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derechos civiles

cia no quiere revelar documentos


CIA pide a juez mantener sellados documentos de la época de Bush. Dicen que al Qaeda podría utilizarlos.
[R. Jeffrey Smith] El gobierno de Obama objetó ayer la liberación de algunos documentos de la época de Bush que entregan detalles sobre los interrogatorios filmados de detenidos por la CIA en cárceles secretas, alegando ante un juez federal que de hacerlo se pondría en peligro la seguridad nacional y favorecería las campañas de reclutamiento de al Qaeda.
En una declaración jurada, el director de la CIA, Leon E. Panetta, defendió la clasificación de los archivos que describen los contenidos de 92 cintas, su destrucción por la CIA en 2005 y lo que llamó "información operacional sensible" sobre los interrogatorios.
La revelación forzada de esos materiales, por acción de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), "podría redundar en daños excepcionalmente severos a la seguridad nacional al informar a nuestros enemigos sobre lo que sabíamos sobre ellos, y cuándo, y en algunas circunstancias, cómo obtuvimos la información que poseíamos sobre ellos", argumentó Panetta.
Aunque en la declaración Panetta continúa su oposición previa a la publicación de otras informaciones sobre la política y prácticas de interrogatorio de la CIA durante la presidencia de George W. Bush, representa una nueva afirmación del gobierno de Obama de que la CIA debería poder mantener secreta toda esa información. Los críticos de Bush han esperando durante mucho tiempo que esa revelación podría asignar responsabilidades por actos que dicen que fueron abusivos e ilegales.
El mes pasado el presidente Obama dijo que trataría de impedir la publicación de fotografías que están siendo demandadas por otras organizaciones, que describen los violentos interrogatorios realizados en cárceles militares durante el gobierno de Bush.
Panetta argumentó que ninguno de los 65 documentos de la CIA en cuestión, que la ACLU ha exigido durante varios años en una demanda en el marco de la Ley de Libertad de Información, debería ser liberado. Pidió al juez de distrito Alvin K. Hellerstein que introduzca una distinción entre la liberación por el gobierno, en abril, de los memorandos del ministerio de Justicia autorizando los interrogatorios con apremios físicos y el deseo de la CIA de mantener como reservados sus propios documentos detallando el tratamiento específico de detenidos en sus cárceles secretas en el extranjero.
Dijo que mientras que los memorandos del ministerio de Justicia discutían los métodos de interrogatorios con apremios "en abstracto", la información de la CIA era de una "naturaleza cualitativamente diferente", porque describía las técnicas de interrogatorio "aplicadas en operaciones reales".
La "revelación de detalles explícitos de interrogatorios específicos" entregaría a al Qaeda "materiales de propaganda que podría usar para campañas de reclutamiento y recaudación de fondos", dijo Panetta al describir la información en cuestión como "munición lista para usar". También entregó a la corte un documento reservado que dijo que explicaba por qué los detenidos podrían utilizar los contenidos para evadir preguntas en el futuro, pese a la promesa de Obama de que Estados Unidos no volverá a usar métodos ilegales de interrogatorio.
Jameel Jaffer, director del programa de seguridad nacional de la ACLU, dijo ayer en la tarde que es "desalentador" e "inquietante" que el gobierno de Obama diga que esa información sobre presuntos abusos debería ser reservada porque podría contribuir a la propaganda antinorteamericana. Dijo que eso equivale a decir que "mientras más graves los abusos, más importante es que permanezcan secretos". Jaffer dijo que la ACLU está convencida de que la opinión pública debe tener "acceso a todos los archivos que documentan lo que ocurría en las cárceles de la CIA y bajo la autoridad de quién".
Aunque la ACLU quería originalmente los documentos de la CIA relacionados con los interrogatorios ilegales en 2004, en 2007 pidió a la corte que declarara en desacato a la CIA después de que se descubriera que la agencia había destruido las cintas. La ACLU exigió como reparación acceso a los correos electrónicos internos y otras informaciones que pudieran revelar los contenidos de las cintas e identificar a quiénes participaron, aprobaron o endosaron su destrucción.
Hellerstein ha negado repetidas veces las peticiones de la CIA de que se deseche el caso, pero no ha concluido que la CIA haya cometido desacato. En lugar de eso, ordenó a la CIA entregar algunos de los archivos y proporcionar detalles de otros archivos en su poder; la agencia respondió entregando a la corte los documentos sellados.
Un fiscal federal sigue investigando la destrucción de las cintas.
En total, la CIA dijo que 580 documentos se relacionan con la petición de la ACLU de 2007; Panetta dijo que su declaración se aplica al total de los 65 documentos seleccionados hasta el momento por el tribunal para su posible liberación y que la CIA considerará en el futuro la liberación de "documentos no operacionales".
En dos documentos entregados a la corte junto con la declaración de Panetta, la CIA dijo que el material que debe permanecer reservado se encuentra una fotografía de Zayn al-Abidin Muhammed Hussein, conocido como Abu Zubaida, el primer detenido que se cree que la CIA consideró de alto valor; un extenso sumario de notas manuscritas redactadas después de revisar las cintas; una versión de cinco páginas escrita por un abogado de la CIA detallando la política de la agencia y la asesoría legal sobre la destrucción de las cintas; un correo electrónico a jefes de la CIA resumiendo las opiniones de otros sobre las cintas; un documento de seis páginas escrito por un empleado de la agencia sobre una discusión sobre las cintas con un abogado de la agencia; y una serie de correos electrónicos discutiendo qué debía decir la CIA en público sobre la destrucción.
También dice que uno de los documentos resumidos "proporciona detalles sobre el submarino en las cintas destruidas", refiriéndose al simulacro de muerte por asfixia por inmersión, un método que Obama y otros personeros de gobierno definieron como torturas ilegales.
Aunque la CIA rescribe frecuentemente extensos pasajes de los documentos que libera, Panetta dijo que había "decidido que ninguna información significativa puede ser liberada de los documentos operacionales en cuestión". Algunos, dijo, estaban protegidos por el secreto profesional, y casi todos contenían información personal sobre los empleados de la CIA y otros que, de revelarse, "constituiría claramente una invasión injustificada de la privacidad personal".
Panetta también dijo que quería enfatizar que su petición de "ningún modo se deriva de su deseo de evitar situaciones embarazosas al gobierno de Estados Unidos o a la CIA, ni de eliminar pruebas de conductas ilegales". Dijo que su único propósito era impedir el deterioro de la seguridad nacional estadounidense y proteger las fuentes y métodos de contraespionaje".

Julie Tate contribuyó a este reportaje.

9 de junio de 2009
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los planes de detención de obama


El programa de detenciones del presidente pone a prueba tradiciones jurídicas.
[William Glaberson] La propuesta del presidente Obama de crear un nuevo sistema legal en el que los sospechosos de terrorismo puedan ser mantenidos sin juicio en régimen de ‘detención prolongada’ en territorio estadounidense iniciaría una desviación de la imagen que tiene el país de sí mismo, como un lugar donde la gente bajo custodia del gobierno es acusada y procesada o dejada en libertad.
Ciertamente, existen algunas herramientas legales que permiten la detención de las personas que representan un peligro: las leyes de cuarentena así como precedentes judiciales permiten el confinamiento de agresores sexuales y enfermos mentales peligrosos. Todos los días en Estados Unidos hay personas a las que se les niega la fianza y se las encierra porque las han declarado un peligro para sus comunidades, aunque no han sido condenadas por nada.
Sin embargo, el concepto de detención preventiva está en los límites más remotos de las leyes estadounidenses, y algunos juristas dicen que cualquier plan para el encarcelamiento sin juicio de sospechosos de terrorismo estará inevitablemente destinado a terminar en la Corte Suprema.
De momento Obama ha proporcionado pocos detalles sobre el sistema que propone, aparte de decir que estaría sometido al control del Congreso y tribunales. Si es constitucional o no, dijeron los juristas en entrevistas, dependerá muy probablemente de la imparcialidad de esos procedimientos de revisión.
A fin de cuentas, sugirieron, la cuestión de la constitucionalidad implicaría una mirada nacional en el espejo: ¿Esto es lo que hace Estados Unidos?
"Tenemos excepciones limitadas al principio de que sólo se encierra a la gente que ha sido sentenciada", dijo Michael C. Dorf, profesor de derecho constitucional en Cornell. "Pero son excepciones escasas, y no queremos que aumenten, porque nos ponen incómodos".
En su discurso sobre política antiterrorista del jueves, Obama, enfatizando que quería procedimientos correctos, trató de distanciarse de lo que los críticos del gobierno de Bush ven como su sistema de detenciones arbitrarias.
"En nuestro sistema constitucional", dijo Obama, "la detención prolongada no debería ser decidida por una sola persona".
Pero los críticos de Obama dicen que su propuesta es una réplica de Bush. Cerrar la cárcel en Bahía Guantánamo, Cuba, y mantener a los detenidos bajo un nuevo sistema de detención preventiva sería simplemente "trasladar Guantánamo a una nueva ubicación y bautizarla con otro nombre", dijo Michael Ratner, presidente del Centro para los Derechos Constitucionales. El ministro de Defensa Robert M. Gates sugirió este mes que con ese sistema se podría retener en Estados Unidos a unos cien detenidos.
Obama prefirió llamar "detención prolongada" su propuesta, lo que la hizo sonar como más tranquilizadora que algunos de sus nombres más familiares. En algunos países se llama "detención administrativa", una designación con un ligero aire totalitario. Algunos de sus defensores la llaman "detención indefinida", que evoca la posición del gobierno de Bush de que los detenidos en Guantánamo podrían ser detenidos hasta el término de la guerra contra el terrorismo -quizás por el resto de sus días-, inclusive si eran absueltos en juicios por crímenes de guerra.
La propuesta de Obama fue un indicio de las dificultades que representa el plan del presidente de cerrar en enero la cárcel de Guantánamo. La opción de la detención prolongada es necesaria, dijo, porque podría haber algunos detenidos que no pueden juzgados pero que siguen representando un peligro de seguridad.
Estos, dijo, son prisioneros que de hecho están en guerra con Estados Unidos, pese a haber pasado cerca de siete años en Guantánamo. Citó como ejemplo a los detenidos que recibieron extensos cursos sobre explosivos en campamentos de al Qaeda, juraron lealtad a Osama bin Laden o han dejado de otro modo en claro que quieren matar a estadounidenses.
Otros países, incluyendo Israel e India, han tenido leyes que permiten la detención indefinida de sospechosos de terrorismo, dijo Monica Hakimi, profesora de derecho en la Universidad de Michigan que ha escrito sobre la materia. Pero, dijo, pocos se prestan para una detención indefinida, y varios países europeos han restringido la detención preventiva a días o semanas.
La propuesta de Obama, dijo Hakimi, parece ser una "aproximación agresiva que otros países desarrollados occidentales normalmente no adoptan".
El viernes en una carta al presidente el senador Russ Feingold, demócrata de Wisconsin, dijo que no estaba seguro de que la idea de Obama fuera constitucional, y agregó que "esa detención es el sello de los sistemas abusivos que hemos criticado en todo el mundo durante nuestra historia".
Algunos críticos del gobierno de Bush, que se han convertido igualmente en críticos de Obama, han dicho durante largo tiempo que son escépticos de que haya detenidos que sean un peligro demostrable para el país, pero contra los cuales el gobierno no puede montar una acusación en tribunales.
Pero algunos proponentes de un sistema de detención indefinida alegan que los 240 detenidos que quedan en Guantánamo incluyen a los yihadistas sanguinarios y quizás algunos tan resentidos por su experiencia que ningún presidente querrá dejarlos libres. Y entre ellos, dicen los proponentes, hay algunos que no pueden ser juzgados, en parte por falta de pruebas y en parte por las evidencias contaminadas.
Benjamin Wittes, investigador de la Brookings Institution, dijo que la propuesta de Obama era contraria al curso que está tomando su gobierno. Pero eso fue antes de que él y sus asesores tuvieran acceso a informaciones detalladas sobre los detenidos, dijo Wittes, que en el año pasado en un libro argumentó a favor de un sistema de detención indefinida.
"Este es el tipo que juró proteger al país", dijo. "Y si tratas la cuestión de cuánta gente puedes llevar a juicio y cuántos te aterra dejarlos marchar, tienes que tener un cierto tipo de autoridad para detenerlos [indefinidamente]".
Abogados de libertades civiles dicen que las leyes penales estadounidenses están escritas de manera suficientemente amplia como para que sea relativamente fácil condenar a sospechosos de terrorismo. Dicen que Obama no ha defendido bien su punto de vista de que hay una categoría preocupante de detenidos que son demasiado peligrosos para ser liberados, pero que tampoco pueden ser condenados. La razón por la que se tiene un sistema de justicia criminal, dicen, es para confiarle la determinación de quién es culpable y quién no lo es.
"Si no pueden ser condenados, entonces hay que dejarlos ir", dijo Jameel Jaffer, un abogado de la Unión Americana por la Libertades Civiles. "Eso es lo que se  quiere decir cuando se habla del poder judicial".

23 de mayo de 2009
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nadie quiere comisiones militares


Los tribunales militares son considerados ilegítimos. El presidente Obama ha bosquejado un cambio en las normas, diseñados para reforzar los derechos de los acusados, pero las comisiones que deben juzgar a sospechosos de terrorismo todavía sufren un problema de imagen.
[Carol J. Williams y Julian E. Barnes] Washington/Los Angeles, Estados Unidos. El viernes la decisión del presidente Obama de revivir los tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo probablemente no logrará borrar la mancha de ilegitimidad que cubre a las comisiones pese a los esfuerzos realizados en casa, dicen juristas civiles y militares.
Obama bosquejó cinco cambios destinados a reforzar los derechos de los acusados, incluyendo límites estrictos sobre el uso de evidencias obtenidas por coerción, restricciones más estrictas sobre el uso de evidencias indirectas y más libertad para los acusados a la hora de elegir sus propios abogados.
Sin embargo, expertos dicen que los tribunales, conocidos también como comisiones militares, son vistos como tan defectuosos que ninguna reforma podrá disipar la impresión de que están amañados para dictar condenas.
"Creo que las reglas y procedimientos pueden ser mejorados para permitir un juicio justo. Pero no creo que puedan solucionar la percepción de que las comisiones son un proceso ilegítimo e injusto", dijo el mayor de la Fuerza Aérea David  Frakt, profesor de derecho en la Western State University que representa a dos prisioneros retenidos en la cárcel militar de Bahía Guantánamo, Cuba.
Durante la campaña presidencial, Obama mismo criticó las comisiones como un "enorme fracaso" y dijo que preferiría juzgar a los detenidos en tribunales federales o en tribunales militares tradicionales.
Su cambio de opinión sorprendió a algunos expertos, dados los años de discusiones sobre lo difícil que sería reparar el sistema.
"Para lograr que las comisiones funcionen de manera justa y objetiva, deberían ser tan completamente redefinidas que no creo que puedan seguir adelante", dijo Amos N. Guiroa, profesor de derecho en seguridad nacional en la Universidad de Utah.
Funcionarios de gobierno dicen que todavía están reflexionando sobre otras reformas del sistema de comisiones, aunque el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, se negó a entregar detalles.
Gibbs defendió la decisión del gobierno de continuar con los tribunales, diciendo que "lo primero y más importante es que el presidente de Estados Unidos hará lo que crea que sirve mejor los intereses de Estados Unidos".
El abogado de la Casa Blanca, Greg Craig, dio una conferencia con activistas de derechos humanos para explicar la decisión, pero los críticos dicen que siguen preocupados.
"No me han convencido de la utilidad de las comisiones militares", dijo Elisa Massimino, directora ejecutiva de Human Rights First, observando que la evaluación caso por caso ordenada por Obama de los 240 detenidos en Guantánamo todavía no ha terminado.
De momento Obama ha omitido toda mención sobre dónde sesionarían los tribunales. Ha ordenado el cierre definitivo de la cárcel de Guantánamo para el 22 de enero de 2010, y que los detenidos que puedan ser juzgados sean trasladados a ubicaciones en Estados Unidos. Los detenidos contra los cuales no pesen acusaciones deben ser enviados a sus países natales u otros países dispuestos a recibirlos.
John B. Bellinger III, asesor jurídico del Departamento de Estado durante el gobierno del presidente George W. Bush, dijo que los requisitos federales para los juicios acelerados, los avisos de Miranda y el acceso a los abogados probablemente llevaron a Obama a mantener los tribunales militares.
Con los tribunales, "los acusados tienen menos derechos y es más fácil condenar", dijo Frakt.
Pese a ello, el sistema en realidad ha fracasado en cuanto a la producción de sentencias. Persistentes retos jurídicos al sistema han redundado en que sólo tres casos fueron juzgados en Guantánamo, mientras que los tribunales civiles de Estados Unidos han procesado y condenado a más de cien acusados de terrorismo.
En los casos de terrorismo más conocidos, los tribunales civiles han procurado declaraciones de culpabilidad, condenas y largas sentencias para los acusados, incluyendo al terrorista de la ‘bomba sucia’, José Padilla; el frustrado secuestrador de aviones, Zacarías Moussaoui; y el agente de al Qaeda, Ali Saleh Kahlah Marri.
"En la práctica, los sistemas militares y civiles han estado convergiendo de todos modos, porque los jueces militares han estado tratando de demostrar que pueden ser justos, y los jueces y jurados civiles están tratando de probar que pueden ser duros", dijo Tom Malinowski, director en Washington de Human Rights Watch.
El comandante Glenn M. Sulmasy, profesor de derecho en seguridad nacional en la Academia de la Guardia Costera de Estados Unidos, sospecha que los nuevos tribunales son sólo un recurso provisional para empezar con algunos juicios mientras se continúan los esfuerzos por crear un nuevo tribunal diseñado para juzgar a miembros de organizaciones terroristas como al Qaeda.
"La mejor solución sería crear un sistema único. Creo que al menos lo están considerando", mientras redefinen el proceso de las comisiones, dijo Sulmasy, autor de ‘The National Security Court System: A Natural Evolution of Justice in an Age of Terror’.

23 de mayo de 2009
16 de mayo de 2009
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obama vs. cheney sobre seguridad


Obama está tratando de consolidar sus credenciales -y las de su partido- como defensor de la seguridad del país. Cheney está tratando de preservar su legado, manteniendo una postura dura sobre la seguridad y denunciando como imprudentes muchas de las decisiones de Obama.
[Peter Wallsten y Janet Hook] Washington, Estados Unidos. Fue un inusual enfrentamiento entre líderes actuales y presentes, en vivo por cadena nacional, con el presidente Obama y el ex vicepresidente Dick Cheney debatiendo el jueves sobre cómo proteger mejor al país contra el terrorismo.
Obama expuso sus razones para cerrar la cárcel de Bahía Guantánamo en Cuba y prohibir métodos de interrogatorio que describió como brutales, mientras Cheney advertía que hacer eso pondría al país en peligro.
Pero más allá del desacuerdo sobre estos temas, el choque representó la última ronda en una lid más importante y cambiante por la confianza de la opinión pública en cuanto a la seguridad nacional.
Durante décadas los estadounidenses han visto al Partido Republicano como más fiable a la hora de hacer guerra y de mantener la seguridad del país. Pero después de barrer con los republicanos en 2008, Obama está tratando de forjar una doctrina que incluya esa visión y consolide sus credenciales -y las de su partido como defensor de la seguridad del país, incluso si adopta un curso más moderado en cuanto a las libertades civiles.
Por su parte, Cheney y los republicanos quieren conservar su legado manteniendo una postura dura sobre seguridad y denunciando como imprudentes muchas de las decisiones del presidente.
Obama, que trata de presentarse a sí mismo como el custodio de los valores fundamental del país, escogió como telón de fondo la gran rotonda de Archivos Nacionales, esa especie de mausoleo que alberga la Constitución y la Declaración de Derechos. Cheney prefirió un sitio acogedor al otro de la ciudad, el American Enterprise Institute, un laboratorio ideológico que ha sido un centro neurálgico del pensamiento conservador.
Para ambos, los retos eran evidentes.
Cheney se deleitó en su papel como defensor de la era de George W. Bush. Pero con un índice de aprobación que es apenas algo más de la mitad de Obama, es un mensajero en desventaja.
Obama goza de amplia popularidad, inclusive en los temas de seguridad nacional que han frustrado durante largo tiempo al partido. Pero sus dilatados discursos, en los que concedió que sus políticas estaban todavía en formación, expuso una estrategia mixta que podría ser llamada fangosa.
Defendió medidas que han enfadado a los conservadores, tales como ordenar el cierre de la cárcel de Bahía Guantánamo. Pero también tuvo que explicar a desencantados liberales por qué había aceptado algunas de las políticas de detención del gobierno de Bush, tales como el sistema de comisiones militares que juzgan a muchos de detenidos capturados en combate.
Reprendió la mentalidad de los conservadores de que en la lucha contra el terrorismo todo es válido, así como a los liberales que "no tienen en cuenta" las duras realidades del terrorismo.
"Ambos lados pueden ser sinceros en sus puntos de vista, pero ninguno de los dos tiene la razón", dijo Obama, insistiendo en que los estadounidenses no eran "absolutistas".
Pero Cheney, al que le fue otorgada la misma cantidad de tiempo en la televisión nacional por cable, pareció agradecido de ser retratado de ese modo, al menos en cuanto a un tema sobre el que dijo que carecía del término medio que buscaba Obama.
"La triangulación es una estrategia política, no una estrategia de seguridad nacional", dijo Cheney. "Cuando una clave que es pasada por alto, o una pista que se desdeña puede significar catástrofe, no es momento para exacerbar las diferencias".
Recientes encuestas subrayan los riesgos que corren los dos partidos en la definición de la estrategia correcta.
Los demócratas están más competitivos que en décadas cuando se pregunta a los votantes en qué partidos confían en temas de seguridad nacional, y Obama goza de una amplia aprobación de su liderazgo en asuntos de seguridad nacional.
Pero los estadounidenses todavía no están preparados para decir sin reservas que confían en los demócratas por sobre los republicanos cuando se trata de esos temas.
Sin embargo, los republicanos que definen la estrategia para las elecciones del próximo año y más allá, se ven obligados a forcejear con un paisaje político cambiado en cuanto a la seguridad nacional.
El jueves durante una sesión de desayuno con periodistas, el senador John Cornyn (republicano de Texas), presidente de la comisión de campaña de los republicanos en el Senado, alzó sus brazos al aire cuando le preguntaron qué tipo de campaña haría el partido contra el Partido Demócrata de Obama en cuestiones de seguridad nacional.
Cornyn saludó las decisiones de Obama de enviar tropas adicionales a Afganistán y mantener fuerzas en Iraq, y elogió su decisión de no liberar las fotos de interrogatorios violentos. Sugiriendo que los republicanos podrían preferir hablar sobre temas fiscales tales como crecientes déficits, Cornyn predijo que las elecciones del próximo año "girarían sobre el gasto y los préstamos".
El rival republicano de Obama en 2008, el senador John McCain, de Arizona, partidario de cerrar Guantánamo y crítico de los métodos de interrogatorio coercitivo, criticó a la Casa Blanca por lo que dijo que era una falta de especificidad sobre los planes con los detenidos.
Pero McCain reconoció a Obama por distanciarse a sí mismo del ala izquierda de su partido en la mayoría de los temas sobre seguridad nacional, diciendo que el presidente se había "definido como centrista".
Un nuevo sondeo de la demócrata Stanley Greenberg muestra que los partidos están esencialmente empatados cuando se pregunta a los votantes cuál de los dos haría mejor el trabajo de luchar contra el terrorismo, y que los republicanos tenían una pequeña ventaja cuando se preguntaba a los votantes sobre seguridad nacional.
La brecha es más amplia entre los independientes, un grupo objetivo clave para Obama y otros demócratas.
Agregándose a la presión sobre Obama para que persista en su centrismo, antes que ceder a las demandas de su base liberal, está el hecho de que los estadounidenses apoyan en general campañas agresivas para combatir el terrorismo.
Las encuestas muestran divisiones sobre el cierre de la cárcel de Bahía Guantánamo, mientras que muchos apoyan el uso de la tortura si se considerara útil.
"En cuanto a estos temas el centro del país está a la derecha del Partido Demócrata", dijo Andrew Kohut, director del Pew Research Center for the People & the Press.
Con un Obama que parece difícil de enfocar, en los últimos días algunos republicanos se han concentrado en un blanco más fácil: la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata de San Francisco).
Pelosi han sido mucho más combativa que el presidente. A diferencia de Obama, apoya la formación de una comisión para investigar al gobierno de Bush, e inició una controversia con su acusación la semana pasada de que la CIA mintió sobre el submarino en una sesión en 2002 a la que ella había asistido.
Obama dejó en claro que trataría de evitar las disputas sobre quién sabía qué. Después de todo, después de los atentados de 2001 el presidente no se dejó ver en la ciudad durante tres años y no estuvo obligado a reunir votos como senador durante lo que, el jueves, llamó la "temporada del miedo" en la que "demócratas y republicanos, políticos, periodistas y ciudadanos" guardaron silencio cuando el país "se desviaba de su curso".
Pero Obama puede defender su doctrina de flexibilidad en desarrollo, mientras que Cheney y otros republicanos, advirtiendo activamente sobre un próximo atentado, insisten en ser implacables, mientras tratan de recuperar su antigua ventaja.

22 de mayo de 2009
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dea obstruye estudio de la marihuana


El fiscal general debería oír los llamados a poner fin a las maniobras de obstrucción de la DEA para impedir el estudio del valor medicinal de la marihuana.
En el centro del debate sobre el valor medicinal de la marihuana está la ausencia de investigaciones académicas de sus propiedades terapéuticas. Durante cuarenta años, el gobierno federal ha frustrado esos estudios restringiendo a una sola fuente el cultivo de marihuana para propósitos de investigación -la Universidad de Mississippi. Hace poco el gobierno de Bush rechazó la petición de un prestigioso botánico de la Universidad de Massachusetts para iniciar otra plantación, pese a la resolución de un juez de derecho administrativo que determinaba que debía continuar.
Durante ocho años, el profesor Lyle Craker ha luchado por conseguir un permiso de la Agencia para el Control de Drogas [DEA] para cultivar cannabis con fines de investigación. Su propuesta es proveer de marihuana a investigadores autorizados por la DEA que han pasado por una rigurosa revisión de sus antecedentes y el proceso de aprobación a cargo del Servicio de Salud Pública, y cuyos protocolos han sido aprobados por la Autoridad de Drogas y Alimentos [Food and Drug Administration]. Sin embargo, la DEA se ha comportado como si este serio investigador quisiera empezar una plantación en su patio para las fiestas en el campus.
En febrero de 2007, después de nueve días de testimonios de testigos, expertos y funcionarios de gobierno, se hizo la luz en la densa burocracia de la DEA: la juez de derecho administrativo Mary Allen Bittner emitió una recomendación de 87 páginas diciendo que la oferta de marihuana de la Universidad de Mississippi es insuficiente en calidad y cantidad y que el proyecto de Craker debería continuar. En un estudio de caso de la intransigencia oficial, la DEA lo paralizó durante dos años. Luego, unos días antes de que el gobierno de Obama fuera investido, la administradora interina Michele Leonhart emitió una orden final rechazando la petición de Craker.
Miembros del Congreso han instado al fiscal general Eric H. Holder Jr. a corregir o anular la orden, y debería hacerlo. Luego debería ir más lejos y cambiar la cultura de la agencia. En lugar de obstaculizar el avance de la ciencia, la DEA debería estimular la investigación del cannabis. Mientras California y Estados Unidos siguen debatiendo el futuro de la marihuana médica, lo que necesitamos son trabajos sobre la eficacia de la droga en el tratamiento de una variedad de enfermedades y afecciones. En lugar de eso, tenemos una colección de estudios pequeños y testimonios individuales. El lunes, el presidente Obama firmó un "memorando presidencial sobre la integridad científica" y prometió que su gobierno basaría sus políticas públicas en la ciencia, no en la política; la DEA es una de las muchas agencias federales que necesitan ponerse al día.

20 de mayo de 2009
10 de marzo de 2009
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suprema ratifica marihuana


Corte Suprema ratifica ley sobre el uso de marihuana médica de California.
[David G. Savage] Washington, Estados Unidos. La Corte Suprema rechazó el lunes las apelaciones de dos condados disidentes en California del Sur que objetaron la ley que permite la marihuana médica del estado aprobada hace trece años y exigieron que fuera derogada por violar la ley federal de control de drogas.
La corte rechazó las apelaciones sin comentarios.
La resolución probablemente allanará el camino de los pacientes en los condados de San Diego y San Bernardino que piden tarjetas de identificación comunales que certifiquen que pueden poseer y usar marihuana.
Las tarjetas de identificación son exigidas por las leyes estatales desde 2004, pero los dos condados se han negado a emitirlas. Sus abogados dijeron que la autorización del estado para el uso de la marihuana médica contradice la política de tolerancia cero estipulada por las leyes federales.
"Nuestra teoría es que no puede haber una ley estatal que autorice a la gente a violar una ley federal", dijo Thomas Bunton, abogado del condado en San Diego, la semana pasada. Eso la hace inconstitucional.
Funcionarios federales han sostenido que toda la marihuana es ilegal, incluso en estados como California. Pero el fiscal general Eric H. Holder Hr., dijo hace poco que el gobierno federal no debería destinar grandes recursos para perseguir los casos de bajo nivel por posesión de marihuana.
Los abogados de los condados de San Diego y San habían recurrido a tribunales con la intención de obtener una resolución sobre si la ley del estado violaba la ley de drogas federal. La organización NORML (Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana [National Organization for the Reform of Marijuana Laws]) había amenazado con demandar al condado en 2005 por no acatar las leyes estatales cuando se negó a emitir tarjetas de identidad.
El año pasado, la corte de apelaciones ratificó la ley de marihuana médica de California y declaró que la ley de drogas federal no la invalidaba. La Corte Suprema de California no dio lugar a las apelaciones de esos dos condados.
Entonces los condados apelaron a la Corte Suprema.
Graham Boyd, director de Proyecto para Reformar la Ley de Drogas, de ACLU, dijo que la decisión del lunes "es una significativa victoria para los pacientes de marihuana médica y de sus defensores en todo el país". Disipa toda duda sobre la validez de las leyes del estado, dijo, y "deja amplio espacio para que los estados sigan adelante... con políticas independientes sobre la marihuana médica".
Desde que los votantes californianos adoptaran la Ley de Uso Compasivo en 1996, otros doce estados han aprobado medidas que permiten el uso médico de la marihuana: Alaska, Colorado, Hawaii, Maine, Michigan, Montana, Nevada, New Mexico, Oregon, Rhode Island, Vermont y Washington. La legislatura de Nueva Hampshire aprobó recientemente una medida similar que espera que sea ratificada por el gobernador.
Sin embargo, el gobierno federal ha sostenido que la venta o el consumo de marihuana es ilegal según la Ley de Substancias Controladas. La ley de 1970 clasifica a la marihuana como droga dura que "no tiene actualmente ningún uso médico" en Estados Unidos.
Las autoridades federales dicen que pueden detener y procesar a cualquiera que venda o consuma marihuana en estados que han autorizado el uso médico de la droga.
Hace cuatro años, la Corte Suprema resolvió que el Congreso y el gobierno federal tenían la autoridad constitucional para regular la venta y el consumo de marihuana por sus atribuciones para regular el comercio interestatal. La decisión (tomada por 6 a 3 votos), en el caso de Gonzales vs. Raich, rechazó el alegato de que las autoridades federales no podían interferir con el uso personal de marihuana cultivada en casa. Pero la corte no resolvió sobre si la ley estatal que permite el uso de la marihuana médica contradecía la ley federal.
En sus apelaciones, los abogados del condado de San Diego se habían preguntado si la ley de marihuana de California era anulada por la cláusula de supremacía de la ley federal de control de drogas.

19 de mayo de 2009
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continuarán tribunales militares


Obama seguirá con tribunales militares. Durante la campaña presidencial prometió poner fin a los polémicos juicios de los acusados de terrorismo. Organizaciones de derechos humanos reaccionan con indignación.
[Julian E. Barnes] Washington, Estados Unidos. El gobierno de Obama anunciará hoy planes para restaurar el sistema de comisiones militares de la era de Bush para procesar a los sospechosos de terrorismo, informaron funcionarios actuales y pasados, revirtiendo una promesa de campaña de utilizar en su lugar las cortes federales y el sistema tradicional de justicia militar.
La noticia de la decisión indignó a organizaciones de derechos humanos, que dijeron que todos los juicios del sistema creado por el presidente George W. Bush serían considerados ampliamente como viciados. Dijeron que el presidente Obama está repitiendo los errores de Bush.
El anuncio se agrega a otras decisiones de Obama que han desilusionado a sus aliados liberales en el gobierno, y ha animado a los partidarios de Bush, entre ellas la decisión de no publicar las fotos que muestran abusos contra detenidos cometidos por soldados estadounidenses, y retener la opción de usar una forma limitada de entrega -la práctica de entregar a sospechosos de terrorismo a otros países para que sean interrogados.
Funcionarios de la Casa Blanca insistieron el jueves en que Obama no estaba renunciando a su promesa de campaña. El presidente "no prometió nunca abolir" las comisiones militares, dijo un funcionario de gobierno. Pero Obama pidió repetidas veces que fuera cambiado.
"Es hora de proteger mejor al pueblo estadounidense y nuestros valores sometiendo a los terroristas a juicios rápidos y justos en nuestros tribunales y según nuestro Código Uniforme de Justicia Militar", dijo Obama en agosto.
El gobierno tiene todavía la intención de perseguir en tribunales federales a algunos de los detenidos en la cárcel militar de Bahía Guantánamo, Cuba, según ha prometido Obama. Pero los funcionarios concluyeron que un pequeño número sólo pueden ser juzgados por tribunales militares, dijo un oficial familiarizado con la decisión y que habló a condición de conservar el anonimato.
El gobierno también anunciará importantes cambios en el sistema de comisiones militares.
Gabor Rona, director jurídico internacional de Human Rights First, dijo que no es probable que los juicios por comisiones militares sean considerados como formas legítimas de justicia.
"Todo el mundo sabe que las comisiones militares han sido un absoluto fracaso", dijo Rona. "El resultado de los casos causará sospechas en todo el mundo. Continuar con las comisiones es un trágico error".
Pero Charles Stimson, ex funcionario del gobierno de Bush que dirigía los asuntos de detenidos en el Pentágono, aplaudió la propuesta de Obama porque introduciría cambios en el sistema de comisiones militares, manteniéndolo intacto.
"Es un buen inicio. Mientras más se acerquen a una corte marcial, mejor", dijo Stimson. "Deberían aprender de los errores que cometió el gobierno de Bush, y luego defender orgullosamente las comisiones militares".
En el sistema de comisiones, los oficiales han conseguido tres condenas en ocho años, con cargos pendientes contra veintiún sospechosos. Todavía no se toma ninguna decisión sobre los planes de llevar a juicio a más de doscientos detenidos más.
El gobierno de Obama dice que sus revisiones mejorarán el sistema prohibiendo el uso de evidencias obtenidas mediante coerción y restringiendo el uso de las pruebas indirectas.
Los cambios en el régimen también brindarán a los obtenidos más libertad para elegir abogados, dijo el oficial.
Pero las revisiones son vistas ampliamente como cosméticas por críticos dentro y fuera del gobierno.
El anuncio de hoy es el último intento del presidente para resolver el problema de qué hacer con los detenidos de Bahía Guantánamo.
En su primera semana como presidente, Obama ordenó la paralización de los juicios de las comisiones militares durante 120 días y subsecuentemente anunció que cerraría Guantánamo en el plazo de un año.
Pero el gobierno ha aplazado las decisiones política y jurídicamente espinudas. Cuando los oficiales empezaron a revisar los casos de los detenidos y consideraron las ramificaciones del traslado de los juicios a tribunales federales, concluyeron que las comisiones militares debían seguir siendo una opción.
"Examinaron todos los casos", dijo el oficial. "Compararon y contrastaron y decidieron que las comisiones militares era el mejor modo de abordar ese problema".
Pero defensores de los derechos humanos dijeron que nada que hiciera el gobierno para corregir las comisiones las haría aparecer como justas.
"Temo que el hedor de Guantánamo continuará", dijo Tom Malinowski, director en Washington de Human Rights Watch. "Cualquier cosa que lleve el nombre de ‘comisiones militares’ será visto en el mundo, desgraciadamente, como la continuación del antiguo sistema. Es el peor de los mundos posibles".
El gobierno también anunciará un retraso adicional de 120 días en los juicios de las comisiones, impidiendo la continuación de los procedimientos legales al menos hasta mediados de septiembre, dijo el oficial. El gobierno también considerará otros cambios recomendados por los representantes.
Stimson dijo que las comisiones trabajaban mejor en casos relativamente simples. Dijo que la mayoría de los casos complejos, incluyendo el caso contra el auto-proclamado cerebro del 11 de septiembre, Khalid Shaikh Mohammed, deberían ser trasladados a cortes federales, donde los fiscales tienen más experiencia que los abogados y jueces militares en general.
"La mayoría de los miembros de la Abogacía General de la Marina de Estados Unidos no están calificados para tratar casos complejos de seguridad nacional", dijo Stimson. "Espero que cuando se reinstauren las comisiones, los casos que revisen... sean los más fáciles".
El sistema de la era de Bush fue rechazado no sólo por defensores de los derechos humanos, sino también por algunos oficiales.
Tres altos oficiales retirados que trabajaron en posiciones clave en el sistema de justicia militar escribieron a Obama el jueves en un intento de impedir la restauración de las comisiones. Advirtieron contra la "erosión de la confianza internacional" en el poder judicial estadounidense.
"Nuestro sistema de justicia penal ha tratado cientos de complejos casos de terrorismo... dictando sentencias que son ampliamente respetadas como legítimas", escribió el contralmirante Lee F. Gunn, ex inspector general de la Armada; el contralmirante retirado John D. Hutson, ex auditor general de la Armada; y el general de brigada retirado, James P. Cullen, ex juez presidente de la Corte de Apelaciones en Materias Penales del ejército de Estados Unidos.
Abogados de los detenidos criticaron también la decisión de Obama de dar otra oportunidad a las comisiones militares.
"El gobierno de Obama llegó a la presidencia prometiendo cambios y ahora parece que va a repetir los errores del gobierno de Bush", dijo el comandante teniente de la Armada, William C. Kuebler, que representa a un joven prisionero canadiense en Guantánamo. "Espero que no expongan a niños soldados como Omar Khadr a este sistema".

Carol J. Williams en Los Angeles contribuyó a este reportaje.

15 de mayo de 2009
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murió marilyn french


Autora del clásico feminista, ‘Mujeres’. Además de su novela ‘Mujeres’, de la que se vendieron veinte millones de ejemplares, Marilyn French escribía libros académicos, incluyendo una historia de las mujeres.
[Elaine Woo] El sábado en un hospital de Ciudad de Nueva York murió Marilyn French, escritora y académica feminista cuya provocadora novela de 1977, ‘Mujeres’ [The Women’s Room], captaba la frustración y rabia de una generación de mujeres hastiadas con las concepciones tradicionales de la sociedad sobre el rol de la mujer. Tenía 79 años.
La causa fue una insuficiencia cardiaca, informó Gloria Jacobs, directora ejecutiva de Feminist Press, que publicó su último trabajo importante: el libro en cuatro tomos ‘Del amanecer al ocaso: una historia de las mujeres’ [From Eve to Dawn: A History of Women], en 2008.
Aunque fue recibido tibiamente, ‘Mujeres’ se convirtió en un clásico feminista, y vendió más de veinte millones de ejemplares en dos docenas de idiomas, con una historia que apelaba poderosamente a las mujeres que buscaban liberarse de las normas sociales en el último cuarto del siglo veinte. Trazaba la evolución de Mira, una reprimida ama de casa suburbana en los años cincuenta que se divorcia de su violento marido en los sesenta, estudia en Harvard y encuentra amistad con otras mujeres que tratan de redefinir sus vidas en medio de profundos cambios sociales.
"Salió en el momento indicado", dijo la fundadora de Feminist Press, Florence Howe, que conoció a French durante treinta años. "Les dijo a las mujeres que no se dejaran oprimir, que tenían que resistir y luchar por sí mismas. Las mujeres la oyeron y se reorganizaron".
La frase más citada de la novela -"Todos los hombres son violadores, y eso todo lo que son", pronunciada por la protagonista después de la violación frustrada de su hija- fue a menudo atribuida erróneamente a French misma, dando a los críticos lo que pensaban que era una prueba de la furia anti masculina de la autora.
La acusación enfureció a French. "A lo que yo me opongo", dijo al London Times hace unos años, "es a la idea de que los hombres son superiores a mí".
Aunque dijo que la novela no era autobiográfica, la trayectoria de su protagonista reflejaba la suya propia. No hay nada, dijo, "no hay nada que no haya vivido".

Nació en Ciudad de Nueva York el 21 de noviembre de 1929. Su padre, Charles Edwards, fue un ingeniero que "nunca fue realmente una presencia en mi vida", dijo una vez a una entrevistadora.
Su madre, Isabel, era la fuerza dominante, que se oponía a que su marido golpeara a Marilyn y su hermana menor.
"Esto nos enseñó", dijo French a diario británico The Guardian en 2006, "a no respetar la autoridad".
Se inscribió en Hofstra College (ahora la Universidad Hofstra) en Nueva York, y sacó su grado de maestría en literatura inglesa un año después de su matrimonio con Robert French en 1951. Él quería ser escritor, así que ella aceptó una serie de "paralizantes" trabajos de oficina para sobrevivir; más tarde, estudió leyes.
Su matrimonio era infeliz y terminó en 1967, convirtiéndola en la primera de su círculo de amigas en pasar por un divorcio. "Mi madre estaba consternada. Según ella, si mi marido no me pegaba ni apostaba ni bebía, yo debería quedarme", dijo al London Times en 2007. Su matrimonio, agregó, "fue horrible y nunca lo he superado".
Cuando su matrimonio finalmente colapsó, French tenía dos hijos y estaba enseñando en Hofstra, donde obtuvo su licenciatura en 1964. Estudió en Harvard con una beca y en 1972 sacó su doctorado en literatura con una disertación sobre ‘Ulysses’, de James Joyce. "Durante los siguientes cuatro años enseñó inglés en el Colegio de la Santa Cruz en Worcester, Massachusetts.
Durante este período, dos sucesos contribuyeron a su radicalización: su lectura del tratado feminista de Kate Millet, ‘Política sexual’ [Sexual Politics], y la violación de su hija de dieciocho años, Jamie, en 1971.
French exigió el enjuiciamiento del violador, aunque el fiscal de distrito trató de convencerla de que abandonara el caso. El violador confesó después del testimonio de su hija en el juicio. Fue condenado y enviado a prisión.
Observando una vez que desprecio hacia las mujeres "no es un accidente", empezó a elaborar su primera novela. Su objetivo, dijo al New York Times años después, fue "contar la historia de lo que significa ser mujer en nuestro país a mediados del siglo veinte".
‘Mujeres’ recibió tibias reseñas de los críticos. Su sombría visión de las relaciones entre los sexos "está poderosamente constatada", escribió Brigitte Weeks en el Washington Post, "pero todavía invoca un solitario caos que repele a la mayoría de los lectores". En el London Times, Libby Purves dijo que French había creado personajes masculinos que eran "malévolos personajes de pegatina, en el mejor de los casos terriblemente aburridos y, en el peor, monstruos".
En el New York Times, Christopher Lehmann-Haupt escribió: "El mejor cumplido que se puede hacer es que me olvidaba de que era ficción. Atacaba mis prejuicios y yo peleaba con sus premisas. Los hombres no son tan malos, quería gritarle a la escritora. Debe haber espacio para un acuerdo entre los sexos que de alguna manera ha sido pasado por alto. Y lo peor de todo es que tiene razón".
French escribió cinco novelas más, entre ellas ‘El corazón sangrante’ [The Bleeding Heart] (1980), ‘La hija’ [Her Mother’s Daughter] (1987), ‘Nuestro padre’ [Our Father] (1994) e ‘In the Name of Friendship’ (2006). Sus obras documentales incluyen ‘Beyond Power: On Women, Men and Morals’ (1985) y ‘La guerra contra las mujeres’ [The War Against Women] (1992).
Varios de sus libros, incluyendo la monumental historia ‘Del amanecer al ocaso: una historia de las mujeres’, fueron escritos después de que le diagnosticaran cáncer al esófago en 1992. French, que fumó toda la vida, sufrió dos devastadores años de tratamiento, incluyendo radiación y quimioterapia, que arruinaron su cuerpo, debilitándole casi todos sus órganos y sus huesos. Superó los sombríos pronósticos y se curó del cáncer.
Antes de su muerte completó otra novela, ‘The Love Children’, que será publicada en el otoño. Jacobs, de Feminist Press, la describió como semi-autobiográfica. Como su última novela, ‘In the Name of Friendship’, ofrece una visión más ligera de hombres y mujeres -no porque se hubiese ablandado con la vejez.
"Las mujeres de mi generación criaron a hijos feministas", dijo al Guardian de Londres en 2006. "Estos hombres adoran a sus hijos.
"Pero", agregó, "cuando se trata de las cosas esenciales de todos los días, son las mujeres las que todavía hacen casi todo el trabajo".
Además de su hija, la sobrevive su hijo Robert.

11 de mayo de 2009
5 de mayo de 2009
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