Blogia
mQh

irak

IRAQ NO ESTÁ PREPARADO PARA JUICIOS - marlise simons


Naciones Unidas no prestará ayuda a un tribunal que puede dictar la pena de muerte. Los jueces no comprenden algunos principios jurídicos occidentales. El tribunal admite confesiones obtenidas bajo tortura y niega a los acusados el derecho a tener abogados defensores.
Londres, Reino Unido. Toda una semana de sesiones de formación de jueces y fiscales iraquíes seleccionados para enjuiciar a Saddam Hussein y sus principales colaboradores terminó el lunes en Londres con iraquíes y sus asesores occidentales de acuerdo en un punto: Los iraquíes no están preparados todavía como para abordar algunos de esos juicios con todas las de la ley.
Fue igualmente preocupante para muchos participantes el hecho de que a pesar de las invitaciones cursadas a abogados y jueces de alto nivel del tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya para que asistieran a las sesiones, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, descartara su participación y expresara dudas sobre el tribunal en general.
Una carta del despacho de Annan expresaba "serias dudas" de que el Tribunal Especial Iraquí cumpliera con "las normas internacionales relevantes". Reiteró su opinión de que Naciones Unidas no debe colaborar con tribunales nacionales que puedan dictar pena de muerte y dijo que la organización no tenía un mandato legal para ayudar al tribunal.
Los dos desarrollos sugieren que a pesar de afirmaciones del primer ministro interino iraquí, Ayad Allawi, de que los juicios podrían empezar ya a fines de noviembre, la posibilidad de que se inicien pronto parece remota. Funcionarios norteamericanos aquí dijeron que algunas de las vistas previas al juicio podrían tomar lugar en diciembre.
Las sesiones de adiestramiento en Londres fueron organizadas por abogados norteamericanos que colaboran con investigadores y jueces iraquíes en Bagdad, ayudándoles en la instalación de los tribunales y preparando los juicios. El Reino Unido también prestó su ayuda, con el presidente de la Corte Suprema del Reino Unido, Lord Woolf, y un importante abogado de derechos humanos, el juez Geoffrey Robertson, entre los que dirigieron el grupo.
El evento no fue publicitado para proteger a los 42 iraquíes -casi todo el Tribunal Especial Iraquí-, que volvieron a casa el lunes. Los organizadores otorgaron acceso a este periodista a la reunión a condición de que el artículo que escribiera fuera publicado después de que los iraquíes hubieran llegado a casa.
Gabrielle Kirk McDonald, una norteamericana que sirvió como juez y presidente del tribunal en La Haya hasta 1999, dijo que había asistido porque creía que ayudar era su deber. Calificó la política de no intervención de Naciones Unidas de "comedia", diciendo: "Aquí se trata de ayudar a los jueces a ser jueces, no de hacer política".
Pero algunos abogados de derechos humanos concuerdan con Annan. Richard Dicker, director de Human Rights Watch, dijo por teléfono que todavía había "manifiestos defectos en los derechos humanos" en el estatuto del tribunal iraquí. Por ejemplo, que las confesiones obtenidas por medios coercitivos serían admitidas como evidencia.
"En un juicio justo deben respetarse los derechos de los acusados", dijo Dicker, que agregó: "El primer grupo de acusados, que incluye a Saddam Hussein, no tuvo acceso a abogados defensores cuando fueron interrogados ni cuando fueron llevados a los tribunales el 1 de julio".
En las reuniones de Londres, varios expertos occidentales dijeron que los iraquíes estaban bien informados sobre sus leyes nacionales, pero desconocían las complejidades de las leyes internacionales relevantes para juzgar los asesinatos en masa y el genocidio".
Los jueces iraquíes mismos, en numerosas conversaciones, estuvieron de acuerdo. Algunos dijeron que no entendían lo que uno de ellos llamó "todo este nuevo cuerpo legal".
"Ha sido beneficioso porque esos delitos son muy nuevos para los jueces iraquíes", dijo Raid Juhi al-Saadi, 35, el abogado más joven aquí, que se hizo famoso cuando presidió la comparecencia de Saddam Hussein el 1 de julio. "Nos gustaría contar con más expertos internacionales que nos ayudaran", dijo. "La literatura disponible para nosotros en árabe es muy limitada".
Los organizadores norteamericanos del evento dijeron que debido a las estrictas medidas de seguridad los nombres de los otros jueves no podían ser revelados. Pero estaban dispuestos a discutir sus preocupaciones en privado.
Los jueces y fiscales dijeron repetidas veces que querían un adiestramiento más práctico y pidieron más material, incluyendo ejemplos de investigaciones y resoluciones clave de La Haya, traducidos al árabe.
En una conversación, tres jueces, que han tenido largas carreras como abogados militares y civiles, hablaron sobre su sensación de estar atrapados entre la opinión pública internacional y la opinión de los iraquíes. Quieren que jueces con experiencia de otros países se sientan con ellos en el tribunal, pero temen que muchos iraquíes interpreten esto como algo humillante. "El público dirá que los extranjeros están decidiendo el proceso", dijo uno de los jueces.
Varios participantes dijeron que involucrar a otros países, y preferiblemente a Naciones Unidas, daría más legitimidad al tribunal. "Terminaría con la impresión de que todo este asunto está siendo manejado por los norteamericanos", dijo un fiscal.
Los partidarios de Saddam Hussein y los medios de comunicación árabe, agregó, "nos atacan regularmente sobre este punto".
El modelo para el tribunal iraquí, concebido en Washington, es organizar juicios dirigidos por iraquíes con el apoyo de asesores extranjeros y norteamericanos. Pero grupos de derechos humanos han instado a Washington a crear un modelo mixto, con jueces internacionales aprobados incluso por Naciones Unidas desde el principio.
Hubo animadas discusiones aquí sobre la pena de muerte iraquí, porque los jueces están conscientes de que Naciones Unidas y muchos países europeos han dicho que tuvieron problemas en ayudar a un tribunal que puede dictar la pena capital.
"Yo mismo prefiero que Saddam termine en la cárcel por muchos años para que las generaciones futuras puedan ver esto", dijo un fiscal de Bagdad, que habló a través de un intérprete. "Pero ahora no podemos abolir repentinamente la pena de muerte. La gente estaría indignada".
Los jueces y fiscales tuvieron problemas con la noción de negociaciones entre el fiscal y la defensa, un concepto que era extraño para ellos.
Después de una sesión, Joanna Korner, del Reino Unido, antigua fiscal del tribunal de crímenes de guerra de La Haya, dijo que estaba satisfecha porque "pude finalmente lograr que mis jueces entendieran que hay más de un crimen contra la humanidad". Se refería a crímenes que incluían los ataques sistemáticos y generalizados contra una población civil, los que incluyen el asesinato, la persecución, las violaciones en masa, la tortura y la deportación.
Otro taller trató de la protección de testigos, tanto de la acusación como de la defensa, lo que es claramente un enorme reto si los juicios empiezan en Iraq mientras continúa la situación de violencia.
Pierre-Rochard Prosper, embajador de Estados Unidos para temas de crímenes de guerra, propuso en el discurso de clausura una estrategia para el Tribunal Especial Iraquí. Instó al grupo a concentrarse en la dirigencia y enviar a los acusados de niveles medios a tribunales ordinarios para aligerar su propia carga en el caso. También propuso crear una comisión de la verdad que permitiera hablar a las víctimas. "Las víctimas necesitan urgentemente ser escuchadas", dijo. Aconsejó a los jueces que se comunicaran con el público. "Los iraquíes deben saber lo que están haciendo", dijo, "y el público debe ser su aliado".
El juez Kirk McDonald ofreció algún consuelo al grupo, algunos de cuyos miembros parecían intimidados por las tareas que les esperan. "Hace diez años estábamos exactamente como están ustedes ahora, empezando un tribunal y sin experiencia", dijo. "Deben definir los tribunales como lo deseen. Pero mi consejo es: Transparencia, transparencia, transparencia".

22 de octubre de 2004
27 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh
"

EL PENTÁGONO DISTORSIONÓ OPINIÓN DE LA CIA SOBRE VÍNCULO DE IRAQ CON AL QAEDA - douglas jehl


A pesar de conocer la falsedad de la afirmación de que había vínculos entre Al Qaeda y Saddam Hussein, los políticos del Pentágono continuaron durante meses insistiendo en esa relación. La CIA misma desmintió que estuviese probado que esa relación existió.
Washington, Estados Unidos. Según un nuevo informe de un demócrata del Senado, hace poco, en enero de 2004, un alto funcionario del ministerio de Defensa distorsionó ante el Congreso la visión que tenían las agencias de inteligencia norteamericanas sobre la relación entre Iraq y Al Qaeda.
El informe dijo que un documento clasificado preparado por Douglas J. Feith, el subsecretario de Defensa para política exterior, no sólo afirmó que había vínculos entre el gobierno de Bagdad y la red terrorista, sino tampoco reflejaba con precisión la evaluación de las agencias de inteligencia -mientras reclamaba que sí lo hacía.
Al dar a conocer el informe, el senador Carl M. Levin, un demócrata en el Comité de las Fuerzas Armadas, dijo que pediría al comité que tomara "medidas adecuadas" contra Feith. El senador Levin dijo que Feith había descrito repetidas veces vínculos entre Iraq y Al Qaeda como mucho más importantes y profundos de lo que lo habían hecho las agencias de inteligencia.
El esquema más general de los intentos de Feith de fomentar la idea de esos vínculos estrechos ya ha sido revelado antes.
Esa opinión, una pila de declaraciones públicas del gobierno de Bush antes de la invasión de Iraq en marzo de 2003, ha sido desacreditada por la comisión del 11 de septiembre, que concluyó que Iraq y Al Qaeda no tenían "una relación estrecha de colaboración".
El informe de 46 páginas del senador Levin y del personal demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas es el primero en concentrarse detenidamente en el papel jugado por el despacho de Feith. Los demócratas trataron de incluir esa línea de investigación en un informe completado en junio por el Comité de Inteligencia del Senado, pero los republicanos de la comisión pospusieron esa fase de la pesquisa hasta después de las elecciones presidenciales.
En una entrevista, Levin dijo que había concluido que Feith se había hecho culpable de un "continuo engaño del Congreso". Pero dijo que no tenía evidencias de que la conducta de Feith fuera ilegal.
Levin comenzó su investigación en junio de 2003, después de que los republicanos en la comisión, encabezados por el senador John W. Warner, de Virginia, se negaran a participar en ella. Dijo que sus revelaciones fueron endorsadas por otros demócratas en el comité, pero se quejó de que el ministerio de Defensa y la Agencia Central de Inteligencia se hubiesen negado a proporcionar documentos cruciales.
En una declaración, el Pentágono de Levin "se desvía de la relación bi-partidista y consultiva" entre el ministerio de Defensa y el Comité de las Fuerzas Armadas, y agregó que "el Comité Selecto bi-partidista del Senado concluyó unánimemente en el informe de julio de 2004 que no había evidencias de que funcionarios de gobierno hubieran tratado de forzar, influir o ejercer presión sobre los analistas de inteligencia para que cambiaran sus opiniones".
El senador Warner dijo: "Guardo enormes reservas sobre las conclusiones del senador Levin". Dijo que su opinión se basaba en análisis del Comité de Inteligencia ""y por tanto no accesibles al público, y en archivos confidenciales".
Entre las revelaciones en el informe se encuentra que hacia junio de 2002 la CIA era escéptica, antes de lo que se sabía, sobre una supuesta reunión en abril de 2001 en Praga entre Mohamed Atta, cabecilla de los atentados del 11 de septiembre, y un funcionario de la inteligencia iraquí. Sin embargo, Feith y otros altos personeros del gobierno de Bush, incluyendo al vice-presidente Dick Cheney, continuaron al menos hasta fines de 2002 mencionando la supuesta reunión como prueba de un vínculo posible entre Iraq y los atentados del 11 de septiembre.
El informe de Levin llama en particular la atención sobre las declaraciones de Feith en las comunicaciones con el Congreso a partir de julio de 2003 sobre ese vínculo.
Un apéndice clasificado enviado el 27 de octubre de 2003 por Feith al Comité de Inteligencia del Senado, que fue dado a conocer dos semanas después por el Weekly Standard, aseguraba que "Osama bin Laden y Saddam Hussein tenían una relación operativa desde principios de 1990 a 2003" y concluía que "ya no puede haber ninguna duda sobre si el Iraq de Saddam Hussein colaboró o no con Osama bin Laden y Al Qaeda para conspirar contra los norteamericanos".
En un boletín de noticias del 15 de noviembre, el ministerio de Defensa dijo que la "afirmación del apéndice clasificado al Comité de Inteligencia fue aprobada por otras agencias e incluido con el permiso de la comunidad de inteligencia". Pero el informe de Levin insistió en que esa afirmación era incorrecta, porque la Agencia Central de Inteligencia CIA no había aprobado el apéndice de Feith.
El informe de Levin también reveló por primera vez que la CIA, en diciembre de 2003, envió a Feith una carta indicándole las correcciones que debía introducir en el documento antes de entregárselo al senador Levin, que había solicitado el documento como parte de su investigación.
Quizás más críticamente, dice el informe, Feith repitió una aseveración cuestionable sobre Jordania, Abu Musab al-Zarqawi, un aliado de Al Qaeda cuya presencia en Iraq fue mencionada por el gobierno de Bush antes de la guerra como una prueba fundamental del apoyo de Hussein al terrorismo.
En su carta del 27 de octubre, Feith decía al Congreso que el servicio de inteligencia iraquí sabía de la entrada de Zarqawi en Iraq. Al recomendar una corrección, la CIA dijo que esa afirmación no era apoyada por el informe de inteligencia que Feith había mencionado, dice el informe de Levin. Sin embargo, dice el informe, Feith repitió esa aseveración en su apéndice, atribuyéndola a otro informe de inteligencia -el que igualmente tampoco afirmaba que Iraq supiera que Zarqawi estaba en el país.
Una re-evaluación de las agencias de inteligencia norteamericanas concluía en septiembre que no está probado que el gobierno de Hussein haya proporcionado refugio a Zarqawi durante su estadía en Iraq antes de la guerra, dijeron funcionarios de inteligencia.

22 de octubre de 2004
27 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh
"

ASESOR DE NACIONES UNIDAS DICE QUE LAS ELECCIONES SON POSIBLES - dexter filkins


La campaña electoral empezará el 1 de noviembre. Los partidos políticos deben todavía inscribirse y presentar sus listas de candidatos.
Bagdad, Iraq. A tres meses de las elecciones nacionales aquí, un alto oficial de Naciones Unidas dijo que su oficina y el gobierno interino iraquí han levantado una lista de casi 14 millones de votantes iraquíes, instalado 550 locales de inscripción en todo el país y contratado a 6.000 personas para dotarlas de personal.
Carlos Valenzuela, asesor jefe de Naciones Unidas para las elecciones aquí, dijo en una entrevista que la lista de 13.9 millones de votantes iraquíes, levantada a partir del programa de distribución de alimentos del país, representaba una nómina tentativa de la inscripción de votantes. Formará la base de una lista más completa de votantes que será recopilada cuando comience el período oficial de inscripción el 1 de noviembre.
Valenzuela y los funcionarios electorales iraquíes dijeron que estos desarrollos eran importantes pasos hacia la convocatoria de elecciones el 31 de enero, la fecha límite fijada por el gobierno interino y apoyada por los norteamericanos.
Valenzuela dijo que creía que las elecciones podrían en realidad ser convocadas para esa fecha y que aunque el equipo de Naciones Unidas de 14 asesores es pequeño, la gran cantidad de iraquíes involucrados harían que el proceso terminara a tiempo.
"De momento, todo marcha bien", dijo Valenzuela, que ha ayudado en elecciones en lugares golpeados por la violencia como Liberia, Camboya y Timor Oriental. "Habrá problemas. Siempre es así. Pero todavía es posible".
Los comentarios de Valenzuela eran parcialmente una respuesta a las declaraciones hechas el miércoles por el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Hoshyar Zebari, que criticó a Naciones Unidas por no enviar suficientes trabajadores electorales al país. Zebari mencionó a Timor Oriental, donde Naciones Unidas empleó a cientos de trabajadores para ayudar con las elecciones.
Valenzuela dijo que las dos situaciones eran muy diferentes, porque en Timor Oriental Naciones Unidas era el principal supervisor, mientras que en Iraq sólo está proporcionando asistencia técnica al gobierno interino.
Se está utilizando un proceso de inscripción simple para asegurarse de que se registre la más grande cantidad posible de iraquíes para el 31 de enero.
Funcionarios iraquíes dijeron que proyectaban operar la mayoría de los 550 locales de inscripción electoral en las oficinas ya existentes del programa de distribución de alimentos del país, por medio del cual los iraquíes obtienen alimentos gratuitamente o con fuertes descuentos y en los que la participación es casi universal. A partir del 1 de noviembre, y en las siguientes seis semanas, se espera que la mayoría de los iraquíes entren a esos locales a renovar sus tarjetas de racionamiento anuales.
Cuando lleguen a las oficinas de distribución de alimentos, dijeron funcionarios de Naciones Unidas e iraquíes, se le entregará a cada familia un impreso con la cantidad de votantes legales de la familia. Si hay algo incorrecto, o si hay nombres que no aparezcan, los votantes potenciales tendrán un mes de tiempo para solicitar correcciones. Si no hacen cambios, se asumirá que esa información es correcta.
"La gente no tendrá que salir a inscribirse", dijo Valenzuela.
Además de los 6.000 iraquíes que ya han sido contratados para las oficinas, funcionarios de Naciones Unidas e iraquíes dijeron que se han impreso unas 5.5 millones de tarjetas informativas, una por cada familia iraquí, y que están listas para ser distribuidas en las varias oficinas.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo el jueves que esperaba enviar pronto más asesores técnicos a Iraq, pero agregó que mucho dependía de la situación de seguridad, es que caótica y peligrosa en gran parte del país.
"Creo que en este momento es técnicamente posible", dijo Annan en Nueva York. "Todavía tenemos un par de meses".
Funcionarios electorales iraquíes dijeron que habían hecho planes para instalar oficinas de inscripción electoral incluso en las ciudades controladas por insurgentes, como Faluya y Ramadi. Ambos lugares son ahora en gran parte inaccesibles para las tropas norteamericanas, pero todavía abiertas para los iraquíes.
Funcionarios norteamericanos y líderes iraquíes se muestran escépticos de que se pueda desarrollar un proceso político en una ciudad bajo control de la guerrilla, especialmente en lugares como Faluya, donde los insurgentes tienen una inclinación expresamente anti-gubernamental y anti-norteamericana.
En las últimas semanas, los militares norteamericanos y el gobierno iraquí se han embarcado en una serie de operaciones con el fin de recuperar el control de esas áreas y abrirlas al proceso político democrático y a las campañas electorales.
"Tendremos oficinas de inscripción electoral en Faluya y en todo Iraq", dijo Fareed Ayar, portavoz de la Junta Electoral Independiente de Iraq, que encabeza ese proyecto.
Valenzuela dijo que los candidatos empezarán la campaña formal en diciembre, después de que los partidos políticos se hayan registrado y presentado al gobierno sus listas de candidatos. Dijo que pensaba que la relativa ausencia de actividades políticas públicas hasta el momento no era una causa de preocupación, y que había suficiente tiempo como para que los candidatos hicieran llegar sus mensajes a los votantes.
"No necesitan cuatro meses para hacer campaña", dijo.
Una preocupación expresada por Valenzuela y de la que se hacen eco muchos iraquíes es que la presencia de tropas norteamericanas en los alrededores de los locales de votación e inscripción podría provocar que muchos iraquíes prefieran no inscribirse ni votar.
Valenzuela dijo que las fuerzas de seguridad iraquíes sean las principales responsables de mantener la seguridad en los locales de inscripción y votación. Dijo que los norteamericanos harían lo posible por no ser demasiado visibles.
Las fuerzas de seguridad iraquíes tienen un tibio historial a la hora de defenderse de ataques de los insurgentes. En general se cree que la policía y la guardia nacional iraquíes han mejorado desde abril, cuando se desintegraron con las insurrecciones de Faluya y en el sur de Iraq. Pero funcionarios norteamericanos e iraquíes dicen que todavía hay muchas unidades con adiestramiento inadecuado o ninguno, y que tienen problemas para implicarlas demasiado pronto en alguna acción.
Valenzuela dijo que se sentía alentado por la respuesta de los iraquíes a las elecciones en ciernes. Una reciente declaración del gran ayatollah Ali al-Sistani, el más poderoso líder chií del país, alentando a la gente a inscribirse y participar en la votación ha tenido un efecto positivo, dijo. La declaración, de la semana pasada, pedía a los iraquíes a que se acercaran a las oficinas de inscripción para asegurarse de que la información con que contaba el gobierno era correcta.
El ayatollah Sistani dijo que funcionarios de su oficina ayudarían a crear comités de barrios para lograr que en las elecciones participe el máximo de gente posible. Se cree que los chiíes constituyen el 60 por ciento de la población iraquí; mantenidos sin acceso al poder durante muchos años, se piensa que los líderes chiíes están ansiosos de que sus partidarios hagan oír sus voces en las urnas.
El objetivo de los comités creados por la oficina del ayatollah Sistani será el de "ayudar a los ciudadanos a participar en la votación, que esperamos que se convoquen en la fecha indicada y que confiamos en que sean libres y honestas y cuenten con la participación de todos los iraquíes", dijo el ayatollah Sistani en la declaración.

22 de octubre de 2004
27 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh

IRAK ACUSA A NACIONES UNIDAS POR FALTA DE PERSONAL PARA LAS ELECCIONES - dexter filkins y warren hoge


El gobierno iraquí reprocha la ausencia de personal de la ONU que asistirá a la junta electoral para hacer las listas de inscripciones y supervisar los locales de votación. A tres meses de las elecciones los partidos aún no inician sus campañas y muchos dudan que las elecciones sean posible en el actual clima de violencia.
Bagdad, Iraq. Naciones Unidas no ha enviado suficientes colaboradores electorales para ayudar a supervisar las importantes elecciones programadas para enero, dijo aquí el ministro de Asuntos Exteriores de Irak este miércoles.
Aunque los líderes iraquíes y Estados Unidos están haciendo esfuerzos para que las elecciones sean convocadas de acuerdo a los planes, hay pocos signos de que se esté haciendo campaña y las preparaciones para la votaciónse han visto ensombrecidas por la amenaza de boicots y la continuada violencia en partes de Irak.
"Estamos muy desilusionados de que la participación de los empleados de Naciones Unidas no esté a la altura del nivel requerido, hay muy pocos funcionarios, y estamos a fines de octubre", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Hoshyar Zebari.
Pocas horas más tarde en Nueva York, Naciones Unidas anunció que 130 soldados de las Islas Fiji llegarían a Bagdad para remplazar a las tropas que protegen al pequeño contingente de Naciones Unidas que permanece en el lugar. Naciones Unidas describió el traslado diciendo que permitirá posiblemente un aumento de su personal en Iraq, pero no se comprometieron.
Zebari observó que 35 colaboradores de Naciones Unidas han sido enviados para ayudar en la organización de las elecciones, mucho menos que los 300 enviados a Timor Oriental para el referéndum allá en 1999 en medio de un conflicto.
"A juzgar por las dimensiones y complejidad del proceso en Iraq, necesitamos definitivamente una mayor presencia de Naciones Unidas, al menos para crear la confianza necesaria en el proceso electoral", dijo Zebari.
El secretario general Kofi Annan ha sido incapaz de persuadir a muchos países de que contribuyan a la programada fuerza de 4.000 hombres para proteger a los funcionarios y trabajadores de Naciones Unidas.
"Hemos tratado de montar una brigada para proteger a Naciones Unidas, pero no nos ha ido bien", dijo Annan el martes en una rueda de prensa con el primer ministro Tony Blair del Reino Unido, en Londres.
"Y los mismos gobiernos que no quieren enviar tropas para protegernos, son los que me están pidiendo que envíe a mi personal civil allá", dijo Annan.
Annan retiró a todos los trabajadores internacionales de Bagdad el año pasado después del atentado con bomba contra la sede de Naciones Unidas en agosto de 2003, en el que murieron 22 personas, incluyendo al jefe de la misión, Sergio Vieira de Mello.
En agosto, Annan envió a un pequeño grupo de vuelta a Bagdad para ayudar a planificar las elecciones, pero, diciendo que seguía las instrucciones del coordinador de seguridad de Naciones Unidas, lo limitó a 35 personas.
De los 35, sólo 5 son especialistas de la unidad de ayuda electoral. Las actividades de la junta electoral iraquí (con siete miembros) y de los voluntarios iraquíes están retrasadas con respecto al programa establecido por la directora de la división de asistencia electoral, Carina Perelli.
Tres meses antes de las elecciones, las actividades políticas son prácticamente invisibles en Iraq. Hay intensas negociaciones entre los partidos políticos para formar coaliciones y presentar a los votantes "listas" unificadas de candidatos.
Los dirigentes de los partidos se están reuniendo en privado con los candidatos potenciales, que, según algunos, se preparan para completar el máximo de 275 candidatos para la asamblea nacional.
Pero el ambiente en la capital está marcado por la ausencia de algún tipo de campaña política y de apariciones en público [de los candidatos]. Los grandes partidos políticos, como el Dawa y el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Iraq, se han mantenido inertes la mayor parte del tiempo. Sólo un puñado de carteles publicitarios de la campaña han sido afichados en la capital, y la Junta Electoral iraquí ha hecho poco para anunciar su presencia, aunque la inscripción de los votantes debe comenzar el 1 de noviembre.
Algunos dirigentes de los partidos dicen que están esperando que mejore la situación de seguridad antes se reunirse con sus aliados, organizar reuniones públicas y hacer campaña abiertamente. Algunos dicen que cuentan con largas listas de candidatos, incluso en lugares conflictivos como Faluya, que están listos para presentarse a las elecciones. Las negociaciones y los toma y daca ya comenzaron, dicen, pero en secreto.
"Tenemos mucha gente que quiere presentarse [a las elecciones], en Bagdad, Faluya, Samarra, Tikrit, Mosul", dijo Saad Abdul Razak, de los Demócratas Independientes Iraquíes, un partido árabe en gran parte sunní. "Un montón de jefes tribales votarán por ti... si les ofreces algo, proyectos o posiciones".
Muchos políticos parecen estar esperando que la ofensiva militar norteamericana reconquiste algunas de las áreas en manos de los insurgentes, como Faluya y Ramadi. Los norteamericanos y el gobierno iraquí han declarado que quieren retomar el control de esas áreas para que los iraquíes de a pie se sientan seguros a la hora de votar.
Pero varios políticos iraquíes dicen que las operaciones militares están teniendo el efecto opuesto, obligando a que las actividades políticas transcurran en interiores y alejando a los iraquíes atrapados en el fuego cruzado. "Si tratas de usar la fuerza para que la gente tenga elecciones, todo fracasará", dijo Kais al-Zawi, líder del Movimiento Socialista Árabe.
Mientras los funcionarios de Naciones Unidas han estado hablando de países que contribuirán con un número de tropas más elevado, que permitirán a la organización restablecer una fuerte presencia, Estados Unidos ha tomado la delantera tratando de involucrar a los participantes. El país que parece más próximo a participar es Georgia.
"El proceso marcha bien, y tenemos optimismo en que las tropas georgianas se marchen pronto [a Iraq] y se ocupen de la seguridad de nivel medio", dijo una alta funcionaria norteamericana. Estimó su número en unos 700 soldados y dijo que su responsabilidad será proporcionar protección a los convoyes y a gente como los encargados de las inscripciones electorales que deberán entrar y salir de la Zona Verde para recorrer el país.
En lo que se refiere a países contribuidores adicionales, dijo: "Hemos tomado contacto con un montón de países y todavía estamos en negociaciones. Es una lista bastante larga, pero las conversaciones con los georgianos son las más avanzadas".
Perelli, que dirigió la supervisión de las elecciones de Naciones Unidas en Timor Oriental, declinó peticiones para comentar la situación electoral en Iraq. En un informe anterior dijo que habría unos 30.000 locales de votación en todas las 18 provincias de Iraq, y estimó que más de 100.000 iraquíes serían empleados como trabajadores electorales y observadores.
Annan ha sido acusado de no enviar suficiente personal a tiempo y ha estado al mismo tiempo bajo presión de su personal de Naciones Unidas, muchos de los cuales criticaron su decisión en 2003 de dejar que Vieira de Mello y su equipo viajaran a Bagdad sin protección adecuada.
Dos organizaciones que representan a más de 60.000 empleados de Naciones Unidas lo instaron este mes a retirar a todos los trabajadores de la ONU en Iraq debido a los riesgos que corren. Dijeron que en el actual clima político en Iraq, Naciones Unidas era "un objetivo directo, un blanco particularmente expuesto a los despiadados atentados de grupos terroristas".

Dexter Filkins informó desde Baghdad; Warren Hoge desde Naciones Unidas.

21 de octubre de 2004
24 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh

CORRUPCIÓN EN IRAK - celia w. dugger


No es probable que los niveles de corrupción en Iraq disminuyan con la ocupación. La corrupción infecta tanto al gobierno interino iraquí como a los militares y empresa norteamericanas que ocupan el país.
Es probable que Iraq, que según un estudio publicado ayer se encuentra entre los países más corruptos del mundo, sufra una desenfrenada corrupción en su industria del petróleo y en sus proyectos de reconstrucción a menos que Estados Unidos, el Reino Unido y otros países poderosos tomen medidas enérgicas para combatir el soborno y el desfalco de las arcas fiscales, advirtió un grupo de control internacional.
"Iraq cuenta con todos los elementos de un país corrupto", dijo Peter Eigen, presidente del grupo anti-corrupción con sede en Berlín, Transparencia Internacional, con ocasión de la publicación de su décimo informe anual.
Eigen, un abogado que trabajó durante 25 años para el Banco Mundial, puntualizó los factores de riesgo en Iraq: la industria del petróleo, un elemento que ha alentado la corrupción en muchos países; la ausencia de una sociedad civil fuerte que haga rendir cuentas al gobierno; un continuado conflicto armado; y una precipitación para reconstruir que puede echar por tierra las medidas contra la corrupción.
Iraq fue sólo uno de los muchos productores de petróleo que según constató el estudio están plagados por la corrupción. Los otros fueron Angola, Azerbayán,, Chad, Ecuador, Indonesia, Irán, Kazajstán, Libia, Nigeria, Rusia, Sudán y Yemen. "Nuestro índice simplemente muestra que prácticamente todos los países ricos en petróleo, incluyendo a Iraq, se desempeñan mucho peor, en términos de corrupción, que países sin petróleo", dijo Eigen.
El índice, que refleja las opiniones de hombres de negocios y analistas de países, incluye 18 prospecciones dirigidas por 12 instituciones entre 2002 y 2004. Entre los que realizaron el sondeo se encuentra la Universidad de Columbia, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
Transparencia Internacional estima que se pierden al menos 400 billones de dólares al año en sobornos para obtener licitaciones gubernamentales, lo que significa cerca de un 10 por ciento de los 4 trillones de dólares gastados.
Gambia, Tanzania y Uganda mostraron marcados signos de mejoramiento. Kenia, que se liberó del gobierno autoritario de Daniel arap Moi en las elecciones de diciembre de 2002, también muestra progresos, según Eigen.
Botsuana, un importante productor de diamantes, pero una excepción a la idea de que la abundancia de recursos naturales va acompañada a menudo de corrupción, continúa haciendo esfuerzos para proporcionar una administración transparente, ocupando el puesto 31 de 146 países. "El sistema de Botsuana demuestra que los sistemas y los individuos pueden hacer la diferencia", dijo Eigen.

22 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh

¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS EN IRAK? - edward wong


A pesar del confuso caos que presenta la resistencia iraquí y su carencia de expresión política, algunos grupos de insurgentes podrían aceptar tomar parte en un proceso político.
Bagdad, Iraq. A tenor de lo que dicen los comandantes norteamericanos en Iraq, William Butler Yetas podría ser el poeta laureado de la insurgencia iraquí. Si las guerrillas ganaran la guerra, con sus coches-bomba kamikazes y sus decapitaciones televisadas, ¿qué ocurriría? Nada, dicen los comandantes, excepto una creciente espiral de violencia, todo se desintegraría y, finalmente, el caos se apoderaría de la cuna de la civilización.
"Esta es una insurgencia negativa", dijo el general de brigada Erwin Lessel, subdirector de operaciones de las fuerzas multinacionales en una entrevista en el fortificado cuartel general de los norteamericanos, cerca de donde dos potentes bombas mataron el jueves a cinco personas y dejaron a los norteamericanos preparándose para más estragos al principio del mes santo de ramadán. "A diferencia de la insurgencia clásica, estos grupos no proponen nada".
"Tienen diferentes objetivos, ideologías contradictorias", continuó, "y no ofrecen nada positivo al gobierno".
El análisis del general tocó un punto llamativo de las guerrillas, especialmente las de los grupos musulmanes sunníes: a un año y medio de la caída de Bagdad, la insurgencia debe todavía desarrollar completamente su ala política, o un programa político coherente. Las insurgencias clásicas a menudo presentan una división del trabajo entre las ramas militar y política, donde la última determina los objetivos de la lucha y trata de alcanzarlos a través de una oposición política. El Vietcong y el Ejército Republicano Irlandés IRA, por ejemplo, tenían comandantes tácticos en el campo de batalla, mientras los políticos daban golpes en la mesa de negociaciones.
Pero pensar que el objetivo final de la resistencia sunní es extender el caos, o asumir que su carencia aparente de una maquinaria política es una debilidad que puede ser explotada, es subestimar a los milicianos, dicen los estudiosos de insurgencias que han visitado Iraq.
Sí, hay decenas de grupos sunníes en la guerra, desde células musulmanas de milicianos extranjeros hasta bandas más regulares de antiguos oficiales del ejército iraquí, y tienen ideologías disparatadas e incluso contradictorias, dijo Bruce D. Hoffman, un analista de la insurgencia de la RAND Corporation. Pero, agregó, los une el objetivo de expulsar a los norteamericanos de Iraq, y eso es más que suficiente como programa para unir de momento a muchos sunníes.
Aquí se aplica una regla política universal: Mientras más simple el mensaje, más apoyo popular puede ganarse, como seguramente saben los mediáticos insurgentes. Presentar plataformas políticas más sofisticadas, como describir sistemas alternativos de gobierno, podría alejar a los partidarios o revelar desacuerdos entre los grupos. Dentro de la insurgencia, por lo menos hasta ahora, los clérigos de la línea dura y los antiguos baazistas seculares mantienen sin duda su matrimonio de conveniencia concentrándose en un objetivo táctico que los una, más que en sus ideologías opuestas, incluso cuando se amenace o ejecute a supuestos colaboracionistas.
"No necesitas realmente un programa político comprehensivo si tienes un mensaje que resuene", dijo Hoffman. "No van a jugar con algo que da resultados".
Un importante funcionario de la Asociación de Estudiosos Musulmanes, un grupo de clérigos sunníes que tiene estrechos vínculos con líderes insurgentes, reconoció que los objetivos de las células son "a veces contradictorios".
"Pero todas tienen un solo objetivo, y ese es sacar a los norteamericanos de Iraq, y no creo que este objetivo sea negociable", dijo el funcionario, Mihammad Bashar al-Fadhi.
El hecho de que los grupos no estén operando bajo una comandancia unificada con una bien desarrollada ala política puede ser una ventaja. La disparatada naturaleza de la insurgencia ha obligado a los norteamericanos y al gobierno interino iraquí dirigido por el primer ministro Ayad Allawi, a tratar de pacificar a los grupos uno por uno, un enfoque que permite que un acuerdo con un grupo sea socavado por los otros. Este problema surgió en recientes negociaciones sobre la plaza fuerte insurgente de Faluya: las ofertas de paz avanzadas por el doctor Allawi a los jeques tribales de la ciudad no significan nada para yihadistas como Abu Musab al-Zarqawi, un militante de Jordania cuyas tácticas incluyen la filmación de las decapitaciones de rehenes extranjeros.
"Nadie puede definir la motivación exacta e ideología de los grupos, ni incluso cuántos grupos realmente existen", dijo Anthony H. Cordesman, un analista de asuntos de Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "Esto hace extremadamente difícil atacar a los insurgentes, excepto uno por uno, atacando sus centros de operaciones uno a la vez".
La historia de las insurgencias muestra, por supuesto, que incluso una rebelión disparatada puede eventualmente unirse y definir sus objetivos, aunque mantener unida a la coalición es un asunto enteramente diferente. En la reciente guerra civil en el Congo, por ejemplo, tomó años antes que los dos principales grupos rebeldes formaran alas políticas, que entonces hicieron negociaciones con el gobierno en plaza para gobernar juntos. Ahora, sin embargo, la lucha por el poder entre las varias facciones están amenazando con desbaratar para siempre la colaboración.
En Iraq, dice Hoffman, el plan norteamericano actual de convocar a elecciones en enero podría ejercer presión sobre los grupos sunníes para que definan sus programas políticos. Ahora que los insurgentes sunníes han dado con la clave en Iraq central, dice Hoffman, es probable que "aumenten las actividades políticas de partidos emergentes que es probable que sean fachadas de los insurgentes".
"Lo que está en juego es demasiado importante como para que un partido se quede fuera", dijo Hoffman, "y la subversión política combinada con la acción armada es una dimensión permanente de toda insurgencia".
Los norteamericanos y el gobierno de Allawi dicen que esperan atraer a los grupos insurgentes al proceso político para poder pacificarlos. Pero como implica Hoffman, esta táctica tiene sus propios riesgos. En Argelia en 1991, por ejemplo, los rebeldes fundamentalistas del Frente de Salvación Nacional pudieron participar en las elecciones generales e, inesperadamente, ganaron la primera vuelta. La respuesta del gobierno respaldado por Francia fue anular los resultados de las elecciones, empujando al país en una nueva ronda de guerra civil.
En las semanas venideras, los grupos insurgentes sunníes aquí observarán sin duda cuidadosamente lo que pase entre los militares norteamericanos y el gobierno de Allawi, por un lado, y el clérigo fanático chií Moktada al-Sáder, por otro. Sáder también ha dirigido un grupo insurgente, pero a diferencia de las guerrillas sunníes, ha indicado durante meses que tiene intenciones de participar en la vida política normal. "Tenemos muchos canales; tenemos una resistencia armada y tenemos un canal político", fanfarroneó en una entrevista Ali Smesim, uno de los más estrechos colaboradores de Sáder.
Eso presenta algunas tentadoras, aunque arriesgadas, posibilidades para los estrategas norteamericanos que quieren remplazar la violencia por una política electoral. Si negocian con Sáder, y si los sunníes ven las negociaciones como convenientes, los insurgentes sunníes pueden estar tentados de tratar de tapizar sus diferencias y formar su propio frente político. El joven clérigo chií ya ha logrado importantes éxitos: La orden de detención que pesa sobre él ha sido olvidada, y los funcionarios norteamericanos e iraquíes han decidido no perseguir a sus seguidores a condición de que desarme a la milicia de varios miles de milicianos y de que canalice su agresión en la vida política normal. Los mismos funcionarios tienen sus dudas sobre la seriedad de su desarme actual, especialmente si se considera su historia de renegar de sus promesas, pero el plan sigue en curso de todos modos.
En otras palabras, obligando a las autoridades a hacer compromisos con él, Sáder ha mostrado que un insurgente con un ejército privado y una máquina política populista puede, en este momento delicado, tener la última palabra, por lo menos en algunas cosas. Este es probablemente el mensaje de las guerrillas sunníes, aunque probablemente no es la lección que los norteamericanos querían que aprendieran sobre qué podría significar para ellos su entrada en la vida política.

17 de octubre de 2004
22 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh

KOFI ANNAN: LA GUERRA NO HA HECHO DEL MUNDO UN LUGAR MÁS SEGURO


El secretario general de Naciones Unidas vuelve a insistir en que la guerra contra Iraq no ha traído más seguridad al planeta. Antes al contrario.
Londres, Reino Unido. La guerra encabezada por Estados Unidos contra Iraq no ha hecho del mundo un lugar más seguro, dijo el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, en una entrevista que fue emitida por la televisión británica este domingo.
"No puedo decir que el mundo sea más seguro ahora cuando vemos toda esa violencia a nuestro rededor, todos esos atentados terroristas en todo el mundo, y lo que está pasando en Iraq", dijo Annan a la red de televisión ITV.
"Tenemos que hacer un montón de trabajo en la comunidad internacional para hacer del mundo un lugar más seguro", dijo en una entrevista para el programa ‘The Jonathan Dimbledy Program' de ese canal.
Annan ha descrito la guerra norteamericana contra Iraq, que derrocó a Saddam Hussein, como "ilegal".
El líder de Naciones Unidas dijo que creía que Iraq iba en buen camino hacia las elecciones a fines de enero, y declaró que lo denunciaría si no le satisfacía el modo en que eran realizadas.
"Si se toman decisiones que creamos que ponen en cuestión la credibilidad y viabilidad de las elecciones, tenemos el deber de decirlo", dijo.
Annan también desdeñó insinuaciones de que Francia, Rusia y China se preparaban para aliviar las sanciones contra el gobierno de Hussein a cambio de contratos por petróleo.
Un informe norteamericano dado a conocer este mes por el Grupo de Búsqueda en Iraq, una entidad formada para buscar las armas de destrucción masiva, concluyó que Iraq había tratado de manipular a gobiernos extranjeros con contratos de petróleo y sobornos de políticos y empresarios en un esfuerzo por poner fin a las sanciones.
Annan dijo que era "inconcebible" que las iniciativas de Hussein pudieran haber influido en la política exterior de los países mencionados.

18 de octubre de 2004
20 de octubre de 2004
©washington post
©traducción mQh

¿CUÁNTOS IRAQUÍES ESTÁN MURIENDO? - norimitsu onishi


Las bajas civiles iraquíes incluyen a los que mueren en los ataques de los norteamericanos y a los que mueren en atentados de los insurgentes. Hay instancias de civiles matados arbitrariamente por los soldados, y de civiles asesinados por los insurgentes por considerar que colaboran con los norteamericanos.
Bagdad, Iraq. Comenzó el lunes pasado con el asesinato de dos civiles iraquíes en un atentado suicida contra un convoy militar estadounidense en la norteña ciudad de Mosul. Terminó el domingo por la noche cuando un coche bomba mató a siete agentes de la policía iraquí y civiles en un café de Bagdad, en el que los agentes paraban aparentemente después de interrumpir el ayuno del ramadán.
Una investigación de una semana para contar las bajas iraquíes muestra que hubo entre las víctimas soldados, insurgentes, políticos, periodistas, un juez, un doctor y trabajadores de un restaurante. Entre ellos se encontraban Dina Mohammed Hassan, una periodista de televisión asesinada por tres hombres que la llamaron ‘colaboracionista' y el hijo y el sobrino de Ali Hussein, guardias nocturnos que murieron cuando los estadounidenses bombardearon un restaurante en Faluya.
Del 11 al 17 de octubre, se calcula que murieron 208 iraquíes en incidentes relacionados con la guerra, un número considerablemente mayor que el promedio semanal; 23 militares estadounidenses murieron en el mismo período.
La muerte de iraquíes, especialmente la de civiles, se ha transformado en un tema cada vez más delicado. Antes este mes, el ministerio de Salud dejó de entregar cifras de las bajas a periodistas, lo que antes hacía regularmente. De acuerdo a una nueva medida que el gobierno dijo que modernizaría la entrega de esas cifras -que eran claramente un bochorno tanto para el gobierno como los norteamericanos-, sólo el Secretariado del Consejo de Ministros puede hacerlo ahora.
"Es un asunto político", dijo la semana pasada un alto funcionario del ministerio de Salud.
Este artículo fue compuesto con conteos de bajas parciales del gobierno iraquí, informes de empleados iraquíes del New York Times asignados a Faluya, Mosul y Nayaf, y estadísticas de hospitales, agencias de noticias y los militares estadounidenses.
La cuenta sigue siendo imprecisa y no responde completamente a la mayoría de las preguntas más cargadas sobre la guerra. ¿Cómo distinguir a civiles de insurgentes? ¿Cómo reconciliar informes contradictorios sobre las mismas muertes?
De acuerdo a un reporte del ministerio de Salud, que comenzó a compilar cifras de todas las regiones excepto el norte kurdo en abril, en las 22 semanas que van del 5 de abril al 6 de septiembre murieron en incidentes relacionados con la guerra, 2.040 iraquíes -algo más de 138 muertes a la semana. Los muertos incluyeron 2.753 hombres, 159 mujeres y 128 niños. Estas no son cifras verificadas de muertes civiles en Iraq desde que comenzara la guerra a comienzos de 2003, pero las estimaciones más precisas, de grupos privados y de agencias de prensa independientes, colocan la cantidad de bajas civiles en el rango de 10.000 a 15.000 personas.
Aunque muchos iraquíes culpan a los bombardeos aéreos norteamericanos y otras acciones militares de terminar con la vida de inocentes, también creen que combatientes extranjeros que organizarían los atentados suicidas causan más muertes iraquíes que los norteamericanos.
Los militares estadounidense enfatizan que los blancos de sus ataques han sido los insurgentes, y también les responsabiliza de otras muertes y destrozos que resultan de tales ataques.
El jueves pasado, el mismo día que los aviones de guerra norteamericanos intensificaron su bombardeo de Faluya, de la que se piensa que es la base de Abu Musab al-Zarqawi, el militante jordano sospechoso de dirigir los ataques contra los norteamericanos, los militares norteamericanos emitieron una declaración que dice en parte: "Una alta prioridad es evitar causar bajas civiles y daños. Sin embargo, al operar y ocultarse entre civiles, los terroristas ponen en peligro a civiles inocentes y son directamente responsables de cualquier daño que se cause a las mujeres y niños detrás de los que se ocultan".
El Secretariado del Consejo de Ministros entregó sólo cifras parciales la semana pasada, proporcionando cifras de sólo cuatro días, la mayor parte de Bagdad y ciudades cercanas. Por supuesto, las cifras sobre bajas tienden a variar enormemente dependiendo de la fuente. En el primer día de un período de siete, se informó de la muerte de 12 iraquíes, incluyendo el atentado kamikaze en Mosul. Las otras muertes ocurrieron en tres localidades que resultaron ser las más mortíferas en la semana: Faluya y Ramadi, donde las tropas norteamericanas han estado atacando, y en Bagdad.
En una autopista en las afueras de Faluya, murieron cinco pasajeros de un coche en un incidente en el que estuvieron implicados soldados norteamericanos.
De acuerdo a residentes y a empleados del hospital, los cinco pasajeros -Kadhim Ahmed Hussein y sus dos hijos, Jawad y Dhiya; y Layla Awad y su hijo Ali Khalaf- provenían del área del Lago Habbaniya, donde habían buscado refugio durante los combates, y se dirigían a revisar sus casas en Faluya.
Según los militares norteamericanos, el coche se acercó a un puesto de control en una localidad que había sido acordonada por una patrulla norteamericana.
Debido a que el chofer ignoró los signos de que se detuviera mientras la patrulla era tomada bajo fuego desde otro lugar, los soldados dispararon contra el coche. Gente en Faluya, sin embargo, dicen que los cinco fueron atacados sin que mediara provocación.
El martes fueron matados, según informes, 46 iraquíes. Justo después de medianoche, un avión de guerra norteamericano destruyó el restaurante más popular de Faluya, el Hajji Hussein, famoso por sus kebabs. Los militares dijeron que era un lugar de reunión de los terroristas y que ya no era frecuentado por gente corriente. Ali Hussein, el propietario, dijo que su hijo y sobrino, que trabajaban como guardias nocturnos, murieron en el ataque.
Negó que los insurgentes visitaran el restaurante, que fue iniciado por su padre. "Este es un conocido restaurante en el centro [de Faluya]", dijo Hussein. "Tenemos siempre un montón de gente entrando y saliendo. Nadie se puede esconder aquí. Estamos en la calle principal. ¿Cómo iba a haber aquí gente de Zarqawi?"
El número más grande de víctimas, al menos 15, fueron matados en un ataque contra un puesto de avanzada de la Guardia Nacional iraquí, cerca de Qaim, en la frontera con Siria. Se cree que muchos iraquíes tienen su base al otro lado de la frontera y reciben ayuda de los sirios.
El miércoles, se informó que 10 personas fueron matadas, incluyendo a un capitán de la policía en Baquba, 56 kilómetros al nordeste de aquí.
El jueves, con 58 muertes reportadas, fue el día más mortífero de la semana y estuvo también marcado por atentados con bomba dentro de la Zona Verde, donde se ubican la embajada norteamericana y los ministerios del gobierno iraquí.
Muchos iraquíes considerados colaboracionistas con los norteamericanos o con el gobierno interino respaldado por Estados Unidos han sido asesinados, y varios fueron matados el jueves.
Al sur de aquí, cerca de Latifiya, Kamel al-Yassiri, un oficial del secular Partido de la Coalición Democrática Nacional, fue matado a balazos cuando conducía en una autopista; fue enterrado en Nayaf al día siguiente. En Mosul, un fotógrafo que había trabajado para organizaciones de prensa occidentales, Karam Hussein, 22, fue matado a balazos a la puerta de su casa.
En Bagdad, un juez fue matado a balazos cuando salía de su casa para dirigirse a su trabajo; casi a la misma hora era asesinada la señora Hassan, 38, una reportera para la red kurda de la estación de televisión Al Huriya.
Había recibido tres cartas en las que la advertían que abandonara su trabajo, dijeron colegas que esperaban en las afueras de la morgue de la ciudad para recoger su cuerpo. Se había unido a la red hace nueve meses después de trabajar largo tiempo para el ministerio de Información, dijeron.
"Hacíamos bromas de que ella debería usar el dinero que había ahorrado en arreglarse los dientes y casarse", dijo un colega, Naseer al-Timimy. "Pero como era huérfana, creía que tenía que ahorrar".
El jueves por la mañana, cuando ella y una colega esperaban afuera de su edificio de apartamentos por la camioneta de la compañía, un Oldsmobile azul con tres hombres se detuvo frente a ellas, de acuerdo al relato de la colega, que sobrevivió el atentado. Uno de los hombres la disparó con un Kalashnikov y cuando ella cayó de espalda, le volvió a disparar en la cara. "¡Colaboracionista! ¡Colaboracionista!", le gritó el pistolero.
"No se la podía reconocer", dijo Ahmed al-Hamdani, un colega que la vio minutos después de la balacera.
El viernes, el primer día del ramadán, aunque muchos habían temido un aumento de la violencia similar al del año pasado, hubo menos muertes que el jueves, con 24 personas matadas. De estas, 10 civiles murieron en un atentado con coche-bomba dirigido contra una patrulla de la policía iraquí en Bagdad.
Los muertos incluían a cuatro peones que trabajaban en un palmar cercano, dos transeúntes y una familia de cuatro en un coche, de acuerdo a los militares norteamericanos.
El sábado y el domingo, se reportaron 31 y 27 muertes respectivamente. El más grande número de víctimas fueron agentes de policía, que han sido atacados con mortal frecuencia por los insurgentes, que los acusan que apoyar a los norteamericanos.
El sábado, nueve reclutas de la policía que volvían de un curso de adiestramiento en Jordania fueron emboscado cerca de Latifiya. Luego, el domingo por la noche siete agentes de policía y civiles murieron después de que un coche-bomba explotara en las afueras de un café visitado frecuentemente por agentes de policía, poniendo fin a una sangrienta semana en Iraq.

Empleados iraquíes del New York Times contribuyeron a este reportaje desde Mosul, Faluya y Nayaf.

20 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh