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[John Pomfret] Los controles de frontera reforzados obligan a inmigrantes ilegales a intentarlo a través de rutas más peligrosas.
Covered Wells, Arizona, Estados Unidos. Era una mañana de mayo, temprano, todavía oscura, cuando el agente de la Patrulla Fronteriza, Dan McClafferty, olió a muerte, su potente hedor agujereando el aroma del desierto a salvia, cedro de sal y creosota. Siguiendo el haz de luz de su linterna, McClafferty miró debajo de las espinosas ramas de un paloverde y encontró lo que estaba buscando.
El cuerpo del niño de tres años estaba inmóvil, cubierto con una chaqueta y sus brazos cruzados sobre su pecho. Su madre, que había sido encontrada horas antes deambulando a lo largo de la autopista del desierto, lo había llevado hasta allá mientras intentaba entrar ilegalmente a Estados Unidos.
El triste hallazgo no era único. Desde 1993, cuando el gobierno de Clinton empezó la represión de los cruces de frontera en San Diego y El Paso, han muerto más de 3.500 personas tratando de entrar a Estados Unidos a través del desierto. Y, mientras los funcionarios se esfuerzan para colocar más patrullas y vallas a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, los defensores de los inmigrantes temen que habrá todavía más muertes entre las decenas de miles que intentan el cruce.
La mayoría de las muertes -959 desde el 1 de octubre de 2001, según estadísticas del gobierno local y del gobierno mexicano- han ocurrido en Arizona, donde el paisaje comprende montañas, ranchos, reservas indias, terrenos de pruebas militares e interminables kilómetros de desierto salpicado de cactus. El niño, que fue encontrado el 16 de mayo y cuyo nombre no pudo ser obtenido ni de funcionarios estadounidenses ni mexicanos, fue una de los últimos agregados a la lista.
Las estadísticas de la Patrulla Fronteriza muestran que mientras el número de bajas aumenta cada año, el número de aprehendidos mientras cruzan la frontera no ha cambiado substancialmente desde 1993. Pero debido a que las agencias federales han reforzado la frontera en las zonas urbanas, los contrabandistas que transportan hombres, mujeres y niños que quieren entrar ilegalmente a Estados Unidos los han canalizado hacia senderos cada vez más peligrosos donde las temperaturas son altas, el agua escasa y el peligro, abundante.
"Las evidencias indican que el aumento en el control de la frontera no ha logrado ningún beneficio, excepto el empleo adicional de agentes de la Patrulla Fronteriza", dijo John Fife, un pastor de Tucson y fundador de No More Deaths, una coalición de organizaciones de ayuda dedicada a reducir las muertes durante los cruces del desierto. "Lo que ha cambiado son los devastadores elementos de esta política. El número de muertes es mayor que el número de bajas estadounidenses en Iraq. Y, sin embargo, todavía estamos decididos a persistir y redoblar nuestros esfuerzos".
La otra visión es que se puede alcanzar un punto de inflexión si el flujo de agentes y materiales hacia la frontera continúa creciendo. Desde 1993, la Patrulla Fronteriza se ha triplicado y el presidente Bush ha prometido agregar seis mil agentes más. También ha ordenado a la Guardia Nacional, que empezó sus despliegues en la frontera el lunes, a ayudar a construir una nueva valla y otras protecciones. "Estados Unidos tiene la mejor tecnología del mundo, y nos aseguraremos de que la Patrulla Fronteriza tenga la tecnología que necesita para hacer su trabajo y proteger nuestra frontera", dijo Bush el 15 de mayo en un discurso por televisión nacional.
Cuando el presidente estaba hablando, McClafferty estaba buscando en el desierto de Arizona.

Una Mezcla Tóxica
El nombre de la madre del niño de tres años era Edith Rodríguez. Ella y su hijo cruzaron a Estados Unidos por Sasabe, México, el 11 de mayo, dijo un portavoz del consulado mexicano en Tucson. Nativa del estado mexicano de Veracruz, una importante fuente de la inmigración ilegal, la mujer de 25 años estaba viajando con un grupo de ocho a diez personas, dirigidas hacia el norte por un contrabandista.
Para mantener al grupo moviéndose rápido, el coyote les pasó una droga mexicana legal, llamada Sedalmerk, dijo el portavoz Alejandro Ramos Cardoso después de que los funcionarios mexicanos interrogaran a Rodríguez. Sedalmerk es una combinación de cafeína, Tylenol y el complemento herbal de efedra -un precursor de la anfetamina que está prohibido en Estados Unidos.
Sedalmerk puede ser seguro como un estimulante en un contexto normal, pero es una mezcla tóxica cuando se lo combina con una caminata por el desierto porque acelera la deshidratación, dijo McClafferty. Tras dos días de viaje, la energía del niño estaba flaqueando y estaba deshidratado. El 13 de mayo, dijo Ramos Cardoso, el coyote y el resto de los viajeros dejaron a Rodríguez y su hijo, abandonándolos a su suerte en el desierto.
Rodríguez empezó acarreando a su hijo, caminando hacia el norte por una franja de tierra incrustada entre dos cordilleras en territorio que pertenece a la reserva de los indios pápago-pima o tohono o'odham. En algún momento ese día, el niño perdió la conciencia, dijo Ramos Cardoso. Pero Rodríguez siguió caminando, acarreando a su hijo.

Buscando A un Niño
A principios de enero, la Patrulla Fronteriza empezó a concentrarse en el Altar Valley de Arizona, que se había convertido prácticamente en una autopista de entrada a Estados Unidos para miles de inmigrantes ilegales y está salpicada de pozos de agua naturales y estanques de agua mantenidos por organizaciones de ayuda americanas. El reforzamiento de los controles fronterizos allá resultó en que el tráfico fue desviado hacia la reserva tohono o'odham, que tiene menos agua.
Algunos grupos de ayuda y religiosos han colocado barriles con agua en el desierto y entregado mapas en México mostrando sus ubicaciones, desencadenando la ira de los que quieren reforzar los controles de la frontera. Uno de esos grupos, Fronteras Compasivas [Humane Borders], obtuvo permiso para colocar los barriles de agua en terrenos pertenecientes a la Oficina de Administración de Tierras, el ministerio del Interior, la ciudad de Tucson y el condado de Pima. Pero la tribu tohono o'odham se ha negado a otorgar permiso.
Fue en ese territorio que Rodríguez iba caminando con su hijo. Lo acarreó durante más de un día, dijo Ramos Cardoso, antes de colocarlo debajo de un paloverde y salir a buscar ayuda.
Como muchos otros que cruzan la frontera ilegalmente, Rodríguez había estado en Estados Unidos antes. Hacía trabajos meniales en Kentucky, donde conoció a un hombre que estaba, aparentemente, casado. Los dos tuvieron una relación y Rodríguez quedó embarazada, dijo Ramos Cardoso. Ella decidió tener a su bebé en Veracruz, para contar con la ayuda de su madre. Volver a México para dar a luz era una decisión rara -muchas mujeres mexicanas hacen el viaje inverso, viajando a Estados Unidos para tener sus bebés, de modo que sus hijos tengan la nacionalidad estadounidense.
Antes este año, Rodríguez decidió volver a Estados Unidos para mostrar el niño a su padre, dijo Ramos Cardoso. Viajó a Sasabe, se unió al grupo del coyote y caminó para cruzar la frontera.
Después de colocar a su hijo debajo del árbol, Rodríguez topó de casualidad con la Autopista 86, que cruza el centro de la reserva tohono o'odham. Allí, en la tarde del 15 de mayo, la recogieron agentes de la Patrulla Fronteriza.
Ramos Cardoso contó que ella dijo de inmediato a los agentes que había dejado a su hijo en el desierto, pero Gustavo Soto, un portavoz de la Patrulla Fronteriza, dijo que se habían enterado del extravío del niño cuatro horas después de que ella fuera enviada a un centro de detención en la ciudad fronteriza de Nogales, antes de que fuera devuelta a México.
McClafferty se enteró de la desaparición del niño esa noche. Es miembro de BorStar, la unidad de elite de búsqueda y rescate de la Patrulla Fronteriza, fundada en 1998 para ayudar a salvar a los inmigrantes ilegales perdidos en el desierto. Cuando McClafferty salió a buscar al niño, no estaba claro si estaba todavía vivo. Dijo que le dijeron que su madre estaba tan acongojada que los agentes de la Patrulla Fronteriza sólo entendieron que lo había perdido.
McClafferty y otros tres agentes empezaron a abrirse paso entre los matorrales del desierto, buscando huellas de pisadas, donde habían encontrado a Rodríguez. Había miles, haciendo imposible localizar de ese modo al niño.
De vuelta en Nogales, los agentes de la Patrulla Fronteriza fotografiaron la suela de los zapatos de Rodríguez y enviaron la imagen por fax a McClafferty. Cuando el sol se estaba poniendo, encontró las huellas en el suelo. Durante las siguiente siete horas él y otros agentes buscaron con sus linternas.
"Pensábamos que estaría en mal estado", dijo McClafferty. "Había estado caminando en círculos. Salió a buscar ayuda y luego volvió donde su hijo, pero no lo encontró".
Al final, McClafferty olió los restos del niño antes de encontrarlo.
"Acarreó a su hijo por el desierto durante cuatro o cinco horas y ninguno de ellos le ayudó", dijo McClafferty sobre los otros que iban con Rodríguez. "En estos últimos seis años he visto un montón, pero este niño fue uno de esos casos que simplemente no podía archivar".

Se Esperan Más Muertes
Después de ser expulsada de Estados Unidos, Rodríguez fue autorizada el 18 de mayo a volver con una visa humanitaria de breve duración para identificar a su hijo. La autopsia reveló que la causa probable de su muerte fue deshidratación y exposición al sol. Durante el viaje, la temperatura había estado por encima de los 38 grados.
Eric Peters, médico forense del condado de Pima, situó el tiempo de la muerte entre el 13 y el 14 de mayo, lo que quiere decir que el niño murió probablemente en brazos de su madre.
La última vez que murió un niño cruzando la frontera, de acuerdo a archivos del condado de Pima, fue en noviembre, cuando una niña de un año sucumbió con neumonía. Peters dijo que las autoridades le dijeronn que habían visto a mujeres con bebés cruzando tierras de la reserva, y que él y sus colegas se están preparando para más muertes de niños este verano.
La policía de la reserva consideró acusar a Rodríguez de negligencia criminal, pero el despacho del fiscal del condado de Pima dijo que no tenía interés en acusarla. Rodríguez volvió a México el 20 de mayo y el cuerpo de su hijo la siguió dos días después.
Ramos Cardoso dijo que trató de convencer a Rodríguez de que hablara con la prensa, debido a que el consulado esperaba que su historia persuadiera a otros de no seguir su ejemplo.
"Ha sufrido muchísimo", dijo. "Nos dijo que sólo quería volver a casa".

6 de junio de 2006
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senado eua legaliza a ilegales


Senado de EEUU aprueba reforma migratoria que legaliza a indocumentados.
Washington, Estados Unidos. El Senado estadounidense aprobó el jueves una reforma migratoria que legaliza a la mayoría de los indocumentados y refuerza la seguridad fronteriza, pero para convertirse en ley el proyecto debe aún superar la conciliación con la Cámara baja, escenario de la última batalla.
El proyecto de ley apoyado por el presidente George W. Bush, que legalizaría a unos nueve de los 12 millones de indocumentados que se estima residen en Estados Unidos, fue aprobado por 62 contra 36 votos.
También crea unas 200.000 visas temporarias de trabajo anuales para que extranjeros ocupen empleos poco calificados que los estadounidenses no desean, duplica el personal de la Patrulla Fronteriza y autoriza la construcción de una cerca de casi 600 km en la frontera con México, entre otras medidas.
Bush elogió la noche de este jueves al Senado por la aprobación del proyecto.
"Elogio al Senado por la aprobación de una reforma migratoria integral y bipartidista antes del plazo fijado por sus líderes para el fin de semana del Día de los Caídos (29 de mayo)", afirmó.
"Una reforma migratoria eficiente protegerá nuestras fronteras, considerará a los empleadores responsables por las personas que contraten, creará un programa de trabajo temporal para sacar presión de la frontera y alcanzar las necesidades de nuestra economía en crecimiento", explicó. Esa ley también "tratará el asunto de los millones de inmigrantes ilegales que ya se encuentran en nuestro país", agregó.
El proyecto debe ahora ser compaginado con una propuesta mucho más limitada y conservadora aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre pasado, que se limita a reforzar las fronteras y torna a los indocumentados en criminales, sin prever su legalización ni la creación de un programa de trabajadores temporarios.
La conciliación será dura por la politización del asunto antes de las legislativas de noviembre, en las cuales los republicanos arriesgan perder el control de una o ambas cámaras del Congreso.
"Este producto no es perfecto, y necesita mucho refinamiento. Pero sin duda las enmiendas y el debate de las dos últimas semanas han reforzado su esqueleto", se congratuló el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist.
El líder de la minoría demócrata, Harry Reid, señaló su satisfacción tras un "final feliz" en el pleno del Senado, aunque advirtió: "Hemos ganado una gran batalla, pero no la guerra".
Reid responsabilizó a Bush de la suerte final que corra la reforma migratoria, porque muchos republicanos conservadores del Senado y sobre todo de la Cámara baja aún se oponen a la legalización de los indocumentados y equiparan el proyecto del Senado con una "amnistía".
"El problema con este proyecto de ley es que es una amnistía (...) fundamentalmente injusta para millones de personas que esperan en todo el mundo para ingresar a este país legalmente, así como para millones que han venido a este país y han esperado -y además pagado bastante- para entrar legalmente", sostuvo el republicano Rick Santorum, que votó en contra de la reforma.
"La única persona con el poder para proteger de manera absoluta el proyecto de ley del Senado es el presidente Bush (...) Debe rechazar públicamente el acercamiento de la Cámara de Representantes", opinó Reid.
El senador demócrata Edward Kennedy y el republicano John McCain, coautores de la mayor parte de la propuesta del Senado, son optimistas de que la conciliación entre un grupo de representantes y senadores preservará el espíritu amplio de la reforma migratoria.
"Soy optimista de que podremos resolver nuestras diferencias otra vez", dijo Kennedy.
"Espero que podamos (...) lograr un acuerdo bueno, fuerte, que sea de naturaleza amplia", indicó McCain, eventual rival de Frist para la investidura republicana en las presidenciales de 2008, a la televisión CBS.
Los defensores de los inmigrantes insisten en que es mejor algo que nada.
"Tenemos profundas preocupaciones sobre algunos de los artículos de este proyecto de ley, pero al final el Senado ha votado hoy para poner a millones de inmigrantes en el camino hacia la ciudadanía (...) Este es un gran paso adelante", dijo Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), la mayor organización de defensa de los hispanos del país.
"Esta importante propuesta es también imperfecta (...) Seguiremos luchando para mejorarla a medida que es negociada con la Cámara", indicó por su lado Frank Sharry, presidente del Foro Nacional de Migración.
Millones de inmigrantes se han volcado a las calles de todo el país desde fines de marzo para protestar contra la propuesta de la Cámara baja.
De gira por Utah, el Estado de Washington y California, el presidente de México, Vicente Fox, dijo sentirse "feliz" por la aprobación de la reforma en el Senado, que calificó de "histórica" porque reconoce "el trabajo, el esfuerzo, la entrega que han hecho los mexicanos en Estados Unidos".
A su llegada al aeropuerto de Sacramento, capital de California, Fox reconoció no obstante que aún "falta un buen tramo por recorrer".

26 de mayo de 2006
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grietas en el desierto


[John Pomfret] A pesar de las medidas de control y los peligros, todavía hay modos de cruzar la frontera.
Yuma, Arizona, Estados Unidos. La radio de la Patrulla Fronteriza empezó a chirriar: "Cuatro hombres moviendo rocas en el kilómetro 18". El agente Chris Van Wagenen corre a lo largo de un dique de irrigación hacia una pila de rocas, utilizadas por los contrabandistas e inmigrantes ilegales para entrar furtivamente a Estados Unidos.
Los cuatro hombres lo vieron acercarse, y sacaron algunas rocas más de la pila antes de devolverse tranquilamente a través de la artemisa y cruzar el río Colorado hacia México. Para cuando el agente se puso a correr hacia los hombres tras descender de su Ford Bronco, ellos ya habían cubierto sus cabezas con sus camisetas y uno de ellos gritó: "Volveré".
Van Wagenen, jadeando, dijo: "De eso estoy seguro. Se trate de una valla, de un sensor, de una cámara, encontrarán un modo de eludirlo".
Aquí, en este lejano rincón del sudoeste de Arizona los signos de las consecuencias involuntarias de una década de campañas para frenar los cruces ilegales de 3.200 kilómetros de frontera son claras.
Las aprehensiones sobre los inmigrantes ilegales son las mismas que hace diez años. Los mexicanos y otros continúan llegando a Estados Unidos, aunque ahora para ellos es más caro y peligroso que nunca. Y una vez que están aquí, se quedan, convirtiendo en prósperas a localidades fronterizas como Yuma -una prosperidad conseguida gracias a que son trabajadores baratos.
La promesa de Bush de reforzar el control de la frontera sigue medidas que empezaron durante el gobierno de Clinton. Empezando en 1993, la Patrulla Fronteriza bloqueó los principales puntos fronterizos urbanos desde San Diego hasta El Paso, donde grandes grupos de inmigrantes simplemente cruzaban corriendo en lo que se llamaba ‘corridas banzai'. En El Paso, los agentes patrullaban Río Grande continuamente, con el propósito de disuadir a los inmigrantes. Un año más tarde en San Diego, el gobierno construyó una valla de acero de tres metros de alto en el marco de la Operation Gatekeeper [Guardián]. Finalmente se levantaron 171 kilómetros de vallas en las cercanías de todas las ciudades que hay a lo largo de la frontera con México.
Pero los cruces ilegales han continuado.
Gatekeeper y las otras iniciativas no hicieron nada para frenar la ola de ingresos ilegales a Estados Unidos. En el año fiscal 2005, la Patrulla Fronteriza detuvo a 1.1 millones de personas, casi la misma cifra que en 1993. Varios estudios académicos han calculado que medio millón de personas lograron infiltrarse, también casi lo mismo que en 1993, a pesar de que el número de agentes de la Patrulla Fronteriza se triplicó a más de once mil en doce años. Pero Gatekeeper y el resto de las campañas de disuasión tuvieron un efecto real: En lugar de cruzar por zonas urbanas, los inmigrantes ilegales se volcaron hacia rutas a través de los desiertos del este de California, Arizona, Nuevo México y Tejas. Empezaron empleando a ‘coyotes', contrabandistas que exigían miles de dólares para guiarlos y que a menudo viajaban bajo un ardiente sol y sin agua. En la última década han muerto más de 2.500 personas que intentaron cruzar de ese modo.
"Ahora somos la punta del embudo", dijo Van Wagenen sobre este tramo de desierto cerca de Yuma. El año pasado, agentes de la Patrulla Fronteriza en este sector, que se extiende por 193 kilómetros en gran parte de desierto árido, capturaron a cerca de 139 mil inmigrantes ilegales. Las detenciones este año subieron en un 15 por ciento con respecto al mismo período del año pasado.
El miércoles el Senado votó autorizando la construcción de 595 kilómetros de vallas a lo largo de la frontera, y antes en la semana Bush dijo que más de seis tropas de la Guardia Nacional serían desplegadas para asistir a los agentes de la Patrulla Fronteriza.
Entretanto, Gatekeeper ha llegado a Yuma. Hace dos meses junto a una polvoriento tramo de frontera justo al este del río Colorado, unidades de la Guardia Nacional construyeron un valla fronteriza secundaria coronada con alambre de púas a unos pocos metros de un muro de tres metros de alto. Como su gemela en San Diego, la valla está hecha de láminas de acero usadas para construir pistas de aterrizaje durante la Guerra de Vietnam. Se instalaron focos y se asignaron agentes de la Patrulla Fronteriza para custodiar la zona -apenas a unos metros del cruce de frontera de San Luis.
"Con esta valle tapamos otra hoyo", dijo Van Wagenen, agregando: "Pero siempre hay un agujero en alguna parte".
Una consecuencia involuntaria de la valla y de las medidas de control adicionales ha sido un crecimiento en el número de residentes ilegales de largo plazo en Estados Unidos. Debido a que cruzar la frontera se ha convertido en más caro y más arriesgado -los coyotes piden en promedio 1.500 dólares por persona-, una vez que los inmigrantes ilegales llegan aquí, tienden a quedarse. También hace una década la mayoría de la gente que cruzaba eran hombres. Ahora, dijo Van Wagenen: "Cogemos a familias enteras. Todos están en el grupo: madre, niños, mamita y tata".

Luis Ramírez es uno de ellos. Un inmigrante ilegal que vive en la ciudad agrícola de Gadsden, a vista de la frontera, Ramírez era un ‘inmigrante circular'. En el otoño trabajaba en California, y luego volvía a casa en Oaxaca para Navidad, regresaba a Arizona en enero, trabajaba hasta Pascuas y se volvía a marchar a México hasta el otoño. Pero una vez que los precios de los contrabandistas subieron y la ruta se hizo demasiado peligrosa, dijo Ramírez, decidió mudarse permanentemente a Estados Unidos. Hizo venir a su familia; el año pasado, su mujer dio a luz en Estados Unidos a su tercer hijo. "Todos mis amigos están haciendo lo mismo", dijo.
Gente como Ramírez han transformado la demografía de las ciudades fronterizas y el resto del país. Hace veinte años, Gadsden era casi completamente blanca; ahora, un 93 por ciento son hispanos. En un estudio de 18 mil inmigrantes, el Proyecto Mexicano de Migración constató que la probabilidad de que un inmigrante volviera a casa cayó de 45 por ciento antes de 1986 a cerca del 25 por ciento en 2002.
"Esto significa una tasa más alta de asentamiento, una tasa más alta de crecimiento demográfico, más costes para la sociedad en cuanto a escuelas, vivienda y asistencia médica", dice Douglas S. Massey, un sociólogo de la Universidad de Princeton que dirige el estudio. "Hemos logrado exactamente lo que queríamos evitar".
El peligroso viaje ha causado miles de muertos. En 1993, murieron 23 personas cruzando la frontera, la mayoría de ellas arrolladas en la autopista Interstate 5 al norte de la frontera, en California. Ahora mueren en promedio 1.5 personas al día, de acuerdo a Robin Hoover, presidente de Fronteras Compasivas [Humane Borders], una organización benéfica de Tucson que instala estanques de agua en el desierto para inmigrantes extraviados. "Los que cruzan el desierto están muriendo como moscas", dijo Hoover. "Están obligando a la gente a usar esos senderos de la muerte".
Desde un punto de vista estratégico, la Operation Gatekeeper tiene sentido, dijo James Metcalf, ex abogado del Servicio de Inmigración y Naturalización. En las áreas urbanas, agentes de la Patrulla Fronteriza tenían poco tiempo para capturar a gente antes de que desaparecieran en barrios populosos.
"Ahora los han empujado hacia áreas donde tienes muchos kilómetros de espacio abierto para operar", dijo Metcalf, que ahora se encarga de casos de inmigración y criminales en Yuma. "La gente no tenía la intención de provocar más muertes, pero no hay que ser un genio para darse cuenta que eso iba a ocurrir. Fue una de esas consecuencias involuntarias que eran previsibles".
Algunos de los muertos son enterrados en un campo de un alfarero cerca de Holtville, una ciudad californiana a unos 100 kilómetros de Yuma. Hay unas 400 tumbas marcadas con ladrillos grises. Los deudos han colocado pequeñas cruces blancas que dicen: ‘No olvidado' encima de las tumbas.
"Lo único que ganaron en Estados Unidos fue un nombre", dijo Fernando Quiroz, que ayuda a naturalizar a los inmigrantes en Yuma, mientras señalaba las tumbas: John Doe los hombres, Jane Doe las mujeres.
Las medidas de disuasión tienen otro efecto importante: provocar un importante crecimiento económico en sus localidades. Este mes Inc. Magazine designó a Yuma como la ciudad de mayor crecimiento del país, observando que su tasa de crecimiento del empleo era la cuarta más alta del país. A principios de año se inauguró un centro comercial de 3.9 kilómetros cuadrados de superficie. En los últimos cinco años se han construido seis mil nuevas casas y las listas de espera para casas nuevas son de ocho meses. La industria agrícola genera ventas de más de tres mil millones de dólares al año. Wal-Mart tiene dos tiendas en Yuma, y está construyendo una tercera y planeando una cuarta. Y recientemente, se abrieron tres fábricas: el reverso de la tendencia en la que muchos fabricantes se han mudado al sur de la frontera.
Al mismo tiempo, la tasa de desempleo en Yuma ha sido, desde 2005, de diez por ciento o más, una de las más altas de la nación.
Esta aparente contradicción se explica fácilmente: Los inmigrantes ilegales están haciendo el trabajo, dijo Quiroz. "La fuerza de trabajo no calificado en Yuma está formada en un 65 por ciento por indocumentados, y este es un cálculo conservador. Ha permitido el crecimiento de esta ciudad; ha provocado la prosperidad de la ciudad de Yuma. ¿Después de todo, quiénes están construyendo las casas? ¿Quiénes están cosechando las lechugas?"
El alcalde de Yuma, Lawrence K, Nelson, reconoció que los inmigrantes ilegales "son un factor en algunos segmentos". Pero, dijo, "no creo que tengamos un empleador en la ciudad que contrate conscientemente a un ilegal".

La fotógrafa Melina Mara contribuyó a este reportaje.

18 de mayo de 2006
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el salvador se queda vacío


[N.C. Aizenman] Jóvenes y viejos abandonan sus pueblos para trabajar en Estados Unidos.
Piedras Blancas, El Salvador. Acababan de dar el mediodía, y sin embargo el único signo de vida en la plaza mayor de este remoto pueblo al este del país era un anciano meciéndose en una hamaca en su porche.
Hubo una vez -contó José Nieve-Reyes Rubio, 70, con su grave voz- en que, a esta hora, la plaza se llenaba de vendedores y clientes y sus gritos sonaban en el aire cuando compraban y vendían comida, ropa y baratijas.
"Pero eso era hace más de diez años", dijo, mientras se acomodaba en su hamaca. "Antes de que la gente se marchara a Estados Unidos".
Hoy, como otros pueblos en El Salvador, en Piedras Blancas casi no quedan habitantes en edad de trabajar. Atrás han quedado niños y abuelos que viven del dinero que envían sus familiares desde lugares sobre los cuales nunca habían oído nada, como Manassas, Virginia, y Houston.
Aunque es difícil determinar cifras exactas, el director de la escuela del pueblo, que ha seguido el rastro de la población estudiantil durante dos décadas, calcula que más de 3.500 nativos de Piedras Blancas, o cerca del 40 por ciento de la población, vive en Estados Unidos.
En la clase de cuarto, donde el maestro Roney Ramírez estaba dictando un curso de estudios sociales una tarde hace poco, 17 de los 21 alumnos tienen al menos a uno de sus padres en el extranjero.
"¿En qué consiste el sector agrícola de nuestra región?", preguntó Ramírez, 26, a los niños.
"¡Agricultura y ganadería!", gritaron, con la certidumbre que nace de gente que ha vivido con sus familias durante generaciones en el mismo lugar.
"¿Cuántos de ustedes piensan quedarse aquí y convertirse en campesinos cuando crezcan?", preguntó Ramírez.
Nadie levantó la mano.
"Bueno, ¿quién va a cultivar la tierra entonces?", preguntó Ramírez ahogando una risa.
"Hm, ¿nuestros abuelos?", dija una alumna, provocando un estallido de risitas tontas.
Una niña regordeta de rizados y largos cabellos saltó de su pupitre por la enésima vez ese día.
Ramírez le dio una mirada de reprobación. Josselin Méndez, 10, es una de las alumnas cuyos padres viven en Estados Unidos. Está tan convencida de que se unirá pronto a ellos, que no puede concentrarse en la escuela.
"Trato de decirle que lo que aprenda aquí le puede servir allá", dice Ramírez. "Pero no lo entiende. Su mente está tan concentrada en su partida que es como si ya se hubiese ido".
Interrogada durante el recreo si ese era el caso, Méndez miró tímidamente y asintió. Luego se lanzó en una excitada descripción de Manassas, Virginia, donde su padre ha sido obrero de la construcción durante nueve años y medio.
"Mis padres dicen que está bien", dijo, "y las casas son muy diferentes a las de aquí".
La abuela de Méndez, Ana Matilde Lazo, 52, que ha cuidado de la niña desde que tenía un año y medio, dijo que Méndez siempre ha creído lo mismo.
"Cuando Josselin era pequeña, yo la llamaba para que hablara por teléfono con su madre. Y Josselin siempre decía: ‘'Ella no es mi madre. Mi madre eres tú'", dijo Lazo en su casa esa tarde.
Hace tres años, varias amigas de Josselin en Piedras Blancas fueron enviadas por sus padres a Estados Unidos. Hacia la misma época, un amigo de la familia trajo a Piedras Blancas al mayor de tres hijos de los Méndez nacidos en Virginia para que Josselin conociera a su pequeña hermanita.
"Desde entonces Josselin está convencida de que se irá a Manassas', dijo Lazo.
Como otros muchos emigrantes de Piedras Blancas, los padres de Josselin entraron ilegalmente en Estados Unidos. Ahora tienen permisos de trabajo temporales otorgados a salvadoreños después del terremoto de 2001. Pero todavía no pueden volver legalmente de visita a El Salvador o llevar su hija a Estados Unidos.
Manuel Canales, 42, el director de la escuela, dijo que el impacto de tantos padres ausentes se refleja en el pobre desempeño de sus alumnos. Más del diez por ciento repetirá clases este año. Y el año pasado el porcentaje fue de quince.
"Créame", dijo Canales. "Enseñar en un lugar como estes es muy difícil".
Pero tiene simpatía por los padres que creen que el mejor modo de cuidar por sus hijos es dejarlos mientras buscan trabajos mejor pagados en el extranjero.
En Pasaquina, la municipalidad a la que pertenece Piedras Blancas, más de la mitad de las familias reciben dinero desde Estados Unidos. Reciben un promedio de casi 200 dólares al mes, de acuerdo a cifras del gobierno -una suma substancial en un lugar donde el salario mínimo es de tres dólares al día.

14 de mayo de 2006
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un día sin latinos cruza las fronteras


[Héctor Tobar y Cecilia Sánchez] Grupos comerciales, sindicatos y algunas administraciones se unirán a protesta este lunes 1 de mayo.
Ciudad de México, México. Empezó como una serie de e-mails rebotando entre México y América Central, con el tipo de cartas en cadena que mucha gente considera una pesadez.
"Envíe este mensaje a tanta gente como posible", dice un mensaje enviado por el dueño de una videoteca en San Salvador a más de 200 clientes. "No compre nada de Estados Unidos... Nada de Dunkin’ Donuts, McDonald’s, Burguer [sic] King, Starbucks, Sears, Crispy Cream [sic], Wal-Mart..."
Difundiéndose boca a boca así como a través de internet, la campaña llama a un boicot de 24 horas de negocios estadounidenses en México y otros países latinoamericanos. La idea es mostrar solidaridad con las protestas por los derechos de los inmigrantes en varias ciudades de Estados Unidos ese día.
Esta semana, un creciente número de grupos comerciales, sindicatos y dirigentes políticos de México dijeron que piensan unirse al boicot, que se celebrará aquí durante el festivo tradicional del 1 de mayo.
Incluso aunque el acceso a internet es todavía un lujo en México (sólo el 9 por ciento de las casas tiene acceso a internet), el boicot se ha extendido rápidamente.
Teresa García Hernández, 44, enfermera en Ciudad de México, que no navega en la red, se enteró de boicot a través de sus hijos adolescentes.
"Están realmente excitados sobre el asunto y se lo están contando a todos sus amigos, primos y tíos", dijo. "Me dijeron: ‘Mamá, como tus amigas no tienen internet, diles en persona que no compren nada gringo ese día".
Muchos mexicanos están siguiendo de cerca el debate sobre la inmigración en Estados Unidos. Hay una creciente sensación entre los mexicanos de que las propuestas que están siendo debatidos en el Congreso estadounidense podrían perjudicar a millones de compatriotas que han cruzado la frontera ilegalmente.
En Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera en El Paso, la Cámara de Comercio anunció que sus cinco mil miembros ni comprarían ni venderían productos estadounidenses ese día. Y dirigentes de un grupo campesino del estado de Chihuahua dijeron que planeaban bloquear los puentes que conectan a Ciudad Juárez con El Paso.
"Para los que vivimos en la frontera, nos conviene hacer las compras en El Paso, pero un día no nos hará daño", dijo la vecina de Ciudad Juárez Adriana Olague, al diario El Universal. "Y de este modo ayudamos a los paisanos allá, que quieren ser tratados mejor".
Sin embargo, para algunos mexicanos la idea de un boicot es preocupante.
En el barrio de Anzures en Ciudad de México, Carlos Torres señaló que su franquicia de McDonald’s era una inversión conjunta de "muchas familias que son completamente mexicanas".
"Con este boicot podríamos tener pérdidas importantes", dijo Torres. "Simplemente debido a que sea una marca americana no quiere decir que los dueños sean gringos. Este es nuestro empleo. Los trabajadores aquí son todos mexicanos".
El creciente llamado a no comprar "nada gringo" el lunes también ha causado preocupación entre los miembros de la Cámara de Comercio estadounidense en México.
Larry Rubin, presidente del grupo, observó que un 40 por ciento de la fuerza de trabajo mexicana trabaja en compañías estadounidenses. La cámara ha cabildeado pidiendo cambios en las leyes de inmigración estadounidenses para que permitan a millones de mexicanos en Estados Unidos obtener una residencia legal.
"Nuestros miembros han sido muy elocuentes en su apoyo de una reforma positiva de la inmigración en Estados Unidos", dijo Rubin. Boicotear los productos americanos "no es el mejor modo de que los mexicanos nos devuelvan ese favor", dijo. "Es como pegarse un balazo en el pie".
Los grupos de defensa de los inmigrantes en Estados Unidos conciben su protesta ‘Un Día Sin Latinos’, un nombre derivado de una parodia de documental de 2004 en el que California se hunde en el caos cuando su población mexicana desaparece misteriosamente. Activistas latinoamericanos se apoderaron rápidamente del lema. Uno de los e-mails que circula en la región dice alegremente a sus receptores: "¡Podemos convertir en realidad la película ‘Un día sin mexicanos’!"
Elmer Escobar, dueño de cuatro videotecas de Evolution Video en San Salvador, la capital de El Salvador, recibió un e-mail titulado ‘Día Sin Mexicanos’ de un amigo y lo envió prontamente a 288 clientes de su base de datos.
En un país donde casi todas las familias tienen un familiar que ha emigrado a Estados Unidos, unirse al boicot se vive casi como una obligación, dijo Escobar.
"Yo tengo familia en Los Angeles y San Francisco, parientes que surgieron desde abajo, como yo", dice Escobar. "Todos hemos sufrido para mejorar nuestras vidas. Y los otros que han emigrado de México, Guatemala y Honduras, también vienen desde abajo. Es por eso que nos apoyamos".
Un profesor de la Universidad Nacional en San Salvador imprimió el e-mail y lo pegó en todo el campus.
En Guatemala, activistas que trabajan con indios mayas están planeando usar las emisoras de radio para difundir el boicot a las áreas rurales.
"Queremos enviar el mensaje a los pueblos y asentamientos, pidiendo a la gente que cuente a sus familiares en Estados Unidos que no envíen dinero a Guatemala ese día", dijo Ignacio Ochoa, director de la Fundación Nahual. "Creemos que con meramente boicotear los productos americanos no tendremos tanto impacto".
Miembros de la Cámara de Comercio en los estados mexicanos de Guanajuato han dicho que piensan unirse al boicot, así como funcionarios de los estados adyacentes de Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila. El estado de Sonora, que tiene fronteras con Arizona, no apoya el boicot.
Pero diplomáticos mexicanos y el presidente Fox han dicho que tienen miedo que el boicot sea un tiro por la culata.
"El gobierno mexicano no se une a boicots de esta naturaleza", dijo el ministro de Asuntos Exteriores Luis Ernesto Derbez la semana pasada. Todas las embajadas y consulados mexicanos en Estados Unidos abrirán sus puertas ese día.
El martes partidarios del candidato presidencial de izquierda, Andrés Manuel López Obrador repartieron octavillas en apoyo del boicot en una manifestación de campaña en Ciudad de México. Pero el candidato de centro-derecha Felipe Calderón, dijo que se oponía a la iniciativa.
"He tenido la tentación de mostrar solidaridad con el movimiento", dijo Calderón en una entrevista. Pero "es importante entender que el problema de la inmigración no puede ser ni debe convertirse en un conflicto entre países".
Calderón dijo que estaba preocupado de que el boicot provocase mayores sentimientos "anti-mexicanos" en Estados Unidos.
Ernesto Zamora, 65, un jubilado en Ciudad de México, dijo que su familia respetaría el boicot, aunque no compraban muchos productos estadounidenses. Su hijo, que se marchó a Los Angeles para trabajar en la construcción hace algunos años, llamó a su padre para contarle sobre el boicot.
"Podemos mostrar el apoyo de México a los mexicanos que trabajan allá", dijo Zamora sobre el boicot. "Son buenos trabajadores y no es justo que los deporten".

Alex Renderos en San Salvador contribuyó a este reportaje.

27 de abril de 2006
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cardenal junto a inmigrantes


[John Pomfret] Cardenal de Los Angeles iniciará campaña de desobediencia civil si no se aprueba proyecto que protege derechos de trabajadores inmigrantes.
Los Angeles, Estados Unidos. Un día, Roger Mahony, entonces de 12, estaba trabajando en la planta procesadora de pollos de su padre en el Valle de San Fernando cuando agentes de policía allanaron el lugar buscando a inmigrantes ilegales.
"Nunca olvidaré cómo llegaron echando abajo las puertas", recuerda Mahony. "Me sentí aterrado. Y pensé: ‘Esta pobre gente están aquí trabajando para mantener a sus familias’... Eso causó un profundo impacto en mí". Uno de los trabajadores de su padre fue detenido.
Ahora el cardenal Roger Mahony dirige la Archidiócesis de Los Angeles. Es la diócesis católica más grande del país, y Mahony se ha colocado recientemente a sí mismo y a la iglesia en el centro del debate nacional sobre la inmigración.
El 1 de marzo, durante la Misa del Miércoles de Ceniza, el clérigo nacido en Hollywood atacó el proyecto de ley de la Cámara que convertirá en delincuentes a la mayoría de la gente e instituciones que ayudan a los inmigrantes. Calificándolo de proyecto "vergonzoso, vicioso", Mahony juró iniciar una campaña de desobediencia civil en las 288 parroquias de la archidiócesis si se convierte en ley.
Los organizadores de la protesta y participantes reconocieron que el fuego de Mahony desde el púlpito -y la campaña educativa que inició en enero en toda su archidiócesis- jugó un papel crítico en la organización de la oposición. Dicen que sus esfuerzos contribuyeron a que ese medio millón de personas, entre ellos muchos inmigrantes ilegales, se sintieran suficientemente seguras como para participar el 25 de marzo en una de las manifestaciones más grandes de la historia en el centro de Los Angeles, pidiendo un proyecto de ley más liberal sobre la inmigración.
Los Angeles fue una de la más de media docena de ciudades en las que los manifestantes se echaron a las calles. Antes la semana pasada, un comité del Senado aprobó un proyecto alternativo con un programa de trabajadores invitados que ayudaría a muchos inmigrantes ilegales eventualmente a obtener un permiso de residencia permanente o incluso la ciudadanía estadounidense. "Creo que es un buen principio", dijo Mahony en una entrevista, "pero ahora no vamos a parar".
Es alto y encorvado. Con una sonrisa casi permanente en su cara, Mahony se convirtió en obispo en 1985. Gran parte de su carrera religiosa ha estado dedicada a los inmigrantes hispanos y a los compromisos cívicos como los del mes pasado.
A principios de los años sesenta, Mahony asistió a un seminario a un tiro de piedra de las granjas de cítricos del Valle de San Fernando. Perfeccionó su español practicando con los recolectores de fruta traídos a Estados Unidos con el programa de trabajadores braceros invitados que terminó en 1964 en parte debido a que los trabajadores eran explotados despiadadamente. Mahony recordó los cheques de pago de los trabajadores. Siete días de trabajo por 11.08 dólares con una lista de deducciones -por el arriendo de un catre, de una manta, de toallas, cubiertos, comidas.
Un año después de que Mahony se convirtiera en sacerdote en Fresno en 1964, trabajadores agrícolas filipinos y mexicanos empezaron la Huelga de las Uvas Delano, que llevó a la fundación del sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos [United Farm Workers] y elevando al líder sindical César Chávez a una condición de prominencia internacional.
En esa época ninguna agencia de gobierno reclamó jurisdicción sobre los trabajadores agrícolas, así que intervino la iglesia. Desde el principio de la huelga, Mahony trabajó en el Comité Episcopal sobre Trabajo Agrícola e hizo de intermediario entre los huelguistas y los patrones. En 1975 el entonces gobernador Edmund G. ‘Jerry’ Brown Jr. nombró a Mahony como el primer presidente de la Comisión de Relaciones Laborales en el Agro del estado -un reconocimiento al papel único que jugó Mahony y la iglesia en la lucha por los derechos de los trabajadores inmigrantes.
"Durante muchos, muchos años ha estado involucrado intensamente, de muchos modos, en tratar de dar atención a la comunidad hispana", dijo el reverendo Anastasio ‘Tacho’ Rivera, que dirigió la sección hispana de la archidiócesis durante muchos años. Cuando Mahony fue nombrado arzobispo hace dos décadas, Rivera recordó que en la sección hispana de la archidiócesis había dos sacerdotes. Hoy, cuando se estima que los latinos constituyen el 75 por ciento de los cinco millones de miembros de la archidiócesis, hay más de 20 sacerdotes.
"Los Angeles es la segunda concentración de mexicanos, después de Ciudad de México... esto ha sido un importante tema para él", dijo el reverendo Thomas J. Reese, miembro de Centro Teológico de Woodstock de la Universidad de Georgetown. "Esto es lo mejor de la iglesia, defendiendo a los desprotegidos. Y son católicos".
Los observadores religiosas dicen que para la iglesia en general y para Mahony en particular, el debate sobre la inmigración proporciona una oportunidad para enfatizar valores que han recibido poca atención últimamente. Durante los últimos años, dijo Reese, algunas autoridades de la iglesia se han sentido "horrorizadas" por la manera en que políticos republicanos utilizaron la oposición al aborto para captar votos católicos en 2002 y 2004. Colocándose derechamente en el lado liberal del debate sobre la inmigración, dijo Reese, la jerarquía de la iglesia puede "decir públicamente que la Iglesia Católica no está en el bolsillo trasero del Partido Republicano".
Mahony pareció aceptarlo cuando, en la entrevista, unió la posición de la iglesia sobre los derechos de los inmigrantes con su postura anti-aborto.
"Desafortunadamente la gente siempre quiere colocar el programa pro-vida en dos cajas: aborto y eutanasia", dijo, hablando de dos temas al que se opone la mayoría de los republicanos. "Pero nuestro programa pro-vida comprende un amplio espectro de temas, y la inmigración es uno de ellos". Otro aspecto de ese programa es la oposición de la iglesia a la pena de muerte. En marzo de 2005, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, por primera vez en 25 años, lanzó una campaña contra la pena de muerte -otro tema con el que divergen muchos republicanos.
Mahony dijo que el escándalo de los abusos cometidos por sacerdotes contra niños había causado que la iglesia se concentrara en sí misma. "Hay que entender que el asunto de los abusos sexuales surgió en 2002 y que predominó en la iglesia... y también nos mantuvo alejados de nuestras actividades tradicionales", dijo. Ahora, dijo, la iglesia es un lugar más seguro para los niños, de modo que sus autoridades están ansiosas de dedicarse a otros temas sociales.
Mahony ha sido criticado por los parroquianos y otros católicos por su posición en el escándalo. Dirigió una dura batalla jurídica contra el despacho del fiscal de distrito de Los Angeles, que quiere acceso a los archivos del personal de la diócesis para investigar posibles delitos de abusos de niños contra unos cien sacerdotes.
La archidiócesis quiere mantener esos archivos cerrados. Analistas cercanos a la iglesia dijeron que al adoptar una postura dura, basada en principios, sobre un tema importante diferente, especialmente uno como la inmigración que lo remonta a su pasado, Mahony está recordando a sus feligreses la amplitud de sus logros y su compromiso de toda la vida con la justicia social.
Preguntado si adoptaba la posición de Miércoles de Ceniza pensando en alejar a su legado del escándalo de los abusos sexuales y reorientarlo de vuelta hacia temas que han formado su vida religiosa, Mahony sacudió la cabeza. "No creo en los legados", dijo. "No veo en los evangelios nada que hable de legados, excepto la vida eterna".

2 de abril de 2006
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católicos estadounidenses contra xenofobia


[Juliet Chung] Cardenal Mahony denuncia sentimientos contra los inmigrantes y llama a la desobediencia civil.
Los Angeles, Estados Unidos. Hablando sobre el creciente debate sobre la inmigración ilegal, el cardenal Roger M. Mahony denunció el martes lo que llamó una "histérica" hostilidad contra los inmigrantes que se extiende por California y el país.
En una entrevista en vísperas del Miércoles de Ceniza, Mahony dijo que intentaba aprovechar el primer día de la Cuaresma para llamar a las 288 parroquias de las archidiócesis más grandes del país a ayunar, orar y exigir por una reforma más humana de las leyes de inmigración. Los obispos católicos estadounidenses apoyan las propuestas del programa de trabajadores invitados, la legalización de los inmigrantes ilegales y el otorgamiento de más visas para las familias de los inmigrantes.
Mahony criticó también las actividades de los Vigilantes y otros grupos de control de la inmigración que patrullan las fronteras, diciendo que era una reacción equivocada ante preocupaciones sobre la seguridad nacional.
"La guerra contra el terrorismo no será ganada con restricciones de la inmigración", dijo, agregando que los operativos de al-Qaeda no podían cruzar el mortífero desierto para infiltrar al país.
Como líder espiritual de cinco millones de miembros de las archidiócesis, los comentarios de Mahony agregan una poderosa voz en lo que se ha convertido en un enconado debate sobre la inmigración ilegal en momentos en que el Comité de la Magistratura del Senado norteamericano considera esta semana una serie de propuestas para el control de la inmigración.
En sus comentarios más enérgicos hasta la fecga, Mahony dijo que instruirá a sus sacerdotes a que rechacen las leyes -si llegan a ser las propuestas aceptadas por el Congreso- que exijan que las iglesias y otras organizaciones sociales pidan a los inmigrantes documentación legal antes de proporcionarles asistencia y penalizarles si se niegan a hacerlo. Esa disposición está incluida en un proyecto de ley sobre inmigración aprobada recientemente por la Cámara de Representantes; una propuesta similar se encuentra en la versión que el Comité de la Magistratura del Senado planea comenzar a debatir esta semana.
Aunque algunas parroquias participaron en la desobediencia civil durante el movimiento del santuario para albergar a refugiados salvadoreños durante los años ochenta, el llamado de Mahony a los sacerdotes a no acatar la ley es el primero que hace el cardenal.
"El concepto entero de que se debe castigar a la gente que es inmigrante es poco americano", dijo Mahony. "Si lo llevas a su conclusión lógica, a su extremo ridículo, tendrías que pedir papeles a todos los que vengan a la comunión. Es absurdo y la iglesia no tiene intenciones de hacer eso. La iglesia está para servir a la gente... No nos transformaremos en agentes de inmigración. Sólo echa más gasolina al debate y enardece a la gente".
Mahony ha sido un resuelto defensor de los derechos de los inmigrantes, oponiéndose a las iniciativas de negar beneficios públicos a los inmigrantes ilegales por medio de las Proposiciones 187 en 1994. Los votantes de California aprobaron la popular iniciativa, que fue más tarde desechada por las cortes federales por inconstitucional.
Una vez más, la inmigración está en primer lugar de la agenda de Mahony hoy debido a lo que iglesia cree que el proyecto de la Cámara es un proyecto de ley punitivo que criminaliza la ayuda a los inmigrantes ilegales y contradice los valores del evangelio, de acuerdo al obispo auxiliar Gabino Zavala, de la archidiócesis de la región del valle de San Gabriel.
"Con los Vigilantes, no puedes sino sorprenderte. Son extremistas", dijo Zavala. "Pero cuando se empieza a convertir en ley, es imperativo que digamos lo que pensamos".
Los grupos de control de la inmigración rechazaron las observaciones de Mahony.
Ira Mehlman, de la Federación por la Reforma de la Inmigración Americana, dijo que el cardenal desdeñaba tocar el tema de los costes de la inmigración ilegal para los trabajadores estadounidenses con bajos salarios, los gobiernos locales, las escuelas públicas y el sistema de salud. En lugar de eso, dijo, Mahony estaba pidiéndoles renunciar a sus trabajos y recursos en beneficio de los inmigrantes ilegales.
"La caridad es un principio importante de la fe judeo-cristiana, pero hay límites", dijo Mehlman.
Chris Simcox, presidente del Cuerpo de Vigilantes de la Defensa Civil [Minutemen Civil Defense Corps] dijo que sus patrullas en la frontera no estaban inspiradas por la pequeñez moral, sino que buscaban detener a los traficantes de drogas, de seres humanos, pandilleros y otros que atacan a ciudadanos estadounidenses e inmigrantes por igual.
El experto en inmigración Wayne Cornelius dijo que los esfuerzos de Mahony por movilizar a la archidiócesis, aunque tardíos, podrían ayudar a contrarrestar lo que dice que es una ventaja política actualmente a favor de las fuerzas que quieren controlar la inmigración.
"Ahora el ímpetu lo tiene el lado punitivo del debate", dijo Cornelius, director del Centro de Estudios Comparativos de la Inmigración de la Universidad de California en San Diego. "Es importante que el Congreso escuche a los grupos que se oponen a medidas restrictivas drásticas. Si hay alguna posibilidad de que el Congreso apoye algunas leyes constructivas este año, requerirá los esfuerzos de los movimientos de base", tales como la campaña católica.
Mahony piensa hablar sobre la política de inmigración en dos servicios del Miércoles de Ceniza el miércoles en lo que dijo que sería la primera vez en que pide a toda la diócesis, que cubre los condados de Los Angeles, Ventura y Santa Bárbara, que se movilice sobre un problema social. Mahony dirige la diócesis desde 1985.

28 de febrero de 2006

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miami podría legalizar a inmigrantes


[Rui Ferreira] Lo presenta el senador McCain en Miami y legalizaría a miles de inmigrantes ilegales.
El senador republicano John McCain presentó ayer en Miami una revolucionaria propuesta migratoria que abriría directamente las puertas de la ciudadanía a los inmigrantes ilegales, en medio de un poco usual consenso bipartidista en el sur de la Florida.
La idea, explicó el senador por Arizona a un grupo de periodistas en un encuentro realizado en el Miami Dade College, es permitir que los trabajadores ilegales sean encuadrados en un plan de legalización de su trabajo durante seis años, plazo tras el cual recibirían su permiso de residencia definitivo.
Instado a precisar, McCain añadió que "de esta forma la ciudadanía está a un paso", una aspiración de los inmigrantes "completamente justificada".
El senador enfatizó que la ciudadanía debe "ganarse" porque es "un honor", y una forma de llegar efectivamente a ella es que los inmigrantes salgan de la oscuridad y se presenten ante las autoridades de inmigración con informaciones sobre sus actuales trabajos.
"Creo que se debe ganar la ciudadanía. Pero si has estado trabajando temporalmente legalizado, se te debe hacer mucho más fácil obtenerla. Y es lo que proponemos", añadió.
En su opinión, "más del 90 por ciento de los inmigrantes ilegales tienen trabajo, muchos pagan sus impuestos y la realidad es que el gobierno no ha sabido identificarlos", explicó el senador.
McCain vino a Miami en el marco de una gira por todo el país para promover su propuesta migratoria, que es fruto de un esfuerzo bipartidista. En este empeño, el senador republicano es secundado por su colega demócrata Edward Kennedy.
Como reflejo de ello, a la presentación de McCain ayer en el MDC asistieron congresistas, funcionarios y activistas de los dos partidos, un indicio de una unión poco vista en el sur de la Florida.
"Hay miles de personas que contribuyen a este país desde la ilegalidad, en trabajos que aquí nadie quiere hacer, y tenemos que admitir que un desalojo masivo tendría consecuencias devastadoras para muchas industrias en este país. Es una realidad que hay que reconocer", dijo el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, uno de los copatrocinadores del proyecto en la Cámara de Representantes.
McCain negó que su propuesta implique una amnistía para los indocumentados, pero aseguró que tampoco representa una amenaza para la seguridad fronteriza.
"La palabra amnistía no consta en mi diccionario. No estamos recompensando la ilegalidad, se trata de que los ilegales que tienen trabajo se den cuenta que tienen una oportunidad de seguir viviendo en este país", indicó McCain.
El otorgamiento del permiso de residencia y la facilitación del acceso a la ciudadanía, puntualizó, pasa también "por el hecho de que durante esos seis años de trabajadores temporales no hayan cometido crímenes o no hayan sido arrestados por algún tipo de delito.
"Esta propuesta es un reflejo del espíritu de la inmigración en este país. No es una propuesta para crear problemas ni fomentar el racismo", señaló el activista demócrata Joe García, portavoz de la National American Opportunities Campaign, una coalición de organizaciones locales y nacionales que apoyan la propuesta McCain-Kennedy.
Según García, la propuesta cobra más importancia después que la semana pasada el Congreso aprobó un proyecto del senador republicano James Sensenbrenner que crea sanciones severas para quien proteja o dé empleo a los inmigrantes ilegales.
"Hay que recordar que en estos momentos se están tomando las medidas más antiinmigrantes en este país. La ley Sensenbrenner salió con el apoyo del 95 por ciento de los republicanos en el Congreso. Por ello, hay que felicitar al senador McCain por su proyecto y a los congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida por su apoyo", añadió García.
Díaz-Balart admitió que la implementación de la propuesta de McCain deberá enfrentarse a una enorme burocracia gubernamental dentro de la máquina migratoria.
Por ello, "hay que darle más recursos, muchos más recursos" ya que "ninguna solución migratoria o de control de fronteras es viable sin recursos".
Por otro lado, McCain se refirió al problema de la ley de "pies secos-pies mojados", la cual en su opinión debe ser revisada.
"El problema de la existencia de esa ley es obviamente el régimen en Cuba que obliga a sus ciudadanos a sacrificarse y tirarse al mar. Pero creo que hay que revisar cómo ha sido su implementación desde que fue creada", dijo el senador.
Para McCain la reciente devolución a la isla de un grupo de cubanos encontrados en un pilar del viejo puente de la Siete Millas, "es un ejemplo" de la necesidad de esa revisión.
El senador aprovechó la oportunidad para señalar que en relación al caso del otorgamiento de una licencia a una empresa de los Emiratos Arabes Unidos para que administre siete puertos del país, entre ellos el de Miami, no "debe provocar tanta polémica".
"Hay que darle al Presidente la oportunidad de explicarse. Aquí no se plantea un problema de seguridad; la seguridad de los puertos es un trabajo del Servicio Guardacostas, de las autoridades del Departamento de Seguridad Territorial, no de una empresa privada", dijo.
En su opinión, en este caso "no se plantea de que una nación, otra nación, esté a cargo de nuestros puertos. ¿Qué quieren que hagamos, que les neguemos a las empresas árabes que vengan aquí sólo porque son árabes? Eso sería un insulto para nuestros amigos en el mundo árabe que, afortunadamente, son muchos".

rferreira@elnuevoherald.com

24 de febrero de 2006

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