cicatrices de srebrenica
[Alissa J. Rubin] Sus cicatrices pueden no cerrar nunca. Las divisiones religiosas y étnicas de Bosnia son tan profundas como en 1995. Serbios continúan apoyando a partidos fascistas.
Osmace, Bosnia-Herzegovina. Tarde en la noche, las tres mujeres descansan sobre una andrajosa manta, cansadas de sus ocupaciones diarias que ahora son sólo de ellas en esta aldea sin hombres.
Son sobrevivientes de la masacre de Srebrenica que empezó el 11 de julio de 1995, cuando tropas serbo-bosnias dominaron la zona segura' declarada por Naciones Unidas y se llevaron a sus maridos y padres, hermanos e hijos. En los siguientes ocho días, en las colinas, los serbios asesinaron a 8.000 hombres y niños musulmanes, la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
"Podríamos perdonar que nos hubiesen robado, si no se hubiesen llevado a nuestros jóvenes, nuestros hombres, nuestras vidas", dijo Hasrija Krdzic, 66, que perdió en la masacre y otros incidentes violentos de la guerra, a su marido, dos hermanos y varios sobrinos. Volvió hace dos años a Osmace, su aldea natal, a una media hora de Srebrenica.
Hoy, los únicos hombres de la aldea son un puñado de adolescentes y una pareja de veinteañeros que eran niños cuando ocurrió la carnicería. Así que son en general mujeres las que acarrean leña y la cortan para encender el fuego, trabajan en los huertos y cuidan del ganado.
Sólo unos pocos musulmanes han vuelto a la ciudad de Srebrenica misma, aunque muchos de los serbios que se habían apropiado de casas de musulmanes han sido obligados a desalojarlas por el gobierno. Las dos comunidades tienen panaderías separadas, y cafeterías separadas; los serbios posee la mayoría de las tiendas de alimentación. En resumen, es un lugar arruinado donde la poca gente se mueve como sombra, y musulmanes y serbios viven vidas separadas.
Casi 10 años después del fin de la guerra, Bosnia-Herzegovina sigue siendo un lugar profundamente afligido: dividido étnicamente, dependiente de la ayuda internacional para su supervivencia económica y gobernado por un intendente europeo que puede decretar leyes y despedir a funcionarios bosnios si no logran integrar a las poblaciones croata, serbia y musulmana.
Los retos que enfrenta aquí la comunidad internacional son importantes lecciones para los diplomáticos norteamericanos y británicos en Iraq que se enfrentan ahora a una tarea similar remendando la sociedad civil y superando las fisuras étnicas y religiosas. La principal lección de Bosnia, una década después del violento conflicto personificado por Srebrenica, es que los odios étnicos y religiosos, una vez violentamente desatados, son difíciles de enterrar.
Hay similitudes en las circunstancias de los dos países. Los dos deben encontrar un modo de compartir el poder entre los tres grupos étnicos. En Bosnia, musulmanes, croatas y serbios compiten por el poder; en Iraq, la lucha es entre kurdos, árabes sunníes musulmanes y chiíes musulmanes.
En ambos existen animosidades étnicas y religiosas que habían sido mantenidas bajo control por el ex presidente de Iraq, Saddam Hussein, que fue mucho más brutal que su contraparte yugoslavo, Josip Broz Tito. Los dos países han sufrido intervenciones militares y en ambos las potencias occidentales han empezado a reconstruir el país y mantener la paz.
Pero también hay diferencias. En Bosnia, para cuando la OTAN envió tropas, ya habían muerto 200.000 personas en una guerra civil con tres participantes. En Iraq, el conflicto étnico y religioso estalló después de la invasión de la coalición norteamericana.
Otra llamativa diferencia es la ausencia de violencia en Bosnia desde el fin de la guerra en diciembre de 1995. Desde entonces no ha muerto ni un solo soldado de las fuerzas internacionales como resultado de acciones hostiles, y los asesinatos motivados étnicamente han terminado poco a poco.
Los comandantes militares internacionales en Bosnia entraron "con una fuerza literalmente aplastante", dijo el alto representante Paddy Ashdown, y el resultado es que "los asuntos de seguridad rara vez llegan a mi escritorio... Estamos en la fase de construcción del estado".
Los comandantes de la OTAN han destacado 60.000 tropas en Bosnia, un país con una población de apenas más de 3.5 millones de personas. Para una fuerza comparable en Iraq, deberían haberse estacionado más de 360.000 tropas en mayo de 2003, cuando el presidente Bush declaró que la guerra había terminado. En lugar de eso, algo más de un tercio de esas tropas estaban en el país. Y aunque Estados Unidos ha agregado tropas, los niveles siguen siendo todavía proporcionalmente mucho menores que en Bosnia.
El gran logro de Bosnia, al menos aparentemente, ha sido el esfuerzo para revertir los desplazamientos de casi 2 millones de personas en campañas de limpieza étnica'. "Lograr que volvieran a sus casas habría sido imposible sin seguridad, que para la mayoría de la gente quería decir la seguridad de que no habría más asesinatos.
En docenas de entrevistas con serbios y musulmanes, nadie dijo que temiera la violencia de sus vecinos, pero una mirada más detenida reveló una imagen menos optimista.
En general son personas mayores las que han retornado a sus casas; la gente más joven sólo volvió a reconstruir sus casas y venderlas luego a cualquiera que perteneciera al grupo étnico mayoritario de la localidad. La escasez de gente joven en las aldeas de Bosnia significa que cuando muera la generación de residentes más viejos, también se acabará con ellos la diversidad étnica del área.
"Manifiestamente hay menos multi-etnicidad que antes de la guerra. ¿Falta mucho todavía? Sí, pero lo que ya ha ocurrido es bastante extraordinario", dijo Ashdown, indicando que las estadísticas de Naciones Unidas dicen que 1 millón de personas desplazadas han vuelto a sus casas, aunque la cifra no dice cuántos se han quedado.
No es así como lo ven los bosnios. Aunque musulmanes, serbios y croatas a veces viven lado a lado en las grandes ciudades o en villorrios vecinos en el campo, dicen que viven en mundos diferentes. Los matrimonios inter-étnicos e inter-confesionales que antes de la guerra era algo frecuente han desaparecido casi por completo.
Los musulmanes han desarrollado "una conciencia de su identidad como nación y conciencia de su religión", dijo el columnista liberal Gojko Beric, un serbo-bosnio que vive en un vecindario mixto de Sarajevo, la capital predominantemente musulmana.
Antes de la guerra, la mayoría de los bosnios musulmanes, especialmente los de Sarajevo, rara vez asistían a las oraciones, excepto durante la mayoría de los festivos religiosos del año, y tenían amigos de diferentes grupos. Pocas mujeres llevaban el pañuelo de cabeza.
Hoy, el llamado musulmán a las oraciones resuena en los altavoces de todas las mezquitas cinco veces al día -un recordatorio de que el grupo más grande del país sigue un credo diferente al de la minoría serbia, que son cristianos ortodoxos, y croatas, que son católicos.
Beric, que defendió fervientemente a los musulmanes durante la guerra, escribiendo columnas sobre los ataques contra Sarajevo por las que fue puesto en la picota por sus compatriotas serbios, describió cómo sus vecinos musulmanes piensan ahora que tienen más en común con otros musulmanes que han llegado recientemente a su edificio de apartamentos, que con él.
"Nadie me necesita", dijo Beric, triste.
"Los musulmanes no me necesitan -en la guerra me necesitaron para verificar lo que estaba pasando en Sarajevo. Los serbios piensan que soy un traidor, y no les agrado tampoco a los croatas. Mi identidad es nadie y nada".
Los sentimientos nacionalistas se han fortalecido en Bosnia en los últimos cinco años, y los tres partidos más nacionalistas dominan la escena política. Todos se definen como los más capaces en defender los derechos de "su gente". Los partidos más moderados e inter-étnicos, apoyados por la comunidad internacional, lo lograron ganar el voto popular.
Los bosnios liberales, tanto serbios como musulmanes, dicen que 10 años después de la guerra, ha habido pocos intentos de reconciliación.
"Nadie en Sarajevo o Banja Luka ha ofrecido la mano de la reconciliación", dijo Branko Todorovic, que dirige el Comité Helsinki de Derechos Humanos en la República de Srpska, la parte dominada por los serbios en Bosnia. Banja Luka es la capital. "La generación más joven es más nacionalista, más extrema en términos religiosos y étnicos que la generación que participó en la guerra. Mi generación fue criada en una tradición de tolerancia, con un montón de matrimonios mixtos, y sin embargo participó en una violenta guerra".
La mayoría de la gente joven en la República de Srpska han crecido sin haber conocido nunca a un musulmán. Sarajevo para ellos es lo mismo que un país extranjero. El hijo de 12 de Todorovic, y los amigos de su hijo, animan a los equipos de fútbol de las vecinas Serbia y Montenegro, y no de Bosnia.
La mejor esperanza de estabilidad en Bosnia puede ser el inicio de un proceso de admisión a la Unión Europea, de modo que la gente se vea a sí misma como europea antes que como croatas, musulmanes o serbios. "Lo que mantiene unida a esta región es la esperanza de integrarse a Europa... Si eso fracasa, esta región volverá a su estado natural de confrontación y conflicto", dijo Ashdown.
Pero con los países de la Unión Europea crecientemente divididos sobre la admisión de nuevos miembros, no está claro que Bosnia obtenga luz verde.
Srebrenica mismo es un ejemplo en alienación y acechantes odios. La población del pueblo se ha reducido dramáticamente, apenas hay fábricas o trabajos en el área y la mayoría de la gente joven quiere marcharse del lugar.
Los serbios en Srebrenica dicen que en la guerra los dos lados cometieron atrocidades. Creen que sufrieron tanto como los musulmanes.
"Todos aceptamos la culpa, pero ellos sólo culpan a un lado, a los serbios, mientras que los lados cometieron crímenes", dijo Rajko Misatovic, 64, que se ganaba la vida como taxista. "También hubo genocidio de los serbios".
Misatovic, como otros serbios de Srebrenica, vive con una magra pensión en un destartalado edificio de apartamentos con un techo que gotea. Interrogado sobre su nacionalidad, uno de los colegas pensionistas de Misatovic respondió meditativamente antes de que Misatovic pudiera responder: "Nunca bosnio". Misatovic asintió, agregando: "Somos serbo-bosnios".
En los años de después de la guerra, los serbios ocuparon las casas de los musulmanes de Srebrenica y de aldeas cercanas como Osmace. Pero en los últimos cinco años, Naciones Unidas y la policía local comenzaron un intenso intento por desalojarlos para cumplir con el requerimiento de que las propiedades fuesen devueltas a sus propietarios legítimos. Los serbios a menudo incendiaron y bombardearon las casas que dejaban para que los musulmanes tuvieran que reconstruirlas.
Las mujeres de Osmace miraron intrigadas cuando se les preguntó sobre la reconciliación con los serbo-bosnios. Comparando la vida de antes y después de la guerra, Krdzic, 66, se esforzó por expresar la enormidad de la diferencia.
"Yo tenía 100 ovejas y dos vacas y ahora...", su voz se apagó y apartó la vista, embarazada.
"Ahora tengo una cordero y una oveja, y no tengo con qué esquilarlos. Y, y, en la aldea faltan 100 hombres".
La municipalidad de Srebrenica, que incluye las aldeas circundantes, tenía una población de 38.000 habitantes. Hussein Hadzic, 72, presidente de la comunidad musulmana, calcula que la población ha disminuido en un 80 por ciento.
Él volvió a Srebrenica hace tres años; reconstruyó su casa con la ayuda de sus hijos, y volvió a plantar su huerto.
"Hoy no hay nadie a quien darle los buenos días'; nadie a quien decirle buenas tardes'", dijo Hadzic, que había huido a otra ciudad para cuando la masacre de 1995. "Srebrenica no tiene futuro. Han reconstruido la clínica, la comisaría de policía, pero la gente no vuelve".
11 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Osmace, Bosnia-Herzegovina. Tarde en la noche, las tres mujeres descansan sobre una andrajosa manta, cansadas de sus ocupaciones diarias que ahora son sólo de ellas en esta aldea sin hombres.Son sobrevivientes de la masacre de Srebrenica que empezó el 11 de julio de 1995, cuando tropas serbo-bosnias dominaron la zona segura' declarada por Naciones Unidas y se llevaron a sus maridos y padres, hermanos e hijos. En los siguientes ocho días, en las colinas, los serbios asesinaron a 8.000 hombres y niños musulmanes, la peor masacre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
"Podríamos perdonar que nos hubiesen robado, si no se hubiesen llevado a nuestros jóvenes, nuestros hombres, nuestras vidas", dijo Hasrija Krdzic, 66, que perdió en la masacre y otros incidentes violentos de la guerra, a su marido, dos hermanos y varios sobrinos. Volvió hace dos años a Osmace, su aldea natal, a una media hora de Srebrenica.
Hoy, los únicos hombres de la aldea son un puñado de adolescentes y una pareja de veinteañeros que eran niños cuando ocurrió la carnicería. Así que son en general mujeres las que acarrean leña y la cortan para encender el fuego, trabajan en los huertos y cuidan del ganado.
Sólo unos pocos musulmanes han vuelto a la ciudad de Srebrenica misma, aunque muchos de los serbios que se habían apropiado de casas de musulmanes han sido obligados a desalojarlas por el gobierno. Las dos comunidades tienen panaderías separadas, y cafeterías separadas; los serbios posee la mayoría de las tiendas de alimentación. En resumen, es un lugar arruinado donde la poca gente se mueve como sombra, y musulmanes y serbios viven vidas separadas.
Casi 10 años después del fin de la guerra, Bosnia-Herzegovina sigue siendo un lugar profundamente afligido: dividido étnicamente, dependiente de la ayuda internacional para su supervivencia económica y gobernado por un intendente europeo que puede decretar leyes y despedir a funcionarios bosnios si no logran integrar a las poblaciones croata, serbia y musulmana.
Los retos que enfrenta aquí la comunidad internacional son importantes lecciones para los diplomáticos norteamericanos y británicos en Iraq que se enfrentan ahora a una tarea similar remendando la sociedad civil y superando las fisuras étnicas y religiosas. La principal lección de Bosnia, una década después del violento conflicto personificado por Srebrenica, es que los odios étnicos y religiosos, una vez violentamente desatados, son difíciles de enterrar.
Hay similitudes en las circunstancias de los dos países. Los dos deben encontrar un modo de compartir el poder entre los tres grupos étnicos. En Bosnia, musulmanes, croatas y serbios compiten por el poder; en Iraq, la lucha es entre kurdos, árabes sunníes musulmanes y chiíes musulmanes.
En ambos existen animosidades étnicas y religiosas que habían sido mantenidas bajo control por el ex presidente de Iraq, Saddam Hussein, que fue mucho más brutal que su contraparte yugoslavo, Josip Broz Tito. Los dos países han sufrido intervenciones militares y en ambos las potencias occidentales han empezado a reconstruir el país y mantener la paz.
Pero también hay diferencias. En Bosnia, para cuando la OTAN envió tropas, ya habían muerto 200.000 personas en una guerra civil con tres participantes. En Iraq, el conflicto étnico y religioso estalló después de la invasión de la coalición norteamericana.
Otra llamativa diferencia es la ausencia de violencia en Bosnia desde el fin de la guerra en diciembre de 1995. Desde entonces no ha muerto ni un solo soldado de las fuerzas internacionales como resultado de acciones hostiles, y los asesinatos motivados étnicamente han terminado poco a poco.
Los comandantes militares internacionales en Bosnia entraron "con una fuerza literalmente aplastante", dijo el alto representante Paddy Ashdown, y el resultado es que "los asuntos de seguridad rara vez llegan a mi escritorio... Estamos en la fase de construcción del estado".
Los comandantes de la OTAN han destacado 60.000 tropas en Bosnia, un país con una población de apenas más de 3.5 millones de personas. Para una fuerza comparable en Iraq, deberían haberse estacionado más de 360.000 tropas en mayo de 2003, cuando el presidente Bush declaró que la guerra había terminado. En lugar de eso, algo más de un tercio de esas tropas estaban en el país. Y aunque Estados Unidos ha agregado tropas, los niveles siguen siendo todavía proporcionalmente mucho menores que en Bosnia.
El gran logro de Bosnia, al menos aparentemente, ha sido el esfuerzo para revertir los desplazamientos de casi 2 millones de personas en campañas de limpieza étnica'. "Lograr que volvieran a sus casas habría sido imposible sin seguridad, que para la mayoría de la gente quería decir la seguridad de que no habría más asesinatos.
En docenas de entrevistas con serbios y musulmanes, nadie dijo que temiera la violencia de sus vecinos, pero una mirada más detenida reveló una imagen menos optimista.
En general son personas mayores las que han retornado a sus casas; la gente más joven sólo volvió a reconstruir sus casas y venderlas luego a cualquiera que perteneciera al grupo étnico mayoritario de la localidad. La escasez de gente joven en las aldeas de Bosnia significa que cuando muera la generación de residentes más viejos, también se acabará con ellos la diversidad étnica del área.
"Manifiestamente hay menos multi-etnicidad que antes de la guerra. ¿Falta mucho todavía? Sí, pero lo que ya ha ocurrido es bastante extraordinario", dijo Ashdown, indicando que las estadísticas de Naciones Unidas dicen que 1 millón de personas desplazadas han vuelto a sus casas, aunque la cifra no dice cuántos se han quedado.
No es así como lo ven los bosnios. Aunque musulmanes, serbios y croatas a veces viven lado a lado en las grandes ciudades o en villorrios vecinos en el campo, dicen que viven en mundos diferentes. Los matrimonios inter-étnicos e inter-confesionales que antes de la guerra era algo frecuente han desaparecido casi por completo.
Los musulmanes han desarrollado "una conciencia de su identidad como nación y conciencia de su religión", dijo el columnista liberal Gojko Beric, un serbo-bosnio que vive en un vecindario mixto de Sarajevo, la capital predominantemente musulmana.
Antes de la guerra, la mayoría de los bosnios musulmanes, especialmente los de Sarajevo, rara vez asistían a las oraciones, excepto durante la mayoría de los festivos religiosos del año, y tenían amigos de diferentes grupos. Pocas mujeres llevaban el pañuelo de cabeza.
Hoy, el llamado musulmán a las oraciones resuena en los altavoces de todas las mezquitas cinco veces al día -un recordatorio de que el grupo más grande del país sigue un credo diferente al de la minoría serbia, que son cristianos ortodoxos, y croatas, que son católicos.
Beric, que defendió fervientemente a los musulmanes durante la guerra, escribiendo columnas sobre los ataques contra Sarajevo por las que fue puesto en la picota por sus compatriotas serbios, describió cómo sus vecinos musulmanes piensan ahora que tienen más en común con otros musulmanes que han llegado recientemente a su edificio de apartamentos, que con él.
"Nadie me necesita", dijo Beric, triste.
"Los musulmanes no me necesitan -en la guerra me necesitaron para verificar lo que estaba pasando en Sarajevo. Los serbios piensan que soy un traidor, y no les agrado tampoco a los croatas. Mi identidad es nadie y nada".
Los sentimientos nacionalistas se han fortalecido en Bosnia en los últimos cinco años, y los tres partidos más nacionalistas dominan la escena política. Todos se definen como los más capaces en defender los derechos de "su gente". Los partidos más moderados e inter-étnicos, apoyados por la comunidad internacional, lo lograron ganar el voto popular.
Los bosnios liberales, tanto serbios como musulmanes, dicen que 10 años después de la guerra, ha habido pocos intentos de reconciliación.
"Nadie en Sarajevo o Banja Luka ha ofrecido la mano de la reconciliación", dijo Branko Todorovic, que dirige el Comité Helsinki de Derechos Humanos en la República de Srpska, la parte dominada por los serbios en Bosnia. Banja Luka es la capital. "La generación más joven es más nacionalista, más extrema en términos religiosos y étnicos que la generación que participó en la guerra. Mi generación fue criada en una tradición de tolerancia, con un montón de matrimonios mixtos, y sin embargo participó en una violenta guerra".
La mayoría de la gente joven en la República de Srpska han crecido sin haber conocido nunca a un musulmán. Sarajevo para ellos es lo mismo que un país extranjero. El hijo de 12 de Todorovic, y los amigos de su hijo, animan a los equipos de fútbol de las vecinas Serbia y Montenegro, y no de Bosnia.
La mejor esperanza de estabilidad en Bosnia puede ser el inicio de un proceso de admisión a la Unión Europea, de modo que la gente se vea a sí misma como europea antes que como croatas, musulmanes o serbios. "Lo que mantiene unida a esta región es la esperanza de integrarse a Europa... Si eso fracasa, esta región volverá a su estado natural de confrontación y conflicto", dijo Ashdown.
Pero con los países de la Unión Europea crecientemente divididos sobre la admisión de nuevos miembros, no está claro que Bosnia obtenga luz verde.
Srebrenica mismo es un ejemplo en alienación y acechantes odios. La población del pueblo se ha reducido dramáticamente, apenas hay fábricas o trabajos en el área y la mayoría de la gente joven quiere marcharse del lugar.
Los serbios en Srebrenica dicen que en la guerra los dos lados cometieron atrocidades. Creen que sufrieron tanto como los musulmanes.
"Todos aceptamos la culpa, pero ellos sólo culpan a un lado, a los serbios, mientras que los lados cometieron crímenes", dijo Rajko Misatovic, 64, que se ganaba la vida como taxista. "También hubo genocidio de los serbios".
Misatovic, como otros serbios de Srebrenica, vive con una magra pensión en un destartalado edificio de apartamentos con un techo que gotea. Interrogado sobre su nacionalidad, uno de los colegas pensionistas de Misatovic respondió meditativamente antes de que Misatovic pudiera responder: "Nunca bosnio". Misatovic asintió, agregando: "Somos serbo-bosnios".
En los años de después de la guerra, los serbios ocuparon las casas de los musulmanes de Srebrenica y de aldeas cercanas como Osmace. Pero en los últimos cinco años, Naciones Unidas y la policía local comenzaron un intenso intento por desalojarlos para cumplir con el requerimiento de que las propiedades fuesen devueltas a sus propietarios legítimos. Los serbios a menudo incendiaron y bombardearon las casas que dejaban para que los musulmanes tuvieran que reconstruirlas.
Las mujeres de Osmace miraron intrigadas cuando se les preguntó sobre la reconciliación con los serbo-bosnios. Comparando la vida de antes y después de la guerra, Krdzic, 66, se esforzó por expresar la enormidad de la diferencia.
"Yo tenía 100 ovejas y dos vacas y ahora...", su voz se apagó y apartó la vista, embarazada.
"Ahora tengo una cordero y una oveja, y no tengo con qué esquilarlos. Y, y, en la aldea faltan 100 hombres".
La municipalidad de Srebrenica, que incluye las aldeas circundantes, tenía una población de 38.000 habitantes. Hussein Hadzic, 72, presidente de la comunidad musulmana, calcula que la población ha disminuido en un 80 por ciento.
Él volvió a Srebrenica hace tres años; reconstruyó su casa con la ayuda de sus hijos, y volvió a plantar su huerto.
"Hoy no hay nadie a quien darle los buenos días'; nadie a quien decirle buenas tardes'", dijo Hadzic, que había huido a otra ciudad para cuando la masacre de 1995. "Srebrenica no tiene futuro. Han reconstruido la clínica, la comisaría de policía, pero la gente no vuelve".
11 de julio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
aliados reducirán tropas
[Glenn Frankel y Josh White] Según memorándum británico: Estados Unidos reducirá sus tropas a la mitad para mediados de 2006.
Londres, Reino Unido. Estados Unidos y Gran Bretaña están diseñando planes para retirar a la mayoría de sus tropas de Iraq para mediados del próximo año, de acuerdo a un memorándum secreto escrito por el primer ministro británico, Tony Blair, y el ministro de Defensa, John Reid.
El documento, que está marcado "Secreto - Personal Británico Solamente", dice que "planes emergentes de Estados Unidos asumen que para principios de 2006, 14 de las 18 provincias podrán ser puestas bajo control iraquí", lo que permitirá una reducción general de fuerzas de la coalición norteamericana en Iraq, a 66.000 tropas. El nivel de tropas actual es de unas 160.000.
El domingo, Reid no negó la autenticidad del documento, pero dijo que no se habían tomado decisiones sobre el nivel de tropas. En Washington, un portavoz del Pentágono dijo que los funcionarios no conocían el documento.
El memorándum, sin fecha, sobre el que se informó el domingo en el diario The Mail on Sunday, afirma que "la doctrina político-militar actual de Estados Unidos está cambiando. Pero hay un fuerte deseo de las fuerzas armadas norteamericanas de significantes reducciones de tropas para aliviar los niveles generales de intervención estadounidense".
Mientras los comandantes estadounidenses y funcionarios del Pentágono han estado esperando desde algún tiempo reducir los niveles de tropas en Iraq, el memorándum británico aparentemente es la primera que se ha mencionado una reducción importante con un calendario específico. El presidente Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada en medio de preocupaciones militares de que una fecha fija permitiría que los insurgentes esperen a que las tropas americanas se retiren.
El memorándum observa un debate entre funcionarios norteamericanos en el Pentágono y jefes militares en Iraq, diciendo que los funcionarios en Washington favorecen "una reducción relativamente osada de los niveles de fuerza", difiriendo de comandantes en el terreno "cuyo enfoque es más cauto". Actualmente hay más de 135.000 soldados norteamericanos en Iraq.
Esos debates contribuyen a frecuentes planificaciones de contingencias, de acuerdo a funcionarios estadounidenses, y puede haber varias estrategias al mismo tiempo. Una reducción rápida de las tropas representa una de las posiciones más optimistas, que requerirá varios procesos políticos para terminar exitosamente en Iraq junto al éxito de las emergentes fuerzas de seguridad iraquíes.
Aunque los comandantes norteamericanos han elogiado el desarrollo del ejército y las fuerzas de policía iraquíes, el adiestramiento y equipamiento de las unidades ha tomado más tiempo que el esperado. Ninguna de las provincias de Iraq está actualmente únicamente protegida por fuerzas iraquíes, y las esperadas importantes reducciones del nivel tropas estadounidenses no se han concretado.
"Hay varios planes, para todo tipo de desarrollos, buenos y malos, constantemente", dijo el capitán de corbeta de la Marina, Joe Carpenter, un portavoz. Carpenter se negó a comentar específicamente sobre el memorándum británico porque funcionarios del Pentágono no lo han visto. "El gobierno norteamericano ha estado desde hace un tiempo diciendo que nuestras reducciones y eventual retirada se basa en una estrategia que depende de condiciones".
Muchos analistas creen que el mayor obstáculos para retirar tropas es la tenacidad de la resistencia iraquí, aunque muchos oficiales estadounidenses están proclamando éxitos recientes en apaciguar la violencia.
Parte de la reducción general, dice el memorándum, disminuirá las fuerzas británicas de las actuales 8.500 a cerca de 3.000 para mediados de 2006. El cambio, agrega el memorándum, puede ahorrar a Gran Bretaña la mitad de los costes actuales de 1.8 billones de dólares al año.
"Sin embargo, nada de esto representa un plan respaldado por el ministerio", advierte el memorándum. "Hay muchos más análisis militares que hacer, y están en camino".
Reid, en una declaración el domingo después de la publicación del memorándum, insistió en que "hemos dejado absolutamente en claro que nos quedaremos en Iraq todo el tiempo que sea necesario.
"No se han tomado decisiones sobre la fuerza futura de las tropas británicas. Pero hemos dicho siempre que nuestra intención es entregar la conducción de la guerra contra los terroristas a las fuerzas de seguridad iraquíes a medida que aumenta su capacidad", dijo Reid. "Por eso estamos continuamente presentando documentos con opciones posibles y contingencias.
"Este es sólo uno de varios documentos escritos en los últimos meses para explorar diferentes estrategias".
Las fuerzas británicas han sido estacionadas en cuatro provincias relativamente pacíficas en los alrededores de la sureña ciudad de Basra. Pero desde la invasión de Iraq en marzo de 2003, han muerto 89 soldados británicos. La guerra no cuenta con el apoyo de la opinión pública británica y los funcionarios quieren retirar tropas del área tan pronto como sea posible, pero Blair ha insistido en se retirarán tropas sólo cuando las fuerzas iraquíes puedan hacerse cargo.
Los comandantes británicos esperan entregar el control de dos provincias a Iraq para octubre de 2005, de acuerdo al memorándum, y dos provincias más en abril de 2006.
White informó desde Washington.
11 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Londres, Reino Unido. Estados Unidos y Gran Bretaña están diseñando planes para retirar a la mayoría de sus tropas de Iraq para mediados del próximo año, de acuerdo a un memorándum secreto escrito por el primer ministro británico, Tony Blair, y el ministro de Defensa, John Reid.El documento, que está marcado "Secreto - Personal Británico Solamente", dice que "planes emergentes de Estados Unidos asumen que para principios de 2006, 14 de las 18 provincias podrán ser puestas bajo control iraquí", lo que permitirá una reducción general de fuerzas de la coalición norteamericana en Iraq, a 66.000 tropas. El nivel de tropas actual es de unas 160.000.
El domingo, Reid no negó la autenticidad del documento, pero dijo que no se habían tomado decisiones sobre el nivel de tropas. En Washington, un portavoz del Pentágono dijo que los funcionarios no conocían el documento.
El memorándum, sin fecha, sobre el que se informó el domingo en el diario The Mail on Sunday, afirma que "la doctrina político-militar actual de Estados Unidos está cambiando. Pero hay un fuerte deseo de las fuerzas armadas norteamericanas de significantes reducciones de tropas para aliviar los niveles generales de intervención estadounidense".
Mientras los comandantes estadounidenses y funcionarios del Pentágono han estado esperando desde algún tiempo reducir los niveles de tropas en Iraq, el memorándum británico aparentemente es la primera que se ha mencionado una reducción importante con un calendario específico. El presidente Bush se ha negado a fijar una fecha de retirada en medio de preocupaciones militares de que una fecha fija permitiría que los insurgentes esperen a que las tropas americanas se retiren.
El memorándum observa un debate entre funcionarios norteamericanos en el Pentágono y jefes militares en Iraq, diciendo que los funcionarios en Washington favorecen "una reducción relativamente osada de los niveles de fuerza", difiriendo de comandantes en el terreno "cuyo enfoque es más cauto". Actualmente hay más de 135.000 soldados norteamericanos en Iraq.
Esos debates contribuyen a frecuentes planificaciones de contingencias, de acuerdo a funcionarios estadounidenses, y puede haber varias estrategias al mismo tiempo. Una reducción rápida de las tropas representa una de las posiciones más optimistas, que requerirá varios procesos políticos para terminar exitosamente en Iraq junto al éxito de las emergentes fuerzas de seguridad iraquíes.
Aunque los comandantes norteamericanos han elogiado el desarrollo del ejército y las fuerzas de policía iraquíes, el adiestramiento y equipamiento de las unidades ha tomado más tiempo que el esperado. Ninguna de las provincias de Iraq está actualmente únicamente protegida por fuerzas iraquíes, y las esperadas importantes reducciones del nivel tropas estadounidenses no se han concretado.
"Hay varios planes, para todo tipo de desarrollos, buenos y malos, constantemente", dijo el capitán de corbeta de la Marina, Joe Carpenter, un portavoz. Carpenter se negó a comentar específicamente sobre el memorándum británico porque funcionarios del Pentágono no lo han visto. "El gobierno norteamericano ha estado desde hace un tiempo diciendo que nuestras reducciones y eventual retirada se basa en una estrategia que depende de condiciones".
Muchos analistas creen que el mayor obstáculos para retirar tropas es la tenacidad de la resistencia iraquí, aunque muchos oficiales estadounidenses están proclamando éxitos recientes en apaciguar la violencia.
Parte de la reducción general, dice el memorándum, disminuirá las fuerzas británicas de las actuales 8.500 a cerca de 3.000 para mediados de 2006. El cambio, agrega el memorándum, puede ahorrar a Gran Bretaña la mitad de los costes actuales de 1.8 billones de dólares al año.
"Sin embargo, nada de esto representa un plan respaldado por el ministerio", advierte el memorándum. "Hay muchos más análisis militares que hacer, y están en camino".
Reid, en una declaración el domingo después de la publicación del memorándum, insistió en que "hemos dejado absolutamente en claro que nos quedaremos en Iraq todo el tiempo que sea necesario.
"No se han tomado decisiones sobre la fuerza futura de las tropas británicas. Pero hemos dicho siempre que nuestra intención es entregar la conducción de la guerra contra los terroristas a las fuerzas de seguridad iraquíes a medida que aumenta su capacidad", dijo Reid. "Por eso estamos continuamente presentando documentos con opciones posibles y contingencias.
"Este es sólo uno de varios documentos escritos en los últimos meses para explorar diferentes estrategias".
Las fuerzas británicas han sido estacionadas en cuatro provincias relativamente pacíficas en los alrededores de la sureña ciudad de Basra. Pero desde la invasión de Iraq en marzo de 2003, han muerto 89 soldados británicos. La guerra no cuenta con el apoyo de la opinión pública británica y los funcionarios quieren retirar tropas del área tan pronto como sea posible, pero Blair ha insistido en se retirarán tropas sólo cuando las fuerzas iraquíes puedan hacerse cargo.
Los comandantes británicos esperan entregar el control de dos provincias a Iraq para octubre de 2005, de acuerdo al memorándum, y dos provincias más en abril de 2006.
White informó desde Washington.
11 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
solaz en los libros
[Sabrina Tavernise] En medio del caos, los iraquíes que buscan comprender las perspectivas históricas se vuelcan a los libros.
Bagdad, Iraq. En un estrecho callejón de la Calle de Mutanabi, el principal mercado de libros de Bagdad, la librería Dar al-Bayan está llena de polvo y de clásicos. Unos viejos beben té a sorbos en la parte de atrás y hablan de cosas del pasado, de antes de la dictadura, cuando los poetas e intelectuales hacían que la vida aquí brillara.
Afuera, en la calle, el nuevo Iraq presiona. Mesas plegables cubiertas con manuales de ordenadores, folletos de móviles y manuales de instrucciones diversas compiten por el espacio en la acera. Una vasta gama de libros religiosos, prohibidos durante Saddam Hussein, rellenan los puestos.
Mientras los iraquíes luchan por comprender el caos y la violencia que han consumido sus vidas durante los últimos dos años, los libros ofrecen algo de solaz. "Ahora la realidad es muy rara", dijo Mufeed Jazaery, que fue ministro de Cultura de Iraq en el gobierno interino.
"La gente está tratando de poner los pies en la tierra, pero todavía están con los pies en el aire", dijo. "¿Está el tiempo calmado, o viene una tormenta? ¿Es blanco o es negro? ¿Se está moviendo, y si es así, en qué dirección?"
Pero tanto como una muestra de los cambios en Iraq, los libros también revelan una línea divisoria entre los que crecieron antes de los años de dictadura, que están leyendo libros de historia para entender qué ha pasado con su país, y los iraquíes más jóvenes que luchan por encontrar respuestas a preguntas más inmediatas sobre sus vidas en libros de auto-ayuda y manuales, romances y títulos religiosos.
La librería Dar al-Bayan está inmersa en el pasado. Abrió sus puertas en 1961 y era un salón donde se reunían escritores famosos en sus pequeños cuartos recubiertos de libros a discutir de política y literatura. Su propietario, Beadiee Khakhani, habla peyorativamente de los títulos que se venden en la calle.
"Ahora es diferente", dijo Khakhani, 54. "Hay menos sobre cultura", dijo, y más sobre temas prácticos, como manuales de ordenares y guías religiosas.
Los intelectuales y escritores parecen especialmente desorientados en el nuevo Iraq. Muchos estaban vivos en las décadas de antes de 1968, cuando el Partido Baaz se hizo con el poder, que fue una época de renacimiento cultural en Iraq. Pero en 1979, cuando Hussein se hizo presidente, empezó a prohibir libros, atacando a escritores e intelectuales, encarcelándolos e impidiendo la publicación de sus obras.
Los empleados de la librería Dar al-Bayan utilizaban un pequeño hueco en el ático para ocultar libros populares que eran prohibidos. Algunos escritores dejaron el país, pero muchos se quedaron, sobreviviendo gracias a reuniones secretas y a fotocopias clandestinas de libros prohibidos.
Faiza Mulla, abogado educado en El Cairo y que vivió en Londres durante dos años en la década de los cincuenta, recuerda esas reuniones.
"Para mucha gente era como oxígeno", dijo. "Así es cómo sobrevivimos".
Cuando Hussein fue derrocado en 2003, Mulla estaba extasiada. Le dijo a su hija que la vida volvería a ser lo que era, cuando Bagdad vibraba con una intensa vida cultural. Su marido, Mahmoud Uthman, mantuvo un diario de vida, apuntando las esperanzas de vecinos y parientes.
Ahora, dos años después, las entradas parecen ingenuas, dijo Uthman. Varios de los amigos de la pareja han sido secuestrados. Algunos han dejado el país. Muchos de los que se quedaron se han retirado de la vida fuera de sus casas. Mulla y la hija de Uthman, que se acababa de graduar en la universidad en Iraq con un diploma de ciencias de la información, pasan la mayor parte del día en casa -su futuro es incierto.
"Al principio, todo el mundo estaba muy excitado", dijo Mulla, sentada en su casa llena de piezas de arte cerca de la Universidad de Bagdad. "Ahora simplemente quiero quedarme en casa". Los intelectuales entrevistados para este artículo dijo que los libros de historia, en especial sobre el período que va desde los años veinte hasta hoy, cuando se está formando el estado iraquí, eran muy populares, como es una provocadora crítica del islam escrita en los años treinta por el poeta nacionalista iraquí Marouf al-Rasafo, pero sólo disponible en Iraq hace poco.
En cuanto a leer sobre el gobierno derrocado mismo, el período es todavía demasiado vivo para la mayoría. Sin embargo, Khakhani dijo que un libro del antiguo médico de Hussein, Ala Bashir, titulado En nombre del terror', se ha estado vendiendo bien.
Algunos abandonan la historia moderna y se refugian en épocas pasadas. Suha Turaihi, una intelectual de Bagdad, dijo que estaba leyendo un libro sobre los sabianos, una antigua religión de Mesopotamia que se remonta a cientos de años antes de Cristo y todavía existe.
Las novelas nacionales y la literatura no novelesca se están quedando atrás. El año pasado, la principal editorial publicó 100 títulos, más que en años anteriores, pero nada ha realmente causado una gran impresión, dijo Jazaery, el antiguo ministro de cultura.
La violencia no ha ayudado. Más allá de los diarios atentados con bomba y secuestros, los insurgentes han atacado a los intelectuales, asesinando a 73 profesores en 2004, dijo el doctor Esam al-Rawi, presidente de la facultad de ciencias de la Universidad de Bagdad, de acuerdo un informe de prensa iraquí. En abril, un profesor alemán fue asesinado a balazos en Bagdad, y en mayo una bomba dañó varias librerías junto al mercado de la Calle de Mutanabi.
"Ahora la cultura está en estado de somnolencia", dijo Lutfia al-Dulaimy, escritora y novelista. "La gente está ansiosa de electricidad y de seguridad".
Interrogada sobre quiénes eran los escritores iraquíes contemporáneos más interesantes, Dulaimy replicó irónicamente: "Los muertos".
Los jóvenes iraquíes están haciendo opciones diferentes. En una librería en la Universidad Mustansiriyah, una importante universidad pública aquí, los estudiantes hojean novelas románticas y libros sobre astrología.
Los libros religiosos, la mayoría sobre temas chiíes, que eran prohibidos durante Hussein pero han vuelto a Iraq desde su caída, eran también muy abundantes.
Aunque los estudiantes universitarios son relativamente laicos, dijo Zaid Hadithy, el propietario, la gente joven "se interesa en una dirección religiosa" mientras buscan dar estructura a sus vidas en un ambiente donde las reglas se han desmoronado.
Una estudiante echa un vistazo en la librería de Hadithy, Ragad Raisan, 19, dijo que andaba buscando un libro con las enseñanzas de Imam Sadeq, un reverenciado personaje religioso chií relacionado con el profeta Mahoma.
"Dios es el único que nos guía cuando nos sentimos extraviados", dijo.
En otro lugar en el campus se realizaba una conferencia de los seguidores del clérigo Moktada al-Sáder. Tiene fuerte influencia entre los jóvenes chiíes, de los que se presentaron miles a fines de agosto cuando llamó a luchar contra las fuerzas de la coalición norteamericana antes de aceptar una tregua.
Muhammad Abdul Rudha, estudiante del departamento de árabe, dijo que prefería leer libros religiosos y políticos porque "la situación es muy crítica y lo exige".
Jazaery dijo que estaba preocupado del poder de la religión entre los jóvenes iraquíes. Cualquiera que haya nacido después de 1980, se crió durante el deslizamiento de Iraq en la guerra y las sanciones económicas. La corrupción y la pobreza han erosionado lo que era en el pasado un robusto sistema educativo, dejando a los jóvenes vulnerables ante líderes populistas como Sáder.
"Pueden leer, pueden escribir, pero no comprenden", dijo Jazaery. "Eso es bueno para la dictadura y peligroso para la democracia. Es un ejército de reserva para los elementos extremistas".
Cualquiera sea el caso, la brecha generacional parece ancha. Athit Haddad, profesor de finanzas, dijo que se alegró cuando algunos de sus estudiantes dijeron que no asistirían a clases para protestar contra la legislación propuesta. Pero cambió de opinión cuando se enteró de lo poco que sabían sobre el asunto y que estaban siguiendo órdenes del clérigo.
"Para ellos, yo vengo del espacio sideral", dijo Haddad.
Khalid al-Ansary y Zaineb Obeid contribuyeron a este artículo.
8 de julio de 2005
27 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. En un estrecho callejón de la Calle de Mutanabi, el principal mercado de libros de Bagdad, la librería Dar al-Bayan está llena de polvo y de clásicos. Unos viejos beben té a sorbos en la parte de atrás y hablan de cosas del pasado, de antes de la dictadura, cuando los poetas e intelectuales hacían que la vida aquí brillara.Afuera, en la calle, el nuevo Iraq presiona. Mesas plegables cubiertas con manuales de ordenadores, folletos de móviles y manuales de instrucciones diversas compiten por el espacio en la acera. Una vasta gama de libros religiosos, prohibidos durante Saddam Hussein, rellenan los puestos.
Mientras los iraquíes luchan por comprender el caos y la violencia que han consumido sus vidas durante los últimos dos años, los libros ofrecen algo de solaz. "Ahora la realidad es muy rara", dijo Mufeed Jazaery, que fue ministro de Cultura de Iraq en el gobierno interino.
"La gente está tratando de poner los pies en la tierra, pero todavía están con los pies en el aire", dijo. "¿Está el tiempo calmado, o viene una tormenta? ¿Es blanco o es negro? ¿Se está moviendo, y si es así, en qué dirección?"
Pero tanto como una muestra de los cambios en Iraq, los libros también revelan una línea divisoria entre los que crecieron antes de los años de dictadura, que están leyendo libros de historia para entender qué ha pasado con su país, y los iraquíes más jóvenes que luchan por encontrar respuestas a preguntas más inmediatas sobre sus vidas en libros de auto-ayuda y manuales, romances y títulos religiosos.
La librería Dar al-Bayan está inmersa en el pasado. Abrió sus puertas en 1961 y era un salón donde se reunían escritores famosos en sus pequeños cuartos recubiertos de libros a discutir de política y literatura. Su propietario, Beadiee Khakhani, habla peyorativamente de los títulos que se venden en la calle.
"Ahora es diferente", dijo Khakhani, 54. "Hay menos sobre cultura", dijo, y más sobre temas prácticos, como manuales de ordenares y guías religiosas.
Los intelectuales y escritores parecen especialmente desorientados en el nuevo Iraq. Muchos estaban vivos en las décadas de antes de 1968, cuando el Partido Baaz se hizo con el poder, que fue una época de renacimiento cultural en Iraq. Pero en 1979, cuando Hussein se hizo presidente, empezó a prohibir libros, atacando a escritores e intelectuales, encarcelándolos e impidiendo la publicación de sus obras.
Los empleados de la librería Dar al-Bayan utilizaban un pequeño hueco en el ático para ocultar libros populares que eran prohibidos. Algunos escritores dejaron el país, pero muchos se quedaron, sobreviviendo gracias a reuniones secretas y a fotocopias clandestinas de libros prohibidos.
Faiza Mulla, abogado educado en El Cairo y que vivió en Londres durante dos años en la década de los cincuenta, recuerda esas reuniones.
"Para mucha gente era como oxígeno", dijo. "Así es cómo sobrevivimos".
Cuando Hussein fue derrocado en 2003, Mulla estaba extasiada. Le dijo a su hija que la vida volvería a ser lo que era, cuando Bagdad vibraba con una intensa vida cultural. Su marido, Mahmoud Uthman, mantuvo un diario de vida, apuntando las esperanzas de vecinos y parientes.
Ahora, dos años después, las entradas parecen ingenuas, dijo Uthman. Varios de los amigos de la pareja han sido secuestrados. Algunos han dejado el país. Muchos de los que se quedaron se han retirado de la vida fuera de sus casas. Mulla y la hija de Uthman, que se acababa de graduar en la universidad en Iraq con un diploma de ciencias de la información, pasan la mayor parte del día en casa -su futuro es incierto.
"Al principio, todo el mundo estaba muy excitado", dijo Mulla, sentada en su casa llena de piezas de arte cerca de la Universidad de Bagdad. "Ahora simplemente quiero quedarme en casa". Los intelectuales entrevistados para este artículo dijo que los libros de historia, en especial sobre el período que va desde los años veinte hasta hoy, cuando se está formando el estado iraquí, eran muy populares, como es una provocadora crítica del islam escrita en los años treinta por el poeta nacionalista iraquí Marouf al-Rasafo, pero sólo disponible en Iraq hace poco.
En cuanto a leer sobre el gobierno derrocado mismo, el período es todavía demasiado vivo para la mayoría. Sin embargo, Khakhani dijo que un libro del antiguo médico de Hussein, Ala Bashir, titulado En nombre del terror', se ha estado vendiendo bien.
Algunos abandonan la historia moderna y se refugian en épocas pasadas. Suha Turaihi, una intelectual de Bagdad, dijo que estaba leyendo un libro sobre los sabianos, una antigua religión de Mesopotamia que se remonta a cientos de años antes de Cristo y todavía existe.
Las novelas nacionales y la literatura no novelesca se están quedando atrás. El año pasado, la principal editorial publicó 100 títulos, más que en años anteriores, pero nada ha realmente causado una gran impresión, dijo Jazaery, el antiguo ministro de cultura.
La violencia no ha ayudado. Más allá de los diarios atentados con bomba y secuestros, los insurgentes han atacado a los intelectuales, asesinando a 73 profesores en 2004, dijo el doctor Esam al-Rawi, presidente de la facultad de ciencias de la Universidad de Bagdad, de acuerdo un informe de prensa iraquí. En abril, un profesor alemán fue asesinado a balazos en Bagdad, y en mayo una bomba dañó varias librerías junto al mercado de la Calle de Mutanabi.
"Ahora la cultura está en estado de somnolencia", dijo Lutfia al-Dulaimy, escritora y novelista. "La gente está ansiosa de electricidad y de seguridad".
Interrogada sobre quiénes eran los escritores iraquíes contemporáneos más interesantes, Dulaimy replicó irónicamente: "Los muertos".
Los jóvenes iraquíes están haciendo opciones diferentes. En una librería en la Universidad Mustansiriyah, una importante universidad pública aquí, los estudiantes hojean novelas románticas y libros sobre astrología.
Los libros religiosos, la mayoría sobre temas chiíes, que eran prohibidos durante Hussein pero han vuelto a Iraq desde su caída, eran también muy abundantes.
Aunque los estudiantes universitarios son relativamente laicos, dijo Zaid Hadithy, el propietario, la gente joven "se interesa en una dirección religiosa" mientras buscan dar estructura a sus vidas en un ambiente donde las reglas se han desmoronado.
Una estudiante echa un vistazo en la librería de Hadithy, Ragad Raisan, 19, dijo que andaba buscando un libro con las enseñanzas de Imam Sadeq, un reverenciado personaje religioso chií relacionado con el profeta Mahoma.
"Dios es el único que nos guía cuando nos sentimos extraviados", dijo.
En otro lugar en el campus se realizaba una conferencia de los seguidores del clérigo Moktada al-Sáder. Tiene fuerte influencia entre los jóvenes chiíes, de los que se presentaron miles a fines de agosto cuando llamó a luchar contra las fuerzas de la coalición norteamericana antes de aceptar una tregua.
Muhammad Abdul Rudha, estudiante del departamento de árabe, dijo que prefería leer libros religiosos y políticos porque "la situación es muy crítica y lo exige".
Jazaery dijo que estaba preocupado del poder de la religión entre los jóvenes iraquíes. Cualquiera que haya nacido después de 1980, se crió durante el deslizamiento de Iraq en la guerra y las sanciones económicas. La corrupción y la pobreza han erosionado lo que era en el pasado un robusto sistema educativo, dejando a los jóvenes vulnerables ante líderes populistas como Sáder.
"Pueden leer, pueden escribir, pero no comprenden", dijo Jazaery. "Eso es bueno para la dictadura y peligroso para la democracia. Es un ejército de reserva para los elementos extremistas".
Cualquiera sea el caso, la brecha generacional parece ancha. Athit Haddad, profesor de finanzas, dijo que se alegró cuando algunos de sus estudiantes dijeron que no asistirían a clases para protestar contra la legislación propuesta. Pero cambió de opinión cuando se enteró de lo poco que sabían sobre el asunto y que estaban siguiendo órdenes del clérigo.
"Para ellos, yo vengo del espacio sideral", dijo Haddad.
Khalid al-Ansary y Zaineb Obeid contribuyeron a este artículo.
8 de julio de 2005
27 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh
hora de hablar claro
[David L. Phillips] Bush debe formular una estrategia para Iraq.
En su reciente discurso en Fort Bragg, Carolina del Norte, el presidente Bush no presentó nuevas ideas sobre cómo ganar la guerra de Iraq. Se limitó a repetir la retórica de campaña y chabacanerías patrióticas sin tratar las principales preocupaciones de los estadounidenses: ¿Cómo se derrotará a la resistencia? ¿Con qué se medirá el éxito? ¿Cuándo volverán las tropas a casa? Es hora de que Bush hable honestamente con el pueblo americano.
Después de dos años de creciente violencia, es evidente que la resistencia no puede ser derrotada solamente con medios militares. Sólo un proceso político legítimo puede inspirar a los iraquíes a salir en defensa de sus instituciones.
La ley administrativa transicional, adoptada el 8 de marzo de 2004, describe pasos y un calendario para el fin de la ocupación. La ley convocó a elecciones para enero de 2005. El nuevo gobierno debe redactar una constitución el 15 de agosto, que deberá ser difundida, debatida y ratificada por una asamblea nacional previo a un referéndum popular el 15 de octubre. Los iraquíes irán a las urnas el 15 de diciembre para elegir un nuevo gobierno por un término de cinco años.
Las elecciones del 30 de enero fueron un momento crítico en la historia del país. En medio de amenazas de violencia, más de 8 millones de iraquíes fueron a los colegios electorales. El gobierno de Bush proclamó la votación, pero la democracia implica mucho más que votar. Se trata de distribuir el poder político a través de instituciones y leyes que garanticen una administración que asuma responsabilidades.
Aunque las elecciones produjeron una ola de optimismo, el retraso en establecer el nuevo gobierno ha sido intolerable para los iraquíes que arriesgaron sus vidas para votar en la expectativa de que los nuevos líderes políticos de Iraq actuarían rápidamente para hacer frente a la creciente violencia y mejorar los servicios básicos. Cuando el nuevo gobierno nombró una comisión constitucional, se incluyó inicialmente sólo a dos árabes sunníes entre sus 55 miembros. Los árabes sunníes, la mayoría de los cuales boicotearon las elecciones del 30 de enero, están convencidos de que el gobierno formado por árabes chiíes y kurdos está más empeñado en dominar que en hacer compromisos.
La política iraquí ha estado tradicionalmente definida por el regionalismo y la desconfianza entre grupos étnicos y confesionales. Las negociaciones sobre la constitución permanente seguramente agudizarán las diferencias. Aunque los iraquíes harán frente a un desalentador reto cuando deban ponerse de acuerdo sobre los complejos detalles de la distribución del poder, deberían hacerse esfuerzos para cumplir con la fecha del 15 de agosto para la nueva constitución. El fracaso soló alentará un mayor resentimiento y violencia.
La buena noticia es que ya existe algo de terreno común: La mayoría de los iraquíes están de acuerdo en que el sistema de gobierno debería ser federal, democrático y pluralista. Están de acuerdo en la necesidad de la separación de poderes y los chequeos y balances. Dado que el problema de la gobernalibilidad de Iraq es que Bagdad concentra demasiado poder, los iraquíes están de acuerdo en la necesidad de la descentralización al mismo tiempo que se asignan poderes específicos al gobierno nacional (por ejemplo, la defensa nacional, el control de aduanas, y la política fiscal). En el nuevo Iraq, los estados iraquíes controlarán todos los asuntos no explícitamente asignados al gobierno nacional.
Si su estrategia de retirada está asociada al establecimiento de un gobierno iraquí, Bush necesita explicar cómo se gobernará Iraq en el futuro. Temas candentes -como el papel de la religión, la desmovilización de las milicias, la posición de Kirkuk, y el control de la riqueza petrolera de Iraq- amenazan con acabar con el consenso y provocar más violencia.
Reflejando el carácter musulmán de los iraqués, seguramente el islam será la religión oficial de Iraq, mientras los iraquíes insisten en que las leyes adoptadas por el gobierno nacional dentro del alcance de su autoridad, sean consistentes con la ley islámica. Pero ¿se aplicará la sharia a las leyes sobre la familia del matrimonio, divorcio y herencia, que oprimen a las mujeres?
El mejor modo de resolver estas persistentes tensiones en la ciudad de Kirkuk, que reclaman kurdos, árabes y turcomanos por igual, es revertir la política de correcciones étnicas de Saddam a través de un proceso sistemático de compensaciones a la propiedad. Una vez que las personas desplazadas hayan vuelto a casa, debería organizarse un referéndum para determinar si Kirkuk formará o no parte de un estado federal iraquí llamado Kurdistán. ¿Qué papel piensa reservar Estados Unidos para Naciones Unidas para el retorno de las personas desplazadas?
La riqueza del petróleo de Iraq debería ser controlada por el gobierno nacional con ingresos redistribuidos a los gobiernos federal y locales basándose en los porcentajes de población.
Las milicias deberían ser cooptadas en el ejército iraquí y la guardia de fronteras bajo el mando del gobierno nacional, así como las fuerzas policiales locales que reflejen la composición étnica de las comunidades donde sirven. ¿Son posibles estas medidas?
En respuesta a los que piden una fecha para salir de Iraq, Bush tiene que explicar que la estrategia de Estados Unidos se medirá en hitos históricos, no en fechas límite arbitrarias. Bush debe explicar por qué se necesitan tropas en Iraq hasta que se adopte una constitución permanente de modo que el proceso político siga adelante en relativa seguridad. Bush debe dejar claro que Estados Unidos consultará con el gobierno iraquí para un acuerdo sobre la nueva posición de las fuerzas y terminar un horario para la retirada de las tropas americanas.
Bush tiene razón en que al invadir Iraq lo transformamos en el frente principal en la guerra contra el terrorismo. Los eventos en Iraq modelarán la política exterior norteamericana en los años por venir. Una retirada precipitada desencadenaría un conflicto entre los iraquíes y encendería un conflicto regional más amplio. El fracaso de Estados Unidos y la retirada de Iraq dará aliento a los radicales y extremistas en todo el mundo musulmán.
Pero al dar vueltas en lugar de hablar más seriamente, Bush ha agravado las preocupaciones sobre su credibilidad. Aparte de mantener el curso, Estados Unidos parece carecer de una estrategia para triunfar en Iraq. El pueblo americano está despertando al hecho de que están menos seguros debido a que el presidente Bush invadió Iraq sin un plan para ganar la paz.
David L. Phillips, del Council on Foreign Relations, es autor de 'Losing Iraq: Inside the Postwar Reconstruction Fiasco'.
8 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
En su reciente discurso en Fort Bragg, Carolina del Norte, el presidente Bush no presentó nuevas ideas sobre cómo ganar la guerra de Iraq. Se limitó a repetir la retórica de campaña y chabacanerías patrióticas sin tratar las principales preocupaciones de los estadounidenses: ¿Cómo se derrotará a la resistencia? ¿Con qué se medirá el éxito? ¿Cuándo volverán las tropas a casa? Es hora de que Bush hable honestamente con el pueblo americano.Después de dos años de creciente violencia, es evidente que la resistencia no puede ser derrotada solamente con medios militares. Sólo un proceso político legítimo puede inspirar a los iraquíes a salir en defensa de sus instituciones.
La ley administrativa transicional, adoptada el 8 de marzo de 2004, describe pasos y un calendario para el fin de la ocupación. La ley convocó a elecciones para enero de 2005. El nuevo gobierno debe redactar una constitución el 15 de agosto, que deberá ser difundida, debatida y ratificada por una asamblea nacional previo a un referéndum popular el 15 de octubre. Los iraquíes irán a las urnas el 15 de diciembre para elegir un nuevo gobierno por un término de cinco años.
Las elecciones del 30 de enero fueron un momento crítico en la historia del país. En medio de amenazas de violencia, más de 8 millones de iraquíes fueron a los colegios electorales. El gobierno de Bush proclamó la votación, pero la democracia implica mucho más que votar. Se trata de distribuir el poder político a través de instituciones y leyes que garanticen una administración que asuma responsabilidades.
Aunque las elecciones produjeron una ola de optimismo, el retraso en establecer el nuevo gobierno ha sido intolerable para los iraquíes que arriesgaron sus vidas para votar en la expectativa de que los nuevos líderes políticos de Iraq actuarían rápidamente para hacer frente a la creciente violencia y mejorar los servicios básicos. Cuando el nuevo gobierno nombró una comisión constitucional, se incluyó inicialmente sólo a dos árabes sunníes entre sus 55 miembros. Los árabes sunníes, la mayoría de los cuales boicotearon las elecciones del 30 de enero, están convencidos de que el gobierno formado por árabes chiíes y kurdos está más empeñado en dominar que en hacer compromisos.
La política iraquí ha estado tradicionalmente definida por el regionalismo y la desconfianza entre grupos étnicos y confesionales. Las negociaciones sobre la constitución permanente seguramente agudizarán las diferencias. Aunque los iraquíes harán frente a un desalentador reto cuando deban ponerse de acuerdo sobre los complejos detalles de la distribución del poder, deberían hacerse esfuerzos para cumplir con la fecha del 15 de agosto para la nueva constitución. El fracaso soló alentará un mayor resentimiento y violencia.
La buena noticia es que ya existe algo de terreno común: La mayoría de los iraquíes están de acuerdo en que el sistema de gobierno debería ser federal, democrático y pluralista. Están de acuerdo en la necesidad de la separación de poderes y los chequeos y balances. Dado que el problema de la gobernalibilidad de Iraq es que Bagdad concentra demasiado poder, los iraquíes están de acuerdo en la necesidad de la descentralización al mismo tiempo que se asignan poderes específicos al gobierno nacional (por ejemplo, la defensa nacional, el control de aduanas, y la política fiscal). En el nuevo Iraq, los estados iraquíes controlarán todos los asuntos no explícitamente asignados al gobierno nacional.
Si su estrategia de retirada está asociada al establecimiento de un gobierno iraquí, Bush necesita explicar cómo se gobernará Iraq en el futuro. Temas candentes -como el papel de la religión, la desmovilización de las milicias, la posición de Kirkuk, y el control de la riqueza petrolera de Iraq- amenazan con acabar con el consenso y provocar más violencia.
Reflejando el carácter musulmán de los iraqués, seguramente el islam será la religión oficial de Iraq, mientras los iraquíes insisten en que las leyes adoptadas por el gobierno nacional dentro del alcance de su autoridad, sean consistentes con la ley islámica. Pero ¿se aplicará la sharia a las leyes sobre la familia del matrimonio, divorcio y herencia, que oprimen a las mujeres?
El mejor modo de resolver estas persistentes tensiones en la ciudad de Kirkuk, que reclaman kurdos, árabes y turcomanos por igual, es revertir la política de correcciones étnicas de Saddam a través de un proceso sistemático de compensaciones a la propiedad. Una vez que las personas desplazadas hayan vuelto a casa, debería organizarse un referéndum para determinar si Kirkuk formará o no parte de un estado federal iraquí llamado Kurdistán. ¿Qué papel piensa reservar Estados Unidos para Naciones Unidas para el retorno de las personas desplazadas?
La riqueza del petróleo de Iraq debería ser controlada por el gobierno nacional con ingresos redistribuidos a los gobiernos federal y locales basándose en los porcentajes de población.
Las milicias deberían ser cooptadas en el ejército iraquí y la guardia de fronteras bajo el mando del gobierno nacional, así como las fuerzas policiales locales que reflejen la composición étnica de las comunidades donde sirven. ¿Son posibles estas medidas?
En respuesta a los que piden una fecha para salir de Iraq, Bush tiene que explicar que la estrategia de Estados Unidos se medirá en hitos históricos, no en fechas límite arbitrarias. Bush debe explicar por qué se necesitan tropas en Iraq hasta que se adopte una constitución permanente de modo que el proceso político siga adelante en relativa seguridad. Bush debe dejar claro que Estados Unidos consultará con el gobierno iraquí para un acuerdo sobre la nueva posición de las fuerzas y terminar un horario para la retirada de las tropas americanas.
Bush tiene razón en que al invadir Iraq lo transformamos en el frente principal en la guerra contra el terrorismo. Los eventos en Iraq modelarán la política exterior norteamericana en los años por venir. Una retirada precipitada desencadenaría un conflicto entre los iraquíes y encendería un conflicto regional más amplio. El fracaso de Estados Unidos y la retirada de Iraq dará aliento a los radicales y extremistas en todo el mundo musulmán.
Pero al dar vueltas en lugar de hablar más seriamente, Bush ha agravado las preocupaciones sobre su credibilidad. Aparte de mantener el curso, Estados Unidos parece carecer de una estrategia para triunfar en Iraq. El pueblo americano está despertando al hecho de que están menos seguros debido a que el presidente Bush invadió Iraq sin un plan para ganar la paz.
David L. Phillips, del Council on Foreign Relations, es autor de 'Losing Iraq: Inside the Postwar Reconstruction Fiasco'.
8 de julio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
peligrosa incompetencia
[Bob Herbert] Bush enfrenta una creciente oposición a la guerra.
El presidente que hizo derroche de su desdén por los militantes iraquíes hace dos años diciendo "que me los traigan" tuvo que aparecer por televisión el martes noche instando a los americanos a no abandonar la campaña de la guerra que empezó tan torpemente y que no sabe cómo ganar.
Los partidarios de Bush se erizan con el uso de la palabra con p' -pantano- para describir la intervención americana en iraq. Pero con nuestros soldados peleando y muriendo sin que veamos el fin, ¿quién puede negar que Bush nos ha colocado en "una situación de la que es muy difícil salir", que es una definición corriente de empantanarse?
En Iraq han muerto más de 1.730 soldados americanos. Algunos eran todavía niños cuando se alistaron en las fuerzas armadas, como Ramona Valdez, que creció en el Bronx y apenas tenía 17 cuando se unión a los marines. Fue una de los seis militares, incluyendo a cuatro mujeres, que murieron cuando la semana pasada un atacante suicida hizo chocar su coche contra su convoy en Faluya.
La cabo Valdez no tenía la edad legal para beber en Nueva York. Murió cuatro días antes de cumplir los 21.
El 23 de julio de 2003, con crecientes evidencias de que el nivel de fuerzas de las tropas americanas en Iraq era inadecuado, Bush dijo a periodistas en la Casa Blanca: "Hay algunos que dicen que las condiciones son tales que nos pueden atacar allá. Mi respuesta es: que me los traigan'".
Fue una exhibición inmadura de un machismo callejero que asombró a gente familiarizada con las agonizantes penurias del combate. El senador Frank Lautenberg, un demócrata de Nueva Jersey, fue citado por el Washington Post diciendo: "No puedo creerlo. Cuando serví en el ejército en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, nunca oí a ningún comandante militar -menos aun a un comandante en jefe- invitar a los enemigos a atacar a las tropas norteamericanas".
El número de bajas en Iraq en ese momento era de unas 200, pero estaba claro que se estaba formando una violenta oposición. Bush no tenía entonces una estrategia coherente para derrotar a la resistencia, y ahora -con más de 1.500 muertes adicionales- tampoco la tiene.
La incompetencia en los más altos niveles de gobierno en Washington ha socavado a las tropas norteamericanas que han luchado con honor y valentía en Iraq, que es por qué las tropas están ahora estancadas en un mortífero pantano. Si un gobierno demócrata hubiera conducido una guerra con este nivel de incompetencia, los republicanos en el Congreso estarían desempolvando sus manuales de impugnación.
El gobierno parece no haber aprendido nada en los últimos dos años. Dick Cheney, que nos dijo que las tropas serían "recibidas como liberadoras", ahora nos asegura que la resistencia está en las últimas. Y el presidente, que nunca prestó oídos a las advertencias de que estaba yendo a la guerra con tropas insuficientes, todavía se niega a reconocer que no hay suficientes tropas como para pacificar Iraq.
Richard A. Oppel Jr., del Times, escribió un artículo hace poco sobre un incidente trágicamente común en Iraq: Las fuerzas norteamericanas liberan a las ciudades del control de los insurgentes, y luego las abandonan. Con insuficientes fuerzas dejadas en el lugar para proteger las áreas liberadas, los insurgentes vuelven.
"Tenemos un número finito de tropas", dijo el mayor Chris Kennedy del Tercer Regimiento de Caballería Blindada. "Pero si abandonas un área y no dejas fuerzas de seguridad, todo lo que estás haciendo es dejar la puerta abierta para que vuelvan. Eso es lo que nuestra carencia de poder de combate nos ha hecho en todo el país".
La última fantasía de Washington es que las fuerzas adiestradas por los norteamericanos serán finalmente capaces de hacer lo que las fuerzas norteamericanas no han logrado: derrotar a la resistencia y pacificar Iraq.
"Hemos aprendido que los iraquíes son valientes y necesitan habilidades adicionales", dijo Bush en el discurso por televisión. "Y esa es la razón por la que una parte importante de nuestra misión es adiestrarlos para que se encarguen de la lucha y nuestras tropas puedan volver a casa".
No aguanten la respiración. Este es otro ejemplo de la incapacidad del gobierno de distinguir entre estrategia y deseo.
Estuviera uno o no de acuerdo con el lanzamiento de esta guerra -y yo no estuve de acuerdo-, las tropas en el terreno merecen ser conducidas por jefes en Washington que sean al menos mínimamente competentes en asuntos de guerra. No ha sido el caso, y es la razón por la que en el futuro previsible seguiremos estancados en este trágico pantano.
E-mail: bobherb@nytimes.com
2 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
El presidente que hizo derroche de su desdén por los militantes iraquíes hace dos años diciendo "que me los traigan" tuvo que aparecer por televisión el martes noche instando a los americanos a no abandonar la campaña de la guerra que empezó tan torpemente y que no sabe cómo ganar.Los partidarios de Bush se erizan con el uso de la palabra con p' -pantano- para describir la intervención americana en iraq. Pero con nuestros soldados peleando y muriendo sin que veamos el fin, ¿quién puede negar que Bush nos ha colocado en "una situación de la que es muy difícil salir", que es una definición corriente de empantanarse?
En Iraq han muerto más de 1.730 soldados americanos. Algunos eran todavía niños cuando se alistaron en las fuerzas armadas, como Ramona Valdez, que creció en el Bronx y apenas tenía 17 cuando se unión a los marines. Fue una de los seis militares, incluyendo a cuatro mujeres, que murieron cuando la semana pasada un atacante suicida hizo chocar su coche contra su convoy en Faluya.
La cabo Valdez no tenía la edad legal para beber en Nueva York. Murió cuatro días antes de cumplir los 21.
El 23 de julio de 2003, con crecientes evidencias de que el nivel de fuerzas de las tropas americanas en Iraq era inadecuado, Bush dijo a periodistas en la Casa Blanca: "Hay algunos que dicen que las condiciones son tales que nos pueden atacar allá. Mi respuesta es: que me los traigan'".
Fue una exhibición inmadura de un machismo callejero que asombró a gente familiarizada con las agonizantes penurias del combate. El senador Frank Lautenberg, un demócrata de Nueva Jersey, fue citado por el Washington Post diciendo: "No puedo creerlo. Cuando serví en el ejército en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, nunca oí a ningún comandante militar -menos aun a un comandante en jefe- invitar a los enemigos a atacar a las tropas norteamericanas".
El número de bajas en Iraq en ese momento era de unas 200, pero estaba claro que se estaba formando una violenta oposición. Bush no tenía entonces una estrategia coherente para derrotar a la resistencia, y ahora -con más de 1.500 muertes adicionales- tampoco la tiene.
La incompetencia en los más altos niveles de gobierno en Washington ha socavado a las tropas norteamericanas que han luchado con honor y valentía en Iraq, que es por qué las tropas están ahora estancadas en un mortífero pantano. Si un gobierno demócrata hubiera conducido una guerra con este nivel de incompetencia, los republicanos en el Congreso estarían desempolvando sus manuales de impugnación.
El gobierno parece no haber aprendido nada en los últimos dos años. Dick Cheney, que nos dijo que las tropas serían "recibidas como liberadoras", ahora nos asegura que la resistencia está en las últimas. Y el presidente, que nunca prestó oídos a las advertencias de que estaba yendo a la guerra con tropas insuficientes, todavía se niega a reconocer que no hay suficientes tropas como para pacificar Iraq.
Richard A. Oppel Jr., del Times, escribió un artículo hace poco sobre un incidente trágicamente común en Iraq: Las fuerzas norteamericanas liberan a las ciudades del control de los insurgentes, y luego las abandonan. Con insuficientes fuerzas dejadas en el lugar para proteger las áreas liberadas, los insurgentes vuelven.
"Tenemos un número finito de tropas", dijo el mayor Chris Kennedy del Tercer Regimiento de Caballería Blindada. "Pero si abandonas un área y no dejas fuerzas de seguridad, todo lo que estás haciendo es dejar la puerta abierta para que vuelvan. Eso es lo que nuestra carencia de poder de combate nos ha hecho en todo el país".
La última fantasía de Washington es que las fuerzas adiestradas por los norteamericanos serán finalmente capaces de hacer lo que las fuerzas norteamericanas no han logrado: derrotar a la resistencia y pacificar Iraq.
"Hemos aprendido que los iraquíes son valientes y necesitan habilidades adicionales", dijo Bush en el discurso por televisión. "Y esa es la razón por la que una parte importante de nuestra misión es adiestrarlos para que se encarguen de la lucha y nuestras tropas puedan volver a casa".
No aguanten la respiración. Este es otro ejemplo de la incapacidad del gobierno de distinguir entre estrategia y deseo.
Estuviera uno o no de acuerdo con el lanzamiento de esta guerra -y yo no estuve de acuerdo-, las tropas en el terreno merecen ser conducidas por jefes en Washington que sean al menos mínimamente competentes en asuntos de guerra. No ha sido el caso, y es la razón por la que en el futuro previsible seguiremos estancados en este trágico pantano.
E-mail: bobherb@nytimes.com
2 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
bush sobre iraq
El discurso de Bush causa más dudas sobre la guerra. Editorial de Washington Post.
La noche pasada, el presidente Bush trató de animar el decreciente apoyo público de la guerra en Iraq relacionándola, una vez más, a los atentados del 11 de septiembre de 2001, y a la guerra contra el terrorismo. Esa relación no es espúrea, incluso si Saddam Hussein no era un colaborador de al Qaeda: Está claro que ahora Iraq es un importante campo de batalla de los extremistas islámicos, y el éxito o fracaso allá influirá mucho en el resultado de la guerra más amplia contra ellos. Pero Bush no explicó cómo una guerra que tenía por fin derrocar a un tirano del que se creía que poseía armas de destrucción masiva, se transformó en una lucha contra los militantes musulmanes -una transformación causada en parte por los numerosos errores del gobierno desde la derrota de Saddam Hussein hace más de dos años. El presidente tampoco habló con suficiente franqueza sobre la misión más importante que tiene Estados Unidos en Iraq, que no es "cazar terroristas", sino construir un gobierno estable, a pesar de las divisiones confesionales en Iraq y la violenta resistencia de la antigua elite gobernante. Es más difícil explicar por qué deberían morir estadounidenses en esa compleja y ambiciosa empresa, más que en la guerra contra el terrorismo internacional, pero eso es lo que tiene que hacer Bush.
Cuando tocó el tema de la reconstrucción de Iraq, Bush se limitó en general a describir el lado brillante de una imagen muy mezclada. Aunque reconoció que "nuestros progresos han sido desiguales", su tema dominante fue el éxito: en el adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, la convocatoria de elecciones y el fomento de la concordia política. El progreso que describió es genuino, como lo es la realidad de que Estados Unidos no tiene otra alternativa razonable que continuar apoyando la construcción de un gobierno iraquí representativo. Bush sostuvo correctamente que fijar una fecha de retirada sería un "serio error".
Una vez más, sin embargo, el presidente dejó escapar la oportunidad de ser completamente honesto con los estadounidenses, incluso aunque algunas de las duras verdades que olvidó hayan sido reconocidas por sus consejeros y comandantes militares. La resistencia, han dicho, no se está debilitando; más probablemente, dijo el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, no será nunca derrotada por las tropas americanas, y continuará por muchos años más. Las tropas iraquíes probablemente no serán capaces de ocupar la posición de las unidades norteamericanas durante varios años, a lo menos. De momento, las fuerzas combinadas de Estados Unidos e Iraq, no son de ninguna manera suficientes como para controlar los territorios conquistados a los rebeldes o proteger las fronteras del país. Con todo, unidades del Ejército y la Marina están siendo apuradas a su tercer período de servicio, y el reclutamiento de nuevos soldados en casa sufre serios retrasos.
La exposición de Bush de su estrategia para Iraq, que ha permanecido prácticamente igual el año pasado, no responde a las inquietantes preguntas planteadas por esos hechos. ¿Cómo será contenida la resistencia durante el considerable período de tiempo que tomará preparar a las tropas iraquíes?¿Cómo harán el Ejército y la Marina para continuar con años más de pesados despliegues, al mismo tiempo que solucionan sus problemas de reclutamiento? ¿Y cómo afectarán los continuos gastos de la guerra el presupuesto federal y las prioridades nacionales? La evasión del presidente sobre las realidades más difíciles de Iraq la acompaña con la reticencia a decir con franqueza cuál es el precio probable del éxito -aunque Bush hizo un llamado anoche al servicio militar.
Afortunadamente, la mayoría de los estadounidenses parecen tener una apreciación práctica de los problemas y riesgos en Iraq. Un nuevo sondeo de Washington Post-ABC News muestra que la mayoría no cree en los alegatos del gobierno de que hay progresos, aunque una mayoría todavía está dispuesta a apoyar un período más largo de permanencia de las tropas americanas. Para que esas tropas tengan éxito en los difíciles meses y años por delante, Bush tendrá que conservar y nutrir ese frágil mandato -que significará hablar más honestamente que anoche con los americanos.
29 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
La noche pasada, el presidente Bush trató de animar el decreciente apoyo público de la guerra en Iraq relacionándola, una vez más, a los atentados del 11 de septiembre de 2001, y a la guerra contra el terrorismo. Esa relación no es espúrea, incluso si Saddam Hussein no era un colaborador de al Qaeda: Está claro que ahora Iraq es un importante campo de batalla de los extremistas islámicos, y el éxito o fracaso allá influirá mucho en el resultado de la guerra más amplia contra ellos. Pero Bush no explicó cómo una guerra que tenía por fin derrocar a un tirano del que se creía que poseía armas de destrucción masiva, se transformó en una lucha contra los militantes musulmanes -una transformación causada en parte por los numerosos errores del gobierno desde la derrota de Saddam Hussein hace más de dos años. El presidente tampoco habló con suficiente franqueza sobre la misión más importante que tiene Estados Unidos en Iraq, que no es "cazar terroristas", sino construir un gobierno estable, a pesar de las divisiones confesionales en Iraq y la violenta resistencia de la antigua elite gobernante. Es más difícil explicar por qué deberían morir estadounidenses en esa compleja y ambiciosa empresa, más que en la guerra contra el terrorismo internacional, pero eso es lo que tiene que hacer Bush.Cuando tocó el tema de la reconstrucción de Iraq, Bush se limitó en general a describir el lado brillante de una imagen muy mezclada. Aunque reconoció que "nuestros progresos han sido desiguales", su tema dominante fue el éxito: en el adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, la convocatoria de elecciones y el fomento de la concordia política. El progreso que describió es genuino, como lo es la realidad de que Estados Unidos no tiene otra alternativa razonable que continuar apoyando la construcción de un gobierno iraquí representativo. Bush sostuvo correctamente que fijar una fecha de retirada sería un "serio error".
Una vez más, sin embargo, el presidente dejó escapar la oportunidad de ser completamente honesto con los estadounidenses, incluso aunque algunas de las duras verdades que olvidó hayan sido reconocidas por sus consejeros y comandantes militares. La resistencia, han dicho, no se está debilitando; más probablemente, dijo el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, no será nunca derrotada por las tropas americanas, y continuará por muchos años más. Las tropas iraquíes probablemente no serán capaces de ocupar la posición de las unidades norteamericanas durante varios años, a lo menos. De momento, las fuerzas combinadas de Estados Unidos e Iraq, no son de ninguna manera suficientes como para controlar los territorios conquistados a los rebeldes o proteger las fronteras del país. Con todo, unidades del Ejército y la Marina están siendo apuradas a su tercer período de servicio, y el reclutamiento de nuevos soldados en casa sufre serios retrasos.
La exposición de Bush de su estrategia para Iraq, que ha permanecido prácticamente igual el año pasado, no responde a las inquietantes preguntas planteadas por esos hechos. ¿Cómo será contenida la resistencia durante el considerable período de tiempo que tomará preparar a las tropas iraquíes?¿Cómo harán el Ejército y la Marina para continuar con años más de pesados despliegues, al mismo tiempo que solucionan sus problemas de reclutamiento? ¿Y cómo afectarán los continuos gastos de la guerra el presupuesto federal y las prioridades nacionales? La evasión del presidente sobre las realidades más difíciles de Iraq la acompaña con la reticencia a decir con franqueza cuál es el precio probable del éxito -aunque Bush hizo un llamado anoche al servicio militar.
Afortunadamente, la mayoría de los estadounidenses parecen tener una apreciación práctica de los problemas y riesgos en Iraq. Un nuevo sondeo de Washington Post-ABC News muestra que la mayoría no cree en los alegatos del gobierno de que hay progresos, aunque una mayoría todavía está dispuesta a apoyar un período más largo de permanencia de las tropas americanas. Para que esas tropas tengan éxito en los difíciles meses y años por delante, Bush tendrá que conservar y nutrir ese frágil mandato -que significará hablar más honestamente que anoche con los americanos.
29 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
realidades de iraq
[Jefferson Morley] Bush debe responder.
Una vez más, el Sunday Times cogió por sorpresa a la prensa estadounidense con una gran exclusiva sobre la guerra de Iraq. "Estados Unidos Habla Con Rebeldes Iraquíes", informaba este fin de semana un diario londinense.
El ministro de Defensa Donald Rumsfeld confirmó precipitadamente la historia y la subestimó, sugiriendo que no sería sorprendente que funcionarios norteamericanos estuvieran negociando en secreto con los enemigos en el campo de batalla. Rumsfeld y el comandante de las tropas en Iraq, el general George W. Casey Jr., hizo una importante distinción: Estados Unidos estaba hablando con sunníes que se oponen violentamente a la ocupación, no con combatientes extranjeros vinculados con Abu Musab Zarqawi.
Pero el diario Arab News, de Arabia Saudí, entre otros, se sorprendió y no hizo la distinción. Su titular fue: "Funcionarios Estadounidenses Hablan Con Terroristas".
Como con el memorándum de Downing Street, el Times se adelantó a todas las demás organizaciones de prensa para documentar la brecha entre la retórica y la realidad de la política estadounidense en Iraq.
El presidente tocará el tema en su discurso al pueblo americano el jueves noche entre crecientes preguntas sobre las afirmaciones sobre progresos en Iraq. Los sondeos que mostraban un sólido apoyo público de la guerra, han desaparecido. Inquietos republicanos se muestran cada vez más críticos. La cobertura en los medios internacionales online destacan el problema del gobierno. Mientras la Casa Blanca se queja de que las organizaciones de prensa ignoran los signos de progreso en Iraq, la prensa iraquí misma está llena de informes sobre caos y corrupción.
Las negociaciones secretas, según el Sunday Times, sugieren cómo está tratando Estados Unidos de aliviar su predicamento. "Las conversaciones representan el primer esfuerzo serio de los norteamericanos e insurgentes iraquíes para encontrar terrenos comunes desde que se intensificara la violencia en la primavera", escribió el diario.
La historia del Times, basada en fuentes iraquíes no identificadas, describe dos reuniones antes este mes entre un equipo americano que "incluía agentes militares y de inteligencia, un empelado del Congreso y un representante de la embajada norteamericana en Bagdad". Representantes de los grupos insurgentes incluyeron a miembros de Ansar al-Sunna, "que ha llevado a cabo numerosos atentados suicidas y matado a 22 personas en el comedor de una base americana en Mosul en las navidades pasadas", decía el artículo.
"Washington parece estar buscando cautelosamente modos de aplacar la oposición nacionalista iraquí y de aislar a los militantes islámicos extranjeros que han inundado Iraq para hacer la guerra santa contra Estados Unidos bajo el mando de Abu Musab al-Zarqawi, el jefe de Al-Qaeda en Iraq", escribe el Sunday Times.
Estados Unidos también ha tenido contactos con líderes del Partido Baaz, de Saddam Hussein, de acuerdo al diario al-Mutamar, de Bagdad.
"El comité central interino del disuelto Partido Baaz está realizando negociaciones con los americanos, pero no con el gobierno iraquí", decía un resumen de la historia el 21 de junio, traducida por el Iraqi Press Monitor.
"Un líder del partido, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que las negociaciones han resultado en una lista de condiciones emitidas por el partido, incluyendo la liberación de militantes encarcelados y terminar la caza de sus miembros".
Varios analistas dijeron a Radio Free Europea/Radio Liberty que tenían dudas de que las conversaciones sirvieran de algo. David Hartwell, un experto en Oriente Medio, de Londres, que trabaja para el Jane's Sentinel Security Assessment, dice que negociar con los insurgentes es difícil para una potencia ocupante".
"El problema que tienen los americanos es un problema de legitimidad y credibilidad", dijo Hartwell. "Creo que si el gobierno iraquí estuviera tratando de tener estos contactos, creo que conseguirían más que con sus propios contactos con los grupos insurgentes, y tendrían más posibilidades de éxito. Creo que el problema de los americanos es que simplemente no son bienvenidos y todo lo que hagan es inmediatamente contraproducente".
Pero Yahia Said, investigador de la London School of Economics, dijo que el actual gobierno controlado por los chiíes también "sufría de una profunda carencia de legitimidad' y es visto por algunos como un títere de los americanos. Muchos en Iraq se sienten descontentos con que el gobierno no pidiera a las fuerzas de la coalición que presentaran un plan de retirada de las tropas extranjeras como había prometido en la campaña electoral".
Una de las razones de la falta de credibilidad del gobierno, dice el diario bagdadí Azzaman, es que "casi todos los días hay un nuevo plan para combatir la corrupción y una nueva operación militar para restablecer la seguridad y el orden, pero la situación se hace cada vez peor".
"Iraq está medio de lo que se describe internacionalmente como el mayor escándalo de corrupción de la historia'", dice otra historia reciente en Azzaman.
"Los iraquíes se preguntan dónde van esos billones de dólares de los que oyen hablar y dónde los billones más que su gobierno está pidiendo para mejorar la situación de seguridad del país".
El reportaje responsabiliza a Estados Unidos de la corrupción.
"La corrupción subió en picado durante los meses en que Estados Unidos administró el país y fue más allá del control al establecer un Consejo de Gobierno y el primer gobierno interino y no hay ningún signo de que se pueda contener".
Historias semejantes abundan en la prensa iraquí. Un severo comentario en el diario bahdadú Al-Mashriq, dice que el ministerio del petróleo de Iraq es incapaz de detener a los "ladrones" que venden petróleo en el mercado negro. Al Bayan informa que el consejo provincial de Bagdad, "fuertemente criticado por los malos servicios", ha despedido a cuatro directores generales como parte de una campaña anti-corrupción. La BBC concluye que "la corrupción es masiva en la mayoría de los ministerios del gobierno iraquí".
El resultado, se lee en otra historia de la BBC, es que "a pesar de los billones de dólares gastados en Iraq, hay poco que mostrar".
Con las persistentes críticas en Iraq y la continuada violencia, y con las conversaciones con los insurgentes que no han dado ningún resultado, el presidente Bush tiene algunas explicaciones que dar.
28 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Una vez más, el Sunday Times cogió por sorpresa a la prensa estadounidense con una gran exclusiva sobre la guerra de Iraq. "Estados Unidos Habla Con Rebeldes Iraquíes", informaba este fin de semana un diario londinense.El ministro de Defensa Donald Rumsfeld confirmó precipitadamente la historia y la subestimó, sugiriendo que no sería sorprendente que funcionarios norteamericanos estuvieran negociando en secreto con los enemigos en el campo de batalla. Rumsfeld y el comandante de las tropas en Iraq, el general George W. Casey Jr., hizo una importante distinción: Estados Unidos estaba hablando con sunníes que se oponen violentamente a la ocupación, no con combatientes extranjeros vinculados con Abu Musab Zarqawi.
Pero el diario Arab News, de Arabia Saudí, entre otros, se sorprendió y no hizo la distinción. Su titular fue: "Funcionarios Estadounidenses Hablan Con Terroristas".
Como con el memorándum de Downing Street, el Times se adelantó a todas las demás organizaciones de prensa para documentar la brecha entre la retórica y la realidad de la política estadounidense en Iraq.
El presidente tocará el tema en su discurso al pueblo americano el jueves noche entre crecientes preguntas sobre las afirmaciones sobre progresos en Iraq. Los sondeos que mostraban un sólido apoyo público de la guerra, han desaparecido. Inquietos republicanos se muestran cada vez más críticos. La cobertura en los medios internacionales online destacan el problema del gobierno. Mientras la Casa Blanca se queja de que las organizaciones de prensa ignoran los signos de progreso en Iraq, la prensa iraquí misma está llena de informes sobre caos y corrupción.
Las negociaciones secretas, según el Sunday Times, sugieren cómo está tratando Estados Unidos de aliviar su predicamento. "Las conversaciones representan el primer esfuerzo serio de los norteamericanos e insurgentes iraquíes para encontrar terrenos comunes desde que se intensificara la violencia en la primavera", escribió el diario.
La historia del Times, basada en fuentes iraquíes no identificadas, describe dos reuniones antes este mes entre un equipo americano que "incluía agentes militares y de inteligencia, un empelado del Congreso y un representante de la embajada norteamericana en Bagdad". Representantes de los grupos insurgentes incluyeron a miembros de Ansar al-Sunna, "que ha llevado a cabo numerosos atentados suicidas y matado a 22 personas en el comedor de una base americana en Mosul en las navidades pasadas", decía el artículo.
"Washington parece estar buscando cautelosamente modos de aplacar la oposición nacionalista iraquí y de aislar a los militantes islámicos extranjeros que han inundado Iraq para hacer la guerra santa contra Estados Unidos bajo el mando de Abu Musab al-Zarqawi, el jefe de Al-Qaeda en Iraq", escribe el Sunday Times.
Estados Unidos también ha tenido contactos con líderes del Partido Baaz, de Saddam Hussein, de acuerdo al diario al-Mutamar, de Bagdad.
"El comité central interino del disuelto Partido Baaz está realizando negociaciones con los americanos, pero no con el gobierno iraquí", decía un resumen de la historia el 21 de junio, traducida por el Iraqi Press Monitor.
"Un líder del partido, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo que las negociaciones han resultado en una lista de condiciones emitidas por el partido, incluyendo la liberación de militantes encarcelados y terminar la caza de sus miembros".
Varios analistas dijeron a Radio Free Europea/Radio Liberty que tenían dudas de que las conversaciones sirvieran de algo. David Hartwell, un experto en Oriente Medio, de Londres, que trabaja para el Jane's Sentinel Security Assessment, dice que negociar con los insurgentes es difícil para una potencia ocupante".
"El problema que tienen los americanos es un problema de legitimidad y credibilidad", dijo Hartwell. "Creo que si el gobierno iraquí estuviera tratando de tener estos contactos, creo que conseguirían más que con sus propios contactos con los grupos insurgentes, y tendrían más posibilidades de éxito. Creo que el problema de los americanos es que simplemente no son bienvenidos y todo lo que hagan es inmediatamente contraproducente".
Pero Yahia Said, investigador de la London School of Economics, dijo que el actual gobierno controlado por los chiíes también "sufría de una profunda carencia de legitimidad' y es visto por algunos como un títere de los americanos. Muchos en Iraq se sienten descontentos con que el gobierno no pidiera a las fuerzas de la coalición que presentaran un plan de retirada de las tropas extranjeras como había prometido en la campaña electoral".
Una de las razones de la falta de credibilidad del gobierno, dice el diario bagdadí Azzaman, es que "casi todos los días hay un nuevo plan para combatir la corrupción y una nueva operación militar para restablecer la seguridad y el orden, pero la situación se hace cada vez peor".
"Iraq está medio de lo que se describe internacionalmente como el mayor escándalo de corrupción de la historia'", dice otra historia reciente en Azzaman.
"Los iraquíes se preguntan dónde van esos billones de dólares de los que oyen hablar y dónde los billones más que su gobierno está pidiendo para mejorar la situación de seguridad del país".
El reportaje responsabiliza a Estados Unidos de la corrupción.
"La corrupción subió en picado durante los meses en que Estados Unidos administró el país y fue más allá del control al establecer un Consejo de Gobierno y el primer gobierno interino y no hay ningún signo de que se pueda contener".
Historias semejantes abundan en la prensa iraquí. Un severo comentario en el diario bahdadú Al-Mashriq, dice que el ministerio del petróleo de Iraq es incapaz de detener a los "ladrones" que venden petróleo en el mercado negro. Al Bayan informa que el consejo provincial de Bagdad, "fuertemente criticado por los malos servicios", ha despedido a cuatro directores generales como parte de una campaña anti-corrupción. La BBC concluye que "la corrupción es masiva en la mayoría de los ministerios del gobierno iraquí".
El resultado, se lee en otra historia de la BBC, es que "a pesar de los billones de dólares gastados en Iraq, hay poco que mostrar".
Con las persistentes críticas en Iraq y la continuada violencia, y con las conversaciones con los insurgentes que no han dado ningún resultado, el presidente Bush tiene algunas explicaciones que dar.
28 de junio de 2005
©washington post
©traducción mQh
evangélicos en iraq
[Caryle Murphy] Otros cristianos y musulmanes los ven como amenaza.
Bagdad, Iraq. Con los brazos estirados, los miembros de la congregación de la Iglesia Nacional Bautista Evangélica cantaban un himno de alabanza, acompañados de baterías, guitarra eléctrica y teclado. En un rincón, diapositivas de Jesús llenaban la pantalla. Una simple cruz de madera adornaba el podio y los feligreses salpicaban el bíblico sermón del pastor con aprobatorios gritos de amén.
La Nacional Evangélica es la primera congregación bautista de Iraq y una de al menos siete nuevas iglesias cristianas evangélicas en Bagdad en los últimos dos años. Su servicio del domingo en la tarde, en un edificio detrás de una casa en una calle tranquila, atrae a un par de cientos de feligreses que gustan de la música alegre y del énfasis en la Biblia.
"Estoy sediento de este tipo de iglesia", dijo en un servicio Suhaila Tawfik, una médico-veterinaria que se crió como católica. "Quiero profundizar en mi comprensión de la Biblia".
Tawfik no es la única. El derrocamiento norteamericano de Saddam Hussein, que restringía el establecimiento de nuevas congregaciones, ha alterado el paisaje religioso de un Iraq predominantemente musulmán. Un nuevo y enérgico activismo cristiano evangélico, apoyado por evangélicos extranjeros y occidentales, está amenazando el dominio de las denominaciones cristianas de Iraq y preocupando a líderes religiosos musulmanes y cristianos sobre la amenaza que representa para el orden establecido.
El número de evangélicos no es significativo -quizás algunos miles- en el contexto de los 800.000 cristianos de Iraq. Pero están emergiendo en una época en que las iglesias tradicionales del país han perdido su condición privilegiada y han visto una reducción de sus rebaños debido a décadas de emigración. Ahora los líderes religiosos tradicionales ven cómo se llenan sus nuevas iglesias evangélicas, no tanto con musulmanes convertidos como con cristianas como Tawfik, que buscan un nuevo tipo de experiencia religiosa.
"El modo en que llegaron los predicadores aquí... con soldados... no fue algo bueno", dijo Jean Sleiman, el arzobispo católico de Bagdad. "Creo que tenían la intención de convertir a musulmanes, aunque los cristianos no lo han hecho aquí en 2.000 años".
"Al final", dijo Sleiman, "están atrayendo a cristianos de otras iglesias".
Las nuevas iglesias de Iraq son parte de una creciente presencia del evangelismo en varios países de Oriente Medio. En la vecina Jordania, por ejemplo, "la presencia evangélica nativa está creciendo y prosperando", dijo Todd Johson, un investigador del cristianismo en el mundo del Seminario Teológico Gordon-Conwell, en Massachusetts.
Nabeeh Abbassi, presidente de la Convención Bautista Jordana, dijo en una entrevista en Amán que había en Jordania unos 10.000 feligreses evangélicos y 50 iglesias.
Mientras la mayoría de los evangélicos en Jordania provienen de denominaciones cristianas tradicionales, dijo Abbassi, "hay cada vez más conversiones de musulmanes".
La población cristiana de Iraq ha sido organizada durante siglos en denominaciones como el catolicismo caldeo y el catolicismo romano. Aunque el régimen secular de Hussein permitía la libertad de credo, restringía las nuevas denominaciones, especialmente si eran respaldadas por iglesias occidentales.
Durante la invasión norteamericana de 2003, los evangélicos americanos no ocultaron su deseo de seguir a las tropas. Samaritan's Purse, la organización internacional de ayuda dirigida por el reverendo Franklin Graham -que ha llamado al islam una religión "demoníaca y perversa"- y la Comisión Internacional de Evangelización [International Mission Board] de la Convención Bautista del Sur, la denominación protestante más grande del país, eran las que movilizaban a los misioneros y la ayuda.
Poco después de la caída de Hussein, entraron al país diciendo que su principal tarea eran proporcionar a los iraquíes ayuda humanitaria. Pero su fuerte énfasis en compartir su fe preocupó a musulmanes y a algunos cristianos de que los protestantes fueran a hacer proselitismo.
Entonces se deterioró la seguridad en Iraq -mataron a cuatro misioneros bautistas sureños, los occidentales empezaron a ser secuestrados y al menos 21 iglesias fueron atacadas- obligando a huir a la mayoría de los evangélicos extranjeros. Pero los evangélicos iraquíes se quedaron.
"Para los cristianos, ahora hay democracia", dijo Nabil Sara, pastor de la Nacional Bautista Evangélica. Algunos líderes religiosos, sin embargo, están cuestionando esa idea.
"Los evangélicos vienen aquí y me gustaría preguntarles: ¿A qué venís? ¿Con qué motivo?", dijo el patriarca Emmanuel Delly, director del rito oriental de la Iglesia Católica Caldea, la comunidad cristiana más grande de Iraq.
En entrevistas, Delly y Sleiman se debatían entre sus creencias en la libertad de religión y la amenaza que perciben del nuevo evangelismo. También expresaron su resentimiento de lo que perciben como la suposición de los evangélicos de que los miembros de las viejas denominaciones cristianas no son verdaderamente cristianos.
"Si no somos cristianos, deberían decirnos cómo encontrar el camino correcto", dijo Delly, sarcásticamente. "No estoy contra los evangélicos. Si fueran a un país ateo a promover a Cristo, les ayudaríamos nosotros mismos".
Sleiman dijo que los protestantes están sembrando "una nueva división" porque "las iglesias aquí son comunidades grandes con tradiciones, lengua y cultura, y no simplemente un edificio donde reza alguna gente. Si quieres ayudar a los cristianos de aquí, deberías ayudarlos a través de las iglesias existentes".
27 de junio de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. Con los brazos estirados, los miembros de la congregación de la Iglesia Nacional Bautista Evangélica cantaban un himno de alabanza, acompañados de baterías, guitarra eléctrica y teclado. En un rincón, diapositivas de Jesús llenaban la pantalla. Una simple cruz de madera adornaba el podio y los feligreses salpicaban el bíblico sermón del pastor con aprobatorios gritos de amén.La Nacional Evangélica es la primera congregación bautista de Iraq y una de al menos siete nuevas iglesias cristianas evangélicas en Bagdad en los últimos dos años. Su servicio del domingo en la tarde, en un edificio detrás de una casa en una calle tranquila, atrae a un par de cientos de feligreses que gustan de la música alegre y del énfasis en la Biblia.
"Estoy sediento de este tipo de iglesia", dijo en un servicio Suhaila Tawfik, una médico-veterinaria que se crió como católica. "Quiero profundizar en mi comprensión de la Biblia".
Tawfik no es la única. El derrocamiento norteamericano de Saddam Hussein, que restringía el establecimiento de nuevas congregaciones, ha alterado el paisaje religioso de un Iraq predominantemente musulmán. Un nuevo y enérgico activismo cristiano evangélico, apoyado por evangélicos extranjeros y occidentales, está amenazando el dominio de las denominaciones cristianas de Iraq y preocupando a líderes religiosos musulmanes y cristianos sobre la amenaza que representa para el orden establecido.
El número de evangélicos no es significativo -quizás algunos miles- en el contexto de los 800.000 cristianos de Iraq. Pero están emergiendo en una época en que las iglesias tradicionales del país han perdido su condición privilegiada y han visto una reducción de sus rebaños debido a décadas de emigración. Ahora los líderes religiosos tradicionales ven cómo se llenan sus nuevas iglesias evangélicas, no tanto con musulmanes convertidos como con cristianas como Tawfik, que buscan un nuevo tipo de experiencia religiosa.
"El modo en que llegaron los predicadores aquí... con soldados... no fue algo bueno", dijo Jean Sleiman, el arzobispo católico de Bagdad. "Creo que tenían la intención de convertir a musulmanes, aunque los cristianos no lo han hecho aquí en 2.000 años".
"Al final", dijo Sleiman, "están atrayendo a cristianos de otras iglesias".
Las nuevas iglesias de Iraq son parte de una creciente presencia del evangelismo en varios países de Oriente Medio. En la vecina Jordania, por ejemplo, "la presencia evangélica nativa está creciendo y prosperando", dijo Todd Johson, un investigador del cristianismo en el mundo del Seminario Teológico Gordon-Conwell, en Massachusetts.
Nabeeh Abbassi, presidente de la Convención Bautista Jordana, dijo en una entrevista en Amán que había en Jordania unos 10.000 feligreses evangélicos y 50 iglesias.
Mientras la mayoría de los evangélicos en Jordania provienen de denominaciones cristianas tradicionales, dijo Abbassi, "hay cada vez más conversiones de musulmanes".
La población cristiana de Iraq ha sido organizada durante siglos en denominaciones como el catolicismo caldeo y el catolicismo romano. Aunque el régimen secular de Hussein permitía la libertad de credo, restringía las nuevas denominaciones, especialmente si eran respaldadas por iglesias occidentales.
Durante la invasión norteamericana de 2003, los evangélicos americanos no ocultaron su deseo de seguir a las tropas. Samaritan's Purse, la organización internacional de ayuda dirigida por el reverendo Franklin Graham -que ha llamado al islam una religión "demoníaca y perversa"- y la Comisión Internacional de Evangelización [International Mission Board] de la Convención Bautista del Sur, la denominación protestante más grande del país, eran las que movilizaban a los misioneros y la ayuda.
Poco después de la caída de Hussein, entraron al país diciendo que su principal tarea eran proporcionar a los iraquíes ayuda humanitaria. Pero su fuerte énfasis en compartir su fe preocupó a musulmanes y a algunos cristianos de que los protestantes fueran a hacer proselitismo.
Entonces se deterioró la seguridad en Iraq -mataron a cuatro misioneros bautistas sureños, los occidentales empezaron a ser secuestrados y al menos 21 iglesias fueron atacadas- obligando a huir a la mayoría de los evangélicos extranjeros. Pero los evangélicos iraquíes se quedaron.
"Para los cristianos, ahora hay democracia", dijo Nabil Sara, pastor de la Nacional Bautista Evangélica. Algunos líderes religiosos, sin embargo, están cuestionando esa idea.
"Los evangélicos vienen aquí y me gustaría preguntarles: ¿A qué venís? ¿Con qué motivo?", dijo el patriarca Emmanuel Delly, director del rito oriental de la Iglesia Católica Caldea, la comunidad cristiana más grande de Iraq.
En entrevistas, Delly y Sleiman se debatían entre sus creencias en la libertad de religión y la amenaza que perciben del nuevo evangelismo. También expresaron su resentimiento de lo que perciben como la suposición de los evangélicos de que los miembros de las viejas denominaciones cristianas no son verdaderamente cristianos.
"Si no somos cristianos, deberían decirnos cómo encontrar el camino correcto", dijo Delly, sarcásticamente. "No estoy contra los evangélicos. Si fueran a un país ateo a promover a Cristo, les ayudaríamos nosotros mismos".
Sleiman dijo que los protestantes están sembrando "una nueva división" porque "las iglesias aquí son comunidades grandes con tradiciones, lengua y cultura, y no simplemente un edificio donde reza alguna gente. Si quieres ayudar a los cristianos de aquí, deberías ayudarlos a través de las iglesias existentes".
27 de junio de 2005
©boston globe
©traducción mQh