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qué cuesta una sopa de tiburón


[Juan Forero]Su fuente puede desaparecer.
Manta, Ecuador. Todas las mañanas temprano, la fría agua que lengüetea la playa aquí está manchada con sangre roja mientras hombres con camisetas andrajosas, malhumorados y decididos, arrojan a la arena blanca cientos de cadáveres de tiburón.
Utilizando con rápida y certera precisión cuchillos de ocho pulgadas, desmembran a los fuertes depredadores, cortándoles la cabeza, sacándoles grandes trozos de carne, cortando a tajos las colas. Lo más importante es que les corten las aletas -dorsal y pectorales-, un ‘paquete’ que puede reportar cien o más dólares.
"Eso es lo que vale la pena: las aletas", dijo Luis Salto, 57, mientras despedazaba a los tiburones. "Se venden en China".
En realidad, las aletas son exportadas a través de una red semi legal que integra a Hong Kong, Pekín, Taiwán, Singapur y otros lugares de afluencia asiáticos. Allá, por un rebosante cuenco de sopa de aletas de tiburón, que se dice que tiene cualidades medicinales y afrodisíacas, se llega a pagar hasta 200 dólares.
Este pasión por las aletas, dicen biólogos marinos, está despojando a los océanos del mundo de una de sus criaturas más antiguas, amenazando ecosistemas que ya se encuentran afectados por el exceso de pesca. Algunos tiburones, como el pez martillo y el jaquetón blanco, se han reducido hasta en un 70 por ciento en los últimos quince años, mientras otros, como el tiburón oceánico, han desaparecido del Caribe.
"Si vas a cualquier arrecife en el mundo, excepto a aquellos que están realmente protegidos, no encontrarás tiburones", dice Ransom Myers, un biólogo marino de la Universidad de Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia. "Su valor es tan grande que tiburones completamente inofensivos, como los tiburones ballenas, son matados por sus aletas".
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación estima que en 2003, por cuenta baja, se capturaron unas 856 toneladas de tiburón y sus primos, las rayas y las mantas. Es el triple de la cantidad capturada 50 años antes, cuando la sopa de aleta de tiburón comenzó a convertirse en Asia en un símbolos de prestigio.
En Asia, las aletas se venden hasta por 700 dólares el kilo, llevando el valor de los tiburones a varios miles de dólares. Hace poco, en el enorme mercado de mariscos secos de Sai Ying Pun, en la Isla de Hong Kong, en los puestos de aletas de pescado no faltaban los compradores.
"Servir aletas de tiburón en los banquetes es una tradición china", dijo Chiu Ching-cheung, presidente de la Asociación de Comerciantes de Aletas de Pescado, en Hong Kong. "Sin aletas de tiburón, un banquete chino no vale absolutamente nada".
La sopa de aleta de pescado -que puede llevar champiñones, jamón ahumado, otros mariscos y consomé de pollo o agua, y se deja a fuego lento durante ocho horas- es habitual en las bodas y otras celebraciones. Servida para impresionar a los invitados, se ha hecho popular, dicen ecologistas, a medida que se expande la clase media.
"Para un montón de pescadores, capturar tiburones no era una proposición económica viable porque la carne no tenía valor", dice Peter Knights, presidente de Wild Aid, un grupo ecologista de San Francisco.
"Debido al valor de las aletas, ahora todo eso ha cambiado".
Mientras el movimiento ecologista ha crecido en Asia, con ayuda de estrellas como Jackie Chan y el director Ang Lee, los expertos dicen que la educación de los pescadores sobre el exceso de pesca es una batalla difícil. Ahora que los mares de Asia están agotados, los pescadores se están expandiendo hacia regiones que todavía abundan en tiburones, como las profundas y frías aguas del Pacífico, desde el norte de Perú hasta América Central.
Hace poco, el capitán Nelson Laje, 42, pilotaba un rastreador de 60 toneladas, La Ahijada, en el puerto de Manta, su bodega llena con 150 tintoreras y tiburones zorros, que se encuentran entre los tiburones más comunes del Pacífico. Su tripulación amarraba con cadenas montones de tiburones, que eran izados hacia el desembarcadero para ser lanzados rápidamente a los camiones frigoríficos.
"No quieren que capturemos tiburones, pero los necesitamos para pagar nuestros gastos y ganarnos la vida", dijo Laje. "El tiburón, la pesca, no desaparecerán nunca. La pesca terminará solamente cuando se acabe el agua".
En las aguas de este pequeño país sudamericano se encuentran algunos de los fondos de pesca más ricos del mundo, llenos de todo, desde bonitos hasta peces blancos de todo tipo. Hay aquí hasta 38 especies de tiburones.
Según cálculos prudentes en 2003 Ecuador exportó a China y Hong Kong más de 127 mil kilos de aletas de tiburón, el equivalente de 300 mil tiburones, dos veces más que a mediados de los años noventa. Ecuador prohibió la exportación de aletas de tiburón en2004, debido a las presiones de grupos ecologistas. Pescar tiburones es también ilegal, aunque se permite a los pescadores que posean y vendan tiburones si los capturan incidentalmente.
Pero con recursos de implementación inadecuados y una influyente industria pesquera que se opone a las regulaciones, el gobierno de Ecuador ha sido incapaz de contener la pesca de tiburones, la exportación de sus aletas o la práctica repudiada internacionalmente de finning, en la que se cortan las aletas a los tiburones en alta mar y se desecha el cadáver, dicen ecologistas y el ministerio del Medio Ambiente.
Desde 2004, más de 60 países han prohibido la técnica de finning.
Alfredo Carrasco, funcionario del ministerio del Medio Ambiente que supervisa la administración de recursos naturales, reconoció que la falta de recursos permite las "actividades ilegales". Pero también culpó a los países asiáticos, donde la importación de aletas sigue siendo legal.
Eloy Chiquito, 43, empieza su día a las cinco de la mañana, cuando llega con su cuchillo a la playa de Manta. Chiquito dice que sabe que la población de tiburones se ha reducido. Pero dice que todavía hay días en que se llevan a la playa cientos de tiburones, un signo de que las poblaciones de tiburones siguen siendo abundantes. "Podemos capturar cincuenta o más", dijo.
Cuando Antonio Llambo, un inspector de la Marina, llegó hace poco para advertirles sobre las multas y otras penas, los hombres con los cuchillos apenas si lo miraron. Los compradores no se inmutaron, y siguieron tropezando sobre cadáveres de tiburones con fardos de dólares en sus manos.
"Esa es la dinámica de Ecuador: la gente hace cosas ilegales", dijo Llambo, con una mirada de resignación.

Alyssa Lau contribuyó desde Hong Kong a este reportaje.

5 de enero de 2006

©new york times
©traducción mQh


¿volverá la pena de muerte?


[Karen Olsson] Han pasado en Massachusetts 60 años desde nuestra última ejecución. Fuimos a Texas para ver qué podíamos aprender de un estado que aplica la pena capital.
Massachusetts, Estados Unidos. El 6 de octubre era el turno de Ronald Ray. Pasó sus últimos días leyendo, durmiendo, limpiando su celda, y recibiendo visitas. No pidió una última cena. A las 6 de la tarde los guardias de la prisión de Huntsville, Texas, lo escoltaron desde su celda a la cámara de ejecución, un cuarto pequeño y austero, con los ladrillos pintados de turquesa, vacío excepto por una camilla cubierta con un delgado colchón y una almohada de hospital.
Los miembros del ‘equipo de sujeción’ amarraron las correas de cuero a la camilla por encima de Howard y sujetaron sus brazos a los angostos tablas que emergían a cada lado del colchón. Cubrieron la parte inferior de su cuerpo con una sábana blanca. Metieron sus brazos en las argollas de metal de la camilla.
Los asistentes a la ejecución entraron a tres compartimentos separados: una pequeña sala de observación para los testigos que habían sido cercados a la víctima del homicidio, una para los testigos de Howard, y otra desde el cual un técnico anónimo administraría el veneno. Como periodista, fui admitido en uno de los cuartos de los testigos -en el de la víctima- donde estuve parado detrás de la viuda e hija y antiguos colegas de Bill Davidson, el hombre que mató Howard 13 años antes. Desde la parte de atrás del compartimento me encontré en la incómoda posición de tener que estirarme para ver mejor algo que en realidad no quería ver: la ejecución de Ronald Howard.
"Es dolorosamente surrealista", me advirtió un abogado defensor que ha presenciado dos ejecuciones. "La idea de que entras a un cuarto donde hay alguien que está vivo y que no saldrás sino hasta que esté muerto... Me persigue". A través de los espacios entre los cuerpos frente a mí, podía divisar al director de la prisión parado junto a la cabeza de Howard, el capellán a sus pies. Desde el techo descendía sobre la camilla un micrófono, de modo que pudiera dictar su última declaración.
Howard era un atractivo negro de 32 años, de Houston, que mató a Davidson a balazos, un policía blanco, cuando tenía 18. Levantó su cabeza sobre la almohada y miró hacia la ventana con barrotes que lo separaba de nuestro cuarto. "A la familia de la víctima", dijo, suavemente, "espero que esto ayude en algo. No sé cómo, pero espero que así sea".

Una Cronología de la Pena de Muerte
"Y a todos ustedes", agregó, volviéndose hacia la otra ventana, detrás de la cual observaban su hermano menor y dos amigos. "Os quiero a todos. Sabéis que os quiero". Les agradeció por localizar a varios de sus hijos y repitió que los quería. La dosis letal empezó a fluir a las 6:12. "Os quiero. Os quiero", susurró antes de volver a tenderse. Una de las drogas, bromuro de pancuronio, hace desplomar los pulmones; otra, cloruro de potasio, paraliza el corazón. El último suspiro de Howard fue una profunda inhalación, seguida de un suspiro.
Linda Sue Davidson y Kimberly Karl, la viuda e hija de Bill Davidson, a apenas unos metros de Howard, se abrazaron. Eran mujeres robustas, y estaban muy maquilladas; la mujer llevaba una alianza matrimonial de hombre colgando de una cadena de su cuello. Cuando Howard cerró sus ojos, se miraron y susurraron: "Te quiero". Entonces se besaron suavemente. A las 6:24 Howard fue declarado muerto por un doctor con traje negro y guantes de goma.
Así es como se hace en Texas, que ha ejecutado a más gente que cualquier otro estado y realizado más de un tercio de las ejecuciones en Estados Unidos desde 1976. Howard fue la persona número 14 en ser ejecutada aquí en 2005, la número 350 desde que Texas reimplantara la pena de muerte hace 30 años. Más de dos tercios de los tejanos apoya la pena de muerte, aunque no es que clamen por ella: La máquina de la pena capital se ha estado desgastando tan firmemente durante tantos años que otra ejecución apenas llama la atención, mucho menos una aprobación declarada. Aunque el crimen de Howard fue notorio en la época en que fue enjuiciado, la mayoría de la gente lo había olvidado para cuando fue ejecutado.
Pero es verdad que últimamente ha habido más discusiones sobre la pena de muerte en Massachusetts que en Texas. Los tres últimos gobernadores de Massachusetts han apoyado todos la pena de muerte. En 2003, la condena a muerte de Gary Lee Sampson -condenado según las leyes federales de pena capital después de asesinar a dos personas en Massachusetts durante el robo de un coche ocupado- volvió a encender el debate en el estado. En abril pasado, el gobernador Mitt Romney introdujo un proyecto de ley que habría reimplantado la pena capital, pero los diputados la rechazaron en noviembre. "Sabíamos que sería difícil, pero todavía estoy decepcionado, porque pensaba que la Cámara reconsideraría las garantías que había en mi proyecto", dice. "Espero que con el tiempo los miembros de la Legislatura de Massachusetts lleguen a creer, como yo, que hay algunos crímenes que merecen la pena última y que del mismo modo que la ciencia puede absolver a los inocentes, también puede identificar a los culpables". El mes pasado, al anunciar que no se presentaría a la re-elección, Romney dijo que hacer aprobar su proyecto de ley sobre la pena de muerte sería imposible en un Parlamento controlado por los demócratas.
Los detractores del gobernador desestimaron su propuesta como un gesto puramente político para atraer a los electores conservadores en caso de que se presentara a las elecciones presidenciales. Incluso así, el intento de Romney de "actualizar" la pena de muerte en Massachusetts ilustra el constante apoyo de la pena capital -en una encuesta de 2005 del Servicio de Prensa de la Cámara, dos tercios de los encuestados estaba a favor de su propuesta, aunque se hacían las mismas preguntas que me hice yo durante la ejecución de Ronald Howard: ¿Sirve para algo la pena de muerte? ¿Qué objetivo sirve? Y dadas las atroces imperfecciones de la pena de muerte existente, ¿puede ser la pena capital alguna vez ‘justa’?
Entre la condena inicial de Howard en 1993 y hoy, la pena de muerte se ha convertido en un tema de mayor preocupación en todo el país, en gran parte debido al número de exoneraciones del corredor de la muerte: desde 1973 se ha dejado en libertad a 122 personas, 54 de ellas desde 1997. Las pruebas de ADN de las evidencias explica algunos de esos casos, pero sólo una parte. Casi el noventa por ciento de las exoneraciones han resultado de otros desarrollos, como la retractación de testimonios de los testigos o refinamientos de las técnicas forenses, de acuerdo al Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Esos casos acentúan no solamente el riesgo de condenar y matar a una persona inocente (algo que ciertamente ha ocurrido), sino también las imperfecciones y desigualdades más amplias en el proceso. Sin embargo, las ejecuciones continúan. Dese 1977 se ha ejecutado en Estados Unidos a una persona cada diez días -un total de más de mil- y otras 3400 están ahora en el corredor de la muerte en 38 estados que aplican la pena capital.
Las fallas de los sistemas de pena de muerte han convencido a muchos de apoyar las moratorias del estado, especialmente George Ryan en 2000, cuando era gobernador de Illinois. Antes de que Romney enviara su proyecto de ley al Parlamento, reconoció el amplio rechazo al régimen existente y cuestionó la suposición de que no podía ser mejorado formando una comisión para que creara un mejor procedimiento para Massachusetts. El estado necesita la pena de muerte, dice. Aunque hay pocas investigaciones que permitan afirmar que la pena de muerte actúa como disuasivo del crimen, en una entrevista conmigo poco antes de que su proyecto fuera rechazado, insistió en que era así. "Los estudios te pueden mostrar cualquier cosa", dice. "El castigo tiene un impacto sobre los actos, y la idea de que un castigo más severo afectará los actos es obvia hasta para un niño. No hay ninguna duda en absoluto de que la pena de muerte reduciría varios de los crímenes más atroces".
En diciembre de 1923, después de que los diputados de Texas aprobaran reemplazar la horca local por la electrocución estatal, se instaló una silla eléctrica (que pronto sería conocida como ‘la Vieja Chispas’) en la cárcel de Huntsville. El capitán R.F. Coleman dejó su trabajo como guardián en Huntsville un mes más tarde. "No se puede hacer eso, chicos", dijo a los periodistas. "Un guardián no puede ser guardián y asesino al mismo tiempo. La penitenciaría es un lugar para reformar a los hombres, no para matarlos".
 

Una Lotería
La historia de la pena capital en Texas, comparada a una lotería por la revista Texas Monthly después de un estudio de 2002, sugiere lo difícil que es dictar una sentencia de muerte justa. Las taras del sistema tejano -entre ellas, los abogados de oficio que dormitan durante los juicios y laboratorios de criminalística ineptos- han sido ampliamente comentadas.
Son acusados indigentes los que terminan con representantes legales narcolépticos, y los que terminan en el corredor de la muerte. "La mayoría de los sentenciados a muerte son pobres y marginados", dice James Marquart, profesor de criminología de la Universidad de Texas en Dallas y co-autor de una historia de la pena capital en el estado. "Los definimos como si fueran diferentes al resto de nosotros, y cuando alguien es definido como diferente a ti, los puedes tratar de manera bastante dura".
En 1972, en parte debido a la evidencia de que la pena de muerte se imponía de manera desproporcionada a los reos pobres y de minorías, la Corte Suprema resolvió que la pena capital, tal como había sido aplicada hasta el momento, era inconstitucional. Para reiniciar las ejecuciones, los parlamentos de los estados tenían que formular instrucciones más estrictas para que los jurados pudieran dictar sentencias. En Texas eso significaba que sólo algunos tipos de homicidio podían ser castigados con la pena de muerte y que los jurados debían constatar que el acusado continuaba siendo una amenaza para la sociedad. Desde el cambio de la ley, los prejuicios raciales a la hora de dictar sentencias de muerte se han reducido en Texas, pero los acusados negros todavía constituyen el más alto porcentaje en el corredor de la muerte del estado.
Ronald Howard, que creció en el gueto de South Park, en Houston, empezó a robar coches y a traficar drogas cuando era adolescente. El fiscal que lo acusó lo retrató como un pandillero despiadado; su propio abogado sostuvo que su pasado de pandillero lo había impulsado a matar a Davidson. Nadie puso en duda que la noche del 11 de abril de 1992 Howard estaba conduciendo un GMC Jimmy robado por una carretera del condado de Jackson, al sur de Houston, cuando Davidson lo hizo parar para chequear un foco roto. Cuando el agente se aproximó, Howard cogió una pistola calibre 9 que su madre había comprado en una casa de empeños. Bajó la ventanilla, disparó y se alejó. Otros agentes empezaron a darle caza, y Howard chocó el coche contra una casa antes de que fuera aprehendido. Davidson murió pocos días después.
El asesinato de un agente de policía es un crimen capital en Texas; si pedir o no la pena de muerte en un caso capital es decisión del fiscal del distrito. "Recogemos toda la información que podemos e investigamos los factores atenuantes y agravantes", explica Lyn McClellan, un fiscal del despacho del fiscal de distrito del condado de Harris. "¿Es su primer delito? ¿Tiene problemas mentales? ¿Tiene problemas con las drogas? Todo eso se toma en cuenta para determinar si pediremos o no la pena de muerte o si lo trataremos de otro modo".
Los juicios de pena de muerte de Texas se dividen en dos fases: la fase en que se demuestra la culpabilidad o la inocencia y la fase del castigo. Es en la segunda fase la que encarga a 12 personas corrientes de sopesar el valor de una persona. Toman en cuenta si el delincuente representa una amenaza futura para la sociedad y si hay factores atenuantes que podrían librarlo a él o ella de la pena de muerte. Así, la decisión sobre la muerte depende en gran parte del temperamento del jurado y de la calidad literaria de los alegatos en la fase del castigo del juicio. Los miembros del jurado que han encontrado culpable a alguien de un asesinato brutal no están normalmente dispuestos a la indulgencia, pero el trabajo del abogado defensor es tratar de explicar "las influencias que expliquen por qué la persona es como es, se trate de influencias sociales o de temas relacionados con la salud o la familia", dice John Niland, director del Proyecto Piloto de la Defensa en Casos Capitales de Texas.
En el caso de Howard, juzgado un año después del crimen, el fiscal del condado de Jackson, Robert E. Bell, pidió la pena de muerte. Debido a que Howard se reconoció culpable, el único problema a tratar era si sería o no condenado a muerte. Para convencer al jurado de que lo dejaran vivir, el abogado defensor Allen Tanner explicó que Howard había vivido toda su vida en un barrio donde las relaciones entre los residentes y la policía eran malas y en una ciudad donde en los últimos años habían muerto dos personas en enfrentamientos con la policía. Dijo que Howard pensaba que Davidson lo había hecho parar simplemente porque era negro. Dijo que Howard había estado en la cárcel antes y que no quería volver otra vez a ella y que Howard pensó que hiriendo a Davidson podía escapar. Tanner dijo que Howard no había disparado con la intención de matar a Davidson y que no representaba un riesgo para la sociedad. Y dijo que Howard había estado escuchando música que predicaba la violencia contra los polis, como 2Pacalipse Now, de Tupac Shakur. Inclusive hizo oír al jurado algunas canciones raperas. (Uno se pregunta si esto ayudó o perjudicó a la defensa de Howard). Bell, por otro lado, pintó el asesinato como "una ejecución a sangre fría" de un marido y padre que sólo hacía su trabajo. Después de seis días de deliberaciones, durante los cuales dos de los miembros del jurado votaron por su vida, el jurado aceptó los argumentos de la acusación y votó unánimemente por la muerte.
En opinión de fiscales como McClellan, las sentencias de muerte resultan de los terribles hechos del crimen mismo, no de la calidad de los abogados. "La gente piensa que los jurados de Texas están para matarte", dice McClellan. "Pero, bueno, los jurados de Texas los conforman en un 60 por ciento gente del norte. Yo reto a cualquiera a encontrar a alguien que no sea del norte. La gente piensa que todos aquí son nacidos y criados con una pistola tejana en el cinto, y eso no es verdad".
Pero sin subestimar la gravedad del crimen de Howard, incluso un partidario de la pena de muerte podría preguntarse si un chico de 18 años debería ser condenado a muerte por ello. O si deberíamos ejecutar a los que asesinan impulsivamente en el transcurso de un atraco. ¿Son realmente calaña?
Marquart, partidario de la pena capital, sostiene que la sentencia de muerte ha sufrido algo así como escalofríos. Cuando los legisladores formularon la nueva ley en los años setenta, dice, "tenías que ser una amenaza permanente para la sociedad, con una historia continuada de violencia y patologías en tus antecedentes. Se trataba de gente como Ted Bundys -eso es lo que querían al principio. Para mí, la pena de muerte ha sido simplemente usada con exceso por delitos que no creo que satisfagan ese tipo de criterios".

Una Mejor Pena de Muerte
¿Qué sería una pena de muerte ‘mejor’? Mitt Romney, durante su campaña para gobernador de 2002, juró que trataría de reintroducir la pena capital en Massachusetts. En 2003 formó una comisión de 11 miembros para formular recomendaciones para "un nuevo tipo de pena de muerte", que debería ser estrechamente aplicada y requeriría normas de evidencia más estrictas. El Consejo sobre la Pena Capital del gobernador, que incluía a académicos, abogados y expertos forenses, no estudiaron si la pena capital debía ser reimplantada, sino solamente cómo formular una mejor ley, y sus miembros juraron dejar de lado sus opiniones sobre la moralidad y conveniencia de la pena de muerte.
"En realidad deliberé durante meses antes de aceptar el nombramiento, en parte porque trabajo en un hospital, donde nuestra misión es aliviar el dolor y el sufrimiento", dice Frederick Bieber, un experto forense en ADN y profesor de patología de la Facultad de Medicina de Harvard, que fue co-presidente del consejo. "Y me pregunté, francamente, si no habría un conflicto inherente en participar en un panel sobre si terminar o no con una vida". Pero al final aceptó "con entusiasmo", dice, "porque 38 estados y el gobierno federal y las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen todos leyes que permiten la pena de muerte y muchos están empezando a revaluar sus leyes actuales y pensé que hicimos un buen trabajo, que podíamos tener una influencia positiva sobre otros grupos".
En contraste, la comisión de reforma formada por el gobernador de entonces, Ryan, de Illinois, el grupo de Massachusetts no estuvo restringido por la ley de pena de muerte del código penal, con sus instituciones asociada e intereses políticos creados. La comisión trabajó libre de preocupaciones prácticas. Estaba fuera de su fuero determinar cuánto costaría un sistema de pena capital ni cómo debía ser implementado, una gran ventaja de acuerdo a Joseph Hoffman, un profesor de derecho de la Universidad de Indiana y co-presidente de la comisión. "El gobernador dijo: ‘Dénnos el patrón de oro; dígannos qué debemos hacer’, y esa es la razón por la que participé", dijo Hoffman. "Era una oportunidad de hacer algo novedoso y formular algo mejor que todo lo existente".
Los miembros de la comisión limitaron los delitos que pudieran ser punibles con la pena de muerte a una corta lista de homicidios con agravantes: asesinatos cometidos por terrorismo político o para obstruir la acción de la justicia; asesinatos después de torturas prolongadas; asesinatos múltiples; o asesinatos cometidos por alguien ya hubiese sido condenado por homicidio en primer grado.
Otras recomendaciones de los miembros de la comisión, incorporadas en el proyecto de ley de Romney, exigían el uso de evidencias científicas y una norma que determinaba la culpabilidad "fuera de toda duda" para evitar las condenas erróneas, establecían un sistema de abogados de oficio casi calificados para representar a los acusados, e incorporaban múltiples rondas de revisión que detectarían los casos falsos o las condenas erróneas. Para tener una pena de muerte más justa, dice Hoffman, el estado debería implementar todas las propuestas, y no sólo algunas. "Las recomendaciones no son aisladas, y uno de los principales peligros es pensar que todo estará bien si incorporamos una, o cinco, o siete", dice. Como Bieber, Hoffman espera que el trabajo de la comisión influya en la reforma en otros estados, incluso si el proyecto de ley de pena de muerte no es aprobado nunca en Massachusetts.

El Precio de un Abogado
Problemas con la pena de muerte en otros lugares, sin embargo, están directamente ligados a la reluctancia de los estados a pagar el alto precio de una fuerte defensa.
"¿Cuántos de los que están en el corredor de la muerte son ejecutados por el fracaso de sus abogados?", pregunta David Dow, director de Red de la Inocencia de Texas del Centro Jurídico de la Universidad de Houston. "Casi todos. Ser condenado a muerte está apenas relacionado con lo que hicieron. Probablemente es que tuvieron malos abogados, fiscales y policías corruptos -eso es lo que envía a la gente al corredor de la muerte. Todavía tenemos abogados que abandonan a sus clientes en alguna de las fases del proceso legal". El abogado de Ronald Howard, dice Dow, no presentó la apelación final a la Corte Suprema. Y mientras el estado puede exigir que los casos de pena de muerte sean tratados por los abogados con más experiencia, como en Texas en 2001, "no puedes garantizar una buena defensa, porque los estados no están dispuestos a pagar lo suficiente a los abogados", dice Dow.
Eso es un problema no solamente en Texas. Últimamente Massachusetts ha tenido problemas en asignar abogados a acusados pobres en casos criminales debido a las bajas tarifas que paga el estado. El año pasado, Romney denunció el rechazo de los abogados a ocuparse de esos casos y, al menos inicialmente, resistió los llamados para aumentar la escala de pagos. Pero Romney eludió las preguntas sobre los costes de su propuesta. "Esto no se mide en términos de costes. Esta es una medida que se basa en la vida, en la preservación de la vida a través de la disuasión que es la pena de muerte", me dijo. "En mi opinión, la gente que se opone a la pena de muerte sobre bases morales tiene una posición honesta y comprensible, pero los que tratan de producir otras razones están metiendo la cabeza en la arena".
La última vez que Massachusetts estuvo cerca de aprobar la ley de pena de muerte fue en 1997, después de que fuera secuestrado Jeffrey Curley, un niño de Cambridge de 10 años, que fue luego sodomizado y asesinado por dos hombres. El asesinato recibió una amplia cobertura en la prensa y en el Parlamento el margen de 10 votos que impedía la adopción del proyecto de ley sobre la pena de muerte desapareció de un día para otro. El Senado adoptó una versión, y la Cámara aprobó otra por 81 contra 79 votos, y sólo en una segunda votación de la Cámara el proyecto fue rechazado debido a que un diputado cambió de opinión. Desde entonces los gobernadores republicanos del estado han continuado apoyando la pena de muerte, mientras los márgenes contra ella se han ampliado en la Cámara y en el Senado (la votación en la Cámara sobre el proyecto de Romney ni siquiera estuvo cerca -99 contra 53- y el Senado ni siquiera tiene planes de considerarla). La mayoría de los activistas contra la pena de muerte se sienten bastante seguros de que Massachusetts no reimplantará la pena capital.
"Hemos tenidos dirigentes en el Parlamento que se oponen a la pena de muerte, lo que significa que nadie la está impulsando desde dentro", dice Norma Shapiro, de la Unión Americana de Libertades Civiles de Massachusetts. Sin embargo, los activistas admiten que otro crimen tan horroroso como el de Curley podría inclinar la balanza hacia el otro lado.

La Última Entrevista
Dos semanas antes de su ejecución, Ronald Howard me otorgó una entrevista. Hablamos a través del teléfono de la cárcel, sentados a lados opuestos de una ventana en la sala de visitas de la Unidad Polunsky, donde se ubica el corredor de la muerte de Texas. Se había estado despidiendo, preparándose para su "cita", pero al mismo tiempo estaba tratando de no preocuparse demasiado del asunto. Tenía la voz suave y era reflexivo. ‘Para decir la verdad, pienso que yo querría vengarme si alguien le hiciera algo a mi hijo, a alguien querido", dijo. "Me gustaría decir que no, porque creo que toda la gente puede cambiar, pero entro en conflicto conmigo mismo cuando pienso sobre mis seres queridos.
Si tuviera que decir algo, creo que la condena a cadena perpetua estaría bien. Eso es, de todos modos, más que un castigo. ¿Quién quiere llegar a la vejez en la cárcel?"
Hablando sobre su propio caso, dijo: "Estoy en problemas porque maté a un agente de policía. Ese caso me etiquetó para toda la vida. ¿Es justo? No es un proceso en el que al final tienes lo peor de lo peor, es imposible que eso sea así. En el corredor de la muerte de Texas, hay un montón de gente que tenían 18 a 22 años cuando se metieron en problemas. Diez años más tarde, ¿son la misma persona? Algunos de ellos quizás lo sean, pero un montón de nosotros crecimos. Un montón de nosotros hicimos cosas cuando éramos jóvenes de las que no estamos orgullosos. ¿Tienen que matarnos ahora?"
Para McClellan, el fiscal del condado de Harris, la pena de muerte es "el derecho de la sociedad a defenderse".
Aunque, a diferencia de Romney, duda de que tenga algún efecto disuasivo, compara la pena de muerte con alguien que se defiende y mata a su atacante. "Cuando cometes un acto imperdonable que no puede cambiar nunca más, tienes que aceptar las consecuencias", dice.
Pero, ¿qué consecuencias? El riesgo de condenar y matar a una persona inocente es en sí mismo un argumento contra la pena de muerte, pero incluso la condena de asesinos que son ciertamente culpables plantea una pregunta difícil: ¿Hay algún modo sistemático para determinar quién ‘merece’ morir?
El año pasado, en un congreso de la Facultad de Leyes de Indiana convocado para analizar el informe del consejo del gobernador de Massachusetts, un académico observó que la exigencia de que la acusación satisfaga la norma de que no haya dudas sobre la culpabilidad dejaría algunos de los crímenes más espantosos fuera del alcance de la pena de muerte.
Le pregunté a Howard qué pensaba de los miembros del jurado que lo habían condenado.
"Me gustaría que hubieran tenido la posibilidad de saber quién soy realmente en lugar de todo ese sensacionalismo", dijo. "No soy la persona que creen. No trataría de convencerlos de que soy un ángel, pero no era terrible ni el peor de todos. No, ese no era yo".
La última vez que el estado de Massachuetts ejecutó a un hombre fue en 1947, cuando condenó a los homicidas Philip Bellino y Edward Gertson a la silla eléctrica en la Penitenciaría de Charlestown. En los años cincuenta y sesenta, la pena de muerte era legal en Massachuets, pero una serie de gobernadores que se oponían a ella se negaron a firmar las sentencias de muerte de los convictos. Y en 1957, el gobernador Foster Furcolo nombró una comisión para estudiar la abolición de la pena de muerte. La mayoría de la comisión concluyó que la pena de muerte no ofrecía más protección a la comunidad, que la prisión de por vida, y recomendó que fuera abandonada.
En 1975, y nuevamente en 1984, la Corte Suprema Judicial declaró que la pena de muerte era inconstitucional, pero, sin embargo, el tema de la pena capital si asomando su cabeza en las campañas políticas. "Todavía estamos viviendo con el temor de que aumente la delincuencia", dice el profesor del Boston College, Alan Rogers, que está escribiendo la historia de la pena de muerte en Massachuetts. "Cualquier que tenga aspiraciones de ser gobernador o de ocupar un cargo más alto tiene que decir algo sobre la pena de muerte, y usualmente lo que dicen es que están a favor de ella".
Debido a que Romney no nombró a nadie para estudiar la necesidad, costes o implementación práctica del estatuto de la pena de muerte, los detractores creen que su propuesta no fue nunca seria. "Fue solamente simbólica", dice Franklin Zimring, profesor de leyes en la Universidad de California en Berkeley. "Lo que ocurrió en Massachusetts es que el gobernador dijo: ‘Miren, quiero que vuelva la pena de muerte. Investiguen a cambio de qué’. Y ellos volvieron y dijeron: ‘Prácticamente, a cambio de nada".
Así que quizás Romney inventó de verdad la pena de muerte perfecta, una que no enviaría nunca a la cámara de ejecución a un hombre inocente -una pena de muerte que es sólo la idea de la pena de muerte, que nunca se convirtió en ley y que por eso nunca pudo cometer los errores e injusticias que la pena de muerte real causa en otros lugares.

Puede escribir a Karen Olsson a: karenolsson@gmail.com

2 de enero de 2006

©boston globe


©traducción mQh

romeo y julieta en peligro


[Somini Sengupta] El Kama Sutra no dice nada sobre eso, pero en India la policía no lo permite.
Meerut, India. Una fría tarde de invierno en esta pequeña y poco pintoresca ciudad del norte de India, varias parejas -algunas casadas, otras no- se sentaron en los bancos de un bien mantenido parque que lleva por nombre el del más famoso defensor de la no-violencia, Mohandas K. Ghandi.
Al poco rato llegó un grupo de agentes de policía con las porras en la mano, seguido de las cámaras de televisión del telediario. Agarraron a las parejas por el cuello, como si fueran gatos molestos, y les golpearon con sus manos. Las jóvenes protegieron sus caras con sus chales. Los hombres se cubrieron de las cámaras.
Aparentemente en un intento de reprimir lo que la policía considera una exhibición de afecto pública indecente entre parejas no casadas, la escena en el Parque Ghandi transmitida por televisión a todo el país fue un terrible tiro por la culata. Desencadenó una avalancha de críticas contras la brutalidad policial, empujó al menos a una pareja de jóvenes no casados a escapar de casa por unos días, y reveló una profunda división de nociones sobre las costumbres sociales y los derechos individuales en una conservadora franja de India donde las generaciones jóvenes están peleando por un cambio.
"Es una violación de nuestros derechos básicos a la libertad", gritó Vikas Garg, 21, estudiante universitario de comunicación de masas en la Universidad de Chaudhry Charan Singh local, días después del ataque. "Somos libres de sentarnos donde queramos".
Los agentes de policía de Meerut admitieron que algunos agentes habían reaccionado de manera exagerada. Pero también defendieron sus acciones. Las parejas estaban sentadas en "poses inaceptables", dijo una insolente Mamta Gautan, una agente de policía acusada de las golpizas, incluyendo a algunos con sus cabezas en el regazo de sus parejas. Sí, prosiguió Gautam, había golpeado a algunos que habían tratado de escapar cuando la policía preguntó sus nombres y domicilio. "Si no hubieran estado haciendo algo ilegal, ¿por qué querían escapar?", preguntó la policía en una entrevista. "No creo que esté mal lo que hicimos".
Hacia el fin de semana, mientras aumentaba la indignación pública, Gautam y otros tres agentes, incluyendo al jefe de policía de la ciudad, fueron suspendidos a la espera de una investigación interna.
En una sociedad donde las citas se miran con recelo, los parques públicos siguen siendo uno de los pocos lugares en que las parejas pueden disfrutar de algo de intimidad, desde hablar y acariciarse, hasta besuquearse con abandono bajo la ramas de árboles frondosos. Aunque sea en un parque público a plena luz del día, el romance antes del matrimonio sigue siendo tabú en la India provincial, que es porqué el espectáculo del Parque Ghandi dio tanto que hablar: ser expulsado de este modo, y aparecer en televisión nacional, provoca una enorme vergüenza a tu familia y a ti mismo.
Tan alarmante, de hecho, que Amit Sharma y su novia, con la que sale ya dos años, huyeron de casa durante unas horas después del incidente, sólo para volver más de un día más tarde después de que sus padres los fueron a recoger a una ciudad cercana donde se estaban ocultando y accedieron en principio a dejar que se casaran.
Pocos días después, Sharma, 22 años y en el paro, describió el chocante episodio. La policía se abalanzó sobre las parejas en el parque "como si fuéramos terroristas", los cogieron por el cuello, les insultaron y separaron a hombres de mujeres. Podía oír llorar a su novia, Anshu, y podía oír a la policía gritándole: "¡Tus padres te enviaron a la universidad para que estudies! ¿Qué estás haciendo aquí?"
"Rogué a la policía que nos dejaran ir", recordó. Finalmente, les dejaron ir. Nadie fue acusado de nada.
Esa tarde en el Parque Ghandi no perdonaron ni siquiera a las mujeres que estaban solas. La mujer, que sólo dijo que su nombre era Priyanka, dijo que estaba en un banco esperando cuando se vio interrumpida por los gritos de los agentes y sus víctimas. Al levantarse del banco Priyanka, dijo, caminó en dirección al bullicio cuando una agente de policía, Gautam, según se estableció luego, se echó sobre ella y la acusó de ser una prostituta.
Lo que es más, dijo Priyanka, la agente la abofeteó y la llamó chamari, un insulto basado en su casta. (Gautam negó haber dicho eso).
Priyanka presentó una queja a la policía y lo llamó "una mancha negra" en mi reputación. "No me preguntaron nada", contó. "Simplemente empezaron a pegarme. Ahora la gente de mi pueblo está leyendo ese diario frente a mi padre".
El episodio provocó indignación nacional. La Comisión de Derechos Humanos ordenó una investigación policial y su jefe, el juez A.S. Anand, apareció en televisión, declarando: "Ningún estado civilizado puede permitir que sus hijos sean abrumados con este tipo de humillaciones".
En el mundo político, la izquierda y la derecha condenaron la acción policial. Brinda Karat, una prominente mujer que representa a una coalición de partidos de izquierda en el gobierno, denunció a la policía por golpear a parejas de enamorados mientras que siguen sin resolver varias violaciones violentas. Susgma Swaraj, parlamentario del Partido Bharatiya Janata, de la oposición nacionalista hindú, leyó un discurso en el Congreso y la llamó un producto de una "mente enferma".
Incluso así, las reprimendas no impidieron que activistas hindúes radicales asaltaran el Parque Ghandi tres días después del episodio y, tomándose la ley en sus manos, golpearan a unas parejas que se habían atrevido a volver. Al día siguiente, el Parque Ghandi estaba vacío, excepto por los pájaros parloteando en los árboles.
Entre la gente joven de Meerut, el asalto policial desencadenó la habitual indignación. En entrevista en el campus universitario local pocos días después del asalto policial, los estudiantes dijeron que frecuentemente eran víctimas del acoso policial toda vez que eran vistos con miembros del sexo opuesto. Son sacados fuera, amenazados con porras, obligados a entregar sus nombres y direcciones y liberados sólo después de pagar una mordida.
"Mientras en Meerut los delitos aumentan día a día, la policía persigue a chicos y chicas inocentes", dijo el indignado padre de Sharma, Jagdish Kumar Sharma. "¿A cuántos romeos podrán capturar? Hay romeos en todas las calles de la ciudad".

Hari Kumar contribuyó a este reportaje.

4 de enero de 2006

©new york times
©traducción mQh

 

sentencias creativas


[Vincent J. Schodolski] El juez podrá optar por humillarte.
Los Angeles, Estados Unidos. Hay una canción en la liviana ópera de Gilbert y Sullivan, ‘El Mikado’, en la que el personaje del título revela que uno de sus objetivos es "hacer que el castigo se ajuste al crimen". Parece que varios jueces del país comparten ese objetivo.
En varias jurisdicciones y por varios delitos, los jueces han determinado que algunos individuos pasen la noche en el bosque, actúen como guardias de escolares para cruzar la calle, pararse en calles transitadas con letreros colgando del cuello proclamando sus delitos e incluso mirar la película sobre neo-nazis violentos, ‘American History X’.
Algunos de los jueces involucrados dicen que han dictado esas sentencias para hacer que los delincuentes comprendan mejor el daño que han causado o que pudieron haber causado.
Este mes, una mujer de Arkansas que chocó contra un bus escolar detenido y causó la muerte de un niño fue condenada a pasar un día al año en la cárcel los próximos diez años, y la fecha debe coincidir con la fecha en que murió el niño.
"La única razón para la aplicación continuada de estas sentencias es que estamos teniendo éxito", dijo Michael Cicconetti, juez de Painesville, Ohio, que ha dictado un montón de sentencias semejantes. "A esa gente no la volvemos a ver. Para alguna gente la cárcel no significa nada. Para ellos es tres comidas calientes y un catre".
Hace poco Cicconetti trató el caso de un hombre que fue condenado por pedir dinero en la calle para veteranos inválidos pero se guardaba el dinero.
Cicconetti dijo que le había costado determinar quién era la víctima de este delito y que decidió que eran los veteranos que no recibían el dinero. Así que sentenció al hombre a visitar a los veteranos en sus casas de reposo, llevándoles cosas para comer y pasar el tiempo con ellos.
"Le llevarán los agentes de libertad vigilada", dijo Cicconetti. "Yo compraré caramelos de mis propios bolsillos".
James Cohen, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Fordham, dijo que la sentencia de dictar sentencia "vergonzantes" existe desde hace unos quince años, pero agregó que ese tipo de castigos son tradicionales en Estados Unidos.
"Hay una larga, larga historia de sentencias que avergüenzan a la gente", dijo Cohen, observando la práctica colonial de colocar a la gente cepos en la plaza de los pueblos.
Dijo que esos castigos pueden haberse convertido en más corrientes porque hay menos interés en los programas de rehabilitación de delincuentes.

Se Espera Que Cambien Sus Vidas
Pero algunos dicen que no es simplemente un intento de castigar o avergonzar al delincuente, sino una experiencia educativa que puede cambiar sus vidas.
Tom Jacobs, un fiscal de Arizona jubilado, dijo que había dictado sentencias similares cuando era juez en un tribunal familiar.
"Hay espacio para sentencias creativas si sirve los propósitos de la rehabilitación o de educación de la opinión pública", dijo Jacobs.
Jacobs observó que un juez de Charlotte sentenció a un delincuente juvenil que había formado parte de un grupo que causó daños a su escuela por un valor de 60 mil dólares, a portar un letrero colgando del cuello que decía: "Soy una delincuente juvenil". También tuvo que ayudar a pagar los daños.
Jacobs dijo que había obligado a varios delincuentes juveniles que habían cometido crímenes violentos a mirar la película de 1988 ‘American History X’ y a escribir un informe sobre la película.
La película gira sobre un neo-nazi que sale de la prisión después de cumplir una condena por asesinato. Decide renunciar a su pasado de violencia y trata de impedir que su hermano menor caiga en las garras del racismo y la violencia.
No todos aprueban este tipo de sentencias.
"No las apruebo necesariamente", dijo Gino Di Vito, un juez de la corte de apelaciones de Illinois jubilado y autor de la guía anual de sentencias del estado. "No creo que con eso cambies el carácter de la gente".
Dijo que los tribunales tendían a evitar las sentencias humillantes.

Visiones Opuestas Sobre la Humillación
"Una cosa es imponer la libertad condicional y como condición hacer que una persona haga algo educativo", dijo. "Ese tipo de sentencias no es inherentemente humillante".
Pero el objetivo de algunas sentencias de los jueces es precisamente causar vergüenza.
En 2003, Cicconetti ordenó a dos chicos de 19 que habían desfigurado una estatua del Niño Dios robada del retablo de natividad de una iglesia a pasearse por la calle en Fairport Harbor, Ohio, con un burro cubierto con carteles donde pedían perdón por sus acciones. Fue citado en varios boletines de prensa locales diciendo que quería causar algún grado de humillación pública a los dos delincuentes, Jessica Lange y Brian Patrick.
Cicconetti dijo que había empezado a dictar sentencias alternativas hace algunos años, empezando con gente condenada por conducir a alta velocidad en áreas escolares. Los hizo trabajar como guardias de cruce para que vieran con sus propios ojos a quiénes habían puesto en peligro.
"Ninguno de ellos ha vuelto a cometer otro delito", dijo Cicconetti.
Otra manera de educar a los delincuentes son las sentencias con una "prueba de su propia medicina".
Cuando Michelle Murray, 26, se declaró culpable de llevar a 35 gatitos a dos parques para abandonarlos -causando la muerte de 9 de ellos- Cicconetti la condenó a pasar una noche a la intemperie en el bosque. Sin embargo, la noche estaba tan fría que, después de cuatro horas, Murray fue llevada de vuelta a su celda con calefacción.
Cicconetti dijo que no está seguro de si es un pionero de las sentencias creativas. Esas sentencias son dictadas por jueces "casi todos los días", dijo.
Y, como Cohen de Fordham, Cicconetti dijo que el elemento de humillación en el castigo tiene raíces profundas en la historia estadounidense.
"Se remonta a los castigos de alquitranar y emplumar a los delincuentes", dijo.

3 de enero de 2006

Se puede escribir al autor a: vschodolski@tribune.com

©chicago tribune
©traducción mQh

alejándose de las pandillas


[Rich Connell y Robert J. Lopez] Un antiguo líder de los Mara Salvatrucha combina la convicción religiosa con el carisma para alejar a los niños de las letales calles. Les muestra fotos de pandilleros y les dice: "Todos estos tipos están muertos".
Washington, Estados Unidos. Dentro de las cerradas puertas del reformatorio de Sylmar, todos los ojos están puestos en Ernesto ‘Satán’ Deras.
Ante él hay dos docenas de adolescentes acusados de crímenes violentos y que se enfrentan a la perspectiva de ser juzgados como adultos y ser enviados a alguna prisión del estado.
Deras habla con seca monotonía, pero su mensaje se posa con un ominoso peso: Cede ante los jefes pandilleros u otros delincuentes y te pudrirás en la prisión o morirás joven.
Delgado, con el pelo corto y una camiseta de los Dodgers, Deras se ve más joven que sus 36 años. Es un consultor de pandillas de Comunidades en Escuelas [Communities in Schools], una organización sin fines de lucro de North Hills. Es un trabajo que todos los jueves en la tarde lo acerca al Centro de Detención Juvenil Barry J. Nidorf y más allá a las oscuras esquinas de las calles para aliviar las tensiones después de las balaceras, a encuentros de pandillas en los parques locales para negociar acuerdos de paz y a su iglesia pentecostal en Van Nuys, donde invita a los pandilleros a empezar una nueva vida.
En la época en que Mara Salvatrucha, o MS-13, había crecido dramáticamente y acaparado la atención de las autoridades de gobierno en todo Estados Unidos y América Central, policías, analistas y activistas de derechos humanos concuerdan en que mientras más programas como el de Deras enfaticen la intervención, más educación y entrenamiento serán necesarios para contrarrestar el azote de las pandillas.
Stephen C. Johnson, experto en América Central que estudia a la MS-13 en la conservadora Heritage Foundation, advirtió hace poco al Congreso que las campañas represivas de la policía e inmigración no podrán por sí solas frenar el crecimiento de una banda que cuenta ya con hasta 50 mil miembros en seis países.
"Estamos tratando de ofrecer más oportunidades y progreso social", dijo Johnson en una entrevista. "Si no lo hacemos, no tendremos suficientes cárceles".
Incluso el FBI, que ha desplegado unos 100 agentes en pesquisas sobre la MS-13 en todo el país, está buscando más allá de los juicios criminales. "La policía por sí sola no dará cuenta de las causas de esta pandilla", dijo Robert Clifford, director de la brigada del buró para la MS-13. "Tenemos que reducir el suministro de niños".
Entre otras cosas, dijo Clifford, cree que los agentes deben acercarse a los nuevos reclutas y a los más jóvenes en los márgenes de la pandilla para intervenir e inscribirlos en programas de ayuda. De otro modo, las detenciones y deportaciones los pueden empujar todavía más profundamente en el grupo. "Lo que estamos haciendo en realidad es re-abastecer y repoblar la banda", dijo.
En los suburbios de Maryland, Washington, donde los reclutamientos de la MS-13 han aumentado fuertemente en los últimos años, las autoridades respondieron inicialmente con tácticas policiales severas. Ahora están adaptando una serie de programas anti-pandillas, incluyendo un centro juvenil cerca del corazón del territorio de la MS-13 en el Parque de Langley.
Glenn F. Ivey, el fiscal electo del condado de Prince George, dijo que se necesita hacer más para contrarrestar el fuerte reclutamiento de la MS-13. "Hay un enorme agujero en eso que estamos tratando de tapar", dijo Ivey.
Maryland y otros estados están buscando en Los Angeles, que dio nacimiento a la MS-13 hace dos décadas y ha presenciado una fuerte disminución de la violencia de las pandillas desde principio de los años noventa.
Como con las campañas policiales, es difícil medir la efectividad de los programas de prevención e intervención. Algunos investigadores de pandillas se muestran escépticos y creen que los operadores anti-pandillas son demasiado amables con los delincuentes callejeros.
Pero entre los modelos que cita el ministerio de Justicia norteamericano como los más prometedores se encuentran programas como el de las Comunidades en Escuelas. En parte el programa es exitoso, dicen las autoridades del área de Los Angeles, debido a que Deras y otros antiguos pandilleros son capaces de quebrar los vínculos de lealtad que hace difícil que las bandas puedan ser accedidas desde fuera.
"Les dan esperanzas a estos niños", dijo Ken Kondo, portavoz del Departamento de Libertad Provisional del condado de Los Angeles. "Están teniendo un tremendo impacto aquí".

"Me Gustaba la Guerra"
En la espartana sala de visitas de la cárcel de Sylmar, rodeado de delincuentes juveniles -la mayoría de ellos con sus cabezas rapadas y varios con los tatuajes de la pandilla-, Deras ofrece su propia vida como una lección de la guerra, la violencia callejera y la redención.
Después de la muerte de su padre debido a un cáncer cuando él tenía 7 años, su madre lo crió en una plantación de café cerca de Santa Ana, una de las ciudades más grandes de El Salvador, donde limpiaba la casa del propietario. Cuando estalló la guerra civil en 1980, la zona se convirtió en un campo de batalla entre las fuerzas del gobierno y los insurgentes izquierdistas.
Deras recuerda haber admirado a los soldados del gobierno, que llevaban uniformes verdes norteamericanos y rifles M-16. Cuando lo expulsaron de una escuela católica a los 16 debido a una pelea, se enlistó en el ejército.
Fue incorporado a las fuerzas especiales y sus instructores eran también asesores militares norteamericanos. Se convirtió en riflero de una de las unidades de infantería más temidas y despiadadas del ejército salvadoreño, el Batallón Ramón Belloso.
Retrospectivamente, Deras cuenta a los chicos del reformatorio, se da cuenta de que sus comandantes lo manipularon.
"Había oficiales que me decían: ‘Mata a esa familia’", dice. "Y yo lo hacía, aunque no quería".
Sus compañeros de armas lo apodaron ‘Satán’, dice Deras, debido a que antes de una batalla practicaba magia negra, rituales mágicos en los que quemaba incienso, encendía candelas y echaba maldiciones a los enemigos. "Yo no quería herir a gente con mis armas. Quería dañarlos de otros modos", dice Deras.
En noviembre de 1989 fue herido en la espalda durante una sangrienta ofensiva en los suburbios de San Salvador. Fue enviado a casa a recuperarse. Su madre le imploró que no volviera a su unidad y lo convenció de que se marchara a vivir con parientes en el Valle de San Fernando, donde podía conseguir un buen trabajo y hacer algo con su vida. Dice que viajó en bus durante un mes y cruzó ilegalmente la frontera de Arizona. Poco después de llegar en marzo de 1990, obtuvo asilo político como ex combatiente de la guerra.
Pero Deras no estaba preparado para abandonar las peleas y se quiso entregar a la MS-13, que había sido formada por refugiados salvadoreños.
"Me gustaba la guerra", dice.
Tal como lo veía, la vida en la pandilla no era muy diferente a la del ejército. Estabas peleando junto con tus compatriotas, dice, sólo que esta vez los rivales eran pandillas callejeras mexicano-americanas.
A meses de su llegada se unió a la pandilla MS-13 que actuaba cerca de North Hills. Basándose parcialmente en su entrenamiento militar norteamericano, dice Deras, le mostró a los pandilleros cómo limpiar sus armas y dividirse en pequeños equipos cuando cometían sus crímenes.
"No quería ser nada más que un pandillero común y corriente", dice a los chicos del reformatorio. "Quería ser uno de los jefes".
Su carrera en la MS-13 fue sangrienta. En 1991, un amigo murió en sus brazos después de quedar herido en un callejón de Van Nuys. Al año después, en un pelea por territorios con otra banda, Deras fue pateado repetidas veces en la cara. Tuvo la boca cosida durante dos meses, dice, y perdió 15 kilos debido a que sólo podía tomar líquidos. Dice que cumplió períodos en la Cárcel del Condado -el más largo un año- por atraco a mano armada, robo de automóviles y posesión de armas.
Hacia 1992 era un dealer de la MS-13 cuando el crack de cocaína inundaba las calles y las pandillas usaban armas de alta tecnología, ayudando a subir a niveles récord el derramamiento de sangre en la ciudad.
Casi al mismo tiempo, el activista William ‘Blinky’ Rodríguez estaba tratando de organizar una tregua entre las decenas de pandillas callejeras latinas en todo el valle. La única banda que no participaba era la MS-13. Rodríguez, que ahora dirige el programa Comunidades en Escuelas del Valle, dijo que Deras era una de las pocas personas con poder para llevar a su pandilla a una cumbre de paz en el parque de Pacoima. Rodríguez invitó a Deras, y él aceptó.
Cuando varios cientos de miembros de las bandas en guerra se reunieron, Rodríguez les leyó de la Biblia y dijo que no quería que ellos terminaran como su hijo, que fue asesinado a los 16 por pandilleros en un tiroteo arbitrario mientras aprendía a conducir en coche en Sylmar.
Deras dijo que cuando oyó a Rodríguez leer de la Biblia, era como si le hubieran plantado una semilla.
Pero la semilla no floreció sino en 1998, cuando finalmente se dio cuenta del sin sentido de su vida. Empezó a ir a la iglesia.
Dijo que los miembros de la MS-13 aceptaron su cambio pero le hicieron una seria advertencia: Su conversión tenía que ser genuina y no solamente un truco para alejarse de la pandilla. "Si vas a hacerlo, hazlo bien", recordó que le dijo uno de los cabecillas.
Impresionado por la conversión de Deras, dijo Rodríguez, contrató al veterano de la MS-13 para que trabajara con otros miembros inactivos y ex miembros de la pandilla en el programa de Comunidades en Escuelas. Deras dijo que se ha convertido en un hombre de familia con seis hijos, incluyendo uno que nació en noviembre pasado.
Parado antes los adolescentes en el reformatorio, Deras dice que quiere ayudar a los que antes buscaba para matar. "No uso mis manos para llevar un arma o una lata de spray", dice.
Los peligros que enfrenta Deras se hicieron evidentes un domingo en la mañana cuando llegó a la iglesia de Van Nuys con dos miembros de la MS-13 -un joven de 23 que dijo que había cambiado su vida y otro, de 19, que insistió en que también quería hacerlo.
El feligrés más viejo, René ‘Demon’ Ramírez, llevaba una Biblia. Dijo que él se había finalmente alejado de la pandilla después de una bala le perforara las tripas hace dos años durante un tiroteo en la calle.
Después de entrar ilegalmente desde Guatemala con su madre cuando tenía 11, dijo Ramírez, se escapó de casa, se unió a la pandilla y cayó en la espiral cuesta abajo de las drogas, las detenciones y los intentos de suicidio. Ahora está trabajando, ayudando a mantener una familia, y lleva una bolsa de colostomía que dijo que lo mantenía concentrado en un futuro más allá de las pandillas.
"Mi guerra es espiritual", dijo Ramírez. "Pero sé que Dios me ayudará".
El chico de 19 llevaba un gorro de lana durante el servicio y pidió no ser identificado. Era más lento que los otros en cerrar los ojos y se unió a Deras y otros feligreses cuando alzaron sus brazos y cantaron himnos en español. Después dijo que todavía se reúne con miembros de la MS-13, pero que le gusta ir a los servicios dominicales.
"Cada vez que vengo", dijo, "algo de lo malo se va de mí".
Días después estaba fumando marihuana con otro pandillero mientras patrullaban el complejo de apartamentos Encino que los pandilleros consideran su territorio.

"Estos Tipos Están Muertos"
Para Deras, el trabajo no tiene un horario previsible o conveniente.
Una lluviosa tarde, después de salir del hospital donde estaba siendo tratado su hijo nacido prematuramente, recibió una llamada de una mujer a la que conocía de varios años pidiéndole ayuda. Es una miembro inactiva de la MS-13. Pero ahora, le dijo a Deras, los miembros de la MS-13 estaban amenazando a su hijo de 15, que se había unido a una pandilla rival.
Deras le aseguró que hablaría con los pandilleros de la MS-13. Pero también le dijo que tenía que hablar con su hijo. Poco después Deras estaba de vuelta en su oficina, con el chico sentado en el borde de su escritorio. Le preguntó al chico por qué se había unido a la banda.
Todos sus amigos eran pandilleros, respondió.
Deras le hizo ver un video con la dramatización del asesinato del hijo de Rodríguez. Después le enseñó fotos de pandilleros de expresión severa y le habló del precio que se paga en las pandillas.
"Todos estos tipos están muertos", dijo Deras. "Pensaban que eran duros".
Luego, Deras llevó al chico a su apartamento, donde lo esperaba su madre para recogerlo. En una entrevista posterior, Carol Peña, 31, dijo Deras, logró conectarse con su hijo. "Le dio algo en qué pensar", dijo ella. "Le impresionó el trabajo de Ernesto".
De vuelta en el reformatorio de Sylmar, los adolescentes están alineados en hileras de taburetes de acero inoxidable. Todavía seguían concentrados en su invitado. Desde que empezara Deras había pasado media hora.
Desafía a los chicos a pensar cuidadosamente sobre sus futuros. Controlen sus destinos, les dice, y podrán tener un hogar, una familia y un buen trabajo.
"Valéis más de lo que creéis", dice. "No queremos que vuestras vidas sean manipuladas por otros".

30 de diciembre de 2005

©http://www.latimes.com/news/local/la-me-gang26dec26,1,4023077,full.story?coll=la-headlines-california ">los angeles times
©traducción mQh

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vaticano quiere olvidar el limbo


[Ian Fisher] La existencia del limbo no fue nunca más que una hipótesis.
Roma, Italia. Por cruel y anticuada que sea, debe dar algo de vergüenza deshacerse de una tradición eclesiástica que pudo inspirar poemas como ‘El infierno’, o los tenebrosos versos de Seamus Heaney: "Los pescadores de Ballyshannon / Encontraron un niño anoche en sus redes / Junto con el salmón".
Pero el limbo, ese infierno de los bebés no bautizados, paganos ilustres e incluso algunos musulmanes, está desapareciendo: otra lección de que mientras la creencia en Dios puede permanecer intacta, las cosas sobre él que cree la gente sí están cambiando.
Este mes 30 importantes teólogos de todo el mundo se reunieron en el Vaticano para debatir, entre otros dilemas, el problema de qué ocurre con los bebés que mueren sin haber sido bautizados. No les gusta la palabra, pero lo que están haciendo en realidad como asesores teológicos del Papa Benedicto XVI, es deshacerse finalmente del limbo -un concepto que no fue nunca parte de la doctrina oficial de la iglesia, pero que ha sido una persistente teoría medieval sobre el destino de los difuntos, de algún modo diferente al cielo y al infierno.
A diferencia del purgatorio, una suerte de sala de espera para el cielo de aquellos que cometieron algunos pecados veniales, la teoría del limbo dejaba fuera del cielo a los niños solamente en virtud del pecado original. Como concepto, el limbo ha caído en desgracia bastante tiempo, por ser teológicamente cuestionable e innecesariamente cruel. Es difícil imaginar una razón para privar del cielo a los inocentes. En estos días provoca más risitas que otra cosa, como lo demuestra la discreta sorna de la cobertura periodística con titulares como "Limbo Condenado Al Infierno".
Pero sigue siendo una reliquia interesante, extrañamente relevante para lo que ha sido y quiere ser la Iglesia Católica. La teoría del limbo choca contra uno de los temas más polémicos para la iglesia: el aborto. Si los fetos son seres humanos, ¿qué pasa con sus almas cuando se comete aborto? Plantea incógnitas sobre la amplitud de la noción de salvación de la iglesia de su nuevo líder, el Papa Benedicto XVI.
Y tiene algunas consecuencias para la vida real. La iglesia está creciendo enormemente en países pobres de África y Asia donde la mortalidad infantil sigue siendo alta. Mientras las preocupaciones de los expertos que están reconsiderando el limbo son más teológicas, no estaría mal para el futuro de la iglesia si una madre africana que ha perdido un bebé recibe en 2005 noticias más esperanzadoras de su sacerdote que una madre italiana hace cien años.
"Hay que tomar en cuenta la teología correcta, pero si ofrece algún consuelo, cuanto mejor", dice el Padre Luis Ladaria, el jesuita español que es secretario general de la Comisión Teológica Internacional, el órgano oficial que debate sobre el limbo. A diferencia de otros problemas -el reciente y emocional debate sobre la homosexualidad en el sacerdocio, por ejemplo- parece haber unanimidad en que el limbo debería abandonar el escenario de la iglesia, incluso si de momento no está claro qué doctrina lo reemplazará.
"El limbo no ha sido nunca una verdad definitiva de la fe", dijo el cardenal José Ratzinger, elegido como Papa Benedicto antes este año, en una entrevista de 1984, durante su largo reinado como guardián doctrinario del Papa Juan Pablo II. "Personalmente, lo dejaría fuera, ya que no ha sido nunca otra cosa que una hipótesis teológica".
Como Papa, Benedicto no ha dicho nada sobre el asunto, aunque muchos expertos -pero, hay que observar, no todos- dicen que la controversia sobre el limbo empezó con uno de los héroes espirituales de Benedicto: San Agustín.
La teología es complicada, pero el fondo del asunto es que Agustín, que creía en el pecado capital del hombre, convenció en 418 a un concilio que rechazara toda noción de un "lugar intermedio" entre el cielo y el infierno. Sostuvo que el bautismo era necesario para la salvación, y que los bebés no bautizados en realidad se iban al infierno, aunque en sus escritos posteriores concedió que allí vivirían en las más suaves condiciones.
Era "una doctrina bastante sombría", dijo el Padre Gerald O’Collins, jesuita australiano y autor de ‘A Concise Dictionary of Theology’ (Paulist Press: 2000). "Estás o no estás en el infierno".
En la Edad Media los teólogos, especialmente Santo Tomás de Aquino, postularon una idea ligeramente más alegre: el limbo, del latín ‘limbus’, que significa borde o límite. Allí los inocentes vivirían eternamente en lo que Tomás llamó un estado de "felicidad natural", aunque no en el cielo.
Era el Limbo de los Bebés. También había un limbo temporal de los Padres, donde Dante colocó, junto a otros, a Virgilio, su guía a través del infierno, Moisés, Sócrates, Platón e incluso el caballeroso guerrero musulmán Saladino (con el que, dicho sea de paso, Saddam Hussein suele compararse).
Aunque el limbo no tiene sus bases en las escrituras, y por tanto no fue nunca una doctrina oficial, siguió siendo parte importante de las tradiciones de la iglesia -así como una imagen definitoria del catolicismo- sea como un claro compromiso teológico, sea como algo ligeramente bellaco, dependiendo de a quién se preguntaba.
Seguía siendo fuerte en 1905, cuando el Papa Pío X explicó claramente: "Los niños que mueren sin ser bautizados se van al limbo, donde no disfrutan de la presencia de Dios, pero tampoco sufren".
Pero las ideas empezaron a cambiar con las reformas del Concilio Vaticano Segundo a principio de los años sesenta, cuando la iglesia sostuvo que todos -cristianos bautizados o no- podían alcanzar la salvación por medio del misterio del poder redentor de Cristo. El Papa Juan Pablo II continuó con el decline del limbo, omitiendo la palabra del catecismo más reciente y el año pasado, no mucho antes de su muerte, pidiendo a la comisión teológica que considerara oficialmente el tema de los bebés no bautizados.
Juan Pablo, que colocó el problema del aborto en el centro de las preocupaciones de la iglesia, se interesó en él por una razón específica: el destino de los fetos abortados. En su encíclica de 1995 escribió a las mujeres que abortaban: "También debéis pedir el perdón de vuestros hijos, que ahora están con el Señor". Pero no dijo si estaban e el limbo o en el cielo.
El misterio de Dios, y de la ignorancia del hombre, de acuerdo al Padre Ladaria, es el punto de partida de las labores de la comisión. Para algunos observadores de la iglesia, que sostiene que los juicios del Papa son infalibles en algunos asuntos, cuestionar el limbo es una rara aunque bienvenida admisión de error.
"Esto llamará la atención como algo que se parece a la capacidad de enmendar rumbo", dijo James J. O’Donnell, decano de la Universidad de Georgetown y profesor de literatura clásica. Esencialmente, dijo, es como decir: "Mejor progresemos hacia la ignorancia que permanecer enfrascados en una afirmación que trae quizás más complicaciones y problemas de lo que vale".
O’Donnell, autor de ‘Augustine: A New Biography’ (HarperCollins: 2005), dijo que también sería interesante asistir a la eliminación del limbo durante el reinado de Benedicto.
Benedicto, observó, es también un estudioso agustino, y dejando de lado el problema de los bebés no bautizados, Agustín era un hombre que en general proponía una visión más amplia sobre a quién debería admitirse en la iglesia.
En los años previos a su confirmación como Papa, el cardenal Ratzinger propuso varias doctrinas que tenían "la apariencia, y a veces más que la apariencia, de exclusividad y separatismo" de los católicos con respecto a otras doctrinas, dijo. Deshacerse del limbo, dijo, podría ser interpretado como un signo del apoyo de Benedicto a una mayor inclusividad en los planes divinos.
"Aunque Agustín mismo no era particularmente tolerante de una doctrina que era más gentil con respecto a los niños no bautizados, todavía podrías decir que moverse en esa dirección tiene un aire distintivamente agustino".
Se dice a menudo que a la iglesia le toma siglos moverse, no días ni años. El Padre Ladaria elevó la vista al cielo cuando se le preguntó sobre cuándo se terminaría el informe sobre el limbo. Probablemente no menos de un año, dijo, cuando la comisión vuelva a reunirse.

28 de diciembre de 2005

©http://www.nytimes.com/2005/12/27/international/europe/27cnd-limbo.html?hp=&pagewanted=all
©traducción mQh

adictos al sexo online


[Marianne Szegedy-Maszak] Con 20 sitios pornográficos nuevos al día, internet seduce con una infinita variedad de alternativas.
Para mucha gente, una mirada a hurtadillas en un sitio ‘adulto’ no ofrece más que un excitante vistazo en un mundo ilícito.
Para otros, un vistazo se convierte en un momento de respiro, unas breves vacaciones para escapar de las exigencias del mundo real. Y luego se transforma en un hábito. Pronto, es una compulsión que ocupa horas y horas cada día, y destruye carreras, matrimonios y vidas.
La naturaleza adictiva de navegar por internet y el encanto obsesivo de la pornografía combinados, se apoderan de la existencia. Y aunque muchos de los que se han transformado en adictos han tenido una larga historia de experiencias con prostitutas, líneas eróticas o revistas y películas pornográficas, otros son atraídos desde fuera de esas órbitas.
Internet, más que cualquier otro tipo de medios de comunicación masivo, está creando un nuevo tipo de gente involucrada en conductas sexuales compulsivas, dicen psicólogos y médicos. Su accesibilidad, anonimato y asequibilidad -lo que un investigador llama el ‘motor de la triple A’- están enrollando a gente que de otro modo no exhibiría nunca conductas semejantes.
"Traté de explicarme por qué era que estas imágenes, o por qué era que ver estos actos, era tan potente, y todavía no sé por qué", dice Phil, casado, 28 años, de Washington. Como otros entrevistados para este reportaje, sólo permitió que se usara su nombre de pila. "Pero la obsesión me dominó, y una vez que entras a ese mundo, ya no puedes salir".
La historia de Phil -con infinitas variaciones, pero la misma macabra narrativa- la repiten muchos de aquellos cuyas vidas se consumen en el porno online. Se trate de heterosexuales u homosexuales, casados o solteros, los entrevistados describieron los intensos sentimientos de culpa y excitación que experimentaron al entrar a este universo intoxicado, lejos de las excitaciones menos titilantes de sus vidas diarias.
"A medida que el sexo cibernético se convertía cada vez más en un problema, lo que ha cambiado para mí es darme cuenta que mucha gente que está enganchada al sexo online no se ajustaba a la imagen clásica del adicto sexual", dice Patrick Carnes, autor de ‘In the Shadows of the Net: Breaking Free of Compulsive Online Sexual Behavior’. Carnes ha pasado 30 años estudiando y definiendo la adicción sexual como un terreno de disfuncionalidad psicológica.
"Para la mayoría de la gente ni siquiera es un problema", dice John Bancroft, antiguo director del Kinsey Institute for Research in Sex, Gender and Reproduction. "Pero otros han tenido siempre problemas a la hora de mantener bajo control los estímulos de tipo sexual y nunca habían tenido la oportunidad de experimentar con ellos como ahora".
La adicción sexual no es reconocida como un desorden psiquiátrico legítimo. Pero psicólogos, psiquiatras y otros médicos están informando sobre un número creciente de casos en que los hombres -y los investigadores calculan que cerca del 72 por ciento de los visitantes de sitios pornográficos son hombres- empiezan a mostrar los síntomas de un desorden adictivo. Gastan horas al día navegando en la red a la búsqueda de sitios de sexo explícito. Se han convertido en terriblemente dependientes de los estímulos, haciendo de la vida normal -especialmente la vida íntima- algo imposible. Cuando no tienen material a la mano, se preocupan obsesivamente. Y finalmente ansían gastar mucho más tiempo en la red con imágenes y estímulos todavía más escabrosos y escandalosos.
Es el potencial de internet para su intensificación lo que ha creado semejante aumento en conductas sexuales compulsivas, dice Rob Weiss, director clínico del Sexual Recovery Institute de Los Angeles, un centro externo de tratamientos para gente con problemas de conducta sexual. En el pasado, uno podía comprar videos o revistas, cada una con un principio, desarrollo y final claros. "Pero ahora puedes estar en el estudio y no termina nunca", dice. "Para alguien con tendencias adictivas es mucho más fácil perderse".
Alguna gente que ha sido atraída por este mundo empiezan a realizar sus fantasías en sus vidas tridimensionales, visitando, por ejemplo, a prostitutas, o participando en sexo por teléfono. Pero no la mayoría. La red ofrece un variedad infinita de estímulos, pero también conduce a lo que los psicólogos llaman un "estado disociado". Mirar la pantalla, sintiéndose cada vez más excitado, haciendo click en el ratón, todo se convierte en una suerte de hipnosis, un estado imposible de mantener en el mundo real.
Normalmente sólo una crisis real -perder el trabajo, los conflictos con la esposa, o la policía en la puerta debido a que se ha bajado pornografía ilegal- puede conducir a que el adicto se someta a tratamiento. Ha surgido una variedad de programas de 12 etapas para ayudar a la recuperación, y los psicoterapeutas informan de un aumento en sus consultorios de gente que busca liberarse algún modo de estos problemas.

El Estrés de la Adicción
Noche tras noche se sentaba ante su ordenador, los ojos irritados de fatiga, con dolor de espalda y tenso, con su brazo derecho a veces acalambrado de tanto hacer click en el ratón de sitio en sitio.
Phil se considera a sí mismo un adicto sexual.
Cuando no se podía controlar, despertaba, se despedía de su esposa, y se marchaba a una librería para adultos y miraba una película mientras se masturbaba. Luego, en su trabajo y cuando completaba sus estudios universitarios, visitaba varios sitios en la red y trataba de recuperar las imágenes que había visto en la película.
La mayoría de las tardes visitaba casi 200 sitios pornográficos y se masturbaba dos o tres veces. Algunos de estos sitios eran chat rooms y conversaba con mujeres jóvenes que se imaginaba que eran adolescentes y sospechaba que eran hombres más viejos que se hacían pasar por chicas adolescentes.
Coqueteaba con mujeres, o niñas, en esos sitios, miraba las fotografías, miraba videos pornográficos, y descubría nuevas variaciones de lo que se puede considerar como un acto bastante básico se convertía en aparentemente interminable. Después de todo, hay más de 4.2 millones de sitios y más de 372 millones de páginas en la red dedicadas a la pornografía, de acuerdo al servicio de seguridad en internet, Filter Review. Si hubiese mantenido este nivel de consumo, le habría costado dos años y medio para ver todo lo que hay.
Pero no podría nunca ver todo, porque el universo pornográfico, más rapaz que el de Einstein, está en constante expansión. Las cifras de la industria calculan que cada día se agregan más de 200 nuevos sitios con contenido sexual.
"Te mantienes en un estado de excitación de entre media hora hasta dos o tres", dice Phil. "Es degradante y humillante y muy, muy frustrante y perturbador. Se basa en gran parte en la necesidad de escapar y aislarse del resto del mundo".
Los entrevistados que están intentando descolgarse de sus hábitos pornográficos en la red describen sentimientos de disociación, y el modo en que las imágenes sexuales explícitas en la red irrumpen en sus vidas diarias. Dado el rango de erotismo al que se exponen, sus propias vidas íntimas se ven pálidas en comparación, a medida que sus esposas, parejas y novias pierden importancia.
Si hay un elemento psicológico que los une, dicen los médicos que trabajan con estos adictos, es el temor básico a la intimidad real. Y para muchos, las cargas sexuales e ilícitas que reciben al navegar por internet es un modo de superar las depresiones y ansiedades que rigen el resto de sus vidas. El porno en la red se convierte en un tipo de terapia de choque auto-administrada.
Entre médicos son considerados como sufriendo de "conductas sexuales online problemáticas". Pertenecen a todos los grupos de edad, de adolescentes a ancianos.
En un estudio de 9.265 usuarios generales de internet, cerca de un 6 por ciento obtuvo puntajes que sugieren una compulsión sexual en la red, mientras otro 10 por ciento adicional en toda la muestra fue considerado un "grupo de riesgo". Esa investigación fue realizada en 2000 por la revista Sexual Addiction and Compulsivity. Extrapolando los datos de esa investigación, los expertos calculan que el sexo en internet se ha apoderado posiblemente de las vidas de 8.9 millones de personas en este país.
No se ajustan a ningún perfil coherente o nítido.
En su temprano libro sobre la adición sexual, ‘Don’t Call It Love: Recovery From Sexual Addiction’, Carnes describe a los adictos sexuales como gente que comparte una serie de características. Predominantemente tienen una historia de abusos emocionales, físicos o sexuales en sus infancias. Ha menudo han tenido ideas suicidas o fuertes sentimientos de soledad, y a menudo provienen de familias con una historia de abuso de drogas y alcohol.
Pero no es el caso de los adictos al sexo cibernético. Muchos son hombres, pero las mujeres se están apareciendo en números crecientes en los programas de 12 etapas, adictas menos al sexo explícito y mucho más a las "relaciones" por internet y a citarse en la red.

La Respuesta del Cerebro
Masters and Johnson, el eminente dúo de la investigación de la sexualidad, dividieron la respuesta sexual humana en cuatro fases distintas: excitación, desarrollo, orgasmo y resolución. Aunque estas fases difieren de persona a persona, se supone generalmente que la mayoría de la gente con una libido sana y una relación íntima satisfactoria las vive todas. Quizás no es confiable, quizás no todo el tiempo, pero con frecuencia es suficiente para mantener un cierto equilibrio sexual y emocional.
Estas fases de la conducta, según los neurólogos, son generadas por una delicada interacción de dos sistemas concurrentes en el cerebro: el sistema excitativo y el sistema inhibitorio. Los expertos en la respuesta sexual humana, como el antiguo director del Instituto Kinsey, John Bancroft, advierte que en este momento "sólo podemos especular y conceptualizar sobre cómo funciona el cerebro de un modo inhibitorio".
Sin embargo, cuando hay una disfunción sexual, cuando alguien no muestra interés en el sexo -llamado anorexia sexual por algunos investigadores- o se masturban obsesivamente, se puede decir con seguridad que uno de los dos sistemas, el inhibitorio o el excitativo, está funcionando mal.
El ingrediente final en las operaciones internas de nuestras respuestas sexuales es lo que los investigadores del sexo llaman una plantilla de excitación. Tan individual como la huella digital, una plantilla es, escribe Carnes, "la constelación total de ideas, imágenes, conductas, sonidos, olores, vistas, fantasías y objetos que nos excitan sexualmente". La plantilla puede ser tan elaborada como una ópera, y tan inocente como un perfume específico, pero las imágenes y sentimientos que contiene pone en movimiento todos los otros elementos de nuestras respuestas sexuales.
Pero con la variedad e intensidad de las imágenes, internet puede convertir esta plantilla de excitación y todo lo demás en un verdadero caos.
"Puede sacar a luz una plantilla de excitación o una conducta fetichista que ni siquiera sabemos que tenemos", dice David Delmonico, profesor de psicología de la Universidad de Duquesne y co-director de Internet Behavior Consulting. El grupo de psicólogos ayuda a gente con problemas de control de su uso de internet, tales como pre-adolescentes adictos al chat y a adultos incapaces de controlar el sexo en la red.
En internet, la pornografía normalmente standard puede conducir rápidamente a los aspectos más oscuros del mundo de los adolescentes e inclusive de gente más joven. "Un montón de tipos dicen que ellos no empezaron con materiales adolescentes o con niños", dice Delmonico. "Pero se hicieron cada vez más tentadores por razones que ellos simplemente son incapaces de explicar".
Hay sitios de esclavitud sexual y de bestialismo. Sitios con pañales y sitios de fetichismo del pie. Jóvenes adolescentes, hermafroditas, calcetines sucios y órganos excesivamente largos. Cualquiera que navegue por internet podrá encontrar más y más vehículos de excitación.
"La gente crea tolerancias, y ya no alcanzan las mismas alturas que antes", dice Carnes. De este modo se desbarata el proceso que va de la excitación a la resolución. Necesitan más para excitarse y para aquellos que están enganchados compulsivamente al sexo en internet, la gratificación de la resolución no ocurre nunca.
Drew tiene casi 40 años, es casado y padre y vive en Virginia. Es también un adicto sexual en proceso de recuperación que dice que ha sido ayudado por Sexual Compulsives Anonymous. Cuando empezó a navegar en internet, lo hizo para escapar del tedio de su vida diaria, de la depresión que lo persiguió durante más tiempo del que puede recordar.
En uno de los pocos estudios sobre compulsión sexual, publicado en 2004 en el Journal of Sex Research, una pequeña muestra de 31 adultos que se definen como adictos al sexo, recibieron cuestionarios y fueron entrevistados, y luego comparados con un grupo de control.
Aunque para la mayoría de la gente un síntoma de depresión es un interés decreciente en el sexo, el estudio constató que para un pequeño número, incluyendo a los que se consideran adictos sexuales, su interés en el sexo aumentaba con la depresión.
En otro estudio, publicado en 2003 en Archives of Sexual Behavior, el 9.4 por ciento de aquellos que se consideran a sí mismos adictos al sexo, informaron sobre un aumento de su interés en el sexo cuando estaban deprimidos y más del 20 por ciento se interesaba más en el sexo cuando se sentían ansiosos. En adición, un 45 por ciento de los adictos sexuales auto-definidos describieron sentimientos disociados de sus actividades, una experiencia que se repetía a menudo de manera anecdótica.
Los hallazgos, aunque preliminares, han conducido a algunos investigadores a complementar el tratamiento de la compulsión sexual con el tratamiento de la depresión. Y dado el hecho de que uno de los efectos secundarios de muchos antidepresivos es una disminución de la libido, algunos médicos constataron que una medicación con antidepresivos también puede ayudar. Cuando las emociones dominaban a Drew, colocaba su ratón sobre un icono de internet en su escritorio y buscaba chicas adolescentes.
"Cuando sales a navegar y entras a un chat room o a un foro y encuentras a otros hablando sobre el asunto como si fuera lo más normal del mundo, tu resistencia disminuye", dice. "Así que estás más abierto para hacer otras cosas".
De hecho, la gente pierde tanta sensibilidad ante las imágenes de sexo explícito en internet, que muchos agentes de policía y psicólogos forenses especializados en programas de delincuentes sexuales han informado que internet ha creado un nuevo dilema en el terreno. Las pruebas falométricas fueron durante largo tiempo un método fiable para medir patrones de excitación sexual entre delincuentes sexuales cuando se les mostraban imágenes eróticas de varios grados.
Pero las imágenes ya no tienen la capacidad de excitarlos, porque los delincuentes han perdido su sensibilidad debido las imágenes mucho más explícitas y obscenas que se encuentran disponibles en internet. "Uno de los cambios clínicos más sorprendentes que he visto es la rapidez con que la exploración sexual en internet altera la excitación", dice Carnes.

Desconexión Íntima
Como muchas adicciones de conducta -desórdenes alimentarios, juegos-, la obsesión por el sexo en internet no ocurre en el vacío. La pareja o esposa de alguien obsesionado con el sexo en internet sufre humillaciones y angustia inconmensurables.
A la esposa de Phil la destrozó su fascinación con el mundo de la pornografía online. Al principio pensó que su obsesión con la pornografía y el sexo en internet era simplemente la experimentación de un hombre joven y sano. Pero con los años empezó a sentir que su propia auto-estima se estaba marchitando a medida que se dio cuenta de que ella no podría competir nunca con internet.
"Me sentía como si fuera una muñeca, ayudándole con sus fantasías pero sin ninguna conexión real entre los dos", dice. Weiss, del Sexual Recovery Institute de Los Angeles, dice que el tratamiento para gente con compulsiones sexuales debe incluir también el tratamiento de una relación poco sana.
"Una pareja sana diría: ‘No voy a estar sentada aquí mientras tú te dedicas a eso’. Pero en lugar de eso, muchas parejas, en las versiones de texto sobre la co-dependencia, empiezan a proteger a sus hijos de las actividades de su padre "cerciorándose de que suene el timbre cuando llegan a casa, de modo que papá sepa que estamos aquí y que dejará de masturbarse frente al ordenador", dice Weiss.

Terapia y Apoyo
A medida que aumentan los problemas sexuales debidos a la red, también aumentan los tratamientos.
Una sopa de letras de programas de 12 fases -Sex Addicts Anonymous, Codependents of Sex Addicts, Sexual Compulsives Anonymous- han emergido para satisfacer la explosiva demanda. Algunos predican la abstinencia absoluta, a menos que tengan relación de casados, y otros trazan el mapa de las conductas aceptables e inaceptables.
Los médicos se han volcado hacia la terapia de conductas cognitivas, así como a las medicaciones, debido a que existe un vínculo largamente establecido entre las conductas sexuales aberrantes y la depresión, la ansiedad y otros desórdenes emocionales.
"Tratamos a nuestros clientes que son adictos sexuales como si tuvieran un desorden alimentario", dice Weiss. "La curación sexual no es no tener sexo. Se trata de tener una sexualidad sana y de mantenerse dentro de esos límites".
Hace cuatro años, la esposa de Phil lo amenazó con abandonarlo si no lograba controlar esa conducta. Lo llevó a una reunión de Sexual Compulsives Anonymous. Él miró a los demás asistentes y oyó historias que lo hicieron estremecer, tanto porque los que las contaban parecían ser tan perdedores como porque él mismo se reconoció en ellas.
Ahora están tratando de recuperar su vida como pareja, y asisten a las reuniones de 12 etapas de Codependents of Sex Addicts and Sexual Compulsives Anonymous. Phil no puede tener un ordenador en casa, y el televisor está guardado y sólo su mujer tiene la llave. Van frecuentemente a reuniones y tratan de llevar una vida íntima normal. Phil ha sido recientemente diagnosticado con un síndrome bipolar y reconoce que tiene que luchar contra la depresión, como tantos otros que experimentan sexualmente.
El matrimonio de Phil es el incentivo de cambio más poderoso que existe. "Si pierdo a mi mujer, no me quedará nada por lo que vivir", dice, con la voz temblorosa de emoción. "Lo único que quiero es llegar al final del día. Hora tras hora. Minuto a minuto. Son las 9 de la mañana y todavía no he hecho nada. En otra época a esa hora ya me habría masturbado tres o cuatro veces. Estoy optimista".
Debido a su esposa, Phil es uno de los pocos afortunados. Para los que carecen de una conexión tan íntima o nutriente, la esperanza competirá toda la vida con el click de un ratón.

Qué Hacer
Hay varias ayudas y grupos de apoyo disponibles para gente que cree que ellos o sus parejas pueden ser adictos al sexo online.
Aunque los grupos de apoyo y los programas de 12 fases son los tratamientos preferidos, han diferencias fundamentales entre sus filosofías básicas.
S-Anon y Sex Addicts Anonymous creen que el único modo de curar es a través de la abstinencia sexual y de una relación marital exclusiva.
Pero estos programas a menudo no son a menudo posibles para solteros u homosexuales.
Otros grupos, tales como Sexual Recovery y Sexual Compulsives Anonymous, afirman que la curación se puede estructurar incorporando a la vida diaria una sexualidad normal y sana.

Estos son los principales grupos de apoyo:

Codependents (o Co-Addicts) of Sex Addicts (COSA): http://www.cosa-recovery.org

Counseling Affiliates Sexual Addiction Treatment Program, incluyendo tests: http://www.sexaddictionhelp.com

Recovering Couples Anonymous: http://www.recovering-couples.org

S-Anon: (800) 210-8141, (615) 833-3152 o http://www.sanon.org

Sex Addicts Anonymous: (800) 477-8191, (713) 869-4902 or http://www.sexaa.org

Sex and Love Addicts Anonymous, para los que están involucrados en relaciones emocionales compulsivas a través de internet: http://www.slaafws.org

Sexual Addiction Resources, de Patrick Carnes: http://www.sexhelp.com

Sexual Compulsives Anonymous: (310) 859-5585 o http://www.sca-recovery.org

Sexual Recovery Institute, Los Angeles: (310) 360-0130 o http://www.sexualrecovery.com

Sexual Recovery Anonymous, sexualrecovery.org

Cómo Saber Si Necesitas Ayuda
Hay varias pruebas disponibles en la red para determinar si tienes un problema de adicción sexual o de adicción sexual en la red.
Una respuesta positiva a alguna de estas tres preguntas básicas puede sugerir que alguien tiene una adicción sexual, según la Society for the Advancement of Sexual Health:

¿Tengo la impresión de haber perdido el control de mi conducta sexual específica?

¿Estoy sufriendo consecuencias importantes debido a mi conducta sexual específica descontrolada?

¿Siento que estoy constantemente pensando en mi conducta sexual específica descontrolada, incluso cuando no quiero?

Las preguntas sobre la adicción sexual online se pueden encontrar en: http://www.sexhelp.com o http://www.sexaddictionhelp.com

En su libro ‘In the Shadows of the Net’, Patrick Carnes escribe que una respuestas positivas a cualquiera de estas situaciones podría indicar un problema.

Ha hecho usted cualquiera de las siguientes cosas:

Mantener sus actividades sexuales en internet ocultas a sus familiares.

Participar en actividades sexuales online en el trabajo.

Borrar frecuentemente los archivos de historia de su ordenador para ocultar sus actividades en la red.

Sentirse avergonzado ante la idea de que alguien pudiera descubrir su eso de internet.

Descubrir que el tiempo que pasa navegando le aleja o impide de hacer otras actividades.

Descubrirse en un estado de trance online o de distorsión del tiempo durante el cual no se da cuenta del paso del tiempo.

Visitar frecuentemente chat rooms dedicados a temas sexuales.

Esperar ansiosamente sus actividades sexuales en internet y sentirse frustrado y ansioso cuando no puede participar en ellas.

Masturbarse mientras navega en la red.

Tener amigos en un chat room sexual que se convierten en más importantes que la familia y los amigos.

Visitar regularmente sitios pornográficos.

Descargar pornografía de sitios con boletines de noticias en más de una ocasión.

Tener sitios pornográficos favoritos.

Visitar sitios pornográficos fetichistas en más de una ocasión.

Visitar online sitios de pornografía infantil.

Participar en CUseeMe sexual video rooms.

28 de diciembre de 2005

©http://www.latimes.com/features/health/la-he-internetsex26dec26,0,6105518.story?coll=la-home-health

sexo para super casados


[Robin Abcarian] Pequeña y acogedora sex shop en Venecia, California.
A esta parte de la ciudad no la llamarían nunca chic. Pero el Boulevard de Mar Vista de Venice tiene todo lo necesario: sexo, muerte, comida y unos fantásticos vaqueros. El terreno entre el boulevard Gran Vista y el Lincoln pertenece a la clásica imagen comercial de Los Angeles: monótona y fascinante, donde sus optimistas estallidos de energía empresarial alternan con sus empresas decrépitas y agonizantes. En coche todo pasa como un borrón. A pie, vive.
Una nueva boutique llamada Anonymous aposta sus maniquíes como soldados a cada lado de la acera todos los días, obligando a los transeúntes a mirar su mercadería. Gallegos Mexican Deli, una respatable tienda familiar de comidas para llevar, se mudó aquí desde Santa Mónica hace unos años. (La pérdida de Santa Mónica es el pan de Mar Vista. Eso nunca ocurre). Una manzana más lejos un brillante ataúd rosado llama a los clientes al California Casket Co.
También está Freddy and Eddy, apretujada entre Coiffures de Paree y Global Coach, un parque de coches usados. Freddy and Eddy es una pequeña y misteriosa tienda que es fácil pasar desapercibida. Pero es a propósito.
Su fachada de ladrillos tiene dos puertas principales y dos escaparates. Las ventanas tienen siempre las cortinas corridas, y las puertas están siempre cerradas. ‘Freddy and Eddy', dice un letrero colgando del tejado. "Donde vienen las parejas". Esta sintaxis hace surgir sospechas de inmediato. Freddy y Eddy adornan el letrero, dibujados en el letrero con porcinos nasones. Freddy, el hombre, ríe. Eddy, la mujer, tiene una expresión perpleja. Planeando sobre ellos hay una gigante valla publicitaria del nuevo espectáculo de Martha Stewart, ‘Martha Unsifted'. De algún modo, la imagen de que la mala, mala diva americana de la domesticidad planee como una dominatrix sobre Freddy y Eddy es simplemente deliciosa. Eso es porque Freddy and Eddy es una sex shop. Para parejas. Los dueños, Ian Denchasy (Freddy) y su esposa, Alicia (Eddy), se han puesto como misión mejorar los matrimonios americanos. Han estado juntos durante 17 años, explican, y quieren que tu matrimonio sean tan satisfactorio como el de ellos: ‘Quiero decir, mírala", dijo Ian, cogiendo a Alicia y sentándola en su regazo. "¡Está fantástica!"
A excepción de sus bulliciosas libidos, los Denchasys son como toda familia trabajadora con un niño de seis. "Somos muy apocados", dijo Ian. "No tengo ni tatuajes ni piercings".
La familia vive detrás de una valla de estacas blancas en una frondosa y tranquila calle cerca de su tienda. A Ian y Alicia les encanta cocinar, les encanta entretener. Y les encanta... bueno, manifestar la misma pasión que sintieron cuando se conocieron. De hecho, el miedo a perder esa pasión es cómo empezó su negocio, cómo los Denchasys terminaron abandonando sus cómodos trabajos como instructor de ordenadores en una escuela básica local (él) y como asistente legal en un bufete de abogados local (ella) y se convirtieron en proponente del sexo desenfrenado para los muy casados.
A principios de año abrieron su pequeña tienda erótica a la vuelta de la esquina.
Al principio, las mujeres mayores que eran clientes de Coiffures de Paree al lado estaban escandalizadas, dijo Danny Hernández, que ha gestionado el salón de belleza con su hermana durante más de 50 años. "No podían creerlo", dijo Hernández. "Y yo estaba sorprendida de lo bien que marchaba su negocio. Pero les dije: ‘Así son las cosas hoy. Es la época".
También los Denchasys estaban sorprendidos. Este inesperado giro de sus vidas tiene su origen en una cita que ocurrió hace cuatro años y medio, cuando Kealii, su hijo, estaba aprendiendo a caminar. Alicia estaba en su trabajo; Ian estaba en casa con un cuarteto de mamás y sus críos. "A veces las mujeres se ponen tontorronas cuando tienen una audiencia masculina", dijo Ian, "y empezaron a hacerme preguntas sobre sexo".
Cualquier padre puede contar cómo se desarrolló la conversación: Ian estaba desolado porque su vida sexual después del bebé había decaído. Las mamás pensaban que él se veía bastante activo (al menos en comparación con ellas) y lo que es más, ellas también estaban demasiado cansadas como para cualquier intimidad física de todos modos.
La conversación marcó profundamente a Ian. Él no estaba simplemente preocupado de que su esposa estuviera compartiendo la actitud displicente de las otras mamás hacia el sexo; él estaba, como dijo, "completamente traumatizado". Se preguntaba si acaso Alicia sentía lo mismo que esas mamás.
En una palabra, sí. "Yo estaba abrumada con nuestro primer hijo y asegurándome de que todo saliera perfecto", dijo Alicia. "Nuestra relación fue aplazada".
Ian se zambulló en el mundo de las revistas de mujeres. Las revistas aconsejaban paciencia; la suya se estaba agotando. "Sinceramente, esto suena terrible", dijo Ian, "pero yo me preguntaba: ¿Así va a ser lo que queda de nuestro matrimonio?"
Alicia estaba conmocionada. "Yo pensé: ‘Ah, claro, por supuesto. Lo lamento. Vamos a hacer algo'".
Ian propuso que empezaran un sitio en internet sobre temas sexuales para divertirse. Lo llamarían Freddy and Eddy (sus personajes favoritos de la película ‘Frenos Rotos, Coches Locos' [Used Cars]). Reseñarían videos y tratarían productos destinados a mejorar sus vidas sexuales, y sólo sería para ellos.
"Y entonces", dijo Ian, "la gente empezó a visitar el sitio y nos enviaban e-mails, y yo diría: ‘¿Quién eres tú?' y ellos me dirían: ‘Estamos en el mismo bote. Nos gustó tu reseña. ¿Podemos recibir una copia?'"
Así nació el negocio. Los Denchasys ganan ahora más dinero que cuando recibían un salario, ofreciendo juguetes sexuales y reseñas de productos a una audiencia sedienta. Pasan seis horas al día en su tienda, rellenando pedidos de internet, que sólo vende productos que han sido reseñados en un lenguaje popular, pero directo.
Los fines de semana reciben hasta cinco parejas al día en citas personales.
La tienda, diseñada para no llamar la atención, tiene cuatro habitaciones, incluyendo un cómodo recibidor con sofás, un televisor y montones de libros sobre sexualidad. "Colocamos una tele porque a nuestros hijos les encanta Cartoon Network", dijo Ian.
A un lado un "cuarto de juguetes' con todos los artículos imaginables, muchos de ellos "seguros como lavavajillas". Hay unas barras para hacer striptease, que se pliegan para ser guardadas. Otro cuarto tiene una cama con algunos artefactos kinkis. Todo está en exhibición, y no al uso. "Las puertas están cerradas", dijo Alicia, "así que si no te sientes bien mirando esas cosas, no tienes por qué hacerlo".
Ahora, parece, está llegando el momento de gloria de la pareja. El 6 de octubre comenzarán una columna publicitaria, ‘Behind Our White Picket Fence' [Detrás de Nuestra Valla Blanca], en el semanario L.A. Weekly, de Los Angeles, en la rúbrica ‘Best of Los Angeles'. Servirá como la página de introducción a la publicación de una sección de anuncios sobre temas adultos, dijo Paul Sánchez, auditor de L.A. Weekly, que reclutó a la pareja. "Queremos desmitificar algo que se ha convertido en una gran industria en California", dijo Sánchez. "Hay montones de personas que compran y usan estos productos y no saben bien cómo hacerlo. Estos artículos no son comprados solamente por gigantes calvos llenos de tatuajes, piercings y corsés. No es algo escabroso".
El programa ‘Sex Files' del Discovery Channel de Canadá ha filmado un segmento sobre la satisfacción sexual donde participan los Denchasys. El programa de televisión ‘Blind Date' ha filmado varios de los encuentros de parejas en la tienda.
Y quizás la prueba más concluyente de que los Denchasys han llegado, es que hace poco rechazaron aparecer en un programa de un canal porque, dijo Ian, estaban cansados de ser presentados como "los pervertidos del barrio".
Pervertidos nunca. Del barrio, sí.

2 de octubre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh