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presidente veta plan de retirada


[William Branigin y Jonathan Weisman] Presidente Bush veta proyecto de ley sobre el financiamiento de la guerra que incluye calendario de retirada.
El presidente Bush vetó hoy el proyecto de ley para el financiamiento de la guerra de 124 billones de dólares que contenía un calendario para la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq, diciendo que la medida era "inaceptable" y que equivalía a ponerle fecha al "fracaso".
El veto, el segundo de su presidencia, inaugura un conflicto con el congreso demócrata por su conducción de la guerra de Iraq.
Como había dicho en el discurso con ocasión del cuarto aniversario de su llamada ‘Misión Cumplida' a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, Bush llevó a cabo su amenaza de veto poco después de volver a la Casa Blanca tras una visita a Florida, donde leyó un discurso en el Comando Central de Estados Unidos.
En un breve discurso televisado explicando su veto, Bush acusó a los legisladores de haber remplazado "las opiniones de nuestros comandantes militares por las de políticos". Dijo que el proyecto de ley "fijaría una fecha límite rígida y artificial" para la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq, que debería empezar antes del 1 de octubre "independientemente de la situación en el terreno".
El proyecto contiene el objetivo de retirar todas las fuerzas de combate norteamericanas para el 1 de abril de 2008, a excepción de las fuerzas encargadas de operaciones de seguridad, adiestramiento y contraterrorismo.
Esa fecha límite permitiría que los terroristas en Iraq "marquen sus calendarios y reúnan fuerzas" hasta la retirada, "desmoralizaría al pueblo iraquí" y "alentaría a los asesinos en todo Oriente Medio", dijo Bush.
Calificando el proyecto de ley "una receta para el caos y la confusión", instó al congreso a "dejar de lado la política y apoyar a nuestras tropas con los fondos que necesitan".
Dijo que se reunirá con líderes de los dos partidos mañana en la Casa Blanca, pero no dio ningún indicio de que tenga intenciones de buscar un compromiso.
En respuesta, los demócratas en el congreso expresaron consternación y prometieron no dar a Bush un "cheque en blanco" para su guerra contra Iraq.
El líder de la mayoría, Harry M. Reid (demócrata de Nevada), dijo: "Si el presidente cree que por vetar este proyecto impedirá que sigamos trabajando para cambiar el curso de la guerra en Iraq, está equivocado".
La presidente de la Cámara, Nancy Pelosi (demócrata de California), dijo que en lugar de tratar el proyecto con el respeto que merece, Bush "vetó rotundamente el proyecto y francamente mintió sobre los efectos de la ley".
Agregó: "El presidente quiere un cheque en blanco. Y el congreso no se lo dará".
El proyecto, una asignación complementaria para las guerras en Iraq y Afganistán este año, llegó a la Casa Blanca a eso de las cuatro de la tarde y Bush dijo que lo vetó poco antes de su discurso a las cuatro y diez de la tarde.
Poco después de las tres de la tarde, Pelosi y Reid enviaron formalmente el proyecto al despacho del presidente, llamando a Bush a dejar de lado sus objeciones y firmarlo.
"La legislación respeta los deseos del pueblo americano de terminar la guerra de Iraq", dijo Pelosi en la ceremonia en el Capitolio, Reid sentado junto a ella. "Llamo al presidente a firmar el Suplemento de la Guerra Global contra el Terrorismo, de modo que podamos reformular la lucha contra el terrorismo".
Reid dijo que Bush ha "puesto nuestras tropas en medio de una guerra civil" y que "se necesita un cambio de timón". Observando que abril fue el mes más mortífero para las fuerzas norteamericanas en Iraq este año y uno de los más mortíferos de la guerra de cuatro años, dijo que el proyecto "redespliega nuestras tropas fuera de una guerra civil intratable" y asegura que las fuerzas norteamericanas sigan "preparadas para el combate".
Agregó: "El veto significa que se niegan a nuestras tropas los recursos y la estrategia que necesitan".
Durante semanas Bush había advertido a los demócratas en el congreso que él rechazaría un proyecto que incluyera un calendario para la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq y billones de dólares en gastos sobre artículos no relacionados con la guerra. Pero la semana pasada el proyecto fue aprobado en la Cámara de Representantes y en el Senado, y los demócratas dijeron que refleja el anhelo de la mayoría de los norteamericanos de poner fin a la impopular guerra.
La Casa Blanca anunció que Bush se reunirá con los líderes parlamentarios de los dos partidos mañana en la tarde en un intento por resolver las diferencias sobre el proyecto de financiamiento de la guerra. Aunque expresó su disponibilidad a negociar, Bush no tiene intenciones de abandonar su exigencia de un "proyecto limpio" sin un calendario de retirada.
Hoy en el congreso, entretanto, los líderes republicanos adoptaron un tono sorprendentemente diferente detrás de la rivalidad pública, diciendo que se deberá encontrar algún acuerdo con los demócratas y que debe ser alcanzado rápidamente. El líder de la minoría del Senado, Trent Lott (republicano de Mississippi) dijo que ninguno de los dos partidos puede llegar a la mesa de negociaciones con demandas absolutas sobre lo que debe o no ser incluido en el próximo proyecto.
"Es hora de que dejemos de fijar directrices sobre lo que debe ser", dijo Lott.
Sugirió que los republicanos tendrán que aceptar algunos de los gastos no militares que han estado ridiculizando durante semanas como "chuletones" para satisfacer a sus propios partidarios. Y Bush tendrá que aceptar normas de referencia para el gobierno iraquí que van aparejadas con consecuencias, en caso de no ser cumplidas. Sugirió que esas consecuencias podrían estar ligadas a la ayuda de reconstrucción no militar, retomando una propuesta lanzada la semana pasada por el líder de la minoría de la Cámara, Roy Blunt (republicano de Montana). Blunt reiteró su apoyo de esas normas, diciendo que las reprimendas por no alcanzarlas deberían ser el punto de discusión de las negociaciones de los próximos días.
"El gobierno y los demócratas deben llegar a algún tipo de compromiso", dijo el senador George V. Voinovich (republicano de Ohio). "Es así como se hace. Todo el mundo se aprieta la nariz, y a lo mejor vomitan una que otra vez, pero así es como se hace".
En un discurso hoy en el Comando Central de Estados Unidos en Tampa, Florida, Bush no hizo referencia al proyecto, pero defendió su conducción de la guerra contra el terrorismo y afirmó que su estrategia de aumentar el nivel de tropas en Iraq estaba mostrando signos de éxito.
Hablando en una "conferencia de la coalición" a la que asistieron unos 160 representantes de varios países aliados de Estados Unidos, Bush dijo que "existe sólo una respuesta efectiva" contra al Qaeda y otros enemigos terroristas: "Debemos continuar la ofensiva, seguir a la ofensiva y trasladar la guerra a sus territorios".
También hizo un listado de lo que describió como una serie de éxitos de contrainteligencia de Estados Unidos y sus aliados que han "contribuido a frustrar muchos ataques". Y repitió las justificaciones de discursos previos de la invasión de Iraq en marzo de 2003 y los refuerzos de treinta mil tropas para el país antes este año para sofocar la desenfrenada violencia sectaria en Bagdad y las acciones de los rebeldes al oeste de Iraq.
Retirarse de Bagdad implicaría "el riesgo de convertir a Iraq en una caldera de caos", dijo Bush. "Nuestro enemigo -los enemigos de la libertad- aman el caos. En el caos es donde encuentran nuevos santuarios".
Aunque el plan de seguridad de Bagdad se encuentra en sus "primeras" fases, dijo, "ya estamos viendo signos que nos dan esperanza". Mencionó la captura de "una cantidad de cabecillas terroristas clave", el desbaratamiento de un red de montaje de coches bomba y el "descenso de la violencia religiosa en algunas áreas de la capital".
Sin embargo, los demócratas en el congreso dicen que las opiniones de Bush se alejan cada vez más de la realidad en Iraq.
"Si el presidente se pregunta por qué el pueblo americano perdió la paciencia, es porque las noticias que nos llegan de Iraq son cada día peores", dijo Reid, que ha acusado a Bush de rechazar la verdad sobre la guerra.
El representante Rahm Emanuel (demócrata de Illinois), presidente del Caucus Demócrata de la Cámara, dijo en una declaración que desde que Bush pronunciara hace cuatro años su discurso en la cubierta de Abraham Lincoln, "Estados Unidos ha perdido miles de jóvenes y gastado cientos de billones de dólares. Ahora el presidente quiere más -más tropas, más tiempo, más dinero".
Diciendo que Bush es directamente responsable de "nuestro fracaso en Iraq", declaró Emanuel, "el presidente que pensaba que la guerra había terminado hace cuatro años, no se ha ganado ni recibirá de este congreso otro cheque en blanco para continuar con su conducción de la guerra en Iraq".
En una rueda de prensa a bordo del Air Force One en ruta hacia Florida, la portavoz de la Casa Blanca Dara Perino se erizó cuando se le preguntó con el veto de Bush a un proyecto que le enviaron los demócratas en el cuarto aniversario del discurso en el que declaró prematuramente el fin de las operaciones de combate.
"Incluso aunque los demócratas no lo digan públicamente, es una maniobra política inventada que es el colmo del cinismo, y es muy inquietante pensar que posiblemente retrasaron este dinero para las tropas y sus familias y los recursos que necesitan para experimentar con esta maniobra de relaciones públicas", dijo Perino.
El discurso de hace cuatro años "ha sido ampliamente mal interpretado y yo aliento a la gente a volver a leerlo", dijo. "El presidente dijo que quedaba todavía mucho por hacer y que teníamos un difícil camino ante nosotros. Estamos avanzando desde una dictadura hacia una democracia".
Interrogada sobre si Bush lamenta el "discurso sobre la misión cumplida", Perino dijo: "Mire, nunca lo he oído referirse a él se esa manera, de ninguna manera. Déjeme recordar a todo el mundo... que el presidente no dijo nunca ‘misión cumplida'. Entiendo que la pancarta decía ‘misión cumplida'. Eso se refería a la misión de ese buque. Se suponía que debían ser enviados por seis meses. Y fueron desplegados mucho más que ese período. Creo que fueron a Iraq y Afganistán. Y es a eso a lo que se refería la pancarta".
Después de llegar a la cubierta del portaaviones llevando un uniforme de piloto y con casco, Bush se paró debajo de una enorme pancarta que decía ‘Misión Cumplida' y se dirigió a la tripulación. "Compatriotas, las operaciones de combate en Iraq han terminado", anunció. "Estados Unidos y nuestros aliados hemos prevalecido en la guerra de Iraq".

2 de mayo de 2007
©washington post
©traducción mQh
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inocentes gracias al adn


[Miguel Bustillo] Análisis de ADN declara inocentes a hombres condenados por violación.
Dallas, Estados Unidos. Muchos hombres dicen que son inocentes cuando miran desde detrás de las rejas. Pero James Giles sabía que él no era un violador -y creía en los otros tres reclusos de Texas que le habían contado que también ellos habían sido condenados, injustamente, por violación.
Compartieron su desesperación jugando ajedrez y dominó, trabajaron juntos preparando apelaciones en la biblioteca, y soñaron con el día en que podrían exigir perdón a un sistema judicial que les había decepcionado.
Ha tomado casi 25 años, pero con la ayuda del análisis de ADN, los hombres -todos negros norteamericanos- están demostrando que son inocentes. Dos de ellos fueron liberados de la cárcel. Un tercero fue exonerado en marzo, años después de cumplir la sentencia. El lunes, Giles será exonerado, convirtiéndose en el decimotercer hombre del condado de Dallas en demostrar gracias al análisis genético, que fue encarcelado injustamente.
Giles, que pasó diez años en la cárcel, quiere anular su condena de 1983. Nuevas evidencias sugieren que otro hombre -llamado también James Giles- cometió la violación. Los fiscales del condado de Dallas de hace veinte años conocían al otro James Giles, que vivía frente a la víctima, pero nunca se lo comunicaron a los abogados de Giles.
"Perdí todo lo que tenía en el mundo", dice Giles, 53. "Agradezco a Dios que finalmente alguien se dio cuenta de que yo no era culpable".
Marcado como violador, Giles luchó para reconstruir su vida cuando salió de la cárcel. El experimentado obrero de la construcción lo pasó muy difícil tratando de encontrar algún trabajo menial, y su esposa, que estuvo con él durante todo su período en la cárcel, finalmente le pidió el divorcio.
El lunes, el fiscal de distrito del condado de Dallas planea ofrecer personalmente excusas a Giles. Los otros tres reos acusados injustamente de violación, con los que trabó amistad en la cárcel, lo esperarán en la sala del tribunal.
Las injustas condenas de estos cuatro hombres son algunos de los ejemplos más dramáticos de los juicios chapuceros en el estado de la estrella solitaria -una historia vergonzosa que ahora empieza a ser investigada.
El condado de Dallas ha debido exonerar a más personas después de análisis de ADN que todos los estados, excepto tres. Texas, a la cabeza en Estados Unidos con condenas que han sido revocadas tras análisis genéticos, ha exonerado a 27; Illinois, a 26; y Nueva York, a 23. California ha exonerado a nueve.
Con innumerables antiguos y actuales reclusos de Texas que claman por un análisis para demostrar su inocencia -incluyendo más de 430 reos en el condado de Dallas-, los funcionarios policiales predicen que el número de condenas revocadas crecerá exponencialmente en los próximos años.
Normalmente, los fiscales de Texas se han opuesto a los intentos de los activistas de revisar los casos de sus predecesores. Pero el fiscal de distrito del condado de Dallas, Craig Watkins, el primer norteamericano negro elegido en el cargo, ha forjado una inusual alianza con el Proyecto Inocencia, un grupo de Nueva York que usa el análisis de ADN para controlar condenas impugnadas.
Watkins ha proclamado "un nuevo día en Dallas" y ha prometido enmendar los errores del pasado -especialmente las abundantes condenas impugnadas durante el reinado de Henry Wade, que sirvió como fiscal jefe del condado de Dallas entre 1951 y 1987.
El despacho de Watkins ayudó a volver a investigar el caso de Giles. La petición de exoneración debe ser aprobada en última instancia por la Corte de Apelaciones de Texas, aunque con el respaldo de Watkins, se considera que eso es un mero trámite.
"La mentalidad del despacho en esa época era: ‘No me interesa que haya dudas, lo que me interesa es mantener la tasa de condenas'", dijo Watkins sobre el mandato de Wade.
Wade murió en 2001 y es mejor conocido por su papel en el caso de Roe versus Wade, el caso sobre el derecho a la privacidad en la Corte Suprema nacional que legalizó el aborto.
Casi todas las exoneraciones por ADN de Dallas han implicado a hombres que fueron condenados por crímenes sexuales sobre la base de dudosas declaraciones de testigos. Muchos son negros -Giles será el décimo. A diferencias de otras muchas jurisdicciones, incluyendo a Houston, el condado de Dallas conserva muestras de sangre y otras evidencias recogidas hace décadas, un golpe de suerte que permite que los reclusos pidan una revisión de sus condenas.
"La tragedia más grande cuando una persona es encarcelada injustamente, es que la persona que lo hizo escapa impune", dijo el senador por el estado de Texas, Rodney Ellis. "Tenemos que cerciorarnos de que las escalas de la justicia estén balanceadas".
Ellis ha propuesto numerosas reformas en respuesta a las exoneraciones, incluyendo aumentar las indemnizaciones para los condenados injustamente, y la creación de una Comisión de Inocencia que revisará las condenas erróneas a la búsqueda de problemas sistemáticos.
Giles debe asistir el martes a una audiencia sobre las propuestas, en Austin.
Giles fue declarado culpable en 1983 por haber supuestamente participado en una violación colectiva de una mujer embarazada. La víctima lo identificó en una foto de una línea de sospechosos, incluso aunque era más grande y diez años más viejo que el joven agresor que describió inicialmente a la policía. Esa identificación fue la única evidencia que lo vinculaba al delito. La víctima nunca lo vio en persona sino en el juicio. Era el único negro en la sala del tribunal, además del alguacil.
Con el estudio de viejos archivos, el Proyecto Inocencia constató que la policía y los fiscales sabían que un otro hombre, más joven y más chico, se ajustaba más estrechamente a la descripción -James ‘Quack' Giles-, y vivía en la misma calle frente a la víctima. Era amigo de un vecino -Stanley Bryant- que confesó a la policía poco después de la violación de 1982, que había cometido el delito con dos adolescentes, llamados Michael y James.
"Eso debió haber conducido a la policía al verdadero James Giles, pero eso fue ocultado", dijo Vanessa Potkin, del Proyecto Inocencia, y actual abogado de Giles.
"Nuestro cliente era diez años más viejo y tenía un llamativo diente de oro. Tenía archivos telefónicos y cuentas de restaurante que probaban dónde estaba cuando se cometió el delito, así como las declaraciones que lo corroboraban, de su madre y su mujer. La evidencia clamaba que él no era el violador".
La policía había recibido un dato de que un "James Giles" había participado en la violación y se concentró inmediatamente en el Giles más viejo, que vivía al otro lado de la ciudad y estaba en libertad condicional por intento de homicidio después de una pelea con un colega del trabajo.
En lo que los nuevos abogados de Giles llaman un "extraordinario encuentro fortuito", Giles se encontró en la cárcel cara a cara con el delator. El hombre, Marvin Moore, se dio cuenta de inmediato que su dato había conducido a la condena del hombre equivocado y ayudó a Giles a limpiar su nombre.
Los fiscales de Dallas accedieron a revisar el caso en 1991, pero no quisieron revocar la condena argumentando que no tenía suficientes pruebas. Sin embargo, los análisis de ADN determinaron que el semen encontrado en la víctima de la violación provenía de Bryant y un hombre llamado Michael Brown que era amigo de James Giles más joven. Brown fue condenado más tarde por otra agresión sexual y murió en prisión. El Giles más joven terminó en la cárcel por otro delito no relacionado con la violación y también murió en la cárcel.
La semana pasada los fiscales de Dallas revelaron que el ex marido de la víctima de la violación, que estaba presente durante el delito, hace poco apuntó al Giles más joven en una fotografía de una línea de sospechosos. La víctima concede ahora que no está segura de si el Giles mayor era uno de los violadores.
Los tres hombres que también reclamaron ser inocentes, trabaron individualmente amistad con Giles cuando estaban en la cárcel. Giles tenía una máquina de escribir y ayudaba a los reclusos a redactar peticiones para que se reconsideraran sus casos.
"Nos sentábamos juntos, comíamos juntos, y tratamos juntos de limpiar nuestros nombres", recordó James Waller de sus días en la cárcel con Giles.
Waller fue condenado por la violación de un niño de doce años.
"Cuando entré a la sala del tribunal, pensé realmente que me estaba marchando a casa. Nunca pensé que me meterían en la cárcel por algo que no había hecho. Pero lo hicieron. Eso era el condado de Dallas: Dictar condenas, sin importar cómo".
Waller, 50, fue exonerado en marzo, más de trece años después de que hubiese cumplido la condena. En 1997, el análisis genético sacó de la cárcel a Kevin Byrd, 39, después de cumplir doce años. A.B. Butler, 52, fue dejado en libertad en 2000, después de cumplir diecisiete años.
Waller recibirá una indemnización de 250 mil dólares por los diez años que pasó en la cárcel. Pero dijo que nada podría compensar las humillaciones que sufrió como delincuente sexual condenado, incapaz de conseguir un trabajo decente o un apartamento de alquiler. Todavía peor, en 2001 Waller perdió a su mujer encinta en un accidente automovilístico.
"Cuando estás en la lista de delincuentes sexuales, te tratan peor que mierda, porque la mierda al menos la puedes lavar. El delincuente sexual no se puede borrar la marca", dijo, mientras se preparaba para una sesión de estudios bíblicos. "Pero gracias a Dios superé todo eso. Me convertí en una mejor persona, porque enfadarme no me iba a hacer nada de bien".
Giles, que se gana la vida rellenando formularios de impuestos en Lifkin, a unas tres horas de Dallas, también debe recibir 250 mil dólares una vez que sea exonerado. Pero dijo que ningún cheque le compensará la vida perdida. No lo ayudará a asistir a los funerales de las tías y tíos que perdió cuando estaba en la cárcel. No le dejará volver al hospital cuando a su hijo James Jr., ahora de 28, le diagnosticaron, de niño, anemia drepanocítica y necesitaba el amor de un padre.
Pero al menos demostrará que no es un violador.
"El sistema todavía funciona; pero toma más tiempo", dijo Giles. "¿Por qué ha tomado 25 años?"

11 de abril de 2007
8 de abril de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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zimbardo sobre el mal


[Claudia Dreifus] Esperanza en el conocimiento de la capacidad universal para hacer el mal.
San Francisco, Estados Unidos. En la casa pareada de Philip G. Zimbardo aquí, las paredes están cubiertas de máscaras de Indonesia, África y el noroeste del Pacífico.
El doctor Zimbardo, psicólogo social y ex presidente de la Asociación Americana de Psicología, ha construido su reputación estudiando cómo la gente oculta lo bueno y malo de sí mismos y en qué condiciones se expresan una u otra inclinación.
Su Experimento de la Cárcel de Stanford en 1971, conocido como SPE en los libros de texto en ciencias sociales, mostró cómo el anonimato, el conformismo y el tedio podían ser utilizados para inducir conductas sádicas en estudiantes por lo general sanos. Hace poco, Zimbardo, 74, ha estado estudiando cómo decisiones políticas y opciones individuales condujeron a los abusos en la cárcel de Abu Ghraib en Iraq. El camino que lo llevó de Stanford a Abu Ghraib aparece descrito en su nuevo libro, ‘The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil' [El efecto Lucifer: Entendiendo cómo la gente buena se vuelve mala] (Random House).
"Siempre he sentido curiosidad por la psicología de la persona detrás de la máscara, dice Zimbardo mientras muestra su colección. "Cuando alguien es anónimo, se le abre la puerta para todo tipo de conductas antisociales, como las del Ku Klux Klan".

Para los que nunca lo estudiaron en sus clases de psicología en primer año, ¿podría describir el experimento de la cárcel de Stanford?
En el verano de 1971, montamos una cárcel falsa en el campus de la Universidad de Stanford. Llevamos 23 voluntarios y los dividimos al azar en dos grupos. Era gente normal, estudiantes jóvenes. Les pedimos que se comportaran como ‘prisioneros' y ‘guardias' en el ambiente de una cárcel. El experimento debía durar dos semanas.
Pero al final del primer día, no había pasado demasiado. Pero al segundo día, hubo una rebelión de los prisioneros. Los guardias me preguntaron: "¿Qué hacemos?"
"Es vuestra cárcel", dije, advirtiéndoles contra el uso de la violencia física. Entonces los guardias empezaron a castigarlos psicológicamente, aunque también hubo abusos físicos.
En los días siguientes, los guardias se pusieron más sádicos, llegando a negar a los prisioneros alimento, agua y sueño, disparándoles con extintores de fuego, arrojando sus mantas al polvo, obligándoles a desnudarse y arrastrado a los rebeldes por el patio.
¿Qué mal se puso la situación? Los guardias ordenaron a los prisioneros a fingir sodomía. ¿Por qué? Porque estaban aburridos. El aburrimiento es un poderoso motivo para actuar mal. No tengo ni idea de si las cosas se pudieron volver todavía peor.

¿Cómo terminó el experimento?
A la quinta noche, mi antigua alumna Christina Maslach pasó a verme. Vio a los guardias colocando bolsas en la cabeza de los prisioneros, encadenando sus piernas y obligándolos a marchar. Chris se echó a llorar. "Si tú eres el tipo de persona que hace esto, no estoy segura de si quiero seguir teniendo algo que ver contigo", dijo. "Lo que le estás haciendo a esos chicos es terrible". Y pensé: "¡Dios mío, tiene razón!"

¿Cuál es la diferencia entre su estudio y los otros en Yale en 1961? Allá, el psicólogo social Stanley Milgram ordenó a sus voluntarios que aplicaran lo que ellos creían que eran dolorosas y posiblemente letales descargas, a completos desconocidos. La mayoría obedeció.
De muchas maneras, los estudios son soportes de nuestra comprensión del mal. Milgram cuantificó los pequeños pasos que toma la gente cuando hace mal. Mostró que una autoridad puede mandar a la gente a hacer cosas que pensaban que nunca harían. Yo quería llevar eso más lejos. El estudio de Milgram se concentraba en solo un aspecto de la conducta -la obediencia a la autoridad- en breves tomas de cincuenta minutos. El experimento, debido a que estaba programado que durara dos semanas, fue casi como un precursor de la reality television. Podías ver tipos de conducta hora tras hora, día tras día.
Aquí hay algo que es divertido. La primera vez que hablé en público sobre el experimento, Stanley Milgram me dijo: "Tu estudio me va a sacar todo el peso ético de mis espaldas. Ahora la gente va a decir que el tuyo es el estudio más poco ético, y no el mío".

Tras leer su libro, creo que usted vive con un sentimiento de culpa por organizar ‘el estudio más poco ético de la historia'.
Cuando lo examino retrospectivamente, pienso: "¿Por qué no puse antes fin a la crueldad?" Apartarse era contrario a mi formación y naturaleza.
Cuando me aparté como un indiferente científico experimentador, fui, en cierto sentido, empujado en el poder de la situación, tal como los prisioneros y los guardias.

¿Cuál fue su reacción cuando vio por primera vez las fotografías de Abu Ghraib?
Me impresionó, pero no estaba sorprendido. Por mi mente pasaron fotografías similares del experimento. Lo que me molestaba en particular era que el Pentágono responsabilizara de todo el asunto a "unas pocas manzanas podridas". Yo sabía, por nuestro experimento, que si pones manzanas buenas en una situación mala, se convierten en manzanas podridas.
Es por eso que acepté ser testigo para el sargento Chip Frederick, que finalmente fue sentenciado a ocho años por su participación en Abu Ghraib. Frederick era el reservista del ejército que fue encargado del turno nocturno en el Patio 1A, donde fueron maltratados los detenidos. Frederick dijo, franco: "Lo que hice era malo, y no entiendo cómo lo pude hacer".

¿Lo entiende?
Sí. La situación lo había corrompido totalmente. Cuando su unidad de reservistas fue asignada primero a custodiar Abu Ghraib, Frederick era exactamente como uno de nuestros simpáticos jóvenes en el experimento. Tres meses más tarde, era exactamente como uno de nuestros peores guardias.

¿No está usted absolviendo al sargento Frederick de la responsabilidad personal por sus acciones?
Usted tenía a la CIA, a los interrogadores civiles, a la inteligencia militar, diciendo a los reservistas del ejército: "Ablanden a estos detenidos para interrogarlos".
Ese tipo de vagas órdenes eran el equivalente de lo que yo dije a los guardias del experimento: "La cárcel es vuestra". En Abu Ghraib, tú no tienes superiores diciéndote: "Debéis hacer todas estas cosas terribles". Creo que las autoridades han creado un ambiente que autoriza a los guardias a actuar abusivamente -y un ambiente que les proporciona una excusa plausible.
Chip trabajó durante cuarenta días sin un solo descanso, en turnos de doce horas. El lugar estaba atiborrado, sucio, peligroso, bajo constantes bombardeos. Todo eso distorsiona la capacidad de juicio, de razonar moralmente. El quid del asunto es: Si vas a instalar un centro de interrogatorios secreto en medio de una zona de guerra, esto es lo que va a ocurrir.

Usted usa a menudo la frase "la situación", para referirse a las causas subyacentes de la mala conducta. ¿Qué quiere decir?
Esa conducta humana es más influida por cosas externas que internas. La "situación" es el entorno externo. El entorno interno son los genes, la historia de la moral, la formación religiosa. Hay veces en que las circunstancias externas nos pueden dominar y hacemos cosas que nunca pensamos que haríamos. Si no estás consciente de que estas cosas pueden ocurrir, el mal te puede seducir. Necesitamos inocularnos contra nuestro propia predisposición para el mal. Tenemos que reconocerlo. Solo así podremos cambiarlo.

¿No cree en lo que escribió Ana Frank en su diario: "Pese a todo, todavía creo que la gente, en el fondo, es realmente buena"?
Eso no es verdad. Algunos se convierten en monstruos, como la gente que la maltrató y mató.

6 de abril de 2007
3 de abril de 2007
©new york times
©traducción mQh
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senado aprueba retirada de iraq


Senado norteamericano aprueba proyecto de retirada de Iraq para marzo de 2008.
Washington, Estados Unidos. En desafío a una amenaza de veto por parte del presidente George W. Bush, el Senado, dominado por los demócratas, aprobó hoy por estrecho margen un proyecto que pide la retirada de fuerzas combatientes de Irak para marzo del próximo año.
Los intentos republicanos por impedir la aprobación del plazo no obligatorio fallaron al ser aprobado este por 50 votos a favor y 48 en contra, en proporción a la fuerza de cada uno de los partidos en la cámara. La votación representa el mayor reto puesto por los senadores ante la forma en que el gobierno ha conducido una guerra que ha costado la vida de más de 3,200 soldados estadounidenses.
Tres meses después de que los demócratas tomaron el control del Congreso, el dirigente de la mayoría en el Senado, Harry Reid, dijo que había llegado el momento para "mandarle un mensaje al presidente Bush en el sentido de que hay que encontrar un nuevo camino dentro de esta intolerable guerra".
Pero los republicanos, además del senador Joseph Lieberman, un demócrata independiente, no estuvieron de acuerdo.
John McCain, un posible candidato presidencial republicano, dijo que "estamos empezando a ver una mejora" en la guerra en Irak y que la retirada de ese país envalentonaría a los terroristas en ese país y el resto del mundo.
El plazo, en efecto, afectaría los prospectos de mejora en Irak, dijo Lieberman, quien ganó un nuevo mandato en el Senado luego de postularse como candidato independiente, al perder la nominación demócrata ante un opositor a la guerra.

27 de marzo de 2007
©la opinión
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no somos combatientes enemigos


[Matt Apuzzo] Demandan a ex ministro y oficiales por torturas en Bahía Guantánamo.
Washington, Estados Unidos. Dos ex detenidos de Bahía Guantánamo están demandando al ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld y otros oficiales militares, acusándolos de malos tratos y de haberlos encarcelado durante años a pesar de saber que no eran combatientes enemigos.
Los hombres se unieron a otros tres detenidos de Bahía Guantánamo en una demanda federal el miércoles tarde contra Rumsfeld, el ex presidente del Estado Mayor Conjunto Richard Myers y varios otros oficiales en la prisión militar.
Como otras demandas todavía pendientes en un tribunal federal en Washington, la demanda acusa al gobierno de torturar a los detenidos. Los oficiales militares patearon y golpearon a los prisioneros, los suspendieron del cielo raso, los humillaron y profanaron el Corán, dice la demanda.
Lo único en este caso, sin embargo, es que dos de los detenidos -identificados como Abu Muhammad y Zakirjan Hasam- dicen que fueron sometidos a los Tribunales de Revisión del Estatus de Combatiente militares y fueron absueltos de la acusación de ser combatientes enemigos. Pese a eso, dicen, los malos tratos continuaron durante casi dos años antes de que fueran liberados.
El sucesor de Rumsfeld, Robert Gates, pidió durante sus primeras semanas como ministro de Defensa, el cierre del centro de detención en la base naval norteamericana en Cuba, argumentando que su imagen estaba tan contaminada que cualquier tribunal militar allá sería considerado ilegítimo, según informó el New York Times.
Sin embargo, su petición fue rechazada después de que el fiscal general Alberto Gonzales y otros abogados del gobierno se opusieron al traslado de los prisioneros a Estados Unidos, informó en Times en un reportaje publicado en su página web el jueves noche. La secretaria de estado Condoleezza Rice apoyaba a Gates, pero el despacho del vice-presidente Dick Cheney asumió la misma posición que Gonzales, dice el informe, que cita a altos funcionarios de gobierno no identificados.
Tanto Muhammad, argelino, como Hasam, nativo de Uzbekistán, viven ahora en un campo de refugiados de Albania, de acuerdo a la demanda. Los dos entablaron una demanda con los seudónimos que han usado después que recuperaran su libertad.
El Centro de Derechos Constitucionales, el grupo que provee de servicios jurídicos a los dos demandantes, dice que los militares violaron sus derechos constitucionales y humanos.
"Los demandados no cumplieron con su obligación de impedir los maltratos y de investigar y castigar a los responsables", escribieron los abogados.
El Pentágono ha dicho que investigaron exhaustivamente las acusaciones de malos tratos en Bahía Guantánamo y tomaron medidas disciplinarias contra los oficiales cuando lo estimaron necesario.
La demanda enfrenta serias dificultades. Una corte de apelaciones federal acogió hace poco el alegato del ministerio de Justicia, de que los extranjeros retenidos en Bahía Guantánamo no gozaban de derechos constitucionales.
Además, funcionarios de gobierno generalmente son inmunes antes demandas presentadas en relación con sus funciones. Un juez federal está considerando si la inmunidad es válida en un caso similar que incluye acusaciones de tortura en la cárcel de Abu Ghraib en Iraq.

26 de marzo de 2007
22 de marzo de 2007
©associated press
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murió james randal ross


[Dennis McLellan] A los 80. El juez del condado de Orange escribió un libro sobre su bisabuelo Jesse James.
El juez jubilado del Tribunal Superior del condado de Orange, James Randal Ross, biznieto del forajido del Oeste Jesse James, que fue alguna vez criticado por vender ejemplares, en su oficina en el tribunal, de un libro que escribió sobre su notorio ancestro, ha muerto. Tenía 80 años.
Ross, residente de Fullerton, murió de un ataque al corazón el lunes en el Centro Médico St. Jude, en Fullerton, dijo su hija Liza Ross-Suwczinsky.
Ross, que trabajó como abogado durante 29 años en Los Angeles, fue nombrado juez del Tribunal Superior, donde trabajó desde 1983 hasta su jubilación en 1995.
Durante ese tiempo, ganó notoriedad por su resolución de 1984 de que Disneyland había violado los derechos civiles de dos adolescentes homosexuales cuando los guardias de seguridad los habían expulsado del parque de diversiones Anaheim por bailar juntos. Al año siguiente, Disneyland puso fin a su política de toda la vida de prohibir a las parejas de baile del mismo sexo.
En 1997, Ross también llegó a primera plana cuando fue acusado de cuatro cargos de mala conducta durante procedimientos judiciales que tomaron lugar antes de su jubilación. Incluían acusaciones de que en repetidas ocasiones se había quedado dormido en el estrado durante dos juicios, de que había contado un chiste subido de tono durante un caso por abuso sexual estando la víctima presente, utilizado el tribunal para vender ejemplares de su libro y humillado e intimidado a abogados.
En una carta a Ross, la Comisión de Desempeño de los Jueces del estado propuso desistir de los cargos si Ross se declaraba culpable de la acusación de haberse mostrado enfadado con los abogados en un caso de lesiones personales.
Pero en su réplica escrita, Ross se negó a reconocer las acusaciones.
"No me retractaré", escribió. "Como descendiente directo de Jesse James, en mi familia no se retracta nadie".
En la conclusión de la audiencia, durante la cual Ross, de 71 años, se defendió a sí mismo, una comisión de tres jueces mantuvo las acusaciones, excepto la de haberse quedado dormido durante el juicio. En 1998, la comisión censuró a Ross -que había continuado viendo casos mientras se encontraba parcialmente retirado-, prohibiéndole la recepción de otras tareas, nombramientos o referencias laborales de cualquier otro tribunal del estado.
Ross nació el 16 de julio de 1926, en Independence, Montana, y se mudó con su familia a Long Beach cuando tenía diez meses. Asistió a la Escuela Secundaria Wilson y se graduó de la UCLA en 1949 y de la que hoy es conocida como la Facultad de Southwestern en 1953.
El abuelo de Ross -el hijo de Jesse James, Jesse E. James- había acompañado a la familia a California, y de niño Ross se habituó a oír las historias que contaba su abuelo sobre el forajido, el que, con su hermano Frank, luchó con las guerrillas confederadas durante la Guerra Civil y luego cometió toda una serie de asaltos que los hicieron famosos.
Ross utilizó esas historias para escribir ‘I, Jesse James', su libro de 1988 publicado por la editorial Dragon Publishing Corp.
"Hizo un montón de investigación de los hechos, y luego introdujo las historias que le había contado su abuelo, y un montón de historia familiar", dijo la hija de Ross.
En una entrevista con The Times de 1995, Ross dijo que la experiencia de escribir el libro, que fue escrito en primera persona como el personaje de Jesse James, fortaleció sus lazos con el legado de su familia.
"No sé qué decía ni qué pensaba exactamente, por supuesto, pero creo que sé tanto sobre él [Jesse James] que puedo imaginarlo", dijo Ross.
Escribiendo el libro, dijo su hija, "quería contar la verdadera historia de Jesse James, tanto las partes buenas como las malas, y dejar que la gente decidiera por sí misma".
El libro y la relación de Ross con Jesse James procuraron al juez una cierta celebridad en las salas de los tribunales.
Durante las audiencias de la Comisión de Desempeño de los Jueces, Ross dijo que él "nunca promovió ni anunció el libro desde el estrado". La gente, dijo, se había acercado a él a preguntarle dónde podían comprar el libro y a pedirle un autógrafo. Y para evitar interrupciones, dijo, le dijo al alguacil que tenía unos ejemplares disponibles en su oficina.
Ross-Suwczinsky dijo que su padre, que apareció una vez en un episodio del History Channel hablando sobre su ancestro, tenía una colección de pertenencias de Jesse James, incluyendo un arna y una pistolera, un rifle, botas y otras reliquias de la familia, las que donó al Museo y Granja Jesse James en Kearney, Montana, hace unos quince años.
Además de su hija, le sobreviven su mujer, Rosemary; otra hija, Bonnie Jo Barnes; dos hijos, Randal y David; y cinco nietos.

dennis.mclellan@latimes.com

10 de marzo de 2007
9 de marzo de 2007
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proponen tráfico de órganos


[Jenny Jarvie] Los reclusos podrían donar un órgano para salir antes. Críticos condenan la idea.
Atlanta, Estados Unidos. Los reclusos en cárceles de Carolina del Sur podrían ahorrarse hasta seis meses de sus sentencias si donaran un riñón o médula, de aprobarse un proyecto de ley en ese sentido en el Senado del estado.
"Hay un montón de gente que se muere en la lista de espera para órganos, así que pensé en la población carcelaria", dijo el senador del estado Ralph Anderson, el principal proponente del proyecto de ley. "Creo que tenemos que hacer algo para motivarlos. Podrían salir antes, y esa posibilidad de salir antes podría ser un buen motivo [para donar un órgano]".
El proyecto fue aprobado el jueves por la Subcomisión Correccional y de Sentencias del Senado.
Pero es casi seguro que provocará una fuerte oposición de juristas y defensores de los derechos de los reclusos, que dudan sobre si los reos pueden tomar esa decisión libremente en esas condiciones.
"Que un preso reciba beneficios por donar un órgano viola todos los valores éticos que conozco", dijo Lawrence Goston, profesor de derecho en el Centro Jurídico de la Universidad de Georgetown y presidente de la comisión sobre sujetos humanos en la investigación de prisioneros del Instituto de Medicina. "Es groseramente inmoral, si no ilegal", dijo. El instituto forma parte de la Academia Nacional de Ciencias
Algunos legisladores dijeron que ellos no debatirían sobre la medida propuesta hasta que se estableciera si cambiar tiempo de prisión por partes del cuerpo viola o no alguna ley federal. Según la legislación actual, es ilegal intercambiar un órgano por "consideraciones de beneficios". Los legisladores quieren determinar si una reducción de la sentencia constituye una consideración de ese tipo.
"Salir de la cárcel antes de cumplir la pena es más valioso que el dinero", dijo Gostin. "Es tu libertad".
Incluso sin el incentivo de una reducción de la sentencia, dijo Gostin, la propuesta sería inmoral debido a que los reclusos gozan de poca autonomía y viven en entornos altamente coercitivos. Las leyes federales, por ejemplo, prohíben que los reclusos participen en tests clínicos de drogas en desarrollo incluso si padecen de cáncer o sida, debido a que su confinamiento podría llevarles a tomar una decisión que de otro modo no tomarían nunca.
Anderson dijo que su proyecto de donación de órganos contaría con supervisión.
"Nos cercioraríamos de si la decisión es voluntaria y si tenían toda la información necesaria [al tomar la decisión]", dijo. "No les obligaríamos a hacerlo".
De acuerdo a la Red de Obtención de Órganos y Transplantes, más de 95.300 estadounidenses están esperando un transplante de órgano y unos 6.700 mueren al año en la lista de espera.
Según el proyecto, el Departamento Correccional del estado decidiría qué reclusos pueden donar sus órganos. El dinero para procedimientos médicos y las horas extras de los gendarmes de la prisión provendría de los recipientes de órganos y de organizaciones benéficas.
"Estados Unidos sufre una importante crisis de salud", dijo Anderson. "Creo que este proyecto ahorraría dinero, mejoraría la calidad de la salud y salvaría un buen montón de vidas".

jennie.jarvie@latimes.com

9 de marzo de 2007
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murió arthur schlesinger


[Dennis McLellan] Arthur M. Schlesinger Jr., 1917-2007. Influyente historiador, intelectual y asesor del presidente Kennedy.
Arthur M. Schlesinger Jr., el historiador que ganó dos veces el Premio Pulitzer y fue asesor de la Casa Blanca para el presidente Kennedy, y que fue durante décadas una influyente voz liberal en la política norteamericana, murió el miércoles. Tenía 89 años.
Schlesinger, que hizo la crónica del gobierno de Kennedy en su libro ‘Los mil días de Kennedy' [A Thousand Days], con el que ganó el Premio Pulitzer de 1965, sufrió un ataque al corazón el miércoles noche en un restaurante de Nueva York, de acuerdo a su hijo Stephen C. Schlesinger. Fue pronunciado muerto en el New York Downtown Hospital.
Descrito alguna vez como "una de las grandes figuras de la Edad de Oro de los intelectuales norteamericanos", el historiador educado en Harvard recibió un temprano reconocimiento por su trabajo académico.
Tenía 21 cuando se publicó en 1939 su primer libro, ‘Orestes A. Brownson: A Pilgrim's Progress'. En una reseña en el New York Times, el renombrado historiador Henry Steele Commager dijo que el libro sobre el intelectual norteamericano del siglo diecinueve "no solamente rescata de un inmerecido olvido a una asombrosa y auténtica figura de nuestra historia, sino además anuncia a un nuevo y distinguido talento en el campo de las biografías históricas".
A los 28, Schlesinger recibió su primer Premio Pulitzer, por su éxito de ventas de 1945, ‘La era de Jackson' [The Age of Jackson], una revaluación de la presidencia de Andrew Jackson que, como escribió Edwin A. Miles en ‘The Dictionary of Literary Biography', es una importante referencia para la escritura de la historia del país".
Schlesinger ganó más elogios en los años cincuenta por lo que muchos historiadores consideran su logro más importante: su ‘La era de Roosevelt' [The Age of Roosevelt], en varios tomos. Los tres volúmenes, publicados entre 1957 y 1960, se convirtieron en populares selecciones del Book of the Month Club, lo que, de acuerdo con Miles, "dan testimonio de su excelente estilo, fluidez narrativa, agudo sentido del drama y la exitosa fusión de la historia analítica con la narrativa".
El profesor de historia de la Universidad de Columbia, Alan Brinkley, dijo al Boston Glove en 1997 que Schlesinger, durante la primera década después de la Segunda Guerra Mundial, "era de lejos el historiador más influyente de la democracia jacksoniana, el New Deal y probablemente uno de los dos o tres historiadores más influyentes" de Estados Unidos.
Schlesinger también abogó por políticas demócratas y liberales en varios libros durante este período, incluyendo ‘El centro vital' [The Vital Center: The Politics of Freedom], (1949), ‘Kennedy or Nixon: Does It Make Any Difference?' (1960) y ‘The Politics of Hope' (1963).
Más tarde criticó la estrategia en Vietnam del presidente Lyndon B. Johnson, en su libro de 1967 ‘The Bitter Heritage: Vietnam and American Democracy, 1941-1966'. Y en 2004, atacó la guerra de Iraq y la presidencia de George W. Bush en ‘La guerra y la presidencia americana' [War and the American Presidency].
Entre los muchos libros de Schlesinger se encuentra uno que agregó una popular frase al léxico político: ‘La presidencia imperial' [The Imperial Presidency] (1973), su estudio de los crecientes poderes de la rama ejecutiva.

Roles Duales
Pero la influencia de Schlesinger se extendió más allá de la palabra escrita. Durante décadas jugó un importante papel en la política norteamericana.

En 1947 se unió a la ex Primera Dama Eleanor Roosevelt, al senador Hubert H. Humphrey, al economista John Kenneth Galbraith y otros para fundar el grupo Americans for Democratic Action, una influyente organización liberal cuyos primeras iniciativas incluyeron la lucha a favor de la inclusión de un fuerte pliegue por los derechos civiles en la plataforma de la Convención Demócrata de 1948.
Durante las campañas presidenciales de 1952 y1956, Schlesinger se ausentó de Harvard para trabajar como asesor y escritor de discursos del candidato demócrata Adlai Stevenson. Desempeñó cargos similares durante la campaña presidencial de Kennedy en 1960.
Para algunos, el doble rol de Schlesinger como historiador y activista político era inapropiado. Él lo veía de otro modo.
"Siempre he combinado la vida académica con lo que los académicos llaman ‘el mundo real'", dijo al Boston Globe el delgado Schlesinger, de gafas y luciendo una de sus características pajaritas, en 1997. "Ser un ciudadano preocupado no es un impedimento para ser un buen historiador".
Tras la elección de Kennedy en 1960, Schlesinger renunció a la facultad en Harvard y se incorporó a la nueva administración.
"Era una invitación que ningún historiador podría resistir -ver cómo se tomaban las decisiones", contó más tarde al Boston Globe.
Como asistente especial del presidente, Schlesinger sirvió como enlace con Stevenson, el embajador de Kennedy ante Naciones Unidas y asesor para América Latina. También fue el enlace del gobierno entre las comunidades escolásticas, intelectuales y culturales.
El ex escritor de discursos del presidente Kennedy, Thedore Sorenson, describió al sincero historiador como "el pararrayos que atrae los ataques de los republicanos".
Sobre el papel de Schlesinger en el gobierno de Kennedy, el senador Edward M. Kennedy (demócrata de Massachusetts) dijo que Schlesinger era un hombre sin el que su hermano "Jack no habría tenido la Nueva Frontera".
Schlesinger trabó amistad con John Kennedy después de la Segunda Guerra Mundial cuando Kennedy fue elegido congresista en el distrito de Boston, de Schlesinger.
"Me llevaba muy bien con él", dijo Schlesinger a la Associated Press en 2004. "Era agradable e inteligente, aunque yo lo encontré más bien conservador. Pero él maduró y en los años cincuenta, yo le apoyaba completamente".
Kennedy, agregó, "tenía una infinita curiosidad, como FDR, y se ganaba sin esfuerzos la lealtad y colaboración de la gente. Trabajar con y para JFK fue la experiencia más estimulante de mi vida".
A fines de enero de 1964, dos meses después del asesinato de Kennedy, la Casa Blanca anunció que Schlesinger había renunciado como asistente especial del presidente Johnson, a partir del 1 de marzo.
"Sin Kennedy", explicó Schlesinger más tarde, "dejó de ser estimulante".
Tras dejar la Casa Blanca escribió ‘Los mil días de Kennedy' [A Thousand Days: John F. Kennedy in the White House], el libro de 1965 con el que ganó su segundo Premio Pulitzer y su primer National Book Award.
"Lo escribí porque me sentí obligado a hacerlo en memoria del presidente y del oficio de historiador", escribió Schlesinger.
Schlesinger, que trabajó en la infortunada campaña presidencial de Robert F. Kennedy en 1968 y bautizó a su hijo menor en honor del senador asesinado, escribió en 1978 una biografía de su amigo, ‘Robert Kennedy y su época' [Robert Kennedy and His Times], con la que ganó su segundo National Book Award.
Los dos libros de Schlesinger sobre Kennedy fueron éxitos de venta. Pero debido a su estatus como miembro del círculo íntimo de Kennedy, los libros fueron criticados por ser demasiado blandos con el difundo presidente -o, como lo dijo un escritor del Boston Globe, "se convirtió, de león de la historiografía norteamericana, en un cordero de la apología de Kennedy".
La respuesta de Shlesinfer fue que, para los historiadores, tomar partido es a menudo inevitable -esté el sujeto muerto o vivo.
"Estoy seguro de que mi afecto por los Kennedy impregnó mi juicio, pero también ocurrió así en el caso de Jackson y Lincoln", dijo a la Associated Press en 2004. "No tienes que conocer a la gente para estar a favor o en contra de ellos".

Voz Convincente
En el curso de los años, Schlesinger escribió frecuentemente artículos de opinión para los diarios y ofreció sus opiniones y perspectivas históricas sobre tópicos como
por qué las políticas económicas basadas en la oferta y la demanda del gobierno de Reagan no funcionaron en los años veinte y probablemente volverían a fracasar en los años ochenta y la corrección política, la que definió como "el intento de enseñar historia en las escuelas para complacer a una variedad de grupos étnicos". El resultado, dijo, "desagrega el pasado norteamericano".
Schlesinger fue también un contribuidor de toda la vida de la página de opiniones del Wall Street Journal. El difunto editor de la página editorial del Journal, Robert Bartley, contó al Boston Globe en 1997 que aunque Schlesinger el liberal escribiera desde "el otro lado del gran sima de opinión que tenemos", lo hacía "con elegancia y rara razonabilidad". Y, agregó Bartley, "no puedo pensar en nadie que pudiera haberlo remplazado como escritor en los últimos 25 años".

Hijo del prominente historiador Arthur Meier Schlesinger, nació como Arthur Bancroft Schlesinger en Columbis, Ohio, el 15 de octubre de 1917. Schlesinger admiraba tanto a su padre que, cuando era adolescente, adoptó el segundo nombre de su padre y se convirtió en Arthur M. Schlesinger Jr.
Cuando tenía dos años, la familia se mudó a Iowa City, donde vivieron hasta 1924. Entonces su padre aceptó una cátedra en Harvard. En casa en Cambridge, Massachusetts, Schlesinger estuvo rodeado de los influyentes amigos de sus padres, tales como el ecologista e historiador Bernard DeVoto, el futuro juez de la Corte Suprema, Felix Frankfurter, el novelista John Dos Passos y el humorista James Thurber.
Schlesinger, intelectualmente precoz, que se saltó el segundo y cuarto en la escuela, era un lector voraz que devoraba los clásicos y las novelas históricas. También era un dedicado estudioso del Almanaque Mundial, recordando más tarde que aburría a sus padres y sus invitados de los tés del domingo, recitando las estadísticas demográficas de las principales ciudades del mundo.
Sus extensas lecturas lo inspiraban a escribir: de todo, desde historias de aventuras hasta parodias de enciclopedia.
Su amor por la lectura y la escritura le rindió frutos en la escuela. Tras leer las tareas para la casa de su hijo, el viejo Schlesinger comentó: "Me gustó tu ensayo... y sé que te has divertido escribiéndolo. Siempre hay una pequeña emoción cuando se dicen bien las cosas".
Recordando el incidente décadas más tarde, Schlesinger escribió: "Por alguna razón, esa última frase se quedó en mi memoria. Y sigue siendo verdad".
En 1931 Schlesinger entró a la prestigiosa Academia Phillips Exeter en Nueva Hampshire -un bastión conservador donde, escribió más tarde, fue miembro de una "pequeña pandilla dedicada a la causa de FDR".
Los primeros años de Franklin D. Roosevelt en la Casa Blanca ayudaron a Schlesinger a consolidar las opiniones políticas liberales que había estado cultivando en casa, y su admiración por FDR no amainó nunca. Como escribió en su libro de 2000, ‘A Life in the 20th Century: Innocent Beginnings, 1917-1950', el primer tomo de sus memorias de dos:
"FDR lo resumió en su Segundo Discurso Inaugural en enero de 1937: ‘La prueba de nuestro progreso no es si agregamos más a la abundancia de los que tienen mucho; es si entregamos lo suficiente a los que tienen muy poco'".
Y Schlesinger agregó: "Hasta el día de hoy sigo siendo partidario del New Deal, recalcitrante y sin arrepentirme de nada".
Se graduó de Exeter en 1933 a los 15 y se unió a sus padres y a su hermano menor, Tom, para hacer una gira de un año por el mundo.
Tras el retorno de la familia a casa, Schlesinger entró a Harvard, donde estudió historia y literatura y fue el crítico de teatro de Harvard Advocate, la revista literaria de los estudiantes, para la que también escribió sobre jazz y política.
A instancias de su padre, escribió ensayos en honor de Brownson, el intelectual en gran parte olvidado del siglo diecinueve. Su padre, que era profesor de Harvard y fue su director de tesis, estimuló a su hijo a convertir el ensayo en un libro.
Después de graduarse de Harvard en 1938, Schlesinger pasó un año en Inglaterra con una beca de investigación de Peterhouse, de la Universidad de Cambridge. Al volver a Harvard, donde fue nombrado por un período de tres años en la prestigiosa Society of Fellows, empezó la investigación que se convirtió en ‘La era de Jackson'.
Aunque Schlesinger había considerado brevemente la idea de convertirse en crítico de teatro tras graduarse en Harvard, parecía inevitable que siguiera los pasos de historiador de su padre. Nunca lo lamentó.
"Leyendo manuscritos, descubrí un inmenso placer", escribió en sus memorias. "No hay nada como la sensación de contacto directo con un personaje que se obtiene cuando uno lee la correspondencia de alguien, especialmente cuando son cartas escritas a mano, como lo eran en el siglo diecinueve. El tiempo, creo, pasa más rápido en los archivos que en cualquier otro lugar".
Rechazado por el ejército durante la Segunda Guerra Mundial debido a su vista deficiente, Schlesinger sirvió en la Oficina de Información sobre la Guerra en Washignton, D.C., y más tarde en la Oficina de Servicios Estratégicos en Washington, Londres y París.
Tras recibir el Premio Pulitzer por ‘La era de Jackson', por el que también ganó una beca de investigación Guggenheim, en 1946 Schlesinger obtuvo una cátedra en el departamento de historia de Harvard, donde enseñó desde 1947 hasta 1961. Enseñó en la Universidad de Nueva York desde 1967 hasta 1995.

Vigorosa Vejez
Schlesinger, que recibió la National Humanities Medal en 1998, siguió siendo un hombre activo y aplicado hasta entrado en los ochenta. Vivía en un apartamento lleno de libros y obras de arte en Manhattan, con vista al East River, que compartía con su segunda esposa Alexandra Emmet.
Madrugador, su día empezaba normalmente a las ocho de la mañana, cuando cruzaba un patio y subía una escalera hasta su oficina, un apartamento de tres habitaciones cuyas paredes estaban cubiertas de libros, que también se apilaban en el suelo. En la pared detrás de su escritorio colgaba un retrato al óleo de su padre y una acuarela de FDR. Una foto dedicada de Robert Kennedy llevaba la leyenda: "A mi compañero liberal". Luego, con una pausa para almorzar y un martini, pasaba el día escribiendo.
En un reportaje de Los Angeles Times de 2001, Schlesinger, entonces de 83, dijo que su "único pesar es que pasé mucho tiempo ocupándome de insignificantes controversias -aunque entonces parecían importantes-, cuando debía haber estado escribiendo libros.
"Me distraje de la escritura por el impulso de responder a circunstancias pasajeras. He escrito cientos de miles de palabras para diarios y revistas que debí haber vertido en libros, y me sentiría ahora más satisfecho con mi vida. Me siento muy frustrado por eso. Debí haber escrito más libros".
Además de su hijo Stephen y su esposa Alexandra Schlesinger, le sobreviven otros dos hijos de su primer matrimonio, Christina y Andrew Schlesinger, un hijo, Robert Schlesinger, y un hijastro, Peter Allan, de su matrimonio con Emmet. También le sobreviven tres nietos.
Stephen Schlesinger y su hermano Andrew están en la actualidad editando, para la editorial Penguin, una compilación de dos volúmenes que debe salir este otoño con los diarios del historiador de 1952 hasta 1998. "Con esos diarios seguirá siendo un personaje bastante público", dijo Stephen Schlesinger.

dennis.mclellan@latimes.com

Stuart Silverstein contribuyó a este artículo.

3 de marzo de 2007
©los angeles times
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