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latinas y el islam


[Sudarsan Raghavan] Choque de cultura y de fe. Católicas latinas adoptan el islam.
Jackie Avelar se levanta todas las mañanas en un aprieto. A un lado de su cama hay un reloj que toca el llamado musulmán a la oración cinco veces al día. Al otro lado, hay una estatuilla de María. Como musulmana, le gustaría retirarla. Como latina, no puede.
Su padre, un católico de El Salvador, quiere que la estatuilla permanezca donde está.
"Tengo que respetarlo", dice Avelar.
Así que ha encontrado un cómodo equilibrio. Tapa la estatuilla con una foto de su familia.
Avelar, 31, pugna constantemente por encontrar un balance con su familia, el mundo exterior y consigo misma. Cuando crecía era una chica de las que van a la playa, usan camisetas sin mangas y bailan salsa. Ahora es una devota musulmana que prefiere la ropa islámica y evita conversar con hombres.
Es la primera musulmana en una familia que nunca conoció otra religión que la católica.
En el país hay miles de inmigrantes latinos que se están redefiniendo en el islam, entre ellos unos cientos en el área de Washington, de acuerdo a grupos musulmanes nacionales y dirigentes comunitarios. No se dispone de cifras precisas, pero las estimaciones van de 40 mil a 70 mil.
Las conversiones hablan de una evolución de la identidad de los inmigrantes, a medida que una nueva generación ingiere un potpurrí de ideas a las que nunca estuvieron expuestos en sus países natales. Hoy es más fácil que nunca aprender sobre el islam en traducciones españolas del Corán, revistas musulmanas y páginas en la red.
Pero a medida que acogen la nueva fe, como musulmanes en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001, los latinos se enfrentan a conflictos, que van desde el sentimiento de culpa hasta la discriminación.
"A veces te sientes como si te estuvieras traicionando, como si estuvieras abandonando a tu familia", dice Avelar, que es pequeña y de cara redonda, y tiene una voz suave.
Los conversos provienen de toda América Latina. Algunos dicen que ven en el islam una devoción y una simplicidad de las que carece el catolicismo. Como la cerrada cultura latina, el islam coloca el énfasis en la familia, lo que hace más fácil la conversión.
Sin embargo, algunos son motivados por sentimientos de enajenación en un país dividido sobre la inmigración. Las mujeres latinas encuentran lo que la mayoría de los occidentales ven rara vez: respeto por mujeres, a diferencia, dicen algunos conversos, de la cultura machista en la que se criaron.
El viernes antes de Pascuas, un día que ya no tiene significación religiosa para Avelar, ella participó en la juma, la oración semanal colectiva a la que asisten todos los musulmanes practicantes. Se dirigió hacia una pequeña mezquita en un Honda plateado, con una matrícula que dice: "No conduzcas más rápido que tus ángeles".
Vestida con un pañuelo hijab rosado y una túnica negra hasta los tobillos, se fundió en la ola de inmigrantes.
Los hombres entraron por la puerta principal. Avelar se deslizó hacia una entrada lateral con las otras mujeres y desapareció dentro.

Cuestionando Al Catolicismo
Para Priscilla Martínez, una americana-mexicana de tercera generación, la conversión empezó con una pregunta. Para Margaret Ellis, una americana-panameña
de primera generación, terminó con una respuesta.
Martínez, que creció en Tejas, le preguntó a su sacerdote por qué los católicos creen en la Santa Trinidad -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, pero dijo que nunca le dieron una respuesta satisfactoria.
Luego surgieron más preguntas hasta que: "Sentí que no tenía ninguna relación con Dios", dijo Martínez, 32, que vive en Ashburn con su marido musulmán y tres hijos.
Fue introducida al islam en un curso sobre historia de Oriente Medio y durante reuniones de estudiantes musulmanes en la Universidad de Tejas. Al final de su primer año, Martínez recitó la shehada, el juramento que hace una persona cuando se convierte en musulmana. Cuando se lo contó a su familia católica, le dieron un ultimátum: Abandona el islam o vete de casa. Martínez se marchó.
"Fue más cultural que otra cosa", dijo Martínez, de estatura mediana y con un pañuelo de cabeza verde. "Para ellos era algo extraño, y cristalizó el hecho de que yo no iba a volver a la iglesia".
Hoy, dijo, tiene buenas relaciones con su familia. La natación es lo único que Martínez echa de menos de su vida anterior. Ahora, nada en privado o con otras mujeres, y nunca en presencia de hombres, aparte de su marido.
También Ellis estaba insatisfecha con el catolicismo y dijo que en Panamá los católicos que ella conocía no eran religiosos. Quería tener una conexión más profunda con Dios.
Después de su conversión, su tía abuela le preguntó: "¿Cómo pudiste dejar la fe de tu madre?"
En Estados Unidos, Ellis se preguntaba a menudo: ¿Adónde pertenezco? Como latina negra, pensaba que muchos negros estadounidenses no la aceptaban. Y los latinos con los que se veía eran de países que no tenían muchos negros.
"Para mí, el nicho perfecto era la comunidad musulmana, porque para nosotros no importa de dónde seas ni cómo te veas", dijo Ellis, 44.
Ahora se llama Farhahnaz Ellis.
En público, su identidad latina, como la de la mayoría de los conversos, a menudo es invisible. Ellis recuerda el día cuando en una bodega de Reston oyó una conversación entre dos mujeres que miraban su túnica musulmana y dijeron en español, en voz alta: "Dios mío, mírala. Está loca. Debe tener calor".
Ellis, que es alta y delgada, se acercó a ellas y las interpeló en español. Las sorprendidas mujeres buscaron pronto la salida.

Curiosidad Religiosa
El 11 de septiembre de 2001, Avelar, entonces estudiante de la Universidad George Mason, estaba saliendo con un americano-paquistaní musulmán.
Un día, le preguntó enfadada: ¿Cómo pueden los musulmanes cometer esos actos? Sin embargo, también la hizo curiosa. Cuando se le pasó la rabia, le pidió que le contara más sobre el islam. Después de romper, su interés continuó.
"Yo no tenía ninguna intención de convertirme", recordó Avelar. "Incluso aunque sentía que el islam estaba en mi corazón, no quería admitirlo".
Estaba pensando sobre su padre.
La noche de la exposición de su clase de fotografía, la familia de Avelar y amigos eran parte de la audiencia. Había una foto de Avelar con un collar con una cruz, colgando por la espalda. Había una foto de Jesús en la cruz, pero con su cara manchada.
Millie Jiménez, 31, que creció con Avelar, la comprendió. "Simbolizaba que ella le estaba volviendo la espalda al catolicismo", recordó.
Avelar quería que su padre la comprendiera. Pero esa noche, dijeron sus hijos, sintió algo más por su única hija. (Él rechazó ser entrevistado).
"Parecía orgulloso de que ella tuviera una exposición", dijo Selwyn Avelar, 25, su hermano.
Se convirtió dos semanas más tarde.
Avelar le contó a su madre, luego a Selwyn. La apoyaron. Pero le tomaría dos meses reunir el coraje suficiente para contárselo a su padre.
Cuando finalmente se lo dijo, él dijo: "Eres una mujer adulta. Creo que te he criado bien".
Pero luego le dijo: "Antes de su muerte, tu abuela nos dejo instrucciones específicas de no abandonar ni cambiar nunca de religión".
Pero no logró su intento.

Amo el Islam
Avelar dejó de comer pupusas revueltas, tamales de cerdo y todos los demás platos salvadoreños a base de cerdo. En su casa, dejó de comer las carnes que no fueran halal, porque no es permisible bajo las reglas dietéticas musulmanas.
El alcohol estaba prohibido, lo mismo que las camisas sin manga. En vísperas de Navidad, llevó a su familia a la misa de medianoche y los dejó frente a la iglesia.
Las creencias de Avelar no están influidas por la política ni por las injusticias que se hace a los musulmanes, dijo. En su opinión, ella es todavía una inmigrante a medias.
"Amo a mi país. Me gusta estar aquí. Me gusta ser latina", dijo. "Pero me gusta el islam más que todo lo demás".
La familia de Avelar se aferró a la esperanza de que su conversión no fuera más que pasajera. Eso cambió el día que llegó a casa con un musulmán. También era latino. Se habían conocido hacía dos semanas. Querían casarse.
Su padre le dijo enfadado que no y responsabilizó al islam. "Te quieren casar con un hombre al que ni siquiera conoces", le dijo. Luego le quitó los libros musulmanes y le dijo: Es el islam o tu familia.
Avelar le dijo: "No me pidas nunca que elija entre tú y mi religión, porque no te elegiré a ti".
"Ese día se dio cuenta de lo que serio que era", dijo.
Más tarde, Avelar y su novio tuvieron problemas. No se casaron.

Retratos de Mujeres
Después de la juma, donde Avelar recitó, con otras mujeres, versos del Corán en la parte de atrás de una mezquita, y salió por la misma puerta por la que había entrado.
Dijo que no le incomodaba que en el islam las mujeres tuvieran diferentes roles, roles que muchos occidentales describen como de represión. Donde ellos ven desigualdades, ella ve respeto. Y el respeto, dijo, es algo que no se ve a menudo en las culturas latinas.
"Es terrible cómo retratan los latinos a las mujeres", dijo Avelar. "Mira los Cdés latinos. Todo lo que ves son mujeres en bikinis".
Antes del islam: Los jornaleros de un 7-Eleven cercano silbaban y le decían piropos al pasar: "¡Ay, mamacita!"
Después del islam: Los jornaleros la miran en silencio cuando ella, con su pañuelo, pasa frente a ellos.
"El hecho de que no me dijera nada, fue como: ‘¡Alhamdulillah!'", dijo Avelar, utilizando la frase árabe para ‘Alabado sea Alá'.
"Me gusta el respeto que muestran hacia el sexo opuesto cuando me ven con pañuelo".
También cambió su relación con sus hermanos.
Antes del islam: "Estábamos cerca", dijo Selwyn Avelar. "Antes salíamos y bebíamos algo. Hablábamos".
Después del islam: "Me sentí como una persona diferente", dijo. "No era la chica que yo había conocido durante 25 años... Tenía la impresión de que me quería convertir".
Sin embargo, también es su hermana. Y la quiere. En los últimos meses, dijo, ha empezado a admirarla, por aprender árabe, por su usar mejor su tiempo y por llevar una vida más sana y más constructiva.
"Quizás haya veces en que no le cuento de mi vida porque ella empieza a darme consejos musulmanes", dijo. "Pero ahora es una persona más interesante. Ahora puedo aprender de ella".
¿Y la relación con su padre?
Ahora, cuando un hombre la visita en la casa, dice, espera para cerciorarse de que su hija esté vestida propiamente. Le agrada que los hombres no la miren y que ella no beba alcohol ni se quede fuera hasta tarde.
Su hija cree que él ha encontrado el equilibrio.

5 de junio de 2006
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cia ayudó a escapar a nazis


[Scott Shane] La CIA sabía dónde se ocultaba Eichman.
Washington, Estados Unidos. La CIA no hizo nada después de enterarse en 1958 del seudónimo y escondite del administrador del Holocausto fugitivo Adolf Eichmann, de acuerdo a documentos de la CIA liberados el martes que arrojan nuevas luces sobre las relaciones de la agencia de espionaje con ex nazis, a los que utilizó como informantes después de la Segunda Guerra Mundial.
La agencia de inteligencia alemana informó a la CIA dónde estaba viviendo Eichmann en Argentina bajo el nombre de Clemens -una ligera variación de su alias real, Ricardo Klement-, pero no compartió esa información con Israel, que lo había estado buscando durante años, de acuerdo a Timothy Naftali, un historiador que estudió los documentos. Dos años más tarde, agentes israelíes secuestraron a Eichmann en Argentina y lo trasladaron a Israel, donde fue juzgado y ejecutado en 1962.
Los documentos de Eichmann están entre las 27 mil páginas recientemente desclasificadas, entregadas por la CIA a los Archivos Nacionales, bajo presión del Congreso, para hacer públicos archivos sobre antiguos funcionarios del régimen de Hiter que fueron más tarde utilizados como agentes americanos. Los materiales refuerzan la visión de que la mayoría de los antiguos nazis proporcionaron pocas cosas de valor a la inteligencia estadounidense y en algunos casos se descubrió que eran agentes dobles de la KGB soviética, de acuerdo a historiadores y miembros de la comisión de gobierno que ha trabajado para abrir los archivos mantenidos secretos durante largo tiempo.
Elizabeth Holtzman, antigua parlamentaria de Nueva York y miembro de la comisión, el Grupo de Trabajo Interdepartamental para los Archivos sobre Crímenes de Guerra Nazis y del Gobierno Imperial Japonés, dijo que los documentos mostraban que la CIA "desdeñó prestar ayuda" en la captura de Eichmann y "nos obligó a hacer frente no solamente al daño moral, sino a los daños prácticos" de utilizar inteligencia de los antiguos nazis.
El gobierno de Estados Unidos, preocupado con la Guerra Fría, no tenía en la época una política específica de persecución de los criminales de guerra nazis. Los archivos también muestran que agentes de la inteligencia americana protegieron a muchos antiguos nazis por su supuesto valor en la guerra contra la amenaza soviética.
Pero Holtzman, hablando en una rueda de prensa en los Archivos Nacionales el martes, dijo que la información proporcionada por ex nazis estaba a menudo contaminada tanto por sus "intereses personales" como por su vulnerabilidad al chantaje. "Utilizar a gente mala puede acarrear consecuencias malas", dijo Holtzman. Ella y otros miembros del grupo dijeron que los hallazgos de la comisión deben servir de advertencia para los servicios de inteligencia hoy.
Como jefe de la oficina de asuntos judíos de la Gestapo durante la guerra, Eichmann llevó a la práctica la política de exterminio de los judíos de Europa, promoviendo el uso de las cámaras de gases y participando activamente en el asesinato de millones de judíos. Capturado por el ejército estadounidense al final de la guerra, dio un nombre falso y no fue detectado, ocultándose en Alemania e Italia antes de huir a Argentina en 1950.
Agentes israelíes tras la pista de Eichman sospechaban que estaba en Argentina, pero no conocían su alias. Para esa fecha habían abandonado temporalmente su búsqueda. En marzo de 1958 la inteligencia de Alemania occidental informó a la CIA que Eichmann estaba viviendo en Argentina bajo el nombre de Clemens, dijo Naftali, de la Universidad de Virginia.
El gobierno de Alemania occidental no quería exponer a Eichmann debido a que los funcionarios temían lo que pudiera revelar sobre personajes como Hans Globke, un ex funcionario del gobierno nazi que entonces servía como importante asesor de seguridad nacional del canciller Konrad Adenauer, dijo Neftali.
En 1960, también a petición de Alemania occidental, la CIA convenció a la revista Life, que había comprado las memorias de Eichmann a su familia, de que borrara la referencia a Globke antes de la publicación, muestran los documentos.
Irónicamente, en vista de las informaciones que recibió la CIA en 1958, documentos liberados previamente por la CIA mostraban que se sorprendió cuando los israelíes capturaron a Eichmann en mayo de 1960. Cables de la época demuestran que Allen Dulles, el director de la CIA, pidió a los agentes que averiguaran más sobre la captura.
Desde que el Congreso aprobara la Ley de Revelación de Crímenes de Guerra Nazis en 1998, el Grupo de Trabajo Interdepartamental ha estado trabajando para desclasificar más de ocho millones de páginas de documentos.
Norman J. W. Goda, historiador de la Universidad de Ohio que también revisó el material de la CIA, dijo que mostraba con más detalles que antes cómo la KGB reclutó activamente a antiguos agentes de la inteligencia nazi después de la guerra. En particular, dijo, los documentos llenan la laguna de la "catastrófica" penetración soviética de la Organización Gehlen, el servicio secreto de Alemania occidental de posguerra, patrocinado por Estados Unidos y luego por la CIA.
Goda describió el caso de Heinz Felfe, un ex oficial de las SS que estaba resentido de que los aliados hubieran bombardeado su ciudad natal, Dresden, y trabajo en secreto para la KGB. Felfe surgió en la Organización Gehlen hasta supervisar la contrainteligencia, convertido en un agente soviético a cargo de combatir el espionaje soviético.
La CIA compartió muchas informaciones sensibles con Felfe, descubrió Goda. Una evaluación de los daños de la CIA de 1963 desclasificada hace poco, escrita después de la detención de Felfe como agente soviético en 1961, descubrió que había delatado a "más de cien agentes de la CIA" y provocado que muchas operaciones de espionaje terminaran en "completo fracaso o en resultados irrisorios".
Los documentos también proporcionan nuevas informaciones sobre el caso de Tscherim Soobzokov, un ex agente de las SS que fue el tema de un caso de deportación muy publicitado en 1979. Estaba viviendo como ciudadano estadounidense en Paterson, Nueva Jersey, y fue acusado de haber falsificado su petición de inmigración para ocultar su servicio en las SS, lo que normalmente le habría impedido entrar al país. Pero la acusación fue retirada cuando se descubrió un documento de la CIA que mostraba que él había revelado su pasado en las SS.
Los archivos desclasificados ahora muestran que fue empleado de la CIA de 1952 a 1959 a pesar de "claras evidencias de sus crímenes de guerra", dijo Richard Breitman, de la Universidad Americana, otro historiador en la rueda de prensa.
Debido a que apreciaba a Soobzokov por sus habilidades lingüísticas y vínculos con circasianos étnicos que vivían en la Unión Soviética, la CIA ocultó al Servicio de Inmigración y Naturalización, deliberadamente, detalles de su pasado nazi después de que se mudara a Estados Unidos en 1955, dijo Breitman.
Pero Soobzokov finalmente no pudo escapar a su pasado. Murió en 1985 después de que estallara una bomba de tubo frente a su casa. El caso no fue resuelto nunca.

7 de junio de 2006
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excursiones de ultratumba


[Melanie D.G. Kaplan] Según cazadores de fantasmas, en una antigua cárcel de Virginia los presos siguen cumpliendo sus condenas.
En medio de un fin de semana fuera de la ciudad supuestamente divertido, me hallé metida en una antigua, oscura prisión fuera de uso en Virginia del Oeste. Ya habían dado medianoche y yo me estaba obligando a arrastrarme hacia un cuarto que era, según decían, un lugar predilecto de algunos de los espíritus dejados atrás en la historia de la muerte en la cárcel. Antes de que la cárcel de máxima seguridad cerrara sus puertas en 1995, presenció 85 colgamientos y nueve electrocuciones. Si se agregan los suicidios, apuñalamientos y otras muertes, el número de muertos sube a 998, que quiere decir que hay potencialmente un montón de actividad paranormal.
Estaba casi petrificada de terror. Lo único que me mantenía en pie era el sobrecogedor pánico que me invadía cada vez que me quedaba la última de mi grupo. Pensaba que mientras hubiera otros detrás de mí, sobreviviría.
¿Qué habré estado pensando cuando me ofrecí voluntariamente para pasar por estos trances? Me asusto con facilidad. Me mantengo apartada de las películas de horror. Y cuando se trata de asuntos sobrenaturales, soy normalmente de las personas que no creen. Pero ahí estaba, decidida a pasar la noche cazando fantasmas en la antigua Penitenciaría de Virginia del Oeste, en Moundsville, una cárcel de estilo gótico que fue inaugurada en 1866 en la frontera interestatal al norte del estado.
Un amigo que se dedica en su tiempo libre a cazar fantasmas me aguijoneó a firmar cuando mostré algún interés en estos agentes del más allá. Él había hablado sobre sus propios viajes a hoteles y orfelinatos embrujados como si se tratara de expediciones científicas. Hurgando en la web, encontré una cacería de fantasmas de cárceles organizada por el Consejo de Desarrollo Económico de Moundsville. Se realizan de marzo a noviembre un sábado del mes y ofrecen a los buscadores de espíritus la oportunidad de hacer lo que quieren en lo que los expertos en lo paranormal dicen que son escenarios inusualmente encantados. Para protegerme, arrastré conmigo a un veterano que me aseguró que después de vivir en Iraq, salir a cazar fantasmas era pan comido.
La expedición empezó el sábado a las ocho de la tarde, y el coordinador dijo al grupo: "No sé qué va a pasar esta noche, pero os vais a llevar un susto". Éramos 67 buscadores de emociones fuertes, la mayoría de nosotros por debajo de los 40, que veníamos de nueve estados y de todos los rincones de la sociedad. Mi propio objetivo era simplemente descubrir qué era la cacería de fantasmas, saber si era o no un engaño. O una ciencia. Claramente, había algunos serios entusiastas, a juzgar por el grupo.
Me sentía atraída por los profesionales: un trío de un grupo llamado C&C Investigators, que dijeron que eran "como los cazafantasmas, aunque no lo hacemos por dinero". Trabajan en una fábrica de Rubbermaid, en Winchester, Virginia, y, en su tiempo libre, en la industria de los fantasmas, aceptando pedidos en asuntos paranormales. Llevaban chaquetas C&C de satén negro y tenían paquetes de seis latas de Diet Pepsi y Red Bull, No-Doz, transmisores-receptores, termómetros láser y aparatos para grabar. Nos dijeron que las cámaras pueden captar imágenes fantasmagóricas, aunque nuestros ojos no las vean. A menudo se aparecen como esferas, que los cazadores de fantasmas consideran que es la forma más básica que puede adoptar un espíritu.
La noche empezó con un recorrido de 90 minutos de lugares tan alegres como uno donde un recluso fue apuñalado a muerte y un gendarme fue arrojado por sobre el enrejado.
"A los reclusos no les gusta saber que la gente muere en la cárcel", dijo Mike Parnicza, un ex supervisor de un pabellón psiquiátrico de una cárcel que dirigía uno de los tours. "Así que llamábamos a una ambulancia y enviábamos a los muertos como si fueran al hospital. Era un lugar violento".
Después de un recorrido preliminar, comimos pizza, miramos un documental sobre la cárcel y, a medianoche, nos dividimos en grupos más pequeños. Algunos de nosotros salimos con el equipo de C&C. Los tíos no llevaron a diferentes cuartos, desenfundando aparatos de grabación o para medir la temperatura (descensos importantes de la temperatura, dijeron, pueden indicar la presencia de espíritus). Todos sacamos fotos digitales, y luego examinamos nuestras imágenes. "Oh, Dios mío, mira el ectoplasma", susurró alguien al ver una foto llena de esferas. Lo que yo vi eran pequeños círculos, que mi fuero íntimo escéptico desechó como partículas que reflejaban los flashes.
Hubo un montón de períodos inactivos durante las diez horas en la cana, en las que la gente se contó espeluznantes anécdotas de cacerías previas (espíritus que se habían bebido las botellas de agua o que tiraron a alguien de la coleta). Era desconcertante tener que considerar todas esas actividades que yo no podía oír, ni ver ni sentir, pero que los otros afirmaban ver y oír en las fotos y grabaciones. Durante las pausas en el bien iluminado vestíbulo (donde vendían todo tipo de pegajosas esposas comestibles y camisetas con el texto: ‘I survived the WV Penitentiary Ghost Hunt' [Soy un Sobreviviente de la Cacería de Fantasmas de la Penitenciaría de Virginia del Oeste]. Yo quería desesperadamente ver o sentir algo. Esperaba que me empujaran, o arañaran, o me lengüetearan. Quería creer.
Poco después estábamos en la hora de las brujas. Un experto de la Sociedad de Investigaciones Paranormales nos había dicho antes que estas cosas empiezan a ocurrir a eso de las tres de la mañana. Esa fue la hora en que -increíblemente- mi amigo con el Corazón Púrpura me dijo que tampoco quería quedarse atrás en el grupo. Nos movimos silenciosamente y nos ubicamos por delante de dos chicas que serían la parte de atrás. Momentos después los tíos de C&C nos indicaron que nos sentáramos en una banca en un cuarto en el subterráneo, donde instalaron sus aparatos para grabar.
Un tipo llamado Chuck empezó a interrogar el vacío: "¿Hay alguien aquí con nosotros? ¿Quieres estar con nosotros? ¿Cómo te llamas?" Estuvimos ahí durante 30 minutos, sin atrevernos a movernos ni a respirar fuerte. Yo estaba tan nerviosa como si me hubieran pegado una patada en la barriga.
Casi me puse a dar brincos de alegría cuando nos acercamos al iluminado vestíbulo. Chuck rebobinó la grabación y no oímos nada, aunque una grabación anterior incluía lo que los tipos de C&C dijeron que era la voz de una mujer gritando: "¡Brilla!"
El tour terminó a las seis de la mañana. No tuvimos ningún encuentro. ¿O me equivoco? En un momento, sentí que algo me rozaba el pelo. Probablemente era una corriente de aire que entraba por el cristal roto de una ventana. ¿Verdad?
"No puedes racionalizar todo lo que te pasa", me dijo mi amigo soldado. "No puedes no creer en nada".
Estaba demasiado cansada como para discutir.
Paramos en la tienda gigante al aire libre de Cabela, en Wheeling, camino a casa (después de dormir la mitad del domingo en nuestro hotel B&B de Moundsville) y nos sacamos fotos frente al local de animales de trofeo. En el coche, les eché un vistazo.
Y ahí me vi, junto al ganso embalsamado, rodeada de esferas.

31 de mayo de 2006
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psiquiatría punitiva vuelve a rusia


[Kim Murphy] En un retroceso a la época de los soviéticos, los rusos que se atraviesan en el camino de los poderosos terminan cada vez más en manicomios.
Cheboksary, Rusia. Durante el otoño pasado, Albert Imendayev reunió las firmas que necesitaba para presentarse a las elecciones parlamentarias en esta ciudad en la ribera del río Volga. Se reunió con sus partidarios y preparó su material de campaña. Habría llegado a depositar su voto en las urnas si no hubiese sido por una cosa: Lo internaron en un manicomio.
Días antes de que tuviera que presentarse ante la comisión electoral local para completar la tramitación de su candidatura, un investigador del despacho del fiscal y tres agentes de policía se reunieron con Imendayev en el tribunal. Lo mantuvieron encerrado hasta que pudieron encontrar un juez que firmara una orden para su internamiento y ser sometido a un chequeo psiquiátrico.
"Tras la audiencia, me llevaron directamente al manicomio", dijo el empresario y activista de derechos humanos. Para cuando lo dejaron en libertad, nueves días después, la fecha de cierre de la elección ya había pasado y no pudo participar en ella.
El acto de demencia de Imendayev fue presentar una serie de denuncias contra funcionarios, policías, fiscales y jueces locales, acusándoles de corrupción, violación de los procedimientos judiciales y favoritismo -cargos que son comunes ahora en Rusia. El fiscal, un frecuente blanco de los dardos de Imendayev, calificó su conducta de "paranoia".
Durante gran parte de la Guerra Fría, la Unión Soviética libró una escalofriante guerra psiquiátrica contra los disidentes políticos. Los críticos de las autoridades comunistas eran encarcelados durante meses o años detrás de las ventanas con barrotes de los manicomios del estado, drogados a la fuerza para mantenerlos en un estado de sopor, e impedidos de comunicarse con abogados o familiares.
Tras el fin de a Unión Soviética se aprobaron leyes que supusieron garantías jurídicas para los pacientes psiquiátricos de acuerdo a normas internacionales, garantizándoles su representación legal y el respeto de órdenes emanadas de tribunales. Pero la estadía de Imendayev detrás de las paredes de un hospital en septiembre fue, dicen activistas de derechos humanos, uno de los muchos indicios de que la psiquiatría punitiva no ha desaparecido.
"Ha resurgido en los últimos años, y durante un tiempo no podíamos creer que estaba resurgiendo. Pero ahora está claro que esos abusos están aumentando y que es una tendencia", dijo Yury Savenko, presidente de la Asociación de Psiquiatría Independiente, un grupo de acción de psiquíatras profesionales que ha propuesto reformas a las instituciones de la salud mental en Rusia.
En los últimos tres años, los rangos de los ‘dementes' han incluido a mujeres que se han separado de maridos poderosos, gente involucrada en riñas de negocios y ciudadanos que, como Imendayev, se han convertido en una molestia por denunciar a políticos y jueces locales o por presentar peticiones ante dependencias oficiales de que se respeten sus derechos.
A diferencia de lo que pasaba durante la época soviética, cuando una todopoderosa KGB encerraba a los que desafiaban los fundamentos del régimen, ahora no hay una represión federal sistemática de los disidentes utilizando las estructuras de la salud mental. En lugar de eso, hoy los ciudadanos son víctimas de autoridades regionales en riñas localizadas, o de individuos que tienen los medios para, como hacen muchos rusos, manipular a los tribunales mediante sobornos.
"La gente está siendo internada ilegalmente en hospitales psiquiátricos, y con argumentaciones muy diversas", concluyó en 2004 un estudio de la Federación Internacional de Derechos Humanos, de Helsinki. "La psiquiatría punitiva no solamente existió durante el período soviético, y no solamente sigue existiendo hoy en día, sino desafortunadamente no hay motivos para creer que desaparecerá en un futuro previsible".
En otro caso aquí en Cheboksary, un diputado de oposición por cuarta vez en el parlamento regional, Igor Molyakov, pasó en 2004 seis meses en la cárcel por cargos de injurias. Cuando estaba en la cárcel un juez ordenó su internamiento en un hospital psiquiátrico después de que accediera a una petición de los abogados del gobierno de que los numerosos escritos de Molyakov sobre la corrupción entre las autoridades locales reflejaban una visión del mundo tan "lúgubre" que podría tratarse de un caso de "trastorno mental".
En diciembre de 2003, en San Petersburgo, Ivan Ivannikov, que durante 38 años fue profesor en la Universidad Estatal de Economía y Finanzas, fue arrojado al suelo, esposado y arrastrado al hospital psiquiátrico de la ciudad después de una prolongada disputa sobre las reparaciones de su apartamento con un bien conectado contratista. Un influyente psiquiatra del estado firmó una recomendación para su internamiento sin siquiera haber visto personalmente a Ivannikov, decidiendo que sus múltiples denuncias legales contra el contratista constituían una "obsesión" con la "venganza". Fue liberado sólo sesenta días después.
En Moscú, Natalya Kuznetsova fue despedida de su trabajo en la auditoría federal poco después de denunciar la desaparición de 140 millones de dólares del presupuesto federal en 2001 y 2002. La subsecuente disputa con sus jefes condujo a su despido, y cuando presentó una demanda para que le pagaran su desahucio, un psicólogo del estado declaró que sufría de un desorden mental.
"Finalmente, cuando me despidieron el 25 de enero de 2005, me amenazaron con llamar a una ambulancia psiquiátrica para llevarme", dijo Kuznetsova, que resistió, con éxito, contra su internamiento. "Sufrí todo esto debido a la corrupción. Esta gente corrupta está usando a los psiquiatras para destruir a otros".
En algunos casos, personas sobre la que familiares y amigos dicen que no tenían signos evidentes de enfermedad mental, han sido internadas a veces por más de un año, a veces sedados y amarrados a sus camas cuando se resistían, e impedidos de asistir a las vistas a menudo inútiles de los tribunales en las que prolongaban su hospitalización.
En muchos de estos casos, los pacientes fueron persuadidos de firmar formularios de consentimiento. La tasa de hospitalizaciones involuntarias es tan sospechosamente baja en al menos 51 manicomios que la comisión de Helsinki concluyó que la práctica de obtener un consentimiento coercitivo, mediante la "persuasión" y "falsificación de firmas", se había extendido por toda Rusia.
Funcionarios regionales y estatales de la salud mental dicen que las hospitalizaciones impropias son raras, y que la mayoría de los psiquiatras dicen que acatan las órdenes de los tribunales en la realización de sus revisiones.
"Por supuesto, he oído hablar sobre esos casos. La gente deshonesta y mala existe en todo el mundo. Pero también hay personas que están mentalmente enfermos, y que, a ojos de los no especialistas, no lo parecen", dijo Vladimir Rothstein, profesor en un centro de investigación afiliado a la Academia Rusa de Ciencias Médicas y director del grupo de acción Iniciativa Pública en Psiquiatría.
En 2004, médicos asociados al instituto mismo que perfeccionó las herramientas con las que, en la época soviética, desde los años sesenta hasta los ochenta, los disidentes eran hospitalizados, trataron de revertir algunas reformas de la histórica ley rusa de 1992 sobre la salud mental. Los proponentes de la reforma de la salud mental fueron derrotados apenas por los esfuerzos de los doctores del Instituto Serbsky de Psiquiatría Social y Forense.
Las enmiendas propuestas incluían permitir a los doctores mantener a los pacientes en régimen de hospitalización involuntaria durante más tiempo sin contar con una orden judicial y restringir la capacidad de los grupos de defensa de los derechos de los pacientes y de psiquiatras no gubernamentales de defender a sus clientes en tribunales o de proporcionar testimonios profesionales independientes.
Los directores del Instituto Serbsky se negaron a ser entrevistados. El director de Hospital Psiquiátrico Republicano Chuvashia, en Cheboksary, estatal, sin embargo, dijo que los pacientes que acusaban a los funcionarios de abusos psiquiátricos a menudo pintaban una imagen muy diferente de la que tenían otros implicados en los casos.
"He sido el director aquí durante ocho años y nunca he oído que funcionarios policiales hayan ejercido presión sobre los médicos para una diagnosis determinada", dijo Alexander Kozlov. "Puede asegurarle con plena convicción de que en este hospital nunca ha recibido tratamiento ni un solo disidente y que nunca se dio ningún diagnóstico, a ningún disidente, de esquizofrenia o de tratamiento obligatorio".
Activistas de derechos humanos dicen que el aparato psiquiátrico del gobierno ha actualizado las garantías jurídicas de los pacientes, pero ha cambiado relativamente poco en cuanto a sus ideas desde la época soviética.
"Es importante observar que el Instituto Serbsky, como la mayoría de las instituciones penales de nuestro país, no fue cerrado después del derrumbe de la Unión Soviética. Se modificó solamente la placa en la puerta. Incluso expresaron que lamentaban que había habido "casos aislados" en que los psiquiatras tomaron "decisiones equivocadas". Pero en realidad ha cambiado muy poco", dijo Alexander Podrabinek, que escribió un libro sobre abusos de la psiquiatría en la era soviética.
"La persecución que tiene que ver con el intelecto o la mente o la salud psicológica de uno, es percibida quizás como peor que el castigo físico, o incluso la tortura, porque es más aterrador perder tu sanidad mental que tu libertad", dijo.
Cheboksary, una ciudad de 420 mil personas a unos 640 kilómetros al este de Moscú, es conocida como el centro del cultivo del lúpulo de Rusia, con una larga tradición cervecera. Es la capital de la república de Chuvashia, gobernada desde 1994 por el ex ministro de Justicia ruso, Nikolai Fyodorov, que controla todas las palancas de poder en la república, desde la prensa hasta la policía y los tribunales.
Miembros de la organización de Imendayev, Por los Derechos Humanos, y otros activistas de oposición han acusado desde hace tiempo a los aliados de Fyodorov de acumular dinero y poder por medio de la manipulación de las elecciones y de los tribunales. El caso que terminó con Imendayev en el hospital psiquiátrico empezó el año pasado, cuando era candidato y abogado de una maestra que afirmaba haber sido despedida injustamente.
El caso había llegado a la corte, y él pensaba que estaba casi ganado. Entonces un agente de policía familiarizado con el caso "se acercó a nosotros... y yo grabé la conversación", dice Imendayev. "Lo que dijo fue brutal. Le dijo literalmente: ‘Idiota, ¿a quién le quieres hacer la guerra? ¿Al sistema? Controlamos todo. Los hemos comprado a todos'. Lo que quería decir era que le habían pagado al juez".
Imendayev escribió una queja al fiscal general de Rusia, mencionando la grabación. Al final de la siguiente vista en el tribunal, fue internado en Hospital Psiquiátrico Republicano Chuvashia.
Al menos otros tres miembros de la organización local Por los Derechos Humanos han sido internados en los últimos años, acusados de varias formas de esquizofrenia, paranoia y otros trastornos mentales que requieren diagnósticos o tratamientos urgentes.
La administración de Fyodorov desecha la idea de que alguien sea internado para un tratamiento psiquiátrico sobre la base de asuntos políticos. "Nuestro poder judicial es independiente", dijo Boris Kuzmin, portavoz del presidente. "Además, nuestro presidente estudió leyes. Creo que él no toleraría ningún tipo de violación o de presión sobre los tribunales".
Sin embargo, los propios abogados de Fyodorov actuaron contra Molyakov, el legislador de la oposición arrestado por sospechas de haber injuriado al presidente durante la campaña electoral. En noviembre de 2004, trataron de internarlo para una evaluación psiquiátrica.
Cuando el juez federal Oleg Zhukov recusó una orden de un tribunal para que fuera derivado a un hospital psiquiátrico, los abogados del presidente la recurrieron, diciendo que los logros de Molyakov como escritor y profesor de filosofía no significaban que no estaba loco.
"El tribunal debe saber que incluso si se es un genio, eso no excluye no se sufra un trastorno mental... (van Gogh, F.M. Dostoyevsky, N.V. Gogol, etc.)", dijeron los abogados. "Como ha sido demostrado por científicos, el riesgo de que las personas superdotadas sufran de algún desorden mental... es siete a ocho veces más alto".
Pero de todos los casos, la historia de Sergei Zotov, un contorsionista condenado y empresario reconvertido en tábano político, no tiene paralelo en cuanto a melodrama e hilaridad, y se parece más a ‘Alguien voló sobre el nido del cuco', al estilo ruso, que en el desgraciado episodio que es en la política regional.
Zotov, 47, se metió en problemas con la ley a principio de los años noventa, cuando coqueteaba con los negocios especulativos que acompañaran tan ampliamente el derrumbe del comunismo. En 1991 le acusaron de asociación con el crimen organizado que se originaron en un presunto intento de vender un coche a precios de mercado negro (y que también incluían el generoso uso que hizo Zotov de sus capacidades como boxeador).
Fue condenado y sentenciado a seis años y medio de cárcel, donde pasó la mayor parte del tiempo leyendo y presentando apelaciones. Cuando fue dejado en libertad, Zotov utilizó sus conocimientos adquiridos en la cárcel contra el sistema, presentando denuncia tras denuncia exigiendo el procesamiento criminal de varias supuestas instancias de corrupción y fraude electoral dentro de la clase política de Cheboksary.
Zotov presentaba demandas por las menores infracciones de los procedimientos judiciales -jueces que no usaban la toga en días calurosos, o la bandera colgada en la dirección incorrecta. Pero también presentaba demandas denunciando presuntas fechorías cometidas por las autoridades locales, incluyendo la asignación de propiedades estatales a ministros y jueces y evidencias de que los votantes eran pagados y escoltados hasta las urnas por los candidatos oficialistas.
"Yo soy como un hueso atorado en sus gargantas", dijo alegremente Zotov, un hombre regordete y con entradas que lleva gafas de sol de color rosado para cubrir un ojo malo, en una entrevista reciente.
La guerra ya había empezado en noviembre de 2002 cuando entró a la sala de audiencias del Tribunal Supremo presidida por el entonces presidente del Tribunal Supremo, Pyotr Yurkin. Zotov, que era candidato al parlamento regional, había acusado al juez de utilizar impropiamente un apartamento de propiedad estatal y otros actos ilícitos.
Tan pronto como Zotov se levantó para presentar sus interminables mociones de procedimiento, Yurkin ordenó que fuera removido de la sala. Lo que pasó después es como un ‘Rashomon' ruso: Depende de quien lo cuenta.
Lo que está claro es que un alguacil terminó por los suelos y, en los intentos de sacarlo de la sala, también se rompió una enorme mesa. Zotov insiste en que el alguacil se cayó y que la mesa se quebró cuando él trató de aferrarse a ella cuando lo estaban jalando fuera.
Algunos de los jueces presentes dijeron que Zotov arrojó al alguacil por sobre su espalda, estilo karate, y luego le dio una patada a la mesa, o cayó sobre ella de culo.
Yurkin envió a Zotov al Hospital Psiquiátrico Republicano Chuvashia. Permaneció allá y en otras instalaciones durante siete meses y fue repetidas veces forzado a ingerir drogas de psiquiatría, a pesar de súplicas de su familia y colegas de que estaba sano y debía ser enviado a casa. Las vistas continuaron mientras seguía hospitalizado, pero ni Zotov ni sus abogados comparecieron. Los doctores dijeron que mostraba signos de hiperactividad, inflada arrogancia e "ideas absurdas sobre reformas".
"Es un lugar horrible", dijo su mujer, Natalya Semyonova. "Yo me acercaba a la ventana y Sergei trataba de comunicarnos, a través de la ventana, las informaciones que había reunido sobre personas que estaban ahí internadas ilegalmente, sobre gente a la que le habían quitado sus apartamentos. Había un hombre que llevaba ahí 25 años".
Tras su puesta en libertad en abril 2004, Zotov trató de presentarse nuevamente a las elecciones parlamentarias. Cuando apareció en televisión, criticando a las autoridades locales, el tribunal ordenó su tratamiento psiquiátrico como paciente externo, una perspectiva que temía tanto que entró en la clandestinidad.
En febrero del año pasado, dos docenas de agentes de policía y bomberos llegaron al apartamento de Zotov para trasladarlo al hospital mental. La orden que estaban ejecutando se refería a él como "una persona que ha cometido un acto socialmente peligroso", de acuerdo al despacho del fiscal. Cuando Semyonova se negó a abrir la puerta, dos agentes subieron por una escalera hasta el balcón de la familia, en un noveno piso -en vano, pues Zotov no estaba en casa.
Dmitry Ivanov, portavoz de la policía, dijo que los agentes ya no buscan activamente a Zotov, pero "si se deja ver, tendremos que actuar". Negó que hubiese una campaña contra el activista de derechos humanos y sugirió que Zotov puede él mismo haber tratado de hospitalizarse para buscar refugio de sus peligrosos amigos en el mundo criminal.
Los fiscales, en una respuesta escrita, dijeron que el caso de Zotov "fue llevado en conformidad con los procedimientos judiciales". Dijeron que los psiquiatras en el Instituto Serbsky habían examinado a Zotov y sus estallidos en el tribunal y concluido que "cuando cometió su delito, era incapaz de reconocer su verdadera naturaleza y peligro social; no era capaz de controlar sus acciones; y debe ser tratado forzosamente en una institución para pacientes externos".
Los doctores del hospital Chuvashia se negaron a comentar el caso de Zotov. Pero dejaron ver que creían que la versión de Zotov era distorsionada.
"Creo que si los rivales de su personaje principal lo visitaran a usted y le contaran las maneras en que les ha ofendido, o perjudicado, usted sentiría simpatía por ellos también", dijo Lyudmila Karnilova, subdirectora de la sección de psiquiatría.
"En cuanto a la idea de que un hospital psiquiátrico persiga a alguien y lo arrastre hasta aquí, ese ciertamente no es el caso. Nuestra principal responsabilidad es tratar a pacientes que necesitan ayuda", agregó Kozlov, el doctor jefe.
Zotov, que rara vez visita su propio apartamento, dice que teme por su cordura si es obligado a volver al hospital.
"La gente que lucha por la justicia en nuestra república, es aislada en hospitales psiquiátricos", dijo Semyonova, su mujer.
"Todo este caso, desde el principio, se basó más que nada en antipatía personal hacia mi marido".

30 de mayo de 2006
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prostitutas protestan en camboya


[Ariana Eunjung Cha] Test de vacuna química contra el SIDA rechazado por prostitutas.
Phnom Penh, Camboya. Un sábado en la tarde, en noviembre, Yunang Soma estaba hombro a hombro con otras prostitutas en un escenario improvisado en un parque, gritando a la muchedumbre: "¡Estados Unidos dice que quiere ayudar a la gente pobre, pero nos está matando!"
Soma estaba protestando contra una prueba con el remedio tenofovir, que según los científicos puede llegar a ser tan efectivo como una ‘vacuna química' contra el virus humano de la inmunodeficiencia, que causa el SIDA. A diferencia de las verdaderas vacunas, que proporcionan a los individuos inmunidad permanente contra una enfermedad, y que ha sido difícil de desarrollar para el VIH, tenofovir es una píldora que ha de ingerirse diariamente. Los científicos esperan que protegerá a sus usuarios, durante unas horas, o quizás unos días, contra la infección. La prueba, financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates, fue diseñada para ver si podía impedir que la gente se infectara el VIH aun si el virus entraba a sus organismos.
Pero los investigadores han chocado con una oposición muy organizada que dicen que ha sido montada por activistas extranjeros. Los manifestantes han logrado cancelar la prueba en Camboya, pero las protestas continúan. Soma y sus colegas quieren paralizar todas las pruebas de tenofovir, en todo el mundo.
Las objeciones se han centrado en los sujetos del estudio: las prostitutas, usualmente pobres, que los críticos dicen que se están aprovechando de ellas. Mencionan las bajas pagas, la falta de información sobre los efectos secundarios y la ausencia de seguros médicos en caso de que algo salga mal. Trataron de conseguir un mejor acuerdo para esas mujeres, pero lo que lograron fue paralizar la prueba de lo que muchos científicos consideran la mejor esperanza que se tiene para detener el SIDA en el mundo subdesarrollado.
Forzado por las protestas, en 2004 el primer ministro de Camboya canceló la prueba antes de que alguien ingiriera siquiera una píldora y expulsó del país a los investigadores. Las pruebas en Camerún y Nigeria fueron anuladas en 2005.
Los investigadores no esperaban las protestas porque tenofovir se usa ampliamente en Estados Unidos. Es un medicamento autorizado, probado y aprobado, y utilizado como parte de un cóctel de medicinas para tratar a gente contagiada con el VIH. La cuestión es si puede funcionar como una medicina profiláctica en gente no infectada.
Dadas las dificultades que han encontrado los investigadores para el desarrollo de una vacuna real, muchos tienen a tenofovir como la mejor alternativa disponible. Algunos doctores estadounidenses son tan optimistas que han comenzado a prescribirla a gente que tiene conductas de riesgo, tales como el sexo sin protección.
Así que parecía lógico realizar una prueba a gran escala en un país como Camboya, donde entre un cuatro y diez por ciento de las prostitutas se convierten en portadoras del VIH al año.
Soma y sus partidarios dicen que forman parte de un movimiento de base que lucha contra los imperialistas que quieren utilizar al mundo subdesarrollado como laboratorio de pruebas. Pero la manifestación ese día, una de las varias realizadas en Asia, fue organizada por activistas que, la mayoría, son extranjeros y que se coordinaron a través del correo electrónico. Incluso hicieron una camiseta que llevaba Soma y que dice: "Sí A la Gente, No al Lucro".
Fabrice Pilorge, 39, de la rama de París del grupo contra el SIDA, Act Up, que asesoró a los manifestantes, declaró que nunca quisieron que se suspendieran las pruebas. Dijo que sólo querían obtener mejores beneficios para los participantes.
"Lo que hicimos dilató la investigación", reconoció. "Pero como activista, siempre quisimos que la investigación fuera rápida".
En las últimas décadas, los países pobres con altas tasas de infección con el VIH han cerrado un delicado trato con Occidente, abriendo sus poblaciones a investigadores de países más ricos. Gran parte del dinero para las pruebas con tenofovir, por ejemplo, proviene de Estados Unidos. A cambio, los gobiernos extranjeros buscan tener acceso a las últimas informaciones sobre el SIDA -y precios más bajos para las medicinas, en caso de que resulten ser efectivas.
La amiga de Soma, Picha Sochea, 38, que como Soma es una de las dirigentes del sindicato de prostitutas, fue una de las primeras en enterarse de las pruebas, en un seminario sobre prevención del VIH en la primavera de 2004. Sochea pensó que sonaba bastante bien. Las mujeres recibirían tres dólares al mes por ingerir algunas píldoras -sea 300 miligramos de tenofovir o un placebo- todos los días durante un año.
Sochea cogió algunos papeles informativos, que estaban en inglés, para llevárselos a Rosanna Barbero, una australiana que dirige la Womyn's Agenda for Change, un grupo que proporciona espacio de oficinas y financiamiento a las prostitutas. Pidieron a Barbero que los tradujera y les explicara en qué consistía el estudio.
Barbero tipeó la palabra ‘tenofovir' en un motor de búsquedas en internet y empezó a leer. Aprendió que tenofovir se ha usado durante largo tiempo en personas ya infectadas con el VIH. Al impedir que el virus se reproduzca, retrasa el progreso de la enfermedad. En experimentos con monos rhesus sanos, ninguno de ellos se infectó cuando fueron expuestos deliberadamente al equivalente simio del VIH.
Pero algunos sitios en la red señalaban los posibles efectos secundarios negativos, tales como problemas de riñón y osteoporosis. Barbero lo dijo a las prostitutas.
Soma, 38, dijo que ella y sus amigas se preguntaron: "Si la prueba es buena, ¿por qué no experimentan con prostitutas de su propio país? ¿Por qué vienen a un país pobre?"
Las prostitutas pidieron reunirse con los científicos. Con la ayuda de Barbero y su equipo, redactaron una lista de deseos: más paga, más información y la promesa de un seguro médico por cuarenta años.
Kimberly Page Shafer, una investigadora del SIDA de la Universidad de California en San Francisco y uno de los investigadores jefe del estudio, dijo que la vacuna debía ser probada en una población en la que la tasa de infección fuera suficientemente alta como para tener respuestas en un tiempo razonable. Una prueba en Estados Unidos, donde las tasas de contagio son mucho más bajas, tomaría décadas.
Page Shafer dijo que algunas de las preocupaciones de las prostitutas estaban siendo tratadas: Los científicos planeaban instalar una clínica paralelamente a la prueba para cualquiera que se infectara con el VIH. Un seguro de largo plazo, dijo Page Shafer, no era algo que proporcionaran normalmente los estudios y tendría costes prohibitivos.
Aunque los investigadores dijeron que estaban dispuestos a negociar, no reaccionaron con suficiente rapidez. La rabia y las acusaciones se extendieron a Hong Kong y Bangkok, donde los manifestantes arrojaron pintura roja contra la caseta utilizada por Gilead Sciences Inc., el fabricante de tenofovir con sede en California, durante el Congreso Internacional sobre el SIDA de ese verano. En el otoño de 2004, el primer ministro de Camboya, Hun Sen, ordenó que los científicos pararan la prueba, mencionando preocupaciones sobre "valores y derechos humanos".
La reacción negativa ante el estudio se vigorizó además con otros rumores. La gente dijo que la medicina era tan peligrosa que no estaba siendo probada en Estados Unidos (en realidad, tenofovir está siendo probada a pequeña escala en hombres gay sanos de San Francisco y Atlanta); que las píldoras utilizadas en el estudio contenían el VIH (sólo contienen químicos); y que los investigadores estaban alentando a las participantes a no usar condón mientras tomaban la medicación, debido a que querían que las mujeres que tomaran el placebo tuvieran una incidencia de SIDA más alta (el protocolo del estudio exige a los investigadores a estimular el sexo seguro, incluyendo el uso de condones).
Page Shafer, que se había mudado a Phnom Penh con sus dos hijas para el estudio, se mostró desconcertada cuando fue obligada a marcharse en agosto de 2004. Dijo que si había algo que lamentaba, era que no estaba preparada para el nivel de las críticas de grupos fuera de Camboya. "Esto se convirtió en una prueba internacional, con problemas internacionales", dijo.
Cuando se detuvieron las pruebas, los activistas del SIDA empezaron a pelearse entre ellos. Furiosas de que las manifestantes hubieran retrasado la investigación, algunas atacaron a la Womyn's Agenda for Change. "Encontraron una persona a la que echarle la culpa, que era yo, la mujer occidental blanca que dirige una organización", dijo Barbero.
Otros retrataron a Act Up de París como el principal culpable. Mark Harrington, un prominente activista del SIDA, dijo que al exigir beneficios al nivel de Estados Unidos para las paupérrimas trabajadoras sexuales camboyanas, Act Up estaba practicando un "imperialismo ético".
Pilorge, que ayudó a organizar las protestas en Tailandia, Camboya y Camerún, dijo que las protestas eran nacionales y que, en cualquier caso, las pruebas deberían haber sido diseñadas con más atención para proteger a los participantes. Dijo que los científicos deberían haber permitido que las prostitutas participaran en el diseño de la prueba, lo que les habría proporcionado un mejor acceso a la información sobre la medicina, antes que depender de internet y de activistas extranjeros.
"En el futuro, una de las consecuencias que esperamos es que las pruebas sean más éticas, mejor hechas", dijo Pilorge.
Hace poco se empezaron a hacer nuevas pruebas en Ghana, Malawi, Botsuana y Perú. Para impedir las controversias, la Fundación Gates está auspiciando una serie de reuniones sobre tenofovir, llevando a su sede en Seattle a activistas, organizaciones de ayuda y funcionarios.
"Hemos aprendido todos cómo comunicarnos mejor y ya hemos superado la fase de los reproches", dijo Helene Gayle, que dirigió hasta hace poco el proyecto SIDA de la Fundación Gates.
Pero Mitchell Warren, director ejecutivo de la AIDS Vaccine Advocacy Coalition, de Nueva York, todavía se preocupa sobre los posibles rumores y malentendidos. "Las pruebas han sido estigmatizadas como malas, y eso no va a cambiar de la noche a la mañana", dijo.

23 de mayo de 2006
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moviendo el rabo, y el dedo


[Beth Landman] La ley exige que los perros de servicio sean admitidos en restaurantes, aviones y edificios. Pero ¿son las mascotas animales de servicio?
Un asoleado fin de semana el mes pasado, los cafés desde TriBeCa hasta el Upper West Side estaban atiborrados de comensales, y muchos de ellos habían dejado a sus perros atados a los parquímetros porque las reglas del ministerio de Salud prohíben la entrada de mascotas a restaurantes. Sin embargo, en French Roast en Broadway, dos mujeres disfrutaban de sus almuerzos en compañía de sus perros: un cobrador dorado y un Yorkie metido en un bolso.
"Las dos dijeron que sus animales eran perros de apoyo emocional", dijo Gil Ohana, el gerente, explicando por qué las habían dejado entrar. "Una de ellas traía incluso una carta de su doctor".
Profesionales de la salud vienen recomendando la tenencia de mascotas como apoyo psicológico o emocional durante más de dos décadas, basándose en investigaciones que resaltan sus numerosos beneficios, incluyendo los de vidas más largas y menos estrés para los dueños de mascotas.
Pero hace poco varios hosteleros de Nueva York han observado un aumento en el número de clientes que quieren entrar con sus perros que les sirven de apoyo emocional. En el pasado los restaurantes aceptaban solamente a los perros lazarillos.
"Nunca oí antes nada sobre los animales como apoyo emocional", dice Steve Hanson, dueño de doce restaurantes, entre ellos Blue Fin y Blue Water Grill en Manhattan. "Y ahora de repente, en los últimos meses, todo el mundo empezó a hablar del tema".
La creciente aparición de mascotas cuyos amos dicen que los necesitan como apoyo emocional en restaurantes -así como en aviones, oficinas e incluso balnearios de salud- se remonta, de acuerdo a los que adiestran a esos animales, a una disposición de 2003 del ministerio de Transporte. La resolución redefinió las políticas con respecto a los pasajeros minusválidos en los aviones, declarando por primera vez que los animales utilizados para ayudar a personas con achaques emocionales como depresión o ansiedad deberían tener el mismo acceso y privilegios que los animales que ayudan a personas con discapacidades físicas como la ceguera o la sordera.
Un año después las cortes de apelaciones del estado de Nueva York aceptaron por primera vez los argumentos de los amos de mascotas en dos casos en los que el apoyo emocional era un motivo viable para tener una mascota, a pesar de los reglamentos de edificios que no admiten mascotas. Los casos y la resolución del ministerio de Transporte se difundieron boca a boca, también con ayuda de la televisión e internet. Ahora las aerolíneas están luchando para alojar en la cabina de pasajeros a perros de 45 kilos e incluso a cabras de apoyo emocional. Y los negocios como restaurantes no implicados directamente en las decisiones sobre aerolíneas o viviendas hacen frente a un grupo de clientes con nuevos bríos que quieren ser admitidos con sus animales.
Mientras la mayoría de la gente que adiestra a animales que ayudan a minusválidos -conocidos como animales de servicio- están contentos de que se ayude a personas que lo merecen, algunos también están preocupados de que los dueños de mascotas que simplemente prefieren almorzar con su Labradoodle están haciendo un mal uso de las directivas.
"El documento con las directivas del ministerio de Transporte fue una decisión escandalosa", dice Joan Froling, presidente de la Asociación Internacional de Perros de Asistencia [International Association of Assistance Dog Partners], una organización sin fines de lucro que representa a gente que depende de perros de servicio. "En lugar de aclarar la diferencia entre animales de apoyo emocional que proporcionan alivio por su mera presencia y animales adiestrados para realizar servicios específicos para los minusválidos, decidieron que los animales de apoyo eran animales de servicio".
Nadie entrevistado para este reportaje admitió sacar partido de las directivas, pero hay evidencias de que sí ocurre. Cynthia Dodge, fundadora y dueña de Tutor Service Dogs, de Greenfield, Massachusetts, dijo que ha visto cómo los animales de apoyo emocional han transformado la vida de la gente. También ha "conocido a algunas personas con perros pequeños sobre los que dicen que son animales de apoyo emocional, aunque no lo son", dijo. "Ha habido adolescentes que se acercan a mí para que les de certificados por sus perros. No está bien y es un terrible insulto para la comunidad de minusválidos. Lo están para los que realmente lo necesitan".
La Ley de Discapacidades de 1990 afirma que cualquiera que dependa de un animal para funcionar debería tener pleno acceso a todo tipo de negocios privados que sirvan al público, como restaurantes, tiendas y teatros. La ley especifica que esos animales deben ser adiestrados específicamente para asistir a sus dueños. Los verdaderos animales de servicio son preparados para tareas como encontrar compañía cuando una persona se siente angustiada o impedir que las personas se revuelquen sobre sus estómagos cuando tienen ataques de apoplejía.
Pero ahora, debido a que el documento del ministerio de Transporte de 2003 no dice nada sobre el adiestramiento, los dueños de mascotas pueden afirmar que incluso los chuchos sin adiestramiento son ‘animales de servicio’, dijo Froling. "La gente piensa: ‘’Si el ministerio dice que puedo llevar a mi mascota en el avión, entonces la puedo llevar a todas partes’", dijo.
Aphrodite Clamar-Cohen, que enseña psicología en el John Jay College de Manhattan y asiste a la consulta de un psicoterapeuta, dice que su perro, una mezcla con pit bull, la ayuda a evitar los estados de ánimo sombríos que empezaron tras la muerte de su marido hace ocho años. Se enteró de las mascotas de apoyo psicológico por la Delta Society, un grupo sin fines de lucro que busca reunir a personas y animales, y así consiguió su perro, Alexander, el año pasado. "Cuando viajo les digo a los hoteles derechamente que ‘Alexander Perro Cohen’ también viene y que es el perro de mis necesidades emocionales", dice. Reconoció que el perro no está adiestrado como animal de servicio.
"Lo necesito para mi salud mental", dijo. "Sin él no sabría qué hacer".

Es ampliamente aceptado que los animales pueden proporcionar beneficios emocionales a las personas. "Hay un montón de pruebas de que los animales constituyen importantes antidepresivos", dijo Carole Fudin, un asistente social clínica que se especializa en los vínculos entre animales y humanos. "Dan seguridad y son un lubricante emocional maravilloso que ayudan a la gente con temores paralizantes como la agorafobia".
Grupos de dueños de mascotas con ‘perros de terapia’ preparados especialmente visitan hospitales desde hace mucho y hacen trabajo voluntario después de desastres. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, se reclutaron cien perros de terapia para consolar a las familias de las víctimas en un centro especial.
Pero la doctora Fudin dijo que la dependencia emocional de un animal puede llegar demasiado lejos. "Si una persona no puede aguantar la idea de salir sin un animal, eso sugeriría que tiene un nivel de ansiedad extrema", dijo, "y que él o ella deberían probablemente medicarse, hacer psicoterapia, o las dos cosas".
La cuestión sobre cuándo un animal pasa de ser una mascota que proporciona afecto y compañía a ser un animal de apoyo emocional, sin el cual el dueño no puede vivir, es subjetiva.
Elicia Brand, 36, dice que el papel que ha jugado su perro de montaña bernés en su vida cambió drásticamente después de que ella sufriera severos traumas: se quedó atrapada en el metro durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 y fue violada al año después. "Mi perro era mi muleta. Si no lo hubiese tenido, yo no estaría aquí ahora". Después del 11 de septiembre, Brand inscribió a su perro en un programa de adiestramiento de socorro en desastres y lo hizo seguir un entrenamiento de diez semanas de modo que se convirtiera en un animal de terapia que sirviera también para otros. Ahora el perro la acompaña a todas partes, incluso a su trabajo. También tiene un terapeuta y se medica.
Una razón por la que es difícil separar los variados niveles de dependencia de la gente con respecto a sus animales es que es una violación de la ley de discapacidades preguntar sobre las minusvalías de alguien, y aunque se supone que los animales de servicio deben ser adiestrados, no existe una lista definitiva de las habilidades que deben tener esos animales.
"La ley se basa en la honestidad", dice Froling. "El objetivo era asegurarse de que la gente con discapacidades no tuviera problemas. No hicieron el listado de los servicios que debía realizar un animal, porque no querían limitar la creatividad, y no querían especificar que se trataba de perros porque los monos estaban siendo adiestrados para tareas útiles".
En estos días la gente cuenta con una verdadera Arca de Noé de animales de apoyo. Tami McLallen, portavoz de American Airlines, dijo que aunque los perros son los animales de servicio más corrientes que suben a los aviones, la aerolínea ha tenido que recibir a monos, ponis, gatos e incluso un pato de apoyo emocional. "Su dueño lo vestía", recuerda.
También ha habido al menos dos casos (en American y en Delta) en que las aerolíneas han tenido cabras de apoyo emocional. McLallen dijo que la aerolínea acoge a animales de servicio todos los días; todo lo que los dueños tienen que hacer es presentarse con una carta de un profesional de la salud mental y el animal puede viajar suelto en la cabina.
No hay manera de saber cuántas de las mascotas viajan ahora en clase turista o acompañan a sus amos a cenar en restaurantes han sido adiestradas en tareas relacionadas con la salud. Pero el hecho de que chalecos de perro con las palabras ‘animal de servicio’ y tarjetas del tamaño de una billetera explicando los derechos de un dueño de un perro de apoyo estén disponibles en internet, que se pueden encargar sin responder pregunta alguna, sugiere que hay bastante espacio para los que quieren explotarlo.
Una de esas tarjetas proclama: "Esta persona va acompañada por un Perro de Servicio -un animal adiestrado individualmente para realizar tareas de apoyo para personas discapacitadas. Los Perros de Servicio son animales que trabajan, no mascotas". En el reverso hay un número para llamar al ministerio de Justicia para pedir información sobre la Ley de Discapacidades.
Una mujer de 30 años, vecina de Croton-on-Hudson, Nueva York, dijo que ella no visita a un psicoterapeuta pero sufre de problemas de ansiedad y abandono y que se enteró de los perros para necesidades emocionales en un programa de televisión. Compró un chaleco de perro en internet, con las palabras ‘perro de servicio en entrenamiento’ para uno de los varios perros con los que vive, aunque ninguno de ellos ha sido preparado como animal de servicio. "Tener mis perros conmigo me hace menos hostil", dijo la mujer, que se negó a dar su nombre.
"Yo puedo pasar multas o meter a la gente en la cárcel si no me dejan entrar a un restaurante con mis perros, porque están violando mis derechos", insistió.
En general, los dueños de negocios están dispuestos a acoger a animales de servicio. Aunque Completely Bare, una cadena de balnearios de salud en Nueva York y Palm Beach, Florida, tiene como política prohibir a los animales en las salas de tratamiento, Cindy Barshop, la dueña de la compañía dijo que hacía excepción para una cliente que insistió en que necesitaba su enorme perro como apoyo mientras era sometida a una operación de remoción de pelo con rayos láser. "Tuvimos que cubrir al perro con una manta para proteger sus ojos durante la operación", dijo Barshop.
Un área en la que los dueños de negocios se han resistido a lo que ven como un abuso de la ley, es la vivienda. Abogados tanto de inquilinos como de caseros dicen que los casos en relación con exigencias de la gente para que los animales de servicio sean admitidos en edificios que prohíben a las mascotas en Nueva York han aumentado marcadamente en los últimos dos años, con frecuentes resoluciones a favor de los inquilinos.
"Si tienes el respaldo de un profesional médico y puedes mostrar una conexión entre una incapacidad y la tenencia de un animal, tengo éxito en un 99.9 por ciento", dice Karen Copeland, una abogada de inquilinos.
Uno de sus clientes actuales sostiene que ella necesita un animal en su apartamento porque se está recuperando de su adición al alcohol y, excepto su mascota, todos sus amigos son bebedores. Otro cliente, Anthony Milburn, vive en Kew Gardens, Queens, con cinco cocker spaniels y uno de raza mixta. Dice que sufre fuertes dolores de pecho debido a la estrés y tiene una carta de un asistente social que dice que él depende de sus mascotas para su bienestar emocional. Está metido en un pleito contra su casero.
Bradley Silverbush, un socio de Borah, Goldstein, Altschuler, Schwartz & Nahins, la firma de propietarios más grande de Nueva York, dice que la gente está manipulando la ley.
"Soy dueño de un perro y amo a los perros, pero reclamar apoyo emocional está más allá del afecto", dijo. "La gente envía cartas de doctores que dicen que la persona depende del animal, o que ha perdido recién a un familiar y que compró un Pomeranian. Algunos doctores prescriben todo lo que les piden sus pacientes".
Jerri Cohen, dueña de una joyería en Manhattan, dijo que había tratado de vivir sin animales cuando se casó con un hombre que compró un apartamento en un edificio sin mascotas. "Tuve una fuerte depresión y tuve que medicarme", dijo. "Tres años más tarde una amiga me compró dos cachorros y me negué a regalarlos. Mi cooperativa amenazó con desalojarnos. Un abogado me sugirió que consiguiera una carta de mi psiquiatra. Escribió que tenía deficiencias emocionales y el abogado dijo que no era suficiente. Entonces escribió que yo apenas puedo funcionar o administrar mi tienda sin ellos. Así gané el pleito".
"Duermen conmigo", dijo. "Les tengo un cochecito doble. Van a restaurantes conmigo y viajan conmigo".

14 de mayo de 2006
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víctimas de la justicia


[Henry Weinstein] Un congreso en UCLA reúne a personas injustamente condenadas para que compartan sus experiencias y exijan cambios en la ley.

Subieron al escenario uno por uno y se presentaron a sí mismos, cada uno de ellos la personificación de la falibilidad del sistema judicial en California.
"Mi nombre es Herman Atkins",
dijo un hombre alto, de coleta. "El estado de California me robó doce años de mi vida por una violación y un asalto, en Riverside, que no cometí".
"Buenos días, mi nombre es Gloria Killian", dijo una bienhablada mujer de edad mediana. "El estado me robó 22 años de mi vida por un robo y asesinato, en Sacramento, que no cometí".
"Buenos días. Mi nombre es Ken Marsch", dijo un tercer participante. "El estado me robó 21 años de mi vida por un homicidio, en 1983 en San Diego, que no cometí".
Diecisiete personas en total repitieron el punto ante un repleto salón de baile de la UCLA el sábado: que aunque ahora eran libres, innumerables personas inocentes se encuentran en prisiones del estado. Atkins, Killian, Marsh y los otros fueron condenados injustamente y exonerados años después.
Participaron en el evento llamado ‘Las caras de las condenas injustas', para dramatizar las fallas en el sistema de justicia criminal del estado. La reunión fue auspiciada por la Unión Americana de Libertades Cívicas AUCL, Death Penalty Focus, Amnistía Internacional y otras organizaciones.
Se produce en momentos en que una comisión del estado formada por el Senado está empezando a estudiar y revisar el sistema de justicia criminal de California, con particular énfasis en las causas de condenas injustas y posibles disparidades en cómo se dictaron sentencias de muerte. El ex fiscal general de California, John Van de Kamp, presidente de la comisión; el fiscal de San Francisco, Jon Streeter, vice-presidente; y el profesor de leyes de la Universidad de Santa Clara, Gerald Uelmen, el presidente de la comisión, se encontraban todos entre los asistentes.
"Sabemos que el sistema es imperfecto", dijo Kent Scheidegger, director jurídico de la Fundación Legal Justicia Criminal, una organización pro-policial en Sacramento, en una conferencia telefónica. Si la comisión propone las reformas que se necesitan, será bueno para todos, dijo.
Sin embargo, Scheidegger agregó que pensaba que los individuos condenados a penas largas, antes que a la pena de muerte, eran "más vulnerables" a errores en sus casos, porque los reclusos del corredor de la muerte contaban con más asistencia jurídica después de la condena.
Después de identificarse a sí mismos y la duración de sus períodos tras las rejas, los participantes en la ceremonia del sábado colgaron sus esposas en una panel del escenario y luego diez pares más a nombre en los llamados exonerados incapaces de asistir al congreso de dos días.
Cuando la ceremonia de media hora, el primero de su clase en California, concluyó, los asistentes dieron al grupo de ex presidiarios una prolongada ovación de pie.
Los oradores eran un grupo variado. Unos pocos, tales como Atkins, fueron exonerados como resultado de evidencias de ADN descubiertas después de los juicios. Pero la mayoría -incluyendo a Killian y Marsh- obtuvieron su libertad después de largas batallas legales en las que no hubo una bala mágica como el ADN.
Eran blancos, afro-americanos, latinos y asiático-americanos y un nativo americano. Venían de tan del sur como San Diego y de tan lejos del norte como Yreka. Excepto Killian, todos eran hombres.
Sirvieron tan poco como un año -Bobby Herrera, por asalto en el condado de Santa Clara- y tanto como 24 años -Thomas Goldstein, por homicidio en Long Beach. Dos de ellos estuvieron en el corredor de la muerte.
Los sumarios de sus casos indican que fueron víctimas de problemas tales como identificaciones erróneas de testigos, dudosos informantes de cárceles, fracasos policiales y fiscales que ocultaron evidencias exculpatorias y análisis forenses erróneos.
Desde 1989, en California, más de 200 personas han sido condenadas injustamente, dijo Jeffrey Chin, subdirector del Proyecto Inocencia de la Facultad de Leyes de la Universidad de California del Oeste en San Diego, uno de los patrocinadores del congreso.
Esto es, una al mes, dice la senadora del estado Gloria Romero (demócrata, Los Angeles), que abrió el congreso. Romero ha estado exigiendo una moratoria de la pena de muerte, pero es una batalla cuesta arriba. "De acuerdo al último sondeo de Field Poll, un 63 por ciento de los californianos son partidarios de la pena de muerte", dijo. "Tenemos mucho que hacer todavía".
Natasha Minsker, de la AUCL, dijo que el propósito del congreso era doble: llamar la atención sobre "las condenas injustas y proponer soluciones estratégicas para cambios que soy muy necesarios".
El profesor de leyes Lawrence Marshall de la Universidad de Stanford, que jugó un papel clave en sacar a varios condenados a muerte del corredor de la muerte de Illinois cuando estaba enseñando en ese estado en los años noventa, calificó el evento del sábado "verdaderamente impactante".
"Es tiempo de que California reconozca su capacidad de error" en su sistema de justicia criminal, dijo.
En noviembre de 1998, Marshall organizó el primer congreso nacionales de exonerados del corredor de la muerte en la Facultad de Leyes de la Northwestern. Se cree que ese evento creó el marco para la moratoria sobre la pena de muerte en Illinois y de importantes cambios en el sistema allá.
Más ampliamente, hizo que los estadounidenses tomaran conciencia de que había gente inocente que estaba siendo enviada al corredor de la muerte en todo el país.
Aunque el congreso del sábado incluyó varios paneles relacionados con la pena de muerte, la reunión en el UCLA tenía un tema más amplio, especialmente debido a que la mayoría de los exonerados de California habían estado cumpliendo sentencias largas antes que esperando la ejecución. California tiene más individuos -al menos 28 mil- cumpliendo penas de prisión que cualquier otro estado.
Durante el día los exonerados intercambiaron experiencias entre ellos y con sus audiencias. La mayoría se mostró optimista, pero sus sufrimientos eran evidentes.
Marsh, por ejemplo, adquirió durante sus años en la cárcel una ansiedad de separación de su esposa Brenda tan grande, que no puede soportar estar sin ella, excepto unos instantes para tomarse una foto de grupo con otros condenados inocentes.
Ella lo acompañó en la foto y también cuando subió al escenario.
Él la presentó diciendo que había estado en su propia cárcel durante los 21 años que él estuvo preso.
A pesar de la pérdida de tantos años de sus vidas, varios exonerados dijeron en entrevistas que no estaban resentidos. "El resentimiento y la ira te destruyen", dijo Killian, que era una estudiante de derecho cuando un hombre implicado en un homicidio en Sacramento inventó la historia de que ella había sido el cerebro del asesinato. Ahora de 59 Killian ha creado una organización sin fines de lucro, Comité de Acción para Mujeres en Prisión, con sede en Pasadena.
Vive con Joyce Ride, la madre de la ex astronauta Sally Ride, que gastó miles de dólares de su propio dinero para contratar a un detective y un abogado de apelaciones para revisar el caso de Killian después de visitarla en la cárcel y convencerse de su inocencia.
"Mi tema", dijo Killian, "son las mujeres que dejé atrás en la cárcel y los cambios que pueda introducir para que esto no le vuelva a ocurrir a nadie más".

9 de abril de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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camarada m


[John Lancaster] Parias maoístas echan raíces entre los pobres del campo.
Selva de Bastar, India. Tiene treinta años, habla inglés y es versado en el lenguaje de los correos electrónicos e internet. Amistoso y seguro de sí mismo, podría ser el encargado de un locutorio, o quizás un ingeniero de software en uno de los relucientes campus tecnológicos de India. Pero el ‘Camarada M', como pide que le llamen, prefiere una línea distinta de trabajo: hacer la guerra contra el estado indio.
Armado con un abollado rifle Lee-Enfield que describe riendo como "más viejo que yo", el graduado universitario de uniforme verde oliva con una estrella roja en el pecho, era uno de los cerca de treinta guerrilleros maoístas que se reunieron hace poco en esta remota selva al centro-este de India.
Reclutando partidarios y apoyo entre gente tribal nativa conocida como adivasis, la desarrapada banda de jóvenes y mujeres es parte de un movimiento revolucionario más amplio cuyo audaz, aunque anacrónico objetivo es remplazar la democracia parlamentaria india por un sistema comunista sacado directamente del pequeño Libro Rojo del presidente Mao Tse-Tung.
Desdeñado en el pasado como poco más que una irritación, el movimiento maoísta está ganando terreno en este país de más de mil millones de habitantes, reforzando la hostilidad contra el gobierno en algunas áreas rurales y enfatizando la naturaleza desigual del extraordinario auge económico de India. Los analistas dicen que el movimiento está formado por unos diez mil combatientes irregulares, y tiene varios cientos de miles de partidarios. Los rebeldes son conocidos como naxalitas, por la oriental ciudad de Naxalbari, donde empezó el movimiento en 1967.
Durante el reciente encuentro con los rebeldes en el estado de Chhattisgarth, un visitante presenció una manifestación de al menos dos mil adeptos tribales, muchos de ellos armados con hachas y arcos y flechas, que se reunieron junto a un pedestal de concreto que terminaba con una hoz y un martillo. La manifestación tomó lugar en un sitio con altos árboles a unas seis horas de camino desde la carretera pavimentada más cercana.
El comandante maoísta del área, que es conocido como Kosa, dijo que el movimiento no se había desalentado con el triunfo del capitalismo en China y otros antiguos países comunistas.
"Cuando un científico no obtiene los resultados deseados de un experimento, no lo abandona por eso", dijo. "Cada movimiento tiene sus altibajos. Hay derrotas y victorias. Debemos aprender del fracaso del maoísmo en China y seguir adelante".
Después de un largo período de relativa calma, en los últimos años los naxalitas han expandido su presencia a trece de los 28 estados indios, de acuerdo a cálculos oficiales, reforzando los rumores de un ‘corredor rojo' que se extiende desde Nepal, que hace frente a una insurgencia maoísta propia, y a través de las selvas del centro y sur de India. Los rebeldes maoístas en India y Nepal han reconocido sus vínculos ideológicos, y funcionarios de seguridad sospechan que también colaboran logísticamente.
Equipados con bombas caseras y rifles robados de comisarías de policía, los rebeldes indios han montado ataques cada vez más atrevidos, tales como ocupar en marzo un tren de pasajeros durante doce horas en el sureño estado de Jharkhand. Funcionan en algunos distritos remotos como un gobierno paralelo, incluyendo tribunales improvisados y policías. Sus violentas tácticas han convertido a partes de Chhattisgarh, entre otros estados, en áreas prácticamente prohibidas para el gobierno, desbaratando los planes de operaciones mineras privadas en bosques que muchos adivasis consideran como propios.
El mes pasado el primer ministro Manmohan Singh dijo que el movimiento naxalita era "la amenaza interna más grande a la seguridad que ha enfrentado nuestro país" -lo que no es poca cosa en un país con tantas insurgencias como India, incluyendo la prolongada rebelión musulmana en Cachemira.
Singh dijo que los rebeldes derivan su fortaleza de "los sectores pobres y marginales de la población" y " están tratando de establecer ‘zonas liberadas' en áreas centrales donde están prestando, o dicen que están prestando, funciones básicas del estado". Llamó a redoblar los esfuerzos para fomentar el desarrollo y un mejor gobierno, así como un mejor intercambio de la inteligencia entre los estados con naxalitas y mejor adiestramiento y equipo para la policía y fuerzas paramilitares.
Los naxalitas están proliferando a pesar del rápido crecimiento de la afluencia en el país. Impulsado por industrias como las del software y de contratistas [outsourcing], el boom ha contribuido a expandir a las clases medias, cuyas aspiraciones se reflejan en programas como ‘¿Quién quiere ser un Crorepati?' -la versión india de ‘¿Quién quiere ser millonario?' Las calles de las principales ciudades están atascadas con coches nuevos, y los urbanistas están engullendo los campos circundantes para construir centros comerciales y proyectos de urbanización.
Pero el boom ha pasado por alto a gran parte de la India rural, donde vive más del setenta por ciento de los mil cien millones de habitantes. Aunque algunas áreas rurales como los fértiles estados agrícolas de Punjab y Haryana, están desempeñándose bien -especialmente en las partes centrales y del este del país-, otros sufren por la escasez de aguas, la pobreza y la discriminación por castas.
Contra ese telón de fondo, el número de víctimas mortales de la violencia naxalita ha saltado de 483 en 2002 a 669 el año pasado, de acuerdo al ministerio del Interior.
En Chhattisgarh, el movimiento naxalita ha encontrando abundantes reclutas entre los adivasis indignados por el acoso policial, los reducidos o no existentes servicios oficiales y la complicidad entre funcionarios corruptos y delincuentes comprometidos en la tala ilegal. De acuerdo a cifras del gobierno, el año pasado murieron 165 personas en incidentes violentos relacionados con los naxalitas, y el derramamiento de sangre ha continuado: El mes pasado rebeldes naxalistas secuestraron a 50 miembros de una milicia pro-gubernamental llamado Salwa Judum, degollando posteriormente a 13 de ellos, según la policía.
"Son asesinos terriblemente crueles", dijo por teléfono desde la capital del estado, Raipur, un funcionario de seguridad de Chhattisgarth, B.K.S. Roy. "Nunca antes vi este tipo de brutalidad en mi vida, el modo en que atacan y matan a los miembros de la Salwa Judum. Los mutilan hasta la muerte, cercenan las cabezas de los cuerpos".
Roy dijo que los miembros del movimiento naxalita seguían creciendo en Chhattisgarth, donde el año pasado el estado levantó una academia para adiestrar a la policía en tácticas selváticas y de contrainsurgencia. "Mil comandos ya están listos para operaciones", dijo Roy. "Queremos una fuerza de ataque grande".
Los defensores de derechos humanos también han criticado los métodos de los naxalistas, acusándoles de reclutamientos forzosos, extorsión y el secuestro y asesinato de ‘enemigos de clase' y aldeanos sospechosos de colaborar con el estado. Al mismo tiempo, han denunciado que miembros de las milicias Salwa Judum, que quiere decir ‘Iniciativa por la paz', como vigilantes que violan, torturan y asesinan a aldeanos de los que sospechan que simpatizan con los rebeldes.
Contactados a través de intermediarios, los naxalitas accedieron a reunirse con un periodista extranjero y varios periodistas indios en el selvático distrito de Bastar, donde los rebeldes mantienen una fuerte presencia. Jóvenes seguidores naxalistas se reunieron con los visitantes en un lugar preestablecido y los guiaron por la selva.
Serpenteando a través de bosques secos y escuálidos, la ruta pasaba de vez en vez por villorrios de chozas de tejados de hierbas, muchas de ellas con rudimentarios corrales hechos de ramas de árboles. La caminata terminó finalmente en el campo de los rebeldes, que estaba sembrado de armas, esteras para dormir y paneles solares para cargar baterías. Los combatientes saludaron a sus invitados con un apretón de mano y un ‘saludo rojo' -una mano empuñada que se lleva a la sien.
Estaban bajo el mando del Camarada Kosa, un personaje de capa y espada de manetas cálidas, aunque desconfiado, y con un rifle de asalto Kalashnikov plegable. Miembros del grupo pidieron ser identificados solamente por sus nombres de pila.
Kosa, 48, era el único combatiente de paisano, lo que acentuaba con una gorra de béisbol Calvin Klein adornada con una estrella roja de metal. Dijo que era miembro del movimiento desde 1977, cuando abandonó el instituto técnico donde había estado estudiando en el vecino estado de Andhra Pradesh. Ha estado peleando en Chhattisgarh durante casi 26 años, dijo, y ahora comanda una fuerza de cerca de 700 guerrilleros, casi la mitad de ellos mujeres, apoyados por varios miles de milicianos tribales.
Kosa tienen un título político, secretario del Comité Zonal Especial Dandakaranya, un órgano a nivel de estado que responde al Comité Central del Partido Comunista de India (maoista), el prohibido partido político de los naxalitas.
En honor a sus invitados, los rebeldes habían levantado un pequeño cercado de bambú decorado con lemas pintados a mano como ‘Abajo las Salva Judum' y ‘No a la Corrupción de la Cultura Adivasi para Convertirla en una Cultura de Mercado Bajo el Pretexto del Turismo'. Militantes uniformados cantaron una canción que incluía el texto: "Estados Unidos y Japón son los grandes explotadores de este país".
A pesar de su aislamiento en la selva, Kosa y sus ayudantes se mantienen al día de la actualidad escuchando emisoras radiales de onda corta. Sanjee, 35, un ex estudiante universitario que ha estado en el movimiento desde 1987, pidió consejos a los periodistas sobre cómo ‘cargar' propaganda naxalita en internet, a la que dijo que tenía acceso ocasionalmente. Los visitantes fueron agasajados con CDés con presuntas evidencias de las atrocidades de las Salwa Judum.
La base está formada fundamentalmente por adivasis, varios de los cuales dijeron que se habían unido al movimiento por indignación con las autoridades locales.
"Nunca he visto un hospital en ninguno de estos pueblos", dijo Nirmala, una delgada mujer de pelo corto en sus veinte que se incorporó al movimiento hace cuatro años y que ahora es una de las guardaespaldas de Kosa. "Hay escuelas, pero sin maestros. El gobierno dice que los adivasis, mi gente, no tienen derechos sobre la selva".
Otra rebelde adivasi, Neela, dijo que se había radicalizado a los doce, cuando la policía arrestó a su padre por abrir ilegalmente un claro en la selva y lo mandaron a prisión por tres años.
Una mujer de cara ancha y risa fácil, la naxalita de 25 años dijo que ella sólo hablaba el dialecto local cuando se unió al movimiento hace diez años. Sus compañeras le enseñaron a leer y hablar hindi, dijo, y finalmente se unió al ala militar del movimiento. Como miembro de un destacamento de nueve personas que lleva un walkie-talkie y un rifle monotiro, Neela dijo, orgullosa, que había participado en diez operaciones militares, incluyendo una en la que habían hecho estallar una mina debajo de un vehículo que transportaba tropas paramilitares. Cuatro de ellos murieron, dijo.
"Ellos llegan a los pueblos, golpean a los hombres y violan a las mujeres", dijo sobre los paramilitares. "No me siento mal por matarlos".
Camarada M, el graduado universitario y jefe del destacamento, dijo que los rebeldes normalmente montan emboscadas para "nuestros amigos de uniforme kaki" utilizando minas activadas por flashes de cámara.
Dejando de lado las operaciones militares, los rebeldes naxalitas también participan en proyectos de desarrollo de pequeña escala, tales como cavar pozos y pequeños estanques y educando a los campesinos en nociones elementales de asistencia médica, de acuerdo a Kosa y sus ayudantes. Mantienen una activa ala de propaganda y política, que publica una boletín y organiza manifestaciones.
En la multitudinaria reunión en la selva, las mujeres de una troupe cultural naxalita bailaron y cantaron. Luego Kosa y varios otros oradores se dirigieron a la multitud con un sistema improvisado alimentado por baterías de coche. Mirando desde los lados, Neela, la recluta naxalita, dijo que tenía "absoluta confianza' de que algún día la revolución triunfaría.
"No sé cuándo ocurrirá", dijo. "Pero ocurrirá".

Muneeza Naqvi contribuyó a este reportaje.

13 de mayo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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