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piratas somalíes atacan en el mar


[Emily Wax] Piratas modernos atacan por rescates y cargo.
Mombasa, Kenia. Al amparo de la oscuridad frente a la costa de Somalia, una banda de piratas apagó los motores de sus tres pequeñas lanchas, engancharon una escalerilla a un carguero indio y exigieron la rendición de la tripulación, de acuerdo a las víctimas del ataque.
En lugar de espadas y telescopios, los piratas blandieron las modernas herramientas de su oficio: granadas de mano, celulares, gafas infrarrojas y rifles de asalto AK-47. Encerraron a los miembros de la tripulación en la cabina del buque, golpearon a algunos de ellos y exigieron un rescate de medio millón de dólares.
Esperando ser rescatados, la tripulación garabateó la palabra "Ayuda" en tablones de madera y las arrojaron al mar a hurtadillas.
Un barco que los piratas habían intentado ocupar antes envió un mensaje de socorro, que fue retransmitido al USS Winston S. Churchill, un destructor con misiles teledirigidos surcando las aguas cercanas. Tras cinco días, marinos estadounidenses liberaron a la tripulación y diez jóvenes somalíes fueron detenidos y llevados a una cárcel de alta seguridad en Mombasa, Kenia, el puerto más cercano.
La semana pasada, mientras esperaban juicio por el incidente de enero, dos de los acusados se declararon inocentes, diciendo que estaban pescando cuando su lancha se estropeó y estaban tratando de que los llevaran de vuelta a Somalia.
El incidente es uno de un creciente aumento de ataques piratas en las peligrosas aguas frente a la costa de Somalia, un caótico país que desde 1991 no cuenta con policía ni ejército, ni armada ni guardia costera. El año pasado se reportaron 35 ataques piratas en el área, comparados con dos el año anterior, de acuerdo al Buró Marítimo Internacional, un grupo de control con sede en Londres.
"Los tentáculos de la caótica Somalia finalmente tocaron al resto del mundo", dijo Harjit Kelley, un comandante de la armada keniano jubilado que trabaja para un grupo de seguimiento de Naciones Unidas para Somalia. "No les interesa bajo qué bandera están navegando. Y matarán para cobrar rescate y robar el cargo".
Expertos navales dicen que señores de la guerra poderosos en Somalia contratan a pescadores para que cometan actos de piratería, que cobran cientos de miles de dólares en rescates en secuestros de barcos pesqueros del resto del mundo. Los señores de la guerra utilizan el dinero para comprar armas y equipos más sofisticados, dicen los expertos.
La semana pasada, los piratas secuestraron un tanquero y sus 32 tripulantes en un puerto en el sur de Somalia, según informó la Associated Press. No se ha recibido aún ninguna exigencia de rescate.
El mes pasado, dos buques de guerra de la Armada estadounidense devolvieron el fuego de un grupo de piratas sospechosos frente a las costas somalíes e hirieron a cinco, de acuerdo al comandante Jeff Breslau, portavoz de la Fuerza Central de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Bahrain. Diez de los sospechosos están bajo custodia estadounidense en el mar, y dos están siendo tratados por lesiones en un país no revelado, dijo Breslau. Un portavoz de los piratas dijo que los americanos dispararon primero, de acuerdo a boletines de prensa.
En noviembre piratas somalíes atacaron un crucero de lujo de Miami lanzando una granada y disparando con ametralladoras, hiriendo a un tripulante -pero a ninguno de los 115 pasajeros. El buque utilizó un arma acústica que emitió un ruido tan ensordecedor que los piratas huyeron.
En el vestíbulo de una húmeda prisión en Mombasa, dos de los diez piratas somalíes detenidos en el incidente de enero fueron llevados, esposados y en chancletas, a un cuarto de interrogatorios; se veían más demacrados y abatidos que de capa y espada.
"Somos pescadores de tiburones. Nos perdimos en el mar y esperábamos que algún barco nos empujara", dijo en somalí Mohamud Mohamed Hassan, 22, por medio de su abogado, que tradujo la entrevista. "Ahora estamos enfrascados en un caso como de David y Goliat".
"Ese día estaba tratando de ganarme la vida. Cuando una de nuestras lanchas se echó a perder, enganchamos nuestras lanchas a los indios para que nos toaran hasta Mogadishu", dijo Mohamed Abdi Fitah, 18, ajustándose el largo chal de algodón que llevan los hombres somalíes.
Somalia dice que la piratería es apenas una de las tragedias de una larga lista del país.
El país de ocho millones de habitantes no tiene un gobierno efectivo desde 1991, cuando señores de la guerra derrocaron a una dictadura y se hicieron guerra entre sí, rompiendo al país en un mosaico de feudos. Un gobierno de transición formado en 2004 opera desde Kenia y desde la sureña ciudad somalí de Baidoa debido a la falta de seguridad en Mogadishu y gran parte del resto del país.
El mes pasado las luchas entre facciones dejaron en Mogadishu al menos 93 muertos y 200 heridos, de acuerdo a informes de Reuters.
En el sur de Somalia, la peor sequía en una década ha dejado a 2.1 millones de personas dependientes de ayuda alimentaria. En los pozos corren apenas hilitos de agua y las cosechas se marchitaron con el calor después de tres temporadas sin agua de lluvias.
La piratería ha ralentizado la distribución de ayuda alimentaria en la región y ha aumentado el coste de esas operaciones. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas declaró que varios buques con ayuda han sido atacados y que se ha visto obligado a transportar ayuda a través de caminos peligrosos que hierven de puestos de control de milicias.
"Tenemos piratas, tenemos milicias. Este país o lugar ni siquiera tiene estructuras estables. Es como trabajar en un terremoto, aunque no hay terremoto", dijo en una entrevista en Wajid, Somalia, una polvorienta ciudad a 500 kilómetros de la costa Stephanie Savariaud, agente de informaciones de la agencia de Naciones Unidas.
En un incidente del 13 de marzo, un buque de ayuda alimentaria fuego atacado en el puerto somalí de Merca. Nadie resultó herido, pero el buque quedó agujereado de balas.
En otro incidente en junio, el capitán keniata Mohamed Shee, 63, un marino veterano dijo que su barco fue atacado mientras entregaba arroz a las víctimas del tsunami en Somalia. Shee dijo que tres lanchas se acercaron y los piratas engancharon una escalera de metal al barco. Lo abordaron, descalzos y llevando ametralladoras, lanzagranadas y celulares, dijo.
"Nos robaron todo el dinero. Y duró tantos días que mi familia no sabía si yo estaba vivo o muerto", dijo Shee, restregándose su barba salpimentada. "Me entristeció mucho la situación en que quedan los que estaban esperando los alimentos en Somalia".
Finalmente se pagó un rescate, pero el dueño de la embarcación se negó a revelar la cantidad.
El primer ministro Ali Mohammed Gedi dijo en una entrevista que el naciente gobierno de Somalia necesita urgentemente ayuda de Estados Unidos.
"Somos bebés recién nacidos y necesitamos a nuestros padres", dijo Gedi, cuya última visita a Mogadishu terminó con un ataque con granadas que mató a ocho personas. "No basta con nacer, todavía no podemos ponernos de pie. El gobierno de transición agradecerá toda ayuda de Estados Unidos".
El creciente número de ataques piratas puede forzar a Estados Unidos a prestar más atención a Somalia, considerada durante largo tiempo como un centro de actividades de al-Qaeda. Aunque no hay datos de inteligencia que vinculen a los piratas con grupos terroristas, diplomáticos y expertos navales advierten que los piratas podrían ser fácilmente contratados para cometer actos de terrorismo en el mar.
En la vecina Kenia algunos dicen que esperan que el papel de los tribunales de su país en el caso no signifiquen más ataques contra barcos keniatas.
"Cuando estoy en el mar", dijo Shee, "me preocupa que los piratas somalíes ataquen a barcos con la bandera keniata porque piensen que somos los que queríamos meterlos tras las rejas".
Los acusados detenidos en Mombasa volverán este mes a tribunales, y su abogado somalí-keniata, Hassan Abdi, dijo que el caso será el más difícil de su carrera.
"Espero que el caso tenga un juicio correcto basado en las evidencias", dijo Abdi. "Los tribunales keniatas podrían ser utilizados para decir: ‘Piratas, vuestros días están contados’".

2 de abril de 2006
©washington post
©traducción mQh
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guardias desarmados en el norte


[Sam Howe Verhovek] Sin armas, los aduaneros canadienses prefieren alejarse cuando el peligro se acerca desde Estados Unidos.
Blaine, Washington, Estados Unidos. La persecución en coche terminó en un estallido de disparos en el Peace Arch, el grácil monumento de mármol a horcajadas en la frontera estadounidense-canadiense que proclama que los dos países son "Hijos de la Misma Madre".
Cuando dos buscados por homicidio de California pasaron volando por la aduana estadounidense y se dirigieron hacia la frontera en el norte, un alguacil logró chocar su vehículo con su patrullero, haciéndolo desviarse hacia un terraplén y atravesar un amplio bandejón entre las dos aduanas hasta que finalmente se detuvo. Los sospechosos prosiguieron la fuga a pie, y en la balacera que siguió, uno de ellos fue herido; al final, fueron capturados.
Aunque el episodio del 24 de enero fue de lejos el encuentro más dramático de los últimos meses entre fugitivos y agentes de la ley en la frontera, la reacción en el lado canadiense siguió el guión no por habitual menos contencioso: Los guardias fronterizos canadienses abandonaron sus puestos.
Casi un docena de veces en los últimos cuatro meses, guardias fronterizos canadienses, que a diferencia de sus colegas norteamericanos están desarmados, abandonaron sus puestos en respuesta a informes de que sospechosos peligrosos se dirigían hacia el norte.
Los abandonos, cubriendo la frontera con puestos desde aquí a Nueva York, han cerrado los cruces por períodos que van de unos minutos a varias horas. En el incidente más reciente del 10 de febrero, el tráfico de Blaine hacia British Columbia fue bloqueado durante tres horas después de que guardias canadienses abandonaran sus puestos en respuesta a un informe de que un sospechoso de homicidio del área de Seattle podría estar dirigiéndose hacia la frontera. El presunto asesino no llegó nunca.
Los bloqueos han sido una fuente de fuerte irritación para los automovilistas y de dolores de cabeza más ligeros para los diplomáticos. Se han convertido en un tema de las recientes elecciones nacionales de Canadá -con el victorioso gobierno conservador prometiendo que armaría a los guardias fronterizos, una idea respaldada por el sindicato que los representa.
"En primer lugar, esto ha sido un asunto de imagen. Somos un país pacífico, con canadienses que se sienten orgullosos del hecho de que en las fronteras no saludamos a la gente con armas en el cinto", dice Ron Moran, presidente del sindicato.
"Pero la realidad es que ya no vivimos en el barrio del señor Rogers", agregó Moran, cuyo grupo de 10.500 miembros con sede en Ottawa es conocido oficialmente por su nombre bilingüe en inglés y francés, el Customs Excise Union Douanes Accise. "La realidad es que nuestros agentes deberían estar armados".
El tema de si los guardias fronterizos deben portar armas ha sido debatido durante años.
Personeros del Partido Liberal se oponen normalmente a la idea. Como lo dijo el entonces ministro de Hacienda, Martin Cauchon, hace unos años: "Las armas en la cintura no corresponden con nuestra imagen".
Pero el nuevo primer ministro conservador, Stephen Harper, juró durante su campaña dar "a nuestras aduanas y guardias fronterizos el adiestramiento y equipos que necesitan, incluyendo armas de cinto".
Harper también dijo que se ocuparía de las preocupaciones de los guardias sobre los turnos individuales que algunos de ellos deben realizar en cruces fronterizos remotos. Las aduanas estadounidenses tienen dos o más guardias.
El 31 de enero, un guardia de la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá se negó a trabajar en su puesto en el remoto Roosville, British Columbia, después de oír informes sobre un sospechoso armado y peligroso que había eludido a la policía cerca del Parque Nacional Lone Pine, a unos cien kilómetros al sur de la frontera.
La policía del condado de Flathead, Montana, emitió un comunicado diciendo que el sospechoso se dirigía posiblemente hacia el norte y que había advertido a las autoridades de que no se dejaría capturar vivo. Fue capturado dos días después, cuando se ocultaba entre los matorrales en un parque en Kalispell, Montana.
El puesto fronterizo canadiense fue reabierto después de unas horas cuando un funcionario no sindicado tomó el cargo. La ubicación era tan remota que sólo había, en el lado estadounidense, cuatro camiones y un coche.
La dirección ha intervenido durante otros paros de los guardias, pero no siempre con suficiente personal como para impedir lo atochamientos, como fue el caso aquí el fin de semana pasado.
En este ajetreado cruce a unos 180 kilómetros al norte de Seattle y 50 kilómetros al sur de Vancouver, British Columbia, el tráfico se veía fluido el otro día. Guardias fronterizos canadienses de servicio referían gentilmente las preguntas sobre los paros a Paula Shore, portavoz de la agencia de servicios fronterizos.
Shore dijo que había habido "algo de disminución" debido a la continuada disputa sobre si los guardias deberían trabajar armados. Dijo que los guardias -que usen chalecos antibalas y spray pimienta- estaban ejerciendo su derecho legítimo bajo las leyes canadienses de abandonar un lugar de trabajo que consideraban inseguro.
Aunque Estados Unidos y Canadá tienen diferentes reglamentos sobre las armas de cinto en la frontera, dijo, "todos queremos lo mismo: seguridad y seguridad para nuestros países y ciudadanos".
Ningún guardia canadiense ha sido asesinado ni atacado con armas de fuego en los últimos años por fugitivos que cruzan la frontera, dijo Moran. Pero varios han visto que se les apuntaba con armas o cuchillos, y ha debido acatar el procedimiento canadiense: Dejar que los delincuentes sospechosos prosigan su camino evitando el enfrentamiento, y luego llamar a la Policía Montada Canadiense para que los persigan.
En el incidente en el que estuvieron implicados los sospechosos de homicidio de California, al menos dos guardias canadienses dejaron sus puestos después de enterarse de que los fugitivos se dirigían hacia su aduana.
Después de que el alguacil Stuart Smith del condado de Whatcom divisara el coche de los sospechosos en una parada para descansar a unos ocho kilómetros al sur de Blaine e intentara detenerlos, el par huyó a toda velocidad.
Smith los siguió hasta el fin de la carretera interestatal 5, dijeron testigos.
"Parecía una película", dijo Miguel Ramos, propietario de Paso del Norte, un restaurante mexicano a una manzana de la aduana estadounidense. "Estos coches llegaron chirriando; hubo un terrible choque" -Smith arremetiendo contra el vehículo de los sospechosos- "y ellos huyeron hacia el lado canadiense".
Los disparos que los pararon los hicieron inspectores de la Aduana y Protección de Fronteras de Estados Unidos, dijo el sheriff del condado de Whatcom, Bill Elfo.
Elfo, antiguo jefe de policía de Blaine, dijo que el incidente era el más sensacional en la frontera del que tuviera memoria.
"Tú sabes que en las aduanas de la frontera no están armados", dijo Elfo. "Eso es siempre una consideración" para el personal policial estadounidense cuando deciden qué hacer durante una persecución.
Moran dijo que los miembros de su sindicato respondieron adecuadamente al riesgo abandonando sus puesto hasta que el peligro hubiera pasado.
"Es una reacción humana normal", dijo. "Es estrictamente una cuestión de hombres y mujeres que quieren estar seguros de que volverán a casa a sus familias al fin de la jornada de trabajo".

19 de febrero de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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clubes nocturnos para adolescentes


[Melena Ryzik] Los menores de edad tienen pocos lugares propios donde divertirse sin que nadie controle el largo de las faldas de las niñas.
Nueva York, Estados Unidos. La primera vez que Zach Murphy oyó hablar de Crush, el nuevo club para adolescentes de Chelsea, fue un jueves, cuando una guapa y joven camarera se paró frente a su escuela, el Instituto York en el Upper West Side, a repartir octavillas publicitarias.
Al día siguiente, Zach, 15, fue a echarle un vistazo. No se quería perder nada, así que llegó quince minutos antes de que el club abriera, a las nueve de la noche. Dentro el bar estaba equipado con latas de Red Bull, a seis dólares, y botellas de agua a cinco dólares, incluyendo cinco sabores de Smart Water. Crush no sirve alcohol, aunque sí ofrece un buen montón de caramelos.
Zach sonrió mientras compraba unas piruletas. "Es la primera vez que vengo a un club", dijo. "Nunca lo hice antes".
Para los adolescentes de la ciudad, Nueva York puede ser una experiencia frustrante: la vida nocturna de la ciudad es legendaria, pero aparte del excepcional recital de poesía o espectáculos para menores de 18 en algún club roquero, legalmente no la pueden disfrutar de ninguna manera. En los últimos años los clubes nocturnos para adultos del país han introducido noches exclusivas para adolescentes, ofreciendo a los jóvenes una oportunidad de pasarlo bien que es alternativa al carnet de identidad falso. Algunos clubes de Nueva York han empezado a hacer lo mismo. En Fridays, Manhattan, y Spirit, en Chelsea, tienen una noche para menores de 21, y Exit, en Midtown, la entrada empieza a los 18; Avalon, en el antiguo local de Limelight, es para mayores de 18 de jueves a domingo. Pero Crush es el primer club nocturno creado exclusivamente para adolescentes.
"Los adolescentes realmente no tienen dónde ir en la ciudad", dijo Lexi Lehman, 17, alumna de la Escuela Profesional de Niños, que trabaja media jornada como promotora voluntaria de Crush. También es está haciendo la práctica en Lizzie Grubman Public Relations, donde fue reclutada para asesorar al club. Describiendo el esquema migratorio de sus compañeros de escuela, dijo: "Vamos a casas de amigos. A veces por la noche ves a grupos de niños caminando de arriba a abajo por la Avenue Park".
Como los clubes nocturnos que lo rodean en el oeste de Chelsea, Crush, que abrió sus puertas en diciembre, incluye gorilas y aceras acordonadas con cordones de terciopelo, un salón VIP y chicas a gogó haciendo contorsiones en bikini. Los poco usados rincones parecen hechos aposta para adolescentes besucones y nadie controla si las camisetas dejan ver el estómago o no. A kilómetros de distancia de las brillantemente iluminadas veladas con chicos y chicas con carabina de otros centros juveniles, Crush es un Bungalow 8 sin el champaña de 250 dólares.
Sin embargo, en una ciudad donde el atractivo de una vida nocturna repleta de celebridades aclamadas en todas las columnas sociales, y los adolescentes tienen una larga tradición de meterse a hurtadillas en clubes desde el Studio 54 hasta el Marquee, ¿aceptarán un substituto aguado?
Y ahora que hay un club justamente para ellos, ¿se sentirán sus padres -muchos de los cuales recuerdan los clubes atiborrados de drogas de los años ochenta- cómodos con dejarles ir?
De momento Crush no ha rechazado a demasiada gente. En los pocos fines de semana en que el club ha abierto sus puertas, sólo en contadas ocasiones ha atraído a un público digno de mención, y se ha tratado de noches patrocinadas, como la reunión anual de ex alumnos de la Trinity School o una pasarela en la que clientes habituales adoptan poses de modelos. El club ha alcanzado rara vez su capacidad de 250. Una noche estaba tan tranquila que incluso el encargado de los servicios se puso a bailar en la pista. "Todavía estamos trabajando en las fallas", dijo Grant Shapolsky, el dueño de Crush.
Para complementar la escasa asistencia (la entrada es de 20 dólares), quiere abrir el club para dieciséis dulces primaveras [cumpleaños] y bar mitzvahs (el 12 y 13 cumpleaños y un día), así como espectáculos de rock y hip-hop orientados hacia la juventud. (Crush tiene permiso de alcoholes y de cabaret).
Crear un club nocturno para niños en Nueva York tiene sus riesgos, y uno de ellos son los adolescentes de la ciudad. Notoriamente precoces en cuanto a la vida social, distinguen demasiado rápidamente la diferencia entre lo real y la imitación, especialmente los que han estado en fiestas en clubes de adultos, bebiendo cócteles ilícitos con gente importante o sus hijos. Y el horario relativamente temprano de Crush -de nueve de la noche a dos de la mañana- puede parecer, bueno, demasiado juvenil.
"Los adolescentes son extremadamente ambiciosos", dice Michael Wood, vice-presidente de Teenage Research Unlimited, una firma de investigación de mercado. "No quieren nada que esté hecho especialmente para adolescentes. Así que si van a un club o a un concierto, quieren conocer al verdadero McCoy".
Mo Pitkin’s, un espacio de actuaciones y restaurante en la Avenue A, que tiene un espectáculo de variedades con presentaciones de comedia y actos musicales de adolescentes el primer viernes de cada mes, también trata de evitar que las cosas suenen demasiado infantiles.
"Un montón de los espectáculos para niños parecen imitaciones de actividades de adultos, y el truco consiste en que parezcan auténticos", dice Phil Hartman, propietario de Mo Pitkin’s.
Para Hartman la autenticidad adquirió la forma de su hija Odetta, 16, que inventó el Primer Vienes -el nombre del espectáculo. "Es frustrante que la gente no confíe lo suficiente en nosotros como para venir a oír a una banda que nos trae locos", dijo la señorita Hartman, explicando cómo llegó a la idea. "Te tratan con condescendencia y te miran para abajo simplemente porque eres una niña".
Pero desde noviembre, la señorita Hartman, estudiante de una escuela Dalton y música de largos cabellos negros y flequillo a lo Meg White, ha tenido un papel muy poco infantil encargándose de los contratos, promociones, y de la gestión y de ser la presentadora de su propio espectáculo, por lo que gana un salario que es casi igual al que ganaría con una pega de después de clases.
Hace publicidad de las actuaciones por e-mail y en reuniones de la escuela, y tratos con delicadas negociaciones sobre el precio de la entrada (10 dólares), el caché de los artistas (100 dólares como mínimo) y los aspectos legales del trabajo con artistas que son menores de edad, para no mencionar a los veteranos de la industria de la música.
"Da miedo tener que mandar e-mails y hablar por teléfono con gente que hacen esto para ganarse la vida, mientras que para mí es apenas una especie de pasatiempo que decidí hacer en la secundaria", dijo la señorita Hartman.
Aunque su padre la apoya, como dueño del club el señor Hartman tuvo algunas dudas sobre el plan de su hija. "Estaba un poco preocupado sobre los resultados del modelo", dijo. Para su sorpresa, algunos adolescentes llegaron con sus padres, que pagaron las bebidas, lo que contribuyó a que la velada se pagara a sí misma.
"Creo que es super", dijo Danny Pellegrini, 16, que actuó un Primer Viernes en diciembre con una banda llamada DV8, agregando que proporciona una alternativa a las actividades habituales de sus amigos. "Muchas veces simplemente nos quedamos en la esquina pensando en qué hacer, cómo a la casa de quién iremos", dijo. "No hay una actividad grande en que la gente haga más que beber y eso".
Y beber y esa es exactamente la razón por la que algunos padres están ansiosos por actividades como el Primer Viernes. "Si no puedes hacer nada porque eres menor de edad, lo lógico es que termines metiéndote en problemas", dijo Claire Pellegrini Cloud, madre de Danny. "Ser capaz de oír música y desconectarla del alcohol es algo maravilloso".
También Crush espera presentarse a sí mismo como la alternativa a pasar la noche en casa mirando tele o apiñado sobre unas patatas fritas con amigos en un mac. "Había mucha tensión", dice Lehman sobre la inauguración del club el 2 de diciembre. "No sabía cómo reaccionaría la gente, o qué pensarían de nosotros, o si volverían".
Con acera acordonada y ropa formal (nada de piyamas, niños), estaba preocupada de que intimidara a los clientes. "La gente piensa que este es un club chévere, y por tanto que es automáticamente exclusivo y difícil, y no lo es", dijo Lehman. "Comunicar eso ha sido difícil".
En un intento de atraer a más gente, salió del estado, invitando a Jack Lepiarz, un estudiante de Nueva Jersey que lleva una bitácora, a que se pasara por Crush. "Es fácil confundir a Crush con un club nocturno de verdad", escribió, agregando que "es una excelente manera para que los adolescentes de Nueva York (y de Nueva Jersey, en mi caso) pasemos un buen rato sin necesidad de ir a una fiesta de la secundaria".
Pero los verdaderamente osados tienen otras opciones.
Un viernes noche el mes pasado, D.J. Seduce -conocido también como David Foulquier, 16- estaba presentando hip-hop y música bailable. Después de su turno, David, un estudiante Dalton, se marchó a Lotus, un club que abre hasta tarde en el barrio del matadero. Cuando se le preguntó qué haría para entrar, Foulquier se encogió de hombros. "Tengo amigos", dijo.

15 de enero de 2006
©new york times
©traducción mQh
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palomas en los tejados de kabul


[Griff Witte] En Afganistán, la crianza de palomas fue un deporte prohibido por los talibames.
Kabul, Afganistán. A las cuatro y media de la mañana, se abren las puertas de la jaula y el aire se llena repentinamente de palomas.
No son sus palomas comunes grises. Sino un desfile de palomas rojas, negras, azules y blancas -todas diferentes.
Algunas de estas palomas son la envidia del vecindario. Algunas de ellas han estado siendo adiestradas durante años. Todas ellas son de Faqir Mohammed. Y lo saben.
Mohammed, 41, es un tendero de ojos azul metálico y rostro demacrado que, como muchos afganos de su generación, se ve más viejo de lo que es. Ha estado criando palomas toda su vida. En Afganistán, es un modo popular de pasar la tarde. Es también un deporte ferozmente competitivo, con dueños que compiten por los pájaros de otros.
Mohammed aprendió a adiestrar palomas de su papá, que acostumbraba a hacerlas volar en el mismo tejado del vecindario más antiguo de la ciudad, donde el único color en la paleta es el marrón.
"Los tejados son los mismos. Las jaulas son las mismas. Todas están hechas de barro", dice Mohammed Ismail, 32, mientras mira trabajar a su hermano mayor. "Pero, de algún modo, los pájaros saben tan bien como nosotros cuáles son las suyas".
La rutina varía poco de día en día. Después de pasar la mañana en su tienda, Mohammed retorna a casa y suelta su bandada de 28 palomas. Al principio simplemente las deja sobrevolar, y luego toca el silbato. Es un graznido penetrante, lo suficientemente alto como para que un niño al otro lado del tejado se cubra las orejas con las manos. Mohammed vuelve a tocar el silbato. Y otra vez. Luego se encamina hacia su red.
Agita la red, que se extiende desde el extremo de un poste de 1 metro 82, como si fuera un pescador. Pero el objetivo no es coger a las palomas. Es ampliar la espiral, para enviarlas a volar un poco más lejos de casa.
Y las palomas parten. Más allá de la mezquita más cercana, donde está sonando el llamado a la oración. Cerca del palacio presidencial, donde una bandera afgana ondea en la brisa. Arriba en las áridas colinas, que hacen las veces de preludio de los picos cubiertos de nieve que hay más allá.
Hay al menos seis bandadas de palomas volando en Kabul hoy, y a medida que las palomas de Mohammed vuelan más lejos de casa, se mezclan con las palomas de otros. Juntas, son apenas unas motas en el horizonte, volando directamente hacia el sol poniente.
Pero no han perdido la casa de vista. Como un rayo, Mohammed deja caer la red y coge a la única paloma que nunca vuela -una paloma blanca con cara negra que es, evidentemente, una gran captura. La sujeta hacia el cielo, y sus alas recortadas suenan como un cortacésped estropeado cuando aletea furiosa e inútilmente.
Toma tres segundos. La bandada, predominantemente masculina, emprende el viaje de retorno. La paloma corre hacia un rincón oscuro del tejado, aparentemente avergonzada.
Cuando la bandada se acerca, nacen esperanzas en los ojos de Mohammed. Todas sus 28 palomas están volviendo, más una. La paloma de otro se ha confundido, y se ha unido a la bandada de Mohammed. Reconoce de inmediato a la recién llegada.
"Conozco muy bien a mis palomas", dice.
Es por estos momentos que vive. Según el código no escrito de los dueños de palomas afganos, si un pájaro perdido llega a tu tejado, hay dos opciones. Mohammed puede quedarse con él, o lo puede vender de vuelta a su propietario original por el valor de la paloma -algunas llegan a costar 500 dólares- más una comisión para el que la encontró.
Mientras las palomas arquean sus alas y se preparan para aterrizar, Mohammed arroja puñados de granos sobre el tejado. Con cada puñado, entona en un cariñoso murmullo: "Venid. Venid. Venid".
Descienden en espiral, y aterrizan en una oleada de suaves arrullos y cascabeles, varios de los cuales están enrollados a las patas de los pájaros. La paloma perdida también empieza a descender. Pero a último minuto se vuelve a elevar, y se aleja para reunirse con su bandada.
Si Mohammed se siente desilusionado, no lo deja ver.
Simplemente sacude su red, y las palomas vuelvan a elevarse. Esta tarde hará una docena de intentos más de atrapar a un nuevo pájaro, pero no lo logrará.
Cuando el sol desaparece en el horizonte, Mohammed arroja varias libras de semillas sobre una manta y deja que los pájaros se banqueteen. Uno está enfermo y ha perdido el apetito, así que Mohammed lo agarra por el pico y le sopla las semillas por su garganta.
Mohammed ha tratado de abandonar la crianza de palomas. Ha vendido quince veces su bandada, en quince años. Y siempre algunos de los pájaros vuelven. Mohammed compra más para que no sientan solos.
Durante un rato pareció que los talibanes le iban a ayudar a dejarlas: Prohibieron el deporte. Pero los pájaros de Mohammed siguieron volando, un poco más a hurtadillas
En este momento, es dudoso que Mohammed deje a las palomas. Ismail, su hermano menor, espera que no.
"Cuando veo a las palomas", dice, "me siento rejuvenecer. Son bonitas".
Con un frío ocaso a las 5:40, Mohammed abre el palomar, y los obedientes pájaros se encierran para la noche. En la oscura, solitaria noche, Mohammed baja por la desmoronada escalera, y hace lo mismo.

7 de marzo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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¿así que piensas adoptar un perro?


[Anna Bahney] A veces adoptar un perro es tan difícil como adoptar a un niño.

Casi tan pronto como Michele Pusateri y sus dos hijas se decidieron por un terrier blanco y negro en un refugio de la sociedad protectora de animales cerca de su casa en Pasadena del Sur, California, les dijeron que ellos no reunían los requisitos para ser amos del perro.
Pusateri llevó a sus hijas, Mira y Zoe, dos veces más de vuelta al refugio y se reunieron con diferentes asesores de adopción. En los dos casos les dijeron no. "Fue una locura", dice Pusateri. "Estaban preocupados de que yo no había tenido nunca un perro en mi vida, y que tenía una hija de seis".
Sus posibilidades de poseer una mascota no mejoraron porque se dirigiera a grupos cuya misión es rescatar a perros maltratados y no deseados. Tuvo que explicar a sus tristes hijas que no podían adoptar mascotas porque las organizaciones sospechaban que la familia tenía un hoyo en la valla del patio trasero o porque el patio era muy pequeño.
Finalmente, en mayo pasado, Pusateri fue al refugio animal del condado y encontró a Piper, un chucho. Pagó 80 dólares por el perro, que sería operada y que recogerían dos días más tarde, para alegría de las niñas.
Ese proceso hizo pensar a Pusateri que los guardianes de la adopción animal pueden preocuparse tanto de sus encargados que, en la ecuación, se olvidan de la gente. "Te hacen pasar por todos esos sobresaltos emocionales", dijo. "Sientes que te están juzgando. Y empiezas a preguntarte si acaso te mereces un perro".
Aunque adoptar a un perro o gato callejero -antes que comprar uno en una tienda o a un criador- se ha convertido en algo políticamente respetable, una chapa de orgullo para algunos debido a que se aplica la eutanasia a millones de animales todos los años, los obstáculos que algunas sociedades protectoras de animales y grupos de rescate hacen sortear a los amos potenciales -incluyendo formularios de varias páginas, referencias, chequeos de antecedentes, entrevistas y visitas a la casa- pueden hacer que el proceso sea tan desalentador como adoptar a un niño.
Los grupos de adopción animal dicen que quieren evitar entregar las mascotas a amos que las maltraten y, quizás más importante, asegurarse de que los animales encuentren hogares permanentes. Sin embargo, los adoptadores de perros que creen satisfacer las normas de los criadores se sorprenden cuando los refugios y grupos de rescate les piden más que un pulso. Muchas familias se sienten heridas cuando son rechazadas y se preguntan: ¿Es mejor que los animales no encuentren nunca un hogar, a que vivan con nosotros?
Aunque al año entre ocho a doce millones de perros y gatos terminan en refugios en Estados Unidos, y entre cuatro a seis millones son matados en procesos de eutanasia, aquellos que se encargan de las mascotas dicen que los altos requisitos que exigen de los dueños de animales rara vez dejan sin casa a los animales. Finalmente casi todos los que quieren animales terminarán con uno, en algún lugar. Así que ¿para qué sirve que los adoptadores de mascotas se sientan inadecuados y se invada su privacidad?
"La visita a la casa asusta a un montón de gente", dice Jill Blastel-Cortus, presidente de Rescate de Perros Salchicha de América del Norte, una red de unos cien voluntarios que proporcionan hogares temporales a perros salchichas que provienen de refugios sin espacio o de familias que los entregan debido a problemas de conducta o de cambio de estilo de vida. El grupo coloca a los perros en hogares permanentes. "No vamos a juzgar si has quitado el polvo o si has aseado", dice Blasdel-Cortus.
Sin embargo, defiende las prácticas de exigir que los adoptadores potenciales rellenen un formulario de tres páginas que preguntan cosas como si la casa es alquilada o propia, y preguntas como: "¿Qué haría si su perro mordiera a un niño durante un asado en el patio de atrás?"
Se controlan las referencias. Se hacen visitas a casa. Los adoptadores deben firmar un contrato especificando los cuidados que se brindarán al perro. En los últimos nueve años el grupo de perros salchichas ha colocado a unos 4.300 perros, dice Blasdel-Cortus, y sólo recuerda haber rechazado a una familia después de una visita a casa debido a que vivían en un apartamento en altos con escaleras desvencijadas y se negaban a subir o bajar al perro.
"Soy defensora de los perros", dijo Blasdel-Cortus. "No defensora de la gente. Si no quieres rellenar el formulario, vete al refugio local. Alguna gente cree que eso es poco cooperativo, pero no todo el mundo puede vivir con un perro rescatado".
Grupos de rescate animal, que parecen exigentes a la hora de aprobar nuevos hogares para sus cargas, son parte de un "movimiento muy intenso, muy grande y que crece rápidamente", dice Jon Katz, que ha escrito sobre ellos en ‘The New Work of Dogs’ (Villard, 2003).
Calcula que la cantidad de gente involucrada en el rescate de animales (la abrumadora mayoría son mujeres) en decenas de miles. Un rescate animal puede ser un refugio urbano establecido sin fines de lucro o una mujer en Idaho con un sitio en la red. A veces un voluntario de rescate animal viajará cientos de kilómetros para reunirse con otro, que ha viajado también cientos de kilómetros con una mascota, en una especie de pase ferroviario clandestino.
Rescate de Cocker Spaniel, de Nueva Inglaterra, no colocará a un perro con una familia con niños de menos de siete años, dice Gerry Foss, su presidente. Rescate de Pastor Alemán, en Burbank, California, recibe seis perros al día de gente que no los quiere, dice Grace Konosky, la fundadora, y rechaza al 70 por ciento de la gente que quiere adoptarlos.
Janie Regnier rellenó un formulario de solicitud para adoptar un salchicha a través de Rescate de Perros Salchicha. "Era un formulario asombrosamente largo, pero no amante de los animales, me pareció que era un buen formulario", dice.
Esta semana, Ina Eaves, del grupo de rescate, visitó la casa de la señora Regnier en Fairfax, Virginia. La perspectiva puso nerviosa a Regnier, porque ella es inquilina, no dueña. Eaves quería que reparara la verja, pero para cuando se marchó, Regnier sintió que habían hecho migas. La aprobaron.
Para los que son rechazados la experiencia puede ser desconcertante. Tamara Burke, que vive cerca de Stowe, Vermont, donde posee una firma consultora y escribe una columna para The Stowe Reporter, ha tenido animales toda su vida. Pero cuando ella y su marido decidieron tener un segundo perro cobrador como compañero de su cobrador más viejo, Mercedes, el grupo de rescate quiso visitar su casa.
"En mi casa no hay nada que diga que somos de clase media alta", dijo Burke sobre el antiguo chalet que ha sido de su familia durante generaciones y donde cría ovejas y pollos. "Es un espacio desordenado, improvisado, pero no tiene nada que ver con cuánto dinero gasto en mis perros o con cuánta atención les presto".
El representante del grupo de rescate dijo, según Burke, que aunque ella y su marido eran simpáticos, su casa no era apropiada para el perro, porque no tenían un patio cercado. "Tengo 60 hectáreas", dijo Burke. "La miré, diciéndole: ‘¿Tengo que poner una verja en todas mis 60 hectáreas para tener un perro? ¡Es absurdo!’"
En respuesta, Burke comenzó a investigar ella misma a las organizaciones de rescate. Y conoció a montones de personas que "no reunían los requisitos" para tener un perro. En su experiencia, las visitas a casa no significan nada.
"No puedo tomar una decisión basándome en cómo vive una persona", dijo. "Tengo amigos que tienen fondos de inversiones y no tienen agua potable en casa. También tienen perros, y creo que a los perros no les importa".
Burke dijo que los amos potenciales pueden sentirse intimidados por el proceso, y los guardianes lo justifican porque son defensores de los animales sin hogar. "Son personas que serían matones en otros aspectos de sus vidas, si pudieran, pero este es un modo socialmente aceptable de serlo sin pagar las consecuencias", dijo. "Estamos hablando de gente que muestra esa actitud porque saben que tienen algo que quieres desesperadamente. Ellos exigen una respuesta emocional".
La mayoría de los voluntarios de rescate luchan por encontrar un balance entre lo que es mejor para el animal con lo que es mejor para el adoptador. Pero todos tienen ideas diferentes sobre lo que es un hogar apropiado, y no hay reglas uniformes para la posesión de una mascota. Algunos refugios públicos también exigen una visita a casa.
El Departamento de Control y Protección Animal del condado de Palm Beach, Florida, exige una visita a casa en el caso de razas mordedoras -como los pit bulls, rottweilers, pastores alemanes y akitas- para cerciorarse que los patios están vallados. Se puede negar la adopción si una familia vive en un área en la que el departamento es llamado regularmente a recoger perros, dice Kelly Diegert, funcionaria del departamento.
En opinión de algunos especialistas en adopciones, el elaborado escrutinio de los clientes y las visitas a casa son exageraciones. Están tratando de reducir los obstáculos, aunque no imaginan que la gente simplemente pase a recoger una mascota y se marchen con ella a casa sin que nadie les pregunte nada. Eso los transformaría en tiendas de mascotas. "Estamos interesados en que la adopción de mascotas sea menos complicado que inscribirse en la universidad", dice Gail Buchwald, vice-presidente de los programas de refugio y adopción de la Sociedad Americana de Prevención de la Crueldad hacia los Animales, de Manhattan, que coloca más de dos mil perros y gatos todos los años. "La mayoría de la gente a la que se le ha pedido que pase por ese proceso, se sienta sobrellevada".
Dijo que su organización pide que se rellene un formulario de petición y toma contacto con todos los miembros de la familia para asegurarse de que todos quieren una mascota. Preguntan a los conserjes, pero no hacen visitas a casa. "Cuando es fácil conseguir mascotas", dice Buchwald, "no tiene sentido obligar a los adoptadores a que lleguen al punto que digan: no tengo por qué pasar por esto, como si quisiera estudiar en la universidad. Mejor me voy al deli de la esquina y adopto a un perro perdido".
Cuando Chris Coates, 23, y su pareja Zach Denison, 24, adoptaron esta semana en el ASPCA a Buddy, una mezcla de labrador y pit bull, Coates dijo que el proceso era exhaustivo pero no invasivo. Fue por primera vez el viernes pasado, y luego fue con Denison el domingo. Volvieron el lunes y juguetearon con seis perros antes de elegir a Buddy, que llevaba dos años en el centro y recibieron una despedida de todo el personal.
"Como voluntario de rescate animal, quieres controlarlo todo", dijo Buchwald. "Puedes haberte ocupado del animal desde que lo encontraste en la calle o lo recogiste enfermo o herido. Quieres saber más allá de toda duda cómo se ve la casa. Pero este trabajo implica confianza y moderación. Lo mejor que puede hacer es decir: ‘Que Dios los bendiga’, y aplaudir cuando las mascotas encuentran finalmente un hogar".

23 de marzo de 2006
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revocan condena tras escándalo


[Peter Finn] De hombre acusado de la muerte de gobernador.
Kiev, Ucrania. El jueves un tribunal siberiano revocó la controvertida sentencia de un automovilista que fue condenado a cuatro años de trabajo forzado por su papel en un accidente de tráfico que causó la muerte de uno de los políticos mejor conocidos de Rusia.
El encarcelamiento el mes pasado de Oleg Shcherbinsky, 36, trabajador de ferrocarriles cuyo coche fue impactado por detrás por el Mercedes-Benz del gobernador local, que iba a toda velocidad, desencadenó una inusual avalancha de indignación entre los rusos. El caso fue visto ampliamente como un fracaso de los tribunales a la hora de proteger los derechos de los ciudadanos corrientes cuando tienen conflictos con las exigencias de las autoridades.
Automovilistas en todo el país organizaron protestas exigiendo la liberación de Shcherbinsky y pegaron lazos blancos en sus coches para llamar la atención sobre su situación. "Todos somos Shcherbinsky", decían las pancartas en las manifestaciones en más de veinte ciudades rusas el mes pasado.
Muchos rusos se indignan con los hábitos de la elite del país, que normalmente ignoran las leyes del tráfico.
A pesar de la centralización del poder en Rusia, las autoridades siguen con mucho interés a la opinión pública cuando se centra en un tema particular. En enero, el ministro de Defensa del país prometió reformas militares después de que novatadas particularmente violentas en algunos cuarteles provocaran la indignación general.
El partido gobiernista Rusia Unida acogió la causa de Shcherbinsky y presentó una petición con decenas de miles de firmas a la corte de apelaciones de la región de Altai, Siberia, antes de que el caso fuera visto el jueves.
"Me siento muy aliviado, y estoy muy contento, por supuesto", dijo Shcherbinsky en una entrevista telefónica el jueves desde su casa, donde estaba celebrando con su familia.
"Creía en un 95 por ciento que me dejarían libre y que me absolverían. Sólo que no sabía cuándo. Y ahora necesito un poco de rehabilitación, quizás algo de descanso, y luego volveré al trabajo".
El choque ocurrió la mañana del 7 de agosto del año pasado cuando Shcherbinsky, su mujer, hija y dos vecinos viajaban hacia el norte desde la ciudad de Biisk a la capital regional de Altai, Barnaul.
El coche oficial del gobernador regional Mikhail Yevdokimov, 48, se dirigía en la misma dirección. Su luz destellante estaba encendida, pero no su sirena. Había justo llegado a cima de una pequeña colina cuando, a una velocidad de 93 kilómetros por hora, apareció por detrás del Toyota de Shcherbinsky, de acuerdo a actas judiciales e investigadores.
Shcherbinsky estaba bajando la velocidad y empezaba a doblar hacia la izquierda, legalmente, con su señalización encendida. Había bastante espacio para que el coche del gobernador pasara legalmente por la derecha, pero decidió adelantar por la izquierda, debido a sea una decisión consciente del conductor, sea su incapacidad de controlar el vehículo.
Rebotó en el Toyota y chocó contra un abedul. Yevdokimov, ex actor y cómico que era conocido como el ‘Schwarzenegger de Siberia’ después de que se hiciera gobernador de la región de Altai en 2004, murió instantáneamente, así como su conductor y guardaespaldas. La mujer de Yevdokimov, también en el coche, quedó gravemente herida.
Ninguna de las cinco personas en el coche de Shcherbinski quedó herida.
Después de un juicio a puertas cerradas, un juez resolvió el 3 de febrero que Shcherbinsky tenía que haber visto el coche del gobernador. Fue condenado por negligencia con resultado de muerte y por no ceder ante un coche con prioridad.
Pero el jueves, el tribunal determinó que Shcherbinsky había acatado las reglas del tráfico, mientras que el conductor del gobernador las había "violado flagrantemente". "La comisión de jueces encuentra necesario revocar el veredicto sobre Schberbinsky y desechar la acusación criminal", dijo uno de los jueces al anunciar la decisión en Barnaul. El público en la sala del tribunal estalló en aplausos.
"Esta fue una prueba para nuestra sistema judicial", dijo en una entrevista telefónica Sergei Shmakov, uno de los abogados de Shcherbinsky. "Por supuesto, yo estaba muy ansioso, y hoy pienso que puedo decir que nuestro sistema judicial ha pasado esa prueba. Se ha hecho justicia".

24 de marzo de 2006
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coyote en central park


[James Barron] Capturan a coyote en Central Park, Nueva York. Será devuelto al monte.
Los jugueteos de un coyote en Central Park llegaron ayer a su fin con un dardo con tranquilizantes y una siesta, pero sólo después de un turbio desayuno, una zambullida en una gélida poza y una carrera por la pista de patinaje convertida en plató.
También hubo una cacería final que tuvo todos los elementos de una película de Correcaminos, con el espectáculo agregado de los helicópteros del telediario sobrevolando la zona, persiguiendo al coyote, y un grupo de agotados agentes de policía y funcionarios del parque y periodistas corriendo detrás de él.
Los perseguidores bromeaban que el coyote trató incluso de entregarse voluntariamente. Se puso a buscar un lugar donde dormir sólo después de haber sido impactado por un dardo con tranquilizantes y ese lugar era el cuartel de la compañía de bomberos junto a la comisaría de policía de Central Park, que da a la calle 79.
El coyote -llamado Hal por sus captores, que dijeron que tenía cerca de un año- despertó en una jaula en el suelo de un camión que lo sacó del parque. El comisario de los parques de la ciudad, Adrian Benepe, no perdió tiempo en declarar que las 340 hectáreas de Central Park estaban nuevamente libres de coyotes.
Esto fue unas horas después de que el alcalde Michael R. Bloomberg entregara algunas agudezas a expensas de Hal. "¿Estamos los neoyorquinos en peligro?", preguntó el alcalde en un desayuno en la Biblioteca Pública de Nueva York. "Pero estamos en Nueva York y de seguro que el coyote tiene más problemas que nosotros".
De dónde vino Hal sigue siendo un misterio. Benepe dijo que había sido probablemente obligado a salir del condado de Westchester. Los coyotes más viejos expulsan en esta época del año a los machos más jóvenes, dijeron especialistas en conducta animal.
Especuló que Hal había bajado hacia el Bronx y luego entrado a Manhattan a través del puente ferroviario de Spuyten Duyvil -"el cruce más angosto y más seguro", dijo.
Pero Benepe dijo que también era posible que Hal hubiera nadado por debajo del puente. Desde ahí, dijo, Hal probablemente vagó por la West Side hasta la calle 72, donde termina el Riverside Park. Y ahí, dijo Benepe, tomó a la izquierda.
Eso fue novedoso para la gente del vecindario. "Veo un montón de cosas que pasan por aquí", dijo Ralph Mascolo, portero de un edificio de apartamentos en la 72 entre Central Park West y la Avenida Columbus. "Pero nunca vi un coyote".
Quizás tomó el autobús que cruza la ciudad. Laura Simon, directora de terreno del programa de fauna urbana de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, dijo que pudo haberse subido a un vehículo para hacer el trayecto, aunque estaba pensando en un camión de basura. "Los animales aparecen a veces en los lugares más insólitos", dijo, agregando que el contenido molido del camión basurero puedo haber significado una deliciosa cena para el hambriento Hal y obviamente Hal había logrado no ser molido él mismo.

Como quiera que llegara al parque, Hal aparentemente se quedó ahí durante varios días. Sara Hobel, directora de los Guardias de Parques Urbanos de la ciudad, dijo que fue descrito primero como una hiena por alguien que llamó desde un taxi en la calle 66. Eso fue el fin de semana.
El jefe de Hobel, Benepe, mencionó un informe posterior de un hombre que había sacado a pasear a su perro que vio "algo", quizás un lobo o un coyote.
Para el martes, Hobel pensaba que estaba reviviendo 1999 de nuevo, la última vez que un coyote anduvo suelto en Central Park -Otis, que ahora reside en el Zoológico de Queens. Alguien de Conservación de Central Park, el grupo sin fines de lucro que gestiona el parque, divisó a Hal en el Santuario Natural Hallett, 1.5 hectáreas de pedruscos y hierba a tiro de piedra de la Pista de Patinaje Wollman, el carrusel y, si fueras Benepe, tu oficina.
Benepe se dirigió directamente al lugar, como hizo Hobel. Pronto la policía se unió a la cacería de Hal, que para entonces se había acercado al santuario natural.
Hal había "fijado una ruta" en torno al santuario, dijo Hobel. Pero el martes a la hora de la cena -de la gente, no de Hal-, protagonizó un atrevido escape, saltando por sobre una valla de 2.5 metros y arremetiendo contra Hobel.
La búsqueda fue suspendida el martes noche. Cuando se reanudó ayer temprano, el equipo de la película ‘August Rush’ estaba trabajando en la Pista de Patinaje Wollman, justo al otro lado del sendero que lleva al santuario Hallett. Suzanne Kelly, del equipo de vestuario de la película, vio a Hal "correr detrás del perro de una señora". Un perro chico, un Westie, dijo.
Hal "parecía hambriento", dijo. "Eso fue lo que me preocupó".
El grupo que lo perseguía lo arrinconó en las Canchas de Baloncesto Heckscher, pero volvió a escabullirse. Hal se retiró al santuario, donde un montón de plumas sugiere que cenó ave, probablemente una paloma, dijo Benepe. Después de una breve zambullida en estanque de patos del santuario, cruzó corriendo la pista de patinaje, donde una actriz con peluca estaba haciendo un ocho.
Los agentes con las armas tranquilizantes no podían mantener la velocidad de Hal. Hobel tenía la certeza de que volvería a aparecer en el Paseo, lo que ocurrió. Y cogieron al coyote.
Benepe dijo que el siguiente evento en la joven vida de Hal fue un examen a cargo de la doctora Mary Martin, la directora interina de Animal Care and Control de la Ciudad de Nueva York, un grupo sin fines de lucro que gestiona los refugios animales de la ciudad, y de la doctora Njeri Cruse, su directora médica.
El examen confirmó que Hal era un macho. También mostró que Hal tenía "los dientes limpios", dijo Benepe. Y que Hal estaba despertando.
Benepe dijo que el plan era que un operador de fauna sacara a Hal de la ciudad y, después de algo de descanso y relajación, lo soltara en un ambiente más apropiado para un coyote.

Sewell Chan, Janon Fisher y Colin Moynihan contribuyeron a este reportaje.

23 de marzo de 2006
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ocaso de los cementerios familiares


[Theo Emery] En el sur de Estados Unidos. A medida que se urbanizan zonas rurales, tumbas ancestrales son reubicadas, removidas por excavadoras o cercadas por construcciones.
Lebanon, Tennessee, Estados Unidos.
Al final de Bettis Road, al otro lado de una verja cerrada con candado y sobre un sendero cubierto de hierba, yacen de momento generaciones de ancestros de James Jordan,
enterrados encima de un montículo arbolado.
Una oxidada valla cerca el cementerio, y lápidas ladeadas apuntan hacia el cielo entre las hojas. Caminando entre las acacias, Jordan indica las tumbas de parientes muertos hace décadas, incluyendo a la matriarca de la familia Chandler, que dejó instrucciones y dinero para mantener el cementerio.
"Es una vergüenza", dice Jordan, 51. "Murió pensando que había salvado el cementerio".
La cima de la colina, a unos 40 kilómetros al este de Nashville, no será el ancestral lugar de descanso de los Jordan durante mucho tiempo más. Banderas verdes marcan el cementerio Chandler, que incluye las tumbas de veteranos de la Revolución y de la Guerra Civil, esclavos y generaciones de una extensa familia colonial. Pronto serán removidos para hacer lugar para una fábrica, o una bodega -los urbanistas no lo saben con certeza.
En todo el sur, los cementerios familiares salpican el paisaje. Pero a medida que las ciudades entre Atlanta y Memphis crecen rápidamente hacia fuera, el crecimiento se está tragando las zonas rurales que rodean las sepulturas.
Solamente en Tennessee docenas de cementerios largo tiempo ocultos aparecen cada año -a vece en mitad de una construcción-, causando dolor de cabeza a los constructores y pena a las familias de los difuntos. Algunos cementerios son trasladados a expensas de los propietarios de los terrenos. Los que se quedan se convierten a veces en abandonados islotes de vegetación entre estacionamientos y proyectos suburbanos. Otros son pavimentados o removidos con excavadoras.
En la región el conflicto entre el crecimiento y las tumbas ha sido durante largo tiempo causa de inquietud entre los conservacionistas, que están preocupados de que ese desarrollo ponga en peligro el legado cultural enterrado en el suelo y tallado en sus lápidas.
Ian W. Brown, profesor de antropología en la Universidad de Alabama, describió los cementerios familiares como "museos al aire libre" que se encuentran amenazados en todo el sur.
"Un montón de tierras han sido vendidas, abandonadas, invadidas por el bosque, cosas como esas", dijo. "La gente se preocupa de manera general, pero a menos que se trate de tu familia, nadie presta demasiada atención".
En Tennessee, como en otros estados sureños, en siglos pasados las familias campesinas tendían a enterrar a sus muertos en su propia tierra, permitiendo las sepulturas rápidas y una fácil supervisión de las tumbas. En el nordeste, en contraste, familias usaban más comúnmente cementerios públicos y de iglesias.
"En el sur lo normal era que cada granja o plantación tuviera su propio cementerio familiar", dice Charles Reagan Wilson, director del Centro para el Estudio de la Cultura Sureña de la Universidad de Mississippi.
Con los años, muchas familias se dispersaron, los matorrales cubrieron las lápidas y las escrituras cambiaron de manos. Algunos cementerios -particularmente aquellos donde yacen enterradas las familias negras- utilizaban las lápidas como marcadores y son difíciles de reconocer.
El arqueólogo del estado Nick Fielder, estima que hay unos 20 mil cementerios familiares en Tennessee, pero no hay modo de saberlo con certeza. No existe un inventario central, y la mayor parte de la documentación la reúnen historiadores y voluntarios que rastrean los archivos y recorren penosamente las praderas buscando tumbas.
Fielder dice que en Tennessee cada año unos cien cementerios familiares son sacrificados por el desarrollo urbano -casi dos veces más que hace una década. Según las leyes del estado, dijo, esos sitios no tienen nada de sagrado. Familiares de los muertos no pueden decir nada sobre terrenos familiares que no poseen y los propietarios que pueden pagar el traslado de un cementerio sólo necesitan la aprobación de un juez.
"Tienes que descansar en paz -a menos que alguien quiera hacer algo con el terreno donde estás enterrado", dijo.
Desde la colina del cementerio de Chandler, el futuro no se ve demasiado lejos. El tráfico pasa retumbando por la Autopista 109. La fábrica de zapatos Genesco Inc. tiene un centro de distribución en el camino, y Dell ensambla ordenadores en una fábrica a pocos kilómetros de distancia.
Se acerca el día del traslado a un sitio cercano a la propiedad, a pesar de los planes que dejó en su testamento la tatarabuela de Jordan. La familia no tiene alternativa, porque la escritura que marcaba el terreno del cementerio como propiedad de los descendientes de Chandler se perdió, así como el control de la familia sobre los lotes.
Tom White, un abogado que representa al propietario, dijo que el traslado pondrá a las tumbas más cercano del camino y lejos de lo que será probablemente un enorme edificio en el medio de la propiedad.
"No sé si puede ser mejor que esto", dice.
El cercano Monte Juliet es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando el urbanismo se apodera de los cementerios. En una Subasta de Coches de Nashville una valla de cadenas cerca a miles de coches y camiones en un terreno de 107 hectáreas. Detrás, otra valla y rodeada por un mar de asfalto, hay una loma con un diminuto cementerio familiar en la cima, casi sepultado por ramas de árboles y hojas de roble.
Hay otros ejemplos. Al norte de Nashville hay un cementerio metido en un cruce en la autopista. También hay un cementerio familiar en los terrenos del zoológico de la ciudad. Un cementerio familiar al sur de Nashville se encuentra en las propiedades de un hotel, junto a un estacionamiento.
Hoy, aficionados a la historia local están pendientes de los cementerios. Después de que un vecino de Whites Creek enviara un e-mail sobre uno, una tarde reciente Fielder se encaminó hacia el norte. Justo pasando la oficina de correo, dobló hacia un terreno parcialmente excavado y paró junto a un montículo señalizado con marcadores.
En la cima había dos lápidas inclinadas y dos lápidas más echadas sobre el suelo. Las tumbas yacían en una hilera de lotes de una subdivisión de 26 unidades, que estaban marcadas en una valla publicitaria para los automovilistas que pasan.
Fielder cogió una larga barra de metal de su camión y empezó a hundirla en el terreno. Murmulló "sí, sí" cuando la barra se hundió fácilmente en la tierra, indicando que allí, fuera del área marcada, había probablemente tumbas.
Un camión se paró junto al camino. David Martin -el hombre que había enviado un e-mail a Fielder sobre las tumbas- bajó de él. Martin, 47, dice que llamó la atención sobre el cementerio porque está ansioso de que alguien se ocupe de él.
"Creo que es importante que honremos a esta gente. Este es su último lugar de reposo, y porque alguien quiera construir una casa o un puente o un centro comercial encima no quiere decir que tenga derecho a hacerlo", dijo Martin.
Richard Binkley, que está construyendo la subdivisión, dice que se siente responsable de los muertos en el propiedad, pero que la situación le atormenta. Compró y vendió otra propiedad que tenía tumbas y dijo que cree que el cementerio de su propia familia fue dañado por un constructor descuidado.
"Es difícil comprar una propiedad que está ahora en las afueras de la ciudad que no tenga alguna tumba", dijo. "Ahora nos hace falta espacio".

27 de marzo de 2006
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