culpable si no demuestra lo contrario
[Joost Oranje] Los jueces opinan rara vez sobre asuntos políticos delicados. Pero ahora que los planes anti-terroristas del gabinete se han dado a conocer, dos prominentes jueces concluyeron que esta vez no podían quedarse callados. Las nuevas leyes son "medidas muy peligrosas". Holanda al borde de la tiranía.
Al entrar al edificio de Alto Tribunal de Holanda se siente uno invadido por una agradable tranquilidad. A izquierda y derecha los juristas trabajan silenciosos en sus oficinas, la madera debajo de las alfombras de las escaleras del clásico edificio en la calle Haagse Lange Voorhout, cruje convenientemente, y los colegas se saludan en los pasillos cortésmente. Geerts Corstens, juez del más alto tribunal del país, muestra con orgullo el lugar más bonito del edificio: el vestíbulo con la cúpula, por donde entran los tenues rayos del sol invernal. Debe ser extraordinario tripular la estación final de la justicia nacional.
Aunque.
Ahora hay inquietud en la Holanda jurídica. Y seguirá turbulenta por un tiempo ahora que el gabinete quiere introducir severos cambios para combatir el terrorismo. Pueden ser tiempos difíciles, cree Corstens, antiguo catedrático y autor de una obra de referencia sobre las reglas y procedimientos del derecho penal (el Cornstens azul') y llamado por ello entre los juristas, a modo de broma, "el director del derecho penal". Califica la nueva legislación como "un paquete de medidas muy peligroso" porque "se manosea dramáticamente la estructura del proceso penal, que desestabiliza toda la infraestructura". Y eso en una época en que los jueces son mirados de vez en vez con desconfianza. Irónicamente: "Antes, en los años sesenta, no te hacías popular encarcelando a un sospechoso. Ahora eres un perro sarnoso si lo dejas libre".
No provoquemos malentendidos, se apresura a decir Corstens: "El terrorismo y el extremismo son terribles y el estado debe combatirlos, naturalmente. Hay que organizar mejor la lucha contra el terrorismo, fortalecer la posición de información del servicio secreto AIVD y solucionar la raíz del problema: la integración. De eso sí soy partidario". Pero los planes con el derecho penal van demasiado lejos: "Son contribuciones marginales a la solución del problema. Y en cambio se sacrificará considerablemente la libertad individual. Pero lo lamentable es que si quieres introducir matices, te califican rápidamente de ser poco realista".
Es un temor que también conocen otros jueces, según pareció luego de una visita a varias instancias judiciales. Pero todavía no quieren hablar públicamente sobre el asunto. No forma parte de la cultura de unos círculos de por sí cerrados, donde además se espera naturalmente que haya distancia entre los que promulgan las leyes (los políticos) y los que las evalúan. Característico es el e-mail que el Consejo Judicial, el enlace entre el ministerio de Justicia y los tribunales, envió inmediatamente a todos los tribunales cuando se enteró de que el NRC-Handelsblad buscaba contacto con los jueces. "Los tribunales tienen naturalmente la libertad" de formarse su propia opinión, pero el Consejo opina que es impropio "que el poder judicial ejerza presión sobre el ministro a través de la prensa", según el e-mail.
Corstens comprende que haya alguna vacilación, pero cree que el tema es demasiado importante como para quedarse callado: "No hay que llevar las cosas a un extremo. ¿Por qué razón no deben los jueves participar en un debate social tan importante y abstenerse de opinar?" Además, agrega: "Pareciera que de los políticos se ha apoderado el ánimo de exagerarlo todo. Se pretende que estamos en guerra, lo que creo que es un gran error. Se quiere sugerir que hay una lucha en todos los frentes contra un enemigo, se crea la contradicción entre nosotros contra ellos' y se pretende que todo está permitido. Se quiere proyectar una imagen de dureza, que desde el punto de vista político puede ser interpretada como una poderosa señal, pero es perjudicial para lograr una legislación equilibrada. Para eso se necesita moderación y fuerzas de oposición, y eso ahora no existe apenas. ¿Cree usted que es necesario un debate social sobre estos asuntos? ¿En la política, en el periodismo, incluso en la ciencia? Pareciera que se quiere que todos pensemos lo mismo".
Debido a ese ambiente, advierte Corstens, "se pone en peligro la relación entre la política y el poder judicial". Da un ejemplo imaginario, basándose en la legislación anunciada: "Imagine: la policía detiene a un sospechoso de terrorismo, en la prensa y en la política se arma un gran barullo, como hemos visto en los últimos tiempos. Se quiere que el detenido permanezca en detención preventiva. El juez cree que las informaciones que ha recibido del AIVD y sobre cuyas bases se detiene al sospechoso son suficientemente comprometedoras pero no convincentes. Y aunque la ley holandesa es más severa, el juez debe también respetar el Tratado Europeo de los Derechos del Hombre, que pone estrictas exigencias a las condiciones en que un sospechoso puede ser detenido preventivamente. En base a ello el juez deberá decidir dejar en libertad al sospechoso".
Geert Corstens mira significativamente.
¿Qué pasa entonces?
Él mismo se da respuesta: "Entonces probablemente los periodistas van a poner el grito en el cielo. Y los políticos atacarán al juez. Se gritará que no tiene los pies en la tierra y que deja actuar a los terroristas. Y así el juez se transformará en el malo de la película". A modo de ilustración Corstens menciona una declaración de Silvio Berlusconi. "Para ser juez, debes ser una persona con perturbaciones mentales", dijo alguna vez el premier italiano, mofándose, cuando fue acusado. Ese tipo de declaraciones siembra confusión en el poder judicial. Corstens: "No creo que nuestro ministro de Justicia llegue a decir eso. Pero ya se observa una tendencia entre los políticos que mostrarán poco respecto hacia decisiones judiciales como la que he señalado. Y si esos políticos cuentan con una mayoría, entonces ese juez será marginado".
Terror
Días después encontramos en Amsterdam el tipo de juez al que se refería Corstens en su ejemplo imaginario. Mientras el juez del Tribunal Supremo se encuentra al final del proceso judicial, Frans Bauduin se encuentra justamente al principio. El experimentado vice-presidente del tribunal de Amsterdam está esa mañana en su atiborrado despacho. Una permanente corriente de focos se arrastra sobre la carretera A10, que casi pasa por debajo de su escritorio. "Con vistas a la inmovilidad de Holanda", bromea Bauduin, que juzgó a Volkert van der G. [el asesino del líder fascista Pim Fortuyn] y que ahora trata el caso contra la ex directiva de Ahold. También Bauduin se debate con la pregunta de si debe decir en voz alta lo que piensa. La noche anterior escribió en un cuaderno de notas, como si fuera una sentencia, todas sus observaciones. Es "impropio, poco razonable e incluso injusto", se lee en su elegante letra, arriba en una hoja de papel. "No encuentro argumento para ninguno de las tres", concluye Bauduin, casi con alivio. "Tengo que dar mi opinión sobre esos proyectos de ley, sobre todo ahora que hay una tendencia entre los políticos de inmiscuirse con la jurisprudencia".
También él opina que el paquete de medidas propuestas en el derecho penal es "muy inquietante". También siente "un gran temor" de que los políticos reprochen a los jueces que no quieran ver la gravedad de la situación: "Naturalmente los jueces también reconocemos los peligros del terrorismo y el derecho de los ciudadanos a la seguridad. Pero debe ser posible que yo pueda continuar con mi trabajo. Y en lo esencial eso significa que debo formular mis argumentos controlando a todas las partes: el sospechoso, el ministerio fiscal y eventualmente el servicio secreto AIVD. En las medidas propuestas ese balance es distorsionado".
Con ello se refiere Bauduin al punto que es quizás el más delicado para los jueces. La espina dorsal del proceso penal holandés es que las pruebas contra un acusado en un tribunal deben ser controladas públicamente. Pero ahora que el gabinete quiere que las informaciones del AIVD sean consideradas válidas como evidencias, eso será muy difícil. Por lo demás: el trabajo de los servicios secretos es por definición secreto y apenas controlable. La solución propuesta, de controlar esas informaciones mediante el juez instructor, es problemática, cree Bauduin: "Así puede ocurrir que el juez del tribunal no reciba toda la información relevante, o mejor dicho, no pueda recibirla. Tengo miedo de que la validez que se pueda otorgar a esas pruebas sea muy limitada. Además de eso, hay que tomar en cuenta que en virtud de esas informaciones los acusados pueden ser encarcelados en prisión preventiva durante más de dos años. En esas condiciones será muy difícil decidir. Además, el legislador ha determinado hace poco que los jueces deben fundamentar más exhaustivamente sus sentencias. Pero si yo no puedo evaluar las pruebas de manera independiente, se transforma en algo muy complicado. La ley dice también que el juez debe controlar si las pruebas han sido obtenidas legalmente y si son contundentes. Eso es lo que habíamos acordado en este país".
Hay más cosas que preocupan de Bauduin. Por ejemplo, el plan de que funcionarios policiales extranjeros puedan operar en Holanda. Y que informaciones de esos servicios secretos puedan ser usados a través del AIVD en los procesos penales, sin que los jueces las pueden verificar. Pero lo más importante, cree él, es que las libertades obtenidas corran peligro. Las medidas que ahora se inventan contra el terrorismo y el extremismo se pueden extender a otros sectores. "Un ejemplo puramente hipotético sería: imagine que mi hija se interesa por Irán. Ella viaja al país por algunos meses y yo le envío dinero de vez en vez. Con todas las actuales posibilidades del datamining se detecta una desviación en mi conducta en mis hábitos de pago. Luego mi hija se echa un novio marroquí, que casualmente ha estado en una mezquita sospechosa que ha sido interceptada por un servicio de informaciones extranjero. Enfin, con todo eso se puede formar una imagen muy curiosa, en la que no te atreves ni a pensar en lo que ocurriría si esa información terminara imprevisiblemente en una pesquisa penal. La gente piensa a menudo: si no hago nada malo, no tengo nada que ocultar. Pero eso no es tan simple. Y además: también existe el derecho a la privacidad. ¿Queremos un estado que controle cada vez más este tipo de cosas?"
Focos Reflectores
Geert Corstens, del Tribunal Supremo, había planteado ya una pregunta semejante. Llama la atención sobre lo que llama "una inquietante combinación de propuestas": "Por un lado, hay una ampliación del puente entre el servicio secreto AIVD y los procesos judiciales: el servicio secreto recibe más atribuciones y sus informaciones pueden ser utilizadas más fácilmente. Al mismo tiempo, es más fácil para la policía y la justicia, sobre la base de débiles indicaciones, utilizar medios del AIVD, como la infiltración o la interceptación telefónica. Eso hace salir a la superficie una pregunta crucial: ¿queremos un estado que garantice de manera razonable las libertades individuales? ¿O queremos un estado que pueda limitar con relativa facilidad esas libertades?"
Ambos jueces señalan que tras la investigación parlamentaria Van Traa hay ahora nuevas atribuciones policiales, que los instrumentos dentro del derecho penal son ya bastantes y, según Corstens, "todavía no utilizados completamente". Todas estas nuevas medidas, dice, contribuyen al riesgo de que los focos reflectores se dirijan a personas que muestren una conducta sospechosa, pero a los que finalmente no se puede reprochar nada. O que la información del AIVD, aunque haya sido reunida con las mejores intenciones, demuestre finalmente ser errónea y sin embargo sea usada como prueba en un proceso penal. "Llevados por el celo, la policía o el servicio secreto pueden cometer, con las mejores intenciones, grandes errores de evaluación a costas del individuo. Tenemos que prevenir que nuestro premier termine en la misma posición que Tony Blair, que esta semana debió ofrecer excusas a un grupo de personas [los cuatro de Guildford] que pasaron años en la cárcel acusados injustamente de ser autores de atentados con bomba".
Corstens menciona dos "reglas que da la experiencia". En primer lugar, la historia enseña que las instancias policiales tienen la tendencia a exceder los límites de sus atribuciones. Y en segundo lugar la experiencia enseña que las atribuciones que son implementadas para ocasiones especiales, después de un tiempo que aplican a otros delitos: "El umbral disminuye, se reduce la urgencia en la aplicación de esas leyes, como lo demuestra el uso del DNA, la infiltración o la identificación. Así se hace un hoyo en el dique, la corriente empieza a aumentar y el hoyo se hará cada vez más grande".
También Frans Bauduin opina que "nos estamos balanceando sobre un hilo muy delgado". Sin embargo, también observa un desarrollo opuesto: "Poco a poco ves que en Estados Unidos y Gran Bretaña, también entre los jueces, hay un cambio de actitud, ahora que por ejemplo en la lucha contra el terrorismo comienzan a conocerse las historias sobre el tratamiento ilegal de los prisioneros. Lo lamento, pero cuando leo las medidas propuestas unas detrás de otras, y me sujeto a la baranda de mis pensamientos, no puedo evitar que aparezcan en mi mente las imágenes de Guantánamo". Frans Bauduin calla un momento. Mira casi con sentimiento de culpa antes de proseguir: "Entiéndame bien: por supuesto que no se puede comparar a Holanda con Guantánamo. Pero esa imagen está ahí. No puedo evitarlo".
14 de febrero de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
Al entrar al edificio de Alto Tribunal de Holanda se siente uno invadido por una agradable tranquilidad. A izquierda y derecha los juristas trabajan silenciosos en sus oficinas, la madera debajo de las alfombras de las escaleras del clásico edificio en la calle Haagse Lange Voorhout, cruje convenientemente, y los colegas se saludan en los pasillos cortésmente. Geerts Corstens, juez del más alto tribunal del país, muestra con orgullo el lugar más bonito del edificio: el vestíbulo con la cúpula, por donde entran los tenues rayos del sol invernal. Debe ser extraordinario tripular la estación final de la justicia nacional.Aunque.
Ahora hay inquietud en la Holanda jurídica. Y seguirá turbulenta por un tiempo ahora que el gabinete quiere introducir severos cambios para combatir el terrorismo. Pueden ser tiempos difíciles, cree Corstens, antiguo catedrático y autor de una obra de referencia sobre las reglas y procedimientos del derecho penal (el Cornstens azul') y llamado por ello entre los juristas, a modo de broma, "el director del derecho penal". Califica la nueva legislación como "un paquete de medidas muy peligroso" porque "se manosea dramáticamente la estructura del proceso penal, que desestabiliza toda la infraestructura". Y eso en una época en que los jueces son mirados de vez en vez con desconfianza. Irónicamente: "Antes, en los años sesenta, no te hacías popular encarcelando a un sospechoso. Ahora eres un perro sarnoso si lo dejas libre".
No provoquemos malentendidos, se apresura a decir Corstens: "El terrorismo y el extremismo son terribles y el estado debe combatirlos, naturalmente. Hay que organizar mejor la lucha contra el terrorismo, fortalecer la posición de información del servicio secreto AIVD y solucionar la raíz del problema: la integración. De eso sí soy partidario". Pero los planes con el derecho penal van demasiado lejos: "Son contribuciones marginales a la solución del problema. Y en cambio se sacrificará considerablemente la libertad individual. Pero lo lamentable es que si quieres introducir matices, te califican rápidamente de ser poco realista".
Es un temor que también conocen otros jueces, según pareció luego de una visita a varias instancias judiciales. Pero todavía no quieren hablar públicamente sobre el asunto. No forma parte de la cultura de unos círculos de por sí cerrados, donde además se espera naturalmente que haya distancia entre los que promulgan las leyes (los políticos) y los que las evalúan. Característico es el e-mail que el Consejo Judicial, el enlace entre el ministerio de Justicia y los tribunales, envió inmediatamente a todos los tribunales cuando se enteró de que el NRC-Handelsblad buscaba contacto con los jueces. "Los tribunales tienen naturalmente la libertad" de formarse su propia opinión, pero el Consejo opina que es impropio "que el poder judicial ejerza presión sobre el ministro a través de la prensa", según el e-mail.
Corstens comprende que haya alguna vacilación, pero cree que el tema es demasiado importante como para quedarse callado: "No hay que llevar las cosas a un extremo. ¿Por qué razón no deben los jueves participar en un debate social tan importante y abstenerse de opinar?" Además, agrega: "Pareciera que de los políticos se ha apoderado el ánimo de exagerarlo todo. Se pretende que estamos en guerra, lo que creo que es un gran error. Se quiere sugerir que hay una lucha en todos los frentes contra un enemigo, se crea la contradicción entre nosotros contra ellos' y se pretende que todo está permitido. Se quiere proyectar una imagen de dureza, que desde el punto de vista político puede ser interpretada como una poderosa señal, pero es perjudicial para lograr una legislación equilibrada. Para eso se necesita moderación y fuerzas de oposición, y eso ahora no existe apenas. ¿Cree usted que es necesario un debate social sobre estos asuntos? ¿En la política, en el periodismo, incluso en la ciencia? Pareciera que se quiere que todos pensemos lo mismo".
Debido a ese ambiente, advierte Corstens, "se pone en peligro la relación entre la política y el poder judicial". Da un ejemplo imaginario, basándose en la legislación anunciada: "Imagine: la policía detiene a un sospechoso de terrorismo, en la prensa y en la política se arma un gran barullo, como hemos visto en los últimos tiempos. Se quiere que el detenido permanezca en detención preventiva. El juez cree que las informaciones que ha recibido del AIVD y sobre cuyas bases se detiene al sospechoso son suficientemente comprometedoras pero no convincentes. Y aunque la ley holandesa es más severa, el juez debe también respetar el Tratado Europeo de los Derechos del Hombre, que pone estrictas exigencias a las condiciones en que un sospechoso puede ser detenido preventivamente. En base a ello el juez deberá decidir dejar en libertad al sospechoso".
Geert Corstens mira significativamente.
¿Qué pasa entonces?
Él mismo se da respuesta: "Entonces probablemente los periodistas van a poner el grito en el cielo. Y los políticos atacarán al juez. Se gritará que no tiene los pies en la tierra y que deja actuar a los terroristas. Y así el juez se transformará en el malo de la película". A modo de ilustración Corstens menciona una declaración de Silvio Berlusconi. "Para ser juez, debes ser una persona con perturbaciones mentales", dijo alguna vez el premier italiano, mofándose, cuando fue acusado. Ese tipo de declaraciones siembra confusión en el poder judicial. Corstens: "No creo que nuestro ministro de Justicia llegue a decir eso. Pero ya se observa una tendencia entre los políticos que mostrarán poco respecto hacia decisiones judiciales como la que he señalado. Y si esos políticos cuentan con una mayoría, entonces ese juez será marginado".
Terror
Días después encontramos en Amsterdam el tipo de juez al que se refería Corstens en su ejemplo imaginario. Mientras el juez del Tribunal Supremo se encuentra al final del proceso judicial, Frans Bauduin se encuentra justamente al principio. El experimentado vice-presidente del tribunal de Amsterdam está esa mañana en su atiborrado despacho. Una permanente corriente de focos se arrastra sobre la carretera A10, que casi pasa por debajo de su escritorio. "Con vistas a la inmovilidad de Holanda", bromea Bauduin, que juzgó a Volkert van der G. [el asesino del líder fascista Pim Fortuyn] y que ahora trata el caso contra la ex directiva de Ahold. También Bauduin se debate con la pregunta de si debe decir en voz alta lo que piensa. La noche anterior escribió en un cuaderno de notas, como si fuera una sentencia, todas sus observaciones. Es "impropio, poco razonable e incluso injusto", se lee en su elegante letra, arriba en una hoja de papel. "No encuentro argumento para ninguno de las tres", concluye Bauduin, casi con alivio. "Tengo que dar mi opinión sobre esos proyectos de ley, sobre todo ahora que hay una tendencia entre los políticos de inmiscuirse con la jurisprudencia".
También él opina que el paquete de medidas propuestas en el derecho penal es "muy inquietante". También siente "un gran temor" de que los políticos reprochen a los jueces que no quieran ver la gravedad de la situación: "Naturalmente los jueces también reconocemos los peligros del terrorismo y el derecho de los ciudadanos a la seguridad. Pero debe ser posible que yo pueda continuar con mi trabajo. Y en lo esencial eso significa que debo formular mis argumentos controlando a todas las partes: el sospechoso, el ministerio fiscal y eventualmente el servicio secreto AIVD. En las medidas propuestas ese balance es distorsionado".
Con ello se refiere Bauduin al punto que es quizás el más delicado para los jueces. La espina dorsal del proceso penal holandés es que las pruebas contra un acusado en un tribunal deben ser controladas públicamente. Pero ahora que el gabinete quiere que las informaciones del AIVD sean consideradas válidas como evidencias, eso será muy difícil. Por lo demás: el trabajo de los servicios secretos es por definición secreto y apenas controlable. La solución propuesta, de controlar esas informaciones mediante el juez instructor, es problemática, cree Bauduin: "Así puede ocurrir que el juez del tribunal no reciba toda la información relevante, o mejor dicho, no pueda recibirla. Tengo miedo de que la validez que se pueda otorgar a esas pruebas sea muy limitada. Además de eso, hay que tomar en cuenta que en virtud de esas informaciones los acusados pueden ser encarcelados en prisión preventiva durante más de dos años. En esas condiciones será muy difícil decidir. Además, el legislador ha determinado hace poco que los jueces deben fundamentar más exhaustivamente sus sentencias. Pero si yo no puedo evaluar las pruebas de manera independiente, se transforma en algo muy complicado. La ley dice también que el juez debe controlar si las pruebas han sido obtenidas legalmente y si son contundentes. Eso es lo que habíamos acordado en este país".
Hay más cosas que preocupan de Bauduin. Por ejemplo, el plan de que funcionarios policiales extranjeros puedan operar en Holanda. Y que informaciones de esos servicios secretos puedan ser usados a través del AIVD en los procesos penales, sin que los jueces las pueden verificar. Pero lo más importante, cree él, es que las libertades obtenidas corran peligro. Las medidas que ahora se inventan contra el terrorismo y el extremismo se pueden extender a otros sectores. "Un ejemplo puramente hipotético sería: imagine que mi hija se interesa por Irán. Ella viaja al país por algunos meses y yo le envío dinero de vez en vez. Con todas las actuales posibilidades del datamining se detecta una desviación en mi conducta en mis hábitos de pago. Luego mi hija se echa un novio marroquí, que casualmente ha estado en una mezquita sospechosa que ha sido interceptada por un servicio de informaciones extranjero. Enfin, con todo eso se puede formar una imagen muy curiosa, en la que no te atreves ni a pensar en lo que ocurriría si esa información terminara imprevisiblemente en una pesquisa penal. La gente piensa a menudo: si no hago nada malo, no tengo nada que ocultar. Pero eso no es tan simple. Y además: también existe el derecho a la privacidad. ¿Queremos un estado que controle cada vez más este tipo de cosas?"
Focos Reflectores
Geert Corstens, del Tribunal Supremo, había planteado ya una pregunta semejante. Llama la atención sobre lo que llama "una inquietante combinación de propuestas": "Por un lado, hay una ampliación del puente entre el servicio secreto AIVD y los procesos judiciales: el servicio secreto recibe más atribuciones y sus informaciones pueden ser utilizadas más fácilmente. Al mismo tiempo, es más fácil para la policía y la justicia, sobre la base de débiles indicaciones, utilizar medios del AIVD, como la infiltración o la interceptación telefónica. Eso hace salir a la superficie una pregunta crucial: ¿queremos un estado que garantice de manera razonable las libertades individuales? ¿O queremos un estado que pueda limitar con relativa facilidad esas libertades?"
Ambos jueces señalan que tras la investigación parlamentaria Van Traa hay ahora nuevas atribuciones policiales, que los instrumentos dentro del derecho penal son ya bastantes y, según Corstens, "todavía no utilizados completamente". Todas estas nuevas medidas, dice, contribuyen al riesgo de que los focos reflectores se dirijan a personas que muestren una conducta sospechosa, pero a los que finalmente no se puede reprochar nada. O que la información del AIVD, aunque haya sido reunida con las mejores intenciones, demuestre finalmente ser errónea y sin embargo sea usada como prueba en un proceso penal. "Llevados por el celo, la policía o el servicio secreto pueden cometer, con las mejores intenciones, grandes errores de evaluación a costas del individuo. Tenemos que prevenir que nuestro premier termine en la misma posición que Tony Blair, que esta semana debió ofrecer excusas a un grupo de personas [los cuatro de Guildford] que pasaron años en la cárcel acusados injustamente de ser autores de atentados con bomba".
Corstens menciona dos "reglas que da la experiencia". En primer lugar, la historia enseña que las instancias policiales tienen la tendencia a exceder los límites de sus atribuciones. Y en segundo lugar la experiencia enseña que las atribuciones que son implementadas para ocasiones especiales, después de un tiempo que aplican a otros delitos: "El umbral disminuye, se reduce la urgencia en la aplicación de esas leyes, como lo demuestra el uso del DNA, la infiltración o la identificación. Así se hace un hoyo en el dique, la corriente empieza a aumentar y el hoyo se hará cada vez más grande".
También Frans Bauduin opina que "nos estamos balanceando sobre un hilo muy delgado". Sin embargo, también observa un desarrollo opuesto: "Poco a poco ves que en Estados Unidos y Gran Bretaña, también entre los jueces, hay un cambio de actitud, ahora que por ejemplo en la lucha contra el terrorismo comienzan a conocerse las historias sobre el tratamiento ilegal de los prisioneros. Lo lamento, pero cuando leo las medidas propuestas unas detrás de otras, y me sujeto a la baranda de mis pensamientos, no puedo evitar que aparezcan en mi mente las imágenes de Guantánamo". Frans Bauduin calla un momento. Mira casi con sentimiento de culpa antes de proseguir: "Entiéndame bien: por supuesto que no se puede comparar a Holanda con Guantánamo. Pero esa imagen está ahí. No puedo evitarlo".
14 de febrero de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
anti-terrorismo peligroso
El gabinete ha rechazado las críticas del juez del Tribunal Supremo, Geert Corstens, y otros prominentes juristas a las nuevas leyes anti-terroristas. Corstens escribió esta semana que Holanda se encuentra sobre terreno resbaladizo, porque si se aprueban las leyes en el futuro no será casi necesario contar con pruebas para encarcelar a alguien.
La Haya, Holanda. "Hay un hoyo en el dique, la corriente empieza a aumentar, y el hoyo se hará cada vez más grande. ¿Quiénes serán arrastrados por la corriente?", según Corsten esta semana en la revista Juristenblad. "Una sospecha de actividades terroristas es ya suficiente para encarcelar a alguien preventivamente por dos años y tres meses. Además, durante ese tiempo los documentos judiciales no pueden ser consultados por los abogados defensores".
Señala además que las informaciones del servicio secreto AIVD serán válidas ante tribunales. Para los jueces, esas evidencias son difíciles de controlar "de un modo efectivo y exhaustivo", advierte Corstens.
Cree que los jueces en los próximos tiempos recurrirán más a menudo a tratados internacionales como el tratado europeo de los derechos del hombre que a la propia legislación holandesa. "Afortunadamente los jueces viven por el adagio de que es mejor dejar en libertad a cien culpables, que condenar a un inocente". Prevé por ello fuertes conflictos entre el poder judicial y los políticos.
El premier Balkenende hizo saber el viernes que el gabinete no cederá a las críticas. Ya lo ha discutido con el ministro Donner, de Justicia. "El ministro opina que la legislación se ajusta a los tratados internacionales". El premier opina además que el gabinete tiene "sus propias responsabilidades". "Tenemos que proteger al país de los atentados terroristas. Es una gran amenaza, no podemos hacer la vista gorda".
Corstens fue apoyado el viernes por otros juristas en el NRC-Handelsblad. Su colega J. Peeters, presidente suplente del tribunal de Amsterdam, dijo el viernes con ocasión del nombramiento de algunos nuevos fiscales que "los logros de dos siglos de desarrollo del derecho están amenazados y los derechos constitucionales están siendo desmantelados". Peeters no se opone a las medidas anti-terroristas, sino a una "drástica remodelación del derecho penal".
14 de febrero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
La Haya, Holanda. "Hay un hoyo en el dique, la corriente empieza a aumentar, y el hoyo se hará cada vez más grande. ¿Quiénes serán arrastrados por la corriente?", según Corsten esta semana en la revista Juristenblad. "Una sospecha de actividades terroristas es ya suficiente para encarcelar a alguien preventivamente por dos años y tres meses. Además, durante ese tiempo los documentos judiciales no pueden ser consultados por los abogados defensores".Señala además que las informaciones del servicio secreto AIVD serán válidas ante tribunales. Para los jueces, esas evidencias son difíciles de controlar "de un modo efectivo y exhaustivo", advierte Corstens.
Cree que los jueces en los próximos tiempos recurrirán más a menudo a tratados internacionales como el tratado europeo de los derechos del hombre que a la propia legislación holandesa. "Afortunadamente los jueces viven por el adagio de que es mejor dejar en libertad a cien culpables, que condenar a un inocente". Prevé por ello fuertes conflictos entre el poder judicial y los políticos.
El premier Balkenende hizo saber el viernes que el gabinete no cederá a las críticas. Ya lo ha discutido con el ministro Donner, de Justicia. "El ministro opina que la legislación se ajusta a los tratados internacionales". El premier opina además que el gabinete tiene "sus propias responsabilidades". "Tenemos que proteger al país de los atentados terroristas. Es una gran amenaza, no podemos hacer la vista gorda".
Corstens fue apoyado el viernes por otros juristas en el NRC-Handelsblad. Su colega J. Peeters, presidente suplente del tribunal de Amsterdam, dijo el viernes con ocasión del nombramiento de algunos nuevos fiscales que "los logros de dos siglos de desarrollo del derecho están amenazados y los derechos constitucionales están siendo desmantelados". Peeters no se opone a las medidas anti-terroristas, sino a una "drástica remodelación del derecho penal".
14 de febrero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
políticos contra jueces
Premier holandés rechaza objeciones de poder judicial contra medidas anti-terroristas. Jueces señalan desmantelamiento del estado de derecho.
La Haya, Holanda. El gabinete rechaza la inesperada crítica del poder judicial contra las medidas anti-terroristas anunciadas.
El premier Jan Peter Balkenende no acepta las críticas, dijo ayer. "Un juez tiene derecho a decir su opinión, pero desde mi posición yo digo que Holanda debe estar segura".
Balkenende reaccionó a una columna en la revista de juristas Juristenblad de Geert Corstens, juez del Tribunal Supremo. El juez atacó el plan que entre otras cosas hace posible encarcelar preventivamente por casi dos años a sospechosos de terrorismo y advirtió sobre el peligro de que un juez deba resolver sin tener los datos relevantes de los servicios secretos.
Según Balkendende la crítica no es grave. Además, el ministro de Justicia Piet Hein Donner tiene "la absoluta convicción" de las leyes no son contradictorias con el Tratado Europeo de los Derechos Humanos, aunque Corstens afirma lo contrario. Ante la prensa el ministro Donner reconoció que existe el riesgo de que se encarcele a ciudadanos inocentes.
La crítica de Corstens forma parte de una acción coordinada de importantes jueces. Ayer fue apoyado por Huub Willems, vice-presidente del tribunal de Amsterdam. "Puede conducir a arbitrariedades", dijo en el programa de televisión Nova. El vice-presidente del tribunal de Amsterdam, Jan Peeters, atacó ayer las medidas. "Es una gran remodelación del derecho" que no es la adecuada para combatir el terrorismo, dijo. "Podemos arrepentirnos en el futuro".
La jefe de la bancada de GroenLinks, Femke Halsema, está de acuerdo con los jueces. "En el debate parlamentario esta semana advertí sobre la enorme ampliación de la prisión preventiva, pero mi aviso fue dejado de lado como si fuera un detalle. La histeria de la Cámara conduce a leyes que no se pueden imponer y que acosan al poder judicial. Es muy inhabitual que los jueces se pronuncien públicamente".
El presidente del D66 (liberales) Boris Dittrich lo calificó de "una señal importante". "El gobierno no debe desdeñar estas críticas, como hace Balkenende. Si Donner dice que existe la posibilidad de que se encarcele a personas inocentes, entonces no es una posición correcta. El estado de derecho debe prevenir que se encarcele a gente inocente".
El PvdA calificó la posición de los jueces como "correctas palabras de advertencia de los jueces". Al mismo tiempo, el diputado Aleid Wolfsen dejó abierta la posibilidad de que su fracción apoye las medidas. "Se trata de una formulación y ejecución cuidadosa. Dado que las medidas no han sido escritas todavía, es demasiado temprano para emitir un juicio. Creemos en principio que las medidas no son contradictorias con el poder judicial. Pero considerando las preocupaciones de los jueces se debe trabajar con mucho cuidado".
13 de febrero de 2005
©het parool
©traducción mQh
La Haya, Holanda. El gabinete rechaza la inesperada crítica del poder judicial contra las medidas anti-terroristas anunciadas.El premier Jan Peter Balkenende no acepta las críticas, dijo ayer. "Un juez tiene derecho a decir su opinión, pero desde mi posición yo digo que Holanda debe estar segura".
Balkenende reaccionó a una columna en la revista de juristas Juristenblad de Geert Corstens, juez del Tribunal Supremo. El juez atacó el plan que entre otras cosas hace posible encarcelar preventivamente por casi dos años a sospechosos de terrorismo y advirtió sobre el peligro de que un juez deba resolver sin tener los datos relevantes de los servicios secretos.
Según Balkendende la crítica no es grave. Además, el ministro de Justicia Piet Hein Donner tiene "la absoluta convicción" de las leyes no son contradictorias con el Tratado Europeo de los Derechos Humanos, aunque Corstens afirma lo contrario. Ante la prensa el ministro Donner reconoció que existe el riesgo de que se encarcele a ciudadanos inocentes.
La crítica de Corstens forma parte de una acción coordinada de importantes jueces. Ayer fue apoyado por Huub Willems, vice-presidente del tribunal de Amsterdam. "Puede conducir a arbitrariedades", dijo en el programa de televisión Nova. El vice-presidente del tribunal de Amsterdam, Jan Peeters, atacó ayer las medidas. "Es una gran remodelación del derecho" que no es la adecuada para combatir el terrorismo, dijo. "Podemos arrepentirnos en el futuro".
La jefe de la bancada de GroenLinks, Femke Halsema, está de acuerdo con los jueces. "En el debate parlamentario esta semana advertí sobre la enorme ampliación de la prisión preventiva, pero mi aviso fue dejado de lado como si fuera un detalle. La histeria de la Cámara conduce a leyes que no se pueden imponer y que acosan al poder judicial. Es muy inhabitual que los jueces se pronuncien públicamente".
El presidente del D66 (liberales) Boris Dittrich lo calificó de "una señal importante". "El gobierno no debe desdeñar estas críticas, como hace Balkenende. Si Donner dice que existe la posibilidad de que se encarcele a personas inocentes, entonces no es una posición correcta. El estado de derecho debe prevenir que se encarcele a gente inocente".
El PvdA calificó la posición de los jueces como "correctas palabras de advertencia de los jueces". Al mismo tiempo, el diputado Aleid Wolfsen dejó abierta la posibilidad de que su fracción apoye las medidas. "Se trata de una formulación y ejecución cuidadosa. Dado que las medidas no han sido escritas todavía, es demasiado temprano para emitir un juicio. Creemos en principio que las medidas no son contradictorias con el poder judicial. Pero considerando las preocupaciones de los jueces se debe trabajar con mucho cuidado".
13 de febrero de 2005
©het parool
©traducción mQh
juez contra leyes anti-terroristas
Juez del tribunal superior alerta sobre peligro para el estado de derecho. Políticos intimidan a jueces.
La Haya, Holanda. Ciudadanos inocentes corren gran peligro de ser detenidos y sentenciados con las nuevas leyes anti-terroristas. A esa conclusión llegó G. Corstens, juez del tribunal superior.
En una columna en la Juristenblad [Revista de Juristas] escribe que con las nuevas leyes apenas se necesita pruebas para detener y encarcelar a alguien por un largo tiempo.
"Una sospecha de terrorismo será suficiente como para detener a alguien preventivamente durante tres años y dos meses. Además, los documentos judiciales son secretos y no pueden ser consultados por los abogados defensores", escribe Cortsens.
El jurista cree que es un desarrollo sospechoso, sobre todo porque en casos semejantes las evidencias son difíciles de controlar porque son informaciones del servicio secreto AIVD. Los jueces no pueden verificar la fiabilidad de esas evidencias de manera "efectiva y exhaustiva".
Corstens cree que los jueces en adelante deberán descansar más a menudo en el tratado europeo de derechos humanos que en la legislación holandesa, porque se quiere evitar a toda costa condenar a un inocente. "Afortunadamente los jueces viven por el adagio de que es mejor dejar en libertad a cien culpables, que condenar a un inocente".
Debido a esa posición el jurista predice fuertes conflictos entre el poder judicial y los políticos "que volcarán su ira contra los jueces que dejen en libertad o absuelvan a supuestos terroristas, sobre los que se cuenta con evidencias comprometedoras, pero no concluyentes del servicio secreto".
Además, el juez del tribunal superior teme que aumenten las atribuciones policiales de la policía en el futuro, en lugar de disminuir. La policía tiene ahora amplias atribuciones solamente en asuntos relacionados con el terrorismo, pero Corstens prevé que pronto tendrán esas atribuciones en otros terrenos.
"Se ha hecho un hoyo en el dique, y el agua entra a caudales, y el hoyo se hace cada vez más grande. ¿Quiénes serán arrastrados por la corriente?"
11 de febrero de 2005
het parool
©traducción mQh
La Haya, Holanda. Ciudadanos inocentes corren gran peligro de ser detenidos y sentenciados con las nuevas leyes anti-terroristas. A esa conclusión llegó G. Corstens, juez del tribunal superior.En una columna en la Juristenblad [Revista de Juristas] escribe que con las nuevas leyes apenas se necesita pruebas para detener y encarcelar a alguien por un largo tiempo.
"Una sospecha de terrorismo será suficiente como para detener a alguien preventivamente durante tres años y dos meses. Además, los documentos judiciales son secretos y no pueden ser consultados por los abogados defensores", escribe Cortsens.
El jurista cree que es un desarrollo sospechoso, sobre todo porque en casos semejantes las evidencias son difíciles de controlar porque son informaciones del servicio secreto AIVD. Los jueces no pueden verificar la fiabilidad de esas evidencias de manera "efectiva y exhaustiva".
Corstens cree que los jueces en adelante deberán descansar más a menudo en el tratado europeo de derechos humanos que en la legislación holandesa, porque se quiere evitar a toda costa condenar a un inocente. "Afortunadamente los jueces viven por el adagio de que es mejor dejar en libertad a cien culpables, que condenar a un inocente".
Debido a esa posición el jurista predice fuertes conflictos entre el poder judicial y los políticos "que volcarán su ira contra los jueces que dejen en libertad o absuelvan a supuestos terroristas, sobre los que se cuenta con evidencias comprometedoras, pero no concluyentes del servicio secreto".
Además, el juez del tribunal superior teme que aumenten las atribuciones policiales de la policía en el futuro, en lugar de disminuir. La policía tiene ahora amplias atribuciones solamente en asuntos relacionados con el terrorismo, pero Corstens prevé que pronto tendrán esas atribuciones en otros terrenos.
"Se ha hecho un hoyo en el dique, y el agua entra a caudales, y el hoyo se hace cada vez más grande. ¿Quiénes serán arrastrados por la corriente?"
11 de febrero de 2005
het parool
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guardias militares anti-terroristas
El comisario de policía de Amsterdam, Bernard Welten, dijo que el debería hacerse intervenir al ejército para custodiar instalaciones oficiales de la ciudad frente al peligro terrorista.
Amsterdam, Holanda. Welten dijo que hay 125 locaciones que gozan actualmente de vigilancia policial extra en Amsterdam para prevenir posibles ataques terroristas. La policía de la capital gastó 100.000 horas hombre en funciones de vigilancia el año pasado, en comparación con 41.000 en 2003.
Las peticiones de protección aumentaron significativamente tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Fue asesinado aparentemente debido a sus críticas del islam.
Welten dijo que muchos agentes gastan tanto tiempo en labores de vigilancia que no pueden realizar su trabajo policial. Quiere por eso que los soldados remplacen a los agentes que están actualmente designados a vigilancia.
El ministro del Interior Johan Remkes y el alcalde de Amsterdam, Job Cohen, están estudiando su propuesta para decidir si la aceptan o no.
11 de febrero de 2005
©expatica
©traducción mQh
Amsterdam, Holanda. Welten dijo que hay 125 locaciones que gozan actualmente de vigilancia policial extra en Amsterdam para prevenir posibles ataques terroristas. La policía de la capital gastó 100.000 horas hombre en funciones de vigilancia el año pasado, en comparación con 41.000 en 2003.Las peticiones de protección aumentaron significativamente tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Fue asesinado aparentemente debido a sus críticas del islam.
Welten dijo que muchos agentes gastan tanto tiempo en labores de vigilancia que no pueden realizar su trabajo policial. Quiere por eso que los soldados remplacen a los agentes que están actualmente designados a vigilancia.
El ministro del Interior Johan Remkes y el alcalde de Amsterdam, Job Cohen, están estudiando su propuesta para decidir si la aceptan o no.
11 de febrero de 2005
©expatica
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anti-islamismo favorece radicalización
La radicalización de jóvenes musulmanes es en parte provocada por el modo negativo en que se habla en Holanda sobre el islam, afirmó el jefe del servicio secreto AIVD.
Amsterdam, Holanda. Así lo sugirió Sybrand van Hulst durante una entrevista en el programa noticioso de televisión Zembla el miércoles por la noche.
La organización de van Hulst dirige las pesquisas sobre las actividades de extremistas en Holanda y está involucrada en la detención y juicio de 12 jóvenes musulmanes acusados de formar parte de una red terrorista llamada el grupo Hofstad'.
Pero no especificó a quién se refería al responsabilizarle de empujar a los jóvenes musulmanes hacia el radicalismo.
Los parlamentarios Ayaan Hirsi Ali y Geert Wilders han dirigido la crítica contra aspectos del islam y de la comunidad musulmana en Holanda en los últimos años. Ambos han recibido amenazas de muerte.
El cineasta Theo van Gogh, otro declarado crítico del islam, fue asesinado en Amsterdam el 2 de noviembre del año pasado. Mohammed B., 26, que fue detenido por el asesinato, era un miembro marginal del grupo Hofstad.
Van Gogh había colaborado con Hirsi Ali en el corto Submission', que criticaba la violencia contra las mujeres en comunidades musulmanas.
Submission' mostraba a actrices con velos transparentes. Sus senos eran visibles, algo que causó la indignación de musulmanes, muchos de los cuales ya se sentían ofendidos por las acusaciones.
Van Hulst cree que hay unos 1.000 "musulmanes radicales" en Holanda. De estos, algunas decenas estarían dispuestos a emplear la violencia.
Dijo que un modo de contrarrestar la radicalización de los jóvenes musulmanes era hacerles sentirse bien recibidos en Holanda, de modo que puedan percibirse como holandeses.
11 de febrero de 2005
©expatica
©traducción mQh
Amsterdam, Holanda. Así lo sugirió Sybrand van Hulst durante una entrevista en el programa noticioso de televisión Zembla el miércoles por la noche.La organización de van Hulst dirige las pesquisas sobre las actividades de extremistas en Holanda y está involucrada en la detención y juicio de 12 jóvenes musulmanes acusados de formar parte de una red terrorista llamada el grupo Hofstad'.
Pero no especificó a quién se refería al responsabilizarle de empujar a los jóvenes musulmanes hacia el radicalismo.
Los parlamentarios Ayaan Hirsi Ali y Geert Wilders han dirigido la crítica contra aspectos del islam y de la comunidad musulmana en Holanda en los últimos años. Ambos han recibido amenazas de muerte.
El cineasta Theo van Gogh, otro declarado crítico del islam, fue asesinado en Amsterdam el 2 de noviembre del año pasado. Mohammed B., 26, que fue detenido por el asesinato, era un miembro marginal del grupo Hofstad.
Van Gogh había colaborado con Hirsi Ali en el corto Submission', que criticaba la violencia contra las mujeres en comunidades musulmanas.
Submission' mostraba a actrices con velos transparentes. Sus senos eran visibles, algo que causó la indignación de musulmanes, muchos de los cuales ya se sentían ofendidos por las acusaciones.
Van Hulst cree que hay unos 1.000 "musulmanes radicales" en Holanda. De estos, algunas decenas estarían dispuestos a emplear la violencia.
Dijo que un modo de contrarrestar la radicalización de los jóvenes musulmanes era hacerles sentirse bien recibidos en Holanda, de modo que puedan percibirse como holandeses.
11 de febrero de 2005
©expatica
©traducción mQh
entregan refugiados a perseguidores
Policía holandesa entrega informes de interrogatorios de refugiados a la misma policía de la que vienen huyendo. Ya habría refugiados desaparecidos.
La Haya, Holanda. El Servicio de Inmigración y Naturalización, que dirige la ministro de Extranjería Verdonk, entregó información confidencial de refugiados a autoridades del Congo. Así se desprende de documentos en poder del programa de televisión Netwerk.
Por esto los congoleños que son devueltos forzosamente a su país corren peligro. El ministerio de Justicia niega que estas informaciones sean entregadas al Congo. La Cámara exige una aclaración de la ministro Verdonk, de Extranjería. Si no puede hacerlo, se enfrentará problemas políticos y morales, según el PvdA y el D66.
Se trata de informes que se escriben durante el interrogatorio, en el que el refugiado debe contar su huida del país y los problemas que tenía con las autoridades. A menudo contiene nombres de personas que los ayudaron y una plétora de información sobre muchos asuntos delicados. El IND garantiza al refugiado el carácter secreto de esa información.
Para convencer a los países aceptar de vuelta a los refugiados, Verdonk ha hecho acuerdos país por país en torno a las deportaciones. Estos documentos de regreso' son secretos; ni siquiera la Cámara Baja puede consultarlos. La organización de refugiados Inlia exigió esos documentos a través de tribunales.
Parlamentarios del PvdA, SP., D66 y la Christen Unie CD leyeron en esos documentos que Holanda debía entregar el informe del interrogatorio' a las autoridades congoleñas en La Haya cuando se pedía un visado para los congoleños deportados. El diputado del D66 Lambrechts no tiene claro que los funcionarios del IND hayan actuado de acuerdo a esta normativa interna.
11 de febrero de 2005
©anp
©traducción mQh
La Haya, Holanda. El Servicio de Inmigración y Naturalización, que dirige la ministro de Extranjería Verdonk, entregó información confidencial de refugiados a autoridades del Congo. Así se desprende de documentos en poder del programa de televisión Netwerk.Por esto los congoleños que son devueltos forzosamente a su país corren peligro. El ministerio de Justicia niega que estas informaciones sean entregadas al Congo. La Cámara exige una aclaración de la ministro Verdonk, de Extranjería. Si no puede hacerlo, se enfrentará problemas políticos y morales, según el PvdA y el D66.
Se trata de informes que se escriben durante el interrogatorio, en el que el refugiado debe contar su huida del país y los problemas que tenía con las autoridades. A menudo contiene nombres de personas que los ayudaron y una plétora de información sobre muchos asuntos delicados. El IND garantiza al refugiado el carácter secreto de esa información.
Para convencer a los países aceptar de vuelta a los refugiados, Verdonk ha hecho acuerdos país por país en torno a las deportaciones. Estos documentos de regreso' son secretos; ni siquiera la Cámara Baja puede consultarlos. La organización de refugiados Inlia exigió esos documentos a través de tribunales.
Parlamentarios del PvdA, SP., D66 y la Christen Unie CD leyeron en esos documentos que Holanda debía entregar el informe del interrogatorio' a las autoridades congoleñas en La Haya cuando se pedía un visado para los congoleños deportados. El diputado del D66 Lambrechts no tiene claro que los funcionarios del IND hayan actuado de acuerdo a esta normativa interna.
11 de febrero de 2005
©anp
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anti-terrorismo desbocado
Aprobación de leyes anti-terroristas preocupa a prensa liberal en Holanda. Un editorial de NRC-Handelsblad.
No sorprende que ayer una mayoría de la Cámara Baja apoyara las medidas anti-terroristas del gabinete. La Cámara viene exigiendo sistemáticamente por lo demás desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 una estrategia más fuerte contra el terrorismo. Cuando se trata de la ampliación de la capacidad de los servicios policiales y de seguridad, esa petición es correcta.
Pero sí es inquietante que la mayoría de los partidos evitaron la pregunta de si acaso algunas de las medidas administrativas propuestas van demasiado lejos. El hecho de que el ministro Donner (Justicia, CDA) clasificara la justificada preocupación del jefe de bancada Dittrich (D66) sobre los riesgos para el deterioro de los derechos constitucionales y para el estado de derecho como "una especie de pereza de pensar" fue un verdadero descaro. En el centro están en discusión derechos constitucionales como la libertad de expresión y la libertad de credo religioso y, como argumentamos aquí antes, la libertad de movimiento que garantiza el tratado europeo de derechos humanos. Que precisamente un partido de gobierno tomará sobre este punto distancia de los planes del gabinete es doloroso para la coalición. Además Dittrich hace despertar sospechas de que sólo trataba de aumentar la visibilidad de su partido. Antes había en realidad anunciado que él no desdeñaría el problema. Donner lo puso luego fuera del debate como un factor desdeñable: "Usted es miembro de la Cámara, pero no es ella".
De parte de la oposición surgió crítica contra las anunciadas y amplias atribuciones para actuar contra personas sin que se tengan sospechas concretas de ellas, sobre todo de la jefe de bancada de GroenLinks, Halsema. Justamente advirtió sobre el peligro de que "provoque la inseguridad de los ciudadanos respetuosos de la ley". El presidente del PvdA Bos se abstuvo de dar comentarios, aunque dijo que estaba "escéptico y crítico". Sólo lo hará cuando el gabinete envíe las medidas concretas a la Cámara. Esta es una argucia: el jefe del más grande partido de la oposición puede muy bien pronunciarse condicionalmente sobre la dirección en que se va ahora. Boss sin embargo colocó signos de interrogación sobre la "burocratización" de la lucha contra el terrorismo. Ya hay varios servicios de seguridad e informaciones ocupados en este asunto. Además, debido a la intención del ministro de Justicia de engalanarse con suficientes atribuciones con la que sobrepasar en algunos casos a sus colegas, reina poca claridad sobre las responsabilidades.
Todo parece indicar que el CDA y el VVD, con los espolonazos del Grupo Wilders y de la LPF en los flancos, empiezan un galope desbocado en la lucha contra el terrorismo. Para tener más seguridad, se debe sacrificar la libertad. Preguntas críticas sobre esto en el debate de ayer fueron desdeñadas por Donner, Verhagen (CDA) y van Aartsen (VVD) como "detalles". Eso es subestimar la importancia de los valores fundamentales que están en juego.
11 de febrero de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
No sorprende que ayer una mayoría de la Cámara Baja apoyara las medidas anti-terroristas del gabinete. La Cámara viene exigiendo sistemáticamente por lo demás desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 una estrategia más fuerte contra el terrorismo. Cuando se trata de la ampliación de la capacidad de los servicios policiales y de seguridad, esa petición es correcta.Pero sí es inquietante que la mayoría de los partidos evitaron la pregunta de si acaso algunas de las medidas administrativas propuestas van demasiado lejos. El hecho de que el ministro Donner (Justicia, CDA) clasificara la justificada preocupación del jefe de bancada Dittrich (D66) sobre los riesgos para el deterioro de los derechos constitucionales y para el estado de derecho como "una especie de pereza de pensar" fue un verdadero descaro. En el centro están en discusión derechos constitucionales como la libertad de expresión y la libertad de credo religioso y, como argumentamos aquí antes, la libertad de movimiento que garantiza el tratado europeo de derechos humanos. Que precisamente un partido de gobierno tomará sobre este punto distancia de los planes del gabinete es doloroso para la coalición. Además Dittrich hace despertar sospechas de que sólo trataba de aumentar la visibilidad de su partido. Antes había en realidad anunciado que él no desdeñaría el problema. Donner lo puso luego fuera del debate como un factor desdeñable: "Usted es miembro de la Cámara, pero no es ella".
De parte de la oposición surgió crítica contra las anunciadas y amplias atribuciones para actuar contra personas sin que se tengan sospechas concretas de ellas, sobre todo de la jefe de bancada de GroenLinks, Halsema. Justamente advirtió sobre el peligro de que "provoque la inseguridad de los ciudadanos respetuosos de la ley". El presidente del PvdA Bos se abstuvo de dar comentarios, aunque dijo que estaba "escéptico y crítico". Sólo lo hará cuando el gabinete envíe las medidas concretas a la Cámara. Esta es una argucia: el jefe del más grande partido de la oposición puede muy bien pronunciarse condicionalmente sobre la dirección en que se va ahora. Boss sin embargo colocó signos de interrogación sobre la "burocratización" de la lucha contra el terrorismo. Ya hay varios servicios de seguridad e informaciones ocupados en este asunto. Además, debido a la intención del ministro de Justicia de engalanarse con suficientes atribuciones con la que sobrepasar en algunos casos a sus colegas, reina poca claridad sobre las responsabilidades.
Todo parece indicar que el CDA y el VVD, con los espolonazos del Grupo Wilders y de la LPF en los flancos, empiezan un galope desbocado en la lucha contra el terrorismo. Para tener más seguridad, se debe sacrificar la libertad. Preguntas críticas sobre esto en el debate de ayer fueron desdeñadas por Donner, Verhagen (CDA) y van Aartsen (VVD) como "detalles". Eso es subestimar la importancia de los valores fundamentales que están en juego.
11 de febrero de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh