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pornografía, último tabú


[Stephen Holden] En medio de la indiferencia general, muere otro tabú cinematográfico.
En su surrealista novela ‘Flicker', el autor Teodoro Roszak evoca el pasmado asombro de una generación de ingenuos cinéfilos americanos cuando el cine arte europeo ofrecía a los americanos que se hacían adultos en los años cincuenta sus primeras miradas en los placeres eróticos excluidas por el Código de Producción de Hollywood. Recordando su bautismo en Eros con ‘Los amantes', de Louis Malle, la novela de 1991 del enamorado narrador se maravilla retrospectivamente de cómo "la cámara no mira con obscenidad" sino que examina el cuerpo de la mujer con "el ojo refinado de un amante con experiencia".
En el casi medio siglo que ha pasado desde entonces, ha persistido una insistente pregunta: ¿Cuándo, si alguna vez, dejarán las películas eróticas de ser clasificadas como pornografía porque muestran a un hombre y una mujer disfrutando abiertamente de un sexo espontáneo y apasionado? Con la salida de ‘9 Songs', de Michael Winterbottom, la respuesta es: ahora.
Este cortometraje dura menos de 70 minutos. Mostrada en Cannes el año pasado y conocida previamente en los festivales de Sundance y Toronto, ‘9 Songs' será distribuida comercialmente por Tartan USA a fines de julio. Ya se estrenó en Gran Bretaña.
Cuando miras a los actores de la película, Kieran O'Brien y Margo Stilley, hacer el amor varias veces, pasando del sexo normal a un ligero kinky (vendas en los ojos y amarras), ‘9 Songs' ofrece una crónica razonablemente sexy de una aventura, con bagaje psicológico sobre el acto amoroso; esta es gente de verdad, no muñecas de orgías pornográficas.
Pero ‘9 Songs' conlleva un residuo de tristeza y desilusión. Parte de la desilusión viene de la sensación que la largamente esperada aparición de escenas de sexo completas en la pantalla, filmadas sin timidez, es muy poco y muy tarde. La cultura popular se ha inundado tanto con pornografía y pseudo-pornografía que el sexo de todos los días, cuando finalmente lo ves en la pantalla, parece trivial. Lo que antes parecía excitante y liberador, produce ahora una respuesta de carraspeos. ¿Eso es todo lo que hay? ‘9 Songs' incluso provoca un leve sensación de embarazo por haber entrado a empujones y violado la intimidad de sus personajes. ¿Qué estamos haciendo aquí de todos modos?
La película te muestra todo: genitales masculinos y femeninos en varios estados de excitación, penetración y orgasmos alcanzados por actores guapos que representan a personajes con distintas personalidades. Parte de la desilusión proviene del hecho de que los personajes mismos lo toman tan ligeramente; es tan sólo sexo. Se pasa la palabra, luego se la olvida. ¿No crecimos creyendo que la tierra se movía?
La aventura amorosa de Matt, un científico británico que estudia los glaciares, y Lisa, una americana de visita en Londres, se desarrolla durante varios meses y es recordada por Matt durante una expedición al Polo Sur. Los amantes se conocen en un concierto en la Brinxton Academy en Londres. La película alterna entre el dormitorio y la sala de conciertos (con viajes secundarios a la Antártica), y las sesiones de intercurso sexual están salpicadas de nueve canciones de rock, tocadas por grupos como los Dandy Warhols y los Black Rebel Motorcycle Club. Cuando termina la aventura, Lisa vuelve a Estados Unidos.
En la época de ‘Los amantes', los cinéfilos en la cola daban vuelta la esquina en el cine arte local esperando echar una mirada a lo que se ve en ‘9 Songs'. Pero eso era entonces. La promesa de sexo explícito hace mucho que dejó de atraer a multitudes a los cine arte urbanos. Las escenas de sexo oral e intercurso con menstruación en recientes y pioneras películas como ‘Romance', de Catherine Breillat, y ‘Anatomy of Hell', y ‘Brown Bunny', de Vincent Gallo, no han provocado ninguna magia en las taquillas.
Pero ¿por qué habrían de provocarla cuando las aventuras sexuales verdaderas de Paris Hilton y de Pamela Anderson y Tommy Lee pueden ser bajadas de internet gratuitamente y reproducidas en la intimidad de tu casa? Esos fragmentos pirateados pueden no estar fotografiados artísticamente, pero son la cosa de verdad, y son apenas la punta del inmenso iceberg pornográfico.
Si escribes en Google el nombre Paris Hilton, encontrarás 2.240.000 referencias en inglés, más de 2 veces y media, digamos, Meryl Streep. La estrella porno italiano Rocco Siffredi, que ha trabajado como semental en dos películas de Breillat, está listado 623.000 veces, casi lo mismo que Dustin Hoffman (633.000).
Estas estadísticas sugieren que la pornografía y su fría y eficiente visión del sexo se han apoderado de la escena y empezado a borrar la visión más personal del sexo presentada por películas de arte europeas típicamente aventureras de los años cincuenta y sesenta. A pesar de su indirección sexual, esas películas mostraban el sexo como liberador pero volátil y algo que debe manejarse con cuidado.
En la visión pornográfica del sexo es un deporte extremo practicado por profesionales que colocan un valor comercial a sus cuerpos y sus actividades. Por supuesto, cualquiera con una cámara de video puede transformarse en profesional y hacer su propio juego exhibicionista. ¿Y por qué no? ¿No se nos ha arengado desde los años sesenta con el cliché de que todos somos superestrellas?
Se observa una repulsión cada vez más profunda de la visión pornográfica no solo en la histeria engendrada por las travesuras de Janet Jackson en el Super Bowl y otros incidentes semejantes, pero en la nueva cosecha de cine arte europeo esos podrían ser llamadas películas anti-eróticas.
El cineasta sueco Lukas Moodysson, en ‘Hole in My Heart', en la que dos hombres y una mujer (la mayor del tiempo desnudos) se reúnen para hacer una película pornográfica pero no logran conectar sexualmente, es un repugnante grito de asco ante el ethos pornográfico. Los peores horrores mostrados en ‘Irreversible', de Gaspar Noé, es una gráfica violación en la que la cámara se niega a apartarse de la bien simulada violencia.
El derrumbe simultáneo de las últimas barreras sexuales en el cine arte y en la creciente histeria de los medios de comunicación sobre la indecencia da testimonio de la total desconexión entre los dos lados de las guerras culturales en Estados Unidos. A menos que se restaure la comunicación, que no es probable que en el futuro cercano, cada lado tratará de hacer como si el otro lado no existiera. Para los conservadores una película de cine arte marginalmente comercial como ‘9 Songs' es fácil de ignorar; las posibilidades de que sean exhibida ampliamente en el Cinturón de la Biblia son mínimas. Entretanto, la marea pornográfica sigue subiendo.

7 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh

jodorowsky vuelve al cine


[Andrés Gómez Bravo] Con Nick Nolte y Marilyn Manson. El multifacético artista chileno anuncia que en agosto rodará su último filme, titulado ‘King Shot'. A 35 años del estreno de ‘El Topo', la película que lo lanzó a la fama, el cineasta y tarotista radicado en Francia asegura que retorna a la pantalla con un elenco estelar.
En su libro ‘Moteros tranquilos, toros salvajes', Peter Biskind, ex editor de Première, atestigua el impacto que produjo en la joven generación de 1970 -la generación de ‘Busco mi destino'- el estreno en Nueva York de ‘El Topo', de Alejandro Jodorowsky. Eran días de experimentos en el arte, de viajes lisérgicos y de protestas contra Vietnam. Según Biskind, lo más cool entonces era juntarse en el Elgin Theatre a medianoche a ver el western sicodélico del director chileno y fumar hierba.
"Al Topo le tocó inaugurar las midnight movies", cuenta Jodorowsky. "Fue casualidad. Después vinieron ‘La noche de los muertos vivos', de Romero, y muchas más. Cuando entrabas al cine había una nube de marihuana", agrega.
El Topo le abrió las puertas del cine entonces (Allen Klein, el ex mánager de The Beatles, produjo su siguiente filme, ‘La montaña sagrada'). Y 35 años después, hace posible su retorno tras la cámara.
En agosto, según cuenta, Jodorowsky volverá al cine para filmar su última película, con un elenco estelar. "Se llama ‘King Shot', es una coproducción española, francesa, inglesa y americana, y realmente van a trabajar Nick Nolte, Santiago Segura y Marilyn Manson", afirma.
Con Manson tenía hace años el deseo de hacer ‘Los hijos del Topo', pero el proyecto -dice- es inviable por sus altos costos.
King Shot no es un western sicodélico, sino una historia de gángsters post atómica. "Es un fin de mundo donde nace un mundo nuevo. Es un casino que está en el desierto, donde van gángsteres viejos a competir y llega un gángster joven con su muchacha. Y se quedan encerrados ahí porque el ejército anda desenterrando unos huesos gigantescos que están vivos. Es una película mía".
En ella, relata, Manson "es un profeta papal de 300 años que se come a los muertos y se viola a la muchachita". Y Nick Nolte sería un monstruo tipo Frankenstein.
Jodorowsky aclara que en el cine los proyectos nunca son 100% seguros, pero que este tiene un 99% de seguridad de rodarse. "Ya están contratados los estudios de Rumania para los interiores; los exteriores serán en Almería".
Será su last movie como director, pero antes encarnará a Beehoven viejo en Musikanten, un filme del cantante italiano Franco Battiato.

Arte Para Sanar
Para el segundo semestre, anuncia la edición en DVD de ‘El Topo' y ‘La montaña sagrada', en Nueva York. Radicado hace medio siglo en París, Jodorowsky se ha convertido en un fenómeno por sus múltiples facetas: dibujante de cómic, escritor y tarotista, entre otras.
Ahora acaba de lanzar en Buenos Aires -a sala llena en la feria del libro- su texto ‘La vía del tarot' y, simultáneamente, aparece en Chile ‘Psicomagia', ambas obras escritas junto a su mujer, Marianne Costa.
Desde ‘La danza de la realidad' (2001), Jodorowsky se ha alejado de la literatura propiamente tal para producir un "arte para sanar". "Es literatura, pero además es terapéutica. En mayo voy a sacar en España ‘El maestro y las magas', que es un libro donde hablo de mujeres que han sido mis maestras, como Leonora Carrington, Violeta Parra y María Sabina. Es como una novela, pero no es novela, porque su intención es terapéutica".
Junto a ello, editará una nueva versión -comentada- de su novela ‘El loro de las siete lenguas'.

6 de mayo de 2005
©tercera

hollywood de cruzada


[Bob Thompson] Con su época histórica, Ridley Scott se abalanza en un territorio volátil y pesado.
Pasadena, California. Son los musulmanes contra los cristianos, y ahora los musulmanes están ganando. Grandes bolas de fuego cruzan el cielo nocturno y explotan en las almenas de Jerusalén. Vociferantes atacantes musulmanes derriban una sección de la muralla de la ciudad. Defensores cristianos aullando se arrojan en la grieta.
Sir Ridley Scott ha invadido Oriente Medio. ¿Puede ser bueno para la civilización occidental?

La épica de la cruzada de 130 millones de dólares, ‘El reino de los cielos', del director británico empezará a ser exhibida el viernes en unas 8.000 salas en todo el mundo. En tiempos menos difíciles, un drama costumbrista violento escenificado en 1187 no parecería más relevante que, digamos, una trilogía fantasiosa contra el trasfondo de la tercera era de la Tierra del Medio. Sin embargo, después del 11 de septiembre de 2001, y la invasión norteamericana de Afganistán e Iraq, antecedentes históricos de este tipo de conflicto entre Oriente y Occidente puede ser extremadamente oportuno.
Cinco días después de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, el presidente Bush llamó a una "cruzada" contra el terrorismo. Fue ampliamente reprendido por usar una palabra que conlleva connotaciones negativas en países que los cruzados originales trataron de conquistar.
Las palabras importan -pero en estos días, las imágenes importan más. Cuando se trata de moldear una interpretación pública de la era de las cruzadas y de su legado, la versión de Hollywood podría tener más impacto que miles de libros. Esto por esto que mucho antes de que Scott hubiera terminado su película, estaba siendo atacado por gente que teme las repercusiones que puede traer ‘El reino de los cielos'.
Aunque no siempre temen el mismo tipo de repercusión.
"Es la versión de Osama bin Laden de la historia. Redundará en beneficio de los fundamentalistas islámicos", se quejó el eminente historiador de las cruzadas Jonathan Riley-Smith de la Universidad de Cambridge, ante el Telegraph en enero de 2004 tras ver publicidad inicial de la película.
"Creo que esta película enseña a la gente a odiar a los musulmanes", dijo en agosto al New York Times el profesor de derecho islámico de la Universidad de California en Los Angeles después de leer un resumen proporcionado por el diario, que vio como plagado de estereotipos.
Scott dice que estuvo "consternado e irritado" por esos ataques, especialmente los de Riley-Smith. "¿Cómo puede un historiador decir eso?", se queja. "Es como si yo fuera a un especialista que te dice que tienes cáncer y todavía no te he examinado".
Dentro de poco, entonces, en una sala cerca de usted: Hollywood se encuentra con la historia -y el sangriento siglo 12 con el sangriento 21.

A la Sombra del 11 de Septiembre
La idea original de Ridley Scott no era hacer una película sobre las cruzadas polémica. Sólo quería hacer una película sobre un caballero.
El director de ‘Alien', ‘Blade Runner', ‘Thelma y Louise', ‘Gladiador' y ‘Black Hawk derribado', es pelirrojo y tiene una barba blanquecina -tiene 67- y, en esta azul mañana californiana, la resignada expresión de un hombre que estaría mucho más a gusto sudando en alguna locación en Marruecos que atrapado en un hotel lujoso con la prensa del espectáculo.
Nacido en Inglaterra en 1937, Scott dice que creció adorando a John Wayne y Charlton Heston. En bellas artes fumaba Gauloises y se emborrachaba on Ingmar Bergman y Akira Kurosawa -artistas que, dice, "no sólo consideran el material, también toman en cuenta la luz que hay en el árbol al fondo". Tanto con Hollywood como con el cine alternativo como parte de lo que llama su "ADN", ha combinado la fórmula de hacer cine con un rico y enmarcado estilo gráfico que lo ha mantenido en el mercado desde su primera película, ‘Los duelistas', de 1977.
Siempre supo, dice, que quería hacer películas sobre lo que llama las "figuras icónicas" tan amadas de Hollywood: extraños que "están al borde de la sociedad" y desarrollan sus propios códigos éticos. Policías, por ejemplo, o cowboys. O esos tíos medievales con corazas de metal pesado y códigos de caballería.
En el otoño de 2001, después de unas malas salidas, finalmente empezó a ocurrir.
Scott estaba trabajando en un proyecto diferente con el guionista William Monahan cuando él tocó el tema. "Yo dije: ‘¿Qué sabes sobre caballeros?'", dice Scott, "y él dijo: ‘¿Con corazas? ¿Armaduras pesadas y maya de metal?'" El director rió. Sabía que había encontrado a quien buscaba.
Esta conversación tomó lugar "a la sombra del 11 de septiembre", dice. Está seguro de que su película de caballeros habría ocurrido con o sin ese cataclismo ni las guerras que lo siguieron -también dijo que el 11-9 y la fuerte reacción a la observación sobre las cruzadas de Bush, fue parte de la razón por la que decidió no utilizar la palabra en el título.
Sin embargo, el trasfondo serían las cruzadas. Eso fue producto de Monahan. El guionista había argumentado que estas reñidas guerras religiosas ofrecían el contexto más dramático en el que desarrollar el caballeresco héroe de Scott.
¿Pero qué cruzada? La historia les ofrecía un montón de opciones.

Las cruzadas históricas fueron variadas y complejas, y es difícil para un no especialista moderno seguir la línea justa. La era de las cruzadas empezó el 27 de noviembre de 1095 cuando el Papa Urbano II -diseñando un horripilante pero en gran parte imaginario retrato de los crímenes de los musulmanes contra los cristianos de Oriente- llamó a voluntarios armados a realizar actos de penitencia que les ayudarían a encontrar la salvación. Debían marchar en ayuda de sus hermanos ortodoxos en Constantinopla -que habían pedido ayuda para defenderse de los turcos de Seljuk- y, mientras estaban en ello, traer de Jerusalén el santo sepulcro.
El fin del movimiento ha sido a menudo fechado junto con la caída del último bastión de los cruzados en el continente en Oriente Medio en 1291. Muchos historiadores encuentran esta definición demasiado estrecha, porque deja fuera varios intentos posteriores, para no mencionar las cruzadas más cerca de casa contra una variedad de paganos europeos, herejes y enemigos políticos del papado. Pero no importa: 20th Century Fox no va a financiar un espectáculo extravagante de Ridley Scott sobre la Cruzada Albigense o la Guerra de las Vísperas Sicilianas.
Los cineastas pudieron haber optado por la caótica pero triunfante Primera Cruzada, que culminó en 1099 cuando Jerusalén cayó ante los soldados cristianos después de 461 años de dominio musulmán. Un pequeño problema: Tendrían que tratar la tendencia de esos cruzados pioneros a masacrar a los judíos europeos que encontraban en el camino hacia el Oriente y la brutal masacre de los musulmanes de Jerusalén, una aventura extravagantemente insensata que terminó con el ejército cristiano occidental luchando contra no musulmanes en Palestina y contra los cristianos ortodoxos en Constantinopla (que saquearon despiadadamente). O pudieron haber elegido la más documentada Tercera Cruzada, en la que el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León se enfrentó al legendario Salah al-Din Yusuf ibn Ayyub, mejor conocido como Saladino, el líder kurdo que había unido recientemente a los musulmanes de Siria y Egipto.
Sin embargo, Scott y Monahan se conformaron con un período dramático justo antes de la Tercera Cruzada, cuando los barones cruzados que hacían la guerra en lo que se había llegado a conocer como el Reino Latino de Jerusalén se vieron obligados a defenderse del creciente poder de Saladino. El rey Ricardo sólo aparece tardíamente en un papel secundario. El héroe de la película es Balian de Ibelin, un barón del Reino Latino cuyo derecho histórico a la fama es que dirigió la defensa de Jerusalén contra Saladino.
Una consecuencia involuntaria de esta opción fue la acusación del autor James Reston Jr. de que Scott, Monahan y Fox se habían apropiado de porciones de su libro de 2001 ‘Guerreros de Dios', una popular historia de la Tercera Cruzada cuyos capítulos iniciales destacan muchos de los mismos personajes que la película. El libro de Reston vivió una subida de las ventas después del 11 de septiembre y fue comprado como opción por el veterano productor Mike Medavoy, de Phoenix Pictures. Medavoy, a su vez, la envió a Scott, del que sabía que tenía interés en el tema.
Reston y sus abogados han amenazado con un juicio.
Fox, Scott y Monahan han negado la acusación. "No hubo ningún plagio, punto", escribió Monahan en un e-mail. "He estado trabajando sobre la caída del Reino Latino en los últimos treinta años".
Una consecuencia más positiva de elegir este segmento de la historia fue que debido a que Balian era un nombre que pocos espectadores conocerían, los cineastas lo podían transformar en el tipo de héroe que quisieran. Lo convirtieron en Orlando Bloom, llevando este vez una cimitarra en lugar del arco de duende de ‘El Señor de los Anillos'.
También consiguió una historia completamente imaginaria -y un punto de vista distintivamente no del siglo 12.

No Me Interesa la Religión
Balian es un hombre con una misión. Un herrero francés cuya amada esposa se ha suicidado recién, mata a un maligno sacerdote que falta el respeto a la mujer muerta, y luego se marcha a Jerusalén. Espera compensar los pecados de ella y los suyos, pero, terminado su peregrinaje, sus oraciones no obtienen respuesta.
"Parece que he perdido mi religión", le dice a un compañero, un miembro de una orden de monjes combatientes llamados los hospitalarios que hace de guía espiritual.
"No le doy importancia a la religión", dice el hospitalario. "He visto en la palabra ‘religión' la demencia de los fanáticos de todas las denominaciones ante la voluntad de Dios". La santidad, explica, se encuentra en "la acción justa y el coraje para defender a los que no pueden defenderse a sí mismos".
Son palabras que deben ser respetadas. Balian, que ya ha sido hecho caballero, toma partido por la facción de Jerusalén que cree que la coexistencia pacífica con los musulmanes. En el pequeño feudo que heredó inverosímilmente de su padre largo tiempo desaparecido, se arremanga la camisa para ayudar a su fuerza de trabajo mixta de musulmanes, cristianos y judíos para hacer florecer el desierto. Cuando estalla la guerra y alguna pobre gente corre el riesgo de ser aplastada por la caballería de Saladino, dirige una carga aparentemente desesperada para rescatarlos.
Oh, y se enamora de la Reina de Jerusalén, y ella de él, pero rechaza que el asqueroso militarista de su marido sea asesinado para que él se pueda casar y quedarse con el trono. Previsiblemente, Saladino y el Reino Latino están pronto en guerra, aunque Saladino -representado con la arrugada gravedad del actor y director sirio Ghassan Massoud, que hace aparecer a Bloom como su tuviera 12 años -tiene que ser provocado.

¿Qué hay de malo con esta película, desde un punto de vista histórico?
Es difícil empezar. Así que empecemos con las buenas noticias.
"Creo que hace un muy buen trabajo de presentar la textura material y el aspecto de la vida en la Edad Media", dice Nancy Caciola, que enseña historia medieval en la Universidad de California, San Diego, y a la que Fox contrató para que viajara a Pasadena y hablara con los periodistas. Caciola aprueba particularmente el hecho de que el Jerusalén de Scott es "polvoriento, lleno de vendedores callejeros, animales y carros -sabes, no es un lugar de aspecto prístino".
"Visualmente es impresionente. Las batallas se ven fantásticas", dice Jonathan Phillips, de la Universidad de Londres, autor de ‘The Fourth Crusade and the Sack of Constantinople' [La Cuarta Cruzada y el Saqueo de Constantinopla] que hace poco fue invitado a ser fragmentos de la película y oír a Scott sobre el asunto.
Y sin embargo: "Cuando dio la charla del pre-estreno", dice Phillips, "puso gran énfasis en la cantidad de investigación que se hizo. Yo aprecio que al hacer una película para una audiencia masiva hay que tomar algunas libertades -pero debería reconocerse".
Las pequeñas y medianas imprecisiones son numerosas. Para tomar un ejemplo: "La historia de amor es un non sequitur", dice Phillips. La verdadera reina amaba a su marido, el que aunque no era ciertamente de primera, tampoco era el ogro idiota en que lo transforma la película.
Para ser justos, Scott admite algunas de estas cosas. "Hicimos un poco de trampa", dice sobre una modesta manipulación de la cronología para propósitos dramáticos, o sobre una imprecisión biográfica en el modo en que termina la película. "No creo que interese a alguien, realmente, excepto a los historiadores".
Probablemente tiene razón. Pero Caciola, Phillips y otros historiadores con conocimiento del período se preocupan menos de este nivel de delitos históricos menores de lo que ven como una serie de delitos graves contra el pasado.
Veamos la actitud escéptica que exhibe el personaje de Bloom y la película como un todo hacia la religión. "Dios comprenderá", dice Balian en un momento, "y si no comprende, entonces no es Dios". Dice Caciola: "No creo que ese sea el modo en que pensaba la gente de la Edad Media". En cuanto a lo que Scott describe como el permanente descenso de su héroe en el agnosticismo, el historiador de la Universidad de Saint Louis, Thomas Madden, lo pone en duda. En la Edad Media, dice Madden, perder la fe en Dios era visto como una forma de demencia.
Veamos el paraíso multicultural que Balian y sus aliados están tratando de construir en Jerusalén. Es verdad que los señores cristianos de la ciudad permitían a sus súbditos musulmanes que practicaran libremente su religión, tal como los musulmanes lo permitieron a los cristianos cuando Jerusalén estaba en sus manos. Pero esto era pragmatismo de la clase dominante, y nada más. En palabras de Caciola la tolerancia del pluralismo religioso como un sistema de valores "es una construcción post-Ilustración".
O el retrato que hace la película de un paciente, el bondadoso Saladino que comparte los sueños utópicos de Balian: "El principal problema que tengo es Saladino", dice Phillips. "Sí, es un hombre honorable", como lo retrata la película. Pero eso difícilmente significa que quiere una paz permanente. Si no expulsa a los cristianos "perderá todo su apoyo y respaldo y su base política".
Entretanto Khaled Abou El Fadl, el profesor de la Universidad de California en Los Angeles que atacó la película de Scott, ha llenado su copia del guión de comentarios garabateados sobre su imagen de los musulmanes. "¡Típico!", escribe sobre una escena en la que Balian, sin coraza, y un agresivo "caballero sarraceno" se pelean en el desierto. Y: "¿Esta es la imagen de tolerancia que se supone vivían Jerusalén durante el dominio cristiano?" Y: "¡Dios mío! ¡Es la imagen típica del clérigo musulmán!"
Este último comentario se refiere a un ulema fanático que enfada particularmente a Abou El Fadl. "Es como si no pudiera haber un clérigo musulmán que tenga valores morales o que represente una tradición ética", dice.
En la versión definitiva, el papel del ulema parece haber sido reducido. (‘El reino de los cielos' fue reducida de más de tres horas a dos y quince minutos; Scott dice que la versión más larga aparecerá en su DVD de director). Otras cosas que molestaban a Abou El Fadl han desaparecido enteramente. La semana pasada el Consejo sobre las Relaciones Americano-Islámicas [Council on American-Islamic Relations] anunció su opinión sobre la película de que ofrece "una descripción equilibrada y positiva de la cultura musulmana durante las Cruzadas".
Sin embargo, la fuerte reacción de Abou El Fadl sobre la probabilidad de que algunos musulmanes vean la película de Scott a través de sus lentes históricas propias y radicalmente diferentes.
Parece justo. Pero si excavamos un poco más, nos encontramos ante una paradójica complicación.
Esas lentes musulmanes no es tan diferente como esperábamos.
Y aquí es donde la historia de las Cruzadas -y su relación con el 11 de septiembre- se pone fascinante y rara.

Saladino, Hemos Vuelto
Un año después de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, Jonathan Riley-Smith, de Cambridge -el temprano crítico de Scott que es quizás el mejor conocido historiador vivo de las cruzadas- fue invitado a Virginia a dictar una charla en la Universidad de Old Dominion. También habló con analistas de la CIA y del FBI sobre el uso retórico de las cruzadas por Osama bin Laden.
Riley-Smith publicó su propia versión de la charla de Old Dominion como ‘El islam y las Cruzadas en la historia y la imaginación, 8 de noviembre de 1898-11 de septiembre de 2001'.
"Uno a menudo lee que los musulmanes heredaron de sus ancestros medievales amargos recuerdos de la violencia de los cruzados", escribió. "Nada está más alejado de la realidad".
Lo que realmente pasó, de acuerdo a los historiadores de las cruzadas -el análisis de Riley-Smith se deriva en parte del trabajo de Carole Hillenbrand de la Universidad de Edimburgo, cuyo libro ‘The Crusades: Islamic Perspectives' es el más importante trabajo de análisis del punto de vista musulmán- es que después de que los musulmanes expulsaran a los cruzados, ellos en general olvidaron este desagradable episodio. Si se detenían en él, era con lo que Riley-Smith describe como "indiferencia y complacencia". Después de todo, ellos habían ganado -fueron tiempos grandiosos. También desde su punto de vista hicieron frente a retos mucho más grandes, entre ellos la terrible carnicería cometida por los descendientes mongoles de Genghis Khan.
Entretanto en Europa las cruzadas siguieron estando en el centro. Fueron presentados por los cronistas medievales como la cúspide de la caballería, ridiculizadas por filósofos ingleses como su intolerancia religiosa, rehabilitadas por los historiadores del siglo 19 como gloriosos antecedentes del nacionalismo y retratadas -primero con la aprobación, luego con la desaprobación- como precursoras del colonialismo europeo. A través de todo esto, la figura de Saladino se estableció en la imaginación europea como el más valioso y caballeroso de los enemigos de los cruzados, tal como en ‘El reino de los cielos'. En Damasco, en contraste, se dejó que su tumba decayera.
La mención de Ruley-Smith del 8 de noviembre de 1898 se refiere a una extraordinaria manifestación de este contraste. Ese día el Emperador Wilhelm II de Alemania "puso una bandera de satén y una corona con una leyenda dedicada al ‘Héroe el Sultán Saladino', en la tumba de Saladino, la que tuvo algún problema en ubicar. Luego pagó para restaurar la tumba e incluyó "otra corona, esta vez de bronce, con la inscripción ‘De un emperador a otro'".
Pero la visión de las cruzadas en el mundo musulmán estaba a punto de cambiar. Empezó a mirar estas guerras antiguas a través de lentes europeas, y vio lo que era: opresión colonial.
El jefe del Imperio Otomano, que estaba perdiendo rápidamente territorios a los europeos, respondió diciendo que sus enemigos habían empezado una nueva cruzada. La Primera Guerra Mundial y sus secuelas resultaron en la renovación de la presencia británica y francesa en los viejos territorios cruzados de Palestina, el Líbano y Siria -"Mirad, Saladino, hemos regresado", proclamó un gobernador militar francés. La metáfora de la cruzada fue recogida por los nacionalistas árabes. Saladino fue revivido como un personaje inspirador. Más tarde en el siglo, sería recogido por gente como Hafez Assad, de Siria, y por Saddam Hussein, de Iraq.
Los islamitas radicales adoptaron la metáfora y la ampliaron. Argumentaron, observa Riley-Smith, que "toda ofensiva que incluya un intento de hegemonía económica o política contra el islam en cualquier parte por aquellos que se llaman cristianos" era una forma de cruzada, lo mismo que acciones similares por substitutos como el ‘estado cruzado' de Israel. Esas nociones ayudan a nutrir a al Qaeda -y son ampliamente compartidas por musulmanes moderados que no pensarían en iniciar ellos mismos ningún acto de violencia.
"He hecho innumerables entrevistas desde el 11 de septiembre", dice Madden, de la Universidad de Saint Louis, y los entrevistadores a menudo preguntan "cómo las cruzadas ‘crearon' la situación en Oriente Medio. Mi respuesta es que no tienen nada que ver con la situación actual. Pero sí con la redefinición de las cruzadas que surgió del colonialismo del siglo 19 -eso es lo que hicieron".
Las actuales interpretaciones musulmanas de las cruzadas son una forma de ‘memoria recuperada', dice más de un historiador de las cruzadas, y esa interpretación, verdadera o falsa, es poderosa. ¿Es un milagro que una película de cruzados de Hollywood -cualquier película de Hollywood- parezca a algunos como una piedra cinematográfica lanzada directamente contra el nido de víboras de la política?

No Es un Documental
Una película. Miles de palabras. ¿Qué agregará, al final, ‘El reino de los cielos'?
Cualquiera sean sus intenciones, la película de caballeros de Riley-Scott no puede escapar de la época histórica que es su escenario ni la época en que fue rodada. Es probable que sea considerada tanto como una inofensiva versión de Hollywood como una peligrosa provocación; tanto históricamente evocadora e históricamente obtusa. Para un observador moderadamente neutral, no aparecerá como dirigida intencionalmente contra algo, excepto el fanatismo religioso de todos los colores. Pero como lo puso uno de los expertos históricos importados de Fox, la película con toda seguridad va a ser "interpretada por muchos analistas".
El guionista Monahan está de acuerdo. "Las películas son eventos culturales de tan alto voltaje", explica, "que a veces hace que la gente salga del letargo para desatar una retórica pragmática, independientemente de la película". La película que él y Scott hicieron no tiene nada que ver con el 11 de septiembre, dice, y, para ser precisos, bueno, Shakeapeare también modificaba la historia: "Lo que usas como dramaturgo, es lo que sirve".
"Este no es un documental", advirtió a la prensa en Pasadena otro experto de Fox, el historiador medievalista y de la historia del cine, Hamid Dabashi. "Esto es una obra de arte".
Quizás lo mejor sea que juzgue la historia.
Sin embargo, si uno habla lo suficiente con Dabashi y otros que han visto la película, es probable que surja una secuencia particularmente impresionante. Es también la única que Scott -el hombre con instintos de Hollywood y el ADN visual- menciona cuando se le pide que mencione las imágenes más significativas de la película.
Empieza cercana y personal, en medio de esa desesperada batalla para defender la brecha en la muralla de Jerusalén. Orlando Bloom ha perdido su casco -como todas las estrellas en semejantes batallas, para que los fans no les pierdan de vista entre las verraqueantes y ensangrentadas masas- y él está metiendo cuchilla como un loco, a veces subexpuestas, a veces en cámara lenta.
Pero entonces la cámara de Scott nos eleva en el aire sobre la muralla derruida. Vemos cómo los soldados se hacen cada vez más pequeños y se extiende el horizonte. Es como si hubiéramos adoptado el punto de vista de Dios, desde el cual es mucho más difícil -de hecho, imposible- justificar la barbarie abajo.
"Eso claramente habla por sí mismo", dice Scott. "Y ahí es donde creo que la gráfica es mejor que las palabras".

5 de mayo de 2005
29 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh

una novelista erótica


[Manohla Dargis] Atisbando detrás de la máscara de una misteriosa escritora erótica.
Mucho antes de que las chicas malas francesas como la cineasta Catherine Breillat y la crítico literaria Catherine Millet irrumpieran en las barricadas de la publicidad con su extravagante obscenidad, una convencional mujer de letras llamada Dominique Aury hizo subir la temperatura. En 1954 esta improbable pornógrafa provocó un escándalo en Francia cuando publicó su novela erótica ‘La historia de O' bajo el seudónimo de Pauline Réage. Con su frío tono y una historia febril, el libro se transformó en una cause célèbre, un éxito de ventas internacional y, con el tiempo, en una fuente de orgullo nacional. Durante años, muchos asumieron que su autor sólo podía ser un hombre.
Una de las editoras y traductoras de toda la vida de Gallimard, una de las editoriales más importantes de Francia, Aury llevaba elegantes trajes, apenas se maquillaba, se codeaba con gente como Camus y en entrevistas de televisión, proyectaba una pasión casi religiosa por la vida intelectual. (Durante un período de cinco años leyó y releyó a todo Proust). Sin embargo a veces esta enigmática persona también disfrutaba de caminar por las calles de París disfrazada de prostituta. Y durante décadas se reunió en secreto con su patrón, casado y su amante, el escritor y editor Jean Paulhan, en una sucesión de cuartos de hotel. Se habían enredado durante la Segunda Guerra Mundial, cuando, desconocidos, trabajaban para la Resistencia.
La directora Pola Rapaport entrega una útil historia de la vida y tiempos clandestinos de Aury en su documental ‘Writer of O'. Después de leer el libro cuando era adolescente y de haberse preguntado largo tiempo sobre su autora, Rapaport aterrizó a la puerta de Aury poco antes de la muerte de esta en 1998. El resultado de esta persistente curiosidad, sin embargo, ha resultado en una desafortunada película que combina técnicas normales de documental, incluyendo primeros planos de cabezas parlantes, con torpes dramatizaciones de la vida y novela de Aury. La actriz francesa Catherine Mouchet es Aury, hacia 1950. Pénélope Puymirat, descrita amablemente en las notas de la película como una antigua estudiante de filosofía y psicología, es O. Esto significa esencialmente que ella adopta posas guapas mientras yace desnuda en satén rojo, quizás mientras medita profundamente sobre Marx y Freud.
En duro contraste, la novela de Aury cuenta la descarada historia de una fotógrafa de pasarelas que se transforma a la vez en una esclava sexual y en la dueña de sus propios deseos. Durante su aventura, que es tanto viaje de la imaginación como de la carne, O se entrega a tortura y degradaciones, con todo tipo de atavíos y amantes. Si uno considera a O pasiva (y por eso como alguien que no tiene el control) o sumisa (totalmente en control) depende de cómo veamos ciertas prácticas sexuales y la naturaleza del amor. Lo que vale la pena saber es que esta fantasía fue escrita por una mujer que quería mantener el interés de su amante, que probablemente explica la cita bíblica de O de que "Lo terrible es ser expulsado de las manos de Dios vivo".
Acompañada por afectadas lecturas del libro en inglés, las recreaciones de Rapaport son increíblemente falsas, en parte debido a que son tan poco convincentes. ‘La historia de O' no es un libro para tímidos. El sexo es chocante y cruel, usualmente las dos cosas, quizás porque fue escrito por una mujer con una pasión. Aury puede haber tenido una flaqueza por lo kinky, pero sus razones para escribir el libro fueron puramente instrumentales. A los 47 estaba preocupada de ser vieja y de no ser suficientemente guapa para evitar que Paulhan perdiera el interés en ella. Y así, mientras vivía con sus padres, escribió su obra maestra en la cama, usando lápiz para no manchar las sábanas. Su plan dio resultado: Paulhan ayudó a publicar la novela, escribió la introducción (titulada ‘Happiness in Slavery' [Felicidad en la Servidumbre] y la pareja permaneció unida hasta la muerte de él a fines de los años sesenta.
Más de un cuarto de siglo más tarde Aury finalmente reconoció ser la autora de ‘La historia de O' ante el periodista británico John de St. Jorre, que estaba escribiendo un libro sobre la editorial Olympia Press. (Olympia publicaba ‘libros sucios' con títulos como ‘Tender Was My Flesh' y a escritores libertinos como Henry Miller). Aury murió cuatro años después, a los 90. Para entonces el sadomasoquismo, o al menos su degradada pantomima, se había introducido en el lenguaje popular; la esclavitud y la dominación tenían sus propias comunidades online; y escritoras serias estaban confesando sus hasta ahora desconocidos placeres para un mercado aparentemente insaciable. Si todos estos jadeos y resoplidos han hecho algo para liberar al segundo sexo seguirá siendo un tópico de debate que es justamente una de las muchas oportunidades perdidas de la película.

'Writer of O'
Dirigia por Pola Rapaport Director de fotografía Wolfgang Held Montaje de Variety Moszynski Música de Hélène Blazy Diseño de producción de Anne Schuchman Productora Sylvie Cazin Reparto Catherine Mouchet (la joven Dominique Aury), Pénélope Puymirat (O), Cyril Corral (René), Alain Rimoux (Jean Paulhan), Thierry de Carbonnières (hombre en el castillo) y Jean-Yves Roan (hombre en el castillo).

4 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh

moros y cristianos


[Rodrigo González] Hollywood cuenta una historia para moros y cristianos. La superproducción de 130 millones de dólares se estrena el 5 de mayo y describe la epopeya de un caballero cruzado en Tierra Santa. Ridley Scott, director de ‘Alien' y ‘Gladiador', presenta ‘Cruzada', película que se sumerge en uno de los más emblemáticos conflictos entre la cristiandad y los seguidores de Alá, apostando por un producto que deje contentos a todos.
Cruzada. La palabra fue quizás una de las más sintomáticas y criticadas expresiones que el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, utilizó tras los atentados del 11 de septiembre. Ahora el término, indisolublemente ligado al choque cristiano-musulmán del medioevo retorna como título castellano de una de las películas más costosas del año. ‘Cruzada', de Ridley Scott, se estrena mundialmente entre el 4 y el 6 de mayo.
El director Ridley Scott se ha apresurado desde ya a lanzar un mensaje pacifista: "Mi película es una invitación a la tolerancia. Esta es una palabra cargada de muchos significados, pero estoy convencido de que la única forma de proteger la propia fe es teniendo respeto por las otras religiones".
La cinta de 130 millones de dólares es protagonizada por el joven actor inglés Orlando Bloom -Legolas, en ‘El Señor de los Anillos'- como Balian de Ibelin, herrero francés que decide viajar a Jerusalén tras perder a su esposa. En un principio, Balian está decepcionado de la vida. Sin embargo, conoce a Godfrey (Liam Neeson), quien lo convencerá de ir a Tierra Santa.
Una vez en Jerusalén, el protagonista conocerá de cerca la candente problemática que allí se vive. Esta se resume así: el pacifista y agonizante rey Balduino (Edward Norton) mantiene una tregua con los árabes, amenazada por la actitud ambiciosa y desquiciada de algunos de los suyos. Como hombres sabios y proclives a la paz se ubican Tiberias (Jeremy Irons) y El Hospitalario (David Thewlis). El costado romántico de la trama lo proporciona Sibylla -la francesa Eva Green-, la exótica y seductora hermana de Balduino. El guión se basa en personajes reales, aunque no tiene ninguna asesoría histórica conocida.
Las Cruzadas fueron los episodios más sangrientos de la Edad Media. Instigadas por el Papado, se extendieron entre los siglos XI y XIII y consistieron en incursiones bélicas de los nobles europeos para recuperar la Tierra Santa, en manos de los seguidores de las enseñanzas de Mahoma. Ridley Scott logra darle a esta cinta un aspecto visual muy parecido a ‘Gladiador', su exitoso filme sobre la antigua Roma.
Saladino, el bueno
El personaje que marca el signo ideológico de ‘Cruzada' es Saladino -en manos del actor sirio Ghassan Massoud-, líder de los musulmanes. En el filme, Saladino es una autoridad empática y misericordiosa. Justamente en ese punto se puede entender la estrategia de ‘Cruzada' para no dañar ningún tipo de susceptibilidades en el mundo musulmán, que puebla por lo demás una parte nada despreciable de los mercados donde el filme será exhibido. Basta decir que el estreno será simultáneo, y tendrá también lugar en Egipto, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Malasia y Turquía.
Con la sola excepción de Godfrey de Ibelin, todos los personajes de ‘Cruzada' figuran en los documentos históricos. La presencia de los mencionados guerreros conduce rápidamente a sacar el vendaje a cualquier eufemismo respecto de las campañas publicitarias de carácter pacifista. A pesar de que los personajes ‘positivos' predican la paz, ‘Cruzada' es, finalmente, una cinta de batallas, donde el motor de la acción se tiñe de la sangre derramada en justas campales libradas entre -por si hace falta recalcarlo- cristianos y musulmanes. Una de ellas fue el combate de Hattin, histórico asedio de Saladino a los hombres de la cruz en 1187, retomando el control de Jerusalén tras 88 años de dominio europeo. En esta justa los defensores cruzados que resistían terminaron entregándose para no morir de sed.
Revisando sus propias declaraciones, Scott afirmó el viernes a El País que "las cruzadas siempre se han contado de forma romántica, pero fueron brutales. Estamos quitando la piel a la verdad en nombre de lo políticamente correcto. Y eso es sorprendente. Nos gusta suavizar la historia con misticismos y romanticismos".
Ambientado entre la segunda y la tercera cruzada -la historia comienza en el 1186-, el filme de Scott ha sido criticado por su presunta inexactitud histórica -a lo que el director respondió con un lacónico "no hago documentales, sino películas de ficción"-, aunque elogiado recientemente por el especialista en temas del Islam Hamid Dabashi. "Los musulmanes no tienen nada que temer", afirmó tajante el profesor de la Universidad de Columbia. Más lejos llegó el historiador Jonathan Riley Smith, quien afirmó que en su retrato heroico la cinta es una suerte de versión de las cruzadas "según Osama bin Laden".
Hace cuatro años Pearl Harbor mostró a los kamikazes como corajudos adversarios, para que en el mercado japonés no hubiese molestias. ‘Cruzada', en tanto, tiene a un guerrero de protagonista e ilustra una lucha a muerte entre dos credos, en momentos en que el "choque de civilizaciones" es un tema caliente. Así y todo, trata de no ofender a nadie.

3 de mayo de 2005
24 de abril de 2005
©tercera

viva bollywood


[S. Mitra Kalita] Estrellas del subcontinente iluminan el mundo del cine.
Atlantic City, Estados Unidos. Los miles de fans reunidos aquí para los galardones anuales de Bollywood Awards sabían que no lograrían más que echar una mirada a la estrella Rani Mukherjee.
Pero los que se colaron a los camerinos el sábado noche tenían algo más de esperanzas.
Seguro, sus maquilladores actúan a veces como guardaespaldas, y la actriz exige honorarios de seis cifras -altos para normas indias- por película, aparición en escenarios o comerciales de Pepsi. Sin embargo, ¿no podría quizás brindar para sus hermanos expatriados una sonrisa, firmar un autógrafo, dejar que le toquen su sari verde-limón?
Hasta llegó una estrella de Broadway armado con una frase de ligue, con la esperanza de conocerla.
"Nuestros horóscopos coinciden", dijo Manu Narayan, el protagonista de la efímera ‘Bombay Dreams'. "Sólo que todavía no lo sabe".
Pero mientras Narayan satisfacía las peticiones de sus propios fans de fotos y autógrafos, Mukherjee seguía encerrada en su camerino, con hasta media docena de
ayudantes guardando la puerta. Salió para recibir el premio para la mejor actriz secundaria, y luego nuevamente para entregar a David Hasselhoff -sí, el que desnudó su alma y más en ‘Los vigilantes de la playa' de un modo que provocó la ira de los censores de Bollywood- el premio Estrella Internacional del Año. Pero todos aquí sabían que David no era un partido para Mukherjee, la Goliat de la noche.
Mukherjee salió nuevamente a recoger su estatuilla para mejor actriz y, finalmente, para una danza final de 12 minutos. Pero cada vez desapareció rápidamente en su camerino, flanqueada por un hombre sosteniendo su trofeo o su botella de agua y dos más agitando los brazos para impedir que las hordas rozaron codos, hombros o cualquier cosa con la mujer que, a los 27 años, ha sido protagonista de unas tres docenas de películas.
Esos fueron los efectos teatrales del séptimo Bollywood Awards, montado apropiadamente en el Trump Taj Mahal Casino Resort. A unas zancadas del zumbido de las ruedas de ruleta y el pitido de las tragaperras debajo de techos de espejos y recargadas bóvedas, una sala agotada de 5.500 personas aplaudió y vitoreó por sus propios chillones y escapistas dramas. Muchos confesaron que no les preocupaba en realidad los premios, pero habían pagado entre 35 y 200 dólares para ver bailar y cantar sincronizadamente a sus actores favoritos las bandas sonoras de Bollywood.
India produce unas 900 películas al año, y cerca de un cuarto de ellas -la mayoría musicales indios- son agrupados en la categoría conocida como Bollywood. (El epicentro de la industria, conocido antes como Bombay, es llamado ahora Mumbai). Las películas de Bollywood tienden a ser largos musicales (de tres o más horas) y los guiones son previsibles y simples: Chico conoce a niña, la pierde y supera obstáculos de casta y competencia para reconquistarla. En el camino, en buenas y malas épocas, el chico y la niña -y todos los demás- estallan frecuentemente en canciones.

Las películas de Bollywood ya no están relegadas a las tiendas de alimentación étnicas, borrosos videos pirateados balanceándose en estanterías entre el comino en polvo y samosas congeladas. Están cada vez más disponibles en Blockbuster y a través de Netflix, el servicio de alquiler de películas online. Comcast ha empezado Bollywood on Demand como una de sus ofertas digitales por cable en la región de Washington. Y aunque fue un fracaso, ‘Bodas y prejuicios', una adaptación india de la novela de Jane Austen, intentó casar a Hollywood con Bollywood como una película de números musicales interrumpidos por un guión casi enteramente en inglés.
Sin embargo, para los fieles reunidos aquí, Bollywood no es una moda pasajera que desaparecerá tan pronto como los tatuajes de gena de Madonna. Representa una intensa, nostálgica conexión con casa, sin importar cuántas veces sean retirados.
Eso es lo que hizo Ameela Rasul, con seis meses y medio de embarazo, atiborrada en un coche con otros cinco parientes de Queens para el trayecto de cuatro horas. Emigró desde Guyana hace 12 años y no habla hindi, así que revisa los subtítulos y los paisajes de Bollywood para entender mejor sus raíces.
"Nuestros antepasados eran indios", dijo la madre ama de casa mientras avanzaba hacia adelante en la cola de la boletería. "Así que, seguro somos indios".
Su película favorita, dijo, fue el éxito de 1998, ‘Kuch Kuch Hota Hai' [Algo Está Pasando], en la que Mukherjee hacía de hija de un director de escuela sorprendido en un triángulo amoroso en el campus.
El sábado noche Mukherjee fue galardonada por sus papeles más recientes: Fue llamada para mejor actriz por ‘Hum Tum' [Tú y Yo] y mejor actriz secundaria por ‘Veer-Zaara' (por uno de los personajes principales), que también se llevó los honores de mejor película.
En ‘Tú y yo' Mukherjee se enamora de un dibujante de Mumbai, una relación que los lleva a Europa, Estados Unidos e India. Que la película gire en torno a un romance internacional no es accidente. Cada vez más los guiones de Bollywood incluyen a expatriados indios.
"Las audiencias en el extranjero son realmente importantes. Los ingresos de boletería significan quizás incluso más debido al cambio", dijo Monika Mehta, que enseña un curso sobre películas de Bollywood en la Universidad de Texas, Austin. "La comunidad de la diáspora actúa como intermediario, como traductora, así que la industria puede hacer incursiones más allá de la audiencia de la diáspora".
Dependiendo de quién haga los cálculos, los beneficios de Bollywood van de 1.5 a 4 billones de dólares. Pero casi todos están de acuerdo en que los emigrantes son responsables de casi la mitad de la ventas totales de películas y música. Esa parte del mercado es conocida usualmente como INRs, por Indios No-Residentes, y de vez en vez, con sorna, No Realmente Indios.
Espectáculos como las Bollywood Awards pueden ayudar a formar una base de fans, al mismo tiempo que sirven como lucrativos proyectos para promotores y artistas por igual. El organizador de Bollywood Awards, Kamal Dandona, estimó que el espectáculo genera un millón de dólares en ingresos, y confirmó que las grandes estrellas reciben "fácilmente miles de dólares por minuto".
Para los actores de Bollywood los premios muestran funciones similares a las People's Choice Awards (un honor otorgado a Hasselhoff en 1983). En sus años iniciales, los fans depositaban sus papeletas en tiendas de alimentación étnicas en todo el país. Ahora votan online. Los actores de Hollywood reciben un reconocimiento de los organizadores si su trabajo tiene alguna resonancia entre los fans de Bollywood. El año pasado Sharon Stone fue galardonada como ‘Mujer de Conciencia' por sus obras de caridad en el Tíbet. Este año, Hasselhoff fue encontrado meritorio debido a su ‘Knight Rider' en televisión y ‘Baywatch', que son muy populares en India, dijo Dandona. La jurado de ‘American Idol', Paula Abdul, recibiría un galardón por la coreografía y la música, pero canceló su aparición medio de acusaciones de que tuvo un romance con un participante de la contienda y uso de drogas. Ella ha negado las acusaciones.
Algunos en la audiencia dijeron que no se molestaban en votar porque piensan que la contienda es amañada. Así lo dijo Mikey Krishum, que compra y vende propiedades en Nueva York, mientras se mecía al ritmo de un número musical en el que aparecen hombres y mujeres vestidos con las brillantes ropas negras de una dominatrix.
"Creo que dan los premios a cualquiera que esté a la mano", dijo Krishum, llevando él mismo una chaleco de cuero y gruesas cadenas colgando del cuello. "Está bien. Es divertido".
Los organizadores rechazan la acusación, pero dicen que la han oído antes.
"Mucha de la gente que ganó no estaba presente. Shah Rukh Kahn no estuvo", dijo Dandona, refiriéndose al ganador de la categoría mejor actor por ‘Veer-Zaara'.
Esa película, sobre una relación amorosa de décadas entre una mujer paquistaní y un indio, presentó un tema que se ha hecho cada vez más común en Bollywood.
"En los últimos ocho meses del año, en cada espectáculos en Pakistán dicen: ‘Te queremos'", dijo Ashni Parekh, un abogado de espectáculos de Mumbai. "Creo que están tratando de crear unidad a través de la diversión. Los paquistaníes se vuelven locos por las estrellas indias, así que esas estrellas se han transformado en un medio".
El escenario de las Bollywood Awards lo reflejaba; el cantante paquistaní Amir Jamal recibió un galardón por mejor banda sonora masculina. Jamal, que también trabaja como contable en Ernst & Young, lo comparó a los recientes acercamientos entre los dos países, que se dividió violentamente en 1947, diciendo que era "aire fresco para los dos lados".
Además de Mukherjee, la otra gran estrella en el escenario era Lana Dutta, que fue Miss Universo en 2000. Pero ninguna de las dos quiso hablar con la prensa el sábado noche. Peticiones repetidas con uno en el séquito de Mukherjee produjo cinco minutos con el maquillador Bharat Godambe, hijo de un molinero, que dijo que ha viajado por todo el mundo con Mukherjee, y hace mucho más que espolvorearle la cara y pintarle los labios. "Tengo que estar con ella", dijo. "Tengo que protegerla. Alguna gente se quiere acercar demasiado a ella".
Como Narayan, la estrella de ‘Bombay Dreams', por ejemplo. Un leo, tuvo su oportunidad después del fin del espectáculo y las luces volvieron a ser encendidas, iluminando los bastidores cubiertos de pañuelos de seda extraviados, latas de Red Bull y las listas de galardonados antes secretas.
Interrogado sobre cómo le había ido con la astrología, Narayan dijo: "Sonrió. Así que quizás es un quizás".
Su sueño de Bombay continúa.

2 de mayo de 2005
©washington post
©traducción mQh

mejor zombi


[Christian Moerk] Los zombis ocupan terrenos del cine establecido.
Cuando Joel Silver, el productor de cine, decidió hace algunos años unirse al director Robert Zemeckis para producir películas de horror de bajo presupuestos para su compañía Dark Castle, no estaba exactamente contando con repartos a nivel de Oscar. Pero el furioso éxito del género ha provocado algunos espantosos acontecimientos.
"Te asombraría saber quién ha estado llamando y diciendo que quiere hacer una de estas películas", dijo Silver, cuyo proyecto más reciente, ‘La casa de cera' será exhibido esta noche en el cierre del Festival de Cine de TriBeCa. "Los agentes llaman y preguntan: ‘¿Tienes alguna para Hilary?'"
‘Hilary' sería Hilary Swank, la ganadora este año del Premio de la Academia para mejor actriz, y en realidad tenía una para ella: será la protagonista de la próxima película de Dark Castle, ‘The Reaping'. Y de una película anterior de la serie, ‘Gothika', la protagonista fue Halle Barry al año después de haber recibido su Oscar en 2002.
‘La casa de cera' se conforma con Elisha Cuthbert, de ‘Aquellas juergas universitarias' y ‘Love Actually', y una espectacularmente aterrada Paris Hilton. Pero la posición de vitrina de la película en el TriBeCa y el esperado lanzamiento por Warner Brothers una semana después dejan en claro que el horror -un poco déclassé, incluso después de que ‘Scream' reviviera el género en 1996- está de moda en el elegante círculo íntimo de la cinematografía.
"La gente quiere hacer estas películas porque participar en una película comercial es entretenido", dijo Silver, que es quizás mejor conocido como el productor de éxitos de acción, como ‘Duro de matar' y la serie de ‘Arma mortal'.
Dirigida por Jaume Collet-Serra y producida por Dark Castle y Villega Roadshow Pictures, ‘La casa de cera' es un remake del original de Warner de 1953, que protagonizó Vincent Price. Coloca a los proverbiales jóvenes en un desolado pueblecito después de una pana. Lo que sigue es un delicioso, intrigante caos que es de esperar cuando son lo suficientemente insensatos como para investigar el museo de cera en la cima de la colina del pueblo.
La fuerte presencia femenina en las películas de Dark Castles señala una especie de desvío de Silver, cuyas características películas de acción no siempre dan mucho que hacer a las actrices. En realidad, Berry una vez hizo de una prostituta a la que matan y fue sacada rápidamente de la trama de la película de acción de Silver, de 1991, ‘El último boy scout'.
"Nos dimos cuenta de que estábamos recibiendo fuertes respuestas de jóvenes", dijo Silver sobre el género de horror y su atractivo para estrellas famosas.
La respuesta de audiencia ha sido fuerte; ‘Gothika' sacó casi 20 millones de dólares en taquilla cuando estrenó en 2003. Sin embargo, Warner Brothers se mostró inicialmente reluctante cuando Silver propuso usar su experiencia como co-productor de la serie de televisión ‘Condenados de ultratumba' en la producción de ‘La casa de la colina embrujada'(otro remake de Vincent Price) en 1998.
La compañía finalmente accedió y la película estrenó para Halloween, en momentos en que la fecha de lanzamiento era terreno desconocido.
"La regla general era que la gente no iba al cine en Halloween", dijo Silver. "Así que tuvimos todo el fin de semana para nosotros".
La película tuvo ese fin de semana una caja de 15.9 millones de dólares.
Aunque se han expresado dudas internas sobre las repercusiones que tendría la participación de Warner Brothers en el decididamente poco prestigioso negocio del horror, resultó que sólo aumentó el balance de la compañía y creó todo un nuevo público.
Para Jeff Robinov, que era el director general de Warner Brothers cuando Silver se aventuró en el horror de gran pantalla y es ahora el presidente de producción de la compañía, la decisión para encargar el género de horror a Dark Castle era lo más lógico.
"El riesgo que corríamos por decir sí a Joel no fue nunca grande", dijo Robinov. Explicó que todas las películas de Dark Castle habían sido, para tomar de prestado una frase del género de acción, ‘películas de contenedor', en los que la acción se confina en una locación -de hecho, transplantando ‘Duro de matar' al modelo de una ‘casa encantada'. Así se ahorra un montón de dinero de producciones de son de otro modo muy caras.
"Las ha hecho todas desde un punto de vista fiscalmente responsable", dijo Robinov sobre Silver y sus películas.
Sin embargo, algunos en Hollywood están empezando a ver signos de una saturación del horror, especialmente cuando algunas compañías tratan de ampliar el género hacia el más ligero territorio para mayores de13, como hizo Columbia con ‘La maldición'. (El horror, violencia y contenido y lenguaje sexuales en ‘La casa de cera', le significaron la típica clasificación R).
Para la gente que quiere hacer películas de horror "hay un punto de saturación natural cuando se dan cuenta de que tienen otra película pisándole los talones", dijo Peter Bloch, presidente de adquisiciones y co-producciones de Lions Gate Films, el productor de la sangrienta ‘Juego macabro', que descansó sobre todo en su valor de shock y en el boca-a-boca.
"Si nos ampliamos, tenemos que gastar más dinero en la película, y si lo hacemos, perdemos lo que nos daba una ventaja, y eso es la publicidad", agregó Bloch, cuya compañía tiene la película de horror ‘Premonition' en el festival de TriBeCa, y ya está haciendo ‘Juego macabro 2'.
Lorenzo Di Bonaventura, que fue presidente de producción de Warner Brothers y produjo recientemente su película de horror-fantasía ‘Constantline', dijo que pensaba que mientras la cultura en general viva la incertidumbre de la guerra y los tiempos difíciles, el horror continuará siendo popular, y saborea la comodidad de un tipo de horror es más sofisticado. "Existe una sensación de temor", dijo, "y lo que pasa en el mercado es que la gente está descubriendo que le faltan cosas en ese área".
Y Robinov, que dijo que "creció" con ‘La última casa a la izquierda', el clásico camp de Wes Craven de 1972, dijo el género continuará atrayendo no sólo a audiencias sino a artistas logrados como Swank y Berry, si las compañías son suficientemente listas como para producir películas frescas.
"Existirá un mercado para estas películas", dijo, "provisto que la gente no empiece a saturarse".

30 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh

pirata al palo con frutas


[Carol J. Williams] En la secuela de ‘Piratas del Caribe' a Johnny Depp lo asan en una fogata. La imaginación coloca a la película de punta con un jefe tribal local.
Bataka, Dominica. Los sables castañetearon y los insultos cruzaron esta exuberante isla tropical mucho antes de que llegara este mes el primer equipo para rodar la secuela de la película ‘Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra'.
Casi en mitad de la película, los nativos deben capturar al personaje de Johnny Depp, el capitán Jack Sparrow, y asar al palo al pirata de capa y espada, con frutas y verduras "como un shish kebab", dijo Bruce Hendricks, el ejecutivo de Walt Disney a cargo de la producción.
"Es una secuencia divertida, casi banal", dijo sobre la película también poblada por piratas fantasmas y zombis. "Hay un montón de momentos tontos".
Pero habitantes caribes de Dominica están ofendidos por lo que consideran es una insinuación de que sus ancestros eran caníbales. Han llamado a una población de 3.500 personas, que conforman el último grupo indígena sobreviviente en el Caribe, a elegir entre la efímera fama y el honor de la tribu. El jefe Charles Williams pidió a su comunidad boicotear el proyecto, pero la mayoría ha acogido la infusión financiera.
Para los habitantes que ven los beneficios económicos del rodaje de la película, es un escupitajo frívolo sobre una historia fantástica. Para otros como Williams es una mancha para la imagen de los caribes. El grupo es una minoría en Dominica, cuyos 70.000 habitantes son en su mayoría de ascendencia africana.
Disney dice que la película es ficción, pero Willams que se basa en la historia.
"Los piratas llegaron al Caribe en los siglos 15, 16 y 17", dijo. "Nuestros ancestros fueron llamados caníbales. Eso es lo que están filmando en el Caribe".
Los libros de historia todavía retratan a los caribes como caníbales durante la época del asentamiento europeo en el Caribe que empezó en el siglo 15 pero no llegó a Dominica, una diminuta isla al este del Caribe, sino 200 años más tarde. Pero los indígenas, dice el jefe, estaban simplemente defendiéndose.
"Hoy ese mito, esa estigma está todavía vivo", dijo Williams, negando que los caribes comieron a los vencidos. "Hoy Disney quiere popularizar ese estigma una vez más, esta vez a través de una película, y el cine es una poderosa herramienta de propaganda".
Recuerda haber visto películas del Oeste cuando niño en los años sesenta y vitorear por los asediados colonos blancos antes que por los desplazados indígenas. "Ellos eran las estrellas de la película", dijo Williams. "Ellos eran los que estaban siendo atacados".
Como recién electo jefe del Consejo Territorial Caribe, Williams fue visitado en octubre por una delegación de ejecutivos de Disney para hablar sobre la colaboración caribe en la película, para la que se han contratado a 400 residentes locales como grips, proveedores, choferes y figurantes. Cuando el jefe se enteró de la escena en la que el personaje de Depp es asado a la barbacoa, dijo que los caribes boicotearían la producción.
"Para mí, un buen nombre es mejor que el dinero", dijo Williams. "Es una vergüenza que por unos pocos dólares traicionemos a nuestra carne y sangre".
Otros caribes dicen que el jefe se siente ofendido injustamente.
"Él no tenía derecho a tomar esa decisión por toda la comunidad", dijo Christabelle Auguiste, la única mujer del consejo tribal de siete miembros. Considera la filmación un potencial éxito de taquilla en su país natal como una oportunidad para mostrar las asombrosas atracciones naturales de la isla y aumentar la conciencia internacional sobre los caribes y sus tradiciones. La primera película ‘Piratas del Caribe' hizo más de 650 millones de dólares en todo el mundo.
"Siempre se nos ha descrito como caníbales. El hecho de que alguna gente tuviera un brazo o una pierna en sus casas no significa que comieran gente. Mantenían esas cosas como trofeos de guerra, dijo Auguiste sobre sus ancestros y sus enfrentamientos con los invasores europeos.
Como la mayoría de los caribes de Dominica, Auguiste es de origen mezclado, y su familia se ha mezclado con los afro-caribeños. Los caribes emigraron de América del Sur hace mil años y comparten la piel color caoba y rasgos faciales de los indígenas de ese continente.
El rodaje de seis semanas no sólo proporcionará empleo temporal a los caribes y un empujón para los ingresos de la industria de servicios, sino "también limpiará el aire", dijo Auguiste, una guía turística al que se le ha ofrecido un papel menor en la secuela.
"Después de la llegada de Cristóbal Colób, tomó 250 años colonizar a Dominica", dijo. "Dominica es el único país que Colón reconocería si volviera. Es algo de lo que la gente caribe debería sentirse orgullosa".
El Territorio Caribe en el nordeste del país es un enclave de pobreza, desmentida por la abundancia de bananeros y árboles de la fruta del pan y guayaba junto al camino. Los exuberantes bosquecillos de helechos florecen de lirios, aves del paraíso y orquídeas. Los parques y montañas densamente pobladas de árboles crujen con monos, iguanas y papagayos de plumas brillantes.
En sus chozas de techos de paja que no han cambiado durante siglos, las mujeres caribes trenzan esteras y cestas de juncos y los hombres hacen canoas con troncos de árboles. Estas actividades, además de la pesca y la agricultura, son las principales fuentes de ingresos.
Auguiste dijo que su comunidad sólo perdería por no colaborar, porque los ejecutivos de Disney habían dejado claro que ellos rodarían la secuela en St. Vincent, la locación del original, si eran impedidos en Dominica. Algunas escenas de la secuela fueron rodadas en St. Vincent a principios de abril.
A instancias de los caribes que querían trabajar con los cineastas, en enero el consejo determinó debatir el proyecto de Disney y votó 6-0 invalidando la unilateral decisión de Wiliams. El jefe de abstuvo de votar, pero ha continuado denunciando el proyecto. No permite que nadie del equipo de producción que empezaron a llegar a mediados de abril, se aloje en el hotel de siete habitaciones que gestiona en el territorio.
El ministro de Turismo, Charles Savarin dijo que la película, anunciada para los cines en el verano de 2006, pondría a Dominica en el mapa internacional.
"Hemos estado tratando de atraer el turismo diversificando nuestra economía de su dependencia total de la agricultura", dijo Savarin, observando que el mercado de las bananas de Dominica se ha reducido drásticamente. "Esta película nos proporciona la oportunidad de mostrar la isla a millones de personas en el mundo que la verán. Ahora la isla no es bien conocida. A menudo se la confunde con la República Dominicana. Esto nos expondrá ante la comunidad internacional del modo que queríamos".
Los beneficios económicos son obvios, dijo, pues necesitan obreros de la construcción para construir los escenarios, taxistas que lleven a los camarógrafos a remotas locaciones en la isla y cientos más para trabajar como grips y figurantes tanto de comunidades africanas como caribes. A largo plazo, dijo, otros cineastas podrían interesarse en el telón de fondo natural de Dominica con sus montañas, selva tropical y cataratas, y los espectadores podrían interesarse en reservar vacaciones.
Él no tiene reparos sobre la escena de la parrillada humana -un peligro del que Sparrow aparentemente escapa, porque ya ha comenzado la producción de una tercera película de ‘Piratas'. "Los caribes no son retratados como caníbales porque no es una historia sobre los caribes", dijo el ministro de Turismo. "Para mí, esta es una historia mítica, como ‘Batman', ‘Superman' o ‘Drácula'.
El historiador caribe Prosper Paris aplaude la decisión de consejo de dejar que la gente decida si quieren participar en la película, diciendo que es una decisión democrática -y pragmática para una comunidad con un 70 por ciento de desempleo. Pero se preocupa por las implicancias a largo plazo para la armonía entre los caribes.
"Esto está creando animosidad. Cuando la gente vive en una sociedad pobre, necesitan empleo y harán oídos sordos a la imagen negativa que pueda implicar el trabajo", dijo. "Me preocupa que habrá siempre un estigma" sobre los que trabajen en la película.
"Este es un modo de hacer dinero, pero tienes que pensar en tus principios, orgullo y cultura", dijo Kathleen Jno-Lewis, directora de la escuela de 94 alumnos de esta aldea que sirve como la sede del Territorio Caribe, la reserva semi-autónoma donde viven la mayoría de los caribes. "Ninguna ‘Pirates of the Caribbean' puede pagar este legado".
Lorna Dalsan, curadora del Museo Dominica dijo que los informes distorsionados sobre la población caribe en las clases de historia de la escuela que se dictaron hasta los años ochenta mantuvieron a los caribes aislados y temidos por la mayoría de los habitantes.
"Cuando era niña no estábamos tan integrados. Tenían una imagen bélica y nos decían que éramos feroces", recuerda Dalsan, que es de origen africano. "Sé que los caribes no estaban contentos con esta imagen, pero eso es lo que nos enseñaban. Estaba en los libros de historia que llegaban de Inglaterra".
Los colonos europeos que llevaron esclavos africanos para que trabajaran en las plantaciones de café y frutas a fines del siglo 17 retrataron a los indígenas como salvajes caníbales para asustar a sus prisioneros que trataban de escapar, especula Dalsan.
Para los residentes locales ganar casi 100 dólares al día para dar a la película un telón de fondo étnico auténtico, hay tolerancia para las licencias literarias.
"No es nada más que una película", dijo Annmarie Valmond, 45, horticultor, que fue contratado como figurante. "Es el tipo de película que miras y dices: ‘¡Obviamente no es realista!'"
Aaron Aubigny se gana la vida como percusionista en un grupo cultural karifuna que hace espectáculos de danza y música para grupos de turistas llevados desde el muelle de cruceros en Roseau, a 90 minutos al oeste. Fue contratado para aparecer en la película y desecha la idea de que la escena de la parrillada manche a su pueblo.
"No recuerdo haber comido carne", dijo el músico de 32. "Si fuera verdad que nuestro pueblo hizo eso, lo sentiría en mi sangre".
Hendricks, de Disney, dijo que la escena controvertida, que dijo que durará menos de cinco minutos en una película de 2 horas, debería mirarse en el contexto de los otros estallidos de surrealismo y rarezas de la película.
"Es una gran fantasía. No hay nada de realidad ni dice nada sobre cómo era la vida de los caribes en el siglo 17", dijo Hendricks. "Cuando la gente vea la película y sus elementos fantásticos y cómicos, tengo la esperanza de que nadie se va a sentir ofendido".

26 de abril de 2005
©los angeles times
©traducción mQh