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china encierra en manicomio a disidentes


[Joseph Kahn] China usa manicomios para encerrar a disidentes políticos y religiosos.
Pekín, China. Psiquiatras holandeses han constatado que un prominente disidente chino que pasó 13 años en una institución psiquiátrica administrada por la policía en Pekín no tenía problemas mentales que justificaran su encarcelamiento, dijeron el jueves dos grupos de derechos humanos.
Los psiquiatras pasaron dos días sometiendo a pruebas al disidente, Wang Wanxing, en Alemania, cinco meses después de que China lo liberara y enviara al extranjero. Dijeron en una declaración que su examen "no reveló ninguna forma de trastorno mental".
El informe podría agregar combustible a la acusación de que la policía china utiliza una red de prisiones psiquiátricas para silenciar a los disidentes políticos, a menudo sin juicio o sin derecho a recurrir.
Wang, 56, fue confinado al centro psiquiátrico después de ser detenido en 1992 por desplegar una pancarta con críticas al Partido Comunista.
Las autoridades dijeron que tenía "delirios de grandeza, manía litigante y una voluntad patológica conspicua", que grupos occidentales de derechos humanos dicen que son diagnósticos que los funcionarios han usado para encerrar a disidentes problemáticos que no han violado ninguna ley.
Tras su liberación en 2005, Wang denunció amplios abusos en el asilo mental, conocido como Pekín Ankang. Dijo que había vivido en celdas con reclusos psicóticos condenados por homicidios y era forzada a ingerir drogas que reducían su voluntad. También dijo que los enfermeros usaban agujas electrificadas de acupuntura para castigar a los pacientes mientras otros pacientes eran obligados a mirar.
Los dos doctores holandeses, B.C.M. Raes, profesor de psiquiatría forense de la Universidad Libre de Amsterdam, y B.B. van der Meer, también un psiquiatra forense, examinaron a Wang en enero. Sus hallazgos fueron dados a conocer el jueves por Global Initiative of Psychiatry [Iniciativa Global de Psiquiatría] y Human Rights Watch, dos grupos de derechos humanos que han criticado el uso que hace China de las prisiones psiquiátricas.
"No había motivos para encerrar a Wang en un hospital psiquiátrico forense especial o en una planta psiquiátrica", dijeron Raes y van der Meer en una declaración. "No sufría de ningún trastorno mental que justificara su admisión".
Su diagnosis contrasta agudamente con la que hicieron los doctores en Pekín Ankang, que dijeron, cuando Wang fue liberado en agosto pasado, que no se había curado. "Sus sistemáticos delirios no han mostrado síntomas de mejoría desde que fuera admitido por primera vez en el hospital", dijeron los ‘médicos’ de Pekín, agregando que Wang debería ser mantenido bajo "estricto control" en Alemania.
Human Rights Watch dice que tiene tres mil casos documentados de castigos psiquiátricos de disidentes políticos desde principios de los años ochenta. El grupo dice que el uso de asilos mentales penales para encerrar a disidentes ha aumentado en los últimos años a medida que la policía exploraba modos de castigar a los seguidores de sectas religiosas prohibidas, disidentes políticos y peticionarios persistentes sin canalizarlos a través del sistema judicial.
Robin Munro, experto en el sistema psiquiátrico chino de Human Rights Watch, dijo que el examen de Wang de los psiquiatras holandeses era la primera oportunidad que tenían especialistas occidentales para verificar directamente un diagnóstico de ‘médicos’ de cárceles psiquiátricas chinas. Dijo que los doctores chinos "claramente sacan malas notas".
"El diagnóstico chino de Wang se basó en dudosas teorías heredadas de la Unión Soviética que dicen que ciertos tipos de conductas e ideas disidentes son atribuibles a una severa patología mental", dijo Munro. "Esto está en completo desacuerdo con las normas internacionales de hoy".

17 de marzo de 2006
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new york times
©traducción mQh
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china quiere campo socialista


[Jehangir S. Pocha] Nuevo plan de reforma para estimular la economía e impedir excesos del capitalismo.
Pekín, China. China no extenderá sus reformas orientadas hacia el mercado al sector agrícola y se concentrará en crear "un nuevo campo socialista", dijo el premier Wen Jiabao cuando China terminaba ayer su actual período legislativo.
La decisión revela lo cauteloso que se ha vuelto el liderazgo chino en cuanto a los continuos cambios económicos que han convertido a China en una de las economías de más rápido crecimiento del mundo, pero que también ha cargado al país con crecientes desigualdades.
Hablando en una rueda de prensa pre-organizada realizada tradicionalmente en el Congreso Popular Nacional, Wen señaló que el gobierno se ha dado cuenta de que debe parar los gastos sociales y concentrarse en aumentar las inversiones rurales y las subvenciones agrícolas para los 750 millones de chinos que viven en el campo, cuyos ingresos per cápita son de apenas 3.255 yuanes al año (unos 400 dólares), menos de un tercio que en las ciudades.
"El nuevo campo socialista será una clave y un paso importante en la construcción de una sociedad de prosperidad moderada y para colocar a la economía china en terrenos más sólidos", dijo Wen a los periodistas en elr ecargado Gran Salón Popular en la Plaza de Tiananmen. "Mejorar la vida material y cultural de los campesinos será la vara de medir más importante de nuestro desarrollo".
Ding Ningning, director de estudios sociales del Centro de Investigación sobre el Desarrollo del Consejo de Estado, dijo que la nueva iniciativa era una muy necesitada respuesta a las crecientes críticas de muchos sectores de que los beneficios del frenético crecimiento económico chino estaban siendo acaparados por las elites urbanas y clanes vinculadas, y no estaban llegando hacia los campesinos.
Un reciente estudio confidencial escrito en colaboración con la Academia de Ciencias Sociales china sobre las 20 mil personas más ricas de China, constató que el 90 por ciento de ellas estaban relacionadas con importantes funcionarios de gobierno o del Partido Comunista, de acuerdo a un informe en el Foro de Derechos de de Liu Xiaobao.
En contraste, los campesinos chinos en las áridas provincias interiores, como Ningxia y Guizhou, han visto disminuir sus ingresos, y sus servicios sociales como salud y educación fueron reducidos, dijo Wang Hui, profesor de literatura en la Universidad de Tsinghua, en Pekín, y un prominente miembro de un grupo de intelectuales chinos que son llamados la nueva izquierda debido a sus críticas de las reformas de mercado chinas.
La indignación sobre las crecientes desigualdades han aumentado tanto en China que el año pasado hubo más de 87 mil protestas públicas en todo el país, casi un 10 por ciento más que en 2004, según el ministerio de Seguridad Pública.
Eso ha preocupado a muchos en el gobierno y Partido Comunista chinos, para quienes la estabilidad política ha sido siempre la principal preocupación.
Mientras respondía a preguntas preparadas de antemano de medios de comunicación nacionales y extranjeros, Wen se mostró confiado y optimista.
"Ser resuelto es apoyar firmemente las reformas y... seguir un curso socialista con características chinas", dijo Wen. "Habrá dificultades en el camino, pero no podemos pararnos. Dar marcha atrás no es una solución".
Para enfatizar el cambio en la orientación del gobierno, los funcionarios se han asegurado también de que la primera pregunta que respondió Wen fuera del Diario Campesino. Normalmente el Diario del Pueblo, el diario oficial del Partido Comunista, o Xinhua, los cables de noticias del gobierno, pueden hacer las primeras preguntas en las ruedas de prensa.
Aunque al Partido Comunista chino le gusta causar la impresión de que sus dirigentes son unidos y fuertes, las crecientes divisiones en la sociedad china han creado profundas escisiones dentro de la elite gobernante. Mientras algunos dirigentes dicen que apoyan amplias reformas del mercado, otros quieren poner freno a los excesos del corrupto capitalismo de China con fuertes dosis de marxismo.
De hecho, el actual Congreso presenció animados debates sobre los méritos y desventajas del comunismo y del capitalismo del tipo que se ha estado implantando desde fines de los años setenta, cuando el líder máximo Deng Xiaoping encaminó a China en su apertura ante el mundo.
Entre las principales quejas de la ‘nueva izquierda’ está la de que el gobierno central ha recortado demasiado el gasto social en las áreas rurales, dejando a los gobiernos locales sin saber qué hacer para generar ingresos. Esto, dicen, está llevando a muchos pueblos y funcionarios de comunas a agravar a los campesinos con impuestos excesivos y a obligarlos a convertir su tierra agrícola en parques industriales generadores de ingresos. A menudo funcionarios corruptos expulsan a la gente en beneficio de los urbanistas.
Para remediar esta situación, el gobierno ha decidido no privatizar las tierras agrícolas. Después de la Revolución Comunista de 1949, toda la tierra en China pasó a manos del estado. Más tarde, fue redistribuida a los campesinos, que recibieron permisos de 35 años sobre lotes individuales.
Aunque la fiebre de la privatización de los últimos años ha llevado al gobierno a considerar dar a la gente derechos de propiedad plenos y a privatizar igualmente la tierra, "nos hemos dado cuenta de que simplemente no se puede hacer", dijo Ding.
"Privatizar la tierra sólo logrará que la gente rica compre poco a poco enormes terrenos y creará una clase de campesinos sin tierra", dijo Ding. "Eso fue lo que dejamos atrás, y no queremos volver a vivirlo nuevamente".
En lugar de eso, dijo Wen, el gobierno otorgará arrendamientos de tierras más impermeables para impedir las expulsiones forzosas.
Du Ying, vice-ministro de Desarrollo Nacional y de la Comisión de Reforma, también dijo que si la tierra de los campesinos debía adquirirse por razones de desarrollo comercial, deberían ser pagados por las autoridades locales a nivel de "precios de mercado".
En otra histórica decisión, el gobierno anunció que los campesinos quedarán exentos del pago de impuestos.
"De una sola vez, nuestros campesinos se han liberado de impuestos feudales o gubernamentales por primera vez en 2.500 años", dijo He Bing Hun, vice-presidente del pueblo de Dong Chun, de la provincia de Hunan en China central, que estaba en Pekín para tratar de obtener financiamiento del Banco Mundial para un proyecto de desarrollo.
Pekín dijo también que destinará unos 42 billones de dólares para el desarrollo rural este año, cerca de un 10 por ciento más que el año pasado.
He, el presidente de la aldea de la provincia de Hunan, dijo que aunque le parecía un buen proyecto, su principal preocupación era si el gobierno sería capaz de poner en práctica sus planes. "Esa es la clave", dijo. "En Pekín las palabras no se convierten automáticamente en hechos en los pueblos".

15 de marzo de 2006
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ladrones de bebés en china


[Peter S. Goodman] Hay parejas estadounidenses ansiosas por adoptar. En China, algunos bebés son secuestrados, para ser vendidos.
Dongguan, China. Una abochornada tarde de julio de 2004, en una calle de concreto que apestaba a aguas de desagüe y químicos de las fábricas de los alrededores, un desconocido saltó desde una furgoneta blanca, arrancó a Fei Mei, un bebé de 16 meses, de los brazos de su prima de ocho, y se subió al coche para alejarse rápidamente.
Esa noche, los padres buscaron a su bebé de cara redonda por toda esta ciudad industrial del sur de China.
"Miramos en todas partes, en todas las esquinas", dice su padre, Xu Mohu. "Pensamos que quizás al tipo no le gustarían las niñas y que la abandonaría".
Antes, esa era una idea razonable. Durante generaciones, en el campo de China a las niñas las dejaban morir de frío o eran abandonadas a las puertas de las casas mientras las familias dedicaban sus escasos recursos a criar niños. Pero en la última década, una ola de extranjeros, la mayoría de ellos estadounidenses, han inundado China con dólares en la mano para adoptar a bebés chinos, un 95 por ciento niñas.
El año pasado, Estados Unidos otorgó casi ocho mil visas a niños nacidos en China, adoptados por padres estadounidenses. Desde 1992, más de que 50 mil niños han salido de China hacia Estados Unidos. Y más de 10 mil niños han aterrizado en otros países, de acuerdo a informes chinos.
El programa de adopción extranjera ha colocado a bebés chinos en familias ansiosas por adoptarlos, generando al mismo tiempo fondos cruciales para los orfelinatos del país. Pero también ha producido una trágica ironía, transformando a las niñas chinas, antes indeseables, en mercaderías tan valiosas que algunos las roban para venderlas.
A la mañana siguiente del secuestro de Fei Mei, sus padres hicieron una denuncia en la comisaría de policía local, donde se enteraron de que esa misma noche, otra bebita había sido raptada en Dongguan.
La persistencia del problema ha quedado más clara en las últimas semanas, con el juicio de una banda de ladrones de niños en Hunan, una provincia vecina.
En noviembre pasado, la policía arrestó a 27 miembros de una banda que, desde 2002, secuestró o compró unos mil niños aquí en la provincia de Guangdong y los vendió a orfelinatos en Hunan por sumas entre 400 y 538 dólares, de acuerdo a informes en los medios de comunicación oficiales chinos y a entrevistas con fuentes familiarizadas con el caso, la mayoría de las cuales hablaron a condición de mantener el anonimato debido a que los funcionarios provinciales han declarado un apagón para los medios. Los orfelinatos colocaron a la mayoría de esos niños en familias extranjeras inconscientes de esos tratos, muchas de ellas estadounidenses, a cambio de contribuciones obligatorias de tres mil dólares por bebé -una suma casi dos veces el ingreso promedio anual en China-, de acuerdo a fuentes familiarizadas con el juicio.
El mes pasado, un tribunal de Hunan sentenció a tres de esos traficantes de niños a 15 años de prisión e impuso penas de tres a trece años a seis otros, informó la agencia de noticias oficial Nueva China. Veintitrés funcionarios del gobierno local en Gengyang, la ciudad en el centro del caso, han sido despedidos. Los abogados de los condenados dijeron que los bebés involucrados eran bebés que habían sido abandonados y luego vendidos a orfelinatos, pero no secuestrados. Piensan recurrir las sentencias.
En la calle donde desapareció Fei Mei, sus padres todavía se preguntan qué ha pasado con su hija.
"Pensamos en ella todo el tiempo", dijo Xu. "Pero es posible que no la veamos nunca más".

Al otro lado del mundo, en Jenison, Michigan, Susan y Gordon Toering metieron a su hija en cama y se preguntaron de dónde venía realmente. Adoptaron a Stacie en agosto de 2005, en un orfelinato de Hengyang. Los papeles de los trámites de adopción de la agencia decían que había sido abandonada. Pero las fuentes familiares con el juicio y dos abogados de la defensa dicen que los directores del orfelinato falsificaron los informes para causar la impresión de que los bebés comprados habían sido abandonados, permitiéndoles obtener la autorización del gobierno para ser adoptados por familias extranjeras.
Los Toering ya tenían tres otros hijos. Son cristianos evangélicos, y adoptaron en China llevados por la idea de que debían a niños que lo necesitaran.
"Si hay alguna madre que sufre porque le han robado a su bebé, es algo muy malo", dijo Susan Toering. "¿Soy responsable de esto? ¿Es por mí que otros pueden decir que hay un mercado para los bebés?"
Los que han estudiado el programa de adopción extranjera en China dicen que su explotación a manos de traficantes no es un resultado sorprendente en este país que todavía vive la transición del comunismo al capitalismo, donde cualquier cosa que rinda beneficios es rápidamente comercializada.
"Es un sistema corrupto", dice Brian Stuy, un vecino de Salt Lake City, que ha adoptado a tres niñas chinas y gestiona Research-China.org, que traza el origen de esos niños. "El sistema funciona con dinero, y no hay controles ni nada que pongo coto a la codicia".
Una agencia estatal en Pekín, el Centro Chino para Asuntos de Adopción CCAA, coloca a niños chinos disponibles con familias prospectivas. Los extranjeros que quieren adoptar a un bebé deben solicitar a través de una agencia certificada por el CCAA. El proceso implica muchos honorarios, el más alto cuando los padres parten hacia la provincia donde han adoptado a un bebé: Pagan tres mil dólares en contante, normalmente en billetes de cien, y usualmente al director del orfelinato.
El CCAA se negó a ceder una entrevista. De acuerdo a sus estatutos, el dinero es entregado a orfelinatos como rembolsos por el cuidado brindado a los niños adoptados. Pero como muchos servicios oficiales en China, los orfelinatos son proclives al abuso económico.
"Quizás de un cinco a un diez por ciento de lo que entregan los gobiernos central, provincial y local en realidad llega a los niños", dijo una socorrista occidental que ha trabajado con orfelinatos chinos durante una década y que habló a condición de conservar el anonimato por temor a poner en peligro las relaciones de su organización con el gobierno chino.
Una ex trabajadora de un orfelinato en China central, dijo que había observado como algo normal que los miembros del personal se llevaban en carros los bienes donados por las organizaciones de ayuda: equipos médicos, mantas, alimentos para bebés", dijo.
Ese es el sistema que absorbe las ganancias de las adopciones extranjeras. Han surgido industrias enteras para ofrecer servicios a la gente involucrada. Agencias de viaje ofrecen giras turísticas a familias adoptivas extranjeras en Pekín, y luego las trasladan hacia las provincias donde harán las adopciones. Hay cuartos de juguetes en los hoteles de cinco estrellas de las ciudades que se han convertido en centros de adopción, sus vestíbulos a menudo llenos de extranjeros con niños chinos. En torno al hotel White Swan en Guangzhou, la ciudad por la que deben pasar todas las familias para obtener un visado estadounidense para un niño, las calles están llenas de tiendas de alquiler de cochecitos y de tiendas de ropa de seda para bebés con relieves de motivos chinos. El hotel da a cada familia adoptiva una muñeca especialmente fabricada por Mattel -‘Going Home Barbie’, una figura de plástico que lleva un bebé chino.
Asumiendo que cada familia que ha adoptad a un bebé chino ha pagado al menos tres dólares, el año pasado los estadounidenses inyectaron unos 24 millones de dólares en orfelinatos chinos. En muchos casos, el dinero es bien utilizado.
"En el pasado, el nivel de vida era muy bajo", dice Marcia Ma, coordinadora del Proyecto Esperanza, que proporciona ayuda médica a orfelinatos en todo China. "Si visitabas un orfelinato, había mal olor; los niños andaban sucios. Pero ahora hay equipos nuevos para tratamientos médicos y hay mejor higiene".
Pero algunos directores de orfelinatos ha usado las ganancias de las adopciones extranjeras para construir beneficiosas residencias para la tercera edad, de acuerdo a socorristas y funcionarios de orfelinatos. Y un director de un orfelinato en China central utilizó las ganancias extranjeras para enviar a su hija a estudiar en Suiza, de acuerdo a un ex colega.
Poco de eso es evidente para los extranjeros, a los que sólo se les permite visitar los mejores orfelinatos. Cuando los Toering fueron a Hunan para elegir a Stacie en agosto pasado, quisieron visitar el orfelinato del condado de Hengyang, pero les negaron el permiso.
"Como madre, yo tenía que saber dónde había estado viviendo ella durante los últimos diez meses", dijo Toering. "El guía dijo que el orfelinato no estaba a la altura y que no nos dejarían visitarlo".
Muchas familias adoptivas en China mencionan un historial de tratos transparentes con el CCAA y la inmediata disponibilidad de bebés sanos.
"Muchos provienen de áreas rurales donde las madres no tienen dinero para comprar cigarrillos o alcohol", dice Lindsay Yeakley, directora de asuntos públicos de Great Wall China Adoption, de Austin, una organización sin fines de lucro que ha colocado a unos cinco mil niños chinos en hogares estadounidenses en la última década.
Las familias adoptivas se enorgullecen de ayudar a familias pobres. Pero el crecimiento del programa de adopción extranjera ha impedido que algunos huérfanos chinos encuentren hogar en China. Con cada nuevo bebé ahora de un valor potencial de tres mil dólares para los directores de orfelinato, muchas instituciones han levantado barreras para las adopciones domésticas, de acuerdo a fuentes familiarizadas con el proceso.

En la ciudad de Kunming el año pasado, He Fen y su marido decidieron adoptar a una niña. Pero cuando se acercaron al director del orfelinato local, él les dijo que necesitaban el respaldo de una compañía estatal importante o de una institución de gobierno, dijo, lo que dejaba fuera a su marido -que es comerciante. Tenían de pagar 750 dólares.
"Los extranjeros de Estados Unidos y Europa adoptan muchos bebés de China, y todo lo que tienen que hacer es pagar", dijo. "¿Por qué es tan difícil para los chinos?"
Mucho antes de la llegada de la adopción extranjera, el tráfico de bebés era una problema en China. Algunos niños eran vendidos para prostituirlos. Otros -la mayoría niños- eran comprados o secuestrados, y luego vendidos a parejas sin niños. Pero las recientes revelaciones sobre el tráfico de bebés en Guangdong y Hunan muestran que una industria clandestina ha dado con uno de las conexiones más lucrativas que conectan a traficantes en China con familias en el extranjero.
Ubicada en Hunan central, el lugar de nacimiento de Mao Tse-tung, Hengyang es una ciudad desolada. Las fábricas abandonadas parecen desprovistas de vida. El hollín mancha las paredes de las destartaladas viviendas.
Funcionarios locales rechazaron la petición de entrevistas. Pero fuentes familiarizadas con el juicio confirmaron informes en la prensa oficial de que el centro del tráfico de bebés era el orfelinato del condado de Hengyang, un edificio de tres pisos, de tejas blancas, detrás de una muralla de ladrillos.
El primer signo de que algo no marchaba bien, fue la riqueza que empezó a hacerse ver, según un abogado asociado a la fiscalía y a gente que viven cerca del orfelinato. Los empleados empezaron a construir nuevas casas. El director atravesaba los embarrados caminos del área en un sedán con chofer. Estaban comprando bebés a los traficantes, y luego los vendían a otros orfelinatos para ser adoptados en el extranjero, de acuerdo a una fuente de la fiscalía. Los traficantes de Guangdong estaban secuestrando y vendiendo bebés, y luego trasladándolos a Hengyang, en autobús y por tren, dijo el abogado. Escogían a hijos de trabajadores inmigrados, en la suposición de que esas familias serían tomadas menos en serio por la policía.
En noviembre pasado, un desconocido escapó con la hija de siete meses de Li Meilan, mientras jugaba en una guardería en Donguan, una ciudad industrial en Guangdong. Li provenía de una aldea de la provincia de Jiangxi, una de las más pobres de China. La policía la trató con desprecio. "Se comportaron como si hubiese perdido a un perro".
Yuan Baishun, abogado de uno de los sentenciados en el caso -Chen Ming, director del orfelinato del condado de Hengdong, en Hengyang- dijo que ninguna de las setenta o más bebitas cuyos casos fueron presentados por la fiscalía habían sido secuestradas. Más bien, dijo Yuan, habían sido abandonadas y luego vendidas en transacciones que contaron con la mediación de una mujer llamada Liang Guihjong, que vivía en el sudoeste de Guangdong.
"La señora Liang era bien conocida en el lugar porque era una mujer cariñosa y que se ocupaba de los bebés abandonados", dijo Yuan.
De acuerdo a Yuna, en 2001 otro de los sentenciados, Duan Meilin, llevó a algunas de las bebés al Instituto de Bienestar Social del condado de Changning, un orfelinato de Hengyang que puede ocuparse de adopciones extranjeras. En los años siguientes Liang y Duan juntos transfirieron más de mil bebitas a los orfelinatos, dijo Yuan.
El abogado de Duan, Zhu Xiayun, confirmó que su cliente había participado en las ventas, pero dijo que ninguna de las bebés había sido secuestrada. La madre de Duan, Chen Zhiding, dijo que su hijo recibía 36 dólares por cada bebé. Un abogado de Liang, que también fue sentenciado, se negó a hacer comentarios.
Pero fuentes familiarizadas con la investigación dijeron que muchas bebés fueron secuestradas. El tribunal dictaminó que el director del orfelinato del condado de Hengdong "estaba al tanto del hecho de que había comprado bebés que habían sido secuestrados", de acuerdo al veredicto, que fue leído al Washington Post. Los directores de otros seis orfelinatos del condado de Hengyang conspiraron con las oficinas de Asuntos Civiles locales para redactar informes policiales que decían que los bebés habían sido abandonados, de acuerdo a fuentes de la fiscalía y a abogados de la defensa.
Antes de 2004 el orfelinato del condado de Hengyang no formaba parte del programa de adopciones extranjeras y vendía hasta 30 bebés sanos al mes a orfelinatos locales participantes, por unos mil dólares cada uno, de acuerdo a una fuente de la fiscalía y a abogados de la defensa. Vecinos dicen que una noche despertaron con el ruido de bebés que lloraban, y que eran metidos en grupos de seis y hasta doce en una furgoneta.
El orfelinato del condado de Hengdong colocó a 288 bebés en familias adoptivas extranjeras entre octubre de 2002 y noviembre de 2005, de acuerdo a una bitácora descrita por los abogados de la defensa. El orfelinato del condado de Changning colocó unos 250 bebés en familias extranjeras en el mismo período, dijo la fuente.
En el otoño de 2004, el orfelinato del condado de Hengyang obtuvo el derecho a participar en el programa de adopciones extranjeras. Funcionarios estadounidenses se negaron a revelar el número de visados emitidos a niños adoptados por familias estadounidenses a través de esa institución. De acuerdo a Stuy, el investigador, los listados en los diarios provinciales, de niños abandonados, sugieren que las adopciones extranjeras en ese orfelinato variaban de cero a diez al mes durante la mayor parte de 2005, y luego subieron abruptamente a 29 en octubre.
Dónde están ahora esos niños sigue siendo un misterio.
En una declaración escrita, funcionaros de la embajada estadounidense dijeron que ellos buscaron inmediatamente un informe del CCAA de noviembre, después de las detenciones. El CCAA les aseguró que "el asunto estaba siendo tratado adecuadamente", pero rechazaron peticiones de detalles mientras se investigaba el caso. Funcionarios americanos dijeron que tratarían de organizar nuevos encuentros.
Great Wall, la agencia de adopciones de Texas, ha colocado a muchos niños de orfelinatos de Hengyang en hogares americanos. Se negó a decir si ha encontrado evidencias de participación de traficantes en sus adopciones.
Mientras Stacie Toering crece en Michigan, ella y sus padres pueden no enterarse nunca si fue o no abandonada en la calle de Fengao, en el condado de Hengyang una mañana de octubre, cuando tenía dos meses, como dice el informe policial, o si fue vendida o arrebatada de los brazos de su madre.
"Es simplemente terrible, es escalofriante", dice Gordon Toering. "Si no podemos encontrar una respuesta, viviremos toda la vida con la duda".

Eva Woo contribuyó a este reportaje.

11 de marzo de 2006
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censurando a los censores


[Seth Faison] Periodistas chinos dirigen crecientes exigencias de libertad de expresión y prensa en su país.
En otoño pasado, el editor de una revista de Pekín llamado Li Datong decidió publicar en su semanario ‘Punto de Congelamiento’, un histórico artículo sobre Taiwán. Era un franco informe sobre la dura represión política en Taiwán en los años cincuenta y cómo legisladores elegidos democráticamente están enfrentándose a ese pasado. En China, donde criticar a Taiwán hace parte de la rutina, el artículo pasó por manos de los censores habituales del ministerio de Propaganda, que controla todas las publicaciones del país.
Sin embargo, una vez que se publicó en noviembre, los lectores sofisticados se dieron cuenta de que el artículo trazaba un claro, aunque no formulado, contraste entre la política en China y Taiwán. Ahora un país es una democracia donde se debaten abiertamente las represiones del pasado, y el otro no. El artículo fue ansiosamente leído entre intelectuales liberales de Pekín, que nada disfrutan más que de la posibilidad de reírse entre dientes cuando un artículo subversivo se desliza entre las prensas.
Hay docenas de editores como Li -que trabajan dentro de los restrictivos medios de comunicación chinos y que, sin embargo, luchan por aportar un poco de luz. A medida que el acceso a internet expande el flujo de información en China, a pesar del bloqueo de sitios abiertamente políticos, los periodistas chinos están poniendo a prueba la desgastada correa del Partido Comunista. La sociedad china como un todo se está haciendo más abierta y tolerante, y mientras el ministerio de Propaganda es todavía un severo patrón de los medios, editores como Li están haciendo que el paisaje del control de la información ondule imprevisiblemente.
Las compañías estadounidenses que trafican en tecnología de la información, como Google y Microsoft, han estado debatiendo hace poco las ventajas y desventajas de hacer negocios en China, argumentando en general que tienen que aceptar las leyes chinas a cambio del acceso a su lucrativo mercado. Sin, ¿cuáles son las leyes chinas? Debido a que los tribunales chinos reciben órdenes del Partido Comunista, la ley es a menudo lo que el funcionario más poderoso a la vista dice que es. No hay una sola fórmula para las compañías de la información internacionales -o para las chinas- para que operen sin constantes discusiones y temores. Pero el primer paso es reconocer que el negocio de los medios de comunicación está en movimiento.
En los últimos meses, editores y periodistas chinos han empezado a cuestionar abiertamente las bases legales de la censura. Li llega a argumentar que el ministerio de Propaganda opera fuera de la ley y utiliza el temor y la intimidación. Dice que cuando suficiente gente se oponga al ministerio, no podrá seguir gobernando con impunidad. Eso está empezando a ocurrir. Recientemente se publicaron cartas públicas de protesta de dos redactores de diarios que habían sido censurados, y los periodistas de otro diario de Pekín hicieron una huelga, que fue seguida de una serie de renuncias.
‘Punto de Congelamiento’ es de momento el caso más intrigante. El 21 de enero el ministerio de Propaganda ordenó la clausura de la revista y Li fue despedido de su posición como editor jefe por "administración maliciosa" y por publicar un artículo "antipatriota", un término tan cargado como lo era el de "comunista" en la era de McCarthy. Li, que ha sido miembro del Partido Comunista durante más de 30 años, dijo posteriormente a periodistas que sabía que los censores estaban enfadados con él desde mucho antes del artículo sobre Taiwán y que lo atacaran era una cuestión de tiempo.
Pero a los censores les esperaba una sorpresa. Trabajando discretamente, Li convenció a una docena de líderes del Partido Comunista de que lo apoyaran, y el 14 de febrero publicaron una carta exigiendo la reapertura de la revista. Entre los firmantes estaba un antiguo secretario de Mao Tse-Tung y un ex editor jefe del Diario del Pueblo. Insistieron en que China no sería nunca capaz de prosperar si el ministerio de Propaganda continuaba ejerciendo un poder caprichoso. "La experiencia demuestra que el libre flujo de las ideas puede mejorar la estabilidad y mitigar los problemas sociales", escribieron. "En un momento decisivo de nuestra historia, del paso de un sistema totalitario a uno constitucional, privar al público de la libertad de expresión será desastroso para nuestra transición social y política, y dará origen a enfrentamientos y malestar social".
Con ese tipo de lenguaje directo, y con todos sus ilustres firmantes, la carta debe haber alarmado al presidente de China, Hu Jintao. A la semana siguiente, los líderes chinos resolvieron que la revista debía ser relanzada a partir del 1 de marzo -lo que ocurrió-, en una rara desautorización del ministerio de Propaganda. Pero Li no estaba en el equipo.
Li no desapareció tranquilamente. En entrevistas con periodistas chinos y occidentales, criticó agudamente al ministerio de Propaganda, diciendo que su función no es la de perro guardián de las autoridades.
No hace mucho, habría sido inconcebible oír a un periodista chino expresarse de ese modo públicamente. Li no es un personaje marginal. Es un editor importante que argumenta que con mayor libertad de expresión los líderes chinos aumentarán su capacidad de dirigir la modernización que desean. Es un argumento convincente. Y aparentemente es uno que los líderes chinos van a oír con más frecuencia.

7 de marzo de 2006
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secuestros y desapariciones en china


[Philip P. Pan] 24 disidentes detenidos o desaparecidos en vísperas de congreso.
Pekín, China. China ha lanzado una dura represión de las actividades políticas adelantándose a la sesión de este mes del parlamento nacional y ha hecho desaparecer o ha secuestrado al menos a dos docenas de participantes de una huelga de hambre a nivel nacional contra los abusos del gobierno en las últimas dos semanas, de acuerdo a amigos y familiares.
Cientos de firmantes de una petición que habían viajado a Pekín para quejarse de los funcionarios locales, fueron también obligados a abandonar la capital en los últimos días, dijeron varios de ellos en entrevistas, y otros han sido impedidos de entrar a la ciudad.
El Partido Comunista refuerza rutinariamente la seguridad antes de la sesión anual del cosmético Congreso Nacional del Pueblo, pero parece estar tomando precauciones especiales en anticipación de la sesión de este año, que empieza el domingo, en respuesta al creciente descontento social en el campo y a una campaña cada vez más asertiva de activistas por los derechos sociales en varias ciudades.
La represión empezó a mediados de febrero después de que un prominente abogado de Pekín, Gao Zhisheng, montara una huelga de hambre de dos días para llamar la atención sobre la golpiza propinada a un colega activista por los derechos humanos, Yang Maodong, por matones que resultaron haber sido contratados por la policía. Gao dijo que dejó de comer para protestar contra el creciente uso por parte del gobierno de "tácticas mafiosas" para reprimir los esfuerzos de los ciudadanos de proteger sus derechos.
La noticia de la huelga de hambre de Gao se extendió rápidamente por internet, y partidarios en unas quince provincias pronto acordaron hacer turnos para ayunar en solidaridad con él. No está claro cuántos se han unido a la huelga de hambre, pero Gao dijo que ha recibido llamadas telefónicas y mensajes electrónicos de al menos 450 personas que se han ofrecido voluntariamente para ayunar al menos durante 24 horas.
La escala de las protestas y la velocidad con la que se ha organizado pareció alarmar a los ministerios de la seguridad chinos, que en las semanas siguientes movilizó a agentes en ciudades en todo el país para interrogar, acosar y detener a los participantes.
El gobierno se muestra muy sensible sobre la huelgas de hambre porque los estudiantes universitarios las usaron para reunir al público y montar manifestaciones en favor de la democracia en la Plaza de Tiananmen en 1989. Esas protestas terminaron cuando las tropas abrieron fuego y mataron a cientos, quizás miles de manifestantes.
Varios individuos que han participado en la huelga de hambre el mes pasado siguen desaparecidos, incluyendo a Hu Jia, 31, un activista del SIDA en Pekín que desempeñó un importante papel en la denuncia de la epidemia de SIDA en China central causada por traficantes de sangre respaldados por el gobierno que utilizaban métodos de recolección antihigiénicos.
La esposa de Hu, Zeng Jinyan, se negó a ser entrevistada, pero escribió en su bitácora que Hu estaba bajo arresto domiciliario cuando ella salió hacia su trabajo el 16 de febrero y que cuando volvió, ya no estaba en casa.
Desde entonces, Zeng ha utilizado su bitácora para informar de sus esfuerzos por encontrarlo. El 27 de febrero describió un encuentro con agentes de policía que negaron que su marido estuviera detenido y se negaron a aceptar medicinas que necesita para el tratamiento de su hígado.
"Su actitud fría y distante me dejó triste y muda", escribió. "Todavía no me siento bien. Después de almorzar, tuve que vomitar".
También ha desaparecido, el 16 de febrero, Qi Zhiyong, 49, un ex obrero de la construcción cuyas piernas fueron amputadas después de ser atacado en la masacre de Tiananmen,y Quyang Xiaorong, un ingeniero de software del sudeste de China que viajó a Pekín para ayudar a Gao a coordinar la huelga de hambre, dijeron varios de sus amigos.
Wen Haibo, un abogado que trabaja con Gao, dijo por teléfono que él y un colega, Ma Wendu, también fueron detenidos el 16 de febrero, pero que han sido colocados desde entonces bajo arresto domiciliario "indefinido". [Gao mismo fue detenido el sábado por policías de paisano, dijo un colega].
En Shanghai han desaparecido al menos 15 participantes de la huelga de hambre, la mayoría de ellos residentes que habían estado protestando por las demoliciones ilegales de sus casas por agentes inmobiliarios con lazos con funcionarios del partido, de acuerdo a amigos y familiares.
Uno de ellos, Liu Xinjuan, 49, fue detenido el 22 de febrero en Pekín, trasladado de vuelta a Shanghai e internado a la fuerza en un hospital psiquiátrico, de acuerdo a su hijo Fen Lianxi. "Por supuesto, no sufre de ninguna enfermedad mental", dijo. "Pero cuando fui al asilo, me dijeron que no podían liberar sin una orden de la policía".
Alcanzados por teléfono, otros dijeron que estaban retenidos en hoteles aislados en islas cerca de Shanghai para lo que durara la sesión parlamentaria, que termina el 14 de marzo. Pero al menos uno de los huelguistas, Wang Lizhuang, ha sido acusado de interferir en asuntos públicos, dijo su hermana, Wang Liqing, que agregó que ella estaba bajo arresto domiciliario.
En Changsha, la capital de la provincia de Hunan, la policía arrestó a Yu Zhijian, ex maestro que pasó 11 años en la cárcel por arrojar pintura contra un retrato de Mao Tse-Tung durante las protestas de Tiananmen. Su novia, Su Gu, dijo que la policía lo detuvo el 18 de febrero después de su huelga de hambre y lo acusó de subversión.
Otro veterano de las protestas de 1989, Zhao Zin, 38, presidente del grupo de derechos humanos de Pekín, el Instituto de Derechos y Desarrollo [Empowerment and Rights Institute], fue sacado el 21 de febrero de casa de sus padres en la provincia de Yunnan, después de que se uniera a la huelga de hambre, según informó su padre, Zhao Yuanhe.
Al día siguiente, un abogado que lo visitó, Liao Shuangyan, desapareció en Chengdu, la capital de la vecina provincia de Sichuan, después de que su esposa, que habló a condición de mantener el anonimato. También dijo que Liao había firmado una carta abierta apoyando la huelga de hambre, pero que no había participado en ella.
Interrogada sobre las detenciones, la oficina de información del gobierno emitió una breve declaración: "China es país con un estado de derecho, y garantiza los derechos de los ciudadanos de acuerdo a la ley. La llamada persecución no existe".
Interrogada sobre si las huelgas de hambre eran ilegales en China, la portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Liu Jianchao, dijo a periodistas el martes que las protestas "debían ser realizadas en el marco legal".
Pero un funcionario del ministerio de Seguridad Pública, Xu Hu, confirmó en una rueda de prensa el jueves que la policía estaba deteniendo a "elementos perniciosos" de Pekín adelantándose a la sesión parlamentaria. "No estamos deteniendo a personas específicas. Sólo queremos mantener el orden público", dijo, de acuerdo a la prensa del estado.
Una importante disidente, Ding Zilin, líder de un grupo de madres que perdieron a sus hijos en la masacre de Tiananmen, publicó una carta pública el mes pasado instando a Gai a terminar la huelga de hambre, diciendo que los riesgos para los participantes eran demasiado altos. Lo instó a continuar tratando de recurrir a tribunales para defender sus derechos civiles en lugar de adoptar tácticas políticas.
Gao respondió diciendo que los ciudadanos tienen derecho a participar en política y que el partido había "bloqueado" los canales legales al cerrar su bufete de abogados, encarcelando a los abogados y utilizando la violencia contra los que trataban de usar el sistema jurídico para impugnar medidas oficiales.
Pero la semana pasada, en una medida descrita como un gesto de conciliación, Gao llamó a poner fin a la huelga de hambre nacional y dijo que sólo él y otros seis activistas continuarían ayunando, cada uno un día de la semana.

4 de marzo de 2006
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china ataca corrupción


[Edward Cody] Partido Comunista castiga a 115 mil miembros.
Pekín, China. El año pasado el Partido Comunista chino impuso, por corrupción y faltas relacionadas, medidas disciplinarias a más de 115 mil miembros, y entregó a 15 mil de ellos a tribunales para que fueran procesados, informó el martes el gobierno.
Las cifras, compiladas por la Comisión Central de Disciplina del partido y publicadas en la prensa oficial, proporcionaron una indicación de la amplitud y profundidad de la corrupción que ha surgido en China durante el cuarto de siglo de liberalización económica. El problema se ha convertido en una seria responsabilidad del gobierno del presidente Hu Jintao.
La comisión, que dijo también que había expulsado a 24 mil militantes, de los 68 millones del partido, no calculó el porcentaje total de funcionarios corruptos que constataron sus investigaciones ni cómo las cifras de 2005 se comparan con otros datos de años anteriores. Pero el número de funcionarios corruptos en pueblos, ciudades y condados ha crecido tanto que muchos chinos dan por sentado que los sobornos juegan un papel en casi todas las decisiones de funcionarios locales, especialmente las que tienen que ver con confiscaciones de tierras para el desarrollo urbano. Sus sospechas han sido un importante factor en el descontento campesino que ha sacudido el campo chino en los últimos dos años.
La comisión tomó particular nota de su campaña para obligar a los funcionarios locales a abandonar sus acciones en compañías privadas del carbón, que han sufrido una implacable serie de accidentes que han matado a casi seis mil trabajadores en 2005. En muchos casos, los investigadores constataron que los mineros estaban trabajando en condiciones peligrosas debido a que funcionarios locales encargados de velar por el cumplimiento de los reglamentos fueron pagados para hacer la vista gorda, o eran ellos mismos en parte propietarios de las peligrosas minas.
El informe dice que más de 4800 funcionarios reconocieron que poseían acciones en las minas de carbón -a pesar de reglas del partido que les prohíbe esa posibilidad- por un valor total de 91 millones de dólares. Hacia fines de 2005, el informe agregó 69.4 millones de dólares en acciones que habían sido vendidas a instancias de inspectores del partido.
"La campaña para que los funcionarios de gobierno y altos cargos de empresas estatales entregaran sus acciones en las minas de carbón ha tenido un éxito inicial", dijo la comisión.
El informe incluye la promesa de mayor control del partido de las medidas contra la corrupción este año "mejorando el sistema actual para frenar la corrupción en su origen", y "dando publicidad a los buenos y malos ejemplos", de acuerdo a la agencia de noticias oficial Nueva China.
El documento fue firmado por el secretario de la comisión, Wu Guanzhen, miembro del Comité Permanente del Politburó y por tanto uno de las doce personas con más poder en China. Su énfasis en castigar la corrupción corresponde a un esquema mayor de denuncias regulares que han hecho altos dirigentes del Partido Comunista. De momento, sin embargo, se han concentrado en mejoras de la disciplina y moral de arriba hacia abajo dentro del partido, sin permitir que el sistema judicial ejerza autoridad autónomamente ni que la prensa informe sobre casos de corrupción sin ser censurada antes.
"El Partido Comunista de China puede resolver sus propios problemas de corrupción con determinación, capacidad y efectividad", dijo en una entrevista en diciembre con el diario de la escuela central de cuadros del Partido Comunista el suplente de Wu, He Yong.
El informe anual de Wu fue presentado en una reunión del 8 de enero, pero hecho público solamente este martes. La mayoría de los diarios de Pekín lo comentó en primera plana. El órgano oficial del partido, el Diario del Pueblo, imprimió el texto, mientras que el China Daily, el diario en inglés del gobierno dirigido a los extranjeros, ni siquiera lo mencionó.

15 de febrero de 2006

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censura, despidos y asesinatos en china


[Howard W. French] A pesar de represión, la opinión pública quiere libertad.
Shanghai, China. Durante meses, las noticias sobre las noticias en China han sido terribles. Llevando a cabo su promesa de endurecer el control de lo que llama "propaganda", el gobierno del presidente Hu Jintao se ha preocupado de cerrar publicaciones, despedir y encarcelar a periodistas.
Más perceptiblemente, el gobierno ha reprimido a internet, cerrado sitios de bitácoras, filtrando páginas web y cuentas de correo electrónico de palabras prohibidas e intensificando el control de los mensajes de texto. El año pasado, Yahoo fue criticado por revelar la identidad de un periodista de internet, Shi Tao, que fue más tarde encarcelado. [El miércoles, el Comité para Proteger a los Periodistas declaró que actas judiciales subidos a un sitio chino en la red, mostraba que Yahoo había hecho lo mismo en 2003, lo que redundó en el encarcelamiento de otro escritor, Li Zhi].
Contra este sombrío telón de fondo, la noticia de que Google había accedido a utilizar las listas negras en su nuevo motor de búsquedas chino puede parecer como el último clavo en el ataúd de la libertad de información en este país. Los expertos chinos en internet estaban indignados con Google por colaborar con la campaña de censura del gobierno. "Para la mayoría de la gente se ha roto el acceso a recursos más diversificados", dijo Isaac Mao, un popular bloguero chino, en una reacción común. "La mayoría de los usuarios, los nuevos usuarios, sólo ven una versión comprimida de Google, y no pueden saber lo que no saben. Es como quitarle el cerebro a alguien de 30 y ponerlo otro de un niño de quince".
Algunos amenazaron que las compañías de internet que acataran las instrucciones del gobierno algún lo lamentarían. "Ponerse de lado del gobierno chino es lo mismo que ponerse de lado de Stalin o de Hitler", dijo Yu Lie, un conocido escritor disidente. "Las acciones de las compañías que apoyaron a Stalin y Hitler son recordadas por la historia, y tampoco el pueblo chino olvidará este tipo de medidas".
Si los chinos mantendrán el rencor a largo plazo es discutible. Pero los especialistas en la web tienen mucho más confianza en que el gobierno fracasará en sus esfuerzos por revertir una tendencia hacia mayor libertad de expresión que ha estado remodelando esta sociedad con crecientes poderosos efectos durante más de dos décadas.
El año pasado, China se ubicó en la posición 159, de 167 países en una encuesta sobre la libertad de prensa, informó Periodistas Sin Fronteras, el grupo internacional de derechos de París. Pero listas como estas no reflejan el rápido cambio puesto en marcha aquí, que escapa cada vez más al control del gobierno.
Un buen ejemplo es la reciente campaña del gobierno chino por refrenar a los blogueros que se meten demasiado a menudo en territorios delicados, criticando las políticas del estado o detallando la corrupción oficial. En diciembre, el gobierno ordenó a Microsoft y su servicio MSN que cerraran el sitiio de Michael Anti, uno de los blogueros más populares de China.
Aunque a Anti -que también es un empleado del buró de Pekín del New York Times- le cerraron su sitio, cualquier navegador chino puede elegir entre decenas de otros comentaristas online que son igualmente provocativos, y cada vez llegan más a internet.
Solamente Microsoft gestiona unos 3.3 millones de bitácoras en China. A lo que hay que agregar unos 10 millones de bitácoras de otros servidores de internet, y se hace claro la pesadilla en que se ha transformado China para los censores. Lo que es más, no existía en China hace tres años ni una sola bitácora, y hoy se agregan miles cada día a la red -algunos llevados por gente cuyas bitácoras previas fueron censuradas y simplemente cambiaron de nombre o de servidor. Nuevas tecnologías, como los podcasts, están haciendo más difícil el control.
"Internet es tecnología abierta, basada en un paquete de conexiones y en sistemas abiertos, y es totalmente diferente a los medios tradicionales como la radio o la televisión o los diarios", dice Guo Liang, un especialista en internet de la Academia China de Ciencias Sociales. "Al principio, la gente pudo haber pensado que controlarla sería más fácil que controlar los medios tradicionales, pero ahora se dan cuenta de que no es así".
Si internet está hoy en el centro de la guerra por la libertad de expresión, es solamente la última en una serie de peleas que, de momento, ha perdido el gobierno. Bajo la apariencia de un resuelto control del estado, un sector tras otro, incluyendo las editoriales, los diarios y las revistas, han sufrido una proceso similar de liberalización de facto, a menudo frente a la hostilidad oficial. La primera ola se produjo en el mundo de las editoriales, donde a principios de los años ochenta los censores se dieron cuenta de que no podían suprimir los libros que criticaban las políticas del estado o expresaban opiniones divergentes sobre cuestiones ideológicas. Un gran parte de la razón del debilitamiento de los censores fue la introducción de una economía de mercado, en la que los editores tienen que generar ganancias para sostener sus actividades. Libros túrgidos, políticamente correctos que deleitaban a los censores se vendían tan mal, que los editores que buscaban ganancias publicaron escritos a menudo más descarados y provocadores.
Los cambios en los medios de prensa también han sido impulsados por la búsqueda de beneficios. En momentos en que el estado está terminando las subvenciones de la mayoría de las editoriales, las publicaciones han buscado modos deshacerse con lectores. Las diversiones más osadas y el periodismo deportivo han sido grandes éxitos para muchas revistas y diarios.
Otros, sin embargo, han dado con la idea de los intereses públicos, de revelar la corrupción y escribir sobre problemas ambientales y la desigualdad social. A medida que crece el apetito de los lectores por este tipo de noticias, el gobierno se ha visto presionado para meter al genio de vuelta en la botella.
Se han cerrado diarios, se ha encarcelado a periodistas y editores -incluso se los ha matado, como a Wu Xianghu, editor de un diario que murió la semana pasada después de ser golpeado por la policía, que según se dice estaba indignada por un artículo que publicó sobre los abusos de poder en sus filas. Sin embargo, la tendencia no se ha revertido.
Editores como Li Datong del suplemento recientemente cerrado de un diario de Pekín, Bing Dian, oficialmente de propiedad de la Liga de la Juventud del Partido Comunista, han empezado a usar los tribunales para cuestionar las campañas del gobierno para silenciarlos. Pero muchos periodistas frustrados se han simplemente trasladado a las bitácoras, lo que les proporciona un espacio para escribir sobre lo que no pueden en sus funciones diurnas.
"Simbólicamente el gobierno puede haber tenido éxito con Google, pero los usuarios de la red son mucho más inteligentes y sofisticados, y la vida de los censores se hace cada vez más difcíl", dijo Xiao Qiang, líder de un proyecto de internet de la Universidad de California en Berkeley. "El flujo de información es cada vez más libre, de hecho. Si yo fuese miembro de la oficina de información del Consejo de Estado, ciertamente no pensaría que tenemos algo que celebrar".

9 de febrero de 2006

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el click que conmovió a china


[Philip P. Pan] Infructuosos intentos de gobierno chino de controlar contenidos en la red.
Pekín, China. Los editores generales del Diario de la Juventud de China estaban reunidos en una sala de conferencia a fines de agosto pasado cuando sus celulares empezaron a zumbar silenciosamente con mensajes de texto. Uno tras otro, leyeron discretamente las notas. Luego intercambiaron nerviosas miradas.
Unos colegas les estaban informando que un antiguo redactor en la sala, Li Datong, había hecho algo asombroso. Justo antes de la reunión, Li había subido a la red, con el sistema de ordenadores del diario, una demoledora carta atacando a los zares de propaganda del Partido Comunista y el plan del redactor jefe de recortar los salarios de los periodistas si sus reportajes molestaban a los funcionarios del partido.
Nadie le dijo nada al redactor jefe. Durante 90 minutos coordinó la reunión, ignorante de la tormenta política que se estaba elaborando. Luego Lu contó lo que había hecho.
El jefe de redacción tartamudeó y volvió a toda prisa a su oficina, dijeron testigos. Pero para entonce, el memorándum de Li se había filtrado y se estaba difundiendo por internet a través de innumerables e-mails y mensajes instantáneos. Se estaban subiendo copas a los foros chinos más populares, y dentro de horas la gente estaba enviando mensajes de apoyo a Li desde todo el país.
Los censores de internet del gobierno empezaron a cerrar a toda prisa un sitio en la red tras otro para impedir la circulación de la carta. Pero dos días más tarde, en una vergonzosa retractación, el partido se inclinó ante la indignación pública y descartó el plan del redactor jefe de amordazar a sus periodistas.
El episodio ilustró el profundo impacto de internet en el discurso político en China y el reto que representa la red para la capacidad del Partido Comunista de controlar las noticias y manipular a la opinión pública, elementos claves para su control del poder. El incidente también creó el marco para la decisión del mes pasado de suspender la publicación de Punto de Congelamiento, el pionero suplemento semanal que editaba Li para el oficial Diario de la Juventud.
Once años después de que jóvenes chinos que volvían de estudios de posgrado en Estados Unidos persuadieran al partido de ofrecer al público acceso a internet, China se ha convertido en una de las poblaciones de usuarios de internet más grandes, de mayor crecimiento y más activas del mundo, según indican encuestas generales. Con más de 111 millones de personas conectadas a la red, China se ubica en el segundo lugar después de Estados Unidos.
Aunque apenas una fracción de los chinos utiliza la red -y la mayoría lo hace para jugar, bajar música o chismorrear con los amigos-, el extendido uso de internet en las ciudades más grandes del país y entre los más educados está cambiando el modo en que los chinos se enteran de las cosas del mundo y debilitando el monopolio del Partido Comunista de los medios de comunicación. Los estudios muestran que los usuarios de internet en China gastan más tiempo online que mirando televisión o leyendo el diario, y se vuelcan cada vez más a internet a la hora de buscar noticias, en lugar de los medios tradicionales del estado.
El gobierno ha tratado de controlar lo que la gente lee y escribe en la red, empleado a toda una burocracia de censores y uno de los sistemas de filtros tecnológicamente más sofisticados del mundo. Pero el éxito de esas medidas ha sido relativo. Como un catalizador que amplifica las voces y acelera los acontecimientos, internet representa un temible reto al sistema político autoritario de China. Una y otra vez, los chinos corrientes la han usado para cuestionar al gobierno, hacer oír sus voces y influir en los resultados políticos.
La influencia de la red ha crecido en los últimos dos años, a pesar de que el presidente Hu Jintao ha implementado la represión más severa de los medios de comunicación estatales del país en más de una década. El partido declaró la semana pasada que Punto de Congelamiento volvería a publicarse, pero Li y un colega fueron despedidos, convirtiéndolos en los últimos de una serie de redactores de publicaciones estatales que pierden sus trabajos.
Con diarios, revistas y canales de televisión bajo un control más estrecho, los periodistas y su público han buscado refugio en internet. Los censores del partido continúan, pero el ciberespacio en China sigue siendo un terreno en disputa, donde las reglas son inciertas y donde un argumento elocuente puede redundar en un sorprendente poder.

Visiones Opuestas
Chocaron desde el principio, los dos hombres de nombre Li, con ideas conflictivas sobre lo que debería ser un diario.
Uno era el inconformista redactor Li Datong, 52, un hombre alto de aire erudito que ha pasado toda su carrera en el Diario de la Juventud y ha ayudado a convertir el órgano oficial de las Juventudes Comunistas en uno de los mejores diarios del país. Después de las manifestaciones pro-democracia de 1989 en la Plaza de Tiananmen, casi perdió su trabajo por dirigir a los periodistas en una campaña para pedir mayor libertad para la prensa.
El otro era el nuevo jefe de redacción, Li Erliang, 50, chico y mañoso, el favorito de las autoridades de propaganda que hizo su reputación dirigiendo el vocero oficial del partido en el Tibet. Era un desconocido en el Diario de la Juventud: era un producto del aparato del partido, enviado para controlar al combativo personal del diario.
Una noche poco después de su llegada en diciembre de 2004, el nuevo jefe hizo parar las prensas y arrancó la sección de Li Datong en Punto de Congelamiento, porque contenía un artículo en el que se criticaba el sistema de educación chino. A la mañana siguiente, el redactor jefe se acercó a la oficina de Li Datong a dar explicaciones, pero Li estaba furioso y se negó a recibirlo. Simplemente siguió escribiendo, golpeteando su tablero e ignorando al nuevo jefe, dicen sus colegas.
Las relaciones entre los dos fueron de mal en peor. El departamento de propaganda del partido había escogido a Punto de Congelamiento en su campaña de represión de la prensa debido a que a menudo publicaba reportajes originales que molestaban a los funcionarios, así como ensayos sobre historia, sociedad y actualidades que ignoraban la línea del partido. Colegas dijeron que Li Erliang, que se negó a ser entrevistado, trató de refrenar la sección para complacer a sus superiores, Li Datong, que habló después de que se suspendiera Punto de Congelamiento, dijo que había tratado de proteger el suplemento.
"El departamento de propagan quería cerrarnos, y estábamos bajo un montón de presión", dijo. "Trataron de deshacerse de nuestros columnistas y redujeron el tamaño de la sección y despidieron a periodistas, pero nosotros resistimos".
Entonces, en agosto, Li Erliang propuso un sistema de puntos para otorgar bonos a los empleados del diario. Los periodistas recibirían cien puntos si sus artículos eran aprobados por funcionarios provinciales, 120 si eran aprobados por el departamento de propaganda y 300 si eran elogiados por un algún miembro del Politburó. Se reduciría el puntaje si los funcionarios criticaban los artículos. Y un solo informe que molestara a un dirigente del partido podría significar la pérdida de un mes de salario.
La oficina de redacción hervía de rabia, dijeron los periodistas. Pero Li Datong vio un modo de luchar. "El plan era estúpido", dijo. "Un diario puede evaluar a los periodistas de ese modo, y muchos lo hacen, pero no pueden ser tan descarados".
Li se encerró en su apartamento y emergió de él dos días más tarde con una carta de 13 mil palabras en la que denunciaba el sistema de puntos, diciendo que "esclavizaría y castraría" al diario, provocaría el descenso de su circulación y pondría al Diario de la Juventud fuera de los negocios.
También pintó un mordaz panorama del aparato de propaganda. Describió a un funcionario que medía las fotos de dos dirigentes del partido antes de su publicación para asegurarse de que ninguno de ellos se ofendiera. Escribió sobre un redactor que renunció en protesta por una obsequiosa columna que comparaba las palabras del presidente Hu con "el rayo de un faro, mostrando e iluminando el camino de los estudiantes chinos". Y atacó a los censores del partido, poniendo en duda su legitimidad y alegando que favorecían a los editores que los colmaban de regalos y banquetes.
Li reservó las palabras más duras para su nuevo jefe. Pero redactó la carta cuidadosamente, citando el apoyo de generaciones de dirigentes del partido hacia el periodismo del diario e incluso citando a Karl Marx para enfatizar el punto de que los redactores deben considerar en primer lugar a los lectores.
Mostró la carta a unos pocos colegas y a periodistas de su personal. Y luego, el 15 de agosto a las 10:09 de la mañana, la subió al sistema de ordenadores de la redacción. "Esperaba tener algún impacto", dijo. "Pero nunca imaginé lo que pasó después".

Sistema de Censura
Todos los viernes en la mañana, los ejecutivos de una docena de los sitios en internet chinos más populares son citados en el centro por la Oficina Municipal de Informaciones de Pekín, una agencia que informa al departamento de propaganda del partido.
El hombre que normalmente dirige las reuniones, Chen Hua, director del Departamento de Gestión de Propaganda en Internet, se negó a ser entrevistado. Pero los participantes dicen que él o uno de sus colegas comunica a los ejecutivos qué noticias no deben ser tratadas en sus sitios y cuáles deben recibir mayor atención durante la semana que viene.
Estas firmas son empresas privadas, y varias de ellas, incluyendo Sina, Sohu y Yahoo! China, están en las listas de las bolsas de valores estadounidenses o han atraído a inversionistas estadounidenses. Pero debido a que necesitan permisos para operar en China, acceden a las peticiones del gobierno.
Las reuniones son parte de un sistema de censura que incluye una lista negra de sitios extranjeros bloqueados en China y filtros que pueden obstaculizar cuentas de correo electrónico e imposibilitar el acceso a páginas en la red que contengan ciertas palabras claves. Varias agencias, más notablemente las autoridades policiales y de propaganda, asignan personal para supervisar internet.
El sistema está lejos de ser impermeable. El software puede ayudar a evadir los filtros y entrar a sitios prohibidos, y las compañías de internet a menudo ponen a prueba los límites de los censores para ganarse lectores y aumentar las ganancias. Si un ítem no es parado por los filtros y no ha sido cubierto en las reuniones de los viernes, el gobierno puede ser sorprendido con la guardia baja.
Eso es lo que pasó con la carta de Li Datong. Minutos después de que la subiera a la red, la gente en la sala de redacción empezó a copiarla y a enviarla a amigos a través del correo electrónico y de los programas de mensajería instantánea usados por más de 81 millones de chinos.
"Teníamos que actuar rápidamente, antes de que empezaran a bloquearla", contó un redactor, que habló a condición de guardar el anonimato.
Pu Zhiqiang, abogado y defensor de los derechos de los periodistas, dijo que recibió una copia de las 10:20 de la mañana, 11 minutos después de que Li la subiera. La envió en 300 personas, por e-mail, y a otros usando el Messenger de Microsoft. Luego empezó a subirla a algunos tablones de anuncios que han proliferado en China.
A las 11:36 de la mañana, Pu subió el memorándum a un popular foro llamado Yannan. Entonces se dio cuenta de que alguien había subido una copia en otra parte del sitio.
Casi al mismo tiempo, la reunión de editores en el Diario de la Juventud terminó y Li Erliang volvió apresuradamente a su oficina. Colegas dijeron que tomó contacto con sus superiores en el departamento de propaganda y las Juventudes Comunistas después de leer el memorándum.
Ni los censores del gobierno ni de los editores de los principales sitios en la red había empezado a borrar la carta, todavía. Algunos editores dijeron que habían esperado porque no ponía en cuestión la autoridad del partido ni discutía temas que estuvieran claramente fuera de lo permitido, tales como la masacre de la Plaza de Tiananmen. Al mismo tiempo, los censores oficiales no vieron el memo o dudaron en tomar medidas porque estaban preocupados de que algunos funcionarios de alto rango podrían apoyar a Li Datong, dijeron los editores. Mientras esperaban la carta siguió difundiéndose.
A las 12:17 de la tarde apareció en un sitio de noticias en el extranjero dirigido por el prohibido movimiento espiritual Falun Gong, y minutos más tarde en otros sitios de exiliados chinos. Estos sitios están bloqueados en China, pero mucha gente accede a ellos utilizando software que elude el cortafuegos del gobierno.
Hacia la 1:30 de la tarde, un prominente bloguero, Li Xinde, había bajado el memo. Dijo que lo envió utilizando el servicio de mensajería instantánea de China, QQ, a más de 20 chat rooms, cada una con 30 a 40 miembros. Hacia las 2 de la tarde, el memo había sido publicado en populares sitios de universidades.
El documento se estaba difundiendo tan rápido que mucha gente recibió varias copias. Un escritor de la provincia de Anhui dijo que cuando subió a internet para chequear su correo electrónico a las 2:30 de la tarde, cuatro amigos se ofrecieron inmediatamente para enviarle el memo utilizando el MSN Messenger. Pero en su bandeja de entrada ya había dos copias, incluyendo una que había sido enviada a mil personas.

Carrera en el Ciberespacio
Era después del mediodía cuando alguien en la burocracia del partido decidió que la carta de Li Datong debía ser retirada del ciberespacio chino y los funcionarios de gobierno empezaron a llamar a los ejecutivos de importantes sitios en la red.
Alguien dijo que fueron contactados por la Oficina Municipal de Informaciones de Pekín; otros lo fueron por su contraparte a nivel nacional, la Oficina de Informaciones del Consejo de Estado. Ninguno dijo haber recibido un aviso formal o una justificación legal de la decisión. Como habitualmente, simplemente les dijeron que borraran el material ofensivo.
Hay al menos 694 mil sitios en internet en China, de acuerdo a estadísticas oficiales, y el partido no trató de contactarlos a todos. Primero llamaron a los sitios más populares en Pekín. Pasaron horas antes de que algunos tablones de anuncios empezaran a ser notificados. Los foros con audiencias nacionales en otras ciudades fueron llamados sólo al final del día.
En una reciente sesión informativa, Liu Zhengrong, un importante funcionario de asuntos de internet en la Oficina de Informaciones del Consejo de Estado se negó a explicar las bases legales para esas órdenes, diciendo solamente que muchos comentarios sobre el Diario de la Juventud seguían en la red.
Incluso cuando el memo de Li empezó a desaparecer de algunos sitios en la red, empezó a ser subido a otros que las autoridades no habían contactado. Poco antes de las 10 de la tarde, fue subido al popular foro de Tianya. A las 11 de la noche, se convirtió en una noticia de Bokee, el más importante portal de bitácoras de China.
Casi en todas partes donde apareció la carta, los usuarios agregaron cientos de comentarios apoyando a los periodistas del Diario de la Juventud. En la sala de la redacción, los ánimos se mantenían a flote. Algunos periodistas publicaron notas en el sistema de ordenadores interno apoyando a Li Datong.
A la mañana siguiente, los funcionarios continuaron llamando a sitios en la red, pero los lectores habían empezado a publicar el memo en sitios de donde ya lo habían retirado. Algunos administradores de sitios en la red dijeron que trataron de rezagarse o dejar copias en páginas menos prominentes. Uno dijo que el memo fue visto 30 mil veces antes de que lo sacara. Pero otros sitios agregaron el nombre de Li Datong a los filtros de palabras usados para impedir que se publicaran materiales delicados.
A las 2:15 de la tarde, Li Erliang distribuyó una refutación de la red interna del Diario de la Juventud. También fue filtrado rápidamente, desencadenando otra ola de e-mails y subidas.
Las autoridades buscaban desesperadamente un modo de terminar con la controversia. Pocas horas después de que Blog-City, un sitio de bitácoras en el extranjero, fuera bloqueado, el partido anunció, en una rara retirada, que el sistema de puntos de Li Erliang no sería implementado.
"Fue un éxito, e internet jugó un papel crucial", dijo Xu Zhiyong, un abogado de derechos civiles de Pekín. "Si está bien escrito, no pueden impedir que se difunda. La gente encontrará el modo de leerlo".
Punto de Congelamiento gozó de un renacimiento en los meses que siguieron. Li Erliang parecía haber escarmentado, nada dispuesto a empezar otra pelea que pudiera perder, dijeron periodistas.
Pero en enero, funcionarios de propaganda finalmente cerraron el suplemento. Antes de hacerlo, llamaron a los ejecutivos de los principales sitios de internet a una reunión especial y les advirtieron que no permitieran ninguna discusión de la medida.
De todo modos, la noticia se difundió rápidamente.

Jin Ling contribuyó a este reportaje.

19 de febrero de 2006

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