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condena simbólica


El fallo contra el exsenador Mario Uribe no es uno más. Significa que la justicia finalmente ganó el pulso más difícil que haya vivido en su historia: el que tuvo con el hoy expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Colombia. Desde que comenzó el escándalo de la parapolítica, en octubre de 2006, la Corte Suprema ha condenado a veinte congresistas y a cuatro gobernadores. Los jueces han sentenciado a otros tantos. Pero ninguna de esas sentencias es tan significativa como la que le impuso el alto tribunal, la semana pasada, al exsenador Mario Uribe. El expresidente del Congreso y primo del expresidente Álvaro Uribe fue condenado a noventa meses de prisión.
El fallo, a primera vista, no tiene nada de extraño. La pena es la misma que le han aplicado a los condenados recientes y el delito también: concierto para delinquir agravado. Lo que sí la hace diferente es que este era el caso más emblemático de la parapolítica. Por este se desató una guerra de baja intensidad entre el presidente Álvaro Uribe y la Corte Suprema, y no es exagerado decir que este proceso tuvo a la democracia colombiana a punto de irse al barranco.
Todo comenzó hace tres años y medio, el 26 de septiembre de 2007, cuando la Corte Suprema llamó al entonces senador Mario Uribe a indagatoria. Pero apenas en los últimos meses el país se ha enterado de la red de conspiración que se tejió a partir de ese momento en el DAS y en el alto gobierno para minar el poder de la Corte Suprema.
En ese entonces, la noticia tomó por sorpresa al entonces presidente Álvaro Uribe, en Nueva York. Desde allí dijo: "Como presidente, debo apoyar a la justicia. Como persona, siento tristeza". Mario Uribe no es un primo cualquiera para Álvaro Uribe. En realidad son primos segundos, pero la política los hizo hermanos. Llegaron juntos al Congreso en 1986 -la fórmula era Álvaro al Senado y Mario a la Cámara- y compartieron el mismo apartamento en Bogotá.
Por eso, desde ese momento se desató un rosario de maniobras desde la Casa de Nariño contra la Corte. Uribe no esperó a llegar a Colombia para llamar, ese mismo día, al entonces presidente de la Corte Suprema, César Julio Valencia, a preguntarle por el caso de su primo.
Y tres días después, el 29 de septiembre, la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, y el director de inteligencia, Fernando Tabares, citaron con urgencia a la exsubdirectora de Inteligencia Martha Leal para que viajara a Medellín por una información clave contra el magistrado Velásquez. Ella lo hizo y volvió con el famoso caso ’Tasmania’, que en teoría mostraba cómo el magistrado estaba ofreciendo dádivas a testigos para que testificaran contra el presidente Uribe. Mario Uribe habló con Leal para la entrega del documento y el propio presidente Uribe denunció -el 6 de octubre de 2007- el supuesto complot en su contra. Ocho meses después, la Fiscalía descubrió que lo de ’Tasmania’, por el contrario, era un montaje contra la Corte y el magistrado Velásquez.
Después de eso vino toda la conspiración que el país ya conoce, de seguimientos, ’chuzadas’ del DAS y montajes contra magistrados de la Corte. Una famosa testigo, la detective del DAS que trabajaba encubierta en la Corte, conocida como ’Mata Hari’, dijo hace poco a la Fiscalía que recibió la orden de encontrar el expediente del exsenador Mario Uribe y para eso pagó 40 millones de pesos. "Así tuviera que hacer hasta lo imposible, debía obtenerlo", afirmó la detective.
Por otro lado, el proceso judicial a Mario Uribe tuvo muchas dificultades. El acusado renunció al Congreso para que lo investigara la Fiscalía y no la Corte. Al entonces fiscal Mario Iguarán se le oía decir en privado que, en términos de presiones recibidas, el peor caso era el de Mario Uribe.
Era tal la ’papa caliente’ que, en agosto de 2008, acabó con la carrera del fiscal que llevaba su caso. Ramiro Alonso Marín Vásquez, quien tenía un cargo crítico en la Fiscalía -coordinador de los fiscales delegados ante la Corte-- decidió, en abril de 2008, que había pruebas suficientes para llevar a la cárcel a Mario Uribe. La defensa del excongresista apeló la decisión y en agosto el entonces vicefiscal Guillermo Mendoza revocó la medida tomada por el fiscal Marín y dejó en libertad a Mario Uribe.
Marín, tras 31 años en la rama judicial, renunció porque, según dijo, en el proceso resultó lastimada la independencia judicial, y por "honor". La semana pasada, la Corte condenó a Uribe con las pruebas recogidas por Marín: los testimonios del jefe paramilitar Salvatore Mancuso y de Eleonora Pineda y los resultados electorales de Mario Uribe en 2002, que muestran un aumento de hasta 500 veces los votos en algunos municipios. Según la Corte, Mario Uribe hizo un pacto político con Mancuso.
Por eso, la decisión de la semana pasada de la Corte es histórica.
1 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
©semana

murió brian jacques


Autor de ‘Redwall’, serie de novelas de fantasía para niños.
[Valerie J. Nelson] Detrás de la inmensamente popular serie ‘Redwall’, novelas de fantasía para niños, había leche, té y un poquito de casualidad".
Cuando trabajaba como repartidor de leche en Liverpool, Inglaterra, ya entrado en sus cuarenta, fue invitado a un té en una de sus paradas, la Royal Wavertree School for the Blind, y pronto se ofreció como voluntario para leer historias a los niños.
Encontró que las historias eran "espantosas", centradas en el "aquí y ahora" de la angustia adolescente y el divorcio. "Pensé: ‘¿No podrían sus vidas tener un poco de magia?’", dijo al New York Times en 2001.
A Jacques le tomó siete meses escribir a mano el manuscrito de ochocientas páginas. Metió las hojas en una bolsa de la compra y las entregó a su antiguo profesor de inglés, que trató de venderla sin el conocimiento de Jacques.
En 1986, un editor británico compró ‘Redwall’ por poco más de cuatro mil dólares y le ofreció un contrato para cuatro libros más. Había nacido una de las series de fantasía contemporáneas más populares del siglo.
Según su página web oficial, Jacques murió el 5 de febrero. La prensa británica informó que falleció en un hospital de Liverpool después de una urgente operación al corazón. Tenía 71 años.
Basándose en las tradiciones británicas de animales literarios y medievalismo pop, Jacques inventó un mundo ambientado en la imaginaria Abadía de Redwall. Pobló sus aventuras de luchas entre el bien y el mal de ariscas criaturas del bosque que hablaba.
Los tipos buenos -incluyendo ratones, tejones y ardillas - vencían siempre a granujas como hurones, serpientes y comadrejas. Los libros rebosan de adivinanzas, batallas y descripciones de fastuosos banquetes, una fascinación que Jacques asociaba al racionamiento que sufrió durante su infancia en la Segunda Guerra Mundial.
"Hoy un libro de fantasía de 350 páginas nos parece normal. Pero cuando se publicó ‘Redwall’, la sabiduría convencional era que los niños no leían libros de más de doscientas páginas", dijo Anita Silvey, estudiosa de la literatura infantil que incluyó la serie en su antología ‘100 Best Books for Children’ de 2004.
"No hay nadie que se parezca ni remotamente a él. Hay un montón de dialectos locales en esos libros, y su voz es auténtica", dijo Silvey. "Sus libros están llenos de suspenso y acción y grandiosas escenas de batallas, todas cosas que hacen que un niño siga leyendo".
De las series se vendieron más de veinte millones de ejemplares en más de veinte países, de acuerdo a su editor en Estados Unidos, el Penguin Young Readers Group. El libro número 22, y el último de la serie, ‘The Rogue Crew’, debiera aparecer en mayo.
A Jacques le molestaba que su trabajo fuera etiquetado como fantasía y prefería decir que escribía "aventuras" o "buenas historias", dijo en el Lafayette Journal and Courier (Indiana) en 2002. "El tipo de cosas que encontrabas en las bibliotecas cuando eras niño".

Nació en Liverpool el 15 de junio de 1939, hijo de James y Ellen Jacques. Su padre, que era camionero, le enseñó a apreciar la literatura.
A los diez, Jacques escribió un cuento para la escuela sobre un pájaro que limpiaba los dientes de un cocodrilo. Su maestro -seguro de que era demasiado sofisticado como para haber sido escrito por un niño- lo castigó, pero el castigo produjo una útil epifanía, decía a menudo. Se dio cuenta de que podía escribir.
A los quince, Jacques dejó la escuela y se enroló en la marina mercante para ayudar a su familia.
Siguieron una serie de trabajos diversos, entre ellos como estibador, empleado de ferrocarriles, camionero y agente de policía. También escribió piezas de teatro, publicó poemas y, con dos hermanos, se unió al grupo musical folclórico Liverpool Fishermen en los años sesenta.
Durante veinte años, hasta 2006, Jacques presentó un programa de radio regional de la BBC, ‘Jakestown’, que ofrecía fragmentos de sus óperas favoritas.
A menudo escribió un libro al año, basando sus personajes antropomórficos en personas que conocía. Creó uno basado en él mismo: Gonff, el Príncipe de los Ladrones del Ratón, un héroe cómico.
Le sobreviven su esposa y dos hijos.
1 de marzo de 2011
13 de febrero de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

los helicópteros de la gata


La empresaria del chance Enilse del Rosario López estuvo en la mira del gobierno americano, por sus posibles nexos con el narcotráfico. No existe claridad de cómo dos aeronaves militares de EE.UU. terminaron en su poder.
Colombia. La cuestionada empresaria del chance Enilse del Rosario López Romero, conocida como La Gata, no pasó inadvertida para el gobierno de Estados Unidos, como quedó registrado en los cables diplomáticos revelados por Wikileaks. Su cercanía a los paramilitares y a los políticos, ratificada con el apoyo financiero a la campaña del expresidente Álvaro Uribe Vélez en 2002, fue uno de los temas tratados.
En un cable del 21 de febrero de 2006, el embajador de Estados Unidos en Colombia informó como hecho relevante que el expresidente Uribe admitió públicamente que en su campaña recibió $100 millones de La Gata.
Y como descripción particular de la empresaria, dice el cable: "Ella fue arrestada el 13 de febrero por supuesto lavado de activos. La multimillonaria López es una figura controversial en la Costa Atlántica, donde controla varias concesiones de loterías. Ella ha sido vinculada públicamente con el narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano. Su hijo Héctor López es candidato local del Partido Conservador, por el departamento de Bolívar. Un asesor del fiscal Iguarán indicó que el proceso judicial en contra de La Gata es fuerte y que no es probable que salga bajo fianza".
Sin embargo, hubo un capítulo que semanas después concentró más interés de la embajada americana. Se trató de cómo dos helicópteros militares de Estados Unidos, que en 1982 se los vendieron al gobierno israelí, terminaron en una bodega de La Gata.
El 6 de marzo de 2006, casi un mes después de la captura de La Gata por lavado de activos, el embajador de Estados Unidos envió otro cable con el tema: "Linterna azul: helicópteros, el caso continúa". Para entonces las aeronaves ya estaban bajo custodia de la Fiscalía General de la Nación.
En el documento confirma la localización de dos helicópteros Hughes 500 a los que les habían perdido la pista y de los cuales descubrieron que estaban siendo usados en el norte de Colombia para mover dineros y bienes. El diplomático hace una reseña del recorrido de las aeronaves hasta llegar al país, encontrando que hay un salto en el que les pierden la pista y en el que al parecer  hubo falsificación de documentos para poderlos traer a la Costa Atlántica.
De acuerdo con el documento, las aeronaves las vendió el gobierno norteamericano originalmente al gobierno israelí, por propósitos militares, pero en 1998 los convirtieron para uso civil. "Los helicópteros llegaron a Colombia en una falsa exportación y con documentos israelíes", dice el cable.
Las dos aeronaves de grado militar las vendieron en 1982 al gobierno de Israel, con el único fin de usarlos como ambulancias. Durante 16 años estuvieron en uso, hasta que en 1998 la Aeronáutica Civil de ese país las sacó para la venta.
Apenas en 2002 el gobierno israelí le vendió los helicópteros a la empresa Canwest Canadá, la cual para entonces no los movió fuera del país. En 2003 esta empresa los vendió a la empresa Servicios Aeronáuticos Integrales de México (SAI).
Tras la transacción, con documentos expedidos en Israel, la empresa mexicana los convirtió de ambulancias a naves de uso civil y las llevó a Miami, justificando que el plan era llevarlos a México. Sin embargo, antes de que llegaran a Centroamérica, los helicópteros cambiaron de dueño y de rumbo.
Según pudo establecer el gobierno americano, SAI vendió las aeronaves a una compañía panameña llamada Trade Leasing and Consulting, cuyo gerente era el colombiano Francisco Restrepo Flórez. Este las llevó a Cartagena en enero de 2004.
En Colombia, la compañía Aviones Ejecutivos, conocida también como Aviatel de Medellín, tramitó el permiso de importación por la empresa panameña y obtuvo uno temporal por 90 días de la Aeronáutica Civil, mientras conseguían el certificado de vuelo desde Estados Unidos. Durante este tiempo, los helicópteros los usaron para cargar dinero del Banco Agrario en la Costa Atlántica.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos no otorgó el certificado de vuelo para los helicópteros, porque la petición la hicieron bajo otro tipo de helicópteros y no para los Hughes 500. "Esto llevó a la Aeronáutica colombiana a revisar los documentos de los helicópteros, donde determinaron que los documentos de exportación y las solicitudes de permiso de vuelo tenían modificaciones sin autorización. Según la Fiscalía, los documentos originales indicaban que los helicópteros eran para usarlos en México, pero lo cambiaron por Colombia. Según la investigación que hizo la Fiscalía, el gobierno de Israel dijo que no autorizó el cambio".
Por las irregularidades en los documentos, la Aeronáutica y la Fiscalía inmovilizaron ambos helicópteros, al encontrarlos en una bodega de Enilse López, propietaria de Uniapuestas. Las naves las trasladaron al parqueadero Chemical de Barranquilla, bajo custodia del ente acusador.
Aunque para la época en la que se envían los cables existían versiones de que los helicópteros estaban al servicio de los paramilitares, y especialmente de Salvatore Mancuso, es algo que hasta la fecha nadie ha confirmado o desvirtuado.

¿Quién Es Enilse López Romero?
Enilse López Romero, más conocida como La Gata, es una polémica empresaria dueña del monopolio del chance que se vende en la Costa Atlántica, y quien el pasado primero de febrero fue condenada a nueve años de prisión por los vínculos que se le atribuyen con diferentes grupos paramilitares.
Nació en Naranjal, Sucre, en 1953. Sin embargo su fama la hizo en Magangué, municipio de Bolívar, en donde se casó con un prestigioso empresario y montó su negocio, Apuestas Permanentes El Gato. En 1999 la guerrilla la tildó de ser jefa paramilitar en Magangué y en 2005 —año en que se ordenó una captura en su contra por lavado de activos— La Gata ya había saltado al escenario nacional, no sólo por su imperio en la Costa, sino por extrañas conexiones que mantenía con políticos, especialmente con el gobernador de Bolívar, Libardo Simancas.
 Su primogénito, Jorge Alfonso López, quien fue alcalde del municipio de Magangué, fue investigado por los contratos que sustrajo durante su mandato, dolor de cabeza que La Gata sufrió en su momento. Su segundo hijo, Héctor Julio Alfonso, es actual senador por el partido PIN.

Resumen de una Semana Electoral
En cable de febrero 21 de 2006, en el que se menciona el apoyo de La Gata a la campaña del exmandatario Álvaro Uribe Vélez para 2002, se hace también un recuento de la semana electoral, a un mes de las votaciones al Congreso de 2006.
Según el cable, analistas le dijeron a la Embajada que era probable que Uribe no lograra la mayoría en el Congreso y que muchos políticos nuevos estaban obstaculizando la reelección.
Comentan que el expresidente César Gaviria dijo en la embajada que le ofreció a la exministra de Relaciones Exteriores María Emma Mejía ser cabeza de lista al Senado, pero ella no aceptó y que creía que se arrepintió después, tras su derrota en el Polo Democrático.
Comentan que mientras el expresidente Uribe impulsaba el Tratado de Libre Comercio, candidatos presidenciales como los liberales Horacio Serpa y Rafael Pardo estaban en contra. Antanas Mockus no estaba en contra, pero prefería Mercosur.
28 de febrero de 2011
©el espectador

fiscal fue elegido con dinero para


Lo había advertido Wikileaks en 2008. Los dineros de ’Macaco’ por un fiscal. No se ha investigado, pero testigos dicen que hubo $5.000 millones para elegir a Iguarán.
[María del Rosario Arrázola] Colombia. Lo declaró judicialmente hace un año desde una cárcel de Nueva York el extraditado narcotraficante Johny Cano. Lo ratificó a El Espectador un exasesor político de las autodefensas que hoy colabora con la justicia de Estados Unidos. Lo confirmó un exoficial de la Policía que hizo la vuelta. En 2005, la elección de Mario Iguarán Arana como fiscal general de la Nación tuvo tras bambalinas $5.000 millones del paramilitarismo para despejar el camino que la organización creía necesario en su proyecto de consolidar la Ley de Justicia y Paz.
En esa época, el triunfalismo de las autodefensas era total. "Teníamos enlaces en Fuerzas Militares y Policía. Influíamos en más de una universidad pública y privada. Definíamos el presupuesto de la salud de muchas regiones. En el Congreso, asambleas y concejos era creciente nuestra presencia. Las tierras para esconder y repartir abundaban. La Ley de Justicia y Paz se perfeccionaba en estrecho contacto con los políticos. Pero aunque ya teníamos aliados nos faltaba un poder: la justicia", comentó un exasesor del paramilitarismo.
Entonces surgió la idea. La terna para fiscal estaba integrada por los abogados Jorge Pretelt, Mario Iguarán y Consuelo Caldas. Los sondeos de opinión en los círculos judiciales daban como seguro elegido al primero. Pero entre los jefes paramilitares se tenía la creencia de que Iguarán era más confiable. No sólo porque había sido el gestor de la Ley de Justicia y Paz en su calidad de viceministro de Justicia, sino porque lo consideraban manejable a la hora de cumplir los compromisos de exiguas penas antes de convertirse en congresistas.
Se hicieron reuniones en Córdoba y Magdalena. Se recogió la opinión de al menos cinco de los grandes jefes. Pero como ya avanzaban otros planes de penetrar al Poder Judicial, no todos fueron consultados. Por su cuenta y riesgo, el más poderoso, el narcotraficante y jefe del bloque Central Bolívar que extendía su dominio desde el Bajo Cauca antioqueño hasta el departamento del Valle, Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, dio el primer paso. El dinero para empezar la campaña y el secuaz que debía concretar la acción de convencimiento.
Para la época, en la trasescena del proceso de paz entre el gobierno Uribe y las autodefensas, Macaco se tomaba a sangre y fuego el norte del Valle y el otrora poderoso capo Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, quien había cedido terreno buscando escondederos porque pesaba en su contra una orden de extradición a Estados Unidos, había caído preso en Cuba en 2004. Macaco asumió sus feudos y hasta se quedó con sus hombres. Por eso Johny Cano, la mano derecha de Rasguño, pasó a convertirse en el protegido de Macaco.
La idea original fue camuflarlo como paramilitar y cobijarlo bajo el manto de la Ley de Justicia y Paz, pero después de los escándalos de El Tuso Sierra, Gordo Lindo y los mellizos Mejía Múnera, también narcotraficantes colados, el Gobierno puso la tranca. Johny Cano se quedó por fuera y después fue capturado, pero le alcanzó el tiempo para secundar la orden de Macaco y también poner billete para el proyecto de apoyar la elección del viceministro Mario Iguarán Arana como fiscal general de la Nación para el cuatrienio 2005-2009.
Hubo reuniones en el Oma de la séptima con 12 y en varios apartamentos del norte de Bogotá. Un acreditado penalista y un exrepresentante a la Cámara que obraba como asesor de las autodefensas hicieron labores de intenso cabildeo. En un helicóptero privado, que cubrió la ruta entre la zona de Chivolo (Magdalena) y Barranquilla, y después en un avión comercial hasta Bogotá, en un amplio y lujoso maletín llegó la plata. Un oficial retirado de la Policía obró como portador del dinero para garantizar que no fuera detectado.
Lo demás es incierto. Ni el asesor político en el exterior ni el exoficial de inteligencia de la Policía a la distancia tienen certeza de cómo se esfumaron los $5.000 millones. Pero alguien recibió la plata y los lobbistas cumplieron su oficio. Dos rondas de votación fueron suficientes en la Corte Suprema de Justicia para que con 17 votos saliera elegido como nuevo fiscal Mario Iguarán Arana. Jorge Pretelt —hoy magistrado de la Corte Constitucional— alcanzó siete votos. Consuelo Caldas, uno solo. No hay evidencias de acción dolosa en la Corte.
El presidente de la corporación era el magistrado Carlos Isaac Náder, quien desde el principio apoyó a Jorge Pretelt. En agosto se posesionó Iguarán y meses después, cuando la revoltura de la parapolítica ya comenzaba a hacer estragos, a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes llegó un anónimo firmado por "Ciudadanos Defensores del Imperio de la Justicia", en el que se pidió investigar la colecta de Macaco de $5.000 millones para garantizar que Mario Iguarán Arana fuera el nuevo fiscal general de la Nación.
Pero no prosperó mucho, porque a los pocos meses de su posesión ya el fiscal Iguarán enfrentaba un escenario crítico: la Corte Constitucional había dejado en sus justos términos la Ley de Justicia y Paz, y el tránsito expedito al Congreso de los jefes paramilitares había quedado bloqueado, mientras en la Corte Suprema de Justicia cobraba forma la investigación de la parapolítica. Y en los albores del nuevo escenario quedaba al desnudo el nuevo intento de la mafia y el paramilitarismo por penetrar la alta justicia: la mano de Giorgio Sale.
Antes de su captura, en noviembre de 2006 —la misma fecha en que estalló el escándalo de la parapolítica—, Giorgio Sale era un acreditado empresario italiano que se movía como Pedro por su casa en los más altos círculos de la sociedad colombiana. Entre ellos los judiciales, como quedó al descubierto en el homenaje que se le rindió al magistrado Carlos Isaac Náder en el club de Sincelejo en 2005 o durante su presencia en un congreso de la Jurisdicción Contenciosa que se llevó a cabo en Valledupar. Sólo después se supo de sus alcances.
Desde 2002, Giorgio Sale era un hombre cercano al jefe paramilitar Salvatore Mancuso y mutuamente se beneficiaron de su relación. Aunque Mancuso desde Estados Unidos ha sido muy evasivo frente al tema Sale, seguramente porque su condición de narcotraficante puede complicar aún más su situación judicial, en el Tribunal de Reggio Calabria en Italia, que concretó su captura, quedó claro que entre los dos lavaban dinero a dos manos, y ese era el plan de Mancuso después de saldar sus cuentas judiciales: vivir en Italia con el dinero ilícito.
Pero Giorgio Sale fue detenido en Italia y en su caída no sólo arrastró con los planes de Mancuso, sino que puso en aprietos a varios dignatarios del Poder Judicial que se habían convertido en sus contertulios. "No es una fábula. La Enoteca de Giorgio Sale iba a tener sede en el Palacio de Justicia. Sus halagos y agasajos convencieron, y de cierta manera la parapolítica salvó a la Corte de un escándalo", comentó una fuente del alto tribunal. De todas maneras, el cabildeo de Giorgio Sale les costó el puesto o incomodó a más de un magistrado.
Al magistrado del Consejo de la Judicatura José Alfredo Escobar lo puso a dar declaraciones; su esposa María Margarita Fernández tuvo que renunciar a su cargo como secretaria general de la Procuraduría. La asesora de relaciones internacionales del Ministerio de defensa Claudia Lagos hizo lo propio. "El Poder Judicial la sacó barata, pero lo que nunca se dijo es que Giorgio Sale también era anfitrión de fiscales, generales, magistrados de otras cortes, dirigentes gremiales y todos eran felices con su vino", añadió una fuente de la Corte Suprema.
Y faltaba el tercero a bordo. El extraño empresario Ascencio Reyes Serrano, un huilense que de la noche a la mañana se convirtió en amigo de altos oficiales del Ejército y la Policía, y después en oferente de homenajes de magistrados y fiscales. Así se hizo cercano de la Corte Suprema y en tiempos de Mario Iguarán en la Fiscalía logró que su hija ocupara un alto cargo. A falta de Giorgio Sale extraditado, la paradójica conducta de Ascencio Reyes llamó la atención del gobierno Uribe, y por buscarle el enredo a la Corte, el DAS terminó delinquiendo.
Nunca se investigó si el dinero de Macaco llegó a manos limpias; tampoco qué tanto hizo y penetró Giorgio Sale en el Poder Judicial o las Fuerzas Militares. Por contrarrestar la parapolítica, el DAS se concentró en Ascencio Reyes y terminó asediando a los magistrados de la Corte. "Y fue un garrafal error porque se terminaron armando conspiraciones para desacreditar al magistrado Iván Velásquez, mientras Ascencio Reyes, con más recato, afianzaba sus relaciones con la justicia, con los militares y hasta con Estados Unidos", agregó la fuente.
En medio de la confrontación empezaron las sorpresas. Primero, un proyecto de auto inhibitorio para el senador de Sucre Álvaro García Romero que alcanzó a circular en la Sala Penal de la Corte Suprema, sin que hasta hoy se sepa quién lo escribió. Hoy García está condenado a 40 años. Y del lado de la Fiscalía, un proyecto inhibitorio en favor del exgobernador de Sucre Salvador Arana adoptado en 2003, que tuvo que ser revocado para que por los mismos hechos la justicia demostrara que fue un aliado más de las autodefensas.
Hoy nadie se apersona de lo que pasó. El exvicefiscal Andrés Ramírez, el hombre de confianza del exfiscal Luis Camilo Osorio, dice que nunca se opuso a que se compulsaran copias por las delaciones de un testigo apodado Pitirri. El caso pasó al despacho de la fiscal Marina Pulido, más tarde magistrada de la Corte Suprema, pero ella siempre ha dicho que estaba cambiando de cargo y no firmó nada. El inhibitorio terminó firmándolo Guillermo Mendoza Diago, quien ha dicho que no lo redactó porque estaba preparando un viaje a Israel.
Lo cierto es que la Corte Suprema terminó presionando a la Fiscalía para que actuara en el caso del exgobernador Salvador Arana y después lo condenó por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, otros señalados de favorecer la causa del paramilitarismo en Sucre, pese a los reclamos de la Corte Suprema de Justicia, tuvieron mejor suerte. Entre ellos los ganaderos Miguel Nule Amín y Joaquín García, señalados de integrar el círculo de apoyo al proyecto de las autodefensas, pero a salvo por disposición de la Fiscalía.
Al menos en la era Iguarán nunca marcharon al unísono la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia en la tarea de cortar los nexos entre el paramilitarismo y la política. Un simple caso demuestra que avanzaron por carriles distintos. En octubre de 2007, cuando estalló el escándalo del caso Tasmania y el entonces presidente Uribe acusó al magistrado investigador Iván Velásquez de querer involucrarlo en delitos, la Fiscalía abrió investigación en contra del magistrado. Muy rápido se probó que fue un montaje y todavía no hay conclusiones.
Por boca del extraditado narcotraficante Juan Carlos El Tuso Sierra se sabe que fue una vuelta con políticos amigos del expresidente Uribe para desacreditar al magistrado Velásquez. El gestor de la acción, en la que también participó el DAS, según lo ha declarado la exsubdirectora de análisis Marta Leal, fue el abogado Sergio González. Hoy, después de cambio de fiscales y de acumulación de expedientes, del caso nada se sabe. Hace cuatro años se fraguó el montaje y en tiempos de Mario Iguarán y Guillermo Mendoza no hubo avances.
Como tampoco se aclaró nunca el episodio conocido como la ‘Casa de Nari’, orquestado por el jefe paramilitar Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, también con el propósito de hacerle una encerrona a la Corte Suprema de Justicia y frenar las investigaciones de la parapolítica. Al magistrado Velásquez lo pusieron a dar explicaciones a sus superiores; los comprometidos en el episodio llevan varios meses a salvo de cualquier sanción penal o disciplinaria, y el caso ya es paisaje. Sólo en la Corte sigue claro que fue otro envión paramilitar.
Sobre el conocimiento de estos episodios no estaba muy lejano el gobierno de Estados Unidos. La prueba es que el 23 de abril de 2008, en un cable diplomático —revelado por Wikileaks— enviado desde Bogotá por el embajador William Brownfield, desde la perspectiva del gobierno Uribe se advierte la visión de que la confrontación con la Corte Suprema de Justicia es producto de la animosidad de los magistrados contra el jefe de Estado y que el Ejecutivo ha reclamado objetividad para no provocar una inestabilidad institucional.
Citando como fuente al entonces secretario jurídico de la Casa de Nariño, Edmundo del Castillo, el cable diplomático señaló que el alto funcionario creía que las actuaciones del magistrado Iván Velásquez correspondían a una vendetta contra el presidente Uribe y que el investigador le estaba dando beneficios a desmovilizados del paramilitarismo para que testificaran en su contra. Incluso, precisó Del Castillo, supuestamente al propio Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, le había ofrecido esta clase de beneficios judiciales.
Y el cable agregó que para completar el panorama crítico de confrontación, existían rumores de que el desmovilizado jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, había pagado dineros, incluso a magistrados de la Corte Suprema, para que fuera elegido Mario Iguarán como fiscal general de la Nación. En el mismo reporte se mencionan los supuestos vínculos entre integrantes de la Corte Suprema de Justicia y el narcotraficante Giorgio Sale, y a través suyo de Salvatore Mancuso.
Estas particularidades del reporte diplomático, que conoció Washington en 2008, ratifican los vacíos que fueron quedando en la historia de la confrontación entre el gobierno Uribe y la Corte Suprema de Justicia. Pero más allá de las conjeturas y los comentarios políticos, ya no cabe duda de que los jefes paramilitares quisieron jugar sucio hasta el último momento y que por distintos caminos intentaron emular lo que hicieron en otros escenarios de poder: acceder a la cúpula del Poder Judicial en Colombia, en la Fiscalía, en la Corte, o en ambas.
"Lo único que puedo decir, porque espero hacerlo ante los estrados judiciales, es que hubo un abogado y un excongresista que ayudaron en la tarea de posicionar a Mario Iguarán ante el favoritismo de Jorge Pretelt. Y el jurista no puede negarlo porque fui yo el que le di dinero. Se dicen muchas cosas, pero curiosamente creo que el presidente de la Corte en esa época, Carlos Isaac Náder, ni siquiera sabía que Giorgio Sale lo estaba manejando y Mancuso estaba detrás", concluyó el desmovilizado que quiere colaborar y aguarda justicia.

Giorgio Sale, el Encantador de la Mafia
Antes de su captura, el 22 de noviembre de 2006, por lavado de activos y narcotráfico, Giorgio Sale era un influyente hombre de negocios en Colombia, concurría los más altos círculos sociales y era célebre por sus agasajos, en los que figuraron varios dignatarios de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Superior de la Judicatura.
En su momento el Alto Tribunal aceptó que estuvieron en varios eventos en los que participó Sale, pero siempre rechazaron que él o sus hijos, Cristian, Stéfano y David, quienes al final  corrieron la misma suerte de su padre, intervinieran en asuntos judiciales.
También fue reconocida la alianza de Sale con el desmovilizado y hoy extraditado jefe paramilitar Salvatore Mancuso, con quien montó una gigantesca operación de lavado de activos que se extendió por Europa y Latinoamérica. Hoy, Sale paga una condena por narcotráfico en Italia y tiene el beneficio de prisión domiciliaria, pero aún no cuenta su verdad.

Carlos Mario Jiménez, Alias ‘Macaco’
Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, nació hace 45 años en Envigado, (Antioquia). Estudió hasta tercero de primaria y se dedicó por un buen tiempo a la ganadería. Sus vínculos con el narcotráfico empezaron cuando era muy joven y tienen raíces en los años ochenta, con el cartel del norte del Valle. Fue muy amigo del ‘narco’ Wílber Varela, alias Jabón, asesinado en 2007 en Venezuela, y de Hernando Gómez, Rasguño. Empezó su historia en el paramilitarismo en 1998, con el aval de los hermanos Carlos y Vicente Castaño. Creó y comandó el bloque central Bolívar, llegó a tener cerca de 7.000 hombres bajo su mando y extendió su poder en diez departamentos del país.
Aunque oficialmente se desmovilizó a principios de 2006, fue expulsado de la Ley de Justicia y Paz y extraditado a Estados Unidos, en mayo de 2008, después de comprobar que nunca dejó de traficar cocaína y dirigir operaciones criminales desde la cárcel de Itagüí.

El Narco Que Casi Se Cuela en Justicia y Paz
Cuando el Gobierno colombiano divulgó que en la lista de los paramilitares que serían beneficiados por la Ley de Justicia y Paz aparecía Jhon Éidelber Cano, alias Jhonny Cano, causó gran revuelo. Para ese entonces, en 2006, Cano, quien empezó muy joven en el mundo del narcotráfico, estaba identificado como un pesado narco, jefe de sicarios del capo Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, y era pedido en extradición por Estados Unidos.
Fue capturado el 29 de octubre de 2005 en Antioquia y casi logra engañar al Gobierno haciendo pasar su banda de traficantes por el grupo armado conocido como Acun (Autodefensas Unidas del Norte). Sin embargo, en septiembre de 2006, el Gobierno rechazó la solicitud en medio de una intensa polémica y autorizó su extradición a los Estados Unidos.

El Mundo Empresarial de Ascencio Reyes
Ascencio Reyes Serrano, quien empezó vendiendo tamales en su infancia, llegó a ser un exitoso empresario huilense, muy cercano a los magistrados de las altas cortes, amigo del fiscal Mario Iguarán y de excelentes relaciones con altos oficiales del Ejército y la Policía. El célebre negociante, antes desconocido en los medios de comunicación,  trascendió cuando a través de su empresa familiar Viajes y Turismo Basan & Cia. Ltda. financió buena parte del viaje que hicieron a Neiva la mayoría de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, entre el 9 y el 11 de junio de 2006, para rendirle un homenaje al magistrado Yesid Ramírez, a propósito de su nominación como presidente del alto tribunal.
Este agasajo lo puso en el ojo del huracán y fueron cuestionados varios de sus negocios . Hoy no tiene ninguna cuenta con las autoridades y nadie ha podido demostrar que haya estado comprometido en acciones ilegales.
28 de febrero de 2011
©el espectador

qué tan malas son las monjas


columna de mérici
Hace unos días se podía leer en una página web animalista que la Congregación de la Divina Providencia de Antofagasta preparaba, en vísperas del traslado del convento a otro lugar, el "exterminio" de los gatos que en los últimos años venía recogiendo de la calle la hermana Orietta Copmman. Se trataba de unos cincuenta gatos. La congregación, según la hermana, se proponía fumigar el local, y le daban plazo para encontrarles hogares adoptivos. Le preguntan a la religiosa qué piensa sobre el exterminio y responde de modo tal que parece corroborar las malvadas intenciones de las otras reclusas. El presunto plan de fumigación se convirtió en plan de exterminio.
En la edición del 18 de febrero, el plan de exterminio desaparece. El 19 el exterminio vuelve a aparecer, pero veladamente: sin especificar con qué se los fumigaría, le preguntan a un veterinario sobre los efectos de la fumigación en los gatos, aparentemente en un lugar cerrado. La respuesta es aterradora: "(...) los efectos son terribles, lesiones hepáticas, renales, neurológicas y cardiovasculares, y si alguno sobrevive su muerte es muy cruel y dolorosa". Y cita Redacción luego a una entrevistada que declara que no entrará nunca más a una iglesia y "nunca más creeré en las monjas de la asesina congregación".
En la edición del 20 de febrero aparece una declaración de un grupo de voluntarias animalistas -Gatos Abandonados de Antofagasta- que han ayudado a la Hermana Orietta a esterilizar a los animales y en sus intentos de encontrarles familias humanas adoptivas, desmintiendo los planes de exterminio y fumigación, pero confesando que tenían la intención de abandonar en la calle a los gatos, porque habían prometido entregar desocupado el recinto. Finalmente la congregación logró extender el plazo de desalojo de los gatos para que las voluntarias les puedan encontrar hogar.

La Congregación, o sus autoridades, sí confiesan el abandono, y es una confesión espantosa, como una amenaza de violencia de la persona de quien menos lo esperamos, y expresada con tanta ingenuidad que parece una burla. Aún así, es de una enfermiza exageración atribuirles planes de exterminio o dar por sentado que la fumigación tenía por objeto matar a los gatos. Una redactora de prensanimalista aclara su participación diciendo que tiene pruebas de que las monjas planeaban una fumigación, pero lo que se le ha pedido que explique es por qué difundieron que la Congregación pensaba exterminar a los gatos. En el foro del 17 de febrero, la Redacción insiste en que las monjas pensaban fumigar el recinto con los gatos dentro, lo que, de suceder en un lugar cerrado, y tratándose de un plaguicida potente, ciertamente significaría la muerte de los meninos, y de todo otro ser viviente en ese lugar.

En los debates en el foro de prensanimalista destaca la hostilidad hacia el catolicismo, los católicos o la Iglesia Católica. Esos sentimientos son también los que parecen animar a los colaboradores de esa página, porque en ningún momento dan información veraz sobre el suceso, creando una innecesaria y perversa excitación que no conduce a nada y que, dicho generosamente, es terriblemente contraproducente. Difundir falsedades a sabiendas, para llamar la atención o cualquier otro motivo, es una práctica aborrecible de un periodismo mitad perverso, mitad mediocre. Y difamar la fe de una amplia mayoría de chilenos, los que, además, en los barrios forman la espina dorsal del movimiento animalista a través de las numerosas asociaciones de protección animal inspiradas en Francisco de Asís, debe ser considerado como una terriblemente errada opción estratégica.

Creen algunos que esta alharaca impidió de hecho que los gatos fueran exterminados. Pero como esa no fue nunca la intención de la Congregación, la difamación no sirvió para nada. Quizás contribuyó la alharaca a que la Congregación lograra extender el plazo de desalojo, pero dejando a las monjas injustamente marcadas como monstruos sanguinarios. ¿Era necesario? Nadie se acercará a ofrecer excusas, y muchos seguirán disfrutando de las interpretaciones torcidas y mal intencionadas.

La manipulación de la información es siempre deplorable, aunque crean algunos que todo está permitido. Es una práctica que se repite con demasiada frecuencia. Los hornos crematorios o la alimentación de perros grandes con perros chicos, acusaciones ambas lanzadas contra la Sociedad Protectora de Animales Benjamín Vicuña Mackenna de Santiago hace unos años, no fueron probadas nunca, pero cierta prensa las hizo circular profusamente y muchos ingenuos creyeron los infundios.

Ahora se discute en la red otro caso en que una señora, convencida de una noticia falsa difundida igualmente por un medio animalista -de que los perros serían sacrificados- liberó a unos perros que habían sido encerrados en un hospital para prepararlos para su esterilización. En realidad, la difusión de noticias falsas puede ser incluso peor que la noticia original tergiversada. No sirve para nada y es inmoral.

La causa animalista no necesita este tipo de prácticas turbias e inútiles. La nuestra es una causa noble, basada en la verdad de la explotación animal que rechaza, y en la piedad, principio y experiencia fundamental del catolicismo y otras filosofías, incluyendo la humanista. Necesitamos una prensa que esté a la altura, profesional e ideológicamente.

[La foto viene de prensanimalista.]
mérici

marilyn monroe como vieja loca


columna de lísperguer
Marilyn Monroe, en ‘Los inadaptados’, es una sensible defensora del derecho a la vida de los caballos.

¿Puede Marilyn Monroe, por su memorable papel como Roslyn, en ‘Los inadaptados’, compartir con su personaje la nominación a heroína de los animalistas? Sus desesperados gritos de impotencia para impedir la captura de varios caballos salvajes que tres hombres, entre ellos su novio, se proponen vender como carne para hacer alimento para perros, incluyendo a una madre y su hijo, pueden ser elevados a la categoría de discurso. Se dice que este rol estuvo en el origen de su distanciamiento de Henry Miller, su esposo y guionista de la película. La fastidiaba no haber tenido unas frases más argumentadas y reprochaba a Miller no creerla capaz de actuar. Pero la Marilyn no desmerece como vieja loca. Muchas veces no se logra nada con argumentos razonados: ¿qué fría razón se puede esgrimir contra la explotación animal? Cuando presencia el dolor y desesperación de Roslyn, Gay (Clark Gable), abandona la cacería, libera a los caballos capturados y dice algo así como que tiene que buscar otra manera de ganarse la vida -mitad convencido, mitad impresionado y compadecido por el dolor de Roslyn.
La heroína animalista, sin embargo, debería ser Roslyn. Marilyn no lo era. En ‘Río sin retorno’ (1954), como Kay, se infiere que se come un asado de venado que ha cazado Matt Calder (Robert Mitchum) a instigación de su hijo Mark -un chiquilín de unos diez años que está lejos de ser un símbolo ni de pureza ni de inocencia. Marilyn misma llegó a escribir una receta para un relleno de pavo con carne de vaca y menudillos de hígado y corazón.
lísperguer

montoya y los falsos positivos


El general Mario Montoya y las ejecuciones extrajudiciales en Colombia.
[Michael Busch] Cuando el general Mario Montoya Uribe fue nombrado, en marzo de 2006, comandante del ejército colombiano, la embajada de Estados Unidos en Bogotá desconocía sus antecedentes. El embajador norteamericano en ese entonces, William Wood, informó en un cable recuperado por Wikileaks el viernes que se sabía relativamente poco sobre Montoya, aparte de sus numerosas decoraciones como un militar de carrera, su estrecha relación personal con el presidente Álvaro Uribe y los persistentes, aunque todavía no demostrados rumores de que el comandante era corrupto y mantenía vínculos con las fuerzas paramilitares de extrema derecha en todo el país.
No sabía Wood que la corrupción y los vínculos con paramilitares de Montoya sería sus menores delitos. Para cuando fue relevado de su cargo dieciocho meses más tarde, Montoya era percibido ampliamente como la fuerza motriz detrás de los horrendos tratos con el personal militar en la lucha contra el narcotráfico y las guerrillas.
Como informé en 2009 cuando el relator especial de Naciones Unidas sobre las ejecuciones sumarias o extrajudiciales, Philip Alston, llegara a Bogotá a investigar el caso de los llamados ‘falsos positivos’, ya había más de mil miembros de las fuerzas armadas colombianas implicados en el asesinato de innumerables víctimas civiles. Los detalles son espantosos. En muchos casos, las víctimas fueron reclutadas en barrios y localidades pobres, donde se les ofrecían oportunidades laborales para ser luego sedadas y vendidas a agentes militares que se encargaban de su ejecución. Los cuerpos eran vestidos con uniformes militares, se les plantaban armas compradas en el mercado negro, y eran presentados como combatientes guerrilleros eliminados por personal militar.
Las evidencias sobre las ejecuciones extrajudiciales de falsos positivos sugiere su naturaleza sistemática, una conclusión que fue corroborada por el Consejo de Asuntos Hemisféricos, que observó que:

"Aparentemente lo nuevo es que los casos recientes han sido motivados fundamentalmente por estructuras de incentivos militares internas, antes que por motivos políticos... Fueron asesinados para que unidades del ejército y sus comandantes pudieran demostrar ‘resultados’ ante sus superiores, y ganar con ello recompensas económicas y ascensos. En esta guerra, los avances han sido medidos durante largo tiempo por la cantidad de ‘combatientes enemigos’ neutralizados, preferentemente asesinados. Las perspectivas de carrera dependen a menudo de la obtención de esos resultados. Las investigaciones han revelado una extensa red de reclutadores que penetran en los barrios pobres en todo el país, operando en el tenebroso mundo del hampa en colusión con agentes del ejército. Eliminando a estos aparentes ‘positivos’..., los asesinos recibían beneficios tales como vacaciones pagadas, cursos especiales en el extranjero, ascensos y mayores salarios."
Mientras que los cables filtrados sugieren que la embajada no estaba al tanto de la asociación de Montoya con estos abusos, el fenómeno de los falsos positivos no era desconocido entre los agentes de la inteligencia estadounidense y funcionarios colombianos, que han estado estudiando estos desarrollos durante al menos los últimos quince años -de acuerdo a documentos liberados recientemente, obtenidos por el National Security Archive. Y aunque la incidencia de las ejecuciones extrajudiciales aumentaron durante el mandato de Uribe, pocos lo acusan de haber tenido conocimiento de primera mano sobre estos casos.
Y eso es lo que hace que el segundo cable proveniente de Bogotá que salió a la luz en estos días sea tan interesante. En noviembre de 2008, inmediatamente después de que Montoya renunciara a su cargo en medio de un cúmulo de acusaciones e investigaciones, William Brown, el embajador llegado recientemente, escribió un informe en el que observaba que

"Montoya renunció menos de una semana después de que el presidente Uribe destituyera a veintisiete oficiales, incluyendo a dos comandantes de división y tres de brigada, por su participación en la desaparición y subsecuente asesinato de decenas de jóvenes de Soacha y Antioquia. Montoya ha sido acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos durante su mandato, incluyendo presuntas violaciones cometidas en los barrios pobres de Medellín durante la Operación Orión, de colusión con los paramilitares y de medir el éxito de las operaciones por el número de bajas.
"La prensa colombiana informó sobre las declaraciones del senador Patrick Leahy, comentando que el despido de Montoya era un paso ‘largamente esperado y positivo’. Leahy declaró que Montoya ‘comparte responsabilidad por los amplios y sistemáticos abusos cometidos por los militares colombianos’. Los recientes éxitos militares de Montoya incluyen el rescate de rehenes en la Operación Jaque. Algunos creían que [el general Montoya] era el probable sucesor del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas colombianas, el general Freddy Padilla de Leon."

De acuerdo al cable, en lugar de enviar el mensaje de que las violaciones a los derechos humanos cometidas por Montoya no sería toleradas por su gobierno, Uribe nombró al protegido del comandante -tampoco apreciado por la comunidad de derechos humanos- para reemplazarlo en su cargo.
"Más tarde, el 4 de noviembre, el presidente Uribe anunció en una rueda de prensa con el general Padilla y el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, que el general de división Óscar Enrique González Peña, actualmente comandante del Comando Conjunto del Caribe, reemplazaría a Montoya como comandante en jefe del ejército colombiano. Uribe dijo que con el nombramiento de González quedaba el ejército en "buenas manos", destacando sus importantes éxitos operativos. González Peña siguió a Montoya como comandante de la IV Brigada de diciembre de 2003 a julio de 2005, y fue nombrado entonces comandante de la VII División en 2005."

El cable observa que

"González fue responsable de la operación que terminó con la muerte de Martín Caballero, el ex jefe del Frente 37 de las FARC, en septiembre del año pasado. Organizaciones de derechos humanos criticaron públicamente el nombramiento de González por su estrecha asociación con Montoya, y expresaron preocupación por las presuntas 45 ejecuciones extrajudiciales cometidas por la IV Brigada durante su comando."

El cable informa, espeluznantemente, que Montoya eligió a González como el "mejor comandante del país" durante su cargo como comandante de la IV Brigada, debido a que su unidad reportó la mayor cantidad de bajas del enemigo: 857 víctimas."
El cable termina con el jugoso detalle de que el entonces ministro de Defensa y actual presidente, Juan Manuel Santos, dijo a funcionarios de la embajada

"que Montoya -que tiene una estrecha relación con Uribe- persuadió al presidente de que nombrara a González como su reemplazante. Santos trató de impedirlo, pero Uribe decidió proseguir con el nombramiento."

Así que la pregunta persiste: dado el informe de la CIA de 2007, que asocia a Montoya con el escándalo de los falsos positivos, y las revelaciones de la permanente intimidad e influencia del general sobre Uribe, ¿por cuánto tiempo más podrá el ex presidente colombiano continuar negando su conexión con el legado de violaciones a los derechos humanos que caracterizaron su presidencia?
28 de febrero de 2011
26 de febrero de 2011
©gcadvocate

murió kenneth mars


Veterano actor de pantalla y de voz.
Murió el sábado en su casa en Granada Hills, de cáncer al páncreas, el veterano actor Kenneth Mars, cuyas memorables actuaciones fueron sus dos colaboraciones con el director Mel Brooks en ‘Los productores’ [The Producers] y ‘El jovencito Frankenstein’ [Young Frankenstein; El joven Frankenstein]. Tenía 75 años.
Durante una carrera que se extendió durante cinco décadas, Mars apareció en más de 35 películas, incluyendo ‘Dos hombres y un destino’ [Butch Cassidy and the Sundance Kid] (1969), ‘Personajes desesperados’ [Desperate Characters] (1971),’¿Qué me pasa, doctor?’ [What’s Up, Doc?] [1972] y ‘Días de radio’ [Radio Days] (1987). También apareció en series de televisión, incluyendo ‘Amor al estilo americano’ [Love, American Style], ‘Fernwood Tonight’, ‘El fantasma y la señora Muir’ [The Ghost and Mrs. Muir], ‘El comisario McMillan y su esposa’ [McMillan & Wife] y ‘Malcolm en el en medio’ [Malcolm in the Middle].
En ‘Los productores’ (1968), fue Franz Liebkind, un nazi medio loco cuya obra, ‘Springtime for Hitler’, atrae a una pareja de intrigantes productores de Broadway representados por Gene Wilder y Zero Mostel. Una de sus frases más citadas fue: "No lo sabe mucha gente, pero el Fuhrer era un pésimo bailarín’.
En ‘El jovencito Frankenstein’, Mars mostró nuevamente su talento para representar personajes germánicos en el papel del Inspector Kemp, un jefe de policía con monóculo y un brazo ortopédico ridículamente defectuoso.
"Pocos actores pueden hacer el papel del alemán estrafalario tan bien como Kenneth Mars", escribió Robert Alan Crick en el libro ‘Big Screen Comedies of Mel Brooks’, de 2009.

Mars nació en Chicago el 4 de abril de 1935. Estudió bellas artes en la Universidad del Northwestern, y empezó a actuar a principio de los años sesenta.
En sus últimos años, fue un solicitado actor de voz para proyectos de dibujos animados para niños y largometrajes animados. Fue la voz de Grandpa Longneck en la serie ‘En busca del valle encantado’ [The Land Before Time; La tierra antes del tiempo] y la de King Triton en ‘La sirenita’ [The Little Mermaid].
28 de febrero de 2011
15 de febrero de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh