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emperadora de la domesticidad


[Julia Moskin] Se deja caer. Mi gato va a salir en la tele japonesa.
Cuando la ama de casa más famosa de Japón se dejó caer en mi cocina hace poco, no venía sola. Editores, pinches de cocina, traductores, fotógrafos, publicistas y un camarógrafo -en total once personas- se agolparon en mi cocina, y habían llegado todos para documentar la presentación americana de Harumi Kurihara. Los programas de televisión de Kurihara sobre cocina, tiendas de enseres domésticos, libros y revistas de cocina la han empujado en Japón al nivel de estrella de rock, y su primer libro en inglés, ‘Harumi’s Japanese Cooking’ acaba de ser publicado en Estados Unidos, por Penguin.
Durante las tres horas siguientes, todo movimiento de Kurihara -fuese salteando los ostiones o acariciando al gato- fue filmado para la Fuji Television para un programa sobre el primer encuentro de Kurihara con los americanos.
"Harumi-sensei es como la reina de Japón", dice Chieko Onishi, una turista de Osaka que esperaba en la cola al día siguiente para la agotada demostración de Kurihara en la librería Kinokuniya del Centro Rockefeller. "A todo el mundo le gusta mirar lo que hace".
Kurihara, la más famosa de varias modernas diosas domésticas japonesas, se enorgullece de decir que es una de las majime shufu de Japón, lo que se traduce literalmente como ‘ama de casa seria’. Estas mujeres -como Makiko Fujino, famosa por su dominio de la repostería francesa, y Machiko Chiba, que dirige una célebre academia de gastronomía- se enorgullecen de elevar la domesticidad a la categoría de arte.
"Parece como si la mitad de los programas de televisión en Japón son programas de cocina", dice Robb Satterwhite, un expatriado estadounidense en Tokio que escribe sobre comida japonesa. "Harumi Kurihara es una de las varias mujeres japonesas de las que podrías decir que son equivalentes de "Marta Stewart".
Tras décadas de rápidos cambios en la vida de las mujeres japonesas, cuando las mujeres jóvenes inundaron la fuerza de trabajo, los últimos años han mostrado un aumento del interés por la cocina casera. La comida japonesa también ha cambiado rápidamente en los últimos cien años, fomentando las pasiones nacionales por platos como el curry, las hamburguesas, las pizzas y el tiramisú. Pero la enorme influencia de la comida rápida global sigue en la calle, y no ha penetrado en las cocinas caseras: hacer las compras de ingredientes frescos, manejar el cuchillo y presentar la comida con arte son todavía rituales diarios de muchas mujeres japonesas.
Para los estadounidenses, la comida casera japonesa sigue siendo desconocida, aunque los restaurantes japonesas son ahora parte del paisaje. "En Japón la gente normalmente no hace sushi ni shabu en casa", dice Onishi. "Hacemos todas las cosas por las que los americanos van a restaurantes japoneses. Y para aprender a cocinar, miramos televisión".
La carrera televisiva de Kurihara empezó con su marido, Reiji Kurihara, una personalidad de televisión de toda la vida al que me describieron, al mismo tiempo, como el Walter Cronkite japonés y la Mery Griffin japonesa. Ella empezó cuando sus colegas la elogiaron por su cocina, llegando finalmente a tener su propio programa. A diferencia de Stewart, Kurihara nunca tuvo un trabajo fuera de su casa, prefiriendo, de acuerdo a su libro, los placeres de "darme vueltas en mi cocina, haciendo una vida armoniosa y feliz para mi familia".
En el Japón de hoy se considera en general que este es un objetivo laudable, dice Amy Borovoy, profesora de estudios del este asiático en Princeton. "El término ‘ama de casa’ allá es relativamente positivo, porque el trabajo de las mujeres contribuye tradicionalmente a la educación de los hijos y a la productividad del marido", dice. "Ahora hay un montón de retorcijones de manos porque la cocina y otras capacidades femeninas se están perdiendo. La idea es que la carrera hacia las oficinas ha dejado huecos en la casa".
La realidad, dijo, es que muchas mujeres japonesas, especialmente las que han tenido hijos, pasan la mayor parte del tiempo manejando una casa. Muchos factores dificultan que las mujeres japonesas vuelvan a posiciones de jornada completa después de tener hijos; antes que ocupar las funciones de tiempo parcial de bajo prestigio disponibles para las trabajadoras que vuelven, muchas prefieren quedarse en casa.

Y cocinan. Hoy una majime shufu, además de dominar las más sencillas comidas japonesas, seguramente sabe preparar los rollitos de primavera vietnamitas, las papas salteadas chinas, la pasta italiana y los pasteles franceses. La majime shufu evita las comidas rápidas, se levanta temprano para preparar un desayuno tradicional de sopa miso, pescado, arroz y escabeches para su marido e hijos y arma las elaboradas cajas de almuerzo -bentos- que son el sello de su oficio.
"La reputación en la escuela de una madre japonesa depende de sus bentos, dice Nobuko Suzuki, editor de los libros de cocina de Kurihara. Las cajas de bento -y el envolver, dividir, doblar y decorar que implican- son iconos nacionales portátiles, que llevan en Japón niños y adultos por igual. La alta cultura del bento japonesa sostiene la venta de personajes de dibujos animados omnipresentes, como Hello Kitty, Frog Style y Totoro: aparecen en las cajas, pero también en palillos chicos para niños, pequeños botes de mayonesa y envoltorios de algas comestibles para las omusubi, o albóndigas de arroz, una popular tapa.
Todos estos factores ayudan a explicar el delirio que presencié cuando estaba con Kurihara y la afiebrada atención de sus fans. Aunque hay quienes opinan que la comida japonesa está en decadencia, cocineras como Kurihara, que incorporan sabores modernos y globales sin rebajarse a la comida rápida, gozan de adoración y respeto.
"Sus recetas son siempre sabrosas, y siempre funcionan", dice Emiko Yawada, una estudiante de arte de 19 años que esperaba para entrar a la demostración de cocina en el Centro Rockefeller. "¡Y es tan guapa!"
Mujeres más jóvenes como Yawada, que conforman una gran parte de la base de fans de Kurihara, tienen su propia palabra para ella. "La llamamos una karisuma shufu -una ama de casa carismática- porque tiene un estilo fierte", dijo.
También en persona Kurihara logra ser seria y carismática a la vez. Lo mismo su comida, que presenta un delicado balance de sabores y una elegante fusión de influencias. En la cocina, con ayudantes que rebuscan frenéticamente en las seis cajas con equipos y utensilios de cocina que lleva en sus viajes, trabajó concentrada y tranquilamente, pero con una evidente búsqueda de la perfección.
Hablando a través de una intérprete, Kurihara dijo que piensa de las recetas como si pertenecieran a algunas de tres familias de sabores: soya, sal y mayonesa. (La mayonesa, fortalecida con vinagre de aceite y salsa de soya, proporciona una cremosidad que los platos tradicionales japoneses no tienen).
"Nos gusta la mayonesa", dice. "Nos interesan las otras culturas". La pasión japonesa por la mayo es a menudo sorprendente para los americanos que la encuentran en los bares de sushi locales. La mayonesa fue introducida en Japón en los años veinte, y se convirtió rápidamente en un condimento nacional, una salsa para todo propósito que se echa con entusiasmo sobre el sushi, la pizza y el pollo frito.
Kurihara ha contribuido a popularizar los quesos fuertes, como el parmigiano y el gorgonzola en Japón, que no tiene tradición en la fabricación de quesos y muy pocos lácteos en su dieta tradicional.
"Tienen el mismo umami que mis comidas japonesas favoritas", dice.
Umami es el término japonés para un casi indefinible ‘quinto sabor’, descrito a menudo como sabroso, suculento y carnoso y se lo encuentra en las carnes curadas, la salsa de soya, los champiñones y el vino tinto, entre otros.
Los ingredientes que más frecuentemente usa Kurihara son sin embargo normales en la cocina japonesa: soya, sésamo, jengibre, arroz y sus derivados (vinagre, sake) y especialmente los miembros de enorme familia de la cebolleta. Mientras las cocineras americanos usan las cebolletas delgadas o gordos puerros, sus contrapartes japonesas usan todos los tamaños que hay entre estos extremos.
Además "no hay cocina japonesa sin myiga", dice Kurihara, cogiendo un grácil bulbo parecido al chalote y emparentado con el jengibre. Sus venas verdes, rosadas y blancas se reflejaban en los florecidos tuliperos afuera. "Sentir las primeras coles, las cebolletas, los ajos y las alcachofas es tan refrescante", agrega, hablando la lengua internacional de los cocineros.
Onishi, la fan, estuvo de acuerdo.
"En la primavera, Nueva York es un poco como Tokio", dijo, ojeando el Centro Rockefeller. "Sin los retoños de bambú fresco".

19 de abril de 2006
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misterios de la sopa de pollo


[Ed Levine] La olla podrida de Nueva York está llena de sopa de pollo.
"La sopa de pollo es sinónimo de Nueva York", escribió Molly O’Neill en el ‘New York Cookbook’ (Workman, 1992). "Un arqueólogo epicúreo podría compilar una historia social de la ciudad simplemente estudiando las permutaciones de su sopa de pollo".
Desde chefs renombrados como Jean-Georges Vongerichten, hasta el dueño del mesón de la esquina, todo cocinero tiene su propia receta de este mágico elixir.
En una odisea de la sopa de pollo de dos meses, recorriendo las calles de Nueva York a la búsqueda de la sopa de pollo más cabezona y sabrosa, sorbí presentaciones clásicas y descubrí versiones con únicos giros y secretos. También me he convertido -de momento en esta invernal temporada- en la prueba viviente de los restauradores poderes de la sopa.
Las delis expenden doradas ‘penicilinas judías’, usualmente rellenas con alguna combinación de bolitas de matzo, fideos y masitas rellenas de carne llamadas kreplach. Los restaurantes tailandeses hacen al menos dos tipos de sopa de pollo usando leche de coco,galangal y hojas de limas kaffir. Los restaurantes chinos tienen sus propias sopas wonton, y recientemente los restaurantes sichuan han introducido la sopa de pollo hecha con pollos frescos de piel negra, repollo en vinagre, chile picante y brotes de guisantes. Por supuesto, la contribución griega a la sopa de pollo es la avgolemono. Las sopas de pollo latinas incluyen aguacate, cilantro, orégano y tomates.
Pero un llamado a la sopa de pollo también exige respuestas. ¿De qué color debe ser la sopa de pollo? ¿De qué color si le agregas almidón, sea arroz o fideos o bolitas de matzo? ¿Y si le agregas verduras o hierbas? ¿Y si agregas vacuno o cerdo, es todavía sopa de pollo? Quizás lo más importante, ¿puedes todavía pedir un cuenco de sopa de pollo o con bolitas de matzo en esta ciudad ahora que la deli de la Segunda Avenida está cerrada?
Primero voy a responder a la primera pregunta: Sí. Y en cuanto a las otras, serios chefs han aceptado el guantelete, o la sopera, para llevar a casa este clásico hogareño y hacerlo reconfortante y sofisticado.
Mark Strausman, chef de Fred’s en el Barneys New York (y también en Coco Pazzo), prepara la excelente sopa europea al estilo de Europa del Este. Es de color dorado pálido y salpicada de hierbas frescas, y servida con toneladas de verdadero sabor a pollo. La llama Estelle’s, en homenaje a su madre, una judía rusa que, dice él, todavía hace la mejor sopa que conoce.
"Es un asunto de dos a tres días", dice sobre la sopa. "Hacer sopa de pollo es un proceso serio, si quieres que sea buena. Un montón de sopas de pollo saben como si el pollo se hubiese escapado de la cacerola".
Strausman tiene razón. La sopa de pollo debe tener primero y ante todo un fuerte y profundo sabor a pollo, que debe provenir del pollo mismo. Las mejores sopas de pollo saben como carne líquida. En el Momofuku Noodle Bar, la sopa de pollo de David Chang, con esos anchos fideos de Shanghai, refleja tanto la herencia coreana de su madre como la experiencia de su co-chef, Joaquín Vaca, que trabaja para un chef kosher en Nuevo México, y sabe como pollo asado en forma líquida.
"La sopa de pollo no se puede deconstruir", dice Chang. "Como chef, simplemente tratas de desarrollar el sabor más largo y profundo que puedas de la sopa misma".
Así, hemos solucionado el mayor misterio de la sopa de pollo.

Color de la Sopa de Pollo
Marco Canora, de Hearth, hace una sopa que es de un neutral marrón, una de las muchas y finas sopas de pollo que me quitaron la idea de que la sopa de pollo ha de ser dorada. El restaurante Grand Sichuan International, en la Novena Avenida con la Calle 24, ofrece dos deliciosas sopas de pollo con caldos claros. Una lleva brotes de guisante y sabe como la primavera misma, un bienvenido sabor en mitad del invierno. La otra, hecha con repollo en vinagre, tiene un adorable picor y la temperatura justa. En el Cubana Café, la excelente sopa de pollo a la cubana es otro caldo claro maravillosamente sabroso relleno de cilantro y aguacate.
Por otro lado, la grandiosa sopa wonton que he probado en Nueva York, en el New Chaco Chow en Mott Street, tiene un sorprendente caldo dorado. El caldo es tan sabroso que esta sopa no necesita ni sus fabulosos wonton ni el cilantro fresco ni los aderezos de cebolleta para entrar a la primera votación en el Pasillo de la Fama de la Sopa de Pollo.
La sopa de pollo de Pio Maya, una receta de familia de Puebla de la suegra del dueño Hugo Zamba, tiene un rico tinte marrón junto a trozos de pollo con hueso, suficientemente tiernos como para ser raspados con una cuchara.
Y mientras la leche de coco pone blanca a la picante sopa de pollo del restaurante tailandés Sripraphai, la sopa ciertamente no es aburrida. Los chiles tailandeses, el galangal, el jugo de limón y de lima alegran tanto el caldo que te hormiguean la lengua.

El Pájaro
Cuando se trata de separar la sopa de pollo extraordinaria de la corriente, el pollo mismo, por supuesto, importa.
Si la sopa lleva carne de pollo, ha de ser jugosa y suculenta. Que la sopa sea húmeda no quiere decir que el pollo no esté seco. Demasiadas sopas de pollo son arruinadas en esta ciudad por el agregado de cubos o tiras secas de pechuga de pollo que no tienen absolutamente nada de sabor.
En las mejores sopas de pollo, la carne se agrega al final del proceso de cocción. En Perry St., el sous-chef, Paul Eschbach, en realidad prepara el pollo al vacío (guardándolo al vacío en una bolsa de plástico y cocinándolo en un baño de agua) y separadamente el eneldo, mantequilla, sal y pimienta que agrega a la sopa en el último segundo.
Algunos chefs utilizan otras carnes para generar ese profundo, rico y carnoso sabor que hemos llegado a esperar de toda gran sopa de pollo. Canora usa pata de vaca en su fabulosa sopa de pollo en Hearth, junto con pavo y gallina estofada. (De acuerdo a Arthur Schwartz, autor de ‘Soup Suppers’ (HarperCollins, 1994), la pata de vaca era el ingrediente secreto que usaba el difunto Abe Lebewohl, el fundador del deli de la Segunda Avenida, en su sopa de bolitas de matzo).
Una vez hecho el caldo, Canora hace bolas de muslo y pata de pollo, nuez moscada, queso parmigiano-reggiano y huevo. El resultado es la más ligera albóndiga imaginable, que cuando se arroja en la sopa con escarola, pastina> y zanahoria, se convierte en un fuerte caldo. Para completar este majestuoso elixir, salpica algo de aceite de oliva extra virgen y espolvorea con un poco más de parmigiano-reggiano.
Pero el pollo no es esencial. En la Blue Ribbon Bakery, la milagrosa sopa de bolitas de matzo de Bruce Bromberg, en realidad no tiene nada de carne de pollo, y yo les prometo que no la echarán de menos.

Buenos Ingredientes
Como demuestra la sopa de Bromberg, la materia prima de las bolitas de matzo, los fideos, bolas de masa o wontons son igualmente importantes.
En una gran sopa de pollo, los fideos o wontons se cuecen al dente después de que la sopa esté lista. Deberían ser firmes y ligeramente duros.
En Momofuku, cuando Chang prepara un cuenco de sopa de pollo, en realidad cuece algo los fideos y luego los asusta en agua helada para impedir que se cuezan enteramente. Luego coloca los fideos en un recipiente separado y cuando el afortunado comensal llega a casa, termina la cocción de los fideos simplemente arrojándolos en la sopa caliente.
Las bolas de matzo deben ser ligeras y esponjosas, y no deberían llevarse a la sopa del modo en que lo haría un buque hundiéndose. Las bolitas de matzo en la Blue Ribbon Bakery tienen un sabor y texturas distintivos, que Bruce Bromberg dice que vienen de algunos de los secretos que su abuela compartió con él, el uso de grasa de pollo (schmaltz) y agua de soda.

El Ingrediente Secreto
Usando recetas de sus madres y abuelas, estos chefs revelan una cosa que tienen en común todas las grandes sopas de pollo de la ciudad: la inspiración y conocimiento que vienen de generaciones anteriores. Toda vez que se encuentre una sopa de pollo grandiosa, seguro que detrás se encuentra el amor de una madre o abuela.

22 de febrero de 2006
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recetas demasiado simples


[Candy Sagon] Las recetas parecen cada días más fáciles.
En Kraft Foods, las recetas no incluyen nunca palabras como ‘untar’ y ‘saltear’. Las recetas de Betty Crocker evitan las palabras ‘estofar’ y ‘amarrar’. Land O’ Lakes ha prohibido ‘agregar’ y ‘desnatar’ de sus instrucciones culinarias. Y Pillsbury elude cuidadosamente ‘hervir a fuego lento’ y ‘chamuscar’.
Cuando las principales compañías de alimentos del país quieren hacer recetas que puedan entender millones de estadounidenses, parecen tener un principio: Tienen que ser escritas para un país de analfabetos culinarios.
Los términos básicos de la gastronomía, que han sido parte del vocabulario de la cocina durante siglos, ahora son considerados incomprensibles para la mayoría de los estadounidenses. A pesar de la popularidad de programas culinarios en la televisión por cable, y del creciente número de revistas de cocina y restaurantes de gourmets, hoy los cocineros tienen menos habilidades que sus padres o abuelos.
Para compensar, las compañías culinarias están bajando el nivel de sus recetas, y los libros de cocina que se publican ahora vienen llenos de instrucciones simples y montones de ilustraciones paso por paso.
"Hace treinta años, una receta diría: ‘Agregue dos huevos’", dice Bonnie Slotnick, una editora de libros de cocina de toda la vida y propietaria de una librería de libros de cocina en el Greenwich Village de Nueva York. "En los años ochenta, eso se cambió a ‘bata dos huevos hasta que queden ligeramente mezclados’. Hacia los años noventa, tenías que escribir: ‘En un pequeño cuenco, utilizando un tenedor, bata dos huevos’", dijo. "Ahora bromeamos pensando que el siguiente paso será: ‘Con su mano derecha, coja un tenedor y...’".
Incluso los escritores y editores de ‘Joy of Cooking’, "trabajando en la edición del aniversario 75 para ser publicada por Charles Scribner’s Son en noviembre, han argumentado "interminablemente" sobre si incluir términos como ‘blanquear’, ‘agregar’ y ‘saltear’", dice Beth Wareham, directora de publicaciones sobre estilo de vida de Scribner’s. "Yo les digo: ‘¿Por qué tengo que bajar el nivel? Cuando aprendes a conducir, aprendes términos como ‘frenar’ y ‘aparcar doble’. ¿Por qué estaría bien ser estúpido en la cocina?"
De momento, los editores de ‘Joy of Cooking’ han llegado a un compromiso incluyendo un detallado glosario explicando los varios términos culinarios.
En una conferencia en diciembre pasado, Stephen W. Sanger, presidente y director ejecutivo de General Mill Inc., observó el triste estado de los asuntos culinarios y describió el tipo de e-mails que recibe la compañía pidiendo consejos culinarios: la persona que no tenía huevos para cocinar y preguntaba si podía usar melocotones en su lugar, por ejemplo; y el hombre que escribió enfurecido por el fuego que había resultado cuando pensó que estaba siguiendo las instrucciones y engrasó el culo de una cacerola -por fuera.
"Somos la segunda generación que no recibe conocimientos culinarios de los padres", dice Richard Ruben, profesor de culinaria de Nueva York, cuyas clases para no-cocineros atraen a una amplia gama de participantes, desde chicos de 18 que vienen saliendo de la escuela y quieren aprender algunas habilidades de supervivencia hasta gente de 60 que tienen tiempo para cocinar pero no saben cómo.
"En mi curso básico ‘Cómo cocinar’, tengo gente que usaba sus hornos para guardar zapatos y suéteres", dice. "Les da terror sostener un cuchillo. No saben cómo se ve un ajo".
Para mucha gente las clases de cocina compensan lo que no aprendieron en casa. "Las compañías de alimentos tienen que reconocer que antes había un nivel de conocimiento en casa con las madres y abuelas que hoy no es evidente", dice Janet Myers, directora de cocinas globales de Kraft Foods, que ha estado creando y probando recetas para la compañía durante 30 años.
Un sondeo, para Betty Crocker, de mujeres en sus veinte y cuarenta constató que un 64 por ciento de las mujeres en sus veinte tuvieron madres que trabajaban fuera de casa a jornada completa durante su infancia, en comparación con el 38 por ciento de las mujeres en sus cuarenta. El grupo en sus cuarenta aprendió a cocinar fundamentalmente de sus madres y en la escuela; las mujeres más jóvenes también aprendieron de sus madres, pero más de ellas aprendieron de sus padres, cocineros de televisión y por su cuenta.
Lisa Bernstein, 31, abogada laboral en el Distrito, dijo que cuando estaba creciendo, su madre estaba demasiado ocupada como para enseñarle más que cómo preparar espaguetis con salsa de un frasco. Cansada de las comidas congeladas para microondas, se inscribió hace dos años para seguir lecciones con la veterana profesora de cocina Phyllis Frucht.
"Miré algunos programas del Food Network, pero no es lo mismo que tener a alguien en la cocina contigo, mostrándote cómo se sujeta el cuchillo", dijo Bernstein, que ahora puede preparar sus propias salsas para ziti, así como biscotti hechas en casa para el postre.
Algunas de estas habilidades eran enseñadas en clases obligatorias de economía doméstica en la escuela secundaria, pero las mayoría de esas clases terminaron hace unos 20 anos, dijo Pat Lynn, una maestra de secundaria de Springdale, Maryland, que hizo su primera clase de economía doméstica en 1968. Pero en algunas escuelas, incluyendo la suya, la economía doméstica ha sido reconstituida bajo el alero de ‘ciencias familiares y de consumo’, que incluyen cursos optativos en cocina, clases de paternidad, moda y orientación profesional en las industrias de la alimentación y hostelería.
Y a pesar de las lamentaciones sobre el fin de la economía doméstica, más de tres cuartos de todas las cenas son preparadas en casa, con mujeres que hacen la mayor parte de la cocina, de acuerdo a las últimas cifras de la firma de investigación Grupo NPD. El interés en la comida no ha disminuido, si se consideran las revistas dedicadas a la materia (es el segundo tópico más popular después de artes y pasatiempos en las nuevas revistas lanzadas en los últimos tres años, dice Samir A. Husni, de la Universidad de Mississippi) y en ventas en cadenas de utensilios de cocina de gourmets, tales como Williams-Sonora y Sur La Table.
Sin embargo, en cocinas experimentales de gigantes del alimento como Kraft, el objetivo es una terminología que sea "simple y muy literal, que sea fácil de entender", dice Meyers. Donde en una receta para pollo de hace 20 años decía "unte el pollo en harina", hoy dirá "cubra al pollo con harina". En lugar de decir "saltéelo", los escritores de recetas dirán "cuézalo revolviendo a fuego medio", dijo.
En Land O’Lakes, la granja cooperativa de Minnesota de 85 años, conocida por sus quesos y productos lácteos, la antigua directora de la cocina experimental, Lydia Botham, dijo que los cocineros en sus cuarenta y más jóvenes son más orientados hacia la alta tecnología cuando se trata de usar el sitio de la compañía con recetas y asesoría, pero son relativamente poco preparados cuando se trata de cocinar.
"Han crecido con el ordenador, así que esperar que las cosas sean más rápidas, incluyendo la cocina", dice Botham, ahora directora de comunicaciones en la compañía. "Les gusta cocina agregando cosas en una mezcla. En las recetas, prefieren tener pocos ingredientes -siete es el ideal- e imágenes paso por paso de lo que están haciendo".
En 1935, por ejemplo, una receta de galletas con sirope de caramelo de Land O’Lakes decía a los cocineros "bata juntas completamente la mantequilla y el azúcar". Hoy, dice Botham, "no usamos la palabra ‘batir’. La gente no sabe lo que significa. En lugar de eso, decimos: ‘En su batidora, revuelva la mantequilla y el azúcar’".
En una encuesta realizada por Betty Crocker Kitchens en 2004 constató que los adultos ni siquiera se dan cuenta de lo conscientes de la cocina que se han vuelto. El sondeo nacional de 1500 adultos encontró que un 70 por ciento tenía conocimientos culinarios "superiores al promedio", aunque sólo un 38 por ciento obtuvo puntajes superiores al promedio en un formulario de 20 preguntas sobre habilidades culinarias. Mientras que un 98 por ciento conocía la abreviatura de cucharita de té, sólo un 44 por ciento sabía cuántas cucharitas de té hacían una cuchara de servir. Incluso menos, un 34 por ciento, sabía cuánto arroz crudo se necesita para producir una taza de arroz cocido. (Respuestas: 3 cucharitas de té para una cucharada; un tercio de una taza de arroz crudo, para producir una taza de arroz cocido).
Los niños de 10 a 17 años no estuvieron mucho mejor. Una encuesta de Betty Crocker de 2004, de mil niños, constató que mientras un 94 por ciento tenía acceso a internet, sólo un 42 por ciento podía preparar una cena de espagueti. Casi el cien por ciento podía jugar un juego de ordenador, pero sólo un 41 por ciento podía preparar un batido de fruta en una batidora. Por otro lado, un 64 por ciento dijo que le gustaría ayudar más en la cocina en casa, confirmando que la cocina no es exactamente un arte en proceso de extinción.
"Hay una necesidad y deseo reales de aprender estas habilidades", dijo Ruben.

18 de marzo de 2006
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elogio de la sopa de verduras


[Donna Deane] Las carnes ya no son las preferidas.
La Cleopatra de Shakespeare, con su "infinita variedad", no tenía ninguna sopa de verduras. Puede ser espesa y gorda, ligera y delicada, sabrosa y humeante o clara y ácida. La sopa de verdura puede ser una comida en sí misma, o un apetitoso primer plato, un gratificante almuerzo o una generosa sopa caliente.
Por supuesto, empieza con un caldo. Pero eso no significa que tengas que usar carne, o incluso pollo o pescado. Con algunos trucos, puedes sonsacar a las verduras suficiente sabor y cuerpo como para armar las bases de una sopa verdaderamente vegetariana.
Empecemos con los aromas. Los puerros son increíblemente sabrosos -basta con dejarlos cocer en agua a fuego lento y ya estarás a mitad de camino de un buen caldo vegetal. Agrega apio, zanahorias, ajo y hierbas, y tendrás un ligero y versátil caldo. Corta las verduras en pequeños dados y con un poco de sal les ayudarán a soltar sus sabores más rápidamente.
Usa este caldo, en lugar de agua, para hacer el arroz y los granos para preparar un arroz pilaf o un risotto. El caldo lo puedes congelar y tenerlo a la mano para usarlo desglasado en una sartén para preparar un salsa para el pescado o el pollo. O agrégale cebollas caramelizadas, azúcar, una poca de vino blanco y Armagnac, y obtendrás una sopa sabrosa y exquisita, con varias capas de sabores.
Otro caldo estupendo lo proporcionan las verduras asadas. Usa cebollas, zanahorias, apio, ajo y raíz de apio con un poco de aceite de oliva y condimentos y fríelas hasta que estén tiernas y doradas. Cuécelas a fuego lento con puerros, hierbas, champiñones y piel de patatas durante algo menos de una hora y obtendrás un sabroso caldo marrón con un sabor profundo y elemental.
Este caldo va bien con los granos, como el arroz integral o bulgur y entrega un maravilloso sabor cuando es usado como líquido para cocinar y cocer a fuego lento unas asertivas berzas, repollos gallegos o coles rizadas. Quizás sea más satisfactoria una elemental sopa hecha de pequeños fríjoles blancos, champiñones asados, patatas y repollo.
O puedes preferir un sabor más puro -para esto, los champiñones son fabulosos. Cuece a fuego lento champiñones secos y frescos, con aromas, si quieres un apetitoso y carnoso caldo que es incluso más maravilloso cuando se le agrega cebada perlada, que espesa el caldo y le da cuerpo. Es la base para una sopa de nabos y acelgas, un plato que nos recuerda lo intensamente sabrosas que pueden ser las verduras cuando se las trata adecuadamente.

17 de marzo de 2006
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miami herald
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burócratas en la cocina


[Dana Bowen] Con funcionarios del ayuntamiento en la cocina, los chefs no pueden cocinar al vacío.
Cuando empezó a aparecer en los menús de restaurantes de Nueva York, la frase sous vide era un misterio para la mayoría de los parroquianos. Los camareros de restaurantes como PerSe y Sumile, Blue Hill y Cru, podían decirles que sous vide era ‘al vacío’, en francés, y que se refería al uso de bolsas de plástico herméticamente selladas en las que, por ejemplo, las pechugas de pollo se imbuían con hierbas, o las langostas eran escalfadas lentamente a temperaturas por debajo del estofado.
Los chefs innovadores aquí y en todo el país -desde mecas del alimento en Manhattan hasta cocinerías de chefs en pequeños pueblos sureños- han acogido la técnica, que hace que el alimento quede más tierno y sabroso que con los métodos de cocción tradicionales. Algunos lo están utilizando en la mayoría de sus platos.
Pero la gastronomía tenía que conocer a la burocracia.
De momento, el Departamento de Salud e Higiene Mental del Ayuntamiento de Nueva York ha sofocado la revolución al vacío. En las últimas semanas los inspectores han ordenado a algunos chefs deshacerse de los alimentos retractilados o envasados al vacío, han prohibido utilizar el utensilio de empaques al vacío y les han conminado a dejar de cocinar y/o guardar alimentos al vacío hasta que el gobierno elabore un plan de regulación.
En algunos casos, los inspectores han impuesto multas, que empiezan con 300 dólares por falta. Es la primera vez que una dependencia del ayuntamiento escoge una técnica de cocción y dice a los chefs cómo usarla.
El código sanitario del ayuntamiento, que rige el modo en que han de cocinar los chefs, no dice específicamente cómo debe un restaurante tratar los alimentos empaquetados al vacío. Mientras que no se ha mencionado nunca un problema sanitario vinculado a la técnica del vacío en las cocinas de los restaurantes de Nueva York, los funcionarios dicen que su mayor preocupación es que el alimento empaquetado al vacío inadecuadamente puede producir botulismo y listeria.
"Lo veníamos venir", dijo Geoffrey Zakarian, propietario de los restaurantes Town y Country, refiriéndose a la sanción. Dijo que los inspectores visitaron Country hace unas tres semanas.
David Chang, chef del bar Momofuku Noodle en East Village, dijo que hace tres semanas los inspectores lo obligaron a destruir alimentos sellados y guardados al vacío por un valor de mil quinientos dólares, y calificaron de ilegal su máquina de empaques al vacío Koch de dos mil 700 dólares, su pieza de equipo más cara.
"No hay instrucciones para el vacío", dijo Chang, frustrado, "pero lo usa todo el mundo".
Elliott Marcus, comisario del departamento de salud del ayuntamiento de Nueva York, que supervisa las inspecciones de restaurantes, dijo en una entrevista telefónica que el empaquetamiento y cocción al vacío no eran enseñados en los cursos que deben aprobar los chefs para obtener su permiso de operadores de alimentos, y que debido a su reciente popularidad el departamento estaba tratando de redactar reglas para su uso.
El departamento está ahora en consultas con la Administración de Alimentos y Drogas [Food and Drug Administration] federal, la Comisión de Salud del ayuntamiento y expertos de la industria, incluyendo al Instituto Culinario Francés de Manhattan, que está desarrollando un laboratorio de tecnología del alimento.
Marcus dijo que esperaba tener las instrucciones en junio. Hasta entonces, dijo, los hosteleros que quisieran usar la técnica al vacío deberían contratar a un cientista de alimentos que realice un plan de Análisis de Riesgos y Control Crítico, un procedimiento detallado en el Reglamento Sanitario federal.
Pero muchos chefs que usan el vacío dicen que ellos lo han estudiado con pioneros en el campo, como el chef francés George Pralus, que han elaborado cuidadosos procedimientos de seguridad en el uso del sous vide.
"Es un método de cocción más seguro y más preciso", dice Jonathan Benno, chef de cuisine de Per Se, en el Time Warner Center. Benno pasó gran parte del martes desarrollando un plan con el gurú del vacío, Bruno Goussault, un nutricionista que trabaja con la compañía mejor conocida por sus operaciones de vacío a escala industrial, Cuisine Solutions, de Alexandria, Virginia. Funcionarios del ayuntamiento deben aprobar todavía esa y otras muchas operaciones.
Thomas L. Gregg, presidente de Cuisine Solutions, que prepara comidas al vacío para aerolíneas y ha enseñado a muchos chefs de Manhattan a usar el método en condiciones de seguridad, dijo que no había oído nunca antes sobre una represión del vacío. Pero dijo que como toda técnica, podría ser peligrosa sin un adiestramiento adecuado. "El vacío se ha hecho muy popular, y el departamento de salud quiere dejar claro que se necesita implementar un protocolo", dijo Gregg.
La técnica también se ha hecho popular con cocineros caseros, algunos de los cuales han empezado a usar los utensilios de vacío que se venden por televisión, como Seal-a-Meal. Thomas Keller, el chef de PerSe y de French Laundry, en Yountville, California, publicará pronto un libro de recetas de cocina con la técnica del vacío.
La técnica fue desarrollada por primera vez en Francia a fines de los años sesenta. Aunque fue usada ampliamente por las aerolíneas, cadenas hoteleras y otras instituciones, hubo preocupación sobre sus posibles contaminaciones bacteriales. Pero esta parece ser la primera vez que se han planteado problemas sanitarios sobre su uso en cocinas de restaurantes.
Funcionarios dicen que empezaron a examinar el sous vide el verano pasado después de un artículo en la revista del New York Times que describe cómo Pralus y Goussault sacaron el vacío del reino clínico de la producción industrial de alimentos y lo llevaron al controlado caos de las cocinas de restaurantes.
La principal preocupación del departamento es el lapso de tiempo que los alimentos pueden estar al vacío. Practicantes antiguos del vacío, como el chef David Bouley, dicen que han tenido siempre en mente el tipo de documentación que el ayuntamiento anda buscando -archivos de las temperaturas usadas y la cantidad de tiempo de almacenamiento del alimento- y que los conversos recientes también deberían hacerlo.
"Creo que es algo bueno", dijo Bouley sobre las nuevas exigencias.
Muchos chefs dicen que no ven cómo las reglas previamente invocadas solamente para las cocinas industriales se podrían aplicar a las suyas. También se quejan de que estas visitas se han producido sin previo aviso y que se están enterando de la nueva reglamentación solamente a través de las inspecciones de rutina.
"¿No se supone que tienen que informarnos antes de pasarnos una multa?", pregunta Colin Alevras, el chef y dueño de Tasting Room, en el East Village, que prepara todo al vacío, desde champiñones silvestres hasta corderos.
Josh DeChellis, chef de Sumile y Jovia, dijo que para algunos restaurantes podría ser demasiado caro contratar a nutricionistas que redacten sus planes. Y otros chefs están repensando sus menús.
"Es completamente irónico, porque los objetivos de los chefs que usan esta técnica son tener alimentos más limpios, más sanos, y de mejor sabor, y los objetivos del departamento de salud, son exactamente los mismos", dice Dan Barber, chef de Blue Hill, Manhattan, y Stone Barns, Tarrytown. "Una restricción completa de el uso del vacío sería como retroceder diez años".

9 de marzo de 2006
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campbell pone sal marina a sus sopas


Gigante de las sopas encontró nuevo método de reducir contenido de sodio.
Camden, Nueva Jersey.Ejecutivos de Campbell Soup Co. han venido oyendo lo mismo desde que, en los años sesenta, Andy Warhol hiciera arte con sus latas: Reducid el contenido de sodio de la sopa sin sacrificar el sabor, y la gente las consumirá todavía más.
Ahora, después de años de reducir gradualmente los niveles de sodio de sus sopas, la compañía de Camden dice que ha hecho un hallazgo importante: la de una sal marina natural de bajo contenido en sodio. Será usada en unas 30 sopas -recetas nuevas y reformuladas-, que empezarán a venderse en supermercados a partir de agosto, anunció Campbell el miércoles.
"Hemos recorrido el planeta buscando una sal marina que tuviera todos los ingredientes característicos de esta" dijo a la Associated Press el gerente general Douglas R. Conant, en una entrevista.
La compañía espera que la reducción del contenido de sodio ayudará a mejorar las ventas de sopas, que se han estabilizado recientemente después de perder terreno ante otros alimentos rápidos en los años noventa.
El contenido regular de sal es de 99.7 por ciento de cloruro de sodio. La Administración de Drogas y Alimentos FDA federal duce que los adultos no deben ingerir más de 2300 miligramos por día -más o menos una cucharilla de té.
Hace unos años, la ración promedio de una sopa Campbell era de casi la mitad del límite diario. Pero usando menos sal, la compañía bajó el promedio a 850 miligramos.
La sal marina en las nuevas sopas tiene 40 por ciento menos sodio que las sopas normales, dijo George Dowdie, vice-presidente de investigación y desarrollo en Campbell.
El cambio de sal dará a la compañía espacio para fomentar los otros beneficios para la salud de sus sopas, como hizo en los años ochenta con sus anuncios ‘La sopa es una buena comida’. La compañía accedió a abandonar esa campaña cuando el gobierno se quejó en 1989 de que estaba engañando al público debido al alto contenido de sodio.
Según normas de la FDA, los alimentos deben cumplir con ciertos criterios -tales como el contenido de algunos nutrientes, y tener bajos niveles de colesterol- antes de que su etiqueta y anuncios puedan promoverlos como "sanos". Muchas de las sopas de Campbell cumplen con todos los requisitos, excepto uno: Tienen más de 480 miligramos de sodio por ración.
Algunas de las sopas -incluyendo cuatro a seis variedades de las substanciosas sopas Chunky- estarán por debajo de ese umbral gracias a la sal marina. La compañía los anunciará como sanos y publicitará que son bajos en calorías, bajos en grasa y ricos como alimentos vegetales.
"Lo vemos como el facilitador para hablar de los otros beneficios de salud de la sopa", dijo Denise Morrison, presidente de Campbell USA. La compañía está reactivando su publicidad, tal como su Sopa como Plan de Vida, una campaña de bienestar y pérdida de peso en torno a la sopa.
La sal marina también es usada en las 12 sopas para niños de Campbell, tales como Chicken Alphabet y Kids Shapes, y versiones de las sopas que la compañía llama sus iconos: pollo con fideos, tomate y crema de champiñones.
La reducción de los niveles de sodio es la última fase de una campaña para revivir la antes poderosa compañía que ha pasado por tiempos difíciles a fines de los años noventa. Cuando Conant la retomó en 2001, prometió dar nueva vida al negocio de las sopas condensadas, que habían estado bajando durante años a medida que aparecían opciones más convenientes de comidas rápidas.
Campbell informó el 17 de febrero que sus ventas aumentaron un 2 por ciento en la primera mitad del año fiscal 2006 sobre un período de un año, a 4.4 billones de dólares, y las ventas de sopas aumentaron a la misa tasa, a 2 billones de dólares. Las ganancias netas aumentaron a 556 millones de dólares durante la primera mitad que terminó el 29 de enero, un 20 por ciento superior a hace un año, u 11 por ciento una vez reajustado tomando en cuenta los cambios.
La compañía ha dado zancadas en cuanto a la calidad, utilizando un nuevo proceso para mezclar sus sopas, que permite pedazos más grandes de verduras y un sabor más fresco e introduciendo una línea de sopas para gourmets más caras. También ha trabajado en artefactos domésticos, agregando cuencos de sopas para microondas, sopas bebibles, latas de fácil apertura y un nuevo sistema para ordenar las sopas en los supermercados.
Wall Street se mostró ligeramente animado por los cambios.
"En términos del negocio de sopas actual, están haciendo todo lo que pueden", dijo Thomas C. Morabito, un analista que estudia a la compañía para Susquehanna Financial. Dijo que simplemente no hay demasiado espacio en el negocio de la sopa, que ya es dominado por Campbell.

Campbell Soup Company: http://www.campbellsoup.com

Información sobre sodio: http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier4708

22 de febrero de 2006

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traducción mQh

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reductio ad perfectionem en la cocina


[Florence Fabricant] Qué pichón. Un pichón asado cambió la vida de David Kinch. Y su carrera.
Era 1984 y Kinch, nacido en Filadelfia, estaba trabajando en la cocina de un hotel en Burgundia, Francia. Ahorraba dinero para poder probar los restaurantes de la región, y un día visitó a Alain Chapel, en Mionnay, para hundir su tenedor en un pichón, que se servía con guisantes frescos y lechuga estofada. La cena fue una epifanía.
"Yo tenía 23 años y, por supuesto, me lo sabía todo", dice Kinch. "Pero después de esa cena me di cuenta de que mi formación había sido mala, que había pasado completamente por alto qué es una buena comida. Volví a mi cuarto, a llorar".
En esa época, el chef Chapel había ganado tres estrellas de la guía de Michelin. "Lo que este tío podía hacer con un puñado de guisantes y algo de lechuga, y cómo podía conservar la pureza de los sabores y sin embargo combinarlos, era algo que nunca me habían enseñado", dice Kinch.
Kinch, 44, y chef y socio en Manresa, en Los Gatos, California, encontró a otro buen maestro cuando volvió a Estados Unidos. Fue contratado en el Quilted Giraffe, el restaurante de Barry Wine, en Nueva York.
"Trabajando con Barry reforcé el punto sobre el sabor", dijo. Y descubrió otro plato en el que piensa todo el tiempo: el salmón glaseado con una salsa de mostaza en polvo, azúcar y agua, de Wine.
"No podía ser más simple, pero despierta todos los elementos en tu lengua", dijo Kinch, que sirve en Manresa una versión del plato. "Es un gran ejemplo de cómo la dulzura puede jugar un papel en el sabor cuando se la combina adecuadamente con elementos picantes o salados. Y el acabado, de aspecto de espejo lacado, que resulta cuando se asa el azúcar en el glaseado y el aceite, también es bonito".
Los sabores en el glaseado han inspirado otros platos de Kinch, entre los que se cuentan los dátiles sazonados que sirve con foie gras.
No hay nada misterioso en la preparación ni del estofado de lechuga que inspiró a Chapel ni en la del salmón de Wine. Las claves del éxito del primer plato son encontrar la lechuga fresca correcta y la adición de bastante mantequilla y una gota de ácido; para el segundo, es el aparejamiento de lo dulce y picante con la riqueza del pescado.
Aunque muchos de los platos de Kinch tienen complejas descripciones, es fácil que entender que, una vez en el plato, la mayoría dependen de un solo ingrediente principal con un acompañamiento simple, como el repecho asado de capón con castañas italianas asadas, y sardinas asadas a la sal con una ensalada de patatas calientes. A veces apareja dos elementos estrechamente relacionados que refuerzan sus sabores, como las ostras con una gelée dulce-salada de erizos de mar, foie gras de pato con pescuezo de pato relleno, y un sorbete de manzana verde contrarrestado con membrillo sazonado.
Él defiende el enfoque pareado. Fue Auguste Escoffier quien dijo "faites simple", déjalo simple, y Kinch es un ardiente discípulo. Para él, un plato está completo no cuando no puede agregar nada más, sino cuando no le puede sacar nada más. "Cuando pienso mi menú, pienso en Chapel", dice.
Kinch ha aprendido que un chef puede -y debe- mantener vivos sus recuerdos de alimentos importantes mientras su paladar continua evolucionando y su estilo y técnicas culinarias se van perfeccionando.
Esta aproximación a la cocina, que es según dijo de lo que careció como estudiante de gastronomía en la Universidad Johnson & Wales, Provindence, Rhode Island, es la principal razón por la que Manresa es considerado uno de los mejores restaurantes en la Bay Area.
De hecho, los fans no vienen solamente de California del Norte sino de Chicago e incluso de la Costa Este, para cenar con un chef de primera que todavía no se ha convertido en una marca.
Como muchos otros chefs de hoy, Kinch es obsesivo sobre los ingredientes. Los granjeros de la zona, las laderas de las montañas de Santa Cruz, le venden lo mejor que tienen, y es un personaje familiar en los mercados agrícolas, incluyendo el mercado del Ferry Building de San Francisco.
Sirve lechuga estofada con cordero, que prepara sólo cuando puede conseguir lechuga Perla, unos compactos cogollitos de la variedad de Boston con sabrosas hojas oscuras. Un cocinero casero que no pueda encontrar esta variedad excepto en mercados agrícolas en temporada, podría usar la lechuga Bibb.
Su menú en Manresa está repleto de ingredientes locales como abalones, cardos, champiñones de pino y jurel -cosas que podrían ser difíciles de encontrar. Pero son los platos que ha construido con estos ingredientes los que lo han ayudado a construir una fiel clientela de amantes de la cocina.
Una cosa buena: El restaurante abrió en 2002, justo cuando el Silicon Valley, como dice Kinch, "implosionó". El auge precedente permitió el éxito de su anterior restaurante, el pequeño Sent Soví cerca de Saratoga, así que Kinch pensó que sería una buena idea abrir un local más grande. Pero su sentido de la oportunidad fue terrible: la inauguración tomó lugar en los talones de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y un descenso del turismo. Manresa lo tuvo muy difícil.
Pero mantuvo el curso y ahora Kinch está felizmente establecido, con una gran demanda de reservaciones, en un lugar que sólo sirve cinco días a la semana, de miércoles a domingo.
Ese horario le da tiempo para visitar las granjas y mercados y salir a hacer surf a la playa. Quizás es por lo que en esos momentos su mirada de concentración desaparece de su cara, sus ojos se iluminan y todavía puede sorprender con una sonrisa de niño.

8 de febrero de 2006

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elogio de las sopas


[Donna Deane] A veces quisieras simplemente una sopa de verduras clara y aromática.
¿Crees que lo sabes todo sobre la sopa de verduras? La Cleopatra de Shakespeare, en su "infinita variedad", no tenía ninguna sopa de verduras. Puede ser espesa y gruesa, ligera y delicada, suculenta y humeante, o vivificadora y penetrante. La sopa de verduras puede ser una comida en sí misma, o una apetitosa entrada, un reconfortante almuerzo o una cena felizmente tibia.
Por supuesto, empieza con el caldo. Pero eso no significa que debas usar carnes, ni incluso ave o pescado. Con algunos trucos puedes sonsacar suficiente sabor y cuerpo con sólo unas verduras, que puede ser el fabuloso fundamento de una sopa verdaderamente vegetariana.
Empecemos con los aromas. Los puerros son increíblemente sabrosos -basta con dejarlos hervir en agua a fuego lento, y ya estás a mitad de camino hacia un excelente caldo vegetal. Agrega apio, zanahorias, ajo y hierbas, y tienes un caldo vegetariano ligero y versátil. Corta las verduras en dados y sofríelos ligeramente para ayudarles a soltar sus sabores más rápidamente.
Este caldo se puede usar para cocer arroz o cereales, en lugar del agua, para hacer un arroz pilaf o un ligero risotto. Se puede congelar y mantener a la mano para desglasar una sartén y hacer un poco de salsa para pescados o pollo. O agrega cebollas caramelizadas y azúcar y un poquito de vino blanco y Armagnac, y obtendrás una suculenta y exquisita sopa con diferentes capas de sabores.
Otro estupendo caldo se hace con verduras fritas. Echa cebollas, zanahorias, apio, ajo y raíz de apio con un poco de aceite de oliva y condimentos y fríelas hasta que queden tiernas y doradas. Déjalas hervir a fuego lento con puerros, hierbas, champiñones y cáscara de patatas durante algo menos de una hora, y obtendrás un nutritivo caldo marrón con un profundo sabor terroso.
Este caldo se acompaña bien con cereales como el arroz integral o bulgur, y agrega un maravilloso sabor cuando se usa como líquido para escalfar verduras verdes como repollos y berza o kale. Pero quizás lo más satisfactorio es una abundante sopa de verduras hecha con frijoles blancos chicos, de guarda, champiñones fritos, patatas y repollo.
O si quieres puedes obtener un sabor más puro -los champiñones son fabulosos para esto. Deja hervir unos champiñones frescos y secos con aromas para hacer un caldo apetecible y substancioso que es incluso más maravilloso cuando se le agrega cebada perlada, que le da al caldo espesor y cuerpo. Es la base para una sopa de nabos dulces y vivificadoras acelgas, un plato que nos recuerda lo intensamente sabrosas que pueden ser las verduras cuando se las trata como se debe.
Los caldos vegetales son rápidos de hacer y alcanzan su máximo sabor, dependiendo de los ingredientes, en unos 30 minutos, hasta una hora, después de llegar a su punto de ebullición -tiempo suficiente para relajarte con un vaso de vino y pensar en los siguientes pasos. No dejes el caldo de verdura durante horas al fuego: vas a terminar con un sabor a marchito y al ligero amargor que dan los condimentos. Para dejarlos estofar más tiempo, corta las verduras en pedazos más grandes.
Una vez que se ha terminado de hacer el caldo, hay que colarlo inmediatamente con un colador de malla fina con una estopilla. Si dejas estar las verduras en el caldo después de la cocción hará que el caldo pierde viveza. Después de colarlo, sin embargo, se puede refrigerar o congelar.
La sopa de hinojos y cebollas puede servirse con unas sencillas tostadas con ajo hechas frotando las rebanadas con un trozo de ajo. O, para una versión con queso, divide la sopa en cuatro recipientes para el horno y pon encima de cada uno tres o cuatro picatostes y un cuarto de taza de queso Gruyère rallado antes de asar en un horno a 400 grados, de 30 a 35 minutos.
 
Sopa de Verduras Fritas
Tiempo: 2 horas, 50 minutos
Raciones: 4 a 6

2 tazas de cebollas cortadas en dados
2 zanahorias, cepilladas y cortadas en dados (una taza)
3 tallos de apio, cortado en dados (una taza)
6 dientes de ajo enteros, pelados
2 tazas de raíz de apio, peladas y cortadas en dados
3 cucharadas de aceite de oliva
½ cucharadita de sal
¼ cucharadita de pimienta
2 puerros, sólo la parte blanca
10 granos de pimienta
1 hoja de laurel
3 a 4 ramitas de tomillo
3 a 4 ramitas de perejil
½ taza de champiñones porcini secos
2 patatas Yukon Gold

Calienta el horno a 220 grados. Pon juntos la cebolla, zanahorias, apio, ajo y raíz de apio con el aceite de oliva, sal y pimienta en una fuente de honro grande. Asa durante 35 a 45 minutos o hasta que las verduras se vean ligeramente doradas, revolviendo de vez en vez.
Coloca las verduras fritas en una cacerola sopera alta. Corta los puerros en tajadas de un cuarto de pulgada y agrégalas a la cacerola. Agrega los granos de pimienta, la hoja de laurel, el tomillo, el perejil y los champiñones secos. Pela las patatas y echa la piel a la cacerola. Corta las patatas peladas en dados de media pulgada, cúbrelas con agua fría y aparta para usar en la sopa. Agrega 10 tazas de agua fría a la olla.
Lleva la mezcla a ebullición a fuego alto. Reduce la llama a fuego lento y deja estofar durante 45 minutos.
Retira la cacerola del fuego. Cuela el caldo con un colador con una estopilla, presionando ligeramente sobre las verduras con el reverso de una cuchara para extraer los jugos. Desecha las verduras. Esto te dará una 8 tazas de caldo.

Sopa de Champiñones
2 tazas de tarazones de champiñones cremini4 cucharaditas más 2 cucharadas de aceite de oliva, divididas
sal marina
pimienta blanca
1 cebolla mediana, cortada en dados (una taza)
½ taza de apio cortado en dados
½ taza de zanahoria picada
2 dientes de ajo, machados
½ taza de frijoles blancos chicos de guarda
8 tazas de caldo de verduras fritas
3 tazas de repollo de hojas rizadas picadas
patatas Yukon Gold, reservadas de la receta para el caldo
½ libra de judías verdes y amarillas, sin tallos, cortadas diagonalmente en pedazos de una pulgada
pan de barra tostado, cortado en rebanadas

Calienta el horno a 220 grados. Pon los tarazones de champiñón en un cuenco con 4 cucharaditas de aceite de oliva, un octavo de cucharadita de sal y una pizca de pimienta blanca. Echa en el recipiente para el horno y asa durante unos 13 minutos, hasta que se vean tiernos y ligeramente dorados. Retira del horno y deja estar.
Sofríe la cebolla, apio y zanahoria en 2 cucharadas de aceite de oliva en una olla sopera alta hasta que estén tiernas, unos 5 minutos. Agrega el ajo y sofríe 1 minuto.
Agrega los frijoles blancos, el caldo de verduras, el repollo y 1 cucharadita de sal. Lleva la mezcla a ebullición a fuego alto, luego reduce a fuego lento, cubre y deja hervir durante 1 hora, revolviendo de vez en vez. Agrega las patatas escurridas y los champiñones durante los últimos 30 minutos de cocción.
Agrega las judías verdes y amarillas durante los últimos 15 minutos de la cocción y deja hervir a fuego lento hasta que las judías estén tiernas y crujientes. Sazona con sal al gusto. Sirve la sopa con pan de barra untado en una buena dosis de aceite de oliva.

Cada ración: 271 calorías; 8 gramos de proteína; 30 gramos de carbohidratos; 10 gramos de fibra; 15 gramos de grasa; 2 gramos de grasa saturada; 0 colesterol; 451 miligramos de sodio.

Sopa de Champiñones, Cebada y Acelgas
Tiempo: 2 horas, 45 minutos
Raciones: 6 a 8

Caldo de Champiñones
1 libra de champiñones cremini frescos
1½ onzas de champiñones shiitake secos
¼ de taza de puerros cortados en lonchas (sólo la parte blanca)
2 dientes de ajo, cortados por la mitad
2 ramitas de tomillo
4 granos de pimienta

Limpia los champiñones con una toalla de papel húmeda. Recorta las puntas del tallo y corta los champiñones en cuatro.
Coloca los champiñones en una cacerola sopera alta. Agrega los shiitakes secos, puerros, ajo, tomillo y granos de pimienta. Agrega 3 cuartos (12 tazas) de agua fría. Lleva a ebullición a fuego alto. Reduce el fuego, cubre y deja hervir unos 35 minutos.
Retira la olla del fuego y deja enfriar unos 5 minutos. Cuela con un colador de malla, apretando suavemente las verduras con una cuchara para extraer los jugos. Desecha las verduras. Obtendrás unas 11 tazas de caldo; agrega agua hasta el caldo llegue a la medida de 11 tazas.

Sopa
3 cucharadas de aceite de oliva, dividido
1 taza de cebolla picada
½ taza de zanahoria picada fina
½ taza de apio picado fino
1 cucharadita de ajo machado
2/3 de taza de cebada perlada
11 tazas de caldo de champiñones
1/4 de libra de champiñones shiitake, los tallos recortados, cortados
1 cucharada de sal marina
2 manojos de acelga, sin tallos y cortada gruesa (unas 8 tazas)
2 nabos (3/4 de libra), pelados y cortados en cubos de media pulgada (unas 3 tazas)

Calienta 2 cucharadas de aceite en una cacerola sopera alta a fuego mediano. Agrega la cebolla, zanahoria y apio y sofríe hasta que las verduras estén tiernas pero no doradas, unos 4 minutos. Agrega el ajo y sofríe 1 minuto.
Echa revolviendo la cebada y el caldo. Lleva a ebullición. Reduce el fuego a fuego lento y cubre. Cocina durante 1 hora, revolviendo de vez en vez.
Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén mediana antiadherente. Agrega los champiñones y sofríelos hasta que estén ligeramente dorados, unos 7 minutos. Agrega la sal, las acelgas, los nabos y los champiñones sofritos a la cacerola sopera. Lleva la sopa a ebullición, reduce a fuego lento, cubre y cuece durante 30 minutos.

Cada ración: 139 calorías; 3 gramos de proteína; 21 gramos de carbohidratos; 5 gramos de fibra; 5 gramos de grasa; 1 gramo de grasa saturada; 0 colesterol; 534 miligramos de sodio.

Sopa de Hinojos y Cebolla
Tiempo: 2 horas, 25 minutos
Raciones: 4 a 6

Caldo Claro de Verduras
1 cucharada de aceite
2 tazas de puerro picado fino, sólo la parte blanca
1 taza de zanahorias picadas finas
1 taza de apio picado fino
3 dientes de ajo enteros, pelados
6 granos de pimienta
1 hoja de laurel
2 ramitos de perejil
2 ramitos de hinojo
1 ramito de tomillo

Calienta el aceite en una cacerola sopera alta a fuego medio alto. Agrega los puerros, zanahorias y apio y cuece hasta que queden tiernos, unos 5 minutos, revolviendo de vez en vez.
Agrega el ajo, granos de pimienta, laurel, perejil, hinojo y tomillo. Agrega 10 tazas de agua fría. Lleva a ebullición a fuego alto, reduce el fuego, cubre y cuece durante 35 minutos.
Retira la cacerola del fuego. Cuela el caldo con un colador de malla fina, apretando suavemente las verduras para extraer el líquido. Desecha las verduras. Obtendrás unas 9 tazas de caldo.

Sopa
2 bulbos de hinojo (1½ libras)
2 cebollas grandes (1½ libras)
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de azúcar
½ taza de vino blanco seco
9 tazas de caldo de verduras
2 cucharaditas de sal, más al gusto
2 cucharadas de Armagnac, optativo
8 rebanadas de pan de barra (grosor de un ¼ de pulgada)
1 diente de ajo grande, por la mitad

Recorta las puntas de las plumosas frondas y tallos de los bulbos de hinojo. Pica una cucharada de las frondas y aparte. Corta los bulbos por la mitad a lo largo y retira los corazones. Corta finamente en un rallador.
Pela las cebollas, luego corte finamente en un rallador.
Calienta el aceite en una cacerola pesada y sofríe los hinojos, cebollas y azúcar a fuego alto durante 5 minutos. Reduce el fuego a medio y cuece hasta que las verduras estén tiernas y ligeramente doradas, unos 30 a 40 minutos.
Agrega el vino y deja hervir a fuego lento durante 1 a 2 minutos, o hasta que el vino esté casi evaporado. Agrega el caldo de verduras y la sal. Cubre y deja hervir a fuego lento durante 20 minutos para fundir los sabores.
Agrega el Armagnac, si lo utilizas, y deja hervir a fuego lento, sin tapar, durante 10 minutos. Echa revolviendo las frondas de hinojos cortadas, apartadas. Sazona con sal a gusto.
Pon las rebanadas de pan de barra en una fuente de horno. Asa hasta que se doren y estén crujientes, de 45 segundos a 1 minuto. Frota cada rebanada con un trozo de ajo, los dos lados, unos 20 segundos. Sirve la sopa con las tostadas de ajo a un lado.

Cada ración: 216 calorías; 4 gramos de proteína; 27 gramos de carbohidratos; 5 gramos de fibra; 10 gramos de grasa; 1 gramo de grasa saturada; 0 colesterol; 937 miligramos de sodio.

8 de febrero de 2006

©los angeles times
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