cine latino en miami
[Martta Barber] Una fascinante y tormentosa historia de amor en Quito.
Las siguientes son reseñas de algunas películas que serán exhibidas en la primera semana del Festival de Cine Latino de Miami.
1809-1810, Mientras Llega el Día'
Todos los hechos en la película ecuatoriana de Camilo Luzuriaga toman lugar en Quito entre el 10 de agosto de 1809, cuando la población se rebeló contra el dominio español, y el mismo día un año después, cuando los participantes decisivos en esa insurrección ya han muerto. Entretanto, esta película bien hecha, con un agudo ojo por la autenticidad, teje una fascinante historia de amor en medio de una sociedad en torbellino.
1809-1810' es una película inteligente, no solamente hablada en español, sino salpicada de frases del latín usado por la gente culta y los sacerdotes, y el quechua de la población indígena. Entre los cultos se encuentra Pedro Matías, un viudo durante más de 20 años enamorado secretamente de Judit, una estudiante de un curso que dicta en la biblioteca. También enamorado de Judit está Arredondo, un coronel del ejército enviado por Lima a reprimir la rebelión. Pero Judit tiene una excusa para no aceptar las declaraciones de amor de Arredondo. Ella está casada con un español conocido como El Manchego, un hombre demente al que desprecia.
Aunque el triángulo amoroso es el centro de la trama, el verdadero atractivo de la película es la lucha entre los gobernantes españoles; los criollos', es decir, los nacidos en las colonias de padres españoles; los mestizos', o los individuos de sangre mezclada; y los indios. Sólo los mestizos y los criollos participaron en la revolución. Cuando Julián, el ayudante indio de Matías, ve a las tropas españolas acercarse demasiado como para sentirse cómodo, le dice a su empleador: "Me voy. Esta guerra no tiene nada que ver con nosotros".
Es la atención por el detalle la que hace de 1809-1810' una película tan fascinante. Dramática, pero a diferencia de tantas obras latinas sobre ese período, sea novelas o telenovelas, 1809-1810' no se transforma nunca en melodrama -un logro sorprendente y bienvenido.
RepartoArístides Vargas, Marilú Vaca, Aitor Merino, Gonzalo Gonzalo. Director Camilo Luzuriaga Guionistas Mauricio Samaniego, Camilo Luzuriaga.
La Promesa
La veterana del cine español Carmen Maura tiene un dramático papel en La Promesa', una película de suspense psicológico con montones de promesas pero limitado logro. Marua es Gregoria, una esposa maltratada física y psicológicamente cuya condición mental es obviamente frágil.
Después de un incidente particularmente violento con su marido, Gregoria lo mata. Coge sus pocas posesiones, la mayoría objetos religiosos, y se marcha a un pequeño pueblo en el noroeste de España donde nadie la conoce. Cuando encuentra trabajo como niñera y empleada con una familia acomodada que vive en una bella mansión con vistas al mar, le dice a sus empleadores que se llama Celia. Finalmente libre, empieza a crecer en su trabajo, ganándose el afecto de Daniel, el hijo de la pareja, y la confianza de la esposa, una mujer descuidada por su marido. Mientras gana más influencia en la casa, la cocinera y el jardinero de la mansión tienen cada vez más sospechas.
Una vieja mansión, un acantilado que cae en el mar, criados celosos: el director Héctor Carré toma prestada unas pocas ideas de Rebeca', de Alfred Hitchcock, pero La Promesa' no se acerca al suspense de la película del maestro.
La dimensión psicológica de este thriller gira en torno a los problemas mentales de Celia causados por años de maltratos. Una serie de desgracias la hace creer que tiene poderes, que Daniel, aburrido y consentido, no pierde tiempo en confirmarle. "Tienes miedo, lo puedo ver en tu cara", dice el imaginativo muchacho a la nana cada vez más agotada.
Maura hace lo mejor para su papel de la angustiada Celia, pero su personalidad es demasiado fracturada como para hacerla creíble o crear suspense. ¿Esá Celia enferma, es manipuladora o simplemente mala? El ingenioso final casi salva la película. Casi.
Reparto Carmen Maura, Ana Fernández, Juan Margallo, Santiago Barón. Guionista-director Héctor Carré.
El Rey'
Antes que Carlos Lehder, Pablo Escobar y otros infames barones de los carteles de la cocaína colombianos, hubo un Pedro Rey, el hombre que empezó todo. El Rey', una película de Antonio y Juan Antonio Dorado sigue a Rey en sus primeros días como ratero hasta sus años como traficante de cocaína. La historia empieza en Cali, Colombia, en 1966, con Rey dirigiendo desde su oscuro y sórdido bar a una banda de ladrones de coches. Cuando los capturan, él se une a su amigo El Pollo para vender marihuana.
El Rey' tiene mucho de película B de polis-y-cacos, con tipos malos. Lo que empezó como una pequeña operación entre amigos se transforma en un negocio internacional que incluía a políticos, empresarios y campesinos pobres. Y durante los años sesenta, los estadounidenses frecuentaban Colombia como parte de la Alianza por el Progreso, un programa que inició el presidente Kennedy para llevar prosperidad a los países latinoamericanos. ¿Qué mejor manera de hacer dinero que vender marihuana a los norteamericanos?
A ojos de Rey, el negocio de la cocaína que construye es la primera compañía multinacional de Colombia.
Dejando de lado el mensaje social, El Rey' no es demasiado interesante. La dirección es desaliñada y Rey, representado por Fernando Solorzano, no parece suficientemente listo -o carismático- para dirigir semejante organización. En las películas de gángsteres a uno puede no gustarle el jefe, pero ciertamente debe concitar atención. Rey no lo hace, y lo mismo es válido para la película.
Reparto Fernando Solorzano, Cristina Umana, Marlon Moreno, Vanessa Simón. Director Antonio Dorado, Jose Antonio Dorado. Guionistas Antonio Dorado, Llona Kunesova.
mbarber@herald.com
20 de abril de 2005
©miami herald
©traducción mQh
Las siguientes son reseñas de algunas películas que serán exhibidas en la primera semana del Festival de Cine Latino de Miami.1809-1810, Mientras Llega el Día'
Todos los hechos en la película ecuatoriana de Camilo Luzuriaga toman lugar en Quito entre el 10 de agosto de 1809, cuando la población se rebeló contra el dominio español, y el mismo día un año después, cuando los participantes decisivos en esa insurrección ya han muerto. Entretanto, esta película bien hecha, con un agudo ojo por la autenticidad, teje una fascinante historia de amor en medio de una sociedad en torbellino.
1809-1810' es una película inteligente, no solamente hablada en español, sino salpicada de frases del latín usado por la gente culta y los sacerdotes, y el quechua de la población indígena. Entre los cultos se encuentra Pedro Matías, un viudo durante más de 20 años enamorado secretamente de Judit, una estudiante de un curso que dicta en la biblioteca. También enamorado de Judit está Arredondo, un coronel del ejército enviado por Lima a reprimir la rebelión. Pero Judit tiene una excusa para no aceptar las declaraciones de amor de Arredondo. Ella está casada con un español conocido como El Manchego, un hombre demente al que desprecia.
Aunque el triángulo amoroso es el centro de la trama, el verdadero atractivo de la película es la lucha entre los gobernantes españoles; los criollos', es decir, los nacidos en las colonias de padres españoles; los mestizos', o los individuos de sangre mezclada; y los indios. Sólo los mestizos y los criollos participaron en la revolución. Cuando Julián, el ayudante indio de Matías, ve a las tropas españolas acercarse demasiado como para sentirse cómodo, le dice a su empleador: "Me voy. Esta guerra no tiene nada que ver con nosotros".
Es la atención por el detalle la que hace de 1809-1810' una película tan fascinante. Dramática, pero a diferencia de tantas obras latinas sobre ese período, sea novelas o telenovelas, 1809-1810' no se transforma nunca en melodrama -un logro sorprendente y bienvenido.
RepartoArístides Vargas, Marilú Vaca, Aitor Merino, Gonzalo Gonzalo. Director Camilo Luzuriaga Guionistas Mauricio Samaniego, Camilo Luzuriaga.
La Promesa
La veterana del cine español Carmen Maura tiene un dramático papel en La Promesa', una película de suspense psicológico con montones de promesas pero limitado logro. Marua es Gregoria, una esposa maltratada física y psicológicamente cuya condición mental es obviamente frágil.
Después de un incidente particularmente violento con su marido, Gregoria lo mata. Coge sus pocas posesiones, la mayoría objetos religiosos, y se marcha a un pequeño pueblo en el noroeste de España donde nadie la conoce. Cuando encuentra trabajo como niñera y empleada con una familia acomodada que vive en una bella mansión con vistas al mar, le dice a sus empleadores que se llama Celia. Finalmente libre, empieza a crecer en su trabajo, ganándose el afecto de Daniel, el hijo de la pareja, y la confianza de la esposa, una mujer descuidada por su marido. Mientras gana más influencia en la casa, la cocinera y el jardinero de la mansión tienen cada vez más sospechas.
Una vieja mansión, un acantilado que cae en el mar, criados celosos: el director Héctor Carré toma prestada unas pocas ideas de Rebeca', de Alfred Hitchcock, pero La Promesa' no se acerca al suspense de la película del maestro.
La dimensión psicológica de este thriller gira en torno a los problemas mentales de Celia causados por años de maltratos. Una serie de desgracias la hace creer que tiene poderes, que Daniel, aburrido y consentido, no pierde tiempo en confirmarle. "Tienes miedo, lo puedo ver en tu cara", dice el imaginativo muchacho a la nana cada vez más agotada.
Maura hace lo mejor para su papel de la angustiada Celia, pero su personalidad es demasiado fracturada como para hacerla creíble o crear suspense. ¿Esá Celia enferma, es manipuladora o simplemente mala? El ingenioso final casi salva la película. Casi.
Reparto Carmen Maura, Ana Fernández, Juan Margallo, Santiago Barón. Guionista-director Héctor Carré.
El Rey'
Antes que Carlos Lehder, Pablo Escobar y otros infames barones de los carteles de la cocaína colombianos, hubo un Pedro Rey, el hombre que empezó todo. El Rey', una película de Antonio y Juan Antonio Dorado sigue a Rey en sus primeros días como ratero hasta sus años como traficante de cocaína. La historia empieza en Cali, Colombia, en 1966, con Rey dirigiendo desde su oscuro y sórdido bar a una banda de ladrones de coches. Cuando los capturan, él se une a su amigo El Pollo para vender marihuana.
El Rey' tiene mucho de película B de polis-y-cacos, con tipos malos. Lo que empezó como una pequeña operación entre amigos se transforma en un negocio internacional que incluía a políticos, empresarios y campesinos pobres. Y durante los años sesenta, los estadounidenses frecuentaban Colombia como parte de la Alianza por el Progreso, un programa que inició el presidente Kennedy para llevar prosperidad a los países latinoamericanos. ¿Qué mejor manera de hacer dinero que vender marihuana a los norteamericanos?
A ojos de Rey, el negocio de la cocaína que construye es la primera compañía multinacional de Colombia.
Dejando de lado el mensaje social, El Rey' no es demasiado interesante. La dirección es desaliñada y Rey, representado por Fernando Solorzano, no parece suficientemente listo -o carismático- para dirigir semejante organización. En las películas de gángsteres a uno puede no gustarle el jefe, pero ciertamente debe concitar atención. Rey no lo hace, y lo mismo es válido para la película.
Reparto Fernando Solorzano, Cristina Umana, Marlon Moreno, Vanessa Simón. Director Antonio Dorado, Jose Antonio Dorado. Guionistas Antonio Dorado, Llona Kunesova.
mbarber@herald.com
20 de abril de 2005
©miami herald
©traducción mQh
james dean, leyenda sin pausa
[Kenneth Turan] Talento, pinta, astuta campaña de imagen -eso y algunos roles protagonistas fue todo lo que necesitó James Dean para crear la imagen que le sobrevivió.
Si el tiempo se presta, como suele ocurrir en esta temporada del año, meterse a la Carretera 46 de California desde Lost Hills hasta Paso Robles, es vivir una sensación casi indefinible de bienestar. La carretera se desliza colina abajo hacia la ciudad de Cholame con una seductora gentileza que conquista incluso los conductores que no gustan de la velocidad.
James Dean, al que le gustaba la velocidad y que había pagado su ticket dos horas antes, tenía otras razones más allá de los placeres de la ruta, entonces llamada Carrtera 46, para sentirse bien esa tarde del 30 de septiembre de 1955.
No solamente le esperaba una carrera de coches en uno que adoraba, un Porsche 550 Spyder, un plateado coche deportivo que acababa de comprar; había terminado Gigante', su película más larga, con Elizabeth Taylor y Rock Hudson. Su película debut como estrella del cine, Al este del Edén', había estrenado con gran éxito pocos meses antes y su segunda, Rebelde sin causa', iba en camino de las salas. Para un actor de 24 años, las cosas no podían ser mejores. Diez minutos después, James Dean estaba muerto.
Esa muerte, el resultado de un choque frontal con el Ford coupe blanco y negro de Don Turnupseed que hizo un desafortunado giro a la izquierda, se transformó en el elemento final de una perfecta tormenta de celebridad. Catapultó a Dean a un nivel de fama del tipo vive rápido, muere joven' tan extraordinario -incluyendo dos nominaciones póstumas sin precedentes e inigualadas desde entonces- que incluso el ambicioso actor mismo no podía haber imaginado.
La joven edad de Dean y su atractivo, su capacidad actoral y en lo que tenía más experiencia, todo se combinó en el catastrófico modo en que murió para causar una conmoción que todavía no se ha apaciguado. Mientras otros actores son celebrados en el aniversario de su nacimiento, con Dean la muerte siempre engaña a la vida, y este año, el 50 después del accidente, va a presenciar un estallido sin precedentes de atención de los medios de comunicación por un hombre cuya carrera en Hollywood duró apenas 16 meses.
Aunque abundan los libros sobre Dean (mis favoritos personales incluyen The Unabridged James Dean: His Life and Legacy from A to Z' [James Dean Íntegro: Su Vida y Legado de A a Z] y otro titulado James Dean's Sexsational Lurid Afterlife in the Fan Magazines' [La Sexacional y Escabrosa Vida en el Más Allá de James Dean en las Revistas de Fans], se publicarán al menos dos libros nuevos. James Dean', de George Perry, está generosamente ilustrado y autorizado por los herederos de Dean, mientras James Dean: Fifty Years Ago' [Hace Cincuenta Años] se concentra en la extraordinaria serie de retratos realizados por el fotógrafo de Magnum, Dennis Stock.
También hay dos documentales importantes y bastante diferentes en los bastidores. El 11 de mayo debuta en PBS James Dean: Sense Memories', una poética película dirigida por Gail Levin para la serie American Masters que descansa fuertemente en entrevistas con gente que conoció al actor.
En el Festival de Cine de Cannes en mayo se exhibirá James Dean: Forever Young' [Siempre Joven], un filme que ha tomado 10 años de producción y que incluye fascinantes cortos tanto de los inaccesibles trabajos para la televisión de Dean (se han recuperado 29 de sus 37 programas) como de apariciones en películas todavía anteriores, como Con la bayoneta calada', de Sam Fuller, y ¡Vaya par de marinos!', con Jerry Lewis como protagonista.
Forever Young' tendrá su debut americano en lo que se ha anunciado como el cine digital al aire libre más grande del mundo, que se instalará en Marion, Indiana (Where Cool Was Born'), el pueblo natal de Dean, justo a tiempo para el Festival James Dean, un evento anual que se espera que atraiga a 100.000 fans de todo el mundo entre el 3 y el 5 de junio. El Nuart Theater local exhibirá el doble Edén' y Rebelde' del 10 al 16 de junio.
La condición sine qua non de todos estos tributos será el trío de películas de Dean, que será lanzado el 31 de mayo por Warner Bros. como The Complete James Dean Collection', un paquete de DVD para regalos. Las tres películas también podrán ser compradas separadamente y todas tendrán un disco adicional con los elementos especiales habituales (incluyendo escenas dejadas de lado, pruebas de vestuario y documentales), pero la joya de la corona es Al este del Edén', nunca antes en DVD e inaccesible en cualquier formato durante 10 años.
Su Influencia en la Cultura
Esas películas guardan la llave de la pregunta esencial sobre Dean: ¿Por qué toda esta conmoción? Si dejamos de lado esa sorprendente muerte en la cúspide de la fama a temprana edad, ¿por qué ha Dean recibido y conservado toda esa atención? ¿Cuáles son los factores que le permitieron vivir tanto tiempo, como dicen las revistas de fans, más allá de la tumba?
Empieza con lo fundamental, incluyendo una reputación tan limpia e impecable, y el atractivo intemporal y casi andrógino de Dean. Y no sólo en las películas.
Pues mientras otros actores eran tan fotogénicos en la pantalla como Dean, incluyendo a Elizabeth Taylor, la co-protagonista de Gigante', es difícil pensar en otra estrella que haya causado semejante impacto con sus fotografías. Dean fue no solamente fotografiado casi incesantemente, sino además se ve extraordinariamente bien en cada foto. Y eso no fue accidente.
Mientras a otras estrellas no les gusta ser fotografiados fuera del plató, a Dean, preternaturalmente sofisticado en la creación de imágenes, le encantaba. Y si es raro el actor que construya un vínculo con siquiera un fotógrafo, Dean forjó relaciones íntimas con al menos cuatro fotógrafos de fama mundial: Stock, Phil Stern, Sanford Roth y Roy Schatt.
Se dice que Dean tuvo más influencia en las actitudes que en la actuación, y si ese es el caso, esas fotografías proporcionan la razón del por qué.
Por el lado de actuación, esencial para el éxito de Dean fue la naturaleza de los papeles que representó. Aunque hoy es difícil creerlo, cuando toda la cultura popular americana contiene el aliento a la espera de oír qué piensan los adolescentes, las películas y papeles de Dean en ellas tenían cualidad de revelación en una época en que nadie pensaba prestar atención a las confusiones de la adolescencia.
Lo que hizo Dean fue crear la idea de los adolescentes como una clase oprimida permanentemente descontenta, definir la rebelión adolescente de su época, nuestra época, y el futuro previsible. Trabajando -es importante recordarlo- con los mejores directores, fue capaz de ser a la vez desafiante y sensible, infantil y peligroso. Con su habilidad para nutrirse de rabia interior que Marlon Brando llamó "una energía sutil y una intangible cualidad de resentimiento", Dean nos permitió hacer nuestro su propio dolor, lamentar las conexiones perdidas y desilusiones de sus personajes debido a que nos recuerdan cosas que hemos vivido nosotros mismos.
Nunca fue más verdad que en Al este del Edén', dirigida por Elia Kazan en base a la adaptación de Paul Osborn de la novela de John Steinbeck. Una historia de Caín y Abel escenificada en Salinas y Monterrey antes y durante la Primera Guerra Mundial, es no solamente una de las más ricas películas de Kazan y el primer papel importante de Dean, sino también la mejor actuación del actor, la película que formó la plantilla de lo que vendría después.
Dean hace de Cal Trask, la oveja negra de la familia, el solitario intruso que quiere desesperadamente ser aceptado y amado por su padre, Raymond Massey, aunque se comporta a veces como si no le importara. La transparente y franca angustia de Cal, su ansia de palabras reconfortantes, alcanza su clímax en la celebrada escena en la que, cuando su padre rechaza su regalo de cumpleaños, las necesidades y desilusiones del hijo son tan grandes que exhala un gemido aparentemente arrancado del alma. Como lo dice Julie Harris en otra escena: "Es terrible no ser amado. Es lo peor que hay en el mundo".
Transformando la interacción Dean-Massey como el conflicto generacional paradigmático en el cine americano es el decidido modo en que Kazan explotó los problemas personales que tenían los actores entre sí. "Este fue un antagonismo que no traté de ocultar; lo empeoré", escribe el director en su autobiografía. "No se lo oculté a Jimmy ni a Ray lo que pensaban uno del otro, se los dije claramente. La pantalla adquiría vida precisamente con lo que yo quería: Se odiaban".
Otro Grito de Angustia
Rebelde sin causa', la siguiente película de Dean, esta vez bajo la florida dirección de Nicholas Ray, también tiene que ver con una atormentada relación entre padres e hijos, pero de modo diferente, más concentrado en el punto de vista adolescente. Aquí los padres, especialmente el castrante padre de Jim Backus, son retratados como payasos ineptos cuya persistente incomprensión obliga a los adolescentes -Dean, Natalie Wood y Sal Mineo- a formar de hecho una absurda familia propia.
La actuación de Dean no es solamente anunciada encima del título, también redime las incertidumbres del resto de la película. Trabajando con el delicado guión de Stewart Stern, Dean, con vaqueros, camiseta blanca y cazadora roja brillante (escogida después de que Warners cambiara del blanco y negro a colores más a la moda), emite otro grito de angustia pura. Cuando golpea con tanta fuerza sobre el escritorio de una comisaría de policía que tuvo que ser llevado a un hospital después del rodaje, cuando grita su característico: "¡Me estáis destrozando!" a sus pendencieros padres, no cabe duda de que Dean proviene del lugar más realista de toda la película.
Entre los elementos especiales del paquete de Rebelde' se encuentra la más fantasmagórica pieza de recuerdos de Dean, un corto para el Consejo de Seguridad Nacional, rodado menos de dos semanas antes de su muerte, en el que Dean, completo con el vestuario de Gigante', mira a la cámara y dice: "Conduce con tranquilidad. La vida que salvas puede ser la mía".
Gigante' fue la última película de Dean, una titánica película de 3 horas y 21 minutos dirigida por George Stevens en base a la adaptación de Fred Guiol e Ivan Moffat de la novela de Edna Ferber que fue el filme más taquillero de la Warner Bros. durante 20 años (hasta que Superman' la destronó). De muchos modos fue la actuación menos exitosa de Dean y no solamente porque la película fue incapaz de envejecer convincentemente al personaje de Dean, el popular buscador de petróleo Jett Rink, el hombre de más de 20 que exigía el guión. "Dean no tenía ninguna técnica", escribió duramente Kazan en su autobiografía. "Cuando trató de representar a un hombre de más edad en los últimos rollos de Gigante', se vio como lo que era: un principiante".
Igual de inquietante es la disposición de Dean de permitirse muchas cosas, de correr el peligro de ser demasiado brusco, demasiado amanerado. Aunque su poder sigue estando intacto, el garbo, indiferencia y desgano amenazan con transformar a Jett Rink en una atracción secundaria. Aunque nadie puede decir qué habría sido de Dean si hubiera vivido, su Jett Rink nos entrega un ejemplo de cómo pueden marchar mal las cosas. Quizás Humphrey Bogart tenía razón cuando dijo de James Byron Dean: "Murió a tiempo. Si hubiera vivido, no habría sido capaz de vivir a la altura de su publicidad".
18 de abril de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
James Dean, al que le gustaba la velocidad y que había pagado su ticket dos horas antes, tenía otras razones más allá de los placeres de la ruta, entonces llamada Carrtera 46, para sentirse bien esa tarde del 30 de septiembre de 1955.
No solamente le esperaba una carrera de coches en uno que adoraba, un Porsche 550 Spyder, un plateado coche deportivo que acababa de comprar; había terminado Gigante', su película más larga, con Elizabeth Taylor y Rock Hudson. Su película debut como estrella del cine, Al este del Edén', había estrenado con gran éxito pocos meses antes y su segunda, Rebelde sin causa', iba en camino de las salas. Para un actor de 24 años, las cosas no podían ser mejores. Diez minutos después, James Dean estaba muerto.
Esa muerte, el resultado de un choque frontal con el Ford coupe blanco y negro de Don Turnupseed que hizo un desafortunado giro a la izquierda, se transformó en el elemento final de una perfecta tormenta de celebridad. Catapultó a Dean a un nivel de fama del tipo vive rápido, muere joven' tan extraordinario -incluyendo dos nominaciones póstumas sin precedentes e inigualadas desde entonces- que incluso el ambicioso actor mismo no podía haber imaginado.
La joven edad de Dean y su atractivo, su capacidad actoral y en lo que tenía más experiencia, todo se combinó en el catastrófico modo en que murió para causar una conmoción que todavía no se ha apaciguado. Mientras otros actores son celebrados en el aniversario de su nacimiento, con Dean la muerte siempre engaña a la vida, y este año, el 50 después del accidente, va a presenciar un estallido sin precedentes de atención de los medios de comunicación por un hombre cuya carrera en Hollywood duró apenas 16 meses.
Aunque abundan los libros sobre Dean (mis favoritos personales incluyen The Unabridged James Dean: His Life and Legacy from A to Z' [James Dean Íntegro: Su Vida y Legado de A a Z] y otro titulado James Dean's Sexsational Lurid Afterlife in the Fan Magazines' [La Sexacional y Escabrosa Vida en el Más Allá de James Dean en las Revistas de Fans], se publicarán al menos dos libros nuevos. James Dean', de George Perry, está generosamente ilustrado y autorizado por los herederos de Dean, mientras James Dean: Fifty Years Ago' [Hace Cincuenta Años] se concentra en la extraordinaria serie de retratos realizados por el fotógrafo de Magnum, Dennis Stock.
También hay dos documentales importantes y bastante diferentes en los bastidores. El 11 de mayo debuta en PBS James Dean: Sense Memories', una poética película dirigida por Gail Levin para la serie American Masters que descansa fuertemente en entrevistas con gente que conoció al actor.
En el Festival de Cine de Cannes en mayo se exhibirá James Dean: Forever Young' [Siempre Joven], un filme que ha tomado 10 años de producción y que incluye fascinantes cortos tanto de los inaccesibles trabajos para la televisión de Dean (se han recuperado 29 de sus 37 programas) como de apariciones en películas todavía anteriores, como Con la bayoneta calada', de Sam Fuller, y ¡Vaya par de marinos!', con Jerry Lewis como protagonista.
Forever Young' tendrá su debut americano en lo que se ha anunciado como el cine digital al aire libre más grande del mundo, que se instalará en Marion, Indiana (Where Cool Was Born'), el pueblo natal de Dean, justo a tiempo para el Festival James Dean, un evento anual que se espera que atraiga a 100.000 fans de todo el mundo entre el 3 y el 5 de junio. El Nuart Theater local exhibirá el doble Edén' y Rebelde' del 10 al 16 de junio.
La condición sine qua non de todos estos tributos será el trío de películas de Dean, que será lanzado el 31 de mayo por Warner Bros. como The Complete James Dean Collection', un paquete de DVD para regalos. Las tres películas también podrán ser compradas separadamente y todas tendrán un disco adicional con los elementos especiales habituales (incluyendo escenas dejadas de lado, pruebas de vestuario y documentales), pero la joya de la corona es Al este del Edén', nunca antes en DVD e inaccesible en cualquier formato durante 10 años.
Su Influencia en la Cultura
Esas películas guardan la llave de la pregunta esencial sobre Dean: ¿Por qué toda esta conmoción? Si dejamos de lado esa sorprendente muerte en la cúspide de la fama a temprana edad, ¿por qué ha Dean recibido y conservado toda esa atención? ¿Cuáles son los factores que le permitieron vivir tanto tiempo, como dicen las revistas de fans, más allá de la tumba?
Empieza con lo fundamental, incluyendo una reputación tan limpia e impecable, y el atractivo intemporal y casi andrógino de Dean. Y no sólo en las películas.
Pues mientras otros actores eran tan fotogénicos en la pantalla como Dean, incluyendo a Elizabeth Taylor, la co-protagonista de Gigante', es difícil pensar en otra estrella que haya causado semejante impacto con sus fotografías. Dean fue no solamente fotografiado casi incesantemente, sino además se ve extraordinariamente bien en cada foto. Y eso no fue accidente.
Mientras a otras estrellas no les gusta ser fotografiados fuera del plató, a Dean, preternaturalmente sofisticado en la creación de imágenes, le encantaba. Y si es raro el actor que construya un vínculo con siquiera un fotógrafo, Dean forjó relaciones íntimas con al menos cuatro fotógrafos de fama mundial: Stock, Phil Stern, Sanford Roth y Roy Schatt.
Se dice que Dean tuvo más influencia en las actitudes que en la actuación, y si ese es el caso, esas fotografías proporcionan la razón del por qué.
Por el lado de actuación, esencial para el éxito de Dean fue la naturaleza de los papeles que representó. Aunque hoy es difícil creerlo, cuando toda la cultura popular americana contiene el aliento a la espera de oír qué piensan los adolescentes, las películas y papeles de Dean en ellas tenían cualidad de revelación en una época en que nadie pensaba prestar atención a las confusiones de la adolescencia.
Lo que hizo Dean fue crear la idea de los adolescentes como una clase oprimida permanentemente descontenta, definir la rebelión adolescente de su época, nuestra época, y el futuro previsible. Trabajando -es importante recordarlo- con los mejores directores, fue capaz de ser a la vez desafiante y sensible, infantil y peligroso. Con su habilidad para nutrirse de rabia interior que Marlon Brando llamó "una energía sutil y una intangible cualidad de resentimiento", Dean nos permitió hacer nuestro su propio dolor, lamentar las conexiones perdidas y desilusiones de sus personajes debido a que nos recuerdan cosas que hemos vivido nosotros mismos.
Nunca fue más verdad que en Al este del Edén', dirigida por Elia Kazan en base a la adaptación de Paul Osborn de la novela de John Steinbeck. Una historia de Caín y Abel escenificada en Salinas y Monterrey antes y durante la Primera Guerra Mundial, es no solamente una de las más ricas películas de Kazan y el primer papel importante de Dean, sino también la mejor actuación del actor, la película que formó la plantilla de lo que vendría después.
Dean hace de Cal Trask, la oveja negra de la familia, el solitario intruso que quiere desesperadamente ser aceptado y amado por su padre, Raymond Massey, aunque se comporta a veces como si no le importara. La transparente y franca angustia de Cal, su ansia de palabras reconfortantes, alcanza su clímax en la celebrada escena en la que, cuando su padre rechaza su regalo de cumpleaños, las necesidades y desilusiones del hijo son tan grandes que exhala un gemido aparentemente arrancado del alma. Como lo dice Julie Harris en otra escena: "Es terrible no ser amado. Es lo peor que hay en el mundo".
Transformando la interacción Dean-Massey como el conflicto generacional paradigmático en el cine americano es el decidido modo en que Kazan explotó los problemas personales que tenían los actores entre sí. "Este fue un antagonismo que no traté de ocultar; lo empeoré", escribe el director en su autobiografía. "No se lo oculté a Jimmy ni a Ray lo que pensaban uno del otro, se los dije claramente. La pantalla adquiría vida precisamente con lo que yo quería: Se odiaban".
Otro Grito de Angustia
Rebelde sin causa', la siguiente película de Dean, esta vez bajo la florida dirección de Nicholas Ray, también tiene que ver con una atormentada relación entre padres e hijos, pero de modo diferente, más concentrado en el punto de vista adolescente. Aquí los padres, especialmente el castrante padre de Jim Backus, son retratados como payasos ineptos cuya persistente incomprensión obliga a los adolescentes -Dean, Natalie Wood y Sal Mineo- a formar de hecho una absurda familia propia.
La actuación de Dean no es solamente anunciada encima del título, también redime las incertidumbres del resto de la película. Trabajando con el delicado guión de Stewart Stern, Dean, con vaqueros, camiseta blanca y cazadora roja brillante (escogida después de que Warners cambiara del blanco y negro a colores más a la moda), emite otro grito de angustia pura. Cuando golpea con tanta fuerza sobre el escritorio de una comisaría de policía que tuvo que ser llevado a un hospital después del rodaje, cuando grita su característico: "¡Me estáis destrozando!" a sus pendencieros padres, no cabe duda de que Dean proviene del lugar más realista de toda la película.
Entre los elementos especiales del paquete de Rebelde' se encuentra la más fantasmagórica pieza de recuerdos de Dean, un corto para el Consejo de Seguridad Nacional, rodado menos de dos semanas antes de su muerte, en el que Dean, completo con el vestuario de Gigante', mira a la cámara y dice: "Conduce con tranquilidad. La vida que salvas puede ser la mía".
Gigante' fue la última película de Dean, una titánica película de 3 horas y 21 minutos dirigida por George Stevens en base a la adaptación de Fred Guiol e Ivan Moffat de la novela de Edna Ferber que fue el filme más taquillero de la Warner Bros. durante 20 años (hasta que Superman' la destronó). De muchos modos fue la actuación menos exitosa de Dean y no solamente porque la película fue incapaz de envejecer convincentemente al personaje de Dean, el popular buscador de petróleo Jett Rink, el hombre de más de 20 que exigía el guión. "Dean no tenía ninguna técnica", escribió duramente Kazan en su autobiografía. "Cuando trató de representar a un hombre de más edad en los últimos rollos de Gigante', se vio como lo que era: un principiante".
Igual de inquietante es la disposición de Dean de permitirse muchas cosas, de correr el peligro de ser demasiado brusco, demasiado amanerado. Aunque su poder sigue estando intacto, el garbo, indiferencia y desgano amenazan con transformar a Jett Rink en una atracción secundaria. Aunque nadie puede decir qué habría sido de Dean si hubiera vivido, su Jett Rink nos entrega un ejemplo de cómo pueden marchar mal las cosas. Quizás Humphrey Bogart tenía razón cuando dijo de James Byron Dean: "Murió a tiempo. Si hubiera vivido, no habría sido capaz de vivir a la altura de su publicidad".
18 de abril de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
sexo, sexo, sexo
[A.O. Scott] Visto a través de experimentados ojos cinematográficos.
Eros' es una trilogía -dado el tema, quizás sería mejor decir un ménage à trois- de cortometrajes que giran, a veces oblicuamente, a veces más directamente, sobre el sexo. Para los tres cineastas involucrados -Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh y Michangelo Antonioni, es difícilmente una nueva área de preocupación.
Wong, más recientemente con Deseando amar' y la próxima 2046', confecciona espléndidos y magníficos tableaus de deseo. Se ha transformado en uno de los grandes sensualistas del cine contemporáneo. Soderbergh, director de una de las mejor conocidas películas con la palabra sexo en el título ("sexo, mentiras y videos"), tiene una sensibilidad más distanciada y analítica, pero como Wong enfoca el arte de filmar mismo con palpable ardor. Y luego está Antonioni, en sus noventa, que reinventó el lenguaje del erotismo en el cine cuando sus dos colaboradores andaban todavía en pañales.
Los productores de Eros' concibieron el proyecto en parte como homenaje a Antonioni, cuyo nombre es también el título de la lánguida canción de la película, cantada en italiano por el cantante brasileño Caetano Veloso. La canción, que acompaña dibujos intersticiales (de Lorenzo Mattotti) que describen a amantes en varias posturas de éxtasis, medita sobre la naturaleza paradójica del amor, que es descrito como una "ventana inútil". Esas palabras convienen a Eros'; aunque es amorosa de mirar, no revela demasiado.
Reunir los trabajos de tres prominentes directores en una entrega puede ser lo que da su atractivo a películas de antología como esta, pero la experiencia es a menudo más frustrante que satisfactoria. La única selección en Eros' que funciona por sí misma es la primera, The Hand' (dirigida por Wong), en parte porque es perfectamente consistente con sus otros trabajos. Como en Deseando amar' y 2046', toma lugar en Hong Kong a principios de los años sesenta, en un ambiente cargado de lluvia, largos corredores y hermosos ceñidos vestidos de seda.
Como si para destacar su reputación como fetichista de la couture, Wong ha convertido la ropa en una metáfora sexual explícita. Su héroe (Chang Chen) es un aprendiz de sastre cuyo principal cliente es una imperiosa call girl representada por Gong Li. En su primer encuentro, después de observar que un hombre sin experiencia sexual en su profesión puede difícilmente entender cómo vestir a una mujer, ella lo inicia en una escena eróticamente cargada sin ser terriblemente explícita.
Trabajando con su camarógrafo de toda la vida Christopher Doyle, Wong usa el color y la composición para derrumbar la distancia entre los sentidos. A menudo, no sabes realmente qué estás viendo, pero podrías jurar que sientes la textura y la temperatura de los cuerpos en la pantalla.
Equilibrium', la contribución de Soderbegh es decididamente más fría, aunque comparte el lujo cinemático de The Hand'. Con su camarógrafo favorito -él mismo, con el seudónimo de Peter Andrews-, Soderbergh pasa de lo undulantemente azul a un rico blanco y negro plateado. Sin embargo, la belleza de la cinematografía es casi demasiado para la historia, una broma hermética y pícara sobre un gerente de publicidad de los años cincuenta (Robert Downey Jr.) cuando de visita a su psiquiatra (Alan Arkin).
Los actores se ven bien y es divertido escucharlos, a pesar de que su comunicación ansiosa y distraída no podría estar más distante del deseo silencioso de Wong Chang y Gong. Lo que tienen de común The Hand' y Equilibrium' no es el deseo sino la fascinación por cómo una película puede manipular la experiencia del tiempo. La película de Wong, deslizándose en lo que no importa a la conexión entre sus dos personajes principales, condensa años en momentos; Soderbergh, mirando el reloj, funde varias capas de realidad en un solo y breve lapso de tiempo.
Más que nada, es su preocupación con el tiempo lo que vincula a Wong y Soderbergh con su maestro, Antonioni, que convincentemente hizo más para cambiar el modo en que el público vive la temporalidad que cualquier otro director. Su grandiosa trilogía de los años sesenta -La aventura', La noche' y El eclipse'- es memorablemente lenta y elusiva, sus historias indiferentes ante las convenciones de comienzo, medio y final.
The Dangerous Thread of Things', su parte de Eros', evoca esas películas de un modo que raya en la parodia. Una aburrida pareja (Christopher Buchholz y Regina Nemni), que vive en una torre de piedra cerca de un lago en la Toscana, pasean por el paisaje, disputando en italiano post-sincronizado con el acompañamiento ocasional de metálicas canciones pop. En su Maserati azul, llegan a un restaurante y divisan a una guapa vecina a caballo (Luisa Ranieri).
El hombre la visita en su torre de piedra e intercambian portentosas observaciones ("Espero que puedas manejar mi caos". "¿Qué tipo de caos?" "Caos total"). Mientras ella empieza un solitario preámbulo sexual en su cama, él está en el tejado, admirando su veleta. Luego hacen el amor, y después las dos mujeres, ambas desnudas, se encuentran en la playa.
El efecto está entre una sátira de la revista Mad y una foto de Maxim, pero The Dangerous Thread of Things' muestra al menos que Antonioni todavía tiene un ojo vivaz, que se contenta con pasear su mirada por pintorescos paisajes y guapas actrices. ¿Y por qué quejarse? Como un viejo maestro, quizás se ha ganado el derecho a tener algo de viejo verde.
'Eros'
The Hand' - Escrita (en mandarín, con subtítulos en inglés) y dirigida por Wong Kar-Wai.
Equilibrium' - Escrita y dirigida por Steven Soderbergh.
The Dangerous Thread of Things' - Dirigida por Michelangelo Antonioni; escrita (en inglés e italiano, con subtítulos en inglés) por Tonino Guerra, basado en historias de
Con: Chang Chen (Zhang) y Gong Li (La Señorita Hua) en The Hand'; Robert Downey Jr. (Nick Penrose), Alan Arkin (Dr. Pearl) y Ele Keats (Woman) en Equilibrium'; Christopher Buchholz (Christopher), Regina Nemni (Cloe) y Luisa Ranieri (The Girl/Linda) en The Dangerous Thread of Things'.
13 de abril de 2005
8 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
Eros' es una trilogía -dado el tema, quizás sería mejor decir un ménage à trois- de cortometrajes que giran, a veces oblicuamente, a veces más directamente, sobre el sexo. Para los tres cineastas involucrados -Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh y Michangelo Antonioni, es difícilmente una nueva área de preocupación. Wong, más recientemente con Deseando amar' y la próxima 2046', confecciona espléndidos y magníficos tableaus de deseo. Se ha transformado en uno de los grandes sensualistas del cine contemporáneo. Soderbergh, director de una de las mejor conocidas películas con la palabra sexo en el título ("sexo, mentiras y videos"), tiene una sensibilidad más distanciada y analítica, pero como Wong enfoca el arte de filmar mismo con palpable ardor. Y luego está Antonioni, en sus noventa, que reinventó el lenguaje del erotismo en el cine cuando sus dos colaboradores andaban todavía en pañales.
Los productores de Eros' concibieron el proyecto en parte como homenaje a Antonioni, cuyo nombre es también el título de la lánguida canción de la película, cantada en italiano por el cantante brasileño Caetano Veloso. La canción, que acompaña dibujos intersticiales (de Lorenzo Mattotti) que describen a amantes en varias posturas de éxtasis, medita sobre la naturaleza paradójica del amor, que es descrito como una "ventana inútil". Esas palabras convienen a Eros'; aunque es amorosa de mirar, no revela demasiado.
Reunir los trabajos de tres prominentes directores en una entrega puede ser lo que da su atractivo a películas de antología como esta, pero la experiencia es a menudo más frustrante que satisfactoria. La única selección en Eros' que funciona por sí misma es la primera, The Hand' (dirigida por Wong), en parte porque es perfectamente consistente con sus otros trabajos. Como en Deseando amar' y 2046', toma lugar en Hong Kong a principios de los años sesenta, en un ambiente cargado de lluvia, largos corredores y hermosos ceñidos vestidos de seda.
Como si para destacar su reputación como fetichista de la couture, Wong ha convertido la ropa en una metáfora sexual explícita. Su héroe (Chang Chen) es un aprendiz de sastre cuyo principal cliente es una imperiosa call girl representada por Gong Li. En su primer encuentro, después de observar que un hombre sin experiencia sexual en su profesión puede difícilmente entender cómo vestir a una mujer, ella lo inicia en una escena eróticamente cargada sin ser terriblemente explícita.
Trabajando con su camarógrafo de toda la vida Christopher Doyle, Wong usa el color y la composición para derrumbar la distancia entre los sentidos. A menudo, no sabes realmente qué estás viendo, pero podrías jurar que sientes la textura y la temperatura de los cuerpos en la pantalla.
Equilibrium', la contribución de Soderbegh es decididamente más fría, aunque comparte el lujo cinemático de The Hand'. Con su camarógrafo favorito -él mismo, con el seudónimo de Peter Andrews-, Soderbergh pasa de lo undulantemente azul a un rico blanco y negro plateado. Sin embargo, la belleza de la cinematografía es casi demasiado para la historia, una broma hermética y pícara sobre un gerente de publicidad de los años cincuenta (Robert Downey Jr.) cuando de visita a su psiquiatra (Alan Arkin).
Los actores se ven bien y es divertido escucharlos, a pesar de que su comunicación ansiosa y distraída no podría estar más distante del deseo silencioso de Wong Chang y Gong. Lo que tienen de común The Hand' y Equilibrium' no es el deseo sino la fascinación por cómo una película puede manipular la experiencia del tiempo. La película de Wong, deslizándose en lo que no importa a la conexión entre sus dos personajes principales, condensa años en momentos; Soderbergh, mirando el reloj, funde varias capas de realidad en un solo y breve lapso de tiempo.
Más que nada, es su preocupación con el tiempo lo que vincula a Wong y Soderbergh con su maestro, Antonioni, que convincentemente hizo más para cambiar el modo en que el público vive la temporalidad que cualquier otro director. Su grandiosa trilogía de los años sesenta -La aventura', La noche' y El eclipse'- es memorablemente lenta y elusiva, sus historias indiferentes ante las convenciones de comienzo, medio y final.
The Dangerous Thread of Things', su parte de Eros', evoca esas películas de un modo que raya en la parodia. Una aburrida pareja (Christopher Buchholz y Regina Nemni), que vive en una torre de piedra cerca de un lago en la Toscana, pasean por el paisaje, disputando en italiano post-sincronizado con el acompañamiento ocasional de metálicas canciones pop. En su Maserati azul, llegan a un restaurante y divisan a una guapa vecina a caballo (Luisa Ranieri).
El hombre la visita en su torre de piedra e intercambian portentosas observaciones ("Espero que puedas manejar mi caos". "¿Qué tipo de caos?" "Caos total"). Mientras ella empieza un solitario preámbulo sexual en su cama, él está en el tejado, admirando su veleta. Luego hacen el amor, y después las dos mujeres, ambas desnudas, se encuentran en la playa.
El efecto está entre una sátira de la revista Mad y una foto de Maxim, pero The Dangerous Thread of Things' muestra al menos que Antonioni todavía tiene un ojo vivaz, que se contenta con pasear su mirada por pintorescos paisajes y guapas actrices. ¿Y por qué quejarse? Como un viejo maestro, quizás se ha ganado el derecho a tener algo de viejo verde.
'Eros'
The Hand' - Escrita (en mandarín, con subtítulos en inglés) y dirigida por Wong Kar-Wai.
Equilibrium' - Escrita y dirigida por Steven Soderbergh.
The Dangerous Thread of Things' - Dirigida por Michelangelo Antonioni; escrita (en inglés e italiano, con subtítulos en inglés) por Tonino Guerra, basado en historias de
Con: Chang Chen (Zhang) y Gong Li (La Señorita Hua) en The Hand'; Robert Downey Jr. (Nick Penrose), Alan Arkin (Dr. Pearl) y Ele Keats (Woman) en Equilibrium'; Christopher Buchholz (Christopher), Regina Nemni (Cloe) y Luisa Ranieri (The Girl/Linda) en The Dangerous Thread of Things'.
13 de abril de 2005
8 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
por debajo de la decencia
[A. O. Scott] Director francés especializado en un horror que no está a la altura.
Arnaud Desplechin, que ha dirigido seis películas desde 1991, es uno de los más misteriosos cineastas franceses de su generación: esos directores, la mayoría de ellos en los cuarenta, que crecieron a la sombra de la nueva ola, demasiado jóvenes para haber participado en el revuelo de los años sesenta, pero demasiado próximos a esa década como para librarse de su resaca. Es uno de los más intrigantes. Su trabajo, que ha sido tema de retrospectivas que comienzan esta semana en la Academia de Música de Brooklyn y el Centro para las Artes de Columbus, Ohio, es siempre exigente, a veces elusivo, y a menudo difícil de clasificar. ¿Es moderado o extremista? ¿Un exponente de la civilización o un avatar de la barbarie? ¿Son sus películas violentamente naturalistas o son refinadamente artificiales? ¿Comedias o catástrofes? ¿Crudo o cocido?
La mayoría de sus colegas se inclinan hacia uno u otro polo. En realidad, el cine francés parece a veces nítidamente dividido entre lo soigné y lo chocante. Por un lado hay películas como Como una imagen' [Look at Me] de Agnès Jaoui, que estrenó comercialmente en Estados Unidos el 1 de abril después de una triunfal procesión por los festivales de cine de Cannes y Nueva York. Sus personajes -escritores, cantantes de formación clásica y sus varios amigos y parientes- viven en un universo social que es fundamentalmente estable. La confusión emocional que da a la película su picante comicidad y fuerza dramática, es contenida y se sostiene en dos poderosas suposiciones entrelazadas: que la civilización francesa es esencialmente pacífica y que el decoro narrativo puede controlar cualquier desorden que causen los miembros de esa civilización.
Junto a este cine de ironía y refinamiento -y, si no ideológicamente, al menos estéticamente opuesta a este-, existe un cine de extremos y provocaciones, practicado por gente como Catherine Breillat y Bruno Dumont. En lugar de diálogos eróticos, este tipo de película ofrece sexo de verdad; en lugar de un tableau de la inmoralidad sofisticada, presenta la expresión no mediada de impulsos antisociales, incluso antihumanos; en lugar de un orden social altamente articulado, imagina un revoltoso paisaje de crueldad y necesidad. El ejemplo más notorio puede ser Irreversible', de Gaspar Noé, con su brutal escena de nueve minutos de violación y su cronología inversa.
A primera vista, especialmente si se la compara con Noé, Desplechin parecería pertenecer al grupo de la civilización. A excepción de Esther Kahn' -su única película en inglés-, sus películas están pobladas de especímenes no demasiado raros de la elite cultural francesa contemporánea. Son novelistas, profesores de filosofía, diplomáticos, doctores, actores, empresarios internacionales. Están en psicoanálisis y salpican sus conversaciones con alusiones ilustradas. Sus crisis y choques cuentan con acompañamiento de Vidaldi y Ravel, excepto en una fiesta o en un club, cuando se oye rock o hip-hop -un cosmopolitismo que rescata de la pomposidad sus refinamientos. A menudo ronda el sexo en su cabeza, pero en la pantalla el intercurso es fundamentalmente verbal y feroz, a veces cómicamente analítico. El título del segundo largometraje de Desplechin -Mi vida sexual' (1996)- lo dice todo, especialmente en su versión francesa, donde la discusión viene primero y el sexo es una ocurrencia tardía entre paréntesis. En un momento, el héroe de esa película, un estudiante universitario perpetuo con el nombre marcadamente literario de Paul Dedalus (representado por el sorprendente Mathieu Amalric, cuyas maneras nerviosas y susceptible, parece el correlativo perfecto de la visión del mundo del director), expresa su admiración por el trasero de la novia de un amigo citando a Kierkegaard.
Pero esta pátina de refinamiento es engañoso, y a menudo pareciera que Desplechin exhibe la fina porcelana y reliquia familiar de francesa sofisticación sólo para hacerla trizas. No con violencia real, física, sino con un interpretación feroz y directa del arte de narrar que pone de cabeza las convenciones de la literatura y del género, y con una insistente, casi opresiva sensación de un extremo emocional. Sus películas, que son a menudo amenazadoramente largas, parecen desplegarse en un solo y jadeante impulso, una corriente de escenas retrospectivas, distorsiones cronológicas, voces en off y escenas interpuestas. A veces, como en Leó en jouant dans la compagnie des hommes' (2003, basada en una pieza de teatro de Edward Bond, no la película de Neil LaBute), esta técnica conduce al caos y a la dislocación. Más a menudo, sin embargo, produce un ansioso regocijo, coloreado por el temor, como si fueras el pasajero de un coche que avanza toda velocidad a un accidente.
Y en el mundo de Desplechin, el naufragio grotesco y brutal no está nunca demasiado lejos de la superficie. Una secuencia de Mi vida sexual' muestra la recuperación de un mono muerto que se ha quedado atrapado detrás del radiador en la oficina de un importante filósofo, que se pillará más tarde los dedos en la puerta. La trama de La centinela' (1992), gira sobre el descubrimiento de una cabeza humana metida en una maleta, un memento mori que resulta ser un recordatorio de los horrores del Gulag.
La centinela' debe ser la película más constreñida de Desplechin, y, en la medida en que funciona como una película de suspense de espionaje a fines de la guerra fría, quizás su más conservador. Contrasta el privilegiado mundo de la juventud burguesa de Europa Occidental, animada por ambiciones profesionales, amistades difíciles y aventurismo sexual, con una historia invisible, reprimida, de una atrocidad casi inimaginable. Esa historia, ajena a la experiencia de la mayoría de los jóvenes personajes, interfiere sin embargo en sus vidas de maneras que apenas entienden. En otras películas de Desplechin, la violencia y la ferocidad amenazan desde dentro -desde la amargura que agobia a las familias, del desprecio que destruye el amor y la amistad, del inmenso caos de la psique humana. Su primera película, de 54 minutos, La vie des morts' (1991), empieza con intentos de suicidio y declaraciones de odio intrafamiliar, y continúa más o menos velozmente.
En su más reciente Reyes y reina', que se estrena el próximo mes, el clímax es un impresionante acto de crueldad que es simultáneamente uno de los más devastadores momentos de películas recientes y una de las menos cinematográficas. Y todo lo que está pasando es que una mujer lee un manuscrito, pero de tal manera que se transforma en insoportable. Hace poco, Marianne Denicourt, la ex amante de Desplechin y un elemento fijo de sus primeras películas, montó un pequeño escándalo cuando atacó Reyes y reina' por interpolar hechos de su vida privada en el personaje de su heroína, representada por Emmanuelle Devos, soporte principal de Desplechin. Esto no podría sorprender. Cuando se mira alguna película de Desplechin, uno se siente a menudo inquieto, culpable de la fascinación de espiar momentos que no se suponía que deberíamos presenciar, incluso cuando las personas a las que miras están realizando actividades públicas -enseñando, actuando, comiendo en restaurantes. O, en cuanto a eso, ir al cine, una actividad altamente civilizada que está peligrosamente cerca de la barbarie si la película en cuestión fuera dirigida por Arnaud Desplechin.
10 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
Arnaud Desplechin, que ha dirigido seis películas desde 1991, es uno de los más misteriosos cineastas franceses de su generación: esos directores, la mayoría de ellos en los cuarenta, que crecieron a la sombra de la nueva ola, demasiado jóvenes para haber participado en el revuelo de los años sesenta, pero demasiado próximos a esa década como para librarse de su resaca. Es uno de los más intrigantes. Su trabajo, que ha sido tema de retrospectivas que comienzan esta semana en la Academia de Música de Brooklyn y el Centro para las Artes de Columbus, Ohio, es siempre exigente, a veces elusivo, y a menudo difícil de clasificar. ¿Es moderado o extremista? ¿Un exponente de la civilización o un avatar de la barbarie? ¿Son sus películas violentamente naturalistas o son refinadamente artificiales? ¿Comedias o catástrofes? ¿Crudo o cocido?La mayoría de sus colegas se inclinan hacia uno u otro polo. En realidad, el cine francés parece a veces nítidamente dividido entre lo soigné y lo chocante. Por un lado hay películas como Como una imagen' [Look at Me] de Agnès Jaoui, que estrenó comercialmente en Estados Unidos el 1 de abril después de una triunfal procesión por los festivales de cine de Cannes y Nueva York. Sus personajes -escritores, cantantes de formación clásica y sus varios amigos y parientes- viven en un universo social que es fundamentalmente estable. La confusión emocional que da a la película su picante comicidad y fuerza dramática, es contenida y se sostiene en dos poderosas suposiciones entrelazadas: que la civilización francesa es esencialmente pacífica y que el decoro narrativo puede controlar cualquier desorden que causen los miembros de esa civilización.
Junto a este cine de ironía y refinamiento -y, si no ideológicamente, al menos estéticamente opuesta a este-, existe un cine de extremos y provocaciones, practicado por gente como Catherine Breillat y Bruno Dumont. En lugar de diálogos eróticos, este tipo de película ofrece sexo de verdad; en lugar de un tableau de la inmoralidad sofisticada, presenta la expresión no mediada de impulsos antisociales, incluso antihumanos; en lugar de un orden social altamente articulado, imagina un revoltoso paisaje de crueldad y necesidad. El ejemplo más notorio puede ser Irreversible', de Gaspar Noé, con su brutal escena de nueve minutos de violación y su cronología inversa.
A primera vista, especialmente si se la compara con Noé, Desplechin parecería pertenecer al grupo de la civilización. A excepción de Esther Kahn' -su única película en inglés-, sus películas están pobladas de especímenes no demasiado raros de la elite cultural francesa contemporánea. Son novelistas, profesores de filosofía, diplomáticos, doctores, actores, empresarios internacionales. Están en psicoanálisis y salpican sus conversaciones con alusiones ilustradas. Sus crisis y choques cuentan con acompañamiento de Vidaldi y Ravel, excepto en una fiesta o en un club, cuando se oye rock o hip-hop -un cosmopolitismo que rescata de la pomposidad sus refinamientos. A menudo ronda el sexo en su cabeza, pero en la pantalla el intercurso es fundamentalmente verbal y feroz, a veces cómicamente analítico. El título del segundo largometraje de Desplechin -Mi vida sexual' (1996)- lo dice todo, especialmente en su versión francesa, donde la discusión viene primero y el sexo es una ocurrencia tardía entre paréntesis. En un momento, el héroe de esa película, un estudiante universitario perpetuo con el nombre marcadamente literario de Paul Dedalus (representado por el sorprendente Mathieu Amalric, cuyas maneras nerviosas y susceptible, parece el correlativo perfecto de la visión del mundo del director), expresa su admiración por el trasero de la novia de un amigo citando a Kierkegaard.
Pero esta pátina de refinamiento es engañoso, y a menudo pareciera que Desplechin exhibe la fina porcelana y reliquia familiar de francesa sofisticación sólo para hacerla trizas. No con violencia real, física, sino con un interpretación feroz y directa del arte de narrar que pone de cabeza las convenciones de la literatura y del género, y con una insistente, casi opresiva sensación de un extremo emocional. Sus películas, que son a menudo amenazadoramente largas, parecen desplegarse en un solo y jadeante impulso, una corriente de escenas retrospectivas, distorsiones cronológicas, voces en off y escenas interpuestas. A veces, como en Leó en jouant dans la compagnie des hommes' (2003, basada en una pieza de teatro de Edward Bond, no la película de Neil LaBute), esta técnica conduce al caos y a la dislocación. Más a menudo, sin embargo, produce un ansioso regocijo, coloreado por el temor, como si fueras el pasajero de un coche que avanza toda velocidad a un accidente.
Y en el mundo de Desplechin, el naufragio grotesco y brutal no está nunca demasiado lejos de la superficie. Una secuencia de Mi vida sexual' muestra la recuperación de un mono muerto que se ha quedado atrapado detrás del radiador en la oficina de un importante filósofo, que se pillará más tarde los dedos en la puerta. La trama de La centinela' (1992), gira sobre el descubrimiento de una cabeza humana metida en una maleta, un memento mori que resulta ser un recordatorio de los horrores del Gulag.
La centinela' debe ser la película más constreñida de Desplechin, y, en la medida en que funciona como una película de suspense de espionaje a fines de la guerra fría, quizás su más conservador. Contrasta el privilegiado mundo de la juventud burguesa de Europa Occidental, animada por ambiciones profesionales, amistades difíciles y aventurismo sexual, con una historia invisible, reprimida, de una atrocidad casi inimaginable. Esa historia, ajena a la experiencia de la mayoría de los jóvenes personajes, interfiere sin embargo en sus vidas de maneras que apenas entienden. En otras películas de Desplechin, la violencia y la ferocidad amenazan desde dentro -desde la amargura que agobia a las familias, del desprecio que destruye el amor y la amistad, del inmenso caos de la psique humana. Su primera película, de 54 minutos, La vie des morts' (1991), empieza con intentos de suicidio y declaraciones de odio intrafamiliar, y continúa más o menos velozmente.
En su más reciente Reyes y reina', que se estrena el próximo mes, el clímax es un impresionante acto de crueldad que es simultáneamente uno de los más devastadores momentos de películas recientes y una de las menos cinematográficas. Y todo lo que está pasando es que una mujer lee un manuscrito, pero de tal manera que se transforma en insoportable. Hace poco, Marianne Denicourt, la ex amante de Desplechin y un elemento fijo de sus primeras películas, montó un pequeño escándalo cuando atacó Reyes y reina' por interpolar hechos de su vida privada en el personaje de su heroína, representada por Emmanuelle Devos, soporte principal de Desplechin. Esto no podría sorprender. Cuando se mira alguna película de Desplechin, uno se siente a menudo inquieto, culpable de la fascinación de espiar momentos que no se suponía que deberíamos presenciar, incluso cuando las personas a las que miras están realizando actividades públicas -enseñando, actuando, comiendo en restaurantes. O, en cuanto a eso, ir al cine, una actividad altamente civilizada que está peligrosamente cerca de la barbarie si la película en cuestión fuera dirigida por Arnaud Desplechin.
10 de abril de 2005
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a sangre fría
[Andrés Gómez Bravo] El cine rescata la historia entre Truman Capote y Perry Smith, uno de los criminales que inspiraron su obra cumbre. En 1959 el autor de Desayuno en Tiffany's' viajó al pueblo de Holcomb, en Kansas, para reportear el brutal asesinato de una familia. Acabó seis años después con una obra maestra, que nunca lograría superar, y flechado por uno de los asesinos.
Tal vez la mejor descripción de Truman Capote la hizo él mismo, en una carta fechada en 1963: "Yo era hijo único, y muy pequeño para mi edad... Cuando tenía tres años, mi madre y mi padre se divorciaron. Mi padre era un vendedor viajero, y pasé la mayor parte de mi niñez vagando por los alrededores del sur con él. No era poco amable conmigo, pero le tuve aversión... Mi madre, que tenía sólo 16 cuando nací, era muy hermosa... [Ella] desarrolló problemas mentales, se volvió alcohólica e hizo mi vida miserable. Posteriormente se mató".
El destinatario de la carta no pertenecía al círculo íntimo de Capote. Ni siquiera era uno de sus eventuales amantes. El destinatario se llamaba Perry Smith, era uno de los dos autores de un brutal asesinato en Holcomb, un pueblo de Kansas, y estaba condenado a muerte.
Perry Smith y su crimen, cometido en 1959, inspirarían la novela más célebre y notable de Capote, A sangre fría'. El autor de Desayuno en Tiffany's' invirtió en ella seis años y en ese lapso llegó a sentir algo muy parecido a la fascinación amorosa por Smith.
La historia -algo así como el making off de A sangre fría'- ya sedujo a Hollywood. A 80 años del nacimiento de Capote y 20 de su muerte, fechas que se cumplieron en 2004, la industria trabaja en dos producciones sobre ese episodio.
Historia de Película
Una de ellas es Every Word is True', producida por los estudios Warner, con 13 millones de dólares de presupuesto y un elenco de estrellas: Sandra Bullock, Sigourney Weaver, Ashley Judd y Gwyneth Paltrow. El rol de Capote quedó en manos del desconocido Toby Jones, luego de que Johnny Depp y Matt Damon lo rechazaran. Y el de Perry Smith, en Mark Ruffalo (Colateral'). Dirigida por Douglas McGrath, la cinta recién comienza su rodaje.
Más avanzada se encuentra Capote, de Bennett Miller. Producida por United Artists, con un presupuesto de siete millones de dólares, tiene a Philip Seymour Hoffman (Magnolia') en el papel del escritor.
Catherine Keener (¿Quiéres ser John Malkovich?') como su amiga Harper Lee y Clifton Collins Jr. (Traffic') en el rol de Smith, completan los créditos. El filme está en posproducción y será estrenado en el verano boreal.
La coincidencia de dos películas sobre el mismo tema no deja de llamar la atención. "Truman Capote es una personalidad literaria fascinante", asegura Dannny Rosett, presidente de United Artists.
"La vida de Capote da para millones de películas", afirma por su parte Sandra Bullock, quien hace de Harper Lee en la producción de la Warner. Y el período de A sangre fría', dice, es "algo así como presenciar el principio del fin".
No se equivoca: la novela marca la cumbre de su obra y el punto a partir del cual comienza su larga caída de 20 años.
Criatura Herida
La historia es conocida: el 16 de noviembre de 1959 Capote leyó en The New York Times la noticia del asesinato de la familia Clutter en Holcomb. Era la oportunidad que esperaba, dijo a su biógrafo Gerald Clarke, porque sentía que "mi faceta de novelista estaba en peligro".
Propuso a The New Yorker relatar los hechos desde el lugar del crimen. Comenzó así el viaje más vertiginoso de su vida, que culminaría en 1965 con la aparición de A sangre fría'. Una novela real que, según Vanity Fair, "fue para la literatura lo que la beatlemanía para la música".
Durante la investigación, Capote acumuló seis mil páginas de notas. Conversó con los asesinos, los ex convictos Perry Smith y Dick Hickok, y desarrolló un afecto especial por el primero. Según relata en la novela, Smith tuvo una infancia difícil, con padres violentos, y se volvió un niño hipersensible. "Había algo en él, un aura de animal exiliado, de criatura herida", escribe. Naturalmente, Truman se sentía identificado.
"Desde el principio su relación fue confusa, pero de incesante intensidad", reporta Gerald Clarke.
La condena se ejecutó el 14 de abril de 1965 y Truman estaba allí para presenciarla. "Nadie sabrá nunca lo que A sangre fría' se llevó de mí", diría más tarde. "Por poco acaba conmigo. Antes de empezarla yo era una persona bastante equilibrada. Luego no sé que me sucedió".
10 de abril de 2005
©tercera
Tal vez la mejor descripción de Truman Capote la hizo él mismo, en una carta fechada en 1963: "Yo era hijo único, y muy pequeño para mi edad... Cuando tenía tres años, mi madre y mi padre se divorciaron. Mi padre era un vendedor viajero, y pasé la mayor parte de mi niñez vagando por los alrededores del sur con él. No era poco amable conmigo, pero le tuve aversión... Mi madre, que tenía sólo 16 cuando nací, era muy hermosa... [Ella] desarrolló problemas mentales, se volvió alcohólica e hizo mi vida miserable. Posteriormente se mató".El destinatario de la carta no pertenecía al círculo íntimo de Capote. Ni siquiera era uno de sus eventuales amantes. El destinatario se llamaba Perry Smith, era uno de los dos autores de un brutal asesinato en Holcomb, un pueblo de Kansas, y estaba condenado a muerte.
Perry Smith y su crimen, cometido en 1959, inspirarían la novela más célebre y notable de Capote, A sangre fría'. El autor de Desayuno en Tiffany's' invirtió en ella seis años y en ese lapso llegó a sentir algo muy parecido a la fascinación amorosa por Smith.
La historia -algo así como el making off de A sangre fría'- ya sedujo a Hollywood. A 80 años del nacimiento de Capote y 20 de su muerte, fechas que se cumplieron en 2004, la industria trabaja en dos producciones sobre ese episodio.
Historia de Película
Una de ellas es Every Word is True', producida por los estudios Warner, con 13 millones de dólares de presupuesto y un elenco de estrellas: Sandra Bullock, Sigourney Weaver, Ashley Judd y Gwyneth Paltrow. El rol de Capote quedó en manos del desconocido Toby Jones, luego de que Johnny Depp y Matt Damon lo rechazaran. Y el de Perry Smith, en Mark Ruffalo (Colateral'). Dirigida por Douglas McGrath, la cinta recién comienza su rodaje.
Más avanzada se encuentra Capote, de Bennett Miller. Producida por United Artists, con un presupuesto de siete millones de dólares, tiene a Philip Seymour Hoffman (Magnolia') en el papel del escritor.
Catherine Keener (¿Quiéres ser John Malkovich?') como su amiga Harper Lee y Clifton Collins Jr. (Traffic') en el rol de Smith, completan los créditos. El filme está en posproducción y será estrenado en el verano boreal.
La coincidencia de dos películas sobre el mismo tema no deja de llamar la atención. "Truman Capote es una personalidad literaria fascinante", asegura Dannny Rosett, presidente de United Artists.
"La vida de Capote da para millones de películas", afirma por su parte Sandra Bullock, quien hace de Harper Lee en la producción de la Warner. Y el período de A sangre fría', dice, es "algo así como presenciar el principio del fin".
No se equivoca: la novela marca la cumbre de su obra y el punto a partir del cual comienza su larga caída de 20 años.
Criatura Herida
La historia es conocida: el 16 de noviembre de 1959 Capote leyó en The New York Times la noticia del asesinato de la familia Clutter en Holcomb. Era la oportunidad que esperaba, dijo a su biógrafo Gerald Clarke, porque sentía que "mi faceta de novelista estaba en peligro".
Propuso a The New Yorker relatar los hechos desde el lugar del crimen. Comenzó así el viaje más vertiginoso de su vida, que culminaría en 1965 con la aparición de A sangre fría'. Una novela real que, según Vanity Fair, "fue para la literatura lo que la beatlemanía para la música".
Durante la investigación, Capote acumuló seis mil páginas de notas. Conversó con los asesinos, los ex convictos Perry Smith y Dick Hickok, y desarrolló un afecto especial por el primero. Según relata en la novela, Smith tuvo una infancia difícil, con padres violentos, y se volvió un niño hipersensible. "Había algo en él, un aura de animal exiliado, de criatura herida", escribe. Naturalmente, Truman se sentía identificado.
"Desde el principio su relación fue confusa, pero de incesante intensidad", reporta Gerald Clarke.
La condena se ejecutó el 14 de abril de 1965 y Truman estaba allí para presenciarla. "Nadie sabrá nunca lo que A sangre fría' se llevó de mí", diría más tarde. "Por poco acaba conmigo. Antes de empezarla yo era una persona bastante equilibrada. Luego no sé que me sucedió".
10 de abril de 2005
©tercera
mi hermano gay
[Somini Sengupta] Película con tema gay pone a prueba sensibilidades en India.
Mumbai, India. A fines del mes pasado, un drama de bajo presupuesto titulado Mi hermano Nikhil' se estrenó en salas de cine en India contando la historia de la lucha de un hombre gay con su familia y su país después de contraer el virus que causa el sida.
Discreta y gentilmente, Mi hermano Nikhil' ha puesto en cuestión los límites de la sensibilidad de los cinéfilos indios.
Comercialmente no es un éxito renegado de Bollywood, ni es la intención. Más bien, su impacto reside en haber presentado una historia sobre el amor y la pérdida -la materia prima sentimental del cine indio contemporáneo- con un hombre gay en el centro de la historia, y de haberlo hecho sin causar ni la menor bulla de los conservadores culturales de India. Como lo puso una reseña publicada en el último número de Outlook, un semanario muy leído: "Los dos amantes son como cualquier otra pareja".
Exhibida en Mumbai, antes Bombay, y en una docena de otras ciudades importantes de India, Mi hermano Nikhil' hace parte de un nuevo tipo de películas de Bollywood conocidas aquí como "películas multiplex" -que atrae a una audiencia urbana de clase media, salpicada de frases en inglés, con números musicales y de baile fáciles y un guión melodramático mediocre a menudo asociado con el cine comercial indio.
"Para mí, es una película sobre relaciones", dijo su director, que sólo se llama Onir. "Entre padre e hijo, hermano y hermana, amantes, una pareja gay, amigos".
Incluso así, era una relación homosexual que tenía que ser presentada cuidadosamente. Onir, 35, dijo que se esforzó por hacer una película que apelara no a una elite, para un festival de cine cosmopolita, sino a los indios de a pie que son la audiencia de las películas corrientes de Bollywood.
No hay escenas de amor explícito en la película. No hay ni un solo beso entre los dos personajes protagonistas, y nada que se aproxime a una escena de dormitorio -esto en una época en que Bollywood presencia una explosión de películas eróticas, aunque heterosexuales.
"No estoy defendiendo nada, no es propaganda, es simplemente otra historia de amor", dijo Onir sobre su película. "Alguna gente mayor se ha acercado a mí. Ellos no dicen gay. Dicen: Unka friendship accha dekha hay'. Su amistad está bien presentada'".
"En un país como India significa mucho", agregó. "Para mí era importante que fuera aceptada".
La película fue lanzada en una época en que los activistas de derechos humanos están presionando para que India anule la prohibición constitucional de la homosexualidad. Esta semana, la Corte Suprema accedió a revisar la ley.
Mi hermano Nikhil' no se ha enfrentado a ninguna de las protestas que recibieron a Fuego', la película de Deepa Mehta sobre dos mujeres enamoradas. Actores y atletas han estado haciendo publicidad de Mi hermano Nikhil' en anuncios de televisión, una extraordinaria estrategia de márketing en una industria donde poca gente hace publicidad de películas que no sean las suyas propias. "A mí me preocupa mi hermano Nikhil. ¿A usted?" es el eslogan. "Esta película ha demostrado que es posible mostrar a una pareja gay seria"m dijo Vikram Doctor, un periodista de aquí que participa en un grupo de apoyo llamado el Grupo Gay de Bombay. "Fue aprobada por la Comisión de Censura sin ningún comentario. Los teatros no han sido atacados. No ha habido silbatinas. Es tratada con respeto por las audiencias y el director. Estoy felizmente sorprendido".
La película tiene muchos de los ingredientes de una película de Bollywood corriente; es distribuida por Yash Raj Films, una compañía de Mumbai conocida por sus exitosos proyectos en Bollywood. Y los dos protagonistas son conocidos actores de Bollywood: Sanjay Suri, que es Kinhil, y Juhi Chawla, que hace de su hermana, Anamika. Quizás más relevantes, es una historia de amor prohibido y sus consecuencias sociales que saca lágrimas. Taran Adarsh, el editor de Guía Comercial, una publicación semanal sobre la industria del cine, la llamó "una película con un nudo en la garganta".
En la película Kinhil es un nadador famoso y el niño dorado de su familia hasta el día que se descubre que tiene el virus de inmunodeficiencia humana HIV. Sus padres lo rehuyen, sus amigos lo abandonan y se encuentra a sí mismo encerrado en un sucio sanatorio. Las dos personas que lo apoyan son su hermana y su pareja.
Uno de los episodios más perturbadores de la película fue sacado de la vida real. Del mismo modo que en la película Nikhil es puesto en cuarentena, el primer indio en ser diagnosticado con el virus, un joven de Goa llamado Dominic D'Souza, fue similarmente encerrado y aislado a fines de los años ochenta. En otras palabras, como observó Suri, "tomó 15 años" llevar a la pantalla ese indignidad.
Sin embargo, dijo Onir, no fue fácil hacer la película. Él y Suri sabían que era arriesgado. Algunos productores potenciales lo rechazaron. Otros propusieron que el tema homosexual fue eliminado, una sugerencia que Onir rechazó. Amigos y otros bien intencionados aconsejaron a Suri no hacer el papel protagonista de homosexual, advirtiéndole que podría perjudicar negativamente su carrera.
"Al final, todos toman precauciones", dijo Suri.
6 de abril de 2005
9 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
Mumbai, India. A fines del mes pasado, un drama de bajo presupuesto titulado Mi hermano Nikhil' se estrenó en salas de cine en India contando la historia de la lucha de un hombre gay con su familia y su país después de contraer el virus que causa el sida.Discreta y gentilmente, Mi hermano Nikhil' ha puesto en cuestión los límites de la sensibilidad de los cinéfilos indios.
Comercialmente no es un éxito renegado de Bollywood, ni es la intención. Más bien, su impacto reside en haber presentado una historia sobre el amor y la pérdida -la materia prima sentimental del cine indio contemporáneo- con un hombre gay en el centro de la historia, y de haberlo hecho sin causar ni la menor bulla de los conservadores culturales de India. Como lo puso una reseña publicada en el último número de Outlook, un semanario muy leído: "Los dos amantes son como cualquier otra pareja".
Exhibida en Mumbai, antes Bombay, y en una docena de otras ciudades importantes de India, Mi hermano Nikhil' hace parte de un nuevo tipo de películas de Bollywood conocidas aquí como "películas multiplex" -que atrae a una audiencia urbana de clase media, salpicada de frases en inglés, con números musicales y de baile fáciles y un guión melodramático mediocre a menudo asociado con el cine comercial indio.
"Para mí, es una película sobre relaciones", dijo su director, que sólo se llama Onir. "Entre padre e hijo, hermano y hermana, amantes, una pareja gay, amigos".
Incluso así, era una relación homosexual que tenía que ser presentada cuidadosamente. Onir, 35, dijo que se esforzó por hacer una película que apelara no a una elite, para un festival de cine cosmopolita, sino a los indios de a pie que son la audiencia de las películas corrientes de Bollywood.
No hay escenas de amor explícito en la película. No hay ni un solo beso entre los dos personajes protagonistas, y nada que se aproxime a una escena de dormitorio -esto en una época en que Bollywood presencia una explosión de películas eróticas, aunque heterosexuales.
"No estoy defendiendo nada, no es propaganda, es simplemente otra historia de amor", dijo Onir sobre su película. "Alguna gente mayor se ha acercado a mí. Ellos no dicen gay. Dicen: Unka friendship accha dekha hay'. Su amistad está bien presentada'".
"En un país como India significa mucho", agregó. "Para mí era importante que fuera aceptada".
La película fue lanzada en una época en que los activistas de derechos humanos están presionando para que India anule la prohibición constitucional de la homosexualidad. Esta semana, la Corte Suprema accedió a revisar la ley.
Mi hermano Nikhil' no se ha enfrentado a ninguna de las protestas que recibieron a Fuego', la película de Deepa Mehta sobre dos mujeres enamoradas. Actores y atletas han estado haciendo publicidad de Mi hermano Nikhil' en anuncios de televisión, una extraordinaria estrategia de márketing en una industria donde poca gente hace publicidad de películas que no sean las suyas propias. "A mí me preocupa mi hermano Nikhil. ¿A usted?" es el eslogan. "Esta película ha demostrado que es posible mostrar a una pareja gay seria"m dijo Vikram Doctor, un periodista de aquí que participa en un grupo de apoyo llamado el Grupo Gay de Bombay. "Fue aprobada por la Comisión de Censura sin ningún comentario. Los teatros no han sido atacados. No ha habido silbatinas. Es tratada con respeto por las audiencias y el director. Estoy felizmente sorprendido".
La película tiene muchos de los ingredientes de una película de Bollywood corriente; es distribuida por Yash Raj Films, una compañía de Mumbai conocida por sus exitosos proyectos en Bollywood. Y los dos protagonistas son conocidos actores de Bollywood: Sanjay Suri, que es Kinhil, y Juhi Chawla, que hace de su hermana, Anamika. Quizás más relevantes, es una historia de amor prohibido y sus consecuencias sociales que saca lágrimas. Taran Adarsh, el editor de Guía Comercial, una publicación semanal sobre la industria del cine, la llamó "una película con un nudo en la garganta".
En la película Kinhil es un nadador famoso y el niño dorado de su familia hasta el día que se descubre que tiene el virus de inmunodeficiencia humana HIV. Sus padres lo rehuyen, sus amigos lo abandonan y se encuentra a sí mismo encerrado en un sucio sanatorio. Las dos personas que lo apoyan son su hermana y su pareja.
Uno de los episodios más perturbadores de la película fue sacado de la vida real. Del mismo modo que en la película Nikhil es puesto en cuarentena, el primer indio en ser diagnosticado con el virus, un joven de Goa llamado Dominic D'Souza, fue similarmente encerrado y aislado a fines de los años ochenta. En otras palabras, como observó Suri, "tomó 15 años" llevar a la pantalla ese indignidad.
Sin embargo, dijo Onir, no fue fácil hacer la película. Él y Suri sabían que era arriesgado. Algunos productores potenciales lo rechazaron. Otros propusieron que el tema homosexual fue eliminado, una sugerencia que Onir rechazó. Amigos y otros bien intencionados aconsejaron a Suri no hacer el papel protagonista de homosexual, advirtiéndole que podría perjudicar negativamente su carrera.
"Al final, todos toman precauciones", dijo Suri.
6 de abril de 2005
9 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh
sin city, el más negro cine negro
[Stephen Hunter] Sin City' transforma en arte la violencia digital.
Sin City' es un postre del infierno, una intensa reducción de ciertas tradiciones de la cultura pop urbana a una crème brûlée de brillante artificialidad. Reúne los diseños del espontáneo y apasionante cine negro de los años cuarenta -calles penumbrosas, letreros de neón, composiciones dramáticas, estados extremos- y los reduce a su viscosa y escabrosa esencia.
Y aunque es verdad que la película puede evocarnos a alguien canalizando a Raymond Chandler mientras hace gárgaras con un Wild Turkey, es también verdad que como icono de alta decadencia y superior maestría, es todo un universo diferente. Es un arte al otro lado de la ley -Kill Bill' sería otra obra maestra de este género, lo mismo que Grupo Salvaje' [The Wild Bunch], aunque ninguna es tan estilizada formalmente. Y plantea una pregunta difícil: ¿Qué le debe una pieza de arte a la moral?
Se podría decir que es un producto puro del culto norteamericano de la muerte. Celebra la venganza de la especie más violenta, presenta héroes que no solamente matan, sino mutilan, y luego torturan hasta la muerte a sus enemigos, su visión de las mujeres es primitiva, extrae energía de la excitación de jadeantes reflexiones sobre las conductas humanas más profanas (canibalismo, acoso de niños, violación, asesinatos emboscados), valora la agresividad por encima de todo y, maldición, es realmente buena.
Así: ¿Deberíamos prohibir esta película perversa, porque con su agresivo nihilismo fascinará a demasiados jóvenes impresionables? ¿O deberíamos decir: Es tan hermosa y seductora y una experiencia tan cautivante que hay que dejarla ser lo que es y no someterla a las leyes de la sociedad y el buen gusto?
La respuesta es esta, y es lo único que es un hecho: no tengo ni idea.
Para el visionario director Robert Rodríguez -el único propietario de las franquicias de Desperado' y Los Niños Espías' [Spy Kids]-, que duplica casi al detalle la imaginería de las novelas gráficas de Frank Miller, Sin City' y dos de sus secuelas, Sin City' es una especie de mago de Oz del cine negro, saqueado y liberado del continuum espacio-temporal. Imaginadla como el lugar donde fue a morir el ello de Mickey Spillane [escritor de novelas policiales, el creador del personaje Mike Hammer].
El lugar, abreviado cínicamente de Basin City, es fácil de encontrar. Está justo más allá de Gotham, y al oeste de Zenith. Está en un estado de la mente, no en el espacio ni el tiempo sino en todas partes donde un hombre solo beba a las dos de la mañana mientras extrae energía de una incandescente barra de cáncer, donde oye aullar a los perros y el ulular del viento, siente el peso reconfortante de una Colt en la funda de la pistola y se pierde a una dama que -quiero decir, una vez que el tema se mete en tu cabeza, no te lo puedes sacar de ahí.
Los coches parecen sacados de una esquina de La Habana, desde el tosco viejo Modelo Ts al brillante y rojísimo Ferrari, pasando por un Chryslet color turquesa de 1957 -sabes, ese con unas aletas traseras del tamaño de la proa del buque insignia USS Alabama-, y ocupan un buen tiempo de la pantalla. ¿Las armas? Antiguas calibre 45, como la de John Dillinger, incluyendo unas bonitas presentaciones de la Armería Springfield de Geneva, Illinois. Pero también Uzis y Berettas y una o dos Steyr AUG. Los abrigos son todos impermeables; los sombreros, de ala vuelta; los cigarrillos, sin filtro; los callejones, oscuros y ventosos; los colores claroscuros con, de vez en vez, una cuchillada de rojo o un tajo de amarillo.
Como película -bueno, no es realmente una película'; es más una construcción digital de alta tecnología- es el próximo paso lógico de las películas de ordenador que hemos visto últimamente -Sky Captain y el Mundo del Mañana' [Sky Captain and the World of Tomorrow], El Expreso Polar' [The Polar Express]-, pero a diferencia de ellas, es más que solamente bonita; en realidad tiene una historia o dos o tres, todas bajo la dirección de arte.
Pero de todos modos: ¡Vaya producción de arte! Es uno de esos trabajos donde los actores entran a un pequeño cuarto verde, se colocan sus trajes y maquillaje, hacen su trabajo y vuelven a casa en unos días. El metraje es insertado de alguna manera en un detallado e impresionante universo digitalizado completamente ficticio, donde el diseño de arte y la iluminación cuentan más que la física. Allá no hay allá, sino solamente electronos cuidadosamente manipulados.
Hay unos 8 millones de historias en esta ciudad, pero Rodríguez ha preferido contar una de ellas, y es bastante buena, incluso si la cuenta tres veces.
Gira sobre un tipo duro -puede ser un poli, un matón o un asesino- que conoce a una desamparada que le llega al corazón, le da algo en que creer en esta barata bola de basura que llamamos el planeta Tierra. Pero entonces algo le pasa a ella, ve usted, así que se infla de cólera y furia, incluso a riesgo de su propia vida, y lucha contra la sordidez y la corrupción y las cloacas y la depravación y el lodo y el estiércol y el éxtasis y la oscuridad y los cretinos y los inspectores de impuestos y los... Okay, no incluyamos a los inspectores.
Rodríguez ha tomado tres cuentos de Miller -el original Ciudad del pecado' [Sin City], La gran masacre' [The Big Fat Kill] y Ese cobarde bastardo' [The Yellow Bastard]-, los tres tejidos en un tapiz, ya que transcurren más o menos en una sola noche en el casco histórico de Sin City, y en esas calles de vicio hay tres hombres que no están manchados ni tienen miedo. En realidad, los tres son bastante viciosos. El héroe del primer cuento es Marv, representado por Mickey Rourke y una nariz de 3 kilos aparentemente modelada mirando el perfil del indio del Pontiac. Marv, tres veces perdedor, topa con una mina llamada Goldie (Jaime King) y pasa una noche paradisiaca con ella, pero despierta a la mañana siguiente para encontrarla muerta y verse metido en una trampa, con la ley esperándolo al otro lado de la puerta. Tiene que descubrir quién lo hizo, y pagarle con dolor.
Marv no es un detective; es un vándalo. Su idea de una investigación se reduce la mayor parte de las veces a armas y puñetazos, y las pistas llevan hasta la cima de la estructura de poder de Sin City. Rutger Hauer es el malvado cardenal Roark, cuyo protegido Kevin (Elijah Wood) es un elfo caníbal con los ojos de un cervatillo que se alimenta de mujeres y cuelga sus cabezas en su granja. La venganza de Marv es, para qué decir, abrupta, terminal y extravagante.
La más floja de las tres historias es la siguiente, un relato sobre cómo el ex asesino a sueldo Dwight (Brit Clive Owen) rescata a unas chicas del casco histórico -la dama a cargo es Rosario Dawson, maquillada para parecer un infierno de 2 metros forrado en cuero y con tacones altos (que adora las Uzis), para no decir nada de Devon Aoki- después de que un matón al que han eliminado resulta ser un poli. Imaginad a Dwight como un tipo con dos zapatos rojos y dos 45. Se encarga de Jackie Boy (Benicio del Toro) y sus payasos, pero termina nadando en un pozo de alquitrán como premio por sus esfuerzos y descubre una conspiración de mercenarios irlandeses que se apoderan del puterío por encargo de poderes existentes. Una parte considerable gira sobre la posesión de la cabeza de Jackie Boy. La historia es demasiado complicada y depende completamente de una explicación de los contextos políticos.
Pero el tercer cuento -su primer episodio aparece temprano en la película, pero la conclusión está al final- es el mejor. Aquí el cansado y único poli honesto de Sin City, John Hartigan (Bruce Willis con las cicatrices y el peluquero de otro) trata de rescatar a la pequeña Nancy Callahan de Junior (Nick Stahl), un pervertido sociópata que odia a los niños y disfruta de la cortesía de su poderoso padre, un senador (representado por un ignorado Powers Boothe con demencia extrema), que lo saca de la cárcel. Por su heroísmo Hartigan es recompensado con ocho años en la penitenciaría; cuando sale, la pequeña Nancy ha crecido y se ha transformado en una esbelta bailarina (Jessica Alba) y todavía es molestada por el sociópata, que ahora se especializa en molestar a striptiseras de 19 años.
Hartigan se encarga del caso. Como Marv antes que él -quizás demasiado como Marv antes de él- sigue a su rival hasta el mismo local (nuevamente la granja; también hay una relación entre el cardenal Roark y el senador; y en algún sentido entre Kevin y Junior son hermanos) y captura sus 4.5 kilos de carne. Desafortunadamente, antes de que Hartigan haga justicia torturándolo, debe torturarse a sí mismo en su ruta hacia la injusticia: Una larga y sádica secuencia al final de una cuerda puede sorprender a los más duros espectadores de este tipo de basura genial.
En Sin City' no hay secuencias grandiosas de ferocidad como en Kill Bill' y Grupo Salvaje', ni explosiones prolongadas de lirismo cinético. La imaginería, sin embargo, es sensacional: Marv deslizándose de su coche mientras se hunde en el río que los envuelve, Hartigan sacando un cuchillo de la nada y clavándolo en las tripas de otro, Dwight hundiéndose en alquitrán negro, hundiéndose y hundiéndose. Digamóslo así: Dos horas y seis minutos que no parecen más que dos minutos y seis segundos. Es metaficción pulpa suprema.
1 de abril de 2005
5 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh
Y aunque es verdad que la película puede evocarnos a alguien canalizando a Raymond Chandler mientras hace gárgaras con un Wild Turkey, es también verdad que como icono de alta decadencia y superior maestría, es todo un universo diferente. Es un arte al otro lado de la ley -Kill Bill' sería otra obra maestra de este género, lo mismo que Grupo Salvaje' [The Wild Bunch], aunque ninguna es tan estilizada formalmente. Y plantea una pregunta difícil: ¿Qué le debe una pieza de arte a la moral?
Se podría decir que es un producto puro del culto norteamericano de la muerte. Celebra la venganza de la especie más violenta, presenta héroes que no solamente matan, sino mutilan, y luego torturan hasta la muerte a sus enemigos, su visión de las mujeres es primitiva, extrae energía de la excitación de jadeantes reflexiones sobre las conductas humanas más profanas (canibalismo, acoso de niños, violación, asesinatos emboscados), valora la agresividad por encima de todo y, maldición, es realmente buena.
Así: ¿Deberíamos prohibir esta película perversa, porque con su agresivo nihilismo fascinará a demasiados jóvenes impresionables? ¿O deberíamos decir: Es tan hermosa y seductora y una experiencia tan cautivante que hay que dejarla ser lo que es y no someterla a las leyes de la sociedad y el buen gusto?
La respuesta es esta, y es lo único que es un hecho: no tengo ni idea.
Para el visionario director Robert Rodríguez -el único propietario de las franquicias de Desperado' y Los Niños Espías' [Spy Kids]-, que duplica casi al detalle la imaginería de las novelas gráficas de Frank Miller, Sin City' y dos de sus secuelas, Sin City' es una especie de mago de Oz del cine negro, saqueado y liberado del continuum espacio-temporal. Imaginadla como el lugar donde fue a morir el ello de Mickey Spillane [escritor de novelas policiales, el creador del personaje Mike Hammer].
El lugar, abreviado cínicamente de Basin City, es fácil de encontrar. Está justo más allá de Gotham, y al oeste de Zenith. Está en un estado de la mente, no en el espacio ni el tiempo sino en todas partes donde un hombre solo beba a las dos de la mañana mientras extrae energía de una incandescente barra de cáncer, donde oye aullar a los perros y el ulular del viento, siente el peso reconfortante de una Colt en la funda de la pistola y se pierde a una dama que -quiero decir, una vez que el tema se mete en tu cabeza, no te lo puedes sacar de ahí.
Los coches parecen sacados de una esquina de La Habana, desde el tosco viejo Modelo Ts al brillante y rojísimo Ferrari, pasando por un Chryslet color turquesa de 1957 -sabes, ese con unas aletas traseras del tamaño de la proa del buque insignia USS Alabama-, y ocupan un buen tiempo de la pantalla. ¿Las armas? Antiguas calibre 45, como la de John Dillinger, incluyendo unas bonitas presentaciones de la Armería Springfield de Geneva, Illinois. Pero también Uzis y Berettas y una o dos Steyr AUG. Los abrigos son todos impermeables; los sombreros, de ala vuelta; los cigarrillos, sin filtro; los callejones, oscuros y ventosos; los colores claroscuros con, de vez en vez, una cuchillada de rojo o un tajo de amarillo.
Como película -bueno, no es realmente una película'; es más una construcción digital de alta tecnología- es el próximo paso lógico de las películas de ordenador que hemos visto últimamente -Sky Captain y el Mundo del Mañana' [Sky Captain and the World of Tomorrow], El Expreso Polar' [The Polar Express]-, pero a diferencia de ellas, es más que solamente bonita; en realidad tiene una historia o dos o tres, todas bajo la dirección de arte.
Pero de todos modos: ¡Vaya producción de arte! Es uno de esos trabajos donde los actores entran a un pequeño cuarto verde, se colocan sus trajes y maquillaje, hacen su trabajo y vuelven a casa en unos días. El metraje es insertado de alguna manera en un detallado e impresionante universo digitalizado completamente ficticio, donde el diseño de arte y la iluminación cuentan más que la física. Allá no hay allá, sino solamente electronos cuidadosamente manipulados.
Hay unos 8 millones de historias en esta ciudad, pero Rodríguez ha preferido contar una de ellas, y es bastante buena, incluso si la cuenta tres veces.
Gira sobre un tipo duro -puede ser un poli, un matón o un asesino- que conoce a una desamparada que le llega al corazón, le da algo en que creer en esta barata bola de basura que llamamos el planeta Tierra. Pero entonces algo le pasa a ella, ve usted, así que se infla de cólera y furia, incluso a riesgo de su propia vida, y lucha contra la sordidez y la corrupción y las cloacas y la depravación y el lodo y el estiércol y el éxtasis y la oscuridad y los cretinos y los inspectores de impuestos y los... Okay, no incluyamos a los inspectores.
Rodríguez ha tomado tres cuentos de Miller -el original Ciudad del pecado' [Sin City], La gran masacre' [The Big Fat Kill] y Ese cobarde bastardo' [The Yellow Bastard]-, los tres tejidos en un tapiz, ya que transcurren más o menos en una sola noche en el casco histórico de Sin City, y en esas calles de vicio hay tres hombres que no están manchados ni tienen miedo. En realidad, los tres son bastante viciosos. El héroe del primer cuento es Marv, representado por Mickey Rourke y una nariz de 3 kilos aparentemente modelada mirando el perfil del indio del Pontiac. Marv, tres veces perdedor, topa con una mina llamada Goldie (Jaime King) y pasa una noche paradisiaca con ella, pero despierta a la mañana siguiente para encontrarla muerta y verse metido en una trampa, con la ley esperándolo al otro lado de la puerta. Tiene que descubrir quién lo hizo, y pagarle con dolor.
Marv no es un detective; es un vándalo. Su idea de una investigación se reduce la mayor parte de las veces a armas y puñetazos, y las pistas llevan hasta la cima de la estructura de poder de Sin City. Rutger Hauer es el malvado cardenal Roark, cuyo protegido Kevin (Elijah Wood) es un elfo caníbal con los ojos de un cervatillo que se alimenta de mujeres y cuelga sus cabezas en su granja. La venganza de Marv es, para qué decir, abrupta, terminal y extravagante.
La más floja de las tres historias es la siguiente, un relato sobre cómo el ex asesino a sueldo Dwight (Brit Clive Owen) rescata a unas chicas del casco histórico -la dama a cargo es Rosario Dawson, maquillada para parecer un infierno de 2 metros forrado en cuero y con tacones altos (que adora las Uzis), para no decir nada de Devon Aoki- después de que un matón al que han eliminado resulta ser un poli. Imaginad a Dwight como un tipo con dos zapatos rojos y dos 45. Se encarga de Jackie Boy (Benicio del Toro) y sus payasos, pero termina nadando en un pozo de alquitrán como premio por sus esfuerzos y descubre una conspiración de mercenarios irlandeses que se apoderan del puterío por encargo de poderes existentes. Una parte considerable gira sobre la posesión de la cabeza de Jackie Boy. La historia es demasiado complicada y depende completamente de una explicación de los contextos políticos.
Pero el tercer cuento -su primer episodio aparece temprano en la película, pero la conclusión está al final- es el mejor. Aquí el cansado y único poli honesto de Sin City, John Hartigan (Bruce Willis con las cicatrices y el peluquero de otro) trata de rescatar a la pequeña Nancy Callahan de Junior (Nick Stahl), un pervertido sociópata que odia a los niños y disfruta de la cortesía de su poderoso padre, un senador (representado por un ignorado Powers Boothe con demencia extrema), que lo saca de la cárcel. Por su heroísmo Hartigan es recompensado con ocho años en la penitenciaría; cuando sale, la pequeña Nancy ha crecido y se ha transformado en una esbelta bailarina (Jessica Alba) y todavía es molestada por el sociópata, que ahora se especializa en molestar a striptiseras de 19 años.
Hartigan se encarga del caso. Como Marv antes que él -quizás demasiado como Marv antes de él- sigue a su rival hasta el mismo local (nuevamente la granja; también hay una relación entre el cardenal Roark y el senador; y en algún sentido entre Kevin y Junior son hermanos) y captura sus 4.5 kilos de carne. Desafortunadamente, antes de que Hartigan haga justicia torturándolo, debe torturarse a sí mismo en su ruta hacia la injusticia: Una larga y sádica secuencia al final de una cuerda puede sorprender a los más duros espectadores de este tipo de basura genial.
En Sin City' no hay secuencias grandiosas de ferocidad como en Kill Bill' y Grupo Salvaje', ni explosiones prolongadas de lirismo cinético. La imaginería, sin embargo, es sensacional: Marv deslizándose de su coche mientras se hunde en el río que los envuelve, Hartigan sacando un cuchillo de la nada y clavándolo en las tripas de otro, Dwight hundiéndose en alquitrán negro, hundiéndose y hundiéndose. Digamóslo así: Dos horas y seis minutos que no parecen más que dos minutos y seis segundos. Es metaficción pulpa suprema.
1 de abril de 2005
5 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh
sunníes llaman a las armas
[Thanassis Cambanis] Clérigos sunníes llaman a luchar contra chiíes y kurdos. Iraq al borde de la guerra civil.
Bagdad, Iraq. Por primera vez, jeques sunníes están llamando públicamente a sus seguidores a atacar con fuerza a kurdos étnicos y chiíes, una escalada en la retórica que podría exacerbar la violencia general que ya sacude las comunidades étnicas de Iraq.
"Los norteamericanos no son el problema; estamos viviendo bajo la ocupación de kurdos y chiíes, dijo Abdulhalik Adburahman, un líder sunní de la norteña ciudad de Kirkuk, a una asamblea de jefes tribales la semana parada, ante un ensordecedor aplauso. "Es hora de contraatacar".
Llamados similares a la violencia están siendo expresados contra el trasfondo de un alarmante aumento de la violencia étnica de ojo por diente y asesinatos sectarios.
De acuerdo a varios líderes iraquíes, escuadrones de la muerte chiíes matan rutinariamente a sunníes sospechosos de lazos con el Partido Baaz o con la resistencia. Grupos de sunníes atacan en venganza a los chiíes, dijeron líderes políticos sunníes como Adnan Pachachi, sugiriendo que son organizaciones importantes, y no pequeñas células aisladas de vigilantes, las que están detrás de los asesinatos.
Cada vez más términos como "resistencia" y "fuerzas anti-iraquíes", favoritas de los funcionarios estadounidenses aquí, no transmiten gran parte de lo que es la violencia. Políticos iraquíes dicen que la violencia más brutal es realizada por combatientes sunníes con chiíes y kurdos -tanto civiles como los que trabajan para las fuerzas de seguridad respaldadas por el gobierno iraquí.
Los sunníes han ahora empezado a referirse a un frente de resistencia casi exclusivamente sunní, al que llaman "patriotas árabes", que están realizando ataques de venganza contra la coalición chií-kurda que ha desplazado a la camarilla dominante sunní, hacia los márgenes de la política del país.
"Han habido un buen número de asesinatos de gente de la que se sospechaba que trabajaron para el antiguo régimen. Eso ha llevado a asesinatos de venganza", dijo Pachachi, cuya plataforma secular y laica opuesta a la violencia sectaria no logró generar apoyo popular tras las elecciones del 30 de enero. Ahora Pachachi está tratando de posicionarse a sí mismo como una figura unificadora para los grupos sunníes que se sienten excluidos del proceso político.
La semana pasada, los jeques sunníes llamaron abiertamente a los líderes tribales a prestar apoyo político y logístico a los combatientes sunníes trabados en lo que ven como una lucha necesaria para su supervivencia como minoría en Iraq. Los kurdos y chiíes, que juntos constituyen un 80 por ciento de la población de Iraq, temen que esas declaraciones fanáticas -y acciones- puedan provocar un estallido de matanzas étnicas que podrían desgarrar al estado iraquí.
"Nuestra dignidad es humillada todos los días en las áreas más problemáticas", dijo a la asamblea sunní el jeque Amash Awad al-Obeidi, jefe de 17.000 miembros de la tribu en Ramadi, exhortando a sus colegas jefes a concentrarse en la acción, y no en interminables reuniones políticas. "Estamos hundiéndonos en la sangre. Las palabras sobran".
Existe una enorme desconfianza entre los tres principales grupos étnicos -chiíes, kurdos y sunníes-, cada uno de ellos reivindicando cifras de población inverosímilmente altas.
Los jeques sunníes dicen que Irán envió millones de personas a cruzar la frontera haciéndose pasar por chiíes iraquíes para hinchar los totales de votación de los partidos islámicos chiíes durante las elecciones recientes. Los kurdos acusan a los sunníes en el norte de fraude, cometido para privar de derechos a cientos de miles de kurdos ansiosos de deshacerse de décadas de limpieza étnica' durante el régimen de Saddam Hussein, y vuelven a sus casas en lugares inestables, como la disputada ciudad de Kirkuk.
Los sunníes son acusados por kurdos y chiíes de fomentar la violencia en sus áreas y luego boicotear las elecciones, para poder exagerar la cuota de votos que dicen que habrían obtenido.
Todo dicho, la efervescente retórica aumenta la tensión que preocupa a los nacionalistas laicos como Pachachi, que calcula que han muerto miles de iraquíes en la espiral de asesinatos sectarios.
"Estos asuntos se pueden poner muy caóticos", dijo. "Lo peor que puede pasar en este país es tener un conflicto generalizado entre varias sectas. Tenemos que evitarlo cueste lo que cueste".
La mayor parte de la violencia étnica se ha concentrado en tres lugares: el área al sur de Bagdad conocida como el Triángulo de la Muerte', donde los asesinados son en su mayor parte chiíes; Kirkuk, la ciudad refinadora dividida entre kurdos, árabes y turcomanos, y donde los kurdos controlan la seguridad y los árabes los acusan de sembrar el terror; y Mosul, la ciudad norteña dividida entre kurdos y árabes, donde los cadáveres de árabes y kurdos asesinados aparecen en lugares públicos con alarmante regularidad.
Decenas de líderes comunitarios han sido asesinados en Mosul y Kirkuk. Los kurdos son especialmente sensibles frente a acusaciones de represión étnica, porque ellos fueron víctimas de la campaña de Anfal de Hussein en 1988, en la que murieron al menos 100.000 kurdos y fueron desplazados cientos de miles más.
Durante la década de los ochenta, el Partido Baaz desplazó sistemáticamente a los kurdos de Kirkuk con el fin de inclinar el balance étnico de la ciudad a favor de los árabes. Los kurdos ahora sólo apoyarán a un gobierno iraquí que prometa revertir la limpieza étnica' de Kirkuk -un tema explosivo para muchos árabes.
"Los kurdos piden Kirkuk. Más tarde empezarán a pedir Bagdad", dijo el jeque Abu D'ham, un jefe tribal sunní de Kirkuk que teme ser asesinado si se publica su nombre completo. "Fue Saddam Hussein el que dio demasiado a los kurdos, más de lo que merecían".
Más temprano que tarde, dijo, los árabes de la ciudad se rebelarán. "Habrá guerra".
Los sunníes se reunieron en Bagdad la semana pasada, de ciudades asoladas por la guerra como Mosul, Ramadi, Faluya y Samarra, para expresar una fuerte mezcla de rabia anti-norteamericana, rabia étnica y apoyo a la resistencia. Dos veces durante la asamblea, emisarios de los líderes chiíes trataron de hablar, y las dos veces fueron acallados.
"Usted es de una familia chií. ¿Por qué se mete en nuestros asuntos?", le dijo a un chií que trató de dirigirse a la asamblea el hombre en el podio, el jeque Mohammed Mahmoud al-Mudaris, un funcionarios del Partido Islámico Iraquí.
"Estupendo, como usted quiera, sunníes contra chiíes", dijo el chií cuando salía furiosamente del salón de conferencias. "Eso es exactamente lo que quieren los judíos".
Los sunníes también temen que cuando los partidos políticos chiíes se apoderen del gobierno, purgarán de las fuerzas de seguridad a los muchos sunníes que sienten simpatía hacia las tribus y la resistencia -una medida que, advierten, sólo inflamarán más a los sunníes.
Líderes chiíes como Adil Abdel-Mahdi, un importante funcionario del más poderoso partido chií, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, han alentado esas preocupaciones con promesas de sacar a los infiltrados de la policía y fuerzas armadas iraquíes.
"Toda vez que encontremos una persona corrupta o peligrosa, la sacaremos de ahí. Eso no se ha hecho lo suficientemente", dijo Abdel-Mahdi.
La turbia división chií-sunní pueden involucrar a millones de personas. Todas las principales ciudades de Iraq, desde Basra hasta el sur, Bagdad, y Mosul al norte, tienen considerables poblaciones sunníes, chiíes y kurdas. Esto también se desarrolla contra el telón de fondo de un creciente cisma sunní-chií en todo el mundo árabe.
Desde que la caída del gobierno de Hussein abriera el camino para que la mayoría chií entrara en la política iraquí, en todo el mundo árabe los chiíes han actuado pidiendo más derechos, especialmente en países como Arabia Saudí y Bahrain.
En los últimos dos años, líderes chiíes de Iraq han atacado abiertamente a los gobiernos dirigidos por sunníes que se arrimaron al gobierno de Hussein y ahora guardan silencio sobre las constantes olas de ataques terroristas en Iraq. Jordania e Iraq incluso retiraron sus embajadores respectivos la semana pasada después de que se informara que el terrorista kamikaze que mató a 125 chiíes en febrero era jordano.
"¿Nos matan en Mosul, en Bagdad y en todas partes y nadie dice nada en el mundo árabe?", preguntó en las oraciones del viernes el imán chií de la mezquita de Boratha, en Bagdad, Jalaluddin al-Saghir.
Tras el servicio, un grupo de hombres chiíes discutieron las perspectivas de una guerra étnica más amplia en Iraq.
"Hemos vivido pacíficamente durante muchos años, pero ahora ha empezado el conflicto", dijo Ali al-Dabagh, un ingeniero de 40 años. "Tenemos dirigentes sabios en los dos lados. Están tratando de calmar las cosas, y tenemos la esperanza de que no se descontrolen".
Junto a él, Jalal A'ati Sahaib, 44, taxista, culpó de los asesinatos intestinos a los extranjeros. Pero luego agregó: "Un día, el lado contrario lo dejará. Se cansarán de los asesinatos. Se darán cuenta de la paciencia que tenemos".
Dabagh agregó: "Ojalá que esto no termine en una guerra civil".
Shamil Aziz contribuyó desde Baghdad.
Al autor se puede escribir a: tcambanis@globe.com
29 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
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Bagdad, Iraq. Por primera vez, jeques sunníes están llamando públicamente a sus seguidores a atacar con fuerza a kurdos étnicos y chiíes, una escalada en la retórica que podría exacerbar la violencia general que ya sacude las comunidades étnicas de Iraq."Los norteamericanos no son el problema; estamos viviendo bajo la ocupación de kurdos y chiíes, dijo Abdulhalik Adburahman, un líder sunní de la norteña ciudad de Kirkuk, a una asamblea de jefes tribales la semana parada, ante un ensordecedor aplauso. "Es hora de contraatacar".
Llamados similares a la violencia están siendo expresados contra el trasfondo de un alarmante aumento de la violencia étnica de ojo por diente y asesinatos sectarios.
De acuerdo a varios líderes iraquíes, escuadrones de la muerte chiíes matan rutinariamente a sunníes sospechosos de lazos con el Partido Baaz o con la resistencia. Grupos de sunníes atacan en venganza a los chiíes, dijeron líderes políticos sunníes como Adnan Pachachi, sugiriendo que son organizaciones importantes, y no pequeñas células aisladas de vigilantes, las que están detrás de los asesinatos.
Cada vez más términos como "resistencia" y "fuerzas anti-iraquíes", favoritas de los funcionarios estadounidenses aquí, no transmiten gran parte de lo que es la violencia. Políticos iraquíes dicen que la violencia más brutal es realizada por combatientes sunníes con chiíes y kurdos -tanto civiles como los que trabajan para las fuerzas de seguridad respaldadas por el gobierno iraquí.
Los sunníes han ahora empezado a referirse a un frente de resistencia casi exclusivamente sunní, al que llaman "patriotas árabes", que están realizando ataques de venganza contra la coalición chií-kurda que ha desplazado a la camarilla dominante sunní, hacia los márgenes de la política del país.
"Han habido un buen número de asesinatos de gente de la que se sospechaba que trabajaron para el antiguo régimen. Eso ha llevado a asesinatos de venganza", dijo Pachachi, cuya plataforma secular y laica opuesta a la violencia sectaria no logró generar apoyo popular tras las elecciones del 30 de enero. Ahora Pachachi está tratando de posicionarse a sí mismo como una figura unificadora para los grupos sunníes que se sienten excluidos del proceso político.
La semana pasada, los jeques sunníes llamaron abiertamente a los líderes tribales a prestar apoyo político y logístico a los combatientes sunníes trabados en lo que ven como una lucha necesaria para su supervivencia como minoría en Iraq. Los kurdos y chiíes, que juntos constituyen un 80 por ciento de la población de Iraq, temen que esas declaraciones fanáticas -y acciones- puedan provocar un estallido de matanzas étnicas que podrían desgarrar al estado iraquí.
"Nuestra dignidad es humillada todos los días en las áreas más problemáticas", dijo a la asamblea sunní el jeque Amash Awad al-Obeidi, jefe de 17.000 miembros de la tribu en Ramadi, exhortando a sus colegas jefes a concentrarse en la acción, y no en interminables reuniones políticas. "Estamos hundiéndonos en la sangre. Las palabras sobran".
Existe una enorme desconfianza entre los tres principales grupos étnicos -chiíes, kurdos y sunníes-, cada uno de ellos reivindicando cifras de población inverosímilmente altas.
Los jeques sunníes dicen que Irán envió millones de personas a cruzar la frontera haciéndose pasar por chiíes iraquíes para hinchar los totales de votación de los partidos islámicos chiíes durante las elecciones recientes. Los kurdos acusan a los sunníes en el norte de fraude, cometido para privar de derechos a cientos de miles de kurdos ansiosos de deshacerse de décadas de limpieza étnica' durante el régimen de Saddam Hussein, y vuelven a sus casas en lugares inestables, como la disputada ciudad de Kirkuk.
Los sunníes son acusados por kurdos y chiíes de fomentar la violencia en sus áreas y luego boicotear las elecciones, para poder exagerar la cuota de votos que dicen que habrían obtenido.
Todo dicho, la efervescente retórica aumenta la tensión que preocupa a los nacionalistas laicos como Pachachi, que calcula que han muerto miles de iraquíes en la espiral de asesinatos sectarios.
"Estos asuntos se pueden poner muy caóticos", dijo. "Lo peor que puede pasar en este país es tener un conflicto generalizado entre varias sectas. Tenemos que evitarlo cueste lo que cueste".
La mayor parte de la violencia étnica se ha concentrado en tres lugares: el área al sur de Bagdad conocida como el Triángulo de la Muerte', donde los asesinados son en su mayor parte chiíes; Kirkuk, la ciudad refinadora dividida entre kurdos, árabes y turcomanos, y donde los kurdos controlan la seguridad y los árabes los acusan de sembrar el terror; y Mosul, la ciudad norteña dividida entre kurdos y árabes, donde los cadáveres de árabes y kurdos asesinados aparecen en lugares públicos con alarmante regularidad.
Decenas de líderes comunitarios han sido asesinados en Mosul y Kirkuk. Los kurdos son especialmente sensibles frente a acusaciones de represión étnica, porque ellos fueron víctimas de la campaña de Anfal de Hussein en 1988, en la que murieron al menos 100.000 kurdos y fueron desplazados cientos de miles más.
Durante la década de los ochenta, el Partido Baaz desplazó sistemáticamente a los kurdos de Kirkuk con el fin de inclinar el balance étnico de la ciudad a favor de los árabes. Los kurdos ahora sólo apoyarán a un gobierno iraquí que prometa revertir la limpieza étnica' de Kirkuk -un tema explosivo para muchos árabes.
"Los kurdos piden Kirkuk. Más tarde empezarán a pedir Bagdad", dijo el jeque Abu D'ham, un jefe tribal sunní de Kirkuk que teme ser asesinado si se publica su nombre completo. "Fue Saddam Hussein el que dio demasiado a los kurdos, más de lo que merecían".
Más temprano que tarde, dijo, los árabes de la ciudad se rebelarán. "Habrá guerra".
Los sunníes se reunieron en Bagdad la semana pasada, de ciudades asoladas por la guerra como Mosul, Ramadi, Faluya y Samarra, para expresar una fuerte mezcla de rabia anti-norteamericana, rabia étnica y apoyo a la resistencia. Dos veces durante la asamblea, emisarios de los líderes chiíes trataron de hablar, y las dos veces fueron acallados.
"Usted es de una familia chií. ¿Por qué se mete en nuestros asuntos?", le dijo a un chií que trató de dirigirse a la asamblea el hombre en el podio, el jeque Mohammed Mahmoud al-Mudaris, un funcionarios del Partido Islámico Iraquí.
"Estupendo, como usted quiera, sunníes contra chiíes", dijo el chií cuando salía furiosamente del salón de conferencias. "Eso es exactamente lo que quieren los judíos".
Los sunníes también temen que cuando los partidos políticos chiíes se apoderen del gobierno, purgarán de las fuerzas de seguridad a los muchos sunníes que sienten simpatía hacia las tribus y la resistencia -una medida que, advierten, sólo inflamarán más a los sunníes.
Líderes chiíes como Adil Abdel-Mahdi, un importante funcionario del más poderoso partido chií, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, han alentado esas preocupaciones con promesas de sacar a los infiltrados de la policía y fuerzas armadas iraquíes.
"Toda vez que encontremos una persona corrupta o peligrosa, la sacaremos de ahí. Eso no se ha hecho lo suficientemente", dijo Abdel-Mahdi.
La turbia división chií-sunní pueden involucrar a millones de personas. Todas las principales ciudades de Iraq, desde Basra hasta el sur, Bagdad, y Mosul al norte, tienen considerables poblaciones sunníes, chiíes y kurdas. Esto también se desarrolla contra el telón de fondo de un creciente cisma sunní-chií en todo el mundo árabe.
Desde que la caída del gobierno de Hussein abriera el camino para que la mayoría chií entrara en la política iraquí, en todo el mundo árabe los chiíes han actuado pidiendo más derechos, especialmente en países como Arabia Saudí y Bahrain.
En los últimos dos años, líderes chiíes de Iraq han atacado abiertamente a los gobiernos dirigidos por sunníes que se arrimaron al gobierno de Hussein y ahora guardan silencio sobre las constantes olas de ataques terroristas en Iraq. Jordania e Iraq incluso retiraron sus embajadores respectivos la semana pasada después de que se informara que el terrorista kamikaze que mató a 125 chiíes en febrero era jordano.
"¿Nos matan en Mosul, en Bagdad y en todas partes y nadie dice nada en el mundo árabe?", preguntó en las oraciones del viernes el imán chií de la mezquita de Boratha, en Bagdad, Jalaluddin al-Saghir.
Tras el servicio, un grupo de hombres chiíes discutieron las perspectivas de una guerra étnica más amplia en Iraq.
"Hemos vivido pacíficamente durante muchos años, pero ahora ha empezado el conflicto", dijo Ali al-Dabagh, un ingeniero de 40 años. "Tenemos dirigentes sabios en los dos lados. Están tratando de calmar las cosas, y tenemos la esperanza de que no se descontrolen".
Junto a él, Jalal A'ati Sahaib, 44, taxista, culpó de los asesinatos intestinos a los extranjeros. Pero luego agregó: "Un día, el lado contrario lo dejará. Se cansarán de los asesinatos. Se darán cuenta de la paciencia que tenemos".
Dabagh agregó: "Ojalá que esto no termine en una guerra civil".
Shamil Aziz contribuyó desde Baghdad.
Al autor se puede escribir a: tcambanis@globe.com
29 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
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