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derechos humanos

se extienden regímenes de excepción


[Katrin Bennhold] Leyes antiterroristas, supresión de libertades civiles y nuevas formas de autoritarismo y xenofobia se extienden en las viejas democracias europeas que se han asociado a Estados Unidos.
París, Francia. Cuando su reloj de pulsera se acerca a las 3:26 de la tarde, el argelino de 23 años arrastra su silla de madera más cerca de la puerta de atrás. A las 3:30 precisas su pierna tiene que estar dentro de su casa en el norte de Londres. El hombre, cuyo nombre por orden judicial no puede ser divulgado, porta un grillete electrónico en su tobillo izquierdo y sólo se le permite salir de su casa cuatro horas al día.
Hace cuatro años fue detenido en Londres bajo sospechas de tener vínculos con el Grupo Islámico Armado, una organización terrorista argelina, y pasó más de tres años en cárceles de alta seguridad antes de ser puesto bajo arresto domiciliario parcial en octubre. Ahora el gobierno británico quiere deportarlo a Argelia.
Pero no se le ha acusado formalmente de nada, y, dicen él y su abogado, no ha sido interrogado ni una sola vez, ni se le ha informado de ninguna prueba contra él. "Desde el día que me detuvieron, nunca se me ha preguntado nada ni se me ha dicho de que se me acusa", dice el hombre. "¿Cómo te puedes defender en una situación así?"
Cuatro años y medio después de los atentados del 11 de septiembre y después de los mortíferos atentados con bomba en Madrid y Londres, el difícil debate al interior de las democracias occidentales sobre cómo equilibrar la seguridad y la mantención de las libertades básicas sólo ha crecido y expandido, a medida que las medidas para enfrentarse a los terroristas se han multiplicado.
El conflicto de prioridades ha quedado en claro en Estados Unidos, en los debates nacionales que precedieron a la renovación de la Ley Patriótica, y en el escándalo internacional sobre las torturas en Abu Ghraib y el tratamiento de los detenidos en Bahía Guantánamo.
Pero muchos gobiernos europeos, entre ellos algunos que han criticado a Estados Unidos por sus medidas antiterroristas, han estado extendiendo sus propios poderes de vigilancia y persecución. Funcionarios, abogados y expertos en derechos humanos dicen que Europa también está sufriendo una lenta erosión de sus libertades civiles a medida que los gobiernos otorgan prioridad a la prevención de posibles acciones terroristas por sobre las preocupaciones de protección de los derechos de ciudadanos sospechosos de actividades terroristas, aunque no estén condenados por ningún delito.
La mayoría de las nuevas leyes antiterroristas de Gran Bretaña, que prohíbe la vaga definición de la ‘glorificación’ del terrorismo, fue aprobada el jueves. Italia y Holanda han ablandado las condiciones bajo las cuales los servicios de inteligencia pueden realizar labores de espionaje. La legislación francesa otorgó recientemente más acceso a los investigadores a datos telefónicos y de internet. La legislación alemana está siendo modificada para permitir que los servicios de inteligencia tengan un acceso más fácil a registros bancarios y de coches.
"Estamos manipulando derechos que hace algunos años nos parecían intocables", dice Álvaro Gil-Robles, comisionado de derechos humanos del Consejo de Europa, un grupo intergubernamental que estudia la situación de los derechos humanos.
Las áreas más conflictivas tienen que ver con el tratamiento de los sospechosos de actividades terroristas, dijo. Varios países europeos están ampliando el período de tiempo en que se puede detener o restringir la libertad de sospechosos sin presentar cargos.
Algunos países están buscando modos de deportar a sospechosos, incluso si en sus países natales se practica la tortura. Esto choca incómodamente con importantes tratados europeos y de Naciones Unidas que prohíben la deportación si el sospechoso corre el riesgo de ser torturado.
"Está pasando algo muy fundamental", dice Gareth Peirce, abogado de Birnberg y Peirce en Londres que representan al argelino bajo vigilancia en Londres del Norte y otros nueve hombres de Oriente Medio y África del Norte, detenidos sin cargos tras los atentados del 11 de septiembre.
"Varios países han estado tratando de eludir las obligaciones de los tratados en relación con detenciones arbitrarias y tortura", dijo.
Como en Estados Unidos, los defensores de una seguridad reforzada dicen que el terrorismo internacional exige nuevos métodos y que la ley penal está mal equipada para hacer frente al peligro.
"Siempre pensamos sobre los derechos de los terroristas", dice August Hanning, el secretario de estado de Interior de Alemania y ex jefe de la inteligencia. "Pero si hay un ataque que pudiste haber evitado, también tienes que ser capaz de mirar a los familiares a los ojos".
Una amplia tendencia ha sido la extensión de las medidas cautelares y restricciones a la representación legal.
En diciembre Francia aumentó el período de detención sin cargos para sospechosos de terrorismo de cuatro a seis días; mantuvo las reglas que han permitido negar a los sospechosos detenidos el acceso a abogados durante los primeros tres días.
El año pasado Italia extendió la detención preventiva de 12 a 24 horas y autorizó a la policía a interrogar a los detenidos sin la presencia de sus abogados. En 2003, España extendió el período de detención en régimen de aislamiento de los sospechosos de terrorismo a un máximo de trece días, de acuerdo al grupo de derechos humanos Human Rights Watch.
Gran Bretaña ha ido todavía más lejos. La última ley duplica el período durante el cual un sospechoso puede ser detenido sin cargos, a 28 días. En 2001 era de apenas 48 horas, y el primer ministro Tony Blair intentó alargarlo a tres meses.
La nueva ley siguió a otra decretada poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, de permite que los extranjeros sospechosos de actividades terroristas puedan ser detenidos sin cargos indefinidamente. En 2004 la Cámara de los Lores declaró ilegal esa ley.
El gobierno, apañándose para encontrar un nuevo método de tratar a diez hombres detenidos bajo esa ley en la cárcel de Belmarsh en Londres, introdujo una forma de arresto domiciliario parcial conocida como orden de control, que restringe severamente su libertad de movimiento. Desde el verano pasado Gran Bretaña también ha estado buscando modos de deportar a ocho de los hombres a sus países natales que son conocidos por practicar la tortura.
Uno de ellos es el argelino no identificado, al que se le permite dejar su casa sólo entre 11:30 de la mañana y 3:30 de la tarde, y no puede alejarse a más de un kilómetro y medio de su casa.
No se le permite el uso de un celular ni de internet, y todos sus visitantes deben ser aprobados por el ministerio del Interior.
La semana pasada un juez del Tribunal Superior británico, Jeremy Sullivan, condenó severamente una orden de control a otro sospechoso, identificado como M.B., como "evidentemente injusta", diciendo que los derechos del sospechoso estaban siendo determinados por "una decisión ejecutiva no limitada por ninguna expectativa de supervisión judicial efectiva".
El gobierno declaró después que recurriría la decisión del juez, y el ministerio del Interior emitió una declaración defendiendo sus leyes antiterroristas como "un balance correcto entre la protección de la sociedad y la protección de los derechos del individuo".
En Holanda un proyecto de ley que será probablemente aprobado en las semanas venideras introduce algo parecido a las órdenes de control británicas para los sospechosos de terrorismo que las autoridades sean "incapaces de condenar".
Durante un máximo de dos años esos sospechosos pueden ser limitados en su libertad de movimiento, ser obligados a presentar regularmente a la policía y no pueden contactarse con individuos específicos.
En algunos países las medidas restrictivas son anteriores a los atentados del 11 de septiembre, pero su utilización ha aumentado. En Francia, donde una combinación de terrorismo vasco, corso e islámico llevó al gobierno a sentar los fundamentos de su arsenal legal antiterrorista ya en 1986, los sospechosos pueden ser retenidos sobre acusaciones vagas durante cuatro años.
Para noviembre de 2005 ochenta sospechosos se encontraban retenidos bajo esta medida, más que en cualquier otro país europeo, de acuerdo a Alain Marsaud, que fue el jefe coordinador de antiterrorismo en los años ochenta y ahora diputado.
"No vamos a esperar a que detone la bomba", dijo Marsaud, que escribió hace poco un informe parlamentario sobre las medidas antiterroristas. "Es por eso que hemos dado más poder al sistema judicial: para detener a la gente antes de que actúen".
El número de musulmanes arrestados por "asociación son malhechores implicados en una actividad terrorista" ha aumentado explosivamente desde el 11 de septiembre. De acuerdo al ministerio francés del Interior, aumentó de 58 personas en 2002 a 77 en 2003, 101 en 2004 y 170 el año pasado.
Algunos diputados dicen que las prácticas británicas, holandesas y francesas son formas más blandas de detención de los "enemigos combatientes" de Estados Unidos.
"Hay un claro paralelismo con lo que está pasando en Estados Unidos", dijo Jacques Debra, un abogado de Lyon especializado en inmigración y derecho penal, que ha representado a varios sospechosos de terrorismo. "Detienen a gente con motivos administrativos, mientras creemos un marco legal. Pero la lógica es la misma: la detención preventiva".
La Convención Contra la Tortura de Naciones Unidas y la Convención de Derechos Humanos europea, ratificadas por todos los países miembros de la Unión Europea y por Estados Unidos, prohíben la tortura y otros tratamientos crueles o degradantes.
Prohíben la deportación de gente a países donde corran el riesgo de ser torturados y la utilización en tribunales de evidencias obtenidas posiblemente bajo apremios físicos.
Pero varios países europeos han intentado obtener garantías diplomáticas de países con magros antecedentes en materia de derechos humanos, de que si los sospechosos son deportados allá, no serán maltratados.
Suecia permitió que dos egipcios sospechosos fueran repatriados en un avión de la CIA en diciembre de 2001, después de que El Cairo diera esas garantías. Subsecuentemente el Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas declaró que Suecia había violado sus obligaciones en el marco de la Convención de Naciones Unidas.
Alemania, Holanda y Austria también han tratado de deportar a sospechosos a Turquía y Egipto con esas garantías.
En Gran Bretaña el gobierno ha recibido garantías diplomáticas de Libia, Jordania y el Líbano, y estaba trabajando sobre acuerdos similares con Egipto y Argelia. Activistas de derechos humanos dicen que esas garantías no son fiables.
"¿Por qué respetaría un país que desconoce convenciones internacionales importantes contra la tortura un mero acuerdo bilateral?", preguntó Kenneth Roth, el director ejecutivo de Human Rights Watch en Nueva York. Es una hoja de parra legal".
El gobierno británico está también tratando de hacer posible esas deportaciones sin esas garantías, tratando de intervenir en un caso ante la Corte Europea de Derechos Humanos que involucra a Holanda. En ese caso, un sospechoso argelino, Mohammed Ramzy, que fue absuelto de cargos de asociación con un grupo terrorista, recurrió a la corte para impedir su deportación a Argelia por parte del gobierno holandés sobre la base de que puede ser torturado.
Gran Bretaña está pidiendo a la corte que siente un precedente resolviendo que el riesgo de tortura del sospechosos debe ser contrapesado con el riesgo a la seguridad que sufre el país anfitrión.
Un portavoz del ministerio de Interior británico calificó la Convención Europea de Derechos Humanos una "piedra angular" de la Unión Europea, pero agregó que "hay una pregunta válida sobre cómo balancear e interpretar los derechos y las libertades en una fase de crecientes amenazas a la seguridad de Europa".

17 de abril de 2006
©new york times
©traducción mQh
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condenan a paramilitares


Ex capitán y paramilitar condenados a 50 y 29 años de cárcel por matanza.
Bogotá, Colombia. Un ex capitán del Ejército y un paramilitar de extrema derecha fueron sentenciados a 50 y 29 años de prisión, respectivamente, por la matanza de 14 civiles en el municipio colombiano de Segovia (noroeste) en 1996, informó éste miércoles la Fiscalía.
Según el organismo, el ex capitán Rodrigo Cañas condujo hasta el lugar de la masacre a Orlando Sánchez y a siete hombres más, miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), luego de que arribaron a la región provenientes de la ciudad de Medellín (noroeste).
"Una vez en la zona urbana de Segovia, los paramilitares se dirigieron hacia dos salones de juego de billar y dispararon contra los lugareños que se hallaban en ellos, lo mismo que contra transeúntes", señaló la unidad de derechos humanos de la fiscalía.
Añadió que el paramilitar no sólo confesó haber participado en el asesinato de las 14 personas y propinado graves heridas a otras ocho el 22 de abril de 1996, sino que aceptó haber secuestrado a dos más en la parte urbana de la región.
"(Sánchez) es coautor responsable de homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado, concierto para delinquir y secuestro simple agravado", estableció la unidad fiscal, precisando que el paramilitar fue condenado a 29 años y dos meses de prisión.
El gobierno colombiano anunció el pasado 10 de marzo el fin del desarme de las AUC, tras un proceso gradual que desmovilizó a 28.000 paramilitares.

5 de abril de 2006
©punto de noticias
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nueva comisión de derechos humanos


[Maggie Farley] Pero Estados Unidos vota con el nuevo consejo de Naciones Unidas.
Naciones Unidas. Estados Unidos estuvo hoy prácticamente solo cuando votó contra la creación de un nuevo Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, diciendo que la reforma no iba demasiado lejos en su intención de mantener apartados de la comisión a los violadores de derechos humanos.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses no llevaron a cabo su amenaza de bloquear la fundación del nuevo organismo, y se comprometieron a trabajar con otros países para hacer del consejo un órgano "lo más fuerte como sea posible".
Jan Eliasson, presidente de la Asamblea General calificó la votación de un "momento histórico para los derechos humanos" cuando los 170 países miembros respaldaron el nuevo consejo. Israel, las Islas Marshall y Palau se unieron a Estados Unidos al votar contra la fundación, mientras que Irán, Venezuela y Belarus se abstuvieron.
Cuando se apagó el aplauso en la sala de la Asamblea General, el embajador estadounidense, John Bolton, dijo que los diplomáticos reunidos se habían perdido una oportunidad histórica para ayudar a los más necesitados.
"No debemos permitir que las víctimas de abusos de derechos humanos del mundo piensen que los países miembros de Naciones Unidas están dispuestos a conformarse con lo suficiente", dijo Bolton. "No debemos permitir que la historia nos recuerde como los arquitectos de un consejo que fue el resultado de un compromiso".
El nuevo Consejo de Derechos Humanos debe remplazar a la Comisión de Derechos Humanos de 53 miembros fundada en 1946 para censurar a los países que oprimían a sus propios ciudadanos. Pero debido a que los escaños eran asignados por región, países con malos antecedentes en derechos humanos habían sido capaces de obtener posiciones y protegerse a sí mismos de la censura, antes que actuar para proteger los derechos humanos.
El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, propuso la creación del nuevo consejo el año pasado, diciendo que la decreciente credibilidad de la Comisión "arroja una sombra sobre la reputación del sistema de Naciones Unidas como un todo".
Pero meses de negociaciones entre miembros de Naciones Unidas culminaron en un compromiso aguado que fue presentado hoy a la Asamblea General.
El nuevo consejo será ligeramente más pequeño, con 47 miembros. En un esfuerzo por mantener a los violadores fuera de la comisión, sus reglas establecen que los países candidatos deben contar con una mayoría, o sea 96 votos, en votaciones directas en la Asamblea General. Se revisarán los historiales en cuanto a derechos humanos de los países miembros y violadores sistemáticos de los derechos humanos pueden ser suspendidos del consejo con dos tercios de los votos.
Los escaños serán distribuidos entre las regiones: 13 para África, 13 para Asia, ocho para América Latina y el Caribe, siete para un bloque de países occidentales, incluyendo Estados Unidos, y seis para Europa del Este.
Bajo la resolución adoptada hoy, la comisión será abolida el 16 de junio y el nuevo consejo se reunirá tres días más tarde.
Estados Unidos dijo que el filtro para excluir a abusadores graves no es suficientemente fuerte. Intentó aumentar los obstáculos para ser miembro de la comisión a dos tercios de los votos de la Asamblea General, y quería excluir a los países que sufrieran sanciones de Naciones Unidas.
Muchos países, incluyendo Canadá y la Unión Europea, así como importantes grupos de derechos humanos, compartieron la desilusión de Estados Unidos con el nuevo consejo. Pero creen que la propuesta de Washington de renegociar corre el riesgo de redundar en resultados todavía peores. Muchos indican una revisión del consejo cada cinco años como una oportunidad para hacer mejoras.
"Esto da a Naciones Unidas la posibilidad -muy necesitada- de empezar de nuevo en su tarea de trabajar los derechos humanos en todo el mundo", dijo Annan en una declaración después de la votación. "La verdadera prueba de la credibilidad del consejo será el uso que hagan de la comisión los países miembros".

16 de marzo de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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a martin lee lo mataron los guardias

[C.M. Miller y P. Long] Adolescente golpeado no murió de causas naturales.
Después que los resultados de una segunda autopsia demostraron que Martin Lee Anderson no murió por causas naturales tras haber sido maniatado y golpeado por los guardias de un campamento juvenil de la zona floridana conocida como el Panhandle, Mark Ober, el fiscal especial asignado al caso, se enfrenta a una de las tareas más difíciles de toda su vida.
El fiscal especial tendrá que determinar qué le causó la muerte al adolescente de 14 años que fue estrella de baloncesto en su escuela y un prometedor ajedrecista, y si alguien debe ser declarado culpable de la tragedia.
Tanto un médico forense de Tampa encargado del caso como un famoso patólogo de Nueva York que contrató la familia estuvieron de acuerdo, tras una terrible autopsia que duró 12 horas el lunes, que Martin no falleció debido al presunto desorden sanguíneo que no le diagnosticaron, una enfermedad llamada siclemia, que afecta a uno de cada 12 norteamericanos de ascendencia africana.
’’Confirmaremos que los hallazgos preliminares indican que Martin Lee Anderson no murió a causa de siclemia, así como tampoco de causas naturales’’, dijo Pam Bondi, asistente del fiscal estatal y portavoz de Ober, el fiscal estatal del Condado de Hillsborough que nombró el gobernador Jeb Bush para investigar el caso.
’’Nuestra investigación se demorará meses en terminarse’’, agregó Bondi.
Aunque los patólogos dicen que están seguros de lo que le causó la muerte al muchacho, todavía se desconoce a ciencia cierta cuál fue la causa verdadera. El pasado 5 de enero Martin dejó de respirar después de haber entrado al campamento para delincuentes juveniles. Al día siguiente se le quitó el aparato respiratorio que lo mantenía vivo en un hospital Pensacola.
’’Todos llegamos a la misma conclusión’’, dijo Michael Baden, un veterano médico forense neoyorquino que contrató la familia para que participara en la segunda autopsia. ``Martin no murió de causas naturales’’.
’’Al igual que su madre y su padre han dicho antes, yo opino que falleció por culpa de lo que se pudo ver en la videocinta’’, le expresó Baden al Miami Herald. ``La forma en que lo trataron, el abuso que sufrió fue lo que le ocasionó la muerte’’.
Ruth Sasser, portavoz de Frank McKeithen, jefe del Departamento de Policía del Condado de Bay, que se encarga de administrar la instalación disciplinaria de Panama City bajo contrato con el estado de la Florida, no quiso discutir ayer los resultados de la segunda autopsia, argumentando que el departamento todavía no ha recibido un informe oficial definitivo sobre la autopsia del doctor Vern Adams, médico forense del Condado de Hillsborough.
McKeithen cerrará el campamento a la medianoche del próximo 6 de abril, dijo Sasser. El 21 de febrero, el jefe de policía anunció el cierre de la instalación, argumentando que se había convertido en un sitio ’’virtualmente paralizado’’ debido a toda la conmoción que ha generado la muerte del chico.
De igual modo, tampoco quiso discutir los nuevos hallazgos el doctor Charles Siebert, el forense del Condado de Bay cuyo informe del 16 de febrero no hizo más que añadir gasolina a la ya candente controversia en torno al desafortunado incidente ocurrido en Panama City.
’’Cualquier pregunta referente a la autopsia deberá ser remitida a la Oficina del Médico Forense del Condado de Hillsborough’’, dijo la oficina de Siebert en un comunicado que preparó. ``En cuanto a lo que se pudo hallar en la autopsia, el doctor Siebert no hará ningún comentario hasta que los resultados sean finales’’.
Para los padres del muchacho muerto, el lunes y ayer fueron días agonizantes en medio de una larga y penosa jornada.
Ayer, Gina Jones y Robert Anderson enterraron a su hijo --por segunda vez-- en una modesta tumba en un humilde cementerio dos meses después del primer entierro. El viernes pasado, el cadáver del adolescente había sido exhumado para que se le realizara la segunda autopsia. ’’Si hubieran dicho la verdad, no hubiéramos tenido que enterrar a mi muchacho por segunda vez’’, dijo ayer Jones antes de conducir rumbo al Cementerio Redwood. ``Ya es hora de que Martin descanse en paz. Necesitamos que se haga justicia, y asegurarnos de que él repose en paz’’.
Por su parte, Anderson agregó: ``Quizás esta noche, podremos empezar a descansar. Y tal vez mi hijo pueda también descansar por fin’’.
Un puñado de legisladores floridanos se unió desde el principio a la familia de Martin y reclamó justicia en un caso que han estado examinando muy de cerca.
El representante Gus Barreiro, republicano de Miami Beach, y cuyas críticas del Departamento de Justicia Juvenil motivaron que se hicieran varias reformas, dijo que quedó horrorizado cuando policías del Departamento de Policía de la Florida (FDLE) que vieron la videocinta le expresaron su preocupación por los ’’empleos y carreras’’ de los guardias que golpearon y patearon al adolescente.
’’Martin Lee Anderson nunca podrá tener un empleo’’, dijo Barreiro. ``Tenemos que enviar un fuerte mensaje a todos aquellos que trabajan con muchachos, y decirles que si son brutales con alguno de ellos, eso les traerá de seguro serias consecuencias. No se puede tener una doble moral’’.

15 de marzo de 2006
©miami herald
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en guantánamo se puede torturar


[Josh White y Carol D. Leonnig] Dice gobierno estadounidense. La Ley McCain no se aplicaría en la prisión cubana.
Abogados del gobierno de Bush, impugnando una demanda por torturas de un detenido en Bahía Guantánamo, argumentaron ayer que la nueva ley que prohíbe el tratamiento cruel, inhumano o degradante de los detenidos bajo custodia estadounidense no se aplica a las personas retenidas en la prisión militar.
Ayer en el tribunal federal y en demandas legales, abogados del ministerio de Justicia argumentaron que un detenido en Bahía Guantánamo, Cuba, no puede usar las leyes redactadas por el senador John McCain (republicano, Arizona) para rechazar el tratamiento que los abogados del detenido describieron como "torturas sistemáticas".
Abogados del gobierno han argumentado que otra parte de esa misma ley, la Ley sobre el Tratamiento de Detenidos, de 2005, impide el acceso general a tribunales estadounidenses a todos los prisioneros en Bahía Guantánamo. Por eso, dijeron, Mohammed Bawazir, un nacional yemení encarcelado desde mayo de 2002, no puede buscar protección bajo las disposiciones contra la tortura.
Los abogados de Bawazir argumentaron que las nuevas tácticas, "extremadamente dolorosas" utilizadas por el gobierno para alimentarlo forzosamente y terminar su huelga de hambre, equivalen a tortura.
La juez de distrito Gladys Kessler dijo en una vista ayer que pensaba que las acusaciones de tácticas militares agresivas empleadas para romper la huelga de hambre de los detenidos eran "extremadamente inquietantes" y posiblemente contra las leyes estadounidenses e internacionales. Pero abogados del ministerio de Justicia argumentaron que incluso si las tácticas eran consideradas en violación de las leyes de McCain, los detenidos en Guantánamo no podían impugnarlas ante tribunales.
En el caso de Bawazir, el gobierno sostiene que tenía que intervenir forzosamente pues la huelga de hambre estaba provocando una peligrosa reducción de su peso. En enero, los guardias amarraron a Bawazir a una silla especial, le colocaron un tubo más largo que el que habían usado previamente para introducírselo en la nariz y lo mantuvieron inmovilizado durante casi dos horas para asegurarse de que no vomitara el alimento que le habían dado, dijeron el gobierno y los abogados de Bawazir.
Richard Murphy Jr., abogado de Bawazir, dijo que su cliente cedió ante las nuevas técnicas y empezó a comer alimentos sólidos después del primer uso de la silla de compostura. Murphy dijo que los militares hicieron el proceso deliberadamente doloroso y embarazoso, observando que Bawazir se ensució a sí mismo debido al método.
Kessler dijo que llegar a la raíz de las acusaciones es un "asunto urgente".
"Esas acusaciones... describen repugnantes tratamientos que, de probarse, son crueles, profundamente inquietantes y en violación de" tratados extranjeros y estadounidenses que prohíben la tortura, dijo Kessler a los abogados del gobierno. Dijo que necesita más información, pero dejó claro que está considerando la prohibición del uso de tubos de alimentación gástrico-nasales más grandes y de la silla de compostura.
En actas judiciales, los abogados del ministerio de Justicia sostuvieron que la redacción de la ley escrita por los senadores Lindsey O. Graham (republicano, Carolina del Sur) y Carl M. Levin (demócrata, Michigan) da a los detenidos de Guantánamo acceso a los tribunales solamente para recurrir su condición de enemigos combatientes y las condenas por comisiones militares.
"Desgraciadamente, creo que el gobierno tiene razón; es una interpretación correcta de la ley", dijo Tom Malinowski, director en Washington de Human Rights Watch. "La ley dice que no puedes torturar a prisioneros en Guantánamo, pero también que no puedes defender esa ley en los tribunales".
Thomas Wilner, un abogado que representa a varios detenidos en Guantánamo, accedió a que la ley no puede ser implementada. "Para eso se hizo Guantánamo en primer lugar, como un lugar donde mantener fuera de Estados Unidos a los detenidos, de modo que no pudieran acceder a los tribunales", dijo Wilner.
Una portavoz de McCain no devolvió las llamadas ayer.
Murphy dijo al juez que la afirmación de los militares de que cambiaron de táctica para proteger a Bawazir no debe ser creída. Observó que el 11 de enero -días después de la aprobación de la nueva ley- el ministerio de Defensa hizo una determinación de salud idéntica sobre otros veinte detenidos, todos ellos participantes de la huelga de hambre.
Funcionarios de Bahía Guantánamo niegan que las tácticas constituyan tortura. Escribieron en declaraciones juradas que son medidas necesarias para asegurar la salud de los detenidos. El general de división Jay W. Hod, el comandante del campo de prisioneros, escribió que las acusaciones de Bawazir son "patentemente falsas".
"En resumen, él es un terrorista adiestrado por al Qaeda, que ha sido enseñado para reclamar que ha sido torturado, maltratado, y que ha sido sometido a maltratos médicos en caso de que lo capturaran", escribió Hood. Agregó que Bawazir presuntamente viajó a Afganistán para adiestrarse para la yihad y finalmente peleó con los talibanes contra tropas estadounidenses.
El capitán de marina Stephen G. Hooker, que dirige el hospital del campo de prisioneros, observó que la huelga de hambre empezó el 8 de agosto, alcanzó su punto álgido de 131 participantes del11 de septiembre y descendió a 84 en Navidad. Tras el uso de la silla, sólo cinco prisioneros continuaron la huelga.
Hooker escribió que sospechaba que Bawazir estaba vomitando la comida después de ser alimentado. Bawazir pesaba 59 kilos a fines de 2002, de acuerdo a Hooker, pero sólo 44 cuando fue amarrado a la silla por primera vez. El domingo, su peso había vuelto a 59 kilos, dijo el gobierno.
Kessler observó con irritación que Hood y Hooker hicieron varias afirmaciones generales sobre el grupo de prisioneros en huelga de hambre al defender los nuevos métodos de alimentación forzada usados con Bawazir.
"Yo sé que es triste cuando un juez federal tiene que preguntar esto a un abogado del ministerio de Justicia, pero tengo que preguntarle: ¿por qué debería creerle?", preguntó Kessler al abogado del ministerio de Justicia, Terry Henry.
Henry dijo que intentaría reunir más información de los funcionarios, pero dijo que no había bases legales para la intervención de tribunales. El peso de Bawazir ha vuelto a la normalidad, su salud es "fuerte" y ya no está en huelga de hambre, dijo Henry.

3 de marzo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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caso de genocidio serbio llega a la haya


[Arthur Max] En los Balcanes. Tribunal debe decidir sobre culpabilidad de Serbia.
La Haya, Holanda. Se ha condenado por genocidio a generales y políticos, pero el alto tribunal de Naciones Unidas considerará hoy si un país -Serbia, en este caso- puede ser declarado culpable del peor crimen de la humanidad.
Están en juego varios millares de dólares y el juicio de la historia.
Trece años después de que Bosnia presentara el caso ante la Corte Internacional de Justicia, sus abogados expondrán su demanda contra Serbia y Montenegro -el estado sucesor de la difunta Yugoslavia-, acusándola del intento premeditado de destruir la población bosnio-musulmana, total o parcialmente.
"Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y las revelaciones de los horrores de la ‘Solución Final’ de la Alemania nazi, se había presenciado en Europa la completa destrucción de un pueblo por la única razón de que pertenecen a un grupo nacional, étnico, racial y religioso en tanto que tal", se lee en el párrafo inicial de la demanda, redactada para el gobierno bosnio por el abogado estadounidense, Francis A. Boyle.
Es una de las demandas más complejas y de mayores consecuencias que verá el tribunal, conocido también como la corte mundial. Los alegatos tomarán unas seis semanas, y pasará probablemente un año antes de que los 16 jueces entreguen su veredicto.
El caso depende de si se convence a la corte de que el estado serbio, y no solamente un grupo de individuos, tuvo la intención específica de exterminar a los musulmanes del este de Bosnia como comunidad.
Si los jueces resuelven a favor de Bosnia, decidirán más tarde si otorgar compensaciones monetarias, que podrían llegar a varios billones de dólares.
Las resoluciones de la corte son vinculantes, y un rechazo a acatarlas podría significar una referencia al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que tome medidas.
Croacia, otra república que surgió del derrumbe de la federación yugoslava, tiene una demanda similar de genocidio contra Serbia, pendiente en la corte internacional.
El caso de Bosnia es el primero en ser visto bajo la nueva presidente de la corte internacional, la juez Rosalyn Higgins, 68, de Gran Bretaña, que es también la única mujer entre los jueces elegidos de Naciones Unidas.
Ciento de sobrevivientes de Bosnia empezarán hoy una vigilia frente al neogótico Palacio de la Paz donde sesiona la corte.
Bosnia presentó la demanda en marzo de 1993, menos de un año después de que fuerzas paramilitares serbias apoyadas por Yugoslavia empezaran a atacar aldeas musulmanas cerca de Serbia.
Los bosnios dicen que los serbios tenían la intención de expulsar a los residentes y creer una Gran Serbia.
En una lista de atrocidades, la demanda menciona caso por caso las masacres de civiles, violaciones masivas, la destrucción sistemática de mezquitas y sitios de legado cultural, y la creación de campos de exterminio.
De aquí a unas semanas la corte emitió una orden interina contra "Yugoslavia y sus agentes y sucedáneos" para parar su campaña de "limpieza étnica", incluyendo el asesinato, bombardeo y los intentos de matar de hambre a los musulmanes.
Pero lo peor estaba todavía por venir.
Dos años después de que se presentaran los documentos en La Haya, fuerzas serbo-bosnias dirigidas por el general Ratko Mladic masacraron a más de ocho musulmanes en una semana en Sbrenica, una zona protegida por Naciones Unidas.
Un tribunal separado de Naciones Unidas en La Haya -el Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia- ha declarado que en Srebrenica ocurrió genocidio.
El tribunal yugoslavo condenó a dos oficiales del ejército bosnio de complicidad o de haber colaborado en el genocidio, y varios otros acusados aceptaron acuerdos para declarar y evadir así los cargos de genocidio.
El tribunal está juzgando al ex presidente Slododan Milosevic.
Mladic sigue fugitivo, y es considerado uno de los fugitivos más buscados del mundo. Se cree que se oculta en Serbia, bajo la protección de elementos extremistas de las fuerzas armadas y policía serbias, que son fieles a Milosevic.
En los últimos días circularon informes sobre la inminente captura de Mladic, pero resultaron ser falsos.
En Belgrado, el diario Blic dijo que había negociaciones sobre su entrega y que Mladic presuntamente se niega a llegar a un acuerdo con las autoridades.
Serbia-Montenegro debe cumplir con la fecha límite de mañana de la Unión Europea para que entregue a Mladic o se congelarán las negociaciones con el bloque europeo para su ingreso en la Unión.
El consejo de ministros de la Unión Europea programó un reunión hoy en Bruselas para decidir si castigar o no a Belgrado por no capturar a entregar a Mladic.

27 de febrero de 2006

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el horror de las torturas


[Philip Kennicott] Siguen apareciendo espeluznantes fotografías de torturas de sospechosos en cárceles estadounidenses.
Desde el principio del escándalo de Abu Ghraib, cuando aparecieron las primeras imágenes de las torturas y humillaciones de la cárcel iraquí, sabíamos que había más. Y ahora, dos años después, han empezado a aparecer. Un canal de televisión australiano ha puesto en circulación todavía más escenas de sangre y barbarie, eludiendo tanto los intentos del gobierno estadounidense de mantener lejos del público las imágenes de Abu Ghraib y a las organizaciones de prensa (incluyendo a este diario), que no han publicado un número substancial de fotografías que están en su poder.
Tan ciertamente como que causarán la furia del mundo árabe y musulmán, plantearán la pregunta de si es responsable que las organizaciones de prensa occidentales las difundan. Y que los blogueros las publiquen. Y que los expertos debatan sobre ellas. ¿Agregan algo nuevo o sólo abren viejas heridas? ¿Echan por tierra el trabajo de investigación, juicio y castigo que puso a hombres como Charles Graner, uno de los hechores originales, tras las rejas? ¿O sacan a relucir lo inadecuado de ese proceso, tanto en lo que se refiere a su limitado alcance en cuanto a los que han sido castigados, y al efecto disuasivo aparentemente limitado del escándalo? Los informes sobre los maltratos continúan llegando desde cárceles en Afganistán y Bahía Guantánamo, y los líderes estadounidenses que denuncian la tortura han sido acusados de mantener la puerta abierta para maltratos que son tortura sólo de nombre.
Los diarios que han adquirido estas imágenes se han constreñido, en gran parte, por la brutalidad de ellas, especialmente los desnudos. Otras imágenes son difíciles de interpretar y muestran cosas que son difíciles de identificar. En la última categoría hay una fotografía que ha comenzado a aparecer ayer en algunos sitios en la red de lo que parece ser el suelo de un retrete cubierto de sangre y basura, enmarcado por un fugaz vistazo de paredes de azulejos. Parece ser una sala de baño convertida en celda, o quizás una escena de un hospital o un centro de evaluación o una cámara de torturas. La sangre en el suelo sugiere instantáneamente las pinturas con salpiques y goteos de los expresionistas abstractos.
Los diarios a menudo han recurrido a imágenes de sangre como substituto de la violencia, mostrando fotografías de la sangre que queda en la calle durante largo tiempo después de que los cadáveres -demasiado explícitos como para ser mostrados- han sido retirados. Aquí, una foto que no contiene ninguna información particular, ni nombres, ni certidumbre en cuanto a si muestra lo que parece mostrar, es la imagen de la sangre bajo una nueva forma. No es un substituto ni un eufemismo educado de lo que no se puede mostrar. La sangre como substituto de la muerte desvía el horror; esta sangre exige respuestas.
Comparar la sangre con la pintura, la violencia con el arte, es peligroso, incluso repugnante. Pero en cierto sentido, la sangre en el suelo es exactamente como las gotas de pintura de Jackson Pollock, que captó las trazas visibles de la acción, la memoria visual de los gestos. En la pintura de Pollock, los gestos fijados en la tela eran a menudo elegantes, incluso melódicos, y la pintura obedecía la ley de gravedad con una gentil aceptación. Si esto es sangre, sólo podemos imaginar qué gestos eran.
Lo que es impactante, e infinitamente triste sobre este suelo ensangrentado es el silencio. Sea lo que sea lo que pasó en este cuarto, estará seguramente acompañado por la cacofonía del dolor. Eso ya no está. Como ninguno de los que estuvieron ahí. La basura en la puerta, la taza del retrete, sugieren seres humanos reducidos a basura. El anonimato de esos que pueden haber sufrido es absoluto. Han aparecido otras fotografías con caras decorosamente borradas, un reconocimiento de quienes las publicaron de la dignidad de las víctimas. Aquí, todo ha sido obliterado, y, extrañamente, la dignidad es completa.
La víctima ahora es simplemente sangre, ya no hay ninguna cara que ponerle a él o ella, nada que podamos decir sobre cómo o dónde estaban las heridas, y cómo ocurrió. Y en esta abstracción de lo identificable, la víctima se convierte en completamente, finalmente en Hombre, no una mujer u hombre en particular, de cierto color de piel, o corte de pelo, o ropa que lo ubique o la ubique en cierta categoría que podamos entender de lo remoto, lo ajeno o lo terrible. La abstracción de la sangre deja un espacio abierto para cualquiera que contemple la imagen para que se imagine en la fotografía, para imaginar, digamos, que la sangre que corre por el suelo como cera antes de escurrir hacia la apertura de un retrete fétido es nuestra propia sangre. Y que esos apagados azulejos industriales, con su insidiosa repetición de un motivo, son las últimas cosas que recordábamos antes de que se apagaran las luces.
Los que deploran la publicación de estas imágenes tienen razón en que no agregan nuevas evidencias específicas al debate forense o político o periodístico. Y nos llevan -no, nos arrebatan- más lejos todavía de lo que los americanos piensan como ‘cierre’, la clausura o el fin de la vergüenza, el final de una discusión. Pero esta simple imagen, apenas una mancha oscura en una tela de cemento y azulejos, está abierta para todo el mundo, porque ¿quién puede mirar sin entrar ahí? Si las fotografías originales de Abu Ghraib nos obligaron a darnos cuenta de la nuestra conexión con sus perpetradores -nuestros soldados peleando nuestra guerra-, esta aciaga y silenciosa imagen, nos suplica que al menos imaginemos que estamos conectados, en un sentido humano más profundo, a las víctimas.

16 de febrero de 2006

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©traducción mQh

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cazadores de nazis con nuevo oficio


[Alfonso Chardy] Los ministerios de Seguridad Interior y Justicia están persiguiendo juntos a extranjeros sospechosos de haber cometido torturas y que se han naturalizado ciudadanos estadounidenses.
Washington, Estados Unidos. Después de décadas de cazar criminales de guerra de la era nazi, el ministerio de Justicia ha reorientado su objetivo hacia acusados de torturas en guerras más recientes, que eventualmente se convirtieron en ciudadanos estadounidenses -entre los que se incluyen dos ex oficiales nicaragüenses que viven ahora en Florida del Sur.
Los departamentos especializados de los ministerios de Justicia y Seguridad Interior están buscando a más de una docena de extranjeros en todo el país en un intento de detectarlos y despojarlos de la ciudadanía estadounidense y deportarlos, dijeron funcionarios federales.
La operación conjunta marca la extensión de un programa federal de seis años que se aboca en Estados Unidos a acusados de ser torturadores de origen extranjero. La extensión se produce en momentos en que el gobierno de Bush hace frente a crecientes críticas en casa y en el extranjero por su tratamiento de los detenidos en la guerra contra el terrorismo.
El programa de revocación de la ciudadanía representa un dramático giro para la Oficina de Investigaciones Especiales OSI, una unidad del ministerio de Justicia.
Hasta hace poco, la OSI perseguía solamente a criminales de guerra de la era de los nazis. Pero muchos de esos sospechosos están muertos o muriendo. Ahora la OSI está autorizada para perseguir a otros sospechosos nacidos en el extranjero, utilizando los mismos métodos que aplicaba a sospechosos nazis -despojándoles de la ciudadanía y hacerlos deportar luego por las autoridades de inmigración.

En Colaboración
"Somos una sociedad con el ministerio de Justicia y estamos persiguiendo agresivamente estos casos", dijo Marcy Forman, director de la oficina de investigaciones de la Policía de Inmigración y Aduana de Estados Unidos ICE.
Uno de los casos mejor conocidos de la OSI implicó a John Demjanjun. En diciembre pasado, el ex obrero automotriz de 85 años, de quien se descubrió que había sido guardia en un campo de exterminio nazi, fue deportado. (Antes había sido acusado, y posteriormente absuelto, de ser un infame guardia de un campo de concentración conocido como Iván el Terrible).
Un juez de inmigración ordenó la expulsión de Demjanjuk a Ucracia, donde nació, o a Alemania o Polonia si Ucrania no lo aceptaba. Demjanjuk intentó recurrir la orden de expulsión.
Funcionarios de la ICE y del ministerio de Justicia se negaron a identificar a cualquiera de los ciudadanos naturalizados que la ICE y OSI están persiguiendo ahora.
"Son investigaciones en curso y no podemos entrar en detalles", dijo Forman, de la ICE. Un funcionario del ministerio de Justicia agregó: "En realidad hemos identificado a varios sospechosos que viven en diferentes lugares en Estados Unidos".
Se dice que uno de los sospechosos es Nicolás Carranza, que durante la guerra civil en El Salvador fue vice-ministro de Defensa y director de la Policía Fiscal, una de las unidades de seguridad más brutales del país centroamericano. El funcionario del ministerio de Justicia no quiso comentar si Carranza es un sospechoso -pero tampoco lo negó.

Asesinatos y Torturas
Carranza está ahora jubilado y vive en Memphis. En noviembre, el jurado de una corte civil federal lo declaró culpable de asesinatos y torturas durante la guerra civil en El Salvador y le ordenó pagar seis millones de dólares a los demandantes. Carranza, 72, negó las acusaciones durante su testimonio y está recurriendo el veredicto.
Robert Fargarson, el abogado de Carranza, dijo que ni él ni su cliente han oído nada sobre una posible revocación de su ciudadanía.
"Pero si lo intentan, nos resistiremos enérgicamente", dijo Fargarson hace poco a Miami Herald. "Con uñas y dientes".
Dos ex oficiales nicaragüenses que ahora viven en Florida del Sur están también siendo investigados. Las fuentes no quisieron identificar públicamente a los sospechosos por temor a que escapen.
De acuerdo a funcionarios familiarizados con el caso, las OSI e ICE están persiguiendo a los sospechosos desde diferentes ángulos.
Investigadores del ICE localizan a los sospechosos y reúnen evidencias contra ellos mientras los abogados de la OSI preparan las acusaciones que entablarán en cortes federales para convencer a los jueces de que retiren la ciudadanía a los sospechosos.
La operación conjunta OSI-ICE marca una extensión del programa previo para localizar a sospechosos de tortura nacidos en el extranjero.

Cargos de Inmigración
Hasta 2004, cuando el presidente Bush firmó una ley de modificación de la ley sobre inteligencia, las autoridades de inmigración perseguían a los sospechosos de torturas extranjeros solamente por cargos de inmigración -no por acusaciones de tortura.
Inclusive el único sospechoso naturalizado al que el Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos detuvo alguna vez en un proceso criminal para revocar su ciudadanía, el estadounidense nacido en Cuba, Eriberto Mederos, fue procesado por mentir al solicitar la ciudadanía -no por haber torturado a presos políticos anti-castristas en un hospital psiquiátrico en La Habana en los años setenta.
Mederos, que vivía en Miami, fue condenado por un jurado federal, pero murió de cáncer de próstata en 2002 el día en que un juez federal debía resolver enviaba o no a Mederos a la cárcel.
La ley que firmó Bush a fines de 2004 permite por primera vez a los fiscales que usen directamente evidencias de tortura en tribunales como base para persuadir a jueces federales que revoquen la ciudadanía de un sospechoso.
Esas evidencias eran antes permitidas solamente en el caso de criminales de guerra nazis -no para sospechosos en otros conflictos. Los ciudadanos naturalizados podían ser despojados de la ciudadanía si se descubrían pruebas de que habían mentido al solicitar la naturalización, pero no había ninguna formulación en las leyes federales que se refiriera a violaciones de derechos humanos como base de la acusación.

Ley de 2004
La Ley de Prevención del Terrorismo y la Ley de Reforma de la Inteligencia de 2004 autoriza a la OSI específicamente a "detectar e investigar y, cuando se considere apropiado, iniciar acciones legales para revocar la naturalización" de cualquier ciudadano estadounidense naturalizado del que se haya comprobado que ha "ordenado, incitado, colaborado o de otro modo participado" en la aplicación de torturas en el extranjero.
Entretanto, la ICE continúa con su propio programa separado que busca deportar a nacionales nacidos en el extranjero sospechosos de haber torturado o haber incitado a la tortura de rivales políticos.
Un funcionario del ministerio de Seguridad Interior dijo que en los últimos dos años, la ICE ha tenido más de 600 casos abiertos que involucran a extranjeros sospechosos de haber cometido torturas, provenientes de 70 países.
Uno de los casos recientes implicaba a 13 bosnios en Phoenix, que fueron acusados en septiembre de varios cargos federales por no revelar en sus solicitudes de inmigración que habían sido miembros de las fuerzas armadas serbias.

achardy@MiamiHerald.com

9 de febrero de 2006

©miami herald
©traducción mQh

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