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cia se queda sin blogger


[Dana Priest] Empleada de la CIA es despedida tras publicación de su bitácora.
Christine Axsmith, una empleada de software para la CIA, consideraba que su bitácora era un éxito dentro del selecto círculo de personas que podían acceder a ella.
Sólo personas con autorización podían leer sus meditaciones, que eran publicadas en Intelink, la intranet secreta de la comunidad de inteligencia. Escribiendo como Covert Communications, CC, en su bitácora daba opiniones sobre temas como las interrogantes de la seguridad nacional como estancamiento, la guerra de ideas en Oriente Medio y -su entrada más popular- la mala calidad de las comidas en la cafetería de la CIA.
Pero los cientos de lectores de la bitácora que respondieron a sus irreverentes entradas con títulos como ‘La moral es igual que la comida', quizás no la vuelvan a leer.
El 13 de julio, después de publicar sus opiniones sobre la tortura y las Convenciones de Ginebra, su bitácora fue descolgada y su chapa de seguridad revocada. El lunes, Axsmith fue despedida por su empleador BAE Systems, que estaba ayudado a poner a prueba el software de la CIA.
Como viajera de la blogosfera secreta, Axsmith no era la única. Cientos de otras bitácoras aparecen en Intelink. La CIA dice que las bitácoras, o blogs, y otras herramientas electrónicas son utilizadas por personas que trabajan en los mismos temas para intercambiar información e ideas.
El portavoz de la CIA, Paul Gimigliano se negó a comentar el caso de Axsmith, pero dijo que la política de la CIA sobre las bitácoras es que "las actualizaciones deben relacionarse directamente con los asuntos oficiales del autor y lectores del sitio, y que los administradores deben estar informados del uso online de los recursos del gobierno. La CIA espera que los empleados hagan el trabajo para el que fueron contratados".
El portavoz de BAE Systems se negó a hacer comentarios.
Axsmith, 42, dijo en una entrevista esta semana que se veía a sí misma como la Erma Bombeck del mundo de Intel, una ‘generalista' que escribía un día sobre los almuerzos con carne, y sobre la guerra contra el terrorismo al siguiente. Dijo que había hecho su primera actualización en mayo y nadie dijo nada. Cuando se lo preguntó a los administradores, ellos incluso accedieron a proporcionarle estadísticas sobre cuántas personas entraban a su bitácora. Su columna sobre comidas atraía a 890 lectores, y la gente le enviaba reseñas sobre otras cantinas del servicio secreto.
Su última actualización, dijo Axsmith, la publicó después de leer un reportaje en un diario que la CIA debía unirse al resto del gobierno estadounidense en cuanto a tratar a los prisioneros de acuerdo a las Convenciones de Ginebra.
Empezaba, dijo, algo así como: "El submarino es tortura y la tortura es mala".
Y continuaba, agregó, con algo así como: "CC tuvo la triste oportunidad de leer la transcripción de un interrogatorio en una misión que no debe ser pública. Y, lo voy a decir, no se salvaron vidas europeas". (Esa era una alusión al viaje de la ministro de Relaciones Exteriores Condoleezza Rice a Europa el año pasado, donde defendió la política estadounidense de las detenciones secretas e interrogatorios). Aunque se describe a sí misma como "una bocazas testaruda enganchada a los titulares llamativos", Axsmith también escribió sobre lo importante que era "prestar oído a los gruñones y chupatintas" porque, decía en la entrevista, "soy una firme creyente en la educación de la gente en la base, y así es como se fortalece la infraestructura".
En su trabajo como contratista de la sección de desarrollo de software de la CIA, dijo Axsmith, realizaba "pruebas de rendimiento y estrés" en programas informáticos, y que como ingeniera de computación no tenía nada que ver con los interrogatorios. Dijo que había leído unos informes relacionados con interrogatorios mientras trabajaba como preparadora en una oficina de contraterrorismo.
Su opinión, agregó Axsmith, se basaba en reportajes de diarios sobre torturas y el uso del submarino [simulacros de ahogamiento] como método de interrogación para inducir a cooperar a los prisioneros.
"Pensé que estaría bien" escribir sobre las Convenciones de Ginebra, dijo, "porque es la política oficial".
Al reconstituir los sucesos de su último día como blogger de Intelink, Axsmith dijo que no se pudo controlar bien cuando los agentes de seguridad de la empresa la interrogaron, requisaron su chapa y la metieron a una gélida sala de conferencias. "Estaba temblando. Temblando de frío, mirando la pared", recordó. "Y lo peor es que la gente usa esta sala como un atajo, así no tenía ninguna dignidad".
Dijo que los empleados de la BAE le dijeron que su actualización implicaba un cierto conocimiento de los interrogatorios y que el ‘séptimo piso' de la CIA, donde se encuentran las oficinas del director y de su equipo de dirección, estaba preocupado.
Dijo que ofreció de inmediato sus excusas y pensó que la reprenderían y que su blog sería cancelado. Pero nunca pensó que sería despedida. Ahora, dijo Axsmith, "tengo miedo, estoy aterrada" ante la posibilidad de que sea procesada criminalmente por el uso no autorizado del sistema de ordenadores del gobierno, algo que le fue sugerido por un agente de seguridad.
Axsmith dice que se siente orgullosa de haber publicado sus opiniones -bueno, de algún modo. "Sé que puse el dedo en la llaga y que eso se amplificó", dijo. "Creo que causé un impacto".
Entretanto ha estado pensando en el capitán de corbeta Charles Swift, el abogado de la marina que rechazó con éxito la constitucionalidad de los tribunales militares en la cárcel de Bahía Guantánamo.
El National Law Journal nombró a Swift uno de los cien abogados más influyentes del país, pero la marina lo ha retrasado en sus ascensos. Dijo a Los Angeles Times entonces: "Para mí ha sido una gran revelación que tú puedes querar a las fuerzas armadas, pero eso no significa que ellas que quieran a ti".
"Así me siento yo", dijo Axsmith, recordando lo que dijo Swift. "Me gusta la CIA, me gusta la misión. Adoro a la gente. Es un excelente lugar de trabajo".

21 de julio de 2006
©washington post
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torturas en chicago


[Carlos Sadovi y Bob Secter] Agentes de policía torturaban a detenidos.
Chicago, Estados Unidos. El ex comandante de la policía de Chicago, Jon Burge, dirigió las torturas de detenidos durante dos décadas, obteniendo decenas de confesiones con puñetazos, patadas, quemaduras de radiador, pistolas en la boca, bolsas sobre la cabeza y descargas eléctricas en los genitales, dijeron el miércoles los fiscales especiales.
Como conclusión de una pesquisa de cuatro años, los fiscales hicieron un retrato de un sistema de justicia penal donde altos funcionarios que tenían autoridad para detener a Burge -entre ellos el alcalde Richard Daley cuando era fiscal del condado de Cook-, parecían ser ciegos ante los maltratos.
Pero, según los fiscales, es demasiado tarde para presentar cargos formales contra Burge o los otros agentes. Los delitos han prescrito hace años para casos que se extendieron de los años setenta hasta los ochenta.
Los fiscales reservaron sus críticas para el ex comisario de la policía de Chicago, Richard Brzeczek, que sirvió bajo el alcalde Jane Byrne.
Brzeczek se hizo culpable de ‘abandono de deberes', porque no intervino a comiezos de los años ochenta cuando había sospechas de que Burge y los detectives bajo su mando habían torturado a detenidos. Brzeczek elogiaba públicamente a los detectives, aunque en privado tenía sospechas sobre sus métodos, dijeron los fiscales. Su inacción, agregaron, permitió que las torturas de detenidos se prolongaran durante años.
"Hay casos en los que creemos que sería justificado presentar cargos por maltratos a detenidos por parte de agentes de la policía de Chicago", dijeron los fiscales Edward Egan y Robert Boyle.
Sus conclusiones podrían aparecer en dos demandas civiles interpuestas por ex condenados a muerte contra Burge y el ayuntamiento. Funcionarios en la oficina de defensuría del estado dijeron que estudiarán el informe para ver si encuentran evidencias de otras condenas injustas contra las que se pueda apelar.
Entretanto, la oficina de fiscal federal Patrick Fitzgerald pidió una copia del informe de 290 páginas. Durante el gobierno de Clinton, el ministerio de Justicia había examinado las acusaciones de tortura contra Burge y determinado que habían prescrito.
No está claro qué puede hacer Fitzgerald con las nuevas informaciones, pero abogados de derechos civiles dijeron que podría proporcionar una hoja de ruta para que los fiscales investiguen posibles violaciones de derechos civiles cometidas por Burge y otros, incluyendo a funcionarios de alto nivel que pueden haber hecho la vista gorda.
Al mismo tiempo, sin embargo, los fiscales especiales dijeron que su investigación arrojaba dudas sobre acusaciones de torturas hechas por un puñado de ex reclusos del Corredor de la Muerte indultados por el ex gobernador George Ryan, que dijo que sus confesiones fueron obtenidas con apremios por Burge.
Los fiscales especiales dijeron que ellos no creían que Leroy Orange hubiera sido torturado y tenían sospechas de las acusaciones de Madison Hobley, Stanley Howard y, en menor medida, Aaron Patterson.
Burge fue despedido por la Comisión de la Policía de Chicago en 1993 después de haber torturado a un sospechoso de homicidio. Vive en Florida y todavía recibe una pensión mensual de la ciudad de más de 3.400 dólares.
Burge ha negado sistemáticamente las acusaciones de tortura. Su abogado Richard T. Sikes Jr., dijo el miércoles que Burge "persiste" en su alegato, y señaló el escepticismo del informe sobre algunas acusaciones de tortura como pruebas parciales de su inocencia.
El ayuntamiento ha gastado al menos 7 millones de dólares en defenderse a sí mismo de demandas entabladas en relación con acusaciones de torturas cometidas por Burge y sus detectives, que invocó la quinta enmienda contra la auto-incriminación cuando fue llamado a declarar ante un gran jurado. El fiscal especial de la investigación cuesta casi 6.2 millones de dólares.
"Es una desgracia que haya quien piense que es necesario torturar a la gente para resolver delitos", dijo Boyle.
Egan, antiguo juez y fiscal, y Boyle, también un ex fiscal, fueron nombrados en 2002 por el juez presidente del Tribunal Penal Paul Biebel Jr. para investigar las persistentes acusaciones contra Burge. Egan y Boyle dijeron que ellos iniciaron detalladas investigaciones de 148 casos, casi todos ellos de sospechosos de minorías étnicas, y concluyeron que la mitad de ellas eran verosímiles.
Egan y Boyle dijeron que las evidencias de los maltratos en al menos tres de los casos eran tan abundantes que estaban convencidos de que podrían probar las acusaciones más allá de toda duda razonable si hubiese un juicio.
Los casos más conocidos implicaron a Andrew Wilson, detenido en 1982 con su hermano por el asesinato de dos agentes de policía de Chicago. Los fiscales especiales dijeron que Wilson confesó bajo apremios, supuestamente aplicados por Burge y sus hombres, y que su confesión fue utilizada más tarde para condenarlo.
La sentencia y la pena de muerte fueron revocadas, pero fue condenado en otro juicio y está cumpliendo cadena perpetua. Sus abogados reconocen ahora su culpabilidad, dice el informe.
A pesar de su segunda convicción, Wilson demandó a Burge y otros, alegando que durante su detención fue pateado, golpeado a puñetazos y abofeteado, quemado en un brazo con un cigarrillo y que le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. Wilson dijo que Burge, que era entonces comandante del Área 2 de la unidad de delitos violentos del Lado Sur, le aplicó artefactos que le produjeron descargas eléctricas en su oído, dedos y genitales y lo empujó contra un radiador caliente, ocasionándole quemaduras. Burge también puso un arma en la boca del sospechoso y apretó el gatillo, dijo Wilson.
En una declaración ante el tribunal Burge negó las acusaciones.
Un doctor de la cárcel del condado de Cook que examinó más tarde a Wilson envió una carta a Brzeczek, indicando que Wilson había sido golpeado y torturado. Agregando una nota a la carta del doctor, Brzeczek escribió luego a Daley pidiéndole consejos sobre qué hacer. A pesar de los contactos regulares con la oficina de Daley, Brzeczek envió la carta por el correo.
"Si el comisario Brzeczek hubiera cumplido con su deber de investigar el caso de Andrew Wilson, no estaría pasando esto hoy", dijo Egan. "El comisario no hizo ningún examen significativo [de las acusaciones] en esa carta y trató de endilgársela a otros".
Al concentrar las críticas en él, Brzeczek dijo que los fiscales especiales esquivaron una explicación completa de la responsabilidad que puede haber tenido Daley, así como de la conducta de los jefes más inmediatos de Burge.
La responsabilidad de tratar las acusaciones terminaba con William Kunkle, entonces fiscal del estado adjunto y el fiscal asignado al caso de Wilson, que no hizo nada contra Burge.
El informe criticó a Kunkle, ahora juez del condado de Cook, por sus cambiantes explicaciones de las marcas de quemaduras en Wilson. Los fiscales especiales dijeron que las marcas de quemaduras eran la corroboración física más importante de las acusaciones de tortura de parte de Wilson.
Kunkle trató de convencer a los fiscales especiales de que los agentes que trasladaron a Wilson después del interrogatorio le habían causado esas quemaduras. El informe se burla de esa posibilidad, en parte porque los agentes encargados no fueron nunca interrogados sobre Wilson ni acusados de haberlo maltratado.
El fiscal del estado Richard Devine, que fue el fiscal segundo de Daley a principios de los años ochenta, dijo que las acusaciones de abusos sistemáticos en Área 2 no habían "cristalizado" en esa época y no era inverosímil que los acusados en un caso de homicidio notorio reclamaran más tarde que habían confesado bajo apremios.
"No podemos deshacer el pasado", dijo. "Sólo podemos comprometernos a hacer todo lo posible para evitar que estos abusos ocurran en el futuro".
El edil Ed Smith, presidente del caucus negro del ayuntamiento, dijo que pensaba que era "absolutamente repugnante" que Burge no fuera procesado.
"Esta fue una de las cosas que la gente comentó hace tiempo, que estaban retrasando el proceso para permitir que esto ocurriera, porque sabían que era culpable", dijo Smith. "Ahora eso se hace verosímil".

Matt O'Connor, David Heinzmann, Dan Mihalopoulos, Steve Mills y Maurice Possley contribuyeron a este reportaje.

csadovi@tribune.com
bsecter@tribune.com

20 de julio de 2006
©chicago tribune
©traducción mQh
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corte suprema contra gobierno


[John O'Neil y Scott Shane] Corte Suprema bloquea juicios en Guantánamo.
Hoy la Corte Suprema propinó un fuerte reproche al gobierno de Bush, resolviendo que este excedió su autoridad al instituir tribunales para juzgar a los acusados de terrorismo que no cumplen con las garantías jurídicas que, tradicionalmente, el Congreso exige de los tribunales militares.
Como resultado, la corte declaró en una votación de 5 a 3, que los tribunales violan tanto la ley militar estadounidense como las obligaciones militares bajo las Convenciones de Ginebra.
La corte determinó hace dos años que el Congreso no había dado al poder ejecutivo un "cheque en blanco" en la guerra contra el terrorismo. Pero la resolución de hoy, redactada por el juez John Paul Stevens, es la primera en tratar el tema de las normas que deben aplicarse a acusados retenidos en lo que se ha convertido en una larga lucha.
Es, a la fecha, el rechazo más importante de los intentos del presidente Bush de ampliar el poder presidencial en el curso de esa lucha y se produce en momentos en que las otras partes del programa antiterrorista del gobierno, como la interceptación sin orden judicial, están bajo el creciente escrutinio del Congreso.
En una opinión concurrente, el juez Anthony M. Kennedy dijo que el gobierno no había logrado demostrar la "necesidad práctica" que justificara tribunales que manejan normas inferiores de justicia que las autorizadas por el Congreso.
El pleito interpuesto por el demandante en el caso, Salim Ahmed Hamdan, un antiguo chofer de Osama bin Laden que fue capturado en Afganistán en 2001, no impugna su detención en el campo de prisioneros de Bahía Guantánamo, Cuba, y no afecta el derecho del gobierno a retener a gente ahí.
Pero aunque la resolución de la corte representa un decisivo rechazo del modo en que el gobierno trata los casos de acusados de terrorismo, los juristas dicen que también podría allanar el camino en el lodazal jurídico creado por resoluciones contradictorias de la corte y medidas inconsistentes. Los jueces parecen indicar que el gobierno tiene la opción de juzgar a los detenidos en cortes marciales tradicionales o en un sistema alternativo que sea aprobado por el Congreso.
"Nada impide que el presidente vuelva al Congreso a buscar la autoridad que cree que es necesaria", escribió el juez Stephen Breyer en su propia opinión concurrente.
El presidente Bush, en comentarios preliminares después de lo que calificó de "sesión informativa en coche" sobre la resolución, insinuó el resultado, diciendo que "la decisión de Hamdan era el camino a seguir" y que él colaboraría con el Congreso para "tener un tribunal ante el que la gente rinda cuentas", al mismo tiempo que cumpliendo con la resolución de la corte. En la resolución de hoy, los jueces rechazan el alegato del gobierno de que la Ley de Tratamiento de los Detenidos aprobada por el Congreso el año pasado los haya privado de jurisdicción sobre el caso. La mayoría de la corte también determinó que Hamdan no puede ser juzgado por el cargo de conspiración presentado contra él, porque las leyes militares exigen que las acusaciones se basen en actos específicos, y no en cargos generales de conspiración.
Al juez Stevens se unieron en partes de la resolución por mayoría los jueces David H. Souter, Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer. Los jueces Breyer y Kennedy escribieron ambos opiniones concurrentes.
Los jueces Antonin Scalia, Clarence Thomas, y Samuel J. Alito Jr. disintieron. El juez presidente John G. Roberts Jr. no participó en el caso, ya que había resuelto a favor del gobierno como juez de una corte de apelaciones el año pasado.
El juez Thomas dio el inusual paso de leer su disentimiento desde el banquillo, lo que ha hecho por primera vez en sus quince años en la corte. Dijo que la resolución "obstaculizará gravemente la capacidad del presidente de hacer frente y derrotar a un nuevo y mortífero enemigo".
El juez Stevens declaró de plano que "la comisión militar en cuestión carece de autoridad para proceder debido a que su estructura y procedimiento" viola tanto el Código de Justicia Militar, que rige el sistema jurídico militar estadounidense, como la Convención de Ginebra.
La opinión de la mayoría rechaza el alegato del gobierno de que los tribunales se justificaban tanto en las atribuciones inherentes del presidente Bush como comandante en jefe y en la resolución aprobada por el Congreso autorizando el uso de la fuerza después del 11 de septiembre de 2001. No hay nada en la historia legislativa de la resolución que "siquiera insinúe" que se haya considerado la ampliación de la atribuciones del presidente, escribió.
El juez Stevens se detiene largamente sobre los modos en que los tribunales militares carecen de las garantías que son otorgadas a los acusados que son juzgados por cortes marciales, incluyendo el uso de evidencias obtenidas bajo apremios.
"No hay nada ante nosotros que demuestre que en este caso sería impracticable aplicar las reglas de una corte marcial", escribió.
"La única razón presentada en apoyo de esa determinación es el peligro representado por el terrorismo internacional", dijo. "Sin subestimar ni por un segundo ese peligro, no es evidente para nosotros por qué exigiría, en el caso del juicio de Hamdan, una desviación de las reglas que rigen las cortes marciales".

El juez Scalia respondió mordazmente al razonamiento de la mayoría en ese punto. Citó la orden del presidente Bush creando los tribunales, los que declaró necesarios "para la realización efectiva de operaciones militares y para prevenir atentados terroristas".
"No está claro de dónde deriva la corte la autoridad -o la osadía- de rechazar esa decisión", escribió el juez Scalia.
En su disentimiento, el juez Thomas citó una resolución reciente en un caso de medio-ambiente para alegar que la mayoría era inconsistente y que minimizaba las atribuciones del presidente.
Por su parte, el juez Stevens dedicó una larga serie de notas al pie de página diseccionando lo que en un momento llamó "el extraordinario punto de vista" sobre el caso, del juez Thomas.
El comandante Charles Swift, el abogado de la marina asignado por los militares para representar a Hamdan, calificó la resolución de hoy como "un retorno a nuestros valores fundamentales".
"Ese retorno marca un hito histórico", dijo el comandante Swift en una rueda de prensa fuera de la corte. "Muestra que no debemos tener miedo de lo que somos, y eso, amigos, es una victoria".
Dijo que el siguiente paso lógico sería que Hamdan fuera juzgado sea por una corte marcial militar tradicional o por una corte federal.
Neal Kaytal, profesor en la Facultad de Leyes de la Universidad de Georgetown que también representa a Hamdan, calificó la resolución de "rechazo" de un sistema de "tribunales falsos".
Dijo que la corte había dejado para el Congreso tratar la cuestión de si los acusados de terrorismo pueden ser tratados de manera diferente que otra gente acusada de otros delitos.
"Pero la corte ha dicho que son nuestros valores fundamentales los que están en juego", dijo, alegando que la resolución debería ser vista como "advertencia para los que actúan con precipitación".
Richard Stamp, abogado de la Fundación Jurídica de Washington, que presentó escritos apoyando la posición del gobierno en el caso, calificó la resolución de una "desilusión" y un ejemplo de jueces "que claramente se inventan una opinión a la ligera".
Stamp dijo que la corte había ignorado sus propios precedentes justificando el uso de tribunales en lugar de cortes marciales, y estaba imponiendo su propia opinión sobre el rol del presidente como comandante en jefe. "Es inapropiado que la corte se meta en la arena de la guerra, donde no tiene conocimientos", dijo.
Stamp también dijo que la corte "se ha pronunciado contra el Congreso y contra el presidente" al rechazar la ley aprobada el año pasado que despojaba a la Corte Suprema de jurisdicción sobre apelaciones de los reclusos de Guantánamo.
Michael Ratner, presidente del Centro de Derechos Constitucionales de Nueva York, que represente a más de 200 reclusos de Guantánamo, dijo que la resolución lo había "dejado encantado", porque vindicaban completamente las opiniones de los críticos del gobierno.
"Lo que dice al gobierno es que no puede decidir arbitrariamente qué hacer con la gente", dijo Ratner en una rueda de prensa telefónica para periodistas. "Mantuvo el imperio de la ley en este país y determinó que el poder ejecutivo ha sobrepasado la constitución y el derecho internacional".
Michael Greenberger, que enseña antiterrorismo en la Facultad de Leyes de la Universidad de Maryland, dijo que la corte podía haber encontrado fácilmente razones para evitar una resolución tan determinante.
"Obviamente tenían opiniones formadas no solamente sobre los problemas jurídicos sino sobre lo que significa la posición de Estados Unidos como el partidario más importante del estado de derecho en el mundo", dijo Greenberg.
Dijo que la resolución mostraba que "no es suficiente repetir el mantra de que estamos en una guerra contra el terrorismo y que por eso todos los poderes residen en el poder ejecutivo".
A pesar del desaire a las políticas del gobierno, dijo Greenberg, la resolución allana el camino para una resolución sobre el turbio status de los detenidos en Guantánamo, Afganistán y en cárceles secretas manejadas por la CIA.
"Realmente la corte rescató al gobierno del cenegal en que se encontraba", dijo.

John O'Neil informó desde Nueva York y Scott Shane desde Washington. John Holusha contribuyó desde Nueva York.

29 de junio de 2006
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medalla de honor entre ladrones


[Bill Poovey] No es ilegal en Estados Unidos afirmar falsamente que se ha recibido una medalla de honor militar o que se ha sido prisionero de guerra.

Chattanooga, Tennessee, Estados Unidos. La Sociedad Medalla de Honor del Congreso informa que hay 113 militares que han recibido el más importante galardón militar del país. Pero un agente del FBI dice que los impostores superan a los verdaderos héroes.
"Cada vez hay más impostores, y están literalmente robando el valor y los actos de valor de los tipos de verdad", dice Tom Cottone, que persigue a esos impostores además de su trabajo en la brigada de crímenes violentos del FBI en West Paterson, Nueva Jersey.
Algunos falsificadores solamente fanfarronean que han recibido la medalla -y eso no es ilegal-, pero otros impostores llevan uniformes militares y medallas falsas. "Hay tipos que llevan la Medalla de Honor que no recibieron nunca", dice.
Es difícil conocer el número exacto de importantes, pero hay 25 investigaciones pendientes, dijo Cottone, que ha estado persiguiendo a falsificadores desde 1995.
A Charles Coolidge, de Signal Mountain, Tennessee, que recibió la Medalla de Honor en la Segunda Guerra Mundial, le robaron su medalla -en una reunión militar, nada menos- cuando alguien se ofreció a arreglarla y le devolvió una versión falsa del galardón.
Cottone recuperó la verdadera Medalla de Honor de Coolidge de un hombre que vendía y compraba medallas en Ohio.
"Para mí fue una gran sorpresa recuperarla", dijo Coolidge, 84.
Coolidge recibió la Medalla de Honor por dirigir una superada sección de artilleros de ametralladoras pesadas durante cuatro días de lucha contra la infantería y tanques alemanas en Francia en 1944.
En 1994 el Congreso aumentó el castigo por el uso fraudulento de la Medalla de Honor, a un año de prisión y una multa de cien mil dólares. Pero no existe una pena semejante para las otras medallas, y todavía es legal mentir sobre el origen de la Medalla de Honor.
"Hasta ahora no es ilegal que alguien salga en televisión nacional y diga: ‘Yo recibí la Medalla de Honor’, o que diga que es un ex prisionero de guerra", dijo Cottone.
La Fundación Medalla de Honor del Congreso y otros grupos de veteranos están tratando de cambiar las cosas. El diputado John T. Salazar (demócrata, Colorado) está auspiciando la Ley del Valor Usurpado para penalizar a los que vendan medallas falsas y a los que finjan ser veteranos galardonados.
La ley de Salazar haría ilegal el afirmar públicamente haber recibido una medalla al valor militar, tal como la Medalla de Honor, la Estrella de Plata o el Corazón Púrpura.
"Es más que solamente castigar a esa gente", dijo Salazar, que espera que el Comité Judicial de la Cámara estudie su proyecto de ley. "Se trata de preservar la historia y el honor de esas medallas".
Cottone dijo que había recuperado dos Medallas de Honor falsas en una feria de armas en Nueva Jersey. Las dos habían sido fabricadas por HLI Lordship Industries Inc., un ex contratista del gobierno para la Medalla de Honor.
La compañía, con sede en Hauppauge, Nueva York, fue multada en 80 mil dólares en 1996 y fue puesta a prueba después de confesar que a principio de los años noventa había vendido 300 medallas falsas por 75 dólares cada una.
En diciembre de 1995, el juez de Illinois, Michael O’Brien, renunció después de verse confrontado con preguntas sobre su afirmación de haber recibido una Medalla de Honor. O’Brien admitió que dos de las Medallas de Honor exhibidas en su oficina eran falsas. El juez murió.
Cottone dijo que los investigadores tienen que "sorprender a alguien luciendo la medalla". Dijo que O’Brien no pudo ser procesado porque no fue nunca visto con ella.
A veces la suplantación militar no involucra una Medalla de Honor. Lisa Jane Phillips, 34, de Apex, Carolina del Norte, se declaró culpable, en septiembre, de personificar a una capitana de la Fuerza Aérea durante casi tres años.
Phillips compraba uniformes y medallas online o en tiendas de ropa militar de segunda mano y convenció al Meredith College de Raleigh, Carolina del Norte, de que la eximieran del pago de matrícula debido a su servicio militar. Dijo que había servido en Afganistán y en Iraq y consolaba a otros estudiantes con familiares enviados.
Y los impostores no son solamente civiles.
En octubre de 2002, Cottone dijo que fue presentado a un capitán de la Marina que lucía al menos 12 hileras de cintas", una Medalla de Plata, una Legión del Mérito, una Cruz de Vuelo Distinguido y un Corazón Púrpura.
"Era demasiado de todo", dijo Cottone. "Llevaba 21 medallas no recibidas". El capitán fue llevado a corte marcial y condenado, dijo.
"Si no mantenemos la integridad de los galardones militares, los verdaderos no significarán nada", dijo Cottone.
Frances Doss, cuyo marido, Desmond T. Doss Sr., fue el único objetor de conciencia en recibir la Medalla de Honor en la Segunda Guerra Mundial, dijo que es difícil imaginar por qué alguien se pondría una medalla falsa. Su marido murió en marzo y fue enterrado en Chattanooga.
"Supongo que quieren tanto llamar la atención que están dispuestos a correr el riesgo de ser descubiertos".
 
30 de abril de 2006
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secretos de garganta profunda


[Lynne Duke] Nuevo libro sobre fuente de Watergate revela que su esposa se suicidó.
W. Mark Felt, que durante 33 años negó que fuera Garganta Profunda [Deep Throat], también cargaba con un trágico secreto de su familia: La muerte de su mujer no fue un infarto sino un suicidio, después de años de tensiones causadas por la carrera de Felt en el FBI y los problemas legales de su marido.
En su nuevo libro ‘A G-Man’s Life: The FBI, ’Deep Throat’ and the Struggle for Honor in Washington’, Felt revela por primera vez que Audrey Robinson Felt, su esposa de 46 años, se mató en 1984 con un revólver .38 de servicio después de un largo deterioro emocional y físico.
Co-escrito con John O’Connor, el abogado cuyo artículo en Vanity Fair el año pasado reveló que Felt era Garganta Profunda, el libro también revela la incomodidad de Felt con el famoso apodo que le dieron Bob Woodward y Carl Bernstein, los periodistas de Washington Post que destaparon Watergate y provocaron el derrumbe del presidente Richard Nixon.
Y el libro habla del serio enfado de Felt con lo que veía como una violación de parte de Woodward de la relación fuente-periodista. Felt no quería ser descrito de ningún modo por escrito, pero Woodward lo describió y llamó ‘Garganta Profunda’, en el libro ‘Todos los hombres del presidente’ [All the President’s Men], de 1974.
"Mark nunca se vio a sí mismo como una cotorra que revelaba secretos", escribe O’Connor en una larga introducción.
"Si este libro hace algo, es destruir esa caricatura. Garganta Profunda fue un chiste de periodistas; el nombre no describió nunca a Mark Felt. Después de que Woodward revelara que tenía una fuente de alto nivel en la rama ejecutiva, rompiendo con ello el acuerdo con Mark Felt, y después de que el periodista identificara a su informante como ‘Garganta Profunda’, el jubilado del FBI se puso furioso -dejando caer violentamente el auricular cuando Woodward lo llamó para pedirle su reacción" al libro de 1974.
En ‘El hombre secreto’ [The Secret Man], el libro de Woodward de 2005 sobre la revelación de Felt como Garganta Profunda, Woodward también relata el enfado de Felt con ‘Todos los hombres del presidente’. Felt hubiera preferido que su acuerdo no se hubiese "violado", escribió Woodward. Pero Woodward escribió que pensaba que él tenía "algún margen" porque Felt no había objetado antes otras referencias publicadas de Woodward a la fuente secreta.
Aunque el libro de Felt aparece mucho después del de Woodward, proporciona una perspectiva única de "Watergate en palabras de la persona que fue responsable, junto con Woodward, de exponer esos delitos", dijo O’Connor en una entrevista.
Felt, ahora de 92, sufre de demencia. Fue hospitalizado con fiebre cuando su libro estaba a punto de salir al mercado.
Se había mostrado reticente a publicar un libro sobre su identidad secreta. Pero su hija, Joan Felt, lo convenció diciéndole que un libro podría hacerle ganar suficiente dinero como para pagar las cuentas de la escuela de sus nietos.
Poco después de que Felt revelara públicamente su identidad el año pasado, contó riendo a la prensa apostada ante su casa de Santa Rosa, California, que planeaba "escribir un libro o algo y ganar todo el dinero que pueda".
El libro se basa en sus memorias de 1979, ‘La pirámide del FBI: desde el interior’ [ The FBI Pyramid From the Inside], así como en un manuscrito que escribió con su hijo en los años ochenta. También se basa en memoranda del FBI, recuerdos y entrevistas realizadas por su familia.
O’Connor, ex fiscal de San Francisco que lleva ahora una consulta privada allá, agrega sus propios escritos y recuerdos a los de Felt. En una introducción y epílogo, O’Connor coloca en contexto muchos de los secretos de Felt y cómo los guardó, contra el trasfondo de Watergate y los delitos de los que el mismo Felt era responsable.
"En el FBI los agentes aprendían a guardar secretos, a compartimentar, y nadie construía más compartimentos que Mark Felt", escribe O’Connor. "Aislaba a su familia de su vida con el FBI, ocultaba aspectos de su vida personal y de su vida profesional y, por supuesto, mantenía separadas su identidad secreta y su identidad pública".
El escándalo se lo tragó, a él y a su familia cuando, después de Watergate, fue procesado por ordenar allanamientos clandestinos ilegales dirigidos contra amigos y familiares de los miembros de Waether Underground en 1972 y 1973. Su esposa no pudo soportar el juicio. Sólo asistió al primer día. Incluso después de la condena de Felt en 1980 y su subsecuente indulto por el presidente Ronald Reagan, su salud y estabilidad continuaron decayendo.
Tuvo que soportar años de tensiones: mudarse con sus dos hijos con Felt de ciudad en ciudad para no interrumpir la carrera de su padre, alejarse de su hija Joan, que vivía en un grupo contracultural bajo la influencia de un gurú de California del Norte. También el alcohol jugó un papel en el deterioro de Audrey Felt, dice el libro.
Tras encontrar el cuerpo de su mujer en la bañera en el cuarto de invitados en su apartamento en el área de Washington, Felt telefoneó a su hijo.
Pero como había hecho casi toda su vida como hombre del FBI y fuente secreta de Watergate, escribe O’Connor, Felt "compartimentó inmediatamente la tragedia familiar. Sentado con su hijo a una mesa durante horas, el padre decretó que el suicidio debía mantenerse en secreto, incluso de Joan. Mark no quería atormentar a la familia ni cargar a la familia con el peso de un suicidio. La tapadera sería que Audrey había muerto de un ataque al corazón fulminante".
Aunque Felt retrata las tensiones que sufrió su mujer como una esposa del FBI, finalmente acusa al gobierno, escribe O’Connor, "culpándolo del asesinato de su esposa".

22 de abril de 2006
©washington post
©traducción mQh
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detenido subsecretario de seguridad interior


[Michelle Spitzer] De Estados Unidos. Se lo acusa de solicitar sexo a una menor.
Miami, Estados Unidos. El subsecretario de prensa del ministerio de Seguridad Interior de Estados Unidos fue detenido el martes por usar internet para seducir a la que pensaba que era una niña adolescente, dijeron las autoridades.
Brian J. Doyle, 55, fue detenido en su residencia en Maryland acusado de utilizar su ordenador para seducir a una niña y de transmitir materiales nocivos a una menor de edad. Las acusaciones fueron formuladas por el condado de Polk County, Florida.
Las autoridades dijeron que el subsecretario estaba comunicándose online con la ‘niña’, una agente encubierta del despacho del sheriff de Florida, cuando la policía llegó a su casa en Silver Spring, Maryland, para detenerlo.
Doyle tenía una conversación sexualmente explícita con la que creía que era una niña de 14 cuyo perfil había visto en internet el 14 de marzo, dijo en una declaración el despacho del sheriff del condado de Polk.
La chica era en realidad una agente encubierta de la división de Crímnes Informáticos del despacho del sheriff del condado de Polk, dijo la oficina del sheriff.
Doyle envío cortos pornográficos y tuvo conversaciones sexualmente explícitas a través de internet, dice la declaración.
Durante otras conversaciones online, Doyle reveló su nombre, que trabajaba para el departamento de Seguridad Interior y dio sus números de teléfono oficiales, dijo la oficina del sheriff.
Doyle también envió fotos de sí mismo, que no eran sexualmente explícitas, dijeron las autoridades. Una foto, que las autoridades entregaron a la prensa, muestra a Doyle en lo que parece ser la sede de la seguridad interior. Lleva una insignia de seguridad interior en su solapa y una tarejeta de identidad que dice "TSA".
La Autoridad de la Seguridad en el Transporte [Transportation Security Administration] hace parte del Departamento de Seguridad Interior.
En varias ocasiones Doyle instruyó a la niña a realizar actos sexuales pensando en él y describió actividades sexuales explícitas que quería compartir con ella, dijeron los detectives.
Más tarde Doyle tuvo una conversación telefónica con una detective encubierta que se hizo pasar por una adolescente y él la alentó a comprar una cámara web para que le enviara imágenes de sí misma, dijo la oficina del sheriff.
Carrie Rodgers, portavoz del sheriff, dijo que la detective encubierta que posaba de niña llamó a Doyle el martes a su trabajo y le dijo "que había comprado una cámara web como él le había dicho y que su mamá no estaría en casa esa noche y que ella quería probar la cámara".
"Él dijo que encendería el ordenador al llegar a casa, así que sabíamos que él estaría allá", dijo Rodgers. "Cuando la policía golpeó a su puerta, él estaba ante el ordenador en medio de una conversación con la chica".
Fue detenido en la cárcel del condado de Montgomery, en Maryland, donde espera su extradición a Florida, dijo el despacho del sheriff.
No hubo respuesta inmediata a mensajes dejado en el contestador y en la cuenta de e-mail oficiales de Doyle, y no pudo ser alcanzado por teléfono en la cárcel para oír sus comentarios.
El secretario de prensa de Seguridad Interior en Washington, Russ Knocke, dijo que no podía comentar sobre los detalles de la investigación. "Tomamos estas acusaciones muy en serio y cooperamos completamente con la pesquisa en curso", dijo Knocke.
Los canales de televisión de Washington mostraron metraje de la policía escoltando a Doyle esposado desde su casa. Uno de los agentes lleva una enorme caja. Doyle se agachó en el asiento delantero del coche de la policía en un aparente intento de ocultar su cara.
Doyle, que es el cuarto oficial de la sección de relaciones públicas del departamento de seguridad interior, será suspendido administrativamente este miércoles.

5 de abril de 2006
©chicago tribune
©traducción mQh
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corte limita poder de presidente


[Charles Lane] Está en duda la legitimidad de los tribunales militares.
Capturado por tropas estadounidenses en Afganistán y encarcelado en Bahía Guantánamo, Cuba, el antiguo chofer de Osama bin Laden está tratando de ganar al presidente Bush en un nuevo campo de batalla: la Corte Suprema.
En los alegatos orales del martes, el abogado de Salim Ahmed Hamdan pedirá a los jueces que declaren inconstitucional la comisión militar estadounidense que cuenta con juzgarlo por conspirar con su antiguo patrón para cometer atentados terroristas.
Aunque la demanda es importante, su impacto potencial es mucho más amplio, convirtiendo el caso de Hamdan en el más importante de la presidencia de Bush. Es un reto a la visión amplia del poder presidencial que Bush ha reclamado desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Sin rodeos, el escrito de Hamdan llama a la corte para terminar con "esta arrogación de poderes sin precedentes". Igual de urgentemente, el escrito del gobierno insta a la corte a no desconfiar de las decisiones del comandante en jefe mientras "persista el conflicto armado contra al Qaeda".
El caso puede no producir un choque frontal entre el poder judicial y el ejecutivo -si la corte decide que una ley federal aprobada recientemente sobre las comisiones militares, la priva de fundamentos para resolver en el caso de Hamdan. Sin embargo, otra posibilidad es que la corte llegue a un veredicto no conclusivo de 4 contra 4, debido a que el juez John G. Roberts Jr. había juzgado en el caso mientras era revisado por una corte federal de apelaciones y ahora debe continuar.
Pero si la corte teme pisar terreno demasiado difícil, no ha dado ninguna señal de ello. Ha rechazado la propuesta del gobierno de desechar el caso por incompetencia antes de oír los alegatos y, quizás más importante, ya se ha negado a considerar los deseos del presidente en dos casos previos relacionados con terrorismo.
"El caso tiene muchas facetas -si la Constitución o algún reglamento autorizaba al presidente a instalar las comisiones- y algunas llegan al asunto mismo de ver cómo se ajusta este tipo de guerra a las leyes de guerra existentes", dice Richard Lazarus, profesor de leyes de la Universidad de Georgetown, especializado en litigios de la Corte Suprema. "La mayoría de los casos tienen dos o tres o cuatro asuntos. Este tiene diez o doce, lo que convierte en muy difícil".
Se trate de designar a un ciudadano americano "enemigo combatiente" sujeto a confinamiento militar, negar las protecciones de las Convenciones de Ginebra a los detenidos en Bahía Guantánamo, o utilizar la Agencia de Seguridad Nacional para interceptar comunicaciones en el país, Bush ha dicho que la Constitución y una resolución parlamentaria redactada ampliamente y aprobada tres días después del 11 de septiembre de 2001, lo autorizan a librar guerra contra los terroristas, sin los inconvenientes de revisiones judiciales, supervisión parlamentaria y las leyes internacionales.
Esas reclamaciones surgieron del Bando Militar Nº1, del 13 de noviembre de 2001, que estableció las comisiones e inició el primer debate político en Estados Unidos sobre el terrorismo dos meses después de relativa unidad después de los atentados.
El gobierno quería una alternativa más dura del sistema de tribunales civiles que había usado el gobierno de Clinton contra los terroristas. Sin embargo, el rápido y cierto castigo que esperaban los partidarios de las comisiones no se ha materializado. Aunque diez de los 490 sospechosos de terrorismo retenidos actualmente en la prisión estadounidense de Guantánamo Bay han serán remitidos a tribunales para ser juzgados, no se ha resuelto sobre ningún caso.
Desde el principio las comisiones han estado plagadas de preguntas sobre su viabilidad y corrección. Los críticos han argumentado que las comisiones son defectuosas porque, como lo dice el escrito de Hamdan, escrita por Neal K. Katyal, profesor de derecho en la Universidad de Georgetown, tratarían a los acusados "por delitos solamente definidos por el presidente, con procedimientos que carecen de las garantías mínimas, antes ‘jueces’ que son elegidos por él y están subordinados a él".
Después de largos debates internos, el gobierno ha modificado a las comisiones, exigiendo que los juicios sean públicos y que los acusados sean considerados inocentes hasta que se pruebe, más de toda duda razonables, su culpabilidad.
Pero eso no persuadió a los críticos que señalaban que el poder ejecutivo todavía sería él único en decidir, en primer lugar, quién es un "enemigo combatiente ilegal" susceptible de ser enjuiciado.
Los críticos también dicen que las Convenciones de Ginebra exigen que cada detenido tenga vistas individuales, con acceso a tribunales federales a través de habeas corpus.
Históricamente, los tribunales se han mostrado reluctantes a atacar a los presidentes en tiempos de guerra. Como resultado, dijo Lazarus, los partidarios de Hamdan "tienen que dejar en claro que hay una razón para no confiar" en un Bush con poderes ilimitados. Esa razón, observó Lazarus, puede provenir de las acusaciones de torturas en Bahía Guantánamo y en la cárcel de Abu Ghraib en Iraq, que surgieron en 2004 y son discutidas extensamente en el escrito de Hamdan.
Varios miembros de la corte son especialmente sensibles a la opinión pública internacional, que en general ha considerado Guantánamo como un símbolo de los excesos de Estados Unidos en la guerra contra al Qaeda. El tribunal ha sido bombardeado por escritos de Amigos del Tribunal instándolo a pensar sobre el impacto que puede tener el caso de Hamdan sobre la imagen de Estados Unidos en el extranjero.
Hace dos años, la Corte Suprema resolvió 6 contra 3 que la ley federal otorgaba a los tribunales estadounidenses el poder de oír las impugnaciones de los prisioneros de su detención en Bahía Guantánamo. En un caso separado sobre un ciudadano americano retenido allí, varios jueces observaron que la corte no daría al presidente "un cheque en blanco" sobre cuestiones de seguridad nacional.
Eso desencadenó una avalancha de peticiones de habeas corpus, incluyendo la de Hamdan, de abogados que representan a cientos de prisioneros de Bahía Guantánamo.
Los abogados de Hamdan dicen que ni la amplia resolución de la Cámara y el Senado, del 14 de septiembre de 2001, que autorizaba el uso de la fuerza contra al Qaeda, ni otras leyes anteriores, dan a Bush la clara aprobación parlamentaria que necesita para establecer las comisiones. También dicen que las comisiones violan las Convenciones de Ginebra, que, dicen, deben ser aplicadas por tribunales estadounidenses y garantizan a Hamdan el mismo tipo de juicio que tendría un soldado estadounidense en una corte marcial.
Las reglas de los tribunales, que permiten evidencias que "tendría valor de prueba para una persona razonable" no otorgan garantías contra el uso de evidencias obtenidas mediante torturas, dicen los defensores de Hamdan.
En respuesta, el gobierno de Bush observa que las comisiones militares tienen una larga historia en las guerras y que estaban contempladas en la resolución del 14 de septiembre de 2001.
Pero el escrito del gobierno, escrito por el Procurador General Paul D. Clement, también dice que "incluso si el apoyo del Congreso al Bando Militar Nº1 del presidente no era tan claro, el presidente tiene la autoridad inherente para convocar comisiones militares para juzgar y castigar a combatientes enemigos capturados en tiempos de guerra -incluso en la ausencia de toda autorización estatutaria".
En cuanto a las Convenciones de Ginebra, no son estas aplicables por tribunales estadounidenses y no se aplican a Hamdan debido a que al Qaeda es una red terrorista que no ha firmado las convenciones y las viola regularmente, dice el gobierno.
De momento, el gobierno ha prevalecido. El año pasado, una comisión de tres jueces de la Corte de Apelaciones del Distrito del Circuito de Columbia, uno de cuyos miembros era Roberts, mantuvo la posición del gobierno, revocando una decisión en favor de Hamdan del Tribunal del Distrito de Washington.
Después de que la Corte Suprema accediera a oír la apelación de Hamdan de la resolución del Tribual del Circuito, el Congreso decidió intervenir.
La Ley de Tratamiento de los Detenidos LTD, aprobada en diciembre, refuerza la autoridad del presidente bajo la resolución del 14 de septiembre, dice el gobierno. Al modificar las reglas relacionadas con las comisiones, la medida acepta implícitamente su legitimidad, dice el gobierno.
La LTD despojó a los tribunales federales de jurisdicción sobre peticiones de habeas corpus de los detenidos en Bahía Guantánamo "durante o después" de la fecha de su implementación -y proporciona procesos militares alternativos para revisar el status de sus combatientes enemigos, que deben ser seguidos por apelaciones al tribunal de distrito. Según la ley, el tribunal es la instancia exclusiva de apelaciones de los veredictos de las comisiones militares.
El 12 de enero, el gobierno pidió a la Corte Suprema que desechara el caso de Hamdan, alegando que estaba cubierto por la frase "durante o después". El gobierno alegó que la oportunidad apropiada para ver sus fundamentos constitucionales es después de su juicio.
Pero los abogados de Hamdan dicen que la LTD fue un compromiso que debía aplicarse solamente a los nuevos casos, no a los que ya habían sido presentados. Como mínimo, no entrega una declaración suficientemente clara de la intención del Congreso de negar a Hamdan y otros un día en los tribunales, dijeron.
Se espera para julio una resolución del caso Hamdan contra Rumsfeld, Nº. 05-184.

26 de marzo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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betty friedan, feminista visionaria


[Mark Feeney] Fundadora del movimiento feminista, muere a los 85 años.
Betty Friedan, escritora y activista feminista cuyo bestseller ‘La mística femenina’ [The Feminine Mystique] contribuyó a inspirar uno de los grandes movimientos sociales del siglo 20, murió ayer en su casa en Washington, el día de su cumpleaños. Tenía 85 años.
Friedan murió de insuficiencia cardíaca congestiva, de acuerdo a una prima, Emily Bazelon. "Poco a poco, sin tenerlo claro por un tiempo", escribió Friedan en el prefacio de ‘La mística femenina’, "me di cuenta de que algo marchaba muy mal con la manera en que las mujeres en Estados Unidos están tratando de vivir sus vidas".
Ese algo, como escribió Friedan en el primer párrafo del libro, "yació enterrado, no formulado, durante muchos años en la mente de las mujeres estadounidenses. Era una extraña agitación, una sensación de insatisfacción, un anhelo que las mujeres sufrieron a mediados del siglo 20 en Estados Unidos. Toda esposa suburbana luchó con eso sola... Tenía incluso miedo de hacerse la pregunta informulable: ‘¿Esto es todo?’"
Lo que afligía a las mujeres americanas era "la mística femenina", como lo apodó Friedan memorablemente, "que define a la mujer solamente como la esposa de su marido, la madre de sus hijos, la servidora de las necesidades físicas de su marido, hijos, casa, y nunca como una persona que se define a sí misma por sus propias actividades en la sociedad".
La presuposición que yace detrás de la mística femenina era que las mujeres se realizaban en lo más profundo de su ser quedándose en casa, como esposas y madres.
El corolario de esa suposición era que las mujeres que buscaban estudiar o alcanzar el éxito como profesionales estaban traicionando su naturaleza.
"Ese libro cambió la vida de las mujeres", dijo ayer Kim Gandy, presidente de la Organización Nacional de Mujeres [National Organization for Women], la que fundó con Friedan. "Abrió la mente de las mujeres a la idea de que en realidad había algo más. Y para las mujeres que cultivaban en secreto esas ideas poco populares, les dijo que había otras mujeres como ellas que pensaban que había algo más en la vida".
Veinte años después de la publicación de ‘La mística femenina’, Friedan se describió a sí misma como "asombrada por la revolución que el libro ayudó a encender".
Sus orígenes residen en las propias experiencias de Friedan: como esposa suburbana y madre de tres hijos, y, más específicamente, en un largo cuestionario que había preparado para sus compañeras de curso en el Smith College con ocasión de su quincuagésimo encuentro en 1957.
Su objetivo fue refutar la "idea de que la educación nos ha preparado mal para nuestro papel como mujer". Cuando recibió la serie de respuestas, estas "planteaban más preguntas de las que resolvían", Friedan se preguntó "qué estaba mal, si la educación o el rol de la mujer".
Le tomó cinco años escribirlo (ella pensó que le tomaría uno), y la condujo a una apasionada, pero sin embargo atentamente razonada amalgama de polémico periodismo, sociología, psicología e historia.
Las dos fallas más llamativas del libro -su superficialidad como ciencia social y el hecho de que hablaba menos de la condición de todas las mujeres que de las mujeres ricas y educadas- contribuyeron a aumentar su efectividad.
‘La mística femenina’ era más asequible de lo que hubiese sido un libro académico. El hecho de que su alcance fuera menos que universal lo hizo mucho más inmediato para esos lectores cuya experiencia se relacionaba con él.
Coincidencia o no, el movimiento feminista ha sido desde el principio más fuerte entre las mujeres ricas y educadas.
Contribuyó al poder del libro la conciencia de primera mano de Friedan y los debilitantes efectos de la mística.
Su novio la presionó para que rechazara una beca de investigación académica para conservar su relación, su trabajo le fue cedido a un veterano de la Segunda Guerra Mundial, y fue despedida de un trabajo posterior cuando pidió permiso por maternidad tras el nacimiento de su segundo hijo.
En realidad, la experiencia de Friedan con la mística femenina precedió incluso su nacimiento: Su madre, periodista, había perdido su trabajo porque el diario en el que trabajaba exigía que sus empleadas fueran solteras.
El impacto del libro, y el de su autora, demostró ser tan político como intelectual. ‘La mística femenina’ convirtió a Friedan en una autoridad reconocida sobre los derechos de la mujer. En 1965 asistió a una reunión de comisionados del estado sobre la condición de la mujer.
Indignada por la falta de voluntad del gobierno federal de hacer respetar el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que incluía la prohibición de la discriminación sobre la base del sexo, Friedan fundó la Organización Nacional de Mujeres.
De 1966 a 1970 fue su primera presidente. También dio el nombre a la organización. Escribió la palabra ‘NOW’ en una servilleta de papel", recordó más tarde. "‘Nuestro grupo debe llamarse la Organización Nacional de Mujeres’, dije, ‘porque los hombres debían formar parte de él’".
Que el feminismo era un movimiento para liberar tanto a hombres como mujeres fue uno de los principios claves de Friedan. Como escribió en la vigésima edición de ‘La mística femenina’, "me parecía que los hombres no eran realmente los enemigos -eran también víctimas, que sufrían de un modelo de mística masculina anticuado que los hacía sentir innecesariamente inadecuados".
El énfasis de Friedan en la naturaleza inclusiva del feminismo se convirtió en un principio aceptado en el movimiento y contribuyó a asegurarse que su influencia se sintiera más allá del corazón y las mentes de sus partidarias.
Quizás todavía más que el movimiento de derechos civiles de los años sesenta, el feminismo alteró el modo en que los americanos -hombres tanto como mujeres, niños tanto como padres, opositores del feminismo tanto como partidarios- llevaban sus vidas y las suposiciones que tenían sobre la sociedad.
"Toda mujer", como apuntó la escritora de cuentos Grace Paley alguna vez, "ha tenido que nadar en esa marea feminista. Sin importar qué pensara del feminismo, o incluso si nadaba valientemente contra la corriente, ha sido sostenida por este -por su optimismo, el ruido, la intensidad.
Optimismo, bullicio, intensidad eran todas palabras que se podría decir que se aplican a la principal instigadora de esa marea. Friedan una mujer notablemente formidable, su pequeño tamaño y su maternal rechonchez desmentían una voz áspera, una personalidad dominante y el gusto por la gesticulación.
Incluso sin el impacto de sus escritos, todavía pudo haberse transformado en una figura totémica del movimiento feminista.
Si la tesorería estadounidense hubiese colocado en la primera moneda norteamericana la destacada apariencia de Friedan en lugar de la de Susan B. Anthony, el billete de un dólar sería ahora una cosa del pasado.

Betty Naomi Goldstein nació en Peoria, Illinois, el 4 de febrero de 1921, tres meses después de las primeras elecciones presidenciales en que pudieron votar las mujeres. La mayor de tres hijos, creció en Peoria, donde su padre, un inmigrante judío, poseía una joyería. Su madre, Miriam, era primero redactora de la rúbrica de mujeres, y luego ama de casa.
Betty Naomi Goldstein fue la mejor alumna de su curso en la escuela secundaria y sus logros académicos la llevaron al instituto Smith, donde conoció a una mujer que estaba un año más abajo, Nancy Reagan ("una de las pocas mujeres en el instituto que era seria sobre su carrera", observó más tarde Friedan con más de un deje de ironía).
Con un diploma en psicología, Betty Goldstein editaba el diario estudiantil y se graduó suma cum laude en 1942. Recibió una beca de investigación para pasar un año estudiando psicología en la Universidad de California en Berkeley. Luego le ofrecieron una segunda beca, que su novio la instó a rechazar. Lo hizo y, tras rechazarlo a él también, se mudó a la ciudad de Nueva York para trabajar como periodista en la Workers’ Press, un servicio de noticias laborales.
En 1947 se casó con Carl Friedan, cuyo posterior éxito como ejecutivo de la publicidad les permitió mudarse a una casa victoriana de 11 habitaciones en los suburbios del condado de Rockland. La pareja se divorció en 1969. Carl Friedan murió en diciembre, dijo Bazelon.
En una entrevista con Globe en 1990, Friedan dijo: "Terminar el matrimonio fue la cosa más difícil que hice en mi vida".
Una vez que sus hijos alcanzaron la edad escolar, empezó a escribir artículos para revistas como Redbook y McCall’s -importantes diseminadores, como reconocería más tarde Friedan pesarosamente, de la mística femenina.
Quizás el ejemplo más impresionante del éxito gozado por ‘La mística femenina’ fue cuando se le pidió a Friedan que dirigiera un número del Ladies’ Home Journal al año de la publicación del libro.
"Yo no era una mujer de organizaciones" dijo Friedan sobre su período en NOW. "Nunca pertenecí a la Liga de Votantes Femeninas [League of Women Voters]; sin embargo, se implicó ella misma en la construcción de NOW. También, en 1968, ayudó a fundar el Congreso Nacional para la Revocación de las Leyes Contra el Aborto [National Conference for Repeal of Abortion Laws], que se convirtió más tarde en la Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto [National Abortion Rights Action League].
Cuando Friedan renunció a la presidencia de NOW en 1970, el grupo sólo contaba con tres mil miembros; sin embargo, el trabajo que hizo ayudó a sentar las bases de una organización que tiene ahora medio millón de miembros contribuyentes. Una de las razones que dio Friedan para renunciar a la presidencia fue su creciente descontento con las divisiones en NOW.
"Llegó un momento en que pensé que eso era lo más lejos que podía llegar con el movimiento y no quería verme mezclada en políticas sexuales ni atacar a los elementos más radicales del movimiento", dijo en una entrevista con Globe en 1993.
Este descontento se hizo ampliamente conocido con la aparición de su tercer libro, ‘La segunda fase’ [The Second Stage], en 1981. (Su segundo libro, ‘Mi vida hasta ahora’ [It Changed My Life], un relato semi-autobiográfico del surgimiento del feminismo, había sido publicado en 1976).
En ‘La segunda fase’, Friedan expresó su preocupación de que el feminismo aislase a las mujeres que optaran por el matrimonio y la maternidad, y llamó al movimiento femenino a mirar el hogar y la familia como "la nueva frontera del feminismo".
Los conservadores acogieron el libro como un repudio de sus antiguos puntos de vista, y muchos aliados de Friedan la atacaron. Pero tenía más que ver con el hecho de que los tiempos habían cambiado (y muchos de esos cambios habían sido provocados por Friedan y sus escritos) que con que hubiese traicionado sus principios: Lo que dijo era bastante consistente con los argumentos que expuso en ‘La mística femenina’.
Con el feminismo floreciendo, Friedan apuntó sus vistas hacia otro lugar. Pasó más de una década trabajando en ‘La fuente de la edad’ [The Fountain of Age] (1993), un manifiesto de la tercera edad.
"Se hablaba sobre ‘ellos’ como gente improductiva, gente que se enferma de Alzheimer y necesita residencias", dijo Friedan en una entrevista con Globe en 1986, explicando qué era lo que le atraía de la materia. "Usaron el mismo tono para los viejos que el que usaban para las mujeres. ‘Manténgalas en casa y que no estorben’".
Además de sus escritos y activismo, Friedan dictó charlas ampliamente y enseñó. En varias ocasiones recibió becas de investigación en Harvard, Yale y Columbia, y trabajó en las facultades de la Universidad de California del Sur, George Mason y Temple, y los institutos de Queens y Mount Vernon.
Sin embargo, siguió siendo conocida por su primer libro. "Cuando en 1963 una mujer me pidió por primera vez un autógrafo para ‘La mística femenina’, diciendo lo que ahora cientos -quizás miles- de mujeres me han dicho: ‘Cambió toda mi vida’, escribí: ‘Valor para todas en esta nueva ruta’. Porque no había marcha atrás en esa ruta. Tenía que cambiar toda tu vida; ciertamente cambió la mía".

5 de febrero de 2006

©boston globe
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traducción mQh

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