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caníbales buscan casa en pueblo chico


[Ralph Blumenthal] Una cafetería, una gasolinera, dos calles.
Mentone, Texas, Estados Unidos. ¿Cuán despoblado está el condado Loving? Tan despoblado que cuando el sheriff Billy Burt Hopper se presentó como candidato en 2004, él y su rival asistían a los asados de sus respectivas campañas. Tan vacío que no puede sostener a dos partidos políticos: Republicanos y Demócratas se llaman todos Demócratas y votan en una sola primaria.
Tan vacío que tiene problemas a la hora de designar a 12 jurados que no estén relacionados con el acusado. (No quiere decir que haya delincuencia, aunque -o quizás debido a ello- el sheriff Hopper patrulla en su furgoneta con dos escopetas y un rifle de asalto AK-47). Tan vacío que en 1994 la cárcel fue trasladada Pecos, en el condado de Reeves, a 41 kilómetros de distancia.
De hecho, es el distrito electoral más pequeño del condado más despoblado del país.
En el último censo (por el sheriff Hopper sumando en su cabeza), en Mentone viven 16 personas y otras 55 están dispersas en el resto de los 1670 kilómetros cuadrados de la reseca y salobre pradera plagada de serpientes cascabeles al oeste de Texas -cerca de una persona por cada 23 kilómetros cuadrados.
Pero el condado de Loving, al este del río Pecos, justo debajo de Nuevo México, fue bendecido con riquezas minerales: tiene 360 pozos de gas y petróleo en explotación y se están excavando 18 más, un envidiable problema para el condado, obligándolo a mantener bajos sus impuestos.
Sin embargo, es suficientemente modesto, como lo confiesa una placa fuera en el tribunal: "Mentone no tiene sistema de agua (el agua es traída), ni tiene banco, doctor, hospital, diario, abogado, club social ni cementerio".
Y ya que Mentone es el único pueblo, el condado de Loving tampoco.
Lo que sí tiene es el Boot Track Café (abre en las mañanas), una oficina de correo, una gasolinera y un edificio del tribunal de dos pisos, estilo deco y amarillo. Hay dos calles. No hay templo, aunque el edificio más antiguo del condado, una escuela de 1910, sigue abierta para un culto no denominacional. Siete niños utilizan un autobús escolar que los lleva al siguiente condado, Wink, a 53 kilómetros.
"Cuando yo era un niño, no hacía otra cosa que pensar en marcharme", dice Beverly Hanson, la funcionaria del condado. Luego dice: "Me fui a ver las luces brillantes" -se convirtió en conserje en Dallas-, se casó y divorció y volvió feliz a casa. "Aquí estaba segura", dijo.

El condado de Loving debe estar despoblado, sin duda. Pero no tan vacío que escape al peso de la historia: tres de sus hijos han peleado en Iraq. Y recibió 30 mil dólares de dinero antiterrorista del departamento de Seguridad Interior para poner al día su sistema de radio para emergencias.
En el condado de Loving la vida no fue nunca fácil. Es el único condado de Texas que ha sido fundado dos veces. Primero se llamó condado de Oliver, un pionero ganadero que arreaba el ganado desde Texas a Illinois antes de la Guerra Civil; más tarde fue atacado por los indios y, de acuerdo a una historia, se arrastró durante ocho kilómetros chupando un guante de niño para alimentarse hasta que finalmente sucumbió a la gangrena. Aparece como Augustus McCrae, en la novela ‘Lonesome Dove’, de Larry McMurtry.
A pesar de que en Montone -llamada así por un agrimensor francés nostálgico como tributo a su tierra natal-, según los registros, vivían sólo tres personas, de algún se reunieron 83 votos para organizar el condado en 1893. Pero dentro de pocos años, los funcionarios del condado huyeron del área. El condado fue disuelto en 1897, y no fue reorganizado sino hasta 1931.
Los ancestros del sheriff Hopper se asentaron en el condado de Loving en 1906. Nació en Odessa y llegó a Mentone cuando tenía un año, en 1938. Entonces el pueblo era próspero, dijo; tenía 300 habitantes y cuatro restaurantes, tres gasolineras, un hotel y una bolera. Pero los vecinos empezaron a marcharse durante la Segunda Guerra Mundial.
Hacia 1951, Hopper era uno de los ocho alumnos de la escuela secundaria, que compartía una sola aula con los cursos inferiores. Al año siguiente fue el último de ocho en trasladarse a la escuela secundaria de Pecos.
Hopper, ex técnico de armas nucleares de la Fuerza Aérea, se convirtió en alguacil en 1999 y se presentó como sheriff en 2004, compitiendo contra el hijo de un antiguo sheriff. La votación se hizo por correo y terminó en empate, 41 contra 41 votos; Hopper ganó la segunda vuelta, 51 contra 38.
Curiosamente los dos totales de votos excedieron a la población del condado de Loving, que era de 67 vecinos según el censo de 2000. (En 2004, el Buró de Censos calculó la población en 52, mientras que el sheriff Hopper, después de un conteo casa a casa, la pone en 71).
Eso se explica fácilmente, según el sheriff. En época de elecciones llegan familiares que viven lejos de aquí o que envían sus votos por correo. Puede que no vivan aquí todo el año seguido, pero mientras tengan la "intención" de que el condado sea su casa, pueden seguir estando inscritos en el condado de Loving para influir en las votaciones a favor de parientes o amigos e impedir que suban los impuestos.

Pero también se han acercado otros.
El sheriff recién elegido apenas se había abrochado la estrella en enero de 2005, dijo, cuando sonó el teléfono con una anticuada amenaza: "No lo sabes, pero estás en problemas".
Había un grupo con la intención de apoderarse del condado, dijo quien llamaba, una mujer de Arizona que prometió enviarle más informaciones por correo.
Los documentos describían los planes de un grupo libertario para, en sus propias palabras, "ganar la mayoría de los cargos elegidos en la administración del condado" y "restaurar la libertad" en el condado de Loving. El plan, llamado ‘Restaurando el Condado de Loving’, decía que era difícil adquirir tierras, pero que un rancho había sido dividido y los miembros estaban adquiriendo lotes.
"La gente que está viviendo allá podrá inscribirse y votar", decía. "Deben jurar que piensan establecerse en Loving".
El objetivo, dice un mensaje de correo electrónico atribuido a un miembro del grupo, era movilizar a suficientes libertarios "para controlar al gobierno local y anular las leyes opresivas (tales como la planificación y la zonificación, y las leyes de la construcción) y las leyes que actos que no causan víctimas entre adultos consintientes, como retarse a duelo, apostar, el incesto, los precios monopólicos, el canibalismo y el tráfico de drogas".
Los iniciadores del proyecto, según los materiales, era Lawrence Edward Pendarvis, un analista de computación de Brandon, Florida, y el operador de una firma online de novias por correo de Filipinas, que habían causado un mar de protestas por tratar de establecer un ‘Proyecto Estado Libre’ similar en Grafton, New Hampshire. En 1997 fue condenado en Florida por bajar pornografía infantil, pero los cargos fueron revocados en la apelación debido a errores de procedimiento.
Días después de recibir los materiales, dijo el sheriff Hopper, Pendarvis y otros dos libertarios, Bobby Y. Emory y Don B. Duncan, se aparecieron buscando tierras que comprar y en el otoño pasado, compraron propiedades en eBay y rellenaron los formularios de inscripción electoral. Pero, dijo el sheriff, después de chequear las escrituras en el tribunal del condado, habló con los supuestos colonos, que estaban en California, y le dijeron que la propiedad había sido vendida a otros compradores. Él y el guardia forestal de Texas en Fort Stockton, a 120 kilómetros de distancia, presentaron cargos por delitos menores contra los tres hombres, que había abandonado el estado.
"Necesitamos gente, pero no es para tanto, no me entiendas mal", dijo el sheriff Hopper, 68, que también es funcionario de la inscripción electoral, asesor de impuestos y recaudador. "No necesitamos eso".
Pendarvis, localizado en Florida, dijo que su grupo poseía un cheque que probaba que ellos habían comprado por 30 mil dólares 126 acres de tierra de una propiedad y que estaba operando dentro de la ley. "Hemos estado tratando de comprar tierras durante un año", dijo, "y cada vez que descubrimos quiénes son, nos dicen que hemos cometido un error".
El sheriff Hopper dice que aunque los cargos eran solo por delitos menores, los tres hombres pueden ser arrestados si se aparecen por el condado de Loving. "Les queremos hacer saber que estamos al tanto de sus planes", dijo.
Ahora hay fotos de los tres en un cartel en la puerta del sheriff en el edificio del tribunal del condado de Loving con la tradicional leyenda del Salvaje Oeste: "Buscado por la policía de Texas".
Entretanto, dijo el sheriff, la vida estaba volviendo a su cauce en el condado de Loving. "¿Ves esas tórtolas?", dijo, apuntando a unos pájaros parados en los cables. "Una noche conté 205, y estaban haciendo cola para posarse en los árboles".

25 de febrero de 2006
©new york times
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amnesia con mala memoria


[David Segal] ¿Es posible perder completamente la memoria?
Nueva York, Estados Unidos. En la mañana del 31 de julio de 2003, un ex corredor de la bolsa llamado Doug Bruce entró a la comisaría de policía de Coney Island y dijo a los polis que no recordaba su nombre. Sin billetera ni identificación, se había despertado hacía algunos minutos en un vagón del metro, desorientado pero ileso, sufriendo lo que los doctores llaman amnesia retrógrada total. Podía formar frases sin problemas, pero no recordaba nada de su pasado y tenía un conocimiento fragmentario del mundo.
Fue ingresado en un hospital cercano, y llamaron al único número de teléfono que llevaba Bruce, entonces de 35, consigo. Estaba garabateado en un pedazo de papel rosado que encontraron en su mochila. Fue recogido por una amiga y llevado a casa, que resultó ser un elegante ático en el centro de Manhattan, con cacatúas y un perro. Todavía no ha recuperado su memoria y en lo esencial sigue siendo una hoja en blanco, y está aprendiendo cultura popular, deportes, ciencia, artes -todo-, todo una cosa al día.
Esa es, al menos, la historia que cuenta ‘Unknown White Male’ [Hombre Blanco Desconocido], un documental que se estrenó en viernes en Washington. La película plantea algunos fascinantes y difíciles problemas filosóficos sobre la identidad y el amor, pero hay una pregunta que no oirás nunca en la voz en off: ¿Es una película sobre una tremenda y descarada mentira? ¿Está Doug Bruce -no hay modo de decirlo más amablemente- fingiéndolo todo?
Es imposible saberlo. Si este es un fraude, parte de su belleza es que no necesita cómplices. A menos que Bruce se someta al análisis que separa la amnesia simulada de la real -pruebas que en la película nadie menciona, y nadie pide que se hagan-, su historia no puede ser rechazada.
Familiares y amigos lo apoyan incondicionalmente, sorprendidos de que alguien ponga en duda sus palabras. Pero una imposible pila de evidencias circunstanciales sugiere que toda la elaborada historia es una estafa. Un importante experto en amnesia cree que la historia de Bruce no tiene precedentes médicos. Hay una inexplicable brecha en la historia de su vida, y un episodio que es o una sorprendente coincidencia o un machacador de credibilidad. Bruce puede ser lo que dice que es -o podría haber encontrado un ingenioso modo de cambiar las cartas que le tocaron por una mano mucho más misteriosa.
Si es eso lo que tenía en mente, ha funcionado. Poco después del incidente de Coney Island, Bruce se convirtió en Manhattan en el equivalente de moda del Hombre Elefante, una simpática maravilla médica, excepto que es un hombrón atractivo y que habla inglés con un ligero acento británico. Un gentío de artistas, modelos y productores realizados han quedado atrapados en su órbita, todavía pasmados. Conoció a la cantante Bjork, al director Spike Jonze, al actor Vincent D’Onofrio. Fue invitado a fiestas y cenas donde contó su historia, una y otra vez. La gente se quedaba fascinada.
O casi todos. Algunos no pudieron reprimir la sospecha de que la amnesia de Bruce era un timo.
"Recuerdo que lo conocí en un bar con unos amigos mutuos y empezó a contarle su historia al camarero", recuerda Kishu Chand, una estilista en vestuario que trabaja con fotógrafos y directores de cine. "Era como si estuviera buscando la oportunidad de contar la historia, y eso me pareció extraño. Le pregunté a un amigo, después: ‘¿Le crees?’" Esa noche sus dudas aumentaron, cuando Bruce le pasó su dirección de correo electrónico, que dijo a sus amigos que había abierto apenas unos días después del incidente: http://unknownwhitemale@yahoo.com

Un Hombre Cambiado
Doug Bruce dio unas entrevistas para ayudar a hacer publicidad sobre la película, pero dejó de hacerlo hace poco y se negó a hablar para este reportaje.
"Se chamuscó", dice Rupert Murray, director y narrador de la película, y amigo de Bruce durante más de 15 años. Empezó a filmar a Bruce varios meses después del incidente de 2003, y estaba detrás de la cámara cuando Bruce rehace ese día en el Hospital de Coney Island y luego visita Londres para reunirse con viejos amigos.
El Hospital de Coney Island y luego visitas para encontrarse con viejos amigos. ‘Unknown White Male’ es el primer documental largo de Murray y su gran triunfo. También es, de alguna manera, su pesadilla.
Él y Bruce están molestos con la prensa que, en sus comentarios, se ha mostrado escéptica sobre la película, incluyendo una corta reseña en la revista GC, que cita al director Michel Gondry (‘¡Olvídate de mí!’ [Eternal Sunshine of the Spotless Mind]) diciendo que se había encontrado con Bruce y que le parece que es falso. Murray está en una sala de conferencias en las oficinas de Manhattan de Wellspring, el distribuidor de la película y no parece estar pasándolo bien.
"Yo conté su historia", dice en un momento. "No tu historia, ni la historia de un periodista. La historia de un amigo, y no tengo porqué probar nada a nadie".
Murray se retiraría de la entrevista unos 20 minutos más tarde, enrabiado, con una cinematográfica frase de salida: "No soy un sociópata". (Estaba rechazando la posibilidad de que él y Bruce inventaran la historia juntos). Cuando al día siguiente llama para pedir disculpas, dice que está simplemente cansado de preguntas sobre la verdad de ‘Unknown White Male’.
También están cansados los muchos partidarios de Bruce.
"Quiero ser explícito", dice Stephen Frailey, que dirige el departamento de fotografía de la Escuela de Artes Visuales, donde se había matriculado Bruce antes y después del supuesto incidente. "Creo totalmente en lo que le pasó. He mirado a gente que conocía a Bruce acercarse a saludarlo y lo he visto totalmente en blanco. Lo puedes ver en sus ojos. No tenía idea de quién era".
En la película y en entrevistas telefónicas, amigos y familiares dicen que el Bruce pre-amnésico era algo arrogante, un cínico mordaz, y lo había sido toda su vida. Criado en Nigeria, donde su padre dirigía una serie de negocios, y educado en un internado en Inglaterra, había abandonado los estudios a los 20 y aparentemente había ganado millones de dólares en París por gentileza de la bolsa. En 1999 se retiró de los negocios, se mudó a Manhattan y se matriculó en un curso de fotografía de cuatro años.
"Parecía el típico tío europeo", dice Nadine Adamson, la mujer que recogió a Bruce del Hospital Coney Island. "Perseguía a las modelos, tenía un enorme ático, iba de vacaciones al Biarritz. Por unos segundos, era atractivo".
Los dos habían salido algunas veces antes del supuesto incidente, cuando ella vivía con su mamá. (El número de teléfono en la mochila de Bruce era el de la madre de Adamson). Sin interés, Adamson dejó de devolver las llamadas de Bruce. Pero cuando la llamaron al hospital ese día de julio, ayudó a Bruce a volver al mundo. Las amigas de Adamson pensaron que estaba siendo embaucada por un tío que quería una segunda oportunidad para acostarse con ella, pero ella dice que su relación era platónica.
"No conocía su propio apartamento", dice Adamson, que vive ahora en Londres y sigue creyendo firmemente en Bruce. "Era como estar con un niño. Perdió un montón de su testarudez. Es mucho más simpático".
Este es un refrán que oirás a menudo: la historia de Bruce debe ser verdadera porque está cambiado. Se corrió la voz de que este beatífico hombre-niño estaba descubriendo de nuevo el mousse de chocolate, el rock-and-roll, el cine y la historia. Él decía que había perdido la memoria episódica (la historia de su vida), así como gran parte de su historia semántica (el conocimiento del mundo), aunque conserva la mayor parte de su memoria procedural (la habilidad de nadar, por ejemplo). Bruce podía usar palillos chinos para comer, pero no podía recordar si conocía el sushi, y dijo que tenía a su disposición un estrambótico revoltijo de hechos. Conocía los nombres de algunas ciudades en Australia, por ejemplo, pero no sabía nada de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Adamson lo presentó a un amigo llamado Richard Brown, un productor de cine inglés que vive en Manhattan, y los dos se hicieron amigos. A los pocos días Brown estaba entrevistando a Bruce en video; unos ocho minutos de esa filmación aparecen en la película. Él introduce el tema a un enrarecido grupo de amiguetes y conocidos de la industria del cine y de la música. Incluso entre celebridades en cualquier cena o reunión donde salía la historia, Bruce ocupaba el centro de la atención.
Y, por lo que parece, siempre se hablaba de él. Bruce inevitablemente tartamudearía algo así como: "Lo lamento, pero ¿quién es Bono?", y bingo, empezaba a contar nuevamente toda la historia. No era una historia fantástica. Como un hombre que había recuperado sus sentidos recientemente, Bruce mostraba un desconocimiento de las maneras mundanas que conmovía y emocionaba a sus auditores. Tenía un carisma casi místico.
"Escuchaba intensamente cada palabra que decías, incluso si sólo estabas describiendo cómo cocer un huevo", dice Chris Doyle, el aclamada director de películas como ‘Héroe’ [Hero] y ‘Generación robada’ [Rabbit-Proof Fence], que cenó con Bruce en cinco o seis ocasiones. "La mayoría de nosotros queremos ese tipo de milagro en nuestras vidas y rara vez lo vivimos".
Pero finalmente había gente que dudó. "Al principio, Doug era muy verosímil y era fascinante tenerlo cerca, pero al mismo tiempo había inconsistencias", dice Brown, que dejó de filmar a Bruce. "Por un lado, tenía que preguntar quién era George Bush, pero por otro podía sostener conversaciones muy cuerdas sobre la política en Oriente Medio. Siempre empezaba sus conversaciones diciendo: ‘No lo sé, pero me han dicho que’, aunque tenía un conocimiento increíble de las cosas y una visión extremadamente perceptiva y después de algunas semanas empecé a tener dudas sobre la veracidad de su historia".
Otros se dieron cuenta de que Bruce parecía deleitarse en su situación. Algunos amigos juran que se mostraba reluctante a compartir su extraordinaria historia, pero cuando publicó una actualización de sí mismo en Friendster, un sitio en la red dedicado a redes sociales, sonó como si estuviera trabajando en ello.
Todavía mantiene su página, con fotos de sí mismo y de sus cacatúas. En la sección ‘Mi perfil’, ha escrito: "mmm... tengo la inteligencia de alguien de 35 con la ingenuidad y vulnerabilidad de un niño de tres meses. (¡pero estoy creciendo rápidamente!)" Bajo ‘A quién quiero conocer’, escribió: "a la persona que me pegó en la cabeza y me robó la memoria".
Bajo empleo, escribió: "amnésico".

Sin Explicaciones
La amnesia total o no- es común en las telenovelas, pero rara en la vida real. En la mayoría de los casos se trata de accidentes que duran unos pocos segundos o minutos de pérdida de memoria. La amnesia retrógrada total es muy rara, y el número de casos que dura más de unos días, muy reducido.
Hans Markowitsch, neuro-psicólogo y profesor en la Universidad de Bielefeld en Alemania, ha estudiado docenas de ejemplos de amnesia retrógrada total. Todos los casos tratados por él pueden ser trazados a traumas mentales o físicos graves.
"Incluso si el paciente no tiene idea del trauma, si excavas el tiempo suficiente, lo encontrarás", dice Markowitsch por teléfono. En ‘Unknown White Male’, profesor de psicología, de Harvard, dicta un curso de introducción sobre la amnesia, pero la única explicación fisiológica utilizada para explicar la pérdida de memoria de Bruce es una imagen de resonancia magnética MRI que muestra un pequeño tumor congénito en su glándula pituitaria. También tenía pequeños chichones en la frente el día que llegó a la comisaría de policía. La única explicación psico-traumática insinuada es la muerte de la madre de Bruce, aunque eso ocurrió hace años. Es posible que una combinación de estos factores pueda explicar la amnesia, pero los médicos en la película lo dudan, e incluso Murray concluye, antes de que empiecen los créditos, que ninguna prueba o consulta puede resolver el misterio de la condición de Bruce.
Lo que técnicamente no es verdad. Con una MRI funcional, o MRIf, la verdad de las afirmaciones de un amnésico pueden ser chequeadas. Cuando se hacen preguntas sobre el pasado, hay un distintivo esquema en la parte frontal derecha del cerebro en los sujetos que almacena los eventos personales, que una MRIf detectará. Dado que la ciencia médica está confundida, ¿por qué no hacer una prueba de falsedad?
"Así no habría hecho la película", dice Murray, indignado. "¿Cómo le explicarías a tu amigo, cuando estás a punto de hacer un documental: ‘Antes de empezar, quiero que hagamos una imagen de resonancia funcional’. Es un grosería".
Para Markowitsch, la ausencia de una causa plausible hace que la historia de Bruce sea todavía más sospechosa. "La amnesia retrógrada total no surge de la nada", dice. "No creo que esta historia sea verídica".

Lo Que la Película No Dice
Si Bruce inventó todo el incidente, ¿de dónde sacó la idea? Elige tu propia película: hay muchas, entre ‘A propósito de Henry’ [Regarding Henry] y ‘50 Primeras Citas’ [50 First Dates]. Pero también es posible que haya tomado la idea de un amigo. En una coincidencia muy improbable, Bruce conoció en París a un hombre que sufrió una severa pérdida de memoria durante una semana y usó la terrible experiencia para repensar su vida.
De acuerdo a una antigua novia, que sigue estando cerca de Bruce y está convencida de que él está contando la verdad, un amigo tuvo un choque durante un partido de fútbol y terminó en el hospital sin ninguna identificación ni memoria de su vida. Su familia pensaba que había muerto, hasta que revisaron los hospitales del área y lo encontraron.
No se dice en la película, pero Bruce menciona este episodio durante las entrevistadas en el video pocos días después de la amnesia. En una copia obtenida por el Washington Post, Bruce dice que el amigo dejó a un lado sus negocios y se mudó a Bali o a Tailandia, donde aprendió a hacer masajes. "Y ahora cura a la gente", susurra Bruce.
Durante esas mismas entrevistas, Bruce también parece cometer un raro patinazo. Dice que esa mañana en que llegó a la comisaría de Coney Island estaba lloviendo. Algunos días después, cuando está siendo entrevistado en su apartamento, dice que había salido a dar un paseo el día a anterior y había visto una impresionante tormenta de verano. "Fue la primera vez", murmulla, atorándose, "que veía llover".
Un director más curioso seguramente habría interrogado a Bruce sobre esta contradicción, y quizás habría investigado ese accidente en el fútbol. También hay otros misterios que la película no toca, incluyendo un extraño vacío de los años en que Bruce hizo su fortuna en París. Todas las personas que fueron contactadas para este reportaje dijeron no saber cómo había hecho su fortuna o no quisieron decirlo.
Por qué es un misterio, es un misterio, pero es un importante obstáculo para escudriñar el pasado de Bruce, y produjo esta intrigante respuesta de Murray. "Alguien dijo a Bruce el nombre de la firma, pero lo olvidó. Cuando le pregunté sobre esto hace poco, dijo que pensaba que empezaba con una L. Lillle o algo así".

Verdadero o Falso
Si la historia de Bruce es falsa, está tan finamente construida y realizada que de algún modo perverso merece aplauso. Imáginense. En el lapso de unos días encontró un modo de actualizar su vida, sin costes, de estudiante anónimo a legendaria curiosidad.
Según sus amigos, la vida pre-amnésica de Bruce era difícilmente miserable, pero se la pasaba en internet tratando de hacer contacto y comunicándose con personas mucho menos glamorosas que con la que salía finalmente. Hoy, está saliendo con una despampanante modelo -aparece en la película y lo llama el hombre sin defectos- y tiene una excusa preparada para romper con cualquiera de su vida pasada que considere que no da la talla.
"Yo tenía buenos amigos en el pasado, y los he encontrado y no me puedo comunicar con ellos", dice Bruce en algún momento en la película, sonando como el antiguo Bruce. "No siento nada con ellos, así que he dejado de verlos, lo que para ellos es muy difícil".
La trama de Bruce, si la tiene, es también demostrativamente superior a esos timos altamente publicitados que han sido descubiertos en las últimas semanas. A diferencia del caso de James Frey, de la infamia de ‘Un millón de pedacitos’ [A Million Little Pieces], aquí nadie puede dar un paso adelante y decir: "Eso no ocurrió". (Se supone que nadie lo sabe). A diferencia de Laura Albert, que inventó un alter ego que escribía novelas, llamado JT LeRoy, un personaje supuestamente muchos años más joven, y hombre, Bruce no necesita cómplices para concertar entrevistas y salir en público. Al menos hasta hace poco, cuando empezó a sentirse "tostado", podía disfrutar del revés con un mínimo de temor a ser descubierto.
Es posible que Bruce tuviera en mente la película y la fama nacional desde el principio, y también es posible que haya contado con la ayuda de varios aliados. Pero si es una farsa, pudo haber empezado con ambiciones más modestas, y a medida que su personajes se fue definiendo, él simplemente empezó a vivirlo. ¿Dónde estaba el peligro? Si las cosas se ponían peludas -si realmente se quedaba empantanado en ese hospital, o si tropezaba en una recepción, Bruce podía decir en cualquier momento: "¡Estoy de vuelta! ¡Me acuerdo de todo!" Y eso sería todo.
Por supuesto, fraude o no, uno imagina que todo este asunto fue brutal, al menos durante un tiempo, para el padre Bruce y sus dos hermanas. Y si es un timo y Murray no hace parte de la conspiración, Bruce puso la carrera de su amigo en serio peligro.
Pero otros piensan que "Doug, el de mirada perdida", como lo llamó alguien, es edificante, casi en un sentido espiritual. Llevó alegría a los hastiados, y si todo esto fue simplemente una actuación, bueno, el tipo merece un reconocimiento.
"El efecto de Bruce en todos los que estaban a su alrededor fue exactamente el mismo al que aspira todo gran arte", dice Chris Doyle, el director. "El efecto que yo quiero causar cuando hago una película. Te abrió los ojos a algo que no conocías".

22 de marzo de 2006
©washington post
©traducción mQh
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tres horas con king kong


[Daniel Williams] Cinéfilos egipcios montan su propia película.
El Cairo, Egipto. Esta aventura cinéfila podría titularse perfectamente King Kong vs. el Espectáculo de Medianoche del Odeón.
A las 12 del día, la multitud de espectadores que esperaba frente al cine New Odeón para ver la nueva ‘King Kong’ empezó a entrar por una sola y estrecha puerta, aunque había un panel de tres que se podían abrir. Hombres jóvenes, algunos acompañados, se hicieron camino haciendo a un lado a los acomodadores que se esforzaban frenéticamente para hacer corresponder el número de los billetes en sus manos con el número de espectadores. Familias con niños pequeños e incluso con bebés entraron en tropel acarreando bolsas de plástico llenas de bocadillos.
Era el comienzo de lo que, de hecho, sería una interactiva tarde en el cine. El público egipcio prácticamente funde sus vidas con lo que pasa en la pantalla, y la familiar trama de la película fue complementada con la pesada participación de la audiencia.
En El Cairo las butacas de los cines son asignadas con los números escritos a mano en los billetes. Eso produce un montón de alegatos en todo el teatro. En la fila número siete, dos jóvenes quieren sentarse con sus amigos -en las butacas de otros. "Verás, estas son mejores", le dice un joven a la persona a la que corresponden las butacas.
"¡Pero las tuyas están en la fila número tres!", responde el hombre de edad mediana, incrédulo, con su esposa parada pasivamente detrás de él.
"Pero están en el medio", dice el joven.
"Tengo la vista mala", dice el hombre.
Las luces amenguaron y el certificado de autorización del censor -un enorme documento blanco con el águila del sello oficial del gobierno egipcio- destelló en la pantalla.
Aplausos. Luego la multitud se instaló, excepto una fornida mujer con un pañuelo de cabeza que cambiaba los pañales de su bebé en el pasillo.
Una imagen de Nueva York en los años treinta, con escuálidas y desordenadas colas para la sopa y casuchas llenó la pantalla. Alguien de las hileras de atrás gritó: "¡El Cairo!"
Cuando Carl Denham, el maníaco director de cine convenció a Ann Darrow, la joven actriz, de que se uniera a su viaje por mar hacia la Isla de las Calaveras, donde se encontrarían con Kong, varios miembros de la audiencia aprovecharon la oportunidad para llamar por teléfono. ¿Por qué no? El diálogo estaba en inglés, con subtítulos en árabe, así que la conversación no interfería con la comprensión de la película.
"Sí, Ahmed", se oyó la voz de un hombre en la fila número 9. "Estoy en el cine. Nos vemos en casa de mi tía".
"Sí", dijo otro, evidentemente prosiguiendo un negocio no terminado del día. "Lo pasaré a dejar mañana por la mañana".
Un espectador retrasado fue llevado a su asiento por los gritos de un conocido: "Aquí". Otro hombre sacó un bocadillo de crema de queso con aceite de oliva y lo ofreció a un espectador extranjero, un completo desconocido, y le preguntó de dónde era. "Estados Unidos, está bien", observó en hombre del bocadillo.
Para cuando el buque de Denham sale del puerto de Nueva York, era hora de que el bebé empezara a llorar, lo que hizo hasta que el buque llegó al Pacífico.
Kong estaba a punto a apoderarse de Ann, a la que los nativos de la isla habían ofrecido en sacrificio, cuando sonó un celular con el ritmo de ‘Mexican Hat Dance’.
Más tarde, al estruendo de los brontosaurios cayendo unos sobre otros en la pantalla se unió la voz de la popular cantante libanesa Nancy Ajram en otro celular. Cantaba el coro de ‘Habibi, habibi’ -"Mi amor, mi amor"-, una frase obligatoria de la mayoría de las canciones pop de Oriente Medio.
Cuando un tiranosaurio trató de mascar la cabeza de Ann, se oyó una voz en la oscuridad: "¡Ann, muérdelo de vuelta!" Cuando King Kong se golpeó el pecho en señal de triunfo, unos niños se levantaron de sus asientos para hacer lo mismo. "Se parece a ti, Hossam", gritó otro.
El intercambio de significativas miradas al atardecer entre un infatuada Ann y un enamorado King dio tiempo para que varios miembros de la audiencia chequearan sus mensajes de texto. El escape de Ann en las garras de una criatura parecida a un murciélago fue acogido con un grito: "¡No dejes a Kong! ¡Te dará bananas toda la vida!"
El marido y su mujer en la hilera 12 empezaron a discutir sobre si marcharse o no; los niños se habían quedado dormidos. Se levantaron para marcharse cuando Kong hacía su debut en Broadway.
El inminente clímax finalmente pareció someter a la audiencia. No se escuchó ni un murmullo cuando Kong cazaba a Ann, recogiendo y arrojando por los aires a otras rubias de Nueva York. Pero cuando el mono se paró por primera vez encima del edificio Empire State y agarró a un aeroplano que lo atacaba, el Odeón estalló en gritos de "¡Dios es grande!"
El herido Kong empezó a deslizarse del rascacielos, y varios espectadores se levantaron, aparentemente pensando que la película había terminado, y que podían salir antes que el resto del gentío. "¡Lissa!", gritó uno. "¡No todavía!" Así que volvieron a sentarse.
Pero cuando Kong se derrumbó en la Quinta Avenida, los espectadores fugitivos ignoraron los llamados y se dirigieron hacia la puerta.
Al final de tres horas en el teatro, los que se quedaron aplaudieron. Se encendieron las luces, la canción ‘Mexican Hat Dance’ volvió a sonar en el vestíbulo y en la calle un vagabundo daba bendiciones a cambio de monedas.

14 de febrero de 2006
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en las entrañas de hollywood


[David M. Halbfinger y Allison Hope Weiner] Con el patrón de un estudio, estrella de una amarga pelea en Hollywood.
Temecula, California, Estados Unidos. El teléfono sonó en el rancho de Linda Doucett en el desierto, aquí en Temecula a fines de la primavera de 1998. Era su ex novio, el cómico Garry Shandling. Otra vez él.
Shandling había llamado varias veces ese año para hablar sobre su demanda acusando a Brad Grey, su agente y amigo de toda la vida, de enriquecerse a sí mismo a sus expensas. Ahora le estaba pidiendo a Doucett que testificara contra él.
Doucett recordó en una entrevista que Shandling le había contado algo que ella no sabía, sobre cómo había reaccionado Grey ante otra demanda, de Doucett contra Shandling y Grey por acoso sexual y terminación ilegal de contrato dos años antes.
"Pensaba contratar a Pellicano", dijo Shandling.
"¿Quién es?", preguntó ella.
"Es el tipo con el que trabajaba Brad", dijo Shandling, según Doucett.
Dijo que había agregado de Grey "iba a contratar a este tipo malo para decir cosas feas sobre ti, pero yo no quería que lo hiciera".
El tipo en cuestión es Anthony Pellicano, el célebre detective privado que está en el centro de una pesquisa federal cada vez más grande que ha consumido a Hollywood durante meses, y que el mes pasado fue acusado de interceptaciones ilegales y de conspiración. Y sus recuerdos sugieren que Grey, ahora presidente de Paramount Pictures, tenía tratos con Pellicano desde 1996 -al menos tres años antes de lo que se ha destilado públicamente.
Su versión es respaldada por otro testimonio ante el gran jurado, de acuerdo a alguien cercano a la investigación que insistió en mantener el anonimato por temor a causar el enfado de los fiscales. El testigo del gran jurado, dijo esta persona, ofreció una versión independiente que concuerda en lo esencial con la versión de Doucett.
Contratar a un detective privado es una práctica común entre gente adinerada que tiene líos de pleitos, y Pellicano, un arrogante transplante de Chicago que cultivaba una imagen de peligro, tenía muchos clientes. Muchos de los ricos y poderosos de Hollywood que utilizaron sus servicios dicen que no estaban conscientes de que él delinquía. Pero los fiscales se muestran escépticos, y están tratando de determinar qué clientes de Pellicano sabían sobre las acciones que provocaron su acusación.

Influencias
De cualquier modo, ningún caso ilustra mejor, quizás, cómo los poderosos de Hollywod usaron a Pellicano en disputas con aquellos todavía con menos influencia en la extensa saga de Shandling, Grey y Doucett.
Grey, uno de los participantes más influyentes como agente de televisión y talentos, se elevó a una de las perchas más altas de Hollywood hace un año, cuando fue nombrado director de Paramount. Ha sido entrevistado por el FBI, y ha declarado ante el gran jurado que investiga a Pellicano. Su abogado dijo que a Grey le han asegurado repetidas veces que él no está sujeto a ninguna investigación.
Grey ha rechazado numerosas peticiones de entrevistas para este artículo, ni ha querido que su abogado sea entrevistado sobre el caso. El domingo por la tarde su portavoz, Janet Hill, emitió una tersa respuesta de Grey a cinco preguntas escritas realizadas por el New York Times.
"Como he dicho en el pasado, conocí a Anthony Pellicano de casualidad", dijo Grey en su declaración. "No tenía ninguna ‘relación’ con Pellicano hasta que mi abogado, Bert Fields, lo contrató para la demanda de Garry Shandling. El hecho es que yo no tenía ningún conocimiento de ninguna actividad ilegal en la que hubiera incurrido".
Fields, uno de los abogados litigantes de más prestigio en Hollywood, también ha negado haber estado al tanto de las actividades ilegales de Pellicano.
El episodio Doucett-Shandling es sólo una de más de una docena de situaciones detalladas en la acusación federal de Pellicano en la que un influyente participante, representado por un prestigioso abogado de la farándula que a su vez contrató a Pellicano, trató de ejercer su voluntad sobre un personaje mucho más débil, y extraño a la industria. En todos los casos, dicen los fiscales, Pellicano trató de mantener el desequilibrio por medios extralegales.
Cuando Pellicano estaba trabajando para el ex superagente Michael Ovitz, dicen los abogados del caso, sus objetivos eran ex subalternos de Ovitz, participantes menores de la industria y periodistas inquisitivos. Cuando Pellicano trabajó para el magnate multimilloario de MGM, Kirk Kerkorian, trabajó contra una mujer con la que Kerkorian estuvo casado brevemente. Cuando trabajó para la heredera canadiense y aspirante a actriz Taylor Thomson, fue contra la ex niñera de Thomson.
El caso de Shandling-Grey puede leerse entre líneas en los cargos federales de interceptación y conspiración contra Pellicano. Los fiscales acusan que desde enero a marzo de 1999, Pellicano pidió a una fuente policial que hiciera un chequeo de antecedentes no autorizado o de otro modo obtener información ilegalmente sobre Shandling; Doucett; la asistente personal de Shandling, Mariana Grant; su agente comercial, Warren Grant; su amigo y colega cliente en Brillstein-Grey Entertainment, el actor Kevin Nealon; la esposa de Nealon; y su amigo Gavin de Becker, un consultor de seguridad. Los nombres de Doucett, Grant, de Becker y Mr. Grant eran todos testigos en la demanda de Shandling contra Grey en ese momento, según han confirmado abogados y gente involucrada en el caso.
Para Doucett, la investigación federal da de lleno en algo que ha infectado durante largo tiempo a Hollywood. "No se trata de diez millones de dólares entre esta estrella y la otra, y la interceptación", dijo en su primera entrevista extensa sobre el asunto. Se negó a comentar sobre asuntos sobre los que prometió confidencialidad, pero estuvo dispuesta a hacerlo sobre otros aspectos de su relación con Shandling y Grey.
"Se trata de gente que era intimidaba por matones", dijo.

Un Encuentro Afortunado
Linda Doucett era una ex modelo de 33 y estaba luchando por convertirse en actriz cuando conoció a Garry Shandling en la fiesta de cumpleaños de una amiga en la primavera de 1987. Él fue a ver su espectáculo en un teatro poco conocido de Burbank y poco después los dos estaban viviendo juntos.
Shandling tenía un programa en Showtime, y Doucett, desconocida en Hollywood, pronto se encontró viajando en limusinas y haciendo vida social con Robin Williams, Billy Crystal y el agente de toda la vida de Shandling, Brad Grey.
Para 1992, Shandling, que había sido cortejado para ser el anfitrión de un programa de televisión nocturno, empezó una nueva parodia del género para la HBO: ‘The Larry Sanders Show’. Grey era el productor ejecutivo del programa y accedió a compartir todas las ganancias en un 50 por ciento con Shandling. Doucett hizo de Darlene, la complaciente asistente de Jeffrey Tambor’s Hank, el compinche de Sanders.
Durante la segunda temporada del programa, Doucett resbaló en una plataforma recientemente encerada del escenario y se dislocó tres vértebras del cuello. Un amigo le sugirió que demandara al programa para que le pagaran sus cuentas médicas, pero Doucett no lo quiso hacer después de que Shandling le dijera que "Brad me pidió que le pidiera que no lo hicieras", dijo ella más tarde en una declaración jurada.
Pero eso, afirmó Doucett bajo juramento, "fue de algún modo lo que inició la desconfianza entre todos".
En 1993, Doucett, entonces de 39, empezó a presionar a Shandling, con el que estaba construyendo una mansión en el vecindario de Brentwood en Los Angeles, para que se casara con ella y empezaran una familia. Los dos fijaron, y rompieron, al menos dos fechas para la boda ese año, antes de mudarse a Brentwood en enero de 1994. Pocos meses después, dijo Doucett en la entrevista, concluyó que Shandling sólo accedería a casarse con ella y tener un hijo si ella lo amenazaba con dejarlo. Pero Shandling prefirió la ruptura y le pasó a Doucett "una rema de papeles" para que los firmara, dijo ella.
Según los términos de un acuerdo secreto del 31 de agosto de 1994, obtenido por Times, Doucett accedió a no demandar a Shandling o su empleador, Brillstein-Grey; a cambio, Shandling, entonces una estrella de la televisión por cable, accedió a comprar para Doucett un condominio de 365 mil dólares. Interrogada sobre porqué accedió a renunciar a sus derechos, dijo: "Quería conservar mi empleo".
Pero en enero de 1995, Doucett se enteró por su agente que ella no sería invitada a una cuarta temporada de ‘The Larry Sanders Show’. Cuando trató de llamar a Shandling, juró ella más tarde, se enteró de que él había cambiado el número de teléfono. Un año después, Doucett contrató a un abogado y demandó a Shandling, Brillstein-Grey, y a la sociedad Shandling-Grey que era propietaria del programa.
Poco después, Grey le pidió que pasara por su ofician, donde, dijo ella en la entrevista, él la "agredió emocionalmente".
"Me preguntó por qué lo había incluido en la demanda", dijo Doucett bajo juramento, y ella dijo que él era su empleador. Pero lo lamentó ante Grey, diciendo que "la situación es extremadamente incómoda y dolorosa". En la entrevista, agregó que creía entonces que Grey "estaba tratando de que ella admitiera algo" cuando ella estaba en la oficina.
Meses después de forcejeos legales, Shandling llamó a Doucett para ponerse de acuerdo. Ella se negó a discutir los términos, citando un acuerdo de confidencialidad, pero una copia de su pacto del 31 de enero de 1997, conseguida por el Times, muestra que a Doucett le pagaron 1 millón de dólares -675 mil dólares de entrada para que ella desistiera del pleito y dijera que nunca había sufrido acoso sexual, y 325 dólares en los siguientes tres años.
Para ese agosto empezaron las desavenencias entre Shandling y Grey, que era su agente desde 1980, cuando salían de la universidad, y que ahora estaba representando a artistas de Hollywood de la lista A, como Brad Pitt, Courteney Cox y Adam Sandler. Por primera vez, Shandling tuvo acceso a una revisión externa de sus acuerdos financieros con Grey y no le gustó lo que le dijeron: que Grey estaba cosechando millones de dólares a su espalda.
Grey, que recibía honorarios de un 10 por ciento sobre las ganancias de Shandling más 45 mil dólares por episodio del ‘The Larry Sanders Show’, también se había hecho con el 50 por ciento de las ganancias eventuales del programa -"echando mano tres veces", como dijeron los abogados de Shandling. Aunque Shandling había accedido a esas condiciones, Grey lo había desalentado a pedir una asesoría independiente de antemano, dijeron los abogados de Shandling.
Grey devolvió 1.2 millones de dólares por concepto de comisiones excesivas descubiertas por la revisión, dijeron los abogados de Shandling, pero Shandling dijo que le debía muchísimo más. A medida que la atmósfera se tornaba más agria entre los dos, Grey dejó de representar a Shandling en noviembre de 1997, y Shandling lo demandó en enero por daños de más de cien millones de dólares. La demanda cuestionaba si los agentes que también son productores tienen un conflicto inherente de intereses.
Grey y sus aliados devolvieron el fuego. Primero, Dan Klores, el publicista que compartían los dos, anunció que dejaría caer a Shandling y lo llamó "ilógico e irracional". Luego, en marzo de 1998, Grey atacó a Shandling con una contra-demanda que llegó a las primeras planas, afirmando que había actuado "de manera errática, irracional y a veces abusadora", todo con grandes pérdidas para la sociedad ‘Larry Sanders’.
A la sombra se encontraba ahora Doucett, que se había recién casado con otro hombre y estaba embarazada, pero que, a la luz de su relación de siete años con Shandling, podía ser de gran valor como testigo en la demanda. Entonces su teléfono empezó a sonar.
"De repente, Brad y Garry me querían", dijo Doucett. "Gente que no me había visto durante años".
Grey, declaró ella más tarde, llamó un día para decirle que ella podría ser llamada como testigo. Le hizo entonces una oferta que parecía pesada, recordó ella en la entrevista. "Me dijo: ‘¿Estás lista para empezar tu propia serie?’" Grey, que produciría ‘Los Soprano’ al año después, también le aseguró a Doucett: "Tú eres como familia para mí", recordó Doucett. La versión de Doucett de esta conversación fue corroborada por una persona próxima a la investigación que fue informada de la conversación en ese momento.
Pero Doucett dejó en claro qué pensaba ella, y le dijo a Grey que ella seguiría "protegiendo" a Shandling, dijo ella bajo juramento.
Doucett informó inmediatamente a Shandling de la llamada, declaró, y los dos dieron un largo paseo en el plató del programa. "Pensaba que había sido mal representado y tenía miedo de hablar sobre cualquier cosda", dijo Doucett más tarde, bajo juramento. Y Shandling dijo que él trataría de que ella no fuera involucrada en la demanda.
En su declaración escrita el domingo, Grey calificó de "ridícula" toda sugerencia de que él hubiera "tratado de influir en la declaración de un testigo" en su litigio con Shandling.
Poco después, Doucett apareció en el episodio final de ‘The Larry Sanders Show’, el 31 de mayo de 1998. Semanas después, dijo, recibió otra llamada de Shandling para discutir su testimonio futuro. Fue en esta conversación, dijo en la entrevista, que Shandling le reveló su conocimiento de la asociación de Grey con Pellicano.
Durante su embarazo ella y Shandling siguieron conversando -a menudo, de acuerdo a Doucett y a la persona próxima a la investigación, y se preguntaban si acaso sus teléfonos habían sido pinchados.

Habla un Testigo Clave
En la primavera de 1999, la demanda Shandling-Grey estaba inmersa en una conflictiva batalla de hallazgos, incluyendo las declaraciones de testigos claves, muchos de los cuales, dicen los fiscales, eran instruidos de antemano por Pellicano. Grey, cuyo abogado era Fields, soportaron cuatro días de interrogatorio de parte de los abogados de Shandling, dirigidos por el abogado de Washington, David Boies.
La siguiente en declarar fue Doucett. En un interrogatorio de más de cinco horas, rechazó firmemente muchas de las afirmaciones de Grey sobre Shandling: que él se marchaba habitualmente del plató, que llegaba tarde al trabajo, que fue la causa de que HBO no pudiera salir al aire, que desdeñaba las promociones del programa y que contrataba y despedía unilateralmente a guionistas.
"Brad y Garry eran quienes tomaban las decisiones en todo", declaró ella.
Finalmente, los abogados de Grey tocaron el corazón de la demanda de Grey y que había sido ampliamente sugerida: le preguntaron si ella había visto alguna vez tomar drogas a Shandling, y ella respondió que no, pero se corrijo inmediatamente: había visto una vez a Shandling tomar barbitúricos, que había recibido de Grey.
Doucett contó que Shandling había llamado a Grey, pidiéndole barbitúricos, y luego que fue con él a casa de Grey a recogerlos. "Los retiró del buzón y volvimos a casa", declaró.
Grey, preguntado por escrito si había alguna vez proporcionado tabletas para dormir a Shandling, dijo en su declaración del domingo que "sugerir que yo le daba medicinas regularmente o de algún modo inapropiado a Garry Shandling" era "ridículo".
Doucett, interrogada sobre su declaración, se negó a discutir su testimonio. Pero recordó que antes de que empezara, Grey la llevó aparte, sin que pudieran oírlos los abogados, y le susurró al oído: "¿Me puedes ayudar en esto?", de acuerdo a Doucett. "Pídeme lo que quieras. Podemos llegar a un acuerdo".
Tras la declaración, Shandling agradeció profusamente a Doucett. "Me habían dicho que eras una gran persona", le dijo, recordó ella orgullosamente.
En realidad, en una entrevista Boies dijo que el testimonio de Doucett había sido "muy favorable" para Shandling. "Después de esa declaración", dijo, "la reconvención de Grey había terminado".
El 2 de julio de 1999, en vísperas del juicio, y después de una sorpresiva decisión de un juez que había dado un enorme respaldo al caso de Shandling, Boies y Fields llegaron a un acuerdo en el que Grey accedía a pagar a Shandling más de diez millones de dólares, de acuerdo a Boies.
Doucett dijo que no había oído nada de Shandling durante años -hasta que llamó para decir que el FBI estaba haciendo preguntas sobre los tratos de Grey con Pellicano.
Fue en el otoño de 2003, dijo, un año después de la detención de Pellicano, del allanamiento de su oficina y el hallazgo de archivos en el ordenador e informes secretos requisados por agentes del FBI.
Después de que Shandling le contara que él había sido interrogado por un agente del FBI, Stan Ornellas, Doucett dijo que ella también había recibido una llamada de Ornellas.
De acuerdo a Doucett, el agente le contó: "En el allanamiento encontramos su nombre", y describió el hallazgo de un armario lleno de grabaciones e informes. Ornellas, el principal detective en la investigación de Pellicano, no devolvió repetidas llamadas para este artículo.
Shandling, que se negó a ser entrevistado, dijo al Times en noviembre de 2003, que un agente del FBI le había preguntado sobre el pinchazo de su teléfono. "El FBI estaba interesado en mi demanda con respecto a Brad Grey y otras circunstancias de la campaña de prensa que montó contra mí", dijo.
Menos de un mes después de su encuentro con el agente del FBI, dijo Doucett, recibió una llamada de un hombre que no se identificó, y cuya voz ella no reconoció. "Linda", le dijo, "si sigues hablando con tu amigo Stan, tu hijo" -el hombre mencionó el nombre del hijo de Linda-, "no podrá ir" a la escuela privada donde estaba matriculado.
Doucett trató de ignorar la amenaza y verla como una broma.
"No es una broma", dijo el hombre.
La investigación del FBI de la amenaza condujo a un sospechoso, pero no a una acusación, dijo Doucett. Hasta hoy, dijo, no sabe quién era el hombre ni quién le pagó para que la amenazara.

13 de marzo de 2006
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caos en escuela modelo


[Erika Hayasaki] Una recién abierta escuela modelo en Los Angeles, tiene Macs, un chef de cocina y un estudio de ballet. También tiene drogas, armas, y pandillas en el patio.
Cuando tocó un objeto liso metido entre un montón de sillas en la recién inaugurada escuela secundaria del distrito de escuelas unificadas de Los Angeles, la administradora Maureen Cologne pensó que había tropezado con un celular perdido hace dos semanas. Pero en lugar de eso, durante la revisión casual del aula, cuarenta estudiantes la vieron sacar una pistola cargada.
"Lo terrible", dijo Cologne en una entrevista la semana pasada, "es ¿por qué?"
En la mayoría de las escuelas secundarias urbanas, el incidente habría sido considerado una anomalía en un año escolar de otro modo normal. Pero desde que la Escuela Secundaria Nº1 del Área Sur de Los Angeles abriera sus puertas en julio en el viejo Santee Dairy justo al sur de la ciudad, nada ha sido normal.
Durante la primera semana, cuando el personal abrió al azar cinco escuelas pequeñas en el prístino campus, con poco o nada de orientación, había más caos fuera. Al segundo día de clases, alguien disparó frente a la escuela. Un día después, un alumno fue detenido frente al campus, después de clases, con un rifle de asalto AK-47. La policía del campus dijo que los estudiantes atacaron a los agentes y trataron de robarles sus armas durante una riña en el almuerzo hace tres meses. Y los estudiantes dijeron que la policía los atacó con spray pimienta cuando trataban de evitar el tumulto.
La escuela se ha ganado una dudosa reputación: Ocupa el primer lugar entre las escuelas secundarias de la comuna en cuanto a delincuencia, con 218 informes desde que empezara, incluyendo robos, atracos y posesión de armas.
"Hemos retirado cuchillos y manopla de hierro. Hemos sorprendido a niños vendiendo anfetamina en las aulas", dice la agente de policía Verónica Pérez, que ha sido estacionada en el campus de 2900 alumnos desde que abriera el campus. "Somos la escuela más movida de la comuna, y sólo hay dos agentes en todo el campus".
El inspector Roy Romer y funcionarios del distrito habían esperado que la vanguardista escuela, con su piscina caldeada, pista de caucho, estudio de ballet, una cocina de chef completamente equipada y brillantes ordenadores Macintosh, se convertiría en el orgullo del distrito. Debía mitigar el hacinamiento y servir de modelo para formar pequeñas comunidades de la enseñanza, una iniciativa de reforma destinada a aumentar los logros estudiantiles y las tasas de graduación en todas las secundarias de la comuna.
"Durante tres años, esta fue la bandera de la que habló Romer", dijo David Tokofsky, miembro de la Comisión de Educación. "Era su sueño, y se ha convertido en una pesadilla".
Romer dijo que el distrito estaba tratando de abrir nuevas escuelas a pesar de importantes obstáculos. Cambiar la cultura del campus y en la comunidad, dijo, "es un proceso lento y difícil".
"Abrir una nueva escuela es un reto", dijo Romer. "Hacerlo con el tipo de intranquilidad que tenemos entre estos jóvenes es también un reto. Pero eso no significa que no debamos hacerlo".
Las fronteras de asistencia son parte del problema de la Escuela Secundaria Nº1 del Área Sur de Los Angeles, que acoge a estudiantes de algunos de los barrios más peligrosos de la ciudad en torno a las secundarias de Belmont, Jefferson, Manual Arts y Fremont. La policía dice que los jóvenes deben cruzar más de cincuenta territorios de pandillas antes de llegar a la escuela. Hay 18 pandillas documentadas activas en el campus y, según miembros del personal, cada una lucha por reconocimiento y por un sitio en el patio.
Los estudiantes portan armas porque "tienen que atravesar por territorios de otros para llegar y volver de la escuela", dice el decano David Hickman. "El distrito no nos preguntó nunca, a los que conocemos la situación en el terreno, cómo construir una escuela".
Dan Isaacs, jefe de operaciones de L.A. Unified, dijo que la principal preocupación del distrito es "construir escuelas donde haya terrenos y donde exista un factor de densidad".
Durante años, debido al hacinamiento, los alumnos del área de Santee han soportado largos trayectos a escuelas fuera de sus barrios. Otros asistían a campus locales atiborrados de estudiantes. Isaacs dijo que las pandillas existen en toda la ciudad, y que es casi imposible construir escuelas en terrenos que no toque el territorio de alguna pandilla.
"Es como decir: ‘¿Debemos construir escuela en lugares sin supermercados?’", dijo Isaacs. "No es un problema que podamos solucionar".

Hace dos semanas, después de clases, un estudiante fue apuñalado en el Burger King al otro lado de la calle. El lunes, a la hora de almuerzo, la policía roció por error con spray pimienta a un decano mientras trataba de impedir una pelea entre pandilleros.
La semana pasada, un conserje con una botella de limpiador naranja, borró graffiti de una escalera recién pintada. Los alumnos también han atacado las elegantes mesas de picnic, protegidas con parasoles, de la escuela, los letreros de la academia de modelos y muchos de sus nuevos y brillantes libros de texto.
Cuando abrió, la escuela no tenía una guía definiendo emergencias e instrucciones curriculares. Los profesores y directores redactaron una a toda prisa en medio de la confusión.
Durante un almuerzo reciente, la agente Pérez detectó a un niño con un collar con las iniciales de su equipo de etiqueteros. Muchos etiqueteros no solamente rocían graffiti, dijo Pérez; también usan armas.
"No lo vamos a tolerar aquí", le dijo Pérez al niño, arrancándoselo del cuello. "Esas no son tus iniciales"
El co-director, Vince Carbino, que es conocido por dar su número de celular a los estudiantes, se acercó. Le dijo a Pérez que había recibido siete llamadas durante el fin de semana advirtiéndole sobre posibles incidentes en el campus. Esos datos, dijo, ayudaron a que la policía hiciera algunas detenciones en el caso del niño apuñalado en el Burger King.
A pesar de estas tácticas, Pérez y los otros quieren que el distrito destine más agentes al campus.
"Están tan centrados en comunidades de enseñanza pequeñas", dijo Pérez, "que no se dan cuenta de que el énfasis debe estar puesto en la seguridad".
Isaacs dijo que el distrito proporciona mucho respaldo. Además de los dos agentes destinados en el campus, cuatro agentes motorizados patrullan sus perímetros. Dijo que la escuela también recibe apoyo de la División Newton del Departamento de Policía de Los Angeles.
"Lo que ocurre en una comunidad a veces se derrama también en la escuela", dice Isaacs. "Nuestros alumnos están más seguros que en las comunidades donde viven".
Cuando la escuela abrió sus puertas, profesores y administradores recibieron escaso adiestramiento en la creación de escuelas pequeñas. El personal buscó apresuradamente un modo de crear cinco mini-campus con identidades diferentes a partir de una enorme escuela que no tenía identidad.
Para la co-directora Brenda Morton, crear una cultura escolar segura ha sido un baile difícil y su coreografía cambia constantemente.
Aunque los estudiantes son divididos en grupos, se reúnen a la hora de almuerzo. En diciembre, varias riñas a la hora de almuerzo terminaron con 34 estudiantes detenidos y 10 hospitalizados. Para sofocar las peleas, los administradores dividieron el almuerzo en dos períodos de 35 minutos cada uno, de modo que se congreguen menos alumnos en el patio al mismo tiempo.
Pero debido a que los estudiantes se saltaban las clases para ir a los dos períodos de almuerzo, los administradores volvieron a cambiar el programa, para tener más tiempo entre almuerzos. Ahora el primer almuerzo empieza a las nueve cuarenta de la mañana.
Después de que los estudiante se pelearan en los servicios, los directores decidieron echar cerrojo a las aulas durante las clases. Ahora, los adultos escoltan a los alumnos que necesitan ir a los servicios, pero sólo cuando se trata de emergencias.
Los directores de las cinco comunidades de aprendizaje pequeñas están construyendo lentamente grupos semi-autónomos, cada uno con 20 a 30 maestros, y de 600 a 700 alumnos.
Los directores se han apoderado cada uno de un ala de la escuela, convirtiendo en algunos casos las aulas en oficinas, cada una con sus propios oficinistas, psicólogo y director.
"Cada uno tenía que empezar su propio territorio, incluyendo profesores y alumnos", dijo la administradora Cologne. Ella es la directora del servicio público de la escuela y de la academia de justicia social, en la que más de la mitad de los profesores están recién empezando su carrera. El vestíbulo de su academia está decorado con carteles diseñados por los estudiantes que dicen: "Paz entre Negros y Morenos" y "¿Por Qué Peleamos?"
La idea detrás de las pequeñas comunidades de aprendizaje es que los estudiantes permanezcan en sus secciones del campus, siguiendo clases con el mismo grupo de profesores para sus trayectos en la escuela secundaria. Sin embargo, en la secundaria del Área Sur de Los Angeles, muchos jóvenes están cambiándose de academia porque necesitan cursos que no pueden seguir en sus escuelas pequeñas.
El campus sigue estando atiborrado. Abrió como una escuela de todo el año, y no hay planes inmediatos de cambio. La Comisión de Educación aprobó un plan la semana pasada para abrir ocho escuelas semi-privadas en el área. Espera que con el plan se alivie la matrícula.
"Es un trayecto, es un proceso", dijo el co-director Morton. "Todavía estamos en su infancia".
El estudiante de segundo Jilman Gómez, 15, está frustrado con el nuevo sistema. Dijo que se había matriculado en la misma clase de historia mundial que ya había aprobado con A el semestre pasado. También se matriculó en una clase de inglés a un nivel más bajo del que necesita.
"Está malo", dijo. "Deberías poder seguir las clases que realmente necesitas".

Los estudiantes de la academia de alta costura y diseño de Jan Hackett, provienen de siete escuelas medias y 22 escuela secundarias.
"No creo que ellos reconocieran que esta escuela era de ellos", dice. "Este era simplemente un lugar adonde eran enviados".
Hackett pasó doce años en la Escuela Secundaria Taft en Woodland Hills.
"En toda mi carrera no he visto tan complejo y tan difícil como esto".
A pesar de los retos, Hackett cree que el concepto está empezando a funcionar. Está delirante con su clase de diseño, equipada con máquinas de coser nuevas y una mesa de costura, y su clase con 40 portátiles Mac. Conoce por su nombre a la mayoría de sus 600 alumnos.
"Tengo una confianza total en este proyecto", dice Hackett.
Kennetta Bradley, 15, también cree en él. Fue transferida de escuela el año pasado desde una la cercana secundaria de Jefferson después de que la golpearan en la cabeza con una botella y lanzada al suelo durante una serie de disturbios que estallaron en ese campus en la primavera pasada.
En diciembre, cuando estallaron peleas en su nueva escuela, Bradley fue rociada con spray pimienta cuando estaba parada en el hueco de la escalera.
"Lo recibí en mis pulmones, en mis ojos, en mi nariz", dice. "La cara se me puso roja. Tuve miedo".
Después su madre le preguntó: "¿Quieres seguir yendo allá a pesar de todas esas peleas?"
Bradley pensó sobre el estilo moderno del campus, con sus servicios limpios y sus orientadores que la ayudaron a matricularse en cursos extra-académicos. Pensó en lo que se divertía en la academia de viaje y de artes culinarias. Pensó en sus maestros, que la ayudaron más que los suplentes rotativos de Jefferson.
Bradley le dijo a su madre que quería quedarse, y recordaba siempre que si estallaba alguna pelea violenta, "simplemente tienes que mantener la distancia".

12 de marzo de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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asesinos con pistolas de agua


[Scott Martelle] El juego de los asesinos es todo un éxito. Perseguidores con pistolas de agua juegan a StreetWars [guerras callejeras], pero algunos cuestionan la seguridad, y la cordura, de la contienda de fantasías homicidas.
Roderick Gonzales y su hermano, Raúl, atisbaban desde la oscuridad con la paciencia de los cazadores. Su blanco -Franz Aliquo, Comandante Supremo del Gobierno de Sombra- ya los había detectado una vez y, con sus guardaespaldas, escapó en la noche de San Francisco. Pero debido a la prisa, Aliquo dejó entreabierta la puerta de su casa de seguridad en North Beach, un error que los Gonzales explotarían rápidamente.
Los hermanos se deslizaron dentro, con las armas en ristre, y esperaron. Tres horas más tarde, justo después del cierre de los bares, Aliquo y su séquito volvieron a casa, bajando a toda prisa del coche hacia lo que pensaban que era un apartamento seguro.
"Tan pronto vi un pedazo de su abrigo de piel, le disparé una ráfaga", cuenta Roderick Gonzales, deleitándose con el recuerdo. "Estaba sorprendido, porque venía saliendo de la oscuridad; trató de correr hacia la cocina, y mi hermano lo agarró por el otro lado, y simplemente lo encaró... Quedó tan mojado como si le hubiera caído una tormenta encima".
No es exactamente una escena de ‘El caso Bourne’ [The Bourne Identity] o ‘El Padrino’, pero para Roderick Gonzales fue un momento de triunfo, confirmándolo como el gran campeón de la versión de San Francisco de un bizarro juego con un asesino con pistola de agua diseñado para ayudar a los adultos a ponerse en contacto con su asesino interior.
El juego, llamado StreetWars: Killer, es una elaborada versión del juego del escondite, una actualización de los antiguos juegos de rol con asesinos. Lo juegan en las calles de la ciudad decenas de participantes armados con pistolas de agua. Durante semanas espían, persiguen y tienden emboscadas a otros con la esperanza de convertirse en el máximo -y seco- asesino a sueldo.
El juego está listo para el gran salto desde los márgenes al centro: Antes este mes, un guión de la serie de televisión ‘CSI: NY’ entremezclaba un asesinato real con un juego del tipo de StreetWars. Y Aliquo, el co-fundador del juego, dice que está en conversaciones para convertir el juego en un reality show de televisión.
StreetWars empezó en Nueva York hace dos años y, en adición al juego de noviembre en San Francisco, también se ha jugado en Vancouver, Canadá y Viena. Una nueva partida, con más de doscientos asesinos, debía comenzar hoy temprano en las calles y edificios de Los Angeles (para detalles,www.streetwars.net).
Aunque para la mayoría será difícil considerar como amenaza seria a adultos que se niegan a crecer esgrimiendo pistolas de agua, el juego se ha ganado toda una gama de críticos, incluyendo al alcalde de Nueva York, Michael R. Bloomberg, que el año pasado sugirió que Aliquo "debe buscar ayuda psiquiátrica".
Y el grupo Padres de Niños Asesinados, de Cincinnati, criticó el juego como una imitación insensata de la violencia en una sociedad que tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo industrial.
"El asesinato debe ser la única tragedia que convertimos en juego", dice Nancy Ruhe, la presidente del grupo. "No jugamos a la violación. No jugamos al cáncer. No jugamos a los accidentes de avión... Si te paras a pensarlo, ¿jugarías Cluedo si el Profesor Plum atacara sexualmente a la Señorita Scarlet con un taco de billar en el Salón de Juegos? Entonces, ¿por qué creerías que sí es aceptable que el Profesor Plum asesine a la Señorita Scarlet?"
Pero David Markland, que creció "durante el último eructo de la Guerra Fría" como aficionado de James Bond y otras películas de espías, tiene una opinión más ligera.
"No veo nada que esté psicológicamente mal con que la gente quiera jugar a esto", dice Markland, 33, vecino de Hollywood que se inscribió para el juego en Los Angeles. "¿Es acaso más infantil que el fútbol virtual o incluso las ligas de softball? Toda diversión es escapismo. Este es solamente un poco más extremo".
Sin embargo, el juego tiene "peligros inherentes" y es susceptible a ser mal interpretado por aquellos no involucrados "cuando los asesinos espían a sus blancos, a veces entrando a sus casas y usando armas que los no-participantes pueden creer que son reales", dijo. "También me aseguré de hablar con mi novia sobre el juego, para que ella se mantuviera tranquila cuando yo empiece a tener a desconocidos golpeando a mi puerta a horas raras, tratando de dispararme con una pistola de agua".
Los organizadores dicen que tratan de colaborar con las policías locales durante los juegos, pero portavoces de la policía en Nueva York y San Francisco dijeron que no sabían nada sobre los juegos -ni se enterarían hasta que empezaran a presentarse las primeras quejas.
Pero el elemento de asalto en el juego, que puede potencialmente convertirse en una riña real, plantea uno de los riesgos del juego, así como el hecho de que se proporcionan informaciones personales sobre dónde vives y trabajas a otros jugadores que no son controlados, dijo un dubitativo Craig A. Anderson, profesor de psicología de la Universidad del Estado de Iowa.
"Ciertamente no quiero dar detalles de mi vida a 200 desconocidos que están interesados en espiarme y matarme en juego", dijo. "Gastar tanto tiempo identificando amenazas potenciales y pensando sobre cómo encontrar a los ‘enemigos’, puede producir cambios importantes en cómo percibes al resto del mundo de fuera del juego".

Las reglas son básicas. Los organizadores fijan una sección de la ciudad en la que los participantes deben vivir o trabajar -preferiblemente ambas cosas. El terreno del juego de Los Angeles se extiende gruesamente hablando desde Glendale oeste hasta la parte sur del Valle de San Francisco y hasta la Autopista 405, hasta el sur desde Hollywood Hills a secciones de Santa Mónica y Venice Beach, y al norte de la Autopista de Santa Mónica.
El juego de Los Angeles fue abierto a cualquiera mayor de dieciocho años. La entrada es de 35 dólares -las inscripciones ya fueron cerradas. Los organizadores tratan de que los juegos no tengan más de 200 jugadores. Los jugadores entregan información personal básica, tal como dónde viven y trabajan, y una fotografía de carné. Al inicio del juego, cada jugador recibe las tarjetas de los otros jugadores, y la cacería empieza, usando pistolas de agua, pequeñas mangueras y ocasionalmente globos de agua. Una vez que un jugador es tocado, el asesino se hace con la misión de la víctima.
Hay lugares que están fuera del terreno de juego, tales como los lugares de trabajo de los blancos y los bares ("Nosotros fomentamos el alcohol", dice Aliquo). El primer jugador en recuperar su propia tarjeta gana un fondo de unos quinientos dólares. Si después de tres semanas sobrevive más de un jugador, el juego se extiende una semana más, y Aliquo es agregado como blanco -el primer jugador que le de, gana.
Y una vez que participa Aliquo, el juego se convierte en teatro callejero, ya que él y sus ‘guardaespaldas’ se trasladan entre ‘casas de seguridad’ usando limusinas de ventanas opacas y otros símbolos de lujo de criminales, vistiéndose a menudo clásicamente o con otros disfraces.
Esos juegos pueden ser un espejo de la sociedad, incluso si es un espejo combo, como de las casas de risa de los carnavales.
"Tienden a formarse sobre la base de lo que está pasando en la sociedad en general", dice Garry Chick, profesor del Instituto de Desarrollo Sanitario y Humano del Estado de Pensilvania. El juego de salón Monopolio "se desarrolló a principios del siglo pasado, pero sólo se hizo popular durante la Gran Depresión, cuando la gente podía jugar con montones de dinero,cuando tenían muy poco".
Los asesinos han venido gozando una especie de renacimiento cultural, al menos en Hollywood. Además de la película nominada al Oscar este año, ‘Munich’, Tom Cruise hizo de duro asesino a sueldo en ‘Collateral’, en 2004; Pierce Brosnan hizo la transición de James Bond a quemado asesino a sueldo en ‘Matador’ [The Matador], del año pasado; y la película belga de 2003, ‘La memoria de un asesino’ [Memory of a Killer], giraba sobre un asesino que sufría los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer.
Y Matt Damon hizo una industria casera con el Jason Bourne, de Robert Ludlum, el ex asesino de la CIA con sus propios problemas de memoria.
El profesor de psicología de la Universidad de Carolina del Sur, Jerald Jellison, piensa que el salto de la rutina diaria y a la fantasía de asesino es muy atractivo, especialmente para aficionados de las historias de espionaje, que participan en juegos de rol como asesinos sin cruzar fronteras morales.
"Es un modo de agregar garra a tu vida", dice Jellison, comparando la intensidad de la cacería con la excitación de un nuevo romance. "Podrías ser tú propio héroe: James Bond, o quien quieras".
En realidad, Aliquo dice que empezó StreetWars como un modo de aliviar el tedio general de él y sus amigos. "Simplemente quería ver cómo se sentía vivir como en una película de acción y agregar un poquito de excitación a la vida", dice Aliquo, un abogado de seguros durante el día. "La rutina diaria me estaba matando".
Para organizadores y jugadores, StreetWars les permite revivir partes de su infancia. "Honestamente, todo el punto del juego es recapturar la diversión y la libertad que tenías cuando eras niño", dice Aliquo, que organizó el primer juego mediante una liga de kickball para adultos en Brooklyn, en la que juega.

Joanna Balsamo se inscribió para el juego de Los Angeles por una razón similar: escapismo.
"Algo como esto arroja en tu vida elementos de diversión y paranoia durante tres semanas", dice Balsamo, 25, de Silver Lake, que trabaja 12 horas al día en un laboratorio químico. "Al final de mi jornada me transformo en una asesina urbana que persigue a sus blancos, mientras al mismo tiempo estoy siendo espiada y perseguida por el precio que han puesto a mi cabeza. Es la posibilidad de llevar una doble vida en seguridad, la de una ciudadana normal y la de una asesina de recompensas".
Aliquo dice que el juego difiere del paintball y otros juegos en que simular el asesinato, en que exige una estrategia en el mundo real. Los jugadores se buscan en las calles de la ciudad, y a veces inventan elaboradas trampas.
Se recompensa la innovación. Algunos jugadores diseñan sus propias pistolas de agua para ocultarlas en sus mangas. Otros han llegado a cómicos extremos para empapar a sus blancos, incluyendo, contó el co-fundador del juego Yutai Liao, un sistema de rociado.
Un jugador logró escapar a varios intentos de asesinato hasta, oculto en un coche, encendió un cigarrillo y entreabrió la ventanilla para que saliera el humo. "Alguien", contó Liao, "le disparó por la rendija de la ventanilla". Otro jugador hizo que un colega realizara una entrevista de trabajo falsa, y entonces, al final de la entrevista, lo ‘mató’ con su pistola de agua.
"Una vez que juegas el juego y te das cuenta del tipo de humor con que se juega", dijo Aliquo, "deja de darte miedo y empiezas a revivir el tipo de diversión que teníamos de niños".
Sin embargo, a algunos el juego les pone los pelos de punta. Roderick Gonzales contó que uno de sus primeros blancos en San Francisco abandonó el juego después de que Gonzales y su hermano pasaran una noche espiando el apartamento del hombre. "Se asustó de verdad", dijo Gonzales.
Y Liao dijo que algunos de los jugadores de uno de los primeros juegos en Nueva York se puso demasiado entusiasta, y se metió contra el tránsito en una calle de un solo sentido durante un intento de ‘asesinato’.
"No queremos que los polis se enfaden con nosotros, así que no alentamos a los jugadores a que hagan eso", dice Liao.
Y, de momento, la reacción del público ha sido "sorprendentemente positiva", dijo. "Aparte Mike Bloomber, que dijo que éramos mentalmente inestables".

13 de marzo de 2006
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bettie la diablesa y la revolución sexual


[Louis Sahagun] Edad Dorada de las chicas de calendario. Betty la Enfermera, Bettie la Salvaje, estuvo en la vanguardia de la revolución sexual. A los 82, su imagen le proporciona un respetable nivel de vida.
Bettie Page se zambulle en un día de trabajo: firmando fotos de chicas de calendario de ella misma en varias poses de mujer atrevida, con flequillos de mal gusto, tacos altos, medias de malla y ropa interior con borlas.
La Enfermera Bettie. Bettie, la Juglaresa. Bettie, la Suplente de la Maestra. La Criada Bettie. Bettie, la Practicante de Vudú. Bettie, la Chica Vaquera. Bettie, la Salvaje. Bettie, la Orquídea Silvestre. Bettie, Prohibida en Boston. Galletitas Saladas en la Cama de Bettie.
La tarea que la esperaba era agotadora, especialmente dados sus muchos achaques, que van desde diabetes asta punzantes dolores en la espalda, piernas y brazos.
Pero Page, 82 -una rompedora de tabúes que ayudó a lanzar la revolución sexual de los años sesenta- no es una mujer que se amilane.
"Estoy lista para empezar", dice con su acento sureño, refrescando su brillante pintura labial. "Si escribo lentamente no salen garabatos".
CMG Worldwide, la compañía que comercializa su imagen, había organizado el evento en sus oficinas en los áticos de Sunset Boulevard. La idea era que Page firmara tantos autógrafos como fuera posible, porque la demanda de todo lo relacionado con Page estaba aumentando.
Entre 1949 y 1957 fue inmortalizada en miles de fotos picantes. Esas imágenes han engendrado biografías, libros de historietas, clubes de aficionados y numerosos sitios en la red, así como productos comerciales: naipes Bettie Page, caja de almuerzo Bettie Pahe, toallas de playa Bettie Page, figurillas de acción Bettie Page.
De acuerdo a sus agentes en CMG, que controla las imágenes de Marylin Monroe y de la Princesa Diana, la página oficial de Page http://www.BettiePage.com ha recibido más de 588 millones de visitas en los últimos cinco años. Tiene estatus de culto.
En los últimos trece años ha estado viviendo recluida en varias comunidades de California del Sur. Casi cinco décadas después de que aparecieran sus últimas fotos en revistas como Chicks and Chuckles, Page está finalmente ganando un respetable ingreso por su trabajo.
"Soy más famosa ahora que en los años cincuenta", dice.
Page necesitó unos diez minutos para escribir los diez caracteres de su nombre. Cuando presionaba su bolígrafo, pensaba en su vida y en su fe y en su trabajo.
"Salir desnuda no es una desgracia, a menos que seas promiscua", dice. Y agrega, riéndose: "Después de todo, cuando Dios creó a Adán y Eva, los creó completamente desnudos. Y en el Jardín del Edén, ¡Dios andaba probablemente en cueros!".
"En eso tienes razón, Bettie", dice Maricel Hidalgo, de la Galería Tamara Bane, en la avenida North La Brea, Los Angeles. Por pinturas y carteles con Bettie Page, la galería pagó cien mil dólares en el momento en que Page accedió a presentarse para firmar autógrafos.
"¡Por mi patria! ¿Se supone que soy yo?", pregunta Page, examinando una pintura de ella en salto de cama, con una sonrisa extática en su cara.
Acercando el bolígrafo a la tela, y concentrándose todo lo que podía murmuró: "Nunca fui tan guapa".
Pero para generaciones de hombres, sí lo fue.

Nació como Bettie Mae Page, en Jackson, Tennessee, a 170 kilómetros al sudoeste de Nashville. Era la mayor de las chicas de los seis hijos de Roy y Edna Page. Roy, mecánico de coches, "abusaba de sus tres hijas", dice Page.
Edna se divorció de Roy en 1933, después de que embarazara a una adolescente. Para Bettie, la vida no fue más fácil.
"Todo lo que yo quería era una madre que me prestara atención", dice Page. "No le gustaban las niñas. Pensaba que significábamos problemas. No nos ayudaba con los deberes de la escuela ni me enseñó a coser o cocinar".
"No iba a verme a las piezas de teatro en las que participaba en la escuela ni fue a mi graduación de la escuela secundaria".
"Cuando me empezó la menstruación a los 13, pensé que me estaba muriendo, porque nunca me enseñó nada sobre eso".
Dos semanas antes de los exámenes finales de la secundaria, el amante, mucho más joven, de su madre, "trató me meterme en su coche. Mi madre casi me mató por eso, y entonces me dejó a vivir con mi padre. Así que no pude revisar mi libreta de notas, porque estaba en casa.
"Por eso no me pude graduar con buenas notas, y perdí la esperanza de que me dieran una beca para estudiar en la Universidad Vanderbilt", dijo. "Fue la peor desilusión de mi vida".
Mientras continuaba firmando autógrafos, Page se maravillaba sobre un retrato de ella como maestra, aunqueencima de tacones imposiblemente altos y con voluptuosas curvas envueltas en cuero.
"Mira esas piernas largas sobre tacones de nueve pulgadas", dijo. "Me veo como si midiera 2 metros 75.
Pero podía entender el tema básico de la pintura. Después de la secundaria, Page sacó un diploma de maestra. Pero su carrera de maestra fue breve.
"No podía controlar a mis estudiantes, especialmente a los niños", dijo.
Trató de trabajar como secretaria y lo intentó con el matrimonio. Pero en 1948 ya estaba divorciada y se había mudado a Nueva York e inscrito para clases de actuación.
Paseando por la playa de Coney Island, Page se cruzó con el agente de la policía de Nueva York y fotógrafo amateur, Jerry Tibbs, que la introdujo a clubes de fotógrafos y sugirió que usara flequillos para cubrir su frente ligeramente protuberante.
Desde el principio, Page -cuyas medidas eran 91-61-93- prefirió las tenidas ligeras que ella diseñaba y cosía en casa.
"Yo hacía todos mis bikinis y la mayor parte de mi lencería", dijo. "Mi favorita era mi primer bikini. Era verde con bordes de trenzas de sirena".
Se convirtió en una sensación casi de la noche a la mañana, captando la atención de Irving Klaw y su hermana Paula, que gestionaban un negocio de ventas por correo especializado en tartas de queso.
Page se convirtió pronto en la más ocupada pinup de Klaw y también actuó en sus películas cortas eróticas ‘Varietease’ y ‘Striporama’.
También la hicieron posar con látigos, amarrada a sillas y peleando con otras mujeres en ropa interior. Según cuenta, Page estaba profundamente deprimida y sin norte cuando se unió a Klaws. Las tomas de esclavitud sexual son las únicas que lamenta de su carrera de modelaje.
"Había perdido mi ambición y mi deseo de tener éxito y de mejorarme; estaba sin norte", dijo.
"Pero podía hacer más dinero en unas pocas horas de modelaje que lo que podía ganar en una semana como secretaria.
"Pero nunca di latigazos a nadie en mi vida; era todo un juego. Según el contrato con Klaws, tenía que hacer por lo menos una hora de poses de esclavitud para que me pagaran por mis otros trabajos como modelo".
Su fotografías más famosas fueron tomadas en 1955 por el fotógrafo de modas Bunny Yeager. Incluían fotos de Page desnuda tumbada con unos leopardos, jugueteando con las olas y pescando en alta mar, y la página central del número de enero de 1955, de Playboy, con una foto de ella con una capa de Santa Claus y colocando una bombilla en un árbol de Navidad.
Durante su breve carrera, se convirtió en la obsesión de miles de hombres -un hecho que todavía la desconcierta: "No tengo ni idea de por qué soy la única modelo que ha tenido tanta fama después de abandonar la carrera".
El escritor Harlan Ellison propone una respuesta: "Hay ciertas mujeres, incluso ciertos hombres, en cuya visión hay una estética que corresponde a la media dorada. Bettie es esa media dorada. Marylin también".
Richard Foster, uno de sus biógrafos, la llamó "la marcadora de tendencias en la sexualidad americana".
El fundador de la revista Playboy, Hugh Hefner, lo dice de otro modo: "Qué exactamente cautiva la imaginación de la gente en términos de cultura popular es algo difícil de definir", dijo Hefner.
"Pero en el caso de Bettie, yo diría que es la combinación de la completa inocencia y las poses fetichistas que son al mismo tiempo retro y muy modernas".
Quizás eso explica a admiradores como el artista de Minnesota, Rick Volkmar, que ha pasado años retocando meticulosamente viejas fotografías en blanco y negro de Bettie Page, borrando rasgones y dobleces y miles de diminutas motas blancas con un fino cepillo para reconstruir la malla de sus medias, el brillo de su pelo, las sombras de su cara.
En el proceso, Volkmar desarrolló el síndrome del túnel carpiano y aprendió un montón sobre su anatomía.
"Su ceja derecha se dobla hacia arriba y es más pequeña que la derecha; su ventana de la nariz derecha es más alta que la de la izquierda", observó. La parte de debajo de su nariz y arriba del labio superior es inusualmente ancha. Sus cuatro incisivos son más grandes de lo usual.
"Su ojo derecho es más bajo que el izquierdo y se dobla hacia abajo... Su rodilla derecha tiene un hoyuelo, y hay una famosa muesca en la parte de atrás de su muslo derecho, a cuatro pulgadas encima de la rodilla. Su dedo pulgar y manos son musculosas, casi masculinas. Lo mismo los pies.
"Si trasero es extraordinariamente cuadrado, y tiene dos arrugas debajo de la nalga derecha y una debajo de la izquierda...
"En resumen", dice, "se ve divertida".
Esa alquimia de asimetría y temperamento desencadenó inadvertidamente un movimiento cultural.

En abril se estrenará el largometraje, ‘The Notorious Bettie Page’. La artista Olivia De Berardinis, cuyo trabajo Page estaba autografiando, espera publicar este año un libro con sus propios, idealizados retratos de la mujer que fue conocida como ‘La Reina de las Curvas’, y la ‘Marilyn Morena’. Las pinturas de Page, de De Berardinis, se venden por mil quinientos dólares, sin la firma de Page.
En 1955 Page fue llamada al Capitolio por el senador Este Kefauver, un cruzado de la moral conocido por llevar una gorra de mapache. Kefauver, un demócrata de Tennessee, estaba investigando el negocio pornográfico.
La comisión de Kefauver nunca obligó a Page a declarar, pero la conmoción obligó a Klaws a cerrar su negocio. A los 35, Page abandonó el modelaje y se mudó a Florida, donde se casó con un hombre mucho más joven cuyas pasiones, se enteró ella luego, eran mirar televisión y comer hamburguesas.
"A las seis semanas de matrimonio, en vísperas de Noche Vieja en 1959", recuerda, "yo quería ir a bailar con él a un cabaret. Pero él prefirió emborracharse con sus hermanos".
Page salió de la casa llorando, pensando en divorciarse de él. Más abajo en la calle vio un letrero blanco, de neón, sobre una pequeña iglesia. La puerta estaba abierta.
"El Señor me cogió de la mano y entramos juntos", recuerda. "Me senté en las bancas de atrás, a llorar por mis pecados. Entregué mi vida al Señor".
En su nueva vida como cristiana renacida, Page se sumergió en los estudios bíblicos y actuó como asesora de la Cruzada de Billy Graham.
"Estoy más orgullosa de mi trabajo con la cruzada que con todas las demás cosas que he hecho", dijo, conteniendo las lágrimas. "Me pongo emocional cuando pienso en esto. Si alguna vez conocí a un hombre de Dios, ese fue Billy Graham".

En 1967 se volvió a casar por tercera vez. Después de su divorcio once años después, Page se zambulló en una depresión marcada por los estados de ánimo violentos. Peleó con su casera y la atacó con un cuchillo. El juez la declaró inocente en razón de su demencia, pero la condenó a diez años en un manicomio de California.
Salió del Hospital del Estado Patton San Bernardino en 1992, para descubrir que había un renovado interés en su historia y viejas poses.
Una película llamada ‘The Rocketeer’ y un cómic que lo inspiró, contenía un personaje aparentemente inspirado en Bettie Page, lanzaron el resurgimiento, que aún continúa entre hombres y mujeres.
"Bettie Page es muy diferente de nuestros otros clientes", dice el presidente de CMG, Mark Roesler, refiriéndose al panteón de iconos americanos como James Dean y Babe Ruth. "Pero ella tiene una audiencia internacional. Sólo Marilyn Monroe compite con ella en términos de visitas de internet".
En el otoño de su vida, Page está aprendiendo a aceptar lo que significó su trabajo de modelaje para ella y la cultura popular americana.
"Las mujeres jóvenes dicen que las ayude a salir de sus cascarones", dice. "Y hay trece grupos de rock que han escrito canciones sobre mí. Una canción tiene una letra que dice ‘Amo a Bettie Page. Amo a Bettie Page. Amo a Bettie Page’".
Sin embargo, evita los lugares públicos, saliendo rara vez y sólo con amigos de confianza. En estos días Page pasa la mayor parte de sus días leyendo la Biblia, escuchando música cristiana y canciones country, mirando películas de vaqueros en televisión y poniéndose al día sobre las últimas dietas y los regímenes de ejercicios.
Pero hace algunas semanas, con Richard Bann, su confidente y ejecutivo de CMG como escolta, se reunió con Hefner en la Mansión de Playboy en Los Angeles para una proyección especial de ‘The Notorious Bettie Page’.
Page se disgustó con el título.
"¿Notoria? No es de ningún modo elogioso", dijo.
"Deberían haber usado otra palabra".
En una entrevista, el productor de cine Pam Koffler dijo: "El título es irónico. Bettie Page obtuvo mucha notoriedad con su modelaje, aunque la personal real y su vida eran exactamente lo opuesto".
Page hizo una petición en cuanto a este artículo: que no le hiciéramos fotos de su cara.
"Quiero ser recordada", dijo, "como me veía cuando era joven y en mis tiempos dorados... Quiero ser recordada como una mujer que cambió las opiniones de la gente en cuanto al desnudo como algo natural".
Pero eso es todo lo que quiere compartir. La piel de su cara sigue siendo fina y fresca, y uno todavía puede ver la cara de una mujer joven en su edad madura. Sus brillantes ojos azules aún destellan.
Era tarde cuando a Page, visiblemente cansada de todos esos autógrafos, le hicieron una petición especial. Un hombre que había comprado diez pinturas de Bettie Page quería una dedicación especial en una hoja de papel en blanco.
"¿Qué sabemos sobre él?", quiso saber. "¿Es un tipo simpático? ¿Lo quiero como a un hermano?"
"Su nombre es Jeffrey", dijo Hidalgo. "Es un enfermero de San Quentin".
"Entonces está bien. No mueva la mesa, por favor", dijo Page. "La quiero hacer bien".
"Para Jeffrey", escribió. "Con cariño, Betti Page".

11 de marzo de 2006
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quiero ser torero


[Geoffrey Gray] Unos días en una de las pocas escuelas de tauromaquia de Estados Unidos.
Sale de la rampa como una flecha, y se da una vuelta por el ruedo imponiéndose, bramando que lo controla todo. Se lo ve peludo, desesperado y fastidiado. Entonces carga directamente contra nosotros -que nos protegemos detrás de una barrera de madera al borde del ruedo-, levantando polvo y clavando sus dos puntudos cuernos en la madera astillada.
Ni modo. Ni modo. No pienso salir ahí fuera a molestar a ese enfadado animal de 150 kilos, no con esta falsa espada de madera y este trozo de franela roja.
Pero las puertas de acero del ruedo están cerradas. Las paredes de piedra son demasiado altas como para saltar por encima. Si sólo pudiera razonar con él -no te haré nada si tú no me haces nada-, entonces podría volver a casa sin un estampado de pezuña entre mis ojos.
Luego estoy allá fuera, solo con la capa. Me está mirando directamente -en realidad es una vaquita, sólo para ensayar, no es un toro de verdad. De todos modos, no se ve como si estuviera contenta.
"Dandi, ahora está bien, acércate a ella". La voz es de Coleman Cooney, mi mentor en tauromaquia. "Más cerca", insiste. "Ahora, ¡toque!"
Un toque es una sacudida de la capa del matador, y Cooney es el dueño y fundador de la Academia de Tauromaquia de California, una de las pocas escuelas de tauromaquia de Estados Unidos. Cuando sus estudiantes han avanzado más allá de las movidas básicas, o pasos, los lleva a este rancho en el Valle de las Palmas, Baja California, a unos 50 kilómetros al sur de la ciudad fronteriza de Tecate, para practicar con animales de verdad.
A mi nivel de maestría, el objetivo no es matar ni hacerle daño a nada, sino ensayar los pases y entender de qué se trata cuando los matadores están en el ruedo.
La escuela empieza en la entrada de gravilla del rancho de Cooney, en Alpine, California, un pueblo de montaña a unos 50 kilómetros al este de San Diego. El año pasado se inscribieron 175 alumnos en la escuela de Cooney, para aprender el difícil y controvertido arte del toreo. Cooney, 48, ahora guionista, vivió como expatriado en España durante casi una década, recogiendo uvas en los viñedos y convirtiéndose en un aficionado práctico (un fanático serio de la tauromaquia) aprendiendo las movidas de la capa del matador en ranchos ganaderos. De vuelta en Estados Unidos, fundó la escuela de su nombre hace nueve años.
Aunque las corridas de toros son ilegales en Estados Unidos (excepto los eventos no letales, sin derramamiento de sangre, en algunos estados), y aunque California también prohíbe el fomento o publicidad de las corridas, no es ilegal enseñar sus movidas y tradiciones. Cooney pone en escena el componente del animal vivo de sus clases, en México. Los estudiantes avanzados pueden pagar extra allá por la oportunidad de matar a un toro.
Con los años, las sociedades protectoras de animales han montado campañas para cerrarlo. Los grupos de derechos animales han enviado espías con cámaras de video. Wayne Pacelle, presidente de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, dice que la escuela de Cooney está a un "peldaño" de la crueldad con los animales. "Esta no es una actividad que deba ser fomentada por una escuela, menos enseñada por una escuela", dice Pacelle. "Queremos que paren con ese absurdo".
Cooney dice que los opositores han convertido la experiencia en todavía más atractiva para los que buscan sensaciones. "Creo que nuestros estudiantes están cansados de todos esos dedos que revolotean frente a sus narices", me dijo unos días antes de que llegara a su casa para una clase de fin de semana en enero. "La idea de hacer algo tan controvertido como la tauromaquia, se convierte en atractiva".
Los estudiantes, por supuesto, no empiezan retando a esos toros gigantes de más de mil kilos de ondulados músculos que atacan a los matadores con toda la percha de cuernos afilados como una hoja de afeitar. El animal al que tuve que hacer frente era una vaquilla, una hembra predispuesta genéticamente a la agresividad por las razas usadas por los ganaderos para producir toros de lidia valientes y lucrativos. Prácticas como la mía ayuda a determinar cuáles vacas prometen producir vástagos más agresivos.
La práctica empezó el viernes noche. Llegué a una cancha de béisbol detrás de mi hotel sin lujos para recoger mis bártulos, una capa de intenso fucsia y amarillo, una capa más pequeña, llamada muleta, roja como la sangre, y un par de cuernos de toro para simular los movimientos de un toro vivo. Con otros tres estudiantes, que habían estado todos antes en la academia, me dirigí hacia lo desconocido, donde un letrero de neón destella con anuncios de comida rápida y los focos de los coches y camiones que pasan resoplando por la autopista iluminan débilmente nuestra sesión.
Santiago González, 38, nuestro instructor, es amable y elegante con las capas. Pintor de brocha gorda en San Diego, fue el primer estudiante de la academia de Cooney y ahora torea como aficionado en México. "Piense en esto como en una terapia", me dijo.
Todos parecían tener una razón diferente para estar en la academia de tauromaquia. Jerry Roach, 62, ex dueño de un club nocturno, dijo que había empezado a venir a la academia en 2001. "Me mantiene joven", dijo.
Aleco Bravo, 38, actor, dijo que se estaba relacionando con su padre, al que nunca tuvo tiempo de conocer: Jaime Bravo, un famoso y vistoso matador mexicano que murió en un accidente automovilístico en 1970. "Supongo que puedes decir que estoy tratando de entenderlo", dijo Bravo.
Mark Finguerra, 37, graduado de Yale y guionista, de Nueva York se enganchó cuando estaba investigando para un guión de cine sobre una cerrada cofradía de aficionados a las corridas en Estados Unidos y que ahora espera convertirse en un torero amateur. En este viaje tratará de matar a su primer toro. Confiesa que está nervioso. "Aparte de insectos", dice, "nunca he matado nada en mi vida".
González enciende un cigarrillo y habla sobre la postura propia de un matador: el pecho levantado, las caderas hacia atrás, la ingle hacia fuera -símbolos del valor de un matador. Los animales, dice, se aprovechan de los débiles.
"Eres un príncipe", dice González, golpeándose el pecho. "Eres el rey. Eres un matador. Duermes con diez mujeres cada noche y cortas orejas en todas partes".

Fue una visión grata, aunque un poco difícil de recordar mientras movíamos las capas rosadas en el aire, frente a vacas imaginarias. González nos atacó con un par de cuervos, resoplando, mientras Bravo se agachaba sobre él, agarrando las presillas de la faja, imitando el trasero del imaginario animal.
Finguerra, preparándose para matar, pasó el resto de la noche ensayando una estocada al corazón de una carretilla, un artilugio con cuernos de tubos de plástico y repuestos que Cooney fabricó con un cochecito de bebé. Para matar al animal en el ruedo usaría un estoque, un puñal de acero curvo.
A la mañana siguiente hicimos un espectacular viaje de dos horas a través de las rocosas colinas de la costa y los polvorientos valles de la cordillera de la Laguna, hacia el Valle de las Palmas, la ubicación del rancho ganadero Santa Alicia.
Mis antebrazos estaban tiesos y adoloridos. La práctica había sido agotador. La muleta es tan pesada como una toalla mojada y no es fácil de blandir. Coger el palillo, la espiga de madera que la sostiene, y la espada que la mantiene plana, llamada ayuda, es como agarrar las llaves del coche, un celular y un iPod en una sola mano.
Había pases que recordar, demasiados: lances por derecha; verónicas por la derecha o izquierda; pases largos. En el ruedo, nos ubicamos rápidamente en nuestras posiciones detrás de los protectores de madera, o burladeros. El cielo estaba despejado y el sol, arriba y fuerte. Jorge Guerra, un amigo de González, empezó a rasguear unas canciones de flamenco en su guitarra clásica.
Mi vaquilla era la número 44 y me dio pánico. No me podía mover. Entonces sentí que González me empujaba. Cualquier movimiento repentino te convierte en blanco, así que traté de no moverme y le mandé un mensaje mental: "Si no me haces nada, yo tampoco te haré nada".
Pero no me oía.
Eché la muleta hacia delante, tratando de provocarla.
Nada. No se movió.
"Más cerca".
De nuevo, avancé un poco más. Nada.
"Acércate a ella".
A un metro ochenta, quizás a dos metros. Le di otro toque a la muleta y movió las orejas. Estaba lista.
De lo que pasó después sólo recuerdo fragmentos: el animal bajó la cabeza y se lanzó directamente contra mí (a último minuto dejé la capa ahí, y ella embestía en realidad contra la tela). Traté de no moverme ni de huir. Estiré la muleta tan lejos de mi cintura como posible.
Cuando al final me eché a correr, hubo algunos aplausos simbólicos. Puede haber sido González, que gritó: "¡Qué bien! ¡Qué bien!" Me sonrojé y sonreí. Todo el asunto duró un minuto, quizás menos.
Me sentía extrañamente realizado. Tan realizado que creo que no lo volveré a hacer en mi vida.
La finale del día ocurrió momentos después. El toro de Finguerra era de color crema, pesaba unos 225 kilos y arremetió contra las puertas de metal de la rampa con sus cuernos de unas siete pulgadas de largo.
Finguerra llevaba botas que había hecho en España para la ocasión y una camisa recién almidonada. Después de unos pases, había manchas de tierra y sangre en su camisa. El toro se había apoderado de la función, pisando la muleta y arrebatándola de las manos de Finguerra. Sin una capa a la vista, el toro lo embistió a él, arrojándolo al suelo, parándose encima de él y escarbando su cuerpo con sus cuernos. Finguerra fue espolvoreado una y otra vez. Al final, dejó de lado la espada de madera y cogió el estoque. Pronto el toro yacía muerto.
Esa noche Finguerra cocinó filetes con el toro en la parrilla de Cooney y dijo que comer la tierna carne del animal y saber que necesitaba la experiencia eliminaba todo sentimiento de culpa que pudiera haber tenido. Si quería ser torero, tendría que clavar más espadas en más toros, mucho más -y a un precio, porque lidiar toros como pasatiempo no es barato. Para su primera muerte, le pagó al ranchero 600 dólares.
No tenía problemas a la hora de justificar su compra, considerando todos los otros hobbies caros que podría tener. "Imagínate que un partido de golf en Pebble Beach cuesta 500 dólares", dijo.

10 de marzo de 2006
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