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los quemaron vivos


[Steven R. Hurst] Milicianos chiíes queman vivas a víctimas sunníes en Bagdad. Se desata barbarie de milicias religiosas.
Bagdad, Iraq. Milicianos chiíes que buscaban venganza aprehendieron a seis sunníes que salían de las oraciones de los viernes, los rociaron con queroseno y los quemaron vivos, mientras soldados iraquíes miraban impasibles, dijeron policías y testigos.
La salvaje carnicería en el barrio predominantemente sunní de Hurriyah fue una dramática escalada de la brutalidad que recorre la capital iraquí, un día después de que un grupo insurgente presuntamente sunní matara a 215 personas en la principal comuna chií de Bagdad, con una combinación de bombas y morteros.
Los ataques culminaron la semana más mortífera del conflicto religioso en Bagdad, desde que comenzara la guerra hace tres años.
El capitán de policía Jamil Hussein dijo que los soldados iraquíes en un puesto del ejército cercano, no intervinieron en la inmolación de los sunníes llevada a cabo por miembros de la milicia chií Ejército Mahdi, o en los ataques posteriores que terminaron con cuatro mezquitas sunníes incendiadas y el asesinato de al menos otros 19 sunníes, incluyendo mujeres y niños, en la misma zona al noroeste de Bagdad.
Imad al-Hasimi, un viejo sunní de Hurriyah, confirmó la versión de Hussein. Dijo al canal de televisión al Al-Arabiya que vio cuando los empapaban con queroseno, les prendían fuego y los quemaban vivos ante sus ojos.
Dos empleados del Hospital de Kazamiyah dijeron que los muertos en los enfrentamientos e inmolaciones fueron llevados a la morgue de su recinto. Se negaron a ser identificados por sus nombres, diciendo que temían represalias.
A pesar de las versiones de testigos y policías, sin embargo, el presidente Jamal Talabani desechó esos informes. A la salida de una reunión con otros líderes políticos iraquíes el viernes noche, dijo que el ministro de Defensa Abdul-Qader al-Obaidi le dijo que el barrio de Hurriyah había estado tranquilo durante el día.
De acuerdo a Hussein, el agente de policía, los milicianos recorrieron la comuna, incendiando varias casas más aparte de las cuatro mezquitas, contra las que arrojaron bombas e incendiaron.
Algunos vecinos dijeron que el Ejército Mahdi, la milicia leal al clérigo radical chií antinorteamericano Muqtada al-Sáder, empezó a secuestrar y a tomar rehenes sunníes para asesinarlos en los funerales de las víctimas chiíes de la violencia sectaria en Bagdad.
Esas afirmaciones no pudieron ser verificadas, pero delatan el profundo temor que paraliza a Bagdad, donde la venganza se ha convertido en parte de la vida de todos los días.
El año pasado, miles de cuerpos fueron arrojados a las calles en todo Bagdad y otras ciudades en el centro de Iraq, víctimas que fueron torturadas y luego matadas a balazos, de acuerdo a la policía. Los milicianos sospechosos de cometer esos crímenes usaron a menudo taladros eléctricos para torturar a sus víctimas antes de ultimarlas. Los cuerpos se encontraron frecuentemente decapitados.
Quemar a las víctimas vivas, sin embargo, introduce un nuevo método de brutalidad que parece probable que sea reciprocada por la otra secta a medida que sunníes y chiíes continúan matándose unos a otros en cantidades sin precedentes. El ataque, que se produjo a pesar del toque de queda en Bagdad, culminaron un día en el que al menos 87 personas fueron asesinadas o encontradas muertas tras incidentes de violencia sectaria en todo Iraq.
La Asociación de Clérigos Musulmanes, la organización sunní más influyente de Iraq, dijo incluso que las víctimas sunníes eran todavía más. Dijo que 18 personas murieron en el incendio de la mezquita de al-Muhaimin.
La extrema violencia continúa desgarrando el tejido social de Iraq incluso después de que el gobierno prohibiera las calles para transeúntes y coches y cerrara hasta nuevo aviso el aeropuerto internacional en medio de una tormenta de ataques por venganza por los cinco atentados con coches bomba y dos rondas de morteros que mataron a 215 personas en Ciudad Sáder el jueves.
El cierre del aeropuerto obligó a Talabani a posponer su planeada partida el sábado hacia Teherán para una reunión con el presidente Mahmoud Ahmadinejad. El presidente iraní también invitó al presidente sirio Bashar Assad, pero ahora se cree que este no asistirá.
El caos también arroja una sombra sobre la cumbre la semana entrante en Amán, Jordania, entre el primer ministro Nouri al-Maliki y el presidente Bush.
Los políticos leales a al-Sáder amenazaron con boicotear el parlamento y gabinete si al-Maliki asistía a esas reuniones. El bloque político radical chií, conocido como de los saderistas, es el principal sostén de al-Maliki, él mismo también chií. El Ejército Madhi es el brazo armado de la organización.
El legislador saderista Qusai Abdul-Wahab culpó a las fuerzas norteamericanas de los ataques del jueves en Ciudad Sáder, porque no proporcionaron seguridad.
"Decimos que las fuerzas de la ocupación son totalmente responsables de estos actos y llamamos a la retirada de las tropas de la ocupación o a fijar un calendario para su retirada", dijo Abdul-Wahab.
Un helicóptero norteamericano que patrullaba Ciudad Sáder fue atacado desde el suelo y respondió el fuego hiriendo a dos personas el viernes noche, de acuerdo al teniente primero de la policía, Qassim Mojhammed, y a testigos.
Los militares norteamericanos dijeron que el helicóptero había sido atacado con seis proyectiles lanzados desde un solo sitio y destruyó luego la plataforma de lanzamiento. La declaración norteamericana no especifica si hubo o no víctimas.
Scott Stanzil, portavoz de la Casa Blanca, dijo que los planes del presidente de reunirse con al-Maliki el miércoles y jueves continuaban sin cambios.
Al-Maliki tiene cada vez más problemas con el gobierno de Bush por su reticencia a desmantelar las milicias y escuadrones de la muerte asociados, de los que se cree que son responsables de los asesinatos de miles de sunníes desde que al-Qaeda hiciera volar la cúpula dorada de un venerado santuario chií el 22 de febrero en Samarra, al norte de Bagdad.
Fuego de morteros llovió sobre el santuario más sagrado del islam sunní en Bagdad, la mezquita de Abu Hanifa en el barrio de Azamiyah, hiriendo al menos a cinco personas. Varios proyectiles cayeron en la zona el jueves noche a pocas horas del atentado en Ciudad Sáder, uno de ellos perforando la cúpula del santuario y destruyendo el interior, incluyendo su biblioteca.
También un grupo de milicianos asaltó una mezquita sunní en el barrio de Amil al oeste de Bagdad, matando a dos guardias, dijo el teniente primero de policía Abdul-Razzaq.
Y en Baquba, a 56 kilómetros al nordeste de Bagdad, rebeldes sunníes hicieron volar la cúpula de la importante mezquita chií del clérigo Abdul-Karm al-Madani.
En Tal Afar, al norte de Iraq, 23 personas murieron y 43 resultaron heridas cuando una carga de explosivos ocultos en un coche aparcado y en el cinturón de un terrorista suicida explotaron simultáneamente frente a una concesionaria de coches, dijo el brigadier de policía, Khalaf al-Jubouri.
En total, murieron 56 personas en Iraq el viernes, y la policía dijo que encontraron 31 cuerpos en las calles de Bagdad, la mayoría de ellos torturados antes de ser asesinados a balazos.
En Ciudad Sáder, los equipos de limpieza continuaron retirando los restos de los muertos entre los escombros de los coches bomba, y se levantaron tiendas en todo el destartalado barrio para que los familiares pudieran recibir las condolencias.
Cientos de hombres, mujeres y niños se golpearon los pechos, cantaron y lloraron mientras caminaban junto a los vehículos que acarreaban a sus seres queridos hacia la ciudad santa chií de Nayaf para su sepultura. A pesar del toque de queda en Bagdad, al-Maliki ordenó a la policía que protegiera la procesión.
Cuando las procesiones funerales llegaron a orillas de Ciudad Sáder en el nordeste de Bagdad, los coches y furgonetas dejaron atrás a la mayoría de los deudos y emprendieron el viaje de 160 kilómetros hacia Nayaf, al sur, una traicionera ruta que cruza el llamado ‘Triángulo de la Muerte'.

Thomas Wagner, Bassem Mroue y Qais al-Bashir contribuyeron a este reportaje.

24 de noviembre de 2006
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alternativas para eua en iraq


[Thomas E. Ricks] El Pentágono puede sugerir un aumento de corto plazo del nivel de tropas antes de retirarse de Iraq.
La revisión celosamente guardada sobre cómo mejorar la situación en Iraq, ha definido tres opciones básicas: Enviar más tropas; reducir la presencia militar, pero permanecer más tiempo; o retirarse, de acuerdo a altos funcionarios de la defensa.
Los participantes han apodado las opciones ‘Go Big', ‘Go Long' y ‘Go Home'. Es probable que el grupo que realiza la revisión recomiende una combinación de un incremento pequeño, de corto plazo, de las tropas estadounidenses y el objetivo a largo plazo para intensificar el adiestramiento y asesoramiento de las fuerzas iraquíes, dijeron los funcionarios.
El estudio militar, encargado por el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Peter Pace, se produce en momentos en que la escalada de violencia en Iraq obliga a una reconsideración de la estrategia en Iraq tanto por la Casa Blanca como por el Grupo de Estudio de Iraq, el comité bipartidista nombrado por el Congreso. Los esfuerzos de Pace serán incluidos en la revisión de la Casa Blanca, pero los oficiales han dejado en claro que ellos operan independientemente.
Los procedimientos del grupo del Pentágono son tan secretos que los funcionarios entrevistados no han dicho ni su título ni su mandato. Pero en los últimos días, el círculo de personas al tanto de sus deliberaciones se ha ampliado más allá del estrecho grupo que trabaja con los Jefes del Estado Mayor Conjunto.
‘Go Big', la primera opción, contemplaba originalmente un marcado aumento de las tropas norteamericanas en Iraq para tratar de romper el ciclo de violencia religiosa y de los rebeldes. Sin embargo, una clásica campaña contrainsurgente requeriría varios cientos de miles de soldados iraquíes y norteamericanos adicionales, así como una fuerza policial fuertemente armada. Esa opción ha sido rechazada por el grupo de estudio, que concluyó que las fuerzas armadas norteamericanas no cuentan con suficientes tropas y que no hay fuerzas iraquíes suficientemente efectivas, dijeron fuentes que han sido informadas informalmente de la revisión.
Las fuentes insistieron en guardar el anonimato debido a que nadie en el Pentágono ha sido autorizado a comentar la revisión con no-miembros. El grupo de revisión es dirigido por tres importantes coroneles: H.R. McMaster y Peter Mansoor, del ejército, y Thomas C. Greenwood, del Cuerpo de Marines. Ninguno de ellos quiso hacer comentarios para este artículo.
Portavoces de los jefes del Estado Mayor Conjunto no respondieron las llamadas telefónicas ni los e-mails en los que les pedíamos comentarios.
‘Go Home', la tercera opción, llama a una rápida retirada de las tropas norteamericanas. Fue rechazada por el grupo del Pentágono, porque se teme que empuje a Iraq directamente a una sangrienta guerra civil a toda escala.
El grupo ha ideado un plan híbrido que combina parte de la primera opción con partes de la segunda -‘Go Long'- y llama a reducir la presencia de combate de Estados Unidos a favor de una expansión a largo plazo de los proyectos de adiestramiento y asesoramiento. Según esta mezcla de opciones, que recibe cada vez más apoyo entre los militares, la presencia norteamericana en Iraq, actualmente de unas 140 mil tropas, podría ser aumentada en 20 mil o 30 mil por un período breve, dijeron oficiales.
El propósito del aumento, provisional, pero significativo, dijeron, sería doble: Hacer todo lo posible para reducir la violencia sectaria, y también enviar una señal al gobierno iraquí y a la opinión pública de que el cambio a la opción ‘Go Long', que persigue eventualmente una reducción de la presencia norteamericana, no es una forma de retirada disfrazada.
Incluso así, existe preocupación de que un cambio tan radical en la posición de Estados Unidos en Iraq pueda dañar la posición de su gobierno, del que los oficiales norteamericanos creen que es ya demasiado endeble. Según el plan híbrido, el aumento a corto plazo de los niveles de tropas norteamericanas sería seguido por un plan a largo plazo para reducir radicalmente la presencia militar, quizás a unas 60 mil tropas.
Ese plan combinado, que un oficial de la defensa llamó ‘Go Big but Short While Transitioning to Go Long' [Aumentar los niveles de tropas durante un breve período antes de pasar a la opción de una permanencia más prolongada], podría fracasar si los iraquíes sospechan que en realidad es un modo de escabullirse fuera de Iraq -es decir, imitar al cantante Michael Jackson en su típico paso en el que pareciera que avanza, cuando en realidad retrocede. "Si optamos por esa idea, tenemos que aceptar francamente que puede resultar en lo opuesto de lo que queremos", dijo el funcionario.
El funcionario del Pentágono dijo que este incremento de corto plazo podría alcanzarse mediante tres pasos: extender los perídos de servicio de algunas unidades que ya se encuentran en Iraq; enviar otras unidades antes de lo planeado; y activar algunas unidades de reserva del ejército.
El grupo concluyó que esa medida podría ser necesaria debido a su preocupación de que la persistente violencia esté socavando la credibilidad del gobierno iraquí. "La gente se da cada vez más cuenta de que si violencia no puede ser contenida, la espiral hacia abajo continuará, el gobierno nacional perderá efectividad... y podría pasar cualquier cosa", dijo el funcionario.
También, tomaría meses preparar e implementar la expansión del programa para adiestrar y asesorar a las fuerzas iraquíes, observó. Los militares tendrían que encontrar asesores adicionales, prepararlos para su despliegue, instalar la infraestructura necesaria para albergarlos y alimentarlos, encargar y embarcar los equipos que usarán, y reclutar a más iraquíes para adiestrarlos.
"La opción ‘Go Long' podría funcionar si hubiera suficiente paciencia estratégica, recursos apropiados y un liderazgo efectivo", dijo un oficial de la inteligencia militar.
Otro obstáculo potencial de la opción ‘Go Long' es que contradice el impulso de muchos representantes demócratas de encontrar un camino para salir de Iraq rápidamente. Los estrategas preveen que tomará cinco a diez años más crear un ejército iraquí estable y competente. Debido a que la opción no conduce a una retirada rápida, algunos demócratas la podrían criticar como una versión solapada de ‘mantener el curso'.
Por otro lado, la versión híbrida de ‘Go Long' puede estar extraordinariamente cerca de la recomendación del Grupo de Estudio de Iraq, dirigido por el ex ministro de Relaciones Exteriores, James A. Baker III y el ex representante Lee H. Hamilton (demócrata de Indiana). Las conclusiones de ese grupo, que se espera se den a conocer el mes que viene, se concentran, según se dice, en cambiar el énfasis de las operaciones militares norteamericanas para pasar, del combate de la resistencia, al adiestramiento de los iraquíes, y también encontrar modos de aumentar la seguridad en Bagdad e incluir a los países vecinos en conversaciones sobre la estabilización de Iraq.
El grupo del Pentágono ha rechazado lo que consideraba variantes de retirada, tales como sacar las unidades norteamericanas de las ciudades y mantenerlas en enclaves aislados, donde no tendrían contacto con la población iraquí, aunque si estarían disponibles para hacer frente a ofensivas insurgentes importantes y también para proteger al gobierno contra posibles golpes de estado.
El general del ejercito John P. Abizaid, el más importante comandante militar norteamericano en Oriente Medio, expresó una opinión similar la semana pasada, cuando dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado que cree que una retirada inmediata de las tropas de Iraq aumentaría la violencia en el país.

20 de noviembre de 2006
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victoria militar imposible


Henry Kissinger no cree que victoria militar sea posible en Iraq.
Londres, Gran Bretaña. Ya no es posible una victoria militar en Iraq, dijo el domingo a la BBC el ex ministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Henry A. Kissinger.
Kissinger presentó una sombría visión de la guerra, diciendo que el gobierno de Estados Unidos debe empezar a dialogar con los vecinos de Iraq -incluyendo a Irán- si acaso se quieren hacer progresos.
"Si con ‘victoria militar' se quiere decir que se puede establecer un gobierno iraquí cuyos dictados se respeten en todo el país, que controle la guerra civil y la violencia religiosa en un período que los procesos políticos de las democracias puedan soportar, no creo que esa victoria sea posible", dijo.
Pero Kissinger, que ha asesorado al presidente Bush sobre Iraq, advirtió contra una retirada rápida de las tropas norteamericanas, diciendo que podría desestabilizar a los vecinos de Iraq y provocar un conflicto de larga duración.

20 de noviembre de 2006
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orden de detención para líder sunní


[Bassem Mroue] Gobierno emite orden de detención de importante dirigente sunní.
Bagdad, Iraq. El Pentágono informó sobre el secuestro de un convoy de civiles que pasaba por las cercanías de Nasiriyah el jueves, mientras que antes ese día el ministro del Interior del gobierno chií emitió una orden de detención del máximo dirigente de la minoría sunní de Iraq. La medida ciertamente enardecerá la violencia sectaria que asola al país.
Bryan Whitman, portavoz del Pentágono, dijo que informes preliminares sugerían que habría unas catorce personas secuestradas y que el convoy estaba conformado por diecinueve vehículos.
Un oficial familiarizado con el incidente dijo que los informes preliminares que estaban siendo investigados por los militares indicaban que el ataque ocurrió en un puesto de control cerca de Nasiriyah y se cree que fueron capturados cuatro estadounidenses.
El oficial, que pidió conservar el anonimato debido a la situación de la seguridad en Iraq, dijo que parece que algunos de los conductores del convoy han sido liberados, y estaban siendo interrogados por los militares. Dijo que los informes iniciales sugerían que el ataque ocurrió en un puesto de control en un sitio que normalmente no se bloquea.
El convoy era operado por el Crescent Security Group. La compañía funciona fundamentalmente en Iraq, y tiene su sede en Kuwait.
El ministro del Interior, Jawad al-Bolani, un chií, anunció el jueves por televisión nacional que Harith al-Dhari era buscado por incitar al terrorismo y a la violencia entre el pueblo iraquí.
Al-Dhari, jefe de la influyente Asociación de Clérigos Musulmanes sunní, es un extremista de la línea dura que recientemente se burló de un ofrecimiento del gobierno de reconciliación a cambio de desistir de la resistencia. Pero la medida contra él amenaza con sacar del sistema político a muchos sunníes moderados.
Los sunníes moderados han estado amenazando durante semanas con dejar el gobierno y tomar las armas. Si eso ocurre, probablmente se produciría una guerra civil a toda escala y haría más difícil el retiro de las tropas norteamericanas de Iraq.
La orden de detención fue emitida el día en que al menos 49 iraquíes murieron en incidentes violentos y los militares norteamericanos anunciaron la muerte de cuatro soldados norteamericanos más. Sunníes y chiíes no se pusieron de acuerdo en cuanto a si los rehenes de un secuestro masivo en Bagdad dos días antes habían sido liberados o no. Un hombre dijo que había sido golpeado por los secuestradores.
Mohammed Bashar al-Faidi, portavoz de la asociación sunní, condenó la orden de detención de al-Dhari.
"Este gobierno debería renunciar antes de que el pueblo iraquí lo obligue", dijo al-Faidi al canal de televisión Al-Yazira, desde Jordania. "La asociación llama a su gente a mantener la calma".
Al-Faidi acusó al ministro del Interior de "apoyar al terrorismo protegiendo a las milicias chiíes que están matando a iraquíes".
Antes este año, la asociación sunní responsabilizó al ministerio del Interior por el asesinato de un sobrino y un primo de al-Dhari. Sus cuerpos fueron encontrados acribillados en un vehículo en Bagdad.
Al-Dhari viaja regularmente entre Iraq y los países del Golfo Pérsico, así como a Siria, Jordania y Egipto. Se cree que estaba en Jordania cuando, el jueves noche, se emitió la orden de detención.
Al-Dhari, que tiene unos 65 años, es un crítico declarado del gobierno chií del primer ministro Nouri al-Maliki y de la ocupación norteamericana. El martes, el presidente Jalal Talabani, un kurdo, lo acusó de ser un extremista "que no hace otra cosa que incitar al fanatismo y la sedición étnica".
Hay precedentes de que una orden de detención puede conducir a más violencia en Iraq.
En abril de 2004, una orden de detención norteamericana contra el clérigo chií antinorteamericano Muqtada al-Sáder provocó una insurrección de dos semanas de su milicia Ejército Mahdi. Cientos de hombres murieron en ese incidente.
Al-Maliki, a pesar de las fuertes presiones de Estados Unidos, no ha hecho nada para terminar con el Ejército Mahdi. Su benefactor, al-Sáder, es un partidario clave del primer ministro.
Se cree que el Ejército Mahdi es responsable del secuestro de decenas de personas del edificio del ministerio de la Educación Superior en Bagdad, el martes. Ese secuestro masivo se ha convertido en una guerra de propaganda.
El jueves, el ministro sunní de la Educación Superior dijo que el ministerio del Interior era "una farsa", por no prevenir el secuestro y aseguró que más de la mitad de las 150 víctimas todavía seguían en manos de sus secuestradores chiíes.
Pero Mouwafak al-Rubaie, chií y asesor de la Seguridad Nacional, dijo que todos habían sido liberados y acusó a los canales de televisión árabes y a la prensa occidental de publicar informes hostiles para incitar el odio sectario en Iraq.
Sin embargo, a las pocas horas el general de división Abdul-Karim Khalaf, portavoz del ministerio del Interior, modificó ese informe, diciendo que todos los empleados del ministerio del Interior habían sido liberados, pero que otros secuestrados en el edificio estaban todavía en manos de sus secuestradores. No entregó cifras.
Un sunní que dijo que era uno de los secuestrados liberados dijo que los secuestradores le rompieron el brazo. Dijo que los vio matar al menos a tres secuestrados después de llevarlos a casas vacías en el barrio chií de Ciudad Sáder en Bagdad, un bastión del Ejército Mahdi.
El hombre, que es conocido como Abu Kadhim, o padre de Kadhim, no permite el uso de su nombre completo por temor a las represalias del Ejército Mahdi, al que responsabilizó de las torturas que sufrió durante sus dos días y medio de cautiverio. Puso en duda la afirmación de Khalaf de que la policía había liberado a las víctimas del secuestro.
"El jueves, simplemente abrieron las puertas y nos hicieron subir a camiones. Luego nos echaron a la calle del Canal", dijo Abu Khadim. Esa calle es paralela al Canal del Ejército justo al oeste de Ciudad Sáder.
"Tuve suerte", dijo. "Solamente me golpearon con un palo. Otros fueron esposados y colgados al tejado por sus muñecas. Fueron golpeados con barras de hierro. A otros, a los guardias del edificio, les metieron algodón en la boca y cinta de pegar alrededor de sus cabezas. Se asfixiaron. A uno lo mataron de un balazo en la cabeza. Los jefes que había en el edificio, y la gente con estudios superiores, maestrías y doctorados, fueron encerrados en otro cuarto. Les podía oír gritar como mujeres. Luego no los oí más. Creo que los mataron".
La historia de Abu Khadim no pudo ser confirmada independientemente. Fue entrevistado por teléfono.
En un mortífero ataque el jueves en la capital, hombres armados dispararon contra una panadería, matando a nueve personas, dijo la policía. Esos ataques son normalmente realizados por militantes sunnies, ya que la mayoría de las panaderías en la capital están en manos de chiíes.
Los militares norteamericanos anunciaron que tres soldados de la Task Force Lightning asignados al Equipo de Combate de la Tercera Brigada, Primera División de Caballería, murieron el miércoles en la provincia de Diyala, al nordeste de Bagdad, uno por fuego de armas livianas y dos tras explotar una bomba improvisada. Un soldado del Cuerpo Multinacional Iraq del Ejército fue matado el martes por fuego de armas livianas en una operación en Bagdad.
Esas muertes aumentaron el número de bajas norteamericanas en la guerra a 2.862. Hasta el momento, este mes han muerto en Iraq 44 militares norteamericanos.

16 de noviembre de 2006
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demócratas por retirada gradual


[Greg Miller] La retirada debería empezar de aquí a seis meses.
Washington, Estados Unidos. Los demócratas, preparándose para tomar el control del congreso, dijeron el domingo que presionarán para que el gobierno empiece la retirada gradual de las tropas estadounidenses en Iraq dentro de cuatro a seis meses, como parte de un programa de revisión de aspectos claves de la política exterior norteamericana en Oriente Medio.
"Lo primero que tenemos que hacer es cambiar la política con respecto a Iraq", dijo el senador Carl Levin (demócrata de Michigan), que se podría convertir en el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado el próximo año cuando los demócratas se conviertan en el partido mayoritario en las dos cámaras del congreso.
Altos funcionarios de la Casa Blanca dijeron que fijar un calendario para la retirada de las tropas norteamericanas debilitaría al gobierno iraquí y alentaría a los rebeldes, pero reconocieron la necesidad de ideas frescas sobre Iraq y expresaron una nueva disposición a negociar con los demócratas sobre toda una gama de temas de política exterior.
El jefe del estado mayor de la Casa Blanca, Josh Bolten, indicó que el presidente bloqueará cualquier proyecto de ley sobre una retirada programada.
"No creo que aceptemos la idea de que vamos a fijar un calendario de retirada ni que nos retiraremos automáticamente, porque eso podría significar un verdadero desastre para el pueblo iraquí", dijo Bolten en ‘This Week', de ABC, uno de los dos programas de entrevistas del domingo en los que apareció.
Incluso así, agregó, la Casa Blanca está "dispuesta a conversar sobre todo" y está preparada para adaptar sus tácticas.
El desarrollo se produce en momentos en que el presidente Bush y miembros de su equipo de seguridad nacional se preparaban para reunirse hoy con una comisión de expertos en política exterior que han sido encargados de la elaboración de propuestas sobre el curso a seguir en Iraq.
La comisión está presidida por James A. Baker III, que sirvió como ministro de Relaciones Exteriores cuando era presidente el padre de Bush y Lee H. Hamilton, ex representante demócrata que presidió el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara.
La urgencia del trabajo de la comisión se vio subrayada el domingo por la continuación de la violencia en Iraq, cuando unas cien personas murieron asesinadas en un lapso de 24 horas, incluyendo a 38 en un atentado suicida doble en un centro de reclutamiento de la policía, el golpe más mortífero sobre una instalación policial en los últimos meses. Además,el primer ministro iraquí Nouri Maliki criticó severamente a los parlamentarios por colocar los intereses partidistas por encima de los intereses nacionales, y prometió cambios importantes en su gabinete.
Los comentarios de Levin y otros ofrecieron una mirada sobre cómo puede el control demócrata del congreso alterar la política exterior, que ha sido dominada por los republicanos y el gobierno de Bush desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, hace más de cinco años.
Altos funcionarios militares han expresado hace poco su creciente preocupación de que los beneficios de mantener elevados niveles de tropas en Iraq son superados por los enormes inconvenientes de la fuerte presencia norteamericana. Entre ellos la reluctancia de los iraquíes a tomar la iniciativa en cuanto a frenar la violencia mientras haya tropas estadounidenses en el país.
"Les diremos a los iraquíes que el compromiso con final abierto ha terminado y que vamos a empezar con una retirada gradual en cuatro o seis meses", dijo Levin, que también apareció en ‘This Week'.
Levin fue acompañado en su llamado a una retirada en fases, por el senador Joseph R. Biden Jr. (demócrata de Delaware), al que corresponde la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
El senador Harry Reid, de Nevada, el líder demócrata en el Senado, dijo a ‘Meet the Press', de la NBC, que las decisiones sobre las reducciones deberían ser tomadas únicamente por los oficiales norteamericanos en Iraq. Sin embargo, dijo que "tenemos que redesplegar" y que la retirada empezaría dentro de varios meses.
Dados los resultados de las elecciones de la semana pasada, la comisión Baker-Hamilton, conocida formalmente como el Grupo de Estudio de Iraq, se ha convertido en un punto focal para los miembros de ambos partidos que buscan ganar el control en cuanto a las decisiones sobre Iraq. Se espera que la comisión dé a conocer sus sugerencias a fines de año.
Levin dijo que esperaba que la comisión respaldara los llamados a una retirada gradual. Pero es probable que Bush utilice la reunión de hoy con la comisión para defender los elementos de la aproximación del gobierno.
Iraq fue un factor clave en las pérdidas republicanas en las elecciones de la semana pasada, con casi seis de diez electores participantes declarando que desaprobaban la guerra y con una mayoría pidiendo la retirada de parte o de todas las tropas estadounidenses.
Incluso así no está claro hasta qué punto los representantes republicanos estarán dispuestos a retar a la Casa Blanca y a respaldar los llamados a la retirada. El senador John McCain (republicano de Arizona) dijo el domingo que todavía creía que Estados Unidos necesita enviar más tropas a Iraq para frenar la violencia religiosa y reducir la influencia de las fuertemente armadas milicias chiíes.
"Creo que hay un montón de cosas que podemos hacer para salvar al país, pero todas requieren la presencia de tropas adicionales", dijo en ‘Meet the Press'.
"La pregunta, entonces, que debe responder el pueblo norteamericano es: ‘Estamos preparados para marcharnos?' Y creo que las consecuencias del fracaso son el caos en la región, que se extenderá", dijo McCain, que es visto ampliamente como el candidato republicano para la nominación presidencial de 2008.
Miembros de los dos partidos dijeron que esperaban que la comisión Baker-Hamilton recomendara que Estados Unidos celebre una conferencia con representantes de los vecinos de Iraq para buscar una mayor cooperación en la pacificación del país y en la creación de un gobierno estable.
Biden dijo a la ABC que Irán y Siria deberían ser invitados a la conferencia, debido a su influencia en la región.
Hace poco Baker se reunió con un enviado iraní en Naciones Unidas para discurir las perspectivas de una cooperación.
Pero la propuesta de una reunión conjunta con Siria e Irán plantearía espinudos problemas diplomáticos al gobierno, que ha llamado a Irán parte del ‘eje del mal' y se muestra reluctante a aproximarse a esos países.
Bolten no llegó a rechazar la idea de una conferencia semejante, pero dejó en claro que la Casa Blanca no cree que el diálogo con Irán y Siria mejore la situación.
"No creo que haya un problema de comunicación. Lo que hay es un problema de cooperación", dijo. "Irán y Siria se han estado metiendo en Iraq de manera muy poco cooperativa".
Irán tiene vínculos con grupos chiíes en Iraq, tiene un gran contingente de operativos de inteligencia en el país y ha sido acusado de proporcionar los componentes de las bombas utilizadas para atacar a tropas iraquíes y estadounidenses.

greg.miller@latimes.com

13 de noviembre de 2006
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no quiere morir por abeer


[Josh White] Se declarará culpable para evitar pena de muerte.
Un soldado norteamericano acusado de haber participado en la violación de una niña iraquí y el asesinato de ella y su familia en marzo pasado, se declarará culpable de los numerosos cargos de que es acusado por un tribunal militar de Kentucky, dijo ayer el abogado civil del soldado.
El especialista James P. Barker será el primer soldado implicado en la espeluznante violación y asesinatos en Mahmudiyah en reconocer públicamente su responsabilidad en el ataque, que causó consternación tanto entre los militares norteamericanos como en la comunidad iraquí donde vivía la familia. Los fiscales dicen que los soldados violaron y mataron a una niña de catorce años y mataron a balazos a sus padres y a una hermana de cuatro años.
Barker accedió declarar contra los otros implicados, dijo David Sheldon, un abogado militar de la defensa, de Washington. Como parte de su acuerdo de clemencia, Barker no recibirá la pena de muerte, agregó Sheldon, aunque podría ser condenado a cadena perpetua por cargos de homicidio, violación e incendio.
"El especialista Barker quería hacerse responsable de su participación en los crímenes que cometió con los otros soldados", dijo Sheldon. "Cooperará plenamente con la fiscalía".
Barker, que también es representado por el capitán James D. Culp, piensa declararse culpable en Fort Campbell, dijo Sheldon.
Otros cuatro miembros de la compañía de Barler implicados en la agresión, incluyendo al ex soldado Steven D. Green, que está acusado de homicidio por el tribunal federal de Kentucky y se ha declarado inocente. Los abogados de Green no pudieron ser localizados.
Sheldon dijo que los soldados habían discutido la violación de la niña de catorce después de haber visitado su casa varias semanas antes del ataque, y que el 12 de marzo acordaron abandonar furtivamente el puesto de control militar para violar a la niña y matar a los que se encontraran en la casa.
En la casa, a unos 300 metros del puesto de control, Green reunió a los familiares de la niña y los encerró en un dormitorio mientras Barker y otro soldado violaban a la niña, dijo Sheldon. Evidencias del caso muestran que Green mató al padre, con su pistola, de un balazo en la cabeza antes de encontrar un rifle AK-47 en la casa con el que mató a la madre y a la niña de cuatro años.
Green está acusado de violar entonces a la niña de 14 antes de matarla con el AK-47, de acuerdo a las actas judiciales.
Fue el cartucho de la pistola estadounidense, que fue encontrado en la escena del crimen, lo que llevó a los oficiales del ejército a sospechar que había soldados norteamericanos implicados en el caso, dijo Sheldon. Un mes después, otro soldado de la unidad alertó a las autoridades, motivando una pesquisa formal que llevó al juicio en curso.
Sheldon dijo que Barker está arrepentido del ataque, que dice que surgió en un ambiente de extremada estrés en un bastión rebelde al sur de Bagdad.
"Los soldados estaban en una situación en que no dormían y habían estado bebiendo whiskey", dijo Sheldon. "En el caso del especialista Barker, sufría de un agudo síntoma de estrés como resultado de eventos traumáticos que había presenciado en el curso de los dos o tres meses anteriores".
Green fue señalado como el instigador del ataque. Fue dado de baja del ejército semanas después de lo ocurrido, aunque oficiales han dicho que no sabían nada de su participación en el crimen en esa época. Documentos militares muestran que miembros de la unidad de Green tenían dudas sobre su conducta y no estaban conscientes de sus "problemas personales" cuando fue reclutado.
"El soldado debe marcharse, por el bien de los soldados con los que sirve y por el bien del ejército norteamericano", dijo el sargento mayor del comando de su batallón en un formulario datado el 16 de abril, un mes después de la violación y homicidios en Mahmudiyah. "No se puede esperar que actúe correctamente".

15 de noviembre de 2006
©washington post
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secuestros en el ministerio


[Sudarsan Raghavan] Secuestro masivo de funcionarios y académicos, aparentemente cometido por agentes de policía.
Bagdad, Iraq. Los signos del secuestro se veían en todas partes. La sangre salpicada manchaba el suelo gris. Un teléfono negro, arrancado de su toma, estaba enredado en un lío de cables. Los sucios contornos de huellas de botas donde los secuestradores habían entrado a patadas. Y en el mesón de recepción, junto a una pila de papeles, un rosa rosada, abandonada en el caos.
Esa era la escena el martes en el edificio del ministerio iraquí de la Educación Superior, una hora después de que un pequeño ejército de unos ochenta hombres que llevaban uniformes militares, llevaran a cabo un osado y rápido asalto, secuestrando a decenas de empleados y visitantes.
Fue uno de los secuestros más masivos desde la invasión norteamericana de 2003, asombroso incluso según lo habitual en un país sacudido por los conflictos sectarios, los atentados de todos los días y los escuadrones de la muerte. El último secuestro llamativo ocurrió en julio, cuando hombres armados secuestraron a más de treinta personas de una reunión del Comité Olímpico Iraquí. Seis de ellas fueron liberadas, pero el destino de las otras sigue siendo un misterio.
El incidente del martes fue un bien orquestado recordatorio de lo peligroso que sigue siendo la seguridad básica en Iraq en momenos en que funcionarios estadounidenses presionan al primer ministro iraquí Nouri al-Maliki para que ejerza más control. Los secuestros se producen en un día en que al menos 117 personas perdieron la vida en atentados con bomba, balaceras y otros incidentes violentos en todo el país.
Las estimaciones sobre el número de víctimas del secuestro varían ampliamente. El despacho del primer ministro dijo que unos cincuenta empleados habían sido secuestrados, pero el ministerio de la Educación Superior declaró más de ciento cincuenta entre visitantes y empleados.
El miércoles en la mañana, un portavoz del ministerio del Interior dijo que una operación conjunta de la policía y ejército iraquíes había logrado la liberación de más de treinta de las víctimas secuestradas. "La operación está todavía desarrollándose, y esa puede cambiar", dijo el general de división Abdul Kareem Khalaf, el portavoz.
Cinco altos funcionarios policiales -el jefe de policía y cuatro comisarios en el barrio de Karrada, donde ocurrieron los secuestros- habían sido arrestados el martes noche. Los políticos calificaron los secuestros de "catástrofe nacional" y una pérdida de credibilidad para Iraq.
El secuestro tuvo lugar a eso de las diez treinta de la mañana, cuando llegó un convoy de 25 a 30 vehículos -los coches policiales azul-amarillo y camiones, algunos con ametralladoras- de hombres armados. Ninguno llevaba matrícula, dijeron testigos. Los hombres no llevaban ni capucha ni máscaras. Y portaban pistolas de la policía, como las Glock, según declararon testigos.
Algunos dispararon sus armas al aire, ordenando a los peatones que se alejaran. Venía el embajador norteamericano, dijeron testigos que oyeron gritar a los pistoleros, y estaban ahí para despejar la ruta y por razones de seguridad.
"Me dijeron que me metiera dentro", dijo Hadu Karim, un carpintero que estaba trabajando en una oficina en la acera de enfrente. "Tenía que cerrar la puerta, si no, me matarían".
Entonces el convoy de aspecto oficial pasó a toda velocidad frente al único guardia que había en la puerta de seguridad, que no ofreció ninguna resistencia, cruzó las vallas antiexplosivos de nueve metros y entró al aparcadero del edificio que alberga los directorados de becas y relaciones culturales del ministerio de la Educación Superior, una dependencia responsable de otorgar becas a profesores y estudiantes iraquíes para estudiar en el extranjero.
Los hombres irrumpieron por la puerta principal. Uno de ellos se dirigió hacia el recepcionista y dijo que los hombres eran del ministerio del Interior, que controla a la policía, dijo Basil al-Khateeb, portavoz del ministerio de la Educación Superior, que dijo que había hablado con el recepcionista. "No se parecían a otros atacantes, ladrones o saqueadores", agregó. "Llegaron de manera oficial".
Los pistoleros apartaron rápidamente a las mujeres, que fueron encerradas en un cuarto, dijeron testigos. Los hombres fueron subidos a empujones a los camiones. Entre los secuestrados se encuentran empleados y visitantes, conserjes y doctores en filosofía e incluso el director general del departamento. Algunos fueron vendados y empujados en la parte trasera de los camiones, dijeron testigos.
Entre los secuestrados hay musulmanes sunníes y chiíes, kurdos y cristianos, lo que sugiere que los secuestradores pueden no estar vinculados con la violencia sectaria que asola Iraq.
"Se los llevaron a todos -sunníes y chiíes", dijo Hussam Yassin, un hombre con barba de chivo en la veintena y empleado del ministerio de la Educación Superior, cuyos dos primos, ambos ingenieros, se encuentran entre los secuestrados. "Se llevaron a todos los hombres, incluso a un hombre de sesenta años".
Sin embargo, el martes noche no estaba claro si los pistoleros eran miembros de la policía o impostores. Las milicias vinculadas con grupos religiosos son consideradas ampliamente como las responsables de la violencia sectaria que recorre el país, y se cree que las milicias chiíes han infiltrado el cuerpo policial dominado por los chiíes, a las que los sunníes acusan de ser responsables del secuestro masivo.
El ministro de la Educación Superior es miembro del Frente de la Concordia Iraquí, el bloque sunní más grande en el parlamento. Al mismo tiempo, Karrada es cada vez más un bastión del Ejército Mahdi, la milicia del clérigo radical chií Moqtada al-Sáder. Y el partido religioso chií dominante en el parlamento, el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Iraq, también tiene un brazo armado, la Organización Báder, que es conocida por sus fuertes vínculos con la policía.
El martes, en una reunión televisada con el presidente Jalal Talabani, Maliki sugirió que los secuestros podrían estar asociados con rivalidades entre milicias. "Lo que está ocurriendo no es terrorismo, sino el resultado de desacuerdos y conflictos entre milicias que pertenecen a un lado u otro", dijo Maliki.
Si los secuestros están relacionados con las milicias, subrayaría la incapacidad de Maliki de desarmar a los grupos y podría erosionar su relación con las autoridades norteamericanas que lo han estado presionando para que tome medidas más duras contra las milicias.
Karim, el carpintero, observó al convoy cuando este salía por el portal al otro lado de la calle. Observó algo diferente, dijo. El convoy estaba más grande, aparentemente por coches robados en el aparcadero.
"Se fueron más coches que los que llegaron", dijo Karim, agregando que el convoy viró a la izquierda y se dirigió hacia el barrio de Baladiyat.
Hizo una pausa, y luego habló sobre cómo iraquíes como él habían vivido guerras contra Irán, Israel y la minoría kurda de Iraq. "Estábamos acostumbrados a las guerras, pero no a esto", dijo.
Los secuestros fueron los últimos en que las víctimas son académicos y un golpe a los esfuerzos por impedir que la clase media profesional iraquí siga abandonando el país. El mes pasado, hombres armados asesinaron en el lapso de una sola semana a un profesor sunní y el decano chií del departamento de económicas de la Universidad de Bagdad.
El ministro de la Educación Superior, Abeb Thiyab, suspendió inmediatamente las clases en todas las universidades, por temor a que fueran secuestrados más profesores o estudiantes. Dijo al parlamento que había pedido repetidas veces más seguridad para proteger a las instituciones académicas, pero que sus peticiones habían sido en vano.
"Condenamos severamente este acto porque es una salvaje acción terrorista", dijo Thiyab. "Esto contradice la credibilidad del nuevo Iraq".
Alaa Maki, un político sunní que encabeza el comité de educación del parlamento, interrumpió una sesión parlamentaria y calificó los secuestros de "catástrofe nacional".
En el edificio del ministerio, decenas de familiares de los secuestrados se reunieron frente a las puertas de seguridad. Algunos de ellos se lamentaban abiertamente, otros miraban solemnes. Había chiíes, sunníes y cristianos, buscando respuestas a la desaparición de sus hijos, hermanos y primos.
Un indignado hombre chií gritó a los agentes de policía presentes en la escena: "Ahora diréis que fueron las milicias. Nunca tendréis el coraje de reconocer que fueron agentes de policía".
En una calle en las cercanías, un hombre cuyo hermano era una de las victimas, dijo: "¿Adónde podemos ir? La policía lo secuestró".
Jindeel Hassan lloraba apoyado contra una pared. Su hermano Ali era uno de los secuestrados. Hassan dijo que su hermano le había dicho hace un mes que el departamento del ministerio había recibido una carta de amenazas.
"La gente de aquí es toda limpia", dijo Hassan. "Hay sunníes, chiíes, kurdos, cristianos, todos gente educada que trabajan juntos".
"Es un crimen terrible. Me siento triste. Es una tortura", agregó Hassan, dirigiendo sus palabras hacia los que secuestraron a Ali. "¿Dejáis ir a los invasores norteamericanos y matáis a los hijos del país?"

15 de noviembre de 2006
©washington post
©traducción mQh
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anti-corrupción en el banquillo


[Borzou Daragahi] Funcionario anticorrupción en Iraq acusado de fraude. Se defiende diciendo que es blanco de una campaña de intimidación.
Bagdad, Iraq. El más alto funcionario anticorrupción de Iraq, un juez de gran presencia cuyos esfuerzos han sido elogiados por los norteamericanos como uno de los pocos lados positivos del país, está siendo investigado por sospechas de corrupción, dijeron funcionarios el sábado.
El juez Radhi Radhi, director de la Comisión de Probidad Pública, está siendo investigado por las autoridades judiciales, acusado de convertir su agencia de 1.700 empleados en un feudo personal y de rellenar su salario con 50 mil dólares adicionales al año.
Radhi niega los cargos, diciendo que son parte de una campaña de intimidación por parte de funcionarios de gobierno en un intento de frustrar sus investigaciones, las que incluyen acusaciones de corrupción en ministerios controlados por los partidos musulmanes chiíes dominantes de Iraq.
Dijo que está siendo presionado para que disuelva su comisión o ceda su estatus independiente. El gobierno ha ignorado sus peticiones de información, amenazado su mandato legal y exigido que ponga fin a sus pesquisas, dijo Radhi, chií, pero laico.
"Me dicen: ‘No eres un ministerio como para que estés dandonos órdenes'", dijo en una entrevista el sábado. "Hay gente entre ellos que dicen que esta comisión no es necesaria".
Los legisladores han amenazado no solamente con remover a Radhi de su cargo por supuesta incompetencia, sino además procesarlo por corrupción, como se detalla en un afidávit presentado el 29 de octubre ante el Supremo Consejo Judicial.
"No quiero nada más retirarlo de sus funciones: quiero que sea castigado de acuerdo a la ley", dijo el jeque Sabah Saadi, legislador chií que encabeza el comité parlamentario anticorrupción y que ha dirigido la campaña contra Radhi. "Hemos constatado corrupción económica y administrativa dentro de la comisión de probidad".
Transparencia Internacional, una organización con sede en Berlín que estudia la corrupción oficial, el patronaje y el soborno, tiene clasificado a Iraq como el tercer país más corrupto del mundo, detrás de Haití y Myanmar.
Funcionarios norteamericanos han elogiado el trabajo de Radhi. Ha pedido que se procese a varios ex ministros y descubierto casos de corrupción en el ministerio del Interior, que ha sido infiltrado por milicias chiíes. Sus blancos han incluido al ex ministro de Defensa, Hazem Shaalan, y al ex ministro de la Electricidad, Ayham Sameraei.
Radhi ha trabajado en estrecha colaboración con Stuart W. Bowen Jr., el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Iraq, una agencia norteamericana creada para investigar el despilfarro y fraude de funcionarios y contratistas estadounidenses en Iraq. El mandato legal de esa agencia ha vencido, y podría archivado.
También la comisión de probidad descansa sobre bases jurídicas precarias. Fue creada por orden de un norteamericano, L. Paul Bremer III, jefe de la antigua Autoridad Provisional de la Coalición, y no se ha convertido nunca en una ley iraquí. Los legisladores iraquíes se han estancado en una votación sobre si dar o no a la comisión un estatus permanente o disolverla y dejar que inspectores del gobierno auditen sus propias dependencias.
El afidávit presentado contra Radhi lo acusa de contratar a personal sin anunciar públicamente las vacantes.
"Tenemos documentos y tenemos testigos", dijo Saadi en una entrevista telefónica desde Basra. "No son sólo presunciones".
Saadi también dijo que Radhi no ha mostrado grandes resultados, pese a los 20 millones de dólares asignados a su agencia. Saadi calificó su trabajo de chapucero y poco profesional. Sus escasos logros, tales como el procesamiento de Shaalan, fueron revelados por otros. Durante Shaalan, que ya no vive en Iraq, desaparecieron miles de millones de dólares del ministerio de Defensa.
"No hay una estrategia clara para combatir la corrupción", dijo Saadi, que planea una rueda de prensa en los próximos días para hacer pública su batalla contra Radhi.
El trabajo de la comisión "consiste en escuchar quejas en la línea directa y comunicar esas quejas al inspector general" de los demás ministerios, dijo, sin determinar si eran verídicas.
Radhi dijo que se había acostumbrado a oír acusaciones canallas de parte de funcionarios investigados por su dependencia. Shaalan lo acusó de ser parcial, y Mishaan Jaburi, un legislador sunní que huyó del país después de ser acusado de robar millones de dólares, acusó a Radhi de implementar un programa sectario.
Radhi dijo que las presiones contra su oficina pueden ser reacciones ante sus intentos de poner al descubierto la corrupción con ministerios claves controlados por los chiíes.
Entre las actuales investigaciones de la comisión se encuentra la calidad del alimento comprado por el ministerio del Comercio para las raciones mensuales, la desaparición de productos del petróleo bajo la supervisión del ministerio del Petróleo, la falta de progreso en la restauración de los ferrocarriles y las faltas de 451 agentes de policía que trabajan para el ministerio del Interior. Los ministerios investigados son controlados por políticos chiíes.

daragahi@latimes.com

Raheem Salman contribuyó a este reportaje.

12 de noviembre de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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