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presión para salir de iraq


[Rick Klein] Grupo bipartidista presenta resolución para exigir plan de retirada.
Washington, Estados Unidos. Líderes republicanos de la Cámara Baja están bloqueando una medida que exigirá que el gobierno de Bush presente en breve un plan de salida de la guerra de Iraq, a medida que en el Congreso críticos de los dos partidos aumentan la presión sobre el gobierno para definir una estrategia que permita que Estados Unidos se libere del conflicto.
Hoy, un pequeño grupo bipartidista de legisladores, dirigidos por un republicano que apoyó la guerra, planea introducir una resolución llamando a la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq a principios de octubre de 2006. La iniciativa se produce después de una tentativa de los demócratas para exigir que el gobierno de Bush diseñe, en 30 días, un plan de salida. El proyecto de los demócratas fue rechazado en el comité y es improbable que llegue a la Cámara para su votación.
Pero la resolución bipartidista, auspiciada por el representante Walter Jones Jr., un republicano de Carolina del Norte, podría transformarse en un reto más espinudo para los aliados de Bush en el Congreso.
Mientras los sondeos indican que el apoyo de la guerra ha disminuido, más legisladores que apoyaron el uso de la fuerza en Iraq están expresando abiertamente sus preocupaciones sobre la carencia de un plan claro, público, que ponga fin a la presencia norteamericana allá. La semana pasada, el Comité de Relaciones Internacionales del Congreso votó por 32 contra 9 para llamar a Bush a elaborar una estrategia para salir de Iraq. La Casa Blanca rechaza la idea, creyendo que esa medida sólo alentaría a la resistencia iraquí.
Las maniobras políticas ocurren en medio de la violencia en Iraq y la recente controversia en el país sobre un memorándum del gobierno británico que ponía en entredicho los motivos del gobierno de Bush para declarar la guerra. Algunos prominentes republicanos están preocupados de que si los republicanos votan en números importantes el proyecto bipartidista -incluso si, al final, el proyecto es rechazado- pondrían en dificultad al gobierno y minarían la autoridad de Bush.
Jones, que alguna vez llegó a primera plana al proponer rebautizar las patatas francesas por ‘patatas de la libertad' para protestar por la oposición francesa a la guerra, presentará la resolución instando a Bush a empezar a traer las tropas americanas a casa en octubre de 2006. Para entonces, dijo Jones, las fuerzas de seguridad iraquíes adiestradas serán suficientes para mantener el orden y proteger a su propio país.
"El pueblo americano tiene un punto aquí: ¿Cuánto más podemos tolerar?", dijo Jones, cuya resolución tiene un republicano y dos demócratas como co-proponentes.
"Derrocamos a Saddam Hussein. Eso es una victoria. Les hemos dado la oportunidad de desarrollar una democracia. Es una victoria. Estamos adiestrando a las tropas iraquíes. Será una victoria", dijo Jones. "Hemos alcanzado nuestros objetivos, y si no, ¿cuáles son?"
Entretanto, en el Senado, Russell D. Feingold, demócrata de Wisconsin, está llamando a co-firmantes de una resolución pidiendo que Bush presente un calendario para alcanzar sus objetivos en Iraq -y para la retirada posterior de las tropas. Feingold recibió el apoyo inmediato de la senadora Barbara Boxer, demócrata de California.
El senador Lincoln D. Chafee, republicano de Rhode Island, dijo ayer que también podría firmarla. Chafee, que se opuso a la guerra, dijo que las crecientes demandas en las dos Cámaras de que Bush aclare sus objetivos en Iraq son una respuesta directa a la creciente inquietud de la opinión pública sobre la guerra.
"Si los políticos lo están haciendo, es porque reflejan a la opinión pública", dijo Chafee.
Bush y sus principales asesores han resistido fijar un calendario para la retirada de las tropas o de hablar en público sobre metas específicas. De hacerlo, dicen, proporcionarían una información útil a la resistencia -un argumento que ha respaldado la vieja guardia de los republicanos en la Cámara.
"Nunca digo a mis hijos que se me está acabando la paciencia, porque entonces usualmente me provocan", dijo el representante Mike Pense, republicano de Indiana y un firme aliado de Bush. "Desde un punto de vista táctico, es poco inteligente dar un calendario al enemigo, porque en lo fundamental les da una fecha sobre cuánto tiempo deben aguantar todavía".
Pence dijo que no ha advertido frustración entre sus votantes o sus colegas de la vieja guardia sobre el progreso de la guerra en Iraq. Pero un sondeo de Gallup dado a conocer esta semana indicó que un 60 por ciento de los estadounidenses pensaba que Estados Unidos debería llevar a algunas o todas sus tropas a casa, y sólo un 42 por ciento dijo que la invasión valía la pena. Hace dos años una mayoría substancial de los sondeos apoyaba la invasión.
El martes, contra ese trasfondo, el líder de la minoría en la Cámara, Nancy Pelosi, demócrata de California, intentó presentar una resolución que daría a Bush 30 días para presentar un calendario específico de retirada de las tropas. Quería anexar la resolución a una enmienda de la ley de asignaciones para la de defensa, que incluye 45 billones de dólares adicionales para operaciones militares en Iraq y Afganistán.
Pero el Comité de Reglamento de la Cámara, en una votación de 6 a 2, paralizó la petición de Pelosi sobre bases de procedimiento, diciendo que estaba fuera de cuestión unir una cuestión de política a la ley de gastos.
No hay nada inusual en que los líderes republicanos dejen de lado las enmiendas de los demócratas. Pero en este caso, dijo Thomas Mann, de la Brookings Institution, los líderes republicanos estaban preocupados de la posibilidad de que algunos legisladores del partido podrían romper filas y votar la enmienda de Pelosi.
"Cada vez más, miembros de los dos partidos están buscando una estrategia de salida de Iraq o -como prefieren decir algunos-, una estrategia de victoria", dijo Mann. "Si esa resolución es aprobada, será visto como una aguda crítica del gobierno".
El representante James P.McGovern, un demócrata de Worcester que es miembro del Comité de Reglamento y que votó a la enmienda de Pelosi, dijo que los líderes republicanos están sintiendo la presión de la gente corriente y de sus votantes sobre la prolongada violencia en Iraq.
"Los líderes republicanos se están mordiendo las uñas sobre este asunto", dijo McGovern. "Este Congreso ha sido negligente con respecto a sus deberes en Iraq. Antes de la guerra no hicimos las preguntas adecuadas. Ahora no se responsabiliza a nadie".
Jones, el representante que presentará el proyecto de retirada de las tropas, será acompañado por un grupo diverso de legisladores en lo que es la primera ley bipartidista de este tipo desde el principio de la guerra. Sus co-presentadores son el representante Ron E. Paul, un republicano de Texas que es quizás el principal libertario del Congreso, y dos importantes liberales de la Cámara: los representantes Dennis J. Kucinich, demócrata de Ohio, y Neil Abercrombie, demócrata de Hawai. Paul, Kucinich y Abercrombie votaron todos contra la guerra.
A medida que se extendía la noticia del proyecto de resolución, varios miembros de la Cámara felicitaron a Jones en el vestíbulo justo frente al salón de la Cámara. Shelley Berkley, una demócrata de Nevada que dio a Bush su voto para invadir Iraq, dijo que los miembros se sentían engañados por las informaciones de preguerra del gobierno que contribuyeron a concluir que Iraq tenía armas de destrucción masiva.
"Nadie habría votado por esta resolución" si hubieran sabido lo que saben ahora. "Hay un creciente reconocimiento de que las cosas han marchado terriblemente mal en Iraq, y el reconocimiento de que el gobierno no tiene claro el futuro de Iraq, ni el papel de Estados Unidos allá".

Susan Milligan contribuyó a este reportaje.

A Rick Klein se le puede escribir a: rklein@globe.com.

17 de junio de 2005
©boston globe
©traducción mQh


piden retirada de iraq


[Sheryl Gay Stolberg] Exigencia de retirada de Iraq es más que un susurro.
Washington, Estados Unidos. Celeste Zappala, cuyo hijo murió en Iraq, visitó el miércoles el Capitolio para exigir "una urgente estrategia de retirada". La ocasión era perfecta.
Con los sondeos de opinión mostrando una caída en el apoyo a la guerra, y un memorándum británico afirmando que el gobierno de Bush quería declarar la guerra ya en el verano de 2002, tanto demócratas como republicanos están pronunciando las palabras "estrategia de retirada" en el Capitolio.
La fiebre empezó el fin de semana, cuando el diputado Walter B. Jones, de Carolina del Norte, un republicano conservador, llamó al gobierno de Bush a fijar metas específicas para salir de Iraq. Eso vino de un hombre que en un momento estuvo tan indignado con la oposición francesa a la guerra que insistió en que las cantinas de la Cámara cambiaran el nombre ‘patatas francesas' a ‘patatas de la libertad'.
Pero no termina ahí.
El senador Russell D. Feingold, demócrata de Wisconsin, ha presentado al Senado una resolución no vinculante similar a la que presentó Jones. En la Cámara, el Comité de Relaciones Exteriores votó la semana pasada abrumadoramente -32 contra 9 votos- para pedir a la Casa Blanca que desarrolle y presente al Congreso un plan para establecer en Iraq un gobierno y fuerzas armadas estables que "permita disminuir la presencia norteamericana" allá.
El jueves, el diputado John Conyers Jr., un demócrata de Michigan, organizará un debate sobre el llamado memorándum de Wall Street, un documento filtrado que sugiere que la Casa Blanca había tomado la decisión de declarar la guerra en el verano de 2002. La próxima semana, el diputado Rahm Emanuel, un demócrata de Illinois, está planeando leer en la sala de la Cámara los nombres de los aproximadamente 1.700 soldados norteamericanos que han muerto en la guerra.
Aunque la mayoría de los republicanos se mantienen apartados de la discusión sobre la estrategia de retirada, un puñado de ellos se están incorporando al debate. Uno, el diputado Ron Paul, de Texas, un opositor de larga data contra la guerra, firmó la resolución de Jones y se unirá a él en su encuentro con periodistas el jueves. Otro, el diputado Howard Coble, de Carolina del Norte, se lo está pensando.
"No estoy sugiriendo que nos retiremos mañana o el mes que viene" dijo el miércoles Coble, que votó a favor de la guerra, "pero quiero que sea una opción. No quiero que pasemos una eternidad en Iraq. Así que me siento inclinado a apoyar la propuesta de Walter Jones".
Esos comentarios de republicanos habrían sido herejía antes de las elecciones de noviembre, porque nadie en el partido quería debilitar al presidente Bush. Pero ahora, con las elecciones de 2006 en el horizonte, los miembros del Congreso están atendiendo a votantes que están cada vez más inquietos sobre la guerra. Así, una emergente discusión se está formando en el Congreso sobre la intervención de Estados Unidos en Iraq y si ya es tiempo para una revaluación.
"Ciertamente, la gente está rompiendo filas y diciendo: ‘Sabes, las cosas no son estupendas'", dijo el representante Joseph Crowley, demócrata de Nueva York, que auspició la medida que aprobó la semana pasada el Comité de Relaciones Internacionales. Para sorpresa de Crowly, obtuvo apoyo del presidente de la comisión, el diputado Henry J. Hyde, republicano de Illinois, y otros 12 republicanos.
Muchos republicanos -y varios demócratas, incluyendo al senador Harry Reid, de Nevada, el líder demócrata en el Senado- se oponen a fijar un calendario específico para la retirada de las tropas, diciendo que eso envalentonaría a los insurgentes. Pero los legisladores están también estudiando los sondeos, que reflejan un creciente descontento con la guerra.
En una encuesta de Gallup reciente, 6 de 10 estadounidenses que respondieron dijeron que Estados Unidos debería retirar todas o algunas de sus tropas de Iraq. En otro sondeo, de ABN News y el Washington Post, dos tercios de los encuestados dijeron que los militares norteamericanos se habían estancado en Iraq. Este es un buen desarrollo para gente como Zappala.
Su hijo, el sargento Sherwood Baker, un reservista de la Guardia Nacional que su en su vida civil era asistente social para adultos retardados, murió apenas después de seis semanas en Iraq. Fue asignado a un equipo de búsqueda de armas no convencionales, dijo su madre, que es directora de la comisión para la tercera edad de la ciudad de Filadelfia y co-fundadora de Familias Cinco Estrellas para la Paz, que representa a familiares de los soldados caídos.
El miércoles el grupo se reunió con Jones. "En realidad, le dimos un certificado por su coraje", dijo Zappala. Aunque dijo que no tenía ilusiones de que las tropas americanas se retiraran pronto, "las conversaciones que están tomando lugar", dijo, "son muy, muy importantes".

16 de junio de 2005
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©traducción mQh


violencia étnica en kirkuk


[Steve Fainaru y Anthony Shadid] En Kirkuk. Cientos de prisioneros son llevados a prisiones clandestinas.
Kirkuk, Iraq. Unidades de la policía y seguridad, cuerpos dirigidos por los partidos políticos kurdos y respaldados por los militares norteamericanos han secuestrado a cientos de personas de las minorías árabes y turcomanas en este ciudad intensamente volátil y hechos desaparecer en prisiones en el norte de Iraq dominado por los kurdos, de acuerdo a funcionarios norteamericanos e iraquíes, documentos oficiales y familiares de las víctimas.
Acordonando las calles de Kirkuk o en redadas conjuntas de tropas norteamericanas e iraquíes, los hombres han sido transferidos en secreto y en violación de leyes iraquíes a prisiones en las ciudades kurdas de Irbil y Sulaymaniyah, a veces con el beneplácito de fuerzas norteamericanas. Los detenidos, incluyendo a comerciantes, miembros de familias tribales, y soldados han estado desaparecidos a menudo durante meses; algunos han sido torturados, de acuerdo a prisioneros liberados y al jefe de policía de Kirkuk.
Un cable confidencial del ministerio de Relaciones Exteriores, obtenido por el Washington Post y dirigido a la Casa Blanca, al Pentágono y a la embajada norteamericana en Bagdad, decía que las "detenciones extrajudiciales" formaban parte de un "esfuerzo concertado y extenso" de los partidos políticos kurdos "por ejercer autoridad en Kirkuk de una manera cada vez más provocadora".
Los secuestros han "exacerbado enormemente las tensiones sobre líneas puramente étnicas" y pone en peligro la credibilidad de Estados Unidos, afirmaba el cable de 9 páginas, datado del 5 de junio. "Los turcomanos en Kirkuk nos dicen que creen que los norteamericanos toleran la práctica mientras árabes en Kirkuk creen que las fuerzas de la coalición son directamente responsables".
El cable decía que el Equipo de Combate de la Brigada 116, que supervisa la seguridad en Kirkuk, ha instado a funcionarios kurdos a poner fin a la práctica. "Puedo asegurar que las fuerzas de la coalición no aprueban esto de ninguna manera", dijo el general de brigada Alan Gayhart, el comandante.
Kirkuk, una ciudad de casi 1 millón de habitantes, es el hogar de la mezcla más combustible de poder político y económico en Iraq. Los kurdos, que constituyen casi la mayoría en la ciudad y están creciendo en número, esperan hacer de Kirkuk y de las enormes reservas de petróleo debajo, parte de un Kurdistán autónomo.
Los secuestros vienen ocurriendo desde hace más de un año. Pero de acuerdo a funcionarios norteamericanos, la policía de Kirkuk y líderes árabes, la campaña recrudeció después de que las elecciones del 30 de enero consolidaran el control de los dos principales partidos kurdos sobre el gobierno provincial de Kirkuk. Los dos partidos son la Unión Patriótica del Kurdistán y el Partido Democrático del Kurdistán.
Los militares norteamericanos han consignado 180 casos; políticos árabes y turcomanos han dicho que se trata de más de 600 y dijeron que muchas familias temen más represalias en el futuro.
Funcionarios estadounidenses e iraquíes, junto con el cable del ministerio de Asuntos Exteriores, dijeron que la campaña está siendo orquestada y ejecutada por el servicio de inteligencia kurdo, conocido como Asayesh, y la Unidad de Servicios de Emergencia, que dirigen los kurdos. Pero son estrechos aliados de Estados Unidos.
Al principio la campaña tenía en la mira a ex funcionarios del Partido Baaz e insurgentes, pero desde entonces se ha ampliado. Entre las personas secuestradas y transferidas en secreto hacia el norte se encuentran comerciantes, hombres de negocios, familias tribales, soldados árabes y, en un caso, un campesino de 87 años enfermo de diabetes.
Abdul Rahman Mustafa, el gobernador kurdo de la provincia de Kirkuk, dijo que los informes sobre los secuestros eran "falsos". Jalal Jawhar, que preside la Unión Patriótica del Kurdistán, dijo que algunos sospechosos eran transferidos a prisiones en Irbil y Sulaymaniyah en "completa colaboración" con militares norteamericanos.
"Es un procedimiento normal", dijo Jawhar.

15 de junio de 2005
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iraq, entonces y ahora


Misión de Estados Unidos en Iraq a la deriva.
Después de arrastrarse durante meses, el debate en Washington está tomando vuelo nuevamente. Es un desarrollo necesario y bienvenido, pero gran parte de la discusión se ha desviado hacia temas equivocados. Los opositores a la guerra han estado sacudiendo varios memoranda del gobierno británico de julio de 2002, que describen los preparativos para la guerra del gobierno de Bush, como reveladores de las falsedades del presidente Bush sobre Iraq. Algunos bloggers han exigido saber por qué "los medios de comunicación establecidos" no les prestaron más atención. Aunque no podemos hablar en nombre de la sección de noticias del Post, la respuesta parece obvia: Los memoranda no agregan nada que no supiéramos sobre las deliberaciones de preguerra del gobierno. No sólo eso: No agregan nada que no fuera conocido públicamente en julio de 2002.
Hace tres veranos las páginas de este y otros diarios estaban llenas de informes sobre la planificación militar de la guerra para derrocar a Saddam Hussein y la determinación de Bush de hacer una demostración de fuerza. "El debate sobre si Estados Unidos debería o no declarar la guerra", afirmamos en un editorial del 4 de agosto, "ha entrado tambaleando en una fase superior". Las preocupaciones de que el gobierno de Bush no estaba adecuadamente preparado para la ocupación de posguerra -otra supuesta revelación de los memoranda británicos- provocaron las audiencias ampliamente reportadas del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que empezaron el 31 de julio de 2002.
En los memoranda hay una vaga pero misteriosa observación: Un funcionario británico es citado diciendo que "los datos de inteligencia y los hechos están siendo ajustados a esa política". Sin embargo aun entonces se argumentó, y se ha transformado desde entonces en algo establecido, que Bush, el vice-presidente Cheney y otros portavoces del gobierno exageraron la amenaza de Iraq para justificar la eliminación de su nocivo régimen. Y los memoranda no entregan información que pueda alterar las conclusiones de múltiples investigaciones independientes a los dos lados del Atlántico, que eran que las agencias de inteligencia británica y norteamericana creían genuinamente que Iraq poseía armas de destrucción masiva y que no fueron influidas por el gobierno de Bush en esa evaluación.
El debate sobre si la guerra debió haberse hecho es apropiado y sin duda continuará durante muchos años. Pero no debe distraernos de lo que debe ser una urgente discusión sobre la situación presente en Iraq. Después de la calma tras las elecciones de enero, la violencia -y las bajas norteamericanas- han vuelto al nivel de otoño pasado; el proceso político está paralizado por la incapacidad de los líderes chiíes y sunníes de llegar a un acuerdo, incluso aunque el tiempo destinado a redactar la constitución sigue pasando. Recientes reportajes en profundidad del Post y el New York Times han sugerido que el adiestramiento del nuevo ejército iraquí continúa entregando resultados mezclados y que pasarán varios años, al menos, antes de que unidades iraquíes puedan tomar el lugar de las tropas norteamericanas.
Todo esto debería cuestionar la actual retórica y aparente estrategia del gobierno de Bush, que supone que la resistencia iraquí, como dijo Cheney, está en "sus últimos suspiros"; que las unidades iraquíes estarán listas antes de que los militares norteamericanos, que hacen frente ahora a una crisis de reclutamiento, se vean quebrados por el esfuerzo de desplegar más de 130.000 tropas; y que Estados Unidos todavía puede permitirse un enfoque de relativa no intervención en el proceso político, dejando a Bagdad sin embajador durante varios meses seguidos. De hecho, la misión norteamericana en Iraq parece ir peligrosamente a la deriva -y el presidente, otra vez, no está hablando con franqueza al país sobre los sacrificios necesarios, o de dónde saldrán las tropas y otros recursos para esos propósitos. Estas deben ser las preguntas más importantes de este verano.

15 de junio de 2005
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drogas en iraq


[Jonathan Finer] Iraq usado para el tráfico de drogas. Detenciones de contrabandistas han aumentado desde la invasión.
Bagdad, Iraq. El director de una unidad de adicción en el centro de tratamientos para abuso de substancias más grande de Bagdad dio una larga chupada a su cigarrillo Craven y presentó su evaluación del problema de las drogas en Iraq.
"No hay problema de drogas en Iraq", dijo Abbas Fadhil Mahdi, un ex general de brigada del ejército de Saddam Hussein que ahora es un psiquiatra en el hospital Ibn Rushud de la capital.
"Tenemos inmunidad contra la adicción", continuó. "El islam protege a la gente de permitirse semejantes substancias ilícitas y perjudiciales. Y a diferencia de Occidente y Estados Unidos, tenemos familias extensas cohesivas y comprensivas. Así que no hay problemas con las drogas".
Funcionarios oficiales iraquíes y una agencia de Naciones Unidas que estudia el tráfico de drogas están en desacuerdo. Hamid Ghodse, presidente de la Junta Internacional de Control de Narcóticos de Naciones Unidas, dijo que desde la invasión norteamericana de 2003, Iraq se ha transformado en un punto de tránsito en el flujo de hachís y heroína de Irán y Afganistán, el más grande productor de opio, hacia los países del Golfo Pérsico y Europa.
Bajo el régimen autoritario de Hussein, el alcoholismo y la adicción a medicamentos tales como Valium eran predominantes, dijeron aquí funcionarios de la salud. Se pensaba que el uso de drogas ilegales, una materia no discutida públicamente, era algo raro. Pero desde la invasión, las mismas porosas fronteras que funcionarios estadounidenses e iraquíes describen como pasajes para insurgentes extranjeros, se han transformado en bien transitadas rutas de contrabando para los traficantes de drogas, de acuerdo a funcionarios de Naciones Unidas y de gobierno. Como resultado, dice el ministerio de Sanidad, las tasas de adicción están subiendo rápidamente.
Batidas de drogas muy publicitadas, antes desconocidos aquí, se están haciendo más corrientes. El miércoles noche en la sureña provincia de Nayaf, las autoridades detuvieron a 20 contrabandistas que trataban de introducir más de 680 kilos de hachís en Arabia Saudí usando camionetas atiborradas de enormes toneles, de acuerdo al general de división Hussein Ghazali, el jefe de la policía de fronteras. El valor en la calle de las drogas, dijo, era de casi 10 millones.
"El esquema es similar al que hemos visto en otras situaciones post-conflictos", dijo Ghodse en una rueda de prensa reciente. "Se deba a la guerra o al desastre, el debilitamiento de los controles fronterizos y de la infraestructura de seguridad convierte a los países en puntos logísticos y de tránsito convenientes, no sólo para los terroristas y militantes internacionales, sino también para traficantes de drogas. Es por eso que importante que tanto el gobierno de Iraq como la comunidad internacionales actúen rápidamente e implementen medidas preventivas antes de que la situación empeore".
Una declaración emitida por la agencia de Ghodse en mayo decía que "están aumentando los casos de intoxicaciones relacionadas con las drogas en hospitales de Bagdad y en todo el país".
Pero entrevistas con funcionarios de la salud aquí, y una visita a Mahdi, sus pacientes y su personal en el pabellón de internos de 10 camas del centro de tratamiento, indican que pocos, si acaso alguno, drogadictos están buscando ayuda médica y que continúa la tendencia de la era de Hussein de minimizar el problema.
Sólo tres de las camas estaban ocupadas, dos por alcohólicos y por un usuario de Artane, un relajante muscular que se usa en el tratamiento del Parkinson. En sus dos años en el centro, dijo Mahdi, no ha encontrado ni a un solo paciente adicto a narcóticos.
"Quieren exagerar que hay adictos a muchas drogas", dijo sobre el gobierno iraquí. "Por razones políticas, para poder decir que los países que rodean a Iraq no colaboran en parar el contrabando".
Uno de los pacientes del pabellón de adicción, Thamir Kamil Ghassab, 36, dijo que había llegado el mismo al hospital y se había internado por ocho días porque estaba bebiendo más de una pinta al día de arrack, un licor de Oriente Medio. También usaba píldoras Artane, dijo. Pero cuando se le preguntó si conocía a alguien que usara narcóticos, retrocedió.
"Por supuesto que no: los matamos", dijo. "Todo eso es malo".
El tradicional estigma que rodea aquí el uso de narcóticos desalienta a los adictos a buscar ayuda, dificultando al gobierno la recolección de datos sobre el uso de drogas y la adicción, dijo Sirwan K. Ali, psiquiatra del ministerio de Sanidad que gestiona el programa de control del abuso de substancias de Iraq.
"El problema de las drogas en Iraq es como la primera parte de una epidemia, una tormenta en formación, y si sigue creciendo no podremos resistir su severidad, porque no tenemos infraestructura para controlarla, ni experiencia en su tratamiento", dijo. "Pero para nosotros es casi imposible determinar la dimensión del problema por la situación de seguridad y porque se lo mantiene en la oscuridad. Hasta hace poco, estas cosas no se hablaban en público".
Incluso en la ausencia de demasiados datos concretos, el gobierno está tomando medidas que espera que impida que escale el flujo de drogas. Cuando restableció la pena de muerte el año pasado, transformó el tráfico de drogas en el único delito no violento punible con la muerte. El ministerio de Sanidad ha formado comités en todas las provincias para controlar lo que Ali llamó un "fuerte aumento" de las tasas de adicción y contrabando.
En noviembre pasado, cuando el ministerio dio su primera conferencia sobre drogas ilegales, publicó un libro ilustrado, ‘Las drogas y su influencia en la sociedad', que compilaba estadísticas nacionales de detenciones y hospitalizaciones. Un dibujo en la contraportada mostraba a un joven agachado con una expresión agonía en una figura demoníaca emergida del humo de su cigarrillo.
Pero los datos compilados reflejan sólo una parte del problema de Iraq con las drogas, porque los informes de las autoridades sanitarias provinciales y de la policía fueron esporádicos, dijo Ali. Por ejemplo, de mayo a noviembre de 2004, la policía reportó a nivel nacional sólo 9 incidentes de contrabando y 24 casos de gente usando drogas ilegales.
Pero la policía de varias provincias iraquíes dicen que las detenciones por drogas se han hecho cada vez más corrientes en las ciudades, especialmente en Bagdad, la ciudad más grande de Iraq con unos 5 millones de habitantes, y en lugares frecuentados por peregrinos religiosos venidos de otras provincias, como Nayaf y Karbala, que son santuarios musulmanes chiíes. Ghazali, el jefe de la policía de fronteras de Nayaf, dijo que los contrabandistas de drogas a menudo entierran sus mercaderías en el desierto antes de transportarlas a Arabia Saudí.
En su declaración del mes pasado, la Junta Internacional de Control de Narcóticos dijo que las autoridades en Jordania habían observado un importante aumento del tráfico de drogas desde Iraq el año previo y que en abril se requisaron en la frontera iraquí 3 millones de píldoras de Fenethylline, un estimulante que causa efectos similares a las anfetaminas. También se descubrieron "cantidades importantes" de resina de cannabis y químicos usados en la producción de heroína, decía la declaración.
Para las fuerzas de seguridad iraquíes, el incidente reciente más inquietante ocurrió a fines de mayo, cuando seis iraníes fueron detenidos en la norteña ciudad de Sulaymaniyah con lo que la policía dijo eran grandes cantidades de un tipo no especificado de narcóticos. Unos 50 galones de un material descrito en informes de la prensa local como un "precursor de explosivos" también fueron encontrados en el lugar, informó el diario al-Watan, de Iraq.
En octubre pasado, 21 iraníes y afganos fueron detenidos cuando trataban en entrar a Iraq con armas y drogas ilegales, dijo la policía de fronteras en Sulaimaniyah.
"Todo esto ocurre porque las fronteras no están bien protegidas", dijo Waleed Sharka, miembro de la Asamblea Nacional Iraquí y uno de los pocos políticos en pronunciarse públicamente sobre el problema. "Ahora los terroristas también traen drogas".

Bassam Sebti y Omar Fekeiki en Baghdad y Saad Sarhan en Najaf contribuyeron a este reportaje.

15 de junio de 2005
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llamado a salir de iraq


[Susan Milligan] Más en el Congreso exigen retirada de las tropas.
Washington, Estados Unidos. Enfrentados a una caída en picado del apoyo a la guerra en Iraq, un número creciente de miembros del Congreso de los dos partidos están revaluando las razones de la invasión y exigiendo que el gobierno de Bush presente un plan de retirada de las tropas norteamericanas.
Un grupo bipartidista de miembros del Congreso están redactando una resolución que llama al gobierno a presentar una estrategia para sacar a Estados Unidos de Iraq, reflejando una creciente intranquilidad sobre la guerra en una Cámara que hace dos años y medio votó abrumadoramente a favor del uso de la fuerza en Iraq.
El Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara aprobó el jueves una propuesta similar, por 32 contra 9 votos, con un fuerte apoyo bipartidista. Auspiciada por el diputado Joseph Crowley, demócrata de Nueva York que votó a favor del uso de la fuerza en Iraq en 2002, la propuesta es la primera vez que un comité del congreso ha decidido exigir medidas para que las tropas norteamericanas pueden empezar a volver a casa.
Más de 100 demócratas -incluyendo a 11 que votaron por la declaración de guerra- han firmado una carta dirigida al presidente Bush exigiendo una explicación sobre el llama memorándum de Downing Street, un documento británico que acusa al gobierno de planear la guerra sin contar con pruebas fehacientes de la presencia de armas de destrucción masiva.
Las resoluciones propuestas no tendrán fuerza de ley si son aprobadas por la Cámara Baja y el Senado. Pero las acciones reflejan el descontento entre los legisladores en ambos partidos que reciben constantemente quejas de sus electorados sobre el creciente número de bajas e incierto fin de la guerra.
El representante Walter Jones de Carolina del Norte, un republicano conservador que votó autorizando el uso de la fuerza, dijo que su distrito se estaba cansando de la guerra, que se ha cobrado la vida de más de 1.600 soldados y más de 12.000 heridos norteamericanos.
"Me dicen: ‘¿Cuánto más tenemos que hacer? Estamos dando sangre. Estamos dando dinero. ¿Cuál es el capítulo final de nuestra intervención?' Creo que la gente espera que el gobierno de una explicación, sobre si hemos hecho todo lo que teníamos que hacer o no", dijo Jones, en cuyo distrito residen unos 60.000 militares jubilados.
Jones dijo que se sentía engañado por el gobierno sobre las razones de la guerra debido a que no se encontraron armas de destrucción masiva. "Si hubiera sabido entonces lo que sé hoy, no habría votado a favor de la resolución", dijo Jones.
El representante Marty Meehan, un demócrata de Lowell que también votó por la resolución sobre la guerra, dijo que él y otros colegas demócratas están trabajando con cinco a diez otros republicanos de la Cámara sobre una resolución pidiendo una estrategia de retirada para facilitar la salida de Iraq de Estados Unidos. Dijo que esperaba obtener el apoyo de 25 o más republicanos, a pesar del hecho de que sólo 6 votaron contra la declaración de guerra.
"La guerra marcha muy mal" dijo Meehan. "Se debe a la falta de un plan para ganar la paz. Los errores se han estado acumulando".
El gobierno ha dicho consistentemente que los militares están haciendo progresos en Iraq, observando éxitos en las detenciones de insurgentes. El representante Duncan Hunter, un republicano de California que es presidente del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara Baja, dijo que rechaza la idea de obligar al gobierno a exponer una estrategia clara de retirada porque "envía el mensaje" de que Estados Unidos podría no querer terminar el trabajo en Iraq.
"Hay una estrategia de retirada, y es apuntalando a la guardia iraquí y a una fuerza militar capaz de proteger a Iraq y su gente", dijo. "Eso no se puede ajustar a un calendario preciso".
Pero otros legisladores que votaron por la guerra de Iraq dijeron que sus electorados se están inquietando. Un sondeo del Washington Post y del ABC esta semana mostraba que el apoyo de la guerra se ha reducido dramáticamente, con casi dos tercios de los estadounidenses encuestados diciendo que Estados Unidos se ha "empantanado" en Iraq, en contraste con el 41 por ciento de agosto de 2003.
El representante Harold Ford, un demócrata de centro que también votó a la guerra, dijo que sus electorados de Tennessee, tradicionalmente con simpatías por los militares, están clamando que sus seres queridos en Iraq vuelvan a casa, y se muestran crecientemente escépticos sobre el futuro de la misión allá.
Mientras que inicialmente apoyaron la guerra, los votantes de Tennessee han comenzado a expresar "un montón de frustración" sobre la duración de la misión y el número de bajas, dijo Ford, que volvió recientemente de un viaje a Iraq. "El presidente tiene que empezar a compartir con el pueblo americano cuánto tiempo vamos a estar allá".
Algunos demócratas quieren un calendario definitivo de retirada, mientras otros siguen reprendiendo al gobierno y sus colegas por respaldar una invasión que legisladores anti-guerra creen que se basaba en informaciones de inteligencia engañosas o exageradas.
Muchos republicanos se muestran reluctantes a criticar al presidente, y algunos demócratas que votaron la guerra están preocupados de que se coloque juntos con dos de sus figuras más prominentes contra la guerra -el líder de la minoría en la Cámara, Nancy Pelosi, de California, y el presidente del Comité Nacional Demócrata, Howard Dean.
"Muchos de los demócratas que votaron a favor de la resolución que autorizaba el uso de la fuerza no quieren ser vistos como débiles en asuntos de seguridad nacional, y los que votaron contra la resolución piensan de alguna manera que no es su problema", dijo Meehan.
Sin embargo, a pesar de persistentes diferencias sobre la decisión de declarar la guerra, entre legisladores de ambos partidos ha estado formándose un creciente consenso -y a ambos lados de la resolución sobre la guerra- de que Estados Unidos corre el riesgo de verse involucrado en una guerra prolongada y costosa, dijo Crowley.
"Creo que la enmienda envía un mensaje claro de que por primera vez ambos lados están diciendo que la situación en Iraq no está bien", dijo Crowley sobre la resolución del Comité de Relaciones Internacionales, que concitó el apoyo de 13 republicanos y 19 demócratas. "Lo que estoy tratando de crear es un paraguas que nos cubra a todos".

14 de junio de 2005
11 de junio de 2005
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novios en bagdad


[Louise Roug] Las bodas aumentan después de años de represión. Algunos ven la tendencia como un abrazo de la vida frente a la muerte.
Bagdad, Iraq. Los negocios del dejota de bodas van viento en popa en la capital iraquí.
El encargado de fiestas del elegante Club de Caza de la ciudad no puede encontrar suficiente diseñadores florales para responder a las demandas de decoración.
Abrumado por las demandas de contratos matrimoniales, dos jueces de Basra están rechazando a novias y novios.

Y una serie sin guión que sigue la vida de las parejas a medida que preparan sus bodas es uno de los programas más populares de la televisión iraquí.
Desde que Saddam Hussein fuera derrocado hace dos años, las nupcias en Iraq se han disparado, dicen coordinadores de eventos, jueces y clérigos. Aunque no hay estadísticas nacionales fiables, los que están en el negocio calculan que los ‘Sí quiero' se han duplicado desde los intranquilos meses de antes y después de la invasión norteamericana de Iraq en 2003.
Algunos dicen que las mejores condiciones de vida están empujando a los iraquíes hacia el altar. Otros especulan que muchas bodas fueron pospuestas debido a la guerra, y las parejas se están poniendo al día. Y están los que tienen una opinión más existencial, que ven la celebración de bodas como una réplica a la muerte misma.
"La gente tiende a compensar sus pérdidas", dijo Nagham Azzawi, cuya hermana está planeando casarse este año. "Es la respuesta natural a todas las muertes que estamos viendo".
Debajo de arañas de cristal, Wisam Hajjaj estaba tocando un mix funky de música tradicional y occidental. A los 48, dice ser "el dejota más viejo de Bagdad".
En una reciente fiesta de compromiso, sonaba como el más ruidoso cuando subió el volumen a niveles ensordecedores.
Mujeres mayores con las manos teñidas de gena y largas abayas negras cogieron a parientes más jóvenes con ropas coloridas y apretadas, con las cabezas descubiertas, para avanzar hacia la pista.
En la parte de atrás del salón de banquetes de mármol, la novia, Marwa, la hermana de Azzawi, y su novio, estaban sentados en un pequeño podio envuelto con gasa blanca y azul cielo. Frente a ellos hay una mesa con decoraciones y pasteles escarchados que hacían juego con su vestido turquesa.
"Estoy muy feliz", dijo Marwa sobre su inminente matrimonio, el que, a diferencia de muchos en Iraq, no es un matrimonio convenido. "Lo quiero, y él me quiere a mí".
Aunque faltan meses para la boda, Marwa, 25, y su novio, Adil Kamil, podrían empezar a vivir juntos como hombre y mujer si quisieran. Kamil había esperado este momento durante tiempo -el anuncio oficial de su matrimonio.
"Estoy siempre pensando en ella", dijo Kamil, 29. "Me ha gustado durante años. Pero la situación económica, y la situación de seguridad en general, me impidieron pedir su mano".
Un trabajo estable como oficinista en el ministerio del Petróleo le había permitido construir un pequeño nido, y las perspectivas eran aun mejores, dijo. Seis de sus siete mejores amigos estaban también comprometidos o se habían casado recientemente.
"El ambiente se ha vuelto más conveniente para que se casen los jóvenes", dijo Kamil.
Ali Mukhtar, el encargado de fiestas del Club de Caza, dijo que los primeros cuatro meses después de la invasión fueron flojos. No había bodas en el club, que era una antigua guarida del difunto Uday Hussein, uno de los hijos de Saddam Hussein. Pero los negocios empezaron a tomar vuelo poco a poco, dijo. En estos días, Mukhtar, que se encargó a ajustar el color del vestido de la novia con los pasteles, coordina una docena de bodas al mes.
Se queja de que en estos días lo tiene que hacer todo él. Miembros claves del personal se han marchado. Algunos fueron asesinados en la fortuita y desenfrenada violencia de Bagdad. No ha tenido demasiado éxito en remplazarlos. "No es fácil encontrar buenos decoradores", dijo Mukhtar con un pequeño suspiro.
La escasez de personal también aflige al tribunal de Basra, en territorio musulmán chií al sur.
"Aquí somos sólo dos jueces, y a veces no podemos terminar los contratos dentro del horario de trabajo", dijo Ahmad Shaheeb Ahmad, un juez. A veces, "le decimos a la gente que se casa que venga otro día".
El funcionario jefe, Mohammed Jasim Mohammed, dijo que el número de contratos se había cuadruplicado, de 6.015 en 2002 a cerca de 24.000 en 2004. Similar a una licencia de matrimonio, el contrato puede ser complementado con una ceremonia religiosa. Pero muchos iraquíes, independientemente de su afiliación religiosa, no creen que el matrimonio sea legal si no es oficiado por un clérigo.
Hace dos años, los dos hijos de Mohammed se negaban incluso a pensar en el matrimonio. Desde entonces encontraron trabajo y renovadas esperanzas, y se casaron los dos. "Muchos jóvenes están pasando por lo mismo, lo que les da ánimo para casarse a su vez", dijo Mohammed.
En el tribunal, Thair Hamad, 24, estaba esperando por sus papeles. "Estuve listo para casarme después de que mejorara mi situación económica", dijo. "Ahora que ya no estamos amenazados por el interminable servicio militar, llegué a la conclusión de que ahora tengo que sentar cabeza".
Durante el reinado de Hussein, para casarse los hombres debían contar con el permiso del gobierno.
"Ahora son más capaces económicamente y el temor a Saddam ha desaparecido", dijo el jeque Abaas Zubaidi, un imán del barrio de Karada, de Bagdad. "Tenemos mucho optimismo sobre el futuro, y esto también alienta a la gente a empezar una familia".
Demógrafos de Naciones Unidas han observado antes la tendencia.
"Durante guerras o conflictos violentos los matrimonios y la crianza de niños y esas cosas son en general dejadas para más adelante", dijo Joe Chamie, un experto en demografía iraquí y ex director de la división de población de Naciones Unidas. "Cuando el conflicto se normaliza o es menos violento, uno espera alguna recuperación en el número de matrimonios y nacimientos".
En áreas relativamente tranquilas como el sur chií y el norte kurdo, el auge de las bodas puede indicar una creencia en el futuro, dijo el profesor de sociología Qassim Hussein Salih. "Pero no en Bagdad, donde las mañanas son aderezadas con polvos explosivos, donde la gente muere todos los días".
La desesperación puede llevar a la gente a casarse, dijo Salih, que enseña en la Universidad de Bagdad.
"No debe ser visto necesariamente como una señal de optimismo", dijo. "Los iraquíes no ven el fin de la situación actual, así que se han adaptado psicológicamente".
La cantidad de dinero que pague el novio a su novia y su familia, conocida como mahr, ha desaparecido, dijo, y "los años pasan".
"Las chicas se preocupan de que pueden llegar a viejas sin casarse".
El preludio el matrimonio es un intrincado cortejo de la novia y su familia por el novio, sus padres, hermanos, vecinos y amigos. No sólo se casan dos personas, sino dos familias.
Para celebrar, la mayoría ofrece de tres a cinco fiestas, incluyendo la fiesta de compromiso, la celebración de la firma del matrimonio y la boda misma.
Otros hermanos de Azzawi se casaron antes de Marwa, pero las festividades nunca fueron tan extravagantes. "Queríamos crear un espacio de felicidad", dijo su hermana Nagham. "Hace mucho tiempo que no teníamos un motivo para estar felices".
Para la fiesta de compromiso en el Club de Caza, la familia gastó más de 2.5 millones de dinares iraquíes, unos 2.000 dólares.
Como es costumbre, los padres del novio pagarán la cuenta de la boda porque la familia de la novia pagó la fiesta de compromiso. Los gastos de compromiso mellaron los ahorros de Azzawi, pero no tenía muchas cosas en que gastar el dinero. La familia no sale mucho, dijo Nagham Azzawi.
Gastar 2.000 dólares en una fiesta de compromiso está en la parte de abajo de la escala, dijo el coordinador de eventos Mukhtar.
"Es cosa tuya", dijo la novia Rajhad Sadhan. "Si quieres una boda elegantes, tienes que gastar dinero".
Una mujer parlanchina con una blusa que mostraba el abdomen y pantalones a media pierna rosados, Sadhan había recién montado una fiesta en el club, con su novio Mohammed Karofa, para celebrar su compromiso.
"Pensábamos que no vendría nadie debido a la situación de seguridad", dijo. "Pero para sorpresa nuestra, llegó mucha gente porque se aburrían y querían divertirse".
Una bailarina del vientre y un dejota trabajaron para unos 200 invitados. Con tarjetas de invitación, regalos para los invitados, golosinas y flores, los costes de la fiesta llegan a uno 7.000 dólares.
Cada dinar valió la pena, dijo.
Para una pocas parejas afortunadas, un canal de televisión local cubre todos los gastos de la boda, y sigue a la pareja con un equipo de televisión cuando pintan sus casas, compran muebles o los trajes de boda en preparación del gran día. El programa, ‘Futuro Próspero', es uno de los grandes éxitos en el canal Sharqiya.
Dana Rahman, famosa experta en bodas de Bagdad, es dueña de Al Wiyah Rose, junto al Club Wiyah, el exclusivo local de sus fiestas.
"Las bodas elegantes que organizo pueden llegar a los 7.000 dólares", se jactó.
A pesar de sus elevados precios, Rahman organiza unas 35 bodas por semana -un máximo, dijo, en su negocio que empezó hace cinco años.
"Inmediatamente después de la guerra tuve a muchos clientes hawaseem", dijo Rahman. Hawaseem, el epíteto para los saqueadores que robaron casas y tiendas en la caótica secuela de la invasión norteamericana, en la jerga de Bagdad también significa robo.
"Venían a gastar dinero como locos. Luego, el día de la fiesta, llegaban sus parientes y resultaban ser gente muy barata".
La guerra y la continuada violencia llevó más que hawaseem a la capital.
En Bagdad, era normal que las bodas se estiraran hasta la madrugada. Ahora, los invitados ya están en casa a las nueve de la noche. Nadie quiere conducir después de que oscurece.
En el Club de Caza, el portero junto a las puertas de hierro forjado blande tanto una lista de invitados como una pistola.
Una tarde hace poco un BMW negro pasó a gran velocidad por las calles del centro de Bagdad, con el capó cubierto de cintas y engalanado con flores. Al pasar frente a un patrullero de la policía, varios hombres que venían en el séquito detrás del BMW dispararon alegremente sus armas al aire. A los pocos minutos habían sido detenidos y esposados por los agentes.
El novio y la novia siguieron sin ellos.
Nagham Azzawi contemplaba la proximidad del amor y la muerte.
El día después de la fiesta de su hermana allá, asistió al funeral de un familiar que había muerto en las calles de Bagdad, víctima del fuego cruzado. También hace poco había perdido a una amiga cercana que había sido alcanzada por una bala perdida cuando salía de su cocina para hablar mejor por el celular.
Hizo una pausa. El recuerdo de la fiesta de su hermana estaba fresco.
"Como dirían los franceses: ‘C'est la vie'".

Caesar Ahmed y Zainab Hussein en Baghdad y Othman Ghanim en Basra contribuyeron a este reportaje.

13 de junio de 2005
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conversaciones con sunníes


[Andy Mosher y Omar Fekeiki] En política, los sunníes tienen muchas voces. Liderazgo fragmentado.
Bagdad, Iraq. En una reunión el jueves entre líderes políticos árabes sunníes y miembros del comité que redacta la constitución permanente de Iraq, estalló una discusión entre los delegados sunníes, dijeron varias personas que estuvieron presentes.
Adnan Dulaimi, director de la agencia de gobierno responsable de asuntos sunníes, sometió una lista de candidatos sunníes para unirse al comité de 55 miembros, que apenas cuenta con dos sunníes. Pero Dulaimi no consultó primero con sus colegas sunníes.

Los sunníes a la mesa empezaron a maldecirse unos a otros, dijo Ali Dabbagh, un chií del comité que estaba en la reunión. "El problema es la ausencia de un liderazgo sunní unido", dijo.
Saleh Mutlak, un líder sunní que participó en las conversaciones, dijo que Dulaimi "cometió un error cuando sometió los nombres sin preguntar a los otros grupos implicados, y muchos miembros del comité estaban fastidiados con él. Los nombres que escogió no eran malos, pero objetamos el principio de que los haya sometido sin consulta previa".
El episodio, que fue descrito por los dos en entrevistas, ilustra uno de los principales obstáculos de los árabes sunníes ahora que se reintegran a la vida política iraquí después de dos años de un exilio auto-impuesto.
En enero, importantes grupos sunníes boicotearon las elecciones parlamentarias del país, dejándoles con pocos escaños en la nueva Asamblea Nacional. Pero a fines del mes pasado, un amplio espectro de líderes políticos y religiosos sunníes anunciaron la formación de un bloque unido para participar en la redacción de la constitución de Iraq.
Hoy, con apenas algo más de dos meses para completar la redacción de la constitución, los sunníes han hecho pocos avances aparentes.
Hay un empate sobre cuántos sunníes agregar al comité de la constitución, y qué candidatos considerar. La alianza musulmana chií que controla la mayoría en la Asamblea Nacional tiene 28 de los 55 miembros del comité de la constitución. Después de prolongadas negociaciones, los miembros del comité ofrecieron un compromiso que crearía efectivamente una comisión más grande para escribir la constitución y dar a los sunníes 13 puestos adicionales. Pero los sunníes quieren 25.
Funcionarios norteamericanos e iraquíes han dicho que la participación de los árabes sunníes -la minoría que dominó el gobierno iraquí durante décadas- socavaría la resistencia del país. Los árabes sunníes, muchos de ellos los hombres sin trabajo que sirvieron en el ejército de Hussein hasta que fue licenciado hace dos años, se han unido a la resistencia como un modo de luchar contra lo que dicen que será un dominio de la mayoría chií.
Los funcionarios también sostienen que la participación árabe sunní es esencial para redactar una constitución que sea aprobada en el referéndum nacional convocado para octubre. Pero con el proceso de redacción ya en camino, han aumentado las preocupaciones de que incluso si se agregan más sunníes, el comité todavía puede no ser capaz de cumplir con la fecha de cierre del 15 de agosto para entregar un borrador -o llegar a tiempo, pero con un documento que los votantes rechacen. Según las leyes existentes, el comité extendería el proceso seis meses más, pero eso retrasaría el referéndum y la elección de un gobierno permanente programada para diciembre.
Algunos miembros del comité dicen que parte del problema es que los sunníes no han logrado unirse en torno a un solo líder o grupo, una acusación que algunos líderes sunníes parecen aceptar.
"El proceso político es un concepto nuevo para muchos grupos sunníes. Al principio, no estábamos de acuerdo sobre la idea de tener un voto o un bloque", dijo Naseer Ani, que dirige la oficina política del Partido Islámico Iraquí. "Así, incluyendo a todos los sunníes en un bloque no es fácil. Hay desacuerdos entre los sunníes, pero están siendo resueltos poco a poco. Muchos sunníes todavía dudan sobre si incorporarse o no al proceso político".
"No queremos intervenir y decidir quién representa más a los sunníes. No crearía más que problemas al otro lado", dijo Dabbagh, el chií miembro del comité. "Al principio les dijimos que necesitábamos que se pusieran de acuerdo sobre quién los representa y decírnoslo".
La fragmentación del liderazgo sunní se deriva en gran parte de la caída de Hussein, que construyó un culto a la personalidad al mismo tiempo que reprimía rigurosamente a todo rival percibido durante sus 24 años en el poder. Cuando la invasión norteamericana derrocó a Hussein en 2003, la política iraquí cambió drásticamente. Mientras los árabes sunníes que eran antes dominantes se quedaron sin líder y sin poder, los largo tiempo oprimidos chiíes se organizaron rápidamente, volcándose hacia los líderes religiosos establecidos en el islam chií, de los que carecen los sunníes.
Incorporándose finalmente al proceso político iraquí después de dos tumultuosos años, los árabes sunníes están sin embargo representados en negociaciones realizadas por varias organizaciones, incluyendo al Partido Islámico Iraquí, el partido político sunní más grande; el Consejo del Diálogo Nacional, una coalición de prominentes sunníes en todo el país; y la Asamblea del Pueblo Sunní, de Dulaimi, el bloque formado en mayo por líderes políticos y religiosos.
Y a medida que los sunníes son alentados a abandonar la resistencia a favor de la política, la controversia ha girado en torno a la pregunta de qué sunníes pertenecen a qué campo. Ani dijo que la emergencia de líderes sunníes ha sido obstaculizada por los allanamientos de oficinas y casas de muchos de los que se han acercado a colaborar con el gobierno.
En el incidente más conocido, Mohsen Abdul Hamid, presidente del Partido Islámico Iraquí, fue detenido en su casa por tropas norteamericanas, junto a varios miembros de su familia y guardias. Horas más tarde, los americanos lo dejaron en libertad y ofrecieron excusas. Además, las oficinas del Consejo del Diálogo han sido allanadas al menos tres veces por soldados desde principios de mayo, y varios de sus miembros han sido detenidos.
El primer ministro Ibrahim Jafari ha responsabilizado de los incidentes a gente que proporciona informaciones falsas a las fuerzas de seguridad iraquíes o norteamericanas en un intento de socavar la cooperación de los sunníes. Pero muchos líderes sunníes siguen poco convencidos de que el gobierno dirigido por los chiíes sea sincero en su deseo expresado de incluirlos en el proceso político.
"Si ven los allanamientos y detenciones, que afectan sólo a los sunníes, ¿cómo se los podrá convencer y alentar a que se incorporen al proceso político?", preguntó Ani. "Es por eso que se culpa al gobierno de las vacilaciones de los sunníes".
La enconada reunión del comité de la constitución el jueves por la noche terminó, como muchas antes, sin resolver los principales problemas. Y así, un agobiante y polvoroso sábado los líderes del Diálogo Nacional y de la Asociación de Clérigos Musulmanes y varios grupos más pequeños se trasladaron desde Bagdad a Baqubah, una ciudad clave en el volátil Triángulo Sunní.
En un salón de reuniones atiborrado de 500 personas, los políticos trataron de convencer a la gente local tanto del proceso constitucional como de la necesidad de que los sunníes participen en él. Durante tres horas salpicadas de poesía, cantos y un almuerzo gratis, Mutlak y otros exhortaron a los sunníes a dejar de lado las divisiones sectarias, elegir a los mejores candidatos posibles independientemente de la religión y pelear por la inclusión. Si emerge una buena constitución, dijo, deberían apoyarla; si no, deberían unirse para bloquearla.
"Tenemos que unirnos para decir no y prepararnos para las próximas elecciones si la constitución no nos satisface. Tenemos que unir a las tres provincias vecinas para vetarla", dijo Mutlak. "Pero esperamos que se escriba una constitución a la que le podamos decir sí".

Naseer Nouri en Baqubah y Jonathan Finer en Baghdad contribuyeron a este reportaje.

12 de junio de 2005
©washington post
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