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matrimonio por codicia


[Henry Chu] Pese a esfuerzos oficiales, novios y parentela política todavía acosan, torturan e incluso matan a novias en riñas por la dote. La creciente prosperidad sólo ha empeorado la codicia.
Patna, India. Las palizas cesaron sólo cuando huyó de la casa. Durante cuatro años después de su matrimonio con un tendero de la localidad, los familiares políticos de Rubi Devi la amenazaron constantemente por no haber llegado con una dote más grande, luego la torturaron cuando no logró reunir más oro, más dinero, más cosas.
"Mi suegra y mi cuñada me pegaban. Me agarraban del pelo y me arrastraban. Me pegaban cada vez que podían" mientras su suegro le sujetaba los brazos por la espalda, dijo Devi, sus manos caligrafiadas con gena temblando y sus mejillas rebosantes de lágrimas.
Este año decidió que no lo soportaría más y huyó a casa de sus padres aquí al este de India, como otra víctima del hostigamiento y violencias relacionadas con la dote en este país.
Sin embargo, Devi, 27, es una de las afortunadas: Su nombre no ha sido agregado a la lista de las miles de mujeres que mueren golpeadas hasta la muerte, quemadas vivas, electrocutadas, envenenadas, empujadas al vacío o asesinadas de otros modos terribles todos los años debido a que las familias de sus maridos no quedan satisfechas con las dotes que aportan al matrimonio y persisten en exigir más.
En 2005, el año más reciente para el que se cuenta con cifras, murió una mujer asesinada cada 77 minutos por riñas por la dote, de acuerdo a la Oficina Nacional de Estadísticas Criminales. El total de esos homicidios fue de 6.787, pero los expertos sospechan que la verdadera cifra es mucho más alta debido a que muchos asesinatos por la dote no son denunciados. Incluso cuando lo son, la mayoría de los asesinos no son castigados.
La práctica de la dote se remonta en India a miles de años. Su intención original, dicen los entendidos, era proteger a las mujeres, las que al aportar propiedades y pertenencias al matrimonio podían disfrutar de algunas comodidades y no tener que depender completamente de sus maridos.
Pero de algún modo lo que se suponía que era una seguridad para la novia, se convirtió en un negocio para el novio y su familia, en un modo de aumentar su riqueza.
La prosperidad económica de que se jacta India desde mediados de los años noventa, que ha presenciado un aumento de los ingresos y mejores condiciones de vida para muchos, no ha logrado hacer amainar la marea de incidentes violentos relacionados con la dote.
Algunos dicen que incluso los ha exacerbado, a medida que la nueva capacidad de adquisición impregna la sociedad con más artículos de consumo y de lujo expuestos en las estanterías de las tiendas y en comerciales en la televisión. De 1995 a 2005 el número de muertes asociadas a la dote aumentó en un 46 por ciento.
"La prosperidad de India ha hecho aumentar la dote", dijo Ranjana Kumari, directora del Centro de Investigaciones Sociales, un laboratorio ideológico de Nueva Delhi dedicado a problemas de la mujer. "Se está volviendo peor".
Desde 1961 exigir dote es ilegal en India, pero la prohibición ha sido rara vez implementada. El problema cruza todas las líneas sociales y de clase, afectando a ricos y pobres, educados y analfabetos del campo y la ciudad.
En julio, un alto personero de gobierno, Arjun Singh, fue sorprendido en un escándalo cuando su nieto fue acusado de exigir un Mercedes y un apartamento a sus parientes políticos, que dijeron que ya habían desembolsado 150 mil dólares para la boda. El año pasado, una ex estrella del cricket, Manoj Prabhakar, fue obligado a comparecer ante un tribunal después de que su mujer lo acusara de golpearla repetidas veces debido a que consideraba insuficiente su dote de dinero, joyas y un coche.
"La tendencia la fijan los ricos y los famosos", dijo Kumari. "Ellos son los que empiezan con esto: ‘Nada menos que un Mercedes o un apartamento o dinero en el banco', y se filtra hacia abajo".
Los costes cada vez más alto de las bodas y la exigencia de dotes más abultadas son factores que han contribuido a una alta incidencia de aborto de fetos de niñas, dicen los expertos. El gobierno ha prohibido los análisis para conocer el sexo del feto, pero la práctica continúa, provocando una alarmante falta de niñas en partes del país.
Los asesinatos por la dote son tan comunes que incluso existe un término para referirse al fenómeno, ‘quema de esposas', porque muchas mujeres recién casadas mueren tras ser rociadas y quemadas con keroseno. La familia del marido informa entonces sobre la muerte como un ‘accidente de cocina', debido a que muchas familias utilizan keroseno para cocinar.
Una dote generosa en India, dicen los críticos, se ha convertido en el precio que deben pedir los padres de una chica para casarla con un ‘buen marido'. Aquí la mayoría de los matrimonios son convenidos. Kumari dijo que la búsqueda de un chico conveniente se parece a menudo a una subasta, en la que los padres del joven sopesan ofertas concurrentes y manipulan a las familias interesadas.
Hace unos años el Times de India publicó un listado del precio esperado por novios de diferentes profesiones; mientras más prestigioso o rentable el trabajo, mayor la dote que puede exigir la familia del hombre. Un hombre de negocios con un diploma universitario podía recaudar 1.5 millones de rupias (unos 35 mil 500 dólares a la actual tasa de cambio) y un miembro de la celebrada administración pública podía pedir hasta dos millones de rupias (50 mil dólares).
Y lo que eran antes dotes sencillas de ganado y de enseres domésticos de todos los días ha cedido el paso a paquetes de dinero, joyas y artículos caros, a menudo simplemente para ayudar al novio y su familia a mantenerse a la altura de sus vecinos. En muchos casos, la novia es acosada para que dé más mucho después del día de la boda.
"Lo que quiera que sea que esté de moda, eso es lo que van a pedir", dijo Neelu, una activista de los derechos de la mujer aquí en Patna, la capital del estado de Bihar, que sólo usa un nombre.
"Coches, neveras -y ahora también se han puesto de moda los ordenadores".
Los padres de clase media baja de Rita Kumari reunieron 75 mil rupias (1.875 dólares) para el compromiso hace tres años -una fortuna en un país donde el ingreso per cápita anual oscila entre los 500 dólares y todavía más en Bihar, uno de los estados más pobres de India. Reunieron joyas y muebles, y celebraron su compromiso con un representante comercial de Patna.
Pero después de sólo uno o dos meses de matrimonio, dijo Kumari (que no tiene relación alguna con Ranjana Kumari), sus parientes políticos empezaron a acosarla pidiéndole 100 mil rupias adicionales, casi 2.500 dólares, diciéndole que las necesitaban para arreglar la casa de la familia e instalar a su hijo en los negocios. Cuando les dijo que sus padres no contaban con ese dinero, el marido de Kumari, sus padres y dos hermanos, que viven todos debajo del mismo techo, empezaron a darle de puñetazos, dijo.
"Era codicia, no las necesitaban", dijo Kumari sobre las crecientes demandas de dote. "Yo era el medio".
Desesperados, los padres de Kumari trataron de apaciguar a los parientes políticos comprándoles un televisor a color, un cadenilla de oro, un teléfono celular. No fue suficiente, y las golpizas continuaron. Kumari, 28, huyó en abril de casa de su marido.
Tenía miedo de acercarse a las autoridades. La policía de India es notoriamente corrupta y los críticos dicen que muchos agentes son hombres que desechan las quejas de violencias asociadas a problemas con la dote, aunque sólo se pueda explicar porque ellos mismos fueron alguna vez quienes recibieron dotes.
Cuando se presentan denuncias, a menudo se acusa de abuso a toda una familia. De hecho, la céntrica Cárcel Tihar de Nueva Delhi es el hogar de un ‘pabellón de suegras', lleno de mujeres acusadas de asesinar o torturar a sus nueras en problemas con la dote.
Pero las sentencias son esporádicas. En 2003, los tribunales de Delhi registraron una tasa de sentencias de apenas 28 por ciento en casos de muertes relacionadas con la dote; en contraste, la tasa de acoso sexual triplica esa cifra.
"Hay pleitos, pero la dote es tan extendida que sólo algunos se quejan", dijo Kiran Walia, de la Comisión Femenina de Delhi.
Muchas esposas agredidas no ven otra alternativa que seguir en las casas de sus maridos, ya que es la única opción que creen que tienen en una sociedad que estigmatiza el divorcio.
"La cultura impone que cuando una chica se casa, por malo que sea el marido ella se inclinará a quedarse con él hasta el final", dijo la activista Neelu.
Devi, que huyó de la casa de sus parientes políticos en enero, dijo que le gustaría volver con su marido siempre que viviesen separados de la familia de este.
Kumari siente igual. Aunque su marido también se unió a las golpizas, ella acusa a sus familiares, especialmente a su madre por instigar la violencia y por incitarlo.
Pero Kumari sabe muy bien de cuál es el problema real en el origen de sus problemas.
"Todo esto se debe a la dote", dijo. "Y la única solución es que el sistema y la práctica de la dote sean abolidas de una vez y para siempre".

henry.chu@latimes.com

22 de septiembre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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mormones parias expulsan a niños


[Erik Eckholm] Niños expulsados encuentran ayuda.
St. George, Utah, Estados Unidos. Woodrow Johnson tenía quince años y de acuerdo a las reglas de la secta polígama en que vivía su familia, tenía un vicio que lo condenaba al infierno: Le gustaba ver películas.
Cuando sus padres descubrieron su alijo secreto de DVDés, incluyendo la serie ‘Duro de matar' [Die Hard] y comedias, los quemaron y le dieron un ultimátum. O dejas de ver películas, le dijeron, o tendrás que irte de esta familia y de la iglesia para siempre.
Con la televisión e internet también prohibidos como cosas pecaminosas, aparte de las camisas de manga corta -un signo de falta de decoro- y mirar chicas, para no decir nada de salir con ellas, Woodrow tomó la desgarradora decisión de marcharse. Y así, hace unos diez meses, con una enseñanza de sólo siete años y una maleta llena de ropa, fue arrojado al poco familiar mundo que le habían enseñado a temer.
En los últimos seis años, cientos de niños adolescentes han sido expulsados o se han sentido obligados a abandonar el asentamiento polígamo montado a horcajadas entre Colorado City, en Arizona, y Hildale, en Utah.
La desobediencia es el motivo de expulsión mencionado más habitualmente, pero ex miembros de la secta y funcionarios del estado dicen que el éxodo de hombres -la expulsión de niñas es algo más raro- también remedia un enorme desequilibrio en el mercado matrimonial. Los miembros de la secta creen que para merecer la salvación eterna, los hombres deben tener al menos tres mujeres.
Funcionarios del estado dicen que los intentos de ayudarles proporcionándoles un albergue, hogares adoptivos y otros servicios son frustrados por la desconfianza que abrigan los chicos hacia el gobierno y el temor a meter a sus padres en problemas.
Pero la ayuda a los adolescentes está mejorando. En St. George, una ciudad cercana donde terminan muchos de ellos, dos grupos privados han abierto, con ayuda del estado, la primera residencia y centro para niños expulsados. Les ofrecerá orientación psicológica y asesoría en cosas que nunca aprendieron, tales como cómo rellenar un cheque o invitar a salir a una chica cortésmente, así como un hogar provisional para ocho de ellos que asistirán a la escuela y trabajarán a tiempo parcial.

El asentamiento polígamo está controlado en gran parte por la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y aliados de su profeta encarcelado, Warren S. Jeffs, que será juzgado pronto por cargos de explotación sexual.
Ahora de 16 años, y viviendo con unos tíos comprensivos, Woodrow es uno de esos chicos afortunados, aunque ve rara vez a sus padres y dice, quejumbrosamente: "Realmente los echo de menos". Algunos niños terminan en grupos no supervisados que comparten viviendas donde viven hacinados, mientras otros duermen en coches o terminan en la cárcel.
Funcionarios de Utah dicen que se dieron cuenta del alcance del problema hace sólo cuatro años, cuando se enteraron de que cientos de niños de la secta vivían solos y a menudo en condiciones muy difíciles. Aunque la mayoría de ellos conoce el trabajo de construcción que les ayuda a ganarse la vida, pocos de ellos han cursado más allá de los primeros años de la secundaria.
"La casa es un pilar, pero es simplemente el principio", dice Paul Murphy, director de comunicaciones del despacho del fiscal general de Utah que ha trabajado con agencias del estado y privadas para reunir ayuda. "Finalmente estamos ayudando, pero ha sido terriblemente lento".
El asentimiento religioso es esencialmente una ciudad al otro lado de la frontera, un revoltijo de recintos cercados, caravanas y granjas a los pies de espectaculares y rojos despeñaderos. Casi todos sus seis mil habitantes acatan los dictados de Jeffs, del que creen que habla por Dios; las mujeres llevan vestidos hasta los tobillos y enseñan a los niños a huir de los desconocidos.
Jeffs, 51, está en la cárcel Purgatorio en el sur de Utah. Su juicio empezó el 10 de septiembre por cargos de ser cómplice de violación, por su papel en el matrimonio forzado de una niña de catorce con un primo mayor. En Arizona podría ser acusado de otros delitos sexuales.
Pero sus aliados todavía controlan la iglesia, dicen ex miembros, y los chicos continúan saliendo gota a gota de la comunidad, obligados o voluntariamente.
"En parte, se trata del control",dijo Murphy sobre las duras normas. Pero detras las expulsiones, agregó, se oculta una realidad matemática. "Si tienes que vivir en matrimonios plurales, se necesitan menos hombres', dijo.
Andrew Chatwin, 39, el tío que acogió a Woodrow, dejó la secta hace diez años. Narró cómo transcurren las expulsiones: "Los jefes dicen a los padres que uno de sus hijos está desobedeciendo la fe y a Warren Jeffs. Así que los padres lo echan, porque de otro modo el padre podría perder a sus esposas y a toda la familia".
La secta, que cuenta con avanzadas más pequeñas en otros estados, no tiene vínculos con la iglesia mormona tradicional, que prohíbe la poligamia.
Las autoridades eclesiásticas se niegan a hablar con la prensa y los alcaldes de Colorado City y Hildale se negaron a hacer comentarios. El abogado defensor de Jeff no respondió nuestras llamadas telefónicas ni mensajes por correo electrónico.
Las autoridades de Utah y Arizona han acusado de delitos sexuales a Jeffs y otros polígamos, pero han dejado de lado la persecución de casos de abandono de menores, en parte, dijo Murphy, porque los niños invariablemente se niegan a declarar contra sus padres.

En abril seis adolescentes expulsados que entablaron lo que se llamó luego la demanda de los niños perdidos contra los jefes de la iglesia, aceptaron un acuerdo por el que 250 mil dólares serán utilizados para fomentar la educación y apoyo de emergencia a jóvenes expulsados. El dinero será reunido mediante la venta de algunas de las propiedades de la iglesia ahora bajo administración judicial debido a que los funcionarios de la iglesia nunca se aparecieron por tribunales para defenderse de esta y otras demandas. El agente nombrado por el tribunal que controla ahora las propiedades adjudicó a cada uno de los demandantes 1.2 hectáreas de tierras de la iglesia.

Un demandante era Richard Gilbert, ahora de 22. Tuvo que dejar Colorado City a los 16, dijo, cuando se negó a obedecer la orden de Jeffs de dejar la escuela secundaria pública.
"Yo creía que me iría al infierno, en serio", recuerda Gilbert.
Durante un tiempo Gilbert vivió en Hurricane, una ciudad cercana, donde alquilaba un apartamento de dos dormitorios con otros cinco chicos, pero donde llegaron a vivir hasta 19 niños expulsados. Algunos de ellos, dijo, fueron expulsados sin nada más que la ropa que llevaban.
"Un montón de chicos la pasaron muy mal", dijo Gilbert. "Para mí, significó alcohol y fiestas".
Ahora trabaja en la construcción, lleva un año de casado y tiene un hijo.
Gilbert calcula que cien chicos de su clase en la escuela, esto es un 70 por ciento de ellos, han sido expulsados o se han marchado por propia decisión; no hay modo de verificar estas cifras. "Hay un montón de padres con el corazón roto, pero si cuestionas esta decisión arriesgas tu propia salvación", dijo Gilbert.
El problema del excedente de hombres empeoró en los años noventa cuando el difunto profeta Rulon Jeffs, padre de Warren Jeffs, se echó docenas de jóvenes esposas -escogiendo a las más guapas e inteligentes, dijo DeLoy Bateman, un profesor de secundaria que lo vio ocurrir.
Warren Jeffs, que se hizo cargo tras la muerte de su padre en 2002, adoptó a la mayoría de las esposas de su padre y se casó con otras, y también empezó a adjudicar más esposas a sus colaboradores más cercanos en la iglesia, dicen ex miembros. Entonces aumentaron las expulsiones.

Shannon Price, directora de la Fundación Diversidad, una organización educativa sin ánimos de lucro cerca de Salt Lake City, calcula, basándose en los cientos de chicos que han tomado contacto con su grupo y otra organización sin fines de lucro, New Frontiers for Families, que en los últimos seis años entre quinientos y mil niños y jóvenes han abandonado la secta de Jeffs.
Fundada por Dan Fisher, un rico ex miembro de la secta, la Fundación Diversidad ha sido una poco habitual fuente de ayuda para los niños expulsados -y niñas que han dejado la secta para evitar la poligamia-, ayudando a muchos a terminar la secundaria y estudiar en la universidad y despertando la conciencia pública sobre sus penurias.
El nuevo proyecto -una casa de ocho dormitorios en St. George- lo llevan las dos organizaciones privadas con subvenciones privadas y 95 mil dólares de la legislatura de Utah.
Lo único que comparten casi todos los chicos es una fuerte ética del trabajo y experiencia en construcción. Pero muchos, pasando del control total a la libertad total, tienen problemas con las drogas, el alcohol y la delincuencia.
"Son niños y todavía necesitan estar conectados con adultos que puedan orientarlos", dijo Michelle Benward, directora clínica de New Frontiers for Families.
Un joven de 21 apodado Marc, que está en libertad condicional por vender cocaína, se ha rehabilitado y trabaja ahora como mentor para niños que abandonan la secta. Marc se negó a dar su nombre porque quiere conservar la relación con su padre, que todavía cree en Jeff pese a haber sido expulsado él mismo de la secta. Marc contó la manera abrupta en que se derrumbó su mundo en 2004, cuando tenía diecisiete.
"Yo era un niño bueno, y trabajaba trece horas al día", dijo. Pero había estado haciendo preguntas, especialmente después de que las cuatro esposas de su padre fueran adjudicadas a otros maridos. Entonces Marc fue sorprendido cuando se dirigía a ver una película a una ciudad cercana.
Una tarde se estaba preparando un bocadillo de pollo, dijo, cuando "mis dos hermanos mayores se acercaron y dijeron que Warren había dicho que me tenía que marchar porque había ido al cine".
"Fui a mi dormitorio y mi madre estaba empacando mis cosas y llorando", dijo. "Esa noche me llevaron a casa de un familiar en St. George".

19 de septiembre de 2007
9 de septiembre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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alcohol o marihuana


La marihuana es hoy el cultivo de mayor valor en Estados Unidos, por encima del maíz, el trigo y el algodón juntos. Equivale a dos veces la cosecha de soya y a más de tres veces la de hortalizas.
Pese a la llamada ‘guerra contra las drogas', sostenida por casi 40 años, la producción de cannabis sativa en ese país ha pasado de mil toneladas en 1981 a más de 10 mil el año 2006.
La mayoría de las organizaciones dedicadas a vigilar la ingestión de drogas en el mundo coinciden en que, durante la última década, el consumo de cannabis sativa se ha duplicado en casi todas las regiones del planeta. Sorprendentemente, en los países más desarrollados el hábito de fumar marihuana crece casi en la misma proporción en que disminuye el consumo de alcohol.
En la actualidad se calcula que el cultivo ilícito de esta planta ocupa entre 670 mil y 1,8 millones de hectáreas en todo el mundo, cinco veces más superficie que las siembras de adormidera y de coca, generando una producción que supera las 500 mil toneladas anuales de marihuana y hachís.
Hasta hace algunos años, los mayores sembradíos se ubicaban en Rusia, Kazajstán, Marruecos, Afganistán y Pakistán, seguidos en América Latina por México, Colombia, Brasil y Jamaica. En África destacaban las cosechas de Nigeria, Ghana, Sudáfrica y Malawi, y en Asia meridional y sudoriental los cultivos más significativos estaban en Tailandia, Camboya, Indonesia, Filipinas, India, Nepal y Sri Lanka.
En marzo de este año, sin embargo, el informe anual de la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes, dependiente de la ONU, afirmó que la producción también se había disparado en Estados Unidos.
Ahora la marihuana se siembra en 50 estados de la Unión, siendo el principal cultivo en 12 de ellos, uno de los tres principales en 30 estados y uno de los cinco principales en 39. Es más importante que el algodón en Alabama, que las uvas en California, que el maní en Georgia y que el tabaco en las Carolinas. Cinco estados producen más de mil millones de dólares en marihuana: California, Tennessee, Kentucky, Hawaii y Washington. El valor de la cosecha de cannabis en todo el país norteamericano superó los 35 mil millones de dólares, cifra bastante mayor que los 23 mil millones del cultivo de maíz, o los 17.600 millones de frijoles de soya y los 12.200 millones de la cosecha de heno.
En la revista ‘The Bulletin of Cannabis Reform' se publicó una investigación realizada por expertos de la National Organization for the Reform of Marijuana Laws, donde se concluye que el gran valor y el enorme crecimiento de la producción en todos los estados hacen de la marihuana "una persistente y firme parte de la economía nacional y, en consecuencia, el fracaso de su erradicación sugiere que ha llegado la hora de discutir seriamente su legalización, una nueva forma de aumentar ingresos netos por medio de impuestos a la producción y al consumo de marihuana".
"La marihuana se ha convertido en una parte penetrante e inerradicable de la economía de Estados Unidos", agrega el informe, difundido por el programa ‘Money', de CNN, en diciembre pasado.
Hace un mes, el 13 de julio, el diario ‘La Opinión' de California informó que la producción de marihuana en los parques nacionales de Estados Unidos se ha transformado en una nueva y millonaria industria. En 2006, sólo en ese estado fueron destruidas 2,8 millones de plantas de marihuana, luego que las autoridades hallaron sembradíos en los 18 parques nacionales de California. "Nuestros tesoros nacionales son ahora el centro de cultivo de drogas nacionales e internacionales y del tráfico", fue el lacónico comentario de John P. Walters, director de la Agencia de Política de Control Nacional de Drogas.
El auge de la producción interna se vio estimulado por los estrictos controles fronterizos que siguieron a los atentados del 11 de septiembre de 2001. El contrabando desde México, Sudamérica y el Caribe se volvió más difícil y los carteles de la droga trasladaron sus operaciones a Estados Unidos. No obstante, la tendencia ya se había visualizado al inicio de la década del 2000. En febrero de ese año, el embajador estadounidense en Colombia, Curtis Kamman, admitió que su país era uno de los principales productores de cannabis del mundo. "No tengo los detalles de nuestra producción de marihuana, pero sé que somos autosuficientes. Desafortunadamente, miles de norteamericanos la cultivan en sus sótanos y jardines, lo que hace muy difícil el control, declaró el diplomático a la prensa colombiana.

También en Europa
El Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanía informó en 2005 que la marihuana era, por lejos, la sustancia ilegal más consumida en Europa. Diversos estudios de población indican que entre el 3% y el 31% de los adultos de entre 15 y 64 años la han probado por lo menos una vez en la vida. Las tasas más elevadas se registran en Francia (26,2%), el Reino Unido (30,8%) y Dinamarca (31,3%). En la mayoría de los países de la Unión Europea (UE) 15 de los 23 que han facilitado información , la prevalencia del consumo a lo largo de la vida se ha mantenido entre el 10% y el 25% y, según las estimaciones nacionales, se calcula que en la UE más del 20% de la población total, unos 62 millones de personas, ha probado la cannabis alguna vez. En la actualidad, uno de cada diez jóvenes europeos es consumidor de esta yerba.
A modo de comparación, en la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud realizada en Estados Unidos en 2003, un 40,6% de los adultos encuestados afirmaba haber probado la marihuana por lo menos en una ocasión, y un 10,6% declaraba haber consumido la sustancia en los últimos 12 meses
La mayor parte del hachís que se consume en la UE se produce en Marruecos, donde se cultivan unas 65 mil hectáreas de cannabis, y se introduce en Europa central a través de la península Ibérica. La yerba, en tanto, llega también desde los Países Bajos y Europa oriental. Los precios varían considerablemente. Van, por ejemplo, desde 1,1 euros el gramo de marihuana en España, a 12 euros en Letonia o casi 20 en Noruega.
El año pasado, los ministros de Sanidad de Bélgica, Francia, Suiza, Holanda y Alemania coincidieron en asegurar que las restricciones actuales no han llevado a disminuir el consumo de la droga y que, por el contrario, frente al aumento de la adulteración, se están multiplicando los llamados ‘cannabicultores', las asociaciones procannabis y los café shop donde se expenden todo tipo de productos vinculados a la planta.
En España, Italia y Portugal no está prohibido el consumo, y la autorización para el uso terapéutico de la marihuana se ha extendido a Canadá, Suiza, Reino Unido y Holanda, así como a estados norteamericanos como California, Colorado, Alaska, Washington y Nevada, entre otros.
Cada vez son más los enfermos que padecen cánceres diversos, asma, glaucoma, sida, epilepsia, anorexia, esclerosis múltiple y otros males, que demandan el uso de marihuana para disminuir los síntomas más dolorosos. En diversos países se está proponiendo cada vez con más fuerza la legalización de la planta y sus derivados sintéticos para su uso terapéutico. Algunos consumidores, sin embargo, temen que una decisión en ese sentido sólo termine beneficiando a la industria farmacéutica mundial.

El Peligro Mayor
Uno de los principales argumentos de los defensores de la marihuana apunta directamente a la industria del alcohol. Un informe de la Organización Mundial de la Salud apuntaba hace más de una década que las muertes causadas directamente por el alcohol sobrepasaban las 800 mil anuales, y que las discapacidades que produce en el mundo son mayores que las debidas a la desnutrición. Estas alarmantes cifras son sólo un rasguño en la superficie del problema.
El daño que el alcohol produce en el organismo no se limita a la cirrosis hepática, sino también daña al cerebro, afectando las capacidades intelectuales. Asimismo incrementa los riesgos de ataques cardíacos, produce inflamaciones del páncreas, daña las fibras musculares, disminuye la masa ósea y atrofia los testículos, con daño importante de los espermios y posible pérdida de la fertilidad. También afecta de modo determinante la sexualidad, pues disminuye la acción de la libido y los niveles de testosterona.
En Chile, el alcoholismo afecta al 12,6% de la población. Pero eso no es todo. El 40% de los suicidios, el 52% de los actos criminales, el 60% de los homicidios y el 70% de los accidentes del tránsito están ligados también al consumo de alcohol. El costo económico dado por gastos de salud, muertes prematuras, menor productividad, accidentes y la violencia provocada sobrepasa los 700 millones de dólares anuales.
Un estudio reciente del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace) señaló que un 50% de los jóvenes comienza a tomar alcohol a los 17 años, e incluso hay un 5% de ellos que empieza a los 12 años o antes.
En la V Región, un estudio realizado en 2001 en diferentes colegios determinó que un promedio de 65,2% de la población escolar (de octavo básico a cuarto medio) consume alcohol, lo que se traduce en tres de cada cinco menores.
El Cuarto Estudio Nacional de Consumo de Drogas en Chile, realizado por el Conace en el año 2000 y que se aplicó a 44.421 ciudadanos entre 12 y 64 años de edad (representando a 7,8 millones de individuos a nivel nacional), estableció que 133.292 personas declaraban consumir alcohol todos los días; 1.105.483 reconocían que consumían alcohol en fines de semana y otros 2.679.229 declaraban consumirlo ocasionalmente en el mes. Para entender estas cifras es importante considerar que el alcoholismo clásico implica que se ha ido desarrollando tolerancia, aumentando la dosis y la imposibilidad de suspender el consumo de alcohol por síntomas de privación, lo que quiere decir que hay un hábito y una dependencia física.
Según el último estudio del Conace, los que califican como bebedores problema alcanzan a un 23,8% de la población, lo que quiere decir que en Chile hay 987 mil personas con algún grado de problemas derivados de su consumo de alcohol.
En términos generales, los hombres duplican a las mujeres en cuanto a problemas asociados al uso de bebidas alcohólicas. Sin embargo, cuando se realiza este análisis para el grupo de 12 a 18 años de edad, las cifras se estrechan: 33 de cada 100 hombres y 28 de cada 100 mujeres declaran consumo reciente de alcohol. Esta diferencia es más amplia cuando se analiza para el caso de los menores, porque 35 de cada 100 hombres y 20 de cada 100 mujeres son bebedores problema.
Si en el pasado los alcohólicos eran muy clásicos, porque solamente consumían sustancias legales, actualmente los drogodependientes son policonsumidores; en especial la juventud, que consume todo tipo de drogas. Por ejemplo, el alcohol y la cocaína van de la mano, porque si esta última, como estimulante, provoca rigidez muscular, el alcohol, por el contrario, produce una sensación de relajo.
Por otro lado, no se puede desconocer que muchos alcohólicos llegaron a la cocaína porque ésta inhibe los efectos de la embriaguez: es raro encontrar un cocainómano que no sea a la vez alcohólico.
Otras cifras entregadas por el Conace indican que el 19% de los jóvenes que están entre octavo básico y cuarto medio ha consumido alcohol cinco o más días en el último mes; y el 13% reconoce también que en una salida de sábado por la noche llega a tomar cinco o más tragos. Y si bien históricamente han sido los hombres quienes lideran estas estadísticas, las mujeres están equilibrando la balanza. Datos del Conace correspondientes a 2002 afirman que las adolescentes entre 12 y 18 años consumieron más alcohol que sus pares hombres durante el último año (54,5% versus 53,1%).
Entre los efectos más comunes del consumo de alcohol en adolescentes se mencionan los accidentes ocurridos mientras se realizan actividades bajo su influencia, como manejar motos o autos, nadar en el mar o asumir riesgos innecesarios. También la ingesta etílica incide en el consumo de otras sustancias, conductas violentas, infecciones de transmisión sexual y embarazo, deterioro del rendimiento escolar y problemas familiares y legales, entre otros inconvenientes.
Gran parte de los siquiatras coinciden en que el consumo de una sustancia "lícita" facilita el inicio del consumo de otra "ilícita"; es decir, el alcohol suele actuar como una verdadera puerta de entrada hacia el consumo de drogas más fuertes.

¿Por qué, entonces, se prohíbe la marihuana pero se mira para otro lado respecto del alcohol? La respuesta franca es simple: la industria chilena del vino, que en 1990 obtenía unos 35 millones de dólares, llegó en 1999 a los 525 millones, y hoy ya supera los mil millones de dólares. La industria de la cerveza, en tanto, reporta anualmente cerca de 400 millones de dólares, y la industria pisquera otros 100 millones, sin contar la importación y venta de otra enorme variedad de licores, como ron, vodka, tequila y whisky. En conjunto dan trabajo a más de 200 mil personas e influyen de manera determinante en actividades tan disímiles como el deporte, la cultura, la publicidad, los espectáculos, la gastronomía, el turismo e, incluso, la política y las leyes.
La legislación autoriza una patente para expender alcohol por cada 600 habitantes. Pero en 2004, sólo en Antofagasta, por dar un ejemplo, existían 800 establecimientos con permiso, además de múltiples clandestinos. Es decir, una oferta de alcohol para un mercado de casi medio millón personas, en una ciudad que bordea en total los 300 mil habitantes. Al otro extremo del país, en la Región de los Lagos, y también según datos del Conace, había una botillería por cada 164 habitantes; es decir, sumando entre legales y clandestinas 5.784. La misma situación se repite en el resto del país.
En 2006 fallecieron 1.628 personas en accidentes de tránsito; el 40% de ellas había consumido alcohol. Y así suman y siguen los ejemplos de las consecuencias del abuso del alcohol. Por el contrario, es muy difícil encontrar denuncias sobre violencia o hechos delictuales cometidos bajo los efectos de la marihuana.

Entra la Pasta Base
En 1990, el entonces director de la Policía de Investigaciones, general (r) Horacio Toro, ordenó erradicar los cultivos de cáñamo en el valle de Aconcagua. Los detectives cuadricularon y revisaron metro a metro la zona hasta eliminar todo vestigio de esta planta de la discordia. Pero no previeron el resultado: al poco tiempo, la pasta base de cocaína empezó a invadir las poblaciones de Santiago, con las funestas consecuencias que pudieron comprobarse en los años siguientes.
Quince años después, en enero de 2005, el senador radical Nelson Ávila presentó un proyecto de ley para "despenalizar la siembra, plantación, cultivo o cosecha de especies vegetales del género cannabis u otras productoras de sustancias estupefacientes o sicotrópicas destinadas al uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo".
El debate en la cámara alta fue arduo y, pese a que la iniciativa fue rechazada, algunos senadores abrieron una pequeña ventana de esperanza para los consumidores de marihuana. Entre ellos, el socialista Jaime Gazmuri, quien señaló en esa oportunidad: "Respecto del alcoholismo y de sus graves efectos en la sociedad chilena, no hay ningún debate comparativo como el que existe acerca de la droga; no hay ninguna preocupación sustantiva de la autoridad pública. Y, por la vía de la adicción al alcohol, se está infligiendo un daño tremendo a grandes sectores de nuestra población". Añadió que "este fue un aspecto importante en las políticas públicas en los años 60 y 70. Los gobiernos de los presidentes Frei Montalva y Allende desarrollaron masivos programas de prevención, de reeducación y de rehabilitación en alcoholismo. Pero 30 años después carecemos de ellos y los daños al país por la adicción alcohólica, si bien no se dispone de cifras comparativas, son quizás peores".
Y agregó, casi al final de su intervención: "[ ] imagino que la Brigada Antinarcóticos no anda persiguiendo a gente que cultiva dos matas de buena cannabis sativa en el fondo de su casa. Pienso que ello no ocurre. O sea, quien siembra para el autoconsumo lo hace sin exponerse a graves penas. Y si llegara a ocurrir, la sanción sería de falta".

18 de septiembre de 2007
13 de agosto de 2007
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hija de gángster habla sobre la mafia


[Elaine Lies] Hija de gángster arroja luz sobre los bajos fondos japoneses.
Tokio, Japón. Con su largo pelo teñido de castaño y apretados vaqueros de diseño, Shoko Tendo se ve como cualquier otra elegante joven japonesa -hasta que se quita la camiseta para mostrar los vivos tatuajes que cubren su espalda y la mayor parte de su cuerpo.
Los elaborados dragones, fénices y cortesanas medievales con un pecho desnudo y un cuchillo entre sus dientes son un símbolo de la infancia de Tendo como hija de un gángster yakuza y su juventud como pandillera drogadicta.
Autora de ‘Yakuza Moon', un libro de memorias recién publicado en inglés que es un éxito de ventas, Tendo, 39, dice que los intentos de la policía por erradicar a los gángsteres sólo los han hecho más difíciles de vigilar.
"Más se esfuerzan los policías, más clandestinas serán las actividades de los gángsteres y más difícil de controlar que antes", dijo a Reuters en una entrevista reciente.
La policía dice que la cantidad de miembros de pandillas de yakuza cayó a 41.500 el año pasado, de 43 mil en 2005, un descenso que atribuyen a las leyes más estrictas contra el crimen organizado.
El número de seguidores de yakuza, incluyendo a matones y miembros de pandillas de moteros, que están dispuestos a hacer el trabajo sucio, sin embargo, aumentó marginalmente a 43 mil 200.
Más impresionante para muchos en Japón, donde los crímenes con armas de fuego son raros, fueron una serie de mortales ataques de yakuza antes este año, incluyendo el asesinato del alcalde de Nagasaki.
Tendo dijo que los tiroteos eran el resultado de la represión policial contra los yakuza, que les ha dificultado continuar ejerciendo sus actividades tradicionales en la prostitución, las drogas y las apuestas.
"Los están arrinconando, les están quitando su humanidad", dijo. "Todo lo que hacían para ganarse la vida se ha convertido en ilegal, y la vida se ha hecho muy difícil".

Disparidad Social
Los expertos dicen que esto es especialmente así entre gángsteres de partes menos afluentes de Japón, un reflejo del mismo tipo de brechas en los ingresos que poco a poco afectan al país como un todo.
"Los yakuza necesita un montón de dinero, pero dependiendo de dónde estén, los negocios no han marchado bien", dijo Nobuo Komiya, profesor de criminología en la Universidad Rissho de Tokio. "Así que cogen las armas".
Descendientes de jugadores y forajidos medievales, los yakuza fueron retratados durante largo tiempo como los samurai de nuestros días, sujetos a las tradiciones del honor y el deber y con vidas extravagantes.
El padre de Tendo, el cabecilla de una pandilla asociada a Yamaguchi-gumi, el más grande grupo de yakuza, llevaba una clásica vida de gángster, incluyendo trajes italianos, coches importados y una moto Harley-Davidson.
Educada con estrictas ideas sobre el honor, fue a la vez mimada y regañada por los hombres tatuados que frecuentaban la casa de su familia.
Pero también debió enfrentar prejuicios y amedrentamientos por causa de su padre. En respuesta, se unió a una pandilla, usó drogas y se convirtió en la amante de varios gángsteres antes de que golpizas casi fatales y sobredosis de droga la convencieron de cambiar de vida.
Ahora escritora y madre, Tendo se ha alejado del mundo de los yakuza, que cree que está perdiendo rápidamente sus tradiciones.
Ser miembro de una pandilla no es ilegal en Japón, y hasta hace poco las bandas eran reputadas por su franqueza. En sus oficinas colgaban letreros con sus nombres y listados de miembros.
Las pandillas colaboraban con la policía, entregándoles a sospechosos a cambio de que esta hiciera la vista gorda con las actividades de los yakuza, pero este arreglo terminó cuando en 1992 se endurecieron las leyes contra el crimen organizado.

Gángsteres Viejos
La mayor parte de los ingresos de los yakuza provienen de actividades en valores, propiedad inmobiliaria y finanzas.
"Lo que empezaremos a ver es que los yakuzas se estructurarán más, como la mafia norteamericana, y se dividirán entre expertos en negocios y expertos en violencia", dijo Manabu Miyazaki, un escritor cuyo padre también fue un yakuza.
"A medida que se acaban las fronteras en el mundo, necesitarán expertos que puedan hablar chino e inglés".
Como Japón, los gángsteres están envejeciendo, y menos gente joven piensa en el crimen organizado como una opción profesional.
Cifras de la policía mostraron que menos del veinte por ciento de los yakuza tenían en 2005 menos de veinte años, una tendencia que tanto Tendo como Miyazaki atribuyen a la aversión que sienten los jóvenes por la vida ruda que implica.
"Creen que ser yakuza es como entrar a una compañía", dijo Miyazaki. "Hay un chiste sobre un joven que entra a la oficina de la banda y pregunta cuál es el salario, y si está asegurado".
Pero aunque los yakuza de hoy están evitando los tatuajes y la amputación de dedos -cortados para expiar errores cometidos- a favor de estilos de vida más convencionales, es improbable que desaparezcan completamente.
"Menos gente quiere ser yakuza", dijo Miyazaki. "Pero los que opten serlo, serán muy lógicos, más intimidantes, y mucho, mucho más peligrosos".

7 de septiembre de 2007
©reuters
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neveras políticamente incorrectas


[Simón Romero] En Cuba están cambiando las viejas neveras americanas por refrigeradores chinos.

La Habana, Cuba. Cualquiera que piense que la guerra fría terminó hace años, claramente no conoce las cocinas cubanas.
Antes de desaparecer de la vida pública, un achacoso Fidel Castro reclutó el año pasado las destrezas de la industria china para deshacerse de algunos de los tótemes más resistentes del imperialismo norteamericano: las neveras Frigidaire, Kelvinator y Westinghouse de los años cincuenta. El gobierno adquirió más de 300 mil nuevos substitutos chinos como el elemento central de un proyecto para mejorar la eficiencia en el uso de la energía en un país de recursos escasos y eliminar lo que Castro llamó los "dragones que devoran nuestra electricidad".
Pero la derrota de estas neveras (junto con algunos modelos soviéticos importados en los años setenta) ha causado algo de melancolía y angustia aquí. En sus décadas de aislamiento de la economía estadounidense y de la prosperidad global, los cubanos se han enorgullecido de que mantienen funcionando esas antiguas y grandiosas maravillas mecánicas -incluyendo antiguos Cadillacs y Ladas rusos.
"Se llevaron a mi señor y lo remplazaron por un hombrecito", dijo una cocinera de 47 años que vive en la comuna de Reparto Zamora al oeste de La Habana. Al acoger a un visitante en su cocina, muestra una estrecha Haier hecha en China que ha ocupado el lugar del voluminoso Frigidaire rosado que su familia había comprado hace 24 años.
Dijo que se llamaba Moraima Hernández, pero dijo con un guiño que estaba ocultando su nombre verdadero -puede hablar sin temor a las represalias si lo hace de este modo. Se negó a decir porqué pensaba que Castro arrojaba una sombra sobre artículos tan cotidianos como aparatos domésticos.
En lugar de eso, simplemente abrió la Haier para revelar sus magros contenidos: botellas con agua del caño, algunos huevos, mostaza, la mitad de un aguacate y algo de ‘picadillo texturizado', proteína de soya mezclada con un poco de carne molida.
Su vieja nevera era tan grande, dijo con nostalgia, que podías guardar dos jamones enteros en su interior.
Continuando su relato, dijo que se necesitaron ocho hombres para llevar el Frigidaire de su apartamento en un segundo piso a la calle y tuvieron que retirar una parte de su balcón para hacerse camino. La Haier, en contraste, la subieron sin dificultades.
El modelo chino produce menos ruido que la Frigidaire. Y como otras muchas neveras en Cuba, ya cuenta con un apodo burlón, aunque cariñoso: ‘Llovizna', debido a la humedad que acumula en sus bandejas.
Los cubanos no están obligados a optar por las neveras chinas, pero hay fuertes incentivos para hacerlo. Cuando se ofrece el programa en alguna ciudad o barrio, se presenta como la niña del ojo de Fidel y como una oportunidad para mostrar patriotismo al mismo tiempo que se ahorra en la cuenta de la electricidad.
Pero a diferencia de la educación y el seguro médico en Cuba, las neveras no son gratis. El precio de los nuevos modelos chinos causa preocupación entre los cubanos: una nevera cuesta unos doscientos dólares, una pequeña fortuna en un país donde el salario mensual promedio es de unos quince dólares.
Se han iniciado planes de pagos a plazos de diez años.
Pero los funcionarios ya han reconocido que han tenido problemas a la hora de cobrar las cuotas. Granma, el diario del Partido Comunista, informó que los funcionarios provinciales habían prometido "emprender acciones destinadas a elevar la disciplina de pago de la población beneficiaria".
Por supuesto, la deuda y la renta son conceptos elásticos en Cuba, que no es miembro del Fondo Monetario Internacional ni de ninguna organización prestamista multilateral. Hoy, sus principales socios comerciales son Venezuela, que entrega a Cuba petróleo barato, y China, que compra a Cuba materias primas como níquel, al mismo tiempo que vende artículos como refrigeradores.
El aislamiento económico de la isla, causada por el embargo norteamericano implementado desde principio de los años sesenta, ha convertido en necesidad la preservación de la tecnología de antes de la revolución. Inspirados por el aliciente de mantener funcionando durante tanto tiempo las neveras norteamericanas, el año pasado un grupo de artistas cubanos convirtieron a 32 de ellos en obras de arte. Montaron una exposición llamada ‘Manual de Instrucción' que tuvo un gran éxito en Cuba y está este año recorriendo Europa.
En la exposición, los artistas Alejandro y Esteban Leyva pegaron medallas sobre un antiguo refrigerador G.E., lo pintaron de verde oliva y lo bautizaron ‘General Eléctrico'. Otro artista, Alexis Leyva, instaló remos en su nevera, utilizando el símbolos políticamente cargado de los botes hechizos usados por los cubanos para salir ilegalmente de la isla. Otras neveras fueron transformadas en coches, rascacielos, un caballo de Troya y un calabozo.
Ernesto García Peña, pintor, convirtió la suya en una imagen femenina erotizada. "Con este calor", explicó, "la nevera es casi adorada por su papel de absoluta necesidad de la vida moderna. La tratamos con especial cariño".
Sin embargo, en Cuba la necesidad a menudo supera al sentimentalismo. Miles de viejas neveras están simplemente siendo abandonadas en las chatarrerías, donde los mecánicos tratan de reciclar todo lo que pueden.
De acuerdo al gobierno, las neveras pesan un promedio de 55 kilos, incluyendo 42 kilos de acero, 8 de plástico, 1.35 de aluminio y 1 de cobre recuperables.
El acero se envía a plantas como Antillana de Acero en La Habana, donde se lo transforma en material de construcción. El cobre va a la Empresa Conrado Benítez para producir cables de teléfono y eléctricos. El aluminio es usado para fabricar utensilios de cocina y repuestos de otros artefactos.
"¿Adónde van las viejas neveras?", se preguntaba el Granma en los titulares de uno de sus numerosos artículos sobre la campaña para el uso eficiente de la energía en Cuba. "Se vuelven a utilizar completamente", escribió el diario.

5 de septiembre de 2007
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intocables por cuotas


[Emily Wax] Buscando la movilidad social en el mercado global.
Pune, India. Como dalit, Pratibha Valmik Kamble pertenece a la comunidad más pobre y excluida en el antiguo sistema de castas del subcontinente, un grupo de gente tan rechazado que todavía se les conoce como los intocables. Su madre es criada, su padre trabaja como jornalero.
Sin embargo, aquí en esta próspera ciudad, Kamble, 24, estuvo hace poco solicitando en una firma india llamada Temp Solutions para ir a Filadelfia para un bien pagado trabajo en el servicio social. Durante la entrevista, retorcía nerviosamente las manos en su regazo, sabiendo que si obtenía la posición, no solamente ganaría más dinero que sus dos padres juntos, sino además elevaría su condición social, y la suya propia.
India ha tenido un largo programa de discriminación positiva para empleos en la administración, reservando el 23 por ciento de las posiciones para las castas más oprimidas. Ahora los activistas están luchando para abrir igualmente el sector privado, sea el empleador indio o una multinacional. El primer ministro Manmohan Singh dijo hace poco que respalda ese objetivo.
También lo hace el co-propietario de Temp Solutions, Michael Thevar, él mismo miembro de una casta inferior. Le dio ese trabajo a Kamble. "Estoy orgulloso de ti", le dijo después de darle la buena noticia. "Sé todo lo que has luchado. Es por eso que estoy mucho más impresionado".
Los ojos de Kamble se humedecieron. Estiró su traje color mostaza y sonrió. Los elogios parecían incomodarla.
Campañas de reclutamiento dirigidas a contratar a miembros de las castas desfavorecidas, que conforman el setenta por ciento de la población, siguen siendo raras en el próspero sector de servicios del subcontinente. Pero a medida que India explora en los mercados mundiales, esos contratos han provocado un intenso debate sobre el sistema de castas de tres mil años de antigüedad del país.
En gran parte de India, el sistema organiza a la gente en un rígido orden social según circunstancias de la vida, determinando todo, desde las profesiones hasta los matrimonios.
Aunque la Constitución ha dejado fuera de la ley al sistema de castas, los indios de castas inferiores todavía sufren graves discriminaciones. Los dalits son considerados tan bajos que ni siquier forman parte del sistema. Hasta hoy no se les permite entrar a muchos templos hindúes ni beben agua de las fuentes utilizadas por las castas superiores.
De momento sólo dos grandes compañías -Bharti Enterprises e Infosys- han anunciado que reservarán posiciones para los dalits y otras castas oprimidas.
Ramesh Bajpai, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Estadounidense de India, de Nueva Delhi, dice que el tema de la discriminación positiva para las castas oprimidas no ha sido tocado por sus miembros, un indicio, siguen algunos trabajadores indios, de que muchas compañías estadounidenses no están conscientes de la operación del sistema de castas y su complejo legado de discriminación.
Los ejecutivos de India de IBM y Microsoft, que se encuentran entre los principales empleadores extranjeros en este país, se negaron a hacer comentarios para este artículo.
"En India las cosas están cambiando y creo que lo están haciendo para bien", dijo Bajpai. "Por lo que sabemos, nuestras compañías tratan de encontrar personal en todo el espectro de la sociedad india. Pero desde que el gobierno comenzara a hablar sobre el asunto, nosotros seguiremos ese mismo camino. Es una discusión compleja e interesante".
Se estima que el 86 por ciento de los informáticos en multinacionales y grandes compañías subcontratistas indias proviene de las castas superiores o de ricas castas medias, de acuerdo a un estudio dado a conocer en agosto de 2006 por el gobierno y grupos de activistas.
Al mismo tiempo, la inmensa mayoría de los indios que viven en Estados Unidos y Gran Bretaña provienen de las castas superiores, en parte debido a que tienen mejor acceso al trabajo y a visas de estudio y pueden permitirse los caros billetes de avión.
"La casta no debe ser globalizada, y ese es el verdadero peligro ahora que India está surgiendo económicamente", dijo Thevar. "Creo que este es el momento en India para que nos levantemos y mostremos al mundo de lo que somos capaces. Ya no existe en el mundo ningún intocable".
Thevar y activistas dalits han estado cabildeando con el Caucus Negro del Congreso estadounidense, con quien piensan tener una causa común y una experiencia compartida de la discriminación.
El Congreso ha tomado nota y el mes pasado aprobó una resolución llamando a Estados Unidos a trabajar con India para solucionar el problema de los intocables "estimulando a las empresas norteamericanas y otras organizaciones estadounidenses que operan en India a que tomen todas las medidas posibles para asegurar que los dalits no sean discriminados negativamente en sus planes de trabajo".
"Ahora es tiempo de que el Congreso se pronuncie sobre esta antigua y particularmente aberrante forma de persecución y segregación, incluso si está ocurriendo en un país considerado como uno de los aliados más estrechos de Estados Unidos", dijo durante un discurso la primavera pasada en el hemiciclo de la Cámara el representante Trent Franks, demócrata de Arizona.
Franks llamó a los dalits "uno de los pueblos más oprimidos de la Tierra".
El estudio de 2006 constató que los funcionarios de la salud pública se negaron a visitar al 33 por ciento de pueblos dalits, y al 24 por ciento de los dalits no se les entregó el correo.
La razón de este abandono, dice el estudio, es que algunos de las castas superiores creen que la gente de castas inferiores es sucia y carece de dignidad debido a sus trabajos de limpiadores de letrinas, tiradores de carruajes [rickshaw], carniceros, pastores y peluqueros.
El debate sobre la discriminación positiva en India es similar al de Estados Unidos en términos de discriminación y modos de ponerle fin. Pero en India, los que sufren la discriminación, especialmente en zonas rurales, son la mayoría y son gobernados por una elite.
El problema lo complica en India su turbulenta historia de razas, clases y castas. Costumbres milenarias como los matrimonios convenidos y las profesiones heredadas perpetúan las divisiones de casta, que además son reforzadas por algunas interpretaciones del hinduismo, la religión dominante en India, que santifica el sistema de castas.
El sistema educativo del país también endurece a las castas. Las castas inferiores asisten en grandes números a las escuelas públicas, donde se enseña en las lenguas locales, mientras que en las escuelas privadas visitadas por las castas superiores se enseña en inglés -el criterio más importante para ser contratado en algún locutorio, donde los jóvenes empleados pasan la noche ayudando a los clientes a telefonear desde Estados Unidos.
Detractores de la discriminación positiva dicen que los cupos del gobierno deberían haber durado solamente diez años a partir de la independencia de 1947, y no las seis décadas que llevan de existencia. En fábricas y escuelas, los programas de discriminación positiva engendran resentimiento, dicen los críticos, porque diluyen el concepto de la contratación por mérito que debería, en teoría, recompensar a los candidatos más calificados para un trabajo, independientemente de la casta.
Crear cuotas para el sector privado sería un "desastre", dijo Shiv Khera, un autor que se opone a las cuotas argumentando que concentran demasiado la atención sobre la casta. "Ni siquiera deberíamos preguntar qué significa ser de una casta".
También dijo que la discriminación positiva no solucionará lo que considera la raíz de las divisiones por casta: escuelas públicas terriblemente pobres que no enseñan inglés y no tienen fondos para adquirir libros actuales. El gobierno debería solucionar los problemas de esas escuelas, dijo Khera, "y no preocuparse del sector privado", un punto de vista compartido por muchos otros.
Sin embargo, la discriminación positiva ha ayudado a decenas de miles de personas a salir de una abyecta miseria, permitiéndoles acceso a la universidad y a trabajos en la administración, y creando una pequeña clase media dalit que muchos esperan que prospere junto con la economía india. También ha dado origen a un nuevo tipo de lucha, a medida que otros grupos de baja categoría social, como los grupos conocidos aquí como ‘castas atrasadas', protestan que su designación oficial no es "lo suficientemente degradante" como para poder solicitar esos trabajos reservados, dijo Khera.
"Eso te muestra que las cuotas no funcionan", agregó Khera. "Sólo logra que la gente tenga más conciencia de la casta y de quién está consiguiendo qué trabajos y por qué".
Pero en el cuarto de entrevistas, los jóvenes profesionales que están solicitando un trabajo en Temp Solutions dijeron que nunca habrían podido estudiar sin esas cuotas. Las entrevistas se realizaron en el Centro Manuski, parte de un monasterio budista. Cientos de miles de dalits se han convertido al budismo en un intento de escapar del sistema de castas.
Sentados en círculo mientras esperaban los resultados de la entrevista, Kamble y otros estudiantes hablaron sobre la espantosa discriminación que sufren a menudo.
"Yo supe que había odio en el mundo, y en India, cuando de niño vi cómo unas personas de las castas superiores se negaron a vender las lentejas y arroz de mi madre en la parte más bonita del mercado porque éramos ‘sucios' y de una casta atrasada", dijo Vivek Kumar Katara, 22, que tiene una maestría en trabajo social especializada en enfermos mentales. Sin cuotas, dijo Katara, "honestamente no sé si mis profesores me hubieran dejado entrar a sus clases con los estudiantes de las castas superiores".
Después de contratar a Kamble, Katara y otros, Thevar dijo que se esperaba que volvieran a India una vez que caducaran sus visados y ayudaran a contratar a otros de sus comunidades.
"Será nuestra responsabilidad contar al mundo la verdad sobre las castas y luchar contra ella", dijo Kamble mientras un grupo de candidatos elegidos corrían escaleras abajo para llamar o contar a sus padres, que les esperaban con ansiedad. Ella trabajará en la sección niños de una agencia de servicios sociales de Filadelfia.
Paseándose abajo, Valmik, el canoso padre de Kamble, puso sus gruesas y callosas manos sobre sus ojos y lloró cuando se enteró de que su hija trabajará para una compañía importante. "Estoy tan feliz y tan orgulloso", dijo, abrazándola. "Nunca soñé en algo así para nuestra familia".

28 de agosto de 2007
20 de agosto de 2007
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el asesinato por honor


[Jonathan Finer] Albania se ataca a mortífera tradición.
Kurcaj, Albania. Sus rústicas casas de piedra están separadas por cien pasos en esta aldea en la montaña donde los hombres montan burros a la inglesa en laderas demasiado empinadas para los coches.
Las familias Shima y Allushi han vivido en relaciones de buena vecindad durante generaciones, compartiendo el alimento en las buenas y malas épocas, y ayudando a llevar los asuntos de Kurcaj. Ahora están en guerra.
Empezó hace dos años con una partida de billar entre un hombre del clan Allushi y un niño Shima. Cuando el niño se comportó rudamente, el hombre lo golpeó cruelmente con un taco. Entonces el padre del niño disparó lo que dijo que debía ser un balazo de advertencia. Perforó la ventana de un segundo piso de la casa de Allushi, matando a una niña de doce años.
Ese violento altercado, según contaron en entrevistas las dos familias, derivó en una violenta disputa, una milenaria costumbre albanesa que está causando la creciente preocupación del gobierno y de agencias sociales particulares. Más de ochocientas familias albanesas están enfrascadas en ciclos de asesinatos por honor, según la Comisión Nacional de Reconciliación, un grupo sin fines de lucro dedicado a interceder en ese tipo de conflictos.
"Fue un accidente, y hemos enviado emisarios a sus casas una y otra vez a pedir disculpas y pedirles que dejen de odiarnos", dijo Musa Shima, 77, el padre del asesino. "Pero no lo aceptan. Dicen que quieren ver sangre".
"Mataron a una niñita", dijo Shaqir Allushi, 48, padre de la niña. "La vengaremos".
La mortal enemistad, cuyos vengativos preceptos se remontan al antiguo código del ojo por ojo, ha sido practicado por comunidades tan diversas como los samurai del Japón feudal y los contrabandistas de las montañas Apalaches norteamericanas, donde los Hatfields y McCoys se hicieron la guerra en el siglo diecinueve. Miembros de la mafia en el sur de Italia todavía realizan asesinatos por honor que llaman vendettas, que ha resultado hace poco en Nápoles en sesenta homicidios en apenas dos meses.
Pero quizás en ninguna parte del mundo moderno son las peleas por honor tan generalizadas y perniciosas como en las tierras altas de Albania, el rincón más pobre del segundo país más pobre de Europa. Se originan a menudo en riñas insignificantes o en desaires, y pueden obligar a los acusados a recluirse en sus casas durante años.
El gobierno albanés, que está haciendo esfuerzos para ingresar a la Unión Europea y ha tomado medidas para revivir una economía moribunda, ha subestimado durante largo tiempo la severidad y alcance de los conflictos. Pero el año pasado asignó fondos por primera vez para incentivar la reconciliación y proporcionar maestros a niños cuyas familias en conflicto los mantienen encerrados en sus casas, por motivos de seguridad.
"El estado de derecho debe triunfar sobre el kanun", dijo en una entrevista el primer ministro de Albania, Sali Berisha, utilizando la palabra para código de honor. "No puedo decir que lo hayamos erradicado, pero hemos progresado".
Pero los que trabajan para poner fin a las peleas dicen que los cambios son demasiado lentos.
"Estas cosas no deberían ocurrir en una sociedad moderna, y esto mantiene retrasado al país", dijo Gjin Marku, que preside la Comisión Nacional Reconciliación, que forma a mediadores para resolver estas enemistades. En su escritorio hay una fotografía de Madre Teresa de Calcuta, la monja albanesa que dedicó su vida a los oprimidos. "Hay más conflictos de los que puedo llevar la cuenta".
Las normas que regulan los conflictos en Albania son transmitidos oralmente como parte de un código de honor conocido como kanun, que prescribe prácticas de todos los días. Aunque sus disposiciones más sexistas han sido en gran parte abandonadas -afirma, por ejemplo, que un marido debe recibir una bala como parte de la dote para castigar cualquier infidelidad futura de su esposa y describe a las mujeres como "sacos hechos para durar"-, las reglas relativas a la venganza siguen en vigor en el extenso campo albanés. El capítulo 125 se titula ‘La sangre se paga con sangre' y autoriza la venganza para cualquier tipo de homicidio.
Los gobernantes del país -desde los otomanos que reinaron aquí durante más de cuatro siglos, hasta el dictador comunista Enver Hoxha, que gobernó durante cuarenta años hasta su muerte en 1985- han tratado durante largo tiempo de erradicar el kanun para imponer sus propios sistemas jurídicos. Pero el kanun, que se precede al imperio otomano aquí, aunque no fue impreso sino a principio del siglo veinte, sobrevivió entre las sombras, resurgiendo vigorosamente con la caída del comunismo en 1992. Ahora se encuentran ediciones baratas del texto en quioscos de todo el país.
"Cuando no hay un orden respetable, el kanun ha llenado siempre el vacío", dice Ismet Elezi, 87, profesor de derecho en la Universidad de Tirana que ha estudiado el código durante más de cincuenta años. Dijo que la versión que emergió después de Hoxha es particularmente devastador para Albania porque permite la venganza contra cualquier miembro de la familia de un homicida, "incluso un bebé de cuna", de acuerdo a una versión común.
"Esta es una corrupción del kanun, cuya intención era poner fin a la violencia".
Elezi dijo que las venganzas modernas generalmente se desarrollan como sigue: Ocurre un asesinato, la familia de la víctima exige una retribución en sangre, por lo que los miembros de la familia del asesino se refugian en sus casas, que son consideradas inviolables según el kanun, durante al menos cuarenta días mientras piden perdón. Si este se otorga o si se cobra una vida en venganza, el conflicto termina. De otro modo, el período de aislamiento puede continuar indefinidamente.
En los últimos años, a medida que más albaneses de las tierras altas se han acercado a zonas más desarrolladas a la búsqueda de trabajo, las venganzas también han surgido en Tirana, la capital, y en otras ciudades. Una familia en esta situación, cuyos miembros pidieron que no se mencionara su apellido debido a que están viviendo en la clandestinidad desde 2002, viven en el último piso de un deteriorado complejo de apartamentos en la zona sur del centro de Tirana.
Peter, 47, tiene dos hijos: Justin, 19, y Altin, 16, dos chicos flacos que son mucho más pálidos que un albanés promedio. Desde que un tío matara a un vecino en una pelea sobre unos cables de corriente hace cinco años, los tres se han recluido en casa, dijeron, saliendo sólo de vez en cuando en abortados intentos de marcharse a Grecia. No se acercan a la única ventana de su apartamento de dos cuartos por temor a recibir un balazo.
"Es como estar en la cárcel, o peor, porque no hicimos nada", dijo Altin, que, incapaz de asistir a la escuela, está aprendiendo italiano por un curso en la televisión e inglés en un libro de texto que le compró su madre, el único sostén de la familia. Las viejas reglas sobre los conflictos protegen a las mujeres, aunque la familia teme que sus rivales no respeten ese tabú.
Peter ha tratado durante largo tiempo de sacar a su familia del país. Guarda una carpeta naranja con copias de las cartas escritas en los últimos años a grupos de ayuda y a instituciones albanesas y extranjeras, junto con recibos que muestran que la correspondencia fue recibida. "Estamos en peligro, y la familia de la víctima nos ha amenazado", dice un telegrama del 19 de junio de 2003 dirigido a la embajada norteamericana en Tirana. "Por favor ayúdeme a salvar a la familia y dénos la posibilidad de marcharnos fuera". Dijo que ninguna de sus cartas había recibido respuesta.
Para remediar situaciones semejantes, Marku, el presidente de la comisión de reconciliación, ha empezado a recorrer el campo con un equipo de voluntarios y funcionarios de gobierno en un intento de actuar como intermediarios. Puede ser un asunto peligroso. En Shkoder, una ciudad al norte del país considerada a capital de las regiones donde se aplica el kanun, en 2004 asesinaron a un renombrado mediador en un caso de venganza.
"No existen palabras para describir cómo se sienten los niños aislados y cómo perjudica eso su desarrollo", dijo Mexhat Poja, 58, funcionario de educación del gobierno en Shkoder, una ciudad de unos cien mil habitantes.
Con ayuda de la UNICEF y un subsidio de cien mil dólares del gobierno albanés, Poja y otros han entregado libros de texto y formado a treinta y dos maestros para enseñar a más de sesenta niños en la ciudad que no pueden salir de casa debido a las venganzas. El año pasado, organizó una exposición de arte hecho por los niños. Entre las piezas exhibidas había una pintura de un pájaro enjaulado y otra de un niño rompiendo un rifle sobre sus rodillas. Pero algunas disputas son simplemente irreconciliables, entorpeciendo la capacidad de supervivencia de las familias pobres.
Agim Loci, guardaespaldas de un hombre de negocios de Tirana, también trabaja como mediador en conflictos de honor en su comarca natal cerca de la animada ciudad de Fushe Kruje, al este de Tirana. Una de las familias con las que trabaja, dijo, ha perdido en los últimos años a diecisiete miembros en una serie de asesinatos por honor.
"Nos reunimos con los dos lados y tratamos de convencerles de que es mejor perdonar y seguir adelante con sus vidas", dijo. "Luego tratamos de que firmen un acuerdo y lo filmamos en video, simplemente para estar seguros".
Un día hace poco Loci visitó a la familia Nicola en el villorrio de Halil, al nordeste de Tirana. En diciembre pasado, Fitim Nicola, 25, fue matado a balazos en la calle después de una riña de tráfico. Su asesino fue sentenciado a veintitrés años de cárcel, pena que le redujeron más tarde a trece años.
Nicola, que era el único hombre en casa que podía trabajar, acostumbraba a vender limas en un camión. Ahora el camión fue vendido y su hermano Skander, 37, que tiene problemas cardiacos, está en el paro.
"No me importa si tratan de detenerme o no. No me importa si me arrestan", dijo Skander Nicola, con la voz temblorosa y los ojos llorosos sentado en el sofá de la salita de su casa. "Voy a matar a uno de ellos y quedaremos iguales".

24 de agosto de 2007
22 de agosto de 2007
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homosexualidad en el líbano


[Raed Rafei] Cada vez menos tabú. En medio de choques entre facciones e inestabilidad política, empieza una discreta transformación cultural.
Beirit, El Líbano. Los soldados libaneses en el puesto de control miraron a través del alambre de púa.
Al otro lado de la calle, al otro lado de estos hombres en traje de faena, llegó otro grupo de hombres: parranderos con pantalones de talle bajo y camisas apretadas en camino a Acid, una discoteca abiertamente homosexual en el este de Beirut.
Los soldados apenas si parpadearon.
En El Líbano, la homosexualidad es cada vez menos tabú. Se comenta con mayor franqueza en los programas de radio y televisión.
La palabra árabe ampliamente usada para designar a los homosexuales quiere decir ‘pervertido'. Ahora muchos diarios importante han empezado a usar términos más neutros.
Han brotado nuevos bares gay, uniéndose a pilares como el Acid, creando una floreciente vida nocturna que atrae a turistas y residentes por igual.
"No es que la clase política sea más abierta hoy", dijo George Azzi, un importante activista por los derechos de los homosexuales. "Pero las autoridades, al retratarse a sí mismas como los nuevos custodios de la democracia y los derechos civiles, están en realidad condenados a no atacar a los homosexuales".
El atentado de 2005 que terminó con la vida del primer ministro Rafik Hariri desencadenó una tormenta de fuego que condujo a la expulsión del Líbano de las tropas sirias. Pero con su embriagante retórica sobre la libertad y los derechos, la llamada Revolución del Cedro también involuntariamente puso en movimiento una no formulada transformación cultural.
Además, la inestabilidad política que se produjo después del asesinato de Hariri ha dejado a muchos políticos y clérigos demasiado preocupados con las luchas entre facciones como para prestarle atención.
"Los políticos están simplemente demasiado ocupados como para perseguir a los homosexuales", dice Salah Srour, un abogado que trabaja por los derechos de los homosexuales. "Tienen demasiados problemas como para ocuparse de eso".
Famoso por su desenfrenada vida nocturna, El Líbano ha sido conocido durante largo tiempo como el país árabes más permisivo.
En cualquier noche, la calle Monnot en el centro de Beirut está atascada con vividores conduciendo Porsches hacia los numerosos bares y discotecas de la zona donde una botella de champaña cuesta mil dólares, que se compensan por la atención que logras. Muchos turistas de los países del Golfo Pérsico vienen a Beirut por experiencias que no pueden vivir en casa.
En Acid, los fines de semana la cola se arrastra serpenteando hasta la esquina. Otros prefieren como cotos de caza los tradicionales saunas de la ciudad, conocidos como hamams. En estas habitaciones llenas de vapor y débilmente iluminadas, los hombres cubiertos con toallas atadas a la cintura sondean el ambiente a la búsqueda de amantes.
Berto Kanso, 27, estudiante de arqueología, ha convertido en negocio la navegación en estas oscuras aguas. Lleva un website de turismo homosexual que ofrece información sobre hoteles, restaurantes y bares homosexuales del Líbano. Envía actualizaciones de viaje por e-mail a su listado de contactos con siete mil subscriptores en todo el mundo.
Pese a una caída del turismo causada por la guerra entre Israel y el grupo militante Hezbollah en 2006 y la inestable situación política del Líbano, Kanso dice que el negocio es un éxito.
"Hay un montón de publicidad negativa retratando al Líbano como un lugar peligroso... pero en realidad el Líbano es libre y bonito", dijo. "Mientras no haga nada ilegal, como vender drogas o la prostitución, ¿por qué debería dejar de hacerlo? Después de todo, estoy trayendo turistas al país".
El año pasado una campaña de vallas publicitarias para una elegante boutique mostraba a un hombre tomado de la mano con un hombre y una mujer. Otros anuncios de televisión mostraban a dos hombres de la mano, con unos rayos de sol que creaban un arco iris sobre ellos mientras una voz en off decía: "Vota por la tolerancia".
Sitios web de citas y grupos chat forman redes sociales para los homosexuales libaneses que en el pasado estaban mucho más aislados.
"Hoy podemos hablar de una comunidad gay razonablemente próspera en Beirut", dice Rita Ghanem, 33, que dejó su hogar ancestral hace dieciocho meses cuando su padre descubrió que salía con una mujer.
Los padres de su amiga, Luna, al primero prohibieron los contactos entre las dos mujeres, pero terminaron aceptando tácitamente su relación.
Después de marcharse de casa de su padre, Ghanem consiguió un trabajo como camarera en Beirut Oeste. Pero cuando él se enfermó y necesitaba ayuda, volvió a casa para cuidarlo. Desde entonces no han vuelto a hablar sobre su amiga.
La homosexualidad es todavía considerada algo vergonzoso en muchos lugares fuera de la capital, y muchos hombres y mujeres homosexuales en El Líbano prefieren llevar una doble vida antes que correr el riesgo de ser aislado.
"Yo sólo soy homosexual cuando estoy en la cama con otro hombre", dijo Kareem, 40, ingeniero, que no quiso decirnos su apellido por temor a ser perseguido. Kareem dice que evita los clubes homosexuales o ser visto en público con otros homosexuales. En lugar de eso, conoce a otros hombres de manera anónima, online.
"Muchos homosexuales sufren la homofobia de sus entornos", dice Maha Rabbat, psicoterapeuta que asesora a Helem, una de las pocas asociaciones árabes que defiende los derechos de los homosexuales, lesbianas y transexuales. "La mayoría de ellos se siente ansiosos y no tienen baja estima".
No hace mucho, las fuerzas de seguridad libanesas acosaban regularmente y a veces golpeaban a los homosexuales. Los que eran detenidos eran juzgados por una ley que prohíbe el "intercurso sexual innatural".
La ley, que no menciona explícitamente la homosexualidad, sigue estando en los libros, pero hoy en día es rara vez implementada.
Pese a los avances logrados por la comunidad homosexual, las iniciativas para despenalizar la homosexualidad han sido en gran parte ignoradas. Cuando en 2004 Azzi presentó los documentos al ministerio del Interior para fundar Helem como un grupo legal, un funcionario archivó la solicitud, escribiendo la palabra "vergonzoso" en la carpeta y arrojándola a una gaveta, dijo un funcionario del ministerio. El nombre del grupo significa ‘sueño', en árabe.
Helem ofrece asesoría, análisis de HIV y apoyo económico gratuitamente a jóvenes que han sido expulsados por sus familias. El grupo es financiado parcialmente con recaudaciones de fondos en París, Montreal y San Francisco.
El año pasado, después de ser atacados furiosamente por líderes religiosos, el ministro del Interior dijo públicamente que él no había aprobado la solicitud de Helem para convertirse en una organización no-gubernamental legítima.
Pese a las incertidumbres jurídicas, el grupo sigue operando libremente. Todos los viernes noche, sin inmutarse por la fuerte presencia de agentes de policía y soldados, los miembros de Helem recorren el paseo costero de Beirut, distribuyendo condones y folletos sobre el SIDA entre homosexuales y gigolós. Su misión es apoyada tácitamente por los ministerios de Asuntos Sociales y de Salud.
Helem ha crecido significativamente en los últimos años de "un grupo clandestino a fines de los noventa a una organización bien establecida, reconocida y respaldada por muchos grupos locales", dijo Azzi.
Pese a los avances, sigue siendo difícil para Helem cabildear a favor de enmiendas legislativas que darían a los homosexuales protección legal debido a que el parlamento está paralizado por un empate político.
Algunos activistas temen que los problemas jurídicos no resueltos se puedan convertir en un obstáculo.
"Cualquier cambio político nos puede hacer retroceder", dijo Azzi.

Louise Roug contribuyó a este reportaje.

14 de agosto de 2007
24 de junio de 2007
©los angeles times
©traducció n
mQh
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