el corazón de juanes
[Teresa Wiltz] Heridas de la guerra y semillas de esperanza dan propósito y pasión a la música colombiana.
Se hicieron todos los deberes: Se calentó la garganta, gracias a un inhalador a vapor portátil. Habló con el presidente de la discográfica que vino desde Miami. Saludó a los fans y participó en un programa de encuentra y conoce'. Ahora, en el camerino del DAR Constitution Hall, Juanes tiene escalofríos, las luces se han atenuado, la comilona de frutas y platos de manjares sigue sin tocar. (Su regla: Nada de comida al menos ocho horas antes de actuar). Con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, se apoya contra el umbral de la puerta, contra un retrato del artista como un joven rockero, vestido con una traje de satino negro, una camisa verde-amarillo y sus característicos zapatos de lona. Siempre suavemente, canturrea sus ejercicios vocales, como un pájaro arrullando arriba y abajo de la escala.
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
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brutalidad policial en rusia
[Peter Finn] Una ciudad llama la atención sobre torturas y asesinatos.
Blagoveshchensk, Rusia. En esta ciudad de Rusia central, el 10 de diciembre pasado fue un frío viernes sin nieve que abría el fin de semana festivo que celebra la constitución ruda. Los derechos consagrados en ese documento, así como muchos habitante de Blagoveshchensk, estaban a punto de recibir una paliza.
A las 11 de la noche, la calle principal, un largo rastro de desmoronados bloques de apartamentos y tiendas de un piso, pareció espeluznantemente tranquila a Anastasia Rozhenkova, que salía del apartamento de un amigo. En la oscuridad, Rozhenkova, 19, se apresuró hacia una tienda para comprar cigarrillos, mientras su marido se despedía.
"De la nada salieron hombres con máscaras negras que me sujetaron y torcieron mis manos por la espalda", dijo Rozhenkova en una entrevista. "Me echaron al suelo y me dieron patadas".
En esos primeros momentos, dijo Rozhenkova, no sabía si estaba siendo asaltada por ladrones o secuestrada por terroristas: "Estaba en un shock, aterrorizada". Pero cuando la arrastraban hacia un autobús cercano, con los labios y la nariz hinchados por las patadas, sus pantorrillas y piernas ardiendo por los porrazos, Rozhenkova se dio cuenta de que no estaba en manos de bandidos.
Había sido arrestada.
Entre el 10 y el 14 de diciembre, cientos de habitantes de Blagoveshchensk han sido detenidos y golpeados por la policía local y fuerzas especiales enmascaradas del ministerio del Interior regional, de acuerdo a gente y funcionarios. La redada, destinada a reprimir lo que las autoridades dicen que son agresiones contra agentes de policía y un fuerte rebrote de la tasa de delincuencia en la ciudad de 30.000 habitantes, se transformó en disturbios policiales.
La violencia es una de las más gráficas ilustraciones de la incapacidad de la policía rusa de ajustarse a la ley desde la caída de la Unión Soviética, y la incapacidad o falta de voluntad del estado de imponérselas. Los abusos han nutrido una profunda crisis de confianza de la opinión pública en el sistema de justicia penal, en una época en que el gobierno del presidente Vladimir Putin busca galvanizar a los ciudadanos en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la corrupción.
Los sucesos en Blagoveshchensk han sido ampliamente condenados, y condujeron el despido de tres veteranos agentes de policía y un fiscal y provocaron investigaciones locales y federales. Nueve agentes de policía han sido acusados de abuso de poder.
"No hay dudas sobre la necesidad de llevar a cabo esa operación, pero el modo en que se hizo es realmente malo", dijo Ruslan Sharafutdinov, portavoz del ministerio del Interior de la República de Bashkortostán, donde se sitúa la ciudad. "Quiero decir, exageraron".
La oficina del fiscal regional ha aceptado más de 200 denuncias de residentes y ha determinado hasta el momento que 120 de ellos son "partes lesionadas" con derecho a una rehabilitación legal, de acuerdo al ministerio del Interior. La mayoría de los detenidos, como Rozhenkova, estuvieron una noche en los calabozos.
Historia Frecuente
Para los grupos de derechos humanos y juristas, Blagoveshchensk es inusual sólo por su escala y por el hecho de que el ministerio del Interior reconoció las extensas violaciones. Todos los años, y en grandes cantidades, los rusos son golpeados, torturados y a veces asesinados por la policía, de acuerdo a informes de agencias de derechos humanos y de gobierno, sondeos de opinión y revelaciones en casos altamente publicitados.
De acuerdo a una encuesta nacional publicada este es por el Centro Levada en Moscú, un 71 por ciento de los encuestados dijeron que no confían en la policía de ninguna manera, mientras que un 2 por ciento cree que la policía actúa dentro de la ley. Esa cifra se aproxima a cero cuando se excluye a la gente que trabaja en organismos policiales y sus familias. En una encuesta diferente este mes de la Fundación Opinión Pública, un 41 por ciento de los encuestados dijeron que vivían bajo el temor de la violencia policial.
"Las violaciones son tan violentas y el problema ha penetrado tan profundamente, que tomará años corregirlas", dijo Vladimir Lukin, defensor del pueblo y antiguo embajador en Estados Unidos.
La brutalidad policial se extiende mucho más allá de la separatista república de Chechenia, donde se han documentado extensas violaciones de derechos humanos en los 10 años de conflicto armado.
Por ejemplo, en 2002, en la ciudad de Nizhniy Novgorod, en las riberas del río Volga, Dmitry Ochelkov, 26, dijo que la policía había cubierto su cara con una careta antigas con la entrada de aire cerrada, de acuerdo al grupo de derechos humanos Comité Contra la Tortura, un organismo de Naciones Unidas. Los activistas dicen que esta es una práctica bastante común utilizada en interrogatorios y llamada el "pequeño elefante".
En la república de Tatarstán en 2003, varios delincuentes juveniles fueron sumergidos en el agua de los retretes, mientras otros dicen que les habían metido harapos en la boca. Y el año pasado en Moscú, un hombre al que la policía sospechaba de terrorismo, su golpeado tan brutalmente durante su detención que su esposa fue subsecuentemente incapaz de identificar su cadáver.
"Esos casos son típicos y extendidos", dijo Olga Shepeleva, abogado del Centro de Investigación para la Sociedad Civil Demos, de Moscú, que se ocupa de los abusos policiales. "No tienen nada de excepcional".
Aparece Víctima de Asesinato
En septiembre de 1998, Alexei Mikheyev confesó la violación y asesinato de una niña de 17 años en Nizhniy Novgorod después de haber sido torturado durante nueve días y sometido a descargas eléctricas en una comisaría de la policía local. En una entrevista dijo que sentía como si su cuerpo explotara cuando activaban los cables conectados a lóbulos de sus orejas.
Cuando Mikheyev fue llevado al despacho del fiscal después de eso, se retractó de sus declaraciones. Fue enviado de vuelta a la comisaría para volver a ser interrogado por orden del fiscal. Temiendo que sería nuevamente torturado, dijo, saltó por la ventana del tercer piso, quebrándose la espalda; ahora camina con la ayuda de muletas y a veces utiliza una silla de ruedas.
La niña que él había supuestamente asesinado volvió a casa el día después de su intento de suicidio. Se había escapado con un grupo de gente joven a una fiesta.
En los años de intervalo los fiscales se han mostrado reluctantes a presentar cargos contra los agentes de policía implicados. Desecharon 23 veces las investigaciones preliminares y las reabrieron sólo después de que los abogados de Mikheyev expusiera las irregularidades jurídicas en las decisiones de desechar el caso, de acuerdo a Igor Kalyapin, presidente del Comité Contra la Tortura en Nizhniy Novgorod, que tomó el caso de Mikheyev. "Los fiscales sabotean estos casos", dijo.
La investigación fue reabierta por la 24ª vez a fines del año pasado, después de que la Corte Europea de Derechos Humanos accediera a ver el caso.
"Cuando intervino la Corte Europea llegó una orden del despacho del fiscal general para investigar el caso y acusar a alguien", dijo Kalyapin. Cuatro agentes se encuentran bajo investigación, dijo.
"Quiero que sean castigados", dijo Mikheyev, que rechazó un acuerdo fuera de los tribunales. "Quiero que este país acepte responsabilidad por las acciones de su policía. Y no quiero que esto le vuelva a ocurrir a alguien".
Cifras confiables sobre cuántos agentes han sido acusados de uso ilegal de la violencia no son públicamente conocidas; esa categoría de delito no se encuentra entre las estadísticas criminales que publica el ministerio del Interior ruso. Pero la violencia y otras actividades delictivas está aumentando entre los 4 millones de policías rusos, de acuerdo a funcionarios federales.
"Entre 2001 y 2004, la cantidad de crímenes entre la policía aumentó enormemente", dijo el fiscal general Vladimir Ustinov a una reunión de fiscales en enero. "Los ciudadanos de a pie saben en qué situación se encuentran".
Sondeos de opinión pública sugieren que el problema es endémico. De acuerdo a tres sondeos nacionales y tres regionales realizados entre la primavera de 2002 y el verano de 2004, un 5.2 por ciento de los rusos han sido víctimas de la violencia policial.
"La frecuencia de los abusos sugiere que casi 6.2 millones de adultos rusos han sido víctimas de la violencia policial en un período de dos-tres años", escribieron Theodore P. Gerber, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Sarah E. Mendelson, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, en un borrador que será publicado este otoño. "Esas cifras son en realidad bastante asombrosas e implican que los abusos policiales son en realidad corrientes en la Rusia de hoy".
Gran parte de los abusos se cometen por la necesidad de obtener confesiones o declaraciones para justificar juicios que de otro modo carecerían de evidencias, dijeron activistas de derechos humanos. "Nuestro cálculo, basado en entrevistas con jueces que llevan los casos, es que al menos un tercio de todas las condenas, y probablemente más, se basan en evidencias extraídas utilizando apremios físicos", dijo Kalyapin. "La policía golpea a los sospechosos en todos los países, pero en Rusia el problema es simplemente masivo".
La represión en Blagoveshchensk fue organizada por el ministerio del Interior después de que cinco agentes de policía fueran agredidos en el centro de la ciudad cuando trataron de detener a un empresario de la localidad. Sharafutdinov, portavoz del ministerio, dijo que no había órdenes de usar la fuerza ni de llevar caretas, pero la policía en el terreno había perdido los estribos.
"No se puede excluir el síndrome de Chechenia", dijo, observando que las 17 tropas del ministerio del Interior que participaron en la operación, junto a 130 policías locales, eran veteranos del conflicto en el Caúcaso.
Hacia las 8 de la tarde del 11 de diciembre, Alexander Kosov, 29, fue agarrado por policías cuando estaba frente a su tienda con su hijo de un año, que estaba en su cochecito. El bebé, dijo, fue dejado en la calle por la policía, a pesar de sus protestas. La esposa de Kosov estaba de compras en el sector y volvió casualmente a los minutos de la partida de Kosov.
Otro hombre, Alexander Shabanov, 27, se cortó las muñecas en una comisaría de policía el 12 de diciembre, cuando fue detenido por segunda vez. Un tercer hombre, Sergei Fedoseyev, 19, dijo que fue obligado a gritar "¡Adoro a la policía!" mientras era aporreado.
En un período de cuatro días, 388 personas fueron sacadas de la calle y llevadas a la comisaría de policía, donde los funcionarios reconocieron que muchos fueron aporreados. Unos 170 de esos detenidos fueron acusados inicialmente de delitos menores, incluyendo ebriedad en la vía pública, de acuerdo al ministerio del Interior.
El 1 de marzo, la Corte Suprema de la república anuló todos los cargos.
"Se comportaron como fascistas", dijo Alexei Raschyoskov, 29, que debió ser operado por hemorragias internas y una ruptura de la vejiga tras ser golpeado con la culata de un rifle cuando fue detenido en el centro de la ciudad el 11 de diciembre.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Blagoveshchensk, Rusia. En esta ciudad de Rusia central, el 10 de diciembre pasado fue un frío viernes sin nieve que abría el fin de semana festivo que celebra la constitución ruda. Los derechos consagrados en ese documento, así como muchos habitante de Blagoveshchensk, estaban a punto de recibir una paliza.A las 11 de la noche, la calle principal, un largo rastro de desmoronados bloques de apartamentos y tiendas de un piso, pareció espeluznantemente tranquila a Anastasia Rozhenkova, que salía del apartamento de un amigo. En la oscuridad, Rozhenkova, 19, se apresuró hacia una tienda para comprar cigarrillos, mientras su marido se despedía.
"De la nada salieron hombres con máscaras negras que me sujetaron y torcieron mis manos por la espalda", dijo Rozhenkova en una entrevista. "Me echaron al suelo y me dieron patadas".
En esos primeros momentos, dijo Rozhenkova, no sabía si estaba siendo asaltada por ladrones o secuestrada por terroristas: "Estaba en un shock, aterrorizada". Pero cuando la arrastraban hacia un autobús cercano, con los labios y la nariz hinchados por las patadas, sus pantorrillas y piernas ardiendo por los porrazos, Rozhenkova se dio cuenta de que no estaba en manos de bandidos.
Había sido arrestada.
Entre el 10 y el 14 de diciembre, cientos de habitantes de Blagoveshchensk han sido detenidos y golpeados por la policía local y fuerzas especiales enmascaradas del ministerio del Interior regional, de acuerdo a gente y funcionarios. La redada, destinada a reprimir lo que las autoridades dicen que son agresiones contra agentes de policía y un fuerte rebrote de la tasa de delincuencia en la ciudad de 30.000 habitantes, se transformó en disturbios policiales.
La violencia es una de las más gráficas ilustraciones de la incapacidad de la policía rusa de ajustarse a la ley desde la caída de la Unión Soviética, y la incapacidad o falta de voluntad del estado de imponérselas. Los abusos han nutrido una profunda crisis de confianza de la opinión pública en el sistema de justicia penal, en una época en que el gobierno del presidente Vladimir Putin busca galvanizar a los ciudadanos en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la corrupción.
Los sucesos en Blagoveshchensk han sido ampliamente condenados, y condujeron el despido de tres veteranos agentes de policía y un fiscal y provocaron investigaciones locales y federales. Nueve agentes de policía han sido acusados de abuso de poder.
"No hay dudas sobre la necesidad de llevar a cabo esa operación, pero el modo en que se hizo es realmente malo", dijo Ruslan Sharafutdinov, portavoz del ministerio del Interior de la República de Bashkortostán, donde se sitúa la ciudad. "Quiero decir, exageraron".
La oficina del fiscal regional ha aceptado más de 200 denuncias de residentes y ha determinado hasta el momento que 120 de ellos son "partes lesionadas" con derecho a una rehabilitación legal, de acuerdo al ministerio del Interior. La mayoría de los detenidos, como Rozhenkova, estuvieron una noche en los calabozos.
Historia Frecuente
Para los grupos de derechos humanos y juristas, Blagoveshchensk es inusual sólo por su escala y por el hecho de que el ministerio del Interior reconoció las extensas violaciones. Todos los años, y en grandes cantidades, los rusos son golpeados, torturados y a veces asesinados por la policía, de acuerdo a informes de agencias de derechos humanos y de gobierno, sondeos de opinión y revelaciones en casos altamente publicitados.
De acuerdo a una encuesta nacional publicada este es por el Centro Levada en Moscú, un 71 por ciento de los encuestados dijeron que no confían en la policía de ninguna manera, mientras que un 2 por ciento cree que la policía actúa dentro de la ley. Esa cifra se aproxima a cero cuando se excluye a la gente que trabaja en organismos policiales y sus familias. En una encuesta diferente este mes de la Fundación Opinión Pública, un 41 por ciento de los encuestados dijeron que vivían bajo el temor de la violencia policial.
"Las violaciones son tan violentas y el problema ha penetrado tan profundamente, que tomará años corregirlas", dijo Vladimir Lukin, defensor del pueblo y antiguo embajador en Estados Unidos.
La brutalidad policial se extiende mucho más allá de la separatista república de Chechenia, donde se han documentado extensas violaciones de derechos humanos en los 10 años de conflicto armado.
Por ejemplo, en 2002, en la ciudad de Nizhniy Novgorod, en las riberas del río Volga, Dmitry Ochelkov, 26, dijo que la policía había cubierto su cara con una careta antigas con la entrada de aire cerrada, de acuerdo al grupo de derechos humanos Comité Contra la Tortura, un organismo de Naciones Unidas. Los activistas dicen que esta es una práctica bastante común utilizada en interrogatorios y llamada el "pequeño elefante".
En la república de Tatarstán en 2003, varios delincuentes juveniles fueron sumergidos en el agua de los retretes, mientras otros dicen que les habían metido harapos en la boca. Y el año pasado en Moscú, un hombre al que la policía sospechaba de terrorismo, su golpeado tan brutalmente durante su detención que su esposa fue subsecuentemente incapaz de identificar su cadáver.
"Esos casos son típicos y extendidos", dijo Olga Shepeleva, abogado del Centro de Investigación para la Sociedad Civil Demos, de Moscú, que se ocupa de los abusos policiales. "No tienen nada de excepcional".
Aparece Víctima de Asesinato
En septiembre de 1998, Alexei Mikheyev confesó la violación y asesinato de una niña de 17 años en Nizhniy Novgorod después de haber sido torturado durante nueve días y sometido a descargas eléctricas en una comisaría de la policía local. En una entrevista dijo que sentía como si su cuerpo explotara cuando activaban los cables conectados a lóbulos de sus orejas.
Cuando Mikheyev fue llevado al despacho del fiscal después de eso, se retractó de sus declaraciones. Fue enviado de vuelta a la comisaría para volver a ser interrogado por orden del fiscal. Temiendo que sería nuevamente torturado, dijo, saltó por la ventana del tercer piso, quebrándose la espalda; ahora camina con la ayuda de muletas y a veces utiliza una silla de ruedas.
La niña que él había supuestamente asesinado volvió a casa el día después de su intento de suicidio. Se había escapado con un grupo de gente joven a una fiesta.
En los años de intervalo los fiscales se han mostrado reluctantes a presentar cargos contra los agentes de policía implicados. Desecharon 23 veces las investigaciones preliminares y las reabrieron sólo después de que los abogados de Mikheyev expusiera las irregularidades jurídicas en las decisiones de desechar el caso, de acuerdo a Igor Kalyapin, presidente del Comité Contra la Tortura en Nizhniy Novgorod, que tomó el caso de Mikheyev. "Los fiscales sabotean estos casos", dijo.
La investigación fue reabierta por la 24ª vez a fines del año pasado, después de que la Corte Europea de Derechos Humanos accediera a ver el caso.
"Cuando intervino la Corte Europea llegó una orden del despacho del fiscal general para investigar el caso y acusar a alguien", dijo Kalyapin. Cuatro agentes se encuentran bajo investigación, dijo.
"Quiero que sean castigados", dijo Mikheyev, que rechazó un acuerdo fuera de los tribunales. "Quiero que este país acepte responsabilidad por las acciones de su policía. Y no quiero que esto le vuelva a ocurrir a alguien".
Cifras confiables sobre cuántos agentes han sido acusados de uso ilegal de la violencia no son públicamente conocidas; esa categoría de delito no se encuentra entre las estadísticas criminales que publica el ministerio del Interior ruso. Pero la violencia y otras actividades delictivas está aumentando entre los 4 millones de policías rusos, de acuerdo a funcionarios federales.
"Entre 2001 y 2004, la cantidad de crímenes entre la policía aumentó enormemente", dijo el fiscal general Vladimir Ustinov a una reunión de fiscales en enero. "Los ciudadanos de a pie saben en qué situación se encuentran".
Sondeos de opinión pública sugieren que el problema es endémico. De acuerdo a tres sondeos nacionales y tres regionales realizados entre la primavera de 2002 y el verano de 2004, un 5.2 por ciento de los rusos han sido víctimas de la violencia policial.
"La frecuencia de los abusos sugiere que casi 6.2 millones de adultos rusos han sido víctimas de la violencia policial en un período de dos-tres años", escribieron Theodore P. Gerber, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Sarah E. Mendelson, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, en un borrador que será publicado este otoño. "Esas cifras son en realidad bastante asombrosas e implican que los abusos policiales son en realidad corrientes en la Rusia de hoy".
Gran parte de los abusos se cometen por la necesidad de obtener confesiones o declaraciones para justificar juicios que de otro modo carecerían de evidencias, dijeron activistas de derechos humanos. "Nuestro cálculo, basado en entrevistas con jueces que llevan los casos, es que al menos un tercio de todas las condenas, y probablemente más, se basan en evidencias extraídas utilizando apremios físicos", dijo Kalyapin. "La policía golpea a los sospechosos en todos los países, pero en Rusia el problema es simplemente masivo".
La represión en Blagoveshchensk fue organizada por el ministerio del Interior después de que cinco agentes de policía fueran agredidos en el centro de la ciudad cuando trataron de detener a un empresario de la localidad. Sharafutdinov, portavoz del ministerio, dijo que no había órdenes de usar la fuerza ni de llevar caretas, pero la policía en el terreno había perdido los estribos.
"No se puede excluir el síndrome de Chechenia", dijo, observando que las 17 tropas del ministerio del Interior que participaron en la operación, junto a 130 policías locales, eran veteranos del conflicto en el Caúcaso.
Hacia las 8 de la tarde del 11 de diciembre, Alexander Kosov, 29, fue agarrado por policías cuando estaba frente a su tienda con su hijo de un año, que estaba en su cochecito. El bebé, dijo, fue dejado en la calle por la policía, a pesar de sus protestas. La esposa de Kosov estaba de compras en el sector y volvió casualmente a los minutos de la partida de Kosov.
Otro hombre, Alexander Shabanov, 27, se cortó las muñecas en una comisaría de policía el 12 de diciembre, cuando fue detenido por segunda vez. Un tercer hombre, Sergei Fedoseyev, 19, dijo que fue obligado a gritar "¡Adoro a la policía!" mientras era aporreado.
En un período de cuatro días, 388 personas fueron sacadas de la calle y llevadas a la comisaría de policía, donde los funcionarios reconocieron que muchos fueron aporreados. Unos 170 de esos detenidos fueron acusados inicialmente de delitos menores, incluyendo ebriedad en la vía pública, de acuerdo al ministerio del Interior.
El 1 de marzo, la Corte Suprema de la república anuló todos los cargos.
"Se comportaron como fascistas", dijo Alexei Raschyoskov, 29, que debió ser operado por hemorragias internas y una ruptura de la vejiga tras ser golpeado con la culata de un rifle cuando fue detenido en el centro de la ciudad el 11 de diciembre.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
manifiesto calvinista de weber
[Francis Fukuyama] A 100 años de la publicación de La ética protestante y el espíritu del capitalismo' Francis Fukuyama elaboró, para el New York Times, un ensayo donde se pregunta por la vigencia de una de las obras cumbres del célebre sociólogo alemán. A su juicio, la importancia de los factores religiosos en el desarrollo económico -y en el acontecer político- hacen necesaria una nueva mirada a Weber.
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.
El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
manifiesto calvinista de weber
[Francis Fukuyama] A 100 años de la publicación de La ética protestante y el espíritu del capitalismo' Francis Fukuyama elaboró, para el New York Times, un ensayo donde se pregunta por la vigencia de una de las obras cumbres del célebre sociólogo alemán. A su juicio, la importancia de los factores religiosos en el desarrollo económico -y en el acontecer político- hacen necesaria una nueva mirada a Weber.
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.
El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
en el funeral de gladys marín
[Monte Reel] Chile rinde honores a las mujeres, y a una en particular. La dirigente comunista Gladys Marín, que murió a principios de marzo, fue alabada como defensora de los derechos.
Santiago, Chile. Se suponía que iba a ser un momento de silencio en la ceremonia en el palacio presidencial el martes, que celebraría el Día Internacional de la Mujer.
Pero el formal silencio fue interrumpido por el ruido de las calles -el sonido de decenas de miles de personas reunidas para el funeral de Gladys Marín, una antigua líder del Partido Comunista de Chile y una prominente figura de la oposición durante la dictadura militar de 17 años.
"Es apropiado, porque Gladys Marín siempre luchó por los derechos de las mujeres durante lo que fue un período muy difícil", dijo Mónica Neira, que estaba en la multitud ondeando una bandera con la imagen de Marín. "Los progresos que hemos hecho se deben a mujeres como ellas".
En la ceremonia en el palacio, funcionarios de gobierno citaron una lista de logros que dicen que señalan un importante giro social hacia la igualdad de los sexos en un país que lucha por desprenderse de su pasado represivo y que ha estado largo tiempo bajo la influencia de valores católicos.
En el otoño pasado, cuando se legalizó el divorcio, los grupos de mujeres lo saludaron como un signo de que las mujeres estaban finalmente siendo investidas con el poder de tomar decisiones personales. El martes, el presidente Ricardo Lagos firmó una ley para penalizar el acoso sexual en los lugares de trabajo.
Funcionarios también observaron con orgullo que los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales son mujeres. En contraste con Marín, que fue candidata a presidente en 1993 y 1999, los sondeos muestran que Michelle Bachelet y Soledad Alvear terminarían primera y segunda, respectivamente, si las elecciones se celebraran esta semana.
Lagos dijo en un discurso el martes que tomados colectivamente, estos desarrollos representan un "profundo cambio cultural" en la sociedad chilena. Puede deberse a que el ritmo de los cambios ha sido tan lento en el pasado. Hasta el año pasado, Chile era el único otro país en el hemisferio occidental donde el divorcio seguía siendo ilegal.
Además, aunque el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo se ha casi duplicado desde 1990, a un 37 por ciento, esta es todavía la tasa más baja de América Latina. Las mujeres con trabajo ganan un 30 a 40 por ciento menos que sus colegas masculinos, de acuerdo a una agencia del gobierno de Chile que se ocupa de asuntos de la mujer.
La violencia doméstica es un problema persistente. La agencia dice que 70 mujeres murieron en riñas familiares el año pasado.
Las enormes multitudes que se empujaron por una mirada al coche fúnebre cubierto de flores, representan por sí mismas un cambio. Marín, que murió de un cáncer cerebral el domingo a los 63, nunca recibió una demostración semejante de apoyo público durante su vida como activista política. En lugar de eso, era a menudo retratada como una figura polémica, más a la izquierda que el gobernante partido socialista.
Marín fue elegida al Congreso a los 24 años y luego pasó dos años en el exilio después de que el general Augusto Pinochet usurpara el poder con un golpe de estado en 1973. El marido de Marín desapareció después de haber sido arrestado por el servicio secreto de Pinochet. Su partido fue declarado ilegal por la dictadura militar, que entró en la clandestinidad.
El martes, las redes de televisión nacional mostraron imágenes en directo de su funeral, y los políticos hicieron turno para elogiarla. El gobierno ordenó un luto nacional de dos días.
"Cuando todos los demás callaban, ella hablaba", dijo Jacqueline Cortes, que también ondeaba una bandera en la procesión. "Como mujer, siempre pareció una de nosotras peleando por nosotros".
Aunque las dos principales candidatas presidenciales son mujeres, sólo el 17 por ciento de los miembros elegidos del Congreso y un 13 por ciento de los concejales municipales, son mujeres, dijo Cecilia Pérez, ministro de asuntos de la mujer. Pero dijo que los cambios recientes han convencido a la mujeres chilenas a ser más asertivas y abrir la boca.
"El año pasado superamos un montón de problemas", dijo Pérez. "El debate sobre las leyes ha ayudado a levantar un montón de barreras".
Las dos candidatas a la presidencia, la antigua ministro de Defensa, Bachelet, y la antigua ministro de Asuntos Exteriores, Alvear, se enfrentarán en las primarias este verano para determinar quién se opondrá a Joaquín Lavín, el alcalde de Santiago. De acuerdo a los sondeos de la semana pasada, cualquiera de las dos lo derrotará fácilmente.
Pero Alvear, en una entrevista el martes, dijo que su norbramiento no estuvo libre de trabas. "Creo que necesitamos un cambio de mentalidad en los partidos políticos", dijo. "Si los ciudadanos no me hubiesen otorgado ese alto nivel de apoyo, nunca habría sido considerada una candidata. Los partidos políticos todavía manejan códigos y reglas que son de naturaleza masculina".
Algunos políticos han tomado nota. Sergio Bitar, el ministro de Educación, dijo que había considerado presentarse como candidato a presidente hace algunos meses, pero cambió de opinión cuando descubrió que Bachelet recibía mucha más atención.
"Aquí el presidente del país ha sido siempre visto como un padre", dijo Bitar. "Pero ahora, creo que el país quiere a una madre".
9 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington spot
©traducción mQh
Santiago, Chile. Se suponía que iba a ser un momento de silencio en la ceremonia en el palacio presidencial el martes, que celebraría el Día Internacional de la Mujer.Pero el formal silencio fue interrumpido por el ruido de las calles -el sonido de decenas de miles de personas reunidas para el funeral de Gladys Marín, una antigua líder del Partido Comunista de Chile y una prominente figura de la oposición durante la dictadura militar de 17 años.
"Es apropiado, porque Gladys Marín siempre luchó por los derechos de las mujeres durante lo que fue un período muy difícil", dijo Mónica Neira, que estaba en la multitud ondeando una bandera con la imagen de Marín. "Los progresos que hemos hecho se deben a mujeres como ellas".
En la ceremonia en el palacio, funcionarios de gobierno citaron una lista de logros que dicen que señalan un importante giro social hacia la igualdad de los sexos en un país que lucha por desprenderse de su pasado represivo y que ha estado largo tiempo bajo la influencia de valores católicos.
En el otoño pasado, cuando se legalizó el divorcio, los grupos de mujeres lo saludaron como un signo de que las mujeres estaban finalmente siendo investidas con el poder de tomar decisiones personales. El martes, el presidente Ricardo Lagos firmó una ley para penalizar el acoso sexual en los lugares de trabajo.
Funcionarios también observaron con orgullo que los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales son mujeres. En contraste con Marín, que fue candidata a presidente en 1993 y 1999, los sondeos muestran que Michelle Bachelet y Soledad Alvear terminarían primera y segunda, respectivamente, si las elecciones se celebraran esta semana.
Lagos dijo en un discurso el martes que tomados colectivamente, estos desarrollos representan un "profundo cambio cultural" en la sociedad chilena. Puede deberse a que el ritmo de los cambios ha sido tan lento en el pasado. Hasta el año pasado, Chile era el único otro país en el hemisferio occidental donde el divorcio seguía siendo ilegal.
Además, aunque el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo se ha casi duplicado desde 1990, a un 37 por ciento, esta es todavía la tasa más baja de América Latina. Las mujeres con trabajo ganan un 30 a 40 por ciento menos que sus colegas masculinos, de acuerdo a una agencia del gobierno de Chile que se ocupa de asuntos de la mujer.
La violencia doméstica es un problema persistente. La agencia dice que 70 mujeres murieron en riñas familiares el año pasado.
Las enormes multitudes que se empujaron por una mirada al coche fúnebre cubierto de flores, representan por sí mismas un cambio. Marín, que murió de un cáncer cerebral el domingo a los 63, nunca recibió una demostración semejante de apoyo público durante su vida como activista política. En lugar de eso, era a menudo retratada como una figura polémica, más a la izquierda que el gobernante partido socialista.
Marín fue elegida al Congreso a los 24 años y luego pasó dos años en el exilio después de que el general Augusto Pinochet usurpara el poder con un golpe de estado en 1973. El marido de Marín desapareció después de haber sido arrestado por el servicio secreto de Pinochet. Su partido fue declarado ilegal por la dictadura militar, que entró en la clandestinidad.
El martes, las redes de televisión nacional mostraron imágenes en directo de su funeral, y los políticos hicieron turno para elogiarla. El gobierno ordenó un luto nacional de dos días.
"Cuando todos los demás callaban, ella hablaba", dijo Jacqueline Cortes, que también ondeaba una bandera en la procesión. "Como mujer, siempre pareció una de nosotras peleando por nosotros".
Aunque las dos principales candidatas presidenciales son mujeres, sólo el 17 por ciento de los miembros elegidos del Congreso y un 13 por ciento de los concejales municipales, son mujeres, dijo Cecilia Pérez, ministro de asuntos de la mujer. Pero dijo que los cambios recientes han convencido a la mujeres chilenas a ser más asertivas y abrir la boca.
"El año pasado superamos un montón de problemas", dijo Pérez. "El debate sobre las leyes ha ayudado a levantar un montón de barreras".
Las dos candidatas a la presidencia, la antigua ministro de Defensa, Bachelet, y la antigua ministro de Asuntos Exteriores, Alvear, se enfrentarán en las primarias este verano para determinar quién se opondrá a Joaquín Lavín, el alcalde de Santiago. De acuerdo a los sondeos de la semana pasada, cualquiera de las dos lo derrotará fácilmente.
Pero Alvear, en una entrevista el martes, dijo que su norbramiento no estuvo libre de trabas. "Creo que necesitamos un cambio de mentalidad en los partidos políticos", dijo. "Si los ciudadanos no me hubiesen otorgado ese alto nivel de apoyo, nunca habría sido considerada una candidata. Los partidos políticos todavía manejan códigos y reglas que son de naturaleza masculina".
Algunos políticos han tomado nota. Sergio Bitar, el ministro de Educación, dijo que había considerado presentarse como candidato a presidente hace algunos meses, pero cambió de opinión cuando descubrió que Bachelet recibía mucha más atención.
"Aquí el presidente del país ha sido siempre visto como un padre", dijo Bitar. "Pero ahora, creo que el país quiere a una madre".
9 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington spot
©traducción mQh
violencia rusa en chechenia
[Henry Meyer] Grupo de derechos humanos acusa a Rusia. Secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos en Chechenia.
Moscú, Rusia. Los secuestros generalizados de civiles en Chechenia, la mayoría de ellos cometidos por fuerzas del gobierno, han alcanzado el nivel de crimen contra la humanidad, dijo ayer Human Rights Watch en un informe que también condenó a la Unión Europea por no tomar cartas en el asunto.
En Francia, Alu Alkhanov, el presidente de Chechenia respaldado por Moscú, reconoció las violaciones de derechos humanos en Chechenia, pero dijo que "la situación estaba mejorando" y que informes sobre secuestros generalizados en la provincia secesionista era exagerados. Desechó la posibilidad de negociar con los separatistas sobre independencia, autonomía o incluso una solución pacífica del conflicto.
Human Rights Watch, de Nueva York, publicó su informe cuando el Consejo de Europa organiza conversaciones informales sobre el futuro de Chechenia, en Estrasburgo, Francia. El consejo es el principal grupo de observación de los derechos humanos en Europa.
El informe dijo que miles de personas han desaparecido en Chechenia desde 1999, cuando empezó el último conflicto entre fuerzas rusas y separatistas. Documentó una docena de nuevos casos de desapariciones que han ocurrido en su mayor parte en los últimos meses.
"Los testigos nos dicen que el ambiente de absoluta arbitrariedad e intimidación es peor que una guerra'", dijo Rachel Denber, directora ejecutiva suplente de la División de Europa y Asia Central de Human Rights Watch.
Human Rights Watch también condenó a la Unión Europea por su fracaso en introducir una resolución sobre Chechenia este año ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se reúne ahora en Ginebra. Tanto en 2002 como en 2001, la comisión de Naciones Unidas aprobó resoluciones llamando al gobierno ruso a parar con los abusos en Chechenia.
"Es asombroso que la Unión Europea haya decidido no hacer nada sobre Chechenia en la comisión", dijo Denber.
Human Rights Watch citó un cálculo de grupos de derechos humanos locales de que desde el inicio del conflicto actual en 1999 entre 3.000 y 5.000 personas se encuentran desaparecidas. Es el segundo conflicto en una década. Las autoridades rusas niegan toda responsabilidad sobre su destino o conocimiento sobre su paradero, dijo.
Activistas de derechos humanos han acusado a las fuerzas de seguridad rusas y a sus aliados chechenos pro-Moscú de cometer amplios abusos contra civiles en Chechenia, incluyendo secuestros, torturas y ejecuciones extra-judiciales.
Los rebeldes chechenos han montado un creciente número de ataques terroristas, que culminaron en septiembre con la toma de 1.000 rehenes en una escuela del sur de Rusia, en la que murieron unas 330 personas, la mitad de ellas niños.
En la reunión del Consejo de Europa en Estrasburgo, Alkhanov dijo que estaba consciente de las violaciones a los derechos humanos y dijo que su gobierno estaba trabajando para mejorar la situación.
"Admitimos que los abusos de derechos humanos y legales son todavía una realidad de Chechenia... La presidencia de la república ha estado trabajando duramente para mejorar la situación", dijo.
23 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
En Francia, Alu Alkhanov, el presidente de Chechenia respaldado por Moscú, reconoció las violaciones de derechos humanos en Chechenia, pero dijo que "la situación estaba mejorando" y que informes sobre secuestros generalizados en la provincia secesionista era exagerados. Desechó la posibilidad de negociar con los separatistas sobre independencia, autonomía o incluso una solución pacífica del conflicto.
Human Rights Watch, de Nueva York, publicó su informe cuando el Consejo de Europa organiza conversaciones informales sobre el futuro de Chechenia, en Estrasburgo, Francia. El consejo es el principal grupo de observación de los derechos humanos en Europa.
El informe dijo que miles de personas han desaparecido en Chechenia desde 1999, cuando empezó el último conflicto entre fuerzas rusas y separatistas. Documentó una docena de nuevos casos de desapariciones que han ocurrido en su mayor parte en los últimos meses.
"Los testigos nos dicen que el ambiente de absoluta arbitrariedad e intimidación es peor que una guerra'", dijo Rachel Denber, directora ejecutiva suplente de la División de Europa y Asia Central de Human Rights Watch.
Human Rights Watch también condenó a la Unión Europea por su fracaso en introducir una resolución sobre Chechenia este año ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se reúne ahora en Ginebra. Tanto en 2002 como en 2001, la comisión de Naciones Unidas aprobó resoluciones llamando al gobierno ruso a parar con los abusos en Chechenia.
"Es asombroso que la Unión Europea haya decidido no hacer nada sobre Chechenia en la comisión", dijo Denber.
Human Rights Watch citó un cálculo de grupos de derechos humanos locales de que desde el inicio del conflicto actual en 1999 entre 3.000 y 5.000 personas se encuentran desaparecidas. Es el segundo conflicto en una década. Las autoridades rusas niegan toda responsabilidad sobre su destino o conocimiento sobre su paradero, dijo.
Activistas de derechos humanos han acusado a las fuerzas de seguridad rusas y a sus aliados chechenos pro-Moscú de cometer amplios abusos contra civiles en Chechenia, incluyendo secuestros, torturas y ejecuciones extra-judiciales.
Los rebeldes chechenos han montado un creciente número de ataques terroristas, que culminaron en septiembre con la toma de 1.000 rehenes en una escuela del sur de Rusia, en la que murieron unas 330 personas, la mitad de ellas niños.
En la reunión del Consejo de Europa en Estrasburgo, Alkhanov dijo que estaba consciente de las violaciones a los derechos humanos y dijo que su gobierno estaba trabajando para mejorar la situación.
"Admitimos que los abusos de derechos humanos y legales son todavía una realidad de Chechenia... La presidencia de la república ha estado trabajando duramente para mejorar la situación", dijo.
23 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
sharia, oscura sombra en iraq
[Susan Jacobyp] Una constitución islámica constituye un enorme peligro.
Uno de los resultados más inquietantes de la intervención de Estados Unidos en Iraq es el reciente estallido de racionalizaciones en todo el espectro político y cultural estadounidense sobre la incorporación del islam en la nueva constitución iraquí.
No hay nada particularmente sorprendente en semejantes racionalizaciones, en la derecha. El vice-presidente Dick Cheney respondió previsiblemente sobre las elecciones de enero en Iraq, que extendió el poder los partidos religiosos chiíes, con una declaración en la que dice que "tenemos una gran confianza en la dirección en que van". ¿Qué otra cosa va a decir uno de los arquitectos de la guerra?
En la derecha cristiana, esas reacciones son incluso más comprensibles; es la misma gente que denigra rutinariamente la propia separación constitucional estadounidense entre la iglesia y el estado. ¿Por qué habrían de preocuparse si el nuevo gobierno iraquí impide que una mujer de divorcie sin el consentimiento de su marido y le reconoce a sus testimonios legales sólo la mitad del valor de las de un hombre? Mientras los iraquíes se mantengan alejados de prohibir al estilo saudí las otras formas de credo (léase cristianismo), una constitución iraquí basada en la religión no planteaba para los fundamentalistas norteamericanos ningún obstáculo lógico.
Pero los halcones neo-conservadores y la derecha religiosa están lejos de estar solos en su optimista visión del islam como base de un gobierno aliado. Algunos en la izquierda, sucumbiendo a un multiculturalismo paternalista -libertad de conciencia para mí pero no para vos-, están también soltando racionalizaciones para hacer la vista gorda si la ley islámica, o sharia, se impone al pueblo iraquí.
Muchos miembros de la nueva comunidad académica de estudios islámicos en las universidades estadounidenses consideran las objeciones contra la unión entre el gobierno y el islam como un ejemplo más del provincialismo americano. "La mera mención del islam en un contexto constitucional no deben provocar reacciones exageradas", dice Frank E. Vogel, director del programa de estudios jurídicos sobre el islam de la Universidad de Harvard.
"Esto podría ser una causa legítima de alarma, o podría ser solamente simbólica", agrega Vogel, cuyo título académico oficial es Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas, Profesor Adjunto de Estudios Jurídicos Islámicos'. (El Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas es, además, uno de los títulos oficiales del rey de Arabia Saudí).
Pero si la historia nos enseña algo, es que la aplicación del gobierno de la ley religiosa ha sido siempre el enemigo natural de los derechos individuales y de la minoría. El simbolismo religioso de una persona no debe ser el dolor real de otra.
Uno de los "compromisos" sugeridos por los multiculturalistas es un marco de leyes seculares que sin embargo de a las autoridades religiosas plena jurisdicción sobre materias delicadas, como el matrimonio y el divorcio. Ese fue precisamente el compromiso que el nuevo estado israelí cerró con los rabíes ortodoxos en 1948.
Aunque la mayoría de las leyes israelíes son seculares, las cortes rabínicas ortodoxas tienen una jurisdicción casi total sobre el matrimonio y el divorcio. Una mujer judía (incluso una mujer judía no observante) sólo puede divorciarse si su marido le da permiso bajo la forma de un get, un decreto religioso de divorcio. Este compromiso' ha condenado a miles de infelices mujeres israelíes -conocidas como agunot, que quiere decir literalmente mujeres encadenadas'- a un limbo legal. Sin un get, una mujer judía no se puede volver a casar en Israel y sus hijos de uniones subsecuentes -incluso si se casa en el extranjero- son considerados ilegítimos.
¿Piensa alguien seriamente que la jurisdicción islámica sobre la ley de familia producirán un tratamiento más justo de las mujeres iraquíes, que el que otorga la jurisdicción judía ortodoxa a las mujeres israelíes?
En Afganistán, Estados Unidos cedió a la exigencia musulmana conservadora de que la constitución afgana post-talibán prohibiera la aprobación de cualquier ley "contraria a la sagrada religión del islam". Los defensores de este pacto faustiano se consuelan con que el presidente afgano Hamid Karzai no quiere aplicarlo. Pero ¿qué ocurrirá cuando Karzai sea sucedido por alguien que no comparta sus ideas moderadas? Una constitución que otorga a la religión una condición "sagrada" ofrece a una invitación permanente a políticos y clérigos a definir lo sacro para el resto de la sociedad.Los optimistas sobre el compromiso iglesia-estado en Iraq sugieren ilusionadamente que el nuevo gobierno iraquí, diga lo que diga su constitución sobre la religión, probablemente adoptará el curso moderado de facto de Afganistán en lugar de los modelos represivos de Arabia Saudí e Irán. Esperemos que sea así -no por nuestros propios intereses, sino por los de los iraquíes que anhelan las libertades personales y no quieren que sus vidas sean controladas por fanáticos religiosos.
La triste y desgraciada hebra común de muchas racionalizaciones de la constitución basada en el islam es una negación implícita, y explícita en el caso del gobierno de Bush, de la importancia de los valores laicos de la Ilustración en la historia de Estados Unidos. Sin el constante redoble de tambores del gobierno haciendo equivaler el patriotismo norteamericano con la fe religiosa, sería mucho más difícil argumentar a favor de la teocracia en otras culturas.
Si fracasamos en honrar el lado secular de nuestro legado cívico en casa, ciertamente se deriva que no podremos oponernos a una teocracia impuesta por la mayoría en el extranjero.
Susan Jacoby es la autora de Freethinkers: A History of American Secularism' (Metropolitan Books, 2004) y directora del Centro de Investigación-Metro Nueva York.
22 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Uno de los resultados más inquietantes de la intervención de Estados Unidos en Iraq es el reciente estallido de racionalizaciones en todo el espectro político y cultural estadounidense sobre la incorporación del islam en la nueva constitución iraquí.No hay nada particularmente sorprendente en semejantes racionalizaciones, en la derecha. El vice-presidente Dick Cheney respondió previsiblemente sobre las elecciones de enero en Iraq, que extendió el poder los partidos religiosos chiíes, con una declaración en la que dice que "tenemos una gran confianza en la dirección en que van". ¿Qué otra cosa va a decir uno de los arquitectos de la guerra?
En la derecha cristiana, esas reacciones son incluso más comprensibles; es la misma gente que denigra rutinariamente la propia separación constitucional estadounidense entre la iglesia y el estado. ¿Por qué habrían de preocuparse si el nuevo gobierno iraquí impide que una mujer de divorcie sin el consentimiento de su marido y le reconoce a sus testimonios legales sólo la mitad del valor de las de un hombre? Mientras los iraquíes se mantengan alejados de prohibir al estilo saudí las otras formas de credo (léase cristianismo), una constitución iraquí basada en la religión no planteaba para los fundamentalistas norteamericanos ningún obstáculo lógico.
Pero los halcones neo-conservadores y la derecha religiosa están lejos de estar solos en su optimista visión del islam como base de un gobierno aliado. Algunos en la izquierda, sucumbiendo a un multiculturalismo paternalista -libertad de conciencia para mí pero no para vos-, están también soltando racionalizaciones para hacer la vista gorda si la ley islámica, o sharia, se impone al pueblo iraquí.
Muchos miembros de la nueva comunidad académica de estudios islámicos en las universidades estadounidenses consideran las objeciones contra la unión entre el gobierno y el islam como un ejemplo más del provincialismo americano. "La mera mención del islam en un contexto constitucional no deben provocar reacciones exageradas", dice Frank E. Vogel, director del programa de estudios jurídicos sobre el islam de la Universidad de Harvard.
"Esto podría ser una causa legítima de alarma, o podría ser solamente simbólica", agrega Vogel, cuyo título académico oficial es Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas, Profesor Adjunto de Estudios Jurídicos Islámicos'. (El Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas es, además, uno de los títulos oficiales del rey de Arabia Saudí).
Pero si la historia nos enseña algo, es que la aplicación del gobierno de la ley religiosa ha sido siempre el enemigo natural de los derechos individuales y de la minoría. El simbolismo religioso de una persona no debe ser el dolor real de otra.
Uno de los "compromisos" sugeridos por los multiculturalistas es un marco de leyes seculares que sin embargo de a las autoridades religiosas plena jurisdicción sobre materias delicadas, como el matrimonio y el divorcio. Ese fue precisamente el compromiso que el nuevo estado israelí cerró con los rabíes ortodoxos en 1948.
Aunque la mayoría de las leyes israelíes son seculares, las cortes rabínicas ortodoxas tienen una jurisdicción casi total sobre el matrimonio y el divorcio. Una mujer judía (incluso una mujer judía no observante) sólo puede divorciarse si su marido le da permiso bajo la forma de un get, un decreto religioso de divorcio. Este compromiso' ha condenado a miles de infelices mujeres israelíes -conocidas como agunot, que quiere decir literalmente mujeres encadenadas'- a un limbo legal. Sin un get, una mujer judía no se puede volver a casar en Israel y sus hijos de uniones subsecuentes -incluso si se casa en el extranjero- son considerados ilegítimos.
¿Piensa alguien seriamente que la jurisdicción islámica sobre la ley de familia producirán un tratamiento más justo de las mujeres iraquíes, que el que otorga la jurisdicción judía ortodoxa a las mujeres israelíes?
En Afganistán, Estados Unidos cedió a la exigencia musulmana conservadora de que la constitución afgana post-talibán prohibiera la aprobación de cualquier ley "contraria a la sagrada religión del islam". Los defensores de este pacto faustiano se consuelan con que el presidente afgano Hamid Karzai no quiere aplicarlo. Pero ¿qué ocurrirá cuando Karzai sea sucedido por alguien que no comparta sus ideas moderadas? Una constitución que otorga a la religión una condición "sagrada" ofrece a una invitación permanente a políticos y clérigos a definir lo sacro para el resto de la sociedad.Los optimistas sobre el compromiso iglesia-estado en Iraq sugieren ilusionadamente que el nuevo gobierno iraquí, diga lo que diga su constitución sobre la religión, probablemente adoptará el curso moderado de facto de Afganistán en lugar de los modelos represivos de Arabia Saudí e Irán. Esperemos que sea así -no por nuestros propios intereses, sino por los de los iraquíes que anhelan las libertades personales y no quieren que sus vidas sean controladas por fanáticos religiosos.
La triste y desgraciada hebra común de muchas racionalizaciones de la constitución basada en el islam es una negación implícita, y explícita en el caso del gobierno de Bush, de la importancia de los valores laicos de la Ilustración en la historia de Estados Unidos. Sin el constante redoble de tambores del gobierno haciendo equivaler el patriotismo norteamericano con la fe religiosa, sería mucho más difícil argumentar a favor de la teocracia en otras culturas.
Si fracasamos en honrar el lado secular de nuestro legado cívico en casa, ciertamente se deriva que no podremos oponernos a una teocracia impuesta por la mayoría en el extranjero.
Susan Jacoby es la autora de Freethinkers: A History of American Secularism' (Metropolitan Books, 2004) y directora del Centro de Investigación-Metro Nueva York.
22 de marzo de 2005
©los angeles times
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ira, enemigo público en belfast
[John Daniszewski] Los hombres del IRA eran la ley en los barrios católicos de Belfast. Ahora, tras el atraco a un banco y el espantoso asesinato -le sacaron los ojos- de un obrero católico, los ha transformado en parias.
Belfast, Irlanda del Norte. En las viciosas calles de esta ciudad empapada en sangre y recuerdos, está ocurriendo algo extraño. En una pared en el predominantemente católico vecindario de Short Strand, aparecieron pintadas de dos palabras: "Disuélvanse ahora".
El Ejército Republicano Irlandés IRA, durante mucho tiempo la ley en Short Strand, está siendo atacado no sólo por sus antiguos enemigos, los unionistas del Ulster protestante y el gobierno británico, sino por familias católicas obreras. Dicen que la organización se ha transformado en una banda de delincuentes, que matan y roban sin consideración por la decencia.
En esta cerrada comunidad donde normalmente prevalece el código del silencio, el catalizador de esta creciente indignación fue el asesinato de un popular padre trabajador católico de 33 años después de una riña que según la mayoría de los informes comenzó con nada más que un percibido insulto a la acompañante del hombre del IRA.
Una campaña de seis semanas iniciada por las hermanas de Robert McCartney para llevar a los asesinos a la justicia y sus denuncias públicas de supuestas intimidaciones de los testigos por parte del IRA han provocado desfiles y vigilias con velas -y animado a otros a expresar su rabia y resentimiento. Para muchos, Ra, como se llama al IRA aquí, se ha transformado en Rafia.
El asesinato de McCartney se sumó a un ánimo de descontento con el IRA que ha se ha estado formando desde que la policía acusara al grupo del más grande atraco a un banco en el Reino Unido, así como de otros delitos, a pesar de que el IRA y otros grupos armados firmaron en 1997 una tregua en esta provincia británica, largo tiempo plagada por la violencia sectaria.
Como resultado, Gerry Adams, el líder de Sinn Fein, que ha sido considerado el brazo político del IRA, ha visto cuestionada su reputación y su popularidad ha caído en picado. Para responder a la presión pública, Adams suspendió "sin perjuicio" a siete miembros del Sinn Fein que estuvieron presentes en el lugar de la agresión, y llamó a testigos a entregar toda información útil a la policía.
El IRA también respondió. Anunció una investigación y dijo que expulsaría a tres miembros de los que creía que habían participado en la agresión. Luego el grupo dio su golpe de gracia: Reveló que se había reunido con las hermanas de la víctima y había ofrecido matar a los hechores.
La declaración sólo provocó mayor repulsa. La familia insistió en que quería que los agresores fueran juzgados en un tribunal y reiteró que los testigos se sentían amenazados.
Se libra una disputa de lealtades en Short Strand, una comunidad de 3.000 católicos separados por altas vallas de la vecina y militante área unionista protestante de 60.000 habitantes. McCartney y los hombres acusados de agredirlo vivían aquí, en las calles donde el IRA había sido visto siempre como un baluarte contra los enemigos de la comunidad.
"En ciertas circunstancias, los necesitas", dijo un robusto vecino con la cabeza rapada sobre los soldados del IRA. El político unionista "al Ian Paisley le daba un bledo todo este lugar; ahora, es todo preocupación", se mofó el hombre, que no quiso dar su nombre.
"No me gustaría estar en su posición", dijo Kate Gorman, una empleada de correos que paseaba con su hijo, sobre la gente que debía declarar. "Pero si lo estuviera, haría lo correcto".
Su amiga Bernadette Ronay asintió. "Todo verdadero republicano está indignado por el asesinato, y así también el verdadero IRA", dijo.
El primer ministro Toby Blair, expresando su conmoción ante el pronunciamiento del IRA de que estaba dispuesto a matar a los hechores, dijo que los republicanos debían tomar una dura decisión.
"Pueden integrarse a una ruta democrática y pacífica o ser excluidos", dijo Blair.
El enviado especial norteamericano en Irlanda del Norte, Mitchell B. Reiss, agregó la semana pasada el punto de vista del gobierno de Bush. "A Sinn Fein le conviene un rompimiento claro", dijo.
No causó sorpresa que los líderes del Sinn Fein no fueran invitados a la Casa Blanca para el Día de San Patricio el jueves, como había ocurrido en el pasado. En lugar de eso, fueron invitadas las hermanas de McCartney y su novia.
El historiador político Paul Bew opina que el desaire puede ser un presagio. "Estoy empezando a oír la letra A, de Arafat, aplicada al Sinn Fein", dijo el profesor de la Universidad de Queen, que agregó que el Sinn Fein estaba lejos de estar excluido del juego político.Sin embargo, ha sido un enorme tropiezo para el Sinn Fein, que en diciembre estuvo al borde de un histórico acuerdo de co-gobierno con el Partido Democrático Unionista del protestante Paisley -hasta que Paisley insistió en fotografiar públicamente al IRA destruyendo sus armas. Paisley dijo que el IRA merecía ser visto en "tela de arpillera". El IRA no estuvo de acuerdo.
Días después de que se rompieran las negociaciones, unos 50 millones de dólares fueron robados de una oficina de cambio del Banco del Norte en el centro de Belfast en un bien planeado robo que incluyó la toma de rehenes. El jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte dijo casi inmediatamente que parecía un trabajo del IRA.
El primer ministro irlandés Bertie Ahern fue más allá, y acusó a Adams y su delegado Martin McGuinnes, de estar en la directa del IRA militar. Insistió en que debían haber sabido sobre el plan de robo incluso mientras negociaban con los gobiernos británico e irlandés.
Perjudicial como fue el atraco al banco para la imagen de Sinn Fein, lo peor estaba aún por venir.
El Bar Magennis es un anticuado club de oscuros tabiques junto al Mercado de San Jorge, de la era victoriana, en el centro de Belfast. A unas calles del Ayuntamiento, está al borde de los Mercados, una parte de la ciudad conocida por su nacionalismo católico. De acuerdo a un vecino que pidió quedar en el anonimato, el bar se había transformado en un punto de encuentro de los duros del IRA, de los que se decía que protegían al local.
En la noche del 30 de enero, después de una conmemoración en Derry de las víctimas del Domingo Sangriento de 1972, unos hombres del IRA estaban bebiendo en el bar. También lo hacía McCartney, con su amigo Brendan Devine.
De acuerdo a familiares, McCartney y Devine empezaron a disputarse con un importante miembro del IRA, supuestamente por una observación que hizo a una mujer en el bar. A pesar de ofrecer sus excusas, McCartney y Devine fueron echados a empujones a la calle. Allí, en el oscuro pavimento, alguien sacó un cuchillo de la cocina del bar, apuñaló a McCartney, le sacó los ojos y lo dejó por muerto. Devine, golpeado con una barra de hierro y apuñalado, sobrevivió.
Los compañeros del asesino volvieron al bar, limpiaron las evidencias físicas, sacaron la cinta de la cámara de seguridad del bar e instruyeron a los parroquianos a guardar silencio porque se trataba de un "asunto del IRA", dijo la familia de McCartney.
Eso pudo haber sido el fin de la historia. Como otros muchos actos de violencia en Belfast, donde paramilitares armados de los dos lados realizan ataques de "castigo" en sus propias comunidades, la policía habría normalmente agregado el caso a sus archivos de casos no resueltos.
En el caso de McCartney, sus hermanas no lo aceptarían. Paula, Gemma, Donna, Catherine y Claure dijeron que esa noche había en el bar 70 personas, y que las amenazas del IRA están impidiendo que los testigos cuenten lo que vieron.
Las acusaciones han enturbiado Short Strand, al otro lado del río de Lagan y del bar Magennis.
Alex Maskey, el asesor urbano del Sinn Fein para el área que incluye al bar, se muestra desafiante. Un rudo ex boxeador aficionado herido por una bala unionista en 1987, dijo que las acusaciones eran infundadas y oportunistas, y que el IRA y el Sinn Fein habían estado trabajando duro para vérselas con una situación que ellos "no habían creado".
En lo que respecta a las otras acusaciones de delincuencia, dijo que mucho de lo que se decía sobre el IRA eran "sinsentidos".
"Dicen que son responsables de todos los cigarrillos robados en Irlanda del Norte, y de todo el petróleo del contrabando, incluso de elevar los precios de las propiedades inmobiliarias. Para mí, el IRA no es responsable de un montón de cosas", dijo. El verdadero problema, dijo, es la falta de un acuerdo político, que hace imposible labores policiales apropiadas.
Durante largo tiempo un factor político en los seis condados de la Irlanda del Norte gobernada por los británicos, el Sinn Fein ha estado en auge al sur de la República de Irlanda. Las elecciones de 2002 elevaron su representación en el parlamento irlandés de uno a cinco escaños, con un 6 por ciento de los votos, y casi duplicó ese resultado en las elecciones parlamentarias europeas el año pasado. Algunos piensan que podría ganar una cuota en un gobierno de coalición algún día.
Bew, el historiador, que identifica al Sinn Fein con el IRA, cree que las actividades ilegales del IRA han dado al Sinn Fein una considerable ventaja financiera sobre los otros partidos.
"Son realmente cosas para Tony Soprano -si Tony tuviera ambiciones políticas", dijo Bew, refiriéndose al gángster de una telenovela.
Más allá de la política, hay otro tipo de juicio para el movimiento republicano. Parcialmente inspiradas por el ejemplo de las hermanas McCartney, otras familias están contando sus historias de los delitos del IRA. Entre ellas Eileen McGinley, 42, que dijo que su familia fue amenazada de no hacer una escena en el juicio con el hombre ahora condenado por apuñalar hasta la muerte a su hijo Jimmy en 2003.
Hablando en la salita de su casa adosada en Derry, el alféizar de las ventanas llenas de estatuillas de querubines, contó cómo la familia fue ordenada no hacer nada contra el acusado, convicto por homicidio, cuando saliera de la cárcel, porque era un miembro del IRA. Su hijo era un fiel votante a Sinn Fein y padre de un niño de 2 años. Teme que su hijo quede marcado para toda la vida.
"Siempre sabrá lo que le pasó a Jimmy, que un miembro del IRA mató a su padre", dijo. "Siempre llevará ese odio dentro de sí, y no desaparecerá nunca, no importa qué hagamos".
Ron DePasquale en Derry y Navan, Irlanda, contribuyeron a este reportaje.
18 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
El Ejército Republicano Irlandés IRA, durante mucho tiempo la ley en Short Strand, está siendo atacado no sólo por sus antiguos enemigos, los unionistas del Ulster protestante y el gobierno británico, sino por familias católicas obreras. Dicen que la organización se ha transformado en una banda de delincuentes, que matan y roban sin consideración por la decencia.
En esta cerrada comunidad donde normalmente prevalece el código del silencio, el catalizador de esta creciente indignación fue el asesinato de un popular padre trabajador católico de 33 años después de una riña que según la mayoría de los informes comenzó con nada más que un percibido insulto a la acompañante del hombre del IRA.
Una campaña de seis semanas iniciada por las hermanas de Robert McCartney para llevar a los asesinos a la justicia y sus denuncias públicas de supuestas intimidaciones de los testigos por parte del IRA han provocado desfiles y vigilias con velas -y animado a otros a expresar su rabia y resentimiento. Para muchos, Ra, como se llama al IRA aquí, se ha transformado en Rafia.
El asesinato de McCartney se sumó a un ánimo de descontento con el IRA que ha se ha estado formando desde que la policía acusara al grupo del más grande atraco a un banco en el Reino Unido, así como de otros delitos, a pesar de que el IRA y otros grupos armados firmaron en 1997 una tregua en esta provincia británica, largo tiempo plagada por la violencia sectaria.
Como resultado, Gerry Adams, el líder de Sinn Fein, que ha sido considerado el brazo político del IRA, ha visto cuestionada su reputación y su popularidad ha caído en picado. Para responder a la presión pública, Adams suspendió "sin perjuicio" a siete miembros del Sinn Fein que estuvieron presentes en el lugar de la agresión, y llamó a testigos a entregar toda información útil a la policía.
El IRA también respondió. Anunció una investigación y dijo que expulsaría a tres miembros de los que creía que habían participado en la agresión. Luego el grupo dio su golpe de gracia: Reveló que se había reunido con las hermanas de la víctima y había ofrecido matar a los hechores.
La declaración sólo provocó mayor repulsa. La familia insistió en que quería que los agresores fueran juzgados en un tribunal y reiteró que los testigos se sentían amenazados.
Se libra una disputa de lealtades en Short Strand, una comunidad de 3.000 católicos separados por altas vallas de la vecina y militante área unionista protestante de 60.000 habitantes. McCartney y los hombres acusados de agredirlo vivían aquí, en las calles donde el IRA había sido visto siempre como un baluarte contra los enemigos de la comunidad.
"En ciertas circunstancias, los necesitas", dijo un robusto vecino con la cabeza rapada sobre los soldados del IRA. El político unionista "al Ian Paisley le daba un bledo todo este lugar; ahora, es todo preocupación", se mofó el hombre, que no quiso dar su nombre.
"No me gustaría estar en su posición", dijo Kate Gorman, una empleada de correos que paseaba con su hijo, sobre la gente que debía declarar. "Pero si lo estuviera, haría lo correcto".
Su amiga Bernadette Ronay asintió. "Todo verdadero republicano está indignado por el asesinato, y así también el verdadero IRA", dijo.
El primer ministro Toby Blair, expresando su conmoción ante el pronunciamiento del IRA de que estaba dispuesto a matar a los hechores, dijo que los republicanos debían tomar una dura decisión.
"Pueden integrarse a una ruta democrática y pacífica o ser excluidos", dijo Blair.
El enviado especial norteamericano en Irlanda del Norte, Mitchell B. Reiss, agregó la semana pasada el punto de vista del gobierno de Bush. "A Sinn Fein le conviene un rompimiento claro", dijo.
No causó sorpresa que los líderes del Sinn Fein no fueran invitados a la Casa Blanca para el Día de San Patricio el jueves, como había ocurrido en el pasado. En lugar de eso, fueron invitadas las hermanas de McCartney y su novia.
El historiador político Paul Bew opina que el desaire puede ser un presagio. "Estoy empezando a oír la letra A, de Arafat, aplicada al Sinn Fein", dijo el profesor de la Universidad de Queen, que agregó que el Sinn Fein estaba lejos de estar excluido del juego político.Sin embargo, ha sido un enorme tropiezo para el Sinn Fein, que en diciembre estuvo al borde de un histórico acuerdo de co-gobierno con el Partido Democrático Unionista del protestante Paisley -hasta que Paisley insistió en fotografiar públicamente al IRA destruyendo sus armas. Paisley dijo que el IRA merecía ser visto en "tela de arpillera". El IRA no estuvo de acuerdo.
Días después de que se rompieran las negociaciones, unos 50 millones de dólares fueron robados de una oficina de cambio del Banco del Norte en el centro de Belfast en un bien planeado robo que incluyó la toma de rehenes. El jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte dijo casi inmediatamente que parecía un trabajo del IRA.
El primer ministro irlandés Bertie Ahern fue más allá, y acusó a Adams y su delegado Martin McGuinnes, de estar en la directa del IRA militar. Insistió en que debían haber sabido sobre el plan de robo incluso mientras negociaban con los gobiernos británico e irlandés.
Perjudicial como fue el atraco al banco para la imagen de Sinn Fein, lo peor estaba aún por venir.
El Bar Magennis es un anticuado club de oscuros tabiques junto al Mercado de San Jorge, de la era victoriana, en el centro de Belfast. A unas calles del Ayuntamiento, está al borde de los Mercados, una parte de la ciudad conocida por su nacionalismo católico. De acuerdo a un vecino que pidió quedar en el anonimato, el bar se había transformado en un punto de encuentro de los duros del IRA, de los que se decía que protegían al local.
En la noche del 30 de enero, después de una conmemoración en Derry de las víctimas del Domingo Sangriento de 1972, unos hombres del IRA estaban bebiendo en el bar. También lo hacía McCartney, con su amigo Brendan Devine.
De acuerdo a familiares, McCartney y Devine empezaron a disputarse con un importante miembro del IRA, supuestamente por una observación que hizo a una mujer en el bar. A pesar de ofrecer sus excusas, McCartney y Devine fueron echados a empujones a la calle. Allí, en el oscuro pavimento, alguien sacó un cuchillo de la cocina del bar, apuñaló a McCartney, le sacó los ojos y lo dejó por muerto. Devine, golpeado con una barra de hierro y apuñalado, sobrevivió.
Los compañeros del asesino volvieron al bar, limpiaron las evidencias físicas, sacaron la cinta de la cámara de seguridad del bar e instruyeron a los parroquianos a guardar silencio porque se trataba de un "asunto del IRA", dijo la familia de McCartney.
Eso pudo haber sido el fin de la historia. Como otros muchos actos de violencia en Belfast, donde paramilitares armados de los dos lados realizan ataques de "castigo" en sus propias comunidades, la policía habría normalmente agregado el caso a sus archivos de casos no resueltos.
En el caso de McCartney, sus hermanas no lo aceptarían. Paula, Gemma, Donna, Catherine y Claure dijeron que esa noche había en el bar 70 personas, y que las amenazas del IRA están impidiendo que los testigos cuenten lo que vieron.
Las acusaciones han enturbiado Short Strand, al otro lado del río de Lagan y del bar Magennis.
Alex Maskey, el asesor urbano del Sinn Fein para el área que incluye al bar, se muestra desafiante. Un rudo ex boxeador aficionado herido por una bala unionista en 1987, dijo que las acusaciones eran infundadas y oportunistas, y que el IRA y el Sinn Fein habían estado trabajando duro para vérselas con una situación que ellos "no habían creado".
En lo que respecta a las otras acusaciones de delincuencia, dijo que mucho de lo que se decía sobre el IRA eran "sinsentidos".
"Dicen que son responsables de todos los cigarrillos robados en Irlanda del Norte, y de todo el petróleo del contrabando, incluso de elevar los precios de las propiedades inmobiliarias. Para mí, el IRA no es responsable de un montón de cosas", dijo. El verdadero problema, dijo, es la falta de un acuerdo político, que hace imposible labores policiales apropiadas.
Durante largo tiempo un factor político en los seis condados de la Irlanda del Norte gobernada por los británicos, el Sinn Fein ha estado en auge al sur de la República de Irlanda. Las elecciones de 2002 elevaron su representación en el parlamento irlandés de uno a cinco escaños, con un 6 por ciento de los votos, y casi duplicó ese resultado en las elecciones parlamentarias europeas el año pasado. Algunos piensan que podría ganar una cuota en un gobierno de coalición algún día.
Bew, el historiador, que identifica al Sinn Fein con el IRA, cree que las actividades ilegales del IRA han dado al Sinn Fein una considerable ventaja financiera sobre los otros partidos.
"Son realmente cosas para Tony Soprano -si Tony tuviera ambiciones políticas", dijo Bew, refiriéndose al gángster de una telenovela.
Más allá de la política, hay otro tipo de juicio para el movimiento republicano. Parcialmente inspiradas por el ejemplo de las hermanas McCartney, otras familias están contando sus historias de los delitos del IRA. Entre ellas Eileen McGinley, 42, que dijo que su familia fue amenazada de no hacer una escena en el juicio con el hombre ahora condenado por apuñalar hasta la muerte a su hijo Jimmy en 2003.
Hablando en la salita de su casa adosada en Derry, el alféizar de las ventanas llenas de estatuillas de querubines, contó cómo la familia fue ordenada no hacer nada contra el acusado, convicto por homicidio, cuando saliera de la cárcel, porque era un miembro del IRA. Su hijo era un fiel votante a Sinn Fein y padre de un niño de 2 años. Teme que su hijo quede marcado para toda la vida.
"Siempre sabrá lo que le pasó a Jimmy, que un miembro del IRA mató a su padre", dijo. "Siempre llevará ese odio dentro de sí, y no desaparecerá nunca, no importa qué hagamos".
Ron DePasquale en Derry y Navan, Irlanda, contribuyeron a este reportaje.
18 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh