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sáder vuelve a asomarse


[Saad Fakhrildeen y Alexandra Zavis] Y exige la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq.
Kufa, Iraq. El influyente clérigo Muqtada Sáder volvió a emerger hoy después de meses de clandestinidad y pronunció un encendido sermón en esta sagrada ciudad chií, en el que reiteró su exigencia de una rápida retirada de las tropas norteamericanas.
Entretanto, los militares norteamericanos anunciaron la muerte de seis soldados más.
El retorno de Sáder a la arena pública se produce en momentos en que el radical clérigo ha estado construyendo su perfil nacional, capitalizando el impasse político que ahoga al gobierno del primer ministro Nouri Maliki.
Sus ayudantes informan que en los últimos meses Sáder se ha acercado a líderes sunníes y ha purgado a elementos extremistas de sus propias filas. El mes pasado, retiró a sus seis ministros del gabinete de la coalición de Maliki, pero no sus treinta legisladores del bloque gobernante chií.
Sáder quiere reafirmar su control de la milicia Mahdi, en la que han surgido desavenencias sobre su orden de retirarse y evitar un choque frontal con los militares norteamericanos durante la campaña de seguridad en curso.
Oficiales norteamericanos dijeron que Sáder huyó a Irán antes del inicio de la campaña el 13 de febrero. Pero los seguidores del clérigo han insistido en que vivía en Iraq en la clandestinidad.
Una emocionada multitud empujaba hacia adelante y colmaba a Sáder de caramelos cuando este llegó a la puerta occidental de la mezquita de Kufa, rodeado de guardaespaldas, para pronunciar su sermón del mediodía por primera vez en cuatro meses.
Empezó a pedir a sus seguidores que gritaran tres veces con él: "No a la injusticia. No a Israel. No a Estados Unidos. No a los demonios".
"Renuevo mi petición de que los invasores se retiren o que presenten un calendario de su retirada", dijo Sáder. "El gobierno iraquí no debería permitir que los invasores extiendan su ocupación de Iraq, ni un solo día más".
Las noticias sobre las últimas bajas norteamericanas se dieron a conocer horas después de que el presidente Bush advirtiera que nos esperaba un sangriento verano. Oficiales en Bagdad predijeron que los rebeldes tratarán de causar el máximo número de bajas antes de que el comandante del ejército David H. Petraeus presente una revisión de las tropas en septiembre.
Un soldado murió por fuego de armas livianas y otros cuatro murieron en explosiones el jueves en Bagdad y en el norte de la capital, dijeron las fuerzas armadas. Uno de los estallidos también mató a un intérprete iraquí. Otro soldado estadounidense murió en una explosión cerca de su vehículo el martes en la provincia de Bagdad.
Las muertes llevaron el número de bajas norteamericanas en Iraq desde el inicio de la guerra en 2003, a 3441, de acuerdo a la página web icasualties.org, que lleva el conteo de las bajas militares.
Al menos noventa soldados estadounidenses han muerto este mes, colocando a mayo en camino de convertirse en el mes más mortífero para los militares norteamericanos en Iraq. El mes pasado, murieron en Iraq ciento cuatro soldados, sólo la sexta vez que mueren más de cien soldados en un solo mes.

zavis@latimes.com

Fakhrildeen informó desde Kufa y Zavis desde Bagdad.

26 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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reacciones ante lapidación


[Tina Susman] Las reacciones ante la lapidación de una joven personifican la discordia iraquí. La indignación tras el asesinato subraya la hostilidad étnica y religiosa que aquí impregna prácticamente todo.
Bagdad, Iraq. El video es tembloroso, pero la brutalidad es clara. Una niña delgada, de pelo negro, es arrastrada con una llave de cabeza a través de una vociferante turba. En segundos se encuentra en el suelo en posición fetal, se cubre la cabeza con sus brazos en un inútil intento de protegerse de una lluvia de piedras.
Alguien la golpea en la nuca con un pedazo de cemento. Un río de sangre corre desde su pelo largo y enredado. La niña deja de moverse, pero las patadas y las piedras siguen lloviendo, así como siguen creciendo los gritos victoriosos de los hombres que las lanzan.
A los ojos de muchos en su comunidad en el norte de Iraq, el delito de Duaa Khalil Aswad, de diecisiete, fue amar a un chico de otra religión. Ella era yazidi, miembro de una secta religiosa insular. Él, musulmán sunní. El mes pasado, para el tío y primos de Duaa, esa fue una razón suficiente para matarla en la aldea de Bashiqa.
Grupos de mujeres dicen que el video muestra el retroceso de Iraq en cuanto a la tolerancia étnica y religiosa.
"Hay un nuevo talibán controlando la vida de las mujeres en Iraq", dice Hanaa Edwar, una activista de los derechos de las mujeres. "Creo que esta historia se volverá a repetir. Creo que si no se controla la seguridad, estas historias se harán muy comunes".
Pero el caso tiene dimensiones mucho más amplias en Iraq, donde la indignación que causó subraya la discordia étnica y religiosa que impregna aquí prácticamente todo, incluso el asesinato de una adolescente.
Esa indignación se ha nutrido de las imágenes del video, captadas con un celular, que fue subido a internet y fue el tema de un reportaje en CNN este fin de semana.
Los kurdos, que incluyen a los yazidis, sospechan que los árabes sunníes hacen circular esas terribles imágenes para encender la rabia contra los yazidis y socavar la comunidad kurda, que goza de cierto grado de autonomía en el norte de Iraq, y quiere todavía más.
"Creo que están tratando de difundirlo por razones políticas", dice Mohsen Gargari, miembro kurdo del parlamento.
En una entrevista, él y otros dos legisladores kurdos condenaron el asesinato de Duaa. Pero observaron que en febrero una mujer sunní fue asesinada por sus familiares por tener una relación con un hombre yazidi. "Nadie dijo nada sobre el caso. Nadie lo filmó ni lo convirtió en un gran tema", dijo.
En un informe dado a conocer el mes pasado, Naciones Unidas dijo que los llamados asesinatos de mujeres por honor estaban aumentando en Iraq. En enero y febrero, según el informe, al menos cuarenta mujeres fueron ultimadas por presuntas ‘conductas inmorales', tales como estar sentada en un coche con un hombre que no sea un familiar o tener una relación adúltera.
A diferencia de la muerte de Duaa, ninguna de las otras provocó ataques en represalia, y mucho menos coletazos políticos.
Dos semanas después de la lapidación del 17 de abril, un grupo de hombres armados sacó a empellones de un bus a más de veinte hombres yazidi, los ordenaron contra una muralla y los ejecutaron. Al día siguiente, un grupo rebelde vinculado a al Qaeda reclamó la responsabilidad de un atentado con bomba contra las oficinas de un partido político en el norte de Iraq, diciendo que era para vengar la muerte de Duaa.
"Esperamos que se produzca más violencia, pero ya hemos pagado el precio", dijo Mahama Shangali, un miembro yazidi del parlamento.
Shangali dijo que tres de sus primos habían sido asesinados en Mosul hace poco, el territorio de una enorme comunidad yazidi. Edan Ashaik, un yazidi que vive en Mosul, dijo que en los últimos meses los seguidores de la secta han estado amenazando a los árabes para que abandonen la ciudad. Estudiantes universitarios yazidi han escapado de la universidad en Mosul por temor a ser atacados.
"Tendré que repetir mis clases el próximo año, o iré disfrazada", dijo Amal Jibor, 23, que quiere estudiar en la universidad, que dijo que ella y su familia habían abandonado Mosul y estaban viviendo con familiares en una hacinada casa en Bashiqa. Jibor dijo que la mayoría de los yazidis se oponen a la muerte por lapidación, pero hizo suyo el punto de vista de los políticos de que el caso estaba siendo utilizado.
"Era un problema de todos los días, pero se lo manipuló y convirtió en una causa política", dijo Jibor.
Shangali y muchos otros yazidis así como kurdos no-yazidi, están convencidos de que la circulación del video es parte de una conspiración para introducir una cuña en la comunidad kurda del norte Iraq. Dicen que eso estropearía la posibilidad de los kurdos de aprobar un referendo convocado este año sobre la autonomía de las zonas norteñas, incluyendo la ciudad de Kirkuk.
Algunos árabes se oponen a la autonomía kurda y se oponen a la convocatoria de referendo, cuya fecha sigue siendo cuestionada.
"Para impedir que ocurra, han utilizado este suceso para oponerse en bloque a los yazidis", dijo Shangali. Interrogado sobre quiénes son "ellos", Shangali mencionó a partidarios fanáticos del depuesto presidente iraquí Saddam Hussein, un sunní cuya campaña para ‘arabizar' gran parte del norte de Iraq provocó el desplazamiento de cientos de miles de kurdos.
Gargari y Adil Barwari, otro legislador kurdo, estuvo de acuerdo.
Desde el derrocamiento de Hussein en abril de 2003, los kurdos han empezado a volver a sus pueblos natales en el norte, y las tensiones entre kurdos y árabes en la región han empezado a subir. Este mes pasado zonas antes apacibles han empezado a conocer los atentados con coches bomba y otros actos violentos, de la que los líderes kurdos acusan a los insurgentes árabes sunníes que son leales a al Qaeda.
Los yazidis dicen que han sido perseguidos por toda una sucesión de gobernantes, empezando con los otomanos y que duró hasta Hussein, debido a sus creencias religiosas. No son ni cristianos ni musulmanes y adoran al arcángel Malak Taus, que es descrito como un pavo real azul. Se calcula que la población yazidi en Iraq se ubica entre 350 mil y medio millón de habitantes.
Son furiosamente insulares, se oponen al matrimonio con no-yazidi y hacen prácticamente imposible que un no-yazidi se pueda convertir a su religión. Shangali dijo que el objetivo es parte de sus intentos por preservar la pureza de esta diminuto grupo, pero no excluir a otros.
Las versiones sobre lo que le pasó a Duaa no coinciden en todo, pero algunas cosas están claras. Había empezado una relación con un joven árabe sunní. En un intento por separarlos y aparentemente para proteger a Duaa de sus enfurecidos tío y primos, su padre la llevó a casa de un clérigo yazidi en Bashiqa. Duaa permaneció ahí durante una semana, hasta el 17 de abril, cuando su tío y al menos dos primos la secuestraron.
Luego, mientras varios agentes de la policía iraquí se limitaban a mirar, llevaron a cientos de otros a la lapidación. En el video del ataque, se puede ver a agentes de seguridad uniformados parados en las cercanías, y varios hombres se dedican, con sus celulares, a tomar fotos de la niña. En un momento, Duaa logra sentarse en el suelo, pero una fuerte patada la arroja nuevamente al suelo.
Nadie trata de intervenir, aunque una voz grita: "¡Deténganse!"
Un miembro de la familia que pidió no ser identificado, dijo que el padre de Duaa, Khalil Aswad, trató de impedir el asesinato, y acusó a su hermano, Saleem, de haberlo orquestado. El general Wathig Hamdani, de la policía local, dijo que Saleem Aswad era una de las varias personas que está siendo buscada en relación con la lapidación. Dijo que los policías que no socorrieron a la niña serán probablemente arrestados.
Sin embargo, el sábado Hamdani dijo que no se había detenido a nadie.
La historia de la lapidación ha recibido poca atención en Iraq, pese a la circulación del video. La noticia del asesinato de hombres yazidi dos semanas después en aparente represalia por la muerte de Duaa, sólo llamó la atención de la prensa local.
Algunas mujeres iraquíes dicen que es un signo de la obsesión con las implicaciones sectarias y políticas de la violencia, a expensas de las preocupaciones por los derechos de las mujeres.
"Lamento mucho que resolvamos problemas de este modo", dijo Ghasan Alyas, una maestra yazidi que vive en Bashiqa.
"Algunos dicen que hay fuerzas externas detrás de lo que ocurrió", dijo, refiriéndose a las acusaciones de intervención árabe. "Pero creo que es una fábula. La idea de una tercera parte implicada secretamente en todo lo que pasa es un modo de excusarnos y librar a nuestro ignorante cultura de sus responsabilidades".

susman@latimes.com
Zeena Kareem y Salar Jaff en Baghdad y Ruaa Al-Zarary en Mosul contribuyeron a este reportaje.

22 de mayo de 2007
21 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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guerra con reglas


Jefe militar insta a tropas a respetar reglas de combate.
Bagdad, Iraq. El más alto comandante de las tropas norteamericanas en Iraq recordó el jueves a los soldados que deben combatir respetando las reglas, después de que la semana pasada un estudio del Pentágono mostrara que muchos de ellos torturan en algunos casos a los prisioneros y no informan a sus superiores cuando un camarada ataca y mata o hiere a civiles.
En una carta a los militares norteamericanos, el general de ejército David H. Petraeus dijo que la adherencia a valores morales superiores "nos distingue del enemigo" y es esencial para ganar el respaldo de la población iraquí, el pilar de la nueva estrategia contrainsurgente de Estados Unidos.
En contraste, dijo Petraeus, los "indiscriminados ataques" de al Qaeda finalemte habían empezado "a volcar contra al Qaeda a una parte substancial de la población iraquí".
"Esta guerra depende de la posición que adopte la población, que debe entender que nosotros representamos los valores morales altos, no nuestros enemigos", dice en la carta dirigida a "soldados, marinos, personal de la fuerza aérea, marines y guardias costeros" que sirven en Iraq.
El estudio constató que menos de la mitad de los marines y un poco más de la mitad de los soldados del ejército dijeron que informarían sobre un miembro de su unidad que hubiese matado o herido a civiles inocentes.
Más del cuarenta por ciento apoya la aplicación de torturas en algunos casos, y el diez por ciento informó haber cometido personalmente abusos, dijo el Pentágono la semana pasada al publicar su primer estudio ético de las tropas en Iraq y Afganistán.
En la carta, Petraeus dice que entiende que ver morir a un camarada de armas a manos de "un enemigo bárbaro" puede "provocar frustración, rabia y el deseo de una venganza inmediata".
"Sin embargo, por difícil que parezca, no debemos permitir que nos dominen nuestras emociones -o la de nuestros camaradas de armas- para acometer acciones irreflexivas e ilegales", dijo. "En la eventualidad de que presenciemos u oigamos sobre acciones semejantes, no debemos dejar que nuestros vínculos nos impidan decir la verdad".
El general también recordó a las tropas que la tortura no solamente es ilegal, sino a menudo produce información de "dudoso valor".
"Estamos en guerra, debemos perseguir implacablemente al enemigo y a veces debemos ser violentos", dijo Petraeus. "En el combate, lo que nos hace diferentes a nuestros enemigos, sin embargo, es nuestra conducta".

20 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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chiíes pelean tras atentado


[Saad Fakhrildeen y Garrett Therolf] Milicias rivales chiíes pelean tras atentado con bomba en Iraq. Un terrorista suicida mata a 16 y deja heridos a 70 en un mercado en la ciudad santa de Kufa, intensificando las tensiones entre los grupos chiíes.
Kufa, Iraq. Un terrorista suicida atacó un atiborrado mercado en esta ciudad santa chií el jueves, matando al menos a dieciséis personas y dejando heridas a otras setenta y avivando las tensiones entre las milicias chiíes rivales.
La bomba fue detonada en un sedán gris frente a un restaurante y al otro lado de la calle de una escuela primaria de niñas.
Una airada turba que incluía a miembros de la milicia Ejército al Mahdi del clérigo musulmán chií Muqtada Sáder se reunió rápidamente en torno al cráter de la explosión y acusaron ruidosamente a Estados Unidos y la policía iraquí por no haber impedido el atentado. La mayoría de los agentes de policía de Kufa están asociados a la milicia chií rival, la Organización Báder, el brazo armado del Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Iraq, el partido político chií más grande del país.
Los manifestantes impidieron que la policía y otras fuerzas de seguridad entraran a la zona. Tres ambulancias fueron destruidas y muchos de los heridos fueron finalmente amontonados en camionetas para ser trasladados a hospitales cercanos.
El incidente es la prolongación de una serie de enfrentamientos en los últimos días entre los dos grupos en secciones remotas del país, incluyendo el este de Bagdad, Diwaniya, Basra y Nayaf, que colinda con Kufa a 161 kilómetros al sur de la capital. Las dos milicias están vinculadas a grupos políticos que rivalizan por la hegemonía entre la mayoría chií de Iraq.
El gran ayatollah Mohammed Saeed Hakim trató de minimizar el conflicto entre las sectas y responsabilizó del atentado a "los terroristas y partidarios de Saddam Hussein que continúan el espectáculo criminal que empezaron cuando cayó el régimen".
Iraq ha sufrido una serie de atentados en mercados en los últimos días, incluyendo explosiones en Ramadi que mataron a una docena de personas el lunes. Más de cuarenta iraquíes murieron el domingo al estallar un coche bomba en un popular mercado de Bayaa, al sur de Bagdad. Al menos ochenta personas resultaron heridas en el ataques.
Hoy el vicepresidente Dick Cheney llevó inesperadamente a Bagdad, informó la Associated Press. Cheney, en un visita de una semana a Oriente Medio, fue informado por el general de ejército David H. Petraeus y el embajador norteamericano Ryan Crocker.
Más tarde se reuniría con el primer ministro Nouri Maliki y otros.
El martes en la mañana en Bagdad una bomba improvisada destinada a explotar al paso de un convoy norteamericano, mató a tres iraquíes y dejó heridos a otros cinco.

garrett.therolf@latimes.com

Fakhrildeen informó desde Kufa y Therolf desde Bagdad.

10 de mayo de 2007
9 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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cristianos huyen de bagdad


[Liz Sly] Amenaza sunní: Convertirse al islam o marcharse dejando todo atrás.
Bagdad, Iraq. Los cristianos están huyendo masivamente del distrito de Dora al sur de Bagdad después de que insurgentes sunníes les dijeran que serían asesinados a menos que se convirtieran al islam o abandonaran el lugar, de acuerdo a líderes cristianos y familias que huyeron.
Episodios similares de lo que se ha conocido como ‘limpiezas religiosas' asolaron barrios bagdadíes el año pasado, cuando grupos de sunníes expulsaron a chiíes de zonas sunníes y milicias chiíes expulsaron a los sunníes de zonas chiíes, pero estas expulsiones de cristianos marcan el primer intento aparente de expulsar a los cristianos todo un área de Bagdad.
El éxodo empezó hace tres semanas después de que insurgentes sunníes emitieran una fatwa, o edicto religioso, ofreciendo a los cristianos una dura elección: convertirse al islam y pagar un antiguo impuesto musulmán conocido como jizyah, o marcharse dentro de 24 horas, abandonando sus propiedades. Si no acataban el edicto, serían asesinados.
Grupos de sunníes armados han estado implementando el edicto con una docena de secuestros, ataques a tiros, llamando a las puertas y pegando carteles en las murallas -acciones que han provocado que cientos de cristianos huyan de una zona que fue en el pasado el hogar de una de las comunidades cristianas más grandes de Bagdad.
La campaña de los rebeldes en Dora es el primer incidente serio de limpieza religiosa desde que empezara el plan de seguridad de Bagdad, un elemento central de la estrategia del presidente Bush para ganar en Iraq que entró en efecto a mediados de febrero, con la llegada a Bagdad de tropas norteamericanas adicionales en un intento por recuperar la ciudad de manos de los insurgentes y milicias.
"Están hablando de planes de seguridad y de traer la paz, pero en Dora no pasa nada de eso. No hay leyes, no hay gobierno ni tropas del gobierno", dijo el obispo Shlimon Warduni, obispo auxiliar del Patriarcado Caldeo, la más antigua secta cristiana a la que pertenece la mayoría de los cristianos de la zona de Dora. "Esta es una persecución en toda escala. Nunca en toda la historia de Iraq nos vimos enfrentados a algo semejante".
Unas ciento cincuenta familias han huido hacia iglesias en otros barrios de Bagdad, buscando ayuda para encontrar alojamiento alternativo, dijo. Muchas otras con recursos o familiares en zonas más seguras se marcharon de Dora sin informar a los líderes eclesiásticos, dijo Yonadem Kanna, miembro cristiano del parlamento en representación del Partido Democrático Asirio. Kanna calcula que trescientas familias han sido expulsadas de Dora en las últimas tres semanas.
La comunidad cristiana minoritaria iraquí, calculada en 800 mil personas en vísperas de la invasión norteamericana de 2003, ya había sido diezmada por las amenazas, temor e intimidación en los últimos cuatro años, y casi la mitad de los cristianos de Iraq viven ahora fuera del país, de acuerdo al último informe de la Comisión Americana Internacional sobre Libertad Religiosa, publicado la semana pasada.
Líderes de la iglesia calculan que la mitad de la comunidad cristiana de Dora ya ha huido del notoriamente violento bastión extremista sunní en el sudoeste de Bagdad, una comunidad de medio millón de sunníes, chiíes y cristianos que vivían lado a lado en el pasado. Los chiíes ya habían sido expulsados de toda esa zona, a excepción del borde sur. Aunque han atacado a algunos cristianos, usualmente para pedir rescate, como comunidad habían sido en gran parte ignorados, dicen los vecinos.
Entre los que huyeron se encuentran Ayleen Georges, 40, cuyo marido fue secuestrado a principios de abril por insurgentes sunníes. Más tarde se disculparon, diciéndole que en el secuestro se habían equivocado de persona, y lo dejaron marcharse. Diez días más tarde, tras la circulación del edicto, lo volvieron a secuestrar.
Está demasiado turbada como para hablar del secuestro, pero describió cómo los pistoleros le dijeron repetidas veces que lo matarían si no se convertía al islam o abandonaba su casa dentro de 24 horas.
"Le dijeron: ‘¿Por qué no te has convertido al islam?' Él les dijo: ‘Tengo fe en la Virgen María'. Y entonces ellos maldijeron a la Virgen María", contó, echándose a llorar. "Le dijeron que tenía 24 horas para marcharse y le dijeron que teníamos que dejar aquí todos nuestros bienes y enseres, o si no nos matarían".
Una docena de secuestros similares se han producido en todo el área de Dora, con la aparente intención de aterrorizar a los cristianos para que se marchen, dijo el legislador cristiano Abdul Ahad Afram, del Partido Democrático Asirio.
Aunque hubo una campaña semejante para expulsar a los cristianos de la norteña ciudad de Mosul el año pasado, este es el primer intento sistemático contra los cristianos de Bagdad, dijo.
"En Dora estamos presenciando una operación organizada para expulsar a los cristianos y apoderarse de sus propiedades", dijo.
La orden de dejar sus pertenencias y enseres en las casas abandonadas fue enfatizada por los rebeldes en la zona, y aquellos que huyeron dijeron que ni siquiera se atrevieron a llevarse una maleta.
Sanharib Benuel, 23, abandonó su casa con su madre y hermano la semana pasada después de que octavillas con la amenaza fueran pegadas en las murallas en el vecindario. Esperaba engañar a los insurgente sunníes metiendo sus cosas en maletas y dejando a un vecino sunní en la casa, y luego pedirle a otro vecino que llevara las maletas a la casa de un familiar al día siguiente.
Pero dentro de unas horas, dijo, un grupo de pistoleros llegó a su casa y ordenó marcharse al vecino, diciéndole: "Esta es una casa cristiana y ha sido confiscada".
Saquearon la casa y robaron todo lo que había en ella, dijo Benuel, que ahora está viviendo en una iglesia en otro barrio de Bagdad, trabajando como guardia de seguridad en la iglesia.
Abdullah al-Noufali, director de Christian Endowment, un organismo estatal que supervisa las iglesias de Iraq, dijo que había oído de muchos casos en que los vecinos sunníes habían ofrecido ayuda o protegido a sus vecinos cristianos amenazados. Responsabiliza a extranjeros -a los rebeldes de al Qaeda que han convergido en Dora en los últimos tres años, convirtiendo al distrito en uno de los bastiones extremistas más violentos e infames de todo Bagdad.
"El problema no es religioso, es económico. Los cristianos son blancos fáciles. No reaccionan violentamente. Pagarán o se marcharán", dijo al-Noufali. "Todos los días se están marchando familias, y para este verano no quedará ningún cristiano en Dora".
De acuerdo a Kanna, la presión sobre los cristianos de Dora se ha intensificado desde la llegada de un nuevo contingente de rebeldes de al Qaeda en los últimos meses, que vienen escapando de su bastión en la provincia de Anbar tras ser expulsados por una alianza tribal respaldada por Estados Unidos. Grupos de hombres armados empezaron a visitar las iglesias de la zona y les ordenaron retirar la cruz. Desde entonces han huido todos los clérigos de la zona, y las nueve iglesias han cerrado sus puertas.
Aunque las fuerzas norteamericanas han aumentado su presencia en la zona desde que se iniciara la campaña de seguridad de Bagdad, parecen ignorar esta última persecución de los cristianos, dijo Ahmed al-Mukhtar, 29, un vendedor que se ha unido al éxodo después de que hombres armados dispararan contra tres de sus vecinos cuando se dirigían juntos al trabajo a fines de abril, provocando que las familias cristianas que conoce en el vecindario empezaran a huir.
"Ellos no saben quiénes son los malos y quiénes los buenos", dijo. "Cuando los americanos vienen a patrullar, la gente corre a abrir sus tiendas y salir de compras, y cuando se marchan, todo el mundo corre a sus casas. Entonces los pistoleros se sienten libres para hacer lo que quieren y matar a cualquiera para obligarlos a marcharse".
Un portavoz de los militares norteamericanos no respondió nuestras preguntas sobre el éxodo cristiano de Dora, pero otros oficiales norteamericanos han señalado el éxito del plan de seguridad de Bagdad que ha logrado una fuerte reducción del nivel de violencia sectaria entre sunníes y chiíes en las últimas semanas.

lsly@tribune.com10 de mayo de 2007
8 de mayo de 2007
©chicago tribune
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desarrapados ofrecen solución


[Chris Kraul] Adaptándose a condiciones fluctuantes, Estados Unidos adiestra y arma a una unidad de policía auxiliar, que ha ayudado a reducir la violencia.
Ramadi, Iraq. Llamadles comités de vigilancia del barrio, estilo iraquí. Apenas hace dos meses, las fuerzas norteamericanas no se atrevían a patrullar en el barrio de Al Tash, en este bastión insurgente en la provincia de Al Anbar. Hasta que llegó Saif Sahed, 22, un ambicioso recluta de la Fuerza de Seguridad Provincial, una nueva unidad de policía auxiliar que ofrece al menos la esperanza de un poco de estabilidad en las violentas calles de Ramadi.
Sahed vive en Al Tash, el tipo de vecindario donde todo el mundo conoce a todo el mundo y los desconocidos son detectados inmediatamente. Y en los últimos tiempos los desconocidos han sido insurgentes.
"Si veo a desconocidos o coches que no conozco, se lo digo a mi oficial. La semana pasada encontramos a unos que eran insurgentes, y fueron detenidos", dijo Sahed, con aire de suficiencia. "Lo importante es que mi vecindario esté seguro".
Debido a que Sahed es joven y analfabeto, normalmente no habría reunido los requisitos para ingresar al ejército o policía iraquíes. Pero durante las últimas semanas, él y sus andrajosos colegas, llevando uniformes de faena desechados del ejército y totalizando unos 2200 reclutas, han desempeñado cruciales funciones en el recabamiento de inteligencia, patrullaje y en la dotación de puestos de control en la nueva fuerza provincial.
Y algunos de ellos, incluyendo a Sahed, incluso lo hacen sin paga, en la esperanza de que algún día se les brindará la oportunidad de unirse a la fuerza policial y ganar cuatrocientos dólares al mes.
La fuerza provincial es un ejemplo de cómo Estados Unidos está adaptando su estrategia militar a condiciones fluctuantes. Es difícil imaginar que las fuerzas norteamericanas hubiesen adiestrado y armado antes en esta guerra a una unidad compuesta principalmente de jóvenes campesinos sunníes analfabetos y veteranos del ejército iraquí, grupos que eran considerados inapropiados para las fuerzas de seguridad de la era después de Saddam Hussein.
Hoy, Sahed y otros miembros de la unidad están ayudando a proveer de dotación a las "comisarías conjuntas de seguridad". Estas nuevas avanzadas militares en los barrios urbanos, compuestas por soldados norteamericanos e iraquíes, dan presencia a la coalición en zonas tales como Al Tash que hace algunas semanas era territorio rebelde.

Punto de Inflexión
Junto con 4500 agentes de policía reclutados en Ramadi desde mayo pasado, los miembros de la Fuerza de Seguridad Provincial [FSP], han contribuido al mejoramiento de la situación de seguridad que ha significado una caída en picado de los ataques contra las fuerzas norteamericanas y un aumento en los requisamientos de alijos de armas y municiones de los insurgentes. Oficiales norteamericanos hablan ahora de un punto de inflexión en la guerra de tres años en Ramadi, que ha dejado en ruinas a gran parte de la ciudad.
Una pista recibida hace poco por la unidad de Sahed es un ejemplo. Después de un ataque contra un todoterrenos de la coalición que costó a un marine sus piernas, el grupo realizó una operación de abanico en Al Tash. El dato los condujo pronto a un "desconocido" que tenía un proyectil de artillería de 155 milímetros en su casa y dijo: "No se preocupen. Lo voy a usar contra los norteamericanos, no contra ustedes".
El comandante de Sahed, el mayor Sabaa Yusef Ju, lo arrestó de inmediato.
"Nosotros no habríamos adquirido nunca ese tipo de datos operacionales con esa rapidez", dijo el teniente Jimm Spannagel, de la Primera División de Infantería de la Segunda Brigada del Ejército. "La FSP habla la misma lengua, se relaciona bien con los vecinos e inspira confianza. Eso nos permite aumentar nuestro alcance".
Han aumentado los reclutamientos y el número de agentes uniformados de la policía iraquí y tropas provinciales en las calles de Ramadi se ha multiplicado a 6700, de solo doscientos en julio. Consecuentemente también ha mejorado la seguridad.
De un promedio de treinta ataques rebeldes al día en diciembre, esos ataques han caído a un promedio de menos de cuatro el mes pasado, dijo el comandante de la coalición en Ramadi, el coronel de ejército John Charlton.
Las bombas improvisadas son todavía un problema importante en Ramadi, pero las cifras están disminuyendo. Un día en enero, estallaron once bombas en un tramo de siete kilómetros en la autopista al oeste de Ramadi, que los marines llaman Gremlin Road. En los últimos tiempos han pasado varios días sin que se registren explosiones en la ciudad.
Los oficiales norteamericanos reconocen que el mejoramiento de la situación de seguridad se debe a la unidad provincial.
"Casi un diez por ciento de nuestra inteligencia es operacional. Ellos manejan un noventa por ciento de informaciones operacionales", dijo el teniente Ed Clark, cuya sección del ejército patrulla el oeste de Ramadi.
Gracias a las filas cada vez mayores de la policía iraquí y tropas provinciales, los militares norteamericanos están empezando a realizar su segunda y tercera etapas de su estrategia contrainsurgente de ‘limpiar, consolidar y construir', objetivos que hace unos meses parecían inalcanzables, dijo el capitán Jay McGee, un especialista en inteligencia.
"Antes, hacíamos operaciones de limpieza con barridas en toda la ciudad, pero no podíamos consolidar el terreno después de que se marchaban nuestras tropas. Era como jugar al guacamole. Pégale aquí, vuelve y pégale de nuevo... Ahora estamos consolidando el terreno ganado, y en Ramadi hemos alcanzado un punto de inflexión".
El cambio se produjo a instancias de los jeques sunníes de la zona de Ramadi que en los últimos meses han decidido apoyar a la coalición norteamericana. Indignados con los asesinatos de los rebeldes y sus actos de intimidación en Ramadi, los jeques se acercaron a la coalición en septiembre para comunicar a las fuerzas norteamericanas que estaban dispuestos a cooperar y que llamarían a sus tribus a proporcionar reclutas para el ejército y la policía iraquíes.
Los jeques también sugirieron que la coalición legalice a cientos de grupos irregulares, que consisten principalmente de miembros armados de familias tribales, mediante la creación de una fuerza separada para los que técnicamente no pueden cumplir con los requisitos normales de reclutamiento del ejército o la policía.
Oficiales norteamericanos, que estaban entonces luchando contra los insurgentes y habían llegado a un punto muerto, aceptaron la idea de formar otra columna de tropas aliadas en Ramadi.
Así nacieron las llamadas unidades de respuesta de emergencia, que el mes pasado fueron rebautizadas como Fuerza de Seguridad Provincial.

Respuesta Sorpresa
Pero incluso el más optimista coronel norteamericano no estaba preparado para la avalancha de reclutas que llegaron una vez que los jeques llamaron a unirse al ejército, policía y fuerza provincial. Hace poco, 1500 jóvenes iraquíes se aparecieron para enrolarse en la policía -más reclutas de los que podían aceptar.
Charlton dice que ahora inscribe a los reclutas en la fuerza provincial hasta que puedan reunir los requisitos para postular a puestos en el ejército o policía. Las clases de alfabetización están empezando en varias unidades para ayudar a los miembros a prepararse para postular.
"Los chicos se acercan a preguntar si pueden unirse al ejército o a la policía. Los aceptamos como a irregulares en la FSP hasta que haya lugar para ellos", dijo.
Otro cambio que ha ayudado al reclutamiento fue una medida introducida en febrero, que prometía a los reclutas del ejército de Al Anbar que serían estacionados cerca de casa si se inscribían. Dos días después se habían alistado 400 jóvenes.
"Estos tipos llegan a los ataques antes de que ocurran", dijo el sargento del ejército Todd Bair. "Ellos saben quiénes son los tipos malos, y nos están ayudando a sacar las armas y a los francotiradores de las calles".
Todavía está por verse si el mejoramiento de la situación de seguridad se puede mantener. Dependerá en gran parte de si los 25 jeques del área de Ramadi mantienen su posición, y las nuevas fuerzas de seguridad son provistas de cursos de adiestramiento, normas de organización y reglas. Las tribus también deben coordinarse con el gobierno provincial, con el que las relaciones han sido bastante espinudas.
El mayor Ju, el superior de Sahed, dijo que la participación de los jóvenes de la zona en la seguridad de Ramadi era motivo de orgullo. Los que antes temían a al Qaeda, dijo, están ahora ofreciendo resistencia.
"Ahora los ven como terroristas que estaban usando la religión para engañar a la gente. Somos como las rosas que parecen marchitas, pero que si les das agua, vuelven a vivir".

chris.kraul@latimes.com

8 de mayo de 2007
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quemaron radio dijla


[Tina Susman] En Bagdad. Un día después de que mataran a un guardia durante una balacera, los atacantes volvieron al estudio y lo saquearon y convirtieron en un montón de escombros humeantes.
Kareem Yousif sabía que sería un día difícil cuando un grupo de hombres armados trató de secuestrar a cuatro de sus empleados cuando se dirigían a su trabajo en la camioneta de la compañía. Los miembros del personal de Radio Dijla escaparon ilesos, pero no así la inconformista emisora de radio.
Horas después del fracasado intento de secuestro el jueves, editores, guardias de seguridad y otros empleados de la emisora pelearon con decenas de hombres armados que atacaron el edificio, matando a un guardia e hiriendo a otros dos. Expulsaron a los asaltantes, pero a la noche siguiente, volvieron para terminar el trabajo.
El sábado, la emisora era un montón de ruinas todavía humeantes, una baja más en una guerra en que las voces independientes deben hacer frente a mortíferas repercusiones.
Yousif, director suplente de la emisora, y Ahmed Rikabi, su fundador, responsabilizaron a grupos asociados al Qaeda del ataque del jueves, que ocurrió durante el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
"Nosotros somos símbolo de unidad. Lo que estamos haciendo contradice completamente su manera de pensar", dijo Rikabi.
Rikabi empezó Radio Dijla, que significa Tigris en árabe, en abril de 2004 en Jamiya, un barrio residencial de Bagdad. La emisora abrió en un chalet de dos niveles en una calle perpendicular a la calle principal y empezó a emitir noticias y programas de llamados. La zona estaba dominada por los sunníes, y vivían allí montones de admiradores de Saddam Hussein, que había sido derrocado el año anterior, dijo Rikabi.
Pero los empleados pertenecían a toda una variedad de grupos religiosos y étnicos, y Rikabi creía que el enfoque no sectario y apolítico de la radio les protegería de ser atacados.
Pensó en abrir una emisora después de trabajar un año como director de la Iraqi Media Network norteamericana, que operaba en una tienda cerca del aeropuerto de Bagdad y luego desde un edificio que, desde entonces, se ha convertido en la sede del parlamento iraquí.

Diálogo Intelectual
Mientras la operación patrocinada por Estados Unidos defendía un punto de vista pro-americano, Radio Dijla tenía la intención de ser un órgano independiente al que cualquiera podía llamar y expresar su opinión sobre cualquier cosa, desde el tiempo hasta la presencia militar norteamericana.
"Nunca dijimos lo que pensábamos", dijo Rikabi, que habló desde Londres, donde pasa la mayor parte del tiempo debido a que ha recibido amenazas de muerte. "Nunca cerramos los micrófonos porque alguien expresara una opinión que rechazábamos".
Al principio, dijo, los radioyentes que llamaban eran a menudo groseros e incluso se insultaban unos a otros.
"Pero poco a poco, nos dimos cuenta de que el diálogo se hacía más intelectual, más cultivado. Después de un rato, la gente se acostumbró a oír opiniones diferentes", dijo.
Se trataba de una fórmula inédita en Iraq, donde el debate político había sido reprimido durante décadas. Pero a medida que se extendía la guerra sectaria en Iraq y la resistencia sunní, Radio Dijla fue succionada por la refriega.
Hace un año, el chofer de Yousif y un guardia fueron matados a balazos. En los últimos nueve meses, mataron a un editor y otros tres empleados, incluyendo al director de noticias, que había sido secuestrado. Ninguno ha sido encontrado.
El último ataque empezó a las 8:30 de la mañana del jueves, cuando dos sedanes, cada uno transportando hombres armados, intentó hacer parar a la camioneta de la compañía que llevaba a sus empleados al trabajo. El chofer de la camioneta eludió la trampa, y los secuestradores huyeron después de un tiroteo con los guardias de la radio.

Signos Ominosos
A eso del mediodía, Yousif observó misteriosos movimientos en las tranquilas calles de los alrededores. Había demasiados coches desconocidos recorriendo la zona. Cogió un teléfono y llamó a las fuerzas de seguridad iraquíes.
"Expliqué que estaban pasando cosas raras en el barrio", dijo Yousif. Pero antes de que llegaran refuerzos, la emisora estaba sitiada.
Un proyectil lanzado con un lanzagranadas hizo volar la puerta principal de la radio, matando al guardia que estaba detrás. Más hombres armados, utilizando sus armas automáticas y RPGes, dispararon desde los tejados en torno a la mansión. Cuando dos guardias de la emisora que estaba en el tejado cayeron heridos, los asaltantes irrumpieron por la entrada principal y empezaron a tratar de hacerse camino hacia el primer piso.
Yousif y sus empleados tenían justamente un plan para esa eventualidad, y lo pusieron en acción. Todo el mundo corrió al primer piso, donde se guardaba un arsenal de armas. Algunos cogieron armas. Otros, incluyendo a Yousif, cogieron sus propias pistolas.
Productores, anfitriones de telediarios, guardias y otros empleados se apostaron en la parte de arriba de las escaleras y dispararon contra los atacantes que trataban de llegar al primer piso.
"Todo el mundo estaba disparando. Estuvimos disparando durante 20 minutos", dijo Yousif. "Trataron de matarnos. Cuando trataron de avanzar, les disparamos".
Algunos de los asaltantes llevaban máscaras. Otros lograron subir al tejado de la emisora, de modo que los empleados se encontraron encajonados entre fuerzas hostiles. Otros empleados buscaron refugio en las oficinas, algunos gritando y llorando.
Finalmente, los asaltantes se marcharon, aparentemente conscientes de que las fuerzas de seguridad entrarían pronto en escena.
Cuando llegaron, las fuerzas de seguridad evacuaron al personal, pero Yousif dijo que ellos no respondieron a sus llamados a que les proporcionaran escoltas armados para volver al chalet más tarde, de modo que pudieran retirar los ordenadores y otros equipos.
El viernes noche, la gente del vecindario llamaron a casa a Yousif para informarle que habían oído ruidos extraños. Luego lo llamaron para decirle que el edificio estaba en llamas. Pero era demasiado tarde como para salvar algo.
Yousif, sonando muy debilitado por la falta de sueño, dijo que había pedido repetidas veces mejor protección.
"Hemos pedido al gobierno más de una vez que protegiera esta calle. Todas las semanas matan o secuestran a alguien aquí", dijo. "Pero se vienen por una semana, y luego, cuando se marchan, todo vuelve a lo mismo".
"Jamiya se ha convertido en un cementerio de periodistas", dijo, mencionando toda una lista de ataques contra otras órganos de prensa y periodistas en la zona.
Uno de esos ataques ocurrió la semana pasada. Una de las personalidades mejor conocidas de la radio iraquí, Amal Mudarris, escapó apenas de la muerte cuando le dispararon en la cabeza frente a su casa en el barrio.
El mes pasado estalló un camión bomba cerca de las oficinas de Bagdad TV en Jamiya. También en abril otro conocido periodista, el reportero radial Khamail Khalaf, fue encontrado muerto en un barrio adyacente dos días después de ser secuestrado.
Yousif y Rikabi habían hecho planes de mudarse a un lugar más seguro.
"Pero ellos fueron más rápidos", dijo Yousif sobre los atacantes.
Radio Dijla no emitió el sábado, pero su página web siguió funcionando, publicando un reportaje sobre el ataque contra la emisora, junto con el usual repertorio de noticias misceláneas, incluyendo una receta para macarrones con albóndigas y datos sobre cómo tener unas uñas perfectas.
Los radioyentes ofrecieron ayuda.
Rikabi dijo que su objetivo era salir nuevamente al éter con una programación limitada dentro de 72 horas. Dijo que los radioyentes habían llamado para ofrecer de todo, incluso vender sus joyas de oro y casas para ayudar a financiar el renacimiento de la emisora y mudarla a una ubicación más protegida.
Encontrar un lugar así en Bagdad, sin embargo, sería difícil.
"Si te mudas a una zona chií, el personal sunní no se aparecerá a trabajar. Si te mudas a una zona sunní, los chiíes se quedarán en casa", dijo Rikabi, que calcula que ha perdido a unos treinta empleados debido a problemas de seguridad. Ahora, la radio tiene un personal de unas 55 personas.
"Probablemente deberíamos buscar un lugar en medio del río", dijo con una tibia sonrisa. "Que no es ni sunní ni chií".

susman@latimes.com

7 de mayo de 2007
5 de mayo de 2007
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iraquíes no están preparados


[Tina Susman] Asesores de las fuerzas iraquíes dicen que estas se derrumbarían sin el apoyo de Estados Unidos.
Base de Besmaya, Iraq. Grupos de soldados iraquíes se acurrucan junto a las puertas de dos pequeñas casas al otro lado de un estrecho sendero. Blanden sus AK-47. Están listos.
Echan abajo las puertas a patadas, irrumpen violentamente y empiezan a revisar los cuartos a la búsqueda de rebeldes, apuntando con sus armas a medida que se mueven como cangrejos por las laberínticas estructuras.
"¡Alto, alto, alto!", aúlla alguien en inglés desde una pasarela encima de ellos.
Es el teniente primero del ejército norteamericano, Andrew Fuller, tratando de romper con un hábito potencialmente letal de los soldados. En allanamientos simultáneos, lado a lado como estos, a menudo terminan con los soldados apuntándose con sus armas unos a otros.
"Las órdenes de avance deben ir siempre en la misma dirección", explicó Fuller a través de un intérprete cuando los equipos iraquíes se reagrupaban en el polvoriento callejón para intentar otro método.
Durante casi tres años, adiestrar al ejército iraquí ha sido una de las principales prioridades de las fuerzas armadas norteamericanas. Y durante un periodo casi igual, los oficiales norteamericanos la han considerado una de sus principales frustraciones.
Ahora que el presidente Bush debe soportar una firme presión para empezar a retirar las tropas norteamericanas de Iraq, el gobierno está enfatizando una vez más la necesidad de adiestrar a las fuerzas iraquíes para que se encarguen de la seguridad del país.
Pero a pesar de algunos signos de progreso, tanto los iraquíes como sus asesores norteamericanos en este campo de adiestramiento son francos en cuanto a lo que queda por hacer: Si las tropas norteamericanas debiesen retirarse demasiado pronto, el ejército iraquí se derrumbaría, dice la mayoría de ellos.
"Francamente, creo que será todo un reto que el país siga estando unido", dijo el teniente coronel marine, William Redman, principal asesor del campo.
"He visto anarquía, y ahora mismo estamos al borde de ella. Si nos marchamos ahora, será un caos en uno o dos años", dijo el sargento primero retirado, Jerry Massey, un veterano de 21 años que enseña a los iraquíes a reconocer el peligro y responder ante él. "Como mínimo, tendremos que quedarnos unos cinco años más".
Retirarse demasiado pronto significa diferentes cosas para diferentes personas en Besmaya, una antigua base del ejército iraquí que se extiende por un tramo barrido por el viento en el desierto color caqui al sudoeste de la provincia de Diyala. Ahora la base está destinada al adiestramiento de tropas iraquíes, que llegan aquí para períodos de tres semanas de adiestramiento intensivo antes de ser desplegadas en la capital para reforzar la campaña de seguridad norteamericana-iraquí iniciada a mediados de febrero.
Sin embargo, la mayoría entiende que por varias razones pasarán años antes de que los iraquíes estén preparados a defender su terreno.
La principal razón es la desintegración de la seguridad iraquí, que ha creado un país asolado por la violencia religiosa y una resistencia que incluye a grupos leales a al Qaeda en Iraq. La resistencia ha atraído a combatientes extranjeros con un nivel de sofisticación que supera a la mayoría de las tropas iraquíes.
Las tropas del ejército iraquí voluntario han demostrado ser imprevisibles. Muchos se alistaron con la idea de que serían estacionados cerca de casa, explicó el general Ali Ghidan Majeed, comandante de las tropas terrestres del ejército iraquí. En lugar de eso, debido a la creciente violencia, han sido desplegados en Bagdad, la provincia de Al Anbar y otros lugares remotos. Eso empuja a algunos a desertar, dijo Majeed.
Además, la paga es baja y a veces se retrasa, debido a problemas administrativos, lo que según Majeed lleva a muchos soldados a salir con el permiso mensual para no volver nunca más.
"Estamos avanzando paso a paso", dijo durante una visita a Besmaya. "Pero mi mensaje es que necesitamos a las fuerzas de la coalición en Iraq. Las necesitamos un montón: para al adiestramiento, para los suministros, para la dirección de nuestro ejército".
Ese no es el mensaje que el presidente Bush y otros partidarios de la guerra quieren enviar. Aunque se oponen al proyecto de ley que exige un calendario de retirada de las tropas norteamericanas, también deben hacer frente a una creciente oposición pública a la guerra, en la que desde marzo de 2003 han muerto al menos 3.355 soldados norteamericanos, de acuerdo a la página web icasualties.org, que lleva el conteo de las bajas norteamericanas en la guerra.
Nadie niega que se han hecho progresos en la formación de las fuerzas armadas iraquíes. El ejército tiene diez divisiones, y los asesores dicen que los nuevos reclutas muestran una dedicación para aprender y servir que supera de lejos las actitudes de la mayoría de los oficiales más antiguos.
Muchos continúan adiestrándose y sirviendo, incluso sin paga, y el campo de Besmaya ofrece instalaciones modernas que los transforman en mejores soldados. Mientras están allá, están lejos de las distracciones de casa. Incluso se les requisan los celulares.
Majeed reconoce que en el ejército existen divisiones religiosas, pero dice que esta rama de las fuerzas de seguridad iraquíes es mucho más cohesiva que las otras.
"Tienes que verlo en el contexto", dijo el general de división del ejército norteamericano, Dana Pittard, que supervisa los equipos de tropas norteamericanas que están trabajando y viviendo junto a las fuerzas iraquíes para mejorar su rendimiento en el campo de batalla.
"A principio de 2005, había dos divisiones del ejército iraquí. Ahora tenemos diez divisiones muy capaces, y estamos trabajando en la once y doce. Así que en los últimos dos años ha habido un gran progreso, aunque todavía no logramos lo que queremos", dijo.
Sea en la corneta desafinada que saludó a los generales iraquíes y norteamericanos en Besmaya, o en la evaluación de las prácticas de terreno, los obstáculos a los que hacen frente los iraquíes y sus asesores norteamericanos se hicieron evidentes.
Uno de los principales retos, explicó Fuller, es dar instrucciones a los iraquíes que no violen sus tradiciones culturales -por ejemplo, que no frunzan el ceño cuando las órdenes se les gritan. La postura de decir las cosas a la cara que es más efectiva a la hora de lograr que los educandos aprendan rápidamente, aquí es inaceptable, especialmente cuando vienen de personas tan jóvenes como Fuller, que tiene 25 años.
Si un soldado está tratando de ponerse al día, los asesores lo llevan aparte y, a través de un intérprete, le explican calmamente lo que debe hacer. Esto toma tiempo, y hay poco tiempo para formar a estos soldados para que sobrevivan los peligros en Bagdad.
En un curso de obstáculos diseñado para dar a los soldados una idea de lo que tendrán que soportar en el terreno, Massey da instrucciones para romper con los malos hábitos. Entre ellos está la tendencia de los soldados iraquíes a no cubrirse cuando son atacados. Maniquíes pintados para que se parezcan a rebeldes armados brincan de la arena mediante un artefacto de control remoto frente al vehículo de Massey. "Les gusta dar vueltas y disparar contra los blancos", dice Massey.
Los iraquíes no han desarrollado todavía el equipo de trabajo coordinado que se enseña a las tropas norteamericanas, dijo, mencionando su conducta durante instrucciones para simular la explosión de una bomba en la calle al paso de un convoy.
Las tropas norteamericanas están preparadas para proporcionar protección al vehículo impactado.
"Los iraquíes hacen algo totalmente diferente", dijo Massey. "Simplemente escapan". Eso deja al vehículo impactado a merced del fuego enemigo, que es lo que ocurre generalmente después de que un vehículo es impactado por una bomba, y eso prácticamente garantiza que haya bajas.
Fuller dijo que otro problema que él ve es la corrupción y holgazanería de los oficiales más antiguos que sirvieron durante la dictadura de Saddam Hussein.
"Pero ahora estamos empezando a ver a oficiales más jóvenes, y ellos están causando un gran impacto", dijo.
Uno de esos recién llegados es el sargento Mohammed Khamis, parte del batallón iraquí de Kirkuk que estaba en sus últimos días de adiestramiento antes de su despliegue en Bagdad. Aparte los problemas de la paga, dijo Khamis, los hombres que estaban con él estaban dispuestos a hacer cualquier cosa e ir a cualquier lugar. Sin embargo, dijo, todavía no estaban preparados para hacerlo solos.
Dijo que los iraquíes todavía necesitaban a los norteamericanos en las calles de Bagdad.
Incluso los más optimistas, como Pittard, dicen que es el deber de Estados Unidos cerciorarse de que el caos que se originó con el derrocamiento de Hussein no termine destruyendo a Iraq.
"Llegamos aquí en 2003. No podemos abandonar... a este país como si fuera un estado fracasado. Si nos marchamos, se hundirá en el caos", dijo Pittard. Dijo que recién en enero se podrían juzgar los progresos del plan de seguridad de Bagdad, pero no la capacidad de las tropas iraquíes de hacerse cargo de todo el país.
El comandante iraquí de Besmaya, el coronel Abbas Fadhil, asintió. Fadhil fue el primer soldado en alistarse en el nuevo ejército iraquí el 21 de julio de 2003, y se hace eco de las acusaciones de la Casa Blanca de que gran parte de la violencia que ahora asola Iraq está siendo provocada por Irán. Si Estados Unidos se marchara, Irán entraría al país y lo devoraría, dijo.
"¿Sin Estados Unidos? ¿Pelear solos? ¿Que sólo pelee el ejército iraquí? Esa no es una buena idea", dijo Fadhil, abriendo sus ojos ante la idea. "Necesitamos tiempo para adiestrarnos, para recibir suministros. Necesitamos por lo menos siete años". Incluso mejor, dijo, necesitamos cincuenta años.

susman@latimes.com

3 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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