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SADAM: DE UNA VIDA DE PRIVILEGIO A DOS DUCHAS A LA SEMANA - henry chu


Saddam Hussein en prisión escribe poesía y come magdalenas. En una carta suya a su nieto Ali Hussein, filtrada de la cárcel, le dice que sea como su padre -sin decirle que lo mató él mismo tras acusarlo de traición.
Bagdad, Iraq. En un diminuto patio cerrado cerrado debajo de un sol abrasador, un solitario ermitaño con una suelta túnica morada se ocupa de un árbol. Los pastizales tachonan este tranquilo oasis, pero es el árbol el que consume la atención del hombre y del agua que trae.
Este no es un arbusto común en la ciudad: El árbol está dentro del Camp Cropper, una cárcel manejada por Estados Unidos en el fortificado aeropuerto de Bagdad. Y el celador, con gafas, no es un mero jardinero: Es el antiguo presidente de Iraq, Saddam Hussein, el gobernante de puño de acero reducido a un recluso con dedos verdes.
Estos son momentos excepcionalmente difíciles para un hombre acostumbrado a los beneficios de la dictadura, cuyo deseo era una orden, y a veces, para otros, la ejecución.
Hoy, como el recluso No. 1 de Camp Cropper, Hussein, 67, está sometido a las órdenes de personal militar estadounidense que lo custodian y a los rigores de un programa institucional que sólo le permite dos duchas a la semana -una bofetada para alguien tan consciente de las bacterias que, según se sabe, pedía a sus visitantes que se desinfectaran las manos antes de reunirse con él.
Aislado, Hussein mata el tiempo leyendo, escribiendo y comiendo magdalenas y galletas mientras espera el juicio por crímenes de guerra.
Esta es la prosaica escena que Bakthiar Amin, el ministro de derechos humanos del nuevo gobierno iraquí, describe después de realizar hace dos semanas una visita de inspección que incluyó a Camp Cropper. Amin es el único funcionario que ha entregado al público una descripción detallada del cautiverio del antiguo presidente, al que los militares estadounidenses han mantenido envuelto en secretos.
La falta de información ha engendrado rumores sobre la salud de Hussein que parecen leyendas urbanas. Que tiene cáncer. Su corazón está malo. Se quedó ciego. Pero no es así, dijo Amin. Los doctores visitan a Hussein dos veces al día, y aunque parece haber perdido algo de peso y sufre ataques de nerviosismo, Amin lo describió como estando "en muy buenas condiciones de salud".
"No hay nada de que preocuparse sobre su salud", dijo Amin en una entrevista. Y agregó: "No escapará al juicio".
El Comité Internacional de la Cruz Roja también visitó a Hussein -cuatro veces desde febrero- para controlar cómo se le trata detrás de las rejas. Una portavoz de la organización se negó a comentar cómo está siendo tratado el más famoso de los prisioneros iraquíes, aduciendo razones de confidencialidad.
Pero una fuente independiente con conocimiento de las condiciones de vida de Hussein confirmó que estaba recibiendo atención médica apropiada. Amid indicó en observaciones públicas que el que fue una vez déspota estaba siendo tratado por su alta presión sanguínea, una hernia y una persistente infección de la próstata.
Los oficiales estadounidenses todavía no hablan sobre el greñudo y desaliñado fugitivo que sacaron de un cuchitril subterráneo en diciembre, y parecen haber reprochado indirectamente a Amin por buscar la publicidad.
"Él recibió información confidencial", dijo el teniente coronel del ejército norteamericano Barry Johnson, portavoz de las tropas estadounidenses en Camp Cropper, que aloja casi a cien de los llamados detenidos de alto valor del régimen derrocado.
"Él debe decidir si hablará o no", dijo Johnson.
Ocho meses de reclusión en una celda de tres por cuatro metros ha impuesto un estilo de vida introspectivo a Hussein. Le permiten tres horas de ejercicio cada día en el patio donde se ocupa del arbolito.
"Ha puesto unas rocas a su alrededor, y lo riega", dijo Amin. "Es irónico, porque Saddam es alguien que taló a cientos de miles, si no millones de palmeras" en su campaña contra los chiís y sus fuentes de subsistencia en el sur de Iraq.
Hussein es mantenido separado de sus antiguos secuaces en el campo, que socializan más libremente, juegan a las cartas, al backgammon y al ajedrez para aligerar la monotonía de la vida en la prisión, dijo Amin.
Al antiguo dictador se le permite escribir cartas en su celda revestida de azulejos blancos y con aire acondicionado, pero deben pasar a través de los censores militares antes de ser entregadas. Durante la última visita de la Cruz Roja, un miembro del grupo recogió tres cartas a su familia, dijo Nada Doumani, portavoz de la organización.
Una de las cartas iba dirigida al nieto adolescente de Hussein, Ali Hussein Kamel, que vive en Jordania. El joven apareció en el canal de televisión Al Arabiya el lunes. Dijo que su abuelo le había pedido que fuera fuerte.
"Me pidió que me ocupara de mi familia", contó Ali al canal. "Me recomendó que fuera un hombre como mi padre y mi tío, un hombre en el que se puede confiar, y que es también un hombre de familia".
La carta aparentemente no recuerda a Ali que Hussein ordenó la ejecución del padre y del tío del chico en 1996. Los dos, ambos yernos de Hussein, habían desertado hacia Jordania el año antes, y por razones que son difíciles de desentrañar, volvieron a Iraq varios meses después y pidieron clemencia a su suegro, conocido por desconocerla.
Hussein no muestra ningún signo de que lo lamenta ni de abatimiento por las cosas que hizo en el pasado, al menos no en la medida en que quiera consultarlo con el psicólogo de la cárcel.
A diferencia de sus antiguos compinches en Camp Cropper, no ha solicitado asistencia psicológica, dijo Amin. En lugar de eso, parece encontrar consuelo en la poesía y en el Corán, que provoca la burla de Amin.
"Es increíble. Un creyente no creería que tiene en sus manos la sangre de millones de iraquíes", dijo. "Es un hereje".
Amin compara rápidamente la relativa comodidad de la reclusión de Hussein con la indescriptible crueldad de las cárceles durante su régimen. Tiene más comodidades que los presos normales -lo que causa el resentimiento de iraquíes como Suad Sabry, cuyos dos hijos están encarcelados en el sur de Iraq por sospechas de representar una amenaza para la seguridad.
Sus hijos deben llevar monos de color naranja y viven en tiendas bajo el abrasador sol del desierto en Camp Bucca, en las afueras de Basra, donde las temperaturas pueden exceder los 49 grados Celsius. La atención médica es escasa, dijo Sabry. No se han formulado todavía cargos formales contra ninguno de ellos, y nadie en la familia tiene idea de cuándo serán dejados en libertad.
"Los tipos que eran responsables y los que estaban en el poder en esa época están en cárceles elegantes en buenas condiciones, mientras mis hijos, que son todavía jóvenes y que son inocentes, están encerrados en malas condiciones y maltratados", se quejó Sabry, de 47 años.
Amin admitió la disparidad. "La gente debería ser tratada igual", dijo. "Los criminales de alto nivel no deberían gozar de privilegios" ni se debería discriminar a otros.
Le gustaría que todos los presos disfrutaran de los derechos de que gozan Hussein y otros reclusos en Camp Cropper, que incluyen una dieta variada que consiste de una ración militar de comida hecha para el desayuno, luego un almuerzo caliente y cena.
"A ellos les dan arroz, patatas, verduras, brécol, pescado o carne o pollo", dijo Amin. "También reciben frutas como manzanas, naranjas, peras, ciruelas. Y reciben té, agua mineral y helados".
Además, Hussein pide, y recibe, magdalenas y galletas. Pero hay límites. "Nada de capuchinos o leche", dijo Amin.

8 de agosto de 2004
©traducción mQh
©losangelestimes

REINO UNIDO PROTEGE A VÍCTIMAS DE MATRIMONIOS CONVENIDOS - chetna purohit


Muchas mujeres musulmanas perecen a manos de sus parientes por conductas que sus familias consideran deshonrosas. Pero entre las conductas deshonrosas se encuentra no aceptar a los novios impuestos por los padres o enamorarse de un cristiano.
Londres, Reino Unido. Jack Briggs no es un criminal, y sin embargo ha vivido como fugitivo durante los doce últimos años. Tiene miedo a dar su nombre verdadero o el de su esposa, Zena, porque la familia de esta los amenazó con matarlos.
Zena nació en una estricta familia musulmana de una casta alta en una ciudad del norte de Inglaterra, donde sus padres se asentaron después de llegar desde Pakistán en los años cincuenta. Jack nació en una familia dividida de clase obrera en la misma ciudad.
Se conocieron en el parque del barrio en 1992 -Jack tenía 30 años, era pobre y sin educación; Zena tenía 21, era rica y había sido prometida en matrimonio a un lejano familiar en Pakistán al que había visto sólo una vez en su vida.
Primero amigos, luego amantes, Jack y Zena soñaban con poder casarse un día. Jack se hizo amigo de la familia, ayudaba de vez en cuando en los negocios, "pero Zena me dijo que no hablara nunca de nuestra relación con su padre o hermanos", dijo en una entrevista hace poco.
Más tarde el año pasado, Zena se escapó de casa para estar con Jack. "Llegó a mi apartamento con alrededor de doce maletas", dijo Jack, delgado y de voz suave, pero determinado a contar su historia. "Al final tuvo que dejar casi todo.
"Telefoneamos a la familia esa tarde para decirles que Zena estaba bien", recordó Jack. "Su hermano mayor se puso al teléfono y fue entonces que comenzó mi educación. Dijo que no importara cuánto tiempo le tomara, o el dinero que le costara, que nos encontraría. Iba a contratar a un caza-recompensas, a detectives privados, y cuando nos agarrara se aseguraría de que nos reencontraran en bolsas de basura".
La pareja comenzó una odisea, de hostal en hostal. Policías y asistentes sociales escucharon su historia con incredulidad.
Doce años más tarde, policía, funcionarios de gobierno y organizaciones de ayuda social locales creen en su historia pero, sin embargo, Jack y Zena todavía están siendo cazados por la familia de ella para vengar el dañado honor familiar.
Los matrimonios convenidos, normales en muchas culturas, son cerrados a menudo entre adultos consintientes. En esos matrimonios, las familias organizan la introducción, pero la pareja tiene la palabra final sobre si aceptan o no el matrimonio.
Pero algunas familias obligan a sus hijos a matrimonios de conveniencia, una forma de trueque en el que es difícil resistir la presión de la familia.
El gobierno británico reconoce ahora que los llamados crímenes de honor -agresiones cometidas contra los que se considera que han deshonrado a la familia- son una amenaza real para hombres y mujeres de muchas culturas y religiones en todo el Reino Unido.
Pero la ayuda que ofrece llega a pocos.
Hace cuatro años, el ministerio de Asuntos Exteriores nombró una Unidad de Coordinación Comunitaria para ayudar a las víctimas de matrimonios forzados.
"Es un problema que afecta a gente en todas partes del mundo y de todas las religiones. No es de ninguna manera solo un problema musulmán o asiático", dijo Margaret Walker, que trabaja en la unidad. "Tenemos unos 250 casos al año, pero no son todos, de ninguna manera".
Algunas que han escapado de sus familias viven en la clandestinidad. Otras contactan a organizaciones como la que dirige Shaminder Ubhi, obsesionado por el recuerdo de una chica obligada a casarse a los 16. "Su marido era violento y la maltrataba", dijo Ubhi. "Quedó embarazada varias veces, pero abortó cada vez debido a las golpizas que recibía".
Ubhi es director del Proyecto Ashiana, basado en Londres East, que administra un refugio para mujeres que escapan de matrimonios forzados. El grupo ofrece un servicio culturalmente adecuado a mujeres que buscan ayuda y protección de la violencia doméstica.
La mayoría de los clientes de Ashiana son mujeres de entre los 16 y 30 años, obligadas a contraer matrimonio o que se enfrentan a esa posibilidad. Llegan buscando sea un refugio o simplemente alguien a quien contar su historia.
Ubhi acepta que los matrimonios forzados afectan a muchos grupos en el Reino Unido, incluyendo a los sud-asiáticos, iraníes, turcos, chinos, japoneses y africanos.
"Los grupos feministas del sudeste asiático son los que hacen más ruido", dijo Ubhi. "En otras comunidades, esas redes no se han establecido firmemente, y el problema no ha emergido, aunque exista".
Shahera Khanom, 21, vive en un refugio dirigido por el Proyecto Mujeres Asiáticas Newham, en Londres. Hace dieciocho meses, se escapó de casa "porque mi padre me quería casar con un hombre de Bangladesh", dijo en una conferencia telefónica. "Dijo que me daría una buena vida. No conozco a ese hombre, pero descubrí que tenía 40 años y era repartidor de leche".
Khanom es joven, educada y tiene "ambiciones y sueños para mi vida. Pero mi papá dijo que si no le obedecía y me casaba con ese lechero, que yo moriría para él".
Se fugó de casa cuando su padre empezó a golpearla. "Me arrojó por la escalera y me hospitalizaron varias veces", dijo. "Creo que mi padre a veces lamenta lo que ha hecho, pero no puede cambiar su manera de ser, y sé que para él yo estoy como muerta".
En culturas que conocen los matrimonios obligados, dijo Ubhi, "todo tiene que ver con el honor de la familia".
A esta luz, casarse dentro de la misma cultura y conservar un legado cultural común mantiene en alto el honor familiar.
"A los jóvenes se les permite llevar una vida pública relativamente libre -para salir, beber y cazar mujeres. Mantener el honor de la familia... corresponde a las mujeres", dijo Fareena Alam, editora ejecutiva de la revista musulmana ‘Q-News'.
La cantidad de gente que se escapa de esos matrimonios a la fuerza, dijo. "En los viejos tiempos, era más fácil aceptar un matrimonio arreglado, en el sentido de creías que no tenías opción", dijo Alam. "Ahora sí tienes una, y puedes encontrar una red de apoyo fuera de la familia".
Ese sistema de apoyo incluye a la policía. Ruth Shulver, agente de prensa de un destamento especial de Scotland Yard que investiga crímenes relacionados con el matrimonio forzado, dijo: "Tenemos que enfocar los crímenes de honor dentro del marco de la legislación existente sobre crímenes tales como intimidación, acoso, violencia intra-familiar o secuestro".
Pero dijo que la policía no debe ser vista como interfiriendo en tradiciones culturales. "Tenemos que mantener un equilibrio muy delicado".
Arvinder Lall, a cargo de una división de extensión comunitaria en Ashiana, dijo: "El problema es que en muchas culturas de minorías étnicas las chicas son vistas como miembros provisionales de la familia. Así, el deber de los padres es casarlas y asegurarse de que llegue a su verdadera familia, que es la del marido. Para ellos, es su deber. No tienen la idea de que están haciendo algo malo. Creen que así protegen a sus hijos".
Pero para las que rechazan un matrimonio así, los resultados pueden ser trágicos. Sahjda Bibi fue apuñalada 22 veces por su primo el día de su boda porque le había enfurecido el reto planteado por ella a las costumbres al decidir casarse con un hombre divorciado.
En un caso en Londres West, Abdalla Yones, un musulmán kurdo, fue condenado a cadena perpetua por matar a su hija de 16 años, Heshu, tras descubrir que estaba saliendo con un cristiano libanés. Apuñaló a Heshu 11 veces, le cortó la garganta y la dejó desangrarse porque reprobaba su modo de vida occidental.
En el extranjero las mujeres también corren riesgos. En 2001, la Gobernación informó que más de mil mujeres que habían sido llevadas al extranjero engañadas para obligarlas a casarse con desconocidos. La Unidad de Coordinación del ministerio del Interior ofrece ahora instrucciones sobre las medidas que deben tomar las mujeres que viajan al extranjero para asegurarse de no ser obligadas a casarse en otros países.
"Les aconsejamos, primero, no viajar al extranjero, pero si tienen que viajar, deben dejarnos sus datos sobre dónde están y la fecha del viaje de regreso", dijo Walker. "También nos aseguramos de que tengan el número de teléfono de la embajada o consulado británico más cercano y, cuando es posible, les damos un móvil".

El reconocimiento oficial del problema está progresando, dijo Jack Briggs, pero hay todavía mucho que hacer.
"No podemos buscar trabajo", dijo, "porque tenemos que permanecer anónimos y no podemos dar a los empleadores ninguna documentación. Estaríamos mejor si hubiéramos cometido un delito y hubiéramos estado en la cárcel o en un programa de protección al testigo".
"Todo lo que hicimos fue enamorarnos y casarnos", dijo.

8 de agosto de 2004
©traducción mQh
©losangelestimes

MALESTAR EN EL CAMPO CHINO Y DURA REPRESIÓN POLICIAL -philip p. pan


En los últimos meses se han descubierto escalofriantes realidades chinas, a que las autoridades recién ahora prestan atención -como los centros de trabajo forzado esclavo, eliminados recién el mes pasado- o de las que son sus causantes directos -cuando los funcionarios del partido expropian tierras nacionales para venderlas.
Shijiahe, China. Cientos de agentes de policía entraron a esta aldea de China central antes del amanecer el sábado pasado y dispararon con balas de caucho contra enormes multitudes de campesinos desarmados que habían amenazado con montar una protesta en la capital provincial, hiriendo a decenas de ellos en uno de los choques más violentos ocurridos en el campo chino en los últimos años.
No murió ningún aldeano, pero los vecinos dicen que cerca de diez fueron hospitalizados con heridas graves, incluyendo a una mujer que fue herida nueve veces en la espalda y otra que fue impactada cinco veces. Alrededor de cincuenta aldeanos sufrieron heridas leves, dijeron los residentes, y un doctor local dijo que decenas de agentes resultaron heridos.
Cientos de funcionarios de gobierno han sido enviados a esta aldea en las afueras de Zhengzhou, la capital de la provincia de Henan, para aliviar las tensiones después del incidente del 31 de julio y echarle tierra. Pero testigos contaron lo que había pasado en entrevistas clandestinas en sus casas el jueves, y otros proporcionaron detalles por teléfono o en Zhengzhou. Un vecino facilitó fotos digitales de sus ensangrentados vecinos y los cascos de bala recogidos en la calle el día siguiente.
El choque es un recordatorio del duro reto que plantea el malestar rural al Partido Comunista, que se hizo con el poder en China hace 55 años en una revolución campesina, pero está luchando ahora para contener la indignación en el campo por los altos impuestos, la corrupción oficial e ingresos de las granjas que se estancan incluso cuando la economía nacional atraviesa un período de crecimiento.
Aquí en Shijiahe, un villorrio relativamente próspero de granjas de maizales y verduras a alrededor de 640 kilómetros al suroeste de Pekín, los campesinos protestan por otro problema que ha emergido como un explosivo problema en la China rural: la apropiación de tierra agrícola por funcionarios para construir caminos, diques, fábricas o proyectos de urbanización, a menudo a beneficio personal.
En parte debido a que el estado todavía posee toda la tierra en China y ha otorgado a los campesinos solamente arriendos de largo plazo de sus terrenos, los funcionarios locales se las han ingeniado para controlar ilegalmente al menos 300.000 acres de 1.5 millones de granjeros entre 1999 y 2992, de acuerdo a cálculos conservadores del ministerio de Tierra y Recursos Naturales. Y las estadísticas policiales oficiales muestran una creciente ola de protestas sobre esos traspasos de tierras.
Los vecinos dijeron que cientos de campesinos montaron hace unas semanas dos protestas en Zhengzhou, a unos kilómetros de distancia, contra los planes del jefe del partido de la aldea de expropiar 80 acres de tierra, que reduciría los terrenos de cada familia en alrededor de un tercio. El jefe del partido se había apropiado de cerca de 250 acres de los seis mil habitantes de la aldea desde 1996, dijeron, vendiendo algunas a cambio de grande sumas de dinero.
Autoridades del ayuntamiento enviaron a mediados de julio a un equipo a investigar después de la segunda protesta, cuando 400 campesinos interrumpieron el tráfico en el centro de Zhengzhou. Pero los investigadores parecían poco interesados en las quejas de los manifestantes, y los aldeanos amenazaron el 30 de julio con volver a protestar al día siguiente.
Poco después de las 2 de la mañana del 31 de julio, entre quinientos y mil agentes de policía con uniforme anti-disturbios en un convoy de más de 50 vehículos blindados entraron al pueblo a la búsqueda de los organizadores de las protestas. Uno de los detenidos, un doctor de 46 años, de la aldea, que como otros vecinos pidió conservar el anonimato por temor a ser detenido, dijo que los agentes echaron abajo casi todas las puertas de su casa y rompieron todas las ventanas antes de obligarlos a subir, a él y a su hijo, a uno de los vehículos.
Los vecinos dijeron que el ruido los había despertado, y cuando se asomaron a indagar qué ocurría la policía los golpearon con porras y les dijeron que se metieran en casa. Pero cuando los campesinos se dieron cuenta de que era la policía tratando de llevarse a sus representantes, se echaron a la calle.
"Trataron de meternos en casa a empujones, pero muchos campesinos rompieron el cerco", dijo un campesino de 32 años, que vio cómo la policía golpeaba a dos mujeres que habían intentado bloquear un vehículo blindado parándose en su camino. "La gente de aquí le empezó a gritar a la policía que detuvieran a los verdaderos criminales, no a la gente inocente".
En un cruce, una multitud de más de 200 campesinos rodearon y lograron detener a tres vehículos blindados y a un grupo de unos cien agentes de policía, dijeron testigos. La policía hizo varios disparos al aire, y cuando la multitud se negó a dispersarse, los agentes usaron gas lacrimógeno. Los asombrados aldeanos comenzaron a replegarse, pero cuando lo hacían la policía comenzó a disparar contra la multitud, dijeron testigos.
"Todos corrieron", recordó una mujer de 58 años, sosteniendo una blusa manchada de sangre. "La policía sólo quería desaparecer. Nos dejaron aquí con todos esos campesinos sangrando y no hicieron nada para ayudarlos".
Testigos dijeron que enfrentamientos similares han tomado lugar en otras secciones de la aldea. Algunos vecinos trataron de bloquear a la policía pacíficamente, pero otros les arrojaron piedras.
"Cuando trataron de llevarse a nuestra gente, los campesinos se pusieron furiosos y empezaron a rodear a la policía y a atacarlos con piedras y todo lo que tenían a mano", dijo un vecino de 24 años. "Les dijimos que no se los podían llevar porque ellos no nos habían mostrado sus placas ni ninguna orden de detención".
El choque duró unos 45 minutos y la policía abandonó el pueblo con cuatro detenidos. Cinco otros fueron arrestados en las afueras de la aldea, dijeron los vecinos.
Un agente de policía de Zhengzhou se negó a comentar lo ocurrido en Shijiahe, diciendo: "Todo lo que le puedo decir es que seguíamos órdenes del ayuntamiento y del comité del partido de la ciudad".
Li Guiling, un funcionario del comité del partido, dijo que el ayuntamiento había informado a Pekín de los enfrentamientos y que tanto las autoridades provinciales como centrales habían prohibido a los medios de comunicación chinos informar sobre el incidente. "Los campesinos causaron los problemas y se comportaron deliberadamente de manera provocativa", dijo.
Pero en un gesto en el que los funcionarios locales se dan cuenta de que los tiroteos podrían enfurecer aún más a los campesinos, la policía ha dejado en libertad a todos, excepto uno, de los organizadores de la protesta y el jefe del partido de Zhengzhou visitó Shijiahe, prometiendo investigar las acusaciones sobre los traspasos de tierra. Otros funcionarios del partido visitaron a los campesinos heridos en los hospitales y les ofrecieron regalos de arroz, harina y medicinas.
Los campesinos dijeron que no están satisfechos. "Nos dicen que no deberíamos apelar al gobierno provincial, que no debemos causar desorden público y que todo fue culpa nuestra", dijo el vecino de 24 años.
Ha habido relativamente pocos casos en que la policía china haya disparado contra multitudes desarmadas, incluso con balas de caucho, en los últimos años. En un caso excepcional, la policía entró a un pueblo en la provincia de Jiangxi en abril de 2001 y abrió fuego contra una multitud de campesinos que se negaban a pagar impuestos ilegales, y mató a dos de ellos e hirió a otros 18.
Murray Scot Tanner, un cientista político de la RAND Corporation que estudia tácticas policiales chinas, dijo que el ataque a Shijahe violaba recientes directrices de Pekín para que la policía use métodos menos violentos y menos agresivos de disuasión para calmar las protestas e impedir que se extiendan.
"La idea que defiende la policía en los últimos años es tratar de resolver los problemas por los que se preocupan los manifestantes", dijo. "En este caso, suena como si la policía de Zhengzhou no estuviera interesada en resolver el problema... Entrar con tal cantidad de hombres a la aldea en mitad de la noche era una táctica para intimidar a los vecinos".
"Pero lo que han hecho ha indignado todavía más a los campesinos, y eso es justamente lo que se supone que tienen que evitar".

Jin Ling y Zhang Jing contribuyeron a este reportaje.
7 de agosto de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost

50 CADÁVERES EN NIGERIA VÍCTIMAS DE RITUALES DE MAGIA


El hallazgo de cincuenta cadáveres y de restos humanos en un bosque del norte nigeriano ha revelado la existencia de ritos satánicos y santuarios dedicados a la ‘magia negra' por los cuales la policía ya ha detenido a treinta personas.
Lagos, Nigeria. Fueron 50 los cadáveres encontrados en avanzado estado de descomposición, así como 20 cráneos y esqueletos, en varios santuarios dedicados a la ‘magia negra' en un bosque del estado de Anambra, según informó hoy la televisión del país.
Treinta sospechosos de participar en lo que parecen crímenes rituales fueron ya detenidos ayer por las fuerzas de seguridad, que enviaron a la zona a unos doscientos miembros en diez camiones tras recibir la denuncia de que en el área se practicaban sacrificios humanos para "agradar o aplacar a los dioses", confirmaron portavoces policiales.
Según informaciones procedentes de la zona, los llamados ‘santuarios del diablo' están situados en los alrededores de Okija, localidad donde el gobernador de Anambra, Chris Ngige, habría prestado un juramento de lealtad a su ‘padrino político', Chris Uba, un influyente jefe tribal, antes de las elecciones de 2003.
El gobernador renegó más tarde de sus promesas y desató así una crisis de violencia política que afecta desde entonces a todo el estado.
El comisario de la policía de Anambra, Felix Ogbaudu, quien dirigió personalmente las operaciones de allanamiento de los santuarios, dijo a los periodistas que la visión de tantos cadáveres había sido "escalofriante".
"Se me cayeron las lágrimas ante el horrendo espectáculo de tantos restos humanos, algunos frescos, muchos decapitados, huesos amontonados durante muchos años de matanzas, féretros que contenían cadáveres y rodeados de todo tipo de amuletos y botellas con brebajes", dijo Ogbaudu.
El alto cargo policial se manifestó "muy disgustado y preocupado de que cosas como estas sigan ocurriendo en mi país en pleno siglo XXI".
Uno de los detenidos por su presunta participación en las ceremonias, identificado como Osita Ndukwu, explicó a los policías que quienes son ofendidos o perjudicados por alguien elevan sus quejas a los ‘sacerdotes' de los santuarios, que convocan a los ofensores.
Estos son conminados a declarar y a veces deben ingerir pociones suministradas por los ‘hechiceros', con el resultado de que algunos de ellos mueren y, así, de quien queda con vida se asegura que es quien tenía la razón en el pleito.
El comisario Ogbaudu no excluyó que los ‘brujos' hayan estado también comerciando en órganos humanos ya que a algunos de los cadáveres les falta la cabeza u otras partes.
Adelantó asimismo la probabilidad de que mucha gente cuyo paradero se desconoce haya terminado como víctima de las prácticas rituales en Okija.
Al parecer, el informante de la policía, Chukwu Emezie Obed Igwe, pudo haberse infiltrado en el grupo de ‘hechiceros' haciéndose pasar por un iniciado en las prácticas del ocultismo nativo africano a fin de espiar sus actividades.
"Aun cuando muera en esta misión, me sentiré muy feliz de cumplirla ya que es parte de la liberación y modernización que hemos emprendido en este estado", dijo el joven informante a los medios de prensa.
La noticia del descubrimiento ocupa las portadas de la mayoría de los periódicos nigerianos, que coinciden en denunciar el "horror de antiguas prácticas de hechicería en el país".
Con casi 130 millones de habitantes -el país más poblado de África- que se distribuyen en alrededor de 200 grupos tribales, Nigeria es considerado como uno de los países que presentan mayores problemas sociales en el continente.
Desde su independencia de Gran Bretaña en 1960, el país ha sido escenario de frecuentes y sangrientos enfrentamientos, que han tenido como origen la diversidad étnica y religiosa de las poblaciones, en constante disputa por cuestiones territoriales, políticas y económicas.

7 de agosto de 2004
©24horas

SUDÁFRICA SE MIRA EN EL ESPEJO - scott kraft


Un reportero vuelve una década después de la caída del apartheid y encuentra a negros y blancos adoptando nuevos roles en un país orgulloso de su transición.
Brits, Sudáfrica. Visitantes de las apacibles oficinas del Ayuntamiento de Brits hace una década eran recibidos por un amable recepcionista blanco. Arriba, secretarias blancas atendían a un alcalde blanco y un personal blanco. Los negros servían el té.
Hoy, el recepcionista y las secretarias son todavía blancos. Pero la mayoría de los jefes, incluyendo al alcalde y a la contraloría, son negros. Y, en la entrada el otro día, un limpiador blanco estaba limpiando los cristales.
"Como negro, hace una década ni te acercabas a estas oficinas", dijo Keneth Ngubegusha.
En esa época, Ngubegusha era un estudiante que luchaba contra el apartheid y veía a los blancos como enemigos. Hoy es el funcionario de comunicaciones del ayuntamiento en esta próspera comunidad de colinas cubiertas de acacias cerca de Pretoria. Y cree que "hoy ya no se trata de una cuestión entre blancos y negros en Sudáfrica".
Como corresponsal en Sudáfrica desde 1988 a 1993, asistí a los últimos alientos del apartheid: El intento fallido de obligar a los negros a volver a sus ‘patrias' autónomas. La abolición de las leyes que imponían la segregación racial. La semana en 1990 en que el Congreso Nacional Africano fue legalizado y su líder, Nelson Mandela, liberado. Y volví en 1994 cuando el 80 por ciento de negros de los 45 millones de habitantes de Sudáfrica tuvieron su primera oportunidad de votar en elecciones libres.
Cuando volví recientemente encontré a un país que, a primera vista, se sentía y veía familiar. La neblina de humo de carbón y polvo industrial todavía cubría la metrópolis de Johannesburgo, a una milla de alto. Los combis, camionetas atiborradas de pasajeros negros, todavía recorren a toda velocidad desde y hacia el creciente municipio de Soweto. Racimos de chozas todavía se amontonan contra la carretera que va del aeropuerto de Ciudad del Cabo a la Montaña de la Mesa. Y la especial belleza de este país, desde sus relucientes campos hasta su prístinas playas, seguían inmejorables.
Pero, de más cerca, era obvio que diez años de gobierno de mayoría negra había efectuado profundos cambios. Un agresivo programa de acción asertiva había levantado a los negros en la industria privada y hecho crecer la clase media negra. Todas las escuelas blancas se habían transformado en escuelas preponderantemente negras. Todos los suburbios blancos estaban profundamente integrados.
Lo que era igualmente notable era, sin embargo, lo que la mayoría negra no había hecho. No había usado su nuevo poder para aplastar a la minoría blanca. No había requisado propiedades blancas ni encarcelado de los líderes del antiguo régimen. No ha anulado los logros de los gobernantes blancos de los libros de historia. De hecho, los ganadores han mostrado una confianza y magnanimidad rara vez vista en las sociedades post-revolucionarias.
En el pasado la raza dominaba aquí las conversaciones. Hoy, los sudafricanos se quejan frecuentemente de la delincuencia y han construido murallas de seguridad más altas y contratado a más guardias privados. Critican el mal manejo del gobierno de la epidemia de SIDA que ahora reclaman 600 vidas al día. Lamentan la persistencia de la pobreza, alimentada por un desempleo de más del 20 por ciento -según algunos cálculos, incluso el doble.
Y, cuando se les pregunta, miran sorprendidos de que su país haya logrado tener una transición pacífica desde la opresión de los negros a una democracia multirracial.
De vuelta en 1994, Frederik W. de Klerk fue el presidente que negoció para quitarse del poder. Hoy, a los 68, dirige una fundación que ofrece ayuda a países extranjeros en el manejo de la diversidad racial. Y está prosperando en su propio país.
"Sudáfrica ha tenido bastante éxito en la primera fase, la transformación política", dijo De Klerk, en su oficina en su oficina de la colina de Ciudad del Cabo, con unas vistas de postal sobre Robben Island, donde sus predecesores del Partido Nacional encarcelaron a Mandela durante muchos años". "Hemos puesto fundamentos sólidos para la segunda fase: la transformación socio-económica".
En estos días, De Klerk es frecuentemente parado por negros y blancos para darle la mano y pedirle un autógrafo. "A veces me avergüenza el afecto que recibo", dijo.
Cuando encontré por primera vez a Zwelakhe Sisulu, un editor de un diario negro, a fines de los años ochenta, recién había salido de la cárcel, a donde lo habían enviado por criticar al gobierno blanco. Después de las elecciones de 1994, el gobierno lo nombró director de la Compañía de Radiodifusión de Sudáfrica, en el pasado portavoz del apartheid.
Ahora, Sisulu es un hombre de negocios. Se ha mudado de Soweto y tiene casas en un elegante suburbio de Johanesburgo y en el elegante puerto de Ciudad del Cabo. Su nueva lucha es crear una compañía de medios con operaciones en todo África.
"La gente negra ha hecho serias incursiones y ahora son participantes serios en los negocios", dijo. Y el gobierno de la maquinaria política del CNA "está aceitada por la nueva clase empresarial. En una democracia joven, el liderazgo político es tan importante como el liderazgo empresarial".
No todos los activistas del CNA encontraron hueco en la política o en los negocios. Cuando conocí a Leslee Durr en 1989, la rebelde hija de un granjero afrikaner acababa de ser detenida y expulsada por dirigir unas protestas contra el apartheid en la Universidad de Stellenbosch, el bastión de la educación superior afrikaner. Esperaba dedicarse toda la vida a la causa.
Hoy, ayuda a su padre en la granja y dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar a las mujeres de varias razas que trabajan ahí.
"Esta es una granja sudafricana blanca con una historia", me dijo hace poco Durr, mientras se fumaba un cigarrillo en su granja. "Este no es un negocio políticamente neutro".
Durr, ahora 37, se ha planteado como misión enseñar a sus trabajadoras a defender sus derechos. Ha invitado a líderes del CNA a hablar con las trabajadoras en época de elecciones y las ha aconsejado sobre los detalles de la Ley de Empleo Igualitario.
"Mi padre se enloquece cuando lo hago", dijo, sonriendo. "Todo tipo de agitación es considerada como una inmensa muestra de deslealtad hacia la empresa".
En los años ochenta, las sanciones aislaron a Sudáfrica. Sus equipos de rugby, cricket y fútbol eran parias internacionales. Los restaurantes norteamericanos de comida rápida que salpicaban el planeta se habían saltado la punta de África. Los vuelos directos al resto de África eran raros.
Volver después de una década, es asombroso ver cómo una ola de inversiones ha remodelado la escena. Los restaurantes de McDonald son tan ubicuos como los jacarandás. Los periodistas deportivos se quedan aliento hablando mal del próximo encuentro internacional. Y en el suburbio de Sandton, de Johanesburgo, que fue una vez el enclave de ricachones blancos, está ahora el consulado de Nigeria, que se consideró durante décadas en guerra con Sudáfrica.
Cuando el apartheid había comenzado a derrumbarse, los blancos, y también algunos negros, estaban nerviosos por el Congreso Nacional Africano. El movimiento de liberación era dirigido por tipos que arrojaban piedras en el país y en la elite exiliada, muchos de cuyos miembros se habían educado en la Rusia comunista. ¿Qué hará -se preguntaban los blancos- el CNA?
Hoy, saben la respuesta. Johan Krieg;er, abogado de derechos civiles blanco y juez jubilado, lo explica del siguiente modo: "Se tomaron una chusma de revolucionarios con ojos de demente y combatientes en las selvas y los convencieron de aceptar un sistema de libre mercado abierto que ha logrado mantener cinco puntos de crecimiento económico. Ese es un gran resultado".
Durante el apartheid, la cultura fue un área en la que los negros pudieron incursionar. Sin embargo, muchos iconos culturales del movimiento contra el apartheid eran blancos.
Hoy, un renacimiento africano ha comenzado a sacudir al país.
"Estamos desarrollando un orgullo en nuestra nacionalidad africana", dijo Thami Mazwai, un activista del movimiento anti-apartheid en el pasado que dirige ahora una compañía editorial. "Hay un sentimiento, una corriente, como París durante el Renacimiento".
Un ejemplo es el creciente movimiento de artistas negros, que ahora exponen ante coleccionistas de todo el mundo. Sus temas hoy reflejan las crecientes preocupaciones de un país en transición: SIDA, homosexuales. Y el bajo estatus de las mujeres africanas. Y una naciente clase de coleccionistas de art nouveau para nuevos ricos negros y blancos comienzan a prestarles atención -una pintura de Gerard Sekoto fue se vendió por $10.000 hace ocho años, se subastó recientemente en $100.000.
Hace una década atrás, en las fábricas los negros trabajaban para los blancos y no había respeto mutuo. Esa relación se ha invertido, con resultados sorprendentes.
Cuando tres inversionistas negros tomaron el control de una próspera concesión de BMW en el centro de Johanesburgo no hace mucho tiempo, una de las vendedoras blancas, Priscilla Mare, se preocupó.
"Tomó un tiempo acostumbrarse a su cultura, a sus maneras", admitió. Cuando le pedí ejemplos, dijo: "Sabes, cosas como el ‘tiempo africano'".
Ahora piensa que los hombres de negocios y de ventas negros están en ebullición.
El legado del país, definido alguna vez solamente por el aguante de los colonos blancos afrikaners, incluyen ahora un homenaje a la larga lucha de su mayoría negra. Un nuevo Museo del Apartheid cerca del municipio de Soweto muestra la lucha contra la opresión blanca y rememora los sufrimientos de los negros. Una cárcel en el centro de Johanesburgo donde estuvieron detenidos los líderes del CNA está siendo rehabilitada como museo. Y la prisión de Robben Island es ahora también un museo.
Una gigantesca estatua de Mandela se erigió hace unas semanas en una plaza de Ciudad de Sandton, un centro comercial al norte de Johanesburgo donde antes había guardias controlando las bolsas a la búsqueda de bombas del CNA. Ahora, los turistas posan para hacerse fotos. Las calles que antes llevaban el nombre de héroes del apartheid han recibido nuevos nombres de líderes del movimiento contra el apartheid. En Johanesburgo, se ha inaugurado un nuevo Puente Nelson Mandela, junto la Puente de la Reina Isabel.
Pero al preservar el pasado, el gobierno no ha sentido la necesidad de re-escribirlo. En Ciudad del Cabo todavía está la estatua de Luis Botha, el ‘estadista' afrikaner de comienzos del siglo veinte, a las afueras de la residencia oficial del presidente.
El Monumento Voortrekker cerca de Pretoria todavía conmemora la Gran Marcha de los afrikaners en el interior de Sudáfrica y de su victoria, que creyeron que era intervención divina, sobre sus enemigos zulúes. El monumento simbolizó alguna vez la creencia afrikaner de que Dios quería que gobernasen Sudáfrica. Pero hoy es un museo historia y cultura afrikaner (todavía subvencionado por el gobierno). Guías negros dan ahora tours en lenguas africanas, y los conciertos de jazz han reemplazado los servicios religiosos.
Pero es en lugares como Brits donde son más aparentes tanto los signos pesados como sutiles de una evolución racial.
Cuando visité Brits por primera vez, los blancos conservadores estaban tratando de sacar a los negros de Oukassie, un campo de okupas en las afueras de la ciudad. Hoy el ayuntamiento negro han construido una cancha de fútbol, una cancha de tenis, una biblioteca y un centro comunitario en Oukassie, que ha aumentado a 18 mil vecinos.
"Este gobierno no dice solamente: ‘Lo siento, bye-bye' a Oukassie", dijo Ngubegusha, el funcionario del ayuntamiento. "Hemos construido 550 casas para los más pobres. La gente tiene un techo sobre sus cabezas y pan en sus mesas. Estamos diciendo: ‘Si te vienes a vivir aquí, eres miembro de nuestra comunidad'".
Le pregunté al Ngubegusha por qué el nuevo Ayuntamiento no barría la casa y reemplazaba a las secretarias blancas, la mayoría de las cuales había trabajado para funcionarios del apartheid. Parecía sorprendido por mi pregunta.
"No puedes despreciar a una persona que es profesional", dijo. "Esas mujeres son profesionales. Y una profesional es una profesional".

6 de agosto de 2004
©traducción mQh©losangelestimes

TRIUNFO Y CAÍDA DE UN EDITOR EN CHINA - philip p. pan


Recientemente el Partido Comunista permite a los periodistas la cobertura de temas que en el pasado eran tabú, como la corrupción de funcionarios del partido y los abusos policiales. Sin embargo, cuando un diario chino reportó la muerte de un estudiante después de ser detenido y golpeado por la policía, sus editores fueron encarcelados. Todavía lo están.
Guangzhou, China. Eran pasadas las 9:30 cuando los periodistas terminaron de escribir. Las prensas deberían empezar a imprimir la edición del día siguiente del Southern Metropolis Daily en unas horas, y se había reservado espacio para un gran titular en primera plana.
Pero cuando el jefe de redacción nocturno leyó la historia -un reportaje sobre un joven egresado que había sido detenido por la policía local y golpeado hasta la muerte-, titubeó. Luego cogió el teléfono y llamó a Cheng Yizhong, el brillante editor del diario.
Cheng había transformado al Daily en el tabloide más popular y rentable de esta ciudad sureña, poniendo en práctica un estilo de periodismo que los editores están tratando de imitar en toda China. Pero unos días antes en una intervención ordenada por el nuevo jefe del Partido Comunista de la provincia se le había despojado de su título de editor jefe. Ahora era el subdirector del diario.
Otros que estaban en la sala de redacción le habían informado dos veces sobre el artículo, pero dadas las circunstancias, el editor nocturno quería verificarlo con él por última vez, recordaron colegas. No había dudas de que la historia no sería del agrado de los funcionarios de gobierno, y todavía había tiempo para retirarla. Pero Cheng dio orden de publicarla.
El artículo, publicado el 25 de abril de 2003, se extendió rápidamente en la red, y fue copiado por diarios en todo el país. Los periodistas investigaron más, y denunciaron los abusos en una red nacional de campos de detención que vendía y compraba reclusos como si fueran esclavos. A la defensiva ante la creciente indignación pública, Pekín ordenó cerrar los campos y abolió una ley de varias décadas de antigüedad que daba a la policía amplios poderes para encarcelar a gente a voluntad.
Fue una victoria histórica para la prensa china; nunca antes habían periodistas influido tanto en un asunto nacional de manera tan dramática. Pero en marzo Cheng fue arrestado y dos de sus colegas fueron sentenciados a largas condenas de prisión en una investigación sobre corrupción que según fuentes del partido fue un acto de venganza de funcionarios locales.
Lo que le pasó a Cheng pone de relieve la lucha transcendental y compleja que se libra ahora entre los medios de comunicación cada vez más independientes y comerciales y los intereses creados dentro del dominante Partido Comunista. El resultado determinará no solamente el futuro del periodismo en China sino también del más grande sistema político autoritario del mundo.
Más de una década después de que China iniciara reformas económicas mientras continuaba restringiendo las libertades políticas, el gobierno todavía posee y controla todos los diarios y estaciones de televisión del país. Pero los periodistas se han liberado de los censores del partido área tras área y están en medio de una batalla cotidiana por mayores libertades.
Esta ofensiva está en parte motivada por cuestiones económicas. En una amplia revisión de la industria, el gobierno está retirando los subsidios a los puntos de venta de los medios del estado, haciéndoles responsables de sus propias ganancias y pérdidas y abriendo las puertas a la inversión privada. El mercado ha conducido a los diarios a dejar a un lado la propaganda y ofrecer a los lectores historias en las que realmente tengan interés. Muchos se han vuelto hacia el chisme o los espectáculos, pero hay también un motivo financiero para producir una mercadería escasa: un periodismo que desafíe al gobierno.
El partido está dividido acerca de la creciente expansión de las libertades de prensa. Cree que una prensa más asertiva puede ayudar a combatir la corrupción y mejorar el servicio público, pero tiene miedo de perder el control de una institución crucial para su monopolio del poder. Las constantes escaramuzas entre periodistas y funcionarios que quieren suprimir historias donde quedan mal ha amenazado la unidad del partido. Y a medida que los periodistas comienzan a verse a sí mismos como guardianes del público antes que perros falderos del partido, los viejos métodos de control del gobierno se están debilitando.

Nuevo Periodismo
El 1 de septiembre de 1997 los lectores que compraron el Southern Metropolis Daily se encontraron con un tipo diferente de diario del Partido Comunista. En lugar de las últimas declaraciones sobre marxismo, un cuarto de las 16 páginas del diario se dedicaban a la muerte de la princesa Diana. El tabloide sorprendió a sus rivales; casi todos los diarios chinos habían cubierto la muerte de Diana, pero sólo en pocas palabras.
El tabloide era un experimento lanzado por un serio diario del partido, el Southern Daily, para ganar más anunciadores en esta floreciente ciudad de siete millones de habitantes.
Cheng no tenía todavía 30 años, y era el miembro más joven de un comité de tres nombrado para manejar el diario. Era miembro del partido y una promesa en ciernes, el hijo de un campesino que obtuvo un trabajo en el Southern Daily después de estudiar literatura en la más prestigiosa universidad de Guangzhou. Se había destacado antes como editor creativo, de modo que cuando se ofreció como voluntario para empezar con el tabloide, fue nombrado subdirector.
"Significaba más presión y más trabajo, pero él pidió hacerlo", recordó su esposa, Chen Junying, una colega redactora en el Southern Daily. "Quería un trabajo más honesto, más competitivo y más importante".
Un hombre tranquilo, de cara juvenil, Cheng se metió en el proyecto, estudió diarios de todo el mundo, escribió un plan de acción de diez mil palabras y diseñó personalmente la cabecera del tabloide usando una caligrafía del siglo cinco de la dinastía Wei, del norte. Su esposa había recién dado a luz, pero lo que él adoraba era el diario.
El diario tenía entonces menos de cien periodistas y Cheng redactaba y hacía la composición de varias páginas cada noche. También era partidario de un nuevo tipo de periodismo en China, y escribía reseñas de películas extranjeras que son ampliamente disponibles en disco compacto.
Al principio, el diario perdió dinero y los jefes de Cheng tuvieron algunas dudas. En una reunión Cheng dijo que sería pronto el diario más importante de Guangzhou. Sus oyentes estallaron en risas, recordaron sus colegas.
Pero Cheng siguió tratando. Fue el primer diario en China en ofrecer secciones para el consumidor diarias: autos los lunes y propiedad urbana los jueves, por ejemplo. Abrió terreno nuevo con una cobertura a todo trapo de las finales de la Copa Mundial de 1998, llegando a publicar ocho páginas al día durante 43 días consecutivos, haciendo las delicias de este país loco por el fútbol.
El diario también comenzó a destacarse con reportajes más críticos sobre problemas sociales como la delincuencia y la corrupción, causando sensación, por ejemplo, con un reportaje sobre restaurantes que usaban aceite de cocina extraído de desechos de cocina.
Mientras otros diarios evitaron ganarse el antagonismo de funcionarios locales sacando al sol solamente los trapos sucios de otras provincias, el Daily se concentraba en implacables reportajes en su propia ciudad y región.
La estrategia dio resultado. El tiraje subió de 80 mil a fines de 1997 a 380.000 un año más tarde. Después de que el talentoso gerente de publicidad Yu Huafeng se uniera al equipo, los ingresos subieron también. En su tercer año, la circulación alcanzó 610 mil ejemplares y el diario hizo sus primeras ganancias.
Hacia 2000 el Southern Metropolis Daily se había transformado tanto en el de más páginas como en el más caro diario de China, cobrando alrededor de 12 centavos por 72 páginas. Al año siguiente, el partido promovió a Cheng al cargo de editor jefe. Yu se transformó en subdirector y gerente general del diario. La edad promedio de los 2.200 empleados del Daily era de 27 años en 2002. La edad promedio de los miembros de su gerencia era de 33.
El diario era tenaz. Una vez funcionarios locales de la vecina ciudad de Shenzhen trataron de prohibir su venta. Al día siguiente, el titular de la primera plana del diario decía: "Alguien En Shenzhen Cierra Desvergonzadamente Este Diario". Un mes y medio de después, la prohibición fue levantada.
Sus colegas describieron a Cheng como un orador elocuente. En las reuniones semanales del equipo, pedía a sus periodistas recordar que trabajaban para el público. En un memorándum un reportero recordó que había criticado un artículo que describía los problemas que causaba la prostitución en la ciudad. Dijo que el diario debería estar con los débiles y concentrarse en "supervisar" a los fuertes.
"En el negocio de la prensa sabemos cómo no estar en el poder", dijo Cheng en una entrevista distribuida por el departamento de mercadeo del diario en 2002. "Ahora tenemos que aprender a comportarnos como un diario que tiene el poder".
Cheng dijo que el partido había dado a la prensa el mandato de supervisar a los funcionarios locales. Pero agregó que había elegido sus objetivos cuidadosamente. "En China, la supervisión de los medios sólo se puede hacer dentro del sistema existente", dijo. "La libertad significa saber lo grande que es tu jaula".

Victoria Breve
Pocos días después de que Chen Feg fuera contratado como reportero en el Southern Metropolis Daily en marzo del año pasado, recibió un dato prometedor. Una estudiante universitario le dijo que había oído que un diseñador gráfico de 27 años, Sun Zhigang, había muerto después de ser detenido por no llevar consigo su permiso de residencia temporal.
Chen estaba preocupado de que la historia fuera muy delicada. Pero el editor, sin dudarlo, le dio permiso para investigar, recordó.
Chen, 31, un hombre corpulento con pelo cortado al rape, formó un equipo con su colega Wang Lei, 28, más alto y delgado, con una barbita de chivo y pelo largo. Encontraron a la familia de Sun y los convencieron de que pidieran a un médico forense que hiciera una autopsia. Pocas semanas después se enteraron de los resultados: a Sun lo golpearon hasta la muerte.
Los dos periodistas informaron a uno de los editores jefes del diario. Este mostró inmediatamente interés, recordaron, y dio instrucciones específicas. Primero, asegurarse de que todo coincidiera. Segundo, terminar la historia rápidamente antes de que las autoridades de propaganda ordenaran al diario no escribir sobre el tema. China no ha tenido nunca un sistema muy extenso de censores. En lugar de eso, el partido nombra a los editores de todos los diarios, envía directrices prohibiendo la cobertura de materias específicas y espera que los periodistas se censuren a sí mismos. Los que no obedecen son despedidos o degradados, y en algunos casos sus publicaciones son cerradas. En raras ocasiones un periodista puede ser detenido.
Cheng y Wang actuaron rápidamente, entrevistaron a los amigos, empleadores y familiares de Sun, así como a expertos médicos y jurídicos. Luego trataron de entrevistar a la policía y les pidieron que se marcharan de dos comisarías y del Ayuntamiento. Querían escribir la historia al día siguiente.
Pero su editor estaba preocupado, recuerdan. Dijo que deberían haber esperado hasta el último día antes de contactar a la policía, porque la policía podía llamar a las autoridades de propaganda y acallar la historia. Entonces les dijo que la escribieran esa misma noche.
El artículo ocupó dos páginas. En primera plana, un enorme titular decía: "La Muerte Del Detenido Sun Zhigang". El subtitular decía: "Estudiante Universitario, 27, Muere Repentinamente Tres Días Después De Ser Detenido En Una Calle De Guangzhou, Autopsia Revela Que Fue Golpeado Hasta Morir".
La respuesta del público fue abrumadora. Cientos de personas llamaron y enviaron faxes al diario para expresar su indignación o contar sus propias historias de abusos policiales, y decenas de miles publicaron mensajes en la red.
Chen y Wang escribieron una continuación al día siguiente, pero los funcionarios de propaganda bloquearon el artículo, recuerda Chen. Los periodistas, entonces, enviaron la historia a un amigo de un diario de Pekín, donde se publicó pocos días después con un seudónimo.
Poco después, recuerdan, Cheng Yizhong, el editor, los llamó a su despacho para una reunión. Les pidió que siguieran indagando, incluso si no se podían publicar todas las historias. Luego les dijo que esperaba que sus reportajes llevaran a Pekín a abolir la ley que se usó para detener a Sun.
Chen recordó que pensó que su editor estaba loco. "Pensé que tenía fiebre", dijo.
Pero las presiones en pro de los cambios siguieron aumentando. Sun había sido detenido por una ley que el partido usaba para restringir la emigración durante décadas, una especie de sistema de pasaporte interno que permitía a la policía enviar a la gente sin permiso de residencia a cualquiera de los cerca de 700 centros de detención y repatriación en todo el país. Juristas empezaron a pedir la revisión de la ley, diciendo que violaba derechos humanos fundamentales. Los periodistas comenzaron a mostrar cómo la policía a menudo detenía gente a voluntad, los ponían a trabajar en los campos y los detenían ahí hasta que los familiares pagaran pesados rescates.
Cheng mantuvo al Daily al frente de la campaña, y publicó una serie de reportajes y editoriales especiales. Cuando Pekín anunció la decisión de abolir el sistema de detención, también puso la noticia en primera plana.

Venganza Local
Después, algunos altos cargos elogiaron la cobertura del Southern Metropolis Daily como un ejemplo de cómo la prensa podía jugar un papel constructivo en el partido, dijeron fuentes del partido.
Pero el fin del sistema de detención privó a las agencias de policía, una poderosa rama del estado, de una lucrativa fuente de ingresos. Más importante todavía, la historia puso en evidencia a los líderes locales de Guangzhou y quizás arruinó sus carreras.
Funcionarios locales enfurecidos con la prensa recurren habitualmente a las autoridades de propaganda para pedir que se castigue a los periodistas. Pero Pekín comprobó los reportajes del Daily al prohibir el sistema de campos de detención, lo que hizo difícil que los funcionarios de Guangzhou pudieran hacer algo.
Sin embargo, trataron de ejercer presión sobre el diario. El día que se publicó la historia de la muerte de Sun, el secretario del partido en Guangzhou amenazó furiosamente con llevar al Daiy a tribunales, dijeron los periodistas. Más tarde, Cheng recibió una llamada de un antiguo compañero de escuela que le entregó un mensaje de otro importante funcionario del ayuntamiento advirtiéndole que retrocediera, dijeron colegas.
Poco después de que Pekín aboliera la ley de detención, los líderes del partido en Guangzhou ordenaron una investigación de las finanzas del diario y los detectives comenzaron a presionar a los anunciadores por evidencias de corrupción, dijeron funcionarios del partido y anunciadores.
"No pudieron usar el sistema de propaganda para castigar al diario porque este no había cometido ningún error serio", dijo un funcionario provincial del partido, que habló a condición de conservar el anonimato. "Así que recurrieron al sistema judicial".
Dentro de un mes, los fiscales detuvieron a Yu Huafeng, el gerente general del diario, y le interrogaron sobre un collar de 350 dólares que un anunciador había dado a su esposa como regalo con ocasión del nacimiento de su hijo. Yu dijo que él le había regalado al anunciador una cámara de video de mil dólares cuando su esposa había dado a luz, y les mostró la factura para probarlo, dijo su esposa Xiang Li.
Las autoridades se negaron a dejar en libertad a Yu. Pero Cheng movilizó a sus propios partidarios en el partido, y logró que el jefe de propaganda provincial interviniera y obligara a los fiscales a dejar en libertad a Yu, dijeron dos funcionarios del partido.
La confrontación sugirió que el Daily tenía más apoyo en el partido que sus enemigos, y Cheng y Yu se relajaron, dijeron colegas. Hicieron planes para lanzar tabloides como el Daily en otras ciudades, e iniciaron conversaciones con otro diario para unir fuerzas y comenzar uno en Pekín.
A mediados de octubre, en lo que pareció ser un importante respaldo, el departamento central de propaganda del partido de Pekín aprobó el diario. Cheng fue nombrado el nuevo editor general del diario.

Se Intensifica La Represión
Pero Cheng había subestimado a sus enemigos en Guangzhou. Un año antes, el principal funcionario del partido de la provincia de Guangzhou había partido. Su remplazante fue Zhang Dejiang, un líder del partido que pronto se quejó de que los reporteros de Guangzhou eran muy difíciles de controlar, de acuerdo a gente que oyó esas observaciones.
Fue Zhang quien ordenó la represión de marzo en el que Cheng fue degradado a subdirector, dijeron funcionarios del partido. También despidió al editor de otro diario y cerró completamente un tercero.
En diciembre de 2003, los líderes del ayuntamiento recibieron permiso de Zhang o de sus ayudantes para continuar la investigación de corrupción en el Southern Metropolis Daily. Los fiscales volvieron a detener a Yu, y esta vez no le soltaron.
Pero Cheng se negó a bajar el tono de la cobertura del diario. Diez días después de la detención, el Daily lanzó una exclusiva mundial: Las autoridades sanitarias de la ciudad habían identificado un caso de neumonia atípica (SARS), el primero en China en varios meses.
Al día siguiente, el ayuntamiento confirmó el reportaje y declaró que estaban planeando hacer una declaración cuando fueron sorprendidos por la publicación de la noticia. Zhang quedó en evidencia y se puso furioso, dijo un funcionario del partido, pero debido a la inhabilidad del gobierno en ocultar el primer caso de SARS, habría sido difícil castigar al diario por haberlo revelado.
En lugar de eso, la investigación sobre la corrupción se intensificó. A principio de enero de 2004 los fiscales interrogaron a cerca de 20 redactores y gerentes comerciales del diario, incluyendo a Cheng.
Pero incluso con el aumento de las presiones, el Daily ganó algunos de los premios de periodismo más importantes del país y anunció que la circulación había alcanzado 1.4 millones de lectores y los beneficios de 2003 serían del orden de unos 20 millones de dólares, transformándolo en uno de los diarios más exitosos del país.
A fines de enero, Zhang volvió a apretar. En una asamblea general de funcionarios de disciplina, dijeron fuentes del partido, preguntó sarcásticamente si acaso el partido todavía era dueño del Daily. Luego declaró que la prensa no podía solamente supervisar a otros; debía también ser supervisada por otros.
Uno de sus ayudantes acusó a los ejecutivos del Daily de robar fondos del estado, esencialmente condenando a Yu antes del juicio, dijeron funcionarios.
Pocos días después, Cheng leyó un desafiante discurso a su personal. Vestido con una chaqueta negra y una camisa de algodón, y sentado a la cabeza de una mesa de reuniones en una habitación con más de cien empleados, Cheng dijo que había un choque de intereses entre el diario y "unos pocos individuos poderosos" desde que se había publicado el reportaje sobre Sun Zhigang, de acuerdo a testigos y a una copia del discurso.
"Alguna gente está afilando sus armas... Esta tormenta tenía que ocurrir tarde o temprano", dijo. "Estamos preparados. Para el progreso del país, el desarrollo de la sociedad y la felicidad del pueblo, vale la pena sufrir algunas inconveniencias y miserias".
"Pase lo que pase", juró, "no debemos renunciar a nuestros ideales y creencias".
Pocas semanas después un tribunal local condenó a Yu de corrupción por haber transferido fondos de dividendos del departamento de publicidad del diario a la sala de redacción, una práctica habitual en muchos diarios. El tribunal también lo condenó por soborno por haber pagado una bonificación a un supervisor del Southern Daily, Li Minying.
En marzo Yu fue sentenciado a doce años de prisión, Li recibió una sentencia de once años por aceptar el soborno. Al día siguiente la policía arrestó a Cheng.
Esas movidas sorprendieron a los partidarios del partido porque no parecía haber pruebas de ninguno de los delitos y las cantidades de dinero implicadas eran relativamente bajas. Periodistas en todo el país firmaron peticiones en protesta, y muchos que se habían movilizado contra la ley de detención empezaron a ejercer presión a favor del Southern Metropolis Daily.
A medida que crecía la indignación pública, tres jefes del partido jubilados en Guangdong escribieron cartas a Zhang pidiendo que revisara el caso, diciendo que había dañado la reputación de la provincia como pionera de las reformas económicas, dijeron funcionarios del partido. En un inusual señal de división dentro de la jefatura del partido, una revista de Pekín informó sobre dos de las cartas.
En junio, los tribunales redujeron la condena de Yu a ocho años y la de Li a seis, después de la apelación. Cheng sigue en prisión pero aún no se le acusa de nada, un signo de que los líderes del partido todavía no deciden qué hacer.
El Southern Metropolis Daily todavía sale, pero los editores se muestran mucho más cautos en criticar a las autoridades locales. Casi todos los representantes claves de la sección de publicidad del diario han renunciado, y docenas de reporteros se han marchado. En el primer trimestre del año, dijeron funcionarios, el diario perdió 1.5 millones de dólares.
Pero el nuevo tabloide comenzado por Cheng en Pekín ha adoptado el estilo agresivo del viejo Daily y parece estar prosperando. "Así es como funciona", dice un editor de Guangzhou que habló a condición de conservar la identidad. "Dos pasos adelante, uno atrás. Pero tenemos que seguir presionando".

2 de agosto de 2004
©traducción mQh©washingtonpost

ECOS DE UNA CRUEL GUERRA EN SIERRA LEONA - clarence roy-macaulay


Testigo TF-1196 cuenta su historia: Los rebeldes usaron machetes para acabar con todo movimiento y vida de su marido. Luego la violó un rebelde que podría haber sido su hijo.
Freetown, Sierra Leona. La mujer de edad mediana levantó los extremos redondeados de sus brazos para mostrar por qué no había firmado su declaración, entregada antes a un tribunal de crímenes de guerra auspiciado por Naciones Unidas en Sierra Leona, un país africano rico en diamantes.
"Después de matar a mi marido, un rebelde me cortó las manos con un machete, en cuatro pedazos", contó TF-1196 al tribunal.
En las últimas dos semanas los sobrevivientes han comenzado a contar sus experiencias en una de las guerras más despiadadas de África: la campaña iniciada por los rebeldes en 1991-1992, en la que mataron, violaron, secuestraron y cortaron en pedazos a cientos de miles de civiles con la esperanza de aterrorizar a Sierra Leona para que el gobierno les cediera el control de su gobierno y minas de diamantes.
Los rebeldes, muchos de ellos niños de hasta cinco años, seguían a Foday Sankoh, al que llamaban Pappy. Sankoh daba a sus milicianos AK-47, marihuana, cocaína y anfetaminas, y los animaba a matar de la manera más brutal que podían imaginar sus mentes inmaduras.
La campaña de los rebeldes se desarrolló en el campo de Sierra Leona, dejando un número de víctimas difícil de calcular. Los relatos de sus víctimas han gozado de poco interés mundial, en contraste con los juicios por crímenes de guerra de Yugoslavia y Ruanda.
Pero las historias -contadas en una sala del tribunal esterilizada construida especialmente en el país que es oficialmente el menos desarrollado del mundo- refleja el alcance de la crueldad humana.
Otra mujer, Testigo TF-064, declaró esta semana sobre el día que los rebeldes llegaron a su aldea.
El tribunal le asignó un número para proteger su identidad.
TF-064, el quinto testigo de la acusación, contó al tribunal cómo la violaron los rebeldes, aunque estaba embarazada.
Describió como los milicianos que quitaron los bragas a su hermana y le introdujeron un cuchillo. No pudo contener las lágrimas cuando contó cómo los pistoleros separaron a los adultos de los niños de la aldea en dos grupos: los adultos dentro de una casa; ocho niños, incluyendo a sus hijos de uno y tres años, debajo de un naranjo.
"Oímos gritar a los niños", dijo. "Luego, dejaron de gritar... Cuando salimos los cuerpos de los niños estaban dispersos por el suelo".
La testigo TF-064 entonces se puso a llorar ininterrumpidamente durante diez minutos.
"Por favor, contrólese y cuéntenos", le dijo finalmente el juez Benjamin Itoe a la mujer, y ella continuó.
Los rebeldes mataron a la mayoría de los vecinos y luego obligaron a los sobrevivientes a seguirlos, dijo. Dejaron a uno de sus hijos con vida para cargar un saco que chorreaba sangre.
Los rebeldes finalmente la llamaron para mostrarle que había en la bolsa: las cabezas de los niños de la aldea, incluyendo las de sus hijos.
"Antes de partir, me volví para mirar los cuerpos que había en el suelo. Los rebeldes me obligaron a reír mientras apuntaban un arma a mi cabeza", dijo. "Yo simulé reír".
La gente de Sierra Leona sigue los testimonios a través de sumarios radiales nocturnos. La mayor parte de la prensa extranjera abandonó el país después de los primeros días del juicio, en junio.
Algunos testigos que declaran ahora dijeron que eran los únicos que quedaron vivos para contar el ataque.
"Llegaron directamente a mí y me preguntaron si era yo el que llevaba las oraciones. Les dije que sí, y me dijeron: ‘Tu vida terminó'", dijo un hombre musulmán, 67, que en su testimonio sobre ese día de enero de 1999, cuando los rebeldes ocuparon la capital, Freetown.
Sobrevivió -de los 71 muertos en la mezquita, dijo.
Los horrores cometidos por los rebeldes en sus repetidos ataques a Freetown finalmente provocaron la intervención militar de la potencia colonial británica, la vecina Guinea, Naciones Unidas y fuerzas de África occidental, que terminaron con los rebeldes en 2002.
Sankoh murió, de causas naturales, bajo custodia de Naciones Unidas el año pasado.
Los fiscales acusan a líderes extranjeros de proporcionar a Sankoh armas, adiestramiento y dinero para ayudar con la insurrección. Charles Taylor, el derrocado presidente liberiano, está un fugitivo de una acusación en su contra.
Trece personas han sido acusadas, nueve de las cuales bajo custodia. Tres antiguos comandantes rebeldes se encuentran en juicio.

23 de julio de 2004
31 de julio de 2004
©traducción mQh
©bostonnews

UN CAPÍTULO DESCONOCIDO EN LA VIDA DE CELIA CRUZ - carol rosenberg


Era el año 1955. Dwight D. Eisenhower era presidente y Celia Cruz, 29, era una estrella en las marquesinas y ondas radiales con la célebre banda cubana Sonora Matancera. Y la embajada norteamericana en La Habana le había prohibido visitar Estados Unidos por sospechar que era comunista.
De hecho, a la cantante conocida cariñosamente como Celia por generaciones de exiliados cubanos le negaron al menos dos veces un visado de entrada a Estados Unidos en los años cincuenta, de acuerdo a un documento norteamericano desclasificado hace poco que la describe como una "conocida cantante comunista y estrella del espectáculo".
Era la época de antes de Fidel Castro, una época en que el mccarthysmo y la amenaza roja dieron origen a una lista negra de Hollywood. El Congreso norteamericano estaba poseído por el anticomunismo y los agentes federales andaban a la caza de comunistas, reales e imaginarios, en el gobierno y en el mundo del espectáculo.
El Herald descubrió un capítulo hasta ahora desconocido de la vida de Celia Cruz, de su lucha de casi diez años por limpiar su hombre, después de obtener el historial del FBI, antes clasificado, por medio de la Ley de Libertad de Información.
Sus biografías no mencionan el episodio, y la gente que se ocupa de su herencia, incluyendo a su marido de 41 años, dijeron que ella nunca lo mencionó.
"Nunca me dijo nada sobre esto. Nunca hablaba de política", dijo su viudo Pedro Knight. Las supuestas actividades son anteriores a su relación, en una época en que ella era adolescente y luego veinteañera.
"Habría sido difícil porque, especialmente después, a ella se la identificó mucho como un símbolo del anti-castrismo", dijo Alejandro de la Fuente, un profesor de historia de la Universidad de Pittburgh que se especializa en las relaciones raciales en Cuba.
En esa época "no era raro que los artistas e intelectuales tuvieran algún tipo de contacto con el Partido Comunista", dijo. "Era una fuerza progresistas, liberal de la época. No había nada de que avergonzarse. Eso cambió a fines de los cuarenta, después de la Segunda Guerra Mundial".

Documento De La Embajada Informaba Sobre Celia Cruz
A su muerte hace un año, Celia Cruz, 77, era un icono anti-comunista de la comunidad cubano-americana en el exilio.
Pero incluso mientras miles de admiradores lloraban su muerte en Nueva York y Miami, su ficha de Contraespionaje se guardaba todavía en el FBI. En la ficha había 32 páginas de la era de la Guerra Fría, cuando John Foster Dulles era secretario de estado, J. Edgar Hoover era director del FBI y sus agentes llevaban fichas de casi todo el mundo, desde Lucille Ball y Desi Arnaz a Marilyn Monroe
El dossier de la Criz conseguido por el Herald no está completo. Pero las dieciocho páginas dadas a conocer hasta ahora comienzan el 23 de julio de 1955. Marcada con ‘SECRETO', el memorándum de operaciones de la embajada norteamericana en La Habana dice que se le negó la entrada a Estados Unidos haciendo uso de una disposición de la Ley de Inmigración y Naturalización que excluye a los sospechosos de ser subversivos.
El memorándum también dice que a la Cruz ya se le había negado un visado en mayo de 1952. Cita informes que afirman que ella estuvo en un grupo que en 1951 firmó una carta que fue publicada en el diario del Partido Comunista, ‘Hoy', que apoyaba un Congreso Pro Paz, y estaba afiliada al movimiento Juventud Socialista de Cuba a los veinte años.
También dice que ella se reunión, a los 27 años, secretamente con el secretario general del Partido Socialista cubano, Blas Roca Calderío, y había utilizado un concierto de octubre de 1953 como tapadera para reunirse clandestinamente con comunistas en Caracas, Venezuela.
Ninguno de los informes, sin embargo, proporciona prueba de las acusaciones.
También preocupaba, según más de un memorándum, su trabajo en la emisora comunista Radio Mil Diez, donde había actuado una década antes, en 1944.
Mil Diez enfatizaba los espectáculos por sobre la política, tenía la cuarta mayor audiencia de La Habana y realizaba diariamente programas de concursos sobre teoría y práctica marxistas. La estación era también popular en los años cuarenta como un podio para músicos emergentes.
En esa época, esas actividades eran legales en Cuba. Pero la ley de inmigración prohibía la entrada a extranjeros con afiliaciones comunistas o simpatías anti-gubernamentales.
Tanto la CIA como el FBI tenían agentes en La Habana y era política de la embajada someter a cada solicitante de una visa a un control de sus actividades políticas.
De acuerdo a los documentos, el cuartel general del FBI en Washington realizó al menos nueve controles durante varios años -revisando los archivos a la búsqueda de referencias a Celia Cruz, algunas explícitamente buscando vínculos con subversivos.
Un norteamericano que trabajaba entonces en la embajada, y que habló con el Herald a condición de conservar el anonimato, dijo que la petición de visa de la Cruz en 1955 habría sido rechazada automáticamente debido a las directrices del gobierno y al hecho de que ya había sido rechazada en 1952.
Pocos años más tarde el antiguo funcionario de la embajada dijo que la política de Estados Unidos cambió a medida que los cubanos comenzaron a abandonar la isla. A gente que había coqueteado con el comunismo se le dio pasaje libre a Estados Unidos.
Pero, dadas las regulaciones norteamericanas y un informe interno que llamó a la artista una "conocida cantante y artista comunista" en 1955 Estados Unidos se hizo terreno vedado a la Cruz.
Sin embargo, la Cruz era también una celebridad entre las 400 a 500 personas que hacían cola cada día en la embajada norteamericana. Así, la vice-cónsul norteamericano George Thigpen explicó por qué se rechazó su petición de un visado, en un memorándum de dos páginas que llegó a Washington por valija diplomática.
Era parte de una pista de papel entre La Habana, el departamento de Estado y el FBI de Hoover. Hoy, a los 81, Thigpen vive jubilado en Virginia y dice no recordar el episodio.
"Soy un gran admirador de Celia Cruz, por su música", dijo. "Era muy simpática".
Thigpen dijo que pensaba que sólo había visto a la Cruz por televisión, hasta que un periodista del Hereld le leyó el memorándum por teléfono.

A La Artista Le Dan Permiso Para Visitar Estados Unidos
Cruz obtuvo un permiso para visitar Estados Unidos dos años más tarde, en 1957. Viajó a Nueva York nuevamente a actuar en 1960.
Pero documentos desclasificados muestran la lucha de casi una década para desmentir las sospechas del gobierno de que era comunista, hasta que finalmente le otorgaron asilo político en 1961.
En Estados Unidos, la Cruz era en gran parte apolítica, aparte de codazos muy personales a Castro, al que ella culpaba que haber hecho imposible que volviera a Cuba después de 1962 para el funeral de su madre.
"Era anti-castrista. En todas las entrevistas que dio en su vida, le dijo a todo el mundo que no volvería a Cuba mientras Castro estuviera", dijo Cristóbal Díaz Ayala, 74, historiador de la música cubana que vive en Puerto Rico y creció cerca de la familia de Cruz.
Sin embargo, nunca mencionó el hecho de que estuviera en una lista negra. Al contrario, dice Díaz Ayala, optó por contar un historia dulce de su vida, dulce como el azúcar que tomaba en el café. Creció en un solar, una casa comunal para gente pobre, dijo Díaz Ayala. "En Cuba, los artistas negros no tenían las mismas oportunidades que los artistas blancos. Pero nunca mencionón eso. No en Cuba. No en el exilio. Era una dama. Tenía su propio mundo de las cosas que quería olvidar y de las que no".
En sus memorias, escritas después de su muerte sobre la base de entrevistas grabadas, la Cruz describe los años cincuenta como días felices de choferes y cabarets, relucientes éxitos que la hicieron parecer importante, una estrella tan grande que su raza no importaba.
Pero en la embajada norteamericana en Cuba los diplomáticos apuntaron su raza -con interés.
En un telegrama urgente de abril de 1957 de La Habana al cuartel general, que caracterizaba a Cruz como una "artista cubana de color", un funcionario de la embajada defendió su petición de visa para actuar en Nueva York una primera vez.
El telegrama se preguntaba si acaso la Cruz había sido miembro del Partido Popular Socialista PSP: "Contrato firmado de siete días con el Theater Bronx, de Puerto Rico. Recibirá disco de oro como artista discográfica de Sidney Siegel, presidente de la Compañía Discográfica SEECO. Solicitiante continúa negando afiliación al PSP. Dice que probablemente hubo afiliación involuntaria durante su empleo en Radio Diez Mil".
El telegrama pedía urgentemente reconsiderar su petición de visa, terminando con "ha pedido respuesta con cobro revertido".
Estaba firmado por el embajador norteamericano Arthur Gardner y dirigido al secretario de estado. Gardner era un decidido enviado anti-comunista que acusó a los arrivistas del departamento de Estado de la caída del presidente cubano Fulgencio Batista en 1959.
El telegrama también ofrece una curiosa incentiva para aprobar su visado: "Además del interés del público y de la prensa, el caso es también de interés racial".
La Habana de los cincuenta era una cultura consciente de la raza, con un sistema de segregación no oficial ampliamente aplicado, dice De la Fuente, autor de ‘A Nation for All: Race, Inequality and Politics in Twentieth-Century Cuba' [Un País para Todos: Raza, Desigualdad y Política en la Cuba del Siglo Veinte].
En esa época los negros eran "de color" y cuando la Cruz era una estrella, dijo, probablemente tocó en sitios donde no entraban los negros.
En la embajada norteamericana, en los años antes de Castro, los funcionarios norteamericanos que vigilaban el movimiento comunista de la isla veían al Partido Popular Socialista como particularmente atractivo para los negros debido a que hablaba de dar poder a las clases inferiores.
Así, hacia los cuarenta, diplomáticos norteamericanos estaban tratando de seducir a la comunidad cubana negra, invitando a afro-cubanos a recepciones en la embajada y visitando clubes negros. Otorgar por una visa a Cruz hacía sentido.
"Estaban tratando de romper ese vínculo estrecho entre el comunismo y los afro-americanos", dijo. "Si concluyeron que no era comunista, me doy cuenta de por qué vieron una ventaja en darle una visa. Sería visto un intento de conseguir algún apoyo en la comunidad afro-cubana".

La Cantante Se Instaló En Secreto En Nueva York
Pero durante toda su vida, la Cruz mantuvo ese capítulo secreto. Incluso tan tarde como 1961, seis meses después de la fracasada invavión de Bahía Cochinos, la Cruz no sabía nada de su ficha. En México, con la Sonora Matancera, había tratado de sacar una visa para tocar en el Palladium de Hollywood.
"Sujeto expresó deseo de limpiar su nombre", dice un telegrama confidencial del 11 de octubre de 1961 de la embajada norteamericana en Ciuda de México. "Por favor enviar toda información negativa que pueda tener el departamento para que la embajada pueda iniciar los trámites de darle condición de defectora".
Una fuente de seguridad, citada por la embajada: "Cree que sujeto es completamente anti-comunista y apoya solicitud".
En el exilio, la Cruz se asentó en el área de la ciudad de Nueva York, sin mudarse nunca la políticamente volátil Miami. Se casó con su trompetista de la Sonora, Knight, y se reinventó a sí misma desde La Guarachera de Cuba a La Reina de la Salsa, simbolizando su atractivo latino más amplio.
Grababa y hacía giras sin parar. Apareció en películas norteamericanas y en teleseries mexicanas, una vez como santera, y durante 20 años hizo un peregrinaje anual para cantar en una teletón en español a beneficio de la Liga Contra el Cáncer, la enfermedad que la mató el año pasado.
Cuando estaba trabajando en sus memorias, la co-escritora Ana Cristina Reymundo dijo que ella "nunca quería hablar de política. Decía: ‘Soy una artista. Y cuando la política entra, el arte sale por la ventana. Eso lo aprendí hace mucho tiempo".

29 de julio de 2004
crosenberg@herald.com
©traducción mQh
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