conocido nunca a alguien tan mentiroso.

Una Visita Inesperada
Bob Lisker había perdido a su esposa. Ahora pronto perdería a su hijo. Quería creer desesperadamente en la historia de Bruce. Pero no tenía respuesta para una pregunta obvia: Si no lo hizo Bruce, ¿quién fue?
Entonces el viejo Lisker recordó una conversación con su esposa la noche antes de su asesinato. Dorka le dijo que había tenido un visitante inesperado ese día, un amigo de Bruce del apartamento de Sepúlveda Boulevard. Su nombre era Mike Ryan. Buscaba alguna pega para reunir dinero. Ella lo rechazó.
John Michael Ryan, entonces de 17, había estado entrando y saliendo de reformatorios juveniles e instituciones mentales. Tenía una hoja de antecedentes que se remontaba a sus 11, con condenas por robo, violación de morada y agresión con arma letal. Un psicólogo nombrado por el tribunal lo describió una vez como "impulsivo y egoísta, que opera guiado sólo por sus sentimientos... imprevisible".
Bruce conoció a Ryan en una reunión de terapia de drogas en 1982. Ryan estaba viviendo en la calle. Bruce le ofreció que durmiera en su sofá a cambio de la mitad del alquiler.
Su amistad giraba en torno a emborracharse, fumar marihuana y escuchar a los Doors, Aerosmith y Led Zeppelin. Para hacer dinero, de vez en vez tenían una pega en casa de Lisker.
Pronto empezaron a tener problemas porque Ryan no pagaba su cuota del alquiler. Bruce lo echó en enero de 1983 y Ryan partió a Mississippi, donde vivía su padre.
Después del asesinato de Dorka, Bruce y su padre contaron a Monsue el problemático pasado de Ryan y su visita a la casa el día anterior al asesinato.
Monsue localizó al adolescente y lo encontró en Gulfport, Mississippi. Estaba nuevamente en un reformatorio, esta vez por tratar de entrar en el apartamento de una mujer.
A petición de Monsue, las autoridades de Mississippi recogieron una breve declaración de Ryan sobre su paradero el día del asesinato. Ryan dijo que esa mañana había reservado en un hotel de Hollywood.
Monsue se dirigió al hotel, el Hollywood Tropics en Sunset Boulevard. El libro de reservas mostraba que Ryan había reservado recién la tarde de ese día.
Picado de curiosidad, el detective abordó un avión hacia Mississippi. El 4 de mayo de 1983, interrogó a Ryan en un reformatorio en el condado de Harrison, Mississippi.
Con la grabadora encendida, Ryan describió de manera monótona que había tomado un autobús desde Gulfport hacia Los Angeles, adonde llegó el 6 de marzo, cuatro días antes del asesinato. Dijo que había vuelto a California para unirse al Job Corps de Sacramento. Nunca llegó tan lejos.
Su primera parada en Los Angeles fue un complejo de apartamentos en Sepúlveda, donde conoció a Bruce. Los dos compartieron un porrete. Ryan no tenía dónde ir y quería dormir en el sofá de Bruce. Se lo pedía reluctantemente, dijo, debido a la pelea que habían tenido sobre el alquiler.
La madre de Ryan vivía en el condado de Ventura, pero tampoco se podía quedar con ella. Él y su padrastro no se llevaban bien. Así que en los días siguientes deambuló sin rumbo por el viejo vecindario de Valley, sobreviviendo con chips, cigarrillos y refrescos. Dormía en cobertizos para automóviles y en un camping improvisado en las montañas de Santa Mónica.
Ryan confirmó que había llamado a la puerta de Dorka Lisker el 9 de marzo. Quería usar el teléfono y hacer algún trabajito, dijo. Ryan dijo a Monsue que ella lo había invitado a entrar y le dio un vaso de agua. Charlaron durante unos 20 minutos. Ella le dijo que no tenía trabajo para él, así que Ryan se marchó.
En cuanto a dónde estaba la mañana siguiente, Ryan dijo nuevamente que había llegado al hotel hacia las 11 de la mañana.
"Bueno, eso es men...", se oye decir a Monsue en la cinta. "Fui al hotel. Llegaste allá recién a las 3 de la tarde".
"Entonces habré llegado a las 3", dijo Ryan. "No recuerdo".
Ryan confesó que esa mañana había apuñalado a alguien -no a Dorka Lisker, sino a un "tipo negro" no identificado.
El hombre sacó un estilete, dijo Ryan, y trató de robarle sus drogas y dinero. Ryan dijo que sacó su propio cuchillo y apuñaló al hombre en el hombro.
Monsue se preguntó en voz alta por qué el adolescente insistía en mostrar que había estado en Hollywood, a 20 kilómetros del lugar de los hechos, hacia la hora en que Dorka fue asesinada. ¿Por qué había mentido sobre la hora a la que llegó? ¿Y por qué se subió a un autobús en dirección a Mississippi la mañana después del asesinato?
Monsue interrogó a Ryan sobre sus finanzas. El adolescente dijo que había salido de Mississippi con sólo 52 dólares. Sin embargo, dijo que había gastado dinero en comida, drogas, cigarrillos, billete del autobús y la cuenta de 21 dólares del hotel, que era en total más de lo que tenía. "Aquí hay algo que no concuerda".
Ryan dijo que no había pensado mucho sobre su visita a California ni en el asesinato -"porque no lo pensé".
"Es mejor que empieces a pensar, y un montón, sobre el asunto", dijo Monsue. "Porque vas a terminar de vuelta en la cárcel en California... si no respondes mis preguntas".
Monsue nunca oyó esas respuestas. De hecho, perdió pronto interés en Ryan, al menos en parte debido a la creencia errónea de que el joven no tenía antecedentes criminales.
El expediente del Departamento de Policía de Los Angeles LAPD -la ‘novela policial' en la que los detectives documentan cada paso de una investigación- indica que Monsue hizo una búsqueda de datos sobre Ryan con una fecha de nacimiento equivocada.
Una nota manuscrita en el expediente dice: "John Michael Ryan, 1/24/66, Sin antecedentes".
Una búsqueda utilizando la fecha de nacimiento correcta de Ryan -el 24 de abril de 1966- habría revelado que había sido condenado por robar con un cuchillo a un adolescente 10 meses antes del asesinato de Dorka Lisker.
Ocurrió en el estacionamiento del restaurante Denny's en el condado de Ventura. Cuando la víctima preguntó por qué tenía que entregarle sus 12 dólares, Ryan dijo: "Si no lo haces, te mataré".
Aparentemente inconsciente de este incidente y de los delitos anteriores de Ryan, Monsue lo descartó como sospechoso.
Ryan siguió con su complicada vida. En 1986 siguió a una mujer desde el tren de cercanías en San Francisco, la cogió por un brazo y la amenazó con un cuchillo.
"No quieres que me enfade", dijo Ryan, de acuerdo a una declaración bajo juramento de la víctima.
Cuando la mujer se liberó, él la atacó con el cuchillo, provocando que las plumas volaran de su chaqueta. Ryan fue condenado por asalto a mano armada y sentenciado a seis años de prisión.
En 1983 intentó destruir el coche de su madrastra en Florida con un martillo -y atacó a un agente de policía que respondió al llamado, mordiéndole el pulgar.
En 1996, de vuelta en California, Ryan se mató con una combinación de alcohol y heroína. Dejó una nota en la que agradece a su compañero de cuarto, le da instrucciones sobre qué hacer con sus pertenencias y le dijo a un amigo que lo quería.
"Los demás... que se vayan a la mierda" fueron sus últimas palabras.
La madre de Ryan, que todavía vive en el condado de Ventura, habló con periodistas del Times a condición de no ser identificada. Dijo que no quería ser asociada públicamente con su hijo ni sus crímenes.
Dijo que siempre había sospechado que Mike había matado a Dorka Lisker. Una vez, dijo, lo confrontó con sus sospechas, pero él insistió en que era inocente.
Ella no le creyó.
"Creo que se sintió acorralado y necesitaba el dinero e hizo lo que hizo... Probablemente estaba usando drogas", dijo la madre. "Siento como si estuviera acuchillando a Mike por la espalda, pero realmente creo que hay un inocente en la cárcel".

Un Informante en la Cárcel
Bruce pasó las semanas posteriores al asesinato en el Reformatorio de Sylmar. Lo dejaban salir de su celda una hora al día, y la usaba para escribir cartas a sus amigos. Todos los días a la hora de la cena, un enfermero le administraba un tranquilizante mezclado con zumo de naranja. Las visitas de su padre los domingos "fueron mi salvación", escribió años después. Los dos hablaron sobre la defensa de Bruce.
"Le dije a mi padre que yo no lo había hecho", dijo.
En las vistas del tribunal del 4 de abril de 1983, un juez decidió que Lisker debía ser juzgado como adulto -pero lo devolvió al reformatorio.
La orden no fue acatada.
Tres días más tarde, los agentes del sheriff lo trasladaron a la cárcel de hombres del condado de Los Angeles. Fue colocado en un área "segregada" para reclusos que podrían correr peligro en la población general -jóvenes delincuentes e informantes, entre otros.
Años más tarde, se reveló que los fiscales de Los Angeles habían formado una corrupta alianza con informantes en la cárcel. Los soplones reclamaban que sus compañeros de celda habían confesado sus crímenes. Entonces declaraban sobre las confesiones a cambio de reducciones de pena de sus propios cargos o de libertad anticipada.
Los fiscales tenían motivos para sospechar que muchas de las confesiones eran falsas, pero entre 1979 y 1988 las usaron en 250 casos, según concluyó una investigación de un jurado.
El escándalo resultó en una dramática reducción en el uso de informantes en la cárcel y una ley del estado que exige que los jurados sean instruidos a mirar con sospechas esos testimonios. Sin embargo, eso pasaría después.
A los pocos días de la llegada de Lisker en la Cárcel del Condado, dos reclusos informaron que había confesado. Las autoridades los desecharon como mentirosos.
Poco después, se apareció un tercer informante.
Robert Donald Hughes, entonces 29, era un delincuente habitual que cumplía una pena por allanamiento de morada, robo de vehículos y otros delitos. También era un experimentado soplón. En un caso de asesinato previo, había jurado que el acusado se había confesado con él en la cárcel. Finalmente el hombre se declaró culpable de homicidio.
En la primavera de 1983, Hughes fue transferido desde la penitenciaría a la Cárcel del Condado, para que pudiera testificar en otro caso de asesinato.
Terminó en la celda junto a Lisker.
Un día Bruce oyó raspar a alguien al otro lado de la pared común. Era Hughes, que hacía un hoyo con un objeto de metal.
Lisker dijo que Hughes, a través de la pequeña apertura, trató de ganarse su amistad posando con un cristiano preocupado y ofreciéndole ayuda para probar su inocencia.
Lisker dijo que le contó a Hughes todo sobre su caso y le dejó leer copias de los informes policiales, empujando los documentos enrollados a través del hoyo en la pared. Hughes contactó a la policía, diciendo que tenía algo que decirles.
El 6 de julio de 1983 Monsue lo visitó en la cárcel para entrevistarlo. Hughes le dijo al detective que Lisker había admitido haber aporreado a su madre después de que ella lo sorprendiera revisando su bolso -una historia que replicaba los hechos descritos en los informes policiales.
Hughes ofreció declarar contra Lisker a cambio de una reducción de su sentencia. Rabichow, el fiscal, accedió.La defensa del hijo de Lisker sufrió otro revés.
Su abogado, Dennis E. Mulcahy, esperaba convencer al jurado de que otro había cometido el crimen: Mike Ryan. Pero primero Mulcahy tendría que demostrar que había bases sólidas para su teoría -más que "meras sospechas".
En los alegatos ante el juez del Tribunal Superior de Van Nuys, Richard G. Kolostian, Mulcahy señaló que Ryan había estado en casa de los Lisker el día antes del asesinato. Enfatizó que el dinero para las compras que había desaparecido del bolso de mano de Dorka no había sido recuperado, sugiriendo que Ryan lo robó.
Pero no mencionó que Ryan había mentido a Monsue sobre su paradero a la hora del crimen. Tampoco que le dijo al juez que Ryan había admitido espontáneamente haber apuñalado a alguien esa mañana.
Mulcahy, ahora un comisionado del Tribunal Superior, se negó a conceder una entrevista para este reportaje.
Rabichow alegó ante el tribunal que Mulcahy no había logrado probar su teoría. El juez convino y aceptó la moción del fiscal de excluir toda mención de Ryan.
El jurado no volvería a oír su nombre.

Manipulador, Volátil
A cinco días de empezado el juicio, Kolostian dijo que consideraría dejar que Lisker recibiera una sentencia como delincuente juvenil si se declaraba culpable de homicidio en segundo grado. Lisker saldría de la cárcel a los 25.
Mulcahy le instó a hacerlo. Bruce se resistió. Entonces Bob Jonhson, abogado y amigo de la familia, habló con él.
"Se paró frente a mí y me dijo que tenía que aceptar el trato. "‘Si no lo aceptas, te van a condenar por homicidio en primer grado'", recordó Bruce.
Lisker cedió. El juez paró el juicio y despidió al jurado. Como parte del acuerdo, varios psicólogos examinaron a Bruce para determinar la conveniencia de una sentencia juvenil.
Abandonando su declaración de inocencia, les dijo que él sí había matado a su madre. En una de las entrevistas, responsabilizó a Satanás: "Hice lo que él quería que hiciera... Fui estúpido".
Más tarde Lisker se retractó de la confesión, diciendo que se había declarado culpable por miedo a perder el acuerdo.
En sus informes al juez, los psicólogos lo describen como manipulador y volátil. "Es muy difícil para Bruce controlar sus impulsos agresivos, especialmente en situaciones emocionalmente cargadas", escribió un psicólogo. "Es exigente, ególatra, impulsivo, y tiene poca tolerancia ante la frustración".
Un informe previo a la sentencia de la Dirección Juvenil de California decía que Lisker se mostraba "poco motivado para cambiar" y no "exhibía convincentemente ni pesar ni remordimientos".
Confrontado con las conclusiones, Kolostian cambió de parecer y determinó que Lisker tendría que cumplir su pena como adulto y podía ser condenado a 16 años de cárcel.
"No entiendo cómo hará la Dirección Juvenil su trabajo", dijo Kolostian. "No tenía ni idea de lo grave que es su problema".
A Lisker se le permitió retirar su declaración de culpabilidad y tratar de convencer nuevamente a un jurado.

Prueba Convincente
El segundo juicio se realizó en una sala en el sexto piso en el tribunal de Van Nuys en el otoño de 1985. Rabichow describió el asesinato de Dorka Lisker como un acto de rabia espontánea, seguido de un frío cálculo.
Desesperado por drogas, Bruce condujo a casa de sus padres y pidió dinero a su madre, dijo el fiscal. Ella le dijo que no. Momentos más tarde, ella lo sorprendió cogiendo el dinero de las compras de su bolso de mano y peleó con él, rasgando su camisa de franela escocesa.
Lisker entró a la cocina, cogió un par de cuchillos de carne y se los clavó en la espalda. Al darse cuenta de que todavía estaba viva, cogió el trofeo de la Liguita y la golpeó en la cabeza. Luego la aporreó con la barra de ejercicios.
Cuando su madre yacía moribunda, llevó a cabo un elaborado encubrimiento. Limpió sus huellas digitales y la sangre del trofeo y la barra. Corrió fuera y removió los cristales de la ventana de la cocina para que su historia fuera coherente. Colocó una cuerda en el cuello de su madre, un detalle que pensó que sugeriría un asesinato ritual.
Entonces llamó pidiendo ayuda.El fiscal insistió en que Bruce no podía haber visto a su madre a través de las ventanas en la parte de atrás de la casa, como aseguraba. Las fotos de la policía mostraban que los muebles y el resplandor del sol habrían impedido su vista, dijo.
"Podía haber inventado cualquier cosa", dijo Rabichow. "Eso fue lo más recriminatorio que dijo".
El fiscal dijo que una prueba adicional de su culpabilidad era que las ensangrentadas huellas de zapato en la casa se correspondían con los zapatos de Bruce.
"En la sangre sólo hallamos sus pisadas", dijo Rabichow.
Si la historia de Lisker fuera verdad, dijo, "¿por qué no hay huellas de un intruso?"
Mulcahy atacó el caso del fiscal en varios frentes. Dijo que no había pruebas de que Bruce hubiera limpiado sus huellas digitales del trofeo o de la barra de ejercicios ni que hubiera hecho algo para encubrir el crimen.
Rebatió la aserción de Rabichow de que Lisker no pudo ver el cuerpo de su madre a través de las ventanas. Las fotos policiales fueron tomadas el día después del asesinato, dijo, cuando el sol estaba más brillante y el resplandor era mayor.
Mediante un paciente interrogatorio, Mulcahy obligó a Hughes a contar la confesión que esperaba que debilitara su credibilidad.
Hughes dijo que Lisker le confesó su crimen en la primera conversación a través del hoyo en la pared -incluso antes de que conocieran sus nombres.
En el alegato final, Mulcahy pidió a los jurados que imaginaran que trabajaban vendiendo coches y que Hughes se aparecía a comprar un coche con crédito. "¿Le darías un préstamo a Robert Hughes?", preguntó.
Después de deliberar durante cuatro días, el jurado condenó a Lisker por homicidio en segundo grado. Fue escoltado hacia una celda con rejas, donde vomitó en un tacho de basura.
Ese día varios jurados lloraron fuera del tribunal. "No nos parecía que fuera un criminal insensible", dijo uno. "Pero las pruebas eran convincentes".

No Soy un Asesino
Para un chico flaco de 1 metro 71, la prisión puede ser brutal. Poco después de su condena, Bruce soportó una paliza a manos de un fornido recluso en el reformatorio de Ontario. Se ganó el respeto de los demás peleando y negándose a denunciar a su agresor. Dijo a miembros del personal que se había caído de la cama -para explicar sus ojos amoratados.
Aprendió a decir poco y a guardarse sus cosas. Estudió programación de ordenadores y para convertirse en un asistente de abogado. Iba a la iglesia, asistió a programas de alcohol y drogas, y se interesó en la poesía.
En un poema sobre Monsue, escribió:

Un idiota inocentón que saltaba a las conclusiones
Incapaz de razonar, "Si no fue el niño, ¿quién fue?


Cuando cumplió 25, Bruce fue transferido a una prisión para adultos -primero a San Quentin, luego a Mule Creek, una fortaleza de cemento a una hora al sur de Sacramento donde ha pasado los últimos 15 años.
Al principio, tenía la esperanza de los tribunales superiores revocaran su condena. Pero sus apelaciones fueron rechazadas. Luego pensó que podría salir en libertad condicional.
En 1992, cuando fue por primera vez elegible, admitió haber matado a su madre y expresó remordimiento ante la comisión.
"Yo estaba enganchado a las drogas y al alcohol. Robaba dinero a mis padres y no tenía ningún escrúpulo en hacerlo. Yo iba cuesta abajo, hacia un callejón sin salida, y culminó en el asesinato de mi madre", dijo Bruce.
"Un mocos malcriado", interrumpió el comisionado de la junta.
"Sí", accedió Bruce. "Lo era".
Lisker dice ahora que dijo a los miembros de la comisión lo que querían oír. Le negaron la libertad anticipada.
Después de eso, dijo Lisker, decidió que nunca volvería a declararse culpable por un crimen que no había cometido. Dijo que se negó a presentarse a audiencias de libertad anticipada en 1993, 1996 y 1998. En 1999 asistió y leyó una declaración proclamando su inocencia.Con una herencia de 150.000 dólares de su padre, que murió en 1996, contrató a nuevos abogados y detectives privados y les encargó que limpiaran su nombre. Abrió una página en internet -www.freebruce.org- para conseguir apoyo y donaciones.
Lisker, ahora de 39, dijo durante una entrevista en Mule Creek que entiende por qué Monsue había sospechado de él al principio. Pero Monsue y, más tarde, Rabichow se empecinaron, dijo, cerrando sus mentes a las evidencias que contradecían sus teorías.
"Hay un proverbio chino que dice que todo el mundo empuja una verja caída", dijo. "Yo no era un ángel. Pero tampoco soy un asesino".

Curioso Sobre una Llamada
Durante los años de prisión de Bruce, Monsue estuvo en un viaje propio -un lento recorrido de las filas del LAPD. Había un testaruda persistencia en su carrera. Dio el examen oral de inspector de detectives 54 veces antes de que fuera elegido para esa posición.
Se describía como "dinosaurio", y ocasionalmente hería sentimientos con sus modales bruscos. En 1999 un ciudadano se quejó de que Monsue le había pinchado la cara con un dedo. Su supervisor le aconsejó que bajara el tono de sus "rarezas". Más tarde ese año, fue reprendido por exhibir un tazón de café con una grosería.
Una sargento afro-americano se quejó de que le hacía comentarios raciales insensibles, y que el LAPD la castigó por objetarlo. La mujer citó a Monsue diciendo que "los blancos están en desventaja" debido a la discriminación positiva. Él lo negó. En 2002, el ayuntamiento depuso el caso por 1.25 millones de dólares.
Monsue alcanzó el grado de teniente, supervisando a 45 detectives de la División Central del LAPD, una posición que todavía conserva.
Cada tantos años se le notificaría que había una sesión de la comisión de libertad condicional para ver el caso de Lisker y tenía la oportunidad de hacer una declaración. De un extraño modo, los engranajes de la burocracia mantenían conectados a los dos hombres, conscientes uno del otro.
Un día en 2000, Lisker estaba buscando su expediente de la cárcel cuando encontró una carta que había escrito Monsue a la junta dos años antes.
En la carta Monsue decía que una última persistente pregunta sobre el caso -¿qué pasó con el dinero perdido del bolso de Dorka Lisker?- había sido resuelta. Los nuevos propietarios de la casa de Huston Street habían descubierto el dinero en el ático encima del antiguo dormitorio de Bruce.
"Este hallazgo confirmó nuestra teoría inicial de que Lisker en realidad robó a su madre", escribió el detective. "Ha demostrado claramente de lo que es capaz y no debería ser dejado nunca en libertad para que vuelva a atacar a otros en el futuro".
Lisker pensó que había algo sospechoso en la declaración de Monsue. Le pidió a su detective privado, Paul Ingels, que investigara el asunto.
Ingels revisó los archivos inmobiliarios y localizó al propietario al que Monsue se había referido. Su nombre era Morton P. Borenstein, y era abogado.
Borenstein le dijo a Ingels que él y su esposa, Beatrice, no habían encontrado nunca dinero en el ático. Dijo que tampoco había discutido nunca el asunto con Monsue ni con nadie del LAPD. A petición de Ingels, Borenstein firmó una declaración jurada en ese sentido.
Lisker creía que ahora tenía pruebas de que Monsue había mentido. Con más bríos, él y su equipo de defensores continuaron presionando.
Un año más tarde, Lisker logró lo que consideraba un importante logro.
Siempre había sentido curiosidad por una llamada telefónica hecha desde casa de sus padres hacia la hora del asesinato. A las 10:22, según mostraban las cuentas, alguien llamó a un número que ni Bruce ni su padre pudieron reconocer.
Lisker estaba revisando su copia del expediente del LAPD una mañana en la primavera de 2001 cuando hizo una conexión. El misterioso número era casi idéntico al número de la madre de Mike Ryan en el condado de Ventura. Su número estaba en el expediente porque Monsue había llamado para entrevistarla sobre su hijo en las primeras fases de la investigación.
Los dos números de siete dígitos eran iguales, excepto el dígito final. El código de área del condado de Ventura no había sido llamado. Sin embargo, parecía que alguien había tratado de llamar a la madre de Ryan hacia el momento del asesinato.
"Finalmente lo encontré", escribió Lisker a uno de sus abogados. "Corresponde".Lisker pasó los dos años siguientes trabajando en otra apelación legal. En 2003 presentó una petición de habeas corpus, diciendo que había sido juzgado erróneamente. Incluyó las nuevas informaciones sobre la llamada telefónica y la carta de Monsue. La petición está ahora con un juez federal.
Bruce también presentó una queja contra Monsue al LAPD. Acusó al detective de mentir ante la comisión de libertad condicional, sin investigar la posible culpabilidad de Ryan y de solicitar testimonios falsos de Hughes.
"Estaba seguro de que estarían impresionados", dijo.

Comparando Pisadas
La queja de Lisker llegó al escritorio del sargento Jim Gavin, un irlandés robusto de aspecto rubicundo y delgado pelo rojo. Al principio estaba escéptico. Pero no era el tipo de persona que ignora una queja, incluso de un recluso.
Durante el escándalo de corrupción de Rampart, en el que muchos recuerdos de los agentes eran convenientemente confusos, Gavin ofreció una información que sugería que un colega había mentido sobre un tiroteo. Como mentor del LAPD, había enseñado habilidades de dirección a jóvenes oficiales.
Gavin, 39, leyó la transcripción del juicio de Lisker y escuchó las entrevistas grabadas con Bruce y Ryan. Gastó horas escudriñando los documentos compilados por el equipo de defensa de Lisker. Dos veces visitó la Prisión de Mule Creek para entrevistar a Lisker.
Estaba preocupado de la afirmación de Monsue de que el dinero de las compras perdido había sido encontrado en el ático encima del antiguo dormitorio de Lisker. Un detective de homicidios debía documentar un desarrollo semejante por escrito. Gavin no encontró evidencias de que Monsue lo hubiera hecho.
Gavin tomó contacto con Borenstein, que dijo nuevamente que no podía recordar haber encontrado dinero en el ático, y mucho menos haber contactado a Monsue sobre el asunto.
Gavin excavó más profundo. Pidió a un criminalista del LAPD que comparara las huellas de pisadas en el lugar de los hechos con los zapatos que llevaba ese día Lisker.
Durante la investigación inicial no se había hecho ese análisis. En el juicio, Rabichow se basó en el testimonio de Monsue de que las huellas de pisadas ensangrentadas "se parecían mucho" a las pisadas de los zapatos deportivos número 8 de Lisker.
Ahora, por primera vez, las huellas serían analizadas por un experto. El criminalista Ronald J. Raquel miró con una lupa una foto policial de una de las pisadas, que había sido encontrada en el cuarto de servicios cerca de la cocina.
Su conclusión: Definitivamente no habían sido hechas por los zapatos de Lisker.
Gavin volcó su atención hacia Ryan. Localizó a varios viejos amigos de Ryan de la época en que vivía en el apartamento de Sepúlveda Boulevard. Gavin se enteró de que Bruce había fanfarroneado ante Ryan de que sus padres eran ricos y que su padre poseía una colección de sellos que valía más de 100.000 dólares.
Uno de los amigos estaba muriendo de SIDA. Gavin viajó a Fort Lauderdale, Florida, para entrevistarlo. El hombre dijo que antes del asesinato de Dorka, algunos de los amigos de Bruce habían planificado robar a los Lisker y habían espiado la casa. Ingels, el detective privado, le dijo a Gavin que tenía informaciones de que Ryan formaba parte del grupo.
¿Era posible que se hubiera condenado a un hombre inocente?, se preguntaba Gavin. Estaba decidido a descubrir la verdad, pero sus superiores tenían otros planes, dijo. Al principio lo apoyaron, pero luego se impacientaron al ver que su pesquisa se estiraba hacia 2004.
Su trabajo era revisar las quejas de abusos policiales, dijeron, no re-investigar casos de homicidios de décadas de antigüedad. Gavin dijo que le habían dicho que limitara su investigación a la carta de Monsue y que la terminara rápidamente.
"Me dijeron que cerrara el caso", dijo. "Me dijeron que había terminado".
Gavin obedeció las órdenes y entregó un informe abreviado. Escribió, pero sin presentarlo, un informe más largo. El título era: ‘El Caso de Bruce Lisker. ¿Fue una investigación deficiente de un agente del LAPD la que condujo a la condena por homicidio de Lisker?'
Sin decir nada a sus superiores, Gavin también dio a Ingels una copia del informe del criminalista sobre la huella ensangrentada.
"Me dijo que probablemente iba a sufrir las consecuencias por hacer eso",, dijo Ingels. "Pero dijo: ‘Está bien'".

En julio pasado Lisker encontró en su correo en la cárcel una carta con el membrete del LAPD. Era la respuesta del departamento a su queja. Una investigación no había encontrado pruebas de que Monsue hubiera mentido a la junta de libertad condicional, escribió el capitán James A. Rubert, el superior inmediato del detective.
En cuanto a los alegatos más amplios de Lisker -de que Ryan era el verdadero asesino y que Hughes había mentido en el banquillo de los testigos-, escribió Rubert, ya habían sido tratados por los tribunales. No se autorizaron más investigaciones.
Lisker dijo que se había decepcionado, pero no sorprendido. Ingels, un ex agente de policía de Pomona, estaba furioso. Llamó a Gavin, que le dijo que le habían ordenado paralizar la investigación. Ingels escribió al jefe de policía William J. Bratton, acusando a los jefes de Gavin de querer encubrir el asunto.
En respuesta, el departamento de policía inició una nueva investigación sobre la conducta de Monsue y sobre los superiores de Gavin.
Gavin también está siendo investigado -por revelar información confidencial sobre el caso. En febrero fue transferido de Asuntos Internos a la dependencia de adiestramiento del departamento en Sylmar.
Las pruebas recolectadas por Gavin fueron entregadas a un detective de la unidad de casos archivados del LAPD, que hizo una rápida revisión y concluyó que Lisker era culpable.
La revisión descubrió una evidencia que había sido pasada por alto: una antigua foto de la autopsia mostraba un moretón en la cabeza de Dorka Lisker. Tenía una marca ondulada que parecía la huella de un zapato. Detectives del LAPD dijeron que un análisis preliminar vinculaba la huella a los zapatos de Bruce, sugiriendo que había golpeado a su madre en la cabeza.
En marzo, periodistas del Times preguntaron si la policía había comparado el moretón con la misteriosa pisada que habían hallado en el cuarto de servicios. No lo habían hecho. Gary Brennan, subdirector, dijo que expertos del LAPD realizarían ese análisis.
Pero Brennan dijo que no tenía dudas en cuanto a que Lisker era el asesino.
"No es inocente el tipo que está en la cárcel", dijo.

Hasta la Tusa con Preguntas
Monsue dice que, como detective, tiene una "regla fundamental". "Que sea simple, idiota". Lisker era el sospechoso más obvio, dijo el detective en una entrevista, y sigue convencido de su culpa.
Monsue negó haber mentido ante la junta de libertad condicional sobre el hallazgo del dinero de las compras perdido. Dijo que su costumbre era documentar esos desarrollos por escrito. No podía explicarse por qué no se había encontrado ese informe, dijo.
Con visible indignación, insistió en que el tema no tenía relación con la culpabilidad o inocencia de Lisker.
"Apenas me interesa que me llamen mentiroso. ¿Qué se demuestra con eso?", dijo Monsue. "Tenemos a un hijo de puta que miente, engaña, asesina, que está en la cárcel y hace esas acusaciones... y usted está sentado aquí poniendo en duda mi credibilidad... Eso me irrita".
En cuanto a Ryan, Monsue dijo que había tenido problemas en creer que el adolescente hubiera matado a alguien por 150 dólares. Más importante, dijo, no tenía pruebas que vincularan a Ryan con el lugar del asesinato.
Monsue dijo que no sabía nada de la llamada telefónica hecha desde la casa de Lisker hacia la hora del asesinato. Dijo que eso no implicaba necesariamente a Ryan. Sugirió que Lisker puede haber tratado de llamar a la madre de Ryan y que se equivocó al marcar.
"Hay que mantener esto simple, imbécil", dijo Monsue. "Normalmente, la gente muere a manos de sus parientes cercanos".
Dijo que los hallazgos del criminalista de que la huella ensangrentada hallada en el cuarto de servicios no era de Lisker había despertado su curiosidad, "pero no sacaría ninguna conclusión... hasta que no lo investigue más".
Monsue dijo que estaba hasta la tusa de tener que responder a preguntas sobre su investigación. "Ahora no tengo nada que perder. Trabajé durante 30 años... Mi pensión está en el banco. Pero me estoy cansando de explicar esto una y otra vez".

Un Descubrimiento Asombroso
El dinero de las compras perdido ha sido un tema recurrente en el caso del Pueblo contra Lisker. En el juicio, Rabichow dijo a los jurados que el dinero no estaba en el bolso de Dorka, indicando que Bruce lo había robado.Mulcahy dijo que no haber encontrado el dinero era una esplendorosa debilidad de la acusación. Si Lisker se llevó el dinero, ¿dónde estaba?, preguntó.
Años más tarde, Monsue dijo a la junta de libertad condicional que había sido encontrado en el ático.
Times se enteró recientemente de que el dinero pudo haber estado todo el tiempo en el bolso de Dorka Lisker.
Tres semanas después de que Bruce fuera condenado en 1985, una empleada del tribunal llamado B.J. Wilson hizo una exhaustiva revisión del bolso antes de almacenarlo con las demás evidencias.
Wilson se puso un par de guantes de goma y escarbó en el bolso de cuero negro. Apuntaba lo que iba sacando.
"Si hay un mondadientes, escribo ‘mondadientes'", dijo Wilson en una entrevista. "Si hay un chicle, escribo ‘chicle'".
Y así lo hizo.
"3 limas de uña, una barra de cereales, 2 lápices, un bolso de plástico...", se lee en su lista manuscrita de tres páginas, que el Times encontró en un microfilme en un archivo de los tribunales en el centro de Los Angeles. "Una lupa rojo-naranja, galleticas envueltas en plástico, pañuelos de papel..."
Wilson puso un asterisco junto al último ítem:
"También se encontró en un compartimento de la billetera: 5 billetes de 20 dólares, 1 billete de 5 dólares y cinco billetes de 1 dólar. Total 120 dólares".
Cuando se informó a Rabichow del hallazgo, se mostró asombrado.
"Mi costumbre era mirar las evidencias personalmente. Nunca introduje algo sin haberlo examinado yo mismo, porque nunca se sabe", dijo. "Honestamente, estoy enfadado conmigo mismo".

Visitando el Lugar de los Hechos
Cuando se jubiló del despacho del fiscal del distrito en 2003, Rabichow no se volvió a mirar. Se dedicó a jugar tenis y se cansaba tratando de mantener el tren de su joven hija.
Rara vez pensaba en los cientos de personas que había hecho encerrar durante sus 30 años como fiscal.
Todo eso cambió una tarde de noviembre pasado cuando se reunió con dos periodistas del Times en un restaurante Carrows en Reseda para conversar sobre el asesinato de Dorka Lisker.
Casi al final del encuentro de tres horas, Rabichow se puso las gafas de leer y escudriñó un documento que uno de los periodistas había deslizado sobre la mesa. Era el informe del criminalista sobre la misteriosa pisada.
Rabichow se quedó sin habla.
Hojeó una transcripción de su alegato final ante el jurado, también proporcionado por uno de los periodistas y le recordaron lo que había dicho a los miembros del jurado en 1985: que en la sangre estaban las huellas de las pisadas de Lisker, y de nadie más.
Volvió a leer el informe del LAPD.
"No sé qué decir", dijo. "Si hubiera sabido esto, ciertamente sería algo sobre lo que tendría que haber dado una explicación".
Dijo que el hallazgo era "claramente una prueba de inocencia".
Cuando se le preguntó quién podía ser el dueño potencial de la huella, Rabichow replicó sin un asomo de duda: "Ryan".
Rabichow salió del restaurante sintiéndose incómodo sobre un caso que pensaba que conocía desde todo punto de vista. En las semanas y meses que siguieron, leyó cientos y cientos de páginas de testimonios, informes policiales y otros documentos.
Sus sospechas crecieron.
Se sentía inquieto por la llamada telefónica hecha desde la casa de los Lisker hacia la hora de la agresión. Rabichow dijo que no tenía "ninguna duda" de que el que marcó ese número estaba tratando de llamar a la madre de Ryan -o para que lo pareciera.
"Es muy inquietante", dijo.
Rabichow dijo que ahora hubiera querido que Mulcahy, el abogado de Lisker, hubiese sido autorizado a presentar sus evidencias sobre Ryan en el juicio.
"Nunca fue mi punto de vista que Ryan no fuera el tipo de persona que pudiera haber hecho eso", dijo Rabichow. "Él es el tipo de persona capaz de hacerlo. No se me habría escapado".
Sin embargo, Rabichow siguió convencido de que Bruce no podía haber visto el cadáver de su madre a través de la ventana del comedor. En el vestíbulo había una maceta de piedra de 30 centímetros de alto y el comedor, que obstaculizaban la vista. Eso significaba que Lisker había mentido sobre qué lo llevó a entrar a su casa y no se podía creer en lo que dijera después de eso.
Sin embargo, Rabichow no podía estar seguro a menos que mirara a través de la ventana él mismo. Años atrás, había ido al juicio sin visitar el lugar de los hechos, dependiendo de la investigación de Monsue.
Los periodistas de Times habían visitado la antigua residencia de Lisker y había acordado volver a la casa con el propietario actual. Le pidieron a Rabichow que los acompañara, y él accedió. Así, una lluviosa tarde de marzo, condujo hasta Huston Street y entró a la casa por primera vez.
Utilizando fotos de la policía y medidas, los periodistas duplicaron la posición del cuerpo de Dorka Lisker. La maceta ya no estaba allí, así que los periodistas construyeron un facsímil de madera de las mismas dimensiones. También colocaron una alfombra de 1.2 por 2.4 metros, en lugar de la que estaba ahí 22 años antes.
Cuando Rabichow convinieron en que la alfombra y la maceta estaban en la misma posición que el día del asesinato, un periodista se tendió en el lugar donde se encontró el cuerpo de Dorka Lisker.
Rabichow salió y se paró frente a la ventana del comedor a través de la cual Bruce Lisker decía que había visto a su madre. Rabichow admitió que podía ver la cabeza del periodista desde varios ángulos. El comedor y la maceta no eran los obstáculos que ellos habían pensado. Él podía mirar por encima de ellos.
Suspiró profundamente y estuvo un rato en silencio. Dijo que le habría gustado haber hecho el experimento antes del juicio.
"Tendría que haber venido", dijo Rabichow. "Esto no es lo que yo pensaba".

Una Bomba
Ronald Raquel, la criminalista del LAPD, tuvo que ocuparse de algunos asuntos no terminados. Le habían pedido que analizara la huella de la pisada en la cabeza de Dorka Lisker.
Funcionarios del LAPD estaban seguros de que Bruce Lisker había hecho esa marca cuando estaba matando a su madre. Parecía eliminar toda duda sobre su culpabilidad.
Ahora, Raquel estudió la foto de la autopsia y comparó el cardenal morado con el ondulado diseño de la suela de los zapatos de Bruce.
No eran iguales.
Entonces Raquel comparó el moretón con la huella del zapato ensangrentado en el cuarto de baño de la casa de los Lisker -el que había determinado previamente que no correspondía con los zapatos de Bruce Lisker.
Parecían iguales. La huella misteriosa, escribió Raquel en su informe, era "similar en tamaño y dimensión" a la marca en la cabeza de Dorka.
Funcionarios del LAPD, reconociendo que los hallazgos contradecían la acusación presentada en el juicio de Lisker, hicieron llegar el informe de Raquel al despacho del fiscal del distrito.
Para Rabichow, las nuevas averiguaciones eran devastadoras. "Una bomba", dijo.
Incluso después de visitar la casa, se resistía a la idea de que Lisker pudiera haber sido condenado injustamente. Las dudas lo consumían, pero seguía insistiendo en que el total de las evidencias justificaban el veredicto de culpabilidad.
Ahora ya no insiste.
"Lo esencial es que ahora tengo una duda razonable", dijo, agregando que acogería un mayor escrutinio del caso. "La verdad es la verdad -y yo quiero que se conozca".

11 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh


no sólo natalee


[Anne-Marie O'Connor] ¿Por qué presta la prensa más atención a las mujeres desaparecidas blancas que a las negras? ¿Racismo o prejuicio inconsciente?
Como uno de la nueva camada de críticos de medios de comunicación de Estados Unidos, el bloguero de Filadelfia, Richard Blair, observó durante semanas cómo los medios de comunicación dedicaban una intensa cobertura a la historia de la desaparición el 30 de mayo de Natalee Holloway cuando se encontraba en un viaje de fin de curso en Aruba.
Entonces, el 18 de julio, en su pueblo natal, desapareció otra joven. Las fotos de LaToyia Figueroa, 24, muestra al tipo de atractiva y sonriente joven cuyas desapariciones se han convertido en un en los últimos años en un ítem fijo de la cobertura periodística de los telediarios, especialmente en las noticias por cable.
Excepto que un creciente coro de críticos dice: Figueroa, embarazada de 5 meses y madre de un niño de 7, es de una familia negra de bajos ingresos, mientras que las mujeres que aparecen regularmente en la televisión son abrumadoramente blancas. Su frustrada familia había recurrido a montar un piquete en una ajetreada esquina de una calle para llamar la atención sobre su desaparición cuando Blair y otros blogueros de Filadelfia se interesaron en el caso de Figueroa.
"Ciertamente, la historia de Natalee Holloway es trágica en sí misma", dijo Blair. "Pero ¿es más valiosa periodísticamente que una madre embarazada de cinco meses?"
"Creo que esto hace parte de una discusión mayor sobre quién es noticia y quién toma esas decisiones", dijo Blair. "Creo que la raza es un factor, así como la situación económica".
La crítica de la disparidad en los medios de comunicación ha aumentado con el crecimiento del género de noticias que se concentran en mujeres desaparecidas. Mientras los medios de comunicación se concentran en una parada de mujeres blancas guapas desaparecidas -desde Laci Peterson y Chanda Levy a la "novia fugada" Jennifer Wilbanks, cientos de mujeres negras y latinas desaparecidas reciben poca o nada de atención nacional, dicen los críticos.
El cuerpo decapitado de Evelyn Hernández, 24, que tenía 9 meses de embarazo, fue hallado en la Bahía de San Francisco algunos meses antes de Peterson, pero no desencadenó una tormenta periodística. Tampoco lo hizo la desaparición de Ardena Carter, 23, un estudiante universitaria negra, embarazada, que fue vista con vida por última vez en Georgia en 2003 cuando se dirigía a la biblioteca. Los restos de Carter y de su hijo nonato aparecieron en el bosque dos meses más tarde.
"No creo que un director de un medio diga: ‘Hey, hay una mujer negra que desapareció en Filadelfia y no nos importa", dijo Todd Boyd, profesor de estudios de crítica de la Universidad de Carolina del Sur. "Es una decisión inconsciente sobre quiénes importan y quiénes no.
"En general, se asume que un crimen es una parte tan propia de la cultura negra y latina, que esas cosas ocurren todo el tiempo", dijo Boyd. "Mucha gente piensa que es normal y no significa mucho".
Mark Effron, vice-presidente de MSNBC News Daytime Programming, rechaza la idea. Effron dijo que los reportajes sobre mujeres desaparecidas surgen típicamente de afiliados de redes locales que cubren las historias en base a la indignación pública que generan en sus comunidades.
"No es que haya una especie de pandilla en la que MSNBC y CNN y Fox se reúnan y digan: ‘Vaya, esta historia es buena. Esta otra, no tanto'", dijo. "Normalmente, hay una familia involucrada que tiende a ser entendida en cómo usar los medios de comunicación.
"No estoy discutiendo las cifras. Lo que le estoy diciendo es que nunca, nunca hemos rechazado una historia sobre bases raciales o alguno de esos factores".
Esta semana, dijo, la red ha dedicado considerable cobertura diaria a la desaparición de Figueroa.
Sin embargo, dijo, desde que empezara la controversia, "hemos tenido discusiones con nuestro personal, diciéndonos: ‘Vamos a asegurarnos. Sé que no estamos haciendo nada de esto con algún propósito o maliciosamente o basándonos en algún tipo de definición racial o de edad, pero vamos a cerciorarnos", dijo.
Preocupación sobre la falta de atención hacia algunos casos no es solamente un asunto de justicia. La cobertura rápida de secuestros puede ser crucial para encontrar vivas a las víctimas -un factor que su campaña estimulaba, dijo el bloguero de Filadelfia.
"Tengo una hija que no es mucho más joven que LaToyia", dijo Blair, que publicó la noticias en su bitácora. "En este tipo de cosas, cada minuto cuenta".Para algunos analistas, esto llega a la esencia del fracaso de los medios a la hora de cumplir su función pública en el caso de muchas mujeres de minorías que han desaparecido.
Por ejemplo, en California se encuentran desaparecidas casi 7.500 latinas -casi el doble que las mujeres blancas-, pero es mucho menos probable que reciban atención.
La disparidad se extiende incluso a los niños secuestrados, dicen los críticos. Mientras que la agresión sexual y el asesinato de JonBenet Ramsey en su casa de Boulder, Colorado, la convirtió en un símbolo nacional de los peores temores de sus padres, ninguna chica negra correspondiente se ha transformado en un nombre familiar, dice el escritor y analista político Earl Ofari Hutchinson.
"Cuando tocas el tema, la gente dice: ‘Esta es una tragedia y deberíamos hacer más'", dijo Hutchinson. "Pero sólo dura un intenso minuto. No deja ninguna huella duradera en las redacciones de prensa".
Una persona avispada con los medios dice que sus esfuerzos por llamar la atención hacia la desaparición de su sobrina, Tamika Huston, 24, no tuvieron éxito en los medios de prensa locales cuyas historias podrían ser retomadas por la prensa nacional. La mujer afro-americana no llegó a casa un día de junio de 2004 en Carolina del Sur. Rebka Howard, su tía, es una ejecutivo de relaciones públicas de Miami, pero sus contactos con los medios de comunicación y ruedas de prensa de la familia no lograron generar el tipo de atención inmediata que habían esperado.
La controversia sobre la disparidad ha aumentado en meses recientes a medida que canales por cable adoptan las historias de mujeres desaparecidas como una rúbrica fija de las noticias.
"Si hay un hueco en el desarrollo de noticias, estas cosas se transforman en el forraje para mantener alta la sintonía de las noticias por cable", dijo Andrew Kohut, presidente del Pew Research Center for the People and the Press. "Privilegian los casos que atraen audiencias de tabloides. Y las audiencias de tabloides están tradicionalmente más interesadas en lo que ocurre con la vida de la gente rica que de la vida de gente con ingresos medios y menos aún si son pobres".
Kathleen Fitzpatrick, profesora de inglés y estudios de los medios de comunicación en el Pomona College, dijo que el tema es más complejo. El hecho de que iconos de mujeres desaparecidas de los medios de comunicación tienden a ser guapas mujeres blancas es simplemente una manifestación de mitos culturales americanos sobre raza y sexo que han creado un arquetipo muy específico del tipo de mujer que es considerada una damisela en dificultades, dijo.
"No estoy acusando a nadie de racismo consciente en el relato de historias específicas", dijo Fitzpatrick. "Si el público estuviera clamando por historias sobre el maltrato de mujeres afro-americanas y cómo las afecta, probablemente la CNN estaría encantada de darnos esa historia".
Algunos analistas también responsabilizan a la falta de diversidad en las redacciones de prensa. Veintidós por ciento del personal de las redacciones de televisión son minorías, de acuerdo a la Asociación de Directores de Noticias por Radio-Televisión. Se calcula que un 13 por ciento de los periodistas de diarios son de minorías, de acuerdo a la Sociedad Americana de Editores de Diarios.
Es simplemente menos probable que un periodista oiga una historia que surja en una comunidad que tiene menos representación en los medios de comunicación, dijo María Len-Ríos, ayudante académica en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia en Missouri, y autora de un estudio reciente sobre la sub-representación de las mujeres en los medios de comunicación.
"Creo que cuando examinas la composición de las redacciones de prensa y la gente en las redacciones saben que no hay muchas personas de comunidades subrepresentadas", dijo Len-Ríos. "No damos demasiada atención a alguien desaparecido de una comunidad que no conocemos o que no nos es familiar".
Erin Bruno, encargado de casos para el Centro Nacional de Adultos Desaparecidos de Phoenix, dijo que su despacho saca boletines de prensa diariamente sobre los 47.828 casos de adultos desaparecidos que están siendo buscados. Son un grupo diverso: 29.553 blancos o latinos, 13.859 negros, 1.199 asiáticos y 685 indios americanos.
Sin embargo, "lo que estamos viendo en los medios nacionales es un montón de jóvenes caucásicas", dijo Bruno. "He oído que los periodistas buscan a veces historias con las que puedan identificarse, quizás porque son caucasianos... o quizás porque están pensando en quién en su audiencia".
Y la búsqueda de los periodistas de la "damisela en dificultades" ignora a otro enorme grupo -los hombres, dijo. Unos 25.447 hombres desaparecidos están siendo buscados por el grupo de Phoenix, en contraste con las 22.379 mujeres -una brecha que se repite en rasgos generales en las estadísticas de California. Bruno dijo: "Las mujeres son vistas más frecuentemente como víctimas que los hombres".Bruno dijo que la desaparición de Holloway ha generado una nueva demanda de los medios de información sobre una mayor diversidad de mujeres desaparecidas.
La crítica de los medios de comunicación sobre la brecha de cobertura periodística está creciendo. "Cuando desaparecen mujeres negras, el silencio de los medios puede ser ensordecedor", decía un artículo en el número de junio de 2005 de la revista Essence. En una encuesta realizada la semana pasada por el sitio en la red de Black Entertainment Television, BET.com, un 71 por ciento de los encuestados dijo que no creían que el tardío revuelo en la atención de la prensa hacia la desaparición de Figueroa significara que las mujeres de las minorías estaban "finalmente recibiendo tanta atención con las blancas".
Varias organizaciones de prensa se negaron a hacer comentarios. La portavoz de la CNN, Laurie Goldberg, dijo que los ejecutivos de prensa no estaban disponibles. Barbara Cochran, presidente de la Asociación de Directores de Noticias de Radio-Televisión, dijo en un e-mail que no estaba disponible. La portavoz de Fox News, Dana Klinghoffer, dijo que "un montón de gente ha salido y no está disponible. Creo que tendremos que esperar".
Para Marty Kaplan, decano de la Facultad de Comunicaciones Annenberg de la USC, el silencio sobre el tema "sugiere que no tiene buenas respuestas y están avergonzados. ¿Qué van a decir?
"Sugiere que está asentándose en sus conciencias lo flagrante que es que sólo se informe sobre las mujeres blancas. Los directores de noticias creen aparentemente que el público está interesado en cualquier historia escabrosa sobre una mujer blanca y no sobre las cosas malas que pasan en el país todos los días a gente que es menos fotogénica y no es caucásica".

9 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

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violencia y brujería


[Rama Lakshmi] Mujeres acusadas de brujería en la India rural son objeto de violencia.
Palani, India. Al atardecer, recordó Pusanidevi Manjhi, nueve hombres del pueblo irrumpieron en su casa, gritando: "¡Bruja, bruja!" y la arrastraron fuera jalándola del pelo mientras sus seis hijitos miraban impotentes.
"¡Esta mujer es una bruja!", gritaron los hombres a los vecinos, dijo Manjhi, 36. Dijo que la habían amarrado de los tobillos y encerrado en un cuarto oscuro.
"Me golpearon con varas de bambú y barras de metal y trataron de sacarme las uñas. ‘¡Eres una bruja, confiesa!', me gritaban una y otra vez", dijo Manjhi, recordando entre lágrimas sus cuatro días de cautiverio en junio.
"Me acusaron de haber ojeado sus arrozales que fueron destruidos por el fuego. Les supliqué y les dije que yo no era una bruja", dijo, mostrando una mañana hace poco heridas en sus piernas, nalgas, caderas y hombros en este pueblo en el estado de Jharkhand al este de India.
Tras una pesquisa policial, los hombres que atacaron a Manjhi fueron arrestados. Un funcionario dijo que el ataque fue aguijoneado por un poderoso terrateniente que posee arrozales en el pueblo y utiliza las supersticiones locales para ocultar sus intentos de mantener su poder.
Las amenazas y acusaciones de brujería ocurren en varios estados indios con grandes grupos de poblaciones tribales con creencias tradicionales sobre brujas. Los diarios indios publican regularmente reportajes sobre mujeres que después de ser acusadas de ser brujas, han sido golpeadas, rapadas o les cuelgan cordones de zapatos en el cuello. Algunas han sido asesinadas.
En una sociedad tribal inmersa en la superstición, los hechizos de las brujas son a menudo responsabilizados de enfermedades persistentes, mala suerte, pozos secos, fracasos de las cosechas o la incapacidad de tener un hijo. Pero analistas sociales y funcionarios dicen que la superstición y la creencia en la brujería a menudo son estratagemas para justificar la violencia contra las mujeres.
"La superstición es sólo una excusa. A menudo se acusa a una mujer de ser bruja de modo que puedas expulsarla del pueblo y apoderarte de sus tierras, o arreglar cuentas, rivalidades entre familias o porque algunos hombres con poder la quieren castigar por rechazar sus avances sexuales. A veces se usa para castigar a las mujeres que cuestionan las normas sociales", dijo Pooja Singhal Purwar, funcionaria del departamento de bienestar social de Jharhand.
"Las mujeres de familias ricas en el pueblo no son nunca acusadas de ser brujas", dijo Purwar. "Son siempre las mujeres social y económicamente más vulnerables las que son atacadas y perseguidas".
Purwar dice que hay un promedio de cinco mujeres al mes que son acusadas de ser brujas y torturadas en el campo de Jharhand. Su departamento ha diseñado un proyecto de información pública para oponerse a la práctica, entregando información en las ferias del pueblo y por medio de espectáculos callejeros y títeres. Las policías a nivel local han sido alertadas para trazar los casos de mujeres que son atacadas, dijo.
Aunque Manjhi fue encerrada por sus secuestradores, su marido, un jornalero, buscó la ayuda de los viejos del pueblo, que convocaron una asamblea para determinar si Manjhi era una bruja y citaron a un brujo para verificarlo. Pero para entonces, la noticia se había esparcido y la policía había llegado.
Los nueve hombres fueron acusados bajo una ley del estado de Jharkhand que prohíbe formular acusaciones de brujería. Uno de ellos fue Gahan Lal, el hombre cuyo arrozal se incendió. Confesó más tarde haber torturado a Manjhi.

9 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh