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policía china mata a periodista


Muere periodista en China tras recibir brutal paliza de policía.
Un periodista de la provincia de Guizhou, en el sur de China, murió tras recibir una paliza de un policía local, en el que es el segundo caso de este tipo ocurrido en el país en menos de un año, informó hoy un comunicado de Reporteros Sin Fronteras (RSF) remitido a Efe.
El policía esperó al periodista, de nombre Xiao Guopeng, a la salida de la redacción del periódico en el que trabajaba y apaleó al redactor a pesar de las protestas de los viandantes, señaló RSF.
Xiao fue trasladado a un hospital, donde falleció tras sufrir una hemorragia cerebral.
El agente fue arrestado y se inició una investigación para aclarar los hechos.
De acuerdo con el Centro para los Derechos Humanos y la Democracia, con sede en Hong Kong, la causa de la paliza pudo ser un reciente artículo de Xiao en el que criticaba el comportamiento de la policía local.
"No estaremos satisfechos con una sanción administrativa. Hay que identificar a los responsables y condenarlos a prisión. Solicitamos a las autoridades que cumplan la promesa que hicieron en febrero pasado de que protegerían a periodistas y a sus colaboradores", declaró el comunicado de RSF.
En octubre pasado el subdirector del periódico "Taizhou Evening Post", Wu Xiangzhu, falleció tras los golpes propinados por la policía, poco después de que el rotativo publicara una información protestando por los impuestos aplicados sobre las bicicletas eléctricas.
En aquella ocasión, unos 50 agentes de la policía irrumpieron en la redacción del diario, golpearon al informador y se lo llevaron en un vehículo.
La noticia, sin embargo, no se hizo pública hasta febrero de este año, y las autoridades chinas declararon que se tomarían medidas para que sucesos como ése no volvieran a repetirse.
Organizaciones pro derechos humanos critican la brutalidad de la policía china, no sólo en estos casos sino también en la represión violenta de manifestaciones o la extracción de confesiones a los detenidos mediante torturas.

26 de julio de 2006
©unionradio
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pena de muerte por corrupción


[Don Lee] Un hombre de negocios fue ejecutado por conspiración para cometer un homicidio, pero la verdad puede ocultar misteriosos tratos y el intento de Pekín de sentar un tenebroso ejemplo.
Liaoyang, China. Al final, la riqueza de Yuan Baoying no le salvó la vida, sino apenas le consiguió una ejecución menos sucia.
Una ventosa mañana de marzo, Yuan fue sentenciado a muerte por su supuesta participación en el asesinato de un agente de la policía local. Sólo seis meses antes, las autoridades habían indultado al inversionista, según unas versiones, después de que su mujer prometiera pagar al estado seis mil millones de dólares en títulos de una compañía petrolífera.
Yuan, vestido de blanco, quedó anonadado cuando le leyeron el último veredicto. "No puedo aceptar esto. Tengo información para denunciar a otros", gritó el acusado de 40 años mientras unos agentes con cascos le sacaban de la sala del tribunal para meterlo a una furgoneta negra.
A cinco kilómetros de la ciudad, la furgoneta se detuvo ante las puertas del Tanatorio de Liaoyang, donde Yuan fue empujado en una furgoneta policial equipada con una camilla y un ordenador, de acuerdo a una persona en el sitio. Le inyectaron dos jeringas a Yuan. La primera inyección lo paralizó; la segunda detuvo los latidos de su corazón.
Apenas tres horas después de dictada la sentencia de muerte, las autoridades entregaron a la viuda de Yuan las cenizas de su cuerpo incinerado, de acuerdo al testigo y a la prensa local china. También recibió una cuenta por 2.500 dólares -el coste de la inyección letal que remplazó a la forma de ejecución más barata y más común aquí: una bala en la nuca.
Expertos jurídicos y vecinos aquí dicen que la ejecución de Yuan es un ejemplo de la plaga de la China de hoy: la corrupción.
El presidente chino Hu Jintao dijo el 30 de junio que la corrupción estaba amenazando el control del poder por el Partido Comunista. Hu llamó a renovar las medidas represivas tras varios escándalos de alto nivel. Denunció "persistentes casos de funcionarios de alto nivel que abusan del poder para procurarse beneficios privados, participan en tratos corruptos, quebrantan la ley y se corrompen".
En un caso reciente, el vice-alcalde de Pekín, Liu Zhihua -que estaba a cargo de un proyecto de construcción de 40 billones de dólares para las Olimpíadas de 2008- fue despedido "debido a sus modos corruptos y degenerados", informó la agencia china Xinhua. En otro escándalo, el vice-almirante Wang Shouye, un comandante de la marina china, fue despojado de su puesto y de su escaño en el parlamento.
En los últimos años, la policía anti-corrupción ha tomado medidas drásticas contra miles de funcionarios del partido corruptos por aceptar sobornos de manos de agentes inmobiliarios y otros a cambio de tierras y trabajos. China ha tratado de sentar ejemplos castigando a algunos funcionarios y ejecutándolos, pero la corrupción sigue en gran parte desenfrenada.
La gente en la esta ciudad del nordeste dice que el caso de Yuan es un clásico caso de corrupción.
Muchos aquí dicen que Yuan estaba confabulado con funcionarios corruptos. El ex agente de policía de Liaoyang de cuya muerte fue acusado Yuan, había denunciado que una enorme compañía estatal de la ciudad había canalizado dinero negro a Yuan, lo que le permitió invertir y hacerse rico.
El abogado de Yuan, Wu Ming'an, dijo que no sabía nada sobre eso. Dijo que su cliente había insistido en que era víctima de una conspiración. Semanas antes de ser ejecutado, Yuan dijo a su abogado en una sesión grabada que funcionarios de Liaoyag le habían pedido favores algunos años antes.
Yuan dijo que la policía provincial y funcionarios del Partido Comunista estaban siendo investigados por el gobierno central por sospechas de corrupción, dijo Wu, y que querían que Yuan usara sus conexiones en Pekín para ayudarlos.
Wu dijo que Yuan contó que sus problemas empezaron cuando él se negó a hacerlo.
Wu, un importante abogado criminalista de Pekín, dijo que había preparado documentos con estas acusaciones y los había entregado a la mujer de Yuan para que los entregara al gobierno central. Pero el abogado dijo que no sabía si las acusaciones estaban siendo investigadas.
Aquí en el nordeste, funcionarios corruptos del partido tienen la reputación de ser más atrevidos que en el resto del país, en parte debido a que la economía no ha seguido el ritmo del resto de China. La prensa local está llena de historias sobre cuadros del partido que han aceptado millones de dólares en sobornos, funcionarios condenados por vender puestos en el gobierno y capos de la mafia en connivencia con jueces.
La gente todavía habla del caudillo del crimen organizado Liu Yong, al que los jueces de la corte suprema de la provincia de Liaoning anularon la pena de muerte en 2003 -por homicidio y otros crímenes-, sin proporcionar una razón de su indulto. Más tarde Pekín revocó el indulto y Liu fue ejecutado.
Nadie aquí puede decir si Pekín jugó algún papel en el indulto y ejecución de Yuan. Pero mucha gente dice que se quedaron pasmados con la rapidez con que las autoridades ejecutaron a Yuan.
"Si el criminal dice que tiene más información para denunciar a otros, normalmente su ejecución se suspende", dijo Li Jian, fundador de la Red de Defensa de los Derechos Civiles, un grupo de derechos humanos en Dalian, en la provincia de Liaoning. "La corte debería al menos haber oído lo que quería decir antes de ser ejecutado. ¿Qué es lo que tenemos que pensar la gente de a pie?"
En realidad, el caso de Yuan ha provocado muchos interrogantes: ¿Era tan rico como decía la prensa? ¿Y por qué los funcionarios del estado le perdonaron sólo para revocar más tarde el indulto?
Pekín y las autoridades provinciales se negaron a comentar el caso. Los periodistas chinos que cubrieron el caso de Yuan dicen que sus jefes en la prensa estatal les han ordenado dejar de informar o escribir sobre el caso.
La hermana menor de Yuan, una juez en la corte popular intermedia de Liaoyang, dijo solamente que "este caso en China no lo ganaremos nunca".
"Por favor, no pregunte. No trate más este asunto", dijo al Times.
Algunos juristas dicen que Yuan puede haber quedado atrapado en un debate más amplio que está tomando lugar en China. A medida que se extiende la corrupción en el Reino Medio -creando miles de nuevos millonarios-, las masas han estado clamando que Pekín reprima a los ricos, especialmente a los que deben su riqueza a tratos corruptos.
Organizaciones internacionales y chinas dicen que Pekín ha tenido un éxito limitado en la lucha contra la corrupción. Entre otras acciones, Pekín ha enviado equipos de investigación a todo el país. Estas brigadas se quedan en áreas locales normalmente tres meses, recogiendo las quejas de la gente e informando directamente a la Comisión de Disciplina del Partido Comunista, un cuerpo de 121 miembros que está encargado de erradicar la corrupción y otros actos ilícitos entre los cuadros del partido.
En la provincia de Liaoning, el año pasado las autoridades impusieron castigos a casi 7.200 funcionarios, incluyendo a 27 altos cargos, de acuerdo al portavoz del gobierno central, el Diario del Pueblo. El dinero implicado en estos casos llegó a un total de 92 millones de dólares.
La detención de Yuan por la policía de Liaoying en marzo de 2004 provocó sensacionalistas notas en la prensa.
Las autoridades dijeron que Yuan contrató a su hermano mayor y a primos para matar a Wang Xing, 45, un hombre corpulento al que conoció en el tren a Pekín en 1985. Los dos se hicieron amigos. Cuando Yuan se hizo rico, Wang dejó su trabajo en la policía para entrar a la planilla del empresario, dijo Wu, el abogado de Yuan.
Wang había tratado de chantajear a Yuan por su presunta participación en un intento de homicidio en 1996, dijo Wu. Wang decía que Yuan había tratado de matar a un hombre de la provincia de Sichuan, al que Yuan acusaba de la pérdida de millones de dólares en el mercado de futuros.
El intento de homicidio fracasó, pero en los años siguientes Wang amenazó constantemente con denunciar la conspiración, a menos que Yuan le pagara, dijo Wu.
El 4 de octubre de 2003, después de que terminara de jugar mah-jongg cerca de una mezquita en Liaoyang, Wang se acercó a la entrada de su edificio de apartamentos de color amarillo pálido. Desde la oscuridad emergieron dos hombres. Uno de ellos le disparó a quemarropa con una escopeta de doble cañón, de acuerdo a entrevistas con vecinos y la prensa local.
Wu dijo que dos primos de Yuan confesaron que habían tramado la emboscada. Había algunas pruebas de que el hermano de Yuan, Yuan Baoqi, había pagado 22.500 dólares a los primos para ejecutar el asesinato, de acuerdo a Wu y la prensa local.
Durante la investigación, dijo Wu, la policía de Liaoyang arrestó a Yuan y lo mantuvo en una instalación para el adiestramiento de perros durante cuatro meses.
"Me mostró las marcas grisácea y negras en su pierna, donde le había aporreado", dijo Wu. "La detención era ilegal".
Wu dijo que la policía obtuvo vagas declaraciones del empresario, pero no una confesión.

Yuan nació en una familia de cinco hermanos en esta vieja ciudad industrial donde en 1904 combatieron soldados rusos y japoneses. Sus padres eran obreros de una fábrica.
Los antiguos maestros de Yuan cuentan que trabajó duramente en la escuela para entrar a la prestigiosa Universidad Ciencias Políticas y Derecho, en Pekín.
Fan Zhongxin, un antiguo compañero de escuela de Yuan que enseña ahora en Wuhan, una ciudad en China central, cuenta que Yuan se mantuvo durante sus estudios revendiendo verduras de sitios en obras con un triciclo de reparto.
Tras egresar de la facultad de leyes en 1989, Yuan encontró trabajo en el departamento de valores en el Banco de la Construcción, en Pekín, una gigantesca institución estatal que pagaba salarios modestos. Pero a principios de los años noventa, Yuan de algún modo consiguió suficiente dinero como para hacerse con compañías de propiedad estatal que estaban siendo desechadas como parte de las reformas económicas de Pekín.
La compañía de Yuan, Jianhao, adquirió una empresa estatal tras otra utilizando un método de compra de acciones que le permitió acumular capitales, de acuerdo a informes de la prensa.
En algunos años, Jianhao tenía 60 subsidiarias en industrias tan variadas como la farmacéutica y hoteles, con capitales por un total de 350 millones de dólares. Informes en la prensa aplaudieron a Yuan por donar 1.25 millones de dólares para fundar una beca para estudiantes universitarios. El niño que era conocido en la escuela por tener una sola y sucia chaqueta Mao viajaba a Pekín en una limusina Audi conducida por un chofer.
En enero de 2005, tras una audiencia pública de todo un día, la Corte Intermedia Popular sentenció a Yuan a muerte. El 9 de octubre, la hermana de Yuan se enteró oficiosamente de que su hermano moriría cinco días después, de acuerdo a órganos de prensa de Pekín.
Pero cuando llegó ese día, una orden de un tribunal detuvo la ejecución. Yuan estaba eufórico. Se lo vio en la cárcel de Liaoyang, sonriendo mientras conversaba con su mujer y su hijo único, un niño de tres años.
A los pocos días la prensa china empezó a decir que Yuan había eludido la pena de muerte porque su mujer -Zhuo Ma, una famosa bailarina tibetana y profesora en la Universidad Central de Nacionalidades en Pekín- había accedido a donar valores de unos campos petrolíferos indonesios de propiedad de una compañía de Yuan en Hong Kong.
El primer artículo apareció en una revista de gran tiraje, VIP Weekly. Afirmaba que las acciones tenían un valor de seis mil millones de dólares. Otros informes en la prensa contaban historias similares, diciendo que Yuan había comprado su libertad. Pronto, los chat rooms de la red estaban zumbando.
"No puedo respirar. Nuestras leyes son patéticas", dijo un participante online.
Otro dijo: "¡Matenlo! Si no matan a ese tipo, no podrán mitigar la ira de las masas".
Los archivos públicos de Hong Kong muestran que la compañía de Yuan poseía las acciones de los campos petrolíferos en cuestión, la Hong Kong Huazhi International Co. Pero los archivos no contienen información sobre el holding de la compañía, su propietario ni su valor.
Antes de que Yuan fuera ejecutado, Rupert Hoogewerf, fundador de una firma de investigación de Shanghai que publica informes sobre los chinos ricos, dijo que había investigado el origen de Yuan. Hoogewerf dijo que no había incluido nunca a Yuan en su Lista de los Ricos de China anual porque nunca pudo confirmar cuánto poseía.
"Si fuera verdad" que poseía esas acciones de los campos petrolíferos, dijo Hoogewerf, "era el hombre más rico de China".
El abogado de Yuan dijo que no sabía si la corte suprema en Pekín había revisado el caso de Yuan. La corte suprema provincial puede ejecutar una sentencia de muerte sin el consentimiento de Pekín.
"Las evidencias eran insuficientes. Yuan no debió ser ejecutado", dijo Mo Shaoping, un conocido abogado penal de Pekín que no conocía a Yuan, pero había seguido el caso.
Fan, el antiguo compañero de escuela de Yuan que es ahora profesor de derecho, dijo que al ejecutar al empresario, las autoridades habían adoptado un punto de vista pragmático. Incluso si se permitía que Yuan informara sobre la corrupción oficial, las masas habrían creído ""que la gente rica es especial y que pueden comprar su vida con dinero", dijo.
"Cuando salió la noticia de la donación de seis mil millones de dólares, supe que estaba destinado a morir", dijo Fan. "El gobierno decidió que en aras de la estabilidad social general, podía sobornas a las masas condenándolo a la pena de muerte".
Yuan fue ejecutado, junto a su hermano y un primo, el 11 de marzo.
Tras la sentencia, sus familiares, incluyendo a la esposa de Yuan, Zhuo, suplicaron que los hombres fueran ejecutados con una inyección, no un tiro en la nuca. Gracias a una flota de ‘furgonetas de la muerte' especialmente equipadas de la policía, las autoridades conceden a veces ese deseo último, especialmente cuando la familia del condenado puede pagar el cóctel fatal.
Tras la ejecución, Zhuo vive oculta. Cuando fue contactada por el Times a través de un conocido, envió un escueto mensaje: "Gracias, pero olvídenlo".

8 de julio de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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ideología de ocho puntos


[Edward Cody] Para las enfermedades morales chinas. Presidente reacciona ante la creciente codicia y cinismo.
Pekín, China. En las carteleras de las paradas de buses, en las primeras planas de los diarios y en los telediarios, en las aulas escolares, en grupos de estudio en las fábricas y en sesiones terapéuticas con estudiantes, en foros y en reuniones en todo China, el aparato de propaganda del Partido Comunista ha estado difundiendo el mensaje del presidente Hu Jintao: Haz el bien y evita el mal.
El paternal consejo de Hu, en la forma de ocho imperativos y ocho prohibiciones, fue emitido hace dos semanas como un antídoto contra la corrupción y el cinismo que se extiende por China, como resultado del a menudo brutal capitalismo que ha surgido en los últimos 25 años de drásticos cambios económicos. Aunque sus aforismos suenan simplistas a oídos occidentales -"Trabaja duro, no holgazanees" y "Sé honesto, no te aproveches"-, los analistas chinos dicen que son una respuesta a un deseo profundamente enraizado entre la gente de contar con un compás moral que los guíe a través de las inquietantes transformaciones.
"Existe la sensación de que las cosas han salido mal", dice Kang Xiaoguang, un investigador en ciencias sociales de la Academia China de Ciencias."Así que cuando lo oigo decir eso, yo digo: ‘Bien. Debió haberlo dicho hace mucho tiempo'".
Muchos chinos están de acuerdo. Los valores tradicionales del Partido Comunista, de igualitarismo y servicio a los pobres se han esfumado en gran parte, se quejan, a favor de la ideología de hacerse rico que elimina la distinción entre funcionarios y empresarios. La estricta moral de la época de Mao Tse-Tung, observan, se han relajado tanto que ahora los sobornos son parte normal de los negocios y la prostitución se practica abiertamente. Además, la mala reputación del partido en cuanto a las corruptas confiscaciones ha contribuido fuertemente a las protestas a menudo violentas de los campesinos, haciendo más urgente la necesidad de remozar la legitimidad del gobierno.
Desde que asumiera como presidente del partido y presidente de China hace tres años, Hu ha estado buscando la fórmula correcta. Bajo sus órdenes el partido ha lanzado un programa de formación de 18 meses para estimular a sus 70 millones de militantes. Hu ha declarado que el país debe adaptarse al "desarrollo científico", tomando en cuenta las preocupaciones sobre el medio ambiente y sociales a medida que crece la economía. Y ha instado repetidas veces a los mil trescientos millones de habitantes a crear una "sociedad armoniosa", en la que grupos de intereses concurrentes, tales como campesinos y hombres de negocios, arreglen sus diferendos sin conflictos.
"Es un programa paso por paso", dice Kang. "Creo que el plano lo tiene en su corazón".
Algunos analistas del partido han dicho que las prédicas de Hu no son suficientes, que el país debe reducir el ritmo de las reformas económicas y volver a poner el énfasis en los beneficios del socialismo, tales como el seguro médico y la garantía de empleo. Hu y su premier, Wen Jiabao, han resistido los llamados, que algunos analistas dicen que tienen más que ver con jinetear por posiciones más que con desacuerdos genuinos. Pero los dos líderes han indicado claramente que creen que el crecimiento económico precipitado debería ser suavizado por una mayor preocupación por la gente que se queda atrás, especialmente los campesinos.
Educado en las filas de la Liga de la Juventud Comunista, con su moral de niño explorador, Hu, 63, parece haberse inclinado naturalmente por una campaña apelando a un modo de vida más sano como parte de la respuesta a la corrupción y el cinismo. En un discurso el año pasado ante cuadros en formación en la Escuela Central del partido, propuso que la solución reside en renovar el pensamiento marxista tradicional, revisando lo mejor de las medidas y programas de Mao Tse-Tung y reactivando la antigua cultura china, incluyendo el confucianismo. De las tres, dijo Kang, Hu cree que la cultura china es la que más reforzará los valores morales.
Así que cuando se reunió con un grupo de delegados del Congreso Popular Nacional, el 4 de marzo, Hu se remontó a una antigua tradición china que dice que se supone que los líderes deben instar a sus seguidores a comportarse éticamente. "Ama al país, no lo perjudiques", dijo. "Sé disciplinado y respeta las leyes, no caótico ni licencioso".
En total anunció ocho normas de esas, las que llamó "las ocho glorias y las ocho vergüenzas". La Agencia de Noticias Nueva China las calificó de "una perfecta amalgama de valores chinos tradicionales y virtudes modernas". La Conferencia Política Consultiva del Pueblo, la otra cámara en la legislatura china, aprobó una resolución que dice: "Que sea un parangón y práctica común de estos tiempos".
El oficialistas Diario del Pueblo se llenó rápidamente de declaraciones de cuadros del Partido Comunista describiendo como maravillosas las ideas de Hu y diciendo que habían empezado programas para enseñar en las escuelas, lugares de trabajo y espectáculos populares los ocho deberes y ocho prohibiciones
"Las características del desarrollo económico y social de nuestro país en este período exigen que presentamos la visión socialista de las glorias y vergüenzas", dijo el Diario del Pueblo en un editorial de primera plana el sábado. "Los dramáticos cambios en nuestra sociedad, el rápido desarrollo económico y los choques culturales han tenido un efecto en la ideología, en el estilo de vida y en el sistema de valores de la gente. Los hechos demuestran que sin un comportamiento social sano y buenas normas morales la fortaleza nacional no crecerá y la gente no será capaz de mostrarse con orgullo entre otras naciones del mundo, sin que importe el desarrollo de su economía".
La Televisión Central de China del estado, por su parte, transmite todos los días informes sobre lo que quiso decir Hu y cómo se reciben sus ideas con entusiasmo en todo el país. La publicidad al aire libre ha hecho posible que se las vea en toda la capital; también se imprimió un cartel, distribuido gratuitamente entre los que quieren adornar sus paredes con las consejas de Hu.
Los estudiante de la Escuela Básica Fang Cao Di, de Pekín, fue visitado por importantes funcionarios -los niños los llamaron "líderes Hu Jintao"- que los hicieron memorizar los ocho aforismos. Ren Tanyong, director del Departamento de Propaganda de Changsha, la capital de la provincia de Hunan, anunció que iniciaría un programa especial para que la juventud de la ciudad recibiera el mensaje. Varios profesores y administradores de las escuelas fueron citados diciendo que las ocho lecciones de Hu era precisamente lo que necesitaba la mimada generación de jóvenes chinos.
Pero Huang Weiting subdirector de la revista Buscando la Verdad del partido, dijo que los funcionarios del partido debían también aprenderlas. "Es un problema de los cuadros", dijo en una entrevista.
"Las ocho glorias y las ocho vergüenzas no son solamente algo que se exige de la juventud, sino de todos los ciudadanos", escribió esta semana en el diario Inspección de Disciplina del partido. "Los que deben dar el ejemplo son los cuadros y militantes del partido".
A pesar del ruido producido por los órganos de propaganda del partido, algunos chinos cuestionan que las prédicas de Hu lleguen a los funcionarios en pueblos y pequeñas ciudades donde el desencanto con el partido es más fuerte. "Ni siquiera llega a las capitales provinciales", dijo Kang, el científico social.
Incluso en Pekín un grupo de recientes graduados de la prestigiosa Universidad de Pekín, que tienen todos trabajos vinculados con el gobierno, dijeron que no habían oído nada de los ocho aforismos después de más de una semana de campaña. Y en la remota ciudad de Tongliao, en el interior de Mongolia, Bai Lianhua, una ama de casa de 46 años, dijo en una conversación por teléfono que no tenía ni idea de cuáles eran.
Dijo que suponía que era "lo mismo que eso sobre la sociedad armoniosa".

23 de marzo de 2006
©washington post
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disturbios campesinos en china


[Edward Cody] Esta vez, los funcionarios prometieron revisar una expropiación.
Sanzhou, China. Durante veinticuatro horas un grupo de campesinos rebeldes descargaron su rabia por una confiscación de tierras agrícolas este mes y tomaron rehenes a funcionarios locales y, con palos y botellas de ácido, obligaron a un grupo de guardias de seguridad privados a pasar la noche escondidos en una pequeña oficina.
De muchos modos los disturbios se parecen a otras insurrecciones en el campo chino en los últimos años. Pero esta terminó con una novedad: Los campesinos obtuvieron importantes concesiones.
Al atardecer del 14 de junio, los campesinos accedieron a dejar marcharse a todos a casa -o al hospital para ser atendidos- y los funcionarios prometieron una revisión de alto nivel de 300 hectáreas de arrozales y estanques de peces de una propiedad que había sido confiscada por el comité de la aldea y revendida a una inmobiliaria, una transacción que los campesinos calificaron de corrupción.
Además, según los campesinos se les había prometido una explicación de por qué habían llegado a Sanzhou, para proteger un complejo de apartamentos de varios pisos construido en un terreno de excelentes tierras agrícolas confiscadas, doscientos guardias privados, muchos de ellos de pelo corto y tatuajes típicos de los gángsteres chinos.
El compromiso no resolvió el conflicto por la tierra que ha amargado a este pueblo -ahora suburbio- a unos cuarenta kilómetros de Guangzhou, entre los extensos terrenos industriales que han cubierto el delta del río Perla. Pero sí paró la violencia, aunque después de algunas lesiones graves. Más ampliamente, puso de relieve que el gobierno chino se dio cuenta de que los campesinos tienen la razón cuando se quejan de que su tierra y sus medios de vida están siendo injustamente engullidos por un despiadado crecimiento económico.
El gobierno del presidente Hu Jintao, en una señal de preocupación sobre la inquietud entre los campesinos transformados repentinamente en campesinos sin tierras, ha lanzado una campaña para conservar los campos y arrozales que alimentan a los mil trescientos millones de chinos. Además, ha destinado 42.5 billones de dólares para mejorar las condiciones de vida de los 700 millones de chinos que todavía están vinculados a la tierra y ha llenado la propaganda oficial con historias de cuadros del Partido Comunista que solucionan en el campo los problemas de agradecidos campesinos.
A pesar de los disturbios aquí, han emergido los primeros signos de que la campaña está surtiendo efecto. Aunque la censura del partido hace difícil sopesar la información en China, han disminuido agudamente los informes sobre protestas violentas en zonas agrícolas en los últimos seis meses. Esto marca un importante cambio con respecto a 2004-2005, cuando enfrentamientos entre campesinos y agentes de policía escalaron dramáticamente. En 2005, el ministerio de Seguridad Pública reportó 84 mil protestas violentas, más de doscientas al día.
El gobierno también es cada vez más franco sobre la corrupción que acompaña a menudo a las confiscaciones de tierras, indignando a los campesinos y corroyendo su disposición a acatar decisiones oficiales. Sun Wensheng, ministro de Tierras y Recursos, dijo el viernes a periodistas que más de un tercio de las confiscaciones de tierras implicaban acciones ilegales de parte de funcionarios locales del partido y del gobierno.
La semana pasada el gabinete del premier Wen Jiabao emitió una orden -la última de una larga serie- prohibiendo a los funcionarios locales confiscar tierras sin la aprobación del ministerio y prohibiendo también el uso de los beneficios obtenidos con las ventas de tierras confiscadas para financiar instituciones oficiales. Wen no se refirió a la queja expresada a menudo por una mayoría de campesinos: que los funcionarios locales se meten al bolsillo la diferencia entre las bajas compensaciones que se paga a los campesinos y los altos precios de mercado que se exige a las inmobiliarias. Pero Sun dijo que su ministerio estaba implementando un nuevo sistema para supervisar las confiscaciones y prevenir este y otros abusos.
El secretario del partido de la adyacente provincia de Guangdong, Zhang Dejiang, dijo a líderes del ayuntamiento, de la ciudad y de los pueblos en esta región que no pueden utilizar tierras confiscadas si los campesinos no aceptan las compensaciones. En efecto, esta fue una promesa reiterada a los campesinos de Sanzhou para que se dispersaran pacíficamente.
La provincia de Guandong, el área más industrializada de China, ha sido una zona de conflictos por la tierra. El 6 de diciembre la policía disparó contra campesinos que protestaban en el pueblo de Dongzhou, a 210 kilómetros de aquí, matando a varios de ellos y aumentado la aprehensión de que la inquietud se elevaría a niveles más graves de derramamiento de sangre.
Zhang, el secretario provincial del partido y miembro del Politburó nacional, fue criticado en Pekín por permitir que la violencia llegara a esos extremos en su provincia. Desde entonces se ha despedido a tres funcionarios locales implicados en la matanza de Dongzhou, de acuerdo a fuentes disidentes, y 12 campesinos han sido condenados a penas de prisión.
Los líderes de las protestas en Sanzhou, que contaron lo que ocurrió aquí a condición de preservar su anonimato debido a que temen ser detenidos, dijo que buses llenos de agentes de policía esperaban en las cercanías cuando, el 13 y 14 de junio, estallaron disturbios. La media docena de policías que observaban la escena no estaban armados, dijeron.
Los campesinos dijeron que aunque las confiscaciones de tierras en Sanzhou empezaron con decisiones tomadas a mediados de los años noventa, no fue sino hasta hace poco que reconocieron cuánto de sus tierras fueron destinadas al desarrollo industrial y residencial. En los últimos años, un enorme estanque en el que los campesinos criaban carpas ha sido desecado para construir un parque industrial. En los antiguos arrozales se han construido bodegas municipales. Cerca de ahí se ha levantado una fábrica de termos, con dormitorios adyacentes para los hijos de los campesinos, que son su fuerza de trabajo.
Los campesinos estaban indignados por lo que dijeron que era el uso de sus compensaciones por parte de funcionarios de la aldea para levantar un puente por encima del estanque de peces. Se destinaron innecesarias y abultadas sumas para el puente, que ha sido diseñado como un simple tramo de concreto de 200 metros sobre la ciénaga, dijeron. "Dicen que necesitan diez veces más de lo que realmente necesitan, y así se quedan con la diferencia", dijo un campesino, sarcásticamente.
El director del departamento de investigaciones del distrito de Shunde, que tiene jurisdicción sobre Sanzhou, se negó a hacer comentarios, refiriendo las preguntas al departamento provincial de propaganda de Guangdong. Los funcionarios allá, que de acuerdo a periodistas locales han prohibido dar informaciones sobre los disturbios en Sanzhou, dijeron que no tenían más informaciones.
Desde enero los campesinos han bloqueado el proyecto de construcción del puente, que no ha sido terminado y se compone de dos bloques de cemento achicharrándose bajo el fuerte sol del sur de China. Muchos campesinos y sus mujeres se instalan diariamente en un cobertizo para impedir que regresen las máquinas excavadoras. Se han colocado pancartas en la tienda que proclaman que los campesinos no se moverán hasta que se les paguen compensaciones por sus tierras.
Antes este mes líderes de la protesta se habían enterado de que una inmobiliaria estaba a punto de entregar a compradores la posesión de apartamentos en un edificio construido en otro terreno de tierra confiscada. El urbanista, dijeron, envió el 11 de junio dos docenas de guardias privados de paisano para proteger una pequeña oficina de ventas. Para el 13 de ese mes, la cifra había aumentado a más de 200, dijeron. Los campesinos llamaron a la policía local para intervenir contra los desconocidos de apariencia ruda, pero no obtuvieron respuesta.
A medida que empeoraba el enfrentamiento, varios campesinos avanzaron hacia el edificio de apartamentos y, amenazándolos con golpearlos, expulsaron a los obreros encargados de las terminaciones. Los guardias contraatacaron, y empezó la pelea. Los campesinos hicieron sonar los gongs, la alarma, y al final del día había en el sitio diez mil campesinos de la localidad y sus familias.
Atacaron la oficina de ventas, rompieron sus ventanas y expulsaron a la vendedora. Reconocieron que algunos usaron botellas de ácido sulfúrico para ahuyentar a los guardias de seguridad, y muchos de ellos blandieron palos y arrojaron piedras, obligando a los guardias a refugiarse en la oficina de ventas y bloquear la puerta.
Varios de los funcionarios locales que se aparecieron por el lugar para apaciguar los ánimos, fueron impedidos de volver a marcharse, dijeron los campesinos, y fueron retenidos toda la noche, hasta la tarde del día siguiente, cuando se logró un acuerdo.
Como parte del acuerdo, los campesinos deberán negociar con la inmobiliaria, que prometió detener la construcción a la espera de un acuerdo sobre una compensación. El agente inmobiliario insistió, sin embargo, en que el nivel de la compensación era un asunto entre los campesinos y el comité de la aldea. Pero los jefes del comité se negaron a recibir a los campesinos, dijeron los líderes de la protesta, y el secretario local del partido no se dejó ver.
"Hace mucho tiempo que no lo vemos", dijo uno de los organizadores.

28 de junio de 2006
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ser rico ayuda en china


[Don Lee] Los más grandes millonarios viven frugalmente en una sociedad donde muchos miran con sospecha a los ricos.
Pekín, China. El hombre más rico de China ha acumulado una fortuna de casi dos mil millones de dólares, pero vive como un frugal contable.
En la noche, después de salir de su edificio de oficinas de 32 pisos, Huang Guangyu vuelve al modesto apartamento que comparte con su esposa y dos hijas en el sudoeste de Pekín. Rehuye el golf que se ha puesto de moda en China, prefiriendo en su lugar fragmentos de televisión. Dice que no tiene hobbies.
"No sé hacer otra cosa", dice Huang.
En Estados Unidos, el ascenso de Huang -de chico que abandonó la escuela secundaria a hombre más rico de China- sería celebrado como una historia de Horatio Alger [1832-1899; autor de libros de aventuras juveniles en los que el trabajo duro supera a la pobreza]. Pero en China, donde la corrupción es desenfrenada, muchos creen que las 300 mil personas que se hicieron millonarias en las últimas dos décadas lo hicieron al modo antiguo: robando a las masas.
Huang, 36, y otros nuevos ricos se encuentran aquí en un extremo de la mayor brecha entre ricos y pobres desde la fundación de la China comunista en 1949. Pekín se ha visto confrontada por una creciente avalancha de motines de campesinos y trabajadores pobres disgustados por la pérdida de sus tierras y fábricas a manos de barones del robo. Las protestas han engendrado llamados de algunos intelectuales a poner freno a lo que dicen que es un capitalismo desbocado.
"Tenemos demasiados ricos misteriosos. Otros admiran su dinero, pero ponen en duda la moralidad de su origen", dice Víctor Yuan, analista del Grupo de Investigación Horizonte, de Pekín. "Se han hecho ricos silenciosamente".
Huang, accionista mayoritario de la cadena de tiendas de electrodomésticos Gome Electrical Appliances, la versión china de Best Buy, conoce el otro lado de la división de la riqueza. El segundo de cuatro hijos, nació en una aldea predominantemente católica cerca de Shantou, una ciudad costera en la sureña provincia de Guangdong, célebre por sus empresarios.
En una entrevista, Huang recordó haber crecido con hambre. Pero su madre, Zeng Changmin, le contó muchas historias. Le contó las aventuras de sus ancestros que viajaron a Tailandia a comerciar azúcar y frijoles, e intercambiar historias de la Biblia.
Una historia le causó una profunda impresión es la parábola de los talentos, de Jesús, en la que un maestro recompensa a dos criados que invirtieron los regalos de dinero, y castiga a un tercero por enterrar su dinero en la tierra.
Huang dijo que iba a misa todas las semanas. No rezaba para ser rico, pero quería librarse de la pobreza de su pueblo -unas 300 familias que vivían del cultivo del arroz y trigo en pequeñas parcelas. La gente que conoce a Huang dice que los otros niños de la aldea se mofaban de él, su hermano mayor y sus dos hermanas menores, porque eran más pobres que sus vecinos.
"Yo tenía tres alternativas", dice. "Ir a la escuela, ser soldado o encontrar mi modo de sobrevivir". Estudiar era caro, dice Huang, y el ejército no quería niños simplones como él.
Así que a los 16 él y su hermano se marcharon hacia Mongolia Interior, viajando en tren durante días a la búsqueda de oportunidades, a 2.250 kilómetros. Vendían radios y pequeños artefactos eléctricos. Pero el dúo sólo duró unos meses, dice Huang. Con algo más de cien dólares se encaminaron hacia las brillantes luces de Pekín.
Cuando Huang y su hermano llegaron aquí en 1986, Mao Tse-tung había muero hacía diez años y la adopción de China del capitalismo estaba tomando forma. A la gente se le permitió empezar negocios, los ingresos subieron y los consumidores estaban pidiendo neveras y máquinas de lavar.
"Ir a Pekín fue un momento decisivo de mi vida", dice Huang, excitado.
Los hermanos alquilaron un puesto cerca de la Plaza de Tiananmen. Sin dinero para comprar mercaderías, Huang colocó dentro cajas de televisión vacías para causar la impresión de que estaba lleno, dice Liu Hongyan, autor de una biografía de Huang. Cuando los clientes pedían un artículo, Huang corría fuera y lo compraba a otro comerciante, acarreándola de vuelta en un triciclo y vendiéndola con beneficios.
Los analistas dicen que 17 años después Huang utilizaría la misma astucia para catapultar a Gome al tope del comercio detallista de China, con unos 60 billones de dólares. Después de que Huang estableciera una cadena de 120 tiendas, seleccionó 90 de los puntos de venta más rentables de Gome para incluirlos en una lista de una compañía que participaría en la bolsa de Hong Kong. Mantuvo privados los 30 puntos más rezagados, de modo que la gente viera solamente el lado positivo de Gome, de acuerdo a Wang Jizhou, un analista de Alliance Investment Consulting, en Pekín.
"Es como si Huang tuviera dos botellas -una con vino, otra con agua-, pero los inversores creían que las dos botellas eran de vino", dijo Wang.
Con unos 400 millones de dólares del listado y 150 millones de dólares de la financiera estadounidense privada Warburg Pincus, Huang ha más que duplicado el número de tiendas en los últimos dos años a unas 460 en 131 ciudades. Su fuerza de trabajo es de 100 mil empleados.
A menudo comparado aquí con el fundador de Wal-Mart, Sam Walton, Huang trata de aumentar las ventas ofreciendo los precios más bajos. Elimina a los intermediarios y negocia directamente con las fábricas emergentes, como el fabricante de electrodomésticos Haier, comprando enormes volúmenes de mercaderías y rebajando los precios al consumidor tan profundamente que sus rivales tienen problemas en competir.
Huang no pide excusas por su éxito, pero admite que el desarrollo de Gome ha atraído un montón de atención. Muchos analistas dicen que Huang se abrió camino hacia la cumbre sin la ayuda especial de funcionarios de gobierno.
Cuando Gome abrió su punto de venta más grande de Pekín en julio, más de cien mil personas se apiñaron en la tienda, tan grande como un Wal-Mart Supercenter, llevándose televisores a color de 21 pulgadas a 79 dólares y hornos microondas a 36 dólares.
Estaba tan atiborrada "que no te podías mover dentro", dijo la gerente de la tienda, Wang Liqun. A pesar de su oficina del tamaño de un clóset, la encargada de 37 años dice que su salario ha aumentado siete veces desde los 170 dólares mensuales que empezó ganando hace diez años como vendedora de Gome.
Los rivales Huang, sin embargo, dicen que usa su poder en el mercado y su influencia ante fabricantes para estrujar a los competidores. Algunos lo llaman ‘el carnicero de los precios’. Los fabricantes se quejan de que Huang puede ser autoritario, aunque dicen que sí paga sus cuentas.
Analistas y otros familiarizados con la compañía dicen que Huang hace micro administración y a menudo reestructura su personal superior, creando una atmósfera de temor. Los ejecutivos de Gome no quisieron hacer comentarios.
En el reverso de la tarjeta de visita de Wang y de las de todos los empleados se leen las tres reglas capitales de Huang: No aceptéis regalos de clientes. No os dejéis sobornar. No uséis vuestra posición en beneficio personal.
Impreso en la parte de abajo hay un número de teléfono para que la gente informe malas conductas de los empleados.
Huang dice que las reglas reflejan su educación religiosa.
"La disciplina de la iglesia es bastante estricta", dice Huang, que ha donado dinero para construir una iglesia, una guardería infantil y una residencia de ancianos en su pueblo. "Ha sido muy útil ayudándome a tratar con la gente".
Lu Renbo, un analista afiliado al Consejo de Estado, la más importante agencia de la administración china, dice que Huang está preocupado de que sus empleados "formen sus propios círculos de relaciones, o, como dicen los chinos, ocupen sus propias colinas".
Lu atribuye el éxito de Huang parcialmente a su sentido de la oportunidad. Hace algunos años, Huang descubrió que podía retrasar los pagos a los fabricantes, lo que le permitía aprovechar las enormes sumas de dinero que generaban sus tiendas para invertirlas en la propiedad inmobiliaria. Los analistas dicen que Huang, que también controla Eagle Investments, con el auge del mercado de la propiedad inmobiliaria, ha cosechado considerables beneficios comprando y construyendo edificios de oficinas y casas.
Para las Olimpiadas de Pekín en 2008, Huang espera duplicar el número de tiendas de electrodomésticos a mil, e incrementar las ventas anuales a 15 billones de dólares -de 6 billones de dólares en 2005. Pero hace frente a restricciones reguladoras e incertidumbres políticas.
Aunque al gobierno le place que compañías privadas como Gome estén creando empleos y pagando impuestos, hace crecientemente frente a presiones para abreviar la brecha de ingresos. A mucha gente le gustaría que Pekín saque de los ricos para dar a los pobres. Los ricos son a menudo retratados en los medios de comunicación como gente que evade los impuestos y bandidos que trabajan con jefes del partido para expropiar tierras y apropiarse de los capitales de compañías estatales.
El urbanista de Shanghai, Zhou Zhengyi, ex vendedor callejero de fideos y ropa interior que utilizó sus conexiones políticas para convertirse en uno de los hombres más ricos de China, es citado como un perfecto ejemplo. El flamante urbanista de 43 años está cumpliendo una pena de tres años de cárcel por falsificar documentos y manipular la bolsa.
Hace poco Pekín impuso fuertes impuestos a los yates, relojes caros y coches grandes. Líderes del partido están también considerando fijar impuestos más altos a los ricos.
Ciudades como Pekín y Shanghai, que quieren proteger a los pequeños empresarios, han decretado recientemente restricciones sobre dónde pueden los grandes almacenes abrir sus tiendas. Aunque esa política limitará a los rivales de Huang, cadenas extranjeras como Best Buy tienen más recursos que Gome.
Lu, el funcionario del Consejo de Estado, dice que Pekín, aunque preocupado con la brecha en los ingresos, debería prestar más atención a los negocios nacionales como Gome.
"Lo que realmente importa es que debemos preparar a nuestros gigantes detallistas para pelear con los lobos del extranjero", dice Lu. "Muchas de las compañías estatales son débiles, pero esas empresas privadas son lobos ellas mismas".
Huang dijo que él también se preocupaba sobre la enorme división de la riqueza en su país. Pero dijo que estaba ayudando de abreviar la brecha, no a ampliarla. Huang dijo que pensaba contratar a 20 mil empleados más este año.
Después de 20 años de crear sus propias oportunidades, Huang dijo que no quería ningún favor especial del gobierno. Pero, dijo, "simplemente espero que nos traen igual que a los otros".

Cao Jun contribuyó a este reportaje.

29 de abril de 2006
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cuánto vale una vida en china


[Jim Ardley] Como Occidente, las vidas tienen precios diferentes. Pero las razones son otras.
Guojiatuo, China. Yuan, la adolescente de He Qingzhi, y sus dos amigas vivían en la misma calle cerca del río Yangtze, asistían a la misma escuela secundaria, y todas murieron aplastadas en un accidente de tráfico a fines del año pasado. Después de eso, la simetría terminó: según la ley china, la vida de Yuan valía menos que la de sus amigas.
A He, 38, que ha vivido en esta ciudad de China central durante quince años, le dijeron que sus vecinos tenían derecho a una indemnización por el accidente unas tres veces más alta que él debido a que ellas eran residentes urbanas inscritas, mientras que él era sólo un trabajador inmigrante.
"Me choqueó", dijo He, mientras revisaba documentos legales en su apartamento hace poco y su esposa sollozaba en el cuarto adyacente. "Las niñas tenían más o menos la misma edad. Todas iban a la misma escuela. ¿Por qué es tan barata nuestra vida?"
Escandalizados, He y su abogado están considerando entablar una demanda, diciendo que la decisión es discriminatoria y que la familia tiene derecho a una indemnización completa según la Constitución china. El problema con el argumento es, sin embargo, la Constitución china misma. Más ciudadanos chinos como He están reclamando derechos y a menudo citan a la Constitución, pero de hecho esta es una endeble herramienta a la hora de reclamar derechos individuales.
El problema no es que el documento carezca de ideales nobles o sea considerado poco importante. Pero para ciudadanos en China, la Constitución es en gran parte inaccesible. Incluso aunque describe un amplio rango de derechos, el sistema legal chino en lo esencial no permite que gente como He utilice la Constitución como un mecanismo para impugnar leyes o medidas que crean que violen esos derechos.
Incluso aunque algunos reformadores legales en China crean que postular la noción de una ley constitucional es esencial para establecer el imperio de la ley. Así cada vez más los reformadores están planteando ideas como crear un nuev y más asertivo tribunal constitucional. Reformadores liberales creen que ampliando el alcance de la Constitución podrían en última instancia proporcionar un mayor control del Partido Comunista.
"Hay un movimiento para hacer que la Constitución signifique algo", dijo Stanley Lubman, conferencista de la Universidad de California en Berkeley, y experto en leyes chinas. Pero de momento, agregó Lubman, "la Constitución china es sólo un documento con buenas intenciones".
El debate es difícilmente abstracto para el gobierno chino. Los líderes máximos han convertido la reducción de la brecha urbano-rural en los ingresos en una prioridad nacional y han tomado algunas medidas para ayudar a los trabajadores inmigrantes. También han enfatizado la necesidad de un sistema legal justo y moderno para regular la sociedad china y proteger los derechos individuales.
La Constitución ha sido rescrita o modificada varias veces este último medio siglo, y más recientemente en 2004, para incluir protecciones de los derechos privados de propiedad. Esas modificaciones constitucionales son consideradas directrices cuando el gobierno redacta leyes o reglamentos. Pero la Constitución no está por encima del Partido Comunista y en última instancia ampliar el poder de la Constitución o el poder de los tribunales podría significar introducir cambios en el sistema político, un desarrollo que el Partido Comunista rechaza.
Aquí en las montañas de la vasta municipalidad de Chongqing, la familia de He era, hasta la muerte de su hija, la historia de una exitosa familia de inmigrantes.
He se crió en una aldea agrícola en las colinas en los alrededores de Yangtze, pero la dejó en 1991 para empezar un negocio de carne. Compraba y sacrificaba cerdos en diferentes aldeas para un carnicero que vendía la carne en una tienda en Guojiatuo, un pueblo de unos 29 mil habitantes. He y su esposa Zhan Denglan se mudaron a la carnicería y Yuan nació ese año en un hospital cercano.
Hacia 2000 He había abierto su propio puesto de carne en un mercado cercano y su hija se había matriculado en la escuela local. Todavía tiene un permiso de residencia temporal que renueva anualmente para vivir como trabajador inmigrado. Dijo que desde que empezó con el puesto ha estado pagando impuestos locales, y su familia también posee una pequeña libreta roja en reconocimiento de su acatamiento de la política de un solo hijo por familia.
El año pasado, la mañana del 15 de diciembre, Yuan, 14, partió hacia el puesto de carne temprano en la mañana a recoger dinero para comprar útiles escolares. Diez minutos después de su partida alguien le dijo a He que Yuan había tenido un accidente. En la escena descubrió que un camión sobrecargado de ladrillos había destrozado el pequeño taxi-bicicleta que llevaba a Yuan y sus dos amigas a la escuela. El camión había volcado y aplastado a las niñas debajo de varios toneladas de ladrillos.
"Tenía tanta pena que apenas podía estar de pie", dijo He.
A las horas, las familias de las tres niñas muertas fueron llevadas a un hotel de la localidad para reunirse con una comisión ad hoc de indemnizaciones: un funcionario de educación y dos empleados de la escuela secundaria, el dueño del camión y tres representantes de la compañía de transportes que había arrendado el camión para el transporte de ladrillos.
He dijo que la reunión se convirtió pronto en una especie de arresto domiciliario. He y su esposa fueron mantenidos durante dos días en el hotel mientras discutían sobre el valor de la vida de su hija. Un representante de la compañía de transportes, que era responsable de los pagos, dijo que según las leyes chinas He y su esposa sólo tenían derecho a 50 mil yuans, o 6.170 dólares. Pero dijo que la compañía les pagaría 70 mil yuans, o 8.640 dólares, como expresión de solidaridad y para ayudarles a pagar el funeral. Las otras familias recibieron unos 200 mil yuans, o 25 mil dólares.
"Me dijeron: ‘Eres un residente rural, y debes aceptar estos 70 mil yuans o largarte’", recordó He. "Dijeron que si yo pensaba que era muy poco, que podía vender el camión accidentado".
Finalmente firmó un acuerdo de indemnización. Recibió 20 mil yuans adicionales de la compañía de transporte y del dueño del camión, pero la indemnización era todavía menos de la mitad de lo que recibieron las otras familias.
Los sistemas legales occidentales también otorgan valores diferentes a la vida de la gente dependiendo de los ingresos de la persona y otros factores. Pero en este caso las familias involucradas vivían en el mismo vecindario, y He se había establecido como un pequeño comerciante, con un ingreso comparable al de las otras familias. La principal diferencia entre ellos era su condición de residente rural.
Zhou Wei, el abogado de la familia, dijo que la disparidad en la indemnización ilustraba la omnipresente discriminación creada por la inscripción municipal, o hukou, de China, que a menudo limita a los individuos y su acceso a servicios oficiales al lugar donde están registrados. El gobierno central ha aflojado consistentemente las restricciones del sistema hukou, pero los trabajadores inmigrantes todavía reciben mucho menos servicios oficiales.
"Es difícil que la gente se de cuenta de que existe discriminación e injusticias en una sociedad que excluye a los campesinos", dijo Zhou.
Durante varios años Zhou ha probado el alcance de los derechos constitucionales en China. Ha presentado casos alegando que agencias de gobierno discriminaban ilegalmente en sus políticas de contratación sobre la base de la altura y el sexo, así como contra gente con hepatitis B. Tanto en los casos de hepatitis B como de altura, las agencias terminaron cambiando sus criterios. Pero en ninguno de sus casos ganó sobre bases constitucionales.
En realidad, el sistema legal chino parece casi designado para evitar esos juicios. La autoridad para hacer juicios constitucionales no reside en el sistema de tribunales sino en la presidencia del Congreso Nacional del Pueblo, la legislatura nacional dominada por el partido. Y el congreso no ha emitido nunca una opinión aclarando disputas constitucionales.
He todavía exige una indemnización equitativa. La ha pedido a los funcionarios locales, ha acudido a los medios de comunicación chinos y ha escrito una carta al Congreso Nacional del Pueblo y al primer ministro Wen Jiabao. Son signos positivos, dijo Zhou, lo que ayuda a explicar por qué todavía no presenta la demanda.
Otros dos tribunales superiores han determinado recientemente el pago de indemnizaciones equitativas en casos similares. Zhou dijo que esperaba que la Corte Popular Suprema de Pekín revisara el tema de la indemnización en junio. Pero aunque He eventualmente recibiera más dinero, es poco probable que se acepten sus derechos constitucionales. Sin embargo, Zhou tiene esperanzas a largo plazo.
"El desarrollo de la cultura china debería otorgar poder a la Constitución para que actúe como una restricción sobre el gobierno y como una garantía de los derechos ciudadanos", dijo.
La pérdida de Yuan ha sido devastadora para He y su mujer. He dijo que su lucha era tanto por la dignidad de su hija como por la indemnización. Su mujer sufrió una crisis nerviosa y trató de suicidarse. Debido a problemas de salud, ya no puede concebir, y la pareja está preocupada por su futuro. No pueden contar con los beneficios de una seguridad social, no tienen ahorros y ahora tampoco una hija que cuide de ellos en la vejez.
"Quería instalarse en la ciudad y comprar una casa grande para nosotros cuando fuera mayor", dijo He sobre su hija. "Quería ser doctor, maestra o azafata de vuelo".

14 de abril de 2006
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corrupción y comunismo en china


[Jim Yardley] Premier dice que China está dominada por la corrupción y problemas en el agro.
Pekín, China. El primer ministro Wen Jiabao dijo el martes que el rápido crecimiento económico de China está siendo acompañado por una "alta concentración de todo tipo de problemas graves", incluyendo la corrupción oficial de algunos funcionarios que "violan los derechos del pueblo".
Wen también dijo que el gobierno no tenía reajustes "sorpresivos" de su moneda este año.
Describió el "problema de la tierra" como el más grande al que hacen frente cientos de millones de campesinos, aunque sugirió que la política agraria del gobierno no cambiaría. En lugar de eso, dijo que debía fortalecerse la política actual de protección de los derechos de los campesinos en una época en que las confiscaciones ilegales de tierras han encendido las protestas en el campo.
Wen hizo estas observaciones en una conferencia de amplio alcance, emitida por cadena nacional, que marcó la clausura de la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo, la legislatura controlada por el Partido Comunista. Antes de la rueda de prensa, el Congreso aprobó el nuevo plan económico quinquenal que según los líderes máximos representa un "histórico" cambio de política que tiene por objetivo abreviar la brecha entre las áreas urbanas y rurales y crear un "nuevo campo socialista".
Pero un importante problema rural -si los campesinos pueden tener más control de la venta de sus tierras agrícolas arrendadas- probablemente no cambiará en el futuro próximo. Estudios del gobierno muestran que al menos 40 millones de campesinos se han quedado sin tierra en los últimos años, a menudo debido a la confiscación ilegal de parte de funcionarios locales que explotan la política actual.
Esa política otorga a las aldeas la propiedad colectiva de las tierras agrícolas, que es entonces arrendada a campesinos individuales. Funcionarios corruptos a menudo requisan tierras agrícolas y la venden a urbanistas con grandes márgenes, mientras que los campesinos obtienen compensaciones muy bajas.
Wen dijo que se necesita más control para garantizar que se protejan los derechos a la tierra de los campesinos y que sean pagados correctamente cuando se les confiscan sus tierras. Pero elogió la política actual como un pilar de un cuarto de siglo de reformas.
Wen respondió a preguntas de periodistas chinos y extranjeros sobre temas que iban desde Taiwán hasta la política fiscal. Criticó duramente al presidente Chen Shui-bian, de Taiwán, por cerrar recientemente una oscura oficina de gobierno implicada en el estudio de la reunificación entre Taiwán y China continental.
Pero el tono más general de Wen fue moderado. Dijo que el gobierno chino todavía está dispuesto a negociar con cualquier partido político taiwanés, incluyendo al Partido Democrático Progresista de Chen, que renunciar a la idea de obtener la independencia.
Interrogado sobre la represión gubernamental todavía en curso de los medios de comunicación chinos, incluyendo crecientes intentos de censurar internet, Wen dijo que China tiene libertad de expresión, pero también citó a George Bernard Shaw, diciendo que "la libertad viene con responsabilidad". Dijo que los sitios en la red chinos deben "refrenarse de desinformar al público general o de ejercer un impacto negativo en el orden social".
En su rueda de prensa hace un año, Wen sugirió que una revaluación sorpresa de la moneda era posible. Más tarde en el año, el gobierno cambió de política monetaria al romper su vínculo formal con el dólar americano por una nueva política que ha conducido al aumento de un tres por ciento del valor de la moneda china renminbi.
Wen observó que China estaba todavía en una temprana fase de su modernización y que mientras el país ha obtenido logros en cuanto a la reducción de la pobreza, todavía hace frente a serios desafíos. Dijo que China en parte había fracasado.

14 de marzo de 2006
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china desiste en caso de periodista


[Philip P. Pan] El investigador del New York Times estaba acusado a filtrar secretos de estado. Desaparece activista en manos de agentes.
Pekin, China. El viernes las autoridades chinas desistieron de los cargos contra un investigador del New York Times acusado de filtrar secretos de estado, de acuerdo a su abogado. La sorprendente decisión podría implicar la salida de la cárcel del investigador y una mitigación de las críticas contra la situación de los derechos humanos en China durante la anunciada visita del presidente Hu Jintao a Estados Unidos.
Zhao Yan, 44, un periodista chino que trabajaba en la oficina del diario en Pekín, podría ser dejado en libertad el lunes del centro de detención donde se encuentra recluido por el ministerio de Seguridad del Estado desde hace 18 meses, de acuerdo a su abogado, Mo Shaoping, que dijo que recibió una nota formal del tribunal desistiendo de los cargos.
La decisión es una rara admisión de error de parte del gobierno chino en un caso criminal que involucraba a la seguridad nacional y necesita ciertamente la aprobación de Hu, debido a que él había respaldado la investigación que condujo a la detención de Zhao y firmó instrucciones para los funcionarios encargados, de acuerdo a gente familiarizada con la pesquisa.
Agentes de la seguridad del estado detuvieron a Zhao en septiembre de 2004, después de que el New York Times publicara un artículo prediciendo correctamente el retiro del antiguo presidente de China. La prolongada detención de Zhao, sin juicio y sobre vagas acusaciones en relación con secretos de estado, provocaron las críticas de grupos de derechos humanos y funcionarios estadounidenses exigieron su liberación durante dos reuniones anteriores del presidente Bush con Hu.
En una declaración escrita, Bill Keller, editor ejecutivo del Times, dijo que "el aparente fin de los problemas de Zhao Yan es una emocionante noticia para todos sus colegas. Estamos agradecidos de toda la gente de fuera del diario que hablaron a su favor".
"La idea de que el trabajo de Zhao Yan para el Times pudiera ser otra cosa que un tenaz periodismo nos pareció ridícula desde el principio", agregó.
China a menuda libera a presos políticos como gestos de buena voluntad en antelación de encuentros de alto nivel con políticos extranjeros, y el gobierno de Bush había puesto el nombre de Zhao en una breve lista de reclusos que esperaba que fueran liberados antes del viaje de Hu a Washington este próximo mes.
Pero otra persona cuyo caso han destacado funcionarios estadounidenses ante los chinos fue encarcelada la semana pasada después de haber estado durante seis meses con arresto domiciliario. Chen Guangcheng, un activista ciego que dirigió una campaña legal contra el uso del aborto y esterilización forzadas para implementar la política china de un hijo por familia, fue sacado de su casa el 11 de marzo y desde entonces no se sabe nada de él, dijo su esposa, Yuan Weijing.
Zhao fue detenido diez días después de que Times informara que el ex presidente Jiang Zemin había accedido a renunciar a su última posición como jefe de las fuerzas armadas. El Partido Comunista revela rara vez información sobre las deliberaciones de los dirigentes, y el artículo provocó una urgente investigación para descubrir las fuentes de la filtración, de acuerdo a gente familiarizada con la pesquisa.
Los investigadores se concentraron casi inmediatamente en Zhao, cuyos amigos dijeron que ha estado bajo vigilancia de agentes de la seguridad del estado incluso antes de que se uniera al Times en abril de 2004, debido a su trabajo como periodista para publicaciones chinas y como defensor de los campesinos pobres.
Pero después de su detención tanto él como el Times negaron que él fuera la fuente del artículo. Los fiscales devolvieron dos veces el caso de Zhao a los agentes de seguridad del estado pidiendo más evidencias antes de acusarlo oficialmente en enero por cargos de filtrar secretos de estado y un cargo menor de fraude relacionado con su trabajo como periodista antes de que se uniera al Times.
Después de una serie de retrasos, Zhao debía comparecer el lunes ante el tribunal. Pero Mo, su abogado, dijo que el viernes en la mañana recibió una nota indicando que los fiscales habían pedido desechar los cargos y que el tribunal había revisado y aprobado la petición.
La nota desistiendo del caso decía que los fiscales querían realizar "una investigación adicional" sobre la acusación de fraude contra Zhao, pero no entregaba razones para el retiro de la acusación sobre secretos de estado, dijo Mo. Tampoco decía anda sobre cuándo sería liberado Zhao.
Según la ley china, dijo Mo, "desistir de una acusación es equivalente a un veredicto de inocencia". Dijo que esas decisiones eran "extremadamente, extremadamente inusuales en China" y que él no había oído nunca de que hubiese ocurrido antes en un caso en que se implicaba la seguridad del estado.
En casos pasados que han provocado presión internacional, el gobierno chino normalmente a liberado a los presos sólo después de condenarlos.
No hay un procedimiento claro para liberar a un acusado después de que los fiscales desistan de una acusación, pero MO dijo que esperaba que Zhao fuera liberado bajo fianza el lunes, la fecha en que debía empezar el juicio. Agregó que los fiscales podrían acusar nuevamente a Zhao de los mismos cargos, a menos que encontrasen nuevas evidencias.
"La clave es que Hu Jintao habría tenido que responder un montón de preguntas sobre este caso en su viaje", dijo Jerome A. Cohen, un estudioso de la ley china contratado por Times para ayudar en la defensa de Zhao. "Si hubiesen tratado de retrasar el juicio nuevamente, la gente les habría preguntado: ‘¿Por qué siguen posponiéndolo? ¿De qué tienen miedo?"
Pero si el gobierno llevara a Zhao a juicio, el caso se habría focalizado en la obsesión del partido por el secreto y su historial de encarcelar a periodistas, quizás eclipsando la primera visita oficial de Hu a Estados Unidos desde que asumiera el cargo en 2003.
Las autoridades, por ejemplo, habían sido retadas a explicar cómo obtuvieron los agentes de seguridad del estado una pieza clave la evidencia, una fotocopia de una nota describiendo los rumores de jineteo político sobre ascensos de los militares que Zhao había escrito para Joseph Kahn, el jefe de Times en Pekín. El diario ha dicho que sospecha de agentes del estado entraron sin permiso a la oficina o reclutaron a alguien para hacer una copia de la nota.

18 de marzo de 2006
©washington post
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