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¿qué es lo sexy ahora?


[Ruth La Ferla] Algunos dicen que es la combinación.
Naomi Watts puede llevar una combinación como ninguna otra, un don del que hace ostentación en ‘King Kong’, el remake de Peter Jackson. Como Ann Darrow, la fogosa heroína de la película, Watts se da vueltas y baila como un sobrecalentado juguete de cuerda frente al poderoso Kong, envuelta todo el rato en seda y encaje. Es la última de una larga procesión de mujeres seductoras de la pantalla grande -recordemos a Jean Harlow, Elizabeth Taylor, Faye Dunaway- que han despertado al animal de los protagonistas mientras se escabulle en una combinación. Pero a pesar de su elegante origen, en las últimas décadas el atractivo de la combinación ha seguido siendo sobre todo algo que pasa en las películas. Fuera de la pantalla languideció hasta acercarse al borde de la extinción, llevada mayormente, si acaso, por mujeres de la generación de Taylor.
"Hace dos años en la mayoría de las tiendas no podías encontrar una combinación", dice Susan Hughes, directora de moda en Bloomingdale’s. Los vendedores detallistas de hoy cuentan una historia diferente, a medida que las combinaciones, confinadas largo tiempo al cubo de desechos de la moda, han reaparecido en las perchas de las tiendas, su aura de azucarada sexualidad coincidiendo con el penetrante romanticismo de las colecciones de primavera. En Bloomingdale’s, que ofrece versiones de Betsey Johnson, DKNY y Far West, las ventas han sido lo suficientemente buenas como para justificar nuevos estilos y marcas para la primavera, dijo Hughes.
Mónica Mitro, portavoz de Victoria’s Secret, dijo que su compañía ha ampliado sus ofertas de combinaciones en anticipación de una pequeña explosión en las ventas. "Creemos que las combinaciones están emergiendo como una importante tendencia del verano e incluso del otoño", dijo. Y en las tiendas lujosas como Bergdof Goodman y sitios populares de lencería en la red, como Figleaves, proliferan las reencarnaciones, con gran parte de su anticuado encanto intacto.
"Hay una nueva generación que ha descubierto la combinación", dijo Marshal Cohen, analista jefe detallista para el Grupo NPD, una firma de investigación de mercados. "De momento la combinación es un movimiento sub-cultural de mujeres que compran en las tiendas más elegantes". Agregó que la mayoría de ellas tienen menos de 40 años, y son mujeres que hace un año habrían pensado en llevar una combinación con la misma pasión que llevar un miriñaque. Debido a que la tendencia es reciente, las cifras de ventas no están aún disponibles, pero Cohen predijo una considerable subida en las ventas de combinaciones para esta primavera.
Para no confundirla con el ubicuo vestido estilo combinación que todavía se vende saludablemente en las tiendas, la combinación es algo claramente de la vieja escuela, dirigido a servir principalmente como ropa interior o para el dormitorio, no para salir una noche al centro. Su atractivo es en parte práctico -proporciona cobertura y una suave base debajo de los trasparentes, a veces pegajosas camisetas y vestidos que llegan en primavera a las tiendas- y en parte sensual, como es evidente en las interpretaciones con combinaciones sinuosas, retros de encaje de casas de diseño como Janet Reger, La Perla, Natori y Jonquil.
Como los vestidos de encaje blanco y tops de ganchillo, "las combinaciones son un contrapunto virginal que cosas que durante el otoño fueron un poquitín siniestras", sugirió Ed Burstell, vice-presidente y gerente general de ventas de Bergdof. Las últimas combinaciones son en realidad bonitas e inocentes, y sin embargo, paradójicamente, suficientemente eróticas para complementar, sino suplantar, atuendos básicos como la camisola o la camisa justo por debajo del culo.
"Todas esas piezas que dejan la barriga al desnudo se han convertido en horteradas", dijo Susan Rolontz, vice-presidente ejecutiva de Tobé Report, un boletín de comercio detallista. "La combinación es la nueva y prístina versión de la sensualdiad".
Podría haber estado describiendo una de las combinaciones modestamente recortadas de algodón batiste de la nueva línea de lencería de Vera Wang, que serán presentadas esta primavera. Con sus finas correas y diáfanos bordes, es tan decorosamente infantil como una debutante.
Algunos vendedores dicen que esta suave y larga ropa interior apela a fantasías cultivadas en privado. "Dan a algunas mujeres la sensación de feminidad y elegancia", dijo Lauren Borish, comprador para Figleaves. En otoño pasado la compañía agregó varios y coquetos estilos a su oferta de las funcionales y elásticas combinaciones de Maidenform y Spanx.
"Las combinaciones tienen una especie de sofisticación, de sensualidad, que hacen que te sientas más femenina", dijo Lauren Martin, psicoanalista de Nueva York. Muestra su guardarropa de combinaciones tradicionales debajo de blusas transparentes y faldas con volantes.
Rebecca Apsan, que ofrece un colorido surtido de combinaciones en La Petite Coquette, su boutique de lencería en el centro de Manhattan, se coloca una apenas llega a casa después del trabajo. "Me hace sentir como Liz Taylor en ‘La gata sobre el tejado de zinc caliente’", dijo Apsan. "Sí, me siento como Maggie".
Históricamente, Hollywood ha trabajado las combinaciones como un símbolo contradictorio de inocencia y seducción femeniba, que se desliza entre los polos de la horterada y el estilo. Una sutil invitación a portarse mal, las combinaciones se imprimieron en la conciencia popular con estrellas como Taylor, no sólo peligrosamente felina en ‘La gata...’, sino elegantemente perversa mientras acariciaba un whisky envuelta en satén y encaje en ‘Una mujer marcada’ [Butterfield 8]. Faye Dunaway se veía glamorosamente desabrochada en combinación y falda de tubo abierta en ‘Bonnie y Clyde’. Más recientemente, Reese Witherspoon se vio erótica, aunque modesta, en una combinación de nailon, en ‘Punto de mira’ [Walk the Line], cuando su arrugada lencería delató un matutino retozo entre las sábanas.
Fuera de la pantalla la caída en el olvido de la combinación fue acelerada por los trastornos de los años sesenta. Las mujeres la veían como todavía otro estorbo, y lo desecharon junto con sus ballenas y ceñidores tipo arnés como gesto de protesta -o fastidio.
Los ensayistas dicen que la combinación empezó su prolongada decadencia a principios de los años cincuenta, desplazada, a medida que el público comenzó a obsesionarse con los senos, por el más revelador push-up. "La misma timidez" de la combinación, "esa hermanita del vestido ya no atraía a los hombres, ahora entretenidos por sirenas semidesnudas", escribe Farid Chenoune, la autora de ‘Hidden Underneath: A History of Lingerie’ (Assouline, 2005).
La combinación fue redescubierta hace algunos años, pedida en tiendas clásicas por mujeres jóvenes con una inclinación hacia la lencería de la época de las abuelitas. Algunas las llevaban como vestidos, y un puñado de emprendedoras incluso las bordaban. Otras se las ponían, con rasgaduras e hilachas intactas, sobre vaqueros y debajo de las rebecas.
A fines del año pasado editores avizores empezaron a señalar la tendencia en las revistas. Impresionada por la imagen de Dunaway en combinación en ‘Bonnie y Clyde’, Andrea Linett, directora creativa de Lucky, recreó la imagen en el número de diciembre. Continuó la historia en el número de este mes de la revista con un reportaje mostrando caprichosas combinaciones salpicadas de flores y encajes: una atractiva alternativa, dijo Linett, para el exagerado push-up y tanga.
"Las combinaciones son totalmente recatadas", dijo. "En una época en que ya nada asombra, eso es lo que las hace sensuales".

12 de enero de 2006

©new york times
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pan contra hamburguesas


[Ian Fisher] En una pequeña ciudad italiana, el pan tradicional derrota a la multinacional.
Altamura, Italia. Primero, una verdad inconveniente: Esta historia no es nueva. Pero de algún modo la historia de cómo la ciudad con el mejor pan de Italia sacó a McDonald’s del mercado no fue contada nunca, y ahora se está descubriendo.
Todos los elementos de una historia ejemplar de McDonald’s siguen siendo relevantes hoy: la arrogancia de la empresa multinacional; el triunfo del alimento tradicional sobre el alimento mercancía; david bajo la forma de un humilde y viejo panadero contra un goliat norteamericano expansionista.
E, inevitablemente, incluye a los franceses.
Fue el izquierdista y escéptico diario francés Libération el que publicó la semana pasada un reportaje completo de lo que pasó en Altamura, en el sur de Italia, donde los letreros en la calle dan la bienvenida a los turistas a ‘La Ciudad del Pan’.
"La larga alfombra roja fue retirada en secreto en la noche", decía, observando también que la "enorme M" en la Plaza Zanardelli fue "empaquetada a escondidas". Los ventanales fueron cubiertos "como un sudario sobre la víctima de un campo de batalla gastronómico".
"Hoy", dijo el diario, "ya no hay Big Macs, Chicken McNuggets ni patatas fritas industriales en Altamura".
Lo que Libération no dijo, como sí lo han hecho la mayoría de otros artículos en una irresistible y arrolladora cobertura en la prensa y en la red, es que McDonald’s cerró sus puertas en diciembre de 2002. El diario mencionaba vagamente que los acontecimientos se remontan a "unos meses".
Pero, no importa. Los protagonistas, aquí en Altamura como en muchos otros lugares, están encantados con la tardía atención y la distinción de la ciudad cuya comida es tan buena que obligó a cerrar a McDonald’s sin siquiera haberlo intentado.
"Lo que ocurrió fue una pequeña guerra entre nosotros y McDonald’s", dijo Onofrio Pepe, un periodista jubilado que fundó una asociación dedicada a las exquisiteces locales. "Nuestras proyectiles fueron la focaccia. Y los embutidos. Fue una guerra pacífica, sin ningún derramamiento de sangre".
Pepe, y varios otros ciudadanos afines de Altamura, una ciudad de 65 mil habitantes, forman un ala del ejército. Dicen que lucharon en gran parte por su orgullo y por su comida, que incluye un champiñón local llamado cardondello, focaccia, mozzarella y, sobre todo, un pan de centeno que ha sido famoso durante milenios en Italia. El pan está protegido como único en las regulaciones de la Unión Europea, que observa que Horacio lo llamó en 37 después de Cristo, "de lejos el mejor pan, tan bueno que los viajeros inteligentes se llevan una provisión de él cuando emprenden viaje".
Cuando abrió McDonald’s a principios de 2001, Pepe dijo que no se oponía, e incluso agradeció los cerca de 25 empleos que significó. "Al principio", dijo, "eso era como la modernización".
Luego pareció que lo moderno había triunfado: McDonald’s erigió unos altos arcos cerca del viejo centro de la ciudad, disonantemente cerca de la catedral del siglo 13, irradiando un neón amarillo las 24 horas del día (y molestando, dijo Pepe, a los pequeños halcones que anidaban en los árboles cercanos).
"Daba la impresión de ser una ciudad ocupada", dijo. "Lo consideramos una suerte de reto. No un reto para enfrentarse con rabia, sino con una sonrisa. Ellos trajeron sus productos, y nosotros teníamos los nuestros".
Así que su grupo montó unas discretas manifestaciones para llamar la atención sobre la comida local, mientras se abría, inesperadamente, un nuevo frente en la guerra.
Un panadero de cuarta generación, Luca Digesu, ahora de 35, abrió Antica Casa Digesu, una pequeña panadería justo junto a McDonald’s. Dijo que no había tenido la intención de hacerle la competencia, sino que solamente esperaba ganarse algunos clientes atraídos al lugar por la novedad.
"Yo tenía miedo de McDonald’s", dijo el martes, en su panadería. "Tenía miedo a que me pasaran por alto. Tenía miedo de que la gente ni siquiera se enterara de que existíamos".
Por un tiempo, McDonald’s atrajo a clientes de Altamura. "Al principio", dijo Digesu, "McDonald’s era McDOnald’s".
Pero pronto hubo una migración de residentes locales que preferían su propia versión de la comida rápida: pedazos de gruesa focaccia, como las docenas que Digesu estaba metiendo al horno mientras hablaba. Parte de la razón parecía ser económica: Digesu dijo que una gran porción de focaccia cuesta lo mismo que una hamburguesa de McDonald’s. Era claramente preferencia.
McDonald’s empezó a pelear, ofreciendo a escuelas que visitaran las cocinas, uso gratuito del restaurante para fiestas de cumpleaños de niños, cupones y una televisión para que los clientes miraran los partidos de fútbol. Nada parecía funcionar.
"Miraban el partido y tan pronto como terminaba se venían para acá a por una focaccia", dijo Pepe.
Finalmente en diciembre de 2002, después de dos años en operación, el local de McDonald’s cerró por falta de rentabilidad, dijo la compañía. Ahora el enorme local está dividido entre una tienda de vaqueros y un banco. Digesu sonrió ampliamente cuando le preguntamos cómo se sentía de que los medios de comunicación italianos, que se habían perdido la historia hace tres años, ahora lo saludaran como un nuevo david.
"Me gusta", dijo. "McDonald’s es grande. Yo soy chico. Ahora mismo voy ganado 1-0".
Por supuesto, la compañía lo ve de otro modo. "No se trata de ninguna manera de una derrota para McDonald’s", dijo Mario Resca, presidente de McDonald’s en Italia, agregando que esperaba doblar el número de locales de McDonald’s en Italia -ahora tiene 340. "Yo estoy orgulloso de que la cultura local aprecie su cocina tradicional, porque eso significa que McDonald’s estimula una competencia sana".
Al final, parece que hay lugares en el mundo donde McDonald’s puede perder en todos los frentes.
El casero tanto de McDonald’s como de Digesu es el cuñado de Digesu. El cuñado de Digesu fijó un alquiler muy conveniente para la panadería. Pero no hizo lo mismo con McDonald’s.
Luego está el asunto de la comida local -barata y abrumadoramente buena- y la gente que la ha comido durante siglos y la consideran tanto como una de sus tradiciones como su propia historia. Aunque parezca raro en una sala de reuniones multinacional, en Altamura no apreciaban a McDonald’s.
"La mayoría no podía imaginar que McDonald’s se convirtiera en una parte integral de sus vidas", dijo Patrick Girondi, 48, empresario de Chicago que ha vivido aquí los últimos quince años. "A McDonald’s no lo derrotó un panadero. A McDonald’s lo derrotó una cultura".

Peter Kiefer contribuyó a este reportaje.

12 de enero de 2006

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©traducción mQh

abortan a niñas en india


[John Donnelly] Según un estudio se han abortado diez millones de fetos de niñas.
Hyderabad, India. Rajitha Kunchala, madre de tres niñas, abortó a su feto hace más de un año, después de que un doctor, utilizando imágenes de ultrasonido, encontrara anormalidades en el feto. Pero Kunchala dijo que ella habría abortado de todos modos, porque no quería tener otra niña.
"Realmente queríamos un niño", dijo la semana pasada, con las manos sobre su abdomen. Estaba de seis meses. "Ahora estoy otra vez preocupada -todavía queremos un niño. Un niño se ocupa de sus padres, no se va de casa, y no hay que pagar una dote" cuando se casa, como es el caso de las mujeres.
De acuerdo a varios especialistas en India, en los últimos años las mujeres indias han abortado un número indeterminado de fetos femeninos simplemente porque la familia quería un niño. La práctica se ha propagado con la proliferación de máquinas de ultrasonido, las que después de 14 a 16 semanas de gestación pueden normalmente determinar el sexo del feto.
La revista médica británica The Lancet publicó ayer un estudio cuantificando el fenómeno: El informe calcula que las mujeres indias abortaron entre 1978 y 1998 la asombrosa cifra de 10 millones de niñas. El estudio, que analiza datos de un censo nacional de 1.1 millones de hogares, estimó que en India se abortan cada año medio millón de fetos de niñas.
El ‘déficit de niñas’, como lo llamó el estudio, estaba más extendido entre mujeres educadas y no variaba según la religión, constató el estudio.
"Lo que más me sorprendió fue que los datos sugieren que es un problema en toda la sociedad, especialmente entre las elites, que tienen mayor acceso a equipos de ultrasonido y tienen más dinero", dijo el doctor Prabhat, del Hospital de St. Michael, de la Universidad de Toronto, uno de los autores del estudio, en una entrevista telefónica desde Nueva Delhi.
"Podrías pensar que quizás esto está ocurriendo en estados más represivos hacia las mujeres, pero está pasando en todas partes en India".
Especialistas de la salud están conscientes del problema de la selección sexual pre-natal en India, y varios otros países asiáticos, desde los años ochenta, cuando la tecnología para hacerlo se hizo más asequible. Pero ningún estudio ha usado esos datos detallados para determinar su impacto en India, un país de mil millones de habitantes.
Los niños son preferidos en muchos países asiáticos, en gran parte debido a que proveen mayor seguridad económica a los padres en su vejez, y viven a menudo en casa de sus padres cuando se casan, y los mantienen. Las niñas, por otro lado, casi siempre dejan la casa de sus padres al casarse, y no se espera que presten ayuda económica a sus padres. Y en estas sociedades fuertemente patriarcales, los niños conservan el apellido así como los derechos de herencia.
De acuerdo al censo indio de 2001, había 932 niñas por cada mil niños de menos de seis años, pero en algunas partes de India la ratio es inclusive más sesgada hacia los niños. En el estado de Daman y Diu, al norte de la ciudad de Mumbai, por ejemplo, la ratio de niñas a niños era de 710 por cada mil.
El estudio publicado en The Lancet constató también que en las familias donde el hijo anterior era una niña, la ratio de niñas a niños del siguiente nacimiento era de 759 a mil. En familias donde los dos hijos anteriores eran niñas, la ratio de niñas a niños del siguiente nacimiento era todavía menor: 719 por cada mil.
En un intento de reducir la práctica, India aprobó en 1994 una ley federal que convierte en ilegal que los operadores de ultrasonido digan a las familias el sexo del feto. La ley también exige que el profesional de la salud requiera el test ultrasonido sólo por razones específicas, que incluyen la edad de la madre, la historia personal de abortos espontáneos, y posible anormalidades cromosomáticas en el feto.
La implementación de la ley ha sido extremadamente floja en gran parte del país. El distrito más agresivo en el país a la hora de tratar de frenar los abortos basados en el sexo es Hyderabad, una ciudad del sur central conocida globalmente por sus centros de alta tecnología. El progreso obtenido contra los abortos es atribuido en gran parte a las campañas de Arvind Kumar, el principal funcionario de gobierno en la ciudad, de acuerdo a activistas que trabajan en el problema en todo India.
"Es horrible", dijo Kumar. "Estamos tratando de hacer todo lo que esté en nuestro poder para parar esta selección sexual, que provoca que tengamos menos niñas".
En Hyderabad, dijo Kumar cuando empezó su trabajo en septiembre de 2004, había escaso control de los 389 operadores de ultrasonido de la ciudad, y el problema estaba empeorando. En el censo de 1991 la ratio de niñas a niños era de 963 por cada mil, y el censo de 2001 constató 942 niñas por cada mil niños. En un distrito, ese año hubo apenas 838 niñas por cada mil niños.
En su segundo mes en el trabajo, invitó a los operadores de ultrasonido de la ciudad a un taller de todo el día sobre la ley, durante el cual les advirtió que las reglas debían ser implementadas. Pero cuando pidió a los operadores que se inscribieran en su oficina, de los 389 sólo accedieron 245.
Después de varios meses de aproximación, 53 operadores todavía se negaban a registrarse. "Así que les dijimos que estaban cometiendo un delito y que aplicaríamos la ley".
Pocos meses después suspendió la licencia de 91 centros que habían accedido sólo parcialmente o se habían negado a inscribirse. Sus empleados confiscaron 72 máquinas de ultrasonido. Y el mes pasado presentó cargos contra cuatro centros. "Estamos tratando de que lo tenga claro todo el mundo, que deben acatar la ley, y eso significa no decir a las mujeres el sexo del feto", dijo.
Sabu George, un investigador de la salud pública, de Nueva Delhi, que se especializa en abortos con selección de sexo, dijo que otros distritos podrían imitar fácilmente el enfoque de Hyderabad e iniciar cargos contra los operadores recalcitrantes. Pero dijo que las causas del problema no desaparecerán rápidamente.
"Vivimos en una sociedad muy desigual", dijo. "Las mujeres no son iguales a ningún nivel... En nuestra sociedad, también aceptamos la violencia contra las mujeres. La violencia en Estados Unidos es abierta. En India, se mantiene a menudo como algo de la familia. Matar a nuestras niñas es socialmente aceptado".
La decreciente ratio entre niñas y niños también ha empezado a provocar cambios en la sociedad, dijeron varios funcionarios de la salud. En algunas áreas, los jóvenes que quieren casarse deben viajar lejos de casa a áreas tribales para encontrar mujeres de castas inferiores. Y en algunos casos, la tradición de pagar el precio de la novia a la familia del novio se ha invertido: Muchos novios pagan ahora el precio de la novia.
A medida que la campaña en Hyderabad contra los abortos por selección de sexo gana en ímpetu, se advierten signos de progreso.
En una guardería pre-escolar en un barrio de clase media de Hyderabad, Rajitha Kunchala, 24, madre embarazada, dijo que esta vez no sabe el sexo de su feto. "Los doctores no nos lo pueden decir", dijo. "Nos gustaría saberlo, pero es ilegal".
Junto a Kunchala estaba otra madre, Sandhya Yangal, 22, en cuyos brazos dormía su bebita de 2 meses, Yasasvini. Era su segunda hija. Meses antes de que diera a luz, las mujeres de su barrio le dijeron que ellas sabían que estaba embarazada de una niña. Yangal, su marido, y la familia de su marido consideraron hacerla abortar.
Pero Yangal también acudió a una educadora local, Kadari Anitha, 29, ella misma madre de dos niñas, a pedir consejo. "Le dije a Sandhya que niños y niñas son iguales", dijo Anitha la semana pasada. "Le dije que en estos días las niñas tienen más derechos, así que siguiera con su niña".
La educadora dijo que visitó la casa día por medio durante dos semanas hasta que la familia cedió y optaron por el alumbramiento, no por el aborto.
"Al principio quería abortar, pero ella me convenció", dijo Yangal sobre la educadora. "Estoy muy feliz de tener mi hija, pero cuando nació me dio pena que no fuera un niño".

Se puede escribir a John Donnelly a donnelly@globe.com

10 de enero de 2006

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almorzando en la oficina


[Michaele Weissman] Es poco higiénico, poco sano, poco amistoso, y todos lo hacemos.
Probablemente almuerzas en tu oficina. Un bocadillo, un burrito, una taza de sopa. Quizás te zampas la ensalada el correo electrónico. La comida se puede olvidar fácilmente, pero las migas y las gotas se quedan por más tiempo, y echan raíces en las rendijas de tu tablero.
No eres el único. La mayoría de los oficinistas americanos, directores tanto como empleados, almuerzan en sus escritorios. Bonnie Taub-Dix, de la Asociación Dietética Americana, informa que el 75 por ciento de los oficinistas almuerzan, dos o tres veces a la semana, en sus escritorios.
Culpa a la dificultad de combinar trabajo y familia, el acelerado ciclo comercial, las consecuencias imprevisibles de la tecnología o la envolvente ansiedad económica. Cualquiera sea la razón, el almuerzo degustado con colegas y amigos fuera de la oficina ha seguido el mismo camino que las prestaciones sociales y otras antigüedades laborales. Pocos tienen el tiempo. En Estados Unidos, dice el psicólogo Paul Rozin, de la Universidad de Pensilvania, el almuerzo no es una comida. "Es un combustible".
"La gente trabaja más tiempo y más fuerte", duce Ian Simmons, socio del bufete O’Melveny & Myers en Washington, que más a menudo que no sale escopetado a por un bocadillo y luego lo come mientras trabaja. Con 12 a 14 horas de trabajo diario como norma y dos hijos pequeños a los que le gustaría ver antes de la hora de acostarse, el almuerzo es prescindible, a menos que tenga un objetivo. Para Simmons, eso significa almorzar con clientes o colegas.
La pregunta es: ¿Nos perdemos algo que valga la pena cuando almorzamos solos en la oficina?
En términos nutritivos, dice la especialista en dietética Taub-Dix, no hay gran diferencia entre un pedazo de pollo, arroz integral y verduras en el plato de un restaurante y un bocadillo de pollo en un pan integral con lechuga y tomate en tu escritorio: "Puedes hacer opciones saludables donde quieras que comas". Lo que está en peligro es el disfrute de tu comida, dice, sin lo cual los comensales de la oficina son más vulnerables al canto de sirena de la comida chatarra.
Otro problema son las bacterias que causan enfermedades. Un escritorio típico tiene cien veces más bacterias que la mesa de cocina típica, de acuerdo a un estudio de investigadores de la Universidad de Arizona. Los tableros y teléfonos tienden a ser todavía más sucios que los escritorios: "Puedes limpiar regularmente esas superficies", dice Taub-Dix. "No almorzarías en un restaurante sin mantel, ¿no?"
Lo que está en peligro a un nivel más personal puede ser más profundo: la posibilidad de relacionarse con tus colegas y personal. "Cuando la gente soluciona junta problemas comunes o problemas relacionados y socializan, se genera una enorme creatividad", dice Jordan Goodman, presidente del departamento de física de la Universidad de Maryland. "Es por eso que los centros contemporáneos de investigación, incluyendo el centro de ciencias físicas que estamos construyendo aquí en College Park, están diseñados con comedores y cafeterías".
Los directores también pueden estar perdiéndose una oportunidad de relacionase con sus empleados. Como escribió hace el poco el columnista de gerencia online Jill Geisler: Cuando los managers "hablan acerca de ayudar a crecer a la gente, o de resolver conflictos, o de dar mejor retroalimentación, o de mejorar la colaboración con los colegas en la organización, a menudo lo expresan con una idea simple: ‘Sabes, debería invitarlos a almorzar para conocerlos mejor’".
Incluso así, poca gente da prioridad al almuerzo fuera de la oficina. "El almuerzo es energía", dice Newt Pendleton, un asesor financiero de Falls Church. Entre una cita y otra, Pendleton sale a toda prisa a una cercana tienda de alimentos integrales, donde rellena un contenedor de sopa mediano -limita el tamaño de su porción para controlar el peso- con una pila de arroz blanco encima de su porción de cerdo con salsa teriyaki. Igual que otro montón de gente que almuerzan en sus escritorios, Pendleton dice que sufre de la preferencia por un solo alimento [food jag], por lo que come lo mismo todos los días. (No es nada bueno, dicen los especialistas en dietética; una dieta variada es mejor). Aunque es amigo de otros socios de su firma, generalmente almuerza solo.
Margaret Polski, asesora del buró África de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional [U.S. Agency for International Development] dice que come a menudo en su escritorio. "A la hora en que pienso sobre el almuerzo, ya me lo perdí", dice. A menudo dan las 2 de la tarde antes de que corra escaleras abajo, recoja un bocadillo de bonito y vuelva a subir a comérselo en la oficina.
Melina Afzal, una asistente social autónoma en el Distrito, se salta completamente el almuerzo. La adrenalina le suprime el apetito. "Tengo mil cosas que hacer para ganar dinero", dice. "Si desacelero, me quedo atrás".
Los profesionales que cobran por su tiempo tienen otra razón para comer en sus escritorios. Delia Jones y Jennifer Downey trabajan en ICF, una consultoría en el centro. "En la consulta, cotizamos cada media hora. No se puede cotizar el almuerzo, así que lo mantenemos breve", dice Jones.
Jones y Downey salen de la oficina para recoger al almuerzo. Salir les da algunos minutos de vida social, proporcionándoles versiones comprimidas de lo que antes era un rasgo habitual del almuerzo.
Incluso si comen en sus escritorios, la mayoría de los oficinistas gastan por sobre los cinco dólares al día en almuerzo. El dueño de Panadería y Cafetería Firehook dice que en sus ocho locales (que venden bocadillos, sopas y ensaladas) la mayoría de los clientes gasta entre nueve y diez dólares en el almuerzo.
Podrías pensar que los altos costes promueven que los oficinistas prefieran llevar el lonche a la oficina. "No es así", dice Harry Balzer, vice-presidente del Grupo NPD, de Chicago, que estudia dónde, qué y cómo comen los estadounidenses. "La costumbre de llevar a la oficina bocadillos hechos en casa está desapareciendo".
La mayoría de los días Jeff Donahoe, director de recaudación de fondos de la Universidad de Georgetown, corre a una tienda de alimentos integrales para comprar su almuerzo -normalmente sopa, ensalada o quizás un burrito que recalienta en el microondas de la oficina. Mientras hace esto, Donahoe disfruta de la posibilidad de conversar. Pero se retira a la privacidad de su oficina, donde el ordenador es su único acompañante.
No anima a los visitantes. "Dejo al puerta abierta, pero si la gente se para, les pido que vuelvan en media hora", dice.

11 de enero de 2006

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nuevos reyes y reinas del porno


[Matt Richtel] La industria pornográfica premia a sus mejores producciones y actores.
Las Vegas, Estados Unidos. El sábado noche la actriz conocida como Tyla Wynn subió al escenario para aceptar un galardón de tres equis, la versión pornográfica del Oscar, en la categoría de mejor actuación en una escena de sexo entre varias personas.
Aunque miles de personas han mirado a Wynn participar en actos íntimos, admitió su extremo nerviosismo cuando aceptó el trofeo, un rectángulo opaco con la imagen de un hombre y una mujer entrelazados.
"Es difícil hablar frente a la gente", dijo Wynn, acariciando su trofeo, llamado AVN.
La 23a presentación de los premios AVN aquí fue una campy mezcla de clichés de Hollywood y cortos de tres equis con tres mil amigos íntimos y agentes de la industria. Los discursos de aceptación tendieron a ser breves, como corresponde a una industria cinematográfica con poco énfasis en el diálogo.
El programa destacó que la pornografía está, al menos en un sentido, en una encrucijada. La industria del cine pornográfico muestra signos de estar ganando alguna aceptación convencional -espoloneada en parte por su principal diva y éxito comercial, Jenna Jameson- y está generando ventas récord. De acuerdo a AVN Publications, que organiza los premios, generó el año pasado 4.3 billones de dólares en ventas y alquileres, que equivale a casi la mitad de los ingresos de taquilla de Hollywood el año pasado de casi 9 billones de dólares.
Al mismo tiempo, las perspectivas de la industria han sido atenuadas por los temores de que el ministerio de Justicia quiera aumentar los juicios por obscenidad iniciados recientemente contra productores de películas pornográficas.
El sábado noche, sin embargo, fue una celebración desenfada y afable, con alfombra roja y destellos de flashes y premios presentados en 104 categorías, incluyendo mejores actuaciones en un amplio rango de actos explícitos y posiciones sexuales. Las más convencionales fueron para mejor director, actor y actriz secundaria y el premio más esperado de la noche: mejor película.
Esa fue ‘Pirates’, una historia de bajo presupuesto, comparativamente, de un grupo de andrajosos marineros que salen a buscar a una tripulación de piratas malvados que planean dominar al mundo. Muchos de los personajes de la película tienen sexo unos con otros.
Evan Stone, el nombre de artistadel hombre que ganó el premio al mejor actor como el bondadoso capitán del barco, dijo que un componente crucial del éxito de la película era su autenticidad. Un consultor instruyó al reparto sobre la etiqueta en los barcos, dijo, y les dijo por ejemplo que el capitán no debía nunca gobernar el barco, que es una función del primero de a bordo.
"Retirad el sexo de esta película y se convierte en una de Walt Disney", dijo Stone, que se negó a dar su nombre verdadero.
Los criterios precisos para ganar un AVN no son exactamente explícitos. Unos 60 reseñadores analizan unas seis mil películas durante el año. Paul Fishbein, presidente de AVN Publications dijo tú sabes lo que es una buena actuación y una buena escena sexual cuando ves una.
Sin embargo, algunas cosas excluyen la nominación. Una es "si oyes la voz del director", dijo Fishbein. Otra es "si está claro que el camarógrafo no está prestando atención".
La industria parece tener sentido del humor, pero existe la conciencia de que muchos estadounidenses desaprueban el oficio. Savanna Samson, que ganó el premio a la mejor actriz, dijo en su discurso de aceptación que "la mayoría de mi familia se avergüenza de lo que hago".
La defensa de los participantes es universal en cuanto a su derecho a hacer estas películas, pero incluso dentro de la industria de la entretención sexual las opiniones difieren sobre lo que es buen gusto.
"Las modelos de bikini odian a las bailarinas topless, las bailarinas topless odian a las bailarinas desnudas, y las bailarinas desnudas odian a los actores de películas para adultos", dijo Stormy Daniels, 26, que ganó el premio a la mejor actriz secundaria. Daniels, que dijo que esperaba que la gente dejara de juzgarse unos a otros, tiene su propio motivo favorito de queja: los guiones latosos.
"No hay nada peor que cuando una repartidor de pizza toca al timbre, la chica dice que no tiene dinero para la propina y se ponen a follar", dijo. Daniels también ganó el premio al mejor guión de parodia, ‘Camp Cuddly Pines Power Tool Massacre’, que presuntamente cuenta una historia más acorde con sus gustos.
Cuando empezó la noche, las starlets desfilaron frente a más de cien fotógrafos. Las divas dijeron que pasaron malos ratos a la hora de decidir qué llevar. Tanya Mercado, 31, cuyo nombre de artista es es Gina Lynn, llevaba un vestido de gala sin tirantes, de Nordstrom, comprado después de que rechazara otros dos por no ser suficientemente ajustado.
No todo el mundo considera los premios una gran cosa. Incluso Wynn, una galardonada, dijo en una entrevista el día antes de la ceremonia que tenía problemas a la hora de recordar cuál de sus escenas sexuales había sido nominada.
"¿Cómo se titulaba la película?", preguntó, tratando de recordar el título de entre las 150 películas que dijo que había hecho el año pasado. Momentos más tarde lo recordó -‘Too Hot to Handle’- cuyo guión describió como dos mujeres que llevan la misma ropa y luego tienen sexo.
A diferencia de ‘Pirates’, que tiene un alto valor de producción y se supone que debe atraer a hombres y mujeres, la película de Wynn es de muchos modos más característica. Más del 90 por ciento de las películas son llamadas ‘gonzo’, lo que quiere decir que tienen muy poco o nada de argumento.
Steven Hirsch, presidente de Vivid Entertainment, que produjo la galardonada ‘Devil in Miss Jones’, dijo que los premios podrían ayudar al márketing de las películas entre los distribuidores y que aumentaban las ventas.
Sin embargo, no todos los fans prestan atención a los premios. Ian Thomas, 34, agente inmobiliario en Las Vegas, dijo antes de la ceremonia que seleccionaba la películas pornográficas basándose en sus actrices favoritas.
"Si quiero ver actuación, voy a ver películas de gángsteres", dijo Thomas.

10 de enero de 2006

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mamíferos como estrellas


[Vincent M. Mallozzi] Siéntate, no te muevas, tráelo, no chupes el decorado.
Barney y Harriet dejaron su ático de 280 metros cuadrados en Brooklyn y corrieron de vuelta al campo. Con el término de su contrato de arrendamiento y sus carreras de arte dramático temporalmente interrumpidas, fueron a casa para hacer lo que, entre un papel y otro, hace todo el mundo del espectáculo: sentarse junto al teléfono y esperar que alguien les arroje un hueso.
Barney, que no está precisamente rogando que le den trabajo, sí puede usar el hueso. Pasó un año y medio haciendo reverencias junto a Marlo Thomas en ‘Paper Doll’, una producción teatral escenificada en Pensilvania, Carolina del Norte y Connecticut. Cuando cayó la cortina, cambió a Marlo por Harriet, viajó a Nueva York para un rol en ‘Chitty Chitty Bang Band’, que terminó el 31 de diciembre una temporada de nueves meses en el Hilton Theater en Times Square.
Barney, un diminuto perro de lanas, y Harriet, un pit bull, son dos de los animales más trabajadores de los alrededores de Broadway, y han soportado meses de riguroso adiestramiento para satisfacer las demandas del teatro en vivo.
Con todo el debido respeto a Lassie, Flipper y Mr. Ed, los animales del teatro hacen frente a retos mucho más serios que sus colegas de la televisión y el cine. No tienen el lujo de trabajar con un preparador que puede estar junto a la cámara, ni pueden volver a rodar la escena si uno de ellos -al menos en el caso de Mr. Ed-, sopla la línea.
"Barney, Harriet y otros animales que actúan en directo lo hacen bien desde la primera vez", dijo William Berloni, 49, un experimentado adiestrador de animales de teatro. "Para un animal, es más difícil actuar con un actor en el escenario, que con un preparador en una película".
El perro de lanas, el pit bull y una colección de criaturas que esperan ansiosamente su próxima actuación viven en la granja de Berloni en Haddam, Connecticut, que es también la sede de Theatrical Animals, una empresa que provee talentos para compañías de cine y teatro a la búsqueda de actores que se paseen por alfombras rojas seguidos por una turba de reporteros, fans y pooper-scoopers.
¿Necesita un caballo que relinche a tiempo? ¿Un canario que cante como pandillero? ¿Una llama que haga, bueno, lo que quiera que hace una llama? Simplemente llame a Berloni, agente de las estrellas del reino animal.
¿Necesita una rata adiestrada? No llame a Berloni.
"Están todas contratadas", dijo.
El jueves en la noche, antes de que terminara la función, Berloni, con un asistente a remolque, transportaron hacia la ciudad un camión con sus animales. Aparcaron cerca de la puerta de atrás del Hilton Theater y empezaron a descargar a Barney, Harriet y otros seis perros, todos ellos con roles de ladridos en ‘Chitty Chitty Bang Bang’.
Hasta ayer, ese grupo de perros vivió en un espacioso ático en Carroll Gardens, Brooklyn. Todos los días durante su período en Broadway, Barney y sus amigos viajaron entre el teatro y su apartamento, trabajando con un esquema semanal de ocho actuaciones en siete noches.
Berloni, que tiene en su granja 25 animales y representa a otros 700, dijo que después de encontrar trabajo para sus clientes, los instala en cómodos alojamientos cerca de sus trabajos para asegurarse de que estén contentos, bien alimentados y energéticos antes subir al escenario o de trabajar frente a una cámara.
De hecho, viene de encontrar un apartamento en el Upper West Side para su gato negro, Mr. Ed, que empezará este mes los ensayos para un futuro papel en ‘The Lieutenant of Inishmore’ en la Atlantic Theater Company.
"Los animales que represento necesitan normalmente un lugar cómodo donde puedan descansar", dijo. "En el apartamento los perros pasan un montón de tiempo juntos, jugando o durmiendo y haciendo un montón de ejercicios. Si el animal está contento, una vez que aprende las conductas exigidas su actuación será perfecta".
Después de dejar sus perros con un asistente, Berloni se encaminó hacia el norte por Broadway y llegó al Marquis Theater, donde varios de clientes están trabajando en ‘Woman in White’, de Andrew Lloyd Webber.
Detrás del telón, saliendo de un pasillo empapelado con reseñas, carteles y retratos fotográficos, había un camerino que parecía más una tienda de mascotas que otra cosa. Beatrice, una rata blanca, y sus dos suplentes, Norma y Heffalump, zumbaban en una enorme jaula mientras se acercaba la hora de subir a las tablas.
Apenas de 9 meses, Beatrice ya es una actriz veterana, y sus suplentes, los dos varios meses más jóvenes, están aquí en caso de que le ocurra algo peor que un resfrío o una pata quebrada.
"Las ratas en general viven unos tres años", dijo Rob Cox, el preparador animal del espectáculo. "Si algo le pasara a Beatrice, esos otros dos están listos para ocupar su lugar".
Mientras hablaba, Cox sacó a Beatrice de su jaula y empezó un precalentamiento. Extendió sus brazos, y los bien adiestrados roedores empezaron a correr en círculos en torno a su cuello, y de un lado a otro por sus hombros, tal como debía hacer en el escenario. Mientras actores y actrices correteaban por el lugar, Cox continuó ensayando con Beatrice y las otras ratas.
"Teniéndolos así me ayuda a saber qué están pensando, y ver cómo se están sintiendo", dijo. "Últimamente Beatrice ha estado muy activa, lo que es fabuloso para el espectáculo".
Norman Large, que hacía el papel del Conde Fosco la noche del jueves -el personaje que ama a los pequeños animales y canta mientras las ratas corren por su cuerpo- dijo que no podía recordar una vez que Beatrice lo hubiera estropeado en el escenario.
"Es una de las actrices más consistentes con las que he trabajado", dijo. "Simplemente extiendo los brazos y pretendo que estoy haciendo el trabajo, pero en realidad estoy actuando y es Beatrice la que trabaja".
Compartiendo el camerino del grupo de ratas había cinco ratones blancos y diez canarios, que también debían actuar esa noche. Berloni, acariciando uno de los ratones mientras hablaba, dijo que puede tomar de tres meses a un año preparar adecuadamente a ratas y ratones, y luego explicó por qué sus canarios recibían tan silenciosamente a los visitantes.
"Los canarios son usados en gran parte como telón de fondo y no se supone que metan ruido", dijo. "Así que los entrenamos para que se quedaran callados".
Berloni dijo que en todos estos años, la mayoría de sus clientes habían sido rescatados de refugios animales, como Sandy, la perra que descubrió y adiestró a mediados de los años setenta cuando pasó de inquilina del corredor de la muerte a estrella célebre durante la temporada de ‘Annie’, en Broadway.
Aunque Barney no ha alcanzado todavía el prestigio de Sandy, lo mantiene ocupado. En unas semanas debe volver a las tomas de agua de Nueva York -esta vez estará viviendo en SoHo- para los ensayos de ‘Awake and Sing’, una pieza que se representará en el Teatro Belasco del Lincoln Center a principios de marzo.

9 de enero de 2006

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salvando reliquias en berlín


[Nicolai Ouroussoff] Arquitectos tratan de salvar los viejos monumentos alemanes de la era comunista.
Berlín, Alemania. Algunos edificios son más difíciles de apreciar que otros. No importa cuántos ciudadanos salten en su defensa, no se pueden desprender de su mala reputación.
Pero no importa cómo se lo juzgue, el Palacio de la República aquí es un caso particularmente difícil. Inaugurado en 1976 como la sede del Parlamento de Alemania del Este, el enorme edificio de acero y concreto, revestido con ventanas de color bronce, se ha convertido en un emblema de una ideología fracasada. El gobierno lo cerró con candado en 1990 poco después de la reunificación de las dos Alemanias, destripo sus interiores hacia el fin de la década y ha estado tratando desde entonces de desmantelar lo que quedaba de él.
Ahora, después de años de retraso, la demolición podría empezar tan pronto como este mes mismo. Sin embargo, en el último año un creciente coro de voces se ha elevado en defensa del edificio. No son viejos y canosos comunistas esperando el retorno de los días de gloria del socialismo. Son activistas de la arquitectura, la mayoría en la treintena y cuarentena, que se niegan a ver el Palacio solamente en términos ideológicos. Menos dogmáticos que sus mayores, han destacado elementos de la belleza del edificio que muchos alemanes -condicionados por décadas de oratoria de la guerra fría- encuentran difícil de ver.
Su causa es más amplia que un solo edificio: es una revuelta contra la censura histórica. Como los preservacionistas luchando por salvar la Colombus Circle 2 de Nueva York o los monumentos históricos del último período soviético en Moscú, están peleando contra los que insisten en poner la historia contra la modernidad, como gente que busca limar las asperezas de las contradicciones históricas a favor de una explicación más simple. Su campo de batalla es el mundo que les dejaron sus padres: los a menudo difamados edificios modernistas de los años sesenta y setenta.
Pocos edificios están tan políticamente cargados como el Palacio. Fue construido sobre la tumba de la Stadtschloss, un palacio barroco que los alemanes del Este demolieron en 1950 después de definirlo como un grotesco símbolo del orgullo nacionalista. Después de la reunificación alemana, los interiores del edificio fueron desmantelados cuando se descubrió que su estructura de acero estaba revestida con el peligroso asbesto. Sus famosas lámparas en forma de estrellas, cientos de ellas, fueron arrancadas brutalmente. Entretanto, había nacido un movimiento para remplazarlo con una nueva versión de lo que se llama comúnmente el Schloss -una cohibida recreación de fachadas históricas con un interior convencional.
Philipp Oswalt, arquitecto de 41 años que ayudó a organizar la campaña para salvar el Palacio, no se hace ilusiones sobre su historia. No ignora los pecados del antiguo gobierno de Alemania del Este. Tratar de reproducir sus habitaciones originales, admite, sería tan falso como tratar de reconstruir el Schloss: una parodia de la historia real.
Pero Oswalt no desecha el Palacio como una vergüenza arquitectónica, como han hecho muchos arquitectos conservadores más viejos. Junto con el parlamento, incluía una sala de conciertos que era, tecnológicamente, una de las más avanzadas de su época; su platea podía ser configurada mecánicamente para ajustarse a diferentes eventos. El deslumbrante vestíbulo del edificio, rodeado de varias hileras de restaurantes, fue una vez considerado el centro de la vida social de Berlín del Este. Con sus innumerables lámparas colgando del cielo raso, era tan opulento como el Centro Lincoln, un complejo cultural que también es considerado por algunos estetas como de mal gusto. Y muchos recuerdan haber bailado alguna noche en su discoteca subterránea.
Cuando te deshaces de tus prejuicios, el edificio se aprecia mejor como una obra de arquitectura. El Palacio se ve feo cuando se lo aproxima desde el poniente, a lo largo de Unter der Linden. Perpendicular a la calle, su pesada forma es una ducha de agua fría junto a los imponentes monumentos del siglo 19 al otro lado de la calle, incluyendo el Viejo Museo de Karl Friedich Schinkel, cuya fachada de clásicas proporciones es uno de los grandes logros de la arquitectura alemana. La fachada comparativamente uniforme del Palacio es mucho menos elegante. Y, lamentablemente, la mayoría de sus ventanas de bronce están agrietadas y cubiertas de polvo. (La última vez que lo visité, había frente a la fachada principal del Palacio una destartalada noria -parte de una ordinaria kermes navideña-, que empeoraba la sensación de indignidad).
Sin embargo, muchos de los problemas del Palacio podrían ser resueltos repensando el área yerma justo hacia el poniente, donde un nuevo edificio diseñado sensiblemente podría empezar a soldar al Palacio y sus vecinos decimonónicos en una composición urbana coherente. Y el Palacio tiene una relación harmoniosa con las estructuras de los años sesenta y setenta hacia el este. Visto desde la base de la elevada torre de televisión de 1969, por ejemplo, su fachada de cristales reflectantes es un sereno telón de fondo para la vacuidad de la Plaza Marx-Engels. La uniforme franja de edificios de la era comunista que enmarca el lado norte de la plaza le da al área un inesperada unidad.
De hecho, la relación del Palacio con su contexto evoca la de la Biblioteca Estatal de Hans Scharoun, de 1979, un reconocido monumento que es de muchos modos la contraparte occidental del Palacio. Ambos fueron construidos en los momentos más álgidos de la guerra fría como los supuestos emblemas de los valores progresistas del gobierno. Tal como el Palacio da su espalda a la ciudad del siglo 19, la biblioteca de Scharoun da la suya a la Postdamer Platz, la antigua zona de la muerte que separaba al Este del Oeste después de la guerra, ahora el sitio de un conjunto de nuevas torres comerciales.
Y luego está el interior del Palacio, que es mucho más probable que despierte el interés de algún joven arquitecto que las fachadas. Dividido en tres áreas distintas, con el parlamento y la sala de conciertos flanqueando el vestíbulo principal, el interior ha sido reducido a una rejilla de oxidadas vigas de acero. Aún así, muchas de estas áreas conservan su carácter original. Para los neoyorquinos, la enorme escalera del vestíbulo, rodeado de hileras de balcones, puede evocar el gran vestíbulo del Museo Metropolitano de Arte. Y aquí y allá, todavía puedes imaginar la lustrosa luz que se filtraba a través de las ventanas de bronce en las hileras de corredores que rodean el edificio.
Incrustados en su estructura de acero, los tres espacios adyacentes evocan una inmensa colmena rebosante de actividades urbanas.
Ese dinamismo llevó a Oswalt y otros a comparar el Palacio con un antiguo favorito de la vanguardia arquitectónica: el Palacio Lúdico de Cedric Price, de 1961, para el Londres del Este. Un diseño teórico que no fue construido nunca, el Palacio de Price fue concebido como una gama constantemente variable de actividades culturales enganchadas en una gigantesca estructura de acero. Sin paredes, pisos ni techo, descansaba en un elaborado sistema de mecanismos que debían permitir que el público se moviera libremente a través del espacio. Los ‘salones’ al aire libre serían enmarcados por gigantescas pantallas de proyección de videos y cortinas de aire caliente.
El hueco casco del Palacio de la República también trae a la memoria proyectos más recientes, como el Congrexpo de 1994 de Rem Koolhaas, un salón de exposiciones y congresos en Lille, Francia, que fue proyectado como una colección de fragmentos urbanos envueltos en una estructura gigantesca con la forma de una cáscara de huevo.
Lo que estos proyectos comparten es la resolución de empaquetar la caótica intensidad de una ciudad en un solo edificio. Y ese es el espíritu en el que muchos jóvenes arquitectos de hoy esperan inspirarse para revivir el Palacio. Inclusive en su estado de decadencia, exuda un espíritu que de momento ha escapado a la gente que está enceguecida por prejuicios anti-modernistas y temerosa de todo lo que surgió en el Este comunista después de la guerra.
La división entre esas fuerzas también conoce una lectura edípica. Como la mayoría de nosotros, muchos alemanes se sienten más cómodos con el pasado distante, sin importar su carga. En los últimos años, por ejemplo, Berlín ha renovado graciosamente muchos de los monumentos históricos de la época nazi, como el Estadio Olímpico de 1936, de Werner March, un edificio cuyas rígidas formas geométricas fueron la escueta expresión del conformismo nazi. (Será la seda del Campeonato Mundial de Fútbol de 2006).
En comparación, la generación que construyó el Palacio está todavía viva. Para muchos alemanes, eso quiere decir sus padres. Para mucha gente, el tema puede tener una carga psicológica demasiado pesada como para poder juzgar racionalmente. Se podría ver el resentimiento contra el Palacio como una forma de parricidio, el inevitable rompimiento del sagrado vínculo entre padre e hijo.
A fines de los años setenta, el analista Hans Loewald dijo que este rompimiento no es nunca completo; cuando se lo reprime, sólo tiende a resurgir bajo otras formas. Los jóvenes arquitectos más considerados activos hoy, parecen haber entendido el mensaje. Son más tolerantes de las contradicciones del pasado, y más interesados en hacer las paces con su propia historia. Reconocen que los edificios cargados de significados emocionales a menudo necesitan protección, y que plantean las preguntas más interesantes sobre cómo damos forma a la historia arquitectónica.
De hecho, el futuro más promisorio para el Palacio puede ser aprovechar su estructura como marco para nuevas ideas. A este respecto, el diseño de Price ofrece una guía. Yo también imagino una comisión en la que cada área de las tres zonas sea re-diseñada por un arquitecto diferente. Dado que el gobierno alemán no ha invitado nunca a arquitectos a estudiar seriamente futuros alternativos para el edificio, todavía no sabemos qué será posible.
¿Cuántos sitios presentan una oportunidad tan rica para investigar cómo una sociedad puede avanzar sin cercenar las partes más sensibles de su historia?
A este respecto, el apoyo del gobierno a un castillo de mal gusto debe ser considerado como la peor clase de crimen arquitectónico: un acto de parricidio cultural que anula la posibilidad de redención.

9 de enero de 2006

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¿tiene fuego?


[Libby Copeland] Un ritual que desaparece en una nube de humo. Washington aprobará prohibición de fumar en lugares públicos.
Washington, Estados Unidos. Seguro, viviremos más tiempo, pero ¿cómo afectará la prohibición el futuro del flirteo?
Si la ciudad aprueba la nueva legislación, no se podrá fumar en bares, y con ello no tendremos una de las excusas que usamos para acercanos a desconocidos, a menos que poseas esa ‘pinta confiable’, que en realidad no cuenta.
Justamente poco antes de esta noche, en el restaurante y bar Rumors, al sur de Dupont Circle...
"Se acerca una chica y dice: ‘¿Puedo sablearte un cigarrillo?’, y era obviamente un pretexto", dice un tipo llamado Jason Ewart, 29. Después de eso, la chica habló un rato con Ewart, con uno de esos clásicos diálogos de Washington, sobre la facultad de leyes.
"¡Hombre!", dice Ewart al otro lado de la mesa. "Tenía que justificarse para poder fumar".
"Estuvo más tiempo del necesario", dice un tercer tipo.
Ewart cuenta la historia de una mujer que conoció hace un tiempo, cuando era soltero. Se acercó a pedirle un cigarrillo y sólo más tarde, cuando estaban intercambiando tarjetas de visita, vio asomar en el bolso de la chica una cajetilla de cigarrillos.
La etiqueta del cigarrillo es cosa antigua, guardada en el tuétano cultural de cuando los hombres llevaban sombreros de verdad y las guapas estrellas de cine con pómulos imposibles daban miradas desafiantes a través de una niebla sin filtro. ¡Qué vestigios de caballerosidad todavía rodean este pequeño y letal objeto: el cigarrillo! ¿Qué otra cosa le podía pedir uno a un completo desconocido? ¿Qué espléndida pretensión puede llevar a un tipo a encender el cigarrillo de una mujer que ya tiene encendedor?
Hablando de esto, Ewart tiene una regla.
"¿Por qué no puedes encender el cigarrillo de otro tipo?", pregunta su amiga Nate Tamarin.
"Simplemente no se hace", dice Ewart.
Hacia 1935, la chica de calendario Betty Grable, llevaba un turbante, y sus cejas tan delgadas como comas con hambre: Tiene un cigarrillo en los labios, sostenido entre dos uñas oscuras. El hombre que está a su lado mira la cerilla encendida que tiene en su mano, mientras ella le mira intensamente a los ojos. Esa mirada era parte del ritual, obviamente; incluso si no era la intención de la mujer, eso era lo que debía hacerse. Él la hacía sentirse como una dama y ella lo hacía sentir hombre. Ahora todo eso parece un montón de tonterías, pero todos conocíamos nuestro papel.
En esos días, los americanos flirteaban débilmente, empapados en alcohol y ansiosos. Pero en esos años teníamos al menos cigarrillos, instrumentos de seducción. ¿Cuántas aventuras amorosas no han comenzado con un hombre ofreciendo una cerilla? Borremos esto. ¿Cuántos aparejamientos ilícitos? ¿Cuántos nombres de pila apuntados en cabinas telefónicas, responsables de sembrar la desconfianza, meses después, cuando eran descubiertos por otros? (Pero ¡no pensaba llamarla!)
Dos rubias en la barra. Ni siquiera miran a los tipos que no fuman, porque ellos -según han concluido después de años de estudio- no son entretenidos. Podemos perdonar el obsceno adjetivo que se usa para describir a esos hombres, pues la rubias han tenido que escapar de varios borrachines. Este es su tercer bar de la noche. Todavía les quedan dos. Fumando, todo el tiempo fumando.
"Así es como conocí a mi novio", dice una de las rubias. "Me ofreció un cigarrillo".
En cualquier bar hay fumadores entregados y fumadores furtivos, cuyos colegas o esposas no lo saben. A veces se llaman a sí mismos fumadores sociales.
"Eso es lo peor del mundo", dice Ewart, que personifica al fumador social, diciendo: "Soy un posero".
Fuman cuando están nerviosos o aburridos -para hacer algo con las manos- y porque es más elegante que pellizcar una servilleta. Fuman porque, para eso, la cerveza y los cigarrillos son igual de perfectos que el café y los buñuelos. Fuman porque es varonil, como llevar gafas de sol, porque es duro, como mostrar rosetones. Fuman porque cada nuevo cigarrillo es una reinvención.
Algunos han dejado hace tiempo de ser fumadores sociales, pero todavía se llaman así porque es temporal y como si fuera una opción, no una adicción, con la que fumar deja de ser sensual.
No es sensual: esa gente fumando en las aceras de los edificios de oficinas. Una mano aprieta el cuello de un abrigo desabotonado. La otra, un cigarrillo. No es una mañeca colgando en la barra de un bar, no hay whisky y penumbras. Pasan los camiones de entregas y hay chicles grises en los contenedores de basura y hace frío, y te preguntas qué diablos los lleva a estar ahí fuera. Cuando vuelven a sus cubículos, dejan atrás un trasnochado y sucio olor.
No es sensual: los fumadores en una fiesta, relegados al patio trasero, donde el telón de fondo de la conversación es una chica vomitando junto al garage.
Los fumadores de Rumors saben todo sobre los fumadores no sensuales, pero no se ven a sí mismos de esa manera. Un afeitado manager observa que él no se ve como fumador hasta que enciende un cigarrillo. Un parroquiano habla despectivamente (entre pitadas) de la clase de gente que mata el tiempo en los aeropuertos en las salas de espera de fumadores. Pobretones, los llama. Signifique lo que signifique.
¿Qué, entonces, si el fumadero desaparece de los bares del distrito este enero?
El ayuntamiento del distrito capital ya aprobó la prohibición y parece contar con suficientes votos como para anular el veto del alcalde, si lo hubiera. ¿Se interrumpirán los ritos de cortejo? ¿Se verá la gente obligada a acercarse a otros con la excusa de prestar algo tan aburrido como un boli?
¿O se convertirán esos clubes de fumadores improvisados en las aceras, eventos sociales en sí mismos, como Ewart y sus amigos dicen que ha ocurrido en Nueva York? Fuera del bar está tranquilo y, francamente, huele mejor, y se nos garantiza que estamos entre gente como nosotros: colegas fumadores.
"La gente de Nueva York no habla cuando estás en un bar", dice Ewart. "Pero cuando estás fuera..."

7 de enero de 2006

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